lunes, 30 de agosto de 2010

Julio Antonio Mella, una voz en la revolución latinoamericana porMaximiliano Molocznik


Julio Antonio Mella, una voz en la revolución latinoamericana

Por: Maximiliano Molocznik.

En Cuba el dirigente estudiantil Julio Antonio Mella (1903-1929) es reconocido como uno de los primeros exponentes del ideario marxista en América Latina.
Hombre de acción y de pensamiento, insistió siempre en la necesidad de la alianza de los obreros con los campesinos, estudiantes e intelectuales populares frente a la impotencia histórica de la burguesía nacional de su país casi siempre enfeudada a los intereses imperialistas.
Ha sido silenciado y calumniado por el aparato difusor de ideas al servicio de la clase dominante. Trataremos de hacer un rescate crítico de su vida en tanto lo consideramos un precursor en el intento de conjugar los afluentes de la revolución latinoamericana: rebelión y racionalidad, impulso práctico de lucha e intento por dotar a esa lucha de un marco cultural y teórico que la legitime y la promueva hacia nuevos niveles.
Por otra parte, en tanto intelectual crítico y revolucionario, su pensamiento y su praxis nos son útiles para superar la dependencia teórica de los “clásicos europeos” y demostrar así la originalidad de muchos de los marxistas latinoamericanos.
Nutrido en su juventud por las lecturas de Lenin y Trotsky no dejó de poner el acento en el problema de la universidad y la lucha estudiantil. Según Néstor Kohan “durante esta etapa temprana de su formación teórica (1923), las funciones de la universidad giran según su punto de vista alrededor de cuatro núcleos: a) no ser una fábrica de títulos. b) no ser una escuela de comercio adonde una va solo a “buscarse tan solo el medio de ganarse la vida”. c) influir de manera directa en la vida social. d) socializar el conocimiento”.
Dueño de un estilo punzante e incisivo, su retórica política estaba teñida de un fuerte juvenilismo heredado de la hermandad de Ariel. Era un admirador de José Ingenieros, al que conoce en Cuba en 1925. En varios de sus textos hay también claras reivindicaciones de José Martí y Manuel Ugarte.
Estaba convencido de la importancia de la universidad como ariete anticapitalista. Desde esta percepción crea la Universidad Popular José Martí, en la que se intenta impartir una educación popular que contribuyera a la lucha por la justicia social.
A pesar de que muchas veces critica la ideología liberal de los estudiantes que lo acompañan con duras palabras como estas “Hay mucha palabrería liberal y vacía sobre la reforma universitaria, debido a que los elementos que en muchas partes tomaron parte de este movimiento eran de la burguesía liberal. Pero si la reforma va a acometerse con seriedad y con espíritu revolucionario no puede ser realizada más que con un espíritu socialista, el único espíritu revolucionario del momento”, defiende la reforma universitaria desde la óptica marxista en su trabajo Los estudiantes y la lucha social (1927).
Fue nombrado rector de la Universidad Libre el 13 de Marzo de 1923. Esta acción le valió el exilio al que lo condenó el gobierno de Machado. En “El grito de los mártires” (México, Agosto de 1926), brillante proclama contra la dictadura cuyo lenguaje estremece, el revolucionario cubano llama al dictador “renacuajo incompleto de una clase nacional que no ha logrado nacer”. Esta clase “que no ha logrado nacer” es la burguesía nacional cubana. En este escrito Mella se pronuncia al mismo tiempo “contra el imperialismo y contra el capitalismo criollo”.
A diferencia de la mayoría de los marxistas anteriores a él -que estaban imbuidos de dosis importantes de evolucionismo, determinismo y darwinismo- con Mella el marxismo adquiere cualidad de herramienta creadora.
Otra de sus más significativas batallas la llevó a cabo contra el aprismo del peruano Víctor Raúl Haya de la Torre, quien subestimaba el papel de la clase obrera en Latinoamérica y, sin embargo, se presentaba como genuino continuador del marxismo y de lo que llamaba socialismo indo americano.
Mella, en cambio, estaba convencido de que la solución definitiva para los problemas de América Latina “sólo podrá venir de los trabajadores” caracterizando como “impotente” la burguesía nacional para dirigir y llevar adelante cualquier lucha emancipadora social o nacional.
Estas críticas ácidas a las burguesías nacionales como “clase” se extienden también al nacionalismo reduccionista, al pacifismo burgués socialdemócrata y al parlamentarismo. Afirma que no hay tránsito pacífico al socialismo.
En cambio, la trayectoria ideológica de Haya de la Torre se dirigió finalmente hacia posiciones cada vez más contrarias al socialismo siendo fustigado por Julio Antonio en durísimas conferencias, artículos y folletos en su contra. La pieza clave en la cual él opone su marxismo latinoamericano antiimperialista al aprismo es, sin duda, su folleto ¿Qué es el Arpa? (dedicado a la ampulosidad retórica de Haya) publicado en Abril de 1928 y contestado por Haya en “El Antiimperialismo y el APRA” redactado en 1928 y publicado en 1936.
