viernes, 20 de abril de 2018

Jornada de debate sobre el Centenario de la Reforma Universitaria


Venezuela| Una oposición entre la payasada y la intervención militar extranjera


Julio Fernández Baraibar, abril 2018

El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, después de haber” superado, a pura fuerza de política, las violentas jornadas lanzadas por la oposición, vuelve a enfrentarse a una nueva elección, esta vez por la primera magistratura del país.
En el interín, el país sigue enfrentado a una aguda crisis económico-financiera que, pese a los numerosos errores que se le puedan señalar en esa área, es el resultado del asedio imperialista, que tiene en Estados Unidos y España su estado mayor. Esta crisis, si bien nunca puso en peligro las necesidades elementales de los venezolanos, a los que el Estado beneficia con distintas políticas alimentarias, ha generado un sin número de dificultades cotidianas -gran inflación, depreciación de la moneda, colas bancarias, colapso de los cajeros automáticos, carencia de circulante, mercado negro de divisas- y ha empujado al exilio a una enorme cantidad de venezolanos. Posiblemente la cifra de dos millones que da la oposición sea exagerada, pero es cierto que la presencia de emigrados venezolanos se ha hecho evidente en toda Latinoamérica, incluida la Argentina. Se trata de ciudadanos y ciudadanas jóvenes pertenecientes, en general, a la clase media y, incluso media alta, con buena formación escolar y, en muchos casos, con títulos universitarios, para quienes la vida en su país se ha vuelto insostenible y se han lanzado a la búsqueda de nuevos horizontes.
Muchos de ellos prefieren no hablar de política, declaran simplemente que “la vaina allá está muy difícil” y han logrado emplearse en supermercados, restaurantes y otros servicios. Hay también una emigración definidamente “escuálida”, es decir, opositora militante al chavismo y suele estar representada por hombres y mujeres de una más holgada posición económica.
Estas dificultades económicas llevaron al gobierno venezolano a crear una cripto moneda o moneda digital, el Petro, cuyo respaldo son las riquezas en petróleo, oro, piedras preciosas y minerales que tiene el país, lo que le permitiría efectuar las importaciones necesarias para el normal funcionamiento de su economía, hoy trabada por la confiscación financiera de sus dólares en el exterior.
Es decir, Venezuela está imposibilitada de operar con los dólares que percibe de sus exportaciones petroleras y, por lo tanto, con enormes dificultades para importar. En un país en el que tradicionalmente la inmensa mayoría de las mercaderías de consumo diario son importadas -recordemos el síndrome de Holanda- esta situación se torna catastrófica.
A todo esto, la oposición -una de las fuerzas políticas más torpes y crasas de América Latina- se encuentra en su permanente estado de división y con propuestas que, en muchos casos, lindan con el ridículo.
Así se ha creado un llamado “Tribunal Supremo de Justicia Legítima”, integrado por sedicentes juristas de prestigio, y que, desde Bogotá, pretende fungir como una especie de Corte Suprema en el exilio.
Esta verdadera “corte de los milagros” ha lanzado, vía Twitter, una serie de acusaciones contra el presidente Maduro, amenazando con realizarle un juicio político y destituirlo.
Como se ve, el patetismo infantil de esta “corte” no puede ser mayor. Estos payasos, en una,  reunión relámpago y en obvia ausencia del “acusado” y de su representante legal, decidieron el “inmediato” encarcelamiento de Maduro y dejan que la Asamblea Nacional, aquella que ganó la oposición y fue inhabilitada por desacato, se “pronuncie” sobre este “dictamen”, emitido en Colombia.

Como dice la agencia Misión Verdad: “Declarar la remoción del cargo del Presidente y “ordenar” su encarcelamiento por un “juicio” realizado en el extranjero por “magistrados” sin facultades, pasaría a la historia de la República como un adefesio

Los sectores ultras de la oposición -conducidos por Antonio Ledezma, el fugado de la prisión domiciliaria y autodenominado “presidente de la transición”, el anciano Diego Arría y la señora María Corina Machado, una  “niña bien” egresada de ingeniera en la Universidad Católica- agrupados en “Soy Venezuela”, ponen al otro partido Un Nuevo Tiempo, que, con Omar Barbosa, conduce el parlamento desacatado, en la situación de darle entidad a esas decisiones ridículas, violando la Constitución y el sentido común.
Como dice la agencia Misión Verdad: “Declarar la remoción del cargo del Presidente y “ordenar” su encarcelamiento por un “juicio” realizado en el extranjero por “magistrados” sin facultades, pasaría a la historia de la República como un adefesio con el que pocos quieren lidiar y que además puede devenir en responsabilidades penales para los parlamentarios ejecutores”.
Mientras tanto, el ex suboficial del Ejército y antiguo miembro del Movimiento V República, creado por Hugó Chávez al principio de su gestión, Henri Falcón, continúa su campaña presidencial, para enfrentar a Nicolás Maduro y el PSUV, en las elecciones de este año. La posibilidad de ocupar espacios políticos en los distintos estados es su principal motor, ante un eventual desgaste del PSUV y de Maduro. Sus miembros en el parlamento también se encuentran tensionados entre las posibilidades electorales y ceder a las pretensiones de los dirigentes que actúan desde el extranjero, con payasadas como la que hemos comentado, o, directamente, con amenazas de intervención yanqui.
Es sobre la base de esta “corte” de pacotilla que los gobiernos de Santos y Macri expresaron sus denuncias contra el gobierno venezolano en la última Cumbre de Lima.
El principal peligro que amenazaría la continuidad del gobierno de Maduro es sólo la intervención militar extranjera. Sobre ella se montan todas las expectativas y provocaciones de la oposición, la que intenta, por todos los medios, de convencerse a sí mismos de su inminencia.
Las Fuerzas Armadas Bolivarianas, el principal reaseguro del chavismo junto con una cada vez mayor organización popular, se han mantenido unidas y firmes en su apoyo al gobierno popular. Pese a sus amenazas y bravuconadas, EE.UU. no está en condiciones políticas de meterse en el lodazal que significaría una intervención militar en Venezuela, con excelentes relaciones diplomáticas y comerciales tanto con Rusia como con China. Y una intervención colombiana, fogoneada por la presencia militar norteamericana en el país, tampoco parece un mecanismo viable.

