jueves, 9 de julio de 2020

Aritz Recalde: “Es momento de declarar una nueva independencia en la línea que planteó Perón en el año ’47”


Entrevistas de Gustavo Ramírez para AGN Prensa



Es 9 de Julio, una tarde apacible de invierno. Indefectiblemente el presente nos lleva a pensar en el futuro y a interrogarnos sobre el pasado. Mientras uno reflexiona suena Inconsciente Colectivo y Charly García canta:
Tal vez este párrafo enmarque el contexto preciso para transcribir el diálogo que mantuvimos hace horas con el sociólogo  Aritz Recalde, autor de libros como:  Intelectuales, peronismo y universidad, Estudios Sobre Brasil y El pensamiento de Jhon Willian Cook en las Cartas a Perón, entre otros. Pero más allá de los textos y los títulos, es un pensador nacional y allí está la clave para encontrarnos con esta fecha histórica en un nuevo contexto crítico y pensar a este bendito país.

G. R.: LA DECLARACIÓN DE LA INDEPENDENCIA DE 1816 VISTA DESDE LA PERSPECTIVA PRESENTE NOS PERMITE INTERROGARNOS SOBRE LO QUE NECESITAMOS COMO PUEBLO: ¿INDEPENDENCIA NACIONAL O DEMOCRACIA LIBERAL?
A. R. Si claro. En realidad uno podría decir que la Independencia en 1816, siendo la primera, es la independencia política. La segunda y definitiva independencia es la del desarrollo integral de la Nación Argentina. El desarrollo integral tiene un aspecto económico, no hay independencia política si no hay  independencia económica. Si vos para gobernar necesitás la plata de un organismo internacional, la inversión extranjera, sos esclavo de una corporación o de un organismo multilateral y no hay realmente soberanía política e independencia económica definitiva sin Justicia Social. Insisto, la primera independencia fue la política, la segunda va a ser la de la soberanía del desarrollo integral, que es la que tiene que ver con la independencia económica y la justicia social.

Independencia económica y justicia social salen, claramente, de los marcos del liberalismo clásico. El resultado del liberalismo clásico en los países es que queda mucha gente afuera y que el desarrollo económico, por ejemplo en nuestro país, termina siendo raquítico, insuficiente y subdesarrollado. Entonces, no necesitamos una democracia formal o liberal, porque en nombre de las buenas intenciones lo que se esconde es un sistema de explotación del trabajador y del productor argentino.

G. R: CON ESA REFERENCIA, ENTONCES, ¿CÓMO DEBERÍAMOS ABORDAR AL PENSAMIENTO NACIONAL ?
A.R.: El pensamiento nacional es una reflexión sobre los problemas de la Nación. La Nación es un territorio con un pueblo encima que comparte un problema y construye una unidad de destino y un principio de solidaridad social. Una Nación es lo que su pueblo está dispuesto a hacer frente a otros países. Entonces, el pensamiento nacional argentino discutió estas cuestiones, la unidad de destino, qué queríamos hacer con Argentina y dentro de esa unidad de destino discutió cuál era el principio de organización, indentitario, cultural, la conciencia nacional que refuerza el principio de solidaridad social y que le permite, a esa comunidad, insisto, pensar un proyecto, diagramarlo e implementarlo.
Dentro del pensamiento nacional se incluyó esta discusión desde distintos lugares: Raúl Scalabrini Ortíz pensó la Nación desde el transporte, desde la energía, desde la renovación del Banco Central. Arturo Jauretche pensó el tema nacional, centralmente, desde la cultura, desde la necesidad de revisar el rol de los medios de comunicación de masas, desde re-discutir los programas y planes de estudio. Hoy tenemos que reactualizar esos debates. O sea, pensar la nación, cómo la nación construye su unidad de destino, cuál es su proyecto de comunidad frente a los otros Estados y cómo esa unidad de destino, ese proyecto de solidaridad social se implementa sobre uno de  los pilares fundamentales de la Nación, que es su programa económico independiente y con un pueblo con Justicia Social y libre.

G.R: ¿ EN ESE “PENSAR EL PAÍS” QUE ASIGNACIÓN HAY QUE OTORGARLE AL CONCEPTO DE COMUNIDAD ORGANIZADA?
A.R. El concepto de Comunidad Organizada lo planeta Perón, en Mendoza, en el marco de un Congreso de Filosofía en 1949 y ahí Perón plantea que la Comunidad Organizada tiene dos aristas. Por un lado,  es un sistema civilizatorio  alternativo al liberalismo y al comunismo. Es la idea de que el hombre se realiza en comunidad, este es un principio moral. El hombre es feliz si la comunidad en la que vive se realiza y esa es una conducta política, pero sobre todo principios morales.
Hoy hay un tema fundamental, el liberalismo, el neoliberalismo, es un sistema egoísta que dice que la persona se realiza consumiendo o comprando, es un liberalismo filosófico existencialista que está destruyendo a la sociedad; la idea de Comunidad Organizada está fuerte como principio civilizatorio contrario al liberalismo, que plantea que el mercado organiza a la sociedad y eso es mentira. El mercado asigna bienes pero no construye sociedad. Después, a su vez, la Comunidad Organizada es un sistema de organización del poder. Perón lo que planteó , de abajo hacia arriba, es que el individuo tiene una tendencia natural a vivir en comunidad y consuma la comunidad primero a partir de la familia y esa familia va tendiendo otro sistema de relaciones hacia lo que Perón llama Organizaciones Libres del Pueblo y ese pueblo construye su representación y esa representación construye democracia.
A la Comunidad Organizada hay que re-actualizarla pero con este planteo que hace Perón: Crear un sistema civilizatorio alternativo a lo que expresa el liberalismo en la guerra del hombre contra el hombre y a su vez tenemos que ir hacia un sistema democrático donde el pueblo sea el sujeto de representación de la democracia.

G.R.: VEMOS QUE HUBO AUTORES QUE NOS PRONOSTICARON EL FIN DE LA HISTORIA, LA CAÍDA DE FRONTERAS Y LA DESINTEGRACIÓN DE LOS ESTADOS NACIÓN. NO OBSTANTE, LA ACTUAL COYUNTURA, HA DEMOSTRADO QUE ESTO NO ERA ASÍ. HOY HAY  AUTORES COMO ALEXANDER DUGUIN  QUE DAN CUENTA DEL PERONISMO, DEL MOVIMIENTO OBRERO ARGENTINO Y COMIENZAN A HABLAR SOBRE UNA CUARTA TEORÍA POLÍTICA. ¿QUÉ PENSÁS DE ÉSTE FENÓMENO?
A.R. -Primero habría que ver la cuestión de las naciones.  Hoy las naciones están vivas, el planteo de la muerte de las naciones fue la ideología de la Nación Norteamericana. Cuando la Nación Norteamericana impone su interés por sobre el resto del mundo eso fue llamado globalización, que es la ideología que esconde el interés de una nación sobre otras. La cuestión de la pandemia puso en el centro esta cuestión nacional. Hoy ningún país sale de los problemas que tiene con la ayuda internacional o con la globalización. No, todos los países salen con políticas nacionales, económicas y sanitarias nacionales.
Vos incluías en el planteo a Duguin. Duguin dice que hay que construir una teoría, un sistema de desarrollo social que supere a los sistemas tradicionales del fascismo, nazismo, comunismo y liberalismo. Entonces ahí habla de  la cuarta teoría política. El peronismo, en su momento, lo ordenó como tercera posición. Duguin hace mucho hincapié en la afirmación cultural de los pueblos. En realidad, lo que Duguin dice es que esta cuarta teoría política de lo que da cuenta es de una cultura nacional rusa cuya entidad amerita creación de una nación soberana. Construir  un Estado Nación sobre un principio cultural histórico que antecede a la Nación Rusa que atraviesa el tiempo. La posición de Duguin, en esa línea,  es acertada. Duguin ve en el peronismo un ejercicio de construcción soberana que se afirma frente a los otros pueblos y que plantea el derecho del principio para construir el destino y las formas de la democracia propia, original y que debe respetado por los otros. Ahí, en Duguin, algunas cosas son aciertos para pensar algunos elementos del peronismo.

