miércoles, 25 de septiembre de 2019

PERÓN Y LA DOCTRINA PERONISTA: VIGENCIA EN LA TERCERA GUERRA MUNDIAL DE A TROZOS


Por Miguel Ángel Barrios, 
septiembre 2019


Se ha realizado en la Universidad Nacional de Rosario-UNR- a través de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales mediante la prestigiosa Cátedra Libre “Juan Domingo Perón ” dirigida por el filósofo del peronismo el Dr Roy Williams el pasado 19 de Setiembre la Primera Jornada Federal de Teoría Política del Peronismo “Estado, Gobierno y Comunidad” con la asistencia de reconocidos académicos y ante la presencia de un numerosa cantidad de alumnos, profesionales académicos y dirigentes sociales y políticos en un sentido amplio.

Aproveché tan importante Congreso que me tocó cerrar para exponer sobre las dimensiones de la Doctrina peronista.
Dijimos que apelabamos a la categoría de Doctrina como lo hiciera Perón, entendiendo a la misma como un sistema de ideas dinámicas teórico práctico que busca brindar respuestas a las tensiones de la época histórica. Por lo tanto rehuimos al concepto de Ideología, que en última instancia pretende subordinar  la realidad a dogmas absolutos.
La doctrina es hija de la estrategia y táctica a que le exige la época.
Podemos distinguir cuatro dimensiones para aprehender la doctrina peronista que está por supuesto indisociablemente ligada al pensamiento y la acción de Juan Domingo Perón.
Perón no nace el 17 de octubre, sino que él mismo es hijo de un largo itinerario histórico en lo personal. Su juventud fue marcada por la revolución mexicana, la revolución rusa y principalmente por la primera guerra mundial. Además es integrante de la primer promoción(1913) de la currícula de los planes prusianos en el Colegio Militar, a tal punto que Perón fué alumno del Barón del Goltz y gran teórico de la “Nación en Armas”.
Retomando las variables de una Doctrina Política encontramos como decíamos cuatro variables o dimensiones:

-Concepción histórica o dimensión genética
-Un paradigma u objetivo estratégico
-Una metodología
-Una imagen del adversario

La concepción histórica tiene que ver que la política es la continuación de una lucha lejana y para Perón, el peronismo representa la continuación de las luchas continentales de los Libertadores San Martín y Bolívar. En el fondo la lucha de los Libertadores por la independencia definitiva era central para Perón.
El paradigma u objetivo estratégico de Perón lo constituía: los Estados Unidos de Sudamérica.
Para Perón la capacidad del conductor no pasaba por el intelecto sino por la capacidad de anticiparse al devenir y cabalgar la historia desde nosotros mismos. Por eso Doctrina y no Ideología, ya que esta última busca someter la realidad a su dogma.
Perón concebía a la historia desde un determinismo marcado por la los paradigmas tecnológicos
Perón es un hijo de la segunda revolución industrial.
Para Perón la historia es una constante evolución de integraciones de menor a mayor.
Del clan a la tribu, de la tribu al Estado feudal, del Estado feudal, del Estado Feudal al Estado Nacional y del Estado Nacional al Universalismo, pero pasar por el continentalismo desde nuestra identidad. Y ese continentalismo era y es la garantía para un Estado de mantener su independencia.
La metodología de un movimiento nacional y popular pasa por liberar al pueblo continentalmente  para ir inmediatamente por la independencia definitiva.
La industrialización, la democracia social participativa y la integración, bajo la dinámica nacional de la Comunidad Organizada. Esto es la innovación como sistema social del peronismo.
Y como sistema político la conducción centralizada, el Estado descentralizado y las organizaciones libres del pueblo, darán dinamismo a la consolidación de la Nueva Argentina.
La imagen del adversario para Perón era la Sinarquía, es decir todo actor visible o invisible que boicotee el camino hacia el paradigma u objetivo estratégico.
Es interesante el discurso del 10 de junio de 1944 sobre “El significado de la Defensa Nacional” que Perón pronunciará porque aquí aparece nítido la Defensa Nacional como un concepto integral y movilizador del pueblo, la tecnología, el ethos militar de concebir a la Defensiva Nacional como un bien común estratégico de preservación de nuestro capital tangible e intangible

En un mundo donde la tercera guerra mundial de a trozos se vuelve una realidad al decir del Papa Francisco, en un sistema mundial donde las ideologías y los istmos caen a pedazos, en una globalización interdependiente y asimétrica que va conduciendo al sistema mundo a un “orden’ multipolar multicivilizacional y desoccidental y dónde la humanidad está atacada de diversas formas entre ellas la peor de las discriminaciones “la racial”, la Argentina no tiene otro camino que volver a Perón desde un repensar político estratégico del hoy, pero partiendo de Perón. El humanismo popular y cristiano de las veinte verdades recupera la dimensión ética y espiritual del hombre argentino, que el último Perón ya lo vió erosionado.
De lo contrario no habrá hoja estratégica y será un fracaso más.

Pero en la hora que la Argentina necesita existir volver a Perón significa ir un más allá del conductor pero partiendo de él.
Este fue el objetivo de estas pequeñas pero necesarias y urgentes reflexiones.

Es a todo o nada, y Perón se vuelve central en el destino de la Argentina y de Nuestra América


Iciar Recalde en Paraná


jueves, 19 de septiembre de 2019

El "bebe" Cooke y la lucha por la liberación nacional. Apuntes sobre la lucha revolucionaria en el peronismo.


Por Juan Godoy*, septiembre 2019


Hoy, 19 de septiembre se cumple un nuevo aniversario del fallecimiento de uno de los más importantes militantes del peronismo revolucionario (en 1968), a saber: John William Cooke. Solo tenía 47 años. El 16 de septiembre, pero 13 años antes (en 1955) se produce el golpe de estado que deja inconclusa la Revolución Peronista. Dos meses antes, en junio, los aviones con la consigna “Cristo Vence” descargaban el odio oligárquico sobre el pueblo argentino. Ese día, John William Cooke; que había sido joven diputado (contaba 26 años) del bloque peronista en el primer periodo presidencial de Perón, desde donde había defendido la política nacional desarrollada por Perón, como las diferentes nacionalizaciones, la Reforma Constitucional del ’49 (criticando la liberal del ’53), la expropiación del diario “La Prensa”, y demás conquistas económicas, sociales, políticas y culturales, sin dejar de criticar los proyectos que pensaba no iban en esa línea como con las Actas de Chapultepec (expresión del panamericanismo), o más tarde (sin ser diputado) los acuerdos petroleros con la California; se parapeta detrás de un monumento y descarga varios cargadores sobre la canalla oligárquica[1]. Salvador Ferla afirma que el 17 de octubre de 1945, se relaciona con el golpe del ’55, y los fusilamientos de junio del ‘56, “esa misma noche del 17 se la tiene jurada al pueblo. Esa misma noche la oligarquía empezará a soñar con la hora de la impunidad para la venganza” [2].
Cooke, cuyo padre (de filiación radical) había sido Ministro de Relaciones exteriores entre 1945 y 1946, una vez producido el golpe, será el primero en establecer contacto con Perón, y en colocarse en la “trinchera” para dar comienzo a la Resistencia Peronista. La osadía le costará la cárcel, la tortura, simulacros de fusilamiento toda una noche por parte de los “comandos civiles” luego del levantamiento de Valle y Tanco, el frío duro del tétrico penal de Ushuaia (reabierto por “los democráticos libertadores”), el exilio (luego de una espectacular fuga del Penal de Río Gallegos hacia Chile), y como contrapartida ser designado delegado, y heredero del General Perón. Cooke se interesó largamente por la formación de cuadros, así dejó varios escritos, cartas, artículos en periódicos, etc. Nos interesa resaltar aquí, algunas consideraciones de “El Bebe” acerca de la cuestión nacional y de la lucha revolucionaria en nuestro país.
En 1959, dicta una conferencia en una Congreso en donde aborda la cuestión de la liberación nacional (la misma es editada bajo el nombre “la lucha por la liberación nacional”[3]). Sostiene allí que las rebeldías individuales de la resistencia deben canalizarse en una coordinación que permita encauzarlas hacia un proceso de liberación nacional. Este proceso de liberación solo puede darse dentro del peronismo (aunque no es exclusivamente éste el que lo tiene que llevar a cabo). Es necesaria una gran movilización y organización profunda de las masas populares. Afirma Cooke aquí algo que es central para nosotros, el planteo para la lucha debe partir del conocimiento de nuestra realidad como una semi-colonia, que a su vez es parte de un Continente (latinoamericano) que también es semi-colonial. El enfrentamiento principal entonces no es democracia vs. autoritarismo, o bien izquierda vs. derecha, sino más bien el dilema es Nación-Pueblo vs. la unidad oligárquico-imperialista.

