viernes, 28 de enero de 2011

De la sociología del medio pelo a la sociología de la liberación. Acerca de la polémica Carri-Delich


Por Juan Esteban Godoy (Sociólogo)


Introducción

En las siguientes líneas abordaremos la polémica que tuviera lugar entre fines de 1967 y principios de 1968, protagonizada por los sociólogos Francisco José Delich, por ese entonces parte del Centro de Investigaciones en Ciencias Sociales (CICSO, que comienza a funcionar en el 67), y por Roberto Carri, miembro de las cátedras nacionales, que escribiera entre otros títulos Isidro Velázquez. Formas prerrevolucionarias de la violencia, Poder imperialista y liberación nacional. Las luchas de peronismo contra la dependencia, y fuera detenido-desaparecido (junto a su esposa Ana María Caruso) por la última dictadura militar. El contrapunto surge por la publicación del libro de Arturo Jauretche El medio pelo en la sociedad argentina. Apuntes para una sociología nacional, y los comentarios que realizara acerca de éste Francisco Delich en la Revista Latinoamericana de Sociología.
Dicha revista comenzó a publicarse en 1965, y dejó de hacerlo en 1971, con la supervisión y dirección ideológica de Gino Germani. La revista, conjuntamente con el instituto Torcuato Di Tella, eran las primeras experiencias que dan cuenta del proyecto de Germani de hacer una sociología científica que tuviera alcances y nivel internacional. Los artículos publicados en ella pretendían dar la imagen de una modernización y de la construcción de un pensamiento académico sociológico (i).
Estamos en el contexto del Onganiato, y de la intervención de la Universidad de Buenos Aires en 1966, que si bien en la Carrera de sociología no se va a producir un vaciamiento inmediato de profesores, pues algunos de ellos como Eliseo Verón, Miguel Murmis, Silvia Sigal, etc., van a decidir continuar dentro del mundo académico, pero luego de transcurrido un cuatrimestre no le serán renovados sus contratos. Así en ese “vacío” se va a producir el ingreso de varios “nuevos profesores” como Justino O‟Farrel, Gonzalo Cárdenas, etc. En el periodo también van a surgir las denominadas cátedras nacionales, experiencia que tiene lugar en la Facultad de Filosofía y Letras (UBA) entre 1968 y 1974, en las que van a actuar entre Gunnar Olsson, Alcira Argumedo, Justino O‟Farrel, Roberto Carri, etc. Podemos poner en consideración la Revista Antropología Tercer Mundo que tuviera lugar entre 1968 y 1974, en donde escribieran algunos personajes como Horacio González, Gonzalo Cárdenas, Justino O‟Farrel, Alcira Argumedo, Amelia Podetti, Roberto Carri, etc. Por último llamamos la atención que en este período se incorporan a la Carrera de sociología bibliografía que no se hallaba presente hasta el momento, así en los programas aparecen Hernández Arregui, Gunder Frank, Rodolfo Puiggrós, Arturo Jauretche, Mao Tse Tung, Franz Fanon, Perón, etc. (ii) Podemos ver la incorporación de textos que podríamos denominar del Tercer Mundo, con una mirada desde los oprimidos, que muchas veces surgen desde las orillas de la ciencia. En este contexto es donde se suscita la polémica Carri-Delich, la cual “la Revista Latinoamericana de Sociología se vio obligada a recoger (esto más allá del rechazo supone el reconocimiento de los otros interlocutores, aunque se los descalifique)”.(iii) Pues, por lo que venimos reseñando hasta el momento la RLS se halla en las antípodas esa “corriente” que se vienen gestando, a la cual hiciéramos mención en el anterior párrafo, y como parte de esa sociología nacional y latinoamericana, el pensamiento de Roberto Carri. Podemos ver ya, antes de adentrarnos en la polémica en sí, como tenemos a dos pensadores que representan dos modelos de hacer sociología, dos formas de posicionarse ante la realidad (convulsionada por cierto) que los rodea. La nota viene a cristalizar ese momento que estaba sucediendo en la Universidad de Buenos Aires. Aquí nosotros dejamos en claro que nos hallamos en la línea de la sociología nacional, latinoamericana y popular que expresa en la polémica Roberto Carri. Así no criticaremos la crítica de Delich, tarea que ya realizó Carri, sino que solamente reseñaremos la discusión, y procuraremos arribar a algunas conclusiones acerca de los modelos en pugna.


De la sociología académica a la sociología colonial

Ahora sí, podemos ver cómo en la nota que da lugar al contrapunto, Delich desliza una fuerte crítica al libro recientemente publicado de Jauretche, el medio pelo en la sociedad argentina. La crítica se centra en el método que Jauretche denomina estaño, acerca del cual Delich nos dice que Jauretche “no indica los parámetros de su nuevo método” (iv) así sostiene que en el libro “los datos son escasos y las reflexiones sobreabundan.”(v) Se queja asimismo de que Jauretche no de una definición sistematizada del medio pelo: “no es esta ni la única ni la última definición de medio pelo." (vi) También Delich criticará la idea de Jauretche de los tres fracasos de la burguesía nacional, porque argumenta que es impreciso “se dedica con más ahínco a encontrar esta resbalosa burguesía frustrada y frustrante” (vii) “el autor no atina a definir ni siquiera con términos vagos y de uso corriente, las distintas burguesías que señala” (viii). Lo mismo dirá del concepto de status que utiliza Jauretche, pues según Delich no hay una definición clara, ordenada del concepto, dirá que “nuestro autor no es hombre de vacilaciones y quiere ir hasta el final en la destrucción de sus propias afirmaciones o bien quiere tornar aún más impenetrable su razonamiento, borrando las huellas”(ix). Delich la emprenderá también contra Jauretche porque según él “Arturo Jauretche (y no pocos con él) estima que las estadísticas en la que no cree (y cuando usa en el libro usa mal) constituyen la sociología científica, de allí su esclerosis, su incapacidad de ir más allá de cuadritos y numeritos” (x) “se comparan grupos sociales no estrictamente homogéneos, no de características paralelas”(xi). Asimismo señalamos que Delich sale en defensa de un exponente de la alta sociedad del momento, a quien Jauretche le dedica un capítulo en su libro y observa como una escritora de medio pelo para lectores de medio pelo, a saber: Beatriz Guido, así nuestro autor sostiene que Jauretche “juzga globalmente a Beatriz Guido a través de un libro (El incendio y las vísperas) y de sus antecedentes” (xii). Por último nuestro autor aconseja con respecto al libro: “algunos pintoresquismos, algunas anécdotas, algunos testimonios, dan la pauta en cambio de lo que en otro género puede lograr el autor, que seguramente no es poco y sin duda más útil para sociólogos y no sociólogos que intenten conocer la sociedad argentina (dado que) no se trata, pues, de rechazar por la forma sino por el contenido (porque el texto es) farragoso, desordenado, repetitivo”(xiii). (Nota: El libro va a ser un gran éxito, solo entre noviembre de 1966 (primera edición) y julio de 1967 se realizarán nueve ediciones. Galasso, Norberto. (2005). Jauretche y su época. La revolución inconclusa, 1955-1974. Tomo II. Buenos Aires: Corregidor). Ante tamañas injurias a un pensador y luchador nacional y de la Patria Grande, el joven sociólogo Roberto Carri, no podía menos que recoger la pluma y refutar la crítica de la “sociología académica” a Don Arturo.


De cómo se curan las zonceras

Roberto Carri, en su respuesta va a refutar no solo la crítica específica al libro de Jauretche en cuestión, sino que con ella va a rebatir a “toda una corriente entre los sociólogos argentinos”(xiv). Aquí Carri se refiere a lo que venimos llamando “sociología académica”, a su concepción de ciencia, sus métodos, y sobre todo la concepción política, ideológica que subyace a sus planteos. De todas formas Carri viene a llamar la atención que cuando el planteo se realiza sin tener en cuenta la experiencia histórica, y el medio social, es decir se lo descontextualiza y esto es igual de dañino provenga desde posturas funcionalistas, positivistas, y/o marxistas. Aquí tenemos una definición, en relación a lo que Carri considera teoría. Para él no puede haber teoría que sea la consecuencia de una decisión individual, la imagen del científico en su “sala de ciencia” mezclando los diferentes conceptos (cual químico que mezcla sus elementos, y las coteja para algún descubrimiento científico), aislado de la sociedad en la cual produce y por la que es producido generando teoría se revela falsa, pues la teoría es considerada aquí “como la expresión de la conciencia social (…) la ciencia es producto colectivo de la sociedad (…) pero los científicos creen que esos conocimientos son la consecuencia de la aplicación individual de su empirismo”(xv). Carri, va a criticar que Delich separe al libro de la biografía del autor, de su trayectoria política. Así Delich viene a criticar el libro de Jauretche con los parámetros de la “sociología académica”, sin poner en duda en ningún momento su validez como ciencia. Es decir, el punto de partida para la crítica de Delich, Carri lo juzga erróneo. Pues “Jauretche tiene una posición política muy conocida (radical, forjista, peronista), sus conclusiones expresan la particular opinión que sobre la independencia nacional tuvieron y tienen en los movimientos nacionales y anticoloniales distintos sectores (…) A Delich no le importa, solo ve que no es “científico”, y critica “científicamente” su obra”(xvi) (Nota: Jauretche, gran polemista, en principio no le va a contestar a Delich. Pero cuando Delich insiste en su crítica y sostiene que él critica a Codovilla porque es gordo e italiano, Jauretche le va a responder. Véase Jauretche, Arturo. (2007). Polémicas I. Buenos Aires: Peña Lillo, páginas 125-126). Así, quien en ese mismo año escribiera un libro sobre Isidro Velázquez, y con él hiciera una crítica a los que denominara “bandoleros sociológicos”, va a poner relevancia en que de esta forma “la actitud siguiente es tachar de “no científicas" todas aquellas contribuciones que no aceptan el “riguroso” método de la ciencia”.(xvii) Ellos establecen los parámetros, y en base a éstos van a dictaminar quién entra dentro de los cánones de la ciencia y quiénes no. Romper con este círculo vicioso, con los guetos sociológicos, donde adquieren relevancia las “citas de amigos”, es posicionarse a las orillas de la ciencia, es no tener la posibilidad de adquirir el “prestigio”, el no salir en los suplementos dominicales, ni en otros medios tan deseados como la televisión. En cuanto a algunas de las críticas más puntuales que realiza Delich, Carri va a refutarlas también por ejemplo, Carri sostiene que el concepto de status, halla su “utilidad” en tanto su ambigüedad; en relación a que Jauretche juzgaría a Beatriz Guido por un solo libro, pues según Delich la autora mostraría la decadencia de la clase alta, el defensor de Jauretche va a aducir que Beatriz Guido no representa eso sino el odio y el rencor al peronismo (que Delich debe compartir), principal causante de este desplazamiento. El sociólogo que aquí nos permitimos llamar colonizado, acepta acríticamente los esquemas científicos, e intenta adecuarse a ellos, expresando así el punto de vista de los intereses coloniales. Mientras que, quien actúa con estaño, realiza, crea “individualmente esa conciencia social, esa práctica social; y con los pies bien afirmados en la realidad que analizan y donde actúan, desarrollan su explicación” (xviii). Carri finaliza su planteo llegando al meollo de la cuestión, a saber: que los análisis que realiza Francisco Delich y con él toda una corriente de la sociología (que sostenemos nosotros sigue hasta el día de hoy) son fruto de lo que Don Arturo denominara colonización pedagógica, que termina por internalizarse, por hacerse cuerpo en los cientistas sociales (y demás sectores de la sociedad).

Cartuchos quemados

Brevemente reseñamos que Delich va a contestarle a Carri, y esa será la última intervención en el debate pues el segundo no le responderá su nueva crítica. En ésta Delich se muestra molesto por lo que él denomina que Carri hace, “precoz terrorismo intelectual (sociólogo de medio pelo, intelectual colonizado, deshonesto intelectual)” (xix) a la vez que argumenta que es apresurado juzgar por su nota a toda una corriente de la sociología argentina. Y reitera, brevemente las mismas críticas que hiciera sin aportar nuevos elementos.


Apuntes finales

Observamos como Roberto Carri va a aprovechar la reseña que realizara Francisco Delich al libro de Jauretche, para avanzar en crítica no solo a su interlocutor, sino también a una amplia gama de sociólogos que éste viene a representar en la crítica. El problema no es aquí Delich, sino que toda una corriente de la sociología argentina.
Así como decíamos, tenemos claramente dos modelos de sociólogos que se encuentran (aún hoy) en pugna. Dos formas de “hacer ciencia”: una “objetiva” (¿es posible?), fría, “científica”, erudita, alejada del “pulso” de la historia, de las rebeliones, de las luchas del pueblo, etc.; la otra, se considera parte integrante del pueblo, con (no para) el cual construye el conocimiento científico, involucrada en las luchas populares, tomando posición (subjetiva), etc.
La respuesta de Carri viene a poner al descubierto la colonización pedagógica, la cual es esencial para asegurar la dominación en tanto nuestra condición de países semi-coloniales, donde la “batalla cultural” adquiere suma importancia. Aquí la dominación no es clara como en el mundo colonial que se parte en dos mundos diferentes el del colonizador y el del colonizado, marcando las botas y las armas la barrera divisoria. Aquí la dominación, en tanto países supuestamente en plena libertad, requiere de toda una maquinaria cultural, para mantener la situación de opresión.
Y como no podemos ver solo una de las “caras” de la moneda, debemos considerar el reverso, la descolonización pedagógica. Carri, aparece aquí como representante de las cátedras nacionales, donde se leen a Perón, Jauretche, Fanon, Scalabrini Ortíz, Mao, El “Che” Guevara, etc. Nombres que parecieran impensados hoy en día en el ámbito académico social. Carla Wainsztok sostiene que “la lista de autores da cuenta que la experiencia de las cátedras incluía además de alpargatas, libros. La preocupación era la nacionalización mental de un sector estudiantil, revisando las categorías explicativas de la realidad, adecuándolas al proceso histórico de nuestra patria. Es decir una teoría social o filosofía propia y apropiada.” (xx)
Avanzar en la construcción de una matriz de pensamiento propia que pueda abordar nuestros problemas, con soluciones creadas desde estas tierras, y desde estas realidades. Avanzar asimismo contra la burocratización de las ciencias sociales, contra la lógica de mercado imperante en becas, subsidios, etc., contra la cuantificación del conocimiento a la que asistimos (profundizada en los 90‟s), contra el hacer cómo que investigamos, que leemos lo que se produce, contra el encapsulamiento de la universidad (¿alguien que no sea parte de la academia, lee alguna de las investigaciones, papers, etc.?), contra la cita de amigos. En fin, contra una lógica que poco tiene que ver con la construcción de conocimiento para modificar la realidad.
Pues de eso es de lo que trata la respuesta de Carri a Delich, de la intención de un sector de la sociología de descolonizar a las ciencias sociales, para poder integrarse a las luchas junto al pueblo, y luchar con éste por la liberación de la patria grande, donde los hombres y mujeres de Nuestra América, podamos desarrollarnos plenamente como seres humanos.


