miércoles, 6 de julio de 2011

Apuntes para la militancia nacional y popular N° 3: entrevista a Edgardo Depetri

Gonzalo Pedano
Córdoba, 01/07/11

“A la estructura material de un país dependiente corresponde una superestructura cultural destinada a impedir el conocimiento de esa dependencia, para que el pensamiento de los nativos ignore la naturaleza de su drama y no pueda arbitrar sus propias soluciones, imposibles mientras no conozca los elementos sobre los que debe operar, y los procedimientos que corresponden, conforme a sus propias circunstancias de tiempo y lugar”. Arturo Jauretche, Los profetas del odio y la yapa.

El caso Córdoba: la división del peronismo
Pretendemos escribir estas reflexiones con la finalidad de compartir con compañeras y compañeros del proyecto nacional de las diferentes provincias del país, las circunstancias específicas por las que atraviesa el proyecto nacional y popular en nuestra provincia de Córdoba para no ignorar la naturaleza particular de nuestro drama y avanzar así en las posibles soluciones conforme a las propias circunstancias. En el Apunte Nº 2, señalamos algunos de los factores centrales a tener en cuenta para realizar un diagnóstico preciso de la situación de correlación de fuerzas en nuestra provincia mediterránea, que hacían hincapié en las posiciones adoptadas por el Partido Justicialista de Córdoba frente al proyecto nacional y popular, así como también en las definiciones políticas adoptadas por los nuevos grupos juveniles estudiantiles que irrumpen en el escenario después del fallecimiento de Néstor Kirchner. Pretendemos adentrarnos aún más en el contexto político cordobés identificando las dificultades, riesgos y aciertos de nuestra militancia cotidiana, para continuar profundizando la labor de organización de una fuerza cordobesa con profundo sentido nacional y popular.
En relación al primer punto, remarcamos en el Apunte Nº 2 que el Partido Justicialista cordobés no fue orgánico al proyecto nacional, desconociendo las posiciones adoptadas por la conducción nacional del PJ. Su alianza táctica con la mesa de enlace rural durante el conflicto por la Resolución 125 y los sectores destituyentes, la sistemática crítica a las políticas nacionales, la estrategia discursiva de responsabilizar al gobierno nacional por el descalabro económico de las finanzas de la provincia, representó un fuerte obstáculo para el desarrollo de una fuerza propia que reivindicara por sí misma las banderas y conquistas del proyecto nacional. Sumado a ello, los cuadros pigmeos de este peronismo provincial, nucleados en esa fuerza política autodenominada Unión por Córdoba, conservan todavía en su seno políticas neoliberales a las que dieron cauce durante sus doce años de gobierno, siendo el delasotismo -fuerza que conduce el PJ provincial- la continuación del menemismo por los mismos medios. El intento de privatizar la Empresa Provincial de Energía (EPEC), la privatización y gerenciamiento del Banco Provincia de Córdoba, la reducción del gasto público en Salud y Educación, el gerenciamiento de la obra social del Estado provincial –IPAM- que pasó a sectores privados, constituyen algunas de las políticas de claro signo neoliberal ejecutadas y defendidas por Unión por Córdoba y el delasotismo. Sin embargo, existen un conjunto de agrupaciones y referentes –entre los cuales se encuentra Eduardo Accastello, actual intendente reelecto de la ciudad de Villa María- que se definen como pertenecientes a un peronismo cordobés que apoya al proyecto nacional encabezado por Cristina Fernández de Kirchner y que se diferencian de la conducción delasotista sin entrar -al menos todavía- en una confrontación directa con la misma. En este sentido, las próximas elecciones a gobernador en nuestra provincia, que se realizarán el próximo 7 de agosto, presentan como una de sus características distintivas a un peronismo dividido.
