miércoles, 30 de marzo de 2016

CARTA A LA SEÑORA ESTELA DE CARLOTO


Ruben Pablos - 28 de marzo 2016

En respuesta a sus dichos sobre Malvinas y sus actores.
Señora Estela de Carloto con el mayor de los respetos que usted se merece  y sin querer entrar en peleas o  enfrentamientos, me siento en la obligación de responder a sus palabras emitidas el pasado 24 de marzo.

Para responderle e intentar transmitirle nuestro sentimiento  quiero que sepa que me paro más desde el dolor que me provocan sus palabras que desde la bronca, por eso le reitero que no pretendo entrar en peleas o enfrentamientos, solamente intento hacerle saber que no compartimos su pensamiento e invitarla a que se de la posibilidad de modificarlo.
Nosotros, la gran mayoría de los Veteranos de Guerra de Malvinas, no nos sentimos víctimas de la dictadura, por el contrario estamos orgullosos de haber ido a defender a la Patria.
Fuimos a Malvinas por mandato popular con el uniforme de San Martin a defender la Bandera de Belgrano, no fuimos pensando en Galtieri, y fuimos a combatir contra un enemigo externo, el imperio y su aliado EEUU.
La guerra de Malvinas es mucho más compleja de lo que estamos acostumbrados a escuchar y leer cada año  en estas fechas cercanas al 2 de abril. Si solamente pensamos y nos quedamos con que  la guerra de Malvinas fué la “locura de un borracho”, estamos comprando el discurso ingles.
Fíjese que si solamente  nos quedamos en criticar a los militares argentinos  dejamos fuera de la discusión a los ingleses, quienes son los verdaderos enemigos de la Patria.
Y no me malentienda, no pretendo quitar ninguna responsabilidad a los militares argentinos tanto en la guerra de Malvinas como en los años del nefasto proceso.
En cuanto al comportamiento de algunos militares con los soldados somos los primeros y más interesados en que se avancen en las investigaciones y se pueda finalmente juzgar y condenar a los responsables que cometieron esas aberraciones. Pero esto no significa que todos los militares que actuaron en la guerra de Malvinas fueron o se comportaron como torturadores.
Con respecto a su apreciación sobre los 123 NN desaparecidos del terrorismo de estado, Señora tampoco lo podemos compartir.
Los camaradas, amigos, compañeros caídos en combate  fueron muertos por el enemigo externo en defensa de nuestra soberanía le cabe alguna duda??? 
Sabemos muy bien quienes son, sabemos sus nombres, sabemos con el patriotismo y la fortaleza que lucharon y también sabemos en que condiciones murieron.
Estos 123 que usted señala pueden estar en fosas comunes y sin la posibilidad de ser reconocidos en el momento de su entierro pero eso no amerita que los tilde de NN desaparecidos de la dictadura,  ellos dieron la vida por la Patria peleando contra el enemigo inglés.

Señora, en este tema tan doloroso, le pregunto si usted se puso en contacto con la Comisión de Familiares de Caídos de la República Argentina. Esta institución está  conformada por familiares de los caídos en combate, vienen trabajando desde hace más de 30 años en la temática que nos convoca, entre otra acciones son los responsables de la existencia del Monumento del Cementerio de Darwin, y ellos están en contra de que a sus seres queridos los llamen NN desaparecidos de la dictadura.
Señora, se puso a pensar en el dolor de esas madres que perdieron a sus hijos, que poco a poco han ido cerrando sus heridas, pero que sienten orgullo porque sus hijos  son considerados HÉROES NACIONALES, que han dado la vida por la Patria combatiendo al enemigo extranjero,  y  que ahora 34 años después y según su pensamiento, pasan a ser catalogados como víctimas?
Comparto sí su expresión de las deudas de la Democracia con este tema, y de funcionarios y de referentes de  organizaciones como la que usted dirige que después de 34 años nos siguen ninguneando y quizás sin saberlo continuan con el proceso de desmalvinización que tanto mal nos ha provocado.
Por eso señora, y nuevamente con todo respeto, no podemos compartir sus palabras, y le debe quedar bien claro que nosotros los Veteranos de Guerra no nos sentimos víctimas de la dictadura y que nuestros compañeros enterrados en la turba malvinera no son NN.

Quedo a su disposición para si usted lo desea para  conversar y conocer más sobre nuestra problemática.



Le mando un beso.



Ruben Pablos

Ex Soldado Combatiente de Malvinas

Director provincial de Veteranos de Guerra de la provincia de Río Negro

Integrante de la Confederación de Combatientes de la República Argentina


lunes, 28 de marzo de 2016

CARTA PÚBLICA


A los senadores de la Nación Argentina: no a los buitres

          Dentro de pocos días, ustedes deberán considerar el proyecto del Poder Ejecutivo acerca del pago a los fondos buitres. Serán protagonistas de una decisión histórica que afectará a las futuras generaciones de Argentina.

         Todos los debates acerca de este tema aseguran que están ante una única opción: ingresar a nuestra historia como patriotas o como cómplices de la entrega.

         Como argentinos, no pueden vacilar en rechazar el dictamen aprobado en la Cámara de Diputados para que no pueda tratarse durante el resto del año, período en el cual buscaremos la verdadera solución nacional. Sabemos que existen fortísimas presiones de los medios, de otros legisladores, inclusive de algunos gobernadores de nuestras provincias que prefieren obtener inciertas migajas financieras a cambio de ceder soberanía.

         Pero la responsabilidad está en sus manos y el juicio de la posteridad no perdonará si ustedes claudican.

         Los firmantes y la mayor parte del Pueblo argentino sabrá reconocerlos si votan por la negativa.

         No se equivoquen. No vacilen. La Patria está en peligro.
  
                    Buenos Aires, 29 de marzo de 2016.


Adolfo Pérez Esquivel  - Raúl E. Zaffaroni  - Norberto Galasso  - Raimundo Ongaro - Estela Carlotto - Osvaldo Bayer - Roberto "Tito" Cossa - Hebe de Bonafini - Eduardo Barcesat - Nora Cortiñas - Eduardo de La Serna - Mirta Baravalle - Atilio Borón - Eduardo Aliverti - Roberto Baschetti - Miguel Ángel Estrella - Jorge Rivas - Rubén Oscar Fernández (Inst. Balseiro)- Horacio González - Ester El Kadri y familia - Leonor Troxler - Víctor Heredia - Fortunato Mallimaci - Cnl. (R) José Luis García (CEMIDA) - Mario Rapoport - Federico Schuster - Carlos A. Tomada - Ignacio Copani - Ramón Torres Molina - Hugo Yasky - Juan "Tata" Cedrón - María Seoane - Fernando "Chino" Navarro - Ernesto Salas - David Blaustein - Domingo Bresci - Stella Calloni - Eduardo Jozami - Teresa Parodi - Cristina Banegas - Victorio Paulón - Vicente Battista - Liliana Herrero - Jorge Beinstein - Marilina Ross - Lucrecia Monteagudo - Cecilia Roth - Rubén Dri - Oscar Rovito - Santiago Varela - Bernardo Alberte (h) - Padre Luis Farinello - Carlos Raimundi - Héctor Amichetti - Ricardo Forster - Juan Palomino - Ricardo Alberto Borro - Mario Kestelboim - Carlos Barbeito - Jorge Gaggero - Rita Cortese - Oscar Laborde - Elsa Bruzzone - Ernesto Jauretche - Noemí Rial - Vicente Muleiro - Doris Carpani - Sergio Fernández Novoa - Antonio Ángel Coria - Darío Grandineti - Juan José Hernández Arregui (h) - Marcelo “Nono” Frondizi - Pilar Calveiro - Carlos A. Framini - María Fiorentino - Telma Luzzani - Edgardo Depetri - Roberto Caballero - Carlos Juliá - Lía Méndez - León Pomer - Jorge Rachid - Aurelio Narvaja - Dante Rubio - Jaime Dri - Armando Vidal - Pablo Echarri - Juan Carlos Junio - Mariana Moyano - Aritz Recalde - Jean Pierre Noher - Adriana Varela – Víctor Carricarte (ADEF) – Lido Iacomini - Susana Sanz - Rubén "Dady" Brieva - Gustavo Cardesa - Daniel Fanego - Carlos Lafforgue - Ana T. Lorenzo - Perla Maguid de Carella - Florencia Sainsout - Luisa Kuliok - Hugo Presman - Eladio "Tate" Martínez - Sandra Russo - Luisa Valmaggia - Hugo Urquijo - Herman Schiller - Fernando Braga Menéndez - Eduardo Sigal - Reynaldo Sarraute - Juan Carlos Ieno – Eduardo Valdés – Rafael Bielsa – Darío Lagos -