Notas

i Del Brutto, Bibiana Apolonia. (2000). La Revista Latinoamericana de Sociología: apogeo y caída de un proyecto. En González, Horacio (comp). Historia crítica de la sociología argentina. Los raros, los clásicos, los científicos, los discrepantes. Buenos Aires: Colihue.
ii Rubinich, Lucas. (s.f.). Los sociólogos intelectuales: cuatro notas sobre la sociología en los 60. En http://www.catedras.fsoc.uba.ar/rubinich/biblioteca/web/arub.htm
iii Rubinich, Lucas. (s.f.). Los sociólogos intelectuales: cuatro notas sobre la sociología en los 60. En http://www.catedras.fsoc.uba.ar/rubinich/biblioteca/web/arub.htm El subrayado es nuestro.
iv Delich, Francisco. (1967). Notas sobre el medio pelo. Revista Latinoamericana de Sociología, vol. III, Nº2, página 303.
v Ibídem, pp. 302.
vi Ibídem, pp 303.
vii Ibídem, 304.
viii Ibídem, 308.
ix Ibídem, 307.
x Ibídem, 308.
xi Ibídem, 306.
xii Ibídem, 305.
xiii Ibídem, 308.
xiv Carri, Roberto. (1968). Un sociólogo de medio pelo. Revista Latinoamericana de Sociología, vol. IV, Nº 1, página 127.
xv Ibídem, 127.
xvi Ibídem, 128.
xvii Ibídem, 127.
xviii Ibídem, 128.
xix Delich, Francisco. Carri, Roberto. (1968). Respuesta. Revista Latinoamericana de Sociología, vol. IV, Nº 1, página 129.
xx Wainsztok, Carla: Las Cátedras Nacionales (apuntes para una filosofía latinoamericana). En http://bicentenariodelapatriagrande.blogspot.com/p/las-catedras-nacionales-apuntes-para.html

Medios de comunicación y democracia


Aritz Recalde

Enero 2011




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http://www.telam.com.ar/vernota.php?tipo=N&dis=1&sec=1&idPub=210492&id=399416&idnota=399416



A la dictadura de los cabos y sargentos de la gran guerra reemplaza, en los países llamados democráticos, la dictadura de los grupos financieros. Los efectos son los mismos aunque el modus operandi de las imposiciones sea otro más sutil, menos perceptible pero no menos eficaz. (…) Mientras los totalitarios reprimen toda formación y toda manifestación de conciencia popular, los cabecillas de la plutocracia impiden, por el manejo organizado de los medios de formación de las ideas, que los pueblos tengan conciencia de sus propios problemas y los resuelvan en función de los verdaderos intereses. Grupos capitalistas tienen en sus manos la universidad, la escuela, el libro, el periodismo y la radiotelefonía”[1]. Arturo Jauretche, año 1941.


La sanción de la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual es una de las medidas legislativas del ámbito de la cultura, más importantes de la historia de la Argentina. La norma promueve la conformación de un proyecto de organización de medios de comunicación, que se opone al modelo establecido por el programa neoconservador. Éste último fue impuesto y se tornó hegemónico en el sistema institucional argentino, desde el derrocamiento de Juan Perón en el año 1955. La ley de Servicios de Comunicación Audiovisual introduce unos objetivos marcadamente rupturistas en el plano de la cultura liberal, ya que institucionaliza las bases para implementar una comunicación centrada en las actividades no comerciales, promueve un sistema de medios plural que prohíbe los monopolios y que protege y difunde la cultura y las producciones nacionales e independientes [2]. En la historia de la legislación y de la organización de medios en América Latina, solamente es comparable con el proyecto del primer peronismo que sancionó la ley 14.241/53 [3] o con las medidas aplicadas durante el gobierno de Velasco Alvarado en Perú desde el año 1968 [4].
El ímpetu de democratización de la comunicación que introduce la Ley de Servicios Audiovisuales, se puede definir en torno de la noción de “pluralidad de voces”, que contempla los aspectos fundamentales y que a su vez supera, la noción tradicional de “libertad de prensa”. Está última definición en los hechos, implicó otorgar la “libertad” solamente a la prensa concentrada comercial y a los agentes dominantes del mercado. La inexistencia de regulaciones públicas del sistema, favoreció la concentración y la extranjerización de las comunicaciones. A partir de aquí, que la democratización de la palabra y de la cultura implica un cambio político fundamental, ya que otorga derechos de expresión a un conjunto de actores sociales postergados frente a los factores dominantes. La relación estrecha entre el poder dominante y la comunicación, se refleja en el hecho de que los grandes medios que se oponen a la aplicación de la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, son los mismos actores que se enfrentan a la democratización de las fuentes de riqueza. Los medios concentrados se han enfrentado, casi sin excepciones, a los gobiernos que se plantean como objetivo fundamental, transferir recursos y poder a los trabajadores o a los pequeños y medianos empresarios industriales nacionales. La prensa concentrada del país aplicó una férrea tarea de oposición y de hostigamiento a los gobiernos con gran apoyo popular, como es el caso de las gestiones a cargo de Hipólito Yrigoyen, de Juan Domingo Perón y de Cristina Fernández de Kirchner. A partir de lo dicho, se puede sostener que la prensa oligopólica actúa siguiendo un parámetro de comportamiento que establece que “cuanto más quiere un pueblo a un gobierno, más lo enfrentan y lo odian los medios de comunicación concentrados”.
La práctica antidemocrática y atentatoria de los intereses nacionales aplicada por la prensa concentrada, fue denunciada por Yrigoyen en el año 1909 cuando sostuvo que: “A pesar de tener a su servicio todos los gobiernos y sus extensas ramificaciones, más las facciones aventureras que merodean en torno de ellos, la prensa asalariada, mercantil y desleal a la fe y a la gratitud pública, y las oposiciones, que siendo sólo por exclusión, apenas se las llama, concluyen siempre por tomar asiento en el banquete de los triunfos contra la patria” [5]. Sus palabras del año 1909 fueron proféticas y en el momento en que Hipólito avanzaba en acciones como la sanción de la ley de nacionalización de los hidrocarburos, la de 8 horas de trabajo o la fijación de precios máximos, la oligarquía y el capital trasnacional se aliaron con los diarios La Nación y La Prensa para aplicar el golpe de estado de 1930. No sería el único radical hostigado por la prensa y también lo vivió en carne propia Arturo Illia, que sufrió las operaciones de Mariano Grondona en Primera Plana que apoyó el golpe militar de 1966. Lo mismo le ocurrió a Ricardo Alfonsín que y refiriéndose a las agresiones recibidas por parte de Clarín, sostuvo que: “Si el pueblo de la Nación fuera lo que el Clarín dice que es, estaríamos todos destrozándonos entre nosotros” [6]. Otro de los dirigentes sentados en el banquillo de supuesto “tirano” y que fue atacado a capa y espada por la prensa concentrada, fue Juan Domingo Perón, que refiriéndose a los vínculos entre los diarios y la política estableció que: “Hoy no es un secreto para nadie que muchos consorcios y cadenas de diarios no son sino empresas comerciales, que venden papel escrito como se venden cosméticos o artículos de ferretería. (…) Si desde un diario se puede hacer un chantaje a una persona, desde esa organización se lo puede hacer a toda una nación. (…) Cuando se habla de “opiniones independientes” de los grandes diarios con insistencia sospechosa, en numerosos órganos de distintos países, puede individualizarse perfectamente la organización del monopolio que abarca el “trust” de publicidad dirigido por las grandes centrales de los países” [7].
Quedó demostrado en diversas investigaciones, que existió un apoyo público de sectores importantes del periodismo, a los golpes militares contra el radicalismo en los años 1930 y 1966. Lo mismo se puede decir de la dictadura de 1976, que se produjo con el sustento explícito de Clarín y de La Nación. De la misma forma que en la actualidad, las acciones políticas contra la democracia y las mayorías populares, se justificaron en nombre de la libertad de prensa y del periodismo independiente.
Atendiendo las complejas relaciones históricas entre la democracia y los medios de comunicación concentrados, es innegable que de la efectiva y correcta aplicación de la Ley de Servicios Audiovisuales, va a depender el futuro y la calidad de nuestros sistemas de representación de gobierno. Arturo Jauretche lo comprendió cabalmente cuando sostuvo que: (…) “La solución democrática consistirá en sustituir la libertad de empresa periodística o radiotelefónica, que es la libertad de los grupos plutocráticos para hacer su prensa o su radio e impedir otra, por la libertad de prensa sólo lograble cuando ella no tenga que depender de los grupos capitalistas” [8].


Referencias bibliográficas:

[1] Arturo Jauretche (2002), “Opinión Pública y democracia”, en Arturo Jauretche, Escritos inéditos, Ed. Corregidor, volumen 6, Buenos Aires. Pp 211-213.
[2] Nuestra opinión sobre la Ley de Servicios Audiovisuales puede leerse en http://hernandezarregui.blogspot.com/2009/06/el-centro-de-estudios-hernandez-arregui.html
[3] Los objetivos generales del Plan Nacional de Comunicación están establecidos en los Planes Quinquenales. Entre las acciones fundamentales resaltan la sanción del Estatuto del Periodista, la creación de una agencia de noticias (TELAM), el nacimiento de la televisión en el país (Canal 7) o la profesionalización de los estudios en comunicación con el pase a la Universidad Nacional de La Plata de la Escuela Argentina de Periodismo (1954).
[4] Los objetivos generales del Plan Nacional de Comunicación están establecidos en el Plan Inca. Las acciones principales del programa se organizaron a partir del decreto ley 18075/69 o Estatuto de la Libertad de Prensa; el decreto ley 19020/71 o Ley General de Telecomunicaciones; el Decreto ley 20.680/74 o Ley de Prensa. El gobierno revolucionario creó el Sistema Nacional de Información (1974) y la Empresa Nacional de Radiodifusión.
[5] Hipólito Yrigoyen (1945), El pensamiento escrito de Yrigoyen, Ed. Libro de Ediciones Argentinas, Buenos Aires. P 42.
[6] Discurso de Ricardo Alfonsín efectuado el 13 de febrero de 1987. http://www.radionacional.com.ar/audios/raul-alfonsin-en-la-inauguracion-de-la-biblioteca-julio-cesar-saguier.html
[7] Juan Perón (1983). “La Publicidad”, en Política y Estrategia, no ataco, crítico, Ed. Pleamar, Buenos Aires. p 28 y 29
[8] Arturo Jauretche. Op. Cit. Pp 211-213.