 A partir de este reconocimiento de nuestra condición semi-colonial, donde somos independiente y plenamente soberanos “en los papeles”, pero que la situación real dista de ser de plena soberanía por la dependencia e injerencia del imperialismo en el país, es que Cooke sostiene que la lucha por la liberación nacional en la Argentina, debe ser anti-imperialista. Nos dice que hubo una generación (la del 900) donde está Manuel Ugarte que se basó en un anti-imperialismo romántico, y luego se pasó a un anti-imperialismo parcial, inorgánico, y sentimental de Yrigoyen (un nacionalismo defensivo que no propugnaba la industrialización), para que más tarde, con el peronismo se pasara por primera vez a un anti-imperialismo práctico, formado por un coherente apoyo de las masas trabajadoras. Establece Cooke en el “Informe a las bases”: “la verdad es que esa antinomia “peronismo-antiperonismo” es la forma concreta en que se da la lucha de clases en este periodo de nuestro devenir”[4]
De esta forma, la cuestión social y la cuestión nacional aparecen indisolublemente unidas. Una no se puede resolver sin la otra. Afirma Cooke, unos meses más tarde de haber defendido la revolución cubana, con las armas en la mano, de la invasión yanqui: “la liberación nacional y la revolución social son un todo indivisible, porque la lucha emancipatoria es tarea de las masas e importa liquidar las instituciones de privilegio para sustituirlas por las de una sociedad sin verdugos ni sacrificados”[5].
De ahí también que Cooke nos hable de la necesidad de integrar la teoría con la práctica. Estos polos están intrínsecamente unidos en la lucha revolucionaria. Disociados sería un exceso, ya sea de teoría o de práctica. Dice Cooke, luego del retorno fallido del General Perón bajo el gobierno fraudulento de Illia, “la teoría es necesaria (…) los burócratas creen que la política es puro pragmatismo, y como ellos son los empíricos por excelencia, también se creen los más altos políticos; la teoría es extraña o exótica, como dicen repitiendo las consignas oligárquicas. No ven que la acción y la práctica no son categorías independientes sino partes indivisibles de la lucha revolucionaria. No ven que la acción es conocimiento revolucionario que se sustenta a sí mismo, separado de la acción. La lucha revolucionaria es acción enriquecida por el conocimiento; compenetración de la realidad”[6]. La indigencia teórica, piensa Cooke, trae errores estratégicos.
El “bebe” arremete contra la burocracia, contra los aduladores y aplaudidores. Ortega Peña y Duhalde argumentan al respecto que no es la burocracia para Cooke un conjunto de hombres más o menos ineficaces, es más bien en lo interno del movimiento una conducción sin política de fines, una conducción sin una política de poder[7]. La burocracia es la negación de lo revolucionario, es la incapacidad de comprender concebir o ejecutar una política revolucionaria, “no puede imaginar lo que es una política revolucionaria porque se maneja con los mismos valores y conceptos que la minoría contra la cual tiene que hacer la revolución”.[8] Profundiza la cuestión Cooke al no considerar burócrata meramente a un sujeto que ocupe un cargo ya sea político o sindical, e incluso se aleja de tesis puritanas que están en contra de utilizar las ventajas que puede otorgarle esos estatus, tampoco es la deshonestidad lo que condena (el burócrata puede o no ser deshonesto), así “lo burocrático es un estilo en el ejercicio de las funciones o la influencia. Presupone, por lo pronto, actuar con los mismos valores que el adversario, es decir, con una visión reformista, superficial, antitética a la revolucionaria”[9].
Algunos querrán a partir de estas críticas, y de otros escritos y acciones de Cooke ver a un personaje que propone la violencia armada como único método de lucha, pero bien anota Aritz Recalde a partir del análisis de las Correspondencia Perón-Cooke que “a Cooke muchas corrientes del pensamiento lo caratulan como intelectual izquierdista e inspirador de la militarización constante de la lucha política argentina (…) Por el contrario, creemos que Cooke era consciente de la necesidad de articular la lucha política y cultural de masas con la acción militar, para no caer en belicismos y en distanciamientos del pueblo”.[10]
 Cooke rechaza una invitación que le hicieran Eduardo Luis Duhalde, Rodolfo Ortega Peña, Hernández Arregui y Ricardo Carpani, entre otros a formar parte de el grupo CONDOR, que en sus bases se proclamaba marxista. El “bebe” declina la invitación considerando que la pública adhesión al marxismo hará que no tengan injerencia en las masas (quizás sí, como otros grupos, en el ámbito universitario). No obstante, su biógrafo, Norberto Galasso sostiene que la concepción de Cooke “está centrada, pues, en la construcción de un partido clasista –“peronismo obrero”, “peronismo revolucionario” o como quiera llamárselo- para erigirlo en conducción de un frente único anti-imperialista cuya lucha por la Liberación nacional apuntará hacia el socialismo”[11].

Para finalizar, sostenemos que “el bebe” Cooke apunta a la construcción de herramientas teórico-prácticas para la lucha por la liberación nacional, y lo hace desde y para los países semi-coloniales, oprimidos por el imperialismo. No buscará teorías exóticas, ni caminos extraños a la capacidad creativa de las masas argentinas (que afirma: son peronistas). No se perderá en “modas intelectuales”, busca transformar la realidad. Apunta a la conformación de una posición nacional que, en sus palabras, “es aquella capaz de plantear originalmente la revolución sin trasladar mecánicamente conclusiones que fueron válidas en otro cuadro histórico social; a nadie se le ocurre que tenga que ser una construcción hecha con elementos conceptuales surgidos como productos nativos. Lo que hace que una ideología sea foránea, extraña o exótica, antinacional, no es su origen sino su correspondencia con la realidad nacional y sus necesidades”[12].

        *Sociólogo, Universidad de Buenos Aires (UBA)

[1] Galasso, Norberto. (2004). Cooke. De Perón al Che. Una biografía política. Buenos Aires: Nuevos Tiempos.
[2] Ferla, Salvador. (2007). Mártires y verdugos. La insurrección de valle y los 27 fusilamientos. Buenos Aires: Peña Lillo (Continente), página 23.
[3] Cooke, John William. (1959). La lucha por la liberación nacional. Reproducido en Cooke, John William. (2009a). Duhalde, E. L. (Comp.). Obras Completas. Peronismo y revolución. Apuntes para la militancia. La lucha por la liberación nacional/Informe a las bases. Tomo V. Buenos Aires: Colihue.
[4] Cooke, John William. Peronismo y revolución. El peronismo y el golpe de estado. Informe a las bases. Reproducido en ibídem, página 81.
[5] Cooke, John William. (1961). La campaña oligárquico-imperialista en la actualidad. La Habana, agosto de 1961. Reproducido en Cooke, John William. (2009b). Duhalde, E. L. (Comp.). Obras Completas. Artículos periodísticos, reportajes, cartas y documentos. Tomo III. Buenos Aires: Colihue, página 72.
[6] Cooke, John William. El retorno de Perón. Reproducido en Cooke, John William. (2009a). Duhalde, E. L. (Comp.). Op. Cit., página 197.

