miércoles, 25 de marzo de 2015

Sudamérica y los Estados Unidos

Aritz Recalde, marzo 2015

“Los Estados Unidos parecen destinados a plagar la América de miserias en nombre de la libertad”. Simón Bolívar

El presidente de los EUA Barack Obama, declaró que la Republica Bolivariana de Venezuela es una amenaza para la seguridad de su país. Anteriormente a estas manifestaciones, los funcionarios norteamericanos venían endureciendo su discurso contra Venezuela, incluyendo la sanción a siete funcionarios del gobierno de Nicolás Maduro. En paralelo empujaron la baja del petróleo mundial, deteriorando la principal fuente de ingresos económicos de los venezolanos.
Carece de veracidad que Venezuela sea una amenaza para el pueblo y el gobierno de los EUA. No existen antecedentes históricos que demuestren la decisión y menos aun la existencia de acciones de hostilidad militar de Venezuela contra Norteamérica. La República Bolivariana es una nación pacifica, a diferencia de EUA cuya política exterior es guerrerista e imperialista.

Causales del conflicto con la República Bolivariana de Venezuela
La amenaza de Obama es parte de una estrategia de política interna. Además y tema fundamental, conociendo la historia de su país hay que considerar sus declaraciones como el augurio de una potencial agresión armada.
¿Por qué EUA atenta política y económicamente contra la Republica Bolivariana de Venezuela?, ¿cuál sería la causa de una escalada militar?. Además de la política interna que comentamos, hay al menos tres cuestiones que tensan las relaciones entre ambos Estados. La primera es el petróleo venezolano y los países del mundo que disponen de ese recurso energético, son un objetivo político y militar de las potencias occidentales. Las guerras que impulsan los EUA en Irak, en Libia o en Afganistán están originadas en buena parte, en la obtención del petróleo. La segunda causa es que el proyecto que inició Hugo Chávez es un “mal ejemplo” político, equiparable al peronismo de los años cincuenta y a la Revolución Cubana de los sesenta. La revolución bolivariana encarnó una política nacionalista, antiimperialista, iberoamericana y popular que acompaño y que aceleró los procesos de cambio social de la última década. Derrotada la izquierda venezolana, el conjunto de los gobiernos populares de la región y el mundo se verían debilitados. El tercer y último elemento a tener en cuenta, es que la Republica Bolivariana es una aliada de China y Rusia y se propone la unidad de Iberoamérica. En Venezuela se está operando la lucha geopolítica mundial y se profundizan los conflictos de una nueva “guerra fría”, en la antesala de una potencial tercera conflagración mundial.    

Los “muertos sudamericanos”, son una manera sutil de hacer campaña política
Con sus declaraciones el presidente de EUA está haciendo propaganda política interna. En ese país para influir una elección y para controlar emocionalmente a su población, hay que inventar un enemigo externo. En las campañas electorales profetizar y promover las guerras contra Estados, gobiernos y pueblos considerados “peligrosos”, es un recurso habitual y extendido.
Las guerras financian al complejo industrial militar norteamericano y son una fuente de empleo para los ciudadanos de EUA. Los políticos estadounidenses en acuerdo con su industria militar y con los órganos de producción de la cultura (Hollywood, canales de TV, agencias de noticias, etc.-), inducen y luego justifican en el tiempo los conflictos bélicos. La sociedad le otorga legalidad a la guerra apoyando a su clase dirigente y financia inicialmente la invasión con sus impuestos. El resto del mundo que es objeto de las bombas y del latrocinio, pone los muertos y paga la guerra con su esfuerzo y con sus recursos saqueados.      

Las cinco dimensiones del imperialismo norteamericano
“El Pentágono se encarga de lo militar, el Departamento de Estado de lo diplomático y la USAID de las poblaciones civiles”. Stella Calloni

La historia del hombre está estrechamente ligada a las luchas de los pueblos contra los imperialismos. Grecia, Roma, España, Francia, Inglaterra, Turquía (otomano), Alemania (nazi) o Rusia (soviético) protagonizaron acciones imperialistas sobre Europa, Asia, África, Oceanía y América. China fue el eje imperial asiático por siglos. En el continente americano existieron importantes imperios como el azteca o los incas, que ejercieron un predominio político y territorial sobre buena parte del continente. 
En término históricos y si se analiza de manera relativa, los EUA son una nación imperialista de corta duración. Los norteamericanos articulan su voluntad de dominio universal con la revolución tecnológica del siglo XX, que es utilizada para ponerla al servicio de su expansión militar y política.