sábado, 22 de enero de 2011

Dificultades de la trasición política en Cuba


Aritz Recalde, enero 2011

En el marco del cumplimiento de los 52 años de la revolución, la dirigencia del Partido Comunista Cubano (PCC) y los responsables de los órganos de gobierno, están impulsando la discusión del “Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social”. Dicho documento establece los aspectos centrales de un paquete de medidas que tienen la finalidad de modificar cuestiones sustanciales del modelo de desarrollo socialista. El Proyecto contempla y entre otras cuestiones, promover la actividad privada (cuenta propia y agricultura) y reducir en una primera etapa, 500 mil empleos públicos. Se supone que la cifra final del achicamiento del Estado será cercana al millón de trabajadores. Los Lineamientos fueron discutidos por las organizaciones libres del pueblo en los Comandos de Defensa de la Revolución (CDR) y por responsables de diversos ámbitos políticos, sociales y culturales del país.
El documento se redactó a partir del hecho de reconocer las serias dificultades y limitaciones del patrón de desarrollo económico socialista. Cuba se encuentra inmersa en una crisis económica estructural que lleva varias décadas y que se profundizó desde la caída del bloque soviético. Mientras Rusia era un aliado geopolítico del país, el modelo socialista cubano dispuso de relaciones comerciales y políticas de intercambio estratégicas y beneficiosas que permitieron generar un nivel de vida aceptable para toda su población. En dicha etapa que transcurre desde inicios de los sesenta a los años noventa, el país no consolidó las bases materiales para un desarrollo sustentable en el tiempo. Esta cuestión se vio agravada frente al brutal bloqueo y la guerra política y cultural aplicada por los Estados Unidos. Luego del año 1989, Cuba ingresó en el denominado “período especial”, que se caracterizó por una fuerte recesión económica y por el deterioro de la situación social, cultural y política del país.
El modelo económico se organiza a partir del control monopólico por parte del Estado de los recursos naturales y de las fuerzas productivas. El sistema funciona con bajos niveles de eficiencia productiva, tanto en la industria, los servicios, como en el agro. Un rasgo característico es la falta de incentivos para el aumento de la producción y una incapacidad notable del gobierno para aumentar el rendimiento del trabajo. El monopolio estatal en la economía sobre toda la cadena de valor y las complejas regulaciones sobre las organizaciones libres del pueblo, dificultan la posibilidad de consolidar la iniciativa privada o de fomentar la innovación y favorecen una distribución de los recursos humanos que obstruye aspectos importantes de la economía. Dichas cuestiones, favorecen la aparición de hechos de corrupción en base al defalco de los recursos del Estado. Estas tensiones además, se expresan en los desplazamientos de personal altamente capacitado desde el aparato productivo, hacia los servicios turísticos de baja calificación.
Uno de los ejes centrales del patrón de desarrollo luego del año 1989 se relaciona al turismo. Durante los años noventa la elaboración tradicional de productos como el azúcar, fue dejando lugar a la llegada de turistas, la construcción de hoteles y a la reconversión económica del país. Dicha actividad generó profundos cambios sociales y culturales. Un sector considerable del país trabaja con el turismo ya que con dicha actividad, puede alcanzar un nivel de vida cercano al estándar de la clase media o media baja de Latinoamérica. Estos actores que viven del turismo reproducen muchos de los usos y las costumbres típicas del capitalismo norteamericano. Las prácticas vinculadas a las estafas, la corrupción, el consumismo o la prostitución, son una realidad frecuente para muchos cubanos y extranjeros que visitan el país.
Los trabajadores industriales y técnicos dependen del Estado por el hecho de que los medios de producción son y casi sin excepciones, gubernamentales. Dichos trabajadores obtienen una renta que oscila entre los 12 y los 50 euros[1] mensuales. Tras la caída del bloque soviético se produjo un proceso inflacionario que coexistió con la estabilidad de los sueldos, lo que generó una caída del poder adquisitivo del trabajador. El bajo poder adquisitivo coexiste con la dificultad habitacional fruto de la escasa construcción de viviendas y con la existencia de una reglamentación que establece prohibiciones para la conformación de un mercado de compra, fabricación y venta en el país. El nivel de vida y de consumo de este sector es bajo, cuestión que se compensa en parte, con la existencia de sistema educativo y de salud gratuitos. Los bajos salarios o las prohibiciones a la actividad privada, favorecen la migración de trabajadores hacia el turismo y la formación de un importante mercado negro.
Las relaciones exteriores en el marco de la ALBA, permiten a la isla avanzar en un intercambio de servicios por recursos naturales o manufacturas, como es el caso de la exportación de médicos a Venezuela.
Otro actor importante del modelo socialista, son las fuerzas de seguridad y de inteligencia de los diferentes niveles del Estado. Dicho sector dispone de un poder adquisitivo menor al generado por el turismo, pero en general, es superior al salario medio del trabajador cubano exceptuando a actividades como la de los médicos que realizan campañas internacionalistas. Las fuerzas de seguridad disponen de mayores facilidades para el acceso a la vivienda y a otros recursos, cuestión que favorece un nivel superior de aceptación y de compromiso con el régimen político.
Uno de los problemas fundamentales por los que atraviesa Cuba además del económico, es en nuestra opinión, la crisis cultural. El turismo promovió la conformación de hábitos consumistas que agudizaron los valores típicos de la etapa capitalista. El consumismo, la avidez de ganancia, la corrupción, los contenidos de la música o la vestimenta de un sector importante de la juventud cubana, son muy similares a la cultura norteamericana. Aunque no se lo diga con frecuencia en la televisión y en la prensa gráfica que monopoliza el Estado, en Cuba existe una profunda crisis de valores y de prácticas de un sector importante de la isla. El hecho de que exista un bajo compromiso político con la revolución de una porción significativa de la juventud, es una de sus expresiones. La tradición española que se refleja en el catolicismo, el idioma, la arquitectura o la literatura, coexiste con los patrones culturales de las migraciones africanas que se ven en la raza, la música o en la supervivencia de prácticas religiosas del pueblo. A la tradición española, africana y norteamericana, se le suma la influencia soviética cuya impronta se expresa en las leyes, la organización de costumbres y regulaciones o en la tecnología[2]. De la confluencia de dichas tradiciones, de la influencia americana y de la propia reconfiguración, se conforma el hombre cubano, con sus luces y sus sombras, sus aciertos y sus incapacidades. En nuestra opinión, y pese a que el documento se denomine Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social, uno de los temas fundamentales que debe discutir Cuba, es la crisis cultural de un sector importante del país.
Para enfrentar la crisis económica y cultural y frente a la agresión permanente de Estados Unidos, la dirigencia aplicó distintas acciones. Algunas fueron originales y muchas otras, parecen más bien ser importadas del comunismo soviético. Entre las acciones e instituciones revolucionarias que aún perduran, se destacan las políticas educativas, de salud y resaltan los Comandos de Defensa de la Revolución y algunos aspectos del sistema de partido único que lo hacen más democrático que el modelo soviético. Ahora, muchas de las respuestas a las dificultades del país copiaron experiencias del fracasado modelo ruso. Las prohibiciones a las migraciones internas del país o al ingreso a los circuitos turísticos a los ciudadanos locales, la censura de Internet y la prensa, las prohibiciones sexuales, la inexistencia de mercado de ventas de autos o de casas, la dificultades para acceder a la iniciativa privada, el contraproducente control estatal de todas las actividades productivas (taxis, peluquerías, almacenes, etc.) o la existencia de un exacerbado sistema de control, forman parte de una tradición típicamente comunista que ya demostró su fracaso en el mundo entero.
El debate del Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social es estratégico para el país y de su correcta aplicación, va a depender la conservación y el mejoramiento de los logros de la revolución o la perpetuación de las limitaciones e incapacidades del sistema. En nuestra opinión y a sabiendas de la experiencia argentina de los años noventa, no es positivo reducir puestos de trabajo en una economía en recesión. Asimismo, difícilmente puede funcionar en el corto plazo una economía privada y de cuenta propia, sin la existencia previa de un mercado interno que en Cuba no existe por los bajos salarios. Muchas de las 291 recomendaciones de los Lineamientos son importantes, el desafío va a ser la gradualidad y las formas de su aplicación.
Los retos son grandes. En el corto plazo van a tener que resolver el trasvasamiento generacional y dicha cuestión es sumamente compleja, tal cual quedó evidenciado en Argentina con la muerte de Perón el 1 de julio de 1974. Para enfrentarlos Cuba cuenta con importantes recursos humanos, geográficos e históricos. Dispone de un pueblo con un alto nivel de instrucción y con considerables niveles de organización (CDR y PCC). Su sistema educativo y pese a las dificultades actuales del nivel secundario, ha contribuido a conformar una masa de investigadores, de científicos y un universo de egresados que disponen y en general, de una concepción nacionalista y antiimperialista considerable. Su sistema de salud es gratuito y universal. Además, Cuba es uno de los países más seguros de América.
Los bajos salarios, la seguridad y el alto nivel educativo de la población, son un incentivo importante para favorecer la inversión privada y pública internacional y en especial, la de sus aliados geopolíticos como son China, la UNASUR o la ALBA. Reforzando e incentivando las iniciativas privadas de su población, hoy congeladas, las perspectivas son auspiciosas. Los cambios deben partir de la aplicación de acciones y medidas que atiendan la especificidad del ser nacional cubano y de la idiosincrasia e historia del tercer mundo, dejando en un segundo plano las medidas propias de la tradición comunista soviética.


[1] Existe dos monedas de circulación en Cuba. Una es el CUC que es convertibles a 24 pesos cubanos. El precio del CUC oscila en una cifra cercana a 1 Euro.


[2] La política exterior de Cuba se refleja en su tecnología y en especial, en el parque automotor. Los autos que circulan son los de EUA de los años cuarenta a los sesenta; los rusos de los setenta y ochenta; y actualmente, parte importante de transporte es de la China.

jueves, 20 de enero de 2011

Conduciendo el desarrollo nacional


Aritz Recalde

Enero 2011

Hay tres aspectos fundamentales que deben tenerse en cuenta para promover y organizar el desarrollo nacional. Ellos son la administración, cumplimiento y el ejercicio de la FUERZA; la organización y la promoción de prácticas centradas en valores y CONVICCIONES; y la administración del INTERÉS PRIVADO. Los modelos de desarrollo nacional aplicados en el país han ejecutado e implementado alguno de estos tres elementos y acciones fundamentales.
La aplicación de la fuerza se ejerce a partir de la capacidad de los gobiernos de dar cumplimiento efectivo a las leyes o de monopolizar y controlar el ejercicio de la violencia, etc. No se puede promover el desarrollo nacional sin el ejercicio y el cumplimento por parte del Estado, de las normas y los patrones de acción colectiva de los sujetos. La fuga de recursos al extranjero, la corrupción, el delito violento o los problemas de orden público, son elementos fundamentales de cuya regulación y control depende la viabilidad o no, del desarrollo. Tal cual adelantamos, un factor fundamental para movilizar una comunidad detrás de un proyecto nacional, se refiere a la promoción y la divulgación de valores que guíen y que fomenten las acciones de los individuos tras una causa. Dichos valores pueden ser de clase, nacionales, religiosos o políticos en sus diversas acepciones. Un tercer elemento fundamental se refiere a la administración y la regulación del interés privado como motor que impulsa las acciones de las personas o las organizaciones.
En este marco, le cabe al ESTADO la responsabilidad indelegable de ser el ámbito político que regula, promueve y da consistencia a las tres variables mencionadas. El Estado sanciona, ejerce e institucionaliza la fuerza y las leyes. Además, el Estado en el tercer mundo promueve y organiza la cultura nacional, dando contenido y divulgación a un conjunto de patrones de conducta y de valores que hacen a la movilización de la comunidad para permitir la subsistencia de las organizaciones libres del pueblo. Finalmente, el Estado permite, regula y fija los límites y los contrapesos al interés individual. De la administración social y regulada del interés privado por parte del Estado, depende la viabilidad de dichos intereses. Al Estado le corresponde poner límites a los intereses de otras naciones y disponer de los topes a las desigualdades internas. La regulación de dichos factores es un elemento irremplazable para la acumulación y producción de riqueza en el mediano y largo plazo en un país. La comunidad se realiza, si sus partes que la componen se desenvuelven organizando e institucionalizando topes y limitaciones a la acumulación de riqueza y de poder de los actores intervinientes. Dicha acción incluye la participación del Estado en la administración y regulación de las principales variables que organizan la vida social (Crédito, infraestructura, servicios, educación, salud, etc.-). La no intervención del Estado en la regulación de los intereses individuales en el tercer mundo, permite el sometimiento del país a las metrópolis y a los factores de poder foráneos.
Los modelos de desarrollo que no articulan las tres variables principales, suelen fracasar. Un caso emblemático es el del socialismo cubano. Actualmente, Cuba está promoviendo cambios en su patrón de desarrollo que están descriptos en el “Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social”. Entre otras cuestiones, el gobierno busca permitir que los intereses individuales se desenvuelvan y contribuyan al crecimiento del país. Dicho modelo socialista se organizó y particularmente, a partir de el ejercicio de la fuerza y de la promoción de los valores –hombre nuevo-. Quedó demostrado que y pese a los logros en sociales y educativos, el sistema encuentra grandes limitaciones para su desarrollo económico y político. Todo parece indicar, que Cuba aplicaría un modelo societario similar al de China que emplea la fuerza en el marco de un sistema de partido único y desde finales de los años setenta, promueve la actividad privada como factor de desarrollo nacional. Éste último país, permite y promueve la acción privada y la acumulación individual y para eso, administra importantes recursos nacionales en áreas como los bancos, los servicios y el comercio exterior.
En nuestro país los proyectos liberales centraron sus políticas en la promoción del interés privado como motor de desarrollo y en la aplicación de la fuerza y la violencia sobre los opositores y adversarios. El desarrollo del interés individual de la oligarquía y el imperialismo y la decisión de no fijar los límites a las grandes desigualdades, dejó como resultado un patrón de desarrollo dependiente del extranjero y que estuvo sujeto a frecuentes crisis políticas, sociales y económicas. El éxito de los modelos de desarrollo de Juan D. Perón y de Néstor y de Cristina F. de Kirchner se relaciona a su decisión de articular las tres variables mencionadas. Por un lado, dichos gobiernos recuperaron la legitimidad de la acción pública y el ejercicio de las leyes, luego de las crisis de sistema originadas por la oligarquía en los años 1930 y el capital financiero en los años noventa[1]. Ambos gobiernos promovieron un nuevo orden centrado en la industrialización, la soberanía política y la distribución de la riqueza social y sobre dichas bases, recuperaron la legitimidad del Estado en la regulación del sistema. Dichos procesos regularon los intereses individuales y pusieron límites a la acumulación desproporcionada de la riqueza y del poder social, sin por ello impedir el desenvolvimiento económico y la formación capitalista. Quedó demostrado que al regular y planificar el funcionamiento de la economía, generaron las condiciones para el desenvolvimiento de la industria y los intereses privados y colectivos nacionales. La administración del interés privado en el tercer mundo requiere del control por parte del Estado, de las acciones de los factores de poder concentrado, tanto externos como internos. Asimismo y cuestión central, tanto Perón como Kirchner promovieron una acción centrada en valores. En ambas experiencias, la práctica de los individuos se encausó en un proceso de construcción nacional con fuerte participación y compromiso popular.
La última crisis mundial y los efectos nocivos del neoliberalismo en América Latina, demostraron la inviabilidad del desarrollo nacional si no se regula, se pone límite y se planifica el interés privado. En especial, si no se establecen límites a los procesos de acumulación de poder de las metrópolis, el capital financiero y las multinacionales. Asimismo, los hechos demuestran que los grandes cambios sociales y políticos se organizan a partir de la movilización centrada en convicciones y valores y que el mero interés privado, no puede apuntalar el desarrollo de una nación. El agotamiento del denominado socialismo real, pone en serias dudas la posibilidad de garantizar el desarrollo con el sólo empleo de los valores y de la fuerza.



[1] La década infame culminó en 1943. El neoliberalismo derivó en la crisis de 2001. Ambas fechas, fueron momentos cruciales en la crisis de liberalismo y en el nacimiento de nuevos modelos de desarrollo nacional.

domingo, 16 de enero de 2011

LA VOLUNTAD Y LOS EMERGENTES: LOS HEREDEROS DE KIRCHNER


Nerio Neirotti

El gran valor de la JP fue su capacidad de movilización y representación. Fue producto de un crecimiento silvestre de miles de pequeñas JP que fueron sembradas al boleo por una tempestad imparable resultante de años de resistencia peronista. Sólo después vinieron las orgas y la orga mayor (Montoneros, que unificó a la mayoría de las que tenían origen peronista), constituyéndose en conductora del vendaval. Y luego los errores, la dilapidación de semejante capital político, adjudicables no sólo ni tanto a su conducción (porque se trató de un movimiento colectivo) sino a una cultura política voluntarista que también era hija de aquel país que pasó de la epopeya a la tragedia. Tragedia que se empezó a avizorar con la masacre de Ezeiza, pero esto… sería tema de otra reflexión y debate colectivo que insumirá horas más horas de discusión y de teclado.