[7] Ortega Peña, Rodolfo y Duhalde, Eduardo Luis. Prólogo a la edición de 1973 (ed. Schapire) de Apuntes para la militancia. Reproducido en ibídem.
[8] Cooke, John William. Apuntes para la militancia. En Ibídem, página 259.
[9] Cooke, John William. Peronismo y revolución. El peronismo y el golpe de estado. Informe a las bases. Reproducido en ibídem, página 23.
[10] Recalde, Aritz. (2009). El pensamiento de John William Cooke en las cartas a Perón. 1956-1966. Buenos Aires: Nuevos Tiempos, página 109.
[11] Galasso, Norberto. (2004). Op. Cit., página 249.
[12] Cooke, John William. Peronismo y revolución. El peronismo y el golpe de estado. Informe a las bases. Reproducido en ibídem, página 155.
  
Bibliografía
Cooke, John William. (2009a). Duhalde, Eduardo Luis (Comp.). Obras Completas. Peronismo y revolución. Apuntes para la militancia. La lucha por la liberación nacional/Informe a las bases. Tomo V. Buenos Aires: Colihue.
Cooke, John William. (2009b). Duhalde, Eduardo Luis (Comp.). Obras Completas. Artículos periodísticos, reportajes, cartas y documentos. Tomo III. Buenos Aires: Colihue.
Ferla, Salvador. (2007). Mártires y verdugos. La insurrección de valle y los 27 fusilamientos. Buenos Aires: Peña Lillo (Continente).
Galasso, Norberto. (2004). Cooke. De Perón al Che. Una biografía política. Buenos Aires: Nuevos Tiempos.
Recalde, Aritz. (2009). El pensamiento de John William Cooke en las cartas a Perón. 1956-1966. Buenos Aires: Nuevos Tiempos

El Senado de la Nación rindió homenaje a Juan Pablo Labake





En una sesión presidida por el senador Federico Pinedo, y por iniciativa del senador por San Juan Dr. José Rubén Uñac, el Senado de la Nación rindió un homenaje a Juan Pablo Labake, expresando su pesar por su fallecimiento.


martes, 17 de septiembre de 2019

Peronismo universitario 1946 - 1955



 Ernesto Villanueva y Aritz Recalde, mayo 2019


Contexto político y cultural de surgimiento del peronismo
Juan Domingo Perón accedió a la Presidencia luego del triunfo electoral del 24 de febrero del año 1946. El instrumento político que lo llevó a la primera magistratura se compuso de un entramado pluriclasista, pluripartidario y pluriideológico.
El Justicialismo canalizó históricas demandas sociales y culturales de los trabajadores, entre las cuales se destacó el ingreso gratuito e irrestricto a la universidad consagrado en noviembre del año 1949. Además, se creó la Universidad Obrera Nacional, orientada a favorecer el ingreso de los hijos de la familia trabajadora. El pujante empresariado nacional requería nuevas demandas de capacitación y de formación profesional y en la etapa se impulsaron las disciplinas tecnológicas y las líneas de investigación ligadas al nuevo patrón de desarrollo industrial.
El Justicialismo organizó una estructura partidaria con miembros de distintos orígenes ideológicos. Ya desde 1943, Perón entabló un vínculo con dirigentes del socialismo y miembros de esa fuerza participaron en la creación del Partido Laborista que fue un instrumento fundamental de la campaña electoral. Los socialistas Atilio Bramuglia y Ángel Borlenghi ocuparon la titularidad de la Cancillería y del Ministerio del Interior desde 1946. Además de dirigentes originarios de la izquierda, del Partido Independiente (conservadores) y de sectores nacionalistas, el peronismo integró a un importante grupo de miembros de distintas corrientes de la Unión Cívica Radical (UCR).  El Vicepresidente de Perón desde 1946, Hortensio Quijano, fundó la UCR Junta Renovadora (UCR-JR) y con este sello alcanzaron la banca de la Cámara de Diputados de La Nación 27 legisladores. Se sumaron al Justicialismo otros 10 diputados de distintas corrientes internas del radicalismo, en un bloque partidario compuesto de 109 miembros (CEHP 2019). Un grupo de radicales de FORJA ocupó lugares importantes de la administración de la Provincia de Buenos Aires (Godoy 2015).
Es interesante remarcar que al momento de tratar el Proyecto de Ley Universitaria en 1947, representaron al Justicialismo varios diputados de origen UCR-JR. Dichos legisladores eran docentes y académicos como Raúl Bustos Fierro (UCR-JR Córdoba), José Luis Moreno (UCR-JR Mendoza), Ricardo Guardo (UCR-JR Capital Federal) o Leonardo Obeid (UCR-JR Córdoba). Estos radicales tuvieron una influencia fundamental en la organización universitaria de la etapa, que adquirió marcados rasgos reformistas. 
El peronismo fue un movimiento pluri-ideológico y lo integraron católicos, judíos, musulmanes y dirigentes marxistas y agnósticos. Esta diversidad estuvo estrechamente vinculada a la estratificación social de la Argentina, edificada con la afluencia de inmigrantes de diversas comunidades étnicas y nacionales. Tal cual documentó Raanan Rein, el peronismo protagonizó una experiencia de asimilación cultural sumamente exitosa (Rein 2007 y 2018). Si bien la iglesia católica aumentó su influencia en el área educativa ya desde los años treinta, las seis universidades argentinas[1] durante el peronismo mantuvieron su condición de instituciones con una amplia pluralidad religiosa, étnica y partidaria (Recalde 2016) (Puiggrós 1993) (Dercoli 2014).

La política nacional ingresa a la universidad
La Revolución de 1943 y el posterior ascenso del peronismo dividió a todas las fuerzas partidarias y la disputa política nacional se trasladó al seno de las universidades. Uno de los escenarios de la disputa fue la campaña electoral de 1946, en la cual se movilizaron docentes y estudiantiles en ambas expresiones electorales. La FUA y las federaciones de Buenos Aires y del Litoral integraron las columnas de la Unión Democrática y encumbradas autoridades académicas firmaron una solicitada auspiciando la detención de Juan Perón y el traspaso de poder a la Corte Suprema de Justicia. 
En el contexto del debate de la Ley Universitaria del año 1947 se produjeron fuertes debates y acusaciones cruzadas que revelaron el alto grado de politización de la Educación Superior que el peronismo no inventó, pero que innegablemente potenció. Hubo profesores y estudiantes de origen e ideario radical y socialista en ambos espacios políticos, aunque las conducciones de la UCR y del Partido Socialista se manifestaron en pública oposición a Perón. Por ejemplo, en el recinto de la Cámara de Diputados el radical Alfredo Calcagno cuestionó la vinculación con el conservador Patrón Costas que tenía el interventor de la UNLP de 1944, Ricardo Labougle. El dirigente justicialista originario de la UCR- JR, Eduardo Colom, le respondió acusándolo de que los rectores universitarios concurrieron a un banquete con el embajador de los EUA, Spruille Braden (Sesiones Cámara de Diputados 1947: 702). 
Durante la etapa se crearon  nuevas agrupaciones y el oficialismo impulsó la Confederación General Universitaria (CGU), la Agremiación del Profesorado Universitario (ADA) y la Confederación General de Profesionales (CGP), que oficiaban como la contracara de la Federación Universitaria Argentina (FUA) y de los Colegios Profesionales ligados directamente a la oposición partidaria nacional.
Esta situación derivó en renuncias, cesantías docentes y en enfrentamientos entre los grupos identificados con el oficialismo y con la oposición. Las tensiones en la universidad de 1946, fueron análogas a las disidencias de la UCR con los conservadores de Córdoba en el año 1918.  La diferencia entre ambos procesos es que el peronismo supuso una continuidad mayor con la institución reformista[2], a diferencia de esta última tradición que rompió más tajantemente con las autoridades y con los académicos anteriores al radicalismo (Recalde 2016).

