lunes, 24 de julio de 2017

"LA RAZÓN GORILA"

Alejandro Dolina

"...El cepo al dólar o el pasado del Papa; La justicia, la verdad, el suicidio de Nisman y menos que menos los bomberos muertos de Iron Mountain, no le importan. El pibe que mataron en un robo o la heladera que compró y vino fallada, tampoco. Mintió. No le importaba ni la corrupción, ni los pobres, ni el de al lado, y menos los que manda a agarrar la pala desde Internet. El tema era culpar al peronismo de todo lo malo. Nada más. A él solo le importó una cosa: que el gobierno NO sea peronista. Para él: los Kirchner, Evita, Dolina, Corach, Leonardo Favio, el Papa Francisco, Rodríguez Saa, Rodolfo Walsh, Cafiero, Cámpora y el que silba la marcha de Hugo del Carril cuando limpia los vidrios, fueron, son y serán, todos iguales, son todos enemigos que pertenecen a ese movimiento maldito.
Si estando en el gobierno privatizan o estatizan, a él, le da lo mismo, siempre es malo, porque la acción no le interesa, sino la identificación de alguien como peronista; y si van al norte o al sur, está mal ambas cosas, solo porque son peronistas.
Como no puede admitir que vota y opina según una "camiseta", siempre “en contra de ellos” y que en realidad, las ideas, las obras, las acciones no le importan, se viste para la ocasión. Si se tiene que vestir de socialista indignado; de comunista que tiene auto importado con calcomanía del Che Guevara; de humanista porque postea si ve un perrito perdido; de radical especializado en Illia porque murió pobre; de Isaac Rojas subido a un avión bombardero; de estadounidense o francés porque son países serios; de ciudadano derecho que pide golpe de Estado o de republicano racional que entiende que la economía está por encima de la gente, él se cambia sin vergüenza alguna.
El fin justifica los trajes: el gobierno no tiene que ser peronista. Punto.
El centro cultural más grande de la historia, el polo científico, los trenes, la nacionalización de YPF, el matrimonio igualitario, los satélites argentinos, el Hospital El Cruce, Tecnópolis, el billete con las islas Malvinas, el plan Qunitas, el Pro.cre.ar, hubieran sido obras de un gobierno no peronista, a él mucho no le hubiera importado, salvo que lo beneficien en algo, pero sí afirmaría que son aciertos irrefutables. Pero como son acciones de gestiones peronistas, entonces: son curros, no son los modales adecuados, lo importante no es la obra sino el nombre o fueron gastos que no corresponde a este tiempo.
Lo que sí le importa es repetir que su fortuna personal no depende del estado del país, mucho menos cuando hay gobiernos peronistas, y que su familia y él, son, los poquísimos trabajadores serios y honrados, que habitan “éste país” que anda mal porque salvo él y unos pocos, el resto son todos vagos peronistas y ladrones.
Cuando todo estalla y ya no se puede disimular que no se construyó nada en función del pueblo, no será consecuencia de que los que venían a salvar al país son inoperantes, deshonestos, cipayos y mucho menos dirá “que mal voté es que siempre voto lo que sea para no votar un peronista” En ese momento soltará una de sus frases escudo: “es que, al final, son todos iguales, todos roban”.

De esa manera, no hay análisis ni cálculos, todos son corruptos. El gobierno que pone derechos del trabajador en la Constitución, les otorga pensión a las amas de casa, promueve el aguinaldo, y/o subsidia el transporte, la luz y el gas a los que menos ganan, será, según él, igualito al que se quedó con los ahorros que tenía la clase media en los bancos y no construyó ni un hospital porque igual, al final “todos roban”… 

