miércoles, 22 de junio de 2011

La UNLA distinguió a Norberto Galasso como Profesor Honorario




López Rega no fue el jefe de la Triple A

Por Gonzalo Cháves
Buenos Aires, 10 de junio (Télam).- José López Rega fue "un asesino serial pero nunca fue el jefe máximo de la la Triple A", señaló el investigador Gonzalo Leónidas Chaves, en referencia al cabo de la Policía Federal que ascendió a comisario general tras ser secretario privado de Juan Perón y ministro de Bienestar Social. Gonzalo Cháves es un veterano dirigente político y sindical cuyo padre, Horacio Ireneo, y su hermano Rolando, fueron asesinados por los escuadrones de la muerte paraestatales que tuvieron su auge durante el gobierno de María Estela "Isabel" Martínez de Perón. Horacio Cháves fue un suboficial del Ejército que participó del incruento levantamiento militar que el 9 de julio de 1956, hace 55 años, encabezó el general Juan José Valle contra la dictadura del general Pedro Eugenio Aramburu, que había derrocado a Perón. Como Julio Troxler, el padre de Gonzalo Chavez logró sobrevivir a la impiadosa represión que incluyó una treintena de fusilamientos, pero fue asesinado 18 años después por la Alianza Anticomunista Argentina (AAA) también llamada "las Tres A" o "Triple" A. Gonzalo Cháves postula que las escuadras de sicarios de la Triple A siempre estuvieron bajo el control operacional de los servicios de inteligencia de las Fuerzas Armadas.
Cháves (La Plata, 1939) no es un improvisado: participó de lleno en las luchas de los años '70, conoció el exilio y luego se dedicó luego a la investigación histórica. "La masacre de Plaza de Mayo", publicado en 2005 por Ediciones de la Campana, acaso sea su trabajo más logrado. Al cumplirse 55 años del fusilamiento del general Valle y sus infortunados compañeros, Chaves adelantó a Télam parte del contenido del libro que está terminando de escribir. "La Triple A siguió funcionando después de López Rega, el comisario Juan Ramón Morales, el inspector Rodolfo Eduardo Almirón y el suboficial Miguel Ángel Rovira se fueran del país, el 28 de julio de 1975. Se suponía que ellos eran el Estado Mayor de la Triple A, pero la Triple A siguió funcionando hasta el último día de democracia", destacó Cháves en respaldo de su tesis. "Y es que la creación de la Triple A fue parte de la doctrina militar francesa. Está en los manuales de los militares argentinos que fueron adoctrinados en Francia y en las clases de los militares franceses que vinieron a la Argentina", adelantó. Chaves señaló que una de las cosas que más llaman la atención de la Triple A es que entre sus víctimas no hay ningún jefe guerrillero. "¿Por qué? Porque esa no era su misión. Su misión era otra: ir por la retaguardia. Porque la doctrina francesa postula que no hay que ir detrás de los combatientes sino golpear a la retaguardia, sacarle el agua al pez". "Por eso las víctimas de la Triple A fueron dirigentes políticos, sindicales o sociales. Peronistas o de izquierda, siempre con representación social", agregó. "La Triple A no tenía un jefe nacional -explicó. “En cada provincia tenía una conformación distinta. En la Provincia de Buenos Aires estaba integrada mayoritariamente por personal retirado de las policías federal y bonaerense y de las fuerzas armadas. Que contaban con la colaboración de grupos de ultraderecha del peronismo, porque tuvieron la picardía de trabajar por líneas internas adentro del movimiento". En cambio, "en Córdoba, el Comando Libertadores de América estuvo en su mayoría integrado por oficiales del Ejército en actividad, y por policías, también en actividad" y "en Tucumán, el accionar primario de la Triple A dejó de existir cuando comienza el Operativo Independencia, porque (la Triple A) se incorporó a esa estructura. “A partir de entonces, en Tucumán la Triple A fueron directamente las Fuerzas Armadas", aseguró Chaves. "¿Qué unificaba a estos grupos?", se preguntó retóricamente. "Una doctrina y la provisión de recursos para operar". "La doctrina militar francesa -continuó- dice que el arma más importante en la lucha contra la subversión es la información. Por eso todo el accionar de la Triple A estuvo dirigido por la inteligencia de las Fuerzas Armadas, que ponía los objetivos". Cháves dijo que primero se implementó la doctrina francesa y más tarde la estadounidense. “La Doctrina de la Seguridad Nacional la importó el general (Juan Carlos) Onganía (dictador entre 1966 y 1970) ya en 1964. Luego ambas se fusionaron, pero la base fue francesa. Como explica el general Martín Balza, a esa base se le añadió después el aporte de los Estados Unidos”. Chaves afirma que la doctrina francesa ya se puso en ejecución durante el gobierno de Arturo Frondizi con el Plan CONINTES (Conmoción Interna del Estado) que en los años 1960 y 1961 reprimió huelgas y protestas populares sometiendo a los activistas a tribunales militares. “Sus primeros difusores llegaron en 1957. Los trajo el general Pedro Eugenio Aramburu (que tras el derrocamiento de Perón, era presidente de facto) y fueron los tenientes coroneles Patrice de Naurois y Pierre Badie". Destacó además que el coronel Horacio Ballester, fundador del Centro de Militares por la Democracia (Cemida) reconoció que en el año 1958 él y otros oficiales que habían viajado a Francia implementaron dos planes en las fuerzas armadas y de seguridad: Hierro y Hierro Forjado. "Hierro propagó la doctrina y Hierro Forjado cuadriculó el país, estableciendo zonas, subzonas y áreas. Es decir que lo sustancial de lo que se aplicó a partir de marzo de 1976 ya se había aplicado en con el Plan Conintes. Básicamente, se trata de la misma planificación", puntualizó. "La Triple A fue parte integrante de la doctrina francesa. Los escuadrones de la muerte ya se habían hecho en Argelia. También existieron en Brasil, no es que se inventaron en Argentina", insistió. Chaves dijo que hay libros, artículos "e incluso compañeros bien intencionados que consideran equivocadamente que López Rega fue el jefe máximo de la Triple A, lo que contribuye a difuminar el papel determinante que tuvieron las Fuerzas Armadas". "López Rega fue un asesino serial, una pieza importantísima. Pero no fue quien inventó la Triple A, ni su jefe. Fue, sí, una especie de coordinador general, pero sólo en la Capital y Gran Buenos Aires", concluyó. (Télam)

