viernes, 16 de octubre de 2015

El 17 de octubre de 1945 y la Nueva Argentina


Aritz Recalde, octubre 2015

El 17 de octubre del año 1945 los trabajadores fundaron el peronismo como movimiento político y manifestaron la decisión férrea y trascendente, de profundizar la Revolución Justicialista iniciada en 1943.
El motivo originario que desató de la movilización, fue la detención de Juan Perón por parte de sus colegas militares. Con la decisión de liberar al General, el 12 de octubre de 1945 se reunió la CGT y determinó con 18 votos a favor y 11 en contra, la realización de una huelga para el día 18. Adelantándose y superando a la dirigencia, el 17 de octubre del año 1945 las bases obreras salieron multitudinariamente a la calle.
A partir de la histórica movilización, nació el peronismo como movimiento político revolucionario y junto a él, surgió la Nueva Argentina industrial, soberana y justa.
La marcha de los trabajadores permitió que nuestro país abandone su condición de colonia agropecuaria anglo norteamericana. El 17 de octubre liberó a Perón y cuestión más fundamental aún, torció el brazo de la GEOPOLÍTICA mundial, poniendo a la Argentina como epicentro del nacionalismo anticolonial de los pueblos del tercer mundo. La movilización implicó el repudio a la intervención del imperialismo norteamericano y a su embajador Spruille Braden. La revolución venció en un mismo tiempo a la oligarquía, al poder económico concentrado, a los partidos de oposición, a los medios de comunicación y al imperialismo internacional. En la jornada, el pueblo se hace consciente de su poder y a partir acá se fortaleció su conciencia nacional y antiimperialista.
En el terreno POLÍTICO interno, el 17 de octubre implicó el apoyo explicito de los sectores populares a Juan Perón, desarticulando la oposición de sus adversarios civiles y militares dentro y fuera del gobierno. La movilización fue la garantía para recuperar la soberanía política del país y al debilitar a la oligarquía, esta se vio impedida de aplicar el fraude electoral vigente desde 1930. Las elecciones libres de febrero del año 1946, son el resultado de la movilización popular y no una mera concesión del régimen.
El 17 de octubre fortaleció el frente político entre los trabajadores y los sectores nacionalistas del ejército. Resultado del acuerdo, es que se produjo el ingreso protagónico de los obreros en la planificación de la política estatal. Como resultado de la movilización, los asalariados pasaron a ser el centro de las decisiones del gobierno. Lo expresó claramente Eva cuando sostuvo que “este pueblo, que había sido siempre gobernado por cien familias, ha tenido el privilegio de contar ahora con ministros obreros”. Desde febrero de 1946 y como dijo Eva, “Patria, trabajadores y gobernantes constituyen una misma cosa” y varios dirigentes gremiales alcanzaron lugares estratégicos de la gestión, como fueron el sindicalista de comercio Ángel Borlenghi (Ministro de Interior), el abogado de la Unión Ferroviaria Atilio Bramuglia (Canciller) o el dirigente del vidrio José María Freire (Secretario de Trabajo y Previsión). Un tercio de los cargos del oficialismo en las legislaturas fueron para los trabajadores, que también ocuparon espacios institucionales en las embajadas (agregadurías obreras).
El liberalismo había postulado que el sujeto de la nación era la clase alta blanca porteña y el extranjero (inmigrante). El 17 de octubre refundó cultural y políticamente el país, que desde ahora, sería conducido revolucionariamente por obreros, morochos y pobres del interior sufrido y profundo y como describió Eva “cuando las clases dirigentes vegetaban, el pueblo fue el que tomó la antorcha de mando. Cuando los demás fracasaban en su misión ejecutiva o negaban capciosamente el derecho al poder de las masas argentinas, fue ese pueblo el que supo enfrentar el destino de la Republica (…) Esta fue la resurrección del Hombre, en la Argentina. Vale más un solo brazo de nuestros trabajadores que mil libros destinados a engañar una conciencia o a disfrazar la ansiedad de un pueblo”.
La movilización ratificó la senda de INDEPENDENCIA ECONÓMICA y le permitió al país profundizar el proceso de industrialización apoyado desde 1943. Al liberar a Perón y otorgarle el mando de la Argentina, los obreros confirmaron  el programa de nacionalizaciones iniciado con la recuperación de los puertos, del comercio exterior o los bancos. Gracias al triunfo de la movilización, se profundizaron las políticas nacionalistas del Estado y se fue consolidando la Nueva Argentina potencia mundial.
El 17 de octubre instauró la ERA SOCIAL en la Argentina y los trabajadores obligaron al capital a distribuir la riqueza social y como postuló Eva “los pobres serán menos pobres y los ricos menos ricos”. La movilización es el resultante de que el pueblo argentino decidió defender los logros sociales de la revolución iniciada en 1943. Tal cual documentó el libro de Claudio Díaz, desde 1936 a 1940 los sindicatos firmaron 46 convenios y entre 1944 y 1945 la cifra aumentó a más de 700. Resultado del triunfo de la movilización, el trabajador fortaleció una conciencia de sus derechos frente al capital y el Estado y se decidió a exigir y a defender un piso de bienestar nunca antes alcanzado.

El 17 de octubre es la afirmación plena de la soberanía política y económica de la Argentina frente a las potencias extranjeras y a la oligarquía. La jornada fue la garantía del cumplimientos de los derechos sociales de los trabajadores, que dejaron de ser explotados y humillados. El 24 de marzo del año 1976 fue la respuesta frontal y brutal, a la movilización nacional y popular del año 1945 y la dictadura se propuso hacer de la Argentina una semicolonia de los EUA y una tierra de desigualdades y opresiones contra el trabajador. Más allá de la violencia militar de las dictaduras y social y económicas de las democracias demoliberales, la Revolución Justicialista no fue derrotada ya que y tal cual mencionó Eva “el peronismo no es, en esencia, otra cosa que el gobierno ejercido por el pueblo, y los pueblos no renuncian nunca a los derechos adquiridos. Si necesario fuera, el pueblo del 17 de octubre saldría otra vez a la calle a demostrar a los falsos apóstoles, a los farsantes, a los ambiciosos y aun a los traidores que no se le engaña fácilmente, y mantiene su fe en quienes, como Perón, no los han engañado nunca”.



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