Imperialismo Político
¿Hay cifras exactas del genocidio? Aunque resulte doloroso sumar en estas circunstancias, podemos llegar a la conclusión de que más de 400 mil latinoamericanos fueron víctimas de una política de Estado terrorista, cuya base estuvo diseñada en Washington. Y esto no ideologismo fatuo. Sólo basta reconstruir la historia de los dictadores, como Anastasio Somoza, Fulgencio Batista, Jorge Ubico, Alfredo Stroessner, y otros, y unirla con las dictaduras del llamado Cono Sur, y comprobar dónde y por qué surgieron y qué poder los sostenía”. Stella Calloni

A partir de fines del siglo XIX y en especial desde mediados del XX, los EUA se perfilaron como una potencia política y militar con vocación expansionista. Desde el año 1823 cuando James Monroe postuló “América para los americanos”, la clase dirigente norteamericana se creyó capaz de destronar a las potencias occidentales, para ocupar su lugar imperialista. Una de sus primeras víctimas fue México a quién le amputaron Texas, Nuevo México y California equivalentes al 50 % de su territorio (una superficie cercana a los 2 millones de km2). Anteriormente habían comprado Louisiana a Francia (1803) y La Florida a España (1819).
Iberoamérica recibió un sinfín de agresiones militares, bloqueos económicos, operaciones culturales y acciones de desestabilización por parte de los norteamericanos. Puerto Rico, Panamá y Cuba fueron ocupados militarmente y doblegados políticamente. El primero sigue siendo a la fecha un apéndice de EUA bajo la figura de “Estado Libre asociado”. En 1903 los EUA ocuparon la zona del Canal de Panamá y luego de tensas negociaciones entre Carter y Torrijos en 1977, los devolvieron el área recién en el año 1999.
A poco más de un siglo de las palabras de Monroe, EUA institucionalizó su dominio político y militar en el continente con el Tratado Interamericano de Asistencia Reciproca (TIAR de 1947) y con la Organización de Estados Americanos (OEA de 1948). El TIAR suponía  que frente a una agresión extranjera sobre el continente, los EUA y el conjunto de países miembros, intervendrían a favor del Estado violentado. La historia demostró que el TIAR era incapaz de servir a los intereses de Sudamérica y por tomar sólo un caso concreto, los EUA apoyaron a Inglaterra en la guerra de Malvinas de 1982 contra la Argentina . Entre las contribuciones de Ronald Reagan a los ingleses estuvo la provisión de armas, de satélites y de bases militares. Los norteamericanos realizaron una política de apoyo a Margaret Thatcher, operando en los organismos internacionales y sobre sus dirigentes aliados de Iberoamérica, como fue el caso del dictador chileno Augusto Pinochet.
La OEA nació en Colombia en el contexto del asesinato del activista Jorge Gaitán. Entre sus objetivos estuvieron lo que ellos consideraron era la lucha contra el “comunismo”, cuestión que les permitió expulsar a Cuba de la OEA en el año 1962. El organismo mantuvo al continente fuera de la influencia europea y ofició como una polea de los intereses norteamericanos. Como respuesta al accionar de la OEA, durante los últimos años los gobiernos populares de la región crearon nuevos mecanismos de integración, como son la UNASUR o la CELAC que no tienen participación de los EUA.
En la década del cincuenta los EUA intervinieron en la destitución del presidente de Guatemala Jacobo Arbenz (1954), del argentino Juan Domingo Perón (1955), del brasilero Joao Goulart (1964) y desembarcaron sus tropas en la República Dominicana (1965).
En los años sesenta impartieron la Doctrina de la Seguridad Nacional a partir de la cual se organizaron dictaduras como la de Castelo Branco en Brasil (1964) o la de Juan Carlos Ongania en la Argentina (1966). En esta década enfrentaron públicamente a Cuba financiado desembarcos militares (1961), actos terroristas y organizaron un bloqueo económico y político mundial contra el primer país socialista de América.
En los setenta participaron del derrocamiento y asesinato de Salvador Allende (1973), de la caída de Isabel Perón (1976) e impulsaron públicamente el ciclo de sangrientas dictaduras en la región. Según Stella Calloni la participación de Washington en el Plan Cóndor que diseñó, capacitó y financió las dictaduras latinoamericanas en los años setenta, dejó como saldo 400.000 víctimas.
Intervinieron en la lucha contra el Frente Sandinista de liberación Nacional de Nicaragua a fines de los años setenta, militarizando Centroamérica y el Caribe. En el año 1983 invadieron Granada y durante la etapa participaron activamente en los conflictos del Salvador, brindando recursos para derrotar al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional.
Durante los años noventa y ya sin adversarios políticos a la vista,  influyeron en los planes de desarrollo de Latinoamérica y fueron los protagonistas principales de la aplicación del neoliberalismo.
Frente al surgimiento de gobiernos críticos de su accionar, los grupos conservadores de los EUA operaron con hostilidad y reconocieron el golpe de Estado de Venezuela de 2002, apoyaron la caída de Jean Bentrand Aristide de Haití en 2004 y hay indicios de su cooperación en el derrocamiento de Zelaya en Honduras (2009) y de Fernando Lugo en Paraguay (2012). En Honduras existe una base militar de los EUA denominada “José Enrique Soto Cano”, que fue utilizada para detener el avance de la izquierda nicaragüense. Luego de un accidente aéreo en 2008, Zelaya había promovido que la base Soto sea utilizada para vuelos comerciales, cuestión que aceleró su derrocamiento el 28 de junio del 2009.