Si bien esa disputa malgastó esfuerzos y conllevó a que valiosos académicos[3] se alejaran de la universidad, no impidió el desenvolvimiento de un proyecto científico y tecnológico sumamente importante para la institución hasta nuestros días. Lamentablemente para el país y para la comunidad académica en particular, esta lucha entre partidos nacionales y corrientes universitarias siguieron y se radicalizaron durante el periodo y culminaron en el golpe de Estado de 1955 que expulsó a numerosos profesores[4] y autoridades de las universidades. Incluso, el estatuto de la UBA de 1956 estableció la prohibición de la cátedra para quienes se identificaran con el peronismo.   

Los Planes Quinquenales y la Constitución Nacional de 1949
“La enseñanza impartida hasta el presente ha tenido un carácter enciclopedista, y nosotros debemos ir a la especialización. Hacen falta especialistas y no los hay (…) La mejor colaboración que pueden prestar los profesores al Plan Quinquenal es estudiándolo para ver cuáles deben ser las especializaciones a crearse”. Juan D. Perón año 1947

Una de las características centrales del justicialismo fue que planificó las políticas del Estado. En varios aspectos, esta voluntad entraría en colisión con una tradición que no percibía la necesidad de un diálogo permanente entre necesidades nacionales y formación académica, producto de una visión profesionalista estrecha. 
El Gobierno Nacional sancionó el Primer Plan Quinquenal (1947-1952) que incluyó once metas generales para la universidad y un proyecto de ley para su regulación. La iniciativa adjuntó una “exposición de motivos”, en la cual la nueva fuerza política reivindicó el legítimo derecho a regular la vida académica. El documento consideró necesario vincular más estrechamente el desarrollo nacional y la ciencia. Entre otras metas, el Plan Quinquenal contempló extender la dedicación exclusiva de los docentes y su ingreso por concurso. Proyectó establecer la gratuidad de los estudios y crear un sistema de becas, entre otros temas fundamentales en los que había acuerdo entre oficialismo y oposición.
En el año 1949 se sancionó una nueva Constitución Nacional. Por primera vez en la historia de la Argentina, la Carta Magna incluyó la autonomía[5] de las universidades cuyos alcances serían determinados “dentro de los límites establecidos por una ley especial que reglamentará su organización y funcionamiento”. La Constitución estableció que “El Estado encomienda a las universidades la enseñanza en el grado superior, que prepare a la juventud para el cultivo de las ciencias al servicio de los fines espirituales y del engrandecimiento de la Nación y para el ejercicio de las profesiones y de las artes técnicas en función del bien de la colectividad”. Se crearon “regiones universitarias” y se mandató a la institución a  organizar los conocimientos universales” y a “profundizar el estudio de la literatura, historia y folklore de su zona de influencia cultural, así como a promover las artes técnicas y las ciencias aplicadas con vistas a la explotación de las riquezas y al incremento de las actividades económicas regionales”.
La Constitución incluyó “cursos obligatorios y comunes” tendientes a la formación política de los egresados, que tenían que adquirir “conciencia de la responsabilidad que debe asumir en la empresa de lograr y afianzar los fines reconocidos y fijados en esta Constitución”.
La nueva Carta Magna modificó el esquema de los cinco ministerios incluidos en la Constitución de 1853. Gracias a esta reforma, en el año 1949 se creó el Ministerio de Educación de la Nación como un desprendimiento del de Justicia e Instrucción Pública. Con el flamante organismo y conjuntamente con el Consejo Nacional Universitario, integrado por los rectores de las universidades nacionales, instituido en 1947, el Estado propendió a reorganizar y a reglamentar la cultura, la ciencia y la investigación de las Casas de Altos Estudios. La nueva cartera educativa empezó a definir estándares y a regular con mayor exactitud el funcionamiento del conjunto universitario. Se instauró la asistencia obligatoria de los alumnos, el monopolio de la emisión de títulos habilitantes, se coordinaron los planes de las carreras vinculadas y se homologaron condiciones de admisión, de equivalencias y de tipos de ingreso. Se regularon los mecanismos de entrada a la enseñanza por concurso y se instauraron las Carreras Docentes, tendiendo a conformar un sistema más integrado de Educación Superior (Ministerio de Educación de La Nación 1952: 30-31). La etapa estuvo caracterizada por la implementación de grandes programas de obra pública en todas las universidades de la Argentina.
En el año 1952 se aprobó el Segundo Plan Quinquenal (1953-1957) que postuló ocho grandes metas universitarias, entre las que se destacaron la de formar profesionales con, “responsabilidad social y plena conciencia de que están obligados a servir al pueblo”; la de consolidar una educación “gratuita, eminentemente práctica y especializada”;  avanzar en la implementación de la dedicación exclusiva de los docentes; abrir centros universitarios en todo el país; incluir de manera obligatoria “cursos para posgraduados” y entablar una “vinculación permanente con el mundo a fin de mantener el nivel de enseñanza universitaria”. El Plan propuso que las universidades asesoraran al Gobierno Nacional.
Sobre estas bases, la planificación gubernamental puntualizó que el Estado aseguraría el ingreso a todos los aspirantes y que las instituciones tenían que incluir a 200.000 alumnos al año 1957 (un 100% más que en 1951). El Segundo Plan Quinquenal contempló la apertura de las Facultades Obreras creadas por la ley 13.229/48.
La planificación incluyó un apartado específico de “investigaciones científicas y técnicas”. La iniciativa proponía formar investigadores con conciencia social, “exaltando el valor de su misión en la comunidad y protegiéndolos mediante una adecuada legislación”. La conducción de la política científica estaba a cargo del flamante Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICyT), institución ignorada posteriormente como real antecedente del actual CONICET.

El nuevo modelo económico y a la Universidad Obrera Nacional
El peronismo fue el primer gobierno argentino que postuló el objetivo de la industrialización como causa nacional. Si bien a partir de la Primera Guerra mundial el país sustituyó importaciones y proliferaron las fábricas, desde 1943 y con más fuerza en 1946, esta tendencia se integró a un programa planificado de desarrollo. El Justicialismo bautizó a la meta de la industrialización como “independencia económica”. El proyecto quedó formulado en los tres grandes documentos que ya mencionamos, el Primer y Segundo Plan Quinquenal y la Constitución del año 1949 que en su preámbulo introdujo la “irrevocable decisión” de conformar una “Nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana”.
En una gran síntesis, la independencia económica suponía:
-          Una amplia participación estatal en la economía. La Constitución declaró de propiedad estatal a los servicios públicos, a los minerales, a las caídas de agua, a los yacimientos de petróleo, de carbón y de gas. El comercio exterior quedaba en manos del Estado (Artículo 40 CN).
-          Un apoyo a la actividad económica de capital nacional y de aquella orientada al mercado interno. La Constitución declaró la “función social” de la propiedad privada y fijó que el “capital debe estar al servicio de la economía nacional” y “Sus diversas formas de explotación no pueden contrariar los fines de beneficio común del pueblo argentino” (Artículos 38 y 39 de la CN).
-          Un desarrollo de la industria que fue conceptuada como el principio fundamental del nacionalismo. Los Planes Quinquenales proyectaron en el tiempo las metas de la industria liviana y pesada y programaron la edificación de una infraestructura material y científica para su efectiva realización. 

