miércoles, 24 de mayo de 2017

Juan Perón y el lugar de los trabajadores (en el movimiento nacional)

Por Juan Godoy*

“Es alrededor de los sindicatos donde se centra la lucha nacional. Una lucha de todo el pueblo contra el coloniaje”. (Juan José Hernández Arrregui)

"Cada trabajador debe pensar que su futuro depende de lo que él haga y resuelva. Cuando los millones de obreros del país piensen así, se organicen y se unan, no habrá poder en la tierra que pueda hacer que sean engañados, defraudados y estafados en su voluntad". (Juan  Perón)

            Juan Domingo Perón llevó a cabo una Revolución Nacional que quedó inconclusa con el golpe de estado del 55, fue retomada con la vuelta del líder popular brevemente porque a la muerte de Perón y al derrocamiento del gobierno constitucional le sucedió la profundización del 55 con el terrorismo de estado genocida, y el establecimiento de las bases de un “nuevo modelo” dependiente: el neoliberalismo . Esa Revolución Nacional se cristalizó en la nacionalización de la estructura económica que desde mediados de siglo XIX se encontraba en manos británicas teniendo como destino el triste papel de un país dependiente. Esa condición semi-colonial fue la que el peronismo vino a destruir, para que “el dinero se haga argentino”, seamos independientes, soberanos y logremos instaurar la justicia social. Como sabemos, esa dependencia encuentra un actor interno que es la oligarquía. Sobre ella el peronismo avanzó significativamente pero no logró destruirla definitivamente, y ésta ensangrentó el país con tal que eso no sucediera, dejando inconclusa la Revolución Nacional que más ha avanzado en nuestra historia.
            Teniendo en cuenta este marco, el peronismo se enfrentó abiertamente contra el imperialismo británico, deteniendo el saqueo imperialista sobre nuestro país; el norteamericano, obturando y retrasando su ingreso a nuestro país, e imposibilitando el “cambio de collar”, asimismo no se recostó en la Unión Soviética en el mundo bipolar, y por último se enfrentó a la oligarquía. Tamaños enemigos tuvo el peronismo, y sobre ellos logró edificar durante 10 años una Patria Libre, Justa y Soberana. Otorgándole a los trabajadores uno de los mejores niveles de vida, sino el mejor, al menos del Continente Latinoamericano., y dejando al país cerca del desarrollo de la industria pesada. La estructura sobre la cual hoy se monta el país en gran medida es la heredada, a pesar que mayormente (con la excepción del modelo kirchnerista que volvió –aunque más tenuemente claro-, a un proyecto ligado a la industria y la generación de trabajo), los gobiernos posteriores se encargaron de destruirla, la del peronismo. Muchos se preguntan cómo Perón pudo tener tantos logros en tan poco tiempo, y con enemigos tan poderosos. La concepción y la práctica de Perón con respecto a la clase trabajadora nos da una clave de interpretación. Al mismo tiempo nos habla acerca del lugar de los trabajadores en el proyecto nacional durante el peronismo, nos sirve en términos comparativos con la experiencia de los últimos años, y como “brújula” en el camino de reconstrucción del movimiento nacional ante la embestida oligárquico-imperialista. Por último, recorre el texto el interrogante acerca del sector social que tiene preeminencia en el movimiento nacional, principalmente pensando si son los sectores medios, la “burguesía nacional”, o los trabajadores (organizados).
Para adentrarnos en el tema, observamos que muchos (aun dentro del movimiento nacional), se quejan les molesta y/o piensan que los trabajadores organizados no deben participar en política, al respecto Perón sostuvo en 1973 que “todos han venido sosteniendo que las organizaciones sindicales no deben intervenir en política. Es decir que, mientras las organizaciones políticas intervienen en el proceso sindical, los sindicatos no han de intervenir en el proceso político. Dado que la organización sindical se realiza para convertirse normalmente en un factor de poder, aquella premisa es totalmente falsa”, y por eso “cuando los obreros hayan renunciado a  intervenir en los destinos del país  esa será una determinación suicida  para  su propia clase y para sus propias organizaciones”.
            Entendiendo entonces la necesidad de la participación política de los trabajadores organizados, y siguiendo la enseñanza de Hernández que decía: “se ha de recordar para hacer bien el trabajo que el fuego, pa calentar debe ir siempre por abajo”, Perón se lanzó a darle poder real a los trabajadores. El camino para lograr el objetivo comienza desde el “viejo” departamento, ahora Secretaría, de Trabajo y Previsión Social (y en menor medida desde el Ministerio de Guerra y la Vice-Presidencia), en el periodo 1943-45.
            El entonces Coronel ya comienza a realizar esfuerzos por la unificación de la CGT. Piensa en la necesidad de la existencia de una sola central obrera, para fortalecer el poder de los trabajadores organizados. En este sentido expresó más tarde, en el 74 que “el justicialismo siempre se sustentó en el criterio de la indivisibilidad de la clase obrera organizada. Se requiere, en consecuencia, una sola central obrera”. Así, siendo Secretario de Trabajo y Previsión, en el año 1945 se unifica la CGT. Es que Perón piensa que “Si los trabajadores se dividen pierden todo su poder. Esto lo vemos en  muchas organizaciones (…) es como si no hubiera ninguna”.
Antes de ser Presidente también otorga nuevos derechos como indemnizaciones, vacaciones paga, el estatuto del peón rural, los tribunales de trabajo, licencias, prevención de accidentes de trabajo, capacitación técnica, etc. Asimismo, entre los años 1936 a 1940 los sindicatos habían firmado solo 46 convenios colectivos de trabajo, y tan solo entre los años 1944 y 1945 rubricaron más de de 700. Cómo venía transformando la Argentina que cuando el subsuelo de la Patria se subleve el 17 de octubre, Perón insta a los trabajadores, hasta hacer poco perseguidos, desde los balcones de la Casa de Gobierno: “ha llegado ahora el momento del consejo. Trabajadores: únanse; sean hoy más hermanos que nunca. Sobre la hermandad de los que trabajan ha de levantarse en esta hermosa tierra la unidad de todos los argentinos”.
Jauretche había dicho que el caudillo era el sindicato del gaucho, es decir, era la representación directa de los intereses de éstos. Muchos años antes Alberdi, en sus años mayores, había dicho algo similar, claro que en otros términos. Probablemente podemos ubicar allí el origen de la representación directa. El 2 de Octubre del 45 se dicta la Ley de Asociaciones Profesionales. Los sindicatos son declarados entidades de bien público. Los trabajadores obtienen así el reconocimiento de sus derechos, se les da apoyo legal y cuentan con el estado como respaldo. A partir de ahora, los sindicatos (con personería o sin ella), no pueden ser intervenidos por el Estado. En este sentido, Perón en un discurso de 1950 dice que “el justicialismo comienza por convertir el sindicato, de una organización al margen de la ley, en una institución pública (…) le da estado legal a la existencia del sindicalismo”. Es que el tres veces Presidente de nuestro país consideraba que “cuando el  obrero ha estado en el .mundo sin organizarse ha sido  juguete de las circunstancias y ha sufrido la mayoría de las injusticias sociales. La  justicia social no se discute, se conquista, y se conquista sobre  la base de  la organización y, si  es preciso de  la lucha”.