También fue un gran valor el lugar que se le dio a la “trascendencia”. Se luchaba por dejar una Patria nueva, con un socialismo cuyas formas no eran claras (debía ser propio, creativo, nacional, y había que inventarlo, no copiarlo) pero basado en convicciones de alto voltaje. La “familia peronista” (la de la casa propia, el asadito del domingo, las vacaciones pagas, la cobertura de salud y el acceso a la educación gratuita en todos sus niveles –incluso el universitario-; no la familia de filiación peronista sino el tipo de familia argentina de aquellos años, de clase trabajadora y media, con sus proyectos y anhelos, toda una institución generada por el peronismo) ahora participaría del poder y de la propiedad de los medios de producción bajo formas estatales, cooperativas, de autogestión y de cogestión (perdón, y nunca nadie dijo que la casa dejaría de ser propia ni que dejaría de existir la propiedad privada). Se tenía la convicción de que había derecho a ello y de que se contaba con la fuerza para lograrlo (y nadie pensaba que sólo se trataba de “distribuir”, sino que había que poner en marcha un nuevo modelo productivo que superara el tradicional estilo parasitario y rentístico).

Y para luchar por una Patria nueva también había que hacer un hombre nuevo (sí, suena a cristianuchi y guevarista), por eso se empezaba por dar testimonio de vida, compartiendo, viviendo la vida pero modestamente, dándole tiempo y recursos a la causa, discutiendo las propias acciones y las de los demás. La política, luego tan denostada por el “proceso” (no era raro escuchar a los carceleros en la época de la dictadura decir: ¿cuánto tiempo hace que vos te metiste en “la política”?) y por el vuelo neoliberal de los ’90, era el eje de vida, que inundaba todos los análisis, incluyendo los proyectos de vida, el consumo, la familia y el sexo (suena a demasiado, ¿no?). Sí, suena a mucho, pero qué bueno que miles de jóvenes estuvieran atentos a no caer en “liberaladas” (tal como se llamaba a los excesos de individualismo) sobre todo si se compara con el hedonismo actualmente reinante, la falta de proyectos (no sólo colectivos sino también individuales) y la falta de solidaridad que se mama en los medios hegemónicos.

Néstor Kirchner, hijo del aquella época, sin caer en el voluntarismo trajo de nuevo la voluntad (para tomar el término del acertadísimo título de la colección de Eduardo Anguita y Martín Caparrós) imprimiéndole a su proyecto de gobierno un giro inusitado. Nadie creía que el Estado, devenido en coto de las corporaciones, en agente dócil (gordo y flácido, como criticaban los propios neoliberales) pudiera volver a gobernar incluyendo la regulación del mercado, haciéndole frente en la negociación de la deuda externa a los poderes internacionales, revirtiendo todas las defecciones que se habían producido en la política de derechos humanos, subordinando a las Fuerzas Armadas al poder constitucional para recuperar su rol sanmartiniano, poniendo freno a la soberbia de la cúpula eclesiástica que se siente con derecho a condenar lo que llama el “odio” sin haber tenido la misma firmeza para reclamar justicia y verdad (y sin haber hecho jamás la autocrítica de su complicidad con la dictadura que incluso el Ejército hizo bajo la conducción del Tte. Gral. Balza) y parando la avidez de ganancias de grandes productores agropecuarios, acostumbrados a atemorizar a presidentes (sólo a los constitucionales) con sus silbidos anuales en el predio de la Sociedad Rural en Palermo (por no mencionar otros recursos menos melódicos).

Y a medida que “paraba”, el proyecto Kirchner iba generando políticas audaces: vuelta del crecimiento, transferencias de ingresos a amplios sectores de la población caídos en la exclusión, recuperación de la independencia y la dignidad de la Corte Suprema de Justicia, rescate de los fondos de jubilaciones que habían pasado a manos privadas, asignación universal por hijo, democratización de los medios de comunicación de masas, etc., entre otras muchas que no se mencionan aquí por no ser objeto de esta nota el análisis de las políticas públicas.

Pero…¿cuál es el sujeto político colectivo que puede llevar a cabo un proyecto como éste, apenas perfilado? Se habló al comienzo del interés por generar una gran renovación política, que luego del primer intento de la transversalidad, entre postergación y postergación, quedó desdibujada. Cuadros de los ’70, con vocación transformadora, agradecidos por contar con un lugar en la fase “arquitectónica” de la política (y no sólo en la “agonal”, la de la lucha por el poder --para tomar la distinción clásica-- a la que le habían ofrecido todo en sus vidas) fueron llamados para ocupar distintas posiciones en el gobierno. Cuadros de diversos partidos de izquierda y del radicalismo convergieron en el proyecto. También se sumaron contingentes de nuevas manifestaciones sociales, especialmente piqueteras, y finalmente cobró forma una alianza con la CGT, que si bien no es del todo estable, no tiene precedentes históricos de tanta cercanía entre los hijos de los ’70 y la central obrera. Pero no se trató de la constitución de un nuevo sujeto político identificado con el proyecto, sino de un agregado de individuos, grupos y organizaciones sin más articulación que la relación con el vértice del poder político. No se trata de un esquema orgánico sino radial.

Todo esto da como resultado un conjunto de relaciones entre la vieja y la nueva política: los desheredados de la tierra con Enrique Eskenazi y Lázaro Báez; los intentos de transversalidad y la mano estirada hacia los barones del conurbano; las nuevas referencias de la política con los intendentes y gobernadores que están con Kirchner y estuvieron con Duhalde y con Menem. Los amagos varios de actualizar el peronismo para hacer una alianza con otras expresiones políticas dieron lugar a un aglomerado inestable constituido por los poderes políticos de antaño y otras expresiones nuevas. No se trata de un juicio moral (y ojo que se equivocan quienes consideran que la moral y la política están divorciadas, y si no, que no se queden sólo con el “El príncipe” de Maquiavelo y que lean “La educación del príncipe cristiano” de Erasmo) sino que ocurre que la política se hace con lo que se tiene y se la enaltece con los resultados. Nadie puede esperar, teniendo el margen de poder que en nuestro país tiene un presidente, a constituir una fuerza política para empezar a gobernar. La ciudadanía no perdonaría jamás el vacío, como se ha visto ya en otras oportunidades: aquí y en cualquier lado se reclama conducción, sobre todo tratándose de una máquina tan compleja como es el Estado y de un arte tan intenso como es el de la política.

Pero si bien no se trata de hacer un juicio moral, es menester recordar que un proyecto nacional necesita de un sujeto político colectivo, masivo y articulado que lo imagine, lo discuta, lo recree, le dé forma operativa y le dé sustento de poder. La política es articulación de demandas e intereses, como plantea David Easton, pero hay intereses que no se dejan articular, que pretenden ser el todo y no la parte. Quitar privilegios y ventajas no es tarea de ángeles. La política es lucha por el poder y ojo, no se trata de un invento de la izquierda, sino que ya se planteó en la antigua Grecia –volvemos a la fase agonal-- y fue precisamente Maquiavelo el que casi redujo toda la política a lo agonal, a la lucha para alcanzar el poder o simplemente para mantenerlo. Es necesario el consenso mayoritario y estratégico (es decir, no el acuerdo de un día, no el acuerdo sobre ciertas medidas, sino el apoyo a todo un proceso) que permitirá darle perfiles claros a un modelo de Nación justa, con democracia sustancial, con crecimiento sostenido y con una inserción digna en el mundo. Y sólo la organización de un conjunto de fuerzas políticas, peronistas y aliadas, permitirá contar con la capacidad de sostener sin hesitaciones el cambio iniciado.

Es bueno recordarlo: Hoy no se trata sólo de sostener el gobierno de la Presidenta y asegurar un nuevo período, sino de avanzar en el cambio, de desarrollar arquitectónicamente –es decir, de manera sistémica– el conjunto de políticas públicas en el marco de un modelo nacional, lo cual –no lo dudemos– generará pesadas resistencias. Un gran modelo requiere un gran sujeto político y un gran sujeto genera un modelo de excelencia.

Aunque sin que se llegara a conformar el mentado sujeto político, Kirchner dio muestras, sin lugar a dudas, de una gran capacidad para dirigir la melodía, la armonía y el ritmo de su innovadora música (aunque reconozcámoslo, su armonía era algo ríspida y tenía mucho de música dodecafónica). Revirtió situaciones críticas como ninguno. Cual experimentado karateca, supo utilizar los golpes del adversario para generar fuerza propia. Pero sobre todo, la melodía y el ritmo. Elaboró el relato, emprendió la batalla cultural de la sociedad e instaló su norte: Hacia allá vamos argentinos, esto queremos hacer. Siempre con algún viento en contra, aclarando que no se ha venido a administrar el statu quo sino a cambiarlo. Por eso el ritmo fue tan importante, frenético, decisor, progresivo, contagioso y si se quiere, popularmente prepotente.

Pero hizo algo más. Lejos parecían estar las perspectivas de emergencia de un sujeto político portador del cambio, cuando Néstor Kirchner, en un acto paroxístico de su voluntad, provocó con su muerte un fenómeno abrumador: miles de jóvenes (y no tan jóvenes) aparecieron por la plaza y las calles, no sólo para despedirlo sino también para manifestar su apoyo al proyecto y al liderazgo de la Presidenta. En esa arena se encontraron, sin haberse dado cita previamente, aquéllos que se sienten constructores del futuro, peregrinos de la ruta jacobea, seguidores del norte señalado que buscan ser partícipes en la construcción cotidiana del modelo, articuladores del trabajo de la fábrica con el proyecto político, de la actividad del aula con la utopía, del trabajo de la tierra con la arquitectura de la Nación.

Se podrá plantear que igual podría haber ocurrido. Seguramente, como pasa con todos los fenómenos políticos en la historia, pero de lo que no cabe duda es que estas emergencias no se pueden producir sin la existencia de un catalizador de fuste, y vaya si Néstor lo fue. Se podrá decir que fue un fenómeno de coyuntura, pero lo cierto es que la deliberación se puso en marcha, los grupos se identificaron, se reconocieron y se comprometieron. Todos se asombraron de ser tantos y de coincidir tanto, aún en un marco de gran diversidad. Todos, o casi todos, se dieron cita para mañana.

La historia no se repite, las experiencias no se replican, las ideas no se trasponen y los proyectos no se copian. Se transfieren conocimientos, se reelaboran ideas y nuevos proyectos son movilizados por nuevos sujetos políticos. Tal vez estamos en las puertas de la constitución de una nueva orgánica, con peronistas y aliados, con creatividad y compromiso para pensar estratégicamente a la Nación y para darle forma y contenido al proceso transformador. Tal vez sigan floreciendo muchas organizaciones silvestres más y tal vez se multipliquen, como ocurrió en el pasado, los ámbitos colectivos de deliberación, de participación popular, de gestión asociada con el Estado, de definición de líneas estratégicas de gobierno, de toma de decisiones consensuadas. Tal vez proliferen las escuelas de cuadros, con militantes ávidos de conocer la realidad de nuestro país, de proponer soluciones políticas y de instaurar –otra vez—valores trascendentes. Tal vez todo esto se articule y la política deje de ser moneda de cambio y se transforme en fuente de compromiso. Tal vez deje de ser una aburrida actividad corporativa y sea una usina de alegría. Tal vez la melodía siga sonando y la voluntad crezca al ritmo de la multitud.

sábado, 15 de enero de 2011

Norberto Galasso: intelectual nacional

Reproducimos a continuación las dos cartas que enviara en el corriente mes Norberto Galasso a Altamira, representante de la tradicional izquierda cipaya, reaccionaria y antipopular en los hechos, colonizada y apàtrida en su espíritu.
Como siempre, maestro, gracias por continuar marcàndonos el rumbo en la lucha por la liberación nacional y por la construcción de una patria libre, justa y soberana. (C.E.H.A.)


7 de enero de 2011
Carta de Norberto Galasso a Jorge Altamira, jefe del P.O.
¿Adónde vas, Jorge Altamira?

Nunca nos hemos tratado, pero nos conocemos y tenemos un punto teórico común: es necesario crear la sociedad solidaria, igualitaria, donde brote y se consolide el Hombre Nuevo. Eso creo yo y ahí pongo mis modestos esfuerzos: en la liberación nacional y social de una América Latina unida. Vos decís que también luchás por ese objetivo. Entonces, me creo con el derecho a preguntarte: ¿Adónde vas, Altamira? ¿Adónde? ¿A qué conduce tu política?.
Disculpame, pero yo no creo que en lo profundo de vos mismo puedas suponer que la interrupción del kirchnerismo en el gobierno va a llevar al P.O. a la Casa Rosada, ni tampoco que le va a provocar un gran crecimiento político.