Imperialismo económico
Una de las herramientas de dominio más importante de los norteamericanos, fue su predominio económico. El país dispone una Plaza Financiera de alcance mundial (Wall Street) y emite y administra el dólar que es la principal divisa con la cual opera la economía iberoamericana. EUA emite dólares y exporta su deuda externa y los precios del dinero (tasas de interés) son regulados por la Reserva Federal, que opera como un factor de control fundamental del sistema económico mundial.
Los EUA tienen un manejo de las principales decisiones del Fondo Monetario Internación y del Banco Mundial. No es casualidad que ambas instituciones durante las décadas del ochenta y del noventa, ejecutaron un programa financiero tendiente a fortalecer los intereses de EUA y que como resultante de ello, los países iberoamericanos quebraron y entraron en crisis económicas y sociales profundas. Ambos organismos son administrados, casi sin excepciones, por representantes directos de las corporaciones y del Estado norteamericano y durante el neoliberalismo han sido los promotores de la destrucción del Estado de bienestar y de la industria sudamericana.
Según el investigador uruguayo Vivian Trias el “primer trust importante ha sido la Estándar Oil CO”. De su apertura a la fecha, la obtención del petróleo por parte de los EUA originó buena parte de los golpes de Estado en la región y en el resto del planeta, como es el caso del Golfo Pérsico.
Para oponerse a la acción negativa de los EUA, en la última década los programas populares y nacionalistas de Sudamérica, rechazaron el ALCA y los Tratados Bilaterales de comercio.  
En las últimas décadas los norteamericanos están sufriendo un retroceso económico en la región en relación a China y a Brasil, aunque en el plano científico y tecnológico los EUA siguen teniendo importancia en áreas como la industria automotriz, química, energética, informática y de servicios.

