lunes, 25 de mayo de 2020

Daniel Santoro: “El peronismo nutre el arco político con sus fracasados”


Entrevista a Daniel Santoro de Tiempo Argentino

24 de Mayo de 2020

–PRESENTASTE UNA EXPOSICIÓN VIRTUAL Y HABLASTE DE TRABAJOS CONCEPTUALES. ¿QUÉ CARACTERÍSTICAS TIENE TU PINTURA ACTUAL?
Hay una continuidad con mi trabajo previo. Yo voy cargando las imágenes de sentidos, todo tiene un porqué. Estoy lejos de todos los espíritus abstractos y de los juegos que tienen que ver con la estética pura. Siempre represento escenas porque para mí el cuadro funciona como un escenario. Trabajé mucho tiempo como escenógrafo en el Teatro Colón y eso me nutre, va componiendo capas de sentido. Hago teatralizaciones que en este momento se dirigen al bar. De él surgen muchos argumentos que luego vuelco en imágenes. El arte conceptual es el concepto en estado puro, hasta puede prescindir de las imágenes y dejar sólo lo simbólico. Incluso se pueden usar palabras. Yo saco las palabras y pongo las imágenes. Lo simbólico se viste con la imagen. En los bares aparecen Borges, Pizarnik, Sartre, Lenin, todos los que marcaron la simbolización de las conversaciones en los bares. El desafío es traducir esas conversaciones en pintura. Si no, sería literatura y mi desafío es pictórico

EN TU PINTURA VEO NARRACIÓN Y REFLEXIÓN. ¿VOS LO VES TAMBIÉN ASÍ?
Totalmente, la narración se convierte en reflexión. Por lo menos es lo que me gustaría que pasara. Son reflexiones en torno a lo político y lo existencial como el paso del tiempo, el compromiso, la imposibilidad de cumplir los sueños, sobre todo los fracasos. Huyo de los territorios de celebración. Nunca pinto la celebración del peronismo, del movimiento nacional. Como tema pictórico me va mejor el fracaso que la celebración. Los peronistas estamos acostumbrados a fracasar.

¿POR QUÉ FRACASA, SI SE SOBREPUSO A LA LIBERTADORA, LA PROSCRIPCIÓN, LA DICTADURA, EL MACRISMO…?
La epopeya es esa. El peronismo nutre a todo el arco político con sus fracasados. Todos los que tienen alguna relevancia son fracasos del peronismo. Son almas en pena. Pensemos en Pichetto. Uno le ve la cara y se da cuenta de que está en un desagrado permanente con él mismo, con lo que dice, es difícil creerle. Si uno lo escucha a Menem, escucha su fracaso. El territorio del peronismo es tan amplio que muchos se deslizan hacia afuera, se autoexcluyen o son impelidos a marginarse. El peronismo salpica mucho para afuera y mancha todo el espectro político. Tiene una dinámica propia que funciona como un vórtice, y como todo vórtice tiene mucha violencia, una violencia propia, dinámica. Es como el ojo de un huracán y en él se alza siempre la figura del que conduce, salpica en los bordes y produce muchas ofensas y lastimaduras. Como el peronismo no es institucional, es un territorio, una zona, no hay institución que contenga. No funciona como un templo cristiano o musulmán que tiene paredes y una puerta. Tiene más que ver con un templo oriental que casi no tiene otra cosa que un Buda. Es épico porque es imprevisible, no se reúne el comité central el Partido Justicialista a designar las nuevas autoridades porque las autoridades son de palo. Está el flaco Gioja que ayuda y que facilita, precisamente, que surja el vórtice. Nadie se toma en serio la sede partidaria.

¿CUÁL ES LA RELACIÓN ENTRE PERONISMO Y GOCE?
El goce es clave y es controversial, porque se termina, es agónico, tiene que ver también con la muerte. Pero hay un aspecto del goce que es la felicidad, que constituye un eje central para los objetivos políticos del peronismo. La felicidad del pueblo es lo que hace a la grandeza de la nación. Por eso, cuando hay peronismo está la idea de que va a haber felicidad, reparto de la riqueza y las maniobras necesarias para que cada uno tenga lo propio de cada vida. Está la idea de que los tiempos de la producción no son los vitales, sino la garantía de que cada uno va a tener una vida feliz, no la va a tener invertida en el trabajo, que es lo que reclaman todos los sistemas liberales y más aún los neoliberales: una vida capturada por los tiempos de la producción.

ESO QUEDÓ CLARO CON LA PANDEMIA. PARA ALGUNOS NO IMPORTA LA MUERTE, CON TAL DE QUE SE PRODUZCA.
Exactamente. Nuestro gobierno dice “vamos a garantizar la vida de la gente, la felicidad del pueblo y vemos después qué pasa con la economía”. Mientras tanto, se trastocan todas las leyes de lo que uno espera. Por ejemplo, ahora se le está imputando que se están imprimiendo billetes para repartir. Eso es bien peronista, pero resulta que también lo están haciendo Trump y los gobiernos europeos. Pero parece que ellos tienen un respaldo que se los permite. A nosotros, en cambio, se nos imputa como una deuda peronista. Y ahí volvemos al tema de los 70 años de ignominia, que son 70 años en los que no se pidieron sacrificios. Ahí está la idea del goce y del no merecimiento. Siempre se ve gozar al otro demasiado. El goce está en relación con otro que mira. En el sentido social, el goce es siempre el goce del otro. Esto viene de una anécdota que cuenta San Agustín en sus “Confesiones” y creo que de allí también saca Lacan su idea del goce del otro. San Agustín cuenta que hay dos hermanitos gemelos. La madre le da de mamar a uno de ellos. San Agustín ve en la mirada del otro hermano la envidia y el odio ante esa escena de goce pleno con la madre de la que él quedó afuera. Luego la madre le da de mamar al que miraba con envidia. El que ya se satisfizo con la leche de su madre tiene entonces la misma mirada de odio que tenía su hermano. Siempre el goce es insuficiente y siempre el otro es el que más goza. Ese es un mecanismo inconsciente que luego se convierte en odio social. Lacan lo llama el fantasma neurótico del goce. Cuando se cobra la Asignación Universal por Hijo, por más que la cifra sea ridículamente baja, hay quien se siente avasallado y recurre al tema de “con mis impuestos”. El peronismo despierta como nadie ese fantasma. Por eso están las imputaciones de que el negro peronista siempre goza de más.

Y… TIENE UNA GLÁNDULA ESPECÍFICA DEL GOCE (RISAS).
Sí, eso está en el “Manual del niño neoliberal” que fui haciendo en estos años, donde analizo la posible existencia de un cerebro peronista. Hay todo un trabajo sobre un negro peronista al que usan de sujeto vivo de experimentación en un laboratorio. Se le analiza el cerebro y se le detecta la glándula rodete que crece en la base del cráneo y que es el fractal del rodete de Eva Perón. Esa glándula determina el exceso de goce en el peronismo. Entonces, el negro peronista, que debería conformarse con un pan, no quiere pan sino pan dulce o choripán, es decir, grasas saturadas o azúcares. El pan solo no le alcanza. Necesita un pan con exceso de goce. Una gran enseñanza de Eva Perón es que en el peronismo nunca es la necesidad, siempre es el deseo. Ella decía que donde hay una necesidad surge un derecho, pero habría que completar esa frase, porque ella no se conformó con eso. Habría que agregar que el derecho es derecho a un deseo. Ahí surge el chalecito californiano, el piso de roble de Eslavonia, la cortina de voile suizo que dan el plus de goce. Nadie necesita cortinas de voile suizo, pero ella se las proveía a los chicos más pobres en la Ciudad de los Niños porque no son cortinas de necesidad, son cortinas de deseo, cortinas de las películas de Hollywood. La ropa que les daba no era comprada en cualquier tienda, sino en Harrods Gath & Chaves. De esa forma ella reponía la justicia. Les cumplía los deseos. ¿Quién necesita un chalecito californiano si puede vivir en un monoblock? Pero el monoblock no es la casa del deseo. La casa del deseo es el chalecito californiano. Te puedo asegurar que eso es único en el mundo. Yo lo estudié y no hay ningún movimiento político que haya tenido ese plus de alegría, de felicidad y de goce.

¿TAMPOCO LOS SOCIALISMOS?
No, y por eso fracasan, porque olvidan el deseo. El otro día vi una propaganda de zapatos Ferragamo en la RAI. Ferragamo se enorgullecía de no hacer los zapatos que la gente necesita. Él decía “me importa un carajo que la gente necesite zapatos, lo que me interesa es que desee mis zapatos”. Yo le vendo el deseo, no la necesidad. Los suyos son zapatos de 30 mil dólares. Cuando Eva inaugura la Ciudad de los Niños, dice que lo hace para que los chicos pobres no tengan nada que envidiarles a los hijos de la oligarquía. Politiza la envidia. Los chicos son los privilegiados porque no van a envidiar y eso no es joda. El goce peronista no es joda. Por eso siempre resurge, siempre surge algo a lo que se llama peronismo. El sacrificio lo requería el Estado soviético y ahora lo requiere el neoliberalismo. Hay que sacrificarse por los ideales revolucionarios o por los ideales de codicia del dueño.

