jueves, 1 de diciembre de 2022

1959: Tremendo diagnóstico el de Castellani

 

Por Iciar Recalde, noviembre 2022


 “Una nación es una cosa interna, cerrada, circuida, aunque tengan puertas y ventanas y muros de cristal, todo lo que usted quiera; pero esto nuestro en lo cultural (y también ahora en lo económico) es como un caserón destartalado sin postigos ni batientes, donde entra y sale todo el que quiera, murciélagos incluso y hasta brujas; y adentro hay una pandilla de gatos peleándose entre ellos; y una cantidad de huérfanos que trabajan como negros para alimentar a los gatos -que se reproducen prodigiosamente. Se calcula que todo argentino que trabaja, trabaja hoy día para mantener tres hombres: dos parásitos y él. Por eso es que yo trabajo lo menos que puedo; pasaré hambre, pero mis dos parásitos también, “Con mi sangre he mantenido algunos parásitos afortunados”… decía Mansilla hace ya unos 100 años; y veía un poco entre nieblas venir todo esto de ahora”.

El diagnóstico nuestro es aún peor. Desde 1976 la Argentina malvive en un modelo de desarrollo dependiente que multiplicó por veinte la cantidad de pobres, extranjerizó patrimonio nacional y destruyó una comunidad organizada basada en la justicia social cuyo ordenador era el trabajo. El 50 % de los argentinos subsiste en la pobreza, el 65 % de menores de 17 años son pobres. La mitad de los trabajadores son informales (10 millones) y subsisten de la otra mitad que trabaja y llega a fin de mes con la soga al cuello. Se aniquiló aquello de “no existe para el peronismo más que una clase de hombres: los que trabajan”. En fin. Sabemos que el único camino para salir del producto planificado de décadas de destrucción espiritual y material de la Nación, es el camino que nos lleva a las fuentes de la nacionalidad.

Y copio la cifra de la esperanza que sigue al realismo del cura, dice: “Sin embargo, yo creo que todo este estado de cosas es circunstancial y no esencial. Creo que nuestra nación empiojada es medicable. SI NO ¿POR QUÉ ESCRIBIRÍA? Y la prueba es que algunos cultos genuinos entre nosotros (Scalabrini, Jacovella, Marcelo y seis mas) se han alzado a la altura de lo prócer, si no de lo heroico. Solo la grandeza cristiana es capaz de abrazar lo imperfecto.

Serán vencidos, bueno; sus hijos los vengarán”.

 

A este ritmo, o sus nietos o los hijos de sus nietos.

 

miércoles, 16 de noviembre de 2022

Entrevista a Aritz Recalde sobre Antonio Cafiero

 Entrevista para la Revista El Avión Negro 

 

En general, se suele hablar poco del Antonio Cafiero economista. Vos, en tu libro, le dedicás bastantes páginas a este tema en particular. ¿Cuál fue su aporte concreto, según tu mirada, a la economía nacional desde una perspectiva justicialista? ¿Cuál fue su participación, también, en el primer gobierno peronista en ese sentido?

AR: Antonio Cafiero era economista y doctor en economía de la UBA. Tenía una sólida formación teórica e histórica y su paso por la militancia y por la gestión le dio una perspectiva integral y realista del desarrollo.

Su obra teórica condensó una crítica a la escuela económica liberal. En el libro Cinco Años después, debatió con la economía clásica. La consideró una teoría incapaz de garantizar un desarrollo nacional en la Argentina. Menos aún el liberalismo podía garantizar un piso mínimo de dignidad humana y social y por el contrario aumentaba la desigualdad entre países y entre sectores. 

Cafiero contrastó la teoría liberal con la historia. Demostró que los procesos de desarrollo de las naciones en ascenso y en diputa con Inglaterra como fueron Alemania y los EUA, desarrollaron políticas proteccionistas. No implementaron linealmente la ideología liberal y escribieron sus propias doctrinas económicas adecuadas a su realidad, a su tiempo y a su espacio. En este punto remarcó el importante aporte de los pensadores como Federico List o Keynes. A diferencia del planteo de sus fundadores, Cafiero entendió que el liberalismo no era una teoría universal y neutral, sino que más bien era la ideología británica que profundizaba las desigualdades entre las naciones centrales y los países del sur. 

Cafiero puntualizó que en la Argentina la ruptura con el liberalismo económico se inició en la década del 30, cuando se crearon las Juntas Reguladoras y el Banco Central. Una década después el Justicialismo profundizó esas acciones y construyó un proyecto nacional de marcada orientación antiliberal.

En el libro Cinco Años después documentó la forma a partir de la cual el Estado nacionalizó Banco Central, los depósitos bancarios, el comercio exterior y los servicio públicos. Con estos fondos el Justicialismo encaró los Planes Quinquenales que estuvieron integrados por grandes obras públicas. La recuperación de los recursos financieros que anteriormente eran fugados del país, permitió consagrar la justicia social. El resultante del nuevo modelo de Argentina fue la afirmación de nuestra soberanía nacional y popular, anteriormente enajenada en manos extranjeras.

Cafiero remarcó que esta inmensa obra de reparación nacional y social se hizo sin pedir préstamos al extranjero y sin someterse a ninguna potencia foránea. También demostró con datos estadísticos y con fuentes documentales que el cambio de política económica iniciado en 1955 fue sumamente negativo para el país que se endeudó, aumentó el desempleo y se desindustrializó. 

En el libro el Peronismo que viene  publicado en el año 1995, Cafiero reactualizó su crítica a la nueva política neoliberal. Mantuvo su cuestionamiento al FMI en línea con su planteo de juventud y agudizó el cuestionamiento al modelo de especulación financiera que desde 1976 destruyó la industria y la producción real en el país. Es bueno destacar que si bien el mundo, la Argentina y el justicialismo habían cambiado, en los años noventa Cafiero mantuvo firme sus ideales tendientes a forjar una economía nacional, industrialista y de orientación social. Nunca adhirió al neoliberalismo a diferencia de muchos de sus contemporáneos. 

Además de ser un teórico, Cafiero fue un importante doctrinario de formación cristiana. Desde su juventud militó en Acción Católica y era habitual a la hora de hablar de economía que referenciara a algún Papa o a los textos vaticanos. En su punto de vista, la economía debía estar ordenada al bien común y a la construcción de la comunidad nacional. Al Justicialismo lo definió como un proyecto político antiliberal, organizado en base a los principios de las Encíclicas sociales.

En su paso por la gestión articuló la teoría y la doctrina. Siendo agregado financiero de la Embajada Argentina en Washington, le recomendó al Poder Ejecutivo no ingresar al entonces flamante FMI, cuestión que el Gobierno Nacional acató.

En el año 1952 Perón designó a Cafiero como Ministro de Comercio Exterior. Junto a su par Gómez Morales fueron los encargados de resolver la encrucijada económica argentina, que enfrentaba una inflación importada por la Guerra de Corea y por el aumento de los alimentos resultantes de la sequía. El país tenía problemas de acceso a las divisas para importar la maquinaria que era necesaria para proceso de industrialización. En ese contexto, Cafiero implementó una original política de comercio bilateral caracterizada por el intercambio de bienes entre países, sin necesidad de utilizar dólares. Durante su gestión ministerial se fomentó el multilateralismo, aumentando las relaciones comerciales con el bloque soviético, Europa, América Latina y los EUA.  Cafiero impulsó una política tendiente a que el comercio entonces regulado por el estatal IAPI, sea realizado por cooperativas. En los años cincuenta acompañó el histórico Congreso de la Productividad que demostró que se puede superar una crisis a partir del acuerdo entre el capital y el trabajo argentinos y que no hay necesidad de explotar a la familia trabajadora o de hacer concesiones antinacionales a las corporaciones foráneas.

Esta misma estrategia la implementó nuevamente el peronismo en el año 1973 con el Pacto Social implementado por el ministro Gelbard. Siguiendo esta doctrina y siendo Ministro de Economía de La Nación en 1975, Cafiero impulsó las Actas Acuerdo entre la GCT y la CGE.

 Los planteos del primer Cafiero siguen siendo actuales. Las soluciones que implementó para resolver las crisis de los años cincuenta hoy podrían recuperarse, tanto el sistema del comercio bilateral, como la idea del Pacto Social y de la construcción de un Mercado Sudamericano. Hay que volver a estudiar sus libros ya que tienen muchas soluciones a los problemas actuales de la dependencia argentina.