Imperialismo Cultural
Luego de la Segunda Guerra Mundial los norteamericanos ocuparon un lugar central en la formación y distribución de la cultura de Iberoamérica. Su modelo de vida, de consumo y su ideología individualista y liberal alcanzó hegemonía a partir de su importante industria cultural. Iberoamérica consumió las revistas, los libros, la prensa y el cine norteamericano desplazando la influencia Europea y obstruyendo la  formación de una cultura nacional. 
Actualmente manejan buena parte de la producción de las noticias internacionales con sus agencias de noticias (Associated Press, CNN o United Press International) y con sus órganos periodísticos que tienen considerable alcance en nuestro continente (The Wall Street Journal, The New York Times, New York Post o The Washington Post).
Disciplinas universitarias como la sociología, la ciencia política y la economía poseen una fuerte impronta norteamericana. En el plano económico los principios del Consenso de Washington y del neoliberalismo, fueron aplicados por diversos gobiernos en todo el mundo.
La Agencia Central de Inteligencia de los EUA (CIA) o la institución antidrogas Drug Enforcement  Agency (DEA) tienen una influencia central en nuestro continente. Ambas operan sobre las agencias de inteligencia, el periodismo, los partidos políticos y las fuerzas de seguridad latinoamericanas. Luiz Alberto Moniz Bandeira demostró que la CIA intervino activamente para derrocar a Salvador Allende en Chile y financió a entidades empresariales del sector transporte para hacer una huelga, apoyó al periodismo opositor y solventó a fundaciones de derecha golpista.  
El Departamento de Estado actúa políticamente en la región de manera directa o a partir de organismos como la Agencia Internacional Para el Desarrollo (USAID), que fue creada en el año 1962 por John Kennedy. Esta última formalmente se propone prestar acompañamiento económico y social a los pueblos, pero en realidad Stella Calloni la consideró la “cara social de la CIA”. Estas instituciones actúan con Fundaciones en los diversos países y tienen influencia en la justicia, los medios de comunicación y en la sociedad civil.
En el terreno de capacitación militar los EUA ejercieron un predominio fundamental. Entre sus ámbitos educativos estuvo la Escuela de las Américas creada en 1946 y ubicada hasta el año 1999 en Panamá. Telma Luzzani calcula que la Escuela capacitó 60.000 militares latinoamericanos. Como resultado de su intervención, los ejércitos se transformaron en policías internas y la hipótesis de conflicto dejó de ser el ataque de potencias extranjeras, para derivar en los activistas de cada país. Luiz Alberto Moniz Bandeira describió con detalle como la CIA y la Embajada de los EUA, orquestaron el golpe de Estado militar en Brasil del año 1964 que derrocó a Goulart.
Como parte de la descolonización militar del continente, en el año 2009 la Ministra de Defensa argentina Nilda Garre cerró la oficina que tenía el Pentágono en el Edificio Libertad perteneciente a la cartera de Defensa.

Imperialismo judicial
Los EUA ejercen un poder judicial de alcance mundial. Su manejo del Banco Mundial les otorga poder de decisión en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (CIADI). El CIADI se propone como un mediador imparcial en diferendos de inversiones, pero en los hechos favorece que las corporaciones de ese país extorsionen a otros Estados.
La justicia norteamericana alcanzó competencias para dirimir conflictos en transacciones de deuda externa. La Argentina renegoció su deuda y los titulares de los fondos financieros especulativos (también varios de ellos de EUA…), litigaron en tribunales de Nueva York por intermedio del juez Thomas Griesa. El accionar del juez favorece la especulación financiera internacional, destruye las renegociaciones de deuda soberana y obstruye el cobro por parte de  los bonistas de todo el mundo.
La justicia norteamericana hoy es un actor que pone en riesgo a la economía mundial e intenta recuperar el dominio perdido de los especuladores financieros.  

Imperialismo Militar
“Frente a la experiencia vivida, sería ingenuo pensar que los Estados Unidos vayan a poner en peligro su economía y su moneda para ayudar al “Mundo Libre” y dispersar un millón y medio de hombres de sus tropas para asegurar la “democracia y la libertad”. Si eso es así, debemos pensar que lo disimulan muy bien. En efecto, bastaría un ligero análisis de sus acciones para persuadirnos que su plan de expansión, penetración y ocupación, tiene un objetivo puramente imperialista”. Juan Perón