 Norberto Alayón - Aurelio Argañaraz - Osvaldo Avelluto - Rosario Badano - Oscar Balestieri - Silvia Barco - Paola Barrientos - María Teresa Basilio - Gustavo Bassin - Gerardo Bavio - Alberto Benegas - Federico Bernal - Juan Carlos Blotta – Miguel Andrés Brenner - Daniel Brión - Fernando Buen Abad - Edith “Nené”  Campos de Ferraris - José Antonio Castorina - Pedro Cazes Camarero - Horacio Chitarroni - Mario Colonna - Alberto "Beto" Conca - Gabo Correa - Rubén Cucuzza - Cayetano De Lella - Paula de Luque - Graciela Dragoski - Jorge Elbaum - Nora Elichiry - Juan María Escobar - Lidia M. Fernández – Rodolfo Fernádez - Carlos Flaskamp - Alejandra Flechner - Roberto Follari - Fabián Forte - Conrado Gaiger - Carlos "Pancho" Gaitán - Ricardo Gil Soria - Leonardo Giudice - Néstor Gorojovsky - Carlos Gracián - Gastón Harispe - Flora Hillert - María Ibarreta - Pablo Imen - Inés Izaguirre  - Juan Carlos Jara - Norma Jiménez - Nelly “Tucu”  Justo - Noemí Labrune – Sandra Llosa - Charo López Marsano – Elisa Lucarelli - Juan Carlos Manoukián - Diego Mare - Javier Margulis - Juliana Marino - Enrique Masllorens - Mario Morant - Alejandro Mosquera - Lydia Pallavicini - Lila Pastoriza - Milcíades Peña - Justo Pereyra - Norma Pérez de Ferrecchio – Iciar Recalde - Luis Rigal - Mirta Rivera - Horacio Roca - Osvaldo Santoro - Juan Miguel Scatolini - Alberto Schprejer - María Teresa Sirvent - Francisco Sobrino - José “Maco” Tamarit - Coni  Vera - Carla Waisnztok - Augusto "Tito" Ypas –
 Clara Abruzky - Juan Carlos Agüero - Nora Cristina Albacete - Liliana Alfuzzi - Ana María Álvarez - Antonio Alberto Álvarez - María Álvarez - Adrián Andreatta - María Cristina Andreu - Enrique Angeleri - Gabriel Aranovich - Roberto Araujo - María Alejandra Arce - Miguel Ángel Armada - Marta Arriola - Enrique Aurelli - Joaquin Baldín - Luis Balestri - Horacio Banega - Marita Banús -  Jorge Barbagelata - Jorge Barbeito - Domingo Basile - Cecilia Belej - Perla Cristina Benegas -  María Elena Benso - Santiago Bereciartua - Ernesto Bertani - Bárbara Biaiñ - Pedro Martín Biscay - Amelia Blanco - Pbro. Ignacio Javier Blanco - Lucrecia Boni - Jorge Booth - Rubén Borré - Patricia Botana - Pedro Gabriel Boyadjian - Marta Briceño - Pbro. Eduardo Alfredo Brites - María Elena Burgos - Patricia Bustamante - María Cabezas de Benegas - aúl Manuel Cancela - Susana Cancela - José Miguel Candia - Antonio Caporale - Oscar Vicente Caputo - Guido Carballo - Carlos Ignacio Carlini - Sandra Carlino - Eleonora Carrazco - Mario Casali - Claudio Javier Castelli - Raquel Castronovo - Gabriela Cauduro - Roberto Caute - Marcelo Gustavo Cena - Josefa "Pepa" Cernadas - Daniel Fabián Chaves - Daniel Alberto Chiarenza - Claudia Analía Chucair - Claudia Inés Cingolani - Gerardo Codina - Agustín Colombo Sierra - Victoria Corbalán - Esther Córdoba - Celia Erminda Correa - Leo Correa - María Inés Correa - Federico Costabel - Claudia Liliana Cruz - Emilio Miguel Cruz - Carlos Cuevas - Susana Curatella - Mariano Dalto - Luis de Echeandía - Alicia de Sá Torres - María Cristina De Vita - Susana Mabel Delarrivat - Martín Desalvo - Juan Pablo Desmoures - Néstor di Luezzo - Gustavo Di Marzio - Marta Di Paulo - Susana Di Pietro - Pedro Dagoberto Díaz - Ricardo M. Díaz - Beatriz Díez - Viviana Diez - Gustavo Dindurra - Héctor E. Dinsmann - Marta Dobry - Nicolás Doljanin - Padre Luis Domínguez - Ricardo Donati - Agustina Donato - Patricio Dowbley - Víctor Ego Ducrot - Federico Jorge Duffy - Víctor Oscar Durana - Ana María Durand - Sonia Estela Durand - Andrés Dussel - Guillermo G. Dussel - Eduardo Dvorkin - Fanny Dyment - Daniel Eduardo Echeverría - ranklin Edelstein - José Edelstein - Teresa Eggers Brass - Verónica Eggers - Susana Estévez - Marcelo Joaquín Eyheramendy - María Emilia Facio - Amadeo Luis Farreccio - Horacio Feinstein - licia Ferechian - Abel Fernández - Claudio Fernández - Lidia Fernández - María del Carmen Fernández - Mónica Fernández - Francisco Ferrara - Padre Roberto José Ferrari - Marta Inés Ferrari - Eduardo Ferraudi - Beatriz Fidel - Pablo Fisherman - Carlos Alberto Franchini - Liliana Furlong - Norma G. de Edelstein - Damián Carlos Gabriel - Oscar Galante - MarÍa del Rosario Galarza - Alicia Carmen Galófaro - Diego Gamboa - Stella Garbarino - Antonia García Castro - Silvia García López - Agustín García - Carlos Damián García - Paloma García - Luis Gasloli - Ricardo Jorge Gené - Mario Giacone - Eduardo Giardino - Jorge Gil - Juan Manuel Giménez - Nuria Giniger - Lidia Ester Giuffra - Augusto Giustozzi - Marina Glezer – Graciela Gobbi - Juan Godoy - Marcela Goldschmit - Carlos Gómez - Diego Gómez - Nicolás Gómez - Silvia González Parma - Susana M. 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Muñoz - Oscar Muñoz - Mónica Najenson - Laura Nasi - Laura Nuguer - Eduardo Núñez Campero - Elena Beatriz Núñez Molina - Andrea Núñez - Francisco Olivera - Javier Olleros - Mónica Oporto - Jorge Orozco - Osvaldo Daniel Ortemberg - Alberto Felipe Ortiz - Susana Ortiz - Enrique Otranto - Oscar Panero - Daniel Parcero - Jorge Pardés - José Luis Parisí - Leandro Nicolás Pastor - Martin Pavloski - Susana Beatriz Pazos - Maximiliano Pedrancini - Osvaldo Pedroso - Lorena Peloi - Verónica Perelli -  Gustavo Pereyra - Andrés Horacio Pérez - Mónica Pini - Nicolás Porley - Miguel Praino - María Prono - María Marta Quintana - Elías Quinteros - Daniel Rafalovich - Alicia Rajlin - Ana María Ramos - Mora Recalde - Graciela Ricco - Edgardo Adrián Riera - Juana Ríos - Carlos Julio Rodríguez - Modesta Rodríguez - Alejandro Rofman - Gustavo Rojas - Dora Angélica Roldán - Manuel Cecilio Roldán - Susana Romaniuk - Mariana Vera Rossi - Pablo Rovito - Laura Saavedra - María Inés Saavedra - Lucía Isabel Salgado - Alberto Mario Salomón - Nair Salvetti - Manuel Sampedro - Ana Ester Sánchez - Elsa Beatriz Sánchez - Alejandra Sarda - María Elena Sardi - Luis Daniel Schinca - María del Pilar Segura - Nora Seilicovich - Susana Sel - Héctor Sena - Alejandra Silnik - Ana María Sívori - Alfredo Smith - Alejandro Soba - Florencia Sobrino - Ana Elisa Sokol - Daniel Sticotti - Marta Stolkiner - Jorge Eduardo Suárez - Susana Subin - Rubén Tamborindeguy - Horacio Alberto Tarelli – Andrea Testori – Ariel Testori – Daniela Testori -  Héctor Thompson - Bernardo Tirelli - Susana Tommasi - Eduardo Tortorelli - María del Carmen Tortorelli - María Rosa Touriño - Rubén Trajtemberg - Matías Tripicchio - Arturo Gabriel Turovezky - Alicia María Usardi - Ana María Valentino - Marcia Yamila Valgoni - María Cristina Vallejos - Alejandro Vannelli - Diana Varela - Guillermo Varela - Alberto Vázquez - Susana Vázquez - Pbro. Raúl Emilio Vera - Ofelia Teresa Videtta - Eduardo J. Vior - Maria Jorgelina Vittori - César Yuchak - Edmundo Mario Zanini - Carlos Zermoglio - Susana Zito - Julia Zulio - Mario Zumbo - Mauro Zumbo - Siguen las firmas....




jueves, 24 de marzo de 2016

Por un futuro con memoria, verdad y justicia


Jorge Taiana (*) 
24 de marzo 2016

Este 24 de marzo no puede considerarse como un 24 de marzo más. No sólo porque se recuerdan 40 años del golpe cívico militar que sumió a la Argentina en el horror más cruento de su historia, sino también porque en esta nueva etapa debemos reflexionar y debatir sobre los ejes que rigieron ese período histórico.

En el 24 marzo de 1976 se condensa todo horror desplegado por el terrorismo de estado en las desapariciones, fusilamientos, tortura, exilio, la apropiación de los niños y la violación de todos los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y laborales del conjunto del pueblo argentino.

Pero la oscuridad que trae a la memoria este nuevo aniversario también se debe a que fue el inicio de un proceso que buscaba destruir las bases del modelo de bienestar que se inició en 1945 con la llegada de Perón a la Presidencia de la Nación. Un modelo de desarrollo que le dio a la industria nacional un lugar central, con una compleja red de instituciones que defendían a los trabajadores y empresarios y, sobre todo, que permitió y alentó la organización del conjunto de los trabajadores y de las distintas fuerzas políticas y sociales que buscaban una transformación de los principios reguladores de la economía de nuestro país.

Sin duda, ese fue el sentido estratégico del golpe cívico militar, cuyos objetivos se explicitan claramente en el programa que el 2 de abril de 1976 presentó el entonces ministro de Economía Alfredo Martínez de Hoz. También es bueno recordar que en muchos países de la región se produjeron golpes militares alentados por la doctrina de la seguridad nacional de los Estados Unidos y que buscaba disciplinar social, económica y políticamente a América latina, pero sobre todo al cono sur.