Con estos principios ideológicos ordenadores, a partir de 1944 se nacionalizaron el Banco Central, los depósitos bancarios y el comercio exterior (Instituto Argentino de Promoción del Intercambio). Se fundaron los bancos Industrial e Hipotecario Nacional, entre otros instrumentos gubernamentales que destinaron los excedentes financieros y agropecuarios al desarrollo productivo y social argentino. Tal cual demostraron investigaciones recientes, durante la década de 1945 a 1955 se produjo un crecimiento del PBI y un avance de la producción manufacturera. Esta dinámica favoreció el fortalecimiento de actividades de alto contenido de valor agregado y científico como la metalmecánica o la producción de una industria de línea blanda (Rapoport 2010) (Basualdo 2006). 
Para acompañar este proceso económico, el gobierno impulsó la investigación aplicada desde la Dirección General de Fabricaciones Militares creada en 1941 por iniciativa de Manuel Savio. El Justicialismo potenció la labor científica de las Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado (1951-52) y de la Sociedad Mixta Siderúrgica Argentina (1947). Fueron sumamente importantes las tareas de investigación del Instituto Antártico (1951), de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA 1950) o del CONICyT.
Tal cual adelantamos, la política universitaria integró un apartado específico en los Planes Quinquenales y entre su metas centrales estaba la de acompañar la incipiente industrialización. En 1944 se crearon la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional (CNAOP - Decreto 14.538/44 y ley 12.921/46) y la Dirección General de Enseñanza Técnica (Puiggrós 1993: 258-278).
La gratuidad universitaria proyectada desde 1947 iba en el sentido de masificar la institución y de formar a los nuevos profesionales requeridos por una economía en crecimiento.
Un capítulo aparte supuso la creación de la Universidad Obrera Nacional (UON). La institución tenía la finalidad de formar profesionales de origen trabajador, de consolidar un equipo docente formado en talleres, de asesorar a la industria y de promover investigaciones aplicadas a la industria, entre otras. Los egresados obtendrían el título de ingenieros de fábrica. Cabe destacar el enorme parentesco de esta Universidad con el Instituto Politécnico Nacional mexicano, creado durante la gestión de Lázaro Cárdenas.
La UON fue la primera gran experiencia argentina de regionalización[6] universitaria. La iniciativa fue largamente debatida en varias sesiones legislativas y finalmente aprobada por la ley 13.229 de 1948. Sus distintas sedes impulsaron carreras y líneas de investigación propias de cada distrito en el cual se instalaron las Facultades Regionales. Inicialmente, se crearon unidades académicas en Capital Federal, Santa Fe, Rosario y Córdoba. Poco tiempo después, se fundaron las regionales de Bahía Blanca, La Plata, Mendoza, Avellaneda y Tucumán.
El diputado de la UCR Luis Dellepiane se opuso en el Parlamento a la creación de la UON, argumentando que no podía impulsarse una educación de “clase” y que sería más oportuno incluir las nuevas demandas técnicas en las universidades ya existentes. En su óptica, a la UON le faltaba formación “cultural y humanística” (Sesiones Cámara de Diputados 1948: 1981-1986).  Un argumento similar adujo el radical Gabriel del Mazo el 22 de julio y manifestó que a la UON no le interesaban los “motivos de la educación humana (...) cuando la técnica usurpa para si la totalidad, se vuelve de hecho un totalitarismo”.
El justicialista Ricardo Guardo (UCR-JR) replicó la crítica del bloque de la UCR y en su opinión los “representantes obreros” en la Cámara de Diputados le otorgaban “significado social” a la propuesta y la justicia social era la “base, nervio y doctrina de nuestra conducta y de nuestra orientación”.  Destacó que era necesario consolidar una “conciencia técnica nacional”, sin la cual no podríamos superar el rol de “zona agropecuaria” en el cual nos ubicó el “capitalismo internacional”. Tomando el modelo histórico norteamericano, Guardo puntualizó que sería “fatal para nosotros mantenernos ajenos a la realidad mundial sin que la tecnología forme parte del patrimonio cultural de nuestro pueblo”. En su opinión y a diferencia de Luis Dellepiane, creyó que las asignaturas de geografía e historia incluidas en los Planes de Estudio de la UON, les daban a los estudiantes una clara visión humanista (Sesiones Cámara de Diputados 1947: 1986-1993). 

El Peronismo y la Reforma de 1918
Tal cual ya mencionamos, el modelo universitario del Justicialismo fue formulado y defendido en el recinto por diputados de origen radical y reformista. En dicho contexto parlamentario, Ricardo Guardo sostuvo que Hoy somos nosotros quienes vamos a dar la nueva interpretación del viejo y auténtico anhelo de la universidad argentina, ya que los continuadores de 1918 han encallado la nave” (Sesiones Cámara de Diputados 1947: 716). El diputado puntualizó que “La universidad se pone a tono en un movimiento integral que abarca todas las manifestaciones de la vida nacional. Y es el gobierno, señores diputados, el que pone la fuerza del Estado a disposición de la reforma y democratiza la universidad, terminando con su vieja oligarquía. Esa historia de ayer se repite hoy. La chusma de ayer son los descamisados de hoy, que se encuentran en la misma tarea (…) pues por más puros que puedan haber sido los ideales del 18, la verdad es que su aplicación práctica, los resultados no han sido tan halagüeños como se esperaba” (Sesiones Cámara de Diputados 1947: 713-714). 
Leonardo Obeid (UCR-JR) detalló que “ha llegado la hora de cumplir con la reforma, no aniquilándola, como pretendieron sus enemigos, sino realizándola e incorporándola al esfuerzo ordenado de la Republica” (Sesiones Cámara de Diputados 1947: 698). 
Héctor Cámpora (Partido Laborista de Provincia de Buenos Aires) fue terminante al afirmar con orgullo que él era reformista, que en su juventud había ocupado un cargo directivo en la Federación estudiantil de Córdoba y que desde la conducción del Centro de Estudiantes había bregado activamente por el triunfo de una “conciencia que se revelaba contra injustos privilegios de los que usufructuaba una clase que acaparaba las cátedras”. Desde su punto de vista, la propuesta del Justicialismo no era anti reformista sino que, por el contrario, retomaba su ideario y “traduce los sentimientos de la revolución abriendo las puertas de todas las facultades a la juventud, cualquiera sea su origen, raza o ideología en la vida ciudadana” (Sesiones Cámara de Diputados 1947: 763). 