LO QUE DECÍS DEL GOCE ME RECUERDA A LOS PROGRES DE CAPUSOTTO QUE VAN AL BAR “AQUÍ SÍ QUE NO SE COGE”.
(Risas) Claro, está muy bueno, es el bar donde van a charlar los de izquierda. Tiene que ver con sacrificar la vida por un ideal revolucionario y, al final, es la vida misma la que se te pasó.

viernes, 22 de mayo de 2020

Cómo salir de la pandemia de modo sostenible

Por Mario Firmenich para la Agencia Paco Urondo
21 de mayo de 2020

Este documento es parte de un análisis y propuestas sobre la situación nacional y social de la Argentina. El objetivo es aportar a una discusión política, ajena a cualquier disputa electoral, entre dirigentes de sectores diversos que hoy no comparten un ámbito común de acción política.
Esta primera parte será seguida por otras, a modo de capítulos, de forma tal que el conjunto sea un documento que, por su extensión y multiplicidad de temas, entiendo que no sería útil para iniciar el debate y encauzar el consenso en las actuales circunstancias.
1. EL CONTEXTO MUNDIAL
1.1. La pandemia y la desglobalización en el contexto de la III Guerra Mundial
La esencia sistémica de la globalización ha sido la sociedad económica entre Estados Unidos y China cuyos aspectos básicos son:
a) China es admitida como economía de mercado en la Organización Mundial del Comercio
b) Las multinacionales occidentales se instalan en China para incrementar sus tasas de beneficio explotando mano de obra barata; se rompe la lógica del modelo fordista, centrada en el mercado interno, para la cual los obreros deben ser capaces de consumir los bienes que producen
c) Las multinacionales instaladas en China venden su producción en los países occidentales a consumidores de alto nivel de ingresos, cuyas sociedades se dualizan por el empobrecimiento de los antiguos obreros industriales, ahora desocupados por la migración de las industrias a China
d) China avanza rápidamente en su industrialización, urbanizando centenares de millones de campesinos y acumulando un inmenso superávit de balanza comercial en dólares
e) La Reserva Federal lidera la inyección mundial multiBillonaria de dinero para financiar la expansión del mercado globalizado (sin preocuparse por las burbujas financieras)
f) La mayor parte del superávit comercial chino debe retornar a los Estados Unidos financiando el déficit fiscal norteamericano a través de la compra masiva de Bonos del Tesoro.
g) Las multinacionales multiplican sus beneficios con el aumento del precio de sus acciones gracias al gigantesco aumento de la liquidez monetaria mundial (generando burbujas financieras).
La sociedad económica Chino-Norteamericana de la globalización generó dos “daños colaterales”. Por un lado los sectores sociales de Estados Unidos y otros países centrales que resultaron perdedores en la globalización, generaron electorados “nacionalistas anacrónicos” que reclamaron volver a la situación anterior. Por otro lado, la política industrial china no se limitó a la tecnología importada; desarrolló su propia tecnología y superó con el 5G a la tecnología occidental.
Estos fenómenos explican la irrupción de Donald Trump (y el BREXIT) y su estrategia de desglobalización, desplazando el frente principal de la guerra mundial desde la hegemonía geopolítica en el Mediterráneo y Medio Oriente (mediante la guerra militar con Rusia) hacia la hegemonía tecnológico-comercial (mediante la guerra comercial con China).
En este contexto irrumpió la pandemia del coronavirus. Poco importa ahora saber cuál fue su génesis. Lo cierto es que esta pandemia ha sido una catapulta formidable para la estrategia de desglobalización de Trump y a la vez Trump es el presidente más perjudicado por los efectos nacionales del coronavirus. En definitiva, debemos tener claro que el coronavirus, cualquiera sea su origen, es un arma poderosa para las estrategias de la III Guerra Mundial.
1.1. Degradación de Estados periféricos hacia Estados fallidos. El riesgo para Argentina
La III Guerra Mundial tiene dos ejes de desarrollo: el clásico enfrentamiento entre potencias por sus áreas de dominio e influencia (que se viene desarrollando a través de guerra económica entre potencias y guerras civiles en las áreas en disputa) y la guerra civil genocida del establishment mundial para reducir la población del planeta en 3.000 o 3.500 millones de personas.
Ambos ejes se unifican en el drama ecológico generado por la explotación de la civilización industrial en los últimos 200 años; el paradigma industrialista antiecológico no es patrimonio exclusivo del capitalismo, sino que también ha sido desarrollado por los Estados comunistas.
La eliminación de lo que es “población sobrante” para el establishment global busca reducir tanto el consumo de recursos escasos como la generación de polución mundial no reciclable por parte de una fuerza laboral no necesaria para ellos, a la vez que implica suprimir a los pueblos del sur como sujetos políticos soberanos de los territorios con recursos naturales que se agotan.
Las guerras civiles que convierten en “Estados fallidos” a los países periféricos buscan la apropiación de recursos naturales estratégicos por las multinacionales. Cuando un Estado soberano es convertido en Estado fallido es fácil fracturar la nación y apropiarse de las áreas estratégicas con el auxilio de personeros cipayos que supuestamente reivindican una soberanía subregional.
La historia argentina tiene largos antecedentes de violencia política en guerras civiles que, con intermitencias, han estado presentes desde el origen mismo la nuestra Patria.
La “grieta” entre kirchneristas y antikirchneristas ha sido un “revival” degradado de la guerra entre peronistas y antiperonistas. Convertir esa grieta en herida sangrante es la forma más fácil de empujar a la Argentina hacia la situación de Estado fallido.
Desestabilizar una Argentina en grave crisis socioeconómica hasta convertirla en un Estado fallido es la forma más fácil de fabricar la irrupción de una “república del litio”, una “república del acuífero guaraní”, una “república de la pampa húmeda” y una “república de vaca muerta y adyacencias patagónicas”. Esta es una de las formas posibles de nuestra desintegración nacional.
Quienes crean que esto es una exageración ridícula, que no es posible fracturar un Estado en la actualidad como ocurría en el Siglo XIX, no tienen más que conversar con cualquier ciudadano soviético, yugoslavo, ucraniano, georgiano, sirio, jordano, libio, etc.
1.2. Algunas consecuencias económicas inmediatas de la pandemia
Dado que la difusión mundial de coronavirus se produjo por el tráfico aéreo, la medida sanitaria de emergencia más efectiva en todos los países ha sido cerrar los aeropuertos.
El resultado ha sido una hecatombe para las compañías aéreas y para el conjunto del sector turístico y la mayor caída en la historia del comercio mundial, con la lógica caída de las finanzas.
En los inicios de la pandemia, Arabia Saudita desató la guerra de precios en el mercado del petróleo, golpeando a Rusia e Irán y a la industria estadounidense del petróleo de fracking.
Una caída brusca de la demanda de petróleo (por aviones y autmotores fuera de circulación) junto con guerra de precios, en el contexto de brusca caída de todo el comercio mundial, preanuncia una caída profunda y persistente del precio de todas las materias primas.
Esto marca una diferencia entre esta Guerra Mundial y lo sucedido en las guerras del S.XX.
Aquellas dos grandes guerras se producen entre potencias con economías independientes y competitivas entre sí. Además, la tecnología bélica era metalmecánica, con las industrias subsidarias para vestir, alimentar y transportar grandes contingentes de soldados. El desarrollo de la guerra generaba pleno empleo de la población y un funcionamiento a full de las industrias logísticas. Más aun, las potencias en guerra tenían grandes necesidades de importar todo tipo de materias primas.
En la confrontación actual entre potencias, la demanda vinculada a la logística tradicional es muchísimo menor ya que sólo es consumida en las guerras civiles periféricas.
Además ahora las potencias enfrentadas son un tándem complementario. La guerra comercial y tecnológica entre Estados Unidos y China y las acusaciones mutuas por el coronavirus rompen el sistema económico globalizado con consecuencias recesivas para todos.
Por lo que respecta a los intereses argentinos, si caen los precios de las materias primas y si los saldos de comercio exterior chinos se reducen, habrá una caída en volúmenes y en precios de nuestras exportaciones, es decir, cabe prever una fuerte caída en los ingresos genuinos de divisas, que se sumará a la restricción financiera por el endeudamiento externo irresponsable e impagable.
2. EL ESTADO DE SITUACIÓN ACTUAL
2.1. Persistencia de la situación económica heredada
La situación argentina previa a la pandemia se resume en unos pocos indicadores conocidos y que describen una realidad muy grave. Esta situación heredada sigue vigente y se ha profundizado durante la cuarentena por la pandemia. En breve resumen tenemos:

a) Una deuda externa cercana al 100% del PIB impagable.
b) Una pobreza estructural que abarcaba aproximadamente al 40% de la población.
c) Una exclusión social del sistema que castiga a un 10% de la población.
d) Una inflación anual del orden del 50%
e) Una estanflación prolongada con recesión industrial en un contexto de grave retraso tecnológico productivo de Argentina con respecto a los países más avanzados.
f) Una especulación generalizada con el dólar por la expectativa de inflación creciente, generando un círculo vicioso entre inflación, depreciación del peso por la demanda especulativa antiinflacionaria de dólares y realimentación de la inflación por la dolarización de los precios.
g) La situación amenazaba al nuevo gobierno con dos fantasmas: default y explosión social.
2.2. La realidad política del gobierno del Frente de Todos
El Frente de Todos es una alianza electoral de casi todos los sectores del peronismo y sectores de otras fuerzas políticas. El único acuerdo político en esa alianza heterogénea fue derrotar a Macri en las elecciones presidenciales, con el discurso de “cambiar la política de Macri”, pero sin que exista un acuerdo programático sobre un proyecto socioeconómico de largo plazo que diera estabilidad de futuro al gobierno presidido por Alberto Fernández.
2.3. Profundización de la crisis por el coronavirus y el riesgo de default
La prioridad del nuevo gobierno fue la deuda externa, como algo previo a un programa socioeconómico de corto plazo que se debatiría en un Consejo Económico y Social a crear.
La idea de “solución” del endeudamiento externo era un acuerdo de postergación de pagos con el FMI y una quita de capital e intereses a los acreedores privados menor a la aplicada en 2003; la capacidad de pago futuro era la explotación, mediante el “fracking”, del petróleo de Vaca Muerta. La conveniencia de tal idea es muy discutible pero la realidad sobrevenida hace ociosa esa discusión. Pareciera que no se tuvo en cuenta que vivimos en una guerra mundial que incluye tanto el uso del coronavirus como arma como la guerra de precios en el mercado petrolero, con la extracción de petróleo por “fracking” como principal sector perjudicado.
El resultado ha sido la inviabilidad de la garantía petrolera de Vaca Muerta sumada a la debacle del aparato productivo nacional por la cuarentena, en medio del derrumbe del comercio mundial; así, la crisis de la balanza de pagos ha devenido en el virtual estado de default del país.
Más allá del resultado final de las negociaciones con los acreedores externos, (que podría ser un “default negociado”, un “default selectivo” o un “default total a secas”), la economía argentina vivirá los próximos años sin financiación exterior. Tampoco debe esperarse Inversión Extranjera Directa en nuevas industrias, como pretendió el discurso neodesarrollista de Macri.
Por otra parte, la paralización de la economía por la cuarentena ha significado la quiebra de decenas de miles de pequeñas y microempresas y la ruina de trabajadores autónomos, lo que ha hundido en la pobreza nuevas capas sociales de sectores medios y de trabajadores que vivían al día, incrementándose dramáticamente los porcentajes de población necesitados de mendigar un pobre plato de comida en ollas populares financiadas por el Estado para poder subsistir.
Todo ello sin que se haya enviado al congreso la ley sobre el Consejo Económico y Social.

2.4. La cuarentena como nueva y efímera coyuntura política
La irrupción de la pandemia de un virus desconocido, acompañada por discursos televisivos de verdadero terrorismo sicológico, modificó abruptamente la agenda política en todo el mundo. Argentina no fue una excepción.
La preocupación por la crisis socioeconómica, que amenazaba con la explosión social y el default, quedó sepultada por el temor social al contagio con el virus. La inmensa mayoría de la población se manifestó dispuesta a padecer necesidades a cambio de evitar el contagio. La multiplicación de anuncios gubernamentales de reparto gratuito de dinero para financiar niveles de mínima subsistencia ha resultado una compensación económica suficiente ante el terror al contagio.
Se ha generado una nueva coyuntura política artificial en la que todo va bien … mientras dure la situación de emergencia.

2.5. La superación coyuntural de “la grieta” en el gobierno de Alberto Fernández
El conjunto de la clase política argentina asumió que el peligro del coronavirus no era una nimiedad. La lógica elemental de que la propagación de una epidemia viral no distingue ideologías ni credos ni etnias ni sexos hizo que toda la pluralidad interna del Frente de Todos y toda la pluralidad de la oposición se juntaran a enfrentar unitariamente el problema.
La “grieta” se desvanecía y el presidente actuaba junto con gobernadores oficialistas y opositores, a la vez que similar espíritu de entendimiento comenzó a percibirse en el parlamento.
¿El coronavirus tiene el poder mágico de lograr la unidad nacional?
El espíritu de unidad nacional se extendió de la defensa ante la pandemia hasta el respaldo a la propuesta gubernamental para renegociar la deuda externa.
¿Seguirá igualmente sólida la unidad política entre oficialismo y oposición ante algún severo traspiés en el control de la pandemia o en la renegociación de la deuda externa?
Suponiendo que la respuesta a estos interrogantes fuera positiva, la actual superación de la “grieta” es por ahora algo coyuntural. No hay hasta ahora ningún proyecto de desarrollo a largo plazo consensuado como políticas de estado que permitan asegurar que han desaparecido los riesgos inherentes a la “grieta”.
3. ¿Y después qué?
3.1. La cuarentena exitosa … ¿hasta cuándo?
Nadie discute que la decisión de la cuarentena total adoptada antes de que el coronavirus se propagara fue una decisión correcta. Pero todos sabemos que sería suicida mantener la cuarentena durante un tiempo indeterminado, paralizando todas las actividades sociales y económicas.
Si bien es cierta la afirmación de que una caída económica se recupera pero una vida perdida no, la afirmación deja de ser cierta cuando no se refiere a la macroeconomía sino a la pequeña actividad de trabajadores autónomos, comercios familiares y microempresas que permiten la subsistencia día a día de millones de personas, porque en estos casos es la ruina familiar y personal, incluyendo la muerte por múltiples motivos de muchos miembros de estas familias desamparadas.
Es ingenuo creer que con un subsidio temporal de 10.000 pesos se evitan esos dramas.
Una Nación de 3 millones de Km cuadrados y un pueblo de 45 millones de personas en medio de una crisis nacional y global no puede ser conducido como una sala de terapia intensiva.
La continua postergación del “pico de la curva” es un alerta de que algo no está bien previsto. Se ha comentado que la predicción “científica” es que en Argentina se contagiarán con el coronavirus 250.000 personas. Pero, si después de casi dos meses de cuarentena no se han contagiado ni 8.500, ¿tendremos semiparalizado al país durante 56 meses más esperando el contagio de otros 241.500 argentinos? Hay algo absurdo en estas predicciones “científicas”.
Existe un riesgo evidente: la prolongación indefinida de una cuarentena ruinosa para millones de personas para “mantener achatada la curva” puede terminar en una rebelión social contra la cuarentena por el estado de necesidad. El resultado sería un contagio masivo con millares de muertes, perdiéndose el logro de minimizar los fallecidos y con una debacle socioeconómica.
Es imperioso modificar la estrategia para aprender a convivir con el coronavirus manteniendo una baja tasa de contagios. Parece de sentido común que si el virus penetra por los ojos, la nariz y la boca, el problema se soluciona cubriéndose los ojos, la nariz y la boca. Para decirlo con cierta ironía, si se fuera obligatorio para todos andar en la vía pública con un casco de moto, podríamos estar todos trabajando normalmente con un casco de moto en la cabeza.
Aun cuando se impusiera ya mismo una salida de la cuarentena con todos los medios apropiados de control sanitario, el gobierno debería enfrentar una situación socioeconómica que ya es ruinosa. Se impone como urgente necesidad un programa económico de reconstrucción y reactivación económica que no puede limitarse a imprimir cantidades ilimitadas de billetes.