Sumado a ello, el deterioro de las relaciones políticas entre el delasotismo y el Frente para la Victoria ha llegado a un punto máximo de inflexión en tanto no se realizará alianza electoral alguna entre las dos fuerzas de cara a las elecciones provinciales del 7 de Agosto y a las elecciones primarias nacionales del 14 del mismo mes. Al no realizar una alianza electoral meramente coyuntural con el justicialismo, el FpV de Córdoba tiene la posibilidad histórica de superar una de sus grandes limitaciones: la falta de conducción orgánica centralizada y, por consiguiente, su disgregación en diferentes sectores separados, para evitar ser funcional a la estrategia del delasotismo orientada a sumar los votos kirchneristas a su proyecto para poder vencer a su principal rival electoral, el senador Luis Juez del Frente Cívico y Social. A nuestro modo de ver, haber concretado un acuerdo meramente electoral hubiera significado cerrar aún más la vía para el desarrollo de un kirchnerismo cordobés como fuerza con sentido nacional y popular, siendo funcional a un PJ neoliberal que sólo buscaba un provecho electoral sin compartir la base política de un compromiso activo con la profundización del modelo de país. Hubiera Implicado también este acuerdo electoral, limitar el efecto “articulante” que comenzó a tener el FpV de Córdoba, posterior al fallecimiento de Néstor, cuando no anularlo directamente con la partida de las nuevas organizaciones juveniles que pasaron a integrar el espacio y de otras tantas agrupaciones que no apoyan ese posible acuerdo. Sumado a ello, es importante tener presente que una alianza electoral ya se realizó en las anteriores elecciones del 2007, en la que el FpV terminó trabajando para los candidatos de Unión Por Córdoba y el PJ a cambio de un apoyo nacional a la candidatura de Cristina, acuerdo que no sólo no fue cumplido por parte del PJ –porque terminaron votando a Lavagna por orden del propio De la Sota-, sino que además traccionó en contra del proyecto nacional apoyando a los sectores destituyentes en el conflicto por la 125 en el 2009, como ya lo mencionamos anteriormente. Creemos que una tarea política de mayores dimensiones y resultados cualitativos para el proyecto nacional implica darse todavía más a la tarea de crear un espacio en Córdoba específicamente propio a mediano plazo, apostando a los nuevos grupos políticos de jóvenes que están decididos a trabajar por la re-elección de Cristina en el corto plazo y garantizar la profundización del modelo de país en el mediano – largo plazo.
Posteriormente al fallecimiento de Néstor, nuevas organizaciones sociales, culturales y estudiantiles que no participaban antes activamente del espacio kirchnerista en Córdoba se comienzan a sumar convencidas de la tarea de profundizar el modelo de país y garantizar la continuidad de Cristina en el gobierno. Estas nuevas agrupaciones se componen de jóvenes activistas que proceden de organismos de Derechos Humanos, de organizaciones territoriales y de organizaciones universitarias con fuerte participación en la actividad política de la Universidad Nacional de Córdoba y en la Universidad Nacional de Villa María. Su apuesta al modelo nacional se realiza a partir de una fuerte crítica al peronismo delasotista y a otros sectores conservadores de la provincia de Córdoba. Algunas de ellas, reivindican una identidad peronista pero no están dispuestas, por lo menos hasta ahora, a organizarse para disputar la conducción del Partido Justicialista al delasotismo. Una tarea de tal magnitud implicaría abocarse a la estrategia de una construcción territorial de poder de un peronismo kirchnerista en toda la provincia de la que todavía se está lejos de vislumbrar su posibilidad y, en todo caso, sus realizadores concretos.