Con enormes dificultades económicas, con un asedio asfixiante del imperialismo y el capital financiero, el laberinto venezolano parecería resolverse, una vez más, saliendo por arriba, por la política.


Del portal MUCHO MAS QUE DOS

martes, 17 de abril de 2018

Washington impone la bipolaridad del mundo a sus aliados


Por Thierry Meyssan

RedVoltaire -17 de abril de 2018

Al disparar misiles contra Siria, en una operación coordinada con sus aliados de Francia y el Reino Unido, el extraño presidente Donald Trump impone a las potencias occidentales el fin del dominio unilateral que ejercieron sobre el mundo. El resultado insignificante de esta demostración de fuerza obliga a la OTAN a mirar frente a frente la dura realidad. Sin haber disparado un tiro, Rusia toma el lugar que antes ocupó la Unión Soviética en el equilibrio del mundo.
Durante las últimas semanas y por primera vez en la historia de ambos países, Estados Unidos y Rusia se amenazaron mutuamente con una nueva guerra mundial. El carácter totalmente desproporcionado de la crisis en relación con el tema de la disputa muestra que lo que hoy está en juego ya no tiene mucho que ver con lo que sucede en el Medio Oriente ampliado desde el año 2001 y que es exclusivamente un intento de mantener el actual Orden Mundial.
Después de la gigantesca masacre que ha costado millones de vidas en 17 años, desde Afganistán hasta Libia, las potencias occidentales se horrorizan con la muerte de unas 50 personas en la Ghouta Oriental, a las puertas de la capital siria. Y es ese el pretexto que Washington, París y Londres invocaron para desatar la agresión tripartita perpetrada contra Siria el 14 de abril.
No debemos dejarnos distraer par las circunstancias sino concentrarnos en el fondo del problema: las potencias occidentales tratan de mantener su dominación sobre el resto del mundo mientras que Rusia y China se emancipan de esa dominación.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no vaciló en espetarle a Rusia –en su cuenta de Twitter– que iba a lanzar sus misiles de nueva generación contra sus soldados en Siria. El embajador ruso en Beirut, Alexander Zasypkin, respondió inmediatamente que esos misiles serían derribados y que, además, los aviones y navíos que los lanzaran serían destruidos. El primer ministro de Turquía, Binali Yildirim, expresó su asombro ante estas bravatas callejeras y lanzó un llamado a la cordura. A partir de ese momento, todos los actores comenzaron a dar marcha atrás.
El grupo naval encabezado por el portaaviones USS Harry S. Truman zarpó de su base en Norfolk, aparentemente para posicionarse frente a Siria. Pero necesitará varias semanas para desplegarse en esa zona. Habrá que ver si la cuestión del enfrentamiento entre Estados Unidos y Rusia, o sea del inicio de la Tercera Guerra Mundial, vuelve a plantearse en ese momento.
Es evidente que la preparación de esa fuerza naval y de sus 6 500 efectivos comenzó mucho antes del asunto de la Ghouta, utilizado como pretexto para su despliegue.
La cuestión es entonces saber si, al desatar una lluvia de misiles sobre unos cuantos edificios abandonados, Washington y sus aliados han pospuesto el enfrentamiento para posicionarse mejor o si, por el contrario, han renunciado a la prueba de fuerza y se preparan para otra forma de conflicto.
El balance militar del bombardeo del 14 de abril es, cuando menos, sorprendente. Las tres potencias occidentales lanzaron 103 misiles, 71 fueron destruidos en vuelo por la defensa antiaérea de Siria, un laboratorio militar –que ya estaba desmantelado– fue arrasado y en 2 aeródromos algunas instalaciones se vieron afectadas. Todo ese diluvio de fuego dejó no más de 3 heridos y ningún muerto. Si Donald Trump, Emmanuel Macron y Theresa May querían hacer una demostración de fuerza, lo único que lograron fue poner en evidencia su impotencia.

Visto desde Damasco, el mensaje era claro: Siria está liberándose de los yihadistas, pero eso no le garantizará la paz y no podrá contar con ayuda occidental para su reconstrucción.
Las potencias occidentales afirmaron que Siria conservaba armas químicas a pesar de su adhesión a la Convención que las prohíbe. Afirmaron que sólo apuntarían a objetivos vinculados a esas armas. Pero, por ejemplo, lanzaron 4 misiles contra el aeropuerto comercial internacional de Damasco, un blanco exclusivamente civil. Felizmente, la defensa antiaérea siria logró interceptar esos 4 misiles.
En total, el Ejército Árabe Sirio –que sólo disponía de S-125, de S-200, de Buk, de Kvadrat y de Osa como medios antiaéreos– logró derribar, sin ayuda de nadie, dos tercios de los misiles occidentales. En definitiva, muy a su pesar, las potencias occidentales acaban de librar la primera batalla de su historia en la que no han matado a nadie. Francia, que por primera vez utilizó en situación de combate su nuevo misil crucero naval, no logró un éxito capaz de atraer a los posibles clientes.
Es cierto que las tres potencias occidentales que participaron en este bombardeo contra Siria se impusieron ciertos límites. Tuvieron mucho cuidado en no tocar objetivos rusos ni iraníes y tanto Rusia como Irán se mantuvieron al margen de la batalla. Pero no es menos cierto que las impresionantes fuerzas armadas de Occidente ya no cuentan con la capacidad necesaria para imponer su voluntad a las potencias medias cuando estas cuentan con la protección de Rusia.

