miércoles, 24 de agosto de 2016

“El gobierno de Cambiemos beneficia al Capital financiero, grandes terratenientes y empresas oligopólicas”

Entrevista a Aritz Recalde

Por: Exequiel Cáceres

24 ago - P&M dialogó con el sociólogo y profesor de la UNLA, Aritz Recalde, quien recientemente ha publicado su último trabajo “Intelectuales, Peronismo y Universidad”. A continuación reflexiona sobre el panorama político y económico en nuestro país, Latinoamérica y el mundo.

PRIMERA PARTE:
-¿Cómo podemos entender este cambio en el plano económico que se está viviendo en nuestro país, tanto de manera interna, como también para con el mundo?
La situación económica mundial, regional y nacional forma parte de una crisis. El modelo de desarrollo centrado en la especulación financiera diagramado por las “corporaciones multinacionales”, los “fondos de inversión” y las “calificadoras de riesgo” de las Potencias occidentales, condujo a los centros del poder mundial a una situación de estancamiento económico. La quiebra del banco Lehman Brothers del año 2008 fue una de las manifestaciones de una crisis económica y financiera profunda de carácter mundial.
Con la supuesta finalidad de superar la crisis los EUA y Europa se abocaron a rescatar con recursos “públicos”, los negocios financieros “particulares” de los bancos. El resultado esperable de estas medidas, es la consolidación de un sistema financiero que sigue acumulando ganancias, en paralelo a una economía internacional con bajas tasas de crecimiento o incluso de recesión. El sistema capitalista actual privilegia la especulación financiera y el salvataje de bancos, en lugar de la actividad productiva y el consumo popular. En este contexto, las condiciones sociales de vida de gran parte del planeta se deterioraron considerablemente. De manera similar a Iberoamérica en los 1980 y 1990, las familias de Europa o Estados Unidos están perdiendo los derechos sociales ganados en el siglo XX.
Varias economías de los países centrales están en recesión y/o bajo crecimiento. Esto deriva en menores importaciones de Latinoamérica y en la conformación de un excedente productivo que buscan imponer a nuestros países. EUA se propone recuperar el terreno perdido frente a esquemas como el BRICS. En este cuadro, los gobiernos de las potencias protagonizan una disputa comercial, política y bélica por la apropiación de recursos naturales y de los mercados mundiales. La desestabilización a las que se ven enfrentados Brasil, Venezuela o la Argentina en 2015, se encuadró en esta disputa entre imperialismos. No exageró el Papa Francisco cuando caracterizó a las tensiones internacionales como una potencial “tercera guerra mundial”.

