martes, 20 de marzo de 2018

El silencio de los cementerios para el papel británico en las Malvinas

Por Juan Francisco Natalizio* y Juan Godoy**

”la vieja sociedad anglófila (un sector de la partidocracia, muchos intelectuales, los medios de prensa, la radio, la TV, los personajes y figurones) resiste sordamente la proeza del Atlántico Sur. al fin y al cabo, todos ellos han sido educados en el culto a Occidente (cuyo valores se cotizan en la Bolsa de Londres, según se sabe), en la devoción a la democracia francesa y al parlamentarismo inglés, simiescamente adaptados a sus modas, sus trajes, libros y productos varios. Son cien años de europeísmo, anglofilia, y francofilia”. (Jorge Abelardo Ramos)

El pensamiento colonial enseña a pensar el mundo desde afuera, a razonar a contrapelo de la Patria. Se interpreta los hechos con esquemas ajenos. De esta forma, las problemáticas nacionales y sus causas aparecen veladas. Así, los argentinos no podemos arbitrar soluciones a las mismas. Uno de los frutos más dañinos del pensamiento colonial es la “desmalvinización”. La nota aparecida en el “nuevo” portal de Horacio Verbitisky bajo el título “Tumba con nombre, soldado sin flor” firmada por Alejandra Dandan puede verse como manifestación de este esquema de pensamiento (no podemos saber si a conciencia o no). Veamos algunos tópicos por lo puntos por lo que decimos esto.
Como punto de partida fundamental observamos que en el artículo de la periodista especializada en Derechos Humanos hay, al menos, un gran ausente, a saber: Inglaterra.  Así, resulta evidente, aunque se omita en la nota, que durante 36 años la tumba de Juan Antonio Blasa estuvo sin flor y sin saber cuál era, por culpa y responsabilidad de los ingleses.
La cuestión radica en que finalizado el conflicto de 1982 los ingleses, por decisión de ellos y sin la participación de Argentina, levantaron todas las tumbas argentinas que se encontraban en los campos de batalla y las llevaron a Darwin creando el Cementerio. ¿Cuál es la gravedad de esto?  Primero la ilegalidad y no cumplir con las leyes internacionales. Segundo, que muchas de esas tumbas habían sido cavadas por los mismos soldados argentinos y sabían a qué compañero habían enterrado. Fueron los ingleses los que, moviendo ilegal e impunemente las tumbas, pusieron la leyenda de “Soldado Argentino Solo conocido por Dios”. Si los británicos no levantaban las tumbas de los campos de batallas se hubiera sabido a quién le correspondía cada uno. Muchas de esas tumbas quedaron sin ser localizadas cuando Londres decide esconder a los argentinos que dieron la vida en defensa de la nación.
El cementerio de Darwin es construido por decisión británica, rompiendo las leyes internacionales y moviendo a los héroes argentinos sin consentimiento. Total, ellos y sus crímenes siempre quedan impunes, nadie los juzga. Al parecer no lo hacen ni propios, ni ajenos. Los crímenes de lesa humanidad británicos fueron muchos, más de la mitad de los argentinos muertos fue por ese tipo de crimen.
A partir de velar el papel de Inglaterra en la guerra, los soldados de Malvinas, héroes que fueron a combatir, no por la dictadura genocida desde ya, sino por la soberanía nacional no fueron asesinados por los colonialistas que viajaron miles de kilómetros, apretaron los gatillos, tiraron bombas, cometieron crímenes de guerra, etc. sino por la dictadura. Nos lleva a pensar en un enfrentamiento entre la “democracia inglesa” y la dictadura argentina, en lugar de una guerra anti-colonial como lo entendió entre otros Fidel Castro.
La adopción por parte de los derrotados de la historia de los vencedores es un núcleo que no permite la conformación de una conciencia nacional. En los países semi-coloniales como la Argentina donde se hace presente la colonización pedagógica para asegurar la dominación, nos enseñan desde pequeños a pensar/nos en términos de civilización y barbarie, aprendemos a querer a Estados Unidos, Europa, y especialmente a Inglaterra, al mismo tiempo que dar la espalda a la Patria Grande. El pensamiento colonial es fundamentalmente eurocentrista. Hay compatriotas que pareciera les cuesta decir quiénes son los culpables de nuestros muertos, les cuesta decir que Inglaterra es la culpable. Vale recordar que en Malvinas resuenan los tambores de un “nuevo Ayacucho”, en tanto la inmensa mayoría de los países de Nuestra América acuden en defensa de la Argentina contra el colonialismo británico. Muchos compatriotas, señala Jorque Abelardo Ramos, “chocaron” con que nuestro país no era parte de Europa, que Gran Bretaña no venía como se había enseñado largamente desinteresada y amistosamente al Cono Sur, ese mundo que tanto se añoraba nos daba la espalda y nos enfrentaba, solo podíamos contar con nuestros hermanos, porque en realidad somos una gran Patria desmembrada por acción justamente del imperialismo británico.
Luego de leer el título de la nota, nos encontramos al final de la misma con un “gusto amargo”, pues seguimos sin saber claramente quién es el que no deja depositar hoy las flores: ¿son los británicos?, ¿es la actual gestión gubernamental pro-británica? Otro punto que aparece en el artículo que consideramos importante hacer referencia es cuando se destaca la “obligación” de ir a la guerra. Nos preguntamos ¿por qué no se destaca los miles y miles de voluntarios no solo argentinos sino latinoamericanos?, ¿por qué no se los recuerda?. Vale mencionar a Atahualpa Yupanqui que decía que “olvidarse también es tener memoria”.
Seguimos adelante, Juan Antonio Blasa cayó en Malvinas en los combates finales, Alejandra Dandan nos da la siguiente información: “lo enterraron primero cerca de Puerto Argentino, y después lo trasladaron al cementerio de Darwin. Su cuerpo pasó años bajo la inscripción de la leyenda Soldado argentino solo conocido por Dios.” Cuenta Dandan en su nota. Entonces, aquí otra omisión importante, pues en realidad se sabía dónde había sido enterrado pero después por capricho y rompiendo todas las leyes internacionales los británicos decidieron tocar y cambiar la tumba.
Se “olvida” también que los británicos violaron el Artículo 34, inciso 3º del Protocolo I Adicional a los Convenios de Ginebra Relativo a la Protección de los Conflictos Armados Internacionales del 8 de Junio de 1977. Londres no podía tocar las tumbas de los soldados argentinos sin el consentimiento del Gobierno argentino. 

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