 

Cafiero cumple un rol preponderante en el comienzo de la actual etapa democrática. En primera instancia, es uno de los referentes del peronismo en el año 1983 e incluso se llega a hablar de él como posible candidato.  Posteriormente, encabeza la renovación, también es uno de los que participa junto con el presidente Alfonsín en el famoso balcón de plaza de Mayo durante el levantamiento carapintada y accede a la gobernación en 1987 en una victoria épica para el peronismo. Después, pierde la interna presidencial contra Carlos Saúl Menem y su proyecto nacional queda inconcluso.

¿Qué opinión tenés particularmente de esta etapa de Antonio Cafiero?

¿Cuáles creés que son las principales políticas de su gobierno en la provincia de Buenos Aires y cuál es su legado?

¿Qué hubiera implicado en el comienzo de los años de hegemonía neoliberal, una constitución como la que fue derrotada en el referéndum de 1990 en la provincia de Buenos Aires? 

AR:: El justicialismo había sido desalojado del poder y perseguido por el gobierno militar desde 1976.  La derrota electoral de 1983 profundizó aún más una crisis ya iniciada con la muerte de Perón y con los terribles sucesos de la dictadura.

En ese marco, Cafiero trabajó arduamente por la reorganización del peronismo. Bregó por su actualización doctrinaria sin por ello abandonar los principios básicos del Movimiento, como haría luego Menem que se convirtió en un neoliberal. Su larga trayectoria en el justicialismo le daba una legitimidad que pocos dirigentes tenían en 1983.

Cafiero le dio al peronismo una nueva mística y una renovada capacidad de movilización que llevaron al espacio a recuperar centralidad política y social. Como resultado de eso, el justicialismo con Cafiero de candidato recuperó la provincia de Buenos Aires y le dio competitividad nacional al partido. Durante la etapa bregó por el nacionalismo económico en un contexto adverso, caracterizado por la reaparición de ideas liberales que eran difundidas por intelectuales como Alsogaray y varios periodistas.

En los años ochenta Cafiero continuó defendiendo la doctrina de una comunidad organizada, que tenía que integrarse en base al trabajo y la justicia social.  Convocó a refundar la identidad cultural movilizadora, devolviéndoles a los argentinos la fe en las capacidades nacionales.

En la gobernación de la provincia de Buenos Aires puso en práctica su doctrina y su larga experiencia. Creó un espacio de reflexión y formuló un Plan Trienal de desarrollo, continuando la tradición Justicialista del Consejo Nacional de Posguerra y de los Planes Quinquenales. Acompañó la participación de las organizaciones libres del pueblo en la gestión y lo justificó en la doctrina justicialista de la Comunidad Organizada. Con este fin, impulsó consejos participativos  como los de seguridad, de la mujer o de salud. En paralelo, apoyó activamente la autonomía municipal considerando que desde el gobierno local tenía que construirse la democracia popular. 

El contexto no era fácil, sino más bien de crisis. La pobreza aparecía con mucha centralidad e incluso con dramatismo por la inestabilidad económica. La hiperinflación y la tensión política de un país con levantamientos militares y guerrilleros, generaban un contexto de ingobernabilidad. Pese a todo, el gobernador Cafiero implementó una política de desarrollo integral. Fue un gobierno popular en su modalidad de toma de decisiones y también en la orientación de su política. Construyó viviendas con cooperativas, reformó el sistema de salud e implementó una política de ayuda a los humildes sumergidos en la indigencia por la política económica de la UCR.  Se hicieron obras públicas fundamentales, como el Polo Tecnológico en Berisso o aquellas tendientes a terminar con el drama de las inundaciones.

Cafiero era consciente de que la suerte de la Argentina estaba directamente relacionada al triunfo del federalismo bonaerense. Uno de los temas característicos de su gestión fue la política cultural orientada a recuperar la tradición federal bonaerense y a construir una nueva identidad. La conciencia bonaerense era central para poder defender los intereses de la provincia y Cafiero bregó por obtener la reparación fiscal con la Nación. Esa agenda le permitió luego a Duhalde negociar con Menem la reparación histórica y lanzar el Ente del Conurbano. Trabajó arduamente para recuperar el protagonismo de nuestra provincia  y se consideró continuador de Dorrego, Rosas, Hernández y Alem.

Cafiero perdió la interna partidaria con Menem. Un sector del peronismo bonaerense con Duhalde a la cabeza se pasó a trabajar con el líder riojano.  En ese contexto político, perdió el plebiscito para reforma la Constitución provincial, que constituía los pilares de un verdadero programa de desarrollo bonaerense.

Su importancia política se fue apagando y el menemismo ocupó el centro del espacio político y condujo al país al neoliberalismo y a la alineación dependiente al nuevo orden mundial.

La derrota de Cafiero supuso la derrota del último gran doctrinario del desarrollo justicialista. Eso aparejó también la derrota de la Argentina, que perdió identidad, derechos sociales y soberanía. Durante los años noventa Cafiero fue crítico de la política económica, pero en general su prédica no encontró un actor político capaz de revertir  lo que finalmente ocurrió.

 

 Teniendo en cuenta el rol preponderante que ocupó durante los años del retorno a la democracia, ¿cuáles son hoy las significaciones y las representaciones que se tienen de aquel Antonio Cafiero?

Unos lo colocan casi en el lugar de uno de los padres de la democracia junto a Alfonsín. Otros lo ponen como un referente de una renovación peronista inconclusa que no hubiera sido neoliberal. Y, en tercer término, hay quienes lo colocan como el primer peronista socialdemócrata. ¿Cuál es tu opinión en ese sentido, y cuál es su legado hoy?

La figura de Cafiero está en disputa, ya que trae aparejado el debate sobre la significación del peronismo en su totalidad.

En general, hay una ignorancia grande sobre su obra teórica que quedó condensada en una decena de libros y cientos de artículos. Los académicos y la dirigencia política deberían retomar esos textos y estudiarlos en profundidad.

La recuperación política actual de su figura es tendenciosa. Algunos lo consideran un socialdemócrata asimilable a Alfonsín, cuestión históricamente falaz por varias cuestiones. La primera obviedad es que Cafiero era peronista y estuvo preso en 1955 por una dictadura  orquestada por la UCR y por varios de los dirigentes con los que se referenció siempre Alfonsín. En 1976 Cafiero nuevamente fue preso, habiendo siendo Ministro de Isabel Perón. Hubo muchos intendentes de la UCR gobernando en acuerdo con la dictadura y en ese contexto  Cafiero estaba con los sindicatos y dirigentes justicialistas resistiendo la brutal violencia. Cafiero era peronista y no compartió gran parte de la estrategia política de la UCR que fue implementada desde 1945 en adelante.   

En 1987 Cafiero apoyó a Alfonsín y cuestionó el levantamiento militar carapintada de Semana Santa. Esta actitud no era seguidismo a la UCR, ni tampoco a Alfonsín que no es el padre de la democracia y menos aún lo es su partido que estuvo comprometido con la violencia política iniciada desde 1955 y que padeció Cafiero. En realidad, lo de Cafiero fue coherencia histórica: se opuso al golpe de 1955 apoyado por la UCR y enfrentó las proscripciones de los años cincuenta y sesenta que también impulsadas por la UCR.  Entre 1973 y 1976 fue totalmente crítico de las guerrillas peronistas y marxistas, de los paramilitares de derecha y de los intentos golpistas militares.

Todas esas luchas del peronismo contribuyeron a recuperar la democracia en 1983, que no tuvo un sólo padre, sino más bien varias generaciones de padres, de madres, de abuelas y de hijos que militaron la causa y que padecieron exilios y cárceles. Siendo gobernador se opuso, de la misma manera que lo hizo en 1974 y 1975, al asalto violento a los cuarteles impulsado por Gorriaran Merlo.

Esto no implicó que Cafiero no haya participado y fomentado el dialogo con la UCR. Por el contrario, Cafiero fue uno de los artífices y protagonistas de la Hora del Pueblo y de las Coincidencias Programáticas de los partidos políticos en la antesala del año 1973.  Ahora, siempre lo hizo desde el justicialismo y no desde una emulación a la socialdemocracia radical o nada que se le parezca. 