EJEMPLOS (CON TRIPLE A-HISTORIA)
CRIMENES QUE SÓLO PUDIERON EFECTUARSE CON VENIA MILITAR

Entre los ejemplos que ofrece el investigador platense Gonzalo Chaves para respaldar su hipótesis de que la Triple A siempre estuvo controlada por los servicios de inteligencia de las Fuerzas Armadas, hay algunos producto de su observación directa. Se trata de acciones de Terrorismo de Estado inmediatamente previas al golpe cívico-militar del 24 de marzo de 1976. El 13 de enero de 1976 en Propulsora Siderúrgica, lo que después sería Siderca, en Ensenada, fueron secuestrados dos delegados, Salvador "El Pampa" Deláturi, de 32 años y Juan Carlos Scafide, de 28, supervisor, militante del Partido Socialista de los Trabajadores (PST). “Aparecieron muertos al otro día en un arroyo de Ignacio Correa, cerca del Pozo de Arana. Deláturi hacia poco tiempo que se había ido del Partido Comunista e ingresado al PRT. Al otro día hay asamblea en la fábrica y se decide hacer un paro. La coordinadora de gremios y comisiones internas en lucha de La Plata, Berisso y Ensenada llaman a un paro regional. Pararon los astilleros (Río Santiago), la Petroquímica General Mosconi, Indeco, Kaiser Aluminio, las empresas más importantes”, relata Chaves. Al otro día, cinco mil trabajadores fueron al entierro de Carlitos Scafide. A la salida, camiones del Ejército los pararon, revisaron y detuvieron a algunos. Tres de estos detenidos, de los astillleros, fueron llevados a la U-9 de La Plata, la Cárcel Modelo. Fueron liberados recién el 19 de febrero. Fueron Ángel "Gogo" De Charras, de la sección montaje, Silvio Marote, de maniobras, y el técnico Alcides Méndez Paz. Inmediatamente son secuestrados y desaparecidos. “Cuando ocurrió –recordó Chaves- ya estaba en ejecución el decreto de aniquilamiento (de la subversión, firmado por el presidente provisional Ítalo Luder y sus ministros) y todas las fuerzas policiales y de seguridad estaban subordinadas a los militares y bajo su estricto control. El presidente de los astilleros era el capitán Enrique Carranza. Los llamó, les pidió disculpas por lo que había pasado y les dio dos meses de licencia. Marote y De Charras evitaron volver a sus casas, Méndez Paz no y esa misma noche lo secuestraron”.  “Ensenada era territorio de la Marina”, continuó Chaves. Y agregó: “El 19 de marzo, a menos de cinco días del golpe, secuestraron a tres trabajadores de los Astilleros, Fortunato Agustín "Nato" Andreucci, de 55 años; Jorge Pedro Gutzo, de 40, delegado, y José Luis Lucero, de 29. Al día siguiente aparecieron acribillados en Abasto, a la salida de La Plata”. Por último, Chaves recordó que el 22 de marzo, dos días antes del golpe, un grupo fuertemente armado fue a la casa de Rodolfo Agoglia, en City Bell, dónde había –y hay– un cuartel del Ejército. “Como Agoglia, que había sido delegado interventor en la Universidad Nacional de La Plata, puesto por el presidente (Héctor) Cámpora, no estaba, relató Chaves, “sacaron a la calle a su hijo a la calle, un pibe que militaba en la Juventud Peronista, y lo mataron delante de su familia. Después pusieron una bomba que tiró media casa abajo y se fueron”. A su juicio, tamaño despliege sólo se pudo hacer gozando de un “área libre” o “zona militar” por parte de las autoridades militares.

viernes, 17 de junio de 2011

Plebiscito mundial contra el colonialismo

por Eduardo Valdés *
En las Naciones Unidas se habla de “territorios sin gobierno propio” cuando se habla de colonialismo, pero el art. 73 de la Carta de las Naciones Unidas (ONU-1946) dice que son territorios cuyos habitantes no han alcanzado totalmente a gobernarse a sí mismos. También se lo define como el dominio que ejerce un pueblo sobre otro, de una nación étnica sobre otra, o de un poder hegemónico sobre un conjunto de colectividades a las que subordina en su propio beneficio. Es a raíz de estos conceptos que en 1961 se crea el Comité de Descolonización en el seno de la ONU. Según este organismo, son tres potencias los que controlan los 16 enclaves coloniales registrados en el mundo. Once son colonias del Reino Unido: Anguila (desde el año 1650), a 240 km de Puerto Rico; Bermudas (año 1609), sobre el Atlántico norte; Gibraltar (desde el año 1713), queda en Europa en la península Ibérica; Islas Caimán (desde el año 1962, las separa de Jamaica cuando en este año le da la independencia a ésta); Islas Malvinas (desde 1833); Islas Turcas y Caicos (desde el año 1962) también fueron separadas cuando se le dio la independencia a Jamaica; Pitcairn (desde 1838) queda en la Polinesia, sobre el Pacífico; Islas Vírgenes Británicas (desde 1672) queda al este de Puerto Rico; Montserrat (desde 1632) queda al sudeste de Puerto Rico; Santa Elena (desde el año 1651) queda en Africa, a 2800 km de Angola; y Tokela (desde el año 1889, aunque en 1925 Inglaterra las cedió a Nueva Zelanda, la ONU no reconoce esta medida). Tres colonias tiene Estados Unidos: Samoa Americana (desde 1899), situada en el Pacífico sur, en Oceanía; las Islas Vírgenes de los Estados Unidos (desde 1917 que fueron compradas a Dinamarca) limitan con Puerto Rico; y Guam (desde 1898 en que fue cedida por España), situada en Asia, a 1350 millas de Japón. Francia tiene una colonia, Nueva Caledonia (desde 1853), en Oceanía, a 1500 km de Australia, siendo que el Sahara Occidental en el Africa ahora está en manos de la misión de la ONU para referéndum. Si de algo sirve esta enumeración es para destacar que los principios de la ONU enunciados al comienzo son contradictorios con las agobiantes cifras que acabamos de repasar. Encontramos, por ejemplo, que los tres países colonizadores son miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, quienes se reservan el derecho de veto para cualquier tema que les afecte. Se hace muy difícil pensar que desde ese organismo se va a encontrar una solución en tiempo y forma: solamente van descolonizando cuando expoliaron totalmente el lugar. Basta ver cómo quedaron los países del Africa que encontraron su independencia. La única arma que tenemos los colonizados son los principios enunciados por la ONU. ¿No será el tiempo de aprovechar las nuevas instancias en las que se va organizando el mundo ante esta cristalización del Consejo de Seguridad para ir buscando consensos, ampliar el diálogo, multilateralizarlo, entre la Unasur, la Organización para la Unidad Africana, la Unión Asiática, el Caricom, la Unión Europea más Estados Unidos, México y Canadá? Propongamos y acordemos que en un día universal, en todo el planeta, se haga un plebiscito sobre si queremos vivir con colonialismo o no. Nuestra arma es la razón, no la fuerza. “Occidente”, como les gusta llamarse a las potencias, pregona la democracia como la forma de vida “civilizada”; el voto es la herramienta básica del sistema democrático, usémoslo para evitar que saqueen lo que queda de nuestras Malvinas. En esa instancia no dependeremos de Cameron y su futura reunión con Barack Obama, ni del veto que tienen las potencias coloniales.

* Ex jefe de Gabinete de la Cancillería.

sábado, 11 de junio de 2011

NORBERTO GALASSO: PROFESOR HONORARIO DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE LANÚS


Por intermedio de la Resolución del Consejo Superior de la Universidad Nacional de Lanús Nº 80/11, se otorgó a NORBERTO GALASSO la distinción de PROFESOR HONORARIO de la Universidad. La entrega se hará efectiva el día martes 21 de junio a las 18 hs. en el aula Magna Bicentenario, de la Universidad Nacional de Lanús. Ese día Galasso disertará junto al Vicerrector de la UNLa, Mg. Nerio Neirotti, en el marco del Seminario Pensamiento Nacional y el Proyecto Argentino.
Esperando contar con su presencia: Mg. Aritz Recalde
Dirección de Posgrado UNLa
29 de septiembre 3901, Remedios de Escalada, Lanus
posgrado@unla.edu.ar

viernes, 10 de junio de 2011

Apertura de nuevas universidades nacionales

por Aritz Recalde
marzo 2011


“Una universidad tiene que ser el centro irradiante de la cultura nacional”. Rodolfo Puiggrós [1]

