martes, 19 de febrero de 2019

Por qué la recesión continuará todo el año


Por Horacio Lachman

19 Febrero de 2019


Nuevamente el Palacio de Hacienda y algunos economistas afines a la política económica afirman que ya se advierte una baja de la inflación e incluso, síntomas de recuperación de la actividad y que esta se intensificara a partir del segundo trimestre. Este optimismo surge, como en otras ocasiones, después de un gran crecimiento de la inflación y una profunda recesión, provocados por la propia política aplicada. También, como en otras ocasiones, se asegura que ahora sí, las tendencias positivas están llamadas a perdurar, aunque la situación sigue crítica.
Sin embargo la realidad es que estas mejoras transitorias, pronto se interrumpen con un brusco deterioro de la situación, mucho antes que la inflación y la actividad lleguen a un punto satisfactorio.
Por eso se festejaba cuando la inflación comenzó a bajar del 6,5% que alcanzó en septiembre pasado (equivalente al 113 % anual) al 5,4% de octubre (que proyectado a un año implica 88%) y se anticipaba que ya el ritmo de aumento de los precios iniciaba una clara tendencia declinante, aunque, de todas formas en 2019 llegaría a 23% anual. O sea después de cuatro años de gestión y a pesar del duro sacrificio asumido por los sectores productivo y la población, además de haber contraído una deuda externa que hipoteca al país por largos años, se retornaría a un nivel de inflación semejante al que había antes de antes de que se iniciara el nuevo Gobierno. Sin embargo, pese a lo modesto de la meta, ya en enero el ritmo de aumento de los precios se incrementó del 2,6 % en diciembre, al 2,9 % en enero (equivale a 41 % anual).
Todo indica que la inflación se mantendrá en niveles similares o mayores en febrero, por la incidencia de masivos aumentos tarifarios y la brecha que se creó entre el ritmo de aumento de los precios mayoristas y minoristas, en una economía donde la mayor parte de los insumos para la producción están dolarizados. Además en marzo se deben asumir los mayores costos de la canasta escolar y la actualización de los colegios, más el impacto del cambio de temporada en indumentaria, nuevos y fuertes aumentos tarifarios. Por otra parte puede mencionarse que una fuerte devaluación si no se concreta antes de las elecciones por la incertidumbre electoral, deberá sobrevenir sin falta después por la acumulación de un nuevo atraso del dólar.
En cuanto al PBI, todos proyectan una caída durante este año. En el Presupuesto el retroceso fue estimado en el 0,5 %, y el FMI, la CEPAL, el Banco Mundial y la OCDE ven al PBI bajando entre en 1,6-1,9%. La OIT espera un mayor desempleo durante este año en el país. Una mayoría de economistas estima una caída del 2 % del PBI.
Entre los que apuestan a la reactivación de la economía en el segundo trimestre se encuentran muchos de los que afirmaban que la recuperación en 2017 estaba llamada a seguir por 20 años y auguraban para 2018 un crecimiento del 3,5 %, como figuraba en el Presupuesto. La magnitud de la diferencia obliga a preguntarse sobre la validez de esos pronósticos.
Hoy todos los días asistimos al cierre o la reestructuración de empresas. Además, centenares de comercios y pymes que bajan las persianas como lo confirman múltiples relevamientos.

Las decisiones empresarias en general reflejan no sólo un presente angustioso sino que son pasos que implican una perspectiva pesimista sobre el futuro. Garantizan que en los próximos meses habrá menor actividad y más reducción del mercado. Todas las encuestas de expectativas marcan que no se avizora recuperación de la demanda, ni hay voluntad de incorporar personal. Por el contrario se prevén nuevas caídas.
La mejora en el saldo del turismo internacional no alcanza a compensar la caída del turismo local. Solo queda en el horizonte una nueva cosecha que tiene aún nuevos desafíos climáticos que atravesar, para poder llegar a ser récord. Además debe tenerse en cuenta que en 2017, año récord de producción, las remuneraciones al trabajo pagadas por el sector representaron sólo 3 % del total. El número de empleados del agro fue 1.573.000 que representaba el 7,5% del total, pero solo 335.000 estaban registrados, un 3,1 % del total.
Dada la incertidumbre política y económica se proyecta una caída de la inversión durante este año. También el agro invertirá poco, lo que posiblemente no permitirá la recuperación de la alicaída industria de la maquinaria agrícola, ni la demanda de agroquímicos e infraestructuras. Habrá si un impacto sobre la agroindustria exportadora pero se espera una baja liquidación de divisas si se pretende que las tasas de interés locales sean mínimamente compatibles con la marcha de la economía.
Por último debe tenerse en cuenta que el ajuste en la inversión pública se profundizará y ya hay muchas obras paradas. El ajuste fiscal recién empieza porque deberá buscarse en los próximos años neutralizar el déficit financiero incrementado por el peso de los intereses de una deuda que ha crecido hasta alcanzar el 90 % del PBI y el gigantesco crecimiento de la deuda del Banco Central que paga rendimientos desproporcionados.

Por todo eso, más allá de algún leve aumento respecto de los peores momentos de 2018, no hay reactivación a la vista y mucho menos crecimiento.