Desde entrado el siglo XXI, Iberoamérica venía atravesando un importante ciclo de crecimiento, favorecido por el buen precio de parte de sus recursos de exportación (soja, petróleo, minería, etc.). Las condiciones macroeconómicas fueron aprovechadas por los gobiernos nacionalistas, que se propusieron saldar las deudas sociales de sus pueblos luego de décadas de crudo liberalismo. La revolución boliviana de Evo Morales impulsó el Bono Juancito Pinto y creó universidades indígenas. El Partido de los Trabajadores aplicó la Bolsa Familia y consolidó un sistema de becas para ciudadanos negros y pobres. En la Argentina el Frente Para la Victoria sancionó la Asignación Universal por Hijo y federalizó el sistema universitario creando más de 15 Casas de Altos Estudios. En estos tres países y en otros como Ecuador, Uruguay o Venezuela, se crearon nuevos empleos y los habitantes accedieron al derecho a la vivienda, la salud o la educación.
Además y con resultados disimiles, los gobiernos nacionalistas desarrollaron su estructura económica e impulsaron un nuevo proceso de industrialización. Con esta finalidad estimularon varias nacionalizaciones de empresas estratégicas como la YPF Boliviana o la YPF y las AFJP argentinas. Países como Brasil son exportadores de recurso naturales y además, de aviones (EMBRAER) y administran una empresa petrolera con participación internacional (PETROBRAS). Argentina inició un importante proceso de sustitución de importaciones y consiguió producir satélites y bienes atómicos. Pese a los avances generados, buena parte de Iberoamérica no alcanzó y no consolidó su independencia económica.
El ciclo de altos precios de los recursos naturales empezó a revertirse. En algunos casos, la caída de los precios fue impulsado deliberadamente: por ejemplo, el petróleo bajó, entre otras cuestiones, porque intervinieron los EUA explotando y comercializando reservas no convencionales de energía. Frente a este nuevo escenario, aquellos países que no consolidaron la industrialización encontraron grandes dificultades para afrontar la falta de colocación de sus exportaciones o la carencia de divisas. Venezuela atraviesa una crisis económica severa. Dilma Rousseff aplicó un ajuste de las cuentas públicas en Brasil. Argentina creció a bajas tasas durante los últimos años y mantuvo déficit fiscal y comercial.
Los problemas económicos mencionados, la guerra mediática interna e internacional y la presión de los factores de poder mundial, están induciendo cambios de gobierno. En lugar de los líderes nacionalistas, se produce una tendencia a que asuman mandatarios neoliberales apoyados por los EUA.  En la Argentina triunfó CAMBIEMOS que organizó un gabinete de empresas multinacionales y de referentes políticos conservadores. Una vez en el mando del país impulsaron un patrón de desarrollo que beneficia a tres sectores que son: el Capital financiero especulador internacional, los
Grandes terratenientes y exportadores agrícolas y las empresas oligopólicas de servicios e importadores de manufactura extranjera. Las ganancias del sector financiero aumentan exponencialmente la deuda externa. Para garantizar la rentabilidad del sector agroexportador devaluaron la moneda generando una inflación acelerada y aumentando ganancias a los grupos concentrados. Las empresas de servicios aumentaron más del 1000 % las tarifas...

El Resultado está a la vista
El resultado económico del primer semestre es evidente del nuevo perfil productivo. Las PYMES y el comercio bajaron el volumen de ventas e incluso están quebrando empresas fruto de la apertura económica y la caída del consumo. Se perdieron más de 180.000 puestos de trabajo en seis meses.  El país está en recesión y acumulará en el año una inflación superior al 40%...
En paralelo, los negocios financieros dejaron como resultado un incrementó de deuda para el Estado argentino superior a 32.000 millones de dólares. Fruto de la devaluación cayeron los salarios de los trabajadores. La diferencia de exportar la cosecha de $ 9, 5 a $ 15 dejó como resultante una ganancia adicional superior a los $ 50.000 millones de pesos.

-¿Qué objetivo tiene la última toma de deuda por parte del gobierno nacional de Cambiemos?
Al eliminarse los topes para la adquisición de dólares y permitirse la fuga de divisas, Argentina se ofrece al mundo como una plaza financiera óptima para especular. En tan sólo unos meses, el gobierno emitió 16.500 millones de dólares para sufragar a los Fondos Buitres. Las letras del Banco central (LEBAC) pagan una tasa del 34% en pesos, dejando como saldo en los primeros meses del año una ganancia superior a los 3.000 millones de dólares. En el mes de enero el Banco Central tomó un préstamo puente de 5.000 millones de dólares, a una tasa cercana al 7% en dólares. Las provincias consiguieron el aval de Nación para acrecentar una deuda que ya superó los 8.200 millones de dólares.
Debido a la apertura económica, la caída del consumo, la suba de los servicios públicos o la recesión económica internacional, se hace poco viable el desenvolvimiento de la actividad industrial en Argentina. El país va camino a reprimarizar su economía y a aumentar exponencialmente la deuda externa y dicho proceso puede culminar en un nuevo 2001. 
El país se torna una semicolonia económica de las Potencias extranjeras, que nos venden sus excedentes comerciales y obtienen y giran fabulosas ganancias financieras y empresarias. El productor y el trabajador argentino subsidian las economías y el nivel de vida del extranjero.

Que le vaya bien al gobierno de CAMBIEMOS no implica la prosperidad del conjunto del país, sino meramente la acumulación de riquezas de las empresas extranjeras que administran los Ministerios.  