Más tarde dicha ley incorporó el sindicato único por rama de industria, ya no por oficio, dándole un poder mucho más importante a los mismos. Un caso emblemático para observar el fortalecimiento que trae es el de la construcción que de 14 sindicatos distintos (pintores, albañiles, yeseros, carpinteros, colocadores de vidrios, colocadores de cerámicos, etc.), se unifica en un solo sindicato de la Construcción[2]. En 1947 dicta los derechos del trabajador, dos años más tarde incorporados a la Constitución reformada. Vale resaltar en relación a los derechos el rol otorgado al sindicalismo por Perón, quien piensa que “es el sindicato el que hace que se cumplan los derechos del trabajador que figuran en la Constitución (…) El Estado lo hace en grande para todos, el sindicato en pequeño para sus asociados”. Derechos que la comisión argentina presentó en su ponencia en la reunión de la OIT de 1948 realizada en California, sorprendiendo a los demás países americanos y europeos quienes sostuvieron que los alcances y aspiraciones eran mayores que los de la OIT misma.
Con las medidas a favor de los trabajadores y las entidades sindicales, éstas se convierten en verdaderas potencias financieras con capacidad para construir hoteles, hospitales, sitios de descanso, etc. En este punto es central la acción de Perón, observemos su concepción en un discurso de agosto del 50 donde expresa, para los que se escandalizan aún hoy que los sindicatos manejen dinero, construyan hoteles y/o manejen obras sociales, que “el gobierno va a dar a los sindicatos obreros todo el dinero que necesiten para construirse y organizarse: tener locales, sus mutualidades y sus escuelas (…) Busco que podamos organizar el movimiento sindical argentino con organizaciones poderosas y ricas. El gobierno está dispuesto a dar a las cooperativas obreras la oportunidad para que hagan negocios que les permitan ganar mucho dinero, en lugar de dárselos, como se hacía antes, a entidades capitalistas”.
La CGT reunificada con el paso de los años va a incrementar fuertemente su poder con una masiva sindicalización de los trabajadores, de esta forma, si en 1943 tenía 400 mil trabajadores en pocos años el número de afiliados asciende a 2 millones 750 mil[3]. Se establecen asimismo los delegados de fábrica, una creación muy importante en el esquema de poder de los trabajadores. Se preocupa Perón también por que se organicen escuelas sindicales para los jóvenes dirigentes a lo largo y ancho del país, y como veíamos anteriormente participen de la política: “¿por qué razón van a renunciar las organizaciones a tener sus representantes en los tres poderes del Estado que son realmente los que gobiernan, dirigen y conducen la Nación? ¿O es que los obreros no tienen derecho a ser partícipes de esa conducción, que si la hacen los demás ellos tendrán muy poco que agradecerles?”.
De esta forma, además del fortalecimiento de las entidades gremiales y la Central Obrera, comienza a hacer efectiva la participación en política otorgándole un rol central (la “columna vertebral”), en el movimiento nacional. Así, en el gobierno peronista, además del conocido 33% de las bancas (porcentaje que en algunos momentos fue mayor), reservada al movimiento obrero,[4] que pintó el parlamento con los “colores del pueblo”, algo parecido quizás a lo que se puede ver hoy en la Bolivia de Evo Morales, tuvo otras medidas que le otorgaron un alto grado de poder y decisión a los trabajadores. Los trabajadores aparecen como quienes generan la riqueza, y como el sector social desde donde parten las soluciones a los problemas nacionales, por eso en el 74 Perón afirma que “en la comunidad a que aspiramos, la organización de los trabajadores es una condición imprescindible para la solución auténtica de los problemas argentinos”. Es que “las grandes líneas de coincidencia únicamente pueden nacer del pueblo (…) Necesitamos, pues, crear la fuerza requerida para sustentar una política nacional”.
La participación obrera en el gobierno es enorme, veamos algunas de las funciones y lugares destinados al mundo del trabajo. Ángel Borlenghi (del sindicato de Comercio), aparece como Ministro del Interior. Freire (del sindicato del Vidrio), como Ministro de Trabajo. Bramuglia (abogado de la Unión Ferroviaria –por entonces el gremio más grande del país-), como Ministro de Relaciones Exteriores. Juan Unamuno (del sindicato bancario), como Presidente del Banco Hipotecario Nacional. José Gago (también del sindicato Bancario), como Intendente de Buenos Aires.
Asimismo, el Secretario General de la CGT participaba de las reuniones de Gabinete. En todos los ministerios existía una comisión con representantes de la CGT, a quien se debía consular sobre las acciones y medidas a tomar. También había directores obreros en diferentes organismos estatales como por ejemplo la Caja de Jubilaciones, y en las empresas nacionalizadas (recordemos que Perón nacionaliza una amplia franja de la economía, y crea la DINIE). Todos los días a las 6 de la mañana el Secretario General de la CGT se reunía con el Presidente Perón. La Casa de Gobierno, los ministerios o los gobiernos provinciales tenían las puertas abiertas para los sindicatos. También participaba de todas las audiencias del Presidente con los ministros.
Una de las cuestiones que irritó mucho a los sectores patronales (aparece reiteradamente por ejemplo en el famoso Congreso de la Productividad), fue el poder de las comisiones internas en las fábricas. Al mismo tiempo, cualquier conflicto laboral era resuelto con la CGT como interlocutor. Asimismo, la Comisión Económica del Ministerio de Hacienda estaba presidida (entre los años 1946-1953), por el Secretario General de la CGT, cargo ocupado por entonces por Espejo. En ese ámbito se discutían los convenios colectivos de trabajo, y se fijaban las pautas salariales.
Si hay un cuerpo elitista en nuestro país es el de embajadores. Allí también hizo lo suyo la Revolución Nacional peronista, poniendo agregados obreros en las Embajadas, de los cuales varios fueron posteriormente nombrados Embajadores. Es el primer país del mundo que hace participar a los obreros en la representación exterior. Perón argumenta en 1946 que “ya funciona un curso de capacitación preparando a los agregados obreros que irán en representación de la República (…) De esta manera llegaremos no solamente a los círculos sociales más o menos amables sino a los centro de trabajadores del mundo”. Los dirigentes deben cursan en los mismos sindicatos cursos de economía, historia argentina, geografía, historia latinoamericana, historia del movimiento obrero, etc.  Otros sitios reservados para la oligarquía son ocupados por “los olvidados” de ayer, y puestos ahora en la primera plana de la política oficial desde el plano simbólico, hasta las medidas concretas, como Mar del Plata, o el Teatro Colón.
Para finalizar, Perón siempre pensó y llevó a cabo su accionar político en términos de la Patria Grande. De esta forma, la cuestión sindical también la piensa en eso términos, de ahí que en 1952 ponga en marcha el proyecto de la Agrupación de Trabajadores Latinoamericanos Sindicalistas (ATLAS), cuya primera secretaría recae en José Espejo de la CGT (los agregados obreros en las embajadas  habían cumplido un rol fundamental en este armado). La experiencia del ATLAS queda herida de muerte con el derrocamiento de peronismo en el 55, y termina desapareciendo. Es en la integración de la Gran Patria con que San Martín soñó, se encuentra una clave de la revolución nacional-latinoamericana, por esto sostiene Perón que “nosotros tenemos que ir hacia organizaciones gremiales continentales. Es decir que, si los políticos se unen, los gremialistas también deben unirse. Si algún día  integramos el Continente Latinoamericano, la base de esa integración ha de ser la de los  pueblos. No  se  construyen  pirámides empezando por la cúspide, sino que es  menester   hacerlo comenzando por  la base,  y  la base,  para mí,  son  las  organizaciones  sindicales”.


