martes, 21 de diciembre de 2010

Los condenados de la tierra por Jorge Rachid


“LOS CONDENADOS DE LA TIERRA”
Un artículo de Jorge Rachid







“Donde existe una necesidad nace un derecho”
EVA PERON

El título refiere al libro de Franz Fannon, argelino, médico, siquiatra que describió con precisión las conductas sociales y la expresión de la violencia de los pueblos colonizados. Allí analizó las conductas de los sectores desplazados en ese proceso, aquellos que no aceptaron las leyes de los colonizadores, creando sus propios mecanismos de subsistencia, estando fuera de la lógica de integración social que pretendía el poder, elaborando esos sectores, sus propias pautas de conductas, ajenos al funcionamiento del sistema dominante. Los denominó Fannon con la categoría marxista de Lumpenes, refiriendo aquellos sectores que por debajo socialmente del proletariado en el planteo de Marx, generalmente marginales y desplazados, dedicaban sus actividades generalmente hacia lo ilícito, incluso ejerciendo violencia horizontal entre pares, la primer etapa de la violencia del marginado.

En este sentido del análisis, para tratar de entender en nuestro país los acontecimientos de sectores sociales que buscan visibilizarse, podemos acudir al manejo del poder del panóptico de Michael Foucault en su libro “Vigilar y Castigar”, que tiende al análisis certero de las formas de opresión del poder político por sobre la población en todas sus variantes. Sin dudas quienes visualizan al poder desde la óptica de su propia realidad marginal, del desplazamiento social y desde la humillación, es decir desde el lugar del “otro” tendrán una imagen similar a la planteada en ambos casos, apareciendo en el imaginario como el puño férreo del monstruo bíblico del Leviatan, descripto por Thomas Hobbes, describiendo al Estado.

Imaginemos por un momento a aquellos sectores sociales, integrados con trabajo estable y proyecto de vida hasta que entró a sangre y fuego el sistema neoliberal como verdadera fuerza de ocupación,, siendo expulsados en forma violenta por la lógica economicista neoliberal del 76 y luego del 90 que entre otras cosas planteaba que “achicar el Estado es agrandar la Nación”, mientras millones de compatriotas eran arrojados a las banquinas de la historia, invisibilizados por una sociedad que aplaudía la convertibilidad y el viaje al exterior, mientras destrozaba familias enteras y endeudaba al país en un pensamiento mágico de modernidad supuestamente sin costo ni sacrificios, de golpe con una decisión política aplaudida por los factores de poder y elogiada por el mundo “civilizado”, mientras condenaba a las mayorías populares argentinas a la pauperización absoluta y el empobrecimiento.

Esa ruptura cultural, de la cultura del trabajo a la cultura de subsistencia, dejó un legado a las nuevas generaciones, cuyo destino lejos de aspirar a la movilidad social, lucharon por su sobrevivencia del día a día, no como quisieron sino como pudieron, aún en el delito. Fácil es la condena desde el adentro, desde “nosotros” que sólo reconocemos en los “otros” todos los males sociales, desde un afuera que no nos compromete como actores sino con mirada simplemente de testigos de la historia. Juzgamos y estigmatizamos la pobreza asociada al delito, no entendemos los códigos sociales de los sectores marginales a nuestra sociedad, ni sus conductas, ni sus prioridades, aún sus propios mecanismos de relacionamiento social, con sus pautas de conducta, diferentes a la nuestras, por necesidad y también por incomprensión.

Lo vivimos diariamente frente al dolor del abandono y la pobreza, juzgamos y marcamos como forma de alejar de nosotros la responsabilidad de situaciones que lastiman y duelen. Lo vemos con los niños en situación de calle, con los migrantes hermanos latinoamericanos, con quienes duermen en las veredas transitadas, con quienes no hablamos, no cruzamos palabras ni miradas, queriendo no ver la peor cara de nuestra sociedad. Lo primero que hacemos es clamar por el gobierno y su solución como si ésta fuese mágica, o por exigir la expulsión de los migrantes, en una suerte de discriminación que nunca debió anidar en la sociedad argentina, mayoritariamente alineada con la Patria Grande Latinoamericana.