-¿A qué se debe el triunfo de la derecha, tanto en nuestro país como en gran parte de América Latina?
Hay factores económicos que generaron dificultades de crecimiento y ello conlleva a la pérdida de capital electoral. Las medidas de ajuste del Estado de Dilma Rousseff mermaron su electorado y alcanzó la relección presidencial con un estrecho margen. En nuestro caso, la caída del crecimiento y la regulación del mercado de divisas (corralito) acarrearon costos electorales para el oficialismo. Al problema económico, hay que sumarle cuestiones sociales no resueltas como la violencia, la desigualdad o la precariedad en el empleo que llevaron a muchos trabajadores a buscar un “cambio” o una alternativa. En este marco, el poder económico manejó con destreza los resortes mediáticos que convencieron a muchos trabajadores acerca de que su legítimo reclamo iba a ser atendido por los representantes de las derechas neoliberales. A este esquema hay que sumarle la acción judicial, la desestabilización económica y la tarea permanente de las ONG norteamericanas dedicadas a hacer propaganda e inteligencia contra los gobiernos populares.
Finalmente, hubo problemas de construcción política que derivaron en serias dificultades para conformar herramientas políticas que garanticen la alternancia de los candidatos. En el caso de la Argentina, en 12 años no se construyó un candidato o un espacio político capaz de continuar el proyecto y por el contrario, el Frente Para la Victoria llegó a la elección dividido y no existió una estrategia de campaña capaz de potenciar la militancia.
Si habría que ordenar la importancia de las variables económicas, sociales, culturales o políticas para explicar la derrota política argentina, ésta última es fundamental. La interna entre la Conducción nacional y el Partido Justicialista y la CGT fue perniciosa. La tendencia de Cristina a armar un espacio propio con candidatos de escasa relevancia electoral, facilitaron la estrategia neoliberal de CAMBIEMOS y del capital trasnacional. La histórica derrota en la provincia de Buenos Aires fue una de las manifestaciones de los serios errores de construcción política.


Entrevista extraída de:

SEGUNDA PARTE
-¿Cuáles son los desafíos de estos tiempos para el Peronismo?
En la época de Perón, el justicialismo era la organización dinámica de una revolución nacionalista y obrerista. Desde el 1 de julio del año 1974 el peronismo fue mutando y siendo el partido del orden llegó a acompañar el liberalismo menemista. No hay “un peronismo”, sino varios. La diversidad del peronismo es ideológica, política o social.
En este marco, el desafío del peronismo es el de reconstruir un Proyecto nacional alternativo al neoliberalismo (Unidad de concepción). Como “modelo” a seguir están el peronismo histórico y sus planes quinquenales o la Constitución de 1949 y los derechos recuperados en los últimos 12 años. Recientemente se reunió el peronismo en Formosa y se publicó la “Declaración de Formosa” que trabaja la unidad de concepción.
Habiendo acordado aspectos básicos de un Proyecto nacional, el siguiente paso fundamental es la unidad del Movimiento (unidad de acción). Por un lado, está el Partido Justicialista, los intendentes, diputados, concejales o gobernadores. El movimiento obrero organizado y sus organizaciones deben formar parte fundamental del espacio. Cristina impulsa un Frente cívico con participación de sectores externos al peronismo que deben sumarse. Luego hay un inmenso espacio de organizaciones libres del pueblo, sociales, deportivas o culturales, que deberían integrase activamente. Estos son tiempos de debate y debe trabajarse la unidad, luego van a ir surgiendo los candidatos y acuerdos electorales.