lunes, 18 de febrero de 2019

FALSAS PROMESAS, FALSAS NOTICIAS, FALSAS REALIDADES, SON MENÚ DEL RÉGIMEN NEOLIBERAL


Jorge Rachid

CABA, 18 de febrero de 2019


Si fueron capaces de bombardear al pueblo argentino con la muerte de Nisman, transformando un suicidio en asesinato, generando el odio concentrado a “la yegua” y a todo el universo K. Si en campaña prometieron “el oro y el moro”, asegurando que desde el fútbol para todos y su permanencia hasta la eliminación del impuesto a las ganancias eran un hecho. Sólo era un “cambio” para que las cosas anduvieran mejor, sin gritos destemplados, ni balcones, ni cadenas nacionales, ni supuestos cepos cambiarios, sólo un cambio que reencontrase a los argentinos, con alegría.
“Nosotros no nos endeudaremos, ni devaluaremos” aseguraban sin ponerse colorados, sólo promoveremos el reencuentro de los argentinos, sin odios ni revanchas, levantaban en las tribunas. Denostaban al rival peronista, al mostrarlo de peón de aquello que querían demonizar, el gobierno nacional y popular, más aún cuando fue despedido por cientos de miles de personas.
Demoler esa imagen, única en la historia argentina, donde cada gobierno que se alejaba lo hacía en soledad y en general en crisis, era su objetivo.
Entonces la crisis había que crearla, construirla desde la mentira cotidiana en donde empezaron a tallar frases, incorporadas al acervo cotidiano de los argentinos, bombardeados por la cadena hegemónica en pleno ejercicio del poder. “La herencia recibida”, “se robaron todo”, “se llevaron un PBI”, “estamos en crisis energética” y un abanico de imágenes destinadas a crear un estado de conmoción interna, sin fundamentos, apelando además a la herramienta de la persecución judicial, avasallando el Código de Procedimientos, en su afán de encarcelar opositores, acallar voces, cerrar medios, perseguir periodistas y al mismo tiempo “pedir gobernabilidad”
Desde ese marco conceptual falso, los pusilánimes de la política entraron en el juego de seducción ofrecido por el enemigo, que mostrando las uñas, ya no habló del universo K, sino de los 70 años de historia que hicieron “inviable” al país, o sea atacaron el objeto del deseo de todas las oligarquías e imperios desde hace décadas, eliminar al peronismo del mapa nacional.
Si mintieron en campaña, si mienten en el ejercicio del poder, si son capaces de entregar al país al colonialismo cultural, económico, político y social, sin pudor, con sus activos personales en el exterior, ajustando al pueblo en forma brutal e inhumana, si tienen presos políticos en democracia, si atacan a países soberanos hermanos como Venezuela, cómo los argentinos pueden creerle algo de lo que plantean.
Si el dolor social, no alcanza a la protesta masiva, si lo trabajadores viven el miedo cotidiano de su permanencia, si aún el gobierno mantiene alguna cuota de credibilidad, es porque los dirigentes políticos, que se dicen opositores, acompañan por acción u omisión la agenda del enemigo. Contestan sus propuestas que sabemos de pesadillas, en vez de proponer sueños que siempre construye el movimiento nacional, justamente desde hace 70 años. Entonces una de las causas de la persistencia de la colonización y la entrega, la sumisión y las “relaciones carnales”, es nuestra misma dirigencia, que no encuentra, en su especulación electoral, el discurso que sacuda la mentira cotidiana.
No se le puede aprobar un solo proyecto al gobierno este año, ni acompañar las iniciativas cotidianas destinadas a diluir el drama social y la muerte que acompañan la vida diaria de los argentinos. El hambre no aparece, cuando se discuten temas técnicos, la desolación y la muerte de los sistemas de salud tampoco cuando la discusión transita temas legales, como desaparecen los comedores, la educación, las condiciones de vida, el trabajo desaparecido y los proyectos de vida hechos añicos contra la realidad y alejados de las discusiones políticas.
Entonces el movimiento nacional y popular asumirá la militancia cotidiana de combatir al régimen, en la calle y en cada lugar donde la mentira está naturalizada, en ese boca a boca imprescindible de nuestros héroes anónimos de todos los días, la militancia territorial. Esa que no pide cargos sino exige Patria, no busca lugar bajo el sol, sino que lo transita en el ambiente hostil creado por el enemigo, esa militancia que transmite a sus hijos que hay un Argentina, una doctrina, una filosofía y una ideología, que es la que la mentira quiere desterrar, el Peronismo, esa persistencia insolente a lo políticamente correcto de los dueños del mundo imperial, que no perdonan, ni quieren permitir, un país justo libre y soberano, integrado a la Patria Grande.

Prometeo y la elpis como prognósis


                       
                                                                                                  Alberto Buela (*)
  
Prometeo, el astuto, es hijo de uno de los primeros siete titanes, Jápeto, que junto con Cronos lucharon contra Zeus, y Clímene, la de los bellos tobillos. Tuvo tres hermanos: Epimeteo, el torpe, esposo de Pandora; Atlas, el intrépido, condenado a sostener el cielo con su espalda y Menecio, el temerario que fue muerto por el rayo de Zeus y enviado al Tártaro. Prometeo y Epimeteo lucharon a favor de Zeus y Atlas y Menecio lo hicieron en su contra.
Desde siempre Prometeo ha sido el más estudiado por las riquezas interpretativas que ofrecen los textos de Hesíodo en la Teogonía y en los Trabajos=Erga.
Es sabido que los griegos a diferencia de los cristianos y judíos no han tenido textos sagrados, pero los que más se le aproximan son los de Homero, la Ilíada y la Odisea, y los mencionados de Hesíodo.[1]
Los griegos los conocían como “los poetas más divinos” (Certamen, ab ovo) y como tales los trataron y los citaron ad nauseam.
Ambos fueron coetáneos y vivieron en el último cuarto del siglo VIII a.C. y es imposible entender la cultura occidental tanto griega, latina como cristiana sin ellos dos. Homero porque la sitúa respecto Oriente y Hesíodo porque abre la puerta a la conciencia individual del hombre antiguo. Ellos aparecen en el momento en que los griegos pasan de la tribu a la polis, momento propiciado por las colonizaciones y el comercio marítimo y el reconocimiento de un derecho sancionado por las divinidades griegas.
Es digno de notar que para esa misma época se produce un cambio en la forma de combate, se pasa del combate individual a la aparición de las formaciones de hoplitas y de la caballería lo que crea una conciencia de pertenencia a una comunidad o polis.
El mito de Prometeo está compuesto por dos momentos:[2] la picardía de Prometeo que engaña a Zeus con la grasa y los huesos de un toro y el robo del fuego en un momento de distracción de Zeus. Éste lo castiga creando a Pandora=toda regalo o la que da todo, y encadenádolo a un peñasco.
Prometeo, el previsor, como dijimos es uno de los siete titanes encabezados por Cronos que enfrentaron y fueron derrotados por Zeus. En esa lucha estuvo del lado de vencedor, pero Zeus siempre desconfió de él por su astucia e inteligencia.
Un día se produjo una discusión acerca de que partes de un toro debían ofrecer a los dioses y cuales reservar a los hombres, entonces Prometeo carneo al toro y guardó la carne en una parte del cuero y los huesos y la grasa en otra que resultó más grande, y ofreció a Zeus que eligiera. Éste, naturalmente, tomó el saco mayor y cuando cayó en la cuenta del engaño exclamó: “que coman carne cruda” y los privó del fuego. Desde entonces los hombres queman grasa o prenden velas en honor a los dioses.
Prometeo se puso a al búsqueda del fuego, pues intuía que estaba en el Olimpo y no en la creencia que estaba en el interior de los árboles como se pensaba entonces, pues ya se barruntaba que se podía conseguirlo por la fricción de dos maderas.
Pidió a Atenea que lo dejara ingresar secretamente al Olimpo y allí robó el fuego de Zeus en un carbón encendido dentro de la médula de una cañaheja y entregó el fuego a los hombres, quienes a partir de entonces pudieron comer carne asada.
Zeus montó en cólera y “ordenó al muy ilustre Hefesto mezclar cuanto antes tierra y agua, infundirle voz y vida humana y hacer una linda y encantadora figura de doncella…luego encargó a Atenea que le enseñara sus labores, a tejer la tela de finos encajes. A la dorada Afrodita mandó rodear su cabeza de gracia, irresistible sensualidad y halagos cautivadores y a Hermes le encargó dotarle de una mente cínica y un carácter voluble” (Erga, 60-70). Y así nació Pandora, “de donde desciende la funesta estirpe y la tribu de las mujeres”(Teogonía, 591, que fue enviada inmediatamente como regalo a Epimeteo, quien no haciendo caso el consejo de su hermano de no aceptar nunca un regalo de Zeus, la aceptó como su esposa.
Pandora, poseedora de una curiosidad insaciable, andando por la casa observó una gran jarra donde, trabajosamente Prometeo había encerrado todos los males que podían perjudicar al hombre, y quitó con sus manos la tapa de la jarra dejando escapar todos los males menos uno: Elpis, término que ha sido traducido equivocadamente por esperanza. Pero pensándolo bien no tiene ningún sentido que se encontrara junto a todos los males dentro de la jarra, pues la esperanza no es un mal. Se produce una contradicción flagrante dado que la esperanza no es un mal para el hombre sino mas bien un bien.
La mejor versión que tenemos de elpis es nuestra propuesta de traducir el término por “espera”. Así lo hacen varios mitólogos contemporáneos (Verdenius, Pérez Jiménez, etc.) Así, si la espera queda dentro de la jarra, los hombres recibirán los males sin advertirlo. Los eruditos llegan hasta acá y para allí, no siguen razonando o especulando.
Pero la espera de suyo tampoco es un mal. Es un simple estar a la expectativa de algo que puede suceder. Pero, sí es un mal la causa de la espera que es la capacidad de precognición o prognosis.
En este último sentido tiene que entenderse la elpis de Hesíodo. En ese estar a la expectativa de algo por venir, porque para el hombre es un mal la prognosis o prospectiva, porque ¿qué humanidad tendríamos si supiéramos cuando nos vamos a morir, dónde radicaría nuestra libertad si supiéramos de antemano qué nos va a suceder?
La prognosis y no la esperanza es el mal que quedó encerrado en la jarra donde lo introdujo Prometeo, el previsor y no Zeus, como erróneamente confunden muchos mitólogos.
Este es nuestro pequeño aporte al comentario de un mito que ya tiene 2800 años.
El segundo momento del mito se produce cuando Prometeo le roba, escondido en el hueco de una cañaheja,  el fuego que Zeus tenía oculto a los hombres. Percatado Zeus del robo manda encadenar a Prometeo desnudo a un peñasco en las montañas del Cáucaso, donde durante el día un buitre le comía el hígado que luego crecía por la noche. Viendo su excesivo sufrimiento Heracles mata al buitre y lo libera de las cadenas, pero, si bien Zeus le concedió el perdón, para que Prometeo siguiese pareciendo un prisionero le impuso llevar un anillo realizado con un eslabón de su cadena con una piedra caucásica engarzada. Desde entonces la humanidad comenzó a llevar anillos en homenaje a Prometeo y recordar que el hombre es, en cierta media, un prisionero en esta tierra.
Lo que llama la atención de este segundo momento es el conocimiento de medicina que ya tenían los griegos del siglo VIII a.C. en el sentido que sabían que el hígado de reponía a sí mismo. Este dato se confirma científicamente recién en el siglo XVIII.
Como son casi infinitas las conclusiones que se han sacado de este mito: a) se lo comparó con Cristo, en tanto liberador de la humanidad. b) las consecuencias morales de la teoría de la culpa. c) los dioses no son tales sino solo proyecciones de los hombres. d) Pandora como nueva Eva y la introducción del mal en el mundo y un sin número de alii. Nosotros dejamos libre el campo de las múltiples interpretaciones y nos inclinamos por la apertura de la conciencia individual del hombre antiguo.