LA PÉRDIDA DE SOBERANÍA NACIONAL, LOS PUEBLOS LA SUFREN CUANDO DESCUBREN QUE HAN SIDO COLONIZADOS

         Jorge Rachid 

1-     Tener Soberanía significa la capacidad de tomar decisiones si depender de terceros dominantes. Esto sucede desde las medidas más trascendentes como las Constituciones Nacionales hasta las políticas de Mercado y el rol del Estado. Como vemos Soberanía no es algo intangible, sino una situación que domina nuestras vidas cotidianas, desde el salario hasta la educación, pasando por la salud o los derechos básicos de la vida.
2-     Por eso la Soberanía Política, una de las tres banderas del peronismo es la base que consolida las políticas de Justicia Social, marco necesario, indispensable con la ampliación de derechos sociales de los cuales el peronismo es tributario, porque es su razón de ser y permanencia en el tiempo. De la misma manera, ambas banderas son los puntales necesarios para la Independencia Económica, herramienta esencial de políticas nacionales autónomas.
3-     La disputa por la Soberanía Nacional, es parte de la historia de la parición de la Patria Grande ya que su NO concreción en el siglo XlX se debió justamente a la operación de poderes internacionales sobre nuestro territorio americano, de la mano del Imperio Inglés, Portugués y Francés, ante la pérdida de poder colonizador de España. La nuevas formas de colonización fueron como hoy, económicas y fragmentando territorios antes comunes, constituyendo países tapón como Panamá o Uruguay entre otros.
4-     La luchas intestinas nunca fueron exclusivamente locales, sino estimuladas por acciones que dirimían desde afuera, intereses que se jugaban en nuestro país: El crédito de la Baring, la explotación de Famatina, al apertura de los puertos y la Aduana dedicada al “compre hecho”, con deterioro de las economías regionales, explican las guerras civiles que llenaron de sangre el suelo argentino. Como ayer hoy, la colonización sigue el mismo camino.
5-     Nunca fuimos sometidos por las armas, dicen los libros, olvidando los hechos que nos dieron territorio nacional ocupado militarmente como Malvinas o la Isla Martín García que tuvo que devolver el Reino Unido después del desastre de su incursión por el Paraná para “liberar los ríos interiores”, que sólo los patriotas como Rosas, Mansilla y 200 mártires caídos en las batallas de Obligado, Quebracho y Tonelero, impidieron el éxito del enemigo. Sin embargo lo conseguido en el campo de batalla, fue vendido por la política cipaya, en la mesa de negociaciones. Así fue a lo largo de la historia.
6-      Soberanía entonces, se escribió con luchas y entregas, avances y retrocesos. Perdimos la Provincia Oriental entregada por Sarratea, Alvear y el Ministro García, para eliminar a Artigas. Bolivia fue entregada por Rivadavia al ordenar volver al General Belgrano en 1811 cuando Juana Azurduy le pide ayuda, sólo en 1826 Sucre y Bolívar liberan el territorio. Rosas quiso conservar al Paraguay, pero fue arrasado por la Guerra de la Triple Infamia después de Caseros y más tarde Pavón. Había que dar un escarmiento al único país industrializado de nuestra América. Como hoy con los llamados “populismos”, avasallados por los ejércitos mediáticos, judiciales y financieros.
7-     Cualquier política de Liberación Nacional hiere intereses consolidados desde la Dependencia. Si se controlan los Puertos o el Comercio Exterior, si la política monetaria es autónoma y los Bancos son todos nacionales, si los tres territorios soberanos son controlados por el estado: tierra, aire y mar, la Soberanía se consolida. Si el trabajo es el ordenador social y se instala el círculo virtuoso de la economía, donde el capital está al servicio de la economía, ésta al servicio del estado que DEBE estar al servicio del hombre, la Soberanía se afianza.
8-     Todo lo contrario sucede hoy en cuanto a los avances y retrocesos del tema que define la vida de las futuras generaciones de argentinos. Se dice con liviandad que estamos ante un cambio de época, en donde el neoliberalismo vuelve a depositar sus garras sobre el territorio americano. En realidad el Imperio norteamericano está retrocediendo en el mundo, las crisis de los países centrales, en especial europeos, las pérdidas de las batallas, en guerras salvajes desplegadas contra pueblos indefensos, el avance del mundo multipolar con líderes económicos como China, militares como Rusia, Turquía, Irán, Norcorea, Paquistán o India, hacen retroceder a EEUU hacia su patio trasero, América Latina.
9-     Se atrinchera entonces el Imperio en nuestros territorios, Brasil y Argentina en especial, desplegando una guerra sobre Venezuela, consolidando su presencia en Chile, Perú, Colombia y México, con nuevos Tratados Bilaterales y la presión de sus organismos de crédito multilaterales como el FMI o el Banco Mundial. Ponen en marcha la lV Flota, despliegue militar ofensivo sobre los pueblos Latinoamericanos, como en los años 70 cuando la Escuela de Panamá formaba dictadores a futuro y la Doctrina de Seguridad Nacional promovía golpes de estado con dictaduras sangrientas que protegiesen sus intereses.
10- Inventaron en los 80 el Consenso de Washington pero con democracias limitadas, aunque valiente para decirles No al ALCA y promover 200 años después la Patria Grande en el UNASUR. No lo toleran, acuden al espacio simbólico para convencer a los pueblos que ser libres es costoso, que ser soberanos es una soberbia nacionalista, que es bueno ser colonizados del mundo, antes que libres del sur. Tener pensamiento americano es criticado, es “negro”, “criollo”, ser crítico de lo “políticamente correcto”, por eso el desarrollo industrial debe ser enterrado, el trabajo flexibilizado, la I+D entregada al extranjero que “si sabe”, los derechos sociales acotados a la beneficencia, entre otras claudicaciones nacionales del gobierno actual y sus socios de todos los sectores. El Movimiento nacional con el peronismo junto a los trabajadores, los movimientos sociales y la memoria reciente, impedirán esa claudicación cipaya del macrismo.


Metáfora del pasado – Memoria del futuro

Manuel ARES

Mi país es como mi casa, de pronto, se hizo viejo. Eric Nepomuceno



En su Poética, Aristóteles sostiene que el mejor texto trágico es el que contiene una anagnórisis (reconocimiento) seguida de una peripecia (cambio abrupto de situación). David Ingvar, neurobiólogo de la Universidad de Lund (Suecia), demostró que el cerebro humano está siempre buscando darle sentido al futuro. El individuo elabora con anticipación, un escenario de decisiones en los que combina una hipótesis contextual futura con una opción de acción (V. Maldonado). Ambos temas son aplicables a la Argentina que estamos transitando. La ideología de Cambiemos, arraigada en el legado liberal-ortodoxo originado por la generación de 1880, representa para nosotros una regresión social, política y económica, en la que el mito del “granero del mundo” simboliza no sólo una metáfora del pasado sino -lo que es peor- nuestra memoria futura. Porque hacia allí nos dirigimos, aceleradamente. Mito que, lamentablemente, estructura la base del pensamiento político de una buena parte de las propuestas ideológicas de la Argentina actual, aun la de los autodenominados “progresistas”. De este modo se cumple, ante una sombría disyunción social y política, el cuadro trágico aristotélico en tanto que Cambiemos se reconoce en un modelo político que eclosionó hace ochenta años y cuyo paradigma fue el Pacto Roca- Runciman (o “Estatuto Legal del Coloniaje”, como lo denominaran los por entonces militantes de FORJA).Pacto que nos encadenara de pies y manos a la avaricia del Reino Unido. Reconociéndose en él y mudando abruptamente las políticas de estado, Cambiemos produce la peripecia en función de un renovado sometimiento a los poderes fácticos nacionales y mundiales. De igual modo, el hipotético escenario futuro planteado por Ingvar que elaboró Cambiemos, se encuentra fincado no en el futuro sino en el pasado. Así, nuestro país, que fue vanguardia en el reconocimiento e inclusión social de las minorías, de los niños, jóvenes y ancianos; en la libertad y multiplicidad de la palabra y, en la más amplia acepción de la expresión: los derechos humanos; mi país, de pronto, envejeció. Parece estar desesperado por rendirle tributo al Mercader de Venecia el que apetece un pedazo de nuestra anatomía. 