Define la UNESCO desde Naciones Unidas, que los tiempos de recuperación económica después de una crisis lleva una década, la social y la cultural de arrasamiento de los valores identitarios como el trabajo, la solidaridad, el compromiso, rehacer el destino común en el país, lleva 30 años. Es mucho mas rápido destruir que construir un sistema social solidario, integrar al imaginario común de los argentinos que existe un camino a recorrer, que incluso la propiedad privada tiene que tener un compromiso social que hasta la Iglesia promueve, que sólo el amor y la comprensión pueden construir la felicidad del pueblo, nunca el rencor social ni el desprecio por el “otro”.

Debe ser duro para muchos sectores, vecinos, de nuestra comunidad, convivir con sectores, también vecinos nuestros, con culturas propias construídas por años de marginación e injusticia, que cuando se expresan lo hacen desde sus necesidades, desde sus conceptos y de su forma de vida, producto sobreviviente de un mundo hostil. En especial los jóvenes que han convivido y crecido con padres sin trabajo, que han debido sobrevivir en medio de la basura y sin esperanzas ni proyecto de vida, después de haber sido sus mayores, obreros calificados, con sueños para sus hijos, anhelos para su familia, apostando a la movilidad social ascendente, con la historia cultural que dejó el peronismo en el país, destruída en un instante por una lógica socialmente criminal como el neoliberalismo. Esa fue la invasión cultural en nuestro país, que no necesitó ejército invasor, ni bandera ni banda, como no lo necesitaron los ingleses después de las experiencias militares de invasión, abortadas en el siglo XlX, pero pudieron sin embargo después, dominar nuestro país a través de testaferros domesticados por décadas, hasta los procesos populares de Rosas, Yrigoyen y Perón.

La penetración cultural y económica determinó los procesos políticos y sociales que llevaron a la indigencia y a la pobreza a millones de argentinos. No fue la vagancia ni el desánimo, ni la falat de capacidad del hombre argentino, no fueron los sinverguenzas los que se expulsó del cuerpo social, fueron trabajadores, los cabecitas negras de Evita que fueron a engrosar las villas miserias llamadas eufemísticamente “asentamientos”. Es mas, los sinverguenzas siguieron gobernando hasta el 2001 y desencadenaron una crisis de la cual tenemos poca memoria aún por haber descendido al infierno tan temido de la disolución nacional, cuyas secuelas aún estamos reparando.

Recordar estos temas para reflexionar es un ejercicio doloroso por la realidad cotidiana que nos toca vivir, en un país en crecimiento, con ampliación del mercado del trabajo como pocas veces en la historia, con una dinámica económica envidiable y con mejoramiento de los indicadores sociales reconocidos en el país y en el ámbito internacional. Sin embargo la realidad nos golpea desde lo que nos falta avanzar, que es mucho aún por delante, con hipotecas sociales a levantar en el tiempo y sin prestarse a los juegos del poder económico, que siempre está dispuesto a ofrecer soluciones simples y rápidas, casi mágicas que solemos comprar acelerada e improvisadamente. No hay soluciones desde un Estado represor ni desde un Mercado liberal como ordenadores sociales. Si las hay desde una reflexión profunda en lo estratégico que permita definir un mecanismo de reinserción social de justicia para todos los argentinos y los hombres de buena voluntad que quieran habitar el suelo patrio.

Una reflexión final, quien no se siente parte, no está obligado, quien ha sido marginado, desplazado, humillado, empujado junto a sus hijos, termina en manos de los lúmpenes que hacen de la violencia un ejercicio entre pares, atacan a los mas débiles, los explotan y los estafan, aprovechando que son parte de ellos ejerciendo una violencia horizontal, como la descripta por Fannon, hasta que logran canalizar sus aspiraciones socialmente, con objetivos superiores al de la simple subsistencia del día a día, en un proyecto de país que los contenga. El gobierno solo no puede garantizar ese camino sino es un camino del conjunto del pueblo argentino, con conciencia social y solidaridad activa y militante que selle la reinserción social, repare el abismo socialmente siniestro dejado por los casi treinta años de sometimiento cultural, económico y social, desde 1976 hasta el 2003.


JORGE RACHID
CABA, 20/12/10
jorgerachid2003@yahoo.com.ar

jueves, 16 de diciembre de 2010

LA UNIVERSIDAD DE LANUS HACE PATRIA: GRACIAS NESTOR!


