sábado, 4 de abril de 2009

GUERRA DE MALVINAS


A 27 años de la guerra de Malvinas el CEHA manifiesta que es necesario evaluar la gesta en su justa dimensión.

1- El 24 de Marzo de 1976 significó la culminación del esfuerzo oligárquico comenzado en 1955, tendiente a liquidar al país independiente y sus organizaciones inaugurado en 1945.

2- La recuperación de las Malvinas es una reivindicación histórica y forma parte del sentimiento nacional con anterioridad al año 1976. Por eso decimos que más allá de las maniobras de los militares, el 2 de Abril de 1982, representó un intento justo de recuperación de un territorio argentino dando cauce a un histórico anhelo nacional con larga tradición en el devenir colonial de nuestro país en su vinculación con el Imperio Británico desde el siglo XIX.

3- La ocupación de Malvinas tuvo el objetivo de modificar el marco de las negociaciones luego de 150 años de humillación, sobre unas islas que le pertenecen por historia y por ubicación geográfica, a la Argentina. La respuesta del imperio fue el asesinato de nuestros soldados: la responsabilidad de la muerte de los argentinos es de Inglaterra que no negocia, solamente saquea y mata.

4- No acordamos con la visión simplista que estipula que Malvinas fue consecuencia solamente de un acto desesperado del gobierno militar para recuperar prestigio. La cuestión Malvinas tiene larga tradición en nuestra historia: tanto para los militares como para los civiles que participaron en el enfrentamiento y para la sociedad civil que les dio el visto bueno: la recuperación de Malvinas fue una causa nacional de dignificación histórica del país contra la prepotencia colonial.

5- La guerra de Malvinas puso de manifiesto la importancia del desarrollo nacional para la defensa nacional, como bien supieron expresarlo las figuras de Huergo, Mosconi, Savio, Gugliamelli y en particular, de Juan Domingo Perón en la década del ´40.

6- La guerra de Malvinas reactualizó la idea de que el destino de Argentina está atado a la suerte del continente, de nuestra América profunda, y no al europeísmo promovido como esquema mental por nuestras clases medias y altas. Cuba y Perú prestaron su apoyo diplomático en los foros mundiales (en la OEA y en las Naciones Unidas) y logístico, frente al bloqueo económico y los vetos impuestos a nuestro país por las potencias capitalistas y comunistas.

7- La guerra de Malvinas reactualizó el conflicto Norte-Sur: Estados Unidos apoyó a los británicos, conjuntamente con la Unión Europea (y la dictadura pro-imperialista chilena). El respaldo norteamericano se tradujo en apoyo logístico, facilidades de acceso a sus bases en el Atlántico, flujo ininterrumpido de información satelital y de aviones espías y provisión de misiles de letal eficacia contra la aviación argentina.

8- Estamos en contra de las continuas campañas de desmalvinización de que fue objeto el pueblo argentino del 82 a la actualidad, que hizo que el término Malvinas se convirtiera en una mala palabra y en fruto de vergüenza nacional y que a los conscriptos veteranos se los bautizara como los chicos de la guerra, suprimiendo con esta estrategia, toda connotación heroica a su acción y a la legitimidad de su empresa anticolonialista.

9- Los británicos no hacen caridad cuando mantienen bases militares en las islas y a más de sus 2000 soldados: Malvinas les ofrece piratear energía; poseer una base militar en el cono sur; saquear recursos pesqueros del país y los habilita a exigir su participación en el control de la Antártida y el agua dulce. Malvinas no es simplemente un territorio donde habitan “Kelpers”: es la plataforma inglesa para el avance y saqueo del nuestro suelo patrio.

10- En la actualidad sigue abierto el debate sobre la Defensa Nacional y las Fuerzas Armadas. No somos antimilitaristas: existieron sectores nacionales y antiimperialistas en las FFAA durante toda la historia de nuestro país. No todos los militares tuvieron y tienen el perfil pro imperialista como los protagonistas del los golpes de 1930, 1955, 1966 y 1976.

11- El desgraciado papel político de la Junta Militar argentina, no suprime lo antedicho, como tampoco el sacrificio de cientos de argentinos que dieron su vida en 1982. Malvinas es una derrota que aun estamos pagando.

La sangre Argentina derramada por los británicos no será negociada.

Por cada hijo de la patria asesinado por los ingleses, exigimos la reparación por parte del Ejército opresor: en su defecto, exigimos al Estado que sean expropiadas las empresas y fondos de Inglaterra en la Argentina.

La lucha continúa: seremos una patria soberana o un apéndice de la prepotencia


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