* Sociólogo, UBA.



[1] Para el siguiente artículo fueron utilizados como bibliografía trabajos de Juan Domingo Perón, Claudio Díaz, Norberto Galasso, Jorge Abelardo Ramos, Carlos Piñeiro Iñíguez, Enrique Silberstein, Daniel Parcero, Hiroshi Matsushita, Claudio Panella, Alfredo López, Juan José Hernández Arregui, Arturo Jauretche, entre otros.
[2] El sindicato por rama de industria tiene un antecedente importante en el año 1936 cuando una Comisión Intersindical que era presidida por Ángel Borlenghi (de origen socialista, más tarde Ministro del Interior de Perón), logra la sindicalización por rama de industria y no por oficio.
[3] La UOCRA es emblemática, ya que pasa en poco tiempo de 1500 a 210  mil afiliados.
[4] En el tercer gobierno es el 25% por la incorporación de la “rama juvenil”.

martes, 23 de mayo de 2017

Análisis de coyuntura en un Brasil de temer, no de Temer

Luis Carlos Muñoz Sarmiento y Luís Eustáquio Soares
Para Rebelión.org


Aclaración inicial: queremos que Drácula Temer, A(def)écio Neves, Eduardo Cunha y todos los demás golpistas, léase bien, todos, sean castigados, ejemplarmente. Son lumpen-criminales del imperialismo estadounidense. Este es un breve análisis de coyuntura en un Brasil de temer, no de Temer: porque da miedo cómo se violan los DD HH, la Constitución, el Estado de derecho, con total y descarada impunidad; que, a su vez, hay que decirlo con todas las letras, es el Brasil de Temer, pero no el suyo sino el facilitado por los gringos, por Wall Street, y por una descarada campaña mediático-judicial, en la que también participan, claro, el Ministerio Público y la Policía Federal.
 Aparte y no aparte de eso, las probables e improbables razones de la decisión de Edison Fachin, ministro del STF, relator de la Operación Lava Jato, de destituir el mandato de Aécio Neves, poner presa a su hermana y a Temer en baño de maría, son: 1) Señales claras de que el “juez” Moro está para condenar a Lula y, como táctica, quieren calmar nuestra sede de justicia, al venir al caso, finalmente, las corrupciones, esas sí comprobadas, de los líderes políticos del golpe, Aécio, presidente del PSDB, y Temer, del PMDB, actual presidente golpista; 2) Como efecto del primer motivo, indica que quieren hacer un cambio a cambio, disimulando exención de la justicia, en los siguientes términos: “La justicia funciona para todos.” (Palo que da en Chico, da en Francisco, para usar una expresión del maestro del Golpe, el Procurador General de la República, Rodrigo Janot). Realizado este espectáculo de cínica imparcialidad, sin pruebas, condenaron a Lula; 3) Significa el aumento de los chantajes contra diputados y senadores para que no vacilen en acabar con toda la estructura jurídica que garantice un mínimo múltiplo común para los trabajadores brasileños, conquistado con mucha lucha durante más de 500 años, como la CLT, la Seguridad Social, incluido ahí el Sistema Único de Salud (SUS), ese mal ejemplo para todo el mundo y, de paso, echar por tierra al Estado brasileño, como ya está claro con la PEC-55, ya votada, que congela los gastos públicos por 20 años.
 Si conforme a la definición del jurista alemán, adepto al nazismo, Carl Schmitt, de teología política, “el soberano es aquél que decide sobre el estado de excepción”, lo que evidencia el nexo, entre la cadena Globo y la estructura institucional jurídico-policial del país, incluyendo al Ministerio Público, al Poder Judicial, a la Policía Federal, es simple: ese nexo es internamente el que asume la soberanía del estado de excepción decretado con el golpe que destituyó de la presidencia a Dilma Rousseff en agosto de 2016.
 Este último argumento merece una digresión. Si somos realmente consecuentes para oponernos a la arbitrariedad del soberano, que decreta el estado de excepción siempre contra la gente, estamos en la obligación de evidenciar que la decisión del soberanito (sí, una marioneta del Golpe), Edson Fachin (su apellido lo delata: un facho chiquito), de destituir el mandato del senador Aécio Naves, decretar la prisión de su hermana (no la de él, inmediatamente al menos, que fue llevada a la plenaria del STF para decisión colegiada) y de dejar en baño de maría la decisión a ser tomada contra Temer, esperando así las últimas órdenes de la cadena Globo, tenemos que admitir que la articulación interna entre los medios corporativos, el Poder Judicial, el Ministerio Público y la Policía Federal (con las FF AA fingiendo que duermen) constituye nuestro mayor reto, porque es el principio y el precipicio del Golpe, su centro sísmico.
 En una sesión del Senado, 2016, en la cual estaba presente el Procurador General de la República, Rodrigo Janot, éste, para decir que la ley vale para todos, tal vez con una dosis de ironía futurística, sonriendo para el ahora condenado, Aécio Neves, dijo: “El senador Aécio sabe, cual mineiro como yo, que palo que da en Chico da en Francisco”. (1)
 Si analizamos el comentario de Rodrigo Janot, una de las cabezas internas del Golpe desde sus orígenes, si somos consecuentes, el “palo que da en Chico da en Francisco” no puede de ninguna forma significar la aceptación por nuestra parte de una suma de arbitrariedades de la justicia, en los siguientes términos: cuando no nos interesa, estamos en contra; cuando nos interesa, a favor.
 Con esto queremos decir: si toda la Operación Lava Jato, como estado de excepción jurídico-mediático, fue hecha de forma ilegal, fuera de los parámetros constitucionales, sea con el uso del dispositivo de la conducción coercitiva (realizada fuera de la ley), sea con las eternas prisiones preventivas (realizadas fuera de la ley), sea con la divulgación de delaciones editadas para la prensa (realizadas fuera de la ley), sea con las torturas preventivas a los presos, como pre-condición para que hagan delaciones de conformidad con el capricho, antes que voluntad, del Ministerio Público (¿es necesario un croquis, para saber que es fuera de la ley?), en fin, sea la Operación Lava Jato en su conjunto, de comienzo a fin, no será porque ahora se comienza a condenar a los líderes políticos del golpe que debamos apoyar las decisiones de los líderes jurídicos y mediáticos del Golpe; esos que mandan sobre los primeros.
 Como mandan los medios, vía USA, sobre la conciencia colectiva al citar sin ton ni son esa entelequia, como democracia, a la que se llama libertad de expresión: la que todas las (falsas) democracias del mundo viven cacareando en libertad, como si se tratara de un hecho irrefutable. Siete años después de instaurarse en 1791, la I Enmienda de la Constitución de EE UU, es decir, en 1798, la libertad de expresión perdió su sentido cuando se comprobó que había un interés escondido detrás de la inocencia, al crearse la Ley de Sedición. Con ello, hacia el futuro, dado el control de los medios y su manipulación por EE UU se decretó en el resto del mundo, tácitamente, su muerte. La que por el camino ayudó a matar Goebbels, con su “miente, miente, miente, que algo queda” y luego Hitler: “Una mentira mil veces repetida se convierte en verdad”. Ambas frases las incorporó EE UU a su vademécum mediático, por via del ya citado Schmitt. Dicha Ley, criminalizaba decir o escribir algo “falso, escandaloso o malicioso” contra Gobierno, Congreso o presidente, con el intento de difamarlos (porque alguno considerara que había el “intento de difamarlos”), desprestigiarlos o excitar el odio del pueblo contra ellos, como cuenta Howard Zinn en La otra historia de EE UU (4).
 En cambio, como está demostrado hasta la saciedad, lo que sí está permitido es que el Gobierno, el Congreso o el Presidente, digan algo falso, difamen o desprestigien a algún ciudadano honesto o a algún funcionario ético o inciten al pueblo a odiarlos, como han hecho Temer y TV Globo com Dilma y Lula, sin que el asunto pase del escándalo, sin demostrar, jamás, que dicho ciudadano o funcionario faltó a la verdad ni, mucho menos, actuó en venganza. Así ocurrió en Brasil, por ejemplo, con el caso citado y en Colombia, con el Padre del Radicalismo periodístico y político Juan de Dios El Indio Uribe Restrepo (1859-1900), cuando el converso político, que de liberal pasó a godo para acceder al Poder, Rafael Núñez, lo desterró “por escritor incontrastable de verdad y de venganza” (5). ¿Cómo podría actuar en venganza un ciudadano o un funcionario que, simplemente, se limitó a decirle la verdad a un presidente o a un bandido de un gobierno corrupto? Chesterton: “Si no quieres cultivar tu inteligencia, siempre te queda la opción de hacerte político”. Y esa fue la opción de Neves, Temer, Cunha y CIA, que aquí no es compañía.
 Esto sirve para que constatemos sin recelos, por más que queramos que A(def)écio Neves, Drácula Temer y Eduardo Cunha y toda la camarilla se dañe, lo siguiente: la revocatoria sumaria del mandato, como senador, de Neves, es un acto ilegal, una arbitrariedad jurídica, así como fue la anulación de Cunha y su consecuente prisión preventiva, de la misma forma que son arbitrariedades inaceptables todas las conducciones coercitivas, prisiones preventivas y delaciones bajo tortura; todo al fin tiene que ver con esto: la ciertísima condena de Lula sin pruebas, por el aprendiz de soberano, que aprendió con su doctorado en Harvard, patrocinado por el Departamento de Estado: el “juez” Sérgio Moro.
 Algo aun mucho peor que los demás, pero que, por eso mismo, se basa en los demás para justificar lo peor. Y, ¿qué es lo peor en este momento del golpe, lo peor de lo peor? Ya, lo peor, el comienzo de todo, es el albedrío de la Operación Lava Jato que infestó lo peor aún que es la contaminación, para lo peor, del Ministerio Público, del Poder Judicial y del sistema mediático corporativo, con la Globo en el liderazgo, esa peor de lo peor porque su impune soberanía para decretar lo peor adviene de lo peor aún, lo peor bajo la potencia atómica del Destino Manifiesto, lo peor que es decretado por este aprendiz soberano del Dios monoteísta: el imperialismo estadounidense.
 Para no quedarse solo en el aspecto trágico de todo esto, fuera del precipicio, un principio de esperanza: nuestra salida de este embrollo que los soberanos del Golpe nos enhebró es el de siempre: exigir plena justicia, a todos los golpistas, no solo a Aécio, Cunha y Temer, lo que significa: exigir justicia a la justicia, policía a la policía, acusando a los acusadores y condenando a los calumniadores (2).
 Ahora es, pues, el momento de meternos de lleno en las calles, sin caer en la trampa del golpe dentro del golpe, para exigir elecciones directas ya, ¡con Lula! Y si Temer fuese mínimamente digno e inteligente (que no lo es), él mismo, antes de caer y ser puesto preso, haría esto, como último gesto de su lugar en la Historia, un lugar que nunca fue soberano; un último gesto soberano: convocar elecciones directas ya, al mismo tiempo que decreta su renuncia.
 Así, al menos, sería menos vergonzoso, para él, y sobre todo para su hijo y su mujer, su lugar de Judas en la Historia: un Judas, claro, maniqueo, como es el propio Temer fabricado por los gringos. (3)