Hoy, después de un período de 12 años que permitió la recuperación de importantes sectores de la economía, la redistribución de la riqueza y la reconstrucción del Estado, acompañados por novedosas políticas de ampliación de derechos para las minorías y por una política de derechos humanos basada en la memoria, la verdad y la justicia que a través de los juicios a los delitos de lesa humanidad que dieron fin a la impunidad de la que gozaban los culpables de las desapariciones, muertes y el robo de bebés, asistimos en la región y en la Argentina a un intento de restauración conservadora que busca acotar esos derechos, limitar los beneficios y afectar el desarrollo nacional.

Se intenta, en definitiva, subordinar a la Argentina a los intereses del capital financiero y, en particular, al de los sectores más especulativos que es a quienes representan los fondos buitre. Argentina ya transitó el doloroso camino del endeudamiento que terminó en la peor crisis económica y social de nuestra historia como Nación.

Este 24 de marzo es una buena oportunidad para que honremos la memoria de todos aquellos que hoy no están con nosotros, de todos aquellos que soñaron con un país más justo y más libre y para reivindicar una vez más la lucha de las Madres, Abuelas, familiares y organismos de derechos humanos que nunca claudicaron en su objetivo de alcanzar un país con memoria, verdad y justicia.

(*) Diputado y presidente del Parlasur - Ex canciller de la Nación.


 Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-295276-2016-03-24.html

lunes, 21 de marzo de 2016

Néstor Kirchner, el keynes de la clase política argentina

Aritz Recalde, marzo de 2016

Néstor Kirchner fue en la política argentina, el equivalente al keynesianismo para el capitalismo liberal.
El intelectual británico John Maynard Keynes (1883 -1946) criticó a la “economía clásica”, demostrando que era una explicación deficiente del comportamiento económico del capitalismo liberal. Esa teoría ofrecía una batería de medidas que no podían revertir la tendencia permanente a la crisis del capitalismo, expresada en fenómenos como el deterioro de la producción, la pérdida del empleo y la inestabilidad e incertidumbre constantes. Keynes no proponía derribar el sistema capitalista, sino que consideró necesario introducir nuevas regulaciones con la finalidad de salvarlo. Ligado a estas ideas, no pocos gobiernos capitalistas occidentales impulsaron medidas tendientes a elevar la demanda, favoreciendo la inversión privada, el gasto público o amparando el consumo manteniendo el valor de los salarios.  

Néstor Kirchner, como Keynes, se propuso preservar al sistema político argentino que estaba inmerso en una profunda crisis de representación. En el año 2003 no había que optar meramente entre Néstor Kirchner o el socialismo nacional, sino entre el “capitalismo serio” como lo llamó el Presidente y la profundización del coloniaje. La Argentina del año 2001/3 estaba quebrada y su PBI caía, el desempleo superó el 25% y en paralelo, aumentó la pobreza a una cifra cercana al 50 %. En este contexto, el Presidente convocó a “salir del infierno”. Kirchner nunca se propuso consolidar una fuerza “anti capitalista”, sino que le otorgó un salvavidas a un modelo de desarrollo que ponía en severo riesgo a la dirigencia política y a la viabilidad del conjunto de los argentinos. A cambio, les requirió al empresariado, a los sindicatos, a los organismos internacionales y a los dirigentes políticos, moderar sus ambiciones y apoyar medidas de reconstrucción productiva y de mejora social. Kirchner conformó un sujeto histórico que transitó un contexto social dramático, sin enfrentamientos violentos de clases, coaligando en un mismo programa a piqueteros, sindicalistas, grupos económicos locales o a empresas trasnacionales.

La dirigencia política que acompañó el neocolonialismo iniciado a la muerte del general Juan Domingo Perón en 1974, tenía grandes posibilidades de perder su función histórica y de ser desplazada por la representación directa de las potencias mundiales y de los capitales extranjeros. La aparición del nuevo modelo de acumulación social, económico y político de 2003 permitió:
-          que la dirigencia política local no sea remplazada por los representantes directos de los empresarios extranjeros o del crimen organizado internacional y por sus aliados de los medios de comunicación de masas.
-          que la Argentina no delegue su soberanía política y económica a los organismos financieros como el FMI o el Banco Mundial.
-          conformar un Estado ampliado en su estructura y funciones que generó condiciones de sustentabilidad del aparato político en el corto y en el mediano plazo.

Con un contexto internacional propicio a nuestras exportaciones, el país protagonizó un ciclo de crecimiento y contrariando la tendencia histórica anterior, permitió una mejora social trascendente. Argentina creó nuevos empleos e institucionalizó una cobertura social universal por parte del Estado. Durante la etapa, el kirchnerismo aplicó una mediación favorable al obrero en los conflictos sindicales. El proyecto nacional no impidió las abultadas ganancias de los especuladores financieros y los bancos, la altísima rentabilidad de la oligarquía terrateniente o la inmensa capacidad de acumulación de los grandes grupos económicos concentrados. Exceptuando medidas como la estatización de las AFJP, las reformas a la Carta Orgánica del Banco Central o la recuperación de algunas empresas de servicios en crisis, no se realizaron cambios sustanciales de la estructura de propiedad o del poco progresista régimen tributario.
La negociación de la deuda externa fue un caso ejemplificador de keynesianismo kirchnerista. Néstor nunca postuló no asumir la deuda, sino que le aclaró a los especuladores que los “muertos no pagan”. No instó realizar investigaciones de fondo y tampoco propuso salir radicalmente del sistema financiero internacional. Ambas cuestiones hubieren derivado en una ruptura frontal con los bancos extranjeros y además y tema importante, era una forma de enfrentar a los grupos económicos concentrados internos. Kirchner negoció una quita del capital a los bonistas, que fue atenuada por la inclusión de otros aportes resultantes de variables de crecimiento económico. La negociación  permitió a la Argentina y al sistema financiero, transitar la severa crisis económica de carácter internacional. En poco más de una década el gobierno pagó y según declaraciones del mismo oficialismo, una suma cercana a los 200.000 millones de dólares.
Cuando el contexto internacional se modificó en detrimento de la producción argentina, había al menos, tres alternativas posibles. La primera, era impulsar acciones políticas contra los titulares de la gran propiedad oligopólica, cuestión que el gobierno claramente no hizo. La segunda alternativa, fue el ajuste social a los más humildes que tampoco fue aplicado. La tercera posibilidad que finalmente se empleó, fue gobernar con déficit y con una baja tasa de crecimiento, aumentando la deuda pública a la espera que cambien las condiciones económicas mundiales.

Actualmente, CAMBIEMOS puso a cargo de los equipos de gestión a dirigentes provenientes de las corporaciones. Se trata, como en los años noventa, de:
-          transferir la soberanía política y los recursos de los argentinos al capital financiero trasnacional y a los grupos económicos oligopólicos.
-          reducir el Estado cualitativa  y cuantitativamente. El Estado está perdiendo capacidad de regulación de la economía y de la sociedad y fueron expulsados más de 20.000 agentes.

La negociación de la deuda externa que realiza CAMBIEMOS, es un ejemplo de su concepción política e ideológica. Le van a pagar lo que requieren el 7 % de los fondos especuladores que no aceptaron la propuesta de quita kirchnerista. Decidieron desconocer las negociaciones de 2005 y 2010, aumentando aún más las exorbitantes ganancias del sistema financiero y poniendo en juego la política de Estado post 2001. Un sector importante de la dirigencia  política que incluyó a diputados peronistas, votó en el Congreso para que se les pague a los Fondos Buitres. Como moneda de cambio de tal onerosa medida, obtienen recursos nacionales para ejecutar obras y para afrontar el pago de salarios. Con esa decisión, los legisladores están entregando la soberanía nacional, a cambio de recursos para gobernar en el corto plazo.
Con la finalidad de aumentar aún más la rentabilidad del capital concentrado extranjero, el gobierno nacional eliminó retenciones al agro y a la minería, excluyó regulaciones a la especulación financiera, expulsó trabajadores del sector público y permitió las decenas de miles de desocupados de la actividad privada. A diferencia de Kirchner que se preocupó por no matar la “gallina de los huevos de oro” del capitalismo dependiente argentino, CAMBIEMOS pone el país al borde de abismo, profundizando el endeudamiento e imposibilitando la capacidad de pago a menos que se profundicen los ajustes estructurales en marcha.

Con sus logros y con sus limitaciones, el kirchnerismo fue una especie de keynesianismo político, que reguló el sistema con la finalidad de darle sustentabilidad en el tiempo. Actualmente, el Frente Para la Victoria y los aliados tienen, al menos, tres alternativas:
-          UNO. Apoyar el programa de CAMBIEMOS. Esta decisión en el mediano y largo plazo puede destruir el Estado y la economía y va a debilitar la participación de la dirigencia política como en 2001.   
-          DOS. Defender el keynesianismo kirchnerista y sus logros como un “piso y techo” político y económico. Con el deterioro de la economía regional y debido la baja de nuestras exportaciones, se hace más difícil que coexistan en armonía la altísima ganancia empresaria y el mantenimiento de los salarios y el nivel de vida del pueblo. 