Accede al texto completo en la REVISTA PENSAMIENTO UNIVERSITARIO

lunes, 16 de septiembre de 2019

Qué pueden hacer los militares en la emergencia alimentaria


Pablo Anzaldi, 14 de septiembre de 2019


En nuestra República Argentina millones de personas pasan hambre y frío noche tras noche. En las ciudades y los pueblos, a lo largo y ancho de la patria, miles y miles de personas viven en las calles. El porcentaje de niños hambrientos y pobres es del orden del 50%. Esta terrible situación que afecta a millones de personas es consecuencia de la acción de un gobierno entreguista, inepto y manipulador, al servicio exclusivo de los sectores más concentrados de poder. La insensibilidad social y el desprecio a los sentimientos patrios se conjugaron en una particular modalidad política: nunca como en estos últimos años se hizo un esfuerzo tan sostenido para borrar la memoria y la identidad histórica de los argentinos, pulverizando su sentido de nación. Ante este panorama, el pueblo, protagonista fundamental de las grandes gestas históricas, se encargó de vencerlos con el acto cívico del voto en las urnas. Pero el dolor humano, la pobreza sufriente y la indigencia, siguen.
En el campo militar existe una importante doctrina, muy influyente en el pensamiento de Perón: la Nación en armas y la movilización total. Más allá de Colmar von der Golz, de Ernst Junger y del General Perón, la Doctrina es parte legal de las facultades últimas del Estado Argentino ante situaciones excepcionales. Hoy día, allende la ocupación colonial de las Islas Malvinas y el problema de controlar y defender el Mar Argentino, se avizora la promisoria prolongación del horizonte de paz. En principio, ni un mediocre desequilibrado como Bolsonaro podría afectar esta situación en el nivel del Cono Sur.
Las Fuerzas Armadas argentinas poseen la misión principal en la salvaguarda de los intereses nacionales vitales y en el cumplimiento de los objetivos de la política de defensa nacional – dependiente del Jefe de Estado-, a las que se añaden una serie de misiones subsidiarias que responden a necesidades específicas con una ubicación espacio-temporal acotada.
Si, como se anuncia, se declarará la emergencia social y alimentaria, ¿qué se hace a continuación? Como aporte a la decisión urgente, proponemos la traslación de la doctrina militar al ámbito civil para centralizar estratégicamente en un ámbito común -similar al Consejo de Defensa Nacional contemplado por la legislación- las prioridades, estrategias y cursos de acción para resolver en un plazo brevísimo los problemas de alimentación, abrigo y salud de millones de personas. Para eso, es preciso diseñar un ámbito de planeamiento, coordinación y conducción integrado por el gobierno, las organizaciones del voluntariado, los credos religiosos, las organizaciones gremiales obreras y patronales, con la fuerte presencia del elemento militar, particularmente preparado para esfuerzos y sacrificios excepcionales. Se trata de poner en marcha una estrategia de salvación social basada en la movilización total de las capacidades humanas y los recursos materiales.
Las FFAA poseen una reserva de personal perfectamente adecuado- plenamente integrado al conjunto del pueblo- para brindar apoyo a la población civil en tareas de asistencia alimentaria, sanitaria, habitacional y recreativa, una urgente y necesaria atención a la población más vulnerable (por ejemplo, en el año 2003 la campaña de vacunación de la tercera edad en los montes tucumanos la realizó el Ejército Argentino, con altísima eficacia). Poseen además una vasta experiencia en misiones humanitarias internacionales. Concretamente, las FFAA pueden movilizarse masivamente al servicio de la realización de tareas humanitarias y sociales en los sectores vulnerables, nuestros hermanos con hambre y sed de justicia.
Para eso, se requiere planificar, coordinar y movilizar los esfuerzos de ayuda social directa del pueblo, las empresas y el Estado. Es preciso que las organizaciones libres del pueblo -clubes y gremios obreros, como ya lo vienen haciendo- sean convocadas a una misma mesa con las autoridades estatales, religiosas y los representantes de las empresas. Se trata de poner pan y caridad sobre la mesa de los argentinos. Los obreros pueden donar un porcentaje de su salario mensual, los funcionarios públicos de todos los niveles otro tanto, los empresarios un porcentaje de sus ventas, las iglesias de todos los credos abrir sus puertas y su voluntariado, el Estado poner no sólo los recursos técnicos para vehiculizar las transferencias de ingresos sino también volcar su potencial en hospitales, centros deportivos, etc. Se trata de movilizar los recursos de la Nación Argentina para dar comida al hambriento, abrigo al necesitado, salud al enfermo. Podemos hacerlo.
Sobran ejemplos en nuestra propia historia argentina. Empezando por la Comisión Popular que se reunió a partir de la movilización de miles de personas en Plaza de Mayo ante la huida del presidente Sarmiento y su vice Alsina a la entonces ciudad de Belgrano -hay que anotar en la huida al ex presidente Mitre, ambos corresponsables de la guerra del Paraguay que trajo la enfermedad (Diario Clarín, Revista Viva, 14-1-2018,)- nuestro pueblo ha sido ejemplar a la hora de la solidaridad. Más cercano a nosotros, hay que recordar que la Fundación de Ayuda Social Eva Perón se sostenía con los fondos provenientes de la clase trabajadora y las donaciones de las grandes empresas, además de una eficacísima y honestísima administración y movilización de sus recursos, como consta en las investigaciones que hiciera Juan Carlos Landó, comisionado por el gobierno de Lonardi. En los últimos meses, reconforta constatar el despliegue de los vecinos de la ciudad de Buenos Aires para garantizar alimento y abrigo a las miles de personas y familias que pasan las noches y los días en la calle. La descalificación que intentaron los personeros del gobierno neoliberal chocó contra la buena voluntad de la sociedad civil.

En una hora como la actual, en la que el pueblo argentino derrota a los profetas del odio y el egoísmo, asumiendo plenamente el mensaje de amor al prójimo predicado por Su Santidad Francisco, proponemos poner manos a la obra. Ahora.


Actividad sobre la noche de los lápices


domingo, 8 de septiembre de 2019

Causas, razones y responsables de los incendios en Amazonas


Producto de la incesante cantidad de información que recibimos en estos días del incendio forestal de la selva Amazónica, se vuelve necesario reflexionar y poder dar herramientas para comprender las causas de semejante hecho.

Un análisis del Colectivo de Crisis Socioambiental y Despojo de la Oficina Buenos Aires


Las imágenes de los incendios que están asolando la selva amazónica en Brasil con su cuota de destrucción ambiental y de las condiciones de vida de comunidades y pueblos originarios conmueve a Nuestra América y a nivel global. Reserva de biodiversidad, pulmón del mundo, morigerador de la temperatura global, territorio de vida, la pérdida del bosque tropical amazónico interpela urgentemente sobre sus causas y responsables. Ciertamente, no se trata de una catástrofe natural inevitable sino de un hecho social.


CAUSAS Y RAZONES DE LOS INCENDIOS EN EL AMAZONAS
Producto de la incesante cantidad de información que recibimos en estos días del incendio forestal de la selva Amazónica, asistimos a la rápida diseminación de reflexiones sobre las causas de semejante hecho. Están quienes sostienen que fue producto del “cambio climático”, responsable de que las altas temperaturas hicieran que se prendan fuego los bosques. Por otro lado, el presidente Bolsonaro, sostuvo que fueron las ONGs extranjeras que iniciaron el fuego enojadas por el recorte en fondos que ellas administrarían. Y como siempre en estos casos, se puso la mirada en los “fazendeiros” (terratenientes) que habrían prendido el fuego de manera deliberada, para deforestar de la manera más barata y eficiente que conocen: quemando. Tratemos por un momento de evaluar cada una de estas cuestiones.