Todos han entendido que, en lo adelante:
- Estados Unidos y Rusia –como antes lo hicieron Estados Unidos y la URSS– evitarán todo enfrentamiento directo en aras de prevenir la guerra nuclear;
- y que las potencias occidentales ya no “lesionarán” significativamente a las potencias medias aliadas de Rusia.
- La única forma de superioridad militar de Washington, Londres y París reside ahora en su capacidad de manipular grupos armados y de utilizarlos como “pantalla” en sus guerras a través de intermediarios.

Al arrastrar en su estela a Francia y al Reino Unido, el presidente Donald Trump los ha obligado a aceptar la realidad que hasta ahora rechazaban.
El gran show de la madrugada del 14 de abril de 2018 sólo fue una manera de salvar las apariencias. Luego de un cuarto de siglo de dominación occidental unilateral, las tres principales potencias militares que bombardearon Siria acaban de perder su posición predominante. El mundo ha regresado a una situación bipolar de guerra fría, cuyas reglas del juego están por definir. Así que la Tercera Guerra Mundial tendrá que esperar.


Jornada de debate en Rosario, provincia de Santa Fe


lunes, 16 de abril de 2018

Ramón Doll y su obra



El desencuentro entre los intelectuales y el pueblo

Marcos Mele  para la Revista Viento SUR

Ramón Doll (1896-1970) fue un abogado, ensayista, periodista y crítico de obras literarias e historiográficas. Este autor, que dio sus primeros pasos en política militando en las filas del Partido Socialista, tuvo la particularidad de publicar libros en un breve período entre los años 1929 y 1943, limitándose luego de ello a escribir en revistas y a prologar libros de autores amigos. Cuatro años antes de su muerte, encontrándose Doll en el más hondo ostracismo, la editorial Peña Lillo publicó Lugones, el apolítico y otros ensayos, reuniendo lo mejor de su obra polémica. En 1976 la editorial Dictio lanzó a la calle la segunda edición de Acerca de una política nacional y otras cuatro obras más reunidas en un solo volumen. Desde entonces nunca más fue reeditado un libro de Doll, siendo Norberto Galasso el único historiador que tuvo el mérito de escribir su biografía, a fines de la década de 1980.
¿Acaso los temas tratados por Doll perdieron vigencia con el paso de las décadas? Una somera lectura de sus escritos más conocidos permite desestimar esta apreciación. La revisión de la denominada historiografía liberal mitrista; el enjuiciamiento a la mentalidad colonial de los intelectuales; la exposición del carácter reaccionario y antinacional de los grandes medios de prensa; los cuestionamientos al rol perturbador del Poder Judicial; y una descarnada crítica a los escritores que ocuparon el más alto sitial de la superestructura cultural argentina, son algunos de los problemas a los que Doll entregó su pluma rabiosa.
Autores como Jorge Abelardo Ramos, Arturo Jauretche y Juan José Hernández Arregui tributaron en sus libros los escritos de Doll y desarrollaron exhaustivamente algunos de los tópicos por él adelantados. No está al alcance de este trabajo desentrañar las causas del olvido que recayó sobre Doll pero se aventura que este tiene, al menos, una doble causalidad. Por un lado, la acción demoledora de su crítica a la cultura oficial le cerró las puertas de las academias, las editoriales y las universidades. Por el otro, la pereza investigativa condujo a rotular a Doll bajo la égida del fascismo cuando, en realidad, lo más significativo de su obra lo produjo cuando adhería al socialismo y realizaba abundantes críticas al Estado corporativo italiano.
El propósito de este estudio es brindar al lector una clave interpretativa para abordar la fragmentaria y compleja obra de Doll. El análisis minucioso de sus libros y artículos permite reconocer un núcleo temático presente en forma constante, independientemente de sus virajes políticos. El tema que desveló a Doll a lo largo de toda su obra es la disociación entre las minorías cultas y el pueblo y, en distintos momentos, trató este problema en los planos de la cultura literaria, la historiografía y la política.

EN LA LITERATURA
Ramón Doll obtuvo notoriedad pública en el terreno de la literatura. A fines de la década de 1920, este joven crítico se abocó a enjuiciar a las obras literarias canonizadas y a sus autores. De espaldas a las rutas que llevan al éxito por medio de la lisonja, Doll puso en tela de juicio el divorcio entre las plumas consagradas y los problemas del pueblo argentino.
Así, Doll no vacila en calificar al Don Segundo Sombra de Ricardo Güiraldes como un personaje derrotado socialmente, antítesis de Martín Fierro. Es el héroe de Güiraldes el gaucho visto desde los ojos de los hijos de los estancieros, celebrada imagen de Doll tantas veces evocada y pocas veces reconocida.
Paul Groussac fue otro de los baluartes de la literatura que recibió la desembozada crítica de Doll. El francés, llave maestra del prestigio y la reputación literaria, fue calificado por Doll como “un viejo inhóspito de sonrisa nevada”. Es precisamente con Groussac que comienza a producirse en nuestras letras la desconexión con el pueblo, que “aborrece cordialmente una literatura de mandarines para los cenáculos porteños”.
En el camino de cuestionar el distanciamiento entre los escritores y la realidad nacional, Doll fustiga contra el joven Jorge Luis Borges, que empieza a desligarse de su prédica yrigoyenista y sepulta en el pasado su prólogo a la primera edición del Paso de los Libres de Arturo Jauretche. Ningún vestigio debe quedar de la vocación nacional de Borges para poder ingresar a los cenáculos de la intelectualidad; su prosa se transfigura en “antiargentina”.
El análisis virulento de Ramón Doll tampoco dejó en pie la obra de un hombre que, paulatinamente, se quitaba el ropaje opresivo de los círculos literarios y los grandes diarios. Tal es el caso de Raúl Scalabrini Ortiz y su libro El hombre que está solo y espera, calificado por Doll como una “biblia para el zonzaje”. Scalabrini, de fuerte temperamento, no toleró la afrenta de Doll y lo retó a duelo. Las heridas en el cuerpo de Doll fueron el comienzo de la reconciliación entre dos hombres que, con prepotencia de trabajo arltiana, buscaban demoler el edificio cultural de la semicolonia.
La batalla de Doll contra la literatura oficial le pone ante sus ojos un problema no resuelto en los países con independencia política declarativa y sumisión económica traducida en vasallaje cultural. ¿Cuál debe ser el rol de los intelectuales? ¿Toda su tarea es la reproducción mecánica de un conocimiento universal carente de irradiación nacional? Ramón Doll se pregunta qué sucede con los intelectuales argentinos que no ven con claridad nuestro medio. De esa manera, “la historia de la inteligencia argentina es la historia de la abdicación, del ausentismo, del egoísmo y del anti-argentinismo. El país se forma, se puebla, evoluciona (…) pero la inteligencia argentina da las espaldas a la realidad y al pueblo, a la tierra y a la Nación”.