3.2. La reactivación económica
Si la gestión de la pandemia finaliza exitosamente, la realidad postpandemia será una desolación económica y social, con más del 50% de la población en estado de pobreza, incluyendo probablemente un incremento de la población excluida del sistema, con inexistencia de los puestos de trabajo tanto formales como informales que permitían a millones de argentinos sostener su nivel de vida, con inexistencia de capital privado para la creación de nuevos emprendimientos, sin financiación internacional para suplir la falta de capital privado nacional, con un déficit fiscal mayúsculo y una inflación real muy superior a la previa a la pandemia.
Vale la pena acotar que es erróneo y engañoso calcular el índice general de precios al consumo promediando precios de productos cuyas ventas estuvieron prohibidas. Si la producción automotriz del mes de abril fue ¡CERO!, carece de sentido promediar un “aumento cero” del precio de los automotores. La inflación real durante la cuarentena es la del alza de los precios de los productos esenciales, siendo lo relevante el alza de precios de alimentos y productos básicos.
Es una obviedad decir que el gobierno deberá desarrollar múltiples políticas públicas destinadas a reconstruir (más que reactivar) un tejido económico-social que ha sido destruido.
En este sentido, debería ser obvio también que no se saldrá de la depresión económica regalándole un pobre plato de comida a la mitad de los argentinos. Lo necesario es invertir para generar emprendimientos económicos que regeneren los millares de empleos que han desaparecido.
Sólo así se podrá recomponer también las finanzas públicas y controlar la inflación.

4. PLAN DE REACTIVACIÓN
4.1. ¿Reactivando las deformaciones estructurales preexistentes?
Todos sabemos que la crisis social, laboral y económica de Argentina no nació con el coronavirus. El aparato productivo que se ha destruido durante la cuarentena no era precisamente un ejemplo virtuoso de productividad y sostenibilidad, ni de justicia social, ni de vanguardia tecnológica, ni de eficiencia.
A la hora de “reactivar la economía”, ¿se reactivará el sistema ineficiente, injusto, insostenible, dependiente, excluyente y atrasado que existía antes? No debería ser así.
Un plan de emergencia nacional debería ser pactado en el Consejo Económico y Social.
Como suele decirse, las crisis presentan oportunidades de transformación para mejorar la realidad preexistente. No deberíamos desperdiciar esta oportunidad.
Los planes de emergencia socioeconómica para el corto plazo deben ser concebidos como los primeros pasos de un proyecto largo plazo. Para ello, es necesario primero definir los rasgos estructurales del Proyecto Nacional y a partir del mismo adoptar un conjunto de medidas aptas para salir de la emergencia pero que estarían comprendidas en la maqueta del proyecto de largo plazo.

4.2. La necesidad de superar la actual impotencia del movimiento popular para impulsar un nuevo Pacto Constituyente para el desarrollo de un Proyecto Nacional
Hace algunas décadas hablar de movimiento popular en Argentina era sinónimo de hablar del Movimiento Peronista.
Sin embargo lo que existe hoy como “peronismo” no es un movimiento políticamente organizado. Basta con mencionar algunas evidencias básicas que definían al peronismo: “El Peronismo es un movimiento de masas y el Partido Justicialista es sólo una herramienta electoral”; “La Doctrina Justicialista es humanista y cristiana”; “La columna vertebral del peronismo es el movimiento obrero organizado”; “El Movimiento Peronista es la organización nacional de masas que se estructura en cuatro ramas: política, sindical, femenina y de la juventud”; “Primero la Patria, después el Movimiento y por último los hombres”; “En la Nueva Argentina justicialista hay una sola clase de hombres, que son los que trabajan”.
No creo necesario alargar este texto demostrando que la realidad social, económica y política actual de nuestra Patria y de nuestro Movimiento, consecuencia no sólo de la depredación de la dictadura sino también de 37 años de democracia, lo que incluye 22 años de gobiernos democráticos peronistas, es incompatible con estas realidades representativas de lo que fue el Movimiento Peronista.
Hoy, en cambio, el movimiento popular incluye a millones de compatriotas excluidos del sistema, desocupados crónicos en un país desindustrializado, cuyas organizaciones sociales de carácter gremial carecen de pertenencia política a un Movimiento Nacional como era el peronismo y cuyos referentes militantes son de una muy variada pertenencia político-organizativa.
Por otra parte, la organización de los militantes políticos del peronismo tiene una lógica básicamente electoralista que, además, suelen operar fuera del Partido Justicialista.
La clase trabajadora sindicalmente organizada en la CGT se ha reducido cuantitativa y cualitativamente, se ha dividido en varias centrales sindicales, sus obras sociales están en crisis y las 62 Organizaciones no tiene ninguna presencia política.
En suma, el movimiento popular hoy en día no es sinónimo del movimiento de las masas peronistas políticamente organizadas. No existe un movimiento popular políticamente organizado capaz de ser un motor político generador de propuestas estratégicas e impulsor de las transformaciones estructurales necesarias.
Esto plantea la necesidad y la obligación moral y política de construir una unidad programática transversal del movimiento popular entre dirigentes de diversos sectores, abarcando los espacios sociales y políticos que representan, por ejemplo, el Movimiento Evita, la Cámpora, los sindicatos, los intendentes del Gran Buenos Aires, los gobernadores, las organizaciones sociales o los pequeños empresarios.


ESPAÑA ¿LA MADRE PATRIA?