El escenario pre y post – fallecimiento, un antes y un después de Néstor en Córdoba
Posterior al fallecimiento de Néstor Kirchner, se plantea en la provincia de Córdoba un escenario político distinto al conocido hasta ese momento. Un acontecimiento inesperado provoca tal impacto que una serie de agrupaciones y organizaciones políticas aparecen a lo largo de la provincia para defender el modelo actual de país y reivindicar sus logros en una provincia cuyos partidos mayoritarios (PJ, UCR, Frente Cívico y Social) y medios de comunicación son en su mayoría profundamente anti - kirchneristas. Esta circunstancias adversas al proyecto nacional en Córdoba eran ratificadas por los propios referentes de ese proyecto.
En el marco de la realización en la ciudad de Córdoba Capital, del Foro Debate Hacemos Córdoba en el Proyecto Nacional, en junio del 2010, tuvimos la posibilidad de escuchar y dialogar con Edgardo Depetri, actual Subsecretario de Relaciones con la Sociedad Civil, a quien realizamos un conjunto de preguntas que reproducimos en su totalidad a continuación:

Un poco usted lo habló en su exposición, pero en líneas generales ¿cuáles le parecen que han sido los avances más significativos en estos siete años de gobierno nacional, desde el 2003 hasta la fecha?
Bueno el avance que hemos tenido, sobre todo con la caída de los índices de pobreza e indigencia, la generación de empleo que ha tenido el país, más de 4 millones de empleos creados, los nuevos puestos de trabajo, la recuperación del salario de los trabajadores y, sobre todo, la decisión de la asignación universal por hijo han producido un derrumbe de los índices de desigualdad social. Yo creo que lo más importante ha sido la recuperación clara de la idea de que Argentina es un país con trabajo para todos los argentinos y en el que pueden tener un lugar cada uno de los millones de compatriotas que componen este país. Así que desde ahí hay también una reivindicación muy fuerte de la política como instrumento de trasformación social y no como vehículo de intereses corporativos que tanto daño le han producido a la Argentina.

Para cumplir con la tarea de “profundizar el modelo”, de la que nos habla el compañero Néstor Kirchner ¿considera que existen ciertos aspectos estratégicos prioritarios por los cuales comenzar?
Yo creo que todavía nos duele a nosotros los índices de pobreza que existen, la desocupación y las temáticas referidas al derecho a la vivienda, al derecho a la salud, a la educación, en los que todavía existen algunas dificultades. Creo que todo esto se da dentro del debate sobre los instrumentos que nosotros tenemos para llevar adelante este proyecto. A mí me parece que hay que discutir mucho más el rol del Estado, el Estado debe empezar a tener mayor inserción en el país y la sociedad que queremos, y en eso creo que debemos profundizar un debate en toda la comunidad para que el Estado se haga presente en áreas estratégicas que de alguna manera van a ir resolviendo la disputa por la sostenibilidad del modelo. Creo que hay que tener más control sobre la generación de la renta, renta del sector financiero, del sector petrolero, del sector agrícola, discutir a fondo que esa rentabilidad debe ser un piso que garantice niveles de igualdad social para todos. Es el tiempo que viene, la orientación del rumbo es la de generar una mejora en la situación de la población, no solamente de manera directa con el aumento de salarios y la asignación por hijo, sino crear también condiciones de oportunidades para el desarrollo del país y sobre todo para los jóvenes, para construir una Argentina que avance en las reformas estructurales que nosotros venimos planteando.

Recién mencionó a los jóvenes, quería preguntarle en este marco de profundizar el modelo ¿cuál cree usted que es el rol que debería cumplir la juventud en este intento de profundizar y radicalizar los logros conquistados?
Yo creo que hay un proceso de participación muy importante de los jóvenes, que uno lo ve en los movimientos sociales, lo ve en la universidad, lo ve en los clubes deportivos, lo ve en el sector de la cultura, en los medios de comunicación, lo ve en los organismos de derechos humanos. La participación de la juventud tiene que ver con la posibilidad de que la sociedad y el pueblo crean que las cosas se pueden transformar, sacar lo más importante que tenemos que es nuestra rebeldía, creer que un país justo no sólo es correcto, sino necesario. Hay que entender que los procesos de movilización de la juventud no son aislados de los procesos de movilización del pueblo argentino que los convoca a ser actores concretos de la reconstrucción de nuestro pueblo, la formación de identidad, incentivando el compromiso con la participación popular y colectiva que hay que seguir valorando. Hay que alentar la participación de la juventud en donde esté, en las barriadas está el tema del “paco”, el combate contra la droga, es importante que podamos darle capacitación en oficios para solucionar cuestiones laborales, es importante que podamos promocionar la presencia en las escuelas para que se capaciten y no abandonen. A la juventud la debemos acompañar con decisiones de política pública que los haga protagonistas de muchas de las actividades que le interesan a uno cuando es joven, en la cultura, en el deporte y seguir constituyendo ese vínculo que alguna vez se perdió, que fue durante las políticas neoliberales, donde el individualismo y el consumismo predominó no sólo en los jóvenes sino en el conjunto de la población.