No. No creo que estés tan al margen del desarrollo de la lucha de clases ni que, en nombre del marxismo, saques conclusiones que sólo es posible admitir en un adolescente generoso y utópico –de esos que, en pequeño número, te siguen- y que cree que se puede asaltar el cielo así como así, mañana mismo, con la revolución perfecta, completita, sin contradicción, ni imperfección alguna.
No. A los pibes los entiendo – a “tus pibes”- y eso me duele porque así seguramente pensaba el pibe Ferreyra. Porque a los 18 o los 22 años es posible querer salir de las desgracias, del desaliento, de la injusticia, luchando contra todos al mismo tiempo y de una vez, a todo o nada.
Lo lamento por los pibes porque ellos ponen el cuerpo y la derecha no anda con vueltas. Pero, a vos no te lo puedo entender. Vos viste lo que pasó con el corte de vías el otro día: 20 muchachos rebeldes, en nombre de 60 compañeros tercerizados, provocaron la bronca de miles de usuarios del ferrocarril en Plaza Constitución y esa bronca fue usada por grupos duhaldistas y macristas, por las barras bravas de Barrionuevo, por los comandos de Ritondo, por las bandas de Duhalde.
No es como dice tu compañero Ramal que “sería delirante suponer que el P.O. cortaba en Avellaneda y también el P.O. actuaba” en Plaza Constitución. Si algo hay delirante es precisamente lo de Ramal, porque nadie seriamente ha dicho eso.
Lo ocurrido es que, en los hechos, esos muchachitos idealistas que cortaron las vías quedaron aliados, en un mismo operativo de pinzas que vos no previste pero se dio en los hechos, con las bandas de derecha.
Entonces, cuando dicen “el P.O. aliado al duhaldismo” no te enojés: en la teoría no es así; en los hechos, sí. Es decir, en la política concreta, el macrista Ritondo es aliado tuyo, y también Cecilia Pando y Posse y Redrado y Puerta y Barrionuevo y Toma.
Vos y tus compañeros atacan al gobierno porque lo que no ha hecho, por lo que falta; ellos lo quieren voltear por lo que ha hecho y lo que ha hecho es suficiente para que no lo soporten. Pero en conjunto vos y ellos creen que es conveniente interrumpir el avance del kirhcnerismo, es decir, la reelección de Cristina.
Claro, ellos, la derecha, están en lo suyo, no soportan la Ley de Medios, no soportan el recupero de los aportes jubilatorios por el Estado, ni el Unasur, ni tampoco la Asignación Universal por hijo, ni ponerle coto al FMI.
Ellos están molestos por el protagonismo popular, por “los oscuramente pigmentados” (como decía el conservador Reinaldo Pastor) y entonces dicen ahora, haciéndole ‘el bocho’ a los vecinos más reaccionarios: “Somos xenófobos y ¿qué?: los bolivianos y paraguayos nos ocupan las escuelas y los hospitales”.
Pero vos no podes coincidir con eso. Ya sé que no coincidís en la teoría, pero en los hechos, sí. En la teoría vos sabés de la gesta altoperuana contra los realistas y seguramente sabés del “Moto Méndez” y “el indio Camargo”y Juana Azurduy” y tenés afecto por bolivianos y paraguayos (¡Cómo no tenerlo por Solano López, compañero de lucha contra el mitrismo oligárquico financiado por el Imperio Británico) pero, sin embargo, vos tocás en la misma orquesta de los xenófobos.
Es en la misma orquesta, mi viejo, aunque no estés orquestado en conspiraciones de café. En los hechos, sí.
Por eso te repito: ¿Adónde vas, Altamira?. Porque vos debieras saber, lo sabés, supongo, que en política es fundamental conocer al enemigo principal (manual elemental de todo socialista en serio).
Y no podés confundir al gobierno -con todas las asignaturas pendientes que vos quieras- con la alianza Duhalde, Macri, Pando y todos los que ya conocemos.
No. Eso no te lo voy a entender nunca, ni a justificar.
Por otra parte, vos te formaste en una concepción de la política que otorgaba importancia fundamental, al conocimiento de la correlación de fuerzas. Hay que preguntarse, en cada momento de la lucha, cuál es la correlación de fuerzas. Esto lo aprendiste, como yo, hace muchos años, en los manualitos del socialismo, es el ABC, el primero inferior, como se decía en nuestros tiempos.
Y entonces, ¿cuáles son las opciones en juego?. No me explico como no entendés las fuerzas en juego y la opción consiguiente: la vuelta al 2001 o a 1942, según algunos, es decir, el retroceso profundo con respecto a los avances del kirchnerismo, con todas las imitaciones en que probablemente vos y yo coincidamos o la prosecución y profundización de lo que se está haciendo desde el gobierno.
¡Y no podés decirme a mí que aprendiste en los textos clásicos que estas son luchas interburguesas y que es lo mismo Cristina en el gobierno que la Pando o Duhalde? No, vos sabés que no podés decirme eso, porque eso te invalidaría para actuar concretamente en las luchas políticas que se están dando hoy y aquí.
Vos viviste muchas cosas, Altamira, como las viví yo. ¿O perdiste la memoria? Y las que no viviste, te informaste por una abundante literatura política.¿ Qué hizo la izquierda abstracta, toda la izquierda, desde anarquistas, socialistas, comunistas hasta trotskistas, en el 30?. Todos contra Yrigoyen.
Y vino Uriburu, y después él mismo se encargó de torturar y fusilar, incluso a algunos de estos izquierdistas teóricos que habían sido funcionales a esa derecha fascista. ¿Era lo mismo Uriburu que Yrigoyen? Evidentemente, no.
¿Había que hacerse irigoyenista, en ese principio de la decadencia del radicalismo? Tampoco. ¿Correspondía colocarse al margen de esa lucha porque eran luchas interburguesas? Menos aún.
La única política correcta era la que enseñan los clásicos: al lado del irigoyenismo, con independencia, junto a la clase media que hacía su experiencia de poder y evidenciaba sus limitaciones.
Porque no fue por las limitaciones sino por los aciertos que torturaron y asesinaron radicales en 1931 y había que estar ahí, contra la dictadura y al mismo tiempo junto a “la resistencia radical” denunciando al alvearismo entreguista.
Claro que después el radicalismo terminó en De la Rúa y todo lo que conocemos, pero eso no significa que hubiese que atacarlo en su mejor momento, cuando tenían a la mayoría popular apoyándolo.
Vos lo sabés bien, porque eso se llama “dialéctica” que en lenguaje de barrio quiere decir: no hay que dejar de enamorar a una mina de 20 años pensando que dentro de 60 años estará arrugada y desdentada.
O de otra manera: la degradación del menemismo no justifica a quienes estuvieron con Braden y contra Perón, en el 45.
No puedo creer que no me entiendas, porque entonces sería vano este escrito, inútil totalmente. Y no me digas, tampoco “en esa época, nosotros éramos muy chiquitos y nos hacíamos pipí en la cama”, porque te contestaré como Jauretche, lo peor es que siguen meando en la cama también ahora.
Porque también en el 45 y en el 55 sucedió lo mismo, salvo la posición de “Frente Obrero” y sus seguidores de la Izquierda Nacional, que salvaron el honor del socialismo revolucionario junto a los trabajadores peronistas. .
De lo que ocurrió después que cayó Perón, ¿te acordás?, sin duda, ¿Qué vino? ¿El socialismo, acaso? Sí, quizás el de “Norteamérico” Ghioldi justificando los fusilamientos del 56 porque “la letra con sangre entra”.
No eran lo mismo Perón y el Alte Rojas, lo sabe cualquier laburante sin haber leído jamás a don Carlos ni a Vladimiro Ilich. Lo sabe porque está en la realidad de la lucha de clases, aunque no sepa lo que es la lucha de clases que la mayor parte de la izquierda predica en los fermentarios y talleres de formación con las ventanas cerradas a lo que ocurre en la calle.
¿Puede ser que no me entiendas? Y no te confundas, te lo digo otra vez. Yo no te digo que te hagas kirchnerista. Te digo solamente que no se es izquierda cuando se califica a todos los demás de ser lo mismo, burgueses, echando fuegos de artificio que ilusionan a los adolescentes.
Se es izquierda en la acción política concreta y aquí, en América Latina, con años de dependencia y expoliación, cuando aparecen gobiernos con vocación popular-quizás vos digas burgueses disfrazados de populismo- yo no pido que abandones tu organización y te incorpores, a ellos, sino que te pongas al lado.
No al lado de la derecha y en contra de ese gobierno. Te lo dijo Lenin, Altamira: “golpear juntos, marchar separados”.
“Junto” con las mayorías populares, aunque las direcciones políticas no sean todo lo que vos quisieras. Y “separados”, es decir, manteniendo la independencia ideológica, política y organizativa, pero jamás serle funcional a la derecha. No, mi viejo.
Porque entonces vas entrando en un juego en que puede caer sobre vos la responsabilidad de lo que ocurra a militantes que son víctimas de enfrentamientos como los que hemos visto, heridos o muertos para que en definitiva no se haga la revolución, sino para que la derecha llegue al poder y persiga a los pocos que te queden.
Hace pocos días lo dijo Rafael Correa, con respecto a su intento de darle una salida popular al Ecuador, protestando porque una “izquierda”, ala que llamó “boba”, se complace en atacarlo haciéndolo el juego a la derecha.
Lo mismo dice Hugo Chávez respecto a furibundos ex guerrilleros que se le oponen haciéndole el juego a los dueños de la televisión y los grandes grupos económicos de Venezuela.
¿No bastan acaso las fotos del lanzamiento de la candidatura de Duhalde, con el macrista Ritondo y la procesita Pando, obras maestras del terror?. Son ellos los que acechan, los que quieren volver, quieren otros treinta mil desaparecidos, de los cuales caerán también muchos de los tuyos.
Y no podés hacerle el juego. No podés crear condiciones para que los diarios digan “ EL P.O. en Avellaneda y el duhaldismo y el macrismo, en la Plaza Constitución, operaron contra el gobierno y provocaron incidentes”. No, mi viejo, no podés. Sería un error gravísimo y en política, ya lo sabés, un grave error es peor que un crimen.
Porque en estos países los movimientos nacionales y populares jugaron un papel importante, aunque hayan sido inorgánicos, tumultuosos, “oro y barro”, “abismos y cumbres”, como decía Jauretche, pero en el balance final expresaron avances populares, tanto Yrigoyen como Perón.
A veces, los periodistas dicen que en la Argentina no hay izquierda real. Y claro, si grupos semejantes al tuyo confundieron a Biolcati con Mao Tse Tung y a Llambías con Trotsky y se colocaron alrededor de “la mesa de enlace agropecuario” enfrentando al gobierno junto a las señoras “bien” del Barrio Norte y los grandes sojeros.
En esa ocasión, vos estuviste mejor que ellos, pero no bien. No apoyaste a los ganaderos, pero dijiste que eran luchas interbuguresas. Pero, entonces, decime, ¿toda la historia argentina son luchas interburguesas que no deben importarle a los trabajadores?
Yrigoyen derrocado por los conservadores, Perón enfrentado a Braden y luego derrocado y desterrado, Moreno envenenado y San Martín enfrentado a Rivadavia y Sarmiento festejando el degüello del Chacho Peñaloza.
Una historia de luchas, sangre y muerte . ¡Y si eso no es lucha de clases, ¿las clases dónde están? ¿Todos son lo mismo, burguesas y todos los enfrentamientos, bombardeos, fusilamientos, etc. son luchas interburguesas?
Si pensamos eso, mejor será que nos dediquemos a la pintura abstracta o a aprender a tocar el violín que con eso no jodemos a nadie. Y esperemos que algún día, allá lejos, cuando aparezca otro cordobazo, pero con una vanguardia iluminada, ortodoxamente formada en nuestras academias de socialismo revolucionario, volvamos quizás a la política, pero podría ocurrir entonces que los trabajadores ya hayan forjado sus dirigentes, algunos socialdemócratas, otras burocratizados, otros “fierreros” que se yo, pero que no reconozcan a quienes durante toda la historia argentina no incidieron para nada y sacaron el 1% de los votos por sostener que millones de argentinos imbéciles se peleaban por diferencias “burguesas” y no por el socialismo.
Sabemos, desde la Izquierda Nacional, que no es fácil ese “golpear juntos” y marchar separados. Inclusive hago autocrítica cuando Ramos se presentó con candidatura propia el 11 de marzo del 73 porque sostenía que era lo mismo Cámpora que los radicales y los candidatos del gobierno militar.
Fue un grave error, y ni que hablar del apoyo a Menem, por eso muchos izquierdistas nacionales se colocan a distancia de la historia de Ramos. Pero esta corriente ha sostenido, en general, la única posición correcta, de acompañar a todos los movimientos nacionales de América Latina desde una perspectiva independiente y colocarse claramente frente al enemigo común que, como se sabe, es el imperialismo y los traidores nativos.
Desde esa perspectiva coincidimos en la valoración del peronismo con Cooke, Hernández Arregui, Puigross, Walsh y tantos otros, pero insistiendo que era más correcto jugar por afuera y no intentar forjar la izquierda desde adentro. Pero lo que no dudábamos, en la relación con ellos, fue que los trabajadores estaban haciendo su experiencia y debía acompañárselos y enfrentar al enemigo principal.
Ahora la polémica sigue con motivo de las posiciones del P.O. Y te lo repito: ni oposición implacable al movimiento nacional, como la tuya, ni seguidismo. Pero la tuya puede ser más peligrosa. Porque la derecha sabe hoy que pierde en primera vuelta y va a provocar conflictos durante todo el 2011. Y ustedes no pueden estar ahí, ni cerquita, ¿entendés?.
Haceme caso, Altamira, pensalo a la noche, en el silencio de la medianoche, pensá en los pibes que podés arriesgar y hacerlos jugar de modo funcional a la derecha, porque no hay que hacerle asco a poner el cuerpo pero sólo cuando políticamente tiene sentido el peligro que se corre.
Mártires porque sí no benefician a nadie sino que enlutan y suman desgracias a las que ya hemos sufrido. Pensá en la derecha que acecha, pensá que pasaría si se hunde este gobierno.
Vos y yo ya estamos más cerca del arpa que de la guitarra y entonces, seguí el consejo de Julián Centeya: En “el finirla, está la salvada”. Ahí uno se puede redimir de viejos pecados.
Todavía estás a tiempo y entonces, te lo digo de nuevo, no se trata de hacerte kirchnerista, sino de colocarte críticamente pero acompañando al pueblo en su experiencia nacional, popular.
Y te lo digo en nombre de los Estados Unidos Socialistas de América Latina sobre los que profetizó Trotsky en 1940, por aquello que, como sabés, lo llevó a apoyar las nacionalizaciones petroleras de Lázaro Cárdenas y que en el fondo, era su teoría de la revolución permanente y aquello otro del frente único antiimperialista que junto con Lenin presentaron en 1922 a los congresos de la III Internacional.
Frente único antiimperialista con obreros, muchos obreros, y también con estudiantes de la pequeña burguesía y otros oprimidos, pero en estrecha vinculación con el nivel de conciencia política de la mayoría, en ese momento histórico ¿no es cierto que te acordás?.
Te lo digo yo, que soy, como decía Scalabrini y salvando las distancias, “uno cualquiera que sabe que es uno cualquiera”. No sea cosa que esta conversación la tengamos que continuar en el 2012, los dos en cana o en el exilio y preparate porque, en ese caso, entonces te lo voy a reprochar todos los días, implacablemente, como esa gota de la canilla que persiste y molesta empecinadamente en la madrugada, te lo voy a repetir una y mil veces haciéndote corresponsable de la desgracia argentina si aquellos que vos sabés volvieran, aprovechando los errores de una izquierda que todavía no se enteró que el Che puteaba desde Guatemala contra “esos mierdas de aviadores” que bombardearon a su propio pueblo aquel trágico 16 de junio de 1955.
Solo puedo agregarte que hay momentos en la vida de los hombres que lo mejor que pueden ofrecer a su pueblo es una profunda autocrítica y un replanteo de posiciones erróneas. Ahí se juega su profunda adhesión al mundo nuevo que predican y por el cual dicen que están luchando. Pensalo. Un saludo.
Norberto Galasso.
(Fuente: Agrupación Envar El Kadri)

8 de enero de 2011
Palabras de un cipayo: Altamira responde la carta de Galasso

Qué bajo que caíste, Galasso. Por Jorge Altamira (Partido Obrero).