Conocer los conocemos. Faltan las propuestas


 Por Omar Dalponte

En tiempos preelectorales preferimos dejar la futurología en manos de quienes viven de las encuestas, pues predecir el futuro - generalmente respondiendo a intereses económicos no menores- es tarea de cierta clase de rapiñeros mediáticos que lejos de contribuir al libre juego de la democracia practican el “arte” de confundir para inclinar el plato de la balanza hacia donde más les convenga a ellos y a sus mandantes. Utilizar el poder de los medios de comunicación para influir sobre la decisión de los votantes es un arma cuyo manejo es hoy moneda corriente.
Nosotros, procurando ser cautos, trataremos de reflexionar y aventurar alguna opinión en base a hechos concretos. El bombardeo de la prensa escrita, de los medios radiales y sobre todo el que se lanza por los canales de televisión, pintan este proceso previo a las elecciones primarias a gusto y placer, generalmente con colores absurdos. Lo cierto es que pocas veces hemos visto  campañas políticas tan mediocres, de un nivel tan bajo como la que nos toca sufrir en estos días. Campaña que  por  momentos, si la situación de nuestro país no fuese tan trágica, hasta podría caracterizarse como una comedia de enredos por  los ribetes de comicidad y la carga de confusión y mentiras con que está condimentada.
En esto de hallar formas novedosas para transmitir sus respectivos mensajes, los principales protagonistas transitan por el territorio de la ridiculez. Además de la repugnancia que produce mirar cómo se desgañitan en discusiones de baja estofa algunos representantes de la politiquería barata, ver a Mauricio Macri dando vueltas como una perinola sobre una tarima rodeada de gente hablando como un pastor de almas perdidas, a uno le hace sentir vergüenza porque, en definitiva, es alguien que aunque sea reconocido por la mitad de los argentinos, actualmente ocupa la Casa de Gobierno. El caso de Cristina Fernández, nuestra querida ex presidenta, ofrece también un menú bastante desafortunado. Ya no es la Cristina de los discursos vigorosos y de las vibrantes exposiciones en el Patio de las Palmeras. Repentinamente, desde el acto en el estadio del club Arsenal de Sarandí en adelante, ha cambiado sus tonos altos por una modulación sensiblera y transformado sus escenarios, otrora plenos de presencias combativas y bullicio popular, por asambleas sin el colorido peronista, con gente humilde, necesitada y acongojada, desfilando con sus penas y angustias haciendo sentir a los espectadores como si estuviesen observando las vicisitudes ocurridas en una defensoría de pobres y ausentes. Habrá que ver si más allá de los electores cautivos, en la porción de votantes que definen, convence más el canto lastimero actual que las fogosas, emotivas e inteligentes arengas de 2007 y 2011. Hay piezas en el haber discursivo de Cristina que son y serán por mucho tiempo, brillante material de estudio aquí y en otras partes del mundo. Hoy, la dirigente de alto voltaje político de ayer se presenta como una atractiva señora, devenida en candidata, más cerca del llanto que de la risa. ¿Experimentará alguna otra mutación en lo que resta hasta llegar al 13 de agosto? La gente que observa el espectáculo que brinda la política ¿cree que en la intimidad la Cristina de antes se ha transformado en la Cristina de ahora? Los próximos días y el resultado de las elecciones del mes próximo darán respuesta a estas preguntas. Notamos alguna contradicción: ¿Cómo se compadece la imagen actual de la candidata a senadora nacional con su mensaje subliminal a María Eugenia Vidal cuando confiesa:  “ a mí no me sale la cara de buena”? en fin….
Un dato innegable: Los diferentes actos que deberían ser de docencia política sólo son encuentros de rivales en pugna. Y el común denominador en ellos  es que los  unos ponen el acento en las que creen son las facetas criticables de los otros, pero las propuestas de cómo y cuándo se resolverán los enormes y difíciles problemas argentinos brillan por su ausencia.
Sergio Massa se esfuerza por presentarse como el más propositivo de los candidatos pero en verdad, por lo menos hasta este momento en que faltan escasos veinte días para las P.A.SO, parece que  las grandes mayoría lo perciben no mucho más que como un prolijo vendedor de ilusiones envueltas en papel de caramelos. De todas maneras la figura de Massa, si finalmente obtiene buenos resultados, por edad y presencia pública, tal vez pueda recorrer un  prometedor camino hacia 2019.
En la recta final la gobernadora María Eugenia Vidal probablemente acelere su accionar y cumpla –si puede-  con lo que muchos de sus correligionarios esperan de ella: conquistar votos utilizando su imagen “angelical” y un discurso de catequista parroquial. ¿Serán suficientes estos recursos? ¿Su gestión posee logros visibles que el pueblo de la provincia de Buenos Aires valore tanto como para respaldar a los candidatos de Cambiemos que ella amadrina?
En lo que se refiere  a nuestra realidad local la campaña ni siquiera es medianamente entretenida. A no pocos preocupa que los candidatos de Unidad Ciudadana no hayan caminado las calles de Lanús para que los vecinos conozcan sus propuestas. Los actos principales se han efectuado en salones cerrados y los discursos tuvieron como destinatarios a los convencidos. En uno de los encuentros para presentar los candidatos del FUC hubo  discursos de Jorge Ferraresi, intendente de Avellaneda, Edgardo Depetri, candidato a concejal y Máximo Kirchner, diputado nacional. Hubo exhortaciones a recorrer los barrios, pero los tramos más extensos se dedicaron a volar en las alturas de lo nacional. Comprensible en Ferraresi y Kirchner. No tanto en Depetri, de quien se esperaban ideas para resolver lo relativo al hambre, la desocupación, la salud, la vivienda, el trabajo y la seguridad, que en Lanús son problemas acuciantes. No hay demasiado tiempo, pero nunca es  tarde para encaminar las cosas.

1País y Unidad Ciudadana de Lanús, tal vez estén esperanzados en que las locomotoras de Massa y de Cristina los lleven a buen destino como furgones de cola. En tres semanas las cartas estarán echadas. Mientras tanto el Frente Cambiemos se recuesta en la gestión del intendente Néstor Grindetti y en la figura de su principal candidata Noelia Quindimil. Voces escuchadas en distintos sectores lanusenses auguran y aseguran, una feliz jornada electoral para el macrismo local en agosto próximo. Todos tenemos que esperar que llegue el día de contar los granos que haya en los graneros. No los que esperan ser cosechados.

sábado, 22 de julio de 2017

9 de Julio y después…¿qué?