 200 años llevándose los recursos  

 César Lerena, 22 de mayo de 2020

Hacia fines de 1700 España traía negros al Caribe y al Virreinato y, se llevaba las mercaderías baratas, producto de la mano de obra esclava que ella preveía. Es decir, nos canjeaba negros destinados a producir materias primas de escaso valor agregado que luego cambiaba por los esclavos. Los esclavos eran el 40% del comercio. Se entendía, éramos una colonia. Hoy, en el 2020, aunque tengamos astilleros, España nos fabrica y vende barcos pesqueros y, sus empresas pesqueras nos extraen ilegalmente nuestros recursos originarios del Mar Argentino, mientras que a nuestras exportaciones les cobra derechos. Apiolémonos, ya no somos Colonia ¿o sí? 
Cuando Carlos IV de España se anoticia de una posible invasión inglesa a Buenos Aires, informado de que no tiene con qué defender el Virreinato, los orientales (no chinos, sino los de la Banda Oriental), españoles, criollos y un importante número de esclavos y libertos echan a los británicos en 1806 y 1807. ¿Echan? Bueno, es un decir.
Ahora ¿a quién llamamos hoy, para echar a los británicos y españoles? ¿A los mismos Orientales que les prestan los puertos para que hagan la logística de sus buques? Dejaremos para otro día a «nuestros amigos los chinos» para sobrevivir, pero, tranquilos, ya nos ocuparemos.
Yo creo que los “Acuerdos de Madrid”; acuerdos firmados en la Madre Patria con la Madre Putativa, nos han enajenado en el sentido más amplio. Sintetizaré un poco la historia, para que entendamos que nada es casual.
En 1713 también en Madrid, España e Inglaterra firman el Tratado de Asiento de Negros, la importación de negros y el Navío de Permiso. Las producciones de Europa se compensan con materias primas y cueros del Virreinato y, junto con el tráfico permitido, surge el ilegal de contrabando de géneros, alcoholes y esclavos. En los años de escasez y hambre en España; la creciente proletarización; el aumento de conflictos con Francia; la aprobación del «Reglamento y los Aranceles Reales para el Comercio Libre de España e Indias» y, con el fin de impulsar la agricultura, España autoriza el comercio con las colonias que, favorece -especialmente- a los españoles productores, mayoristas y exportadores. Ya en 1787, en el comercio de cueros a Europa se utilizan los mismos barcos que traen esclavos de África a Montevideo y, de ahí a Buenos Aires, Potosí, Paraguay y Valparaíso, y luego son llevados al Alto Perú y, por el Real Permiso de España se autoriza a la Compañía de Filipinas la introducción en barcos ingleses con bandera española y dos años después y renovada en 1791, con el objeto de aumentar la mano de obra esclava, se autoriza a los españoles y extranjeros a comercializar negros libres de impuestos.
Nos dice la investigadora española Alicia Laspra Rodríguez en su trabajo «La intervención británica en España durante la guerra de la independencia: ayuda material y diplomática» que, desde 1808 y hasta 1815 España recibió de Inglaterra casi 10 millones de libras esterlinas y cientos de millones de esa misma moneda en armamento, pertrechos y suministros bélicos de todo tipo; una ayuda británica a fondo perdido para que la acompañase en su pelea con Francia ¿Tendrá alguna asociación con la Revolución de Mayo de 1810 y la declaración de independencia en 1816? ¿Qué motivo llevó a la pérfida falange de Albión a incidir sobre la Asamblea del XIII para eliminar del himno nacional argentino a aquellas estrofas antiespañolas? pues moderar la autonomía de toda colonia española, aliada en su guerra con Napoleón, aunque bien sabemos hubo apoyo subrepticio.
El contrabando en el Río de la Plata es muy importante en 1808, pero se incrementa en forma notoria por los buques británicos al año siguiente, entre otras cosas, por el Tratado de tarifas preferenciales con España, luego de “libre comercio” y al Tratado que firma el Príncipe Regente de Brasil con Gran Bretaña, todo bajo pretexto de dar salida a los frutos de América y proveerla de víveres y demás efectos europeos (¡!). Nada que no ocurra hoy, como hemos visto.
Y cerraremos esta síntesis. Es conocida la ruptura del embargo mundial a España por parte del Gral. Perón que ayudó a los españoles a alimentarse. Un amigo de Vigo me recordó agradecido que mientras Argentina recibía a su padre como si fuera un nativo, en Francia que no aceptaba la emigración masiva recluía a los refugiados españoles en virtuales campos de concentración. La Argentina recibió más de dos millones de españoles emigrantes (por razones económicas), exiliados (por razones políticas) y refugiados (por guerras) entre 1860 y 1950, intelectuales y analfabetos; instruidos y sin oficio, de todas las políticas (carlistas, progresistas, republicanos, anarquistas, comunistas, liberales y franquistas). Y en la pesca fueron pioneros junto a una mayoría italiana en la actividad de Argentina. En 1990, mientras España tenía gran parte de su flota parada, por obra del Acuerdo Pesquero con la Unión Europea, los empresarios españoles apoyados por la U.E. colocaron en forma muy favorable sus buques en la Argentina, asociados a empresarios nacionales. Hoy varias son empresas de capital español y ocupan los lugares más altos en las exportaciones argentinas. Empresas que sufren el riesgo país, la inflación, el costo interno y generan empleo. Algunas de ellas, adquiridas por capitales americanos y otras que manifiestan estar en serias dificultades económicas.
Dicho esto, ¿porque desde hace años los buques españoles no radicados en la Argentina pescan en forma ilegal e impune en el Atlántico Sur? Todos, por las razones, ya indicadas en mis artículos anteriores realizan pesca INDNR (no declarada no registrada) ¿Porqué las empresas españolas pescan en la ZEE Argentina ocupada ilegalmente por el Reino Unido? ¿Porqué pescan recursos migratorios argentinos en contravención con toda la legislación argentina y, sus declaraciones en el artículo 2º y otros de la CONVEMAR? ¿Por qué las empresas españolas son las primeras licenciatarias británicas en Malvinas y han formado joint ventures con empresas de las Islas, por lo que pescan con bandera española y de Malvinas? ¿Por qué propician la construcción de un importante puerto pesquero en Malvinas consolidando a quienes les ocupan Gibraltar? ¿Porqué destinan sólo el 3% de sus buques arrastreros a aguas comunitarias y el 97% lo destinan a caladeros externos (léase, entre ellos el Atlántico Sur), donde manifiestan tener 193 buques de gran porte (80 de ellos palangreros) y, efectúan el 58% de sus capturas? Pesca que se realiza en forma no selectiva y sin control alguno. ¿Porqué se resisten los empresarios españoles a colocar cámaras a bordo? ¿Por qué los empresarios españoles están preocupados por la dificultad de hacer relevos de los tripulantes en Uruguay? ¿Por qué los empresarios pesqueros españoles, a pesar de aumentar el consumo interno de pescado están solicitando nuevos subsidios? ¿por qué el sector pesquero español tiene gran preocupación frente al Brexit si solo pesca unas 9.000 toneladas en aguas británicas del total de las 922.564 toneladas que dicen que captura? Y ¿porqué esas empresas españolas no se acogen al mismo régimen que las empresas españolas radicadas en la Argentina?
Las noticias de estos últimos días nos indican -ya nos hemos referido- a unos cien buques aparentemente chinos (dos de ellos y uno portugués capturado) dentro de la ZEE Argentina (chocolate por la noticia hace 50 años que lo hacen). Todos bien lejos del área de exclusión impuesta por el Reino Unido. Otro día ampliaremos sobre los chinos, pero, hoy tengo cierta impresión que se estaría aplicando la política del tero «poniendo los huevos en un lado y cantando en otro».
No perdamos de vista: es clara la sociedad de ayer y de hoy de España y el Reino Unido. Y no nos engañemos es una sociedad política, estratégica y económica. Nosotros sostenemos que hay que americanizar el Atlántico y el Reino Unido lo internacionaliza.   
En el día de ayer el Diario La Nación publicó en tapa y a dos páginas «Pesca ilegal. Los Piratas del Siglo XXI. Se llevan U$S 1.000 millones del mar argentino». Empiezo por decir que, con los propios números de la periodista Ana Belén Ehuletche los dólares son más, aunque, teniendo en cuenta las estimaciones de captura de la FAO y nuestras propias exportaciones los millones de dólares alcanzarían a los 2.600 millones de dólares anuales, al menos. Aunque se podría estar desestimando la captura de las especies migratorias fuera de la ZEE o dentro del área de exclusión de Malvinas o el GAP, en tal caso los mil millones dentro del resto de la ZEE ya sería gravísimo y demostrativo del más absoluta falta de control de las fuerzas militares y de seguridad argentinas.
Llama la atención, también, que el artículo se centra en la pesca clandestina china y solo el titular del Sindicato de la Actividad Naval de Mar del Plata Walter Castro -tal vez con más olfato político- refiere a aquellas empresas españolas que asociadas con argentinas «depredaron la merluza y, por ello, 30.000 trabajadores perdieron su empleo». Aquí se inició el antecedente inédito de que el Estado se debiera hacer cargo de dar planes, a los que hasta ese entonces eran trabajadores, aunque, como es obvio, no existiera la pandemia del COVID-19 ni gripe que se le pareciese.
Ya nos hemos referido varias veces a las muchas de las herramientas disponibles para recuperar soberanía. Supone aplicar una Administración sostenible de un «Estado Marítimo» (Ribereño para CONVEMAR), aplicando la Constitución Nacional, la legislación internacional y nacional en defensa de nuestros derechos sobre los recursos originarios y, de ninguna manera acordar mediante un Tratado Internacional o Pacto Mundial de las Naciones Unidas para un Océano Sostenible o Acuerdo de Nueva York en el que intervendrán los principales depredadores del mar argentino: El Reino Unido, España y China. Todos Estados Ribereños en sus países, pero en el Atlántico Sur Estados de Bandera.
Tal vez, como el 22 de mayo de 1810 que obligó a Cisneros a realizar un Cabildo Abierto. Habría que comenzar a pensar que la Administración soberana del Mar Argentino no se delega, se ejerce, con diplomacia, aplicando la ley y un plan estratégico.


Dr. César Augusto Lerena. Experto en Atlántico Sur y Pesca, ex Secretario de Estado, ex Secretario de Bienestar Social (Ctes) ex Profesor Universidad UNNE y FASTA, Ex Asesor de la Cámara de Diputados de la Nación y en el Senado de la Nación, Consultor, autor de 25 libros (entre ellos “Atlántico Sur, Malvinas y Reforma Federal Pesquera”, 2019).

jueves, 21 de mayo de 2020

miércoles, 20 de mayo de 2020

La infamia de los que murmuran, los “naziperonologos” y Ramón Carrillo, el brazo sanitario de la Revolución Nacional Peronista.



Por Dionela Guidi y Juan Godoy
“la cultura y la ciencia de los argentinos están en déficit con la vida y obra de Ramón Carrillo”. (Fermín Chávez)