-          TRES. Diagramar una alternativa política radical de transformaciones, que en línea con la Revolución Justicialista de 1946 o de 1973, implica recuperar con control nacional el comercio exterior, los bancos, los recursos naturales y las empresas estratégicas. 

martes, 15 de marzo de 2016

Deuda para hoy, más deuda y hambre para mañana

 Por Juan Godoy
“Para defender su riqueza (de la Patria) -en que está comprometido su bienestar- usted necesita instruirse en la técnica de esa explotación que en la jerga se denomina “imperialismo económico”, en que todas las palabras se usan al revés” (Scalabrini Ortíz, Raúl. (2009). Bases para la reconstrucción nacional. Aquí se aprende a defender la Patria. Bs. As., Lancelot)

“La deuda se inscribe en un sistema perverso que consagra el fraude como método en las apuestas al lucro de la denominación y de la usura (…) La historia de la deuda Argentina es la historia de una infamia consolidada en veinte años de intereses espurios y claudicaciones. La deuda es el cáncer que carcome las instituciones y envilece a los gobernantes. Desaloja a los trabajadores de las fábricas y del campo, mientras arroja al desamparo a las víctimas de los ajustes” (Olmos, Alejandro. (2004). Todo lo que usted quiso saber sobre la deuda externa y siempre se lo ocultaron. Buenos Aires: Peña Lillo (Continente)

"La deuda externa de los países pobres se ha convertido en un instrumento de control, pero no ocurre lo mismo con la deuda ecológica. De diversas maneras, los pueblos en vías de desarrollo, donde se encuentran las más importantes reservas de la biosfera, siguen alimentando el desarrollo de los países más ricos a costa de su presente y de su futuro". (Encíclica Laudato Si’. Del Santo Padre Francisco sobre el cuidado de la casa común. 24-5-2015)

En el año del bicentenario de la independencia política de nuestra nación, el “proyecto cambiemos” (que está empecinado en hacer derribar todo lo bueno, y profundizar lo malo), quiere avanzar en un proyecto de endeudamiento que apunta a mancillar no sólo nuestra independencia económica, sino también la soberanía política, y por ende la cultural. Basta ver los números que se manejan del pago a los buitres de la deuda, y la enorme multiplicación del endeudamiento que puede llegar a traer aparejado el mismo (se calcula en cerca de 500 mil millones de dólares nuevos a la deuda). Para colmo desde un juzgado de otro país se reclama la ¡derogación de dos leyes votadas por el parlamento argentino!, es decir por los representantes votados por el pueblo argentino. Dos ideas circulan entre quienes pregonan la necesidad de pagar a los buitres para deber más dinero que queremos tratar brevemente en estas líneas: una que el endeudamiento es para el desarrollo; y otra que “ingresar a los mercados” va a traer enormes cantidades de inversiones extranjeras y los argentinos, ahora sí, viviremos endeudados pero felices. Nos permitimos emular un ejercicio de reflexión que hacía Manuel Ortíz Pereyra, si nos sigue le pedimos nos preste un poco de su atención... Usted habrá escuchado a lo largo de su vida, de los últimos años, y más aún de los últimos días muchas cifras que hablan del endeudamiento argentino, y de cuánto se va a pagar de esa deuda, y de cuánto podría llegar a incrementarse, así se escucha por ahí: pagar 8 mil millones de dólares, 15 mil millones, 20 mil millones, que la deuda de 200 mil millones, puede llegar a incrementarse en ¡500 mil millones de dólares!... Ahora bien… Lleve sus manos al bolsillo, a su billetera, no olvide ese “pequeño bolsillo” que traen los pantalones, si quiere también revise en su casa si tiene algún dinero guardado, cuente ese dinero… ¡Qué contraste! Ahí puede ver, la Argentina, los argentinos con su trabajo diario producen esa enorme cantidad de riqueza, lo que pasa es que “nuestra argentina ha quedado comparable a una casa sobre cuyo techo llueven dólares y esterlinas, pero nosotros, sus habitantes, no podemos aprovechar una sola gota de esa lluvia de oro, porque los caños de desagüe de nuestro techo han sido construidos para descargar en Europa y Norteamérica”1 . (Ortíz Pereyra, 2012: 74)
Sabemos que una vez producidos los procesos emancipatorios en Nuestra América, se frustra el proyecto sanmartiniano-bolivariano de la Patria Grande, y nacen veinte “patrias chicas”. Estas “nuevas naciones” surgen como economías dependientes de alguna potencia, especializándose en la producción de algún producto, en nuestro caso: granos y carnes. Estas “patrias chicas” son dominadas semi-colonialmente, es decir, son independientes en las formas, pero en los hechos no lo son. Una herramienta fundamental para la dominación es el endeudamiento. Así, no es casual que la historia de nuestra deuda externa aparezca en el año 1824 (ese año recordemos se libró la última Batalla por la emancipación en Ayacucho), bajo la injerencia de Bernardino Rivadavia, Manuel J. García, y el grupo de la burguesía comercial porteña, contratando el conocido empréstito con la Casa Baring Brothers por un millón de libras esterlinas. El reconocimiento de la independencia de la patria tenía como correlato la dependencia de Gran Bretaña, es que “más influencia y territorios conquistó Inglaterra con su diplomacia que con sus tropas o flotas. Nosotros mismos somos ejemplo irrefutable y doloroso. Supimos rechazar sus regimientos invasores, pero no supimos resistir la penetración económica y su disgregación diplomática” (Scalabrini Ortíz, 2001: 43), y afirma también Scalabrini Ortíz que “la primera arma de dominación económica es el empréstito”. (Scalabrini Ortíz, 2012: 329-330) Afortunadamente Scalabrini dedicó años a desentrañar la trama del nacimiento de la ignominiosa deuda, y como “para muestra basta un botón”, observemos brevemente cómo nació la deuda. De ese millón de libras esterlinas que se piden, el autor de “Política Británica en el Río de la Plata” concluye que el empréstito no fue contraído por necesidades fiscales, y a nuestro país llegaron comprobadas 140 mil libras esterlinas, casi 120 mil en letras, y el resto en oro (además sirve como desbloqueo a las utilidades de los comerciantes británicos en Buenos Aires), y es más “el prometido aluvión de oro fue tan falso como el puerto, los pueblos y el agua corriente” (Scalabrini Ortíz, 2012: 333). ¿Cuánto devolvió la Argentina por esa suma?, ¿Cuánto tardó en pagarla? Termina devolviendo unas 8 millones de libras esterlinas (algunos cálculos dicen que fueron un par de millones más), a principios de siglo XX. Claramente no es un tema meramente argentino, sino que es común denominador de las economías latinoamericanas y de los países del Tercer Mundo. Ahora bien, Scalabrini considera que existía y existe otro camino posible al endeudamiento, él lo encuentra en el Paraguay del Mariscal López, que sin pedir un centavo logra hacer de Paraguay el país más desarrollado de Sudamérica, con el primer ferrocarril, hornos de acero, el primer telégrafo, etc. (vale decir que mientras la Argentina con Mitre a la cabeza seguía el camino del endeudamiento con un préstamo por 2,5 millones de libras esterlinas). Pero… ¿Cuándo comienza el endeudamiento del país hermano? Justamente luego de la guerra de la “triple infamia” que deja a un Paraguay devastado, con un millón de muertos (y solo unas 250 mil personas con vida), y ahora sí con la obligación de contraer un empréstito por la misma cifra que el de Rivadavia en 1824. Muchos años más tarde otro ejemplo más cercano se encuentra en la experiencia de la Revolución Nacional peronista, donde luego de saldar la deuda y declarar la independencia económica, Perón se niega a ingresar al FMI y el Banco Mundial, por entender cómo funciona el mecanismo de la deuda. (Galasso, 2008) Esos años, vale decir, son sin dudas los de mayor desarrollo económico, industrialización y redistribución de la riqueza de toda la historia Argentina. Perón fue categórico al respecto: ““Cuando en 1946 me hice cargo del Gobierno, la primera visita que recibí fue la del Presidente del Fondo Monetario Internacional que venía a invitarnos a que nos adhiriéramos al mismo. Prudentemente le respondí que necesitaba pensarlo y enseguida, destaqué a dos jóvenes técnicos de confianza del equipo de Gobierno (...) El resultado de este informe fue claro y preciso: en síntesis, se trataba de un nuevo engendro putativo del imperialismo (...) Este Fondo, creado según decían para estabilizar y consolidar las monedas del “Mundo Libre”, no ha hecho sino envilecerlas en la mayor medida. Mientras tanto los Estados Unidos se encargaban, a través de sus empresas y capitales, de apropiarse de las fuentes de riqueza en todos los países donde los tontos o los cipayos le daban lugar”. (Juan D. Perón. 1967. Cit. en Baschetti, 2003). Recordemos también que luego del “Informe Prebisch” de la Revolución Fusiladora el cual, en forma similar a la actualidad, miente una crisis terminal de la economía argentina, es que nuestro país ingresa a estos organismos, comenzando un “nuevo” y más profundo ciclo de endeudamiento, que se agrava escandalosamente con la última dictadura militar (al terrorismo de estado le correspondió un terrorismo económico), “resulta innegable que, más allá de los antecedentes históricos que le sirvieron de precedente, en 1976, se instauró un modelo económico destinado a consolidar la enajenación de nuestro patrimonio (…) la real intención de las políticas diseñadas por el imperio”. (Olmos, 2004: 40), y el modelo neoliberal de los años 90, en que “las cifras oficiales indican que el endeudamiento externo total se incrementó a una tasa anual de 8,6 % durante la década analizada, más que duplicándose en términos absolutos (de 61 a 140 mil millones de dólares, entre 1991 y 2001)”. (Basualdo, 2010: 329)