(*) arkegueta, aprendiz constante


[1] Los trabajos que nos llegaron de Hesíodo son: Teogonía, Trabajos y días, Fragmentos, y Certamen.
[2] Para los eruditos el mito está formado por mitos etiológicos: a) por qué los hombres se reservan la carne y dan a los dioses la grasa y los huesos. b) cómo encontraron el fuego y c) el origen de la mujer como ruina para los hombres.

sábado, 16 de febrero de 2019

La reconquista católica en América Latina


ALVER METALLI - febrero 2019 

Hay un momento para cada cosa, dice el Eclesiastés, y los evangélicos argentinos, como en el resto de América Latina, consideran que ha llegado su momento. El tiempo de conquistar espacios públicos y de poder para defender mejor los valores que son importantes para ellos y también para impedir con más fuerza que sean reemplazados con leyes civiles contrarias. Históricamente, en Argentina, como lo señala José Luis Pérez Guadalupe en "Entre Dios y el César. El impacto político de los evangélicos en el Perú y América Latina", el peronismo constituyó una barrera para el surgimiento de un partido evangélico, de la misma manera que constituyó una barrera para la formación de frentes comunistas filo guerrilleros cuando soplaban desde el Caribe los vientos de la subversión de los sistemas políticos. Por eso el proyecto de fundar un partido confesional, que en 1991 dio origen al Movimiento Cristiano Independiente (MCI), fracasó muy rápido cediendo el paso a opciones estratégicamente más factibles y realistas bajo la forma de candidaturas individuales en los diversos partidos existentes. Se puede considerar que el detonante de la nueva fase fueron la movilizaciones contra el aborto de mayo de 2018, que dieron lugar a manifestaciones multitudinarias tanto en la capital, Buenos Aires, como en el resto del país. Los evangélicos hicieron sonar las trompetas, salieron a la calle, hicieron números y tomaron conciencia de que eran muchos y podían hacer valer sus razones en la plaza política. De allí a la decisión de enviar al Congreso sus propios representantes el paso es muy corto y está a punto de ser dado.
El diario argentino Perfil advierte diversos movimientos en el ámbito evangélico pentecostal que anticipan próximas movidas específicamente políticas. El diputado de la próspera ciudad de Salta, Alfredo Olmedo, habría recibido la bendición de la Iglesia Universal para presentar su candidatura en las elecciones presidenciales de octubre.Cynthia Hotton, ex diputada y activa líder pro vida, se contentaría con una banca en el Congreso de la Nación mientras el pastor David Pablo Schlereth será candidato a vicegobernador de la alianza que gobierna en la provincia de Neuquén. Otro pastor evangélico, Daniel Robledo, - siguiendo la información del diario argentino – se postulará para el cargo de gobernador de la provincia de La Pampa en las elecciones que están a punto de celebrarse el 17 de febrero. También está muy activo Walter Ghione, de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina, quien en 2017 obtuvo 32.470 votos como candidato a diputado y no oculta objetivos incluso más ambiciosos.
Otra encuesta reciente, en este caso del diario argentino La Nación, sobre “los evangélicos y la política” refiere un considerable número de hechos concretos que documentan la propensión política del nuevo protestantismo sudamericano. Parte de una premisa: que los evangélicos argentinos apuntaron con fuerza a los sectores populares y ahora recogen los frutos de esa inversión. Casas para chicos de la calle, comedores populares en los barrios más marginales, centros de recuperación para toxicodependientes, casas para mujeres víctimas de violencia y asilos para ancianos se han convertido en formas habituales de la presencia evangélica actual, al punto que los ministerios de Desarrollo Social de la Nación y de la provincia de Buenos Aires han reconocido el valor social del trabajo evangélico e incorporado sus obras a la distribución de ayuda alimentaria en las zonas clave de la periferia urbana afectadas por la crisis. Una presencia que es tan capilar como las mismas comunidades pentecostales en los sectores más marginales de la sociedad argentina. Según datos de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (Aciera) que reproduce La Nación, en la provincia de Buenos Aires las iglesias evangélicas serían más de 5.000, sumado a la Unión de las Asambleas de Dios que reúne cerca de mil iglesias pentecostales solo en Buenos Aires.
El sociólogo argentino Jorge Ossona considera que la “popularización evangélica” en los estratos más humildes de la población de Buenos Aires y provincia comenzó durante la gran recesión del 2001-2002, cuando el peso de la crisis económica que condujo al default argentino se hizo sentir de manera aguda y las parroquias y organizaciones comunitarias no alcanzaban a responder a los pedidos de ayuda que provenían de los barrios más vulnerables. “Muchos militantes confesionales salieron a cuestionar sin miramientos a los párrocos y sus asistentes laicos” afirma Ossona, quien en un artículo en el diario Clarín de enero de 2018 dice que “una de las vertientes de ese movimiento de rebelión fraguó en el pentecostalismo” y que “sus pastores no fueron sino vecinos del barrio acompañados por sus esposas e hijos. Su carisma y escasa formación teológica se conjugaron para resolver problemas concretos que abarcaban desde las adicciones hasta la infidelidad y el delito”.
Tal como se ha observado en otros países del continente, también en Argentina el proselitismo de los movimientos evangélicos en las zonas marginales apunta a una población predominantemente católica y obtiene con ella los mejores resultados. Las razones de la transmigración católica hacia el evangelismo están bien descriptas en el documento final de la Conferencia de Aparecida en 2007, resultado de un amplio intercambio entre los obispos latinoamericanos con la orientación del cardenal Bergoglio. «Según nuestra experiencia pastoral, muchas veces, la gente sincera que sale de nuestra Iglesia no lo hace por lo que los grupos “no católicos” creen, sino, fundamentalmente, por lo que ellos viven; no por razones doctrinales, sino vivenciales; no por motivos estrictamente dogmáticos, sino pastorales; no por problemas teológicos, sino metodológicos de nuestra Iglesia. Esperan encontrar respuestas a sus inquietudes. Buscan, no sin serios peligros, responder a algunas aspiraciones que quizás no han encontrado, como debería ser, en la Iglesia».