Durante las últimas dos décadas, se inauguraron 19 universidades nacionales [2]. Nueve de ellas, tuvieron apertura durante las presidencias de Néstor y de Cristina Fernandez de Kirchner. En general y pese a las particularidades y lo reciente de muchas de las instituciones, el balance de su funcionamiento es altamente positivo para la región en las que se radican y para la nación en su conjunto. Uno de los rasgos característicos de las nuevas universidades, es su impronta renovadora en la concepción acerca del rol de la institución frente a la nación. Es a partir de aquí, que las autoridades han promovido y están aplicando carreras no tradicionales, renovados modelos de organización y de gobierno y están consolidando líneas de investigación con fuerte inserción en el contexto social y político. Muchas de las autoridades de las nuevas casas de altos estudios, están atendiendo la opinión de Varsavsky que sostuvo que “para la ciencia, como para el desarrollo en general, no debemos aceptar teorías unilineales, seguidistas”.[3] Muchas de las instituciones, organizaron una oferta de carreas no tradicionales, que nacieron a partir de identificar la demanda regional en donde se radican, atendiendo la resolución de los problemas de las comunidades. Dicho punto de partida, favoreció la consolidación de nuevas ofertas que reúnen en una misma currícula diversas disciplinas. Como sostiene Ana Jaramillo, rectora [4] de la Universidad Nacional de Lanus (UNLa), los problemas de la región urbana y la nación, son la estructura curricular de esa institución, que en su oferta promueve carreras como Logística o Seguridad Ciudadana. En esta misma línea y por intermedio de del rector Ernesto Villanueva, se organizó la estructura institucional de la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ), que oferta carreras como Bioingeniería o una Tecnicatura en Tecnología Vegetal Intensiva. Uno de los temas fundamentales de las nuevas universidades es que y en general, tienen una nueva forma de relacionarse con la democracia de masas y sus representantes. En muchas de dichas instituciones, se promueve un dialogo más fluido con los gobiernos locales y los representantes de la producción y el trabajo. Por ejemplo, la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) desarrolló un modelo institucional que otorga representación a agentes del sistema político y social de su zona de influencia. Atendiendo la historia de la organización del gobierno universitario en el país, las autoridades de la UNRN introdujeron una práctica profundamente transformadora que abandona la tradición del gobierno tripartito iniciada con el golpe de Estado de 1955. En esta línea y por citar otra experiencia, la UNLa organizó un Consejo Social Comunitario, que tiene voz y voto en el gobierno de la institución. La UNAJ está implementando la experiencia de Redes Territoriales con fuerte vinculación con el gobierno local. Dichas experiencias y entre muchas otras, son muestras de la importante búsqueda de entablar nuevos, renovados y beneficiosos puentes, entre la democracia de masas y las universidades públicas. Dentro de las instituciones creadas en las últimas décadas, adquiere suma relevancia aquellas organizadas en la Red de Universidades Nacionales del Conurbano Bonaerense (RUNCOB). La ubicación de las instituciones en los grandes centros urbanos, es un hecho de política de Estado social y culturalmente relevante, que le está dando presencia al gobierno nacional en ámbitos con históricas demandas no satisfechas. El Estado nacional está generando políticas en comunidades con deudas históricas por parte del sector público. Es interesante remarcar la alta tasa de crecimiento de estas instituciones. Por ejemplo, tomando la cifra de nuevos inscriptos en el período 1998 – 2008, tenemos que la Universidad de Lanús creció un 11,2%, la de La Matanza un 18,4 % y la de Quilmes un 14,6%. Contrastando estas cifras con las universidades tradicionales en el mismo período, vemos que la UBA tiene una cifra negativa de crecimiento de (–) 2,5%, La Plata de 0,1 o Córdoba (–) 1,1[5]. Las Universidades del Conurbano están canalizando una demanda educativa no satisfecha por el sistema tradicional. Otro dato importante, es que dichas instituciones tienen un componente social de fuerte contenido popular. Por ejemplo, dicha característica se expresa en la tendencia a que se inscriban estudiantes de primera generación universitaria. Las nuevas universidades están demostrando con hechos concretos, que se puede producir ciencia de calidad y con contenido socialmente relevante para la nación. Asimismo, son una muestra de que dicha práctica puede estructurarse de manera mancomunada con el Estado y las organizaciones libres del pueblo. La regionalización del conocimiento iniciada con la Universidad Obrera en 1948, está teniendo sus continuadores. Las universidades del conurbano y el interior del país, están contribuyendo al ascenso social de los sectores populares, iniciado desde las casas de altos estudios con la sanción de la gratuidad de la universidad el 22 de noviembre del año 1949.

Notas:
[1] Rodolfo Puiggrós, La universidad del pueblo, Crisis, 1974.
[2] Tomamos como referencia el período 1989 – 2009.
[3] Oscar Varsavsky, Hacia una política nacional, Periferia, 1972. P 17.
[4] Ana Jaramillo, La Universidad Frente a los Problemas Nacionales, UNLa, 2006. P 82.
[5] Estadísticas Universitarias, Anuario 2008, SPU, Ministerio de Educación de La Nación, 2009. P 66

Libre importación y proteccionismo en la sociología argentina. Crítica de Hernández Arregui a los sociólogos importados

Por Juan Esteban Godoy

“Rechazamos todo intento de revivir la sociología modernizante que actuó como ideología antipopular en el período que sigue al derrocamiento del pueblo en la Argentina, el gobierno del General Juan Domingo Perón” (De la Declaración de los docentes peronistas de la Carrera de Sociología. En Hernández Arregui, Juan José. (2004). La formación de la conciencia nacional. Buenos Aires: Peña Lillo (Continente), páginas 414-415.]