No sorprende que el historiador Norberto Galasso se sume a la campaña macartista desatada por el gobierno nacional y sus cortesanos para criminalizar al Partido Obrero y para combatirlo, como dice uno de sus escribas, “con el Código Penal” – la primera manifestación concreta de la ‘nueva’ política de “seguridad democrática”, para enfrentar la movilización social, que le sopló al oído la estirpe de los Verbitsky a la nueva ministra de Seguridad. En una ‘carta’ que fue difundida en forma instantánea y profusa, en su mayor parte por los ‘blogs’ alcahuetes del oficialismo (que seguramente no harán lo mismo con esta respuesta), Galasso no pronuncia dos frases inevitables en la boca de cualquier luchador: “la patota de Pedraza” y “juicio y castigo a TODOS los culpables”. Al revés: “puede caer sobre vos”, dice Galasso, en referencia a Altamira,“la responsabilidad de lo que ocurra a militantes que son víctimas de enfrentamientos como los que hemos visto”. Se trata, ojo, de una amenaza – claro, desde el campo popular, que no formula al pasar sino que repite: “pensá, nos dice, en los pibes que podés arriesgar”. ¿Este hombre sospecha siquiera el nivel de su bancarrota política y hasta de su bajeza? Estamos en peligro, no por las patotas de Pedraza, Maturano, West Ocampo, Gerardo Martinez, Guillermo Moreno, el ‘caballo’ Suárez, Capaccioli, Otacehé, la policía de Barracas y Avellaneda, la de Soldati, la de Primavera en Formosa, sino por los piquetes ferroviarios, o, para el caso, todos los piquetes de todos los luchadores, y de activistas como Mariano Ferreyra. No hay que purgar al poder político de estas mafias, sino desencadenar una campaña macartista contra el PO. Galasso no llega siquiera a formular una teoría de los dos demonios – para él y los otros cortesanos el demonio es uno solo. Si nosotros somos los responsables del asesinato de nuestro compañero, la patota de Pedraza es un asunto secundario.

Galasso va más lejos todavía: respalda la tesis de los abogados defensores de los asesinos – el “enfrentamiento” – que fue refutada sin atenuantes, tanto por la jueza de primera instancia como luego por los tres jueces de la Cámara del Crimen. ¿No te has dado cuenta, Galasso, del pozo de inmundicia en el que has caído? Galasso cierra de este modo el círculo de la campaña de criminalización que inició, el mismo 20 de octubre, la Presidenta de la Nación, cuando responsabilizó por el crimen a “los que usan palos en las manifestaciones” y “a los estudiantes que forzaron la puerta del Consejo Nacional de Educación”. Después de esto, vinieron las diatribas del tipo “el PO le tiró un muerto al gobierno nacional y popular”, “los troscos son funcionales a Duhalde” – algo de lo que no se acordaron cuando Kirchner fue llevado de la mano a la Presidencia por el responsable político de los asesinatos de Kosteki y Santillán – que de paso le impuso más de medio gabinete, incluida la mayor parte de los actuales ministros, intendentes y punteros. Después del asesinato de Mariano, el kirchnerista Insfrán se cobró la vida de dos campesinos formoseños tobas, y la policía del jefe nombrado por Néstor Kirchner y la Metropolitana la de dos pobladores de Villa Soldati. Ni las policías, ni Insfrán están imputados; al revés, el gobierno apoya la reelección del formoseño y acabó firmando un pacto con Macri para castigar con la privación de derechos sociales la lucha de los pobladores por la vivienda.

Si el asesinato de Mariano Ferreyra obedeció a la necesidad de defender las tercerizaciones –un régimen de superexplotación para beneficiar a los grandes capitales -, la de los tobas fue ‘funcional’ a los intereses de los terratenientes sojeros y la de Soldati a la especulación inmobiliaria en la Ciudad. En lugar de lanzar la alarma acusadora: ¿A dónde vas Cristina? o la advertencia preventiva: ¿ A dónde te estás dejando llevar?, Galasso apunta contra ‘el enemigo principal’, que es, según él mismo, la prioridad que debe tener cualquier ataque político – Altamira y el Partido Obrero. Nos ha convertido en el ‘enemigo principal’ – a nosotros, no a Pedraza. Este es el significado sin falacias que tiene su frase introductoria, en la que asegura tener con Altamira” un punto teórico (sic) común: …crear la sociedad solidaria, igualitaria, donde brote y se consolide el Hombre Nuevo”. En realidad, nos quiere aplicar el Código Penal. Que patraña, no?

Galasso califica a nuestros militantes jóvenes como pibes, no por un acto de cariño sino para despreciar la madurez que han alcanzado y la conciencia que tienen de sus propios actos. En cambio, La Cámpora, que homenajeó a Insfrán en las vísperas del asesinato de los tobas, o la Juventud Sindical de triste memoria, que festejó con CFK en River pocas horas antes del asesinato de Mariano, son para él una juventud maravillosa. La 'carta' de Galasso es una provocación en cada línea y un monumento al caradurismo.

Encubrir a los Pedraza
Galasso no se aparta del encubrimiento de la patota que asesinó a Mariano Ferreyra en ningún momento de su texto. Galasso repite la versión de que “las bandas de derecha” procedieron al saqueo de la estación Constitución, aunque, una a favor de él, se abstiene en este caso de acusarnos a nosotros mismos por esos saqueos, claro que sin denunciar que eso es lo que hizo su ministra Nilda Garré y su compañero de ruta (¿ocasional?) Horacio Verbitsky – ninguno de los cuales apoyó sus infamias en la sede judicial. En cambio, sí lo hizo Juan Pablo Schiavi, secretario de transportes y jefe de del subsecretario Antonio Luna-hombre de Maturano y de Pedraza-, quien acusó por los hechos de Constitución a nuestros militantes ferroviarios en el juzgado que dispuso procesarlos por el corte de vías de Avellaneda.

Si es como dice Galasso, ¿por qué no hay ningún imputado por los desmanes de Constitución, cuando el diario La Nación publicó fotos de sus actores y existen los monitores propios de la estación? ¿No pensaste en esto Galasso – al menos en las noches, cuando “el músculo duerme y la ambición descansa”? Pero el encubrimiento de lo ocurrido en Constitución, por parte de la camarilla de la ‘seguridad democrática’, es decir del Código Penal y de los gases vomitivos, obedece a una razón simple: los desmanes fueron armados por la patota de la burocracia ferroviaria, con la intención de revertir la posibilidad de la prisión preventiva para los siete acusados por el asesinato de Mariano, como ya se había expresado antes, pero que a Galasso lo tiene sin cuidado, en los paros de la Fraternidad para “liberar a los presos” y en ‘asambleas’ armadas por la UF en Temperley con el mismo slogan.

Galasso se mofa, con el mismo estilo antiobrero de la prensa ‘destituyente’ (que ahora copia la oficialista) de un corte de “20 muchachos rebeldes”, para ningunear, como lo hace la derecha, la reivindicación del corte: el cese de los despidos y de las tercerizaciones – que reclaman miles y miles en el ferrocarril. Despidos y tercerizaciones que expresan la explotación acrecentada del capital sobre el trabajo y el despojo de los obreros por la burocracia sindical. ¡Pero qué carajo le puede importar esto a la “izquierda nacional”! Los 250 compañeros que cortaron las vías dejaron al desnudo que el gobierno maravilloso de Galasso no estaba cumpliendo, y sigue sin cumplir, las actas de incorporación a planta permanente de los tercerizados. Pero el gobierno incumple lo firmado porque tiene una asociación política y económica con esa burocracia, que por ello es un enorme factor de poder en el gobierno nac& pop. Galasso repite como un loro el verso de todo el oficialismo de que, ‘naturalmente’, a este gobierno fabuloso “le quedan muchas cuentas pendientes, mucho para hacer” (la contraseña para la reelección). Si fuera así (admitamos tal cosa por un momento), ¿por qué no pone manos a la obra y echa a los Pedraza de la gestión del ferrocarril, los echa de la secretaría de Transporte, expulsa a los capitalistas coimeros de Ugofe y pone al ferrocarril bajo administración estatal directa, con control de delegados obreros electos? Pero esto que el gobierno no hace, ni ha dicho que vaya a hacer, tampoco lo reclaman Galasso y sus compinches de la corte oficial: avalan la continuidad de la patota en uno de los principales núcleos de poder y al frente de uno de los ejemplos de mayor corrupción económica y desfalco de los fondos nacionales. Galasso es un simple encubridor que se disfraza con la muletilla de “la contradicción principal”. Los Pedraza son parte del poder kirchnerista – y no en pequeña medida. Galasso quiere un Hombre Nuevo pero no un ferroviario mejor pago, que trabaje en condiciones menos inhumanas. Galasso: volvé a leer tu ‘carta’ y ponete a llorar. Pero después de todo: ¿la ‘izquierda nacional’ no apoyó toda la vida a la burocracia sindical – incluso en los criminales años 70?

El “enemigo principal”
Todo este desvergonzado embuste, que lo coloca en el campo de los encubridores del asesinato de nuestro compañero Mariano y en el de los enemigos de los obreros ferroviarios, Galasso lo justifica con la tesis del “enemigo principal”; hay que apoyar a CFK (y por sobre todo su reelección) para que no triunfe el ‘enemigo principal’, la derecha. En realidad estamos ante un embuste, porque en ningún momento Galasso caracteriza a CFK como un enemigo de clase, aún ‘secundario’, de los trabajadores, ni tampoco propone, bajo ninguna forma, desarrollar una organización clasista que combata al gobierno - al menos como enemigo de clase ‘secundario’.Después de todo, el objetivo de un socialista que combate al ‘enemigo principal’ no es fortalecer al ‘enemigo secundario’, que por secundario que sea es un enemigo de clase, sino aprovechar el debilitamiento del frente de clase en su conjunto que implica una derrota del ‘enemigo principal’, para acabar con la dominación de clase en general. En definitiva, en lugar de plantear alguna forma de oposición de clase al gobierno capitalista ‘secundario’, o de correlacionar la lucha contra el enemigo de clase ‘principal’ con la oposición a todo gobierno de clase de la burguesía,

Galasso dedica sus esfuerzos a amenazar a nuestros ‘pibes’ con futuros ‘pedrazazos’, es decir, a valerse de los Pedraza como muro de defensa del gobierno kirchnerista. Como ocurre en política con los francotiradores, Galasso se pone al servicio de todas las provocaciones. Precisamente, es una provocación, que Galasso no denuncia ni podría denunciar, el fallo que procesó a nuestros compañeros ferroviarios por “extorsión”, con motivo del corte de vías de Avellaneda, porque convierte a esa condición a cualquier demanda reivindicativa que se apoya en medidas de acción directa efectiva. CFK ha logrado su propósito inicial de criminalizar (código penal) a nuestro partido. Un juez que califica de ‘extorsión’ a una demanda dirigida a una persona ideal, no física, como el Ministerio de Trabajo, no pudo haber actuado de este modo sin que mediara una exigencia del poder político.

El más ‘célebre’ modo de uso de la tesis de la contradicción principal, la ofreció el partido comunista en 1976 cuando llamó a apoyar a la dictadura militar, con la consideración de que el ‘enemigo principal’ eran los Suárez Mason y Menéndez, caracterizados como pinochetistas, frente a Videla. Es el mismo método que aplica Galasso: fuera del análisis concreto de una situación concreta, siempre hay algún villano al que se puede imputar la condición de ‘enemigo principal’ y, por esta vía, absolver de culpas al enemigo que le sigue en jerarquía. En el ejemplo clásico de la revolución rusa, nadie puede cuestionar que el ‘enemigo principal’, durante 250 días seguidos menos dos, fue el gobierno kirchnerista ruso de Kerensky. Pero durante dos días, cuando el intento de un golpe militar de Kerensky fue usurpado por un golpe militar efectivo de la derecha monárquica de Kornilov contra Kerensky, los bolcheviques en esos dos días convirtieron a Kornilov en el enemigo principal, sin apoyar al kirchnerista Kerensky. La derrota de Kornilov preparó el derrocamiento de Kerensky. Lo mismo hicimos nosotros con Isabel. Durante dos años, combatimos al gobierno peronista que creó las tres A, produjo el navarrazo en Córdoba, liquidó a la izquierda peronista y asaltó la UOM y la ciudad de Villa Constitución – mientras el resto del arco político armaba un bloque, primero de los 8 y luego de los 9, para defender la ‘institucionalización’ contra un golpe militar. A partir de julio de 1975, con el nombramiento de Videla, produjimos un cambio de orientación, y levantamos la consigna “abajo el golpe”, mientras que los que antes advertían contra el golpe, ahora lo desechaban debido a la asunción de un ‘general democrático’. Pero mientras nosotros, Política Obrera, convertíamos al golpe militar en el ‘enemigo principal’, el gobierno de Isabel hacía lo contrario: atacaba como su ‘enemigo principal’ a los luchadores, y abría aún más, por esta vía, el camino para la victoria del golpe militar.

La ‘izquierda nacional’ dio todo su apoyo político al gobierno de Isabel y con ello a la política de capitulación frente a los golpistas. En el caso del gobierno de Illia fue incluso peor, porque el peronismo y la ‘izquierda nacional’ apoyaron el golpe de Onganía, sea en directo o con el llamado a ‘desensillar hasta que aclare’. La"izquierda nacional" y Ramos llegaron a pedirle una definición "nacional" a la dictadura ( “De la crisis argentina a un frente patriótico”, folleto de octubre 1978) y caracterizaron más tarde como "militares patrióticos al estilo de Perón" a Seineldín y Rico - éste milita hoy en las filas K. La ‘izquierda nacional’, que también apoyó al entreguista Frondizi y que sólo se opuso de palabra a la Libertadora, no tiene autoridad para darle lecciones al Partido Obrero.