DOLL HISTORIADOR
En 1934, con su libro El liberalismo en la literatura y la política, Ramón Doll expresa que su desvelo por desentrañar la ruptura entre los literatos y el pueblo no puede entenderse en su real magnitud sin un estudio del pasado nacional. En un contexto de surgimiento del revisionismo histórico, que quebró los cimientos del relato historiográfico oficial, Ramón Doll rastrea en el siglo XIX las raíces de este problema. Por esa razón, Doll será uno de los pioneros del revisionismo y participará de los orígenes del Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas.
El Doll historiador identifica en la pugna entre unitarios y federales la dicotomía intelligentzia-pueblo. La lucha entre ambas fuerzas políticas no refleja el enfrentamiento entre la civilización y la barbarie sino entre dos formas de concebir la Nación. Los unitarios, según Doll, fueron los “niños malcriados” de su época que, debido a la antipatía que el pueblo sentía por ellos, inhumaron las montoneras federales con el calificativo injurioso de la barbarie. En las filas del federalismo “prevalecieron las masas populares con su mayor sensibilidad territorial y con este acto primo de repulsa instintiva que tiene siempre el pueblo ante el intelectual y el extranjero”.
La oligarquía que revela su aversión al pueblo tiene su encarnación histórica en Bartolomé Mitre. Para Ramón Doll la historia oficial fue escrita con el solo propósito de resguardar la imagen de Mitre y esto explica la impopularidad de su relato. El pueblo comprende las raíces de esta falsificación y, por lo tanto, se niega a aceptar como el organizador del país a quien fuera “padre y tío de las oligarquías”.
Mientras los hermanos Julio y Rodolfo Irazusta o Ignacio B. Anzoátegui evitaban tratar la figura de Mitre, Ramón Doll aseveraba con audacia: “Despojado Mitre de sus títulos de liberal, demócrata y civilizador y sometido a una prueba rigurosa de recomposición histórica, en su Presidencia se llega a esta asombrosa y desopilante constatación: que su Presidencia fue una verdadera dictadura militar, ensangrentada por sus fieles lugartenientes uruguayos (Sandes, Arredondo, Flores, Rivas), enviados al interior para pacificar las provincias y someterlas al liberalismo y a la civilización”.


LOS PILARES DEL RÉGIMEN OLIGÁRQUICO
Hacia fines de los años ‘30, Doll pretende interpretar la realidad política argentina de la Década Infame y se topa una vez más con una minoría que concentra el poder político, económico y cultural, en detrimento de una inmensa mayoría que es aborrecida por la oligarquía.
Es por ello, que sus estudios sobre la literatura y la historia dan paso a la indagación de los pilares sobre los que se sostiene el régimen oligárquico. Doll considera que el primer soporte son los grandes diarios, La Nación y La Prensa, cuyos periodistas lejos de reflejar en sus páginas la libertad de expresión de individuos racionales -tal cual reza el abstracto imaginario liberal- entregan su tinta al poder omnímodo del propietario del diario.
El otro sostén de la oligarquía es el Poder Judicial, caracterizado por Doll como un órgano de perturbación nacional. De ese modo, Doll denuncia: “Observad bien: son siempre los mismos apellidos, son los yernos y los suegros, los hermanos y los cuñados. El abogado de un ferrocarril es siempre el profesor de la Facultad que un buen día salta a un juzgado o a una Cámara o el juez que salta a un buffete bien rentado por la Standard Oil y que, cabalmente, es profesor también de la Facultad. Se ha formado una oligarquía judicial nepótica dentro del Palacio de Justicia”.
En el marco de la Segunda Guerra Mundial el campo intelectual y político argentino se fragmenta en dos posiciones irreconciliables: aliadófilos o germanófilos. Unos pocos patriotas, como Raúl Scalabrini Ortiz y Arturo Jauretche, tienen la certeza de que ambos bandos beligerantes reúnen a potencias imperialistas opresivas del mundo colonial y semicolonial. La Argentina debe mantener su tradicional posición de neutralidad ante la guerra; “Los argentinos queremos morir aquí”, dicen los hombres de FORJA.
La capacidad creativa de Doll no lo exime de fallar políticamente y se pliega a los grupos germanófilos. Norberto Galasso recupera el testimonio de Arturo Jauretche que, tal vez, sirva para comprender los errores de Doll quien, en su obsesión por interpretar los problemas argentinos, tomó la vía muerta del fascismo: “¡Pobre Doll! Es fácil acusarlo ahora por volverse fascista, pero era muy difícil resistir, por aquel entonces. Era muy difícil no quebrarse ante la presión de los dos imperialismos que se disputaban el mundo”.