De los cinco aspectos que explican el imperialismo norteamericano, el militar es el único que parece ejercer en Sudamérica sin rivales a la vista. La expansión de la influencia de los EUA en el mundo, se organizó en torno de su complejo militar. Telma Luzzani sostiene que tras la derrota de Alemania en la Segunda Guerra, EUA llegó a poseer 30 mil bases militares en más de cien países. Entre los años 1945 y 1992 Norteamérica ejerció una influencia internacional fundamental y lejos de ser un factor estabilizador de conflictos, el mundo protagonizó 149 guerras que dejaron 23 millones de muertos.
Los EUA tienen bases militares en varios países de Sudamérica, entre los que se pueden mencionar Paraguay, 8 en Colombia, en Chile, en Honduras o en Cuba (Guantánamo). Colombia es el centro de operaciones militar más importante de Sudamérica y allí implementó el Plan Colombia.
Los EUA están militarizando el Atlántico y el Pacifico sur desde el año 2008, cuando activaron la IV Flota del Comando Sur. Comparten la base militar de la OTAN en Malvinas con los británicos.
Para ejercer su supremacía militar mundial controlan la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)  y tienen poder de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, conjuntamente a Francia, Inglaterra, Rusia y China. Con la OTAN atacaron Bosnia y Herzegovina (1995), Kosovo (1999) y la ex Yugoslavia. Más recientemente la OTAN intervino en la ocupación y destrucción de Libia (2011).
Para contrarrestar su injerencia bélica, Rafael Correa expulsó la base militar norteamericana de Manta y Evo Morales declaró inconstitucional la radicación de bases en Bolivia. Como respuesta a la hegemonía norteamericana, en el continente Brasil está modernizando sus Fuerzas Armadas con la Nueva Estrategia Nacional de Defensa (END) y la UNASUR impulsa un Consejo de Seguridad.

Frente a la agresión de los EUA, el camino es la unidad de Iberoamérica
“La integración del continente austral es, hoy por hoy, una necesidad histórica”. Vivian Trias

En el plano político la unidad de Iberoamérica y los BRISC, debilitaron el poder relativo de los EUA. En el terreno económico China y Brasil están creciendo en importancia en Sudamérica. China es un mercado importador de nuestros recursos naturales y exporta tecnología y manufacturas desplazando paulatinamente la antigua dependencia con Inglaterra y con los EUA. Las empresas del Brasil como PRETROBRAS o EMBRAER están ocupando lugares estratégicos en las economías del continente. En el plano cultural, Sudamérica interpeló la influencia norteamericana y hoy buena parte del continente ejerce un embrionario antiimperialismo, que favoreció la creación de expresiones culturales como TELESUR.
Varios países sudamericanos rechazan la jurisdicción judicial controlada por norteamericanos. Por decisión expresa de Lula Brasil no ingresó al Banco Mundial y al CIADI. Bolivia y Venezuela se retiraron del CIADI. En el camino de recuperación de soberanía, en el año 2006 Evo Morales expulsó a la DEA y a la USAID de Bolivia y denunció públicamente la injerencia de EUA en su país.
En los aspectos políticos, ideológicos y militares los EUA siguen siendo un peligro para Sudamérica y las agresiones directas o las guerras de baja intensidad, forman parte del accionar norteamericano. Frente a esa realidad, la unidad defensiva iberoamericana es una demanda impostergable y como sostuvo Juan Perón “la desunión provocada por el propio imperialismo, resulta el peor enemigo”.

Libros citados
Calloni Stella (1999) Los años del lobo. Operación Cóndor, Peña Lillo, Buenos Aires.
(2009) Evo en la mira. CIA y DEA en Bolivia, Punto de Encuentro, Buenos Aires.
Calloni S. y Ducrot V. (2004) Recolonización o independencia, Norma, Buenos Aires.
Luzzani Telma (2012) Territorios vigilados, Debate, Buenos Aires.
Moniz Bandeira Luiz Alberto (2012) Brasil – Estados Unidos, la rivalidad emergente 1950-1988, Corregidor, Buenos Aires.
                               (2011) Fórmula para el caos. La caída de Salvador Allende 1970-1973, Corregidor, Buenos Aires.
Perón Juan Domingo (1968) La hora de los pueblos, Norte, Buenos Aires.
Trias Vivian (1973) Imperialismo y geopolítica en América Latina, Cimarrón, Buenos Aires.





[1] En el año 1832 los EUA habían agredido al gobierno argentino de Malvinas, por intermedio de la corveta de Guerra Lexington al mando de Silas Duncan.

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