Galasso aprovecha la ignorancia de su público para reivindicar un apoyo de la ‘izquierda nacional’ al 17 de octubre, lo cual es cierto para el periódico Frente Obrero, pero donde no estaba Abelardo Ramos, el cual en su revista Octubre lo caracterizó, por el contrario, como una lucha interburguesa (“un forcejeo por el gobierno dentro de las clases poseedoras de nuestro país…dentro del cual actuó dividido el proletariado”) (revista Octubre N° 1, noviembre de 1945). Abelardo Ramos no terminó al lado de Menem por casualidad; a Menem también lo votó Galasso en 1989 – siempre con el argumento del ‘enemigo principal’, el UCR Raúl Angeloz, y de la inmadurez de la lucha de clases para luchar por el desarrollo de una oposición de clase socialista. Los campeones de ocupar uno de los campos en disputa, rechazan hacer eso cuando se trata de la lucha de los Mariano Ferreyra contra los Pedraza – y se ponen por encima del muro hablando de un “enfrentamiento”.

Galasso sabe que, al menos en los 60, el más conocido divulgador del tema de las contradicciones, fue Mao Tsetung. Los divulgadores de Mao se encargaron de divulgar, a su vez, la especie del enemigo principal, cuya versión es de origen más antiguo, pues fue el eufemismo del stalinismo para justificar los frentes populares contra ‘la derecha’. Pero en ese opúsculo vulgar, Mao toma sus precauciones; dice por ejemplo que, en ciertas ocasiones, la contradicción secundaria podía transformarse en la principal. Sabía de lo que hablaba: en dos décadas de “guerra prolongada”, el ejército rojo de Mao había pasado 15 años en una guerra civil contra su ‘enemigo secundario’ – el nacionalista Kuomintang de ChiangKaisek; los otros cinco contra el militarismo japonés, aunque combinado con choques reiterados con sus rivales kirchneristas de China. Visto el resultado final – la victoria de la revolución china – se debe concluir que sin la guerra civil contra los nac& pop del Kuomintang las masas chinas hubieran terminado en la derrota. Mao desarrolló esta orientación en el peor momento de “la lucha de clases’ (como le gusta a Galasso), cuando tuvo que recorrer diez mil kilómetros a pie para escapar de sus perseguidores kirchneristas, o sea, los representantes de la burguesía nacional de China.

Puede ser que el gobierno de CFK esté ocupando el segundo lugar en la tabla de posiciones de los ‘enemigos’ de los explotados – con Macri o de De Narváez disputando el primero y segundo puesto con Duhalde. Pero a diferencia de éstos es el gobierno, es decir, el gerente de los negocios capitalistas y el encargado de proteger las relaciones de explotación existentes. Esto lo transforma de secundario en principal; un obrero no puede reclamar al pelirrojo o a Carrió, y sólo en un espacio limitado a Mauricio. El que no lucha contra el gobierno de turno no lucha contra el poder; orientar a las masas contra la oposición parlamentaria no les rendiría nada, por eso tampoco les interesa. Solamente en una crisis de poder se plantea la necesidad de distinguir a los campos que se disputan su resultado; en este caso, solamente en éste, hay que distinguir al enemigo, del enemigo de nuestro enemigo, y enfilar las baterías contra el primero – sin apoyar políticamente al segundo. La ‘izquierda nacional’, por el contrario, se ha integrado a uno de los campos burgueses de un modo estratégico, hasta la última gota de la cicuta – por eso acompañó a Perón, los bolivianos Paz Estensoro y Siles Suazo, los peruanos Haya de la Torre y Alan García, Frondizi, Isabel, hasta la completa capitulación de éstos ante el imperialismo. Siguiendo la metáfora de la niña de 20 años que Galasso quiere enamorar aunque a los 60 ella pueda quedarse sin dientes, los ejemplos advierten que mucho antes de desdentarse la damisela nacional y popular se convertirá en prostituta.

El kirchnerismo
El gobierno kirchnerista es el síndico de la quiebra de 2002: vino a pagar las deudas del menemismo y de la dictadura. O sea, a rescatar el capitalismo, no a transformar las relaciones sociales capitalistas que llevaron a la quiebra. No es menos cipayo sino más, el gobierno que paga la deuda usuraria, que aquél que la contrajo. Los K la renegociaron a partir de los niveles usureros que alcanzó en 2000/1, incluidos sus intereses. Fue el eje de la reestructuración capitalista del país, en los términos que lo dejó Duhalde-Lavagna. Mantuvo con fórceps (subsidios) el régimen de privatizaciones y todas las formas de trabajo precario y en negro. La Bolsa llegó al tope; se expandió la frontera territorial y financiera de la explotación latifundista de la soja. Galasso saluda la reestatización de las AFJP, pero sin la advertencia que hicimos nosotros – que sería usada para pagar a la usura internacional. La Anses es ahora una AFJP estatal, pues se rige por un sistema de capitalización, no de reparto, y el dinero se invierte en la compra de títulos de la deuda pública. Kirchner hizo lo que ningún capitalista hubiera imaginado en sus menores sueños: pagar la deuda externa al extremo de reducir su parte flotante, del 200% al 18% del PBI, mediante el recurso de enchufársela a la Anses, al Pami, a la AFIP y al Banco Central.

Se ha ejecutado la mayor confiscación económica del pueblo de toda la historia: el próximo default se lleva puesto, no a los acreedores extranjeros, que de todos modos siempre son rescatados, sino a los jubilados y a la moneda nacional. Gracias a esto, empieza ahora un nuevo ciclo de endeudamiento, que ha arrancado por las provincias y por el sector privado. Los capitales extranjeros invaden la Bolsa y los títulos públicos; esto significa, políticamente, que este es su gobierno – sin atarse las manos para cualquiera que ofrezca ir más lejos. Ningún capitalista quiere destituir a un gobierno al que le compra la deuda. Agreguemos a esto la ley antiterrorista que los K hicieron votar al Congreso a pedido de Bush, que proscribe a cualquier organización que se solidarice en forma efectiva con las luchas nacionales de otros pueblos; o el alineamiento con el sionismo frente a Irán – y vemos que Galasso está alineado con los peores intereses del imperialismo. Ah!, la ley de medios, volcada a los intereses de los pulpos de la telefonía y al alcahueterismo oficial de los que encubren a Pedraza; o la asignación por hijo, promovida por el Banco Mundial, que consolida un régimen de exclusión social por referencia al derecho al trabajo, y que pagan los jubilados de la Anses – y hasta por último algunas concesiones sociales o legales, sin las cuales un gobierno del gran capital no podría gobernar ni por un instante en un sistema democrático-electoral. El gobierno actual es el de los mayores pulpos mineros y petroleros y de los banqueros – los que más han lucrado con la valorización de la deuda pública; del gran capital financiero sojero-exportador; de las privatizadas; y del juego. ¿Por qué diablos un partido socialista no debiera combatirlo?

A Galasso le parece desacertado caracterizar el conflicto por las retenciones de soja como interburgués – quiere decir con esto que hacemos abstracción de cuál posición era más conveniente para el desarrollo nacional. Pues, precisamente, nuestra posición fue: ninguna. A la defensa de la tasa de ganancia agraria de los sojeros, de un lado, se opuso la defensa del pago de la deuda externa, del otro. El fracaso del gobierno en este conflicto, lo llevó a recapturar los fondos de las AFJP para evitar el default y pagar la deuda. Luego hizo lo mismo con las reservas del Banco Central; no existe una posición progresiva entre la renta agraria y la renta financiera.

A Galasso lo atormenta, sin embargo, la reelección. ¿Che, Altamira, querés que ganen los Duhalde-Macri? “No te enojés si te lo dicen”, agrega, con ese histrionismo recogido de los bajos fondos. Es el penúltimo bastión argumental de los Galasso. Pero si CFK pierde no será por los recursos que exhiben sus ‘destituyentes’ ni por el Partido Obrero – sino porque es ‘funcional’ a los Pedraza, a los banqueros, a los pulpos mineros, etc., y a la desorganización económica que resulta de jugarse por esos intereses. Pero ¿qué sería la reelección de Cristina, Galasso? Sería la reelección del protector de los terratenientes bonaerenses, Scioli; de los Gioja, los Insfrán, de los representantes del gran capital automotriz y de la enseñanza religiosa, como los Schiaretti o hasta la ‘rentrée’ de Reutemann. Estos derechistas sin recuperación, se convertirían en los sucesores de CFK. Nadie que no haya caído en una profunda bancarrota política puede plantear una línea como la de Galasso.

El Partido Obrero
El último argumento de Galasso es que “la lucha de clases” (Galasso insiste en esta expresión cuanto más aboga por la colaboración de clases) no ofrece ninguna oportunidad a la izquierda; hay que conformarse con lo que hay. Los kirchneristas no van más lejos, porque la ‘lucha de clases’ no da; la culpa no la tiene ninguna fuerza política, sino la abstracción ‘lucha de clases’. Pero si este es el caso, ¿qué le están ofreciendo a esa ‘juventud maravillosa’ que acaban de descubrir los colegas de Galasso, de Carta Abierta? Resignación, acomodamiento, cooptación, corruptela y cinismo político. Galasso tuvo la muy mala suerte de vender su carne podrida contra Altamira y el PO cuando las masas bolivianas se estaban alzando contra el gobierno kirchnerista de Bolivia, que acaba de adoptar el programa de la derecha y recibir su apoyo político. Pero este alzamiento, como otros tantos en Europa y en Asia, son la expresión de la tendencia de los explotados frente a la bancarrota mundial del capitalismo, que se desarrolla a la vista de todos, provocando una degradación social sin precedentes. En estas condiciones históricas, que necesariamente comportan una transición entre situaciones no revolucionarias y revolucionarias, nuestro partido desarrolla una organización obrera y socialista, que sería imposible sin el desenmascaramiento del ahora sí definitivamente desdentado nacionalismo burgués. ¿Por qué el gobierno ha puesto en marcha todos los recursos del Estado, incluidos los paraestatales de la patota, por un lado, y de los escribas cortesanos, por el otro, contra nuestro partido, el Partido Obrero; por qué nos han convertido en su ENEMIGO PRINCIPAL , si no es, precisamente, porque temen como a la muerte la emancipación política de la clase obrera?
ABAJO EL PACTO CFK-PEDRAZA, fuera la patota de los ferrocarriles y de los sindicatos.
Juicio y castigo a TODOS los culpables del asesinato de nuestro compañero Mariano Ferreyra. (Fuente: Agencia Paco Urondo)

14 de enero de 2011
Respuesta de Norberto Galasso a Altamira

Te contesto, pero este será mi último mensaje, porque carece de sentido un diálogo entre sordos. Yo intenté hacerte una advertencia, llamarte a la reflexión, respetuosamente, casi fraternalmente. No te dije que objetivamente actuabas como un agente de la CIA, ni que estabas vendido a Magneto y la Sociedad Rural. No. No lo pienso así y tampoco te lo dije. Te hablé como a un compañero al cual uno le sugiere que proceda con sensatez -con sensatez revolucionaria, se entiende- teniendo en cuenta las experiencias de la Argentina y del Mundo así como los planteos de los grandes teóricos. Tampoco te dije: “-Dejate de joder contra el gobierno porque los vas a traer a Macri y a Duhalde al poder y nos embromaremos todos, incluso el Partido Obrero. Solamente, alerté, como se le aconseja a un amigo: “-Che, dejá de fumar porque te hace mal y el humo nos perjudica a todos”. Eso, solamente. Ante esto, vos me contestaste enojado como si no tuvieras argumentos: “bajeza”, “pozo de inmundicia”, “caradurismo”, “desvergonzado embuste”, “provocador”, “encubridor”, “con histrionismo recogido de los bajos fondos”, “profunda bancarrota política”, “resignación”, “acomodamiento”, “cooptación”, “corruptela”, “cinismo político” y “vendedor de carne podrida”. ¿Qué tal?