Un tema del que no se habla, es del fuerte vínculo de Cafiero con la CGT. Luego de 1955 fue asesor de Vandor, de Rucci y del sindicalismo que lo propuso en más de una oportunidad como su candidato a ministro y a presidente. Siendo gobernador apoyó una corriente gremial de la renovación y Cafiero conservó el tercio de los espacios en las listas.

Fiel a la doctrina justicialista, siempre propuso la construcción de un partido y de una democracia con centralidad y con protagonismo de las organizaciones libres del pueblo. Este posicionamiento lo distancia claramente de Alfonsín y en los años ochenta Cafiero hizo política con Ubaldini, cuando el mandatario radical proponía la Ley Mucci y el debilitamiento sindical.

Poco se sabe de la activa acción que realizó Cafiero para fomentar la unidad sudamericana. Lo hizo en su condición de ministro en 1952 y firmó convenios con los países de la región tendientes a fomentar un mercado regional. En los años noventa y siendo embajador en Chile planteó lucidamente la necesidad de aliarnos con este país, para fortalecer la salida comercial al pacífico en la nueva geopolítica que tenía a China en el centro. Escribió a favor de la unidad sudamericana y fue un protagonista importante de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina.

En lo doctrinario Cafiero era cristiano y no liberal de izquierda o socialdemócrata. Mantuvo esa identidad a lo largo de toda su vida. Incluso cuestionó la alianza de Kirchner con el progresismo, corriente política a la que caracterizó de moderada en su voluntad de transformación e incapaz de impulsar un cambio real. El peronismo era la contracara del progresismo y profesaba una identidad cristiana y no de izquierda y tenía una práctica transformadora y revolucionaria. 

 

Cafiero dejó varios libros que hay que estudiar para entender al peronismo y para formular un nuevo proyecto nacional.  Las nuevas generaciones tienen que conocer su crítica a la violencia política y particularmente su punto de vista de los enfrentamientos internos del justicialismo de 1974 y 1975 para no repetir esos mismos errores. A los bonaerenses nos dejó un modelo de desarrollo y una causa a reparar que es el abandono de nuestra provincia y la pérdida de centralidad en los destinos nacionales. 

 

Por último, ¿cómo calificarías el vínculo entre Juan Domingo Perón y Antonio Cafiero en sus distintas etapas, sea en los primeros años de gobierno peronista, como en la resistencia, como en el tercer gobierno peronista, ya con Perón de regreso?

Cafiero conoció a Perón en su juventud siendo militante universitario. Cafiero fue el primer consejero estudiantil de justicialismo y el fundador del peronismo universitario.

En el primer gobierno tuvo un cargo público en la Embajada de los EUA. En el segundo gobierno Perón lo designó como Ministro de Comercio Exterior y Antonio tenía tan sólo 30 años. En 1955 la relación entre ambos se tensó por el enfrentamiento con la Iglesia. Cafiero criticó con dureza al ministro de Educación Méndez San Martin que apoyaba la ruptura. Por este tema, presentó su renuncia y se alejó de la política, cuestión que no impidió que terminara preso luego del golpe de 1955.

En los años sesenta recompuso su relación con Perón y ocupó varios cargos partidarios. En 1964 estuvo en la organización del Operativo Retorno. Participó también de la Hora del Pueblo y en agosto de 1972 estuvo junto a Perón en Puerta de Hierro cuando se hizo el anuncio de los “Diez Puntos”. Ahí el líder justicialista definió las condiciones mínimas para su retorno al poder. En ese marco Cafiero apareció como uno de los posibles candidatos a presidente junto a Campora.

En octubre de 1972 Cafiero tuvo una reunión secreta con Lanusse y el militar la difundió desvirtuando lo allí conversado. Pese a que Cafiero hizo un descargo, a Perón no le gustó nada la situación y se generó una crisis de confianza. Pese a este desencuentro, Cafiero viajó en la comitiva del “avión negro” que trajo a Perón a la Argentina el 17 de noviembre. La muerte temprana de Perón no permitió que afiancen nuevamente sus vínculos.

Durante las presidencias de Cámpora y de Perón ocupó funciones no muy importantes. Con Isabel adquirió mayor protagonismo siendo interventor en Mendoza y Ministro de Economía, entre otros diversos cargos. 

Durante mucho tiempo circuló la mentira de que Perón afirmaba que “Antonio era un buen muchacho pero se quedaba con los vueltos”.  Eso lo dijo Alberto Samid en televisión y luego fue levantado por la revista Noticias. Samid aseguraba que esas palabras de Perón  estaban en los libros de historia, cosa que no era cierto y no hay ninguna fuente documental que lo evidencie. Cafiero llevó el tema a la Justicia y Samid fue declarado culpable del delito de injurias en 1994 y en 2005 se conoció su condena.

 

 

 

lunes, 14 de noviembre de 2022

90 kg de Pan

 
Es lo que una jubilación mínima puede comprar por mes. No es poco. Aunque es raro que alguien coma tres kilos de pan cada día. Pero si a pesar de todo nuestro jubilado lo intentara, no le sobraría un mísero centavo para ningún otro consumo.

Así anda la economía. Una situación más que difícil para las grandes mayorías. La contracara, un Viva la Pepa para la ínfima minoría de siempre.

 

Nada nuevo bajo el sol

El clima da para todo. Y hoy nos castiga con sequías y heladas tempranas. Sufren los cultivos. Algunos productores perderán todo. La oligarquía terrateniente buscará (y encontrará) sobre quienes descargar la tempestad.

El Mundo emergió de la Pandemia mostrando, descarnada, la peor (y auténtica) cara de los poderosos. Un desenfreno de injusticias y desigualdades. Que crece y crece, superándose a sí misma.

 

LOS PRECIOS

¿Cuál es el límite de la voracidad? Para “nuestros” voraces su angurria es ilimitada. Depende de nosotros ponerle freno. Cuánta tinta derramada para explicar (y justificar) las causas de la inflación. Y buscar los remedios para domarla. Cualquier cosa, menos ponerle nombre y apellido a sus responsables.

 

BURLAS Y TRASTADAS

Todos los colchones, de todas las marcas, todos los días del año están en promoción y se venden al 45% de su precio de lista. Una verdadera pichincha. Interrumpo esta redacción para correr a comprarme dos.

2X1. Así venden de jueves a domingo las cadenas de supermercados los pañales para bebes. Si lunes, martes o miércoles te surge una urgencia tendrás que pagarlo el doble.

El celular y el cable cuestan según la cara que ponés. Tan solo con la amenaza de mandarlos al Diablo te ofrecen descuentos y más descuentos con tal de retenerte. Eso sí. La oferta arranca el mes que viene. Este mes a pagarlo al 100%. “Nuestra” Justicia jamás se equivoca. Por tanto aceptó la cautelar de Telefónica y suspendió el DNU 690/20 que declaraba Servicio Público Esencial  al Internet y la Telefonía. Amparo para los prestadores. Desamparó  a los millones de usuarios. El club de los monopolios acaba de difundir el Manifiesto Industrial TIC reclamando la derogación lisa y llana del DNU y exigiendo la libertad para fijar los precios. Como si no la estuvieran ejerciendo…

 En estos tres casos los precios de lista son delirantes. Los grandes jugadores, que de ellos se trata, se manejan según sus pretensiones. Sin vincularlos con los costos reales. Ofertas engañosas. Y, lo más perverso: 20 precios diferentes para el mismo producto.

 

SI PASA, PASA

Algunos bolicheros pícaros festejan su pillería. La sintetizan así: silavaVa. Si no te das cuenta, te ensartan. Una inocentada si la comparamos con las sistemáticas artimañas de los monopolios para hacerse de una libra de nuestra carne.

TELECOM (asociada a Clarín), para que mantenga mi abono, me premia con el 85% de descuento. Con el nuevo precio del Servicio aún así sigue ganando. ¿Cómo admitir que mientras no me queje me está cobrando un 566% más y no reciba siquiera un tirón de orejas?

¿Nadie registra estas prácticas? ¿A cuánto ascenderán su incidencia sobre la inflación?