Manolo Ares, julio 2017

El vocablo independencia corresponde a la categoría gramatical de: nombre. Es decir, un sustantivo y abstracto, por cuanto para concretarse debe ir asociado por una partícula introductoria a algo o a alguien. Por ejemplo: Independencia de los poderes públicos. De modo que podemos decir que independencia es el nombre de un estado o cualidad de algo o de alguien. Si usted buscara la definición podría encontrarse al menos con tres situaciones posibles de estado o cualidad. Independencia :
a) de aquel o aquello que no depende de otra persona o cosa;
b) libertad, y especialmente la de una nación que no es tributaria ni depende de otra;
c) antónimo (contrario) de dependencia o falta de dependencia.
Es de hacer notar que la decisión de declararnos independientes fue tomada en uno de los peores momentos del transcurrir emancipatorio sudamericano. Chile estaba en manos realistas y Bolívar había sido derrotado; Pezuela amenazaba a Jujuy y a Salta, siendo detenido sólo por Güemes. La Banda Oriental estaba en manos portuguesas y Fernando VII, que había recuperado el trono, amenazaba con expedicionar sobre los reinos indianos. Más allá de que San Martín presionaba desde Mendoza, aquellos 33 hombres se jugaron el resto en la patriada: “…comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de esta su voluntad (la de los pueblos representados), bajo el seguro y garantía de sus vidas, haberes y fama”. Con respecto a este párrafo del Acta, sería muy saludable para el país que, tanto los legisladores en funciones como aquellos que aspiran a serlo en el futuro mediato, le dieran una repasada. Porque hoy día, cualquier poligrillo que consigue llegar a una banca jura por lo que le pongan delante, y mañana, abjura, sin que a nadie rinda cuentas. Porque Dios, la Patria y el Pueblo, son también abstracciones cuando no se cree en ellos. Pero aquellos diputados sí que realmente se jugaban la vida, haberes y fama; y zafaron porque las tropas que envió Fernandito fueron al norte de Sudamérica.
Sin embargo de la osadía y el coraje que mostraron aquellos hombres al declararnos independientes de España y de toda otra potencia cometieron un terrible error: se olvidaron de los filisteos capitalistas (en la peor acepción adjetiva). Los innombrados e innombrables, los anónimos inventores de los grupos off shore, de los paraísos fiscales, de los dólares golondrina y de las fugas de divisas. De los que medran con la vida y la muerte de millones de seres humanos. En fin, todos subterfugios para no designarlos como lo que son: Mafiosos, que trafican con dinero mal habido y, quién sabe, con drogas y armas.
Claro que por aquel entonces existían capitalistas usureros, pero no en el formato actual. Tenían nombre y apellido como los Hermanos Baring, y también, patria de origen. Hoy no, hoy son un fantasma casi inasible, no existe Ley que los alcance.
En virtud de lo que vivimos a diario, resulta evidente que no encuadramos en ninguno de los tres posibles estados planteados al comienzo. En la actualidad dependemos no ya de una potencia extranjera, que sería lo mejor porque el enemigo sería entonces tangible, sino de capitales financieros que son anónimos y, como tales, apátridas. Porque no tienen origen cierto pero sí finalidad: manejar el poder mundial. Vivimos, los argentinos, una especie de adviento herético en el que se espera que otros vengan a salvarnos: las inversiones externas, y, en ese momento, será llegada la navidad (herética también) en la que se reproducirán las fuentes de trabajo para que, por fin, un 6 de enero de no se sabe qué año, los reyes derramarán riqueza. Mientras, los sectores sociales medios, medio bajos y bajos, tenemos que olvidarnos de mejorar en nada nuestras vidas, sino más bien empeorarlas. Tal como sentenció el gurú González Fraga.
Por ello para este 9 de Julio tengo algunas preguntas, a saber: ¿Por qué tenemos que depender del capital extraño si existen más de 200 mil millones de dólares argentinos en paraísos fiscales? ¿Por qué, si todos los días se están fugando al extranjero miles de dólares producidos aquí? Ya no son migas las que se llevan, son panes enteros que les están faltando a buena parte de la población. Pero tengo un principio de respuesta: Es mentira que el nuestro sea un país solidario. No es cierto que conformemos una común-unidad solidaria. En Argentina existen personas solidarias así como existen en Turquía o en la Conchinchina, pero no una sociedad solidaria. Aquí, cada quien se rasca pa´dentro como el peludo, especialmente los ricos y poderosos, y los demás seguimos el ejemplo. Porque el buen ejemplo debería devenir desde el más grande al más pequeño. Cuanto más poderoso se es, más responsabilidades sociales se tienen. Pero aquí los poderosos como Rocca, un día, por un quítame esas pajas de allí, se enojan, levantan la empresa, dejan más de un millar de trabajadores en la calle y se van a darle trabajo a otras personas en otro país. Es decir, los poderosos en Argentina ejercen el poder para extorsionar y dañar, y no para solucionar nada. La soberbia del poder o el poder de la soberbia, que representan el egoísmo extremo. Sin pensar, porque no es parte de su formación, que una empresa por más privada que sea, en el fondo, no es sino un bien social. ¡Ah!¡Creso, Creso! Sin trabajadores de aquí o de allá, serías nadie.

Si el nuestro fuera un país solidario cada habitante tendría aseguradas sus cuatro comidas diarias. Pero no, aunque producimos alimentos para 4 ó 5 veces nuestra población total. Mientras desaparecen tambos, miles de niños y adolescentes no toman leche. Los productores lecheros se están pasando masivamente a la renta sojera. Mucho más simple y segura. Y ni hablar de la timba financiera. Aquello del Preámbulo: “con el objeto de constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino…” , pasó a ser una broma de mal gusto. Porque lo único que hoy podemos asegurarles a nietos y choznos, es que vivirán pagando deuda externa. Tal como nos ocurriera a nosotros, los más viejos. En fin, estimado lector –si es que existes-, si fuéramos realmente solidarios seríamos también independientes. Por eso el título: 9 de Julio y después…¿qué? Atención, que alguna vez un argentino escribió: “El mapa de una tierra es el mapa de sus muertos”.