G.R: ALGO QUE EN ALGÚN SENTIDO HABÍA PENSADO Y DESARROLLADO ABELARDO RAMOS CUANDO HABLA DE LA NACIÓN LATINOAMÉRICA.
A.R. -Claro, si. Eso atraviesa el pensamiento nacional, porque el tema es así: Si uno mira a la Argentina, a las Provincias Unidos del Río de la Plata y que las Provincias Unidas del Río de la Plata vienen de la experiencia del Virreinato del Río de la Plata y que el Virreinato del Río de la Plata viene del Virreinato de las Indias. Incluso que en 1816 participaron del Congreso de Tucumán representantes de la actual Bolivia y no participaron representantes de algunas provincias de nuestro litoral. Qué quiero decir con esto, que hispanoamérica precede a la República Argentina, entonces Abelardo Ramos dice que es lógica la construcción de una patria sudamericana. Es lógica por su historia, por su afinidad cultural y por su enemigo común, eso, en parte también, es  el discurso de Duguin que dice: hay una identidad histórico cultural que precede a la organización estatal o a la actual organización estatal y eso le permite plantear la organización del Estado que empieza a mover las fronteras.
En el pensamiento nacional de Hernández Arregui, Jorge Abelardo Ramos y Juan Domingo Perón, desde otro punto de vista, Cafiero. Todos ellos tenían la idea fuerte de que había una dimensión sudamericana de la construcción nacional y esa dimensión sudamericana tiene  antecedentes históricos culturales y obviamente una actualidad muy fuerte porque compartimos enemigo y si no tenemos conciencia del enemigo, bueno, difícilmente tengamos un país soberano.

G.R. POR ÚLTIMO. ¿ARGENTINA NECESITA PENSAR UN NUEVO ESTATUTO DE INDEPENDENCIA?
A.R: -Claro, mirá, Perón en 1947, también un 9 de julio, fue a Tucumán a declarar el Acta de la Independencia Económica y ahí estaba la idea moderna de la Nación, la segunda Independencia. La segunda Independencia real es la del desarrollo integral, el desarrollo integral implica a  la Independencia Económica y a la Justicia Social. Creo que hoy nosotros necesitamos una nueva declaración de la independencia que le de a la comunidad la administración de sus principales resortes de soberanía: economía, comercio exterior, el sistema de administración financiera y los principales resortes de la actividad industrial, hoy enajenados por corporaciones extranjeras y hacer de independencia económica un instrumento para emancipar socialmente al pueblo. Creo que hoy, comparto, es momento de declarar una nueva independencia pero en esta óptica, en la línea que planteó Perón en el año ’47.

Cae la tarde. Es 9 de Julio. Un tanto distinto pero tal vez algo igual. Ahora Charly canta, tan solo como una anécdota:
QUIÉN SABE ALICIA ÉSTE PAÍS
NO ESTUVO HECHO PORQUE SÍ.
TE VAS A IR, VAS A SALIR
PERO TE QUEDAS,
¿DÓNDE MÁS VAS A IR?