SORPRESAS TE DA LA VIDA

Si alguna vez supusiste que el Precio tiene alguna relación con los costos, estos ejemplos desnudan que casi nunca es así. En la reciente lucha salarial del neumático se comprobó que la incidencia de la mano de obra en el precio final del rodado era de apenas el 2%. Pero las tres patronales resistían a brazo partido el aumento a sus operarios.

El desenfreno por el lucro está en la esencia del capitalismo. Y se desorbita en la actual fase imperialista. Para alcanzar la justicia social es imperioso confrontar con esa maquinaria para la eterna inequidad.

Rodeados como estamos de tantos republicanos tuertos no estaría demás recordarles a estos hipócritas el Art. 14 bis de la Constitución vigente. En particular el párrafo que determina que los trabajadores tendrán “…participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección…” ¿Quién sino ellos podrán constatar los abusos de los formadores de precios? Obviamente, de esto nadie habla.

 

FUNES, EL MEMORIOSO

De un cuento de Borges. “Gracias” a un fuerte porrazo el paisano Irineo Funes lo recuerda todo. Hasta sus ínfimos detalles. Tanta cantidad de información le satura la razón. Por tanto no puede aprender nada nuevo. Y mucho menos pensar.

Algo parecido le pasa a Daniel Funes de Rioja. El Presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA) está tan compenetrado en su papel de correveidile del Poder real que, ni siquiera, procura una argumentación “creativa” para justificar la andanada antipopular y antinacional. Secuaz del macrismo, para Daniel, las grandes alimentarias de la COPAL son víctimas de las circunstancias. Sobre las que nada tienen que ver. Ni nada pueden hacer.

 

LOS “REFORMADORES”

Van por más. Macri avisa. Su autocrítica, no haber sido peor. Amenaza con descargar en los primeros 90 días de un pretendido segundo Gobierno las diez plagas de Egipto.

Las Reformas reaccionarias que pregonan resultarán en un brutal aumento de las injusticias. Siendo que muchas de estas “novedades” vienen ejecutándose de hecho. Y socavando viejas conquistas.    

Los trabajadores bajo convenio pierden cotidianamente contra el extravío inflacionario. En diciembre los jubilados recibirán un aumento trimestral del 15,6 % a pesar que la inflación de estos últimos meses fue muy superior. Otro tanto ocurrirá con los planes sociales. ¡Y qué de quienes sufren en la informalidad!

La flexibilización laboral implica retrocesos de todo tipo. Para muchos, la jornada de 8 horas es cosa del pasado. Se ha generalizado la inestabilidad. Cuántos van a trabajar aún enfermos. El despido es sinónimo de desocupación. O de un nuevo empleo con menor salario y peores condiciones contractuales.

Por todos lados la misma receta. Los sectores dominantes imponen sus “Reformas”  de hecho o derecho. Se han pintado la cara contra los “abusos” de los de abajo. ELLOS, benevolentemente, nos protegen de nuestra desmesura. Y recitan la gastada promesa del derrame. Que a ellos les vaya bien para que quizá goteen. 

 NO HAY SOLUCIÓN GREMIAL SIN SOLUCIÓN POLÍTICA

Sabias palabras que le dieron marco al Acto de la UOM en Pilar. ¿Existe acaso una sola de las afrentas que nos castigan que no se deriven de la Dependencia y del latifundio? En consecuencia, no tenemos otra que enfrentar a pie firme a los enemigos del Pueblo y de la Patria.

No hay solución política sin denunciar la Deuda odiosa y por tanto repudiar el Acuerdo con el FMI. Acuerdo que implica ajustes, devaluación e inflación. Con más múltiples concesiones a los sectores exportadores. Pagar esa Deuda nos condena a una matriz primarista y de desindustrialización.

Un título a varias columnas del Clarín: “Por las trabas a la importación faltarán útiles escolares en marzo”. Por la boca muere el pez. En el afán de castigar al Gobierno el escriba suelta una confesión. Naturaliza que la Argentina deba importar útiles escolares sin preguntarse “cómo puede ser que nos los fabriquemos en el país”. Un industrial PyME recorre los canales de TV. Cuenta que debió licenciar al personal ya que no consigue el insumo para fabricar clavos. ¿La razón? ¡¡¡Su proveedor ACINDAR, no logra importar alambre!!!

COMPETENCIA EN LA ÉPOCA DE LOS MONOPOLIOS

Nos quieren hacer creer que gracias al Mercado la vida es más sabrosa. Una virtuosa panacea que todo lo encamina. A pesar de ese bálsamo se suceden las crisis. Ahora estamos sumergidos en una morrocotuda crisis. Pídanle al Mercado que nos la quite de encima.

Hete aquí estos dos rasgos característicos de la época del Imperialismo. Uno, los barones de las finanzas son los bastoneros entre los sectores dominantes globales. ¿Mayor irracionalidad de que el humo prevalezca sobre los fierros?

El otro, desaparecida la libre concurrencia, las Potencias y los Monopolios disputan entre sí a sangre y fuego. Lo que no excluye los múltiples acuerdos subterráneos para arruinarle la vida a las alegres criaturitas de Dios.

 

LOS IMPUNES

Algunos sectores son expertos en lastimarnos al paso, operando por debajo de la línea de detección del radar. Mencionemos dos.

El despliegue especulativo y usurario de los Bancos no debe ser consentido un día más. Negociados con plata ajena que impactan en el conjunto de la situación económica.

Los monopolios farmacéuticos disfrutan de su condición de intocables. Supimos contar con la fábrica nacional de medicamentos que creara Ramón Carrillo. Tuvimos un parque industrial que investigaba y sintetizaba fármacos. Actualmente nada de eso subsiste. La inmensa mayoría de los remedios se importan. Llegan de China en tachos de 5 kg. Una vez fraccionado ese envase puede rendir hasta 500.000 dosis. Los demenciales márgenes de ganancia pueden ser determinados con inapelable precisión. Mientras tanto estos Laboratorios destruyen la economía del PAMI y las Obras Sociales. Y vía el aumento de las cuotas la de los afiliados a las Prepagas.

 

AGENDA CONTRA AGENDA

ELLOS, el enemigo, aplica su Agenda a como dé lugar. Disponen de poder de fuego y lo emplean. El Poder real pone en juego sus poleas en el Estado con la mira puesta en recuperar el Gobierno el próximo año. Una Corte Suprema desatando provocaciones. Y el accionar de sus Medios recalentando el ambiente. Van de operación en operación. Así hasta consigan lo que buscan.

No debiéramos quejarnos porque ELLOS hagan la suya. Debiéramos preocuparnos si NOSOTROS no hacemos la nuestra. Porque en nuestra Patria también contamos los sectores nacionales y populares. Que expresamos los intereses de las grandes mayorías.

Agenda contra Agenda. Pasemos en limpio Nuestra Agenda y pongámosla sobre la Mesa. Ante la crisis y el accionar de ELLOS son tiempos de contraofensivas.

Unidad alrededor de las Banderas de la Soberanía, la Independencia y la Justicia Social en el camino de la Libración Nacional y social. No al Ajuste del FMI. Desconocimiento de la Deuda fraudulenta. Soberanía en el Paraná, el Río de la Plata y el Mar Argentino. Defensa del patrimonio minero e hidrocarburífero. Protección de nuestro Ambiente. Aplicar todo el rigor de las leyes a los agiotistas y acaparadores. Y una respuesta inmediata frente al Hambre de alimentos, de techo, de tierra que padece nuestro Pueblo.

Quizá no nos conformen algunas candidaturas hacia el 2023. Pero no nos caben dudas de que debemos derrotar el operativo retorno de Macri y los suyos. La única garantía de la que SI disponemos es conformar y fortificar  el “Bloque Agenda”. Y así continuar la batalla, cualquiera sean las circunstancias que se nos presenten.