El sociólogo Fortunato Malimacci en una de las primeras investigaciones confiables sobre “creencias y actitudes religiosas de los argentinos” ofrece el dato nacional de una pertenencia religiosa al catolicismo del 76,5 por ciento, contra un 9 por ciento de argentinos que declaran ser evangélicos. Otro estudio realizado en las principales villas miseria de Buenos Aires lleva a los autores a concluir que la identidad religiosa mayoritaria sigue siendo católica, a la que siguen las denominaciones cristianas no católicas, evangélicas, pentecostales y adventistas, con porcentajes sensiblemente más elevados que a nivel nacional. Una conclusión que muestra hasta qué punto los evangélicos tienden a concentrarse en sectores de mayor marginalidad urbana.
 Y precisamente allí, en los sectores marginales, se concentra la lucha entre un catolicismo popular en recuperación y un evangelismo agresivo y de última generación, nada proclive al ecumenismo y a la convivencia con los católicos. Cualquiera que recorra mínimamente los barrios precarios de Buenos Aires no puede dejar de ver por todas partes las señales de una religiosidad popular que Bergoglio primero y el Papa Francisco después han hecho objeto de una renovada atención de parte de la Iglesia. Las imágenes de la Virgen en sus diversas advocaciones – Luján, Caacupé, Copacabana, Urcupiña, etc. –imperan en capillas precarias diseminadas en los estrechos callejones de las villas y barrios marginales, mientras pequeños “santuarios” dedicados a santos de difundida devoción en el país – Cayetano, Francisco, etc. – conviven con otros cuya existencia es más dudosa como el Gauchito Gil y la Difunta Correa.
 La renovada devoción popular explica también por qué en la Argentina de Bergoglio los valores porcentuales, tanto del abandono del catolicismo como de la expansión del movimiento evangélico, son notablemente inferiores al promedio continental latinoamericano, con algunas señales de una evidente recuperación del terreno perdido. En las villas miseria y en los sectores populares la Iglesia, concebida como hospital de campaña para la humanidad que habita en ellas, produce un verdadero movimiento de reconquista de los fieles que pasaron al evangelismo o han sido recientemente reclutados. “La parroquia es el barrio y el barrio es la parroquia”, sintetiza en una imagen el obispo de las villas miseria Gustavo Carrara. Otro sacerdote que juega de local en las villas, José María di Paola, constata el activismo político evangélico y al mismo tiempo lo interpreta como una crisis de la política actual argentina. “Se juntan las dos cosas, la fuerza evangélica y la crisis de la política. Menos participación de la gente en instancias políticas, más mediatización de la política y más espacio para los evangélicos”. El “Padre Pepe” considera que «los evangélicos argentinos y los pastores que los guían usan la política y son usados por ella. La política y los políticos han perdido el nexo con el pueblo y eso hace que consideren a los grupos evangélicos como una especie de sustituto de su precariedad en la relación con la base electoral». El sacerdote da el ejemplo de una figura política bien conocida por los argentinos: “Antes, en los barrios y en las villas, estaban los punteros, personas que encarnaban un cierto liderazgo político o representaban a una figura política de nivel nacional; ahora en muchos casos esos punteros son evangélicos”.


* Un agradecimiento especial al dr. José Luis Pérez Guadalupe, autor de la excelente investigación “Entre Dios y el César. El impacto político de los evangélicos en el Perú y América Latina” (Perú 2017) cuyas ideas y conclusiones han sido ampliamente seguidas en el primer y segundo artículo.


jueves, 14 de febrero de 2019

¿Quién gobierna en EE.UU. después del cierre del gobierno?