- La lengua de las víboras. Del imperialismo británico a Claudio Avruj

Ante la supuesta emisión de un billete de 5.000 pesos con la figura del médico sanitarista Ramón Carrillo se produjo una llamativa reacción desde varios espacios que pasamos a señalar:
-       La primera, desde el centro Simón Wiesenthal, acusándolo de ideas “nazis” y “eugenésicas”.
-       Luego, un tuit del embajador británico Mark Kent dio un paso más acusando a Carrillo de haber participado (sic) del holocausto. ¡Insólito!
-       Una nota del ex Secretario de Derechos Humanos del gobierno de Mauricio Macri, vertiendo acusaciones en sintonía con las ya mencionadas.
-       Por último, las palabras de la embajadora de Israel, Galit Ronen que acusó a Carrillo de ser “al menos” simpatizante del nazismo. Parece muy preocupada por intervenir en la política local con difamaciones a un ministro de un gobierno democrático, mientras el pueblo palestino sufre violaciones sistemáticas a los derechos humanos con involucramiento del estado que representa.
-        
Llama la atención las palabras de Claudio Avruj posicionándose como abanderado de los Derechos Humanos y la salud, mientras cuando le tocó ejercer la función pública en esta materia (Derechos Humanos) fue parte de un gobierno que apoyó el fallo de la Corte Suprema que computaba 2X1 para la suelta de genocidas presos por delitos de lesa humanidad. Además llamó “guerra sucia” al terrorismo de Estado, “presos políticos” a los detenidos por violaciones a los derechos humanos y realizó un tibio alejamiento de las declaraciones de su compañero de espacio político Darío Lopérfido, por entonces funcionario del gobierno de la ciudad de Buenos Aires, cuando relativizó el número de detenidos desaparecidos de la última dictadura militar.
Por otra parte, el ahora preocupado por la política sanitaria, formó parte de un gobierno que suprimió el Ministerio de Salud, además de recortes y vaciamiento del sistema sanitario que ocasionó grandes perjuicios a la población, como por ejemplo el rebrote de sarampión, enfermedad erradicada hace 20 años que hoy vuelve a circular por la desidia de la gestión Cambiemos.
El Centro Wiesenthal[1] ocupado en difundir acusaciones sin sustento  contra Carrillo no dudó en brindar apoyo al gobierno de Mauricio Macri por su “compromiso” en el esclarecimiento de la causa AMIA, “compromiso” que sólo se efectivizó en aprietes y ataques a la justicia para “salvar” a funcionarios imputados como “el fino” Palacios, tal como denunció Mario Cimadevilla, ex titular de la Unidad Especial de Investigación del atentado a la AMIA.  Si miramos atrás en el tiempo, los vínculos con funcionarios de lo que hoy es Cambiemos no es novedosa, ya que en el año 2002 “se hicieron un ratito” para recibir a Patricia Bullrich en Nueva York, por entonces de gira para “lanzarse” luego del desastre en su gestión al frente de la cartera de Trabajo y “darse a conocer” ante el funcionariado norteamericano.  
La acusación de nazi al peronismo, a sus funcionarios, seguidores y al mismo Perón no es original, sino que proviene de los cimientos mismos del movimiento nacional donde desde el Partido Comunista hasta la Embajada Norteamericana lo acusan en este sentido. Las primeras expresiones se encuentran en el folletín del Departamento de Estado conocido como el “libro azul” (contestado por Perón en su momento con el libro azul y blanco), y en el libro que conocido de Silvano Santander “Técnica de una Traición: Juan Perón y Eva Duarte: agentes del nazismo en la Argentina”.
Huelga y cansa a esta altura de la historia donde infinidad de autores han destruido esa visión simplista y mal intencionada de nuestra historia, seguir gastando “pólvora en chimangos”, pero resulta necesario realizar algunas aclaraciones al respecto por la memoria de “el negro” Carrillo a quién tanto le debe nuestro sistema de salud y la patria.
Rápidamente se observa la equivocación del análisis en torno al nacionalismo que confunde el de los países opresores al de los países oprimidos que luchan por romper la dependencia. Asimismo olvida la raigambre profundamente popular que el peronismo tuvo, e incluso tiene hoy día, constituyendo una clara expresión de un nacionalismo popular. Mal que le pese al Centro Wiesenthal y a su coro, no todo nacionalismo es nazismo, y en nuestro países semi-coloniales, cuando encarna en el pueblo resulta el antídoto contra la opresión y saqueo imperialista.
Llama la atención el nivel de injerencia en decisiones que corresponden única y exclusivamente al estado nacional. Bastaría preguntarse ¿quién emitió su voto por este Centro Wiesenthal en las últimas elecciones para que pretenda atribuirse el poder de veto a una posible política soberana? ¿Con qué derecho un centro privado lanza tamañas acusaciones sin fundamento contra un funcionario de un gobierno democrático como Carrillo, que además hizo tanto por mejorar el acceso a la salud de toda la población, sin distinción de credo, sector social o poder adquisitivo? O bien, ¿con qué nivel de cinismo el Embajador de la potencia que ocupa cerca de un tercio de nuestro territorio desde 1833 pretende avasallar nuestra soberanía? Mejor sería que este último se preocupe por denunciar los crímenes de lesa humanidad que carga el “viejo imperio” (incluyendo los perpetrados en la guerra anti-colonialista de Malvinas). O también de reclamar por la devolución del territorio usurpado colonialmente a nuestro país, que también debiera interpelar al progresismo que gusta reunirse y fotografiarse con el representante de Su Majestad.
El coro también incluye a varios exponentes de la prensa argentina, que como decía Ramos, a veces sorprende que se siga escribiendo en castellano. Entre éstas, aparece una de las expresiones más claras del pensamiento oligárquico argentino, referimos al diario fundado por Mitre. Hace años, en el 2007, publicó un artículo en que realizaba los mismos agravios sobre la figura de Carrillo. Sería necesario que La Nación en lugar de reproducir infamias se ocupara de desentrañar y denunciar que su diario fue fundado sobre el genocidio del pueblo paraguayo en la guerra de la Triple Infamia (al que hay siempre que sumarle el papel británico, que resulta el principal armador y financista de la misma), que según el historiador Chiavenato asesinó más del 99 por ciento de la población masculina mayor de 20 años. O bien podría develar la investigación sobre la obtención de papel prensa durante el genocidio sobre el pueblo trabajador argentino de la última dictadura cívico-militar. En ese artículo indicaba que “las crónicas oficiales ocultan las inclinaciones pseudocientíficas del médico quien levantaba hospitales para depurar la raza (sic!)”. Curioso método.
La Nación se basa en los artículos de una fiel discípula de Romero, historiadora de la UBA, quien escribe algunos artículos al respecto. Uno de ellos “Las huellas eugénicas en la política sanitaria argentina”, y otro en la compilación de Rein y Panella sobre la “segunda línea” en los primeros gobiernos peronistas. Quienes escriben escucharon esta idea hace años en la Facultad de Sociales (UBA), en una disparatada cátedra optativa de la misma (allí también la base era Ramacciotti).
Floreal Ferrara, sanitarista discípulo de las ideas de Carrillo (y Ministro de Salud en las gobernaciones bonaerenses de Bidegain y Cafiero), se ocupó de la misma considerando que estaba “inclinada por una estrategia ideológica nítidamente “antiperonista”, del tono que el sentido popular califica como gorila”. Ésta llega a afirmar en base a rumores que Carrillo se había sacado una foto con Hitler, cuestión desmentida hasta por el mismo Carrillo en su momento. La historiadora también toma como fuente el Diario de los Gainza Paz (antes de ser expropiado por el peronismo, claro), sin dar cuenta que la misma está cargada de una fuerte subjetividad anti-peronista.
El Laboratorio transnacional Roche, incluso tomó los infundios sobre la figura de Carrillo y su política sanitaria en su revista.
Quizás no resultan casuales estas infamias en el marco de la crisis profundizada por el COVID-19, y el desarrollo de un test rápido realizado por científicos argentinos. El colonialismo siempre procura minar la autoestima nacional, a la vez que dejarnos sin historia y por tanto sin identidad donde se asienta el ser nacional. Destruir el “alma nacional” al fin y al cabo es uno de sus objetivos.
Otro personaje que apareció, en cuyas “investigaciones” en parte se basan estas acusaciones, es Uki Goñi (también base del absurdo fílmico: “Oro nazi en la Argentina” -probablemente basamento de la acusación del centro Wiesenthal-), de quien ya se ocupó el querido y recordado Claudio Díaz en su fantástico “Manual del Antiperonista ilustrado”, donde sinterizó que este “investigador” no ha “titubeado a la hora de escribir las más cómicas y disparatadas historietas sobre el peronazismo argentino”.
Raanan Rein, Vice-Rector de la Universidad de Tel Aviv y autor de “Los muchachos peronistas judíos” donde desarticula varias zonceras al respecto, argumenta en una reciente nota que: “¿De dónde surgió esta acusación contra Carrillo como admirador del Führer? Ante todo, por la misma lógica que hace que si Perón estaba en Italia en tiempos de Mussolini, entonces necesariamente se convirtió en fascista. Entonces, si Carrillo visitó Alemania en los años treinta ¿no significaría necesariamente que se convirtió en nazi? La respuesta simple es no, tanto en lo que concierne a Perón como en lo referente a Carrillo.”.
Mientras terminamos de escribir este artículo observamos la noticia que el nieto de Carrillo también acercó un cofre con una placa que en el ‘54 le había regalado el entonces Ministro de Salud de Israel, también escritos de la conocida relación con el neurocirujano Salomón Chichilnisky.
La acusación de nazi-fascista también aparece en la época, fuertemente en el ámbito universitario. Su biógrafo lo ubica claramente en el sector neutralista de la guerra, en línea que supo sostener el forjismo, en virtud de la consideración de la Segunda Guerra Mundial como una guerra entre las potencias que nada tenía que ver con los intereses nacionales, que el único rol que cumplirían sería el de ser “carne de cañón” de los apetitos imperialistas. No era gratuito declararse neutralista en el ámbito universitario, de ahí los agravios, recordemos incluso que en el breve periodo que FORJA llega a la conducción de la FUA con Capelli a la cabeza emite una declaración neutralista que será “quirúrgicamente” extirpada de la historia de la Federación. Incluso este posicionamiento llega a complicar su concurso para la cátedra de neurocirugía.
Vale resaltar que también a Carrillo al tener una construcción estandarizada de los hospitales por un conjunto de cuestiones, fundamentalmente prácticas, se lo acusó también de estar ligado al nazi-fascismo. ¡Insólito!
Carrillo más bien forma parte del nacionalismo popular, está ligado al cristianismo. Incluso en el proto-peronismo participa y colabora con Perón en los fundamentos doctrinarios del peronismo con basamento en la Doctrina Social de la Iglesia Católica. También bajo la matriz hispano-criolla. Al fin y al cabo, en una matriz de pensamiento nacional.
El mismo Carrillo es absolutamente claro en su consideración que “en la Argentina como en el resto del mundo luchan dos grandes fuerzas: las de la desintegración por el egoísmo y las de recomposición por la solidaridad. Si triunfasen las primeras, el resultado sería el caos. En cambio, del predominio de las segundas puede surgir una nueva sociedad afianzada sobre los principios orgánicos que se encuentran en cada una de las corrientes de opinión que se han disputado el mayor ascendiente en los distintos pueblos, es decir: a) sobre la capitalista; b) sobre la base comunista; c) sobre la base nazi-fascista, d) sobre una base democrática nombre con el que se podrían encubrir cualquier de las formas de opinión ya citadas, e) sobre una base peronista de auténtica democracia popular, que no es fascista, ni comunista ni capitalista, sino simplemente republicana, democrática y humana, tal cual la ha proclamado esta nueva doctrina, que es ya una concepción política, jurídica, económica y social, fundada en el fecundo equilibrio de los distintos grupos sociales de la nación”.
Carrillo, ya había avizorado (sobre todo por la persecución que sufre los últimos meses de su vida), la difamación de la que podía ser parte, por eso (preocupado), poco antes de morir en el exilio y la miseria, le escribe a un amigo: “esa obra debe ser reconocida y yo no puedo pasar a la historia como malversador y ladrón de naftas; a mí, poco a poco se me han cerrado todas las puertas y no pasa un día en que no reciba un golpe… He aceptado todo con la resignación que me es característica… Te pido que, llegado el caso, te hagas cargo de mi defensa y mi reivindicación moral, si yo no pudiera hacerlo por mi mismo”.
Lo increíble de esta historia es que no existe ninguna prueba fehaciente de tamaña acusación. Pareciera que todavía hay algunos que no toleran que un morocho de Santiago del Estero haya realizado una de las políticas sanitarias más profundas a nivel global.
Cabe que cualquiera de nosotros se pregunte: ¿Cuántas vidas de nuestros compatriotas ha salvado Carrillo con su política sanitaria?, y no solo en el pasado, pues ¿cuántas vidas se salvan hoy en políticas, hospitales, etc. realizados por él hace años? Basta mirar la zona sur del Conurbano por ejemplo y observar que los policlínicos de Lanús, Avellaneda, y Ezeiza (entre otros), fueron realizados por Carrillo. A más de 60 años éstos son los que siguen constituyendo los pilares donde se asienta la política sanitaria de la región. Cabe imaginar ¿cuál sería hoy la situación sin esas unidades sanitarias?