 

Sebastián Ramírez

lunes, 26 de septiembre de 2022

Se acabó la Operación Especial y comenzó la GUERRA

 Por Eduardo J Vior para TELAM


No importa, si la decisión del gobierno ruso de convocar a la movilización de los reservistas con experiencia de combate y a los referendos en las cuatro provincias de la “Nueva Rusia” para decidir sobre su incorporación a la Federación estuvo motivada por el repliegue de las tropas rusas de la provincia de Járkov o si estaba planificada de antemano. Lo concreto es que representan un punto de inflexión en un conflicto que hasta ahora afectó más a Europa y a Ucrania que a los principales contendientes: Estados Unidos y Rusia. Se acabó la Operación Militar Especial (OME) y comienza la GUERRA con mayúsculas entre el bloque euroasiático y Occidente. Será larga, se combatirá en distintos frentes y ámbitos, aún no se sabe quién vencerá, pero ya se sabe quiénes son los primeros derrotados: Ucrania y Alemania. Los siguientes podemos ser las naciones emergentes del Sur Global.

Al hablar el martes 20 al país, el presidente Vladimir Putin se comprometió a "asegurar la integridad territorial de nuestra patria, nuestra independencia y libertad". El presidente ruso se refirió a las "declaraciones de representantes de alto rango de los países de la OTAN" sobre la "posibilidad y permisibilidad de usar armas de destrucción masiva contra Rusia" y recordó “a los que se permiten tales declaraciones sobre Rusia, que nuestro país también tiene diversos medios de destrucción y, en algunos componentes, más modernos que los de los países de la OTAN”. Y agregó: “no podemos, no tenemos ningún derecho moral a permitir que las personas cercanas a nosotros sean masacradas por el verdugo. No podemos dejar de responder a su sincero deseo de determinar su propio destino".

En su alocución Putin prometió proporcionar condiciones seguras para la celebración de referendos en Lugansk, Donetsk, Zaporiyia y Jerson, las cuatro provincias ucranianas de mayoría rusohablante que están bajo el control del ejército ruso. "Sabemos que la mayoría de las personas que viven en los territorios liberados, y éstos son principalmente las tierras históricas de Novorossia, no quieren estar bajo el yugo del régimen neonazi. Han visto y son testigos de las atrocidades que los neonazis están llevando a cabo en las zonas ocupadas de la región de Járkov."

También el martes 20 la Duma Estatal rusa aprobó una enmienda sobre la introducción de los conceptos de "movilización general", "ley marcial" y "período de guerra" en el Código Penal ruso. Estas figuras habían desparecido del léxico ruso con la caída de la URSS, pero ahora recobran actualidad.

La orden de movilización parcial alcanza a sólo a veteranos con experiencia de combate, o sea el 1% de los 30 millones de efectivos que potencialmente podría poner en armas

Después del presidente habló el ministro de Defensa Serguei Shoigú, quien informó que está previsto convocar a 300.000 reservistas que ya hayan servido y tengan experiencia de combate a prestar servicio en las fuerzas armadas de Rusia. La movilización parcial no afectará a estudiantes ni universitarios. Lo mismo se aplica a los reclutas, quienes continuarán haciendo el servicio militar en el territorio de la Federación Rusa, especificó Shoigu. Los reservistas serán instruidos en nuevas técnicas, tecnologías y en las experiencias obtenidas en Ucrania, antes de que se los envíe a guarnecer el territorio que ahora se incorpora a Rusia.

En su discurso el ministro de Defensa informó por primera vez que las fuerzas armadas rusas perdieron durante el conflicto a 5.937 efectivos. Más del 90% de los heridos volvió al servicio activo. También dio a conocer las pérdidas ucranianas: “en la etapa inicial -recordó-, las fuerzas armadas de Ucrania ascendían a unos 202.000 efectivos. Desde entonces, perdieron más de 100 mil. Al mismo tiempo, 61.207 militares murieron y 49.368 resultaron heridos. Estas son pérdidas bastante significativas”, dijo Shoigú. Según él, Kíev “ya está en la cuarta ola de movilización”, sumando “casi 300.000 nuevos efectivos”.

El alto jefe militar denunció asimismo la gran cantidad de instructores de la OTAN con mando efectivo sobre las fuerzas armadas ucranianas y “los mercenarios que están en la línea de combate. Hoy quedan un poco más de mil, algunos se fueron y más de 2.000 mercenarios murieron”.

Todos los líderes políticos rusos, empezando por Genadi Zyuganov, el presidente del Partido Comunista de Rusia, venían impulsando la celebración de referendos que incorporen los territorios de Lugansk, Donetsk, Zhaporiya y Jerson a la Federación Rusa. Ahora bien, al dar este paso crucial, Rusia cambia completamente el carácter del conflicto, ya que una vez que las cuatro provincias voten su incorporación a Rusia, bombardear estos territorios equivaldrá a bombardear la Plaza Roja de Moscú. Y no sólo eso, una vez realizada la adhesión, los rusos no podrán dar marcha atrás en ninguna negociación diplomática. Esto cambiará las cosas considerablemente, y además es una señal de que cualquier diálogo con Kiev se cierra definitivamente.

Las cuatro provincias que pronto se sumarán a la Federación de Rusia (a las que pronto se sumarán, con seguridad, Nicolayev y Odessa, aún en manos del gobierno de Kiev) son conocidas históricamente como “Nueva Rusia” (Novoróssia). En sucesivas guerras desde la segunda mitad del siglo XVIII hasta la primera del XIX el Imperio Ruso ganó estas regiones al Imperio Otomano. Ya desde 1754 comenzaron a fundarse allí ciudades rusas y, bajo el gobierno del Príncipe Potiomkin (1775-91), se asentó allí a miles de campesinos rusos en condición servil. Por eso la denominación de “Nueva Rusia”. Fue decisión de V.I. Lenin en 1921 que estas provincias pasaran a la jurisdicción de la RSS de Ucrania, pero sus habitantes siempre hablaron ruso y se sintieron rusos, aunque no fueran étnicamente rusos. Si bien discutible desde el punto de vista del Derecho Internacional (como fue la desintegración de Yugoslavia), la decisión que ahora se espera restablece la realidad histórica.

Trescientos mil nuevos efectivos bastan para defender las zonas hasta ahora ganadas por el ejército ruso en un frente de más de 1.000 km de extensión, quizás hasta para conquistar Odessa, pero para nada más. Como se espera que británicos y norteamericanos aumenten pronto la intensidad de la guerra, probablemente el año próximo a esta leva sigan otras. La guerra ha salido de la fase de precalentamiento y recién empieza a ponerse a tono con la dimensión de un conflicto mundial.

Rusia prevé tener que librar la guerra contra Occidente al mismo tiempo en Ucrania, el sur del Cáucaso (Armenia) y Asia Central. Esta previsión implica también que en el interior del país se acabó la laxitud de los últimos años. Un país movilizado requiere disciplina y control social.

Mientras tanto, se insinúa una mediación turca. En una entrevista con PBS Newshour el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, instó el lunes 19 a sus homólogos ucranianos y rusos a hablar directamente para llevar el conflicto a una rápida conclusión. Tras "extensas reuniones con Vladimir Putin durante la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai de la semana pasada, Erdogan explicó que ha dicho tanto a Putin como a Vladimir Zelensky que es necesario un final negociado de los combates porque "nadie ganará al final del día". No obstante, el Kremlin ya dijo anteriormente que los líderes rusos y ucranianos sólo deberían reunirse si lo hacían para firmar acuerdos concretos preparados por sus negociadores.

Lamentablemente, sería sorprendente que los apoyos occidentales de Zelensky le permitieran negociar seriamente. La situación ha empeorado: Liz Truss y el nuevo rey tienen una posición muy débil y el presidente norteamericano enfrenta en noviembre elecciones de medio término que se anuncian como desastrosas para el Partido Demócrata. Por otra parte, el hundimiento de la economía europea y el alza de las tasas de interés en EE.UU. han canalizado hacia Washington enormes masas de dinero que no encuentran dónde invertirse por falta de demanda. La tentación de prolongar indefinidamente la guerra y ampliarla geográfica y sectorialmente es, entonces, muy grande.

Que la crisis europea y el alza de las tasas de interés son resultados de una política de recuperación del liderazgo norteamericano lo demuestra la reciente discusión sobre un documento reservado que la Rand Corporation habría sometido al gobierno en enero pasado. Rand es una gigantesca consultora de Washington que, financiada por el Departamento de Defensa, la CIA y la Agencia Nacional de Seguridad, desde hace más de sesenta años elabora recomendaciones estratégicas para el gobierno.