miércoles, 8 de julio de 2020

IAPI: una política de comercio exterior soberana, a propósito de Vicentin


Dionela Guidi para MOVIMIENTO


El anuncio por parte del gobierno nacional de intervenir la empresa Vicentin, tras un escandaloso proceso de endeudamiento y quiebra, y de enviar al parlamento un proyecto para su expropiación abrió una posibilidad histórica de intervenir en el comercio exterior de granos, actividad central en la generación de divisas para el país y un drama nodal a través del cual orbita gran parte de las tensiones políticas y económicas entre los distintos proyectos de país en pugna. La puja alrededor de qué sectores se apropian de la mayor porción de la riqueza que genera el sector agrario argentino es un conflicto teñido de sangre, fundamentalmente del campo nacional que sufrió las embestidas de “los dueños de todas las cosas”.
Las idas y vueltas en el proceso judicial, la presión corporativa del sector agrario y de sus vasallos políticos, y un endeble poder de iniciativa del gobierno fueron diluyendo las expectativas de la participación estatal y gubernamental en los destinos de la empresa y de su rol en el desarrollo de la economía. Existen proyectos alternativos en la mesa de negociación entre el gobierno, la justicia y los privados, pero el foco fue virando de gesta nacional a objetivos más modestos como la conservación de la empresa en manos “argentinas”.
En este sentido traemos a la memoria la experiencia del IAPI durante los dos primeros gobiernos peronistas, ya que entendemos que puede servir como norte a partir del cual trazar una política estratégica de recuperación de soberanía en el comercio exterior. Vicentin puede ser un buen primer paso en esta materia, si viene a enmarcarse en un proyecto de Nación y no en el mero salvataje con dinero público de desfalcos privados.
El Instituto Argentino de Promoción e Intercambio fundado el 28 de mayo de 1946 fue el organismo más relevante creado por el gobierno peronista para el control del comercio exterior. Celso Furtado se refirió al IAPI como “el intento más amplio que se haya hecho jamás en América Latina de poner las exportaciones bajo el control del Estado” (Galasso, 2006: 447).
El organismo nació con la misión de intervenir el sector exportador del comercio de cereales, carnes y oleaginosas, que hasta ese momento se hallaba controlado por consorcios extranjeros, únicos compradores de nuestra producción. Con la creación del IAPI, el Estado pasó a monopolizar el comercio exterior. De esta forma fijó precios, realizó compras para el mercado interno y vendió en el plano internacional. El IAPI se convirtió en el único comprador de las cosechas de cereales y oleaginosas y el vendedor en algunos casos exclusivo de estos productos en el mercado internacional. Asimismo, intervenía como comprador de los productos que se importaban.
Mientras el consorcio extranjero generaba para sí enormes ganancias, los productores locales recibían una escueta paga por su producto y la inmensa mayoría de los argentinos no tenían acceso al pan. Menciona Antonio Cafiero: “La servidumbre del colono comenzaba por la entrega de su producción a un acopiador de campaña, quien generalmente era también propietario del almacén de ramos generales de la zona. De este había obtenido, previamente, el dinero necesario para sus gastos de siembra, recolección, compra y reparación de bienes de labranza, etc, y los medios de subsistencia para la propia familia (…) La “pesada” en las balanzas y el calado de las bolsas para formar muestras de la mercadería que entregaba al acopiador para determinar su cantidad y calidad era operaciones que veía realizar impávidamente, así fueran en la liquidación que se le hacía partes sustanciales de su legítimo derecho. La fijación del precio quedaba a merced de las oscilaciones de los respectivos mercados, cuyo manejo ignoraba, cuando no se veía obligado a percibir nada más que un anticipo- sobre el cual pagaba intereses- a la espera de la fijación definitiva del mismo. Los pagos en especie y los fraudes a través de manipuleos de las famosas “libretas”, que contabilizaban los propios acopiadores constituían el eslabón final de la sutil cadena que lo envolvía, remachada por los precios del arrendamiento impuesto por el terrateniente. Sobre esta servidumbre, de características medievales, sentaba su poder el monopolio. La comercialización de las cosechas argentinas se constituyó en fuente de pingües beneficios para intermediarios. Desde los acopiadores de campaña, pasando por los corredores, comisionistas y especuladores de cereales hasta llegar a los exportadores, circulaba la principal riqueza argentina dejando en cada etapa partes sustanciales del fruto de los esfuerzos de los productores. Un sistema comercial de crudo capitalismo y un complejo de prácticas abusivas y desleales succionaban implacablemente tanto la economía del productor como la del país”. El autor retoma a Lucio Moreno Quintana cuando dice: “180.000 productores eran expoliados por 3.000 acopiadores cuyo negocio dependía de cincuenta firmas exportadoras”. Continúa Cafiero: “Las ‘cincuenta’ firmas exportadoras que menciona Moreno Quintana eran en la práctica, solamente cuatro” (Cafiero, 1974: 171-172).
Con la “práctica” Cafiero argumenta que sólo cuatro firmas controlaban casi el 90% de la exportación: Bunge & Born, Luis Dreyfus, La Plata Cereal y Louis De Ridder. Dijo Perón al respecto del rol de los intermediarios: “El sector intermediario era un tumor que estaba allí, absorbiendo la mayor parte de la vida de todos los demás tejidos de la economía argentina (…) Cortamos eso, sacamos el tumor y pusimos la cánula: la cánula ahora es el IAPI”. (Galasso, 2006: 448)
A través del IAPI, el Estado pasó a garantizar a los productores un precio aceptable por sus productos, a la vez que subsidió alimentos de la canasta familiar y obtuvo los mejores ingresos de la venta internacional. Al mismo tiempo realizó transferencias de ingresos para el desarrollo industrial. Menciona Fermín Chávez: “En su actuación como único comprador con los precios fijados por el Estado, y luego de cubrir las necesidades del consumo interno, realizaba la venta de los saldos exportables, negociando con los representantes de las entidades estatales de gobiernos compradores, coexistiendo también un sistema privado, que se manejaba comprándole al IAPI los exportadores particulares para luego exportar a los mercados de destino. La compra a los productores y su posterior venta dejaba a este organismo buenas ganancias que antes usufructuaban las firmas que canalizaban estas operaciones, entre ellas Bunge y Born Ltda., Luis Dreyfus y Cía., La Plata Cereal y Louis de Ridder Ltda., que entre ellas operaban más del 80% de las exportaciones de cereales”. (Chávez, 1993: 85)
En consecuencia, la creación del IAPI se complementó con otras medidas orientadas en el mismo sentido que otorgaban el carácter integral a la política de control del comercio exterior de granos.
La puesta en marcha de este instituto se insertaba en un proyecto más amplio de recuperación de soberanía, de nacionalización de la economía con justicia social. Argumenta Norberto Galasso “Este instrumento, montado para lograr una fuerte transferencia de ingresos desde el sector agropecuario al Estado, a la industria y a los trabajadores, se halla orquestado con varias medidas dirigidas a asegurar una remuneración justa al pequeño productor, así como extraer esa parte de renta diferencial especialmente a los consorcios cerealistas, a intermediarios financieros y a los terratenientes. (…) Para esa apropiación de gran parte de la renta diferencial, el Estado controla el comercio exterior –a través del IAPI– pero asimismo debe monopolizar el manejo de las divisas y aplicar la paridad bancaria necesaria para esta política, operaciones para las cuales cuenta con el Banco Central nacionalizado”. (Galasso, 2006: 448-449)
Sostuvo Perón al enumerar las políticas que contribuyeron a una redistribución más justa del agro argentino: “Cuando yo me hice cargo del gobierno, el trigo se pagaba 6 pesos el quintal y cuando dejé el gobierno el trigo se pagaba 60 pesos el quintal. Hubo chacareros que compraron el campo con el beneficio de una sola cosecha. Se realizó, a pesar de lo que muchos niegan, una reforma agraria que en el primer Plan Quinquenal, entregó medio millón de hectáreas de propiedad y deberían haberse entregado un millón de hectáreas en el segundo Plan Quinquenal”. (Perón en Solanas, Getino, 1971)
Además de los beneficios que implicaban para el productor la intervención del IAPI, éste contaba con un sistema crediticio ágil y completo motorizado por el Banco de la Nación Argentina, que lo liberaba del tutelaje de la intermediación financiera. (Cafiero, 1974) La creación del tractor “Pampa” y del Rastrojero implicó una modernización del trabajo agropecuario con inteligencia nacional.
El IAPI fue asumiendo variados y diversos roles ajustados a las necesidades del desarrollo nacional. Como ya mencionamos, como organismo comercial fue quien monopolizó la adquisición de las cosechas, estableciendo los precios con suficiente antelación en relación a los costos de producción. De esta manera se protegió al productor de los vaivenes del mercado y absorbió las diferencias que se producían al efectivizar las ventas en el ámbito internacional.
Asimismo, negoció con los distintos gobiernos extranjeros la colocación de esos productos, creando diferentes instrumentos que promovían y protegían los términos y los montos de tales ventas.