CARTA ABIERTA AL JUEZ BONADÍO

 Por Jorge Rachid

Sr. Bonadío en primer lugar quiero agradecerle a usted, la persecución impiadosa desplegada por su Juzgado, sobre Cristina Fernández de Kirchner, ya que la misma permitió a millones de argentinos, rememorar la vida que tuvimos los argentinos durante doce años, de un peronismo del cual usted abjuró.
 La revolución fusiladora los hizo más grande a Perón, la Resistencia se fortaleció en su persecución, degradación, excomunión fijando los objetivos políticos del Perón Vuelve. Lo mismo le pasó a Mitre y Sarmiento cuando quisieron enterrar la memoria de Rosas, Artigas, Andresito, Juana Azurduy descriptos como “la barbarie”, siendo hoy ejes emblemáticos de nuestra nacionalidad. Hubo en esos tiempos hombres como usted, aunque con mayor talento, al menos literarios como Florencio Varela, que no dudó en ofrecer la Argentina a la Corona Británica, o Miguel Cané que como diputado, propuso la desgraciada Ley de Residencia que expulsaba extranjeros al mejor estilo Trump de hoy.
 Pero usted Bonadío no sólo expresa en su conducta un rencor profundo, un odio, que en el jardín de infantes de psicología se estudia como canalización de sus propias frustraciones, la cual quiere esconder detrás de la figura de matón judicial. Es lógico que esté frustrado, creyó que con sólo acceder al cargo sin otro mérito, ni carrera judicial que lo justificase, por medio de una lamentable supuesta militancia política que junto a Manzano, Corach, Moldes, Mazzon, cambiaron y vendieron sueños por dinero, en el tráfico ideológico de los 90 del menemato.
 Será por eso que recibió golpes jurídicos al sobreseer sin investigar a los funcionarios de esas épocas, sus compañeros de ruta en el Ministerio del Interior y en el gobierno. Nunca estuve de acuerdo con la judicialización de la política, ni antes ni ahora, pero usted se transformó en un ariete mercenario de los poderes hegemónicos que lucran con su ignorancia jurídica, lo envían al combate por defender sus intereses y usted en su incapacidad queda expuesto. “Roma no paga traidores”, agregaría yo ni mercenarios en la historia, no será distinto ahora, cuando su afán de “mejor alumno” lo hace avanzar con figuras tan insólitas como “asociación ilícita” al gobierno anterior o a la familia Kirchner. Sin dudas un hallazgo de la imaginación jurídica que será estudiada en los manuales del “no hacer”.
 Su mediocridad no sólo avanza sobre la ex Presidenta, sino sobre sus hijos, sus cuentas, sus gastos diarios, suspende la pensión del marido muerto, clausura la herencia de los hijos, embarga bienes y juega a aparecer en los medios los fines de semana, con fallos los viernes para ocupar el lugar mural del periódico. Toda una estrategia comunicacional dada, donde los medios se enteran de sus medidas antes que las partes, porque ellos es de suponer, la escriben previamente.
 Usted siempre quiso ser, nunca pudo, de ahí su odio. Entró por la ventana al lugar que ocupa, no es respetado por sus colegas, ni querido en Tribunales, carga dos muertos jóvenes, en un asalto, uno con disparos en la espalda que fue saludado efusivamente como “un vengador” de la claque de “mano dura”, periodistas, militares condenados, fascistas conocidos en esa caterva que le sirve de coro, que acaricia sus fallos contra todo lo que huela a peronismo, hoy usted es “el fusilador del 55”.
 Quizás no tolere la fortuna de Cristina, declarada año a año desde 1985, con crecimiento patrimonial demostrado, porque la suya Bonadío no la puede mostrar, ni nadie sabe de donde salió. Ese rencor que expresa, es parte de mediocridad, si lo hubiese leído a Perón en vez de trepar a cualquier precio una escalera al éxito de la nada, sabría que la gente sabia “negocia con los malos, no con los estúpidos”, porque los primeros pueden tener códigos, pero los sonsos como usted, lo pueden llevar a cualquier lado.
 Mire Bonadío, usted se declara incompetente en la causa y sigue produciendo hechos, esconde su incompetencia en los pliegues de una Justicia que en niveles superiores ya le dieron retos de “flojedad de papeles”. Su odio es superior a su pensamiento, lo cual hace de usted una pobre persona a la cual la mayoría de los peronistas, pensamiento y doctrina de valores y principios, a los cuales usted alguna vez, alegremente adhirió con tanta firmeza como el agua que se evapora con el calor, ni siquiera le tengamos rencor sino lástima, por ser tan poca cosa, que la historia se encargará de sepultarlo, como un mal recuerdo.
 Una vez más gracias, su ineptitud y su persecución vengadora, han permitido al pueblo argentino pensar y revalorizar una figura que hoy constituye el único liderazgo político en la Argentina, frente a seres tan mediocres como los que usted representa, desde el presidente al dueño del multimedio, quienes lo usan hoy, como lo tirarán mañana al tacho de la basura, bajo la batuta de la Embajada de EEUU, que usted frecuenta. Nadie quiere convivir con la mugre, después de haber ensuciado la Patria.

Sin más, sólo deseo que su conciencia, si alguna vez le funciona, haga una disculpa pública al pueblo argentino por haber mancillado la Justicia.

viernes, 21 de julio de 2017

El Estado Continental Industrial en la concepción geopolítica de Alberto Methol Ferré

Sebastián Torres, Miguel Ángel Barrios


Introducción
El concepto de Estado Continental Industrial (ECI) de Alberto Methol Ferré, uno de los pensadores latinoamericanos más originales del siglo XX, constituye un elemento central para abordar y repensar los principales desafíos económicos y sociales que enfrentan los países de nuestra región en la actualidad.
 Methol Ferré planteaba como núcleo principal de su pensamiento que el siglo XXI estaría constituido por un “concierto” de Estados con una unidad geográfica de carácter industrial, y que por lo tanto, aquellas unidades políticas que no lograran sumar capacidades de carácter continental, no poseerían soberanía.
 En ese aspecto, rescata la tradición política de unidad de la independencia hispanoamericana de San Martín, Bolívar y Artigas, y la originalidad de los movimientos nacionales populares. Tomando estas tradiciones como punto de partida, Methol Ferré crea la categoría de ECI, como único camino posible de desarrollo económico y social para América Latina.