El marxismo de Mella, no obstante su juventud, era mucho más elaborado que el de su compatriota Carlos Baliño -con el que compartieron, pese a la diferencia de edad, sueños y proyectos como la fundación del primer partido comunista cubano- pues no aflorarían en él elementos utopistas apreciándose su valoración de los aportes de Lenin.
Un rasgo característico de la personalidad de Mella, y que también estaría presente en otros marxistas latinoamericanos, fue mantener un criterio propio sobre las transformaciones que demandaba esta región y sus diferencias sustanciales con la realidad en la que se había producido la primera revolución socialista del mundo. Desgraciadamente, esta postura no se asumió siempre y en ocasiones la copia de esquemas afectó sensiblemente la visión de algunos marxistas en estas tierras.
Su marxismo antidogmático le permitió comprender que lo “nacional” no siempre es “burgués”, que no es posible menospreciar la lucha por la liberación nacional y que esta, a su vez, no se debe desvincular de las tareas socialistas. Por esto, apoya con firmeza a Sandino y forma el comité de ayuda “Manos fuera de Nicaragua”.
Mella fue un marxista de su tiempo, pero proyectado al futuro y sin ninguna soberbia, pues como marxista sabía que "reconocer un error y enmendarse es ser infalible" y esa debía ser una cualidad básica de un revolucionario, además de la "comprensión absoluta y su identificación total con la causa que defiende".
Pero sobre todo debía saber "aplicar el marxismo a todos los problemas” lo que no era igual a aplicar un esquema preconcebido, sino creadoramente como él mismo fue capaz de hacerlo.
Miembro activo de la III Internacional mantuvo a lo largo de su corta pero aquilatada trayectoria un núcleo indisoluble de pensamiento: la importancia de vincular reforma, antiimperialismo y socialismo y el señalamiento de la juventud -clase de vanguardia- junto al proletariado como sujeto histórico de la revolución.
Quedan aún muchas incógnitas a develar sobre su temprana muerte aunque sabemos que fue advertido sobre el peligro que corría su vida. Su amigo Leonardo Fernández Sánchez había llegado a Nueva York el 27 de Noviembre y le escribió una carta desde allí (diciembre de 1928), donde lo instaba a cuidarse, puesto que tenía información de que desde Cuba se habían enviado unos matones a México para asesinarlo. Mella le responde, optimista, sobre las posibilidades de la lucha en Cuba.
También se han tejido numerosas versiones sobre la participación de la compañera de Mella, la bella fotógrafa socialista Tina Modotti, en el asesinato.
Acudimos, por su seriedad, a la investigaciones realizadas por Michael Lowy y Gálvez Cancino -reproducidas por Néstor Kohan- sobre este controvertido tema “El responsable de la muerte de Mella no habría sido el dictador Machado sino que Tina habría ayudado al supuesto responsable intelectual del asesinato, el stalinista Vittorio Vidali (también llamado Carlos Contreras, Comandante Carlos), presumiblemente implicado en otras muertes, como las de Carlo Tresca en Nueva York en 1943, Sandalio Junco en Sancti Spiritu en Cuba en 1942 y León Trotsky en México en 1940. Luego de analizar pormenorizada y detalladamente todos los vericuetos y testimonios del caso y la trayectoria política de Vidali, el investigador mexicano Alejandro Gálvez Cancino (“Julio Antonio Mella: un marxista revolucionario. Debate en torno a su vida y a su muerte”, en Críticas de la Economía Política- edición latinoamericana-, 30, México, Pág. 101-152) termina su larga investigación diciendo: “Concluimos que no existen pruebas que permitan afirmar que esté involucrado en el asesinato de Mella y menos aún que sea responsable del mismo”. Más terminante aún es Michael Lowy quién en “El Marxismo en América Latina” (Pág. 18) sostiene: “La tesis desarrollada por Julián Gorkin, Víctor Alba y otros según la cual Mella habría sido ejecutado por un agente de la GPU (Vittorio Vidali), nos parece ser muestra de la mitología anticomunista”
Luchador consecuente, jamás lograron ni cooptarlo ni neutralizarlo y, debido a sus atributos éticos, se convirtió en un insoportable enemigo del gobierno cubano. Pese a que aún persisten muchas dudas sobre su asesinato, lo cierto es que lo masacraron en México en Enero de 1929. La burguesía y el imperio no perdonan nunca a sus enemigos de clase.

Fuentes
Mella, Julio Antonio: Documentos y artículos. Ediciones DOR. La Habana. 1975.
Kohan, Néstor: De Ingenieros al Che: Ensayos sobre el Marxismo argentino y Latinoamericano, Bs.As, Biblos, 2000.
García Salvatecci, H: Haya de la Torre o el marxismo indo americano. María Ramírez Editora. Lima. 1980.
Fernando Martínez Heredia, Una voz de la Revolución: Sobre Leonardo Fernández Sánchez en: la Gaceta de Cuba, XXXVI, 1, Enero-Febrero de 1998