Notas
 [1] https://noticias.uol.com.br/ultimas-noticias/agencia-estado/2017/05/18/fachin-proibe-aecio-de-se-ausentar-do-pais-devendo-entregar-passaporte.htm?cmpid=fb-uolnot-eqr
 [2] Ahora, solo ahora, después del injusto y arbitrario “impeachment” en contra de Dilma Rousseff, los abogados empiezan a encontrar los crímenes del bandido que juzgó a la honesta y ya le han sido imputados al menos cinco crímenes: Dilma Rousseff no cometió uno solo. http://aovivo.folha.uol.com.br/2017/05/18/5182-6-aovivo.shtml?tags=#post357649
 [3] Se habla del Judas tradicional, el aceptado por la Iglesia y por la historia oficial del cristianismo, no el histórico ni real, humanizado, así sea sujeto de ficción, mostrado, por ejemplo, por Nikos Kazantzakis en Cristo de nuevo crucificado (1948) y en La última tentación de Cristo (1951) y por Scorsese, basado en esta última novela, en La última tentación de Cristo (1988).
 [4] https://humanidades2historia.files.wordpress.com/2012/08/la-otra-historia-de-ee-uu-howard-zinn.pdf, pág. 75.
 [5] https://es.wikipedia.org/wiki/El_indio_Uribe

lunes, 22 de mayo de 2017

MANUEL ZELAYA, EX PRESIDENTE DE HONDURAS DESTITUIDO POR UN GOLPE BLANDO


22 de mayo de 2017  

(Resumen de algunos pasajes) 

–El golpe de Estado del 2009 contra Honduras es considerado como el inicio de lo que el presidente Rafael Correa llamó “la restauración conservadora” en América latina, es decir, una ofensiva de Estados Unidos, de los poderes fácticos y de las oligarquías regionales para retomar el poder en toda la región. ¿Qué evaluación hace Ud. ocho años después?

Sí, la restauración conservadora comenzó con mi derrocamiento. Este retorno de las derechas agresivas y reaccionarias de América Latina no es coyuntural. Es una respuesta planificada desde Washington por fuerzas que sintieron que estaban perdiendo espacios en América Latina. Bolivia, Venezuela, Ecuador, como la propia Argentina, iniciaron un proceso de recuperación de bienes que corresponden a la nación, como los servicios públicos o los recursos naturales y esto irritó a las trasnacionales norteamericanas y europeas. Yo, por ejemplo, toqué intereses de las petroleras. Cuando traje a Petrocaribe, dijeron: “Competencia desleal para las trasnacionales del petróleo”, porque aquí las compañías norteamericanas y europeas estaban acostumbradas a asociarse con el Estado hondureño y formar oligopolios. También toqué intereses de los bancos al traerles competencias como el ALBA, con financiamiento a bajísimos intereses, igual que el Banco Mundial, pero antiimperialista, democrático y de un bloque de países que trabajan por la solidaridad humana, no por el comercio. Esto irritó a Washington. Entonces se asociaron con los militares, con la élite que ha gobernado Honduras durante siglos y me derrocan violentamente.

–¿Es cierto que lo llevaron a la base militar que ocupa el Pentágono en Palmerola?

Sí. Ellos entraron a mi casa en la madrugada, sin órdenes de allanamiento, sin ninguna demanda. Entraron violentamente, a los balazos, rompiendo todo y me llevaron.

–¿Cuántos soldados eran?

Por lo menos 250. Yo, siendo presidente, vivía en mi casa. Es pequeña, tres habitaciones y una sala comedor. Unos 180 metros cuadrados con un patio donde estacionamos los vehículos. Bueno, la casa fue inundada por los militares. Se bajaron diez comandos de soldados con ropa de combate, encapuchados, sólo se les veía los ojos. Entraron a los gritos, tirando puertas y sometiendo a la guardia presidencial. Era un escándalo. Me subieron a un avión y la primera escala fue en la base de Palmerola. Ahí se reabasteció de combustible. Yo al principio pensé que íbamos para Cuba o Venezuela pero me bajaron en Costa Rica.


- Y también con el presidente Hugo Chávez en 2002, salvo que después se desmintió que él hubiera firmado cualquier renuncia.
 Igual conmigo. La renuncia era falsa. Yo la desmentí desde Costa Rica, pero siguió el proceso igual. EE.UU. al principio condenó el golpe pero a los pocos meses se unió al golpismo para hacer elecciones bajo fuego, lo mismo que hacen en Afganistán, en Iraq, en Libia, en todos los países que invaden. Y desde aquel 2009 para acá, en Honduras se ha instalado una dictadura militar con fachada civil, fachada legal, que la dirigen los dos partidos tradicionales que me sacaron del poder. Por eso afirmo que la restauración conservadora en América Latina es un proceso bien planificado. Pero también digo que no tiene futuro porque surge precisamente como una respuesta reaccionaria de las cúpulas frente a la demanda del pueblo ante el fracaso del modelo neoliberal. El capitalismo patriarcal y patrimonial fracasó en los 90, en 1998 aparece Hugo Chávez, aparece el Socialismo del siglo XXI y hoy están intentando otra vez parar esa demanda del pueblo. Pueden detenerla por un tiempo, pueden ponerle diques y obstáculos, pero los pueblos siguen avanzando. Yo no creo que puedan sostenerse mucho tiempo este retorno de la derecha en Latinoamérica y el Caribe.