Universidad Nacional de Lanús
Firma: Dra. Ana María Jaramillo- Rectora, Mg. Nerio Neirotti-Vicerrector y con
el aval de todos los miembros del Consejo Superior
174/10

Lanús, 15 de diciembre de 2010

VISTO, El Estatuto de la Universidad Nacional de Lanús, Artículo 31 inciso k), que establece que le corresponde al Consejo Superior otorgar el título de Doctor Honoris Causa a destacadas figuras nacionales o extranjeras; y,

CONSIDERANDO:

Que, la primera designación de la Universidad Nacional de Lanús de la mayor distinción honorífica que puede otorgar una institución académica debe simbolizar la ratificación de los valores que desde su creación ha consensuado y ratificado la comunidad universitaria;
Que, dichos valores implican la defensa de la democracia, la participación política y la construcción de ciudadanía; la defensa de los derechos humanos; la defensa del medio ambiente y promoción del desarrollo productivo sustentable; la igualdad de género; la educación para la paz; la inclusión social y la equidad; la formación de la conciencia nacional y la preservación del patrimonio cultural; la solidaridad, el compromiso social y el espíritu cooperativo; la responsabilidad y la ética pública; la educación permanente; el trabajo digno; la unidad latinoamericana; el emprendedorismo y la autogestión y la defensa de la calidad de vida;

Que, es indudable el compromiso asumido por el ex Presidente de la Nación al hacerse cargo de la Presidencia y revertir un modelo de país que continuaba sometido a las políticas neo liberales económicas y sociales instaladas por la dictadura que culminó con el default económico y también de la confianza de los argentinos en sus propias fuerzas y de la esperanza de los jóvenes en el futuro nacional;

Que, fue también el ex Presidente quien recuperó a la Política como herramienta de transformación social a partir de la recuperación del rol del Estado como armonizador de las contradicciones de la sociedad civil así como a través del fomento y la incorporación de los jóvenes al compromiso y la responsabilidad ciudadana;

Que, dicho proyecto nacional que continúa su construcción bajo el mandato de Cristina Fernández de Kirchner es el modelo en el cual se inscribe el Proyecto Estratégico de nuestra Universidad y que se viene desarrollando en todas sus actividades académicas, de investigación científica tecnológica, culturales y de cooperación con el Estado y la comunidad social, nacional y latinoamericana;

Que, basta con recordar el fortalecimiento de la UNASUR y el rol jugado en defensa de las democracias de la región por el ex Presidente, el continuo desendeudamiento del país y la recuperación constante de la industria y el crecimiento económico con claro sentido redistributivo, el rechazo al plan ALCA, la reestatización de la seguridad social, la recuperación de Aerolíneas Argentinas, la derogación de las inconstitucionales leyes de obediencia debida y de punto final, la reapertura de los juicios a los represores, el rechazo a cualquier metodología represiva y a la penalización de la protesta social, la recuperación de las paritarias permanentes para los trabajadores o la defensa permanente de la soberanía nacional en las Islas Malvinas;

Que, en materia educativa podemos citar la sanción de la Ley de financiamiento educativo que ya cumple cinco años; la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología, la recuperación de la educación técnica a través de la Ley de Educción Técnica Profesional, el incremento salarial constante para los docentes que significó un 450% de incremento, el régimen jubilatorio del 82% móvil para los docentes, las obras de infraestructura en 30 universidades nacionales, la repatriación de 800 científicos, las 1000 escuelas construidas, las 30.000 becas otorgadas o la creación de las Universidades Nacionales en las zonas más deprimidas, de escasos recursos y en aquellas provincias que no contaban con ofertas nacionales de Educación Superior Universitaria;

Que, las acciones comenzadas y realizadas por el ex Presidente Néstor Carlos Kirchner y continuadas por la Presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner en defensa de los valores constitucionales, de la justicia social y del bienestar del pueblo argentino son innumerables;

Que, el ex Presidente iba a concurrir a la Universidad Nacional de Lanús en su primera visita para la jornada de Formación política realizada conjuntamente con el Instituto Gestar. Su trágico fallecimiento para todo el pueblo argentino nos impidió agradecerle su permanente apoyo así como rendirle el merecido homenaje;
Que, por todo ello, siendo las facultades del Consejo Superior a través del Artículo 31 inciso k) proponemos que se designe a Néstor Carlos Kirchner como DOCTOR HONORIS CAUSA post mortem;

Por ello, EL CONSEJO SUPERIOR DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE LANUS RESUELVE:

ARTICULO 1º: Designar a Néstor Carlos Kirchner como DOCTOR HONORIS CAUSA post mortem.
ARTICULO 2º: Regístrese, comuníquese y archívese.