Scalabrini Ortiz iba a sostener, allá por 1940 en el prólogo a Política británica en el Río de La Plata, la siguiente idea: “Todo lo que nos rodea es falso o irreal. Es falsa la historia que nos enseñaron. Falsas las creencias económicas con que nos imbuyeron. Falsas las perspectivas mundiales que nos presentan y las disyuntivas políticas que nos ofrecen” (1). Así el autor de El hombre que está solo y espera, reclamaba una virginidad en el pensamiento, para poder pensar los problemas de la nación según nuestros propios intereses. Hernández Arregui, varios años después, en consonancia con dicha frase argumentaría que: “ya no tenemos padres. No queremos que nos enseñen nada, porque esa enseñanza fue siempre, en todos los casos, una enseñanza contra nosotros mismos” (2), no se refiere al pensamiento nacional en desarrollo ya hace años (recordemos que Arregui será uno de los primeros autores que haga referencia a F.O.R.J.A.) (3), sino que hace referencia a un tipo de conocimiento que realiza su construcción desligado de las necesidades de la nación y del pueblo, así solo queda como un conocimiento aparente, formal. En tanto esta forma de construcción de conocimiento, el autor de ¿Qué es el ser nacional?, va a criticar a la sociología argentina surgida al calor del golpe de Estado perpetrado contra el peronismo que se autodenominara Revolución Libertadora. Esa sociología que, recordemos, es creada por Gino Germani (quién había nacido en Roma y se había sido exiliado de la Italia fascista de Mussolini) en el año 1957, como parte de un “proceso de modernización” (en el que también aparecen otras carreras). Modernización decíamos, ésta implica un cierto orden institucional, dejar atrás el pasado. Un corte abrupto se producía, un punto de partida, el origen, pero ¿qué era entonces lo anterior al surgimiento de la sociología institucionalizada como ciencia con un método determinado?, una sombra aparecía sobre la anterior, dudas que finalmente se disiparían al establecerse una línea que divide lo que es ciencia, conocimiento científico de lo que no lo es, lo que no es conocimiento sociológico será catalogado como pensamiento social, realismo social, intuicionismo, impresionismo, ensayismo, etc.(4) Nos basta para observar la impronta de éste tipo de pensamiento en la actualidad, recorrer los diferentes programas de las universidades de nuestro país, y dar cuenta de cómo son denominadas las materias de tendencia opuesta a la que tiene posición hegemónica en las aulas. Se escuchará hablar de los profesores de la intervención de la Universidad de Buenos Aires, realizada por el historiador José Luis Romero (quién había realizado un profundo estudio de la época medieval y del surgimiento de la burguesía, pero poco había estudiado de nuestro país) (5), como las flores de Romero, en contraposición a los profesores de tendencia nacional a los que se los había denominado flor de ceibo (declarada hacía años como flor nacional, y utilizada peyorativamente primero para descalificar la producción nacional acelerada por el proceso de sustitución de importaciones). Arturo Jauretche sostiene al respecto que: “retornan a la universidad los “viejos maestros”, e ingresan los “flor de Romero” que serán semilla de “viejos maestros”, mientras el viento barre las últimas “flores de ceibo”. (6) Hernández Arregui pondrá en consideración el entramado entre el mundo académico y el proceso dictatorial surgido en contra de las mayorías populares del país, así: “Arregui pone en tela de juicio la vinculación directa que existió entre la violencia política de 1955, el proyecto de extranjerización de la economía impuesto y la función justificadora de la academia (…) las opiniones de Arregui colocan en el tapete un hecho poco difundido en la historia de la sociología en el país y es la aprobación de varios profesores y funcionarios, pública y manifiesta, al golpe militar de 1955”.(7) Recordemos que el autor de Imperialismo y cultura, va a ser destituido de las cátedras en las que se desenvolvía como profesor (había trabajado, por ejemplo, durante el peronismo en la Universidad de Buenos Aires y en La Plata). Es en este contexto desde donde criticará a la sociología, impugnará tanto el apoyo explícito de la intelligentzia de la semi-colonia, como el silencio cómplice: “esta intelligentzia (…) por la doble gravitación de la oligarquía y el imperialismo, no cree en lo nacional (…) una intelligentzia divorciada del pueblo cumplirá siempre una función antinacional al contribuir con su anemia cultural a la falta de fe en el país”. (8) Las críticas del autor de Peronismo y socialismo hacia la sociología que profesa Gino Germani, es que este último pretende poner relevancia en las diferencia raciales y nacionales de los países de Nuestra América, negar la existencia en nuestro país de negros y de la población indígena, sostener la existencia de amplios sectores de la sociedad argentina como pertenecientes a la clase media, conjuntamente con el papel modernizador de las inmigraciones, todo lo cual vendría a asemejar a nuestro país a Estados Unidos, Inglaterra y/o Alemania, alejándolo de los países surgidos luego del proceso de balcanización (con una fuerte influencia de las potencias imperiales). La denigración de todo lo autóctono en detrimento de lo extranjero. Es que: “el intelectual colonial acostumbra identificar la cultura con la cultura europea” (9) La sociología de Germani, aparece en la pluma de Arregui, como la negación del pueblo (e indefectiblemente de la nación), y de cualquier proceso de transformación de la “estructura social”, pues según el primero los únicos cambios posibles dado este marco de la sociedad argentina eran “progresivos”, una transición ordenada. No hay tampoco sociedad argentina conservadora como dice Germani, dado que se observa una agitación política y social en todo el país. Nuestro autor da cuenta de que entre las naciones del Continente Latinoamericano hay una unidad lingüística y cultural, poniendo como contradicción principal la de los sectores oprimidos y opresores, negando las diferencias raciales y nacionales. Además, y aquí también está considerando la idea germaniana de la no existencia de poblaciones indígenas, negros en la Argentina y el supuesto papel cumplido por la inmigración: “el señor Germani, como la oligarquía, y en general, como el habitante medio de Buenos Aires, confunde a voluntad o no, la ciudad puerto con el país entero (…) un viaje por el interior del país (…) lo persuadiría de la sobrevivencia activa, creadora, y hasta políticamente combativa en el orden social, de ese folclore nacional”. (10) El folclore aparece aquí como el conjunto de las tradiciones populares.
Es una ciencia, una sociología la de Germani que se pretende (por la utilización del método) una ciencia objetiva, que dejaría de lado las pasiones y la política, no nos hace falta ahondar mucho en la imposibilidad de un sujeto de hacer a un lado sus pasiones, ideas políticas, etc. a la hora de hacer ciencia. Pero no es inocente el “olvido” por parte del autor de Estructura social de la Argentina, pues así se posiciona como la ciencia, la objetividad y en tanto esto, como el mejor calificado (o el único) para hablar de la sociedad, como la verdad. No obstante las críticas que desarrollamos, nuestro autor considera y rescata el desarrollo de una conciencia nacional, de un pensamiento nacional, así sostiene que: “la conciencia de la necesidad de una filosofía autónoma, no antieuropea pero sí americana, profetiza la aparición de pensadores fidedignos. En América Hispánica ese señuelo ha empezado por la literatura, se ha continuado por la revisión de la historia y el interés, nada casual, por la sociología”. (11) Tenemos entonces trazado el camino, la literatura, el revisionismo histórico y por último la sociología, Enrique Berger considera en relación que: “lo real aparece en la conciencia como expresión, recuerdo y conocimiento”. (12) No pretendemos que aquí se transmita la idea que Hernández Arregui despreciaba todo conocimiento venido de otras tierras, de otros continentes, sino que él nos llama la atención acerca de la importación acrítica de ideas, conceptos, etc. de otras realidades ajenas a la nuestra en tiempo y/o espacio, se trata de incorporar los conocimientos en tanto aporten a nuestra cultura. Pues: “cuando la intelligentzia de un país recibe su lumbre espiritual no del “humus” colectivo, sino de los focos externos con su luz extenuada se alejan del pueblo, se opera al mismo tiempo la deformación de la historia, y el pueblo es negado o desechado”. (13) Libre-importación o proteccionismo, uno de los enfrentamientos que recorre la historia nacional desde sus comienzos. Hernández Arregui pretende una sociología creativa, no una “sociología del loro”, repetidora de fórmulas sin reflexión, sociología militante, de compromiso con las causas nacionales, populares, que apunten a la liberación de las ataduras de la nación, así: “el intelectual que no usa sus conocimientos como militancia, de hecho acepta el régimen colonial que paga la existencia de una inteligencia incolora y adicta.”(14)



Notas:
1- Scalabrini Ortiz, Raúl (2001). Política británica en el Río de la Plata. Buenos Aires: Plus Ultra, página 7.
2- Hernández Arregui, Juan José. (2004). Nacionalismo y liberación. Buenos Aires: Peña Lillo (Continente), página 170.
3- Galasso, Norberto. (1986). J.J. Hernández Arregui: del peronismo al socialismo. Buenos Aires: Ediciones del Pensamiento Nacional.
4- Wainsztok, Carla. (2007). Gino Germani y la enseñanza de la sociología. Sociología en debate. 1. 26-31.
5- Galasso, Norberto. (1999). La historia social. Cuadernos para la Otra Historia Nº 2. Buenos Aires: Centro Cultural Enrique Santos Discépolo.
6- Jauretche, Arturo. (2004). Los Profetas del Odio y la Yapa los profetas. Buenos Aires: Corregidor, página 131.
7- Recalde, A. (Marzo, 2010). Hernández Arregui y la sociología Argentina, página 12. Disponible en
http://hernandezarregui.blogspot.com/
8- Hernández Arregui, Juan José. (1973). ¿Qué es el ser nacional?. Buenos Aires: Plus Ultra, página 160.
9- Ibídem, página 154.
10- Hernández Arregui, Juan José. (2004). Op Cit., página 158.
11- Hernández Arregui, Juan José. (1973). Op Cit., página 302.
12- Berger, Enrique. (2000). Sobre método y estética de la reflexión social: la sociología en el pensamiento de J.J. Hernández Arregui. En H. González (Comp.). Historia crítica de la sociología Argentina (pp. 293-300). Buenos Aires: Colihue, página 294.
13- Hernández Arregui, Juan José. (1973). Op. Cit., página 160.
14- Hernández Arregui, Juan José. (1973a). Peronismo y socialismo. Buenos Aires: Corregidor, página 163.