El reciente y lamentablemente fallecido economista Aldo Ferrer escribió con el regreso de la democracia (con varias re-ediciones y actualizaciones) “Vivir con lo nuestro”. Allí se preguntaba “¿cómo conducirse para afirmar la soberanía, vale decir, el derecho de decidir su propio destino? La respuesta es: vivir con lo nuestro (…) apoyarse en los recursos propios para resolver la crisis (…) para que la independencia sea posible, el país tiene que decidirse a vivir con sus propios medios y a partir de esta decisión, formular su posición negociadora con los acreedores externos”. (Ferrer, 2009: 15) Es decir, el economista propone vivir con nuestros propios recursos, y a partir de allí fortalecer la identidad y soberanía nacional. Acerca de esos supuestos capitales extranjeros que vienen a solucionar los problemas de los argentinos nos habló el boliviano Carlos Montenegro en un libro dedicado exclusivamente a las inversiones extranjeras en América Latina, argumenta allí que los países imperialistas invierten según su interés y no según el del país en el cual invierten. Es decir, invierten en lo que hace a una estructura económica semicolonial, para facilitar el saqueo, y aniquila las posibilidades de desarrollo. El capital extranjero se caracteriza también por llevarse más dinero que el que trae. Así sentencia: “el capital extranjero vino a la América Latina, teniendo por mira principal e inequívoca la explotación de las riquezas naturales. Los servicios públicos, los créditos, el comercio y las industrias de las naciones latinoamericanas. Sin este móvil concreto, y sin tal interés directo, ni habría venido ni tendría por qué venir” (Montenegro, 1962: 7) La deuda entonces no es un simple mecanismo por el cual se presta dinero, y después se devuelve con cierto interés. Aquí de lo que se trata es de una férrea forma de encadenamiento, sojuzgamiento y dominación. El gran patriota Alejandro Olmos asevera que “la deuda es hoy una herramienta de dominación en la estructura del nuevo imperialismo. La deuda reemplazó a las armas de los imperios en el sometimiento de los pueblos. El gobierno de las corporaciones financieras y de los grupos económicos transnacionales ha borrado las fronteras en la geografía política de las naciones. La soberanía de los banqueros se impone a la soberanía de los Estados”. (Olmos, 2004: 254). Alejandro Olmos Gaona, siguiendo la senda del padre y también especialista en el tema, afirma categóricamente que “la deuda se ha convertido en un instrumento eficaz para imponer políticas que consoliden el poder de los países ricos sobre los países pobres; es una forma deletérea de control de las economías periféricas y de la subordinación al poder globalizador. Es, en definitiva, el verdadero símbolo moderno de la dominación y el sometimiento”. (Olmos Gaona, 2005: 24) Se endeuda de forma que tal que el país deudor no pueda pagar, y en ese punto se le presta más dinero para pagar esa “vieja deuda” y terminar finalmente más años, el peso de la deuda en relación al PBI se ha reducido sustancialmente (había llegado a representar más de un PBI y medio). 5 endeudado. Es claro que un país deudor (y cuanto más deba mejor), es plausible de condicionamientos, siempre será un país dependiente. Un país fuertemente endeudado tiene menor margen de autonomía y soberanía. Es desde allí que Norberto Galasso sostiene que la deuda “ha operado como un instrumento de saqueo y sumisión semicolonial”. (Galasso, 2008: 13) Con el endeudamiento se detiene el desarrollo, es una gigantesca forma de drenaje desde el país deudor al acreedor. Con la deuda entonces hay menos dinero para educación, salud, infraestructura, etc. Con el endeudamiento se pierde márgenes de soberanía, se es un país más dependiente. A partir de la deuda muchas de las decisiones se toman en otro país y según no según el interés argentino (aunque muchas veces sí de la oligarquía, pero ésta no tiene una identidad nacional). Estamos ante un momento trascendental para la Argentina, la revancha clasista que lleva adelante desde hace tres meses por la Alianza Cambiemos no quiere dejar “cabos sueltos”, organiza sistemáticamente el saqueo de la Patria, y quiere hipotecar el futuro de nuestra nación. Para terminar volvemos con Ortíz Pereyra que sentencia que “sin gozar de independencia económica, todas las demás libertades son un mito” (Ortíz Pereyra, 2012: 37)

Bibliografía
Baschetti, Roberto. (2003). “Perón, qué grande sos…”. Disponible en http://www.robertobaschetti.com Basualdo, Eduardo, Estudios de historia económica Argentina, Desde mediados del siglo XX a la actualidad, Ed. Siglo XXI, Buenos Aires, (2010). Basualdo, Eduardo. El nuevo patrón de acumulación de capital, la desindustrialización y el ocaso de los trabajadores. En Verbitsky y Bohoslavsky (comp.). (2014). Cuentas Pendientes. Buenos Aires: Planeta. Cuadernos de Fuerza de orientación radical de la joven argentina (FORJA). Re-edición facsimilar. Jaramillo, Ana (Comp.). (2012). Cuadernos de FORJA. Buenos Aires: Ediciones de la UNLA/Colección Pensamiento Nacional. Ferrer, Aldo. (2009). Vivir con lo nuestro. Buenos Aires: FCE. Galasso, Norberto. (2008). De la Banca Baring al FMI, Historia de la deuda externa Argentina. Buenos Aires: Colihue. Olmos Gaona, Alejandro. (2005). La deuda odiosa. El valor de una doctrina jurídica como instrumento de solución política. Buenos Aires: Peña Lillo (Continente). Olmos, Alejandro. (2004). Todo lo que quiso saber sobre la deuda externa y siempre se lo ocultaron. Quiénes y cómo la contrajeron. Buenos Aires: Peña Lillo (Continente). Ortíz Pereyra, Manuel. (2012). El SOS de mi Pueblo. Causas y remedios de la crisis económica argentina. Buenos Aires: Inst. Jauretche. Scalabrini Ortiz, Raúl. (2001). Política Británica en el Río de La Plata. Buenos Aires: Plus ultra.

UN ULTIMATUM AL CONGRESO, SIN TODA LA INFORMACION: ¿Leyes cerrojo= RUFO FOR EVER?

Ing. Mario Cafiero – Javier LLorens

El apuro no es buen consejero. Napoleón decía “vísteme despacio que estoy apurado”. Tampoco es aconsejable tener que tomar decisiones bajo presión o extorsión como la que está ejerciendo el Macri sobre el Parlamento. Un ultimátum sobre los legisladores: “esto o el ajuste brutal”. Y “esto” es convalidar un acuerdo muy oneroso y que denigra las instituciones de una República que tiene que bailar al compás de tribunales extranjeros.
Vemos poca disposición para que el Parlamento rechace esta cuasi extorsión y humillación. A pesar que ni siquiera está toda la información sobre la mesa. Ya que nadie sensatamente ha puesto la firma para certificar que con “esto” se terminan los pleitos de la deuda y se normaliza la situación financiera. 
Por más que ahora los nuevos abogados neoyorkinos quieran enviar mensajes tranquilizadores, es muy probable que la conflictividad  judicial de la deuda sea un escenario permanente en el futuro a pesar de este acuerdo. Es que la espada de Damocles que nos cierne son las famosas leyes cerrojo. En particular la del 2005 que fue parte esencial de la oferta argentina y que establece el compromiso que no iba a haber mejoras respecto de la oferta original, compromiso ratificado también en las leyes cerrojo del 2010 y 2013. Estas tres leyes consolidan una cláusula que algunos denominamos RUFO FOR EVER y es allí donde seguramente encontrarán argumentos que usarán los holdsin que quieran litigar.
Ya ha sucedido en otras oportunidades que el Congreso  bajo presión ha votado leyes que terminaron en desastre. Recordemos los superpoderes a Cavallo en el 2001, para salir del peligro del default. O la reforma del Estado en 1989 o sea las privatizaciones a Menem, para salir de la hiperinflación. En ese entonces para salir de la urgencia se tomaron decisiones sin medir las consecuencias. Los daños fueron irreversibles y parece que no aprendimos nada de la historia, porque vuelve a repetirse.
Dicen que billetera mata galán. En este caso la desesperación mata la incertidumbre. Porque a pesar que estos acuerdos con los buitres generan una enorme incertidumbre –por el peligro de potenciales conflictos- se avanza a paso redoblado sin medir consecuencias. Las razones de esta desesperación hay que encontrarlas en los alarmantes balances semanales del BCRA.

EL DESFONDAMIENTO DEL BANCO CENTRAL CON LA SALIDA DEL CEPO:
De acuerdo al siguiente análisis de Javier Llorens desde que se levantó el cepo hubo un fuerte deterioro de las reservas del BCRA al punto de estar cerca ahora al “borde del colapso, como se puede apreciar en el siguiente gráfico, que muestra la evolución de la integración de las reservas del Banco Central.”

Imágenes integradas 1


El mismo está expresado en millones de dólares, tomando los correspondientes rubros del Banco Central que figuran en sus balancetes semanales, con la tasa de cambio de cada periodo. Se aprecia en él que aparentemente las reservas brutas pasan de u$s 25 mil millones el 7 de diciembre, a poco más de u$s 30 mil millones el 31 de enero. Pero por su parte las divisas disponibles, caen sustancialmente, pasando de u$s 13.362 a un mínimo de u$s 4.524 millones el 14 de febrero, con una merma de nada menos que u$s 8.839 millones.
Esto fue disimulado por el Banco Central presidido por Federico Sturzenegger (quien absurdamente está a la cabeza del mismo, pese estar aún procesado en la causa del Megacanje del 2001) con un raudo crecimiento de la integración de las reservas con títulos públicos. Que llegaron a un máximo de u$s 17.359 millones el 14 de febrero, con un aumento de u$s 8.256 millones, o sea que lo que se perdió en divisas contantes y sonantes, se sustituyó papeles de la deuda.
Los cuales son reservas de humo, ya que si el Banco Central lanza al mercado buena parte de esos títulos para obtener divisas, sus precios caerían sustancialmente, por lo que se trata de un empapelamiento de las reservas. Que el 14 de febrero estaban integradas con un 60 % en títulos, un 17 % con el pase en divisas contraído pocos días antes con bancos del exterior, un 8 % en oro, y solo un 15 % en divisas.
En consecuencia, si se calculan las reservas netas restándole a las reservas brutas, el pase en moneda extranjera, los títulos, los depósitos en moneda extranjera, y las letras en divisas emitidas por el Banco Central, estas habrían pasado de más u$s 4.563 millones en la semana anterior a la asunción del actual gobierno, a menos u$s 5.551 millones el 14 de febrero, con una caída de u$s 10.114 millones.
Lo cual evidencia el grado de desangre en divisas del Banco Central, y por ende su carencia de poder de fuego para controlar la suba del dólar. Razón por la que nuevamente tuvo que  volver a llevar la tasa de interés al nivel destructivo para la economía del 38 % anual, para contener su escalada.
Por esta razón, asustados por los recientes obstáculos que encontró en el arreglo con los fondos buitres, por el fallo de la Cámara de Apelaciones que suspendió el fallo de Griesa, el ministro Prat Gay salió a asustar diciendo que si no se concreta el arreglo, “el ajuste será tremendo”. Mientras que por su parte el presidente Macri expreso qué si se frustra el mismo, la opción sería “ajuste o hiperinflación”.