El documento comienza describiendo el estado de los EE.UU. en la competencia entre las potencias y afirma que, mientras que Europa, liderada por Francia y Alemania (especialmente por ésta última) se encuentra a la vanguardia de la innovación tecnológica y productiva, Estados Unidos se ha retrasado. Como consecuencia de su falta de competitividad y del traslado de sus inversiones productivas hacia China ha aumentado el déficit de su balanza comercial y su endeudamiento externo.

El secreto de la ventaja alemana, señala el texto, reside en la disponibilidad de energía rusa barata. Los vínculos entre Alemania y Rusia, por un lado, entre Alemania y China (por las inversiones germanas en el país asiático), por el otro, se han vuelto muy estrechos. Si EE.UU. quiere recuperar la delantera –razona el documento-, debe romper esos lazos, para que Alemania no se pueda aprovisionar de energía barata y pierda su ventaja relativa. De ese modo declinaría el potencial de toda Europa.

El mejor instrumento para alcanzar ese objetivo es poner a Europa en guerra contra Rusia. Esto se puede alcanzar (recordemos que el texto fue datado en enero pasado) forzando a Rusia a una guerra contra Ucrania. Alemania y el resto de la Unión Europea, como miembros de la OTAN, se verían entonces obligados a solidarizarse con el país agredido, decretarían sanciones contra Rusia, dejarían de recibir energía barata, su producción se encarecería y perderían sus ventajas comparativas. El euro, por consiguiente, se devaluaría frente al dólar y las inversiones financieras se redireccionarían hacia EE.UU.

Ahora bien, como, al derrumbarse la economía europea, la industria norteamericana perdería una demanda que su propio mercado tampoco puede satisfacer, la única rama industrial que podría desarrollarse sería la militar. Pero, para hacerlo, necesita guerras. Por eso, termina el documento, hay que llevar adelante una guerra interminable que asegure la inversión productiva de los trillones de dólares que están fluyendo hacia EE.UU.

El documento fue publicado por primera vez el 11 de septiembre en Weltexpress, un pequeño periódico digital de Berlín, de ostensiva filiación nacionalista y antieuropeísta. El autor de esta columna se puso en comunicación con el medio para solicitarles que autenticaran el informe, pero los editores no respondieron. No importa. Aunque la publicación sea falsa, su contenido resume con exactitud lo que está sucediendo.

La guerra entre Rusia y la OTAN tiene hasta ahora cinco vencedores y dos perdedores. Rusia está venciendo, porque ocupó el 20% del territorio ucraniano, se sobrepuso a las sanciones occidentales, recompuso sus reservas externas, redujo al mínimo las pérdidas de su economía y está conquistando nuevos mercados. China, en tanto, está llenando sus depósitos y tanques con petróleo y gas ruso que compra con el 30% de descuento. India está ganando fortunas comprando petróleo ruso y revendiéndolo refinado y más caro a Europa. Irán, por su parte, está cobrando suculentos peajes por el pasaje de petróleo ruso hacia India y vendiendo miles de drones a Rusia, que los emplea con éxito en Ucrania. Estados Unidos, finalmente, ha liquidado la competencia europea, ha subido las tasas de interés, mejorando la cotización del dólar, y ha conseguido el aval de su Congreso para multimillonarias inversiones en la industria armamentista. Los grandes perdedores son, a todas luces, Europa (sobre todo Alemania), que está sufriendo pérdidas por aumento en los costos de la energía de las que no se va a recuperar por muchos años, y Ucrania, destinada indefectiblemente a desaparecer.

Pero allí no termina la guerra. Para afianzar su liderazgo dentro de Occidente y desgastar a Rusia, Estados Unidos necesita llevar una guerra prolongada, de amplio espectro y en distintos frentes a la vez. Washington no se atreve a atacar directamente a Rusia, porque teme la superioridad de sus cohetes hipersónicos, pero pretende desgastarla.

Rusia, por su parte, no sólo cuenta con su propio potencial, sino con una retaguardia cuidada por China y Corea del Norte, un flanco sur guardado por Irán y Siria y la neutralidad benevolente de India y Turquía.

Hoy puede preverse que la guerra aumentará su intensidad, apenas las nuevas tropas rusas entren en acción, y que se prolongará durante el año que viene. Ahora bien, cuanto más dure y se extienda esta nueva guerra mundial, más sufriremos las naciones del Sur Global. No podemos comerciar con quien nos convenga, para no herir susceptibilidades. El endeudamiento impuesto nos quita libertad interna y externa. La ruptura de las cadenas productivas aumenta los costos de nuestra producción. Y, finalmente, la guerra se libra también en el interior de nuestros países mediante partidos, servicios y organizaciones que responden a unos y otros. Sólo la acción mancomunada de las naciones emergentes puede devolver la paz al mundo. Cuanto antes, mejor.

 

viernes, 23 de septiembre de 2022

Antonio Cafiero el profeta de la esperanza

 Aritz Recalde (*), septiembre 2022


“Llevo en mí todas y cada una de las marcas de esta lucha siempre renovada por los fundamentos históricos del peronismo, por su identidad y su destino”. Antonio Cafiero, año 2011

 

A continuación ofrecemos un resumen del ideario político y social de Antonio F. Cafiero. El objetivo fundamental del artículo es convocar a las nuevas generaciones al encuentro del pensador, del doctrinario y del teórico bonaerense.

Compartimos plenamente el planteo de Andrew McAdam acerca de que la trayectoria política de Cafiero fue reconocida y no así sus aportes intelectuales y “En realidad, nunca se han valorado suficientemente sus dotes como escritor. Su prolífera pluma ha servido persuasivamente a los intereses de su partido político a través de las décadas y, más aún, a su país mediante la exposición de sus vastos conocimientos sobre economía. Su erudición se nutrió de la ávida lectura como dueño de una verdadera biblioteca de aproximadamente cuatro mil libros sobre economía, filosofía, religión, ecología, historia, y peronismo, que constituye en sí un gran tema. Cafiero es un genuino intelectual”.

 

1-   El Pensador Nacional y doctrinario del Justicialismo

“Los movimientos populares no nos divorciamos del pensamiento filosófico, ni de las verdades permanentes, ni de los atributos de la cultura y afirmamos que además de emociones, sentimientos, premisas y luchas en el campo político y electoral, tratamos de anudar toda esta acción, que de otra manera no tendría sentido, con verdades superiores del pensamiento”. Antonio Cafiero, año 1989

 

Antonio Cafiero fue un pensador nacional y un doctrinario del Justicialismo. Si bien dedicó su vida centralmente a la actividad política, no por eso abandonó la labor de reflexionar, de debatir y de escribir.

Tuvo la capacidad como pocos dirigentes políticos de articular su pensamiento doctrinario con la acción concreta de gobierno. En este sentido, se destacó su labor de gobernador bonaerense en dónde puso en actos la noción de Comunidad Organizada.

 

Sus obras doctrinarias

Entre sus obras de doctrina más destacadas se encuentra el libro “Cinco años después” (1961). El texto fue reeditado por EUDEBA en el año 1974 con el título “De la economía social justicialista al régimen liberal capitalista”. Si bien el núcleo del trabajo es la historia de la economía peronista, allí Cafiero introdujo dos apartados sobre el tema doctrinario analizando en profundidad los modelos civilizatorios del capitalismo, del liberalismo, del marxismo y del cristianismo a la luz del Justicialismo.

Cafiero fue un gran predicador y protagonizó activamente la “lucha por la idea” expresando su ideario en actos, reuniones y en publicaciones. En los años cincuenta dictó cursos en la Escuela Superior Peronista y en otros espacios gremiales y partidarios.

Fue docente de la FCE de la Universidad de Buenos Aires hasta 1955 cuando lo expulsaron junto a cientos de profesores. En los años sesenta dictó clases en la Universidad Argentina de Ciencias Sociales.

Luego del golpe de Estado de 1955 fue asesor permanente del Movimiento Obrero Organizado y docente del Instituto de Capacitación y Formación de la CGT. Esta relación la mantuvo durante su extensa carrera política y el sindicalismo lo honró  postulándolo como candidato a ministro de La Nación y a Presidente.

El tema doctrinario fue retomado en un artículo publicado en la revista Mayoría que fue titulado “A 25 años del Congreso Nacional de Filosofía: las ideas filosóficas de un presidente” (1974).