miércoles, 8 de junio de 2011

Raúl Scalabrini Ortiz. Modelo de intelectual nacionalista

por Aritz Recalde




Índice:
1-Reseña sobre su vida y obra
2-El revisionismo histórico
3- El nacionalismo económico
4-El antiimperialismo político
5-El modelo de intelectual nacionalista y popular

Para ver el trabajo pulse aquí:


http://www.4shared.com/document/1W12PwdH/CuadernoCEHA_8-_ScalabriniOrti.html

El inolvidable Envar El Kadri

por Javier Torres Molina
(19/09/2008)

Sin lugar a dudas, Envar “Cacho” El Kadri constituye uno de los símbolos de la militancia popular que en Argentina constituyó ese amplio movimiento que se conoció primero como la Resistencia Peronista a fines de los ‘50 y durante la década del ‘60 y luego el Peronismo Revolucionario. El almanaque señala fechas en la que el recuerdo necesariamente debe ser exteriorizado y al cumplirse diez años de su fallecimiento, nada mejor que recuperar a través de sus propias palabras esa parte de la historia que lo tuvo como protagonista. Su militancia comenzó al poco tiempo de producirse el derrocamiento de Perón. Los bombardeos a la Plaza de Mayo, los fusilamientos de José León Suárez y la proscripción del peronismo fueron acontecimientos que lo marcaron a fuego. Sobre las causas que lo llevaron a él y a toda su generación a involucrarse activamente en la política Cacho decía: “Creo que la primera de todas fue un profundo sentido de rebeldía ante la injusticia”. Apenas había salido de la adolescencia, junto a un puñado de compañeros fundó la Juventud Peronista. Al principio, las acciones que llevaban a cabo consistían en juntarse en la calle Florida y colgar algún retrato de Perón y de Evita, y desafiando al decreto-ley 4161 que prohibía a ambos nombrarlos en público gritaban consignas en su favor y cantaban la marcha peronista. “Era más bien ganar la calle y hacer actos de presencia, lo que después se llamaría agitación. Nosotros no conocíamos esos nombres, lo hacíamos empíricamente, un poco inorgánicos, como una forma de decir ‘aquí estamos’". Por supuesto que la represión no se hizo esperar y con la aplicación del Plan Conintes permanece preso entre los años 60 y 63. Más adelante se organizaron en todo el país en el Movimiento de la Juventud Peronista, que luego originaría a las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP), intentando en 1968 realizar un foco guerrillero en Tucumán, que no se pudo concretar al ser descubiertos por el ejército. La adopción de la lucha armada como práctica política fue decidida luego de que fracasaran los intentos de golpes de militares peronistas y de que se impida el regreso de Perón: “En el año 66 quedó abierta la vía de la lucha armada por todos los medios, los militares prometen gobernar por veinte años, prometen ser los reorganizadores del país, van a ser una nueva república, y otra vez, con ese gobierno militar de Onganía la variante de ajuste pasaban a ser los trabajadores, otra vez la misma excusa de que había una necesidad de cerrar los ingenios que eran estatales, que había que privatizarlos, había que echar a la gente a la calle, entonces allí hubo para nosotros un punto de inflexión y ahí fue donde decidimos organizarnos para la lucha armada, una parte rural otra parte urbana, y enfrentar a los militares en el único terreno que ellos nos dejaban, que era el de la lucha armada”. A pesar del fracaso de Taco Ralo, las FAP se constituyeron en el primer grupo que tuvo una continuidad en la lucha armada en Argentina: “Uno con el fracaso puede hacer una novela de llorar y estar lamentándose toda la vida, o puede convertirla en una campana de largada de algo, en nuestro caso de inmediato la solidaridad de la gente, el hecho de que nos reconocieran como militantes, el hecho de que no hubiera ninguna duda de que todo lo que habíamos hecho estaba en función de la lucha y la revolución hizo que nos sintiéramos reconfortados. Éramos un grupo de jóvenes argentinos que sin ayuda de nadie había tomado la decisión de llevar adelante una lucha revolucionaria y la habíamos empezado a hacer. No es que nosotros un día nos despertamos como rebeldes o violentos y decidimos cambiar el mundo, sino que veníamos de esa larga militancia a pesar de nuestra juventud y de haber sido contemporáneos de todo ese proceso de ataque a los valores de la soberanía popular, de la democracia y conquista de los trabajadores”.

“No nos han vencido”
Las movilizaciones populares que se sucedieron a partir del Cordobazo, el auge de las organizaciones armadas y la campaña electoral que llevaron a Cámpora a ocupar la presidencia por unos días Cacho El Kadri lo vivió desde la cárcel: “Parecía que estábamos al borde de la revolución” afirmaba en relación al 1973 y agregaba: “Esta idea del borde de la revolución es buena, porque también uno puede estar al borde del precipicio, estábamos al borde y confundimos ese gran apoyo y esa gran participación popular en todo el movimiento que sirvió de resistencia a la dictadura y que la acorraló y la obligó a dar elecciones y permitir que participara el peronismo y que Cámpora ganara en la primera vuelta. Esa fue una gran confusión de creer que todo el gran apoyo que había al movimiento de revuelta y resistencia a las dictaduras era un apoyo directo a los postulados de cada organización”. “Quisimos forzar los tiempos de la historia, no fuimos capaces de ver que los pueblos tienen otros tiempos, y había que haber respetado esos tiempos” afirmaba a modo de balance: “La gente entre el tiempo y la sangre elige el tiempo, dice que no vamos a sacrificar lo poco que tenemos, consolidémoslo. No es tan lineal todo, porque hubo muchos grupos que trataron de parar eso, el Peronismo de Base con esa idea de construir una organización independiente de los burócratas o de los traidores y trabajar con las bases, dentro de Montoneros también hubo expresiones que veían eso, pero ya los tiempos se habían agotado y la dictadura militar se instauró para acabar con cualquier tentativa aún reformista o contestataria, no hablemos ya de una tentativa revolucionaria”. A partir del ‘75 se exilió en Francia, desde donde denunció internacionalmente los crímenes de la dictadura militar. Con el retorno de la democracia se dedicó a temas culturales, adoptando como oficios la producción cinematográfica y la dirección de un sello discográfico, pero siempre intentando aportar a la reconstrucción del movimiento nacional y popular. Sus obsesiones fueron el recuerdo de los compañeros caídos y la voluntad de configurar la memoria histórica de nuestro pueblo, en ese sentido su aporte a través de charlas y encuentros -sobre todo con los jóvenes-, sea en barrios, universidades o actos en todo el país, fue invalorable. “Como modelo de país no es este el que soñamos” decía en el año ‘96, “no es este el país por el cual lucharon y entregaron su vida nuestros compañeros, este es el país del individualismo, del no te metás, del sálvese quién pueda, de la exclusión social, del modelo económico que beneficia a unos poco y deja con el rótulo ahora de marginales a la mayoría de la población”. A pesar de esa situación Cacho El Kadri afirmaba que “no nos han vencido, porque somos muchos los que inorgánicos, independientes, fuera de los partidos o modelos existentes seguimos pensando que es posible construir otro país, que es posible transformar las relaciones de competencia, de pisarle la cabeza al que está al lado, de trepar, de ganar, este modelo que nos han puesto como el único posible, el modelo del triunfador”. Nunca se calzaba el traje de militante para hablar en un acto o tener una discusión política, su militancia era la vida misma. Sostenía que para luchar no se necesitaba "leer algún manual" ni que la revolución se hacía "con escuadras o tiralíneas", sabía que bastaba identificarse con la lucha del pueblo y que sólo "hay que sentir como propia cualquier injusticia que se cometa contra cualquiera en cualquier parte del mundo", haciendo suya con total autoridad la frase del Che Guevara. Con humildad y con todas esas premisas buscó hasta el final "cavar la propia trinchera donde luchar". El 19 de julio del ‘98 ese corazón grande que tenía le dijo basta, tenía 57 años cargados de lucha, solidaridad y ternura. Quienes tuvimos la suerte de conocerlo sentimos la obligación de dar testimonio sobre su lucha -que es la misma por la que dieron la vida miles de militantes- y de continuar intentando cambiar este presente: “Así creo que esa derrota de un proyecto de país liberado se va ir revirtiendo en la medida de que cada uno de nosotros seamos capaces de construir desde nosotros mismos ese mundo solidario, más justo, más fraterno, más igualitario que soñamos y por el cual luchamos”.