Biografía
 Nacido en Uruguay en 1929, historiador, teólogo, filósofo y docente, el leit motiv de su vida será el estudio de su país (“Estado chico”, consecuencia de la fragmentación política latinoamericana), con el objetivo de señalar la importancia de la concreción de una “Nación Latinoamericana” a partir de sus dos polos, hispánico y lusitano.
 Su nacionalismo latinoamericano tiene una raíz determinante en las figuras de Luis Alberto de Herrera y Eduardo Víctor Haedo. Al primero lo frecuentó y del segundo fue su secretario, y través de ellos, con su militancia joven en el Partido Nacional, desarrolló una base política centrada en la solidaridad Hispanoamericana Continental.
 En los núcleos Herreristas se entronca ya desde muy joven con las lecturas de las obras de Víctor Raúl Haya de la Torre, primer teórico de los movimientos nacionales populares en América Latina (y fundador de la Alianza Popular Revolucionaria Americana), y con el cuestionamiento y rechazo a los intentos de instalar bases norteamericanas en el Uruguay.1
 En el año 1955 funda la revista Nexo (con Arens Pons y Reyes Albedie), y realiza un acercamiento con los intelectuales Abelardo Ramos y Helio Jaguaribe. A partir de 1967 participa en la revista católica “Víspera”, que se transformará con el tiempo en el principal medio de reflexión católico latinoamericano. Esta revista tendrá además una amplia repercusión en el continente del Concilio Vaticano II, y sumado al Documento de Medellín de la Conferencia Episcopal Latinoamericana (CELAM), sus escritos serán así precursores de la posteriormente denominada “Teología de la Cultura” o “Teología del Pueblo”. 2


El concepto de globalización
 “El siglo XXI está convocado a establecer un nuevo concierto de Estados Continentales Industriales Modernos, plural, para el gobierno de la globalización. ¿América Latina aunará energías como para poder participar en ese nuevo concierto de potencias? ¿Es posible?” (Methol Ferré, 2009: 100).

El núcleo básico de la concepción geopolítica de Methol Ferré, define a la globalización, no como un concepto economicista, sino como un proceso histórico multidimensional. La “actualidad” por la actualidad misma no existe, sino que es hija de un proceso histórico y de un diálogo permanente entre pasado y presente. Por lo tanto, en la actual etapa de la globalización, sólo tienen protagonismo aquellos Estados que suman capacidades de ECI.3

Ahora bien, ¿qué entiende Methol Ferré por globalización?

“El primer movimiento globalizador se representa en el largo proceso de difusión de la presencia humana sobre el planeta que duró 250.000 años. Se trata de un fenómeno que se puede rastrear hasta los orígenes de la humanidad como el homo sapiens que desde África Oriental se desplaza, a pie hasta medio Oriente y luego hasta Europa y Asia, pasando por las islas de Indonesia hacia Australia; casi contemporáneamente una segunda corriente migratoria llega a Bering y desde allí a América. Es la primera globalización mundial hecha a pie, lentamente, en el arco de decenas de miles de años, que la memoria humana privada aun de la escritura no pudo registrar y fijar en el tiempo como crónica” (Methol Ferré, 2006: 37).
 “La escritura amplía en forma gigantesca la capacidad y la exactitud de la memoria; escritura y memoria son el secreto de la segunda globalización, esta si histórica y autoconsciente. Además no ya a pie, sino sobre el océano. Las naves –carabelas, galeones, bergantines- convirtieron a Europa en el centro del mundo. Si la primera globalización, la que se hizo a pie, terminó en el continente americano, la segunda globalización, la oceánica, comienza justamente con América. Existe globalización cuando un círculo se cierra y se vuelve imposible que exista otro” (Methol Ferré, 2006: 39).
 Methol divide así a la globalización en dos grandes períodos: una “globalización de a pie” de miles de años que culmina en América, y una “globalización oceánica” como segunda globalización que empieza en América. En esta segunda globalización ubica el inicio de la política mundial, teniendo en cuenta que debido a las limitaciones de movilidad no existía una idea cabal de la globalidad. Con la escritura y la navegación, Europa se transforma en el centro de la política mundial.4

Las Etapas de la Globalización
 Methol Ferré toma como referencia al geógrafo inglés Halford Mackinder y principalmente su conferencia de enero de 1904 denominada “El pivote geográfico de la historia”. En esa conferencia, Mackinder señala que el mundo se encontraba ante el fin de una época histórica de cuatro siglos, a la que llamaba la “época colombina”.
 “La era de la formación unificada de la globalización abierta por Castilla y Portugal cuando iniciaron la navegación de altura, oceánica, se terminó. Ahora se necesitaban otros caminos para la geografía, más intensivos e incluso de síntesis filosófica (digamos, hacerse geopolíticos, geoculturales, geoproductivos)… la geografía descriptiva ya no alcanzaba. La primera fase de la globalización, la era colombina, ha terminado” (Methol Ferré, 2009: 89).
 Si bien la influencia de Mackinder es nítida, Methol va más allá que el autor inglés, y parte desde América Latina. Esta es una característica fundamental de todo el pensamiento de Methol y constituye su originalidad:
 “Desde el 900 el mundo es un solo sistema… De tal modo, lo que ante todo importa es determinar las fases principales del único sistema mundial en proceso, del que somos parte. Y donde no hay comprensión de sí mismo sin el horizonte de la situación específica del sistema mundial. Esta es la originalidad que inaugura el siglo XX, que puede hablar así de guerras mundiales.” (Methol Ferré, 2009: 90-91).

El autor constituye entonces su visión con los siguientes dos elementos:

Una definición de geopolítica multidisciplinaria, alejándose por completo de una geopolítica de perspectiva militarista (y vinculando a la geopolítica con la integración y el desarrollo industrial de los Estados).
 El empleo de un concepto singular, el de “sistema”, pero como sistema mundial geopolítico, y no meramente como sistema desde la perspectiva de la sociología (Parsons), o de sistema-mundo (Wallerstein).
 Basándose posteriormente en el libro de Hans Weiger “Geopolítica, Generales y Geógrafos”, conoce las grandes líneas del pensamiento de Federico Ratzel. Weiger señala en su libro que la revolución industrial cambiaría la política mundial:

“El ferrocarril y la carretera, el telégrafo y el teléfono, se convirtieron para el pensamiento geográfico-político de las últimas décadas del siglo XIX en los instrumentos con que podía levantarse un sistema Estatal Orgánico de máximas dimensiones continentales” (Weiger, 1943: 115-117, citado por Methol Ferré, 2009: 84).