LA TORPE SOLUCION AL CEPO , PRODUCTO DE UNA VIEJA RECETA MONETARISTA:

De acuerdo a Javier Llorens : “La precipitada salida del cepo por parte del gobierno del presidente Macri,que muchos ingenuamente aplauden, se basa en el “enfoque monetario de la balanza de pagos” de la escuela de Chicago, aplicada en Argentina por Martínez de Hoz y luego por Domingo Cavallo. Cuyo fundamento es que el déficit de divisas se puede balancear con endeudamiento externo y/o el ingreso de capitales golondrinas, atraídos gracias a que la tasa de interés en pesos, es superior a la tasa de devaluación. Garantizada a su vez esta mediante tablitas cambiarias, seguros de cambio, la convertibilidad uno a uno, o con operaciones de divisas a futuro.
El equilibrio en la balanza de pagos conseguido con ese “enfoque, es una situación parecida a la de un consumidor compulsivo, que hace malabares con muchas tarjetas de crédito, pagando a una con lo que extrae de la otra, soportando cada vez una cuenta más abultada de intereses. Hasta que los emisores de las tarjetas se percatan de su insolvencia y cortan el chorro del crédito, derrumbándose en consecuencia el castillo de naipes. Que en el caso del  referido enfoque monetario, se produce cuando los capitales golondrinas levantan vuelo secando de divisas la plaza.
Pero en este caso el enfoque monetario ni siquiera pudo comenzar a funcionar. Como consecuencia de un grave error de cálculo, impericia por no haber obtenido previamente las tarjetas de crédito, o picardía del equipo JP Morgan implantado en el ministerio de Economía y Finanzas, para forzar a Macri a un expeditivo arreglo con los fondos buitres, en el que hay muchos miles de millones de dólares de pura ganancia. Ya que la calificación de la deuda argentina en default técnico, como consecuencia al bloqueo a los pagos a la deuda impuesto por el juez Griesa, hasta tanto se cancele la deuda con los fondos buitres, ha hecho imposible la toma de deuda por parte del gobierno.
Y por la desconfianza reinante, tampoco se concretó el ingreso masivo de capitales golondrinas, pese a las muy atractivas medidas tomadas al respecto. Con la liberalización absoluta de la tasa de interés en pesos, en lo que podría denominarse el paraíso de la usura. El acortamiento del plazo mínimo de permanencia de los capitales a solo tres meses, sin inmovilización alguna al respecto. Y la inmediata reposición que hizo el actual gobierno del mercado del dólar futuro del ROFEX y MAE, pese los graves cargos que había hecho contra las anteriores autoridades, que derivaron en un dudoso proceso penal a cargo del polémico juez Claudio Bonadio.
Con el levantamiento del cepo, el gobierno de Macri intentó así dar una torpe solución a lo que es un efecto, y no la causa que produjo su instalación.”


EL DEFAULT DE PRAT GAY, SUS FALLOS ESTRATEGICOS Y EL FALSO PLANTEO DEL GOBIERNO:
Los errores de Prat Gay han sido enormes. Sus fallos han sido mas dañinos que los de Griesa. Haber ido a negociar con los buitres desde esta debilidad de “esto o el caos” es la peor estrategia negociadora que se pudo haber pensado, por ello los malos resultados obtenidos. Estrellar al BCRA por la torpe decisión de levantar el cepo sin tener garantizado mínimamente las mallas de contención es suicida.
Pero además es falso todo el planteo global del problema económico del gobierno de Macri. Revisemos la lógica del  pensamiento del gobierno y revisemos los argumentos de los que apoyan el acuerdo con los buitres. Ellos sostienen que si se sale del default, se podrá volver a tener acceso a los mercados financieros y entonces se podrán emitir bonos de deuda soberana con los cuales se podrán financiar obras de infraestructura. De esa manera se podrá evitar una mayor recesión y una mayor emisión monetaria disminuyendo las presiones inflacionarias. 
Pero todo esto es un bonito dibujo en un papel que la realidad hará volar por los aires. Empezando por suponer ingenuamente que las divisas que entren por futuros endeudamientos externos vayan a usarse solo para inversión. Es un cuento de niños que nadie puede creer, porque como hay libertad cambiaria y de giros al exterior las divisas se quedarán en función de lo que decidan los mercados. Y todos sabemos que la última devaluación se la comió la inflación interna y por lo tanto seguimos teniendo problemas de retraso de tipo de cambio que auguran mas fuga que repatriación de capitales.

PENSAR OTRA ESTRATEGIA FINANCIERA PARA UN PLAN DE DESARROLLO:
Por ello nuestra idea es pensar otra estrategia financiera donde desbloquear el piquete de los buitres debería ser el último de los pasos a considerar. Obviamente en este escenario se impone primero volver a mecanismos de control de capitales para evitar fluctuaciones cambiarias explosivas. Y luego enfocarnos en pensar el problema del financiamiento en un sentido inverso del camino.
Empezando primero por definir un PLAN DE DESARROLLO y DE INFRAESTRUCTURA que aborde las principales problemáticas económicas, sociales y productivas.
A título de ejemplo: 1.       Plan de infraestructura energética: financiamiento de energías renovables, de gasoductos . 2.       Plan infraestructura del transporte: priorizando el ferroviario, marítimo y fluvial, pero incluyendo autopistas y rutas centrales. Plan telecomunicaciones digital. 3.       Plan de infraestructura social: vivienda social, acceso a tierra y hábitat, agua y cloacas. 4.       Plan ambiental: obras macro y financiamiento a producción industrial sostenible.5.        Plan competitividad de la PYMES. Financiamiento equipamiento de bienes de capital.

Este PLAN NACIONAL DE INVERSIONES EN INFRAESTRUCTURA debe desplegarse a nivel provincial y municipal como un componente concreto y efectivo de la distribución de recursos fiscales federales, con lo cual se alivia el problema de la coparticipación. O sea el PLAN DE INVERSIONES debe ser parte de los acuerdos federales.
Teniendo en claro el PLAN, es el momento de buscar su FINANCIAMIENTO: con un menú amplio de opciones, a título de ejemplo:
- Banca de Inversión Multilateral y privada.
- Obras que incluyan financiamiento a cargo de proveedores locales o internacionales.
- Exenciones impositivas a obras  destinadas a mejorar la competitividad externa.
- Desgravación fiscal a la repatriación de capitales que sea destinada a financiar obras.


De esta manera el problema de los buitres pasaría a un segundo plano y no dependería de este conflicto la puesta en marcha del país.

lunes, 14 de marzo de 2016

ACERCA DE LA CUESTIÓN NACIONAL

Norberto Alayón
Profesor Titular – Facultad de Ciencias Sociales (UBA)
Buenos Aires, marzo 7 de 2016.


Manuel Ugarte fue un escritor y político argentino, nacido en Buenos Aires en 1875 y fallecido en 1951. Relevante precursor de las luchas antiimperialistas en América Latina, escribió en 1908 un texto titulado “25 de Mayo de 1810”, consignando una muy sugerente información: “Hay en los Estados Unidos una costumbre por la cual en la escuela, en mitad de la clase o interrumpiendo el recreo cuando el niño menos lo espera, el maestro le hace poner bruscamente de pie para prestar una vez más el juramento de servir a su tierra en todos los momentos de su vida”.

Impresionante costumbre que, respondiendo a una clara intencionalidad desde la escolaridad básica, apuntó a la construcción y consolidación de la identidad nacional de los norteamericanos ya a partir de la infancia, lo cual permite identificar el marcado nacionalismo siempre presente en el imperial país del norte.

En nuestros países latinoamericanos distintos sectores políticos (conservadores, socialistas, liberales de izquierda, ultraizquierdistas), desde diversas perspectivas y caracterizaciones, suelen abominar o desconfiar de ciertas expresiones y prácticas políticas “nacionalistas”, “patrióticas”, “populistas”, por considerarlas como atrasadas, no civilizadas, pre modernas, o bien directamente asociadas a las concepciones nazis y fascistas.

Estos sectores (con sus diferencias) no cuestionan o son indulgentes cuando las acciones nacionalistas se verifican en EE.UU. o en Europa, es decir en los países “desarrollados”, pero son consecuentemente “no nacionalistas” cuando se trata de nuestros países semicoloniales. El aspecto crucial es que básicamente no pueden comprender la clave diferencia que existe entre el “nacionalismo” en los países opresores y el “nacionalismo” en los países oprimidos.

El ruso Vladimir Ilich Uliánov, más conocido como Lenin, en 1920 expresaba durante el Segundo Congreso de la Internacional Comunista: “En primer lugar, ¿cuál es la idea más importante y fundamental de nuestras tesis?: la distinción entre pueblos oprimidos y pueblos opresores”. Agregando que “La dominación extranjera impide el libre desenvolvimiento de las fuerzas económicas. Es por esta razón que su destrucción es el primer paso de la revolución en las colonias y es por esto que la ayuda aportada a la destrucción de la dominación extranjera en las colonias no es, en realidad, una ayuda aportada al movimiento nacionalista de la burguesía nativa, sino la apertura del camino para el propio proletariado oprimido”.