Tal vez la principal contribución de Ramón Doll para desentrañar la realidad del país fue poner al descubierto los lazos entre la oligarquía política y económica que detenta el poder y los círculos intelectuales que ejercen la dictadura del saber. Años más tarde, este tema será tratado ampliamente en tres obras notables: Crisis y resurrección de la literatura argentina de Jorge Abelardo Ramos (1954); Imperialismo y Cultura de Juan José Hernández Arregui (1957); y Los profetas del odio de Arturo Jauretche (1957).

Por esos momentos, Ramón Doll llevaba largos años recluido en el silencio y el olvido, pero su lucha contra la inteligencia desasida de los problemas nacionales proseguía a través de otras voces.

Siria resiste ante la prepotencia brutal del Occidente capitalista


Por Mario Scalisi



El bombardeo de EEUU, Francia y Reino Unido sobre Siria, es parte de la resistencia de EEUU, ante la llegada de la Multipolaridad. Aquellos países que pretenden ser independientes y que intentan utilizar sus recursos naturales para beneficio de sus pueblos, son brutalmente atacados por las fuerzas armadas y los organismos de inteligencia de los EEUU y sus aliados, para satisfacer la voracidad de sus patrones, el poder económico supranacional. El pueblo sirio resiste del mismo modo que lo hicieron otros pueblos a lo largo de la historia. Pero con la ONU al servicio de esos mismos poderes y cuando la impunidad ya no espera ni siquiera a las resoluciones del Consejo de Seguridad ni las necesarias pruebas, el mundo está cada día más cerca de una guerra que puede hacernos desaparecer. Analicemos cual es nuestro rol, por pequeño que parezca y cumplamos con ese rol, en defensa propia. 
En la primer nota de este ciclo sobre política internacional, “Una mirada a la Política Mundial y a la información que nos llega”, mencionamos entre otros temas, tres que es importante recordar, para poder leer los últimos sucesos ocurridos en el Medio Oriente: Todos tenemos una ideología, porque ese es el modo en que miramos al mundo; los medios masivos de comunicación en occidente están claramente manipulados en defensa de una ideología determinada y por eso nos “desinforma”; y por último, existen los “dueños del mundo”, aunque pretendan esconderlos y ningunearnos haciéndonos creer, que solo están dentro de mentes conspirativas.
O sea que para poder entender la compleja situación en esa zona, con la información que nos llega a través de los medios corporativos, necesitamos analizar: cuáles son las verdaderas razones para que toda la zona se encuentre en ese estado, quienes se benefician de la crisis política, humanitaria y de infraestructura que se genera y con qué estratagemas, nos pretenden hacer creer, noticias que son falsas.
El mundo unipolar o casi unipolar que conocimos en los últimos años, desde la caída del muro de Berlín y el estallido de los gobiernos socialistas, en especial la URSS, está mutando hacia un mundo multipolar, debido a varias razones: la llegada al poder en Rusia de Vladimir Putin, tal vez el líder mejor preparado de los que gobiernan países importantes del mundo; el imparable crecimiento económico de China; la elección de Xi Xinping y su acumulación de poder en el gigante asiático; la pérdida del liderazgo moral, por los EEUU; los sistemas de asociatividad con que Rusia y China se interrelacionan con los países emergentes; las brutales políticas exteriores de los EEUU, manejadas por los republicanos y los grupos de presión sobre la Casa Blanca; la pérdida sistemática de valor real del dólar en las transacciones comerciales; la creación de bloques regionales o económicos que se oponen a la balcanización del mundo. Estos son algunos de los motivos, pero hay más. Lo importante es que un mundo multipolar es mucho mejor, teniendo en cuenta la mala calidad de los líderes que conducían y aún conducen la unipolaridad. Al menos si podemos elegir con quien asociarnos. Claro, que después podemos equivocarnos de socios, pero ese es otro tema.
No cabe duda que la pelea de fondo para decidir el éxito de la multipolaridad, es entre Rusia y EEUU. Pero no es una pelea de uno contra uno, sino una confrontación donde la modificación de las alianzas genera acumulación de poder de un lado y del otro. Por eso el segundo funcionario más importante de Rusia, después de Vladimir Putin es Serguéi Lavrov, su canciller.
En Medio Oriente, por otro lado están las reservas de petróleo más importantes del mundo y además hay regiones de suma importancia por estar en los nudos de las comunicaciones comerciales internacionales. Es el caso de Irak y de Djibouti, respectivamente. En Irak los estadounidenses arrasaron a los uniformados ligados al ex Presidente y al partido Baas y mandaron a ahorcar a Saddam Hussein, quien anteriormente había sido aliado de EEUU, en la guerra contra Irán. En Djibouti, un pequeño país del cuerno de África, los chinos tienen su única base militar, fuera de China.
Pero hay otros países que representan un estorbo para las políticas exteriores de EEUU, por los Presidentes o por los modelos de gobiernos que representan. Libia, Siria e Irán, son tres de estos países.
Libia era liderada por un presidente ingobernable para Occidente, Muamar el Gadafi. Gobernó un país particularmente difícil de sacar adelante y convirtió a una tierra de beduinos en un país moderno, con características propias. Naturalmente la propaganda occidental hablaba despectivamente de él y lo trataba como a un demente. Sin embargo, en Libia sucedían cosas que no pasaban en economías importantes de occidente1: la electricidad era gratuita para todos, los préstamos eran con 0% de interés, el alfabetismo pasó del 5% al 83 %, la atención médica era gratuita y de alta calidad. Si un libio quería estudiar algo que el Estado no brindaba, se lo pagaban fuera del país. El Banco central de Libia no pertenecía a la misma familia que maneja los bancos de casi todo el mundo (tampoco el de Siria, ni el de Irán) (2). Pero claro, el sistema de gobierno no era una democracia blanca y prolija, como la que nos vende la CNN, sino que era un gobierno socialista de democracia semi directa. Y además Gadafi, cometió el error más imperdonable (para EEUU), planteó que África debía tener una moneda común que reemplace al dólar y que tenga como respaldo las reservas petroleras del continente negro. Y finalmente dio un discurso ante la ONU, que claramente lo condenó a muerte (3).