–Hay quienes sostienen que esto es posible porque existe además un Plan Cóndor mediático.
 En Paraguay destituyeron a Fernando Lugo por la fuerza, en Honduras a mí, en Brasil a Dilma Rousseff también por la fuerza. Es decir que  la restauración conservadora lleva conspiración. Combina ataques mediáticos, fuertes engaños publicitarios y fraudes electorales. La restauración es violenta. No es pacífica, ni es democrática. No conozco las interioridades del proceso político en Argentina, pero creo que el kirchnerismo, representado Cristina Kirchner, está sometido a un ataque mediático salvaje. Esa matriz mediática hace que el pueblo sea engañado. El voto de un pueblo que no tiene información oportuna, objetiva, que no tiene la capacidad de discernir, es un voto falso, engañoso. La elección de Mauricio Macri es un fraude político.

–¿Qué opina de lo que está pasando en Venezuela?
 El objetivo es evidente. La Revolución Bolivariana es un símbolo latinoamericano y caribeño, como lo fue la Revolución Cubana. Cuba nunca se venció ni fue derrotada. Murió Fidel después de sufrir 600 atentados y Cuba sigue manteniendo la dignidad que necesitamos los pueblos para sobrevivir. Ahora han acrecentado la agresión contra Venezuela, contra Nicolás Maduro. Todo latinoamericano que tenga el mínimo de conciencia colectiva, de querer el bien común para estos pueblos, debe de estar al lado de Nicolás Maduro y de la Revolución Bolivariana, acechada, rodeada, cercada, conspirada internamente con columnas que, como caballos de Troya, agreden a su pueblo. Entonces, si nosotros admiramos a Cuba por lo que resistió durante más de 50 años, y sigue resistiendo el bloqueo, debemos de admirar también lo que el pueblo de la Revolución Bolivariana está soportando en condiciones inclusive peores porque Venezuela no es una isla, tiene fronteras con Colombia, con Ecuador, con Brasil. Y luego, Barack Obama hace un decreto diciendo que Venezuela es una amenaza para la seguridad de Estados Unidos. Imagínate, esa potencia que es millones de veces más grande diciendo que Venezuela es un peligro. ¡El peligro son ellos para la humanidad! El Goliat declarando que David es una amenaza con su honda. Venezuela tiene problemas porque el imperio está acechándola y rodeándola. Pidámosle a EEUU que saque sus narices de Venezuela.

–El actual presidente Donald Trump ha dado un giro de 180 grados respecto de lo que prometió durante su campaña en relación a China y Rusia. ¿Qué cree que pasó?

–Yo siempre lo dije: el imperio es más fuerte que sus presidentes. Los pueblos eligen a sus presidentes pensando que esos presidentes son los que mandan. Yo que estuve sentado en la silla presidencial sé que te dejan gobernar y mandar únicamente si obedeces las órdenes tanto del imperio de turno, como de la oligarquía mediática, económica y militar que gobiernan nuestros países. Si estás en contra de ellos, tienes a los medios nacionales y a las principales cadenas de radio, televisión del mundo encima, a los bancos y a las transnacionales encima. Inclusive las iglesias, las ONGs, los sectores reaccionarios en las universidades, todos se te vienen en contra cuando tú estás realmente queriendo hacer reformas sociales en pro del bien común. A mí, en este pequeñito país, siendo presidente, me derrocó la élite de aquí asociada con los norteamericanos y los militares. Y a Trump lo está venciendo el complejo militar industrial de su país. El es un empresario. Llegó a la Casa Blanca con sus ideas de cómo gobernar el país y el mundo. Pero cuando le empiezan a explicar los réditos económicos que logran invadiendo, haciendo la guerra, sometiendo países para apropiarse de sus recursos naturales, entonces él empieza a comportarse como cualquier presidente de una potencia que conspira contra la paz. Pensar que Trump puede sobreponerse al imperio es una quimera. Tiene de espaldas el imperio. A él lo pueden aplastar el día que quieran. El imperio lo está venciendo.

–Usted era un dirigente de derecha. ¿Por qué razón cuando ganó la presidencia adoptó políticas de izquierda? ¿Su clase social, la de la derecha, le perdonó ese vuelco?

–No. No me lo van a perdonar nunca, aunque yo ya les perdoné a ellos el daño que nos han hecho. Y me vine de la derecha, donde estuve muchos años, a la izquierda porque la razón histórica, inteligente, sensible, humana, está de este lado. La historia la construyen los pueblos, no las élites. Yo tenía un sueño, una esperanza, una quimera. Me metí en política a los 30 años, cuando vino la democracia después de gobiernos militares. Pasé desde una aldea en una zona rural y después de 25 años de una lucha titánica llegué al punto de ser presidente de Honduras. Luché 25 años. Todos los días. Abandoné todo: empresa, familia, todo para irme a la lucha política y llegué a la presidencia. Y ahí me senté con la cúpula militar, con las élites económicas, las mediáticas, las empresariales, con las iglesias y con el imperio.

¿Sabes cuál fue la primera petición que me hizo la Casa Blanca? Que le diera una visa de asilo diplomático a Posada Carriles, al terrorista. ¿Cuál fue la primera petición aquí en Honduras? Que nombrara el gabinete de gobierno que ellos habían diseñado en la embajada.

Así directo. Me dijeron: “Aquí está la lista de las personas que Usted va a nombrar en su gabinete, para que la analice”. Así dominan nuestros países. Entonces cuando tú llegas y ves esa realidad, ¿cómo puedes permanecer en un lugar que sabes que es la desgracia de la humanidad? Tienes que cambiar. Entonces, lo primero que hice fue hablarle a Chávez para que me ayudara con petróleo. Hablé con Cristina Kirchner, con Lula. Honduras no tenía relaciones con los países de la región. Nunca había venido un presidente de Brasil a este país hasta que yo traje a Lula. Me uní al bloque antiimperialista del ALBA, escuché las demandas populares, empecé a trabajar con los sindicatos, los obreros, los maestros, los campesinos pero también con los agricultores, los ganaderos y los empresarios. Empecé a trabajar en una óptica eminentemente pluralista ideológicamente y democrática. Pero es mentira que ellos quieran la democracia. Lo que quieren son concesiones para sus privilegios económicos y llevarse todo.



“Los peronistas nos debemos una discusión sobre nuestra identidad”

Por Marcelo Chibotta

La afirmación es de Iciar Recalde quien visitó Rosario con motivo del recordatorio que el Partido Justicialista hizo de la declaración de independencia económica del país en 1947. Habló con Conclusión y dejó sus consideraciones.

Iciar Recalde es docente en las Facultades de Periodismo y Humanidades de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y de la Universidad Nacional Arturo Jauretche. Su tema casi excluyente es el del peronismo y es por ello que visitó Rosario para dar una charla, en el marco del aniversario de la declaración de independencia económica que había hecho Juan Perón en el año 1947.

Entre algunas consideraciones, Recalde dijo que el kirchnerismo “fue una actualización de la doctrina justicialista, pero “sin haber llevado adelante una agenda integral y revolucionaria como lo hizo el peronismo”.