1. EL CAMBIO CLIMÁTICO Y LOS INCENDIOS FORESTALES.
Quienes sostienen que el cambio climático está detrás de lo sucedido en la Amazonia, se basan en la evidencia de los recientes incendios en otras latitudes donde las elevadas temperaturas han provocado records de incendios forestales. Son los casos de Inglaterra, Estados Unidos y España. En el primero tan sólo en la primera mitad de año ya se habían registrado 96 focos, un número record para un país pequeño y caracterizado por sus climas fríos. Por su parte, Estados Unidos también ha sufrido incendios fuertes en los estados de la “Costa Oeste” (California, Arizona y otros), producto de las altas temperaturas estivales. España también sufrió recientemente incendios que arrasaron aproximadamente con 60.000 hectáreas de superficie en este año, representando más del triple que el mismo periodo del año anterior (2018).
En todos estos casos, entre otros que podríamos desarrollar, se establece una relación de causalidad entre las altas temperaturas (producto del cambio climático), las temporadas de sequía y los incendios forestales. Pero la situación en la que se desatan los incendios en Brasil, dista mucho de esta realidad.

2. BOLSONARO, ENTRE ACUSACIONES Y RESPONSABILIDADES DEL GOBIERNO
En un acto de irresponsabilidad, inmadurez política, y evasión de la realidad, Jair Bolsonaro, sostuvo recientemente que dado los recortes de su gobierno al “Fondo Amazonia” (gestionado por el BNDES para captar donaciones destinadas a la conservación de la Amazonia) ciertas ONGs que dejaron de recibir presupuesto público brasilero, podrían estar detrás de los incendios. Sostuvo: “terminamos con transferencias de agencias públicas a ONG, por lo que están perdiendo dinero. Por lo tanto, puede haber una acción criminal de estos ‘ongueiros’ para llamar la atención contra mí, contra el Gobierno de Brasil”. Este no es más que otro ataque por su parte a las diferentes expresiones que tiene el ambientalismo en Brasil (y en el mundo) y es coherente con su política ambiental. Su ministro de ambiente es parte de aquellos que niegan el cambio climático como realidad actual, tanto que ha declarado que el mismo es parte de un “complot marxista” para reprimir el desarrollo económico de los países occidentales y promover el de China.
Como si fuera poco, él mismo declaró que pensaba retirarse del Acuerdo de París ya que imponía restricciones para la explotación de la selva amazónica, atacó públicamente a los pueblos amazónicos, y le prometió a la bancada ruralista un mayor avance de la frontera agropecuaria, eliminando controles ambientales, desmantelando instituciones claves para la política ambiental y agraria (Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria -INCRA-, la Fundación Nacional del Indio (FUNAI), el Instituto Chico Mendes). Es por eso que a principio de mes, el mismo presidente se autodenominó “capitán motosierra” en un evento público donde comenzaban a salir a la luz los datos sobre la deforestación. Esto es lo que dio pié al tercer elemento de esta discusión, los “fazendeiros”. Como bien difundieron algunos medios en el vecino país, en particular medios alternativos como Brasil de Fato, las declaraciones del presidente estimularon a estos empresarios agropecuarios de diferentes zonas del país, a organizar la quema conjunta de bosques. A este día, que fue convocado para el 10 de agosto, lo denominaron “día del fuego”.

3. LA RESPONSABILIDAD DE LOS “FAZENDEIROS”. ¿QUÉ FUE EL “DÍA DEL FUEGO”?
Según pudo consignar el diario Folha Do Progresso ya el día 5 de agosto los fazendeiros del estado de Pará, habían anunciado la realización de esta jornada. Este periódico,  conversó con los dirigentes de esa acción planificada para el 10 de Agosto, en la que buscaban “llamar la atención de las autoridades de que en la región el avance de la producción sucede sin apoyo del gobierno, precisamos mostrar al Presidente que queremos trabajar y que la única manera es deforestando y para formar y limpiar nuestros pastos es con fuego” argumentó.
El avance del capital sobre nuevos territorios en la Amazonía o sobre sus nuevas fronteras ha sido constante. La dinámica de deforestación, la colmatación de los ríos, la expropiación de tierras, las matanzas y el genocidio de indígenas son resultado de ese avance. El saqueo de esta región, que posee ecosistemas y formas de vida complejos, es continuo por parte de brasileros y extranjeros.
La región Amazónica siempre fue objeto de codicia y disputa por parte de las grandes potencias capitalistas, con innumerables propuestas e intentos de internacionalizarla. Aunque no se lo haya hecho, los continuos proyectos de ocupación y intervención del Estado brasilero en la región fueron siempre de subordinación a los intereses externos, con medidas que facilitaran la explotación del territorio por las grandes potencias y empresas transnacionales, con exenciones fiscales, préstamos públicos, inversiones en infraestructura y donaciones de tierra.


 Para profundizar les invitamos a recorrer el trabajo realizado por la Oficina de Brasil

lunes, 2 de septiembre de 2019

Las elecciones PASO 2019


Aritz Recalde, agosto 2019


La elección tradujo el resultante de una conjunción de factores económicos, sociales y políticos.