Las potencias occidentales enviaron a Libia mercenarios a provocar disturbios, a francotiradores italianos que disparaban sobre la población para culpar al gobierno y generaron así, lo que denominan una “pelea de perros”, donde diferentes grupos se enfrentaban entre sí y contra la policía. La revuelta, atizada por Occidente, para quedarse con los recursos del país y para partirla en dos pedazos acabó con la muerte salvaje del líder de Libia, como claramente lo explica Thierry Meysasan, fundador de la Red Voltaire (4). El pueblo libio vive hoy, mucho peor de lo que vivía con Gadafi. Lo mismo terminó sucediendo con el pueblo iraquí.
Al final del recorrido, si logran derrocar al Presidente Sirio Bashar Al Assad, irán por Irán (no es una redundancia). El país persa es gobernado desde 1979 por la revolución iraní, que en ese año derrocó al Sha Reza Pahlevi, quien estaba alineado directamente con los EEUU y Reino Unido. El ayatollah Jomeini, líder espiritual de esa revolución, contó con el apoyo de sectores de la izquierda e islámicos y los estudiantes y finalizó el proceso revolucionario instaurando una República Islamista.
Irán es hoy uno de los países más poderosos de la región con una economía con una fuerte presencia estatal, donde el reparto del ingreso, está en el 17º puesto en todo el mundo y en el 25º lugar en producto interno bruto nominal, en el mundo. Debido además a sus históricos acuerdos con Rusia es el último eslabón del intento de EEUU para llegar a la frontera de Rusia, en términos políticos.
Pero el tema de la semana y en realidad de los últimos años es Siria. Como dicen muchos, al hablar de la guerra civil que se está desarrollando en ese país, la frase recurrente es “en Siria no hay una revolución, hay una invasión”. Y esto es porque los grupos que intentan derrocar al Presidente sirio y a su modelo de gobierno no son sirios descontentos sino grupos alimentados, adoctrinados y armados especialmente por EEUU, Reino Unido e Israel (5). Este último es el país más desestabilizante de la región, debido principalmente a la alianza estratégica con EEUU. También en los últimos años se han “blanqueado” los acuerdos con Arabia Saudita, con quienes comparten antepasados, ya que la Casa Saudita, tiene sus orígenes en el mismo pueblo que el Estado de Israel (6).
Algunas características de Siria, nos demuestran que al igual que pasaba en Libia, es un país con muchos adelantos y a pesar de estar inserta en un mundo no occidental, tiene grandes avances incluso de acuerdo a nuestros estándares. Siria tiene un modelo de gobierno de tipo socialista, con características de avanzada de acuerdo a los estándares de sus vecinos. Por eso es acompañado por su pueblo y su Presidente tiene una alta aceptación y apoyo, por sus fuerzas armadas, a pesar de la guerra prolongada.
Solo para enumerar algunas características de Siria: en ese país, están prohibidos los alimentos transgénicos y su cultivo e importación; no tiene deudas con el Fondo Monetario Internacional ni con el Banco Mundial, ni con ningún órgano de crédito; la familia del Presidente pertenece a la tolerante orientación Alawí del Islam; las mujeres en Siria tienen los mismos derechos que los hombres al estudio, la salud y la educación; Siria tiene una constitución Laica y no tolera los movimientos extremistas y el 10 % de sus habitantes son cristianos; es el único país del Mediterráneo que aún conserva su empresa petrolera y sus pozos de petróleo tienen una reserva de 2.500 millones de barriles. Además, antes de esta conspiración contra su gobierno, Siria era el único país pacífico en la zona. Y un elemento muy importante a tener en cuenta: el gobierno sirio se opuso a que el gasoducto desde Qatar hasta el Mar Mediterráneo, pase por su territorio (9).
Pero para llegar al bombardeo de EEUU, Reino Unido y Francia de este sábado, se debió montar una serie de eventos que justifiquen el pedido a la ONU, para la acción de guerra y su aprobación, cosa que no sucedió. Para ello les inventaron un supuesto ataque químico contra la población, cosa absolutamente falsa (7), como ya hicieron con Saddam Hussein, antes de destrozar a Irak. Incluso ante esa posibilidad, sería ridículo que un país que se encuentra en una guerra civil que está ganando y con el desalojo casi total de los terroristas en Duma, tuviera necesidad de bombardear con armas prohibidas (10). Este montaje ya ha sido denunciado por lo que, Alemania no participó ni apoyó el bombardeo.
Paralelamente, ante la férrea defensa que Rusia hace de Siria, los ingleses organizaron un ataque de falsa bandera, que se conoce como el “caso Skirpal”, en el que fueron envenenados en Inglaterra con un gas nervioso un ex doble agente de inteligencia y su hija. Rápidamente el Reino Unido culpó del atentado a Rusia y más explícitamente a Vladimir Putin, quienes en todo momento desmintieron la información y pidieron participar del esclarecimiento del hecho, cosa que les fue negada. Finalmente un independiente laboratorio suizo, informó que según su estudio de las pruebas, el veneno habría sido la sustancia química BZ, un producto que tenían a su disposición los ejércitos de EEUU, Reino Unido y otros países de la OTAN y además certificó que en la URSS y en Rusia, el desarrollo y almacenaje de estas sustancias químicas, no se realizaba.
El caso Skirpal, el ataque y culpabilidad contra Rusia de parte del Reino Unido, aunque parezca mentira, también tiene que ver con la descalificación de Rusia en momentos en que en ese país se va  a disputar la Copa del Mundo de Fútbol, un evento a escala mundial que mostrará a todo el planeta las capacidades de la nueva Rusia, no solo como anfitriona, sino su capacidad productiva, la calidad de vida de su pueblo y también el control de la seguridad.
Poco podemos hacer desde este lugar, en el fin del mundo, como lo define el Papa Francisco, ante el poder que representan los intereses que defienden los EEUU y la OTAN. Pero desde algún lugar debemos revelarnos contra la injusticia. Eso debe ser para nosotros un deber ineludible, aunque rebelarnos solo sea informarnos para entender, esclarecer, informar a otros de lo que no comprenden o de lo que los quieren convencer, en contra de sus intereses. Y hacerlo con empatía, porque como decía Mark Twain, “es más fácil engañar a la gente, que demostrarles que han sido engañados”.
Este mundo seguirá existiendo como tal, si la multipolaridad nos brinda una estabilización entre las potencias militares que nos permitan elegir a que bando queremos pertenecer y de qué modo queremos relacionarnos entre las naciones. Los revolucionarios franceses, que seguramente se avergonzarían de los actuales gobernantes de Francia, nos dejaron como herencia, a los revolucionarios del mundo, la lucha por la libertad, la igualdad y la fraternidad. Esos son los valores por los que debemos luchar nosotros: por la libertad de poder elegir, por la igualdad entre los hombres y por la fraternidad entre las naciones.