Presentaciòn de COOKE por RECALDE: los esperamos!


miércoles, 8 de diciembre de 2010

Che Néstor:






te conocí allá por el 2003 cuando de la mano de uno de los mafiosos más grandes que tuvo Argentina. Sabés, te hablo de Duhalde, ese personaje nefasto de nuestra vapuleada historia argentina, el mismo que abrazado a Menem vendieron la patria a unos lacras nacionales y extranjeros, que en el afán de lucro fueron capaces de vender los sueños de millones de argentinos, los mismos que mientras viajaban a Miami a comprar baratijas y gastar sin ningún escrúpulo el dinero producto del trabajo de todos nuestros viejos, regalaron, porque así fue, una de las empresas más grandes de Argentina, que era orgullo mundial, te hablo de YPF esa petrolera que fundada por Irigoyen y Mosconi, dieron un empuje impensado a la economía de la Argentina de entonces, y que luego con Perón un grosso como vos, favorecieron a los que por distintas razones siempre quedaron fuera del reparto de las ganancias de que en teoría pertenece a todos dentro de un sistema republicano y democrático, te cuento que recordaba que al vender YPF como otras tantas joyas de nuestra querida patria, se iniciaba en Cutral Co y en Gral. Mosconi, el movimiento piquetero, el mismo que reunía a miles de trabajadores que habían sido expulsados de estas empresas y no contaban con más que su humanidad y unas viejas cubiertas para prender fuego en un corte, realizaban así los primeros piquetes, reclamando pan y trabajo, entre tanto el hijo de puta de Menem bailaba tango en un programa televisivo, o se la daba de galán con Susana Giménez, y nos vendía a todos los argentinos que supuestamente estábamos en el Primer Mundo, obvias mentiras, porque en mi país morían miles de niños por desnutrición, mi maestro hacia ayuno en la Carpa Blanca, y mi viejo salía a laburar por 2 mangos para darnos de comer a mi familia, porque la empresa en la que había laburado durante más de 20 años quebró y lo dejó afuera, porque al patrón le salía más barato poner una empresa para importar azúcar de Brasil, que seguir dando trabajo a 200 obreros que como mi viejo tenían familias y no como alimentarlos, solo alimentarlos, no te digo ir al cine o comprarle un par de zapatillas, solo alimentarlos.
Para que te voy a mentir, no te creí, pensaba que eras otra mierda de esos que durante la campaña nos prometían Salariazo y después llamaban a Cavallo para que baje los salarios de los obreros, clausuren hospitales y cierren escuelas, que jugaban tenis con un presidente norteamericano o mostraban con descaro las bondades de conducir una Ferrari adquirida con la plata que debían haber mandado a mi provincia para pagarle la jubilación a mi abuelo, el sueldo a mi maestra o las vacunas para una nena de mi barrio que se murió de sarampión porque en el hospital no había insumos. Aquel país era un infierno. Te imaginás que Argentina pagaba más al FMI otros forros que te desnudan en el peor invierno, que plata para la educación y la salud de millones de argentinos. Nos dejaron a todos en pelotas literalmente, vendieron todo, privatizaron todo bajaron los sueldos aumentaron la carne. Todo eso explotó el 21 de diciembre del 2001 nos cansamos y salimos todos a gritarles Que se vayan todos, y el muy hijo de puta de De la Rúa mandaba a reprimir a los que en Plaza de Mayo reclamaban por comida, y mataron a muchos, quitaron la vida a jóvenes que soñaban con otra Argentina, yo era un pendejo que me estaba cagando de hambre en Posadas para poder tener un título, mi viejo en tanto seguía sin laburo, me las arreglé y pude terminar, pero mientras lo hacía otros tantos pendejos de mi edad seguían caminando sin laburo ni oportunidad de estudiar, porque no tenían ni 10 mangos para viajar a inscribirse a una carrera.
Sabés Néstor, cuando bajaste el cuadro del asesino más grande de nuestra historia, de Videla, y mandaste al jefe del ejército que lo haga!!! Dije la puta que este parece que es distinto, nos hiciste ver que los que en teoría debían defender y dar justicia a los argentinos, eran los que avalaban la injusticia, y en cadena nacional nos indicaste acá uno de los culpables de nuestra ruina, son los jueces de la corte Suprema, los terminaste echando, dije, este es distinto, después cuando recuperaste el salarios de Jubilados y mi abuelo dejo de ganar 200 mangos y le diste aumento dos veces al año, estableciste jubilación universal para todos y más de 1.800.000 abuelos pudieron tener unos mangos para comer o ir al centro a tomar una coca, que te voy a contar si entre vos y Cristina lograron la nacionalización de las AFJP, recuperaron la rentabilidad para los pequeños agricultores y los bancos ya no ejecutaron los campos, lograron la vuelta al crédito y pudimos comprar autos cero kilómetro, cocinas, calefones, computadoras que pueden ser pagadas en inútiles cuotas, generaste empleo para más de 4 millones de argentinos que consiguieron trabajo, no te bajaste los pantalones a los yanquis y promoviste la Unión Latinoamericana, nacionalizaste Aerolíneas, construiste 700 iniciaste una política de Derechos Humanos mandaste en cana a todos los asesinos, ya no reprimiste; estatizaste el Correo e hiciste que los Macro, paguen la deuda de más de 700 millones que debía de canon; repartiste las ganancias entre todos con los planes sociales y aquella nena que te conté volvió a vivir en millones de niños que ahora si tienen vacunas; loco recuperaste la Fábrica de Aviones de Córdoba, derogaste de la Ley de Radiodifusión de la Dictadura; cuando abriste las puertas de las escuelas a millones de niños con el aumento del presupuesto educativo del 1,2% del PBI de 2003, al 6% actual; recuperaste del CONICET y millones de científicos que en los 90 se fueron, ahora están de vuelta.
Eso loco sólo un grande como vos pudo haberlo hecho, tuviste huevos, no te cagaste ni te arrodillaste ante los poderosos que siempre habían manejado el país. Y en lo mejor de tu carrera te fuiste, cuando yo esperaba más de vos, pero quedate tranquilo Cristina tiene tu espíritu y con ella vamos a seguir construyendo esa patria grande y justa que soñaron nuestros próceres y nuestros abuelos, y en tu velorio había miles de pendejos de no más de 20 que la tenían re clara como vos, y que ya no van a ser engañados por Clarín y La Nación. Todos te llorábamos, toda una Argentina. Entonces me dije a la puta, este sí que es distinto.
Te extrañamos así de desliñado, de frente justo aparato, sin pelos en la lengua, así te recordaremos y a mis hijas y mis alumnos les voy a contar lo grande que fuiste. Hasta siempre Néstor.
Darío (otro argentino que te inmortaliza)