Además de aclarar que uno de los desafíos fundamentales del Justicialismo es “reconstruir el poder popular”, no dejó de observar que después de la muerte de Perón, hay una tensión entre quienes piensan que dicha fuerza política “es sus tres banderas” y otros que piensan que “es un partido más del régimen”.

viernes, 19 de mayo de 2017

Amado Buoduo

Jorge Rachid  


No conozco ni tengo relación con Amado Buoduo, sólo lo he visto en algún evento, sin embargo frente a información periodística que dice que un grupo de intendentes amenazaron retirarse de una reunión, ante su presencia, lo que obligó a los organizadores de la misma a pedirle que se retirara, me parecen necesaria algunas reflexiones para compartir.
La campaña mediática realizada por Clarín y La Nación desde el inicio mismo de la gestión del segundo mandato de Cristina contra su vice, no fue ni por la “moral ni las buenas costumbres”, sino porque Amado fue el gestor de recuperar los fondos de las AFJP al ANSES, provocando el mayor daño al sistema financiero en toda la gestión del gobierno peronista. Imperdonable para los dueños del poder.
Ambos diarios que se hicieron dueños de Papel Prensa bajo torturas en la dictadura militar y son los conductores del proceso político de demolición contra el compañero Amado.
Por lo tanto al decir de Jauretche, cuando la situación es confusa hay que observar que hace el enemigo, en este caso ambos periódicos, que no perdonan que parte de sus activos hayan pasado al estado, que nombró directores en ambas empresas, que impidieron maniobras de evasión impositiva, y quede impune.
Amado no viene de la militancia peronista, como no vinieron ni Puiggros, ni Espejo, ni Bramulia, ni Walsh por nombrar algunos de los miles de compatriotas que se sumaron al peronismo a lo largo de 70 años de historia, sin embargo en su función no traicionó a su presidenta, aguantó a pié firme los embates que en definitiva estaban dirigidos a Cristina. No renunció, lo cual hubiese provocado un desamparo a espaldas de la presidenta y una victoria del enemigo.
Entonces atacaron con el tema Ciccone, empresa prácticamente en quiebra, que fabrica billetes de circulación nacional, a quien el vicepresidente salvó de la misma refinanciando su pasivo junto a la AFIP, para que finalmente pasara por ley a manos del estado, para acoplarse a la Casa de la Moneda.
El competidor que propiciaba la quiebra era Boldt, la empresa de Angelici, de casinos múltiples, socio de Macri y tributarios de Clarín quienes querían manejar la fabricación de billetes moneda nacional. Amado lo impidió.
Ahí recrudecieron los ataques constantes contra el vice y la presidenta de quienes quería demoler al gobierno peronista, ante el avance del estado en su rol regulador que fueron minando su accionar hegemónico.
La persecución se transformó en cacería y terminó hoy en juicio oral y público, por la declaración de un domicilio en un 08 de un coche modelo 92, como si el país no tuviese conflictos de mayor envergadura que resolver la Justicia. Un papelón jurídico.
Entonces desde que dejó el gobierno el ex vicepresidente comenzó a militar en las corrientes más duras del peronismo, constituyendo sin dudas un aporte a la militancia dada la experiencia acumulada, según dicen los compañeros.
Sin embargo como el discurso del enemigo penetra también en aquellos que ejercen cargos y temen una tapa de Clarín, no quieren ni verlo cerca.
Es sin dudas denigrante que en vez de privilegiar a un compañero que dejó su honra a los chanchos cumpliendo su misión, también se lo aparte.
Los peronistas debemos reflexionar sobre estas cuestiones que hacen a conductas más profundas que un simple hecho electoral.
Nunca fuimos los peronistas tributarios de los dueños del poder, por lo contrario los enfrentamos y ordenamos desde el estado en función del bien común.
Por eso el enemigo no se cansa de repetir como muletilla el tema de la “corrupción” como hecho emblemático de nuestro gobierno, cuando las realizaciones y haber sacado al país de la crisis del 2001, fueron los hechos que quedaron grabados en la conciencia colectiva del pueblo.
Insisto, no conozco, ni se cómo vive, ni donde el compañero Amado, lo único que se en términos políticos, es que su conducta y militancia política fueron coherentes con las necesidades del gobierno y del pueblo, lo cual originó un golpe fenomenal al sistema financiero, que había logrado desviar en 14 años de AFJP casi 80 mil millones de dólares, que dejaron de entrar al ANSES.
Eso se terminó en el 2008 cuando se estatizó el sistema y Amado fue el autor.
Esa cifra la encuentran en los libros de Recalde, Ismael Bermudez, Muchnick y el mío “El genocidio social neoliberal del Fin del Siglo” 2006 ediciones Corregidor.
Por lo tanto los compañeros peronistas, lejos de irritarse por la presencia de Amado deberían ir pensando en un homenaje y desagravio ante tanto odio gorila, que como en 1955 intenta enlodar cualquier figura del movimiento nacional y popular, como lo hacen con Cristina, sus hijos y cualquiera que levante las banderas de la Patria Grande, el control financiero y del comercio exterior, que jerarquice los DDHH, que redistribuya la riqueza, fortalezca los derechos del trabajo, amplíe derechos sociales y que no cierre con la lógica neoliberal del gobierno, que siempre mata, desde que llega ya sea por represión o por hambre, por falta de medicamentos o despidos masivos.

Los que enfrenten al neoliberalismo estarán siempre junto a nuestros corazones y Amado es uno de ellos.

Guillermo Moreno: “El que las hace las paga”



Mediodía de un viernes en la zona de Plaza de Mayo voy al encuentro de Guillermo Moreno, ex Secretario de Comercio del último gobierno peronista y agregado económico de la Embajada argentina en Roma. Un Quijote de las Pampas al que no le tembló el pulso cuando enfrentó a los nuevos molinos de viento, Shell,  Clarín y otros; pero  para muchos Moreno es simplemente el último patriota.

El punto de encuentro, su oficina, un lugar de ventanas al sol por donde se filtra el murmullo de las calles semipeatonales, que se entremezclan con las campanas de las Iglesias. Las paredes vestidas con cuadros del General Perón, Evita y de Su Santidad, como le gusta dirigirse al Papa Francisco. Me recibe muy bien, cálidamente podría afirmar; en eso, se cierra la puerta. Durante ese tiempo Buenos Aires hizo silencio y la palabra se dio lugar.

¿Cómo se puede definir hoy al peronismo?
 Yo siempre digo que el peronismo es el plato de sopa en la casa de la  vieja. Siempre tenés la visión de ir a comer comida italiana, francesa o española, y vas;  pero a la larga volvés a la casa de la vieja con ese olorcito a sopa y a calor de hogar. Ahí te ponés cómodo, te ponés las chancletas y te sentís en casa. Los muchachos muchas veces salen a comer pero después siempre vuelven a la sopa calentita bajo la mirada de la vieja, es el volver siempre a la casa.
 En relación a la comodidad que hace referencia en el peronismo, Néstor Kirchner decía que lo llamaban kirchnerista para “bajarle el precio” por ser peronista. ¿Se siente cómodo cuando lo señalan como dirigente kirchnerista?
 Para mí siempre fue un gobierno peronista. Los gobiernos peronistas empezaron con Rodríguez Saá, siguieron con Duhalde y después nosotros. Culmina en Cristina pasando por Néstor Kirchner, es un proceso continuado, no podemos desligarnos, podemos poner puntos de interrupción de un dirigente y continúa otro, pero el proceso histórico es el mismo ciclo. Y esto quedó en claro sobre todo con Duhalde y Néstor Kirchner, que ni siquiera cambió el ministro de economía durante dos años. Por lo tanto, hubo una continuidad.
 Después, obviamente, están las relaciones entre los seres humanos, esto siempre pasa; pero que hay un ciclo que comienza con Rodríguez Saá y termina con Cristina, no hay ninguna duda en sucesivos gobiernos peronistas. Y obviamente me sentí extremadamente cómodo con todas las vicisitudes, inconvenientes y las situaciones, pero en general en un gobierno peronista te sentís cómodo porque  es un gobierno que abraza. Y siempre que alguien te abraza con cariño vos te sentís cómodo. Un gobierno peronista es un buen abrazo para el pueblo y para cada uno de nosotros, te sentís cuidado.

De cara a las elecciones próximas, ¿tiene aspiraciones de integrar alguna lista?

No, en lo personal no voy a ser candidato ni tampoco funcionario. Sí voy a acompañar a nuestros candidatos, que tienen toda la vocación de serlo en momentos en lo que solo hay sangre, sudor y lágrimas. Yo soy simplemente un buen punto de los parecidos, que tienen mucho más para dar que para recibir; creo que son los mejores, por eso los vamos a acompañar para que sean candidatos.
 Y para octubre estoy viendo un rotundo triunfo del pueblo peronista. Creo que vamos a reventar las urnas con votos peronistas, y para eso tenemos que tener una táctica electoral muy sencilla: la unidad del peronismo. Detrás de la unidad del peronismo se alinean el resto de los sectores que, en general, nos están acompañando los últimos años: son los sectores progresistas, los que no nos acompañaron en el ´45 nos están acompañando ahora; y bienvenidos. En síntesis, en lo personal nada. En lo colectivo, todo.