Siendo Gobernador de la Provincia de Buenos Aires Cafiero organizó el Simposio “A 40 años de la Comunidad organizada: proyecciones del pensamiento nacional” (1989). En el acto de clausura del encuentro presentó la ponencia “Ideología y Comunidad Organizada” en la que profundizó sus reflexiones acerca del origen y provenir del hombre argentino, de la Nación, del sentido del trabajo y del peronismo.

A lo largo de su trayectoria impulsó distintos ámbitos de debate y de divulgación de la doctrina como fue el Instituto de Altos Estudios Juan Perón que ofició como órgano de capacitación del Partido Justicialista (2004). Desde allí estimuló las revistas Movimiento y Reseñas y Debates, entre otras publicaciones.

Historiador del Justicialismo

“Para saber adónde se va, es imprescindible saber de dónde se viene”. Antonio Cafiero, año 1995

 

El libro “Cinco años después” es uno de los primeros textos históricos que documentan y que explican en profundidad el funcionamiento de la economía peronista. El trabajo introdujo un estudio de los períodos que transcurren de 1946 a 1955 y de 1955 a 1960. La investigación tiene la gran virtud de articular la teoría y la historia económica con el conocimiento de la experiencia práctica y política, habiendo sido Cafiero un protagonista directo de la gestión Justicialista.

Entre sus trabajos históricos más importantes se encuentran “La política exterior peronista” (1996). Esta investigación se propuso superar lo que en su óptica era la “falacia del mito aislacionista”. Analizó el contexto de la Guerra Fría y la propuesta de la Tercera Posición Justicialista en la que tuvo una destacada participación el Canciller Juan Atilio Bramuglia.  Cafiero demostró con fuentes documentales y con argumentos sólidos que el peronismo formuló una activa Política Internacional que incluyó vínculos con el Bloque Soviético, con los EUA e Inglaterra y con los gobiernos de la región.

En una línea de revisión histórica de tono autobiográfico se destacan “Mis diálogos con Evita” (2002), “Desde que grité: viva Perón!” (1983) y sus extensas memorias “Militancia sin tiempo: mi vida en el peronismo” (2011).  


La doctrina Cristiana

“Alguna vez he dicho, repitiendo las palabras de Juan Pablo II, que nuestra vocación por la política es, después de la vocación religiosa, la más eminente y noble en el ser humano”. Antonio Cafiero, año 1994

 

Antonio Cafiero era cristiano. Desde joven militó en Acción Católica y su formación religiosa lo acompañó a lo largo de su vida pública y privada.

En sus libros reivindicó los textos del Papa Pío XI y de la Encíclica Quadragesimo Anno por su acertada crítica al materialismo liberal y por postular la necesidad de que el Estado sea un garante del bien común y de un piso de dignidad social.

En la visión de Cafiero, estos valores fueron encarnados por el peronismo al que caracterizó como un movimiento de filiación social cristiana. Interpretó que Eva tenía una “pasión casi religiosa” y que retomaba la doctrina de los profetas del Antiguo Testamento que no ahorraban expresiones para “denunciar las injusticias de los ricos”. También la primera dama era la cristalización de los ideales del Nuevo Testamento donde se postulaba que la “justicia social es dar lo suyo a quien le ha sido arrebatado”.

En el convulsionado año 1955 le manifestó personalmente a Juan Perón que se estaba cometiendo un grave error en la ruptura con la Iglesia. Estas diferencias con la Revolución Justicialista lo llevaron a dimitir al Ministerio de Comercio Exterior presentando su renuncia en el mes de enero y nuevamente en abril de 1955.

Renunció a los honores y no así a la lucha y poco tiempo de establecida la dictadura autodenominada Revolución Libertadora, Cafiero fue encarcelado iniciando la resistencia junto a las organizaciones libres del pueblo.  

En el año 1976 Isabel Martínez de Perón lo designó Embajador Argentino ante la Santa Sede. Al poco tiempo de haber  llegado a Roma en la Argentina fue derrocada la Presidenta y se inició la Dictadura. A pesar de no poder asumir formalmente en la función, Cafiero se reunió en una audiencia privada con el Papa Paulo VI quién le manifestó “No se preocupe, señor embajador, los pueblo siempre vencen”.

En el libro “El peronismo que viene” publicado en el año 1995 Cafiero mantuvo incólume su ideario y aseveró que “El Justicialismo debe ratificar los fundamentos humanistas y cristianos de su doctrina, asumiendo la tradición cultural argentina. Lejos del confesionalismo religioso, pero al amparo de una antropología definida”.

  

2-   El dirigente político

No vamos a salir de esta crisis sólo con planes macroeconómicos o microeconómicos o ajustando el déficit fiscal. Esto es más profundo en lo ético, en lo moral, en los subsuelos en donde se edifica la sociedad visible de nuestro tiempo. Tenemos que buscar la salida y resolver cómo concretamos la Comunidad Organizada. Entendemos entonces que es necesario avanzar hacia la Unión Nacional”. Antonio Cafiero, año 1989

“La crisis de la política es también la crisis de la sociedad en su conjunto”. Antonio Cafiero, año 2001

 

Antonio Cafiero protagonizó una extensa trayectoria política iniciada ya desde su juventud en las filas de Acción Católica.

Se movilizó junto a la gran masa del pueblo el 17 de octubre del año 1945.

Es uno de los fundadores del peronismo universitario en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA  y fue  el primer Consejero Estudiantil Justicialista de la historia. En este contexto, entabló relaciones personales con Eva Duarte a las que se refirió en detalle en su libro Mis diálogos con Evita” (2002).

Entre otras diversas funciones institucionales Cafiero fue Agregado Financiero de la Embajada Argentina en los EUA (1948), Ministro de Comercio Exterior de La Nación (1952), Titular de la Caja Nacional de Ahorro y Seguros de La Nación (1973),  Interventor Federal en la Provincia de Mendoza (1974), Embajador ante el Mercado Común Europeo (1975), Diputado Nacional por la Provincia de Buenos Aires (1985), Gobernador de la Provincia de Buenos Aires (1987), Senador de La Nación (1991), Embajador en Chile (1991) y Convencional Constituyente (1994).

Ocupó destacados cargos políticos y partidarios. En la resistencia peronista iniciada desde el año 1955 representó a Buenos Aires en el Consejo Coordinador del Movimiento Justicialista (1964) y presidió la Secretaría de Asuntos Técnicos del Consejo Nacional del Partido Justicialista.

Intervino activamente en la formación de la Hora del Pueblo y en la construcción de la unidad nacional para el regreso de la democracia en 1973. 

A la vuelta de la democracia fundó la Renovación y presidió el Partido Justicialista de la Provincia (1986) y el Partido Justicialista Nacional (1988).

Fue un crítico acérrimo de la violencia política en todas sus manifestaciones e ideologías. Su intervención en la Semana Santa del año 1987 lejos de ser especulación de coyuntura, fue la ratificación de sus valores democráticos. Su acción de defensa del gobierno de Alfonsín y su crítica a los golpistas favoreció la posibilidad de terminar el ciclo de los golpes militares en la Argentina.

 

 La gestión económica

“El desarrollo económico es un imperativo, una exigencia social. El desarrollo económico materializa la voluntad de las naciones de asegurar a sus pueblos más altos niveles de vida. La elevación moral, el progreso cultural, la justicia social, la paz social, el bienestar y otros ideales que el hombre contemporáneo busca empeñosamente no son realizables en plenitud si las condiciones económicas de las distintas colectividades no se levantan a la atura del hombre”. Antonio Cafiero, año 1954

 

Cafiero obtuvo el título de Contador Público Nacional (1944) y de Doctor en Ciencias Económicas (1948).

Desde su juventud puso en práctica su sólida formación académica desempeñándose en los años cincuenta en los cargos de Agregado Financiero de la Embajada Argentina en los EUA, de Director de Economía Social de la Cancillería y de Ministro de Comercio Exterior de La Nación.

En el tercer gobierno peronista ocupó las funciones de Titular de la Caja de Ahorro y Seguros de La Nación (1973), de Secretario de Comercio por dos semanas (1974), de Embajador Argentino ante la Comunidad Económica Europea y de Ministro de Economía de La Nación.