El imperialismo británico: de Malvinas al Tratado de Londres de 1990

Palabras del Dr. Julio C. González ante el cenotafio de los mártires y héroes de Malvinas de 1982


El Dr. Julio Carlos González fue Secretario Legal y Técnico de la Presidencia de la Nación periodo 1974-1976. Catedrático, autor de importantes trabajos de investigación económica e histórica, entre ellos "Los tratados de Paz de la Guerra por las Malvinas".



Señor Almirante Don Carlos Busser.
Admirados combatientes de la Guerra de Malvinas.
Señores Oficiales Superiores, Jefes, Oficiales.
Señores Suboficiales, Soldados y Combatientes, de las tres Fuerzas Armadas de la Nación en la Guerra de Malvinas.
Ciudadanos y Ciudadanas:



El año próximo, 2012, se han de cumplir treinta años del acto bélico y épico con el cual se Reconquistó el pedazo de nuestra patria que desde hacía más de un siglo y medio, permanecía bajo el poder efectivo y ostensible de una potencia extranjera: el Imperio Británico, ahora denominado Common Wealth. Este 29º aniversario es por lo tanto propicio para preparar la conmemoración de la gesta y comenzar con la reconquista definitiva, de Malvinas y de todo el patrimonio de nuestro territorio y ámbito marítimo austral.
El 2 de abril de 1982, tuvo un profeta lírico en la pluma de Olegario Víctor Andrade (poeta de Gualeguaychú, Entre Ríos, 1839-1882). En su hoy olvidado poema titulado “Nido de Cóndores”, el vate señala que el cóndor que siguió todas las guerras que procuraban la independencia Absoluta y total de nuestra patria hispanoamericana, vuela hacia Malvinas, archipiélago de tierra y sentimiento. Y al respecto dice:
Y allí estará hasta que la nave asome, portadora del héroe y de la
gloria, hasta que el mar patagón, cante a su paso los himnos de
victoria. Allí quedará esperando ese día, En la Cumbre bravía.

Y ese día fue el 2 de abril de 1982, continuador de las victorias sobre Gran Bretaña del 12 de agosto de 1806 (jornada de Reconquista) y del 4 al 7 de julio de 1807 (jornada de la Gran Batalla y Victoria de la Defensa de Buenos Aires). Este último, dejó al invasor inglés con más de 2.500 muertos, 2.000 heridos y mutilados y más de 4.000 prisioneros, tales las cifras de la primera batalla y la primera gran victoria del Ejército Argentino (de tierra y de mar) fundado frente a esos eventos intempestivos de los británicos. Fue un pueblo en Armas que formó un ejército con sus Jefes y Oficiales. Regimientos de Patricios de todas las actuales provincias, de las provincias del Alto Perú (cuyos efectivos fueron denominados “arribeños”) de la provincia de Paraguay y de la provincia de la Banda Oriental, 50.000 efectivos criollos, según lo detalla y relata el Proceso a Whitelocke (1) incoado y sentenciado en Londres en 1808. Vencida la conquista ostensible del territorio de nuestra patria que tenía en aquel entonces 7.000.000 de km2, los británicos emplearon métodos encubiertos para ejecutar sus planes de dominación: El 2 de febrero de 1825 se firmó el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación cuyo art. 11º prohíbe que, en caso de interrupción, rompimiento o guerra entre Argentina y Gran Bretaña, la Argentina interrumpa sus vinculaciones comerciales con Inglaterra. Prohíbe asimismo que las propiedades inglesas ubicadas en nuestro país estén sujetas ni a “embargo”, ni a “secuestro” ni a “requisición militar” ni a ninguna otra exacción. Es de destacar que por el art. 2º de este Tratado, los ingleses tenían el derecho exclusivo de navegar los ríos interiores de la Argentina y llegar a cualquier paraje o puerto para ejercer su comercio. Por el art. 7º de este tratado, la Argentina, tenía prohibido arrendar buques mercantes a otras potencias. De esta manera, toda la navegación de ultramar, durante el siglo XIX quedó en manos de Inglaterra. Consecuente con esta conquista económica no apreciable a simple vista, Gran Bretaña impuso el 1º de mayo de 1933, el Tratado Roca-Runciman, por el cual, para perfeccionar el Tratado de 1825, Gran Bretaña se adjudicó el Banco Central de la República Argentina y la Corporación del Transporte Automotor de todo el país, como condición para seguir comprándonos carnes. Este sojuzgamiento, único en el mundo llegó a su punto más alto con los Tratados de Paz por la Guerra de las Malvinas, firmado en Madrid el 15 de febrero y en Londres el 11 de diciembre de 1990. Ambos tratados firmados 8 años después de concluida la guerra constituyen el Tratado de Versailles (2) que mantiene a la Argentina cautiva. Recapitular esta situación en este gran día, 2 de abril de 2011, es el mejor homenaje que podemos rendir a quienes con místico orgullo entregaron sus vidas para que Malvinas y toda la Argentina fueran un país categóricamente independiente. Decía Blas Pascal que la fuerza rige el mundo, pero que la opinión pública rige la fuerza. Por eso, difundir todos los días la exigencia de derogar estos tratados es inmortalizar a quienes dieron sus vidas y la justificación de nuestras existencias. Que Dios, Nuestro Señor, fuerza de todas las fuerzas y causa de todas las causas, nos otorgue la gracia de que esto sea muy pronto. Avance y Futuro. Perseverancia y Victoria.



NOTAS
1)
“PROCESO INSTRUIDO al Teniente General Don JUAN WHITELOCKE (Jefe superior del ejército inglés, vencido en la defensa de Buenos Aires”, Buenos Aires, Arturo E. López, Editor, Victoria 766, 1913. REIMPRESIÓN de la Traducción de A. ZINNY, publicada en el año 1870.
2) El tratado de Versailles fue impuesto por los vencedores de la Primera Guerra Mundial a Alemania en 1919. El mismo determina:
a) Cantidades de patrimonio de Alemania entregados a los vencedores: a.1) Tierras cultivables entregadas a países vecinos: 15,0 % a.2) Hato o porción de ganadi vacuno: 12,0 % a.3) Industria siderúrgica: 42,0 % a.4) Yacimientos minerales: I) Cobre: 15,7 % II) Hierro: 48,0 % II) Cinc: 63,0 % IV) Plomo: 24,0 % a.5) Flota mercante: 90 % integrada por 5 millones de toneladas. a.6) Ferrocarriles: entregados y sacados del país: 10.000 locomotoras, 225.000 vagones de carga, 8.000 vagones de pasajeros.
b) Indemnización financiera: 132.000 millones de marcos oro. Éste fue el monto finalmente pagado, aunque la suma inicial por gastos e indemnizaciones de guerra fue fijada en 700.000 millones de marcos oro.
c) Forma de pago de la indemnización de guerra. Se impuso lo siguiente: c.1) Elevación del volumen de exportaciones por encima de las importaciones. c.2) Destino de los ingresos en moneda extranjera, serán aplicados en su totalidad al pago de la deuda externa por las indemnizaciones de guerra. c.3) Aumento de todos los impuestos. c.4) Ajustes (comenzando por el sector laboral público y privado) ocasionando así un desempleo progresivo y masivo.