Citas:
1.    https://www.taringa.net/posts/info/19610131/Como-era-la-libia-de-Gadafi-antes-de-la-revolucion-terrorist.html
2.    http://elgranenganyo.com/los-rothschild-y-los-bancos-centrales/
3.    https://www.youtube.com/watch?v=68xylIz33Tg
4.    https://www.youtube.com/watch?v=M08vFohNMok
5.    https://actualidad.rt.com/actualidad/253487-siria-modernas-armas-otan-estado-islamico
6.    https://adversariometapolitico.wordpress.com/2011/08/17/los-origenes-del-clan-saud/
7.    https://actualidad.rt.com/actualidad/268341-medico-duma-paciente-sintomas-sustancias-quimicas
8.    https://actualidad.rt.com/actualidad/268502-especialistas-suizos-sustancia-salisbury-bz
9.    https://elpais.com/internacional/2016/08/13/actualidad/1471076442_501679.html
10.  https://mundo.sputniknews.com/defensa/201804131077871932-rusia-siria-duma-ataque/

domingo, 15 de abril de 2018

Se perfila el mapa de la nueva guerra


En su tercera fase la guerra en Siria se internacionaliza y expande, abarcando el Golfo Pérsico, mientras las potencias occidentales se reparten Brasil


Cuando la expulsión de los últimos terroristas de Guta Oriental parecía anunciar el fin de la guerra en Siria, un supuesto ataque con gas contra civiles en dicha región sirve de pretexto, para que EE.UU., Gran Bretaña y Francia preparen, con apoyo israelí, un masivo bombardeo del país. En tanto, la inauguración de la base naval británica en Baréin y el puerto chino en Gwadar, Paquistán, amplían enormemente el teatro de operaciones de Medio Oriente. Para asegurarse la retaguardia, las potencias occidentales ya han ocupado en los últimos tres años el Atlántico Sur y están desguazando Brasil, pero su poder no es tan seguro como suponen.

EN SIRIA COMIENZA EL CAPÍTULO 3
El miércoles 11 por la mañana el presidente Donald Trump anunció por Twitter que pronto “caerán sobre Siria nuevos cohetes hermosos e inteligentes”. Ésta fue la primera reacción pública del mandatario a la versión de que el sábado pasado 70 civiles habrían sido hallado muertos con gas clorín en Duma, Guta Oriental, pocos kilómetros al este de Damasco.
Mientras que la Media Luna Roja (el equivalente de la Cruz Roja) y los gobiernos de Siria y Rusia niegan el atentado, sólo los llamados Cascos Blancos (una organización asistencial ligada a la oposición siria) confirmaron el ataque. Sin prueba objetiva alguna, los líderes occidentales –ante todo Emmanuel Macron- se apresuraron a inculpar al gobierno sirio. La exigencia rusa de una investigación independiente fue desoída.
Respondiendo a Trump, Maria Zakharova, vocera del ministerio ruso de Relaciones Exteriores, posteó en Facebook que “los cohetes inteligentes deberían ser disparados contra los terroristas y no contra el gobierno legítimo que ha estado combatiendo al terrorismo en su territorio durante años”. Advirtió también que un bombardeo con cohetes podría destruir la evidencia necesaria, para determinar si en el ataque se usaron armas químicas. Al advertir que cualquier ataque contra Siria sería respondido, Rusia descolocó a los estrategas del Pentágono. Su hesitación hace crecer las dudas sobre la veracidad de sus afirmaciones y la tardanza en responder debilita al gobierno norteamericano.
Hasta la semana pasada el presidente era partidario de que EE.UU. se retire pronto de Siria. Sin embargo, la presión conjunta del secretario de Defensa Jim Mattis, del presidente francés Emmanuel Macron, del Emir de Catar Tamim bin Hamad Al-Thani y de la primera ministra británica Theresa May parece haberlo arrastrado a profundizar y extender la intervención occidental en Medio Oriente.
Si EE.UU. en Siria sólo ataca un objetivo, no hará mella en la conducta de sus enemigos. Si, en cambio, ataca un alto número de blancos (como se prevé), la reacción de sus adversarios puede afectar a las fuerzas norteamericanas, europeas e israelíes en Oriente Medio, el Mediterráneo Oriental y el Golfo Pérsico. Por su parte, el presidente ruso Vladimir Putin, apuesta alto, al confrontar a Trump con el riesgo de una guerra regional en la que no es seguro que Rusia pueda vencer, pero es su única chance para  obligarlo a negociar. Esta batalla definirá el curso de la gran guerra de Medio Oriente y el balance de poder mundial.