Además, estuvo encargado de la compra de bienes de capital para promover la industria local. En aspecto sostiene Mario Rapoport: “A medida que la política económica peronista fue profundizando hacia un modelo económico nacional-distribucionista, el IAPI fue adquiriendo otras funciones distintas. En el ámbito interno otorgaba fondos a las diversas reparticiones y entes públicos destinados a la compra de bienes de capital, operando como un verdadero organismo financiero. En esta función cumplió un papel muy importante al participar en la nacionalización de empresas y en la compra de bienes de capital para diversos emprendimientos estatales. En el ámbito externo, y con el objetivo de expandir el comercio exterior, el IAPI otorgó financiamiento a otros países para que pudieran comprar en el mercado argentino especialmente productos alimentarios. También adelantó fondos a astilleros europeos para la construcción de embarcaciones de pasajeros y de carnes refrigeradas”. (Rapoport, 2012: 357)
En este rol de “pivote” como lo denomina Antonio Cafiero, fue un factor crucial para la adquisición de los ferrocarriles controlados por británicos y franceses, la Unión Telefónica, buques para la Flota Mercante, la construcción del gasoducto Comodoro Rivadavia – Buenos Aires, obras para Gas del Estado además de escuelas y fábricas entre otras muchas inversiones. (Cafiero, 1974)
Fiel a los principios de la Comunidad Organizada, a partir de 1953 comenzó a ejecutar acciones para realizar el traspaso de las actividades comerciales controladas por el IAPI a las cooperativas de productores agrarios: “Solamente habremos de decir que si las cooperativas agrarias comercializaban tan solo el 28% de la producción de cereales argentina, en los años anteriores a la campaña agrícola 1953-1953, a partir de ésta fueron extendiéndose rápidamente en todo el campo argentino, a punto tal que en la cosecha 1954-1955 el porcentaje del comercio agrícola realizado por cooperativas llegó al 51,4% (…) los propios productores asociados habrían de ser los únicos distribuidores- desde la chacra hasta el puerto de importación extranjero- de esta riqueza argentina”. (Cafiero, 1974: 181)
Vale mencionar los esfuerzos que ya se venían realizando desde la revolución del ’43 como antecedentes del IAPI, orientados a suprimir el control del capital extranjero dentro del mercado de granos. Señala Fermín Chávez “como antecedente del IAPI, justo es recordar el Decreto 10.107/44 que declaró de utilidad pública y sujeto a expropiación el uso de elevadores de granos, cargadores, galpones, etc y otras dependencias de los puertos susceptibles a ser utilizadas para el almacenamiento y embarque de granos, declarándose la caducidad de los arrendamientos y cesiones, disponiéndose que su explotación quedaría reservada a la Comisión de Granos y Elevadores. Con el dictado de dicho decreto, culminó el privilegio de algunas firmas exportadoras, que abonaban precios ínfimos por locaciones de estas instalaciones y cobraban altísimos alquileres a la Junta Reguladora de Granos por el depósito que se realizaba de los mismos”. (Chávez, 1993: 84) Durante este periodo también se congelaron los arrendamientos, medida que favoreció a los locatarios de los campos, así como la sanción del Estatuto del Peón Rural que protegía al eslabón más débil del trabajo agropecuario.
Como sostuvo Cafiero: “No solo era necesario regular, orientar y dirigir la política comercial agraria, en sus aspectos internos y externos, sino que además era fundamental disponer de los recursos y medios necesarios para realizar una política de nacionalización y ampliación de los servicios públicos, de fomento de la industrialización, de regulación del mercado interno en función de la política social en marcha, de centralización de las compras e inversiones que se aprestaban a realizar casi todas las reparticiones y empresas de Estado, las Provincias y los municipios”. (Cafiero, 1974: 178)
La suerte del IAPI estuvo echada producido el golpe de la “fusiladora” en 1955, quien lo disolvió apenas tomó el poder. El retorno a las banderas de “libre mercado” terminó esta experiencia soberana que se había ganado un odio particular entre los sectores más concentrados del campo y la oposición liberal que derramó sobre el instituto todo tipo de denuncias infundadas de corrupción. Dice Alejandro Tarruela: “Reynaldo Pastor, diputado puntano por el partido conservador exponía las razones del libre comercio mientras que Silvano Santander, diputado radical, fabulador que debió reconocer en algún momento que urdía argumentos de sus imaginerías, dijo en el Parlamento dónde conducía sus ataques al IAPI: “cuál ha sido el criterio económico, financiero, comercial y jurídico del IAPI en su acción monopolizadora como importador y exportador”. El General Lonardi se lo respondería al justificar en el golpe de 1955, la disolución del organismo y afirmar que se había caracterizado no sólo por una desacertada gestión comercial y financiera, sino por constantes e injustificadas intervenciones en distintos aspectos de la actividad económica. Se retornaba así al ideario liberal del libre comercio (…)”. (Tarruela, 2012: 309)
A propósito de esta revancha corporativa, Cafiero sostiene: “Ninguna de las instituciones y sistemas creados para ejecutar el programa de independencia económica abordado por el gobierno peronista ha sufrido más ataques ni diatribas que el IAPI. Desde los viejos monopolios de importación y exportación que de antiguo han actuado con impunidad en el comercio exterior argentino, pasando por las enfáticas afirmaciones de los sirvientes de los monopolios, hasta llegar a las voces interesadas de los clientes exteriores del país, un coro ha anatematizado las funciones y la acción desplegada por el IAPI en los tonos y con los argumentos más variados, muchos de ellos colindantes con la procacidad”. (Cafiero, 1974: 179)
La Argentina exportó en el último año 100 millones de toneladas de granos y subproductos por un volumen de US$ 28.500 millones. Solo diez firmas controlan el 91% de la venta de granos al exterior. Veamos algunas firmas extranjeras que controlan casi el 50% de la comercialización: China Nationals Cereals, Oil &Foodstuffs comercializa el 15% de las ventas equivalente a 14,2 millones de toneladas. Luego, encontramos a Cargill que concentra el 12% de las operaciones de venta por 11,9 millones de toneladas. Continúa la lista Archer Daniels Midland con el 11% y Bunge con el 9%.
Vicentin y Aceitera General Deheza, empresas con estrechos vínculos con el capital extranjero, realizaron aproximadamente el 9% de la comercialización cada una, con 8,7 y 8,4 millones de toneladas respectivamente. Las principales compañías manejan además los puertos y terminales de embarque. 18 de las 22 terminales habilitadas se encuentran ubicadas en el Gran Rosario. (Martínez, 2020)
La posible expropiación de Vicentin, llevada a la quiebra por las maniobras espurias de sus propietarios realizados con el aval de la gestión Cambiemos, languidecida en los últimos días por la confrontación del conglomerado de la elite rural, la oposición política y los medios de comunicación afines a estos intereses, sumada a la falta de organización y estrategia en materia económica por parte del gobierno nacional, parece abortar una oportunidad sustancial para volver a enarbolar un proyecto de país acorde a las prioridades que urgen a la Argentina, al borde de una profunda crisis económica y social. Un proyecto de país que comprenda al agro como impulsor de una economía más justa y más fortalecida. Que contribuya al desarrollo de quienes trabajan el campo y no del capital extranjero que controla los precios de sus productos, su comercialización y remisión de la riqueza del trabajo argentino a sus casas matrices, ni de los intermediarios que funcionan como apéndice de esas corporaciones. Sostiene Aldo Ferrer en este sentido: “¿es el campo argentino un segmento del mercado mundial o un sector fundamental de la economía nacional? Además ¿la asignación de recursos la determina el mercado mundial o, en cambio, refleja la estrategia de desarrollo argentina? Las únicas respuestas compatibles con el despliegue del potencial productivo son que el campo es, en primer lugar, una actividad fundamental de la economía nacional y luego, que la estructura productiva debe ser el resultado de nuestra propia decisión”. (Ferrer, 2009: 99)
Si el Estado decidiera tomar las riendas de la principal actividad que generadora de divisas, además de que la ganancia de nuestra tierra bendecida y de su usufructo moldeado por el trabajo quedara en el país, lograría intervenir en la fijación de precios de la compra de los granos y de sus valores de venta en el mercado interno, pudiendo incidir en el precio local de la harina y el pan, entre otros productos de consumo básico local. Misiones que lo emparentarían con las delegadas en el IAPI aunque de menor magnitud que este último, ya que entre otras cuestiones implicó la nacionalización del comercio exterior.
Como también pudimos observar, la creación del IAPI funcionó en consonancia con otro conjunto de medidas económicas y sociales que sirvieron de motor para la revolución justicialista. En la actualidad, son pocos los elementos estratégicos que permitan vislumbrar un trazado político en pos de la construcción de una nación bajo las tres banderas que rigieron al peronismo histórico. En la medida que el pueblo organizado a través de las instituciones intermedias de la comunidad no le exija a la dirigencia política el cumplimiento de un programa en sintonía con los intereses nacionales, seguiremos naufragando en los dimes y diretes de los avatares de la coyuntura. Como sucedió en el pasado, las mayorías no dudaron en acompañar y dar su vida bajo el liderazgo de Perón, único intérprete de una canción cuya partitura creó el pueblo. Siempre estamos a tiempo, como cantó Zitarrosa “no hay nada más sin apuro, que un pueblo haciendo la historia”.