En el caso de la República Argentina, el tratado de Londres, del 11/12/90, impuso a la República Argentina las privatizaciones y transferencias a empresas británicas de los siguientes bienes patrimoniales:
1)
Poder Energético: Gas del Estado, Yacimientos Petrolíferos Fiscales, Yacimientos Carboníferos Fiscales, Agua y Energía Eléctrica, Hidronor, Segba, Comisión Nacional de Energía Atómica.
2) Poder Financiero: Casa de Moneda, Caja Nacional de Ahorro y Seguro, modificación de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina.
3) Poder sobre los Medios de Transporte: Empresa Líneas Marítimas Argentinas, Ferrocarriles Argentinos, Subterráneos de Buenos Aires, Dirección Nacional de Vialidad, Administración General de Puertos, Talleres Navales Dársena Norte, Aerolíneas Argentinas.
4) Poder sobre los Medios de Comunicación: Empresa Nacional de Teléfonos del Estado, Empresa Nacional de Correos y Telégrafos, Canales de Televisión, 11 y 13, Radio Belgrano, Radio Excelsior y Todos los Medios de Comunicación Administrados por el Estado e Imprentas del Boletín Oficial.
5) Poder sobre las Materias Primas: Supresión de la Junta Nacional de Carnes, Privatización de la Junta Nacional de Granos, Unidades de Campaña (silos y elevadores terminales de los puertos), Pesca en el Atlántico Sur (Acuerdo-Tratado de Madrid del 15/02/90, Art. 7º).
6) Poder Científico y Tecnológico a través de las Universidades Privadas y de las Fundaciones de Empresas que intervienen en las Universidades Nacionales.
7) Poder sobre las Fuerzas Armadas: Artículos 4º, 5º y 8º del Acuerdo-Tratado de Madrid del 15/02/90 entre Gran Bretaña y la República Argentina.
8) Poder sobre los Servicios Públicos: Obras Sanitarias de la Nación (venta del agua potable).
9) Poder sobre el trabajo, las retribuciones y las remuneraciones de los argentinos: esta potestad les fue discernida a los británicos por el Art. 8º del Tratado de 1825. La Ley de Empleo Nº 24.013 al tornar discontinuo y limitado en su vigencia al “contrato de trabajo” ha suprimido el Derecho a Trabajar al que el pueblo argentino había accedido por imperio de un derecho natural que fue recepcionado por el derecho positivo.
10) Poder sobre la vida a través de la extensión horaria de la relación de trabajo: la conquista universal de la jornada máxima de ocho horas de trabajo que nuestro país adoptó por la Ley Nacional Nº 11.544 promulgada y publicada el 12 de septiembre de 1929 ha sido reemplazada por una jornada de trabajo de 10 horas de labor o más.
11) Poder sobre el sistema previsional: la Ley de Jubilaciones Privadas Nº 24.241 sancionada por la Cámara de Diputados del Congreso de la Nación en abril-mayo de 1993, impuso un sistema compulsivo de “ahorro forzoso” para los trabajadores. Este sistema fue derogado a partir del año 2003 por la ley Nº 26.425, de octubre del 2008, que determinó la re-implantación del sistema estatal.
12) Poder de las empresas extractivas, de manufacturas y de servicios que actúen como compañías privadas dentro de este diagrama: este es el capitel de la columna de estructura económica cuyas partes o tramos hemos tipificado en estos doce puntos. El Plan Fénix, de la Universidad de Buenos Aires, del año 2002 resume toda la cuestión diciendo que se privatizó el capital estatal, transfiriéndolo a empresas privadas extranjeras y a su vez, se extranjerizó el capital privado que se vio en la obligación de ser vendido a empresas extranjeras multinacionales (inglesas, norteamericanas, canadienses, australianas, etc.) El art. 6º del Tratado de Londres establece que la transferencia de inversiones y ganancias al exterior de las empresas privatizadas y extranjerizadas, se efectuará en moneda convertible y que en todos los casos, el Estado Nacional, garantiza las transferencias de utilidades y capitales al exterior. Todo esto se reglamentó por las Leyes Nº 33.696 de Reforma del Estado y por la Ley de Convertibilidad Nº 23.928. En cuanto a la Deuda Externa Argentina, al terminar la década de los gobiernos de Menem, totalizaba 145.000 millones de dólares (véase la semejanza con Versailles). La identidad entre el Tratado de Versailles y los Tratados de Paz por la Guerra de Malvinas, es absoluta.



(FUENTE: http://www.argentinaoculta.com,Gentileza Fundación Malvinas )







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sábado, 4 de junio de 2011

Izquierda Nacional e izquierda del bloque nacional

Alberto J. Franzoia


En varias oportunidades he intentado establecer diferencias conceptuales entre aquello que es una izquierda nacional y la que no lo es en países que, como el nuestro, aún luchan por convertirse en Nación. Claro que esta preocupación teórico-política no se gesta ahora en mi cabeza sino que tiene sus orígenes en las primeras manifestaciones de la Izquierda Nacional argentina (Aurelio Narvaja, Partido Socialista de la Revolución Nacional ). Sí he tratado de realizar algún humilde aporte colaborando para poner la cuestión al día, ya que desde las décadas del 40 y 50 del siglo XX ha corrido mucha agua por debajo del puente. En esa dirección se inscriben algunos pasajes de un último trabajo que titulé “El núcleo duro de la Izquierda Nacional ”, que integra el libro (de varios autores) recientemente publicado por editorial Paso de los libres: “200 AÑOS construyendo la Nación ”.
Claro está que el trabajo citado no tiene la osada pretensión de agotar la tarea de actualización teórica de la Izquierda Nacional, esencialmente porque dicha objetivo sólo podrá ser el producto de una labor colectiva realizada por numerosos compañeros con historia militante y enorme valía intelectual. Además, el trabajo que cito es una producción que apunta en lo fundamental no a la actualización sino a poner en evidencia, sobre todo para las nuevas generaciones, cuáles son las tesis centrales que condujeron la práctica política de esta significativa corriente política argentina a partir de los años sesenta. Finalmente el espacio del que disponía era bastante acotado por cuestiones editoriales.
Volviendo a la aclaración de conceptos fundamentales, que es el objetivo de este breve artículo, extraigo algunos párrafos de “El núcleo duro de la Izquierda Nacional ”:
“En concreto, todo país que está luchando por la liberación nacional, porque ha sido oprimido a lo largo de su historia precisamente por las naciones de capitalismo desarrollado que le impidieron gestar su propia nacionalidad, tiene una primera contradicción a resolver: se libera del opresor, externo e interno, o continúa en la condición colonial o semicolonial que ha caracterizado su historia.
Dicha contradicción genera un alineamiento de clases y sectores sociales que, con diversos grados de articulación según el período analizado, se expresan en dos bloques:

Bloque oligárquico-imperialista, que intenta perpetuar el statu quo dependiente del que se benefician sólo sectores internos minoritarios (oligarquías nativas y franjas privilegiadas de las capas medias) y las naciones opresoras (empezando por sus respectivas burguesías).