domingo, 5 de diciembre de 2010


Crisis y Resurrección de la Literatura Argentina de Jorge Abelardo Ramos: colonización pedagógica y lucha cultural en el país semicolonial


Por Iciar Recalde (UNLP-Centro de Estudios Juan Josè Hernàndez Arregui)

En el marco del IV CONGRESO INTERNACIONAL: Transformaciones culturales. Debates de la teoría, la crítica y la lingüística en el Bicentenario, Buenos Aires, 22 a 27 de noviembre de 2010 - Facultad de Filosofía y Letras, Puán 480


I- A modo de presentación
En estas sucintas páginas intentaremos presentar un análisis razonado de Crisis y resurrección de la literatura argentina de Jorge Abelardo Ramos, volumen publicado en el año 1954 con fuerte impacto en el campo intelectual y literario porteño, a raíz de su puesta en escena de una crítica inédita a dos figuras centrales de la cultura oficial argentina -Jorge Luis Borges y Ezequiel Martínez Estrada- y consecuentemente, de una fuerte impugnación a la política cultural propugnada por Sur en los años cincuenta. Creemos que el rescate del pensamiento de Abelardo Ramos, uno de los exponentes más brillantes de la izquierda nacional, silenciado durante décadas por las usinas de producción y reproducción del saber que se piensa legítimo, se torna fundamental en el contexto del Bicentenario, en la medida en que nos permite configurar protocolos críticos desde donde pensar la cultura y la literatura en su materialidad real, esto es, como partes constitutivas -pero además constituidas en la Argentina, nación signada por la dependencia económica y el sometimiento cultural al extranjero, receptora furibunda de teorías y debates ajenos. En este sentido, Ramos establece el principio de que en un país semicolonial, la lucha por la liberación de las ataduras de la dependencia, además de dirimirse en el terreno económico, se dirime en el campo de la cultura, esto es, para cambiar las condiciones políticas y sociales dependientes, es necesario efectuar una intensa crítica intelectual y política a las bases ideológicas del pensamiento que las sostienen. Crisis y resurrección de la literatura argentina, por lo tanto, se presenta menos como una obra de crítica literaria que como una obra política de crítica al denominado aparato de la colonización pedagógica como política cultural hegemónica. Esto es, más que discutir las cualidades literarias de Borges o de Martínez Estrada, pretende vislumbrar el peso que las concepciones de éstos -en tanto voceros del modelo social dominante- tuvieron sobre la formación cultural del conjunto de la sociedad argentina en sus derivaciones políticas concretas. En palabras de Ramos:

No ofrecemos al lector una exposición sobre literatura pura: ni los esfuerzos de la química han logrado situar nada en estado específico. (…) Nuestro tema será en consecuencia lo nacional y lo europeo en la literatura argentina y por implicación, en la formación del pensamiento nacional latinoamericano. Un entrelazamiento tan atrevido en apariencia entre la cultura y la política causará repulsión a nuestros intelectuales. Es bien natural que esto suceda, pues un franco debate de este género demostraría su divorcio del país en que viven. Su poliglotismo espiritual les impele a rechazar en el territorio subordinado lo que constituye el asunto habitual en la metrópoli europea, esto es, la más enérgica y apasionada polémica sobre las letras y sus fines.
-II- “La colonización pedagógica”
El punto de partida de Ramos será la distinción respecto a los modos de dominación ejercidos en los distintos modelos societarios conformados a través de la dinámica de poder en la división internacional del trabajo capitalista. En este sentido, existen países independientes o imperios que estructuran dos formas subsidiarias de dominación concreta: las colonias y las semicolonias. En las primeras, despojadas de poder político y ocupadas por las fuerzas extranjeras, el rol de la cultura no se torna determinante en la medida en que la fuerza de las armas prevalece. La conciencia nacional es la del país que ocupa y la influencia del imperialismo cultural se ejerce sobre todo en los sectores sociales más ligados al sistema imperial, a los beneficios de la expoliación del país. En cambio, en las semicolonias como la Argentina, que poseen un estatus político independiente decorado por la ficción jurídica –lo que Arturo Jauretche denominaría como estatuto legal del coloniaje-, la cultura se torna central para perpetuar el dominio imperial, en la medida en que permite configurar modos de ver y experimentar lo social en función de intereses ajenos a través de la puesta en funcionamiento del aparato de la colonización pedagógica:

(…) El imperialismo en los países coloniales otorga mayor importancia a su policía colonial que a su literatura clásica. Pero si en la colonia de Kenya la policía reemplaza a Eliot, en la vieja semicolonia de la Argentina, Eliot deberá suplantar a la policía colonial en el sistemático intento imperialista de sofocar la aparición de una conciencia nacional, punto de arranque y clave de toda cultura.

El término “colonización” supone que la cultura es un instrumento de dominación política que legitima programas económicos dependientes. La noción “pedagógica” implica por su parte la idea de que la cultura posee una función educativa y formadora del denominado aparato de la colonización pedagógica, esto es, toda la red de instituciones y prácticas socializantes que forma a los sujetos en un modo específico de ver y experimentar lo real. En este sentido, Ramos es bien explícito al establecer que todo programa económico se organiza en un proyecto político y que todo proyecto societario desarrolla una justificación y un programa cultural que hace posible su desarrollo. La idea de “aparato”, por su parte, obliga al análisis de la cultura en el entramado institucional que va desde el sistema educativo, hasta la prensa, los intelectuales, las academias, etc. y que opera en la construcción del pensamiento colonizado. En palabras de Ramos:
Nuestras clases selectas han imitado esas costumbres, propias de los pueblos vencidos, a quienes se les impone un traje, un tipo de comida, una literatura y una lengua.
En consecuencia, cultura y política son inescindibles ya que legitiman o imposibilitan, la reproducción de un proyecto dependiente o colonial. Y toda política colonial demanda para su funcionamiento una acción “pedagógica” para el sostén del sistema de dominación. Las clases dominantes en Argentina en la historia de su desenvolvimiento forjaron una intelectualidad a su servicio a través del internacionalismo y el universalismo de la cultura extranjera, cuyos focos de irradiación fueron las clases medias, hijas de lo que Ramos definirá como burguesía nacional y repetidoras más o menos fieles de un tipo de pensamiento oligárquico. Clases medias de las que, entrado el siglo XX, tradicionalmente provienen los escritores y a las que Ramos intentará llegar a través de sus escritos. El análisis del internacionalismo encarnado en figuras como la de Borges o Martínez Estrada, parte de la consideración de que la cuestión nacional o el nacionalismo, reviste distintas características en los países independientes y en las semicolonias. En aquellos, el nacionalismo jugó un rol las más de las veces ofensivo en la medida en que legitimó políticas de expoliación de las naciones más débiles. Pero en las semicolonias, el nacionalismo se torna imprescindible en el proceso de lucha por la liberación nacional y por la constitución de una cultura soberana obrando como plataforma defensiva de las agresiones e injerencias externas. En este sentido, el internacionalismo de los escritores voceros de la oligarquía no es más que una estrategia de encubrimiento de la asunción del nacionalismo de los países imperialistas:

Los seudointelectuales de nuestro país, educados en esta escuela de imitación, expresan invariablemente su aversión a una teoría de lo nacional que los explica y los niega. De ahí que acepten el nacionalismo de los europeos, esto es, el nacionalismo imperialista de un Eliot o de una Valery, cuyo tema es la averiguación de las hazañas culturales o históricas de su propio país.
Como asimismo:

La formación de esta intelectualidad argentina fue realizada por el imperialismo desde la victoria de Caseros. Resulta pues, completamente lógico que sus miembros hagan profesión de fe “internacionalista” o “universalista” frente a todas las tentativas de revaluar nuestro pasado o de transformar nuestro presente. Amparándose detrás de una cultura apolillada, que no inspira ya respeto ni en Europa, protegen su vaciedad con el escudo de un hermetismo literario o seudofilosófico que retrata no sólo la profunda confusión del Viejo Mundo, sino ante todo su propia impotencia creadora.
Si el fundamento de toda cultura es la afirmación de su personalidad nacional traducida en formas estéticas más o menos inmediatas, Ramos expresará sin titubeos que no existe una literatura argentina, en la medida en que la misma se constituye a través de la copia y la incorporación acrítica de estéticas extranjeras:

¿Por qué esas corrientes poseen una influencia tan notable en la literatura argentina? La razón más válida es que nuestra literatura no es argentina, sino que prolonga hasta aquí las tendencias estéticas europeas. Su misión es traducir al español el desencanto, la perplejidad o el hastío legitimados por la evolución de la vieja Europa. (…) Nuestros intelectuales traducen pasiones ajenas: desarraigados, sin atmósfera, -sombras de una decadencia o de una sabiduría que otros vivieron.
Por eso, advierte que es imperioso transformar en resurrección la crisis que atraviesa la cultura y la literatura argentina a través de la asunción de la conciencia nacional que se piense a través de categorías propias y en función de intereses conforme a las necesidades de su realidad concreta. El servilismo intelectual típico de las naciones semicoloniales, supone para Ramos un constante ejercicio de auto denigración y legitimación de la superioridad de la cultura extranjera en post del sostén de la situación dependiente del país. De esta manera, la diatriba operada en torno a Borges y Martínez Estrada –vertebrada además, a través de las lecturas que ambos proponen del Martín Fierro que oblicuamente definen su posición antinacional-, se convierte en la plataforma de lanzamiento de una crítica mucho mayor: la de la cultura de la dependencia en bloque y la estipulación de un tipo de lucha cultural que además de contribuir a la autodeterminación nacional, configure una identidad cultural que por nacional, adquiera sentido continental:

Pero es preciso advertir que la teoría de lo nacional no puede confundirse en modo alguno con una teoría de lo argentino. Somos parte indivisible de un territorio histórico ligado por la unidad del idioma. La realización de la unidad política latinoamericana será el corolario natural de nuestra época y el nuevo punto de partida para un desarrollo triunfal de la cultura americana, nutrida en su suelo y, por eso mismo, universal.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

La lucha por la primera Independencia



América Latina en el Bicentenario, Nº 1, Folleto especial de Haciendo Barrio Colección dirigida por la profesora Mara Espansande, , Asociación Civil Madre Tierra

Para verlo pulsà aquì:
http://www.4shared.com/document/mQf44cPN/La_lucha_por_la_independencia.html

José María Velasco Ibarra en el recuerdo de Buenos Aires

Resumen de una entrevista a  Eugenio Raúl Zaffaroni Podes leerla completa acá  - Usted aparece en una novela histórica sobre Vela...