Bibliografía
AAVV (1993): Historia Argentina. El justicialismo. Tomo XIV. Buenos Aires, Oriente.
Cafiero A (1974): De la economía social-justicialista al régimen liberal-capitalista. Buenos Aires, Eudeba.
Ferrer A (2009): Vivir con lo nuestro. Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica.
Galasso N (2006): Perón. Formación, Ascenso y Caída. Buenos Aires, Colihue.
Martínez B (2020): Granos, quiénes juegan en el mercado que aporta los dólares que necesita el país. www.lanacion.com.ar/economia/campo/asi-funciona-mercado-granos-argentina-nid2379909.
Rapoport M (2012): Historia económica, política y social de la Argentina (1880-2003). Buenos Aires, Emecé
Solanas F y O Getino (1971): Perón, la revolución justicialista. www.youtube.com/watch?v=r2VK2YSOpxI.
Tarruela A (2012): Historia de la Sociedad Rural Argentina. De la colonización española a nuestros días: radiografía de la oligarquía terrateniente. Buenos Aires, Planeta.
Volkind P (2020): Vicentin: Concentración y extranjerización en un sector estratégico. elpaisdigital.com.ar/contenido/vicentin-concentracin-y-extranjerizacin-en-un-sector-estratgico/27320.

martes, 7 de julio de 2020

LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA ATENTA CONTRA EL MEDICAMENTO COMO BIEN SOCIAL


Jorge Rachid, julio 2020


Desde hace décadas que el paradigma de la salud, dejó de ser su fortalecimiento, pasando por presión mediática y del Mercado a ser un instrumento exclusivo, de la atención de la enfermedad y de la cronificación de las enfermedades. Es decir la prolongación infinita de la prescripción de los medicamentos, sobre las poblaciones, en reproducciones, por miles de millones de comprimidos y por ende de ganancias, sobre bases no siempre ciertas.
No significa esta afirmación que los medicamentos no sirvan para atender determinados tipo de patologías.
Pero existe una diferencia entre la prescripción médica del medicamento y la Medicalización como cultura de sobrevivencia, instalada sobre el conjunto de la población, bajo el concepto que cada afecto, necesita un control farmacéutico, cada acto de la vida debe estar asentado en una medicación que controle sus emociones, sus fuerzas, su fisiología natural y sus predisposiciones psicológicas, deben estar medicadas.
Estas primeras reflexiones, en épocas de Pandemia y Cuarentena, sirven para darle contexto a una información que demuestra, como a nivel global, el Complejo Militar Industrial Farmacéutico de EEUU, decide las líneas de acción, no sólo de tratamientos, sino de consumo médico. Es que EEUU acaba de adquirir la totalidad de la producción del medicamento Redemsivir, de Laboratorio Gilead, un antivirósico que es paliativo de la enfermedad, no es curativo, pero aun así colabora en la disminución de los síntomas y el tiempo de evolución.
Lo importante es que éste Laboratorio, es el mismo, que en su momento presionó desde el Tamiflu, para el tratamiento de la gripe aviar que fue declarada Pandemia, antes que produjese los efectos devastadores de la actual virosis, y lo hizo la OMS a partir de la decisión de dos de sus directores, que eran funcionales a dicho Laboratorio y fueron echados, por esa situación. Claro que la empresa había logrado 5 mil millones de dólares, con esa decisión a nivel global.
Es el mismo Laboratorio que adquirió en 11.200 millones de dólares (no es equivocada la cifra) la patente del Sofosbuvir, el único medicamento que en los últimos 50 años se descubrió para la cura efectiva de una enfermedad, en este caso la Hepatitis C.
Los dueños de ésta empresa, son Donald Rumsfeld y Paul Singer. El primero ex Secretario de Estado de EEUU y traficante de armas, denunciado por Hilary Clinton en campaña electoral, por haber pasado el Tamiflu de 67 u$s a 640 u$s, cuando Gilead compró todos los campos de anís del mundo, que proveen para la elaboración de ese medicamento. Paul Singer es el titular de del Fondo de Inversión Buitre, que a través del Juez Griesa, logró deteriorar el tratamiento de la deuda soberana argentina.
Porqué deteriora esta actitud del gobierno de EEUU, la visión que determina la OMS sobre el medicamento como un Bien Social?. Es porque los medicamentos no podrían ser teóricamente bienes de Mercado, pues deberían estar garantizando accesibilidad y universalidad a los pueblos, a igual precio en moneda constante, situación que no sucede en la actualidad. El medicamento sofosbuvir comentado, tiene tres precios: para países de altos ingresos 1000 u$s el comprimido, de ingresos medios 100 u$s y pobres 10 u$s, el mismo comprimido, con una cadena de valor del primer caso del 33mil% de acuerdo a su costo de producción.
PORQUÉ TIENE RELEVANCIA EN LA PANDEMIA?
En primer lugar porque está dando una señal al mundo de un medicamento que no tiene otra acción que paliativa, pero que a partir de su difusión internacional, todos los gobiernos querrán adquirirlo, o sea una maniobra de marketing comercial. Por otro lado la adquisición de la totalidad de la producción de un medicamento supuestamente útil, por parte de EEUU, refleja la brutalidad inhumana con que están dispuestos a manejarse, incluso con la hipotética vacuna que seguramente saldrá para fin de año.
Planteamos desde diversos ámbitos de actuación sanitaria y política internacional, que la vacuna contra el coronavirus, no debe ser Patentada, debe ser universal y sin costos, frente a una Pandemia que sacude al mundo.
Esta posición se sustenta en el drama ocasionado por el coronavirus, al estilo de la poliomielitis de los años 56, en donde la resolución surgió de dos vacunas, la Salk y la Sabin oral, que nunca fueron patentadas, siendo de acceso universal y gratuito. Cuando le preguntaron a Sabin si la patentaría, respondió: “acaso de se puede patentar el sol”.
Es como cuando le preguntaron a Miguel Ángel sobre su obra de arte magna La Piedad y dijo: “yo sólo saqué lo que sobraba de mármol”. Esa características humanas, que consolidan la conceptualización universal de la solidaridad, es desde hace décadas derrotada por la Industria Farmacéutica, que ha puesto de rehenes a los pacientes de todo el mundo, en una concepción de Mercado, que no solo es darwiniana, en donde sólo accede el que puede, sino que transforma el concepto solidario que debe primar en la salud, en un bien de lucro.
Eso situación hace que el sistema sanitario se mueva alrededor del cual,  avanzando sobre el financiamiento total de los presupuestos sanitarios y postergando “sine die”, los programas de prevención de la salud, que debería ser el paradigma a defender.
Por último, la Pandemia trajo en medio del drama, algunas derrotas a la concepción neoliberal, en su mirada cultural dominante. En efecto, el Estado ha sido reivindicado a nivel global como ordenador social y ejecutor de las políticas sanitarias, derrotando al Mercado como eje de esa concepción.
Por otro lado ha consolidado la conciencia social solidaria, que derrota al individualismo feroz, egoísta y meritocrático, que instaló el neoliberalismo durante décadas. En esa dirección la cultura sanitaria fue formateada por la Industria Farmacéutica, cambiando el eje de las políticas de salud.
El gobierno nacional y popular ha avanzado en estos días pandémicos, en una reformulación de estos paradigmas, al reinstalar no sólo el Ministerio de Salud que había borrado por el neoliberalismo, sino que asume la conducción de la totalidad de los efectores de salud, de gestión pública y de gestión privada, en una acción conjunta de decisión política de Salud Pública para enfrentar la Pandemia, con una conducción unificada, más allá de la fragmentación que había instalado la lógica y los instrumentos institucionales apuntalados por el neoliberalismo dominante.
O sea que el gobierno comenzó un derrotero destinado a reparar el daño ocasionado a la Patria, al Pueblo y a la Salud Pública en los últimos años.