A partir de la lectura de Weiger, sumada a la política continentalista del Nuevo ABC de Perón, a la tradición del hispanoamericanismo de San Martin, Bolívar y Artigas, y al latinoamericanismo de Manuel Ugarte, Methol Ferré crea el concepto de ECI.
 La categoría política de ECI, es entonces un concepto núcleo inventado y teorizado por Methol Ferré, más allá de que recurre para la sustentación teórica a otros autores como Federico Ratzel y a la perspectiva de Estado Nación Industrial de Ernest Gellner en su obra “Naciones y Nacionalismos”.

Methol Ferré entra a su máxima originalidad cuando nos dice que el siglo XX se abrió con el primer ECI Moderno, Estados Unidos. Afirma además que el siglo XX representó una situación híbrida representada por el enfrentamiento de dos ECI: Estados Unidos y la Unión Soviética:
 “Sin embargo, la idea de la nueva centralidad histórica del Estado Continental no ingresó en la ciencia política. Solo se hablaba vagamente de superpotencias, sin explicar los nuevos significados y los nuevos umbrales históricos que se alcanzaban irreversiblemente. La idea de la era de los Estados Continentales quedó arrumbada en los trastos viejos de la geopolítica alemana y los ensueños cartográficos de Haushofer. Los conflictos de democracia liberal vs. Marxismo, y de economía de mercado vs. planificación total, en vez de enmarcarse en los Estados continentales, borraban u oscurecían a los Estados Nación. En nuestros tiempos políticos sin la idea de los Estados Nación nada se entiende. Pero con la sola idea del Estado Nación tampoco nada se entiende. Hubo una idea que sirve para todo y que termina no sirviendo para nada” (Methol Ferré, 2009: 95).


Segunda Globalización y Estados Continentales
 Para Methol Ferré, la bipolaridad escondía entonces el “orden” de fondo, constituido por la era de los Estados Continentales: “Sólo se hablaba vagamente de superpotencias, sin explicar los nuevos significados y los nuevos umbrales históricos que se alcanzaban irreversiblemente” (Methol Ferré, 2009: 95).
 La implosión de la Unión Soviética no significó en este sentido el triunfo de los Estados Unidos sino el inicio de una nueva lógica mundial. En ese nuevo marco, el Mercosur y la Unasur constituían para Methol las instancias geopolíticas claves para que América del Sur se convirtiera en Estado Continental en la globalización, o para que quedara de lo contrario sin destino histórico.
 Un ECI significa en definitiva el salto de un Estado Nación Industrial a las dimensiones geográficas continentales. En su última obra, presentada el mismo año de su fallecimiento (2009), Methol Ferré veía las nuevas condiciones geopolíticas de la globalización y definía clara y sencillamente los componentes de un ECI:
 “Un Estado con su burocracia organizadora que implica una gran herencia del derecho Romano, que incluye al ejército, símbolo mayor del monopolio de la violencia. Una industria, que desde la revolución maquinista inglesa implica de más en más la unidad de ciencia y tecnología con la misma industrialización. Cada vez más, desde el siglo XIX, no es posible ninguna sociedad industrial moderna sin un creciente dominio y difusión científico-tecnológico.
 Lo industrial implica lo científico-tecnológico de modo crecientemente indisoluble. Una sociedad que no tenga el mayor despliegue científico-tecnológico será literalmente industrialista pero no industrial. Una alfabetización universal, lo que implica una lengua común, un idioma literario, sino total sí hegemónico. La cultura y la comunicación común que instauran una dinámica nacional igualitaria se objetivan en la alfabetización total, a la altura de la exigencia de la época. Este espacio homogeneizador se manifiesta en una cultura común nacional.
 “Estado (burocracia), Industria (ciencia-tecnología), Educación Común (alfabetización, cultura común, idioma común, nación, democratización). A estos tres elementos seria pertinente un cuarto: empresas que compiten en el mercado” (Methol Ferré, 2009: 67-68).

Adicionalmente, en su concepción filosófica de la historia, la humanidad culminaría en un solo Estado Mundial, es decir que el pasaje final sería hacia un solo Estado, que saldría del concierto y lucha de los Estados continentales. En este sentido, el Estado Nación Industrial como concepto geopolítico estaba agotado (como así también los Micro-Estados étnicos surgidos en Europa, en África, y los Estados agromineros exportadores latinoamericanos5).

El Estado Continental Industrial Suramericano como única condición de soberanía
 Methol Ferré huía de los análisis a-históricos y abstractos. Entendía que América Latina tenía que materializarse a través de un Estado Continental Sudamericano (sin unidad sudamericana no habría una “América Latina”).
 En la concepción geopolítica de Methol, el camino principal para llegar a la consolidación de la Nación Latinoamericana (de México a Tierra del Fuego), lo constituye la Unión Suramericana, es decir, el Estado Continental Suramericano, cuya base central es la unificación de Brasil con Argentina (y Venezuela en la actualidad).

“El proceso de globalización contemporánea comienza con el descubrimiento luso castellano de América Latina en el camino hacia el extremo Oriente. En ese momento comienza también la relación entre la Europa Atlántica y el resto del mundo, como centro de periferia.
 América Latina venía a ser la periferia trasatlántica más inmediata del viejo continente, una suerte de Hinterland que se estructuraba alrededor de los dos viejos virreinatos indios de México (con Capital en México en la ecúmene azteca, en América Central y en las Antillas), del Perú con capital en Lima en la ecúmene Inca, que se extendía sobre la mayor parte de América del Sur y de la gobernación del Brasil portugués. Este descubrimiento significó para América el momento en que comienza una relación mercantilista de monopolio con Europa” (Methol Ferré, 2006: 41).
 Para Methol, en el mundo previo a la llegada de los ibéricos (en lo que sería hoy América Latina) no existía unidad cultural y reconocía sólo a dos Estados tradicionales, agrarios, no industriales y teocráticos: Aztecas e Incas (los cuales no tenían vínculos entre sí).
 América Latina nace con el mutuo descubrimiento y la nación se va conformando a través del mestizaje, de la lengua común, de la historia común y del catolicismo popular. Por supuesto una unidad en la diversidad, en la pluralidad, con matices, pero con grandes fecundidades.
 Volviendo al análisis de los procesos históricos en nuestra región, la independencia americana con respecto de España significa para Methol la fragmentación de la gran posibilidad de una confederación continental (elemento no comprendido por Fernando VII).