¿Cómo ve la realidad sudamericana hoy?
 Con mucha esperanza, porque desde la llegada de Trump y la posibilidad que definió el presidente norteamericano de levantar un muro que separe México de Estados Unidos, se vuelve a unificar Hispanoamérica. Lo que nunca se debió haber dividido se está uniendo. Yo hago la definición de Hispanoamérica que, obviamente, es desde el sur del río Bravo hasta Ushuaia; por lo tanto, es América Central y América del Sur.
 En este sentido creo que hay tres espacios relevantes, primero el mexicano, que lo hemos recuperado; después hay un segundo espacio muy importante que es el colombiano, donde una vieja guerrilla marxista-leninista, sin más terminales internacionales, se vuelca a sectores del nacionalismo y ahí se encuentra con un sector de la nativa oligarquía colombiana detrás de un proyecto nacional. Y eso para nosotros es muy importante, al igual que el tratado de paz que fue incentivado tanto por su Santidad como por Raúl Castro.  Este tema es muy importante para Hispanoamérica. Finalmente, Argentina que tiene la posibilidad de volver a tener un gobierno nacional con el peronismo ordenando y con la administración pública detrás del bien común. De los tres espacios, Argentina es la que ya tiene una doctrina y una trayectoria de setenta años desarrollando el Proyecto Nacional.
 Ve con optimismo las elecciones de octubre, pero esa imagen que Ud. describe dista mucho de la realidad actual.
 Sobre todo en la Argentina en donde está conduciendo los destinos nacionales un oligarca; eso está claro, pero es una situación que nos ha pasado y no va a dejar de ser un breve paréntesis entre dos gobiernos nacionales.

¿Piensa que el modelo actual del gobierno nacional actúa como cuña en esta unificación hispanoamericana?
 Yo ya a esto no lo catalogaría más como un modelo sino como un experimento. Son unos descerebrados. No veo una coherencia en la toma de decisiones, ni hay una consistencia interna como para que lo puedas tipificar como un modelo. Es simplemente un experimento, que está saliendo mal y por eso se la pasan pidiendo disculpas todo el tiempo. Fijáte que no tienen actitud intelectual ni siquiera para llevar adelante un experimento satisfactoriamente. Por lo tanto esto, inexorablemente, sabemos cómo termina. Se están ordenando los vectores detrás de un movimiento nacional y de un proyecto y eso se llama peronismo. Los que quedaron fuera de la historia son ellos.


Se lo conoce como un hombre de fe católica, y viendo el escenario político actual ¿se puede decir que Dios nos cerró una puerta pero nos dejó a Francisco?
 No hay dudas de eso. Es cierto que se terminó el Consenso de Washington, que se está uniendo Hispanoamérica, que se está unificando la base espiritual de la Nación que en los últimos años estuvo extraordinariamente bien. Por eso, un hijo de los nuestros, de este pueblo maravilloso, hoy es el punto de encuentro de todas las religiones del mundo, y es el líder de una de las religiones más relevantes, la Católica Apostólica Romana. En lo personal, para mí, haberlo tenido de Obispo acá en Buenos Aires y después irme a trabajar a Roma y tenerlo de Obispo de Roma fue un regalo de Dios, ¿qué otra cosa puedo pedir?.
 Y también está, claro, que conjuntamente con esta base espiritual que está en nuestro pueblo (por eso tenemos el Papa que tenemos), se está unificando la base material, porque salvo las empresas vinculadas al complejo trigo, maíz y soja, en la Pampa Húmeda no hay ninguna otra empresa en la sumatoria del sector que esté ganando plata. Es una verdad evidente que la base material que tenía alguna duda en los últimos años de nuestro gobierno, se está unificando con la base espiritual de la Nación detrás de un Proyecto Nacional y popular. Y eso se llama peronismo. Está claro que los vectores nacionales como ordenador del desarrollo vuelven a tomar protagonismo, y en eso el peronismo se mueve como pez en el agua.


Ud. fue uno de los pocos funcionarios que llamó a la oligarquía sin eufemismos, y se enfrentó a los grupos concentrados de poder y a los medios hegemónicos de comunicación. ¿Considera realmente que Héctor Magneto es el enemigo a vencer?
 No, no, yo nunca dije eso. Magneto es el hombre que tiene que pagar porque es un criminal de lesa humanidad, pero yo siempre hablo que el enemigo a vencer es la oligarquía. Sí dije es que algún día lo voy a ver a Magneto sentado en el banquillo de los acusados, porque lo hemos investigado y el Estado lo denunció como criminal de lesa humanidad, pero políticamente es simplemente el dueño de un grupo mediático, ni siquiera le doy tanta importancia a los grupos mediáticos. Yo soy el que repite lo que Perón decía que cuando tuvo todos los periódicos a su favor lo sacaron del gobierno y cuando los tuvo todos en contra ganaba las elecciones. Creo que nosotros le damos más importancia a Magneto de la que tiene. Aparte nunca me molestó; sí tuve una confrontación con Clarín, pero no tengo ningún inconveniente, igual que con La Nación, tienen derecho a expresar lo que expresan.


¿Cómo se hace para que en doce meses de gobierno se pase de un 6 % de pobreza a una 33% de pobres?
 No es así, es más. Te diría que es el único error grave que cometió el INDEC, que está haciendo bien su trabajo. Ellos tenían que sacar una pobreza similar a la que habían utilizado en toda la campaña, que era del Observatorio de la UCA. Si ellos dijeron que estábamos con un 29 % de pobres, no podían dar otro número. La realidad es que la pobreza hoy no está en ese número; está en un 17 % ó 18 %. Después de que nosotros la dejamos en un 6 %. No es poca pobreza un 6%, son 2 millones 400 mil habitantes, o 600 mil familias si consideramos una familia tipo. No sé por qué algunas “cabecitas frescas” piensan que 6 % son pocos pobres; son 10 canchas de River en términos de familias, o 40 canchas si es por habitante. ¡¿Cómo vamos a decir que son pocos pobres?!
 Ahora estos salvajes, estos descerebrados, te mandaron la pobreza al 18 %. Bueno, ellos necesitan 25 % de pobres para que este experimento funcione, pero ya no lo van a conseguir porque el peronismo está de pie y lo que tenemos que decirle al pueblo argentino es fe y esperanza porque el sol del 25 viene asomando, y la fe y la esperanza es el peronismo unido y el movimiento obrero, en un sendero de unidad y por eso el pueblo tiene la expectativa de que esto se va a terminar. Lo primero es reventar las urnas de votos peronistas; es lo que vamos a hacer en octubre.