Otro ruso, Lev Davídovich Bronstein (León Trotsky), mandado a asesinar por José Stalin en México en 1940, afirmó que “Lenin ha escrito centenares de páginas para demostrar la necesidad capital de distinguir las naciones imperialistas de las colonias y semicolonias, que constituyen la mayor parte de la humanidad. Hablar de “derrotismo revolucionario” en general, sin distinguir entre países opresores y oprimidos es hacer del bolcheviquismo una caricatura grotesca y miserable y poner esta caricatura al servicio del imperialismo”.

Y completaba Trotsky: “El imperialismo sólo puede existir porque hay naciones atrasadas en nuestro planeta, países coloniales y semicoloniales. La lucha de estos pueblos oprimidos por la unidad y la independencia nacional tiene un doble carácter progresivo, pues, por un lado, prepara condiciones favorables de desarrollo para su propio uso, y por otro, asesta rudos golpes al imperialismo”.

En definitiva, el nacionalismo de los países imperialistas es reaccionario. Por el contrario, en los países semicoloniales el nacionalismo es progresivo, en tanto tiende a combatir al imperialismo y liberarse de los lazos de dependencia. El nacionalismo reaccionario de países imperiales como EE.UU. engendra abominables personajes como el multimillonario Donald Trump, actual pre- candidato republicano a la presidencia, quien desparrama impunemente las posiciones más trogloditas.

Pero el nacionalismo en los países sojuzgados e inconclusos de América Latina se encarnó, en la búsqueda de una verdadera independencia y soberanía, en movimientos nacionales y populares como el yrigoyenismo y el peronismo en Argentina, la revolución mexicana de 1910, el varguismo en Brasil, el APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana) en Perú, el MNR (Movimiento Nacionalista Revolucionario) en Bolivia, el independentismo en Puerto Rico, José Martí y Julio Mella en Cuba, Augusto Sandino en Nicaragua, entre tantos otros. Y en la última década en los procesos populares de Argentina, Brasil, Venezuela, Bolivia, Ecuador, que lideraron la confrontación con EE.UU.

Como viejo ejemplo del nacionalismo reaccionario que se verifica en países imperialistas como EE.UU., que conduce a guerras permanentes y a la opresión de otros pueblos, Manuel Ugarte da cuenta de una frase de un senador Preston, de 1838, afirmando que “La bandera estrellada flotará sobre toda la América Latina, hasta la Tierra del Fuego, único límite que reconoce la ambición de nuestra raza”. Con frecuencia, algunos estadounidenses son bien claros y directos, sin “pelos en la lengua”, expresando el sentir de las mayorías en ese país. Ya hablaba este imperial senador, hace casi 200 años atrás, de “ambición”, lo cual se relaciona con la permanente tradición de EE.UU. como país guerrero y dominador, y sobre “nuestra raza” (siempre se consideraron superiores y con “derechos” absolutos sobre todo el orbe).

Sesenta y ocho años después, otro imperialista -William Howard Taft, Secretario de Guerra del presidente Theodore Roosevelt y luego presidente él mismo- en un discurso el 21 de febrero de 1906 manifestó: “Las fronteras de los Estados Unidos terminan virtualmente en Tierra del Fuego”.

Los amos actuales del mundo y los respectivos habitantes de los imperios deberían recordar al peruano Dionisio Inca Yupanqui, aquel diputado americano que en las Cortes de Cádiz, España (en diciembre de 1810), indignado por la dominación colonial, desbrozó un imperecedero aforismo: “Un pueblo que oprime a otro no merece ser libre”.

A esta altura, conviene precisar qué son las semicolonias. Son países formalmente independientes, con Constituciones nacionales, con banderas e himnos propios, con territorios definidos (aunque en ocasiones parcialmente arrebatados y usurpados, como es el caso de las Islas Malvinas por parte del imperialismo inglés), pero que padecen, estos países, de una gran dependencia estructural de los centros hegemónicos de poder mundial, que limitan y condicionan ostensiblemente su autonomía y capacidades de decisión propias. Se trata, entonces, de Estados aparentemente soberanos, políticamente independientes, pero que -a partir de la dominación económica que sufren- se ven compelidos a transformarse en una suerte de satélites presionados y arrinconados por los imperios de turno. Por eso las concepciones y las luchas nacionales y antiimperialistas adquieren, aún hoy, un enorme sentido progresista de gran significación.

El debilitamiento y hasta la pérdida de la soberanía política entraña un severo riesgo para el presente y el futuro de nuestros países todavía semicoloniales. Veamos, si no, el caso de los “fondos buitre” y del juez norteamericano Thomas Griesa. Este juez municipal extranjero pretende imponer condiciones, además muy lesivas, a una nación formalmente “soberana” como la Argentina. Pero el meollo de la cuestión, ni siquiera radica en Griesa: él es un mero instrumento que acepta y lleva a la práctica altaneramente las decisiones que se adoptan en ámbitos superiores. Si detrás de Griesa no estuvieran los verdaderos poderes económico-políticos de EE.UU. y hasta el propio gobierno de Barack Obama, este anciano juez estaría dedicado a atender los temas locales de su jurisdicción o a su salud personal y no se ocuparía en agredir intransigentemente a la Argentina. Los EE.UU., como imperio, no se olvidan del “No al ALCA”, decidido valientemente en 2005 en Mar del Plata bajo el liderazgo de Chavez, Kirchner y Lula. Los imperios tienen buena memoria; lo principal será que nosotros no perdamos o enajenemos la nuestra y estemos dispuestos a defender, como corresponde, el interés nacional.

Imaginemos si fuera a la inversa. Si un juez argentino, de algún distrito municipal del país, pretendiera imponerle condiciones al gobierno de los EE.UU.  Si este hipotético juez argentino actuara, como lo hace Griesa con nosotros, inmediatamente morirían muchos norteamericanos … pero de risa. Nos tomarían por locos o “bárbaros atrasados”, no insertos en la moderna comunidad internacional.

El tema de la independencia y de la soberanía nacional es obviamente muy importante y no debe considerarse como secundario, intrascendente o perimido, ya que depara consecuencias vitales, en uno u otro sentido, para el país. La imperial imposición que pretende Griesa para que nuestro Congreso Nacional derogue la Ley de Pago Soberano y la Ley Cerrojo debe ser frontalmente rechazada por quienes estén dispuestos a defender el interés y la dignidad nacional. En ese sentido, cabría considerar seriamente la alternativa de denunciar como “traición a la Patria” la conducta antinacional de aquellos legisladores que voten a favor de las exigencias extranjeras, en perjuicio de la Nación argentina.

Esta invocación a defender el interés nacional de la Argentina, esta invocación “nacionalista”, esta invocación “patriótica”, ¿tiene algo que ver con las propuestas nacionalistas (ésas sí fascistas) que se verifican en los países opresores, en los países imperiales? Reafirmamos, pues, que defender “lo nacional” en los países oprimidos es profundamente progresista. Por el contrario, defender “lo nacional” en los países imperiales, que oprimen y sojuzgan a otros pueblos, es marcadamente reaccionario.

Volvamos a Manuel Ugarte para diferenciar y clarificar las distintas concepciones acerca de “lo nacional”, del “patriotismo”. El gran defensor de la Patria Grande latinoamericana escribió: “Yo también soy enemigo del patriotismo brutal y egoísta que arrastra a las multitudes a la frontera para sojuzgar otros pueblos y extender dominaciones injustas a la sombra de una bandera ensangrentada; yo también soy enemigo del patriotismo orgulloso que consiste en considerarnos superiores a los otros grupos, en admirar los propios vicios y en desdeñar lo que viene del extranjero; yo también soy enemigo del patriotismo ancestral, del de las supervivencias bárbaras, del que equivale al instinto de tribu o de rebaño. Pero hay otro patriotismo superior, más conforme con los ideales modernos y con la conciencia contemporánea. Este patriotismo es el que nos hace defender contra las intervenciones extranjeras, la autonomía de la ciudad, de la provincia, del Estado, la libre disposición de nosotros mismos, el derecho de vivir y gobernarnos como mejor nos parezca. En este punto todos los socialistas deben estar de acuerdo para simpatizar con el Transvaal cuando se encabrita bajo la arremetida de Inglaterra, para aprobar a los árabes cuando se debaten para rechazar la invasión de Francia, para admirar a Polonia cuando después del reparto tiende a reunir sus fragmentos en un grito admirable de dignidad y para defender a América Latina si el imperialismo anglosajón se desencadena mañana sobre ella. Todos los socialistas tienen que estar de acuerdo, porque si alguno admitiera en el orden internacional el sacrificio del pequeño al grande, justificaría en el orden social la sumisión del proletario al capitalista, la opresión de los poderosos sobre los que no pueden defenderse”.

En la Argentina, la clásica consigna del peronismo “Patria sí, colonia no” (más allá de que escandalice a los “bien pensantes” de derecha y de izquierda) encarna y sintetiza el dilema de la hegemonía externa sobre nuestro país. ¿O alguien preferiría invertir la consigna y exclamar “Patria no, colonia sí?

O bien sobre la actual consigna de “Patria o buitres”. ¿Preferimos a los buitres o a la patria? Dejemos a Mauricio Macri y a Alfonso Prat-Gay su adhesión objetivamente reaccionaria (por decir lo menos) a los buitres y apoyemos firmemente la opción “nacionalista” y “populista” de la patria. ¿Se nos podrá denostar, por esta opción, con el mote pretendidamente descalificador de “patrioterismo”? Si así aconteciera, de parte de algún energúmeno supuestamente “ilustrado”, nos remitiríamos con mucho orgullo al preclaro antiimperialista Ugarte que convocaba, hace ya tanto tiempo, “a mantener en el alma esa maravillosa emoción colectiva que se llama el patriotismo”. ¿Qué otra cosa podrá ser un verdadero socialista, si no, al mismo tiempo, un patriota?