En todas sus intervenciones practicó una posición doctrinaria y teórica sumamente sólida. En el año 1949 ejerciendo la función de asesor financiero de la Embajada Argentina en Washington formuló el “Informe XXI” y le recomendó al Poder Ejecutivo no ingresar al FMI -cosa que Perón respetó a rajatabla-.

Poco tiempo después desde el Ministerio de Comercio Exterior propugnó la diversificación de los mercados de exportación e importación e implementó junto a Gómez Morales una original y activa política bilateral de acuerdos comerciales.

Algunas de las ideas económicas de Cafiero de ésta etapa fueron reunidas en la selección de notas e informes de los libros “Razones para ser peronista” publicado por la COPPPAL (2007) y “La independencia económica” editado por Punto de Encuentro (2017).

En el Gabinete económico del año 1975 tuvo que enfrentar la difícil crisis del petróleo y soportó varios bloqueos de venta y de comercialización por parte del sector agropecuario. Pese a las terribles dificultades de la convulsionada década del setenta, propugnó una política gradualista a favor de la producción nacional y de los derechos de los trabajadores. Con este fin y poniendo en práctica la noción de Comunidad Organizada firmó un “Acta de Concertación Social Dinámica” entre la CGT y la CGE.

A lo largo de su trayectoria no abandonó la doctrina económica justicialista y durante los años noventa fue sumamente crítico del neoliberalismo aplicado desde 1976. En 1995 publicó el libro “El peronismo que viene” y allí cuestionó con dureza la extranjerización de la economía, el pragmatismo de la política exterior menemista y el accionar antinacional y anti productivo del modelo de la convertibilidad aplicado por el ministro Domingo Cavallo.

En pleno auge neoliberal, Cafiero siguió defiendo las ideas de soberanía nacional y de independencia económica a las que les sumó las propuestas de Estado de Justicia y del Desarrollo Sustentable.

 

El político Renovador

“Renovar la lucha por la idea no es un planteo puramente intelectual. Significa devolverle al Peronismo el estilo inconfundible de su mística política, sus utopías movilizadoras, el sentido fraterno y misional de su prédica social. Es volver a reconstruirlo como sujeto histórico, como fuerza transformadora, y relanzarlo a los escenarios del mundo –a nuestra América Latina, primero- para seguir luchando por aquello mismo que lo vio nacer: la dignidad humana y la justicia social.”. Antonio Cafiero, año 1995

 

En el documento fundacional de la Renovación Peronista del mes de diciembre del año 1985, Cafiero dejó claramente expresado cuáles los nuevos desafíos para el Justicialismo.

Propuso renovar los liderazgos políticos con la finalidad de atender la realidad propia de su tiempo y de evitar la disgregación del Justicialismo al que caracterizó como un Movimiento y como un Partido.

En su óptica, era fundamental refundar al peronismo para no perder la capacidad transformadora y revolucionaria que caracterizó al espacio desde su origen.

Las nuevas dirigencias tenían que surgir de manera plebiscitada y democráticamente y para eso Cafiero impulsó la elección directa de los candidatos y la participación activa de las organizaciones libres del pueblo dentro del Partido.

La Renovación bregó por la Unidad Nacional  y por la construcción de un país con justicia social que impida terminar en “una democracia administradora de la injusticia e indiferente a los reclamos populares”.

Cafiero propuso recuperar la mística de la rebeldía popular para “no claudicar frente a los poderosos”.

En el año 1995 hizo una actualización política y doctrinaria y convocó a una nueva renovación y “Nos falta ahora, en los noventa, resistir la ofensiva de la ideología neoliberal que está intentando imponer sus creencias, valores y paradigmas al peronismo”.

 

El Gobernador bonaerense

En el año 1962 Cafiero acompañó la candidatura de Framini a gobernador del cual y según fuentes periodísticas, iba a ser su Ministro de Economía. Los militares impidieron la asunción del mando y Antonio tendría que esperar hasta el año 1987 para ocupar un lugar de responsabilidad en la provincia en la que vivió y de la que se sintió sumamente orgulloso.

En la Gobernación iniciada en 1987 puso en acción la doctrina justicialista por la cual bregó a lo largo de los años. Si bien el contexto no era el mejor (hiperinflación, levantamientos militares y guerrilleros y una oposición por parte del Gobierno Nacional de Alfonsín y luego de Menem) Cafiero pudo  formular y poner en práctica un exitoso Proyecto Bonaerense para el Modelo Nacional.   

Los ejes fundamentales de la gestión fueron la planificación de las Políticas de Estado, el Gobierno Participativo, la edificación de una Democracia Social y la elevación de la conciencia histórica y política bonaerense.

Sus acciones fueron reunidas en los Boletines Informativos que elaboró la provincia titulados “Síntesis Bonaerense”. El área de prensa elaboró un resumen titulado “Los doscientos emprendimientos, obras y logros del Gobierno del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires, 1987-1991” que fue adjuntado en la biografía de Cafiero formulada por Andrew McAdam (1996) y en la investigación que nosotros realizamos desde la UNLa y que publicamos en el año 2020.

Político y doctrinario de la Unidad Sudamericana

“Hoy está claro que la integración regional no es sólo una histórica nostalgia, cantada por intelectuales y poetas, sino una condición para su desarrollo nacional y colectivo”. Antonio Cafiero, año 1978

“Ha nacido así lo que nos animamos a denominar el concepto de Soberanía Regional que, para el peronismo que viene, debería ser el nuevo nombre de la Soberanía Nacional”. Antonio Cafiero, año 1995

 

En el año 1995 Cafiero planteó que “El peronismo que viene debe asumir que la Soberanía Nacional en el siglo próximo cambiará los conceptos del siglo pasado. Ello nos debe inducir prioritariamente al avance hacia formas de soberanía regional y a la paulatina constitución de la Ciudadanía Latinoamericana”. Esta última ciudadanía tenía que ser económica, jurídica, política y cultural.

Siendo Ministro de Comercio Exterior en el segundo Gobierno Justicialista, había adquirido conciencia de la importancia económica y política de la unidad regional. En ese contexto y buscando ampliar la soberanía comercial del país, impulsó acuerdos con varios países de la región. 

Cafiero ejerció tareas diplomáticas como Embajador Argentino ante la República de Chile (1991) y desde allí pudo ver la estratégica necesidad de una alianza con el país vecino para fortalecer la ruta comercial del pacifico.

Desde el año 2004 presidió la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (COPPPAL) y desde allí acompañó activamente la construcción de la unidad política y cultural de la región.

Muchas de sus ideas americanistas presentadas en artículos y en ponencias fueron reunidas en el libro “Testimonios sobre América Latina y democracia” publicado con el auspicio de la COPPPAL (2006).

 

3-   El profeta de la esperanza

“Ningún peronista de ley sabe lo que es renunciar a la esperanza”. Antonio Cafiero, año 1996

 

Antonio Cafiero fue parte de la tumultuosa y dramática historia argentina del siglo XX que estuvo atravesada por los golpes de Estado, las catástrofes económicas y sociales, las grietas y los enfrentamientos políticos feroces. Conoció el éxito y también atravesó el llano, padeció la cárcel y la persecución, vivió la pobreza y la bonanza, la ilusión y el desencanto.

Pese a todo y cuestión que lo caracterizó, Cafiero nunca perdió la fe en la posibilidad de construir una patria justa, libre y soberana en la que realmente valga la pena vivir y de la que nos sintamos orgullosos.

Su militancia se desenvolvió, en sus palabras, como un “obstinado canto a la esperanza”. En el año 1996 en el Postfacio a la reedición del “Peronismo que viene” convocó a los lectores y compañeros: “vamos, no queda tiempo para el desánimo o la queja inactiva, vacía de propuestas. Hay otro camino. Y es posible la utopía de recorrerlo juntos como solidarios y comprometidos argentinos del fin de milenio”. Que así sea.

 

(*) Secretario de Investigación y Posgrado de la UNLa. Autor del libro “Antonio Cafiero, el estadista bonaerense”, FABRO, CABA, 2020.

1959: Tremendo diagnóstico el de Castellani

  Por Iciar Recalde, noviembre 2022   “Una nación es una cosa interna, cerrada, circuida, aunque tengan puertas y ventanas y muros de cris...