Bloque nacional-popular, que lucha por la liberación nacional para constituir una nación, lo que en esta región del mundo sólo puede ser el producto de una integrada acción revolucionaria del conjunto de los pueblos de América Latina…”

“Cada uno de esos bloques sí desarrolla en el devenir histórico sus derechas, centros e izquierdas, ya que tanto los intentos por perpetuar lo existente (condición semicolonial) como las apuestas transformadoras (hacia la construcción de la Nación ) admiten diversas opciones; más conservadoras o bien moderadas unas, más radicalizadas o trasgresoras las otras.
Por lo dicho cuando recurrimos al concepto Izquierda Nacional en Argentina (como en el resto de América Latina) no nos estamos refiriendo a cualquier tipo de izquierda que se constituya y actúe en nuestra geografía, ya que esa sola condición no es garantía de pertenencia cultural, especificidad en el abordaje teórico, ni de transformación revolucionaria efectiva en lo político. Lo que define el carácter nacional o antinacional de una izquierda es precisamente la conexión práctica y teórica que ésta tenga con el contexto concreto en el cual intenta generar efectos políticamente pertinentes. De allí que hubo y hay una izquierda que actúa en el territorio nacional pero a contrapelo del bloque nacional-popular, realizando una tarea funcional (por izquierda) a los intereses del bloque oligárquico imperialista, independientemente de cuál sea su intencionalidad. Por el contrario la izquierda que estamos abordando es aquella que se constituye durante la Segunda Guerra imperialista adoptando una postura definitivamente crítica hacia los dos bloques de opresores que luchaban por el reparto del mundo; enfrentando por lo tanto a todo imperialismo y a las oligarquías nativas, y es la misma que a partir de 1945 se integrara en el bloque nacional-popular conducido por el peronismo en condición de ala izquierda del mismo, es decir, como una Izquierda Nacional..”
Ahora bien, esta caracterización de la Izquierda Nacional no intenta resolver otro importante problema que se presenta hacia el interior del bloque que integra: ¿se corresponde toda la izquierda de dicho bloque con aquello que históricamente se definió como Izquierda Nacional? El concepto está presente tanto en documentos del Partido Socialista de la Revolución Nacional (1955) como sostiene José Luis Madariaga en “Introducción al socialismo” (1974), como en el pensamiento de un pionero de la corriente como fue Aurelio Narvaja según afirma Jorge A. Ramos en “La ideología de la revolución nacional” (1990). En ambos casos cuando se hace referencia a la Izquierda Nacional es para expresar el surgimiento de una izquierda socialista y revolucionaria independiente del peronismo (por más que explicite su apoyo a él) y que con los años trató de construir su propio partido político apuntando a un objetivo central: que la clase obrera se convierta finalmente en la clase conductora del bloque nacional y popular. Para el peronismo ésta ha sido siempre la columna vertebral del bloque, para la IN debe constituirse en la cabeza del mismo.
Sin embargo no son pocos los casos en los que el concepto izquierda nacional suele ir asociado a una izquierda peronista. Esto fue muy común en los sesenta-setenta y aún hoy persiste cierta ambigüedad conceptual. Quizás esto tenga bastante que ver con que el notable pensador nacional Juan José Hernández Arregui se atribuyó la creación del concepto en 1957 (según consta en “La formación de la conciencia nacional”), y lo vinculó con una corriente dentro del peronismo (aunque también destacó a quienes no adherían a él) y le otorgó pocas posibilidades de constituir un partido propio. Sin embargo para esa fecha el concepto ya tenía una existencia comprobable en el documento del Partido Socialista de la Revolución Nacional (partido que había surgido en 1954 apoyando al gobierno de Perón pero que no era peronista). El mismo dice “¡Por una nueva Izquierda Nacional y Latinoamericana! ¡Por un poderoso partido de la clase trabajadora! ¡Por la lucha irreconciliable contra el imperialismo y sus aliados!”.
A esta altura de la historia convendría entonces intentar darle a nuestra teoría política un poco más de claridad y no precisamente con fines académicos, que poco interesan, sino con objetivos vinculados a una práctica política lo más consistente posible. Considero que el concepto Izquierda Nacional ya tiene una historia propia que no pude ni debe ser desvirtuada, en tanto corriente de pensamiento con posibilidades prácticas en política que resulta definitivamente necesaria. Pero, por otra parte, esta corriente tan específica es sólo una de las partes constitutivas de un territorio mucho más amplio al cual podríamos definir como la izquierda del bloque nacional.
La izquierda del bloque nacional incluye tanto a la Izquierda Nacional (con una teoría y práctica política socialista y revolucionaria que marcha históricamente junto al peronismo pero que es independiente de él e intenta constituirse como partido político), como a la izquierda peronista (que adopta posturas de izquierda dentro del movimiento peronista, define como sujeto principal a los trabajadores, pero no es independiente de la jefatura histórica de dicho movimiento). Pensamientos y prácticas como las de Abelardo Ramos y Jorge Spilimbergo, y partidos como el PSIN, FIP, PIN, o el actual PyP son manifestaciones claras de la Izquierda Nacional. Mientras que Juan José Hernández Arregui y John Willam Cooke por otro lado fueron dos de los más importantes referentes de una izquierda peronista que en los sesenta-setenta se expresó en diversas agrupaciones políticas, político-militares, estudiantiles y sindicales; mientras que hoy se manifiesta como una pata del kirchnerismo aunque con un contenido político-ideológico más moderado que en los sesenta-setenta. Pero además de estas dos fracciones fundamentales de la izquierda del bloque nacional no podemos desconocer que existe un tercer componente que no está vinculado a la historia de la Izquierda Nacional , ni tampoco al ala izquierda del peronismo. Sus miembros provienen de aquella izquierda que llamamos tradicional o cosmopolita, hayan militado o no en ella. Decepcionados del permanente divorcio entre los grupos de izquierda a los cuales en otros tiempos adhirieron y los trabajadores a los que pretenden representar (sobre todo por la incomprensión de la cuestión nacional), esta tercera fracción ha adoptado la sabia decisión de incorporarse al bloque nacional y popular. Esta fracción no es nueva, es más, algunos importantes intelectuales que adhirieron finalmente al peronismo tuvieron ese origen, como el notable caso de Rodolfo Puiggrós. Lo nuevo es que ha crecido cuantitativamente en los años del kirchnerismo. La necesidad o no de un partido independiente es un tema que divide aguas en la izquierda del bloque nacional, y si bien no es un tema menor en la coyuntura constituye una contradicción secundaria; mientras que la resolución de la contradicción principal, que enfrenta a todo el bloque nacional-popular con el oligárquico-imperialista, mucho tendrá que ver con la necesaria consolidación ideológica y política de esta pata izquierda. Para lograrlo es necesario promover la unidad en las diferencias, lo cual supone el fin de ciertos sectarismos inoperantes que sólo inhiben al bloque nacional de su posibilidad de profundizar la liberación de la Patria , abriendo signos de interrogación para el (por ahora) lejano escenario político de 2015, cuando Cristina ya no pueda ser nuestra candidata.

La Plata , 30 de mayo de 2011

(* Trabajo producido para Cuaderno de la Izquierda Nacional http://www.elortiba.org/in.html)
CIPPLA – Centro De Investigaciones en Pensamiento Político Latinoamericano
Secretaría de Investigación UPMPM

I Congreso de Pensamiento Político Latinoamericano
7 y 8 de Octubre de 2011




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Independencia y procesos históricos de subjetivación política
Sustentabilidad, buen vivir y alternativas al capitalismo
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