lunes, 6 de julio de 2020

Del Kibutz a Comunidad Organizada


Luis Gotte, junio 2020

La pequeña trinchera

El kibutz es una "sociedad cooperativa de desarrollo cuyos miembros viven en comunidad, organizada según los principios de propiedad colectiva de los bienes, del trabajo personal (rechazo de la mano de obra asalariada), de la igualdad y de la cooperación en los ámbitos de la producción, del consumo y de la educación".
Se diferencia de una cooperativa clásica en al menos tres rasgos que precisamente lo caracterizan como una empresa más comunitarista: mayor nivel de actividad colectivizada, ejercicio de una democracia más directa y un sistema de remuneración menos proporcional y más igualitario.
La experiencia kibbutziana puede resultar una interesante estrategia que pudiera desarrollar algún gobierno bonaerense para, de alguna manera, contener a nuestras familias en sus pueblos y evitar la migración hacia esa gran urbanópolis que es la Región Metropolitana de Buenos Ayres (La Ciudad de Buen Ayre y sus 43 Partidos-municipios adyacentes) de 18.380 km2 y casi 15 millones de hab.
Si bien es bien cierto que nosotros tenemos nuestra propia concepción de organización, Comunidad Organizada, también es justo observar experiencias extranjeras para conocer en tiempo real su funcionamiento.
El kibutz asume la completa responsabilidad por todas las necesidades de sus miembros, hojas de afeitar y vivienda, cortinas y entradas para conciertos, servicios médicos completos y luna de miel, educación y asistencia financiera a dependientes fuera del kibbutz, plantas para el jardín y viajes al extranjero. El nivel de los servicios depende, naturalmente, de la situación financiera de cada kibutz. El denominador común de estos principios operativos, y su resultante global, es el fuerte grado de colectivización que implican.
Somos conscientes que, nuestros paisanos no se amoldarían a un régimen colectivo de trabajo y remuneración de esas características, es más, este sistema de colectivización es propio de la estructura cultural israelí. Sin embargo, podemos tomar ejemplos y adecuarlos a las necesidades más inmediatas de nuestra provincia. Por ejemplo, su organización administrativa de poder y su Asamblea General. Que para nuestros pueblos serían las Juntas Vecinales donde los vecinos eligen (en Asamblea y de manera directa) al Delegado Vecinal quien no solo los representa ante el Intendente, sino que se constituye en un punto de promoción de la producción, la inversión, el desarrollo y el trabajo de su pueblo. Además, podrá formar una Federación de Delegados Vecinales del mismo Partido-municipio: y éstos a su vez conformar Confederaciones Vecinales entre distintos Municipios, que los integraría a una política más regional, efectiva y práctica. Así la ciudad cabecera no se quede con los recursos y las inversiones, los votos y todos los Concejales.
Los pueblos y ciudades no cabeceras de Municipio deben lograr su propio autosustento y autonomía, como en los kibutz. Sus jóvenes aprender el oficio de la herrería y la tornería, informática y mecánica, tener conocimientos de cultivos en granjas comunitarias, en la diversidad alimentaria, la acuoponía (sistema de producción sostenible de plantas y peces que combina la acuicultura tradicional, que es la cría de animales acuáticos como peces, cangrejos de río y camarones; con la hidroponía, cultivo de plantas en agua en un medioambiente simbiótico), la utilización de materiales y metales para la construcción de viviendas autogestionadas, como la utilización de energía renovable, saber de las ventajas de una economía circular y de la importancia de la ecología para la sustentabilidad de la comunidad.  
También debe requerirse del compromiso de todos que, solo se consume lo que el pueblo produce, todo se compra y distribuye dentro del pueblo, la mecánica y arreglos de artefactos se hace en el lugar.
De lo que se trata es de salvar a los pueblos de nuestra provincia. Son más de 700 que están por desaparecer, y a nadie les importa.
Para todo ello necesitamos del cumplimiento de tres variables fundamentales: el repoblamiento de nuestra región surera, donde cada Distrito-municipio deben contar con alrededor de 80 mil hab. distribuidos proporcionalmente en toda su geografía territorial; que dichos Municipios gocen de autonomía plena; y, que puedan tener sus propias Cartas Orgánicas. Por otro lado, el gobiernos provincial deberá realizar inversiones en infraestructura, tanto ferroviaria como lo relacionado con la informática. 