En el año 2003 Néstor Kirchner recuperó un Proyecto Nacional desarrollista para el peronismo. Además y tema fundamental, el nuevo Presidente conformó una conducción política fuerte y eficaz. El Proyecto nacional que en buena parte se fue tejiendo sobre la marcha, permitió la reconstrucción de la industria e impulsó la intervención del Estado en infraestructura básica y en el terreno social. En el ámbito geopolítico el Frente Para la Victoria apostó a la unidad regional y a la búsqueda de nuevos aliados como los BRICS. Néstor tuvo en claro que la Argentina tenía que dejar de ser un satélite de los EUA, para conforman una política exterior soberana como postuló Perón.
Kirchner interpretó la crisis del año 2001 y convocó a los diversos actores sociales y políticos que habían impulsado la lucha social desde la CGT, la CTA o las organizaciones sociales. Además, integró a representantes del aparato político (siempre “oficialistas”), al empresariado concentrado nacional y extranjero y a otros diversos representantes de la producción, la cultura y el trabajo. Había que salir del “infierno” y lo apoyaron piqueteros, sectores de clase media, la SRA, Clarín o la UIA. Con el tiempo, estos apoyos económicos y políticos iniciales se fueron perdiendo o modificando. El debate sobre las retenciones móviles es un ejemplo de ello.
En lo programático, Cristina tuvo la tarea de la “sintonía fina” y enfrentó aliados circunstanciales como el complejo agroexportador o los medios de comunicación oligopólicos. Durante sus mandatos se tomaron decisiones fundamentales como la sanción de la AUH o la recuperación de YPF. En el plano político y a diferencia de Néstor, Cristina intentó con más fuerza conformar un espacio político al cual consideró como “propio”. El Gobierno nacional rompió vínculos con la conducción de la CGT e intervino en las listas de varias provincias y municipios. Intentó consolidar su herramienta política con Unidos y Organizados y luego directamente con la Campora. En el plano electoral, la estrategia aplicada en 2013 y 2015 obtuvo escasos resultados o incluso estrepitosas e históricas derrotas. En el aspecto político de mediano plazo, el futuro dirá si esta estrategia deja resultados positivos para el Movimiento.
La estrategia política de Cristina puede relacionarse con la ruptura con el complejo agroexportador, con Clarín o con la UCR de Julio Cobos. Estos momentos fueron un llamado de atención sobre la necesidad de consolidar un espacio propio y coherente con el proyecto. Ahora bien, el fracaso de Unidos y Organizados también mostró que solamente con la “tropa propia” se pueden perder elecciones otorgando al neoliberalismo y al capital extranjero el gobierno nacional y el de varias provincias y municipios.
Para consolidar la necesaria unidad política que demanda la hora, todos los actores deben pegarse un “baño de humildad”. Sin las organizaciones libres del pueblo y los miles de dirigentes de todo el país que lucharon arduamente, no existiría el 2001 que expulsó al gobierno neoliberal y tampoco iba a ser fácil la asunción y el gobierno de Néstor y Cristina Kirchner. Por otro lado, es innegable que el kirchnerismo le dio nueva vitalidad al peronismo y a las cientos de organizaciones populares. La decisión de sectores del kirchnerimo de gobernar sin reconocer representaciones intermedias (sindicales, sociales o políticas), no parece ser viable como estrategia de poder. La inversa (gobernar sin reconocer 12 años de gobierno y la importancia de Cristina), no parece ser posible. Juntos son una alternativa nacional, separados van a ser derrotados. El año 2019 nos encontrará unidos o dominados.

-¿Cuál es el rol que le corresponde a la juventud?
Tradicionalmente, el peronismo realizó un ordenamiento por frentes políticos, de clase, de género y etarios. Había una rama política (Partido), una rama femenina, una representación de trabajadores y en los años setenta un espacio juvenil. Perón le otorgó lugares estatales al empresariado nacional, a los militares, a los sindicatos o a la iglesia, ya que consideró que la verdadera democracia es la que ejecutan las organizaciones libres del pueblo. Dentro de este espacio, la diferenciación de clase fue considerada fundamental ya que Perón entendió que los “trabajadores” eran la columna fundamental del justicialismo.
Durante los últimos años, pareció que la cuestión etaria se antepuso a la de clase y Cristina le otorgó buena parte de la representación institucional a la juventud. Néstor apoyó la creación de espacios de juventud en los diversos ámbitos. Posiblemente, consideró que los dirigentes políticos se forman fundamentalmente en la lucha social y partidaria. Cristina les otorgó los principales resortes del Estado, apostando a que se capaciten desde la gestión de cargos públicos. Cristina desplazó a sectores partidarios y sindicales y apostó a conformar una herramienta política de clase media, apuntalada con cargos del Estado.