- La contundencia de los hechos. La revolución sanitaria  del “negro” Carrillo

Ramón Carrillo (1906-1956). Nació en Santiago del Estero, al igual que Homero Manzi, con quien traba una relación de amistad, se forma primero en el Colegio Nacional de dicha provincia, y luego en la Facultad de Ciencias Médicas de la UBA en 1924, recibiéndose con medalla de oro, cinco años más tarde. Ricardo Lopa considera que combina la profesión médica con una “formación humanista, cultural y política”.
Anteriormente a su graduación había escrito con tan solo 15 años, un trabajo bajo el título: “Juan Felipe Ibarra, si vida y su tiempo”. Allí reivindica al caudillo. Escribe también “Glosa de los servidores  humildes” donde pide por una ley de amparo a la vejez.
Hay temas que atraviesan su pensamiento desde joven: el empobrecimiento de las provincias (como marcaba en su historicidad su amigo Manzi), el desempleo en nuestro país, las diferentes problemáticas sociales y en torno a la salud de la población, los caudillos difamados por la historiografía liberal-oficial, entre otros. Observamos un núcleo en la reivindicaciones de las masas populares de las provincias olvidadas a lo largo de muchos años como bien lo manifiesta el informe que realiza otro médico: Bialet Massé a principios del siglo XX, o como bien lo relatan películas como “Las aguas bajan turbias”.  Traba relación con Don Atahualpa Yupanqui que también cristaliza en su poesía y música el sentir de la Patria Profunda.
Contando 33 años se hace cargo del Servicio de Neurología y Neurocirugía del Hospital Militar Central, y tres años más tarde gana el concurso de la Cátedra de Neurocirugía en la UBA. En 1944 conoce a Perón. Uno de los biógrafos de éste último, asevera que era una de las personas que más respetaba Perón. Tienen una estrecha relación y Perón le ofrece la posibilidad de colaborar con la política de planificación y organización del gobierno nacido en la Revolución juniana.
Vale destacar que cuando el “subsuelo de la Patria se subleva” el 17 de octubre, tiene una importante actuación, visitando a Perón en el Hospital Militar y actuando como “correo” con cartas a Filomeno Velazco y a Eva Perón.  También tiene vínculos con Arturo Jauretche y Scalabrini Ortíz (recordemos también acusado de nazi y de ser financiado por la Embajada alemana en la época que edita Reconquista que sostenía fervientemente el neutralismo). A poco de ganar Perón las elecciones en 1946 se crea la Secretaría de Salud Pública de la Nación, que reemplaza al Departamento Nacional de Higiene. Poco tiempo después lo transforma en Ministerio. Carrillo se hace cargo desde la época de la Secretaría. Alzugaray, fiel seguidor como médico de las ideas de Carrillo (y autor de una maravillosa biografía del mismo), considera que su ingreso al peronismo es “la elección “natural” de un nacionalista revolucionario”.
Cuando Carrillo asume al frente de lo que fue en principio la Secretaria de Salud Pública, el estado del acceso  a la salud de los argentinos era paupérrimo. Azotada por varias enfermedades endémicas a lo largo y ancho del país como el paludismo, tuberculosis, fiebre amarilla, enfermedad de chagas, viruela, etc., y con un sistema de salud pública desprovisto de insumos técnicos y desintegrado, la tarea que debe asumir Carrillo es titánica. La tuberculosis castiga duro a los argentinos, sobre todo en las poblaciones indígenas, en los peones rurales y en los trabajadores marginados. El paludismo y la fiebre amarilla aparecen fuertes sobre todo en regiones más postergadas como el Noroeste-Argentino, sectores del Litoral (Corrientes y Misiones), y otras provincias como Formosa y Chaco. El  Chagas, además de tener presencia en esas provincias, también aparece en otras patagónicas. Las personas con enfermedades mentales se encontraban hacinadas en hospicios, abandonadas a su suerte. El cuidado de  niños y ancianos dependían de instituciones de caridad.
Vale destacar que la mortalidad infantil llegaba a niveles de los países europeos en medio de la guerra. Esa mortalidad que ronda el 90 por mil en 1940, hacia 1955 había bajado drásticamente a 56 por mil. Hacen estragos también, antes de Carrillo, la anemia y la desnutrición. Se evidencia una falta de camas y hospitales, desigual distribución del sistema de salud, bajos salarios para el personal de la salud, nula presencia de sistemas administrativos, inexistencia de los seguros sociales, entre otros aspectos. Vale también recordar que durante la década infame más del 90 por ciento de los aspirantes a integrar el ejército son rechazados por no ser considerados “aptos” por deficiencias en su salud (como enfermedades), o bien por mal nutrición.
La planificación es una idea central que desarrolla Carrillo para poder ejecutar su política de salud de manera eficaz y uniforme en todo el territorio nacional. De este modo, por un lado centralizó la política normativa de los establecimientos de todas las esferas estatales, las municipales, provinciales y nacionales, y por otro descentralizó la ejecución de las tareas técnicas y organizativas dividas en regiones y áreas creando organismos de ejecución que paulatinamente fueron sumando acciones dispuestas desde la conducción central. La idea era que las políticas sanitarias llegaran hasta los espacios más  alejados de los centros urbanos sin obstáculos burocráticos que demoraran o impidieran el acceso a la salud.
Su obra Teoría del Hospital es la faceta sanitaria de la doctrina peronista. Como indica el médico Alzugaray, no es (en la mejor tradición del peronismo), una receta de organización de hospitales, sino más bien constituye un compendio doctrinario de ubicación filosófica en relación a la comunidad. Contiene así un conjunto de principios en vinculación a diferentes aspectos de la política sanitaria. Lopa sostiene: “sus ideas y principios acerca de la salud pública se insertaban en la doctrina social y humanista del justicialismo, de inspiración cristiana”.
Así, no intenta establecer recetas ni verdades dogmáticas para la construcción y la administración hospitalaria, sino que instaura principios centrales a modo de vectores que sirvan para crear una mentalidad en salud  que mejore el acceso y torne socialmente justa la política sanitaria. La organización de tales principios no vienen dados por la teoría abstracta de la literatura académica profesional sino de los problemas concretos que se presentan en el suelo argentino. Para ello Carrillo elaboró un diagnóstico de situación agrupado en el “Plan Analítico de la Salud Pública” presentado en 1947. Resulta evidente, como sostiene Flores, que “la medicina no es solo un oficio, es una ciencia social, una ciencia política y una ciencia económica, y, finalmente, es también una forma de la cultura y la expresión más concreta del grado de adelanto de una nación.”. (Flores; 2007:4)
La creación de Hogares de Ancianos y Hogares Escuelas marcó la responsabilidad pública estatal frente a la vejez y la niñez vulnerada. Dejan de ser espacios caritativos para implementarse como política socio sanitaria del Estado. Por otro lado, los hospitales generales y las ciudades hospitales debían tener un pabellón psiquiátrico para sacar a los pacientes de los hospicios y darles un tratamiento digno a la vez que intentó el tratamiento domiciliario para lograr la inserción social y evitar la internación crónica.