La SIP contra el Gobierno Nacional


Por Gabriel Fernández para RADIO GRAFICA


El pedido público de la SIP se refiere (lo explica en un comunicado), a las “amenazas de procesos judiciales y campañas de descrédito en contra de prestigiosos periodistas argentinos, entre ellos, Luis Majul, Jorge Lanata y Daniel Santoro”. Como se observará, la entidad empresaria internacional no teme limar su propio prestigio.
El titular de la entidad, Christopher Barnes, indicó que es preciso “prestar atención a Argentina, porque creíamos que la persecución, el acoso y la estigmatización gubernamental contra medios y periodistas era cosa del pasado”. Barnes es director del diario jamaiquino The Gleaner (El Cosechador, podríamos traducir). “Esperamos que el presidente Fernández, respetuoso de las garantías constitucionales, alentará la moderación de sus funcionarios y no permita al país retroceder al pasado en materia de libertad de prensa y expresión” completó.
La acción de la SIP –“esos hampones”, como definiera limpiamente a sus miembros Arturo Jauretche– se relaciona con la persistencia y profundización de polémicas abiertas en la sociedad argentina acerca de algunas escandalosas tergiversaciones mediáticas de la realidad nacional. En ese marco es preciso inscribir la vinculación de periodistas liberales antiperonistas  con los servicios de inteligencia, su accionar para tensionar el rol del Poder Judicial y su boicot a la cuarentena dispuesta por el oficialismo para cuidar la salud de la población en medio de la emergencia sanitaria.
En el ámbito local, el diario La Nación, entre otros, salió a fundamentar el planteo de la SIP. En su edición de hoy apuntó que “dirigentes del oficialismo reclamaron públicamente que sean detenidos algunos periodistas. Lo que llevó a profesionales prestigiosos, como Marcelo Longobardi a advertir que se preparan intentos para encarcelar periodistas en la Argentina”. Con sentido del humor no develado, el matutino que participó de todos los golpes de Estado en la Argentina contemporánea intentó describir la asociación citada: “entidad sin fines de lucro dedicada a la defensa y promoción de la libertad de prensa y de expresión en las Américas. Con sede en Miami, la componen representantes más de 1300 publicaciones”.

Sigamos. El periodista mexicano Roberto Rock, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, explicó que la preocupación por los hechos recientes responde a que “el hostigamiento verbal o virtual y la estigmatización, más allá de la intención de buscar restar credibilidad a los periodistas, indefectiblemente son el preámbulo de la violencia. Las autoridades de la SIP dijeron que el discurso de odio, que actualmente ha generado un trascendente debate a escala mundial, además de incentivar la violencia, debilita la libertad de prensa y la democracia”.
La maniobra tiene la intención de acorralar al gobierno argentino para que obedezca los lineamientos económicos propuestos por las minorías agroexportadoras, los sectores financieros y las compañías privatizadas de servicios públicos que están entrelazadas con los grandes medios. También, a forzar un desencuentro interno en la coalición gobernante, induciendo un desmarque entre el jefe de Estado y su vicepresidenta, quien lo había promovido en el tramo preelectoral. Asimismo, a quebrar el vínculo entre los espacios kirchnerista y massista que configuran las zonas más importantes de esa agrupación.
El decurso de los acontecimientos recientes ha evidenciado la configuración de un bloque productivo nacional formado por la totalidad de los protagonistas del mercado interno. Estas franjas, a diferencia de otros tramos de la historia, han encapsulado a las minorías antiproductivas y están presionando sobre el gobierno para el establecimiento de una economía nacional orientada al crecimiento y la generación de empleo. Es necesario recordar que el conjunto de las empresas productivas argentinas, más las cooperativas –entre las cuales se cuentan los medios de comunicación populares-, el movimiento obrero y las organizaciones sociales, han desplegado su planteo por una intervención estatal, especialmente en el rubro agroalimentario y exportador.
Sin embargo, hasta el presente, el presidente Alberto Fernández intentó un buen trato con los medios monopólicos. Los recibió, dialogó con sus directivos y sus periodistas, ratificó las grandes pautas publicitarias previas y hasta cooperó con el pago de sueldos con el argumento de zanjar dificultades financieras en medio de la cuarentena contra la pandemia. La respuesta salta a la vista. En ese trazo de acción, cabe incluir la desatención hacia los medios sociales que la comunidad ha generado, pese a aventajar notoriamente en calidad a los concentrados, y la neutralización de los lineamientos editoriales de los medios públicos, que no van a fondo en ninguna de las temáticas de actualidad y ni siquiera se animan a realzar las políticas estatales.

Bien. Esta táctica asentada en la amistad con los monopolios de la comunicación ha llegado a un borde inocultable. El trato privilegiado y la priorización de sus intereses sólo ha derivado en crecientes ataques contra la sociedad, focalizados en un momento crítico de la vida nacional. Esto es así porque la trama económica que contiene a esas empresas va mucho más allá de la voluntad de un directivo o de un periodista y se genera en las necesidades de los conglomerados empresariales que dominan el rubro. Estos espacios no respaldaron la gestión oligárquica previa por error; lo hicieron para desmontar la economía productiva nacional y trasladar recursos hacia la renta, la exportación primaria y la fuga de divisas.
El gobierno argentino tiene ahora la posibilidad de actuar en beneficio del pueblo en su conjunto. No sólo porque es justo hacerlo, sino también porque posee un respaldo social sólido y mayoritario para concretarlo. Ese apoyo puede diluirse si insiste en consentir insultos como los descriptos en las líneas precedentes y persistir en una política que fortalece a quienes lo atacan. La intoxicación que están gestando los conglomerados que encarna la SIP, damnifica la perspectiva de construir una sociedad armónica. Las derivaciones a gran escala de semejante accionar pueden ser trágicas para nuestra Patria.

Independencia Económica 1947 - 2020


domingo, 5 de julio de 2020

Vale la pena disputar la presidencia del BID – Por Miguel Ángel Barrios, especial para NODAL