Es menester aclarar, que estas opiniones “nacionalistas” precedentes nada tienen que ver con el nacionalismo católico del estilo del dictador militar Juan Carlos Onganía o del nacionalismo oligárquico que portan algunos representantes de la tradicional Sociedad Rural Argentina. Tampoco tienen que ver con el chauvinismo, la xenofobia, el racismo, que se vierten a menudo en los estadios de fútbol en esos deleznables cánticos del estilo “son todos bolivianos, paraguayos, que sólo sirven para botonear…” Ni con las invocaciones al “ser nacional”, esgrimidas por la dictadura cívico-militar-eclesiástica de 1976, que a la par de levantar el insano slogan de “los argentinos somos derechos y humanos”, en su fundamentalismo genocida juraba que “la bandera nacional jamás sería reemplazada por ningún trapo rojo”. Por supuesto, tampoco tienen que ver con la concepción que tienen del nacionalismo los distintos grupos de neonazis, que se han reactivado, con mucha virulencia, a partir del triunfo de Mauricio Macri en las últimas elecciones presidenciales. Existe, por cierto, un falso nacionalismo, “de derecha”, enraizado en la sociedad, que debe ser combatido tenazmente.

Ante la terrible y devastadora restauración conservadora, marcadamente antinacional, que impulsa el actual gobierno del PRO-Cambiemos, hoy -más que nunca- cabrá defender activamente el interés nacional, plasmado en la preservación de la independencia y la soberanía, sin temor alguno de que se nos tilde de “nacionalistas”.  Sobre los argentinos que hoy gobiernan, ¿será un exabrupto desmedido o una terminología pasada de moda, hablar de irrecuperables cipayos?

Quienes continuamos aspirando y bregando por la construcción de una sociedad donde rija plenamente la justicia social, no propiciamos la claudicación -en modo alguno- de la meta socialista final, pero enfatizamos que no se podrá arribar a la misma sin ensamblar correcta y estratégicamente la liberación social con la liberación nacional.

miércoles, 2 de marzo de 2016

La “grieta” de las universidades argentinas


Aritz Recalde, marzo 2016


Transcurridos apenas tres meses  de la asunción de un nuevo gabinete nacional, se hace difícil alcanzar una conclusión acabada de cuáles serán los lineamientos de la política educativa. A continuación, meramente vamos a exponer algunas unas reflexiones iniciales.
Inicialmente, Cambiemos intentó ubicar a las universidades públicas como parte del diagnóstico de la existencia de un Estado “politizado” y caracterizado por el “despilfarro y la corrupción”. Con ese cuestionable y dudoso diagnóstico, en otras dependencias públicas ya aplicaron más de 25.000 despidos.
Los despidos directos en universidades están imposibilitados por la autonomía y la autarquía que gozan las Casas de Altos estudios. Pese a ello, se sancionó el decreto 336/16 que dejó sin efecto los convenios entre las universidades y otras reparticiones del Estado, posibilitando despidos “indirectos” de profesionales que estaban desempeñando actividades académicas y de investigación. El decreto obliga a que los nuevos acuerdos entre instituciones sean ratificados por el Ministerio de Modernización macrista.
Compartiendo esta definición política, el Ministro de Educación de La Nación Esteban Bullrich designó originariamente en la Secretaría de Políticas Universitarias, al productor televisivo de Animales Sueltos, Juan Cruz Ávila. Esta persona no tenía trayectoria académica, ni tampoco en gestión universitaria. Según le comentó el Ministro de Educación al Diario La Nación el 1/12/15, Ávila venía a saldar una “grieta” entre las universidades peronistas y radicales. Paradójicamente y pese a enarbolar la “neutralidad valorativa”, Bullrich reconoció que solamente había conversado la designación del Secretario con los rectores radicales. El Ministro también  aseveró que existe un conglomerado de “universidades nuevas, del conurbano”, que profundizaron la “grieta” y que obligaron a tal desafortunada designación. El nombramiento de Ávila fue rechazado de plano por la comunidad académica y el Presidente de La Nación designó en su remplazo a Albor Cantard, dirigente con trayectoria académica y de extracción radical. Este nombramiento parece más lógico por el hecho de la UCR integró el frente Cambiemos y tiene dirigentes con trayectoria en universidades nacionales, a diferencia de los funcionarios del PRO de origen educativo en el sector privado y extranjero.
La caracterización de la actualidad universitaria como parte de una “grieta” es tendenciosa, inexacta y cuestión fundamental, es peligrosa para la sustentabilidad de las políticas científicas del país. Durante la gestión universitaria iniciada en 2003 existió una excelente articulación entre las diversas corrientes ideológicas y políticas universitarias, al punto de que el Secretario de Políticas Universitarias fue durante mucho tiempo un ex rector de la UNLP de origen UCR (Alberto Dibbern).
Todas las universidades argentinas, sin banderías, fueron parte de un programa de gobierno de reparación histórica en los temas concernientes a la universidad. En el año 2002 el presupuesto universitario era de 1900 millones y en 2016 superó los 40.000 millones anuales. Por primera vez en toda la historia, los docentes y los no docentes poseen su propio Convenio Colectivo de Trabajo y tuvieron paritarias todos los años. El periodo 2003/15 fue la etapa de mayor apertura universitaria de la argentina y las 15 nuevas instituciones completaron la federalización de la Educación Superior en lugares tan disimiles como Tierra del Fuego, San Luis, Misiones, Florencio Varela o Avellaneda. Todas las universidades de beneficiaron del plan de infraestructura más ambicioso que se haya conocido en décadas y que permitió construir aulas, laboratorios,  playones deportivos, nuevas sedes o modernizar tecnológicamente las instalaciones académicas y deportivas. En 2002 había 5000 becas universitarias y hoy ascienden a 50.000. Ésta larga lista de realizaciones a lo largo y ancho del país, podría continuar con lo realizado en el CONICET, con la repatriación de científicos del Programa RAICES o con el plan de promoción de carreras prioritarias e ingenierías, etc.-
La opinión de Esteban Bullrich sobre la “grieta” coincidió con la de Mauricio Macri, quien viene reiterando que las nuevas universidades son “políticas” y no “académicas”.  La descalificación realizada sobre las universidades como “políticas” es peligrosa y nos retrotrae al año 1955 cuando el golpe de Estado cerró la Universidad Obrera, solamente por el hecho de haberla creado el peronismo. Es como si Néstor Kirchner hubiera amenazado cerrar las más de diez universidades nacionales que impulsó Carlos Menem. Imagínense qué ocurriría si Juan Perón en 1946 clausuraba la Universidad Nacional de Cuyo por que se abrió en la década infame (1939) o si a la vuelta de la democracia Ricardo Alfonsín cerraba la Universidad de Rosario por surgir en pleno gobierno de Juan Carlos Onganía (1968).
El comentario del Presidente y de su Ministro de Educación estigmatiza a instituciones, docentes e investigadores sumamente prestigiosos y es, cuanto menos, desafortunado. Lo primero que hay que decir es que todas las universidades nacen de un acto político como es la sanción de una ley. Asimismo, se debe destacar que las instituciones se administran de manera cogobernada desde la recuperación de la democracia y ello implica una actividad política permanente e indelegable. Por otro lado, toda práctica científica conlleva valores e ideologías, sean los neoliberales de Macri o los desarrollistas de Cristina Kirchner y eso está lejos de ser un defecto de las nuevas o las viejas universidades.
Hoy los universitarios están sintiendo el impacto económico de las medidas de gobierno. Al igual que la crisis del 2001 hubo universidades que no recibieron la partida suficiente para pagar sueldos y tuvieron que endeudarse con ANSES o el agente financiero. El envío de fondos para las partidas de gastos no salariales registra más de 60 días de atraso. Los proyectos presentados por las Universidades a la SPU hasta el 10 de diciembre y que tuvieron dictamen técnico favorable, incluso habiéndose rubricados los convenios SPU/Universidad, al no estar protocolizados, fueron directamente desechados por la actual gestión. La construcción de edificios universitarios registra atrasos en la remisión de fondos para honrar los contratos con las empresas constructoras. El aumento de las tarifas eléctricas han más que duplicado los gastos corrientes de las universidades, al igual que los incrementos en los pasajes aéreos y transporte terrestre. El valor de las becas para estudiantes en el exterior se han visto incrementadas en su equivalente en pesos en más de un 50%, producto de la megadevaluación de la moneda  nacional, al igual que el costo de los equipos científicos y de docencia de origen importado. Hasta el presente no se observan ni siquiera anuncios de que se considerarán estas situaciones. El salario real de los docentes y no docentes ha registrado una brutal caída producto de los incrementos de precios de los bienes transables y no transables. Tampoco se ha anunciado la apertura de las paritarias docentes y no docentes, habiendo concluida la paritaria nacional docente para los niveles inicial, primario y secundario. Los estudiantes becados también registran una importante caída de la capacidad de compra de sus becas.
En fin, no se trata sólo de la estigmatización de las universidades nacionales a la que algunos medios masivos de comunicación se han sumado, sino también la silenciosa erosión de las capacidades acumuladas por las universidades, su capital humano y su equipamiento de difícil renovación, a lo que se suma la incógnita de cuál es la política de educación universitaria del actual gobierno.

Los diversos gobiernos tienen que construir sobre los aciertos del anterior, conformando  políticas de Estado. El caso universitario no es la excepción. Construir y consolidar una universidad conlleva varias décadas y no involucra a la gestión de una sola persona o fuerza política. Si no se cumplen estos principios elementales de la nación, el país puede retroceder décadas en sus planes científicos y culturales y conjuntamente vamos a deteriorar el desarrollo productivo y social del país.

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