La arquitectura sanitaria que Carrillo desarrolló tenía como misión la funcionalidad de acuerdo a las necesidades del sector, además de acortar los  plazos en su construcción a menor costo. Carrillo mejora las condiciones laborales y salariales de los trabajadores de la salud. Demuestra no solo ser un gran científico y médico, sino también administrador de las tareas más diversas, y profundo organizador-creador de un sistema sanitario.
Organiza el Plan Analítico de Salud Pública que queda plasmado en un libro de unas 4 mil páginas. Una de las preocupaciones centrales es erradicar las enfermedades endémicas como la tuberculosis, la fiebre amarilla, el paludismo, y el Chagas, a las que denominó “Grandes Luchas Sanitarias”. El caso del paludismo resulta emblemático. Jauretche cuenta en una de sus dos últimas conferencias en Bahía Blanca, cómo entre el Dr. Alvarado y Carrillo (con el apoyo de Perón), a partir de la investigación sobre la realidad nacional, cambiaron la metodología que se utilizaba en virtud de ser la propuesta como un “paquete” por los países centrales y sus organizaciones, y de esta forma lograron erradicarlo como una enfermedad endémica, pues se pasa de unos 122 mil casos por año en 1946 a tan solo 240 hacia 1955.
Asimismo desarrolla campañas masivas contra la fiebre amarilla en la frontera con Bolivia, contra enfermedades venéreas, o bien contra la tuberculosis, la viruela, la rabia, etc. También lleva adelante un enorme plan de construcción de hospitales y centros asistenciales para la salud, donde se destaca la idea de la ciudad-hospital. Además promueve la participación en congresos y jornadas tanto nacionales como internacionales.
La Fundación Eva Perón incluso toma de la Teoría del Hospital los principios y lineamientos para la construcción de los hogares de ancianos y niños. También se crean hospitales para enfermos crónicos y colonias. López Marsano en un excelente trabajo argumenta que “en los centros hospitalarios, en este caso, se introduce un nuevo concepto: el que el servicio social del hospital debe entrar en la población, acercarse a la población, pero además esa acción debe tratar de actuar sobre el ambiente físico de la comunidad, debe preocuparse del agua potable, de la contaminación de las napas, etcétera. Es decir, sacar a los hospitales de los muros”.
En Teoría del Hospital, Carrillo deja planteado un conjunto de ideas de las cuales tomamos aquí unas pocas. Considera el abordaje integral de la enfermedad, entendiendo que “los médicos, si solo vemos la enfermedad, si solo indagamos el órgano enfermo, corremos el riesgo de pasar por alto ese mundo, ese pequeño mundo que envuelve al individuo como algo imponderable, como una delicada red tejida de ensueños y esperanzas. Mientras los médicos sigamos viendo enfermedades y olvidemos al enfermo como unidad psicológica y social, seremos simples zapateros remendones de la personalidad humana”. Al mismo tiempo afirma que “la salud no es, en sí misma y por sí misma, el bienestar, pero sí es una condición ineludible del bienestar”.
La política sanitaria la enmarca en una acción profunda del estado que va más allá de la cuestión médica en sí, por eso sostiene que “el estado no puede quedar indiferente ante el proceso económico, porque entonces no habrá posibilidad de justicia social, y tampoco puede quedar indiferente ante los problemas de la salud de un pueblo, porque un pueblo de enfermos no es ni puede ser un pueblo digno”. Profundizando la idea a partir de considerar que “la medicina moderna tiende cada vez más a ocuparse de la salud y de los sanos, y su objetivo fundamental no es ya la enfermedad y los enfermos, sino evitar estar enfermo o por lo menos evitar que el “estar enfermo” sea un hecho más frecuente que el “estar sano”, y orienta su acción, no hacia los factores directos de la enfermedad (…) sino hacia los factores indirectos, la miseria y la ignorancia, en el entendimiento de que los componentes sociales: la mala vivienda, la mala alimentación y los salarios bajos, tienen tanta o más trascendencia en el estado sanitario de un pueblo que la constelación más virulenta de agentes biológicos”. Sintéticamente afirma que resulta “evidente que actualmente no puede haber medicina sin medina social, y no puede haber medicina social sin una política de Estado”. En términos similares se expresa Perón ya que sostiene que “no puede haber política sanitaria sin política social”.
En la revolución sanitaria de Carrillo observamos, entre otros aspectos, la construcción de 230 establecimientos sanitarios de internación, 50 institutos de salud especializados, más de 40 escuelas, laboratorios e instituciones, varios hogares-escuela, más de 140 hospitales, 3000 dispensarios (salas de atención primaria de la salud), decenas centros de higiene materno-infantil, el incremento de las camas que pasa en 1946 de 66.300 camas, a 134.000 en 1954, dos fábricas de alta tecnología sanitaria, la primera fábrica nacional de medicamentos (EMESTA). Con respecto a este último Rodolfo Alzugaray, que se formó en la Escuela fundada por Carrillo, afirma en base a la creación de EMESTA que se conforma “para impedir ciertos abusos de los precios y algunas irregularidades en que siempre incurren quienes tienen poder económico”. EMESTA tiene como función abastecer a los establecimientos púbicos de medicamentos a muy bajo costo. Se demuestra asimismo su importancia en tanto con su política “defendía la soberanía y oponía al poder de las multinacionales, el poder del Estado, provocando el escándalo de los sectores liberales (convertidos en voceros del capitalismo internacional que abogaban por la libre empresa”.
Carrillo, que desde 1951 padece una grave enfermedad que avanza progresivamente, termina exiliándose en Estados Unidos y luego en Brasil. Su situación económica sumamente complicada, los golpistas del 55 con su revancha clasista sobre los trabajadores y sobre todo lo que tuviera que ver con el peronismo, le caen con una de las tristemente famosas “comisiones investigadoras”, se lo acusa del comercio ilegal de naftas (¿?). Sus hermanas asumen su defensa. Sus pocos bienes (como los de su esposa), le son confiscados. Finamente fallece en Brasil el 20 de diciembre de 1956. La revancha sigue, como en este caso, después de su muerte, tan así que van a tener que pasar más de 15 años para que se autorice la repatriación de sus restos.
Floreal Ferrara, discípulo de Ramón Carrillo, considera que “luchó sin descanso para colaborar en la entronización de la justicia social y salud para todos, sin excepciones”, argumentando la revolución sanitaria emprendida por el peronismo en el brazo del Ministro de Salud tiene el necesario y central “empuje y potencia que le otorga el movimiento peronista, (y que) será parte sustancial de la nacionalización del país, que en el caso de la nacionalización de la salud será sostenida por el esfuerzo de formación de los Recursos Humanos que no rememoraba, ni reconoce hoy, antecedentes similares en el país”. Perón, por su parte, sintetizó la gestión de Carrillo afirmando: “podrán morir argentinos por miseria fisiológica, pero ya no mueren más por miserias sociales”.


Bibliografía

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Rosales, Jorge. Debut político de Bullrich en los EE. UU. 14-5-2002. La Nación.




[1] Entendemos que toman el nombre de Simón Wiesenthal, quien escribió en 1989 un libro “Justice, Not Vengeance”, donde acusa a Perón de nazi considerando que “los nazis gozaron en gran medida de poder e influencia (en la Argentina de Perón)”. (Cit. en Rein, 2015: 95)

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