Destacados
 “Los muchachos muchas veces salen a comer comida francesa, española o italiana pero después siempre vuelven a la sopa calentita bajo la mirada de la vieja, es el volver siempre a la casa.”
 “Un gobierno peronista es un buen abrazo para el pueblo y para cada uno de nosotros, te sentís cuidado.”
 “Y para octubre estoy viendo un rotundo triunfo del pueblo peronista, creo que vamos a reventar las urnas con votos peronistas”
 “La base material que tenía alguna duda en los últimos años de nuestro gobierno se está unificando con la base espiritual de la Nación detrás de un Proyecto Nacional y popular y eso se llama peronismo.”
 “Los dos faros de unidad, tanto del Partido Justicialista como de la CGT, es lo que le da fe y esperanza a nuestro pueblo”
 “El que las hace las paga… quien está haciendo la deuda, la oligarquía, la va a pagar. Nosotros la vamos a pagar; la van a poner los oligarcas.”
  “Necesitan 25 % de pobres para que este experimento funcione, pero ya no lo van a conseguir porque el peronismo está de pie”
 “La esperanza es el peronismo unido y el movimiento obrero en un sendero de unidad”
 “La nueva constitución es el final del proceso, nosotros tenemos que tomar el gobierno, tomar el poder, hacer la Revolución peronista, que ahora va a tener características universales.”



jueves, 18 de mayo de 2017

Venezuela

Por Horacio González*


I
 Voy a hablar en primera persona, sólo en algunos momentos de esta nota, sobre los acontecimientos que se suceden en Venezuela. Se sabe, son acontecimientos con indudables rebordes de tragedia política, humana y social. Digo en primera persona, porque no soy politólogo, ni constitucionalista, ni alguien que pasa por alto la indeseable violencia que hay que detener, ni un “funcionario de la humanidad” que lanza advertencias bienhechoras ignorando todo lo que allí está en juego. Comienzo diciendo que recuerdo la figura de Chávez con gran simpatía; se movía entre el exceso teatral y la convicción épica acendrada que lo llevó a pronunciar en determinado momento la palabra crucial, socialismo. No conozco sus comienzos de joven oficial del ejército; al parecer, ya hacía gala en ese momento de una sensibilidad social que para un miembro de esa institución poseía cierta excepcionalidad.  Fue siempre un oficial político. Su bolivarismo se declaró en sus inicios, ya joven, lector de epístolas y textos bolivaristas que no era raro que retuviese luego con su sorprendente memoria.
 Podría preguntarse quién no es bolivariano en Venezuela. En ocasión del primer golpe de Estado de la derecha, en los años 90 –que se me excuse de dar fechas porque mi propósito no es historiográfico-, los empresarios y militares retirados que impulsaron el golpe sacaron el retrato de Bolívar del despacho presidencial. ¿A qué se debía este gesto? Es que el de Chávez era un Bolívar muy subrayado, apelaba, con desenfado sorprendente,  a lo que podríamos considerar un cuerpo místico redivivo.  Designó a la propia República Venezolana como “bolivariana” y reconstruyó la figura del general emancipador del siglo XIX con tintes épicos que correspondían no sólo a un jefe militar sino a un profeta político ante el cual sólo convenía interpretarlo extáticamente. Pero el éxtasis llevaba a un lógico deseo de actualización. Es cierto que la figura de Bolívar es muy rica en proliferaciones biográficas, acciones militares de envergadura, pensamientos políticos expuestos con vehemencia, mirada abarcadora de las situaciones mundial y continental. Incluyendo políticas hacia Estados Unidos-, e intereses científicos y culturales fuera de lo común. Lector y crítico, también, de las poesías que le dedicaban en vida.
 La novela de García Márquez se acerca bastante a esta personalidad, entre la gloria y el abismo, el fiero entusiasmo y el abandono melancólico. Sigue siendo Bolívar el centro de una famosa polémica cuyo tema es el despectivo  artículo de Marx, donde lo acusa de cesarismo y de actuar en el vacío, porque no existía una sociedad civil que lo acompañe, y alrededor  de esta nota escrita por el autor de El Capital para un eventual diccionario, expresaron las izquierdas latinoamericanas sus diferencias. Algunos trataron de explicar el error de Marx por la influencia hegeliana en torno “a los pueblos sin historia”; otros exigieron del marxismo que incorpore urgentemente una historicidad americana, otros, como García Linera –más académico, más razonante en términos del more geométrico- han tendido a justificar a Marx sin ignorar la importancia de Bolívar.
  No sería inadecuado postular que Chávez es producto de esas discusiones pero de una manera en que las considera “ya resueltas”. Hay un Bolívar que sería la réplica activa y fantasmagórica de Marx, como ente mitológico, capaz de asimilar en su propio cuerpo todas las resonancias políticas y fórmulas poéticas del universo. Creo que se puede decir que Chávez imantaba de bolivarismo todas las dimensiones y textos de la historia presente y pasada. A las tradicionales derechas venezolanas e incluso a sus partidos clásicos, social-cristianos o social-democráticos, les incomodaba esa reactivación del memorial dormido de la Nación. Y téngase en cuenta los mayores alcances de la gesta de Bolívar, pues llegaba al lejano Río de la Plata donde sus corresponsales eran el Deán Funes o Dorrego.
        Bolívar fue desde el comienzo un nombre admirado en Europa, completaba la figura del héroe romántico y del audaz guerrero. Su porte siempre fue más universalista que el de San Martín, que en la historia de Mitre aparecía precisamente como un austero militar con ideas liberales e ilustradas –lo que era cierto-, pero que contrastaba con lo que en ese libro se juzgaba que eran las tendencias autocráticas del venezolano.
       
Alrededor de Bolívar siempre fue activo un revisionismo histórico, que hace al de Chávez uno más de la larga serie. Es notable el que tuvo lugar durante la presidencia de Gómez, en los años 30, que no declinó inspirarse en el fascismo italiano y dejó a Bolívar a cargo de una interpretación de esa índole –el Duce Bolívar-, que precisamente la intervención de Chávez en esta compleja saga, es la que permite restituir a Bolívar al seno de la exégesis latinoamericanista y popular, con un suave dejo “italiano”, pero esta vez por la cercanía a Gramsci.
Eso es por la misma formación de Chávez, persona ávida intelectualmente y a la vez completamente porosa a tal multitud de corrientes de la expresión cultural, que en sus manifestaciones discursivas, repletas de desenfado y algazara, podía citar al gran encarcelado italiano junto a una canción de Alí Primera, compositor de un cuidadoso panfletarismo poético, basado en una contundente lírica de la izquierda venezolana. Las lecturas de Gramsci por parte de Chávez no eran desdeñables. Escuché a Chávez en Buenos Aires, en una reunión de las que suelen ser llamadas “con intelectuales”, que obligado por esa tolerable imprudencia de los que ponen esos nombres, no pudo dejar de tentarse con varias citas de Gramsci.
        Creo recordar que se referían a los tramos de los Cuadernos donde se habla de “intelectual orgánico”, donde expresiones como hegemonía o empate catastrófico no se ausentaban del ramificado discurso de Chávez, junto a citas del epistolario de Bolívar o fragmentos de Oscar Varsavsky, al que había leído con atención, y del cual también entregaba algunos fragmentos bien memorizados –la escritura de Varsavsky, sin estar cerrada en tecnicismos o efusiones de aridez, era la de un científico cabal-, y sin privarse de recordar lo importante que este científico de nuestro país había sido para su país. ¿Cuándo se habían producido estas lecturas? En algún momento, el presidente Carlos Andrés Pérez, obligado por circunstancias que ahora se me escapan, debió abrir los cursos de formación para la oficialidad joven, con nuevos programas de estudio, que en muchos casos estuvieron a cargo de profesores de izquierda y en otros, de nacionalistas democráticos.

        En aquella reunión, donde había varias personas, Chávez hizo su despliegue tropicalista, repleto de inscripciones llamativas de su personalidad vehemente, invocando una cultura polifacética que iba desde las izquierdas nacionales hasta la tecnología del petróleo, y del bolero caribeño hasta el bolivarismo gramsciano. Un asistente a esa reunión, no menos asombrado que los demás, pero evidentemente mal dispuesto, le preguntó algo así como “si estaba contento con ser Chávez”, en sentido de si lo satisfacía ese proliferante expansionismo de las palabras alrededor de un “ego combatiente”.  No recuerdo la respuesta, pero no fue la de alguien intimidado, sino la de a quien le brillaban los ojos de entusiasmo al verse en el espejo que le devolvía a un etéreo Bolívar, que añejado, él revivía en esos tiempos implacables de los corporativizados  medios de comunicación de masas.


Juan Perón y el lugar de los trabajadores (en el movimiento nacional)

Por Juan Godoy* “Es alrededor de los sindicatos donde se centra la lucha nacional. Una lucha de todo el pueblo contra el coloniaje”. (J...