Sigo pensando que el peronismo debe ser un movimiento político compuesto y destinado, principalmente, a los trabajadores. Las organizaciones libres del pueblo deben ser el centro del dispositivo. La juventud debería integrarse, humildemente y sin sectarismos, a construir un proyecto de país con los sindicatos y con el conjunto de las organizaciones sociales.
El intento vanguardista de la juventud de los años setenta fracasó y actualmente puede ocurrir algo similar. 

-¿Hay por parte de sectores económicos y mediáticos que perdieron terreno en el gobierno Kirchnerista, una suerte revanchismo y buscan la encarcelación de Cristina Fernandez de Kirchner?
En Argentina y para simplificar, existen “tres tercios” sociales:
- un tercio de clase baja que vive de sus trabajos informarles (“en negro”).  Con el kirchnerismo consiguieron AUH, jubilaciones mínimas o un trabajo en cooperativas.  Una parte importante de los sectores populares votó a CAMBIEMOS para mejorar sus condiciones de vida. Pese a mejorar con el kirchnerismo, su calidad de visa era deficiente: hoy con Macri están mucho peor. 
- segundo estrato de clase media o de trabajadores formales. Estos fueron los principales beneficiados dentro del universo de trabajadores. En la última década pudieron viajar, comprar autos o casas y reclamaban seguridad, la baja del impuesto a las ganancias y el derecho a comprar dólares. Hoy CAMBIEMOS los está dejando sin trabajo y les bajó el salario vía inflación y devaluación.
- un tercer sector empresarial y de clase alta, numéricamente reducido, pero políticamente influyente. Durante los últimos 12 años hicieron mucho dinero los grupos agroexportadores, los bancos, los supermercados o los grupos económicos oligopólicos y concentrados. Hoy son gobierno.

Durante el kirchnerismo muchos pobres dejaron de serlo, cosa que no ocurrió con los ricos que lo fueron mucho más. Con excepción de la recuperación de las AFJP o de YPF (con el precio del petróleo a la baja…), el gobierno no realizó grandes recuperaciones de patrimonio a diferencia del primer peronismo que nacionalizó bancos, comercio exterior o recursos naturales.
Lo que sí ocurrió es que el gobierno les requirió que aporten a la comunidad nacional mayores cuotas de sus altos y excesivos ingresos. Los intentos de regular precios con supermercados, el debate sobre las retenciones a la exportación o la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central se inscribieron en estas iniciativas. Actualmente, gobiernan el país ya sin intermediarios. Los sectores agroexportadores aumentaron sus ganancias, que antes ya eran altas. Los bancos mejoran su rentabilidad, que fue muy positiva en diez años. Las empresas extranjeras pueden fugar mayores márgenes de sus ganancias, cosa que antes hacían con mayores controles y con algunas obligaciones. Las empresas de servicios consiguieron aumentos del mil porciento y antes y tal cual mencionó recientemente Cristina en C 5N, obtenían importantes rentabilidades.

El empresariado trasnacional no está dispuesto a aportar nada a la comunidad nacional. Carentes de una visión de mediano plazo, van director a destruir el país y conducirlo a un nuevo 2001. Por mucho o poco que el kirchnerismo los obligó a aportar, están decididos a dar por tierra con el gobierno anterior. Tienen poder económico y eso les otorga influencia mediática y judicial. CAMBIEMOS impidió que Clarín aplique la ley de servicios de comunicación y les renovó las licencias a los medios oligopólicos. Los servicios de inteligencia que el gobierno anterior intervino y no llegó a modificar, están actuando de manera fundamental en la elaboración de causas y operaciones políticas.

La aristocracia del dinero, el poder judicial, los grupos de medios y los servicios de inteligencia locales e internacionales, se proponen erradicar del continente los derechos de los trabajadores, quebrar las empresas sociales y evitar la posibilidad de que los recursos naturales sean administrados por los Estados. Con esa visión estratégica, se proponen destruir los partidos populares, debilitar a sus dirigentes y obstruir el accionar de las organizaciones libres del pueblo.

Entrevista extraída de:
http://www.politicaymedios.com.ar/nota/8750/aritz_recalde_el_ano_2019_nos_encontrara_unidos_o_dominados/

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