La economía del subdesarrollo
El gobierno de CAMBIEMOS es una muestra cabal de que la política económica  neoliberal tiene consecuencias negativas para la producción, el trabajo y las finanzas públicas argentinas. Los Ministros Prat-Gay, Dujovne y Caputto reiteraron los perniciosos resultados de sus antecesores Martínez de Hoz, Cavallo, López Murphy o Roque Fernández.
Mauricio Macri recibió un país con problemas macroeconómicos caracterizados por el bajo crecimiento (+2,1% en 2015), una inflación que rondó los 25% y con déficit fiscal y comercial. El Presidente denominó a este escenario “pesada herencia” y en lugar de buscar las causas reales del histórico y cíclico proceso de estancamiento argentino, hizo una caracterización subjetiva y simplista y acusó a una persona: Cristina Kirchner. En realidad, el inconveniente económico del país con el cual se topó tenía entre sus causantes la recesión de Brasil, el proteccionismo de la economía mundial, el bajo crecimiento chino y el deterioro del precio de nuestros productos de exportación en una economía cartelizada y extranjerizada como la Argentina. Ya desde el año 2012 en el país empezaron a escasear las divisas y el gobierno protagonizó el recurrente ciclo de devaluaciones (2013), regulaciones cambiarias (cepo) y de falta de recursos para financiar la inversión.
Un tan simplista y erróneo diagnostico como el de Macri, difícilmente podía terminar bien.   Durante su gestión CAMBIEMOS no resolvió ningún problema estructural del país, sino que los potenció a todos. De los cuatro años de mandato solamente en uno creció la economía (+2,7% en 2017)  y en el resto se produjo una caída estrepitosa de la actividad industrial y comercial. De 2015 a 2019 el PBI se contrajo un 3,5%. En 2016 la inflación fue del 40% y en los últimos dos años ascendió al 50% anual. Recibieron un dólar que rondaba los $ 10 y actualmente está en $ 60 acarreando un desbarajuste general de los precios y de las cadenas de distribución y de venta.
En paralelo al cierre de miles PYMES y al aumento del desempleo, un grupo reducido de corporaciones se beneficiaron con la dolarización, con la suba de las tarifas y con la desregulación financiera que permitió fugar las divisas al extranjero. Los exportadores usufructuaron las devaluaciones y la baja de retenciones (soja o minería) que les permitió acrecentar sus ya cuantiosas ganancias.
Con CAMBIEMOS los productores locales y los trabajadores perdieron ingresos para transferírselos a los especuladores financieros, a las empresas de servicios y a los exportadores.  En paralelo, el país acumuló una deuda cercana a los 30 mil millones de dólares anuales, superando el volumen generado por la dictadura de 1976 y por Carlos Menem. Para morigerar la crisis financiera consiguieron un abultado préstamo del FMI, que suponían les daría estabilidad macroeconómica de cara a la elección, cuestión que no ocurrió.
La ambición desmesurada de los CEOS, la ideología liberal que es fácticamente anti productiva y la difícil inserción económica internacional del país, condujeron al desastre a la economía que minó la estrategia electoral oficialista.
La fábrica de pobres y más pobres
Entre 2003 y 2015 al gobierno le tocó remontar la crisis de 2001 y en 12 años se generaron 4,5 millones de empleos y se implementó una cobertura social universal (AUH y jubilaciones). Pese a eso, en el plano social CAMBIEMOS recibió según los datos del INDEC intervenido en 2015, el alarmante dato de que un 33% de los argentinos estaba en la pobreza.
En ese contexto, la propuesta de “pobreza cero” le había dado a Macri una consigna electoral atractiva para un sector popular que aspiraba, legítimamente, a mejorar su vida. Muy lejos de sus promesas CAMBIEMOS sumó otros 4,5 millones más de pobres y está hundiendo en el desamparo a seis de cada diez jubilados que cobran el haber mínimo y que deben enfrentar los aumentos de medicamentos que es regulado por los CEOS socios del mismo gobierno.
En 2015 CAMBIEMOS prometió “trabajo digno” en un mercado laboral caracterizado por un alto subempleo y por la informalidad. No solamente no se creó trabajo sino que según datos oficiales y solamente en 2018 se perdieron más de 266.000 puestos y el desempleo ya supera los dos dígitos (10,1%).
Los sectores medios siguieron pagando el impuesto a las ganancias y junto a las clases populares padecieron los permanentes aumentos de los alimentos, de los programas de salud, de las tarifas, del combustible, del transporte y de los remedios.
El malestar social acentuó el clima electoral anti Macri y contribuyó en buena medida a explicar el actual escenario electoral.
La unidad política de la oposición
Si en los planos de la economía y de la cuestión social CAMBIEMOS demostró incompetencia (o en realidad una gran capacidad de enriquecer a los CEOS a costa de la pobreza generalizada), en el plano político introdujeron una experiencia digna de análisis.
Teniendo minoría en ambas cámaras aprobaron prácticamente todas las leyes que impulsaron. En menos de dos años desandaron la política de negociación de deuda que le demandó una década al kirchnerismo, derogaron los aspectos centrales de la ley de Servicios de Comunicación, reprivatizaron la televisación del futbol y modificaron radicalmente la política exterior poniendo al país debajo la egida de los EUA. En poco tiempo contribuyeron a destruir la UNASUR y a poner en riesgo el MERCOSUR. Implementaron modificaciones tributarias antinacionales y aprobaron la reforma previsional pese a las masivas movilizaciones y cuestionamientos a la medida.
A lo largo de los casi cuatro años tuvieron una estrategia comunicacional y un discurso mediático ordenado y sin fisuras. Manejaron con destreza la imagen y la dimensión emocional alcanzando consenso en una parte importante del electorado al cual perjudicaron. Tuvieron escasas rupturas de su frente electoral y pese al deterioro económico controlaron la agenda pública y mediática con mucha habilidad.
Gestionaron el conflicto social evitando desbordes y CAMBIEMOS se demostró mucho más eficiente para enfrentar los reclamos del sindicalismo y de las organizaciones sociales que la UCR en 1989 y en 1999.
Previo a la actual derrota en las PASO, Macri preparaba su sucesión con una propuesta competitiva y dentro de CAMBIEMOS apuntaló a dos de sus candidatos PRO de cara al 2023 (Vidal y Larreta). En ambos distritos elaboraron una estrategia política ordenada, en la cual los radicales terminaron acatando la conducción del Presidente. El Gobierno Nacional a diferencia de sus antecesores kirchneristas que tejían alianzas con los intendentes, implementó una política de transferencia de recursos a la Gobernadora bonaerense. Vidal consiguió parte de los fondos del Ente de Reparación Histórica de la época de Duhalde y aplicó reformas institucionales muy importantes como fue el fin a la relección indefinida de los intendentes.
En 2019 y por primera oportunidad desde 2013, los CEOS y sus delegados políticos no consiguieron dividir al espacio peronista – progresista. En las elecciones presidenciales de 2015 CAMBIEMOS obtuvo 28% (PASO), 34% (generales) y 51 % (segunda vuelta). En 2017 el oficialismo sumó el 35,9 % de los votos a nivel nacional. Actualmente, CAMBIEMOS alcanzó el 32%. Exceptuando la segunda vuelta de 2015, entre 6 y 7 votos de cada diez no iban a Macri. La diferencia sustancial con las PASO de 2015 y de 2017 es que un sector mayoritario de la oposición se unificó y concentró el voto anti CAMBIEMOS (Kirchnerismo, Frente Renovador y PJ).
La “ancha avenida del medio” se redujo considerablemente en una campaña polarizada. El debilitamiento de la “tercera vía” en la Provincia de Buenos Aires fue definitorio del panorama nacional. La pérdida de votos en distritos importantes como Santa Fe, Mendoza o Córdoba terminó de torcer la balanza para el frente opositor.   
Para tener chances de triunfar CAMBIEMOS necesitaba que los actores sociales (sindicatos y  organizaciones sociales) y políticos (Kirchnerismo, Frente Renovador, gobernadores e intendentes justicialistas y radicales no oficialistas) no se reúnan. Lo consiguió en la elección a gobernador en Jujuy. No lo logró a nivel nacional y la operación de integrar a Pichetto llegó tarde y no tuvo el efecto divisorio esperado de la oposición peronista.
La decisión de correrse de la candidatura a la Presidencia de Cristina, favoreció que Alberto Fernández amalgame un sistema de alianzas similar al del 54% del 2011.   

Unidos o dominados
CAMBIEMOS deja un país con empresas quebradas, con una pesada deuda externa y con una terrible y dramática deuda social. El gobierno entrante tendrá menos recursos públicos por la baja de las retenciones y deberá abordar los altos costos de los intereses de deuda.
La oposición habrá aprendido con lo ocurrido en 2013, 2015 y 2017 que el peronismo divido pierde elecciones. También queda claro que un sector importante de los argentinos apoya al neoliberalismo y lo hizo con Menem, con De la Rúa y ahora con Macri pese a los malos resultados macroeconómicos.  Hay mucho que trabajar políticamente con estos millones de argentinos. De esta prédica dependerá la posibilidad de tener políticas de Estado a largo plazo.
Estos últimos años también revelaron que el pragmatismo partidario es capaz de apoyar cualquier política, esté quien esté en el poder y por más deshonrosa que sea para los intereses nacionales. Los sindicatos, las organizaciones sociales y los sectores medios universitarios fueron el corazón de la resistencia a CAMBIEMOS, cuando en paralelo un sector de la dirigencia opositora cogestionó el programa con Macri.
El peronismo requiere de un Partido nacional y de una orgánica que contenga y que potencie a la militancia, que debata y que fije lineamientos programáticos y doctrinarios de mediano plazo. Actualmente, se desenvuelve como una desordenada federación de gobernadores, intendentes, sindicatos y organizaciones populares.
El nuevo Gobierno deberá ser consciente de que Macri y Dujovne son parte de la “pesada herencia”, pero que en realidad hay problemas económicos estructurales e históricos que no se van a ir con el actual Gobierno. El subdesarrollo, la inestabilidad macroeconómica y la desigualdad se quedarán por muchos años y la reconstrucción del país demandará tiempo.

Es momento de convocar a la unidad política y económica nacional de todos los sectores opositores. Se vienen tiempos de concertación económica y social y de diálogo y de acuerdo político interpartidario. El mes de diciembre de 2019 nos encontrará unidos o dominados.


10 claves sobre la dictadura del año 1976

Aritz Recalde, marzo 2026   Primera