Yo te hablé de movimientos nacionales en América Latina, del irigoyenismo, del peronismo, de la izquierda nacional, del peligro de una nueva “Unión Democrática” como las del ‘45 y ‘55, del peligro de desestabilizar a un gobierno que no es el enemigo principal. Y vos me contestaste hablándome de Kornilov, allá lejos en el tiempo y en el espacio. ¿Y que querías que hiciera, entonces? Me fui al café de la esquina de mi casa y le pregunté a algunos conocidos. Nadie sabía nada de Kornilov, hasta que un parroquiano me dijo: “-Mire, yo creo que ese tipo era el volante izquierdo del seleccionado ruso, años atrás”. (Después, en serio, vamos a hablar de Kornilov). Pero ahora quiero insistirte en nuestro desencuentro. Yo te escribí, por abajo, multiplicando el mensaje a través de correos electrónicos. Y fijate una cosa, yo, que según vos estoy “degradado”, “apoyando al oficialismo”, no conseguí que mi carta la publicara ninguna revista, ni diario oficialista o semioficialista ( Ni Tiempo Argentino, ni Veintitrés, ni Página 12) y sólo fue mencionada en 6/7/8 y leída en Radio La Voz de las Madres.
Seguramente me dirás que la publicaré en Señales Populares así como vos publicarás la tuya en Prensa Obrera. Pero lo más interesante es que vos – tremendo izquierdista- llegaste con tu carta cabalgando en los “pura sangre” del periodismo conservador: el 14 de noviembre último, la tribuna de doctrina mitrista, es decir, el diario La Nación, te hizo un reportaje que empieza en tapa y ocupa luego toda la página 3, con este título: “El gobierno le teme a una oposición de izquierda” y este subtítulo: “El máximo referente del Partido Obrero habla de las responsabilidades políticas en el asesinato de Mariano Ferreyra, de los vínculos espurios entre la policía y los ferroviarios y de la ambigua voluntad del kirchnerismo para investigar el crimen y depurar de patotas al sindicalismo”. La oligarquía te aplaude, Altamira. Esa vieja prostituta del periodismo te usa ¿comprendés? Te aplauden y te usan. Más aún, en el artículo se afirma que “el Partido Obrero crece y hasta sus artículos son publicados en diarios como La Prensa, por ejemplo”. ¡La Prensa! ¿Qué opinaría Trotsky de semejante suceso? Lamentablemente se ha fundido Selecciones del Reader Digest porque si no fuera así también podría publicarte otra catarata de elogios.
Te acordás de ese artículo, ¿no es cierto? Suplemento Enfoques de La Nación (14/11/2010), reportaje de Ricardo Carpena. El periodista te elogia, te elogia mucho, Altamira, demasiado: “Altamira me pareció inteligente, agudo, profundo, con un discurso más amplio y distinto del de muchos ‘profesionales’ de la izquierda criolla. Es curioso o no, que él y otros dirigentes del PO desfilen por tantos medios a raíz del crimen de Mariano Ferreyra, pero no en medios oficialistas. Tiene razón en que el kirchnerismo ha ubicado intencionalmente al PO en el extremo izquierdo de su ring. Me sorprendió cuando habló de los cambios en su agrupación con cierta dosis de autocrítica”. Esta bendición a mí me produciría insomnio, ¿qué querés que te diga? Y vos le correspondiste bien al matutino reaccionario: “-Si hay un partido que maneja los matices es el nuestro...”. Y agregaste: “-El tema principal de hoy es mostrar otro punto: es falso que el país esté ante una alternativa Kirchner-oposición de derecha”, es decir, manifestaste justamente lo que el mitrismo le dice a los sectores de clase media que aún creen en el periodismo independiente: no hay que votar al kirchnerismo por temor a que gane la derecha, no, hay muchas opciones progresistas. Faltó sólo que lo avalaras más expresamente: la alternativa es que siga el horrible kirchnerismo o volver al buen camino de las instituciones de la democracia semicolonial , como antes, en los buenos tiempos del 2002 o mejor, mucho antes, de 1943.
En otra parte del reportaje, estuviste mal, muy mal, al referirte a la muerte de Néstor: “No soy psicólogo, pero si una persona sufre un golpe y ve una salida, no tiene un ataque al corazón. El ataque al corazón es porque no ve una salida”. La muerte no resulta, entonces, de un exceso de militancia por arterias debilitadas, sino de quien se lastima a sí mismo con motivo de su impotencia política. ¿Cuántos pibes pelotudos fueron a la plaza a rendirle homenaje, no es cierto? ¿Cuántos argentinos tarados no se dieron cuenta que no se había jugado la vida por sus convicciones, sino era nada más que algo así como un suicidio para no mostrar su incapacidad o su cobardía ideológica? ¿Cuánto latinoamericano imbécil se conmovió, como el comandante Chávez o Lula o Evo o Correa y tantos otros “populistas” que carecen de tu finísima capacidad psicológica para desentrañar la causa de la muerte de Néstor?
En fin, pero no sólo ocurre que La Nación y La Prensa entienden que el PO es necesario y cumple una función que a ellos les interesa mucho, por lo cual es conveniente que crezca y tenga más fuerza para desestabilizar al gobierno, sino que además uno de tus hombres más importantes –Ramal- participa, poco tiempo atrás, en un almuerzo de Mirtha Legrand junto a otros “izquierdistas” enemigos de Cristina, como Vilma Ripoll y Pino Solanas. Vos habrás visto la escena y quizás te regodeaste íntimamente, pero sentarse a almorzar con esa anciana que se proclama “rubia por dentro y por fuera”, que se fotografió con Astiz y se pasó la vida asustando a su público con que “se vienen los zurdos” y presenciar como el cocinero, con su delantal blanco y su gorra, anunciaba el menú “para los señores” y luego la camarera, también con delantal, servía respetuosamente esas comidas raras propias de “gente bian”, ¿no te parece incompatible con la revolución socialista? ¿No te resulta una grave inconsecuencia?
Y hay más todavía -la frutilla del postre-: vos mismo fuiste luego a Palabras más, palabras menos y te ganaste la admiración de Ernesto Tenembaum y éste te dedicó dos páginas enteras en Veintitrés (2/1/2011). Elogios y más elogios de quien se titula “periodista socialdemócrata” y admite practicar “cierto cinismo” y te pone por las nubes, Altamira. A mí, te digo, me resulta escandaloso. Te lo digo reprimiendo palabras gruesas porque no quiero perder la línea, pero si me ocurriese a mí –ni dios ni el diablo lo permitan para desgracia de este ateo- reflexionaría profundamente acerca del rol que estoy jugando en este momento de la Argentina, tal cual te lo referí en mi anterior carta.
Te lo repito, ahora: estás en un juego muy peligroso, no te creas que te levantan por tu sapiencia. Lo hacen por tu perseverancia en el error. Te lo digo sinceramente y no me vengas con que te envidio el reconocimiento de La Nación, La Prensa y Tenembaum. “Si el sabio no aprueba, malo/ si el cerdo aplaude, peor” como me enseñaba mi pobrecita maestra de tercer grado que creía que Mitre era un demócrata y seguramente nunca había oído hablar de Mariano Fragueiro, ni de Osvaldo Magnasco.... ¡Y la Legrand! que es mucho más peligrosa de lo que parece porque aunque sea ignorante, como señala Luppi, sabe adónde apunta y a quien sirve ( Y de paso: ¡Grande Federico Luppi!, y ¡Grande también Esther Goris y Florencia Peña! y ¡grande! también el Chino Navarro, que les cantaron las cuarenta a todos estos “periodistas independientes” del pueblo y dependientes de los monopolios, como los Grondona y el estreñido Nelson Castro). ¿Qué vas a hacer, Altamira? Cada uno conserva sus pequeños orgullos: el mío es no haber estado nunca en el programa de Grondona, ni en los almuerzos de la Legrand. Por conducta, ¿sabés? Por decisión política. E inclusive trato de no verlos en pantalla, por razones de higiene mental.
Pasando a otro tema, por si no te diste cuenta, aquí se está jugando el destino de la Argentina y de la América Latina toda, por muchos años y a mí me interesan mucho los derechos de los trabajadores ferroviarios, pero no creo que la lucha de clases pase, como contradicción principal, entre el PO y Pedraza. Uno de tus compañeros me ha mandado un correo según el cual “Pedraza es el enemigo principal” y vos dedicás tres páginas de tu respuesta a aplicar el mismo criterio: “Galasso no pronuncia ... la patota de Pedraza”. No, mi viejo, ¡trampitas no!. El 22 de octubre, nuestra Corriente Política Discépolo dio una declaración que apareció en Señales Populares de noviembre denunciando el asesinato de Ferreyra y exigiendo “sancionar duramente a los responsables, sin concesión alguna”. ¿O vos leés solamente Prensa Obrera? Allí dijimos también: “Cuando un movimiento nacional y popular, como el peronismo, se desbarranca por un tiempo en la degradación -como ocurrió durante el menemismo- por importante que sea la recuperación, quedan siempre elementos residuales en el sindicalismo -hoy minoritarios- en los que continúan los vicios de burocratización, corrupción y patoterismo”. Por supuesto, esto no significa que la lucha de clases en la Argentina se exprese en la antítesis Pedraza-Partido Obrero, lo cual es un disparate teórico. Me acuerdo de lo que contaba Jauretche: un hombre honestísimo y combativo como Jorge del Río, especializado en la cuestión del servicio eléctrico, tenía cierta dificultad para entender plenamente al peronismo del ‘45 porque Perón -que había estatizado una franja enorme de empresas- no había expropiado a la empresa CADE. Y Jauretche le decía fraternalmente: “-Pero, la historia argentina no se puede ver a través del ojo de la cerradura de la CADE. Es mucho más amplia y compleja”. Asimismo hoy, con todo lo doloroso del episodio que provocó la muerte de Ferreyra, la lucha de clases se despliega también de una manera más amplia y compleja: los sectores oligárquicos temen que Cristina les gane en primera vuelta y que se aplique a fondo la Ley de Medios y la participación de los trabajadores en las utilidades de las empresas y hasta el control de costos por las comisiones internas de fábrica y que se una América Latina en perjuicio del imperialismo, y no encuentran el candidato con el cual engañar a los sectores medios para ir a segunda vuelta y juntarse todos contra Cristina.
El país se parte, otra vez, como siempre, ahí está la cuestión, porque hay proyectos en pugna y uno de ellos favorece las condiciones para el progreso popular y el otro, no. El otro quiere volver atrás. Y entonces yo me entusiasmo y te hablo de Evo Morales y vos lo negás a Evo que enfrenta a los reaccionarios de “La media luna” y a los poderosos intereses externos y tus compañeros ponen un gran cartel en la puerta de la Facultad de Filosofía y Letras: “García Linera no es persona grata porque es un traidor”. Me asombró tanto que le pregunté a una chica: -¿Qué es Evo para ustedes? -Un fascista, me contestó . ¡Pobre Trotsky! me dije, recordando aquello de Marx: “sembré leones y coseché pulgas”. Y te hablo ahora de Correa que denuncia la acción negativa, en su país, de la que llama “izquierda boba” y salto de júbilo porque Fidel está mejor de salud. Y porque el PT continúa al frente en el Brasil y porque Chávez continúa expropiando y hablando del socialismo del siglo XXI . A vos todo eso te parece poco, insuficiente, indigno de tu atención, inclusive te molesta porque te hace más difícil criticar que cuando estaban los gobiernos neoliberales.
Y vos venís con Pedraza y con Kornilov. No le resto importancia a ninguna de las dos cosas que planteás, pero opino simplemente que en el primer caso los trabajadores son los que van a renovar su conducción gremial, así como ha sucedido ya en otros gremios porque quiero suponer –ahora que decís que ustedes contemplan los matices- que comprenderás que hay distintas corrientes en la CGT actual, como también en la CTA. Con respecto a Kornilov creo que te falla el almanaque: no estamos en octubre, Altamira, ni siquiera estamos en febrero, ni somos el partido bolchevique, ni el gobierno es Kerensky y tampoco hoy Kornilovs a la vista. Si nos cuesta entender, a vos y a mí -seamos francos- la correlación de fuerzas, el nivel de conciencia política de los trabajadores, la posición de los empresarios de capital nacional, el fenómeno sojero, con el glifosato y Monsanto atrás y las exportadoras multinacionales, si estamos saliendo de una derrota terrible y nos faltan cuadros de 40 años a 50 años porque han sido masacrados, no me vengas con recetas de un país lejano, en un tiempo lejano, sobre el cual conocemos bastante poco como para aplicarlas a nuestras especificidades argentinas y latinoamericanas. Por otra parte, para impedir el golpe de Kornilov es evidente que los bolcheviques debieron coincidir -desde su propia perspectiva y aún tapándose las narices- con Kerensky, que no era lo mismo que Kornilov: “No, no ha llegado el momento. Apoyad el fusil sobre el hombro de Kerensky y disparad contra Kornilov. Después, ajustaremos cuentas con Kerensky” ( L. Trotsky; Historia de la Revolución Rusa, tomo II, p. 165, edit. Sarpe, 1985).
Así también los comunistas chinos debieron coincidir temporariamente con la burguesía china: “Chiang Kai-Shek es un opresor de los obreros y campesinos chinos y no tenemos necesidad de que se nos lo recuerde. Pero hoy día está empujado, a pesar de su mala voluntad, a hacer la guerra al imperialismo japonés, por los restos de la independencia China. Mañana puede traicionar nuevamente. Es posible. Más, más, ¡es inevitable!. Pero hoy hace la guerra: la no participación en esta guerra es cosa que sólo pueden hacerlo los cómodos, los canallas o los imbéciles completos ( León Trotsky). Proceder de otro modo es desconocer la dialéctica y convertirse -¿te suena este calificación?- en “El gran organizador de derrotas” (L. Trotsky, 1928).
Con respecto a la “izquierda nacional” señalás: “-Galasso aprovecha la ignorancia de su público para reivindicar un apoyo al 17 de octubre, lo cual es cierto para el periódico Frente Obrero, pero donde no estaba Abelardo Ramos, el cual, en su revista Octubre lo caracterizó, por el contrario, como una lucha interburguesa (‘un forcejeo por el gobierno dentro de las clases poseedoras de nuestro país, dentro del cual actuó dividido el proletariado’)” (Octubre Nro. 1, noviembre 1945). Aquí incurrís en una picardía, porque la revista Octubre Número 1 estaba sepultada en el olvido hasta que la exhumé hace casi tres décadas en El Fip y la Izquierda nacional (CEAL, 1983) precisamente para asumir la correcta tradición de Frente Obrero, que Ramos asume luego, en 1946. Celebro que me leas y me sorprende gratamente, aunque no saques las conclusiones correctas. Sin desconocer los méritos de Ramos en sostener y divulgar posiciones de izquierda nacional, rompí con su organización en 1971, ante ciertos desvíos que luego se fueron agravando hasta su vinculación al menemismo, razón por la cual no me hago cargo de las imputaciones que me tirás sobre la mesa. La Izquierda Nacional, iniciada con Frente Obrero, es más amplia que Ramos lo cual –por eso que hablamos antes, de la chica de quince que termina arrugada y fulera a los noventa– no significa que olvidemos sus virtudes juveniles- en este caso, especialmente Revolución y contrarrevolución en la Argentina (1957), de la buena época de Abelardo.
Te contesto porque soy hombre de paciencia, pero lo hago por última vez porque ya no hay posibilidad de polémica y vos mismo reconocerás que gastaste todos los improperios.
Te contesto, un poco de mala gana, porque rebajaste el nivel del cambio de ideas, probablemente porque vos tenés la táctica y la estrategia perfecta, correcta, sin la más mínima fisura y no estás dispuesto a moverte una línea de lo que venís haciendo desde hace décadas aunque el resultado, según los cómputos electorales y la incidencia real sobre los trabajadores, no ha sido muy exitosa que digamos.
Y te reitero, pensalo. No te pido autocrítica de todos los errores cometidos, sino que analices adónde nos pueden conducir hoy errores como los tuyos y de otros como vos. Pensalo, te digo nuevamente. Mirá que si la derecha te usa una y otra vez, si seguís apareciendo –te falta Morales Solá, me parece- si seguís apareciendo mimado por los medios de comunicación oligárquicos, aunque yo no creo en fantasmas, se te va a aparecer una noche el fantasma de León Trotsky y te va a decir: “A mí me partieron el cerebro con un zapapicos, ¿a ustedes cómo les partieron el cerebro?”
Te saludo repitiendo tu consigna: ¡Juicio y castigo a todo los culpables de Mariano Ferreira! ¡Fuera las patotas de los ferrocarriles y de los sindicatos en los cuales aún subsistan!. Y agrego otra: ¡Por el triunfo de Cristina Kirchner en primera vuelta, que abre el camino hacia la profundización de un proceso de cambio a favor de la unificación latinoamericana y el avance de la clase trabajadora!
(Fuente: Agencia Paco Urondo)

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