NOSTALGIAS DEL EMPIRE
La inauguración el pasado miércoles 4 de una base naval permanente en Baréin (Golfo Pérsico) muestra que la monarquía británica quiere refundar su poder mundial con la ayuda de los capitales de las ex colonias. A cambio les ofrece lo que más sabe hacer: la guerra.
En el acto realizado en Manama estuvieron presentes el príncipe Salman Bin Jamad Al Jalifa y Andrew, Duque de York. La Base de Apoyo Naval (NSF, por su sigla en inglés) puede alojar alrededor de 500 efectivos de la Marina y es la primera instalación militar permanente del Reino Unido al este del Canal de Suez desde 1971. También las fuerzas especiales usarán la base para sus acciones en el Medio Oriente ampliado y Afganistán.
La construcción del puesto fue posible, porque el gobierno bareiní pagó 31 de los 40 millones de libras esterlinas (56 millones de dólares) que costó la obra. Londres decidió construir la base en parte, porque EE.UU. estaba desplazando sus principales operaciones hacia el área del Asia-Pacífico, pero también, porque la crisis de la unidad europea –aún antes del Brexit- aconsejaba a la Corona apoyar su poder en el área atlántica y africana. Con bases navales en Ascensión, Santa Helena, Gough, Tristan da Cunha, Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, el Atlántico Sur está firmemente en manos británicas. En alianza con Holanda, Francia, Israel y Chile tiene, además, el control de Argentina, mientras que los golpes de estado de 2016/18 en Brasil y 2018 en Suráfrica eliminaron la competencia de potencias emergentes. Por otra parte, la fuerte presencia rusa en Siria ha hecho muy inseguro el Mediterráneo Oriental. Asegurar la línea de abastecimiento petrolero desde el Golfo Pérsico e intervenir en el Medio Oriente es, en la visión de la Casa de Windsor, la única alternativa para superar a Alemania y Rusia e imponer a China sus condiciones.

PERSPECTIVAS INTERNACIONALES DEL GOLPE DE ESTADO EN BRASIL
La exitosa batalla defensiva que Lula da Silva libró el pasado fin de semana opacó el desguace del Estado brasileño que las potencias occidentales están realizando desde 2016.
Muchos analistas ven el enorme paquete de privatizaciones que el gobierno golpista de Michel Temer intenta imponer desde el pasado agosto como la continuidad de las reformas neoliberales de Fernando Henrique Cardoso (1995-2002). Sin embargo, sus alcances son menores, por un lado, y sus efectos mayores, por el otro.
En agosto de 2017 el ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, presentó un plan de 57 privatizaciones que incluía Petrobras, Eletrobras, Embraer, otras empresas públicas, la Casa de la Moneda y la Caixa Econômica Federal. Sin embargo, hasta el momento sólo pudo entregar a empresas extranjeras cuatro grandes represas hidroeléctricas y grandes áreas del presal, los yacimientos submarinos frente a la costa de São Paulo y Rio de Janeiro.
Después de que Meirelles renunciara la semana pasada para hacer campaña presidencial en la línea del presidente, su sucesor, Eduardo Guardia, destacó la prioridad de la privatización de Eletrobras, la gigantesca transportadora estatal de energía, y el presidente designó este domingo 8 a Wellington Moreira Franco, hasta entonces secretario de la Presidencia, como ministro de Minas y Energía. Con un valor de mercado cercano a los 9500 millones de dólares y una participación estatal del 80%, Eletrobras afronta fuertes deudas, dificultades operativas y una capacidad insuficiente para invertir. Además fue involucrada en escándalos de corrupción que bajaron aún más su valor de mercado. Sin embargo, su carácter estatal es la garantía de abastecimiento de energía accesible para grandes regiones del país. Por eso la batalla en torno a su eventual privatización es un combate mayor.
Otra lucha épica se libra en torno a la posible fusión de Embraer con la norteamericana Boeing. Tercera fabricante de aviones del mundo, la empresa (en la que el Estado aún tiene una acción de oro) es un bocado codiciado por europeos y norteamericanos. Aunque hasta hace poco promovía la operación, ante la fuerte oposición sindical su presidente, Paulo Cesar de Souza, aseguró el martes 10 que la posible fusión no es “una asociación vital” y no descartó la posibilidad de “considerar otras cosas interesantes”.
Los frenos y obstáculos puestos al programa de privatizaciones no compensan, empero, la enorme pérdida de soberanía que Brasil sufrió al entregar en octubre pasado grandes áreas del presal. Seis de los ocho bloques licitados fueron entregados a precio vil a empresas europeas, norteamericanas y chinas. Entre las 16 habilitadas estuvieron algunos de los gigantes del petróleo mundial. Por ejemplo, el campo de Norte de Carcará, en la cuenca de Santos, fue entregado a ExxonMobil (Estados Unidos), Statoil (noruega) y Petrogal (portuguesa). El campo Sur de Gato do Mato, también en la cuenca de Santos, en tanto, quedó en manos de la angloholandesa Shell y de la francesa Total. Sólo em Sapinhoá Petrobras retuvo el 45% de participación, complementada con 30% de Shell y 25% de Repsol Sinopec (España-China).
La destrucción de Petrobras anula sus históricas operaciones en Nigeria y Angola y deja el control de los hidrocarburos del Atlántico Sur en manos europeas y norteamericanas. Además, debilita enormemente la capacidad de negociación internacional de Brasil y su capacidad de liderazgo regional.
La reanudación de la guerra del Medio Oriente ampliado está motivada por la desesperación de las fuerzas atlantistas ante el predominio ruso en la región, pero la simultánea inauguración de la base naval británica en Baréin y del puerto chino en Gwadar, Paquistán, amplía sustancialmente el teatro de operaciones. El desguace del Estado brasileño y el reciente golpe de estado en Suráfrica dan a los británicos la sensación de controlar el Atlántico Sur sin rivales, pero el enorme desarrollo reciente de las flotas rusa y china y la extensión de las líneas de abastecimiento en torno a África indican que la marina insular no debería estar tan tranquila. Estamos más cerca del Golfo Pérsico de lo que se piensa.