Simultáneamente, el autor destaca varios aspectos esenciales desconocidos:

El condado de Portugal es un desprendimiento del reino de Castilla, o sea Portugal viene del mismo origen hispánico de Castilla. Esto es muy importante en lo que hace a nuestro origen común con Brasil.
 Methol destaca la geopolítica de alianzas familiares monárquicas, a tal punto que entre 1580 y 1640 Portugal estuvo unida a España.
 La mayor experiencia de integración política, cultural, pedagógica, social y militar se vio en las misiones jesuíticas. Las misiones Jesuíticas fueron traídas a la región de la Cuenca del Plata en 1604 cuando las dos Coronas estaban unidas bajo un solo rey. Las aparentes coincidencias eran para Methol profundidades históricas culturales que había que retomarlas para darle un rumbo a la integración.6
 “Las guerras de la independencia y el fracaso del congreso de Panamá disgrega al continente en Estados aislados y separados entre sí. Un resultado que está bien lejos del que Bolívar buscara: unificar América Latina en una nación de repúblicas.
 En síntesis, la independencia inaugura una fragmentación que depende de Inglaterra, el segundo poder global, sucesor del imperio hispano nacido de la unión entre Castilla y Portugal (1580 y 1640)” (Methol Ferré, 2009: 107).
 En América Latina luego de la independencia no nacen Estados-Nación industriales, sino simulacros de ellos con ese nombre, con sus respectivos gobiernos, constituciones, ejércitos, banderas, himnos, pero que en verdad reflejan un nuevo tipo de Estado al que denomina “Estado-Ciudad”.
 De ahí la importancia de dar un salto cualitativo y cuantitativo desde los Estados-Ciudad a los Estados-Continentales, rescatando el interaccionismo latinoamericano de la generación del 900, y a la figuras de Ugarte, Rodó y del Barón del Rio Branco con su primer ABC.
 Pero la integración solo tiene sentido en la medida en que sirva para sumar soberanía, y por lo tanto su base es cultural:
 “La integración de América Latina tiene una base cultural fuerte y un tejido conectivo económico muy débil. El Panamericanismo de Estados Unidos tiene una base económica fuerte pero carece de una realidad cultural unitaria”.
 “Existe un nexo en lo cultural entre cultura católica e integración. Las fuerzas reales que operan en el mundo se reagrupan y delimitan en los Estados y en sentido analógico, en las Iglesias. Este razonamiento se aplica también en la perspectiva integracionista: potencia del poder y entonces potencias de la Misión de la Iglesia de influir sobre el poder del mundo” (Methol Ferré, 2006: 121).
 El ECI supone así también a la cultura como un elemento intangible movilizador. Y para Methol la religión es la dimensión más profunda de la cultura, y en particular, la religiosidad popular católica latinoamericana (que debería potenciar al Estado Continental sudamericano).
 En definitiva, el único escenario deseable para no ser “coro de la historia”, es el de generar un Estado Continental que nos permita ser parte del concierto multipolar junto a los otros Estados Continentales. De ahí la importancia que Methol otorga a los procesos de integración latinoamericana, y en particular al Mercosur:
 “El Mercosur es el gran desencadenante de la nueva integración, que preside nuestra entrada en el siglo XXI. Eso no quiere decir que sea una entrada necesariamente serena, pues lo puede ser muy turbulenta. Sería lo más normal. El Mercosur inaugura propiamente la nueva historia Latinoamericana” (Methol Ferré, 2009: 122).

Los autores:
 Sebastián Torres: Post-Doc en Economía. PhD y Magister Desarrollo Económico. Rector IAEN Instituto de Altos Estudios Nacionales de Ecuador

Miguel Ángel Barrios: Doctor en Educación. Doctor en Ciencia Política (Argentina)

Bibliografía
Methol Ferré, Alberto (1971). El Uruguay como problema. Ediciones de la Banda Oriental. Montevideo.
 Methol Ferré, Alberto (2006). La América Latina del Siglo XXI. Ensayo Edhasa. Buenos Aires.
 Methol Ferré, Alberto (2009). Los Estados Continentales y el Mercosur. Ediciones Arturo Jauretche. Buenos Aires.
 Weiger, Hans (1943). Geopolítica, General y Geógrafo. Fondo de Cultura Económica FCE. México.
  

1 Ver también en este sentido el discurso de Juan Domingo Perón del 11 de noviembre de 1953, donde plantea que ha llegado la hora del Continentalismo a partir de un núcleo básico de aglutinación (unidad de Argentina y Brasil), definiendo así el concepto de autonomía periférica y la estrategia geopolítica del Latinoamericanismo bajo la consigna: “primero Sudamérica”. El Nuevo ABC estaba constituido por el Brasil de Getulio Vargas y Chile, gobernado por el General Carlos Ibáñez del Campo.
2 Su pensamiento ejercerá además una gran influencia en la iglesia Latinoamericana –entre ellos en el Jesuita Jorge Mario Bergoglio, hoy Papa Francisco- y sobre los pensadores del revisionismo histórico argentino y brasilero.
3 Con una novedad geopolítica: la política global dejaba de ser occidental para transformarse en multicivilizacional (y por primera vez en la historia occidental, ya no conduciría el proceso de globalización).
4 Es importante destacar cómo ubica a América como centro de su pensamiento, al afirmar que la primera “globalización a pie” culmina en América, y que la segunda “globalización oceánica” comienza en América.
5 Sin dar el salto al ECI, estos Estados quedarían fuera de la historia y para ser protagonistas del Estado Mundial, necesariamente se debería convertir previamente en Estados Continentales.

6 Señalemos también como elementos de interés que: 1) el primer papa latinoamericano de la historia es un Jesuita, 2) la virgen de Luján, Patrona de los Argentinos, era una virgen portuguesa que quedó atascada en Luján cuando un ciudadano portugués residente en el Río de la Plata la enviaba a un ciudadano que residía en Brasil, y 3) El libro “La Argentina”, del primer historiador del Río de la Plata nacido en Asunción, Ruiz Díaz de Guzmán, fue editado en 1602 en Lisboa.

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