Eduardo J. Vior - 4 de febrero de 2019


Tras el fracaso de su chantaje a la Cámara de Representantes, para que aprobara los fondos necesarios para construir el muro en la frontera con México, el presidente Trump ha quedado muy debilitado. Un pequeño grupo de neoconservadores se ha apropiado del timón en su nombre y está metiendo al país en aventuras exteriores hasta ahora todas derrotadas, pero no por ello menos peligrosas. Las contradicciones entre el presidente, sus funcionarios, su base parlamentaria y la oposición demócrata ha hecho la política estadounidense errática e impredecible. Venezuela es sólo un ejemplo de este curso delirante.
La decisión norteamericana de reconocer al presidente de turno de la Asamblea Nacional venezolana, Juan Guaidó, como “presidente encargado” del país obtuvo inmediatamente el apoyo de sus aliados en el continente, a la cabeza Argentina, Brasil, Colombia y Chile. Sin embargo, al éxito inicial sucedieron sucesivas derrotas: EE.UU. no pudo alcanzar en la OEA la mayoría necesaria para que el organismo reconociera a Guaidó. Días más tarde fracasó también en el Consejo de Seguridad, donde su moción en el mismo sentido fue derrotada por la mayoría de las delegaciones. Si bien, en un voto no vinculante, el Parlamento Europeo reconoció al autodesignado presidente, sólo Gran Bretaña, Francia y España llevan una política abiertamente intervencionista en el país suramericano a la que Italia, entre otros, se opone. Si el secretario de Estado Mike Pompeo y el jefe del Comando Sur, el almirante Craig S. Faller, esperaban una rápida victoria, han fracasado.
Este martes el director nacional de inteligencia, Dan Coats, presentó el informe de las seis agencias de inteligencia sobre las amenazas que enfrenta EE.UU. Ante el Congreso el funcionario enumeró las que considera como principales: Rusia, China, Corea del Norte e Irán. “Seguimos considerando que es poco probable que Corea del Norte esté dispuesta a renunciar a todas sus armas nucleares y a sus capacidades de producción, a pesar de que pretende negociar una desnuclearización parcial para obtener importantes concesiones internacionales y de Estados Unidos”, indicó Coats.
A su vez, el Estado Islámico todavía contaría con “miles” de combatientes en Irak y en Siria que justificarían la continuada presencia de las tropas norteamericanas en la región, afirmó. Asimismo, sostuvo que Irán tiene el mayor arsenal de cohetes balísiticos en Medio Oriente, aunque –contradiciendo las afirmaciones del presidente, cuando retiró a EE.UU. del acuerdo nuclear 5 + 1- dijo no creer que la nación persa esté desarrollando armas nucleares.
“¡Están errados!”, tuiteó Donald Trump el miércoles sobre el informe, y el jueves acusó a los medios de haber informado incorrectamente sobre la presentación de los espías. En consecuencia, avisó que ignorará las opiniones de la comunidad de inteligencia sobre Irán, si éstas se oponen a su visión.
Al mandatario se contrapuso primero el líder del bloque republicano en el Senado, Mitch McConnell, quien el mismo martes –después del informe de inteligencia- impuso en la cámara por amplia mayoría (68 a 23) una enmienda a la ley sobre la política hacia el Medio Oriente sosteniendo que “al Qaeda, el Estado Islámico y sus asociados en Siria y Afganistán continúan planteando una seria amenaza para nosotros aquí mismo”. Por su parte, este domingo 3 los senadores Ron Johnson (presidente de la Comisión de Seguridad Interior) y Richard Shelby (presidente de la Comisión de Asignaciones, a cargo de los gastos discrecionales) exigieron al jefe de Estado que preste atención al parecer calificado de la comunidad de inteligencia.
Entre tanto, en una jugada sumamente arriesgada, EE.UU. suspendió el jueves 31 por seis meses la vigencia del Tratado para el Control de las Armas Nucleares de Alcance Medio (INF, por su nombre en inglés) de 1987. Ni lerdo ni perezoso, Vladimir Putin tomó el viernes 1º una medida similar, ordenó a sus diplomáticos interrumpir los intercambios sobre el asunto y aprobó el desarrollo de un misil hipersónico de medio alcance.
El tratado firmado por Ronald Reagan y Mijail Gorbachov prevé la eliminación de los proyectiles nucleares con un alcance entre 500 y 5.000 km. Como resultado del mismo, hasta 1991 ambas superpotencias destruyeron 2692 cohetes. No obstante, desde 2014 EE.UU. y Rusia se vienen acusando mutuamente de violar el acuerdo.
En realidad, el Estado Mayor Conjunto está preocupado por el desarrollo y despliegue  de cohetes chinos de alcance medio en todo el sur de Asia, que no están alcanzados por el tratado de 1987, y quiere instalar sus baterías en Europa Oriental. Debieron, empero, haber contado con la reacción rusa, porque la superioridad tecnológica de Moscú en el nivel de los cohetes de largo alcance ya es inmensa y poco le costará aplicarla al nivel medio. Al Pentágono le salió el tiro por la culata.
Ya no son sólo las chicas demócratas que presionaron a la presidenta de su bloque en la Cámara de Representantes, Nancy Pelossi, para que no aprobara las partidas para construir el cacareado muro en la frontera con México, resistieron durante tres semanas el cierre del gobierno y obligaron al mandatario a retroceder. La derrota del presidente desató la reacción combinada de los globalistas republicanos y demócratas que se niegan a reconocer que Estados Unidos ya no es LA superpotencia hegemónica, sino sólo una de las tres (junto con China y Rusia) que hoy puede dirigir al mundo.

La agresión contra Venezuela es sólo una parte de la gran jugada neoconservadora, para aislar al presidente Donald Trump, obligarlo a retomar la política globalista y reanudar la guerra fría, esta vez también contra China. Aún no está claro, si el jefe de Estado podrá romper el cerco y retomar su política exterior realista de retroceso y concentración de las propias fuerzas. El discurso sobre el estado de la Unión, que este año excepcionalmente (por el cierre del Ejecutivo en enero) pronunciará este martes 5, dará la pauta sobre su capacidad de reacción. Como los halcones en Washington está sumamente apresurados en adueñarse del poder, mientras el presidente no los meta en sus jaulas, pueden provocar un daño inmenso. El mundo, y sobre todo nuestro continente, está atravesando una zona de peligro extremo.

LA RESTAURACION NACIONAL



                                                  La violencia y la paz en nuestra Patria  
                                                                                                     David Sciorra         
 
             “El hombre se distingue de los demás animales, en que es el mas apto para la imitación”
                                                                                                        Aristóteles, Poética, 4
                    “Las comunidades y sus instituciones, como el pescado, se pudren por la cabeza”
                                                                                                    Juan D. Perón                                            
 La situación
Todos podemos apreciar que el grado de violencia civil en nuestra sociedad se viene incrementando exponecialmente en las últimas décadas.
 Este incremento es coetáneo a un proceso largo y continuado de destrucción de los valores tradicionales, de los vínculos sociales y de la expansión de una anomia que configura una verdadera peste socio – cultural.
 Se manifiesta en el crecimiento del delito de todo tipo, lo que es consecuencia y no causa.
 Esa violencia abarca a toda la sociedad en gradientes, sobre todo en las grandes ciudades, y se hace cotidiana afectando a hombres y mujeres comunes del pueblo, lo que genera comportamientos defensivos: retraimiento, desconfianza y, al final, una particular indiferencia, una forma de negación de lo inasible.
 Estos comportamientos empujan aún más hacia la fragmentación del tejido social, a la disociación en lugar de la asociación, lo que afecta el sentido de comunidad.
 Una población que se encuentra en el estado de masa busca, inorgánica y afanosamente, la solución que termine con esta angustia – real o creada – sin encontrar repuesta ni salida.
 Desfilan las propuestas públicas que las “dirigencias” pomposamente denominan “políticas de seguridad”.
 “Vendidas” en campaña electoral o ejecutadas desde los gobiernos, fracasan una tras otra a lo largo de los años.
 Lo cierto es que solo van sobre las consecuencias ignorando las causas verdaderas, que son múltiples y profundas, por lo que no alcanzan a poner remedio estable a este mal. Por el contrario lo profundizan.

  El papel de los medios de comunicación
 La expansión y penetración de estos medios en la cotideaneidad ha sido crecientemente vertiginosa en estas cinco décadas en el mundo, alcanzando una magnitud inédita en toda la historia humana.
 Esta expansión no ha podido ser controlada, ni menos digerida convenientemente, por las naciones y los pueblos inermes y no preparados frente a un proceso avasallador.
 Por el contrario, esta expansión amenaza “digerir” a la humanidad entera.
 Es sencillo ver y analizar que este proceso de expansión está en manos de un pequeño grupo de hombres (varones y mujeres) de supuestas distintas “ideologías”, pero que están entramados, desde distintos perfiles, en el poder mundial cada vez más concentrado.