Se realiza este Foro en Córdoba, ¿qué le parece a usted tiene esta provincia para aportar al Proyecto Nacional?
Córdoba es una provincia muy importante. Es la segunda provincia en importancia o la tercera, ahí está la discusión con Santa Fe. Tiene mucha potencialidad en su producto bruto interno, con su aporte al país tanto en sectores del campo como de la industria. Córdoba es un crisol de expresiones diferentes que poblaron la patria. Córdoba es para nosotros, no sólo la Córdoba del golpe gorila del ’55 sino también la Córdoba del Cordobazo, de la Reforma Universitaria, del gobierno de Obregón Cano y Atilio López. Me parece que hay que seguir incentivando la participación de los cordobeses en el Proyecto Nacional. Hay que hacer este esfuerzo muy importante porque abre la participación con los compañeros y hay que multiplicar este tipo de foros en los pueblos y ciudades de Córdoba, que apuntalen la convocatoria a la militancia en todo el territorio nacional. Me voy muy conmovido porque realmente hay en marcha un proyecto que se está consolidando. Cristina y Néstor han hecho un esfuerzo enorme para que los cordobeses se sientan parte y esperemos que esta unidad sea lo suficientemente amplia para canalizar toda la energía, todas las ganas que tienen los cordobeses de construir el país y la sociedad que se merecen.

A nosotros como militantes, nos da la impresión de que Córdoba ha sido un poco adversa en sus posiciones políticas, al menos en la mayoría de los referentes de distintos partidos, en relación al gobierno nacional. Y que tenemos un gran desafío por delante…
Sí, es así. En términos electorales ha tenido dificultades nuestra política en Córdoba. Pero es tiempo de “ruptura” como aquí se dijo, es tiempo de debate ideológico, de debate político, el mejor federalismo que a veces uno tiene que tomar en la construcción es aquel que puede discutir el modelo de país y de sociedad que necesitamos. Nosotros tenemos mucho para aportar más allá de los resultados electorales, hay que dar un gran debate nacional para discutir que la política no es una cuestión de intereses sectoriales, hay algunos que creen que la Argentina es un negocio de muy pocos, que debe generar riqueza para el mundo, y nosotros creemos que esa riqueza debe resolver primero los problemas de los argentinos. Creo que en ese camino estamos mejor hoy, estamos mucho mejor, porque el pueblo cordobés está mejor y hay que enfrentar ese desafío con alegría, con ganas, para poder aportar en lo electoral al proyecto nacional.

Esto nos decía Edgardo Depetri hace casi un año. En la actualidad, posterior al fallecimiento de Néstor Kirchner, las encuestas de opinión insisten en un repunte notorio de la imagen positiva e intención de voto de Cristina Fernández de Kirchner. Como señala acertadamente el actual Subsecretario de Relaciones con la Sociedad Civil, la provincia de Córdoba ha sido adversa en términos políticos y electorales al kirchnerismo o, en otras palabras, el proceso de crecimiento del kirchnerismo cordobés fue más lento que el registrado en otras partes del país. Este hecho se debe a un conjunto de factores que es necesario dilucidar para superar dichas limitaciones. Uno de estos factores que han impedido el desarrollo del proyecto nacional y popular en Córdoba, fue la alianza consolidada entre el Partido Justicialista de la provincia y la Mesa de enlace Rural para impedir la aplicación de la Resolución 125. Otro de estos factores lo representa la erosión y crítica constante de los grandes medios periodísticos, en especial del medio gráfico ‘La Voz del Interior”, tendientes siempre a desprestigiar los logros conseguidos y maximizar sus errores. Un análisis de las editoriales del mencionado diario, permite detallar el tenor de esas críticas y sus severas inconsistencias, lo que constituyen elementos suficientes para considerar a los directores responsables como los nuevos profetas del odio. Otro de los factores que afectó al kirchnerismo en Córdoba, fueron las denuncias e investigaciones realizadas a Ricardo Jaime por corrupción. En efecto, el apoderado del Frente para la Victoria de Córdoba se vio envuelto en diferentes escándalos que siguen siendo investigados por la Justicia y que afectaron severamente la imagen del FpV, dando los argumentos que la derecha cordobesa necesita.

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