Por Miguel Ángel Barrios  para NODAL

4 julio, 2020

Lo afirman mismos ex-presidentes del BID, y ex presidentes de izquierda y de derecha de la región. Mantener la presidencia latinoamericana del principal Banco de financiamiento en la región, en lugar de una presidencia en manos de EE.UU, unió a Lula y Evo Morales, con Henrique Cardoso y Julio María Sanguinetti.
La novedad geopolítica más importante de América Latina del 2020 ha sido la convergencia de ex presidentes latinoamericanos, de izquierda y de derecha, en torno a la defensa del Banco Interamericano de Desarrollo presidido por un latinoamericano, y el rechazo casi unánime a la propuesta de los EE.UU de presentar un candidato propio a la presidencia del organismo. Se trata de Mauricio Claver Carone, un candidato cuyo cargo actual habla por sí solo de su enfoque para la región: Director para América Latina del Consejo de Seguridad Nacional, nombrado por el propio Trump.
Desde Ignacio “Lula” da Silva y Evo Morales, entre otros del Grupo de Puebla, hasta Juan Manuel Santos, Henrique Cardoso, Julio María Sanguinetti y Ernesto Zedillo; es decir, desde un amplio y heterogéneo abanico, se alinearon para rechazar y observar con severa preocupación la nominación de EE.UU como candidato para la futura presidencia del BID.
Como queda claro, no se trata de un rechazo ideológico o teórico, sino de uno de profundas consecuencias prácticas. Todos estos ex presidentes conocen de primera mano por su tiempo en los gobiernos y valoran la importancia de que el financiamiento del BID debido, justamente, a su ausencia de ideología o condicionamientos de reformas a la hora de otorgar préstamos. Dicho de otro modo, todos los ex presidentes de la región vieron en el BID un organismo confiable, en el cual no subyace una amenaza de prepotencia o condicionamientos, un organismo respetuoso de su historia y contexto nacional, pero sobre todo, a un organismo hermano.
En consecuencia, se podría afirmar que el BID se convirtió en un punto de convergencia común de los latinoamericanos en su defensa como “bien público” común aglutinando a todos, y sin dudas como lo dijo Felipe Herrera “es mucho más que un banco”, porque busca un futuro común. Y eso solo se puede garantizar si su presidente es latinoamericano, que posea un pasado común. Y esto lo saben todos.
Un banco que desde su fundación en 1959 no perdió (tal vez sea la única excepción) su visión y misión fundacional, pese a los avatares de la Guerra Fría, los regímenes militares, los procesos de baja o alta intensidad democrática de nuestros países; de potenciar a partir de proyectos propios el financiamiento para combatir la pobreza y fomentar el desarrollo (no el crecimiento), junto al valor agregado de poseer un verdadero laboratorio de ideas motorizadoras y generadoras de políticas públicas.
El BID nunca se apartó de los fundamentos de su primer presidente, el chileno Felipe Herrera, que decía que su finalidad era la realización del desarrollo latinoamericano integrado, “y no solamente para el desarrollo aislado o singular de cada país particular; […] contra las rigideces del internacionalismo financiero organizado a base de la concepción errónea de considerar a todos los países teóricamente iguales cuando las diferencias de desarrollo entre unos y otros determinan por el contrario, desventajas de tipo de financiamiento, para los menos desarrollados” (Felipe Herrera. “Nacionalismo Latinoamericano”. Editorial Universitaria S.A. Santiago de Chile.1.967. Pág. 25).
Un banco que siempre abogó por la “unidad en la diversidad” que tanto promueve nuestro Papa Francisco.
El BID como lo dijo Herrera es “algo más que un banco”. En efecto, es la institución que le brinda, desde la cooperación, un trato favorable a la región, o mejor dicho, a todos los países por igual.
El uruguayo, Enrique Iglesias, otro ex presidente del BID, afirmó que “gracias a sus recursos intelectuales y financieros se lo podría llamar el banco de la educación, del agua limpia, del desarrollo agrícola, minero e industrial, de la irrigación, de la energía, del desarrollo urbano, de la pequeña empresa y de la integración.  El éxito del BID lo convirtió en paradigma de los bancos regionales”.
Hoy el BID financia anualmente un centenar de proyectos en infraestructura, educación, integración comercial, y facilita el diseño y la ejecución de reformas en la educación, políticas de seguridad ciudadana, salud o la modernización del Estado. A su vez, tiene un brazo privado que participa en proyectos empresariales y presta asistencia técnica.
Entre los bancos, el BID es de lejos, el primer financiador de América Latina y el Caribe y posee una cartera de préstamos de 100 mil millones de dólares.
A diferencia de otros organismos como, el Banco Mundial o el FMI, que brinda préstamos condicionados y de reducción del mercado interno, el BID está en la posición opuesta, con una visión estratégica vehiculizada en un esquema de inversiones de políticas sociales con el valor agregado del conocimiento, combinando préstamos, políticas de desarrollo económico y social, generando confianza y credibilidad junto a un laboratorio de ideas de planes innovadores en políticas públicas.
EE.UU rompe con 62 años de la historia de la organización que siempre tuvo presidentes latinoamericanos.
Este acuerdo de poseer presidentes latinoamericanos, ha sido parte de las reglas no escritas de la institución, y sus pesos y equilibrios, siempre ha incluido la presencia de un candidato por parte de los EEUU en su vicepresidencia y representantes en puestos claves, como expresión de un acuerdo político duradero y exitoso.
Si se produce la ruptura del acuerdo multilateral por parte de EE.UU, se constituirá una grave asimetría de poder, que solo traerá inestabilidad a la región.
En el fondo, esta actitud de Trump responde  al deseo de consolidar su política de poner fin al multilateralismo y utilizar al banco como un instrumento directo de sus propios intereses políticos e ideológicos en la región. Así como a su patrón de ruptura hacia toda la cooperación política internacional. Ya lo ha hecho bloqueando la Organización Mundial de Comercio, y se ha ido del Acuerdo Climático de París, para nombrar algunos casos.
Lo antedicho coincide con exactitud con los antecedentes y trayectoria del candidato propuesto: Mauricio Claver Carone.
Como dijimos anteriormente, es el actual Director para Asuntos del Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad de la Casa Blanca y antes ocupó -y esto es de vital importancia- la silla de EE.UU en el directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI), y es quien personalmente impulsó (en desacuerdo a muchos otros países del directorio) el préstamo impagable de U$57.000 millones para la Argentina durante el gobierno de Macri como apuesta para su reelección.
Y más aún, para que quede más transparente su currículum, es uno de los arquitectos del endurecimiento extremo, casi militar, de la política exterior de los EE.UU hacia Venezuela, violando la tradición multilateral del derecho interamericano, concretamente la doctrina Drago. Mauricio Claver Carone es una persona cerrada al diálogo que rechaza y humilla a quien no se acerca a su posición. Fue protagonista de un acontecimiento insólito durante la asunción de toma de mando del presidente Alberto Fernandez, que durante la mañana de aquel 10 de diciembre del 2019 abandonó la ceremonia manchandola con declaraciones a la prensa, diciendo que no iba a tolerar la mera presencia de representantes del gobierno de Venezuela y Cuba allí (junto a decenas de países más), y que Argentina empezaba por un mal camino. Si este es el tipo de caza de brujas que se viene en el principal financiador del desarrollo de América Latina, corre serios peligros la estabilidad regional.
A ello hay que agregarle el capítulo de financiamiento chino en la región. Esta es la otra parte que busca reducir al mínimo EE.UU en América Latina. Es decir, los préstamos del propio BID podrían llegar sólo bajo la promesa de eliminación de proyectos chinos en los países. Eso podrá hacerse de modo sano sólo si EE.UU presenta alternativas propias genuinas, y no bajo amenazas.
Por otro lado, México y la Argentina han propuesto la candidatura a presidente del BID, del actual Secretario de Asuntos Estratégicos de Argentina, Gustavo Beliz.
Beliz, además de ser latinoamericano, a diferencia de Claver Carone, exhibe una intachable trayectoria en la tradición de Felipe Herrera, Ortiz Mena y Enrique Iglesias -todos los presidentes latinoamericanos del Banco-, y en su carácter de ex funcionario del BID por quince años, donde impulsó áreas innovadoras desde las ideas y la acción en el campo estratégico de la seguridad ciudadana, la agenda climática, y sobre todo la irrupción de las tecnologías disruptivas de la Industria 4.0. Son justamente las publicaciones realizadas por Beliz las que dispararon el debate y el estudio de la 4ta Revolución Industrial en toda América Latina; hasta fueron los más citados y descargados en la historia del organismo.
En síntesis, de lo que trata es de optar entre Claver Carone y un modelo de BID análogo al del FMI, con sus condicionamientos ideológicos (lo que significaría sepultarlo en su esencia), o Gustavo Beliz y un modelo de BID como instrumento del desarrollo efectivo y moderno de nuestros países y mantenerlo como un bien público regional.
Basado en la trayectoria de cada uno, uno es un modelo a base de la imposición, y el otro a base de la cooperación y el desarrollo. Por eso, esta disputa por el BID, vale la pena pelearla.

Aritz Recalde: “Es momento de declarar una nueva independencia en la línea que planteó Perón en el año ’47”

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