 “En muchas ocasiones me he referido a la sinarquía como coincidencia de grandes potencias que se unen – a despecho de discrepancias ideológicas – en la explotación de los pueblos colonizados”.
 “Estoy convencido que asimismo existe una sinarquía cultural. Obsérvese que las grandes potencias exhiben sugestivas semejanzas culturales; el mismo materialismo en la visión del hombre, el mismo debilitamiento de la vida del espíritu, el mismo desencadenamiento de la mentalidad tecnocrática como excluyente patrón de cultura, la creciente opacidad del arte y la filosofía, la distorsión o aniquilación de los valores trascendentes”.
                                                   Juan D. Perón – Modelo Argentino para el Proyecto Nacional - 1974

 De estos medios emergen orientaciones con el explícito objetivo de reconfigurar a la especie humana, de acuerdo a un arbitrio sectario y elitista y que pretende arrasar con culturas amasadas por siglos descalificándolas como “pasadas de moda” y “retrógradas”, allanando toda identidad diversa a una sola: la de un hombre “universal nuevo”, negador de toda trascendencia y cuya principal característica es la búsqueda de la “liberación” de todo límite.
 Este empeño es antiguo como el hombre mismo desde la primigenia tentación: “Podéis ser como dioses”.
 Solo que vuelve a ocurrir en el momento del fin del recorrido de la humanidad en el planeta: el universalismo.
 La novedad, en este caso, es la magnitud de la empresa y, por ello, lo letal que puede ser para la especie humana, que es la principal especie en peligro de extinción, a través de un proceso involutivo hacia una “sub-humanidad” de bestias.

 En todos los avances de la inteligencia humana se han verificado siempre consecuencias favorables pero también desfavorables.
 En este caso, la sensación de ampliación del conocimiento, de la comunicación y de la libertad, se choca con la creciente sensación (y realidad) de la manipulación ejercida por los que concentran y manejan a nivel mundial estos medios que se han desarrollado como una tela de araña planetaria.

En un caso (la televisión) se comporta como un adoctrinador unidireccional a tiempo completo.
No tanto por las noticias falsas o engañosas (Fack News) sobre una determinada realidad política, sino por sus elementos teatrales, de diversión y comerciales que introducen y naturalizan subliminalmente antivalores: materialismo, hedonismo, consumismo, individualismo, relativismo; todo en el mismo paquete.
Que abaten todas las barreras y exterminan eficientemente a los anticuerpos culturales defensivos.
Por ejemplo, se llega al extremo malicioso de impulsar la sobre-erotización de la población desde los primeros años de vida para después denunciar, hipócritamente, el crecimiento de la violencia sexual. Denuncia que, en la realidad, no se transforma en una barrera sino en una promoción de la misma.
 En otro caso (las redes sociales) instalan un “espejo planetario” difundiendo y consolidando las Fack News y las “grietas mundiales”, donde todo es opinión y no hay una auténtica búsqueda de la verdad, pero en el que también miles de millones de personas se miran permanentemente a sí mismos intentando una pobrísima y rudimentaria búsqueda de comunicación con el “otro” y una reafirmación de una frágil y débil autoestima con los pulgares para arriba.
 Los intentos de hacer que funcionen a favor de una humanidad libre, soberana y madura no son los que predominan, en una red cooptada en esencia e intervenida abrumadoramente.
 Finalmente, el entramado de todos esos medios terminan en un canal poderoso para crear “modos de comportamiento”, que generan nuevas costumbres. Instalando consignas y desarrollando “operaciones” en las comunidades, pueblos y seres humanos para facilitar su dominio.
 Esto es lo que designamos como guerra cultural que supera en malicia y efectividad a las guerras tradicionales para obtener los mismos objetivos, cuyo soporte son los medios de comunicación universalizados en los que lo fundamental es la cultura y no lo político explícito.

 Los sofismas de la modernidad del norte occidental
 Cuando preguntamos por los cambios acaecidos en estos últimos cincuenta años no se obtiene una respuesta consistente sino una constatación axiomática: “son otros tiempos, el mundo ha cambiado”.
 Como si fuera que han acontecido procesos ineluctables y/o azarosos, por fuera de la voluntad de todos los mortales.
 Inmediatamente se reviste a esos “cambios” (obviamente intencionalmente provocados) con el ropaje de lo positivo, de lo benéfico, de lo deseable. Se propagandizan “disrupciones” diz que “evolutivas”, que según dicen llevarán a los seres humanos a ser mas libres, mas creativos, sin viejas ataduras.
 De manera de convencer que la voluntad humana debe reinar sin límites de ningún tipo.


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miércoles, 13 de febrero de 2019

Venezuela, una nación bajo asedio


Por Javier Tolcachier 

Extraìdo de MOTORECONOMICO

Dice un conocido adagio filosófico-político que la única verdad es la realidad. Sin embargo, la realidad admite distintos matices – incluso encontrados- de acuerdo a los ojos que miran, según evidencia la misma realidad. Ojos que perciben, filtran y opinan según valoraciones e intereses que viven detráshttp://motoreconomico.com.ar/aldea-global/venezuela-una-nacin-bajo-asedio de los globos oculares. Puede además afirmarse como obvio que lo que esos ojos perciben, cualesquiera sean sus preferencias ideológicas, moldes de pensamiento, matrices de formación o herencias culturales es, en todos los casos, apenas un recorte parcial de la realidad. Aún así, hay una enorme distancia entre la diversidad de miradas sobre el mismo hecho y una lisa y llana mentira. Y esto último, la mentira, en sus también diversos formatos, es lo que habitualmente vemos y escuchamos sobre Venezuela a través de los medios hegemónicos de confusión.

UNA TIERRA BAJO ASEDIO
Venezuela es un país cuyo pueblo y gobierno están bajo asedio. Prácticamente desde el mismo momento en que comenzó a desandar la vía bolivariana, asumiendo una indómita aspiración de emancipación del dominio económico y político de los círculos elitistas y de la visión dependiente de los intereses de Estados Unidos en el Caribe y América Latina.
La rebelión popular conducida por Hugo Chávez Frías le valió el inmediato rechazo de los sectores privilegiados, sectores que se habían repartido el botín económico y político a lo largo de cuarenta años mediante el Pacto del Punto Fijo, sellado luego de la caída del dictador Pérez Jiménez. Modalidad no muy distinta al bipartidismo –a imagen y usanza norteamericana- que en muchas naciones latinoamericanas supuso un remedo de democracia. Para que nada cambie y para que parezca que el pueblo decide.
Por eso, cuando empezaron a cambiar los vientos, cuando la organización popular comenzó a expresar la fuerza y la opinión de los postergados, los mecanismos de reacción se activaron de inmediato. Ante la innegable necesidad del control del Estado sobre el principal recurso económico del país, el petróleo, la imprescindible inversión de prioridades en la asignación de recursos poniendo en el centro al bienestar de las mayorías junto a la potente propuesta de democratización contenida en la Constitución aprobada en 1999, sonaron las alarmas del poder establecido y sus mentores políticos y culturales en los Estados Unidos. Desde entonces, la Revolución Bolivariana ha sufrido un ataque permanente.
LAS TIPOLOGÍAS DE LA GUERRA CONTRA LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA
Al igual que sucede con la violencia, que adopta distintas modalidades, la guerra contra el movimiento popular chavista y sus consecutivas victorias electorales se ha desarrollado combinando distintos planos y tácticas. Es una estrategia multidimensional cuyo propósito es acabar con este importante intento social evolutivo.
LA GUERRA POLÍTICA, UNA GUERRA SOCIOCULTURAL

En los 20 años transcurridos desde la asunción de Hugo Chávez a la presidencia en 1999, el país ha transitado 25 convocatorias electorales, incluyendo elecciones presidenciales, legislativas, constituyentes, regionales, municipales y una iniciativa de revocatoria de mandato. De éstas, el chavismo ha vencido en 23 oportunidades, siendo derrotado en la iniciativa de una nueva reforma constitucional en 2007 y obteniendo la oposición un amplio triunfo en las parlamentarias de 2015.
Los sectores opositores han intentado detener la marea de transformaciones, pretendiendo socavar y derrocar al gobierno mediante golpes de Estado, sabotaje productivo, comercial y financiero, acciones vandálicas de calle (“guarimbas”), boicot electoral, huelgas, revocatoria de mandato, bloqueo legislativo, escalando finalmente a intentos de magnicidio, atentados contra instalaciones civiles y militares y el desconocimiento de la institucionalidad.
El chavismo ha cimentado su fortaleza política en base a la organización, al fuerte arraigo popular con un progresivo aumento de la conciencia política en los sectores postergados y en la unidad cívico-militar. La oposición, fragmentada pero con fuerte apoyo empresarial, de medios privados, de la cúpula eclesiástica y del aparato conspirativo estadounidense, fue recomponiendo parcialmente su fuerza desde los sectores medios y acomodados de la sociedad. Estos últimos, mayormente de ascendencia europea, caracterizados por su admiración hacia el estilo de vida estadounidense y el individualismo como timón de la existencia. En la vereda de enfrente –o mejor dicho, en los barrios periféricos, en los cerros y los lugares donde la comodidad no abunda- emergieron con potencia las reivindicaciones de mestizos, negros y criollos, herederos de la miseria, la segregación y la servidumbre colonial, pero también de la gesta independentista.
La guerra de la oligarquía contra la Revolución Bolivariana es en última instancia una pugna por negar la dignidad e igualdad de derechos para todo ser humano y es el fruto del rasgo violento de perpetuar la imposición de la cultura occidental y blanca como modelo a seguir.
LA GUERRA ECONÓMICA
Paralelamente a la ofensiva política, Venezuela fue objeto de ataque a su economía. Un elemento clave en la agresión ha sido la embestida contra su moneda nacional, el bolívar, que con su pérdida de valor ha arrastrado a los salarios. Como ariete principal se utilizaron portales web como “dolartoday”, operado desde Florida por opositores al gobierno venezolano, cuya referencia teórica es el profesor Steve Hanke, vinculado al ultraconservador Instituto Cato.
La disminución del producto interno bruto (PIB), también es resultado de la caída de los precios del petróleo (ahora en franca recuperación), todo lo cual produjo un achicamiento del mercado interno y el aumento de la desocupación, siendo ello, junto a los bajos ingresos, el principal motor de la emigración.
La expansión del mercado negro, prohibido por ley, produjo una espiral inflacionaria y volvió prácticamente estériles los esfuerzos gubernamentales por equiparar la virulenta agresión monetaria. Al mismo tiempo, las agencias calificadoras elevaron el “riesgo país” sin correspondencia seria con las variables económicas, encareciendo el crédito y produciendo el aumento de la deuda soberana, de por sí exigida por la situación.
A este cuadro se suma la fuga millonaria de divisas por parte de la banca y el sector privado (un “bachaqueo” [1] financiero a gran escala), el terrorismo de la cadena de comercialización con un abusivo aumento de precios, el acaparamiento de productos (la supuesta “carestía”, acentuada por el contrabando de extracción) y la excesiva dependencia del país de la importación de bienes para la producción y el consumo.
A este último factor apunta el bloqueo impuesto por las sanciones unilaterales de los EEUU, como el congelamiento de los activos de la petrolera venezolana en ese país, la prohibición de las compañías estadounidenses de realizar transacciones con la empresa y el asfixiante cerco financiero montado para inhibir la provisión de divisas y la compra de insumos – entre ellos medicinas de primera necesidad. Un reciente estudio (CELAG) calcula la pérdida de los venezolanos por el boicot financiero y comercial (2013-2017) entre 245.000 y 350.000 millones de dólares.
A pesar de esta guerra económica, el gobierno de la revolución bolivariana ha sostenido su compromiso social, manteniendo un 75% del presupuesto invertido en el bienestar poblacional. Numerosos son los logros de la Revolución Bolivariana en el campo de la extensión de los servicios sanitarios, la protección a la ancianidad, la gratuidad educativa, el incremento de la matrícula universitaria, la construcción masiva de vivienda social, la extensión de los servicios públicos, el acortamiento de la brecha digital, la superación del analfabetismo, la garantía de provisión alimentaria, la entrega de tierra al campesinado. Sin contar con una victoria intangible pero primordial, acrecentar la dignidad, la participación y la convicción emancipadora del pueblo.
Vincular la estrategia de demolición económica a los ciclos electorales y a los intentos de una oposición mandatada desde los Estados Unidos para liquidar la Revolución, es sencillo. La correlación es directa.
LA GUERRA MEDIÁTICA Y DIPLOMÁTICA
Cualquier búsqueda de noticias sobre Venezuela en Internet a través de los algoritmos monopólicos de una conocida empresa estadounidense, dará como resultado una catarata de informaciones poco felices. Cualquier comentarista en cadenas televisivas de amplia audiencia, - posición que ostentan no en base a la calidad de sus contenidos sino por la apropiación concentrada de los servicios de radiodifusión-, emitirá su porción de veneno contra el gobierno de Nicolás Maduro, sin investigar, repitiendo tópicos y ocultando la raíz de la coyuntura venezolana y sus propias motivaciones políticas.
Cualquier opositor al gobierno encontrará inmediatamente eco a sus críticas y se presentarán como “prueba testimonial” dramáticos relatos de emigrados, que abundarán en detalles sobre supuestas represiones, manejos tiránicos y las más diversas calamidades. Todo este material que bombardea diariamente a ciudadanos ocupados en quehaceres cotidianos, con poco tiempo para analizar la información en profundidad y contexto, no cumple con las reglas básicas de un periodismo veraz. Es sesgada, no ofrece fuentes contrastadas en proporción equilibrada, ni suficientemente fehacientes. Contiene una clara intencionalidad, idéntica a la que adhiere el cártel de medios internacionales propiedad del capital: demonizar la persona del presidente Nicolás Maduro y desprestigiar a la Revolución Bolivariana, exacerbando sus dificultades y minimizando (u ocultando) sus logros.
En definitiva, los medios de confusión masiva sirven a la insoslayable intención de ponderar las evidentes bondades del sistema capitalista y los países con gobiernos afines, en los que pobreza, escasez, corrupción, delincuencia, manipulación electoral, discurso único, felizmente, son fenómenos superados…
Ya fuera de toda ironía, su objetivo es crear sin pudor alguno la atmósfera para forzar el cambio de gobierno en Venezuela o justificar – si así lo “exigieran” las circunstancias, un derrocamiento violento, dadas las características “perversas” del “régimen”.
Un papel similar cumplen las ofensivas diplomáticas, comandadas desde Washington a través de la OEA, cuyo Secretario General ocupó el vergonzoso papel de llevar adelante una descarnada ofensiva políticamente motivada contra el gobierno constitucional de Venezuela. Actitud violatoria de las normas del derecho internacional, pero consistente con la práctica histórica de ese organismo.
Al mismo tiempo, la ofensiva continental de gobiernos de derecha articulados en el llamado “grupo de Lima” (salvo México, desde la victoria electoral de Andrés Manuel López Obrador) ha sido ariete fundamental para sostener una imagen negativa de Venezuela y su gobierno, cimentada en declaraciones, apariciones en medios, suspensión en organismos de integración como el Mercosur, abandono de la UNASUR, etc.).
A esta cruzada non sancta se han plegado varios gobiernos de una Europa publicitada como civilizada, pero que gobernada por corrientes derechistas y neofascistas, comete a diarios violaciones a los derechos humanos, como dejar que personas se ahoguen en el mar o fomentar guerras a través de la venta de armas. A la arremetida se ha sumado el actual presidente de gobierno de la monarquía parlamentaria española, Pedro Sánchez, quien lejos de adoptar el principio de no intervención, continúa fielmente con el precepto de la corona –aún doscientos años después de la expulsión del imperio- de no aceptar la emancipación plena de América Latina y el Caribe.
Detrás y delante de todo ello está la soberbia de las administraciones estadounidenses, súbditos a su vez, del complejo financiero-industrial-militar que es en realidad el gobierno permanente, el partido único que comanda los destinos de aquel país y que pretende no perder su status de poder mundial dominante.
Sin embargo, a pesar del absurdo estigma de “amenaza a la seguridad nacional de los EEUU”, de la severidad de crecientes sanciones unilaterales, la guerra diplomática no ha conseguido en los estamentos multilaterales, pese a repetido intentos, su objetivo principal: lograr mayorías para condenar al gobierno de Venezuela, abriendo la puerta de ese modo a acciones agresivas avaladas por el consenso internacional.
LA GUERRA PSICOLÓGICA
Venezuela está siendo sitiada, tal como eran asediadas las plazas difíciles de conquistar a lo largo de la historia. Una táctica indispensable de un cerco militar es la guerra psicológica, que apunta a debilitar la confianza en la propia capacidad de defensa para forzar la rendición de la plaza. Entre los objetivos centrales de la asfixia está la criminal intención de dividir a las fuerzas armadas y sumar su apoyo al golpismo, lo que conduciría a una guerra civil y muy probablemente a la partición territorial del país.

Esta guerra psicológica es llevada adelante con el rumor permanente de una “inminente intervención militar”, con el absurdo argumento de la “ayuda humanitaria”. Con el mismo propósito se ha instalado la imagen de un “gobierno paralelo”, reconocido por aliados, en realidad vasallos, de la estrategia de reconquista del suelo venezolano por los cruzados del capital y el imperialismo. En el mismo propósito confluyen traslado de soldados, videos de lanchas desembarcando en playas colombianas, visitas de altos mandos del Comando Sur a Colombia, montajes de carpas y cajas con pomposas etiquetas simulando contener elementos para paliar la “dramática crisis humanitaria”.
No parecen dadas las condiciones de una invasión abierta; un asalto final a la plaza cercada parece, como mínimo, prematuro. El Congreso estadounidense no ha aprobado ninguna intervención de su ejército, no hay consenso en Naciones Unidas, ni en la UE. En Latinoamérica, pese a la adhesión de varios gobiernos a la tentativa de golpe, nadie parece dispuesto a involucrarse en un conflicto armado de efectos terribles y perspectivas de “triunfo” dudosas.
Aún así, la situación es grave. La insensatez, irracionalidad y extremismo de varios de los gobiernos involucrados en la amenaza de guerra, son la variable peligrosa que no puede ser desestimada. Corresponde a los pueblos levantar una ola unánime por la paz y el levantamiento del asedio a Venezuela.
LAS HABITUALES MOTIVACIONES INMORALES
Las motivaciones de esta arremetida en curso contra Venezuela, no son muy diferentes a las que habitualmente conducen a las atrocidades de invadir, colonizar y destruir a otros. Por lo mismo, no admiten justificación alguna.
La codicia de las corporaciones respecto a la posibilidad de capturar y administrar las enormes reservas naturales del país como petróleo, gas, oro, hierro o coltán y su valor estratégico geopolítico son motores centrales de la agresión. A esto se suma la intención de cerrarle el paso al avance de las relaciones comerciales y de inversión entre China, Rusia y América Latina, las que hacen disminuir la hegemonía económica de Estados Unidos y Europa sobre la región.
La Revolución Bolivariana ha dado además un fuerte impulso a procesos de integración solidaria y soberana, los que emergieron como dique de contención a la pretensión estadounidense de determinar la política de la región y su posicionamiento internacional.
Finalmente, se trata de establecer un castigo ejemplarizante y evitar la construcción de alternativas al decadente modelo excluyente del capitalismo, lo cual queda evidenciado en la persecución y proscripción política de liderazgos populares y la progresiva instalación de regímenes represivos de derecha en varios países de la región, funcionales al objetivo mencionado.
PRESENTE Y FUTURO
El imperialismo occidental cree (o quiere hacer creer) que al altivo gobierno de la Revolución le ha llegado la hora. Que es tiempo de que los venezolanos vuelvan al redil de la servidumbre, de la hipocresía moral, del fracaso social, de la política fraudulenta que encarnan los gobiernos detractores de la apuesta revolucionaria.
Buena parte de los gobiernos y los pueblos del mundo no estamos de acuerdo. No somos imparciales, ni ambivalentes. Pensamos más bien que lo que tiende a su fin es un sistema de apropiación violento, tanto en términos objetivos como subjetivos. La intencionalidad de un pueblo se expresa en su soberanía, la posibilidad de construir sociedades más justas se instala sólo a partir de la paz. La paz es condición de equidad y la equidad, condición ineludible de libertad.
Para que haya paz, equidad y libertad, lo que debe caer, más temprano que tarde, es la voracidad de poder imperialista, producto de la violenta y prehistórica ambición de dominar a otros y acumular riqueza en desmedro del bienestar colectivo.

[1] Bachaqueo (de “bachaco”, hormiga culona) es la práctica de contrabandear y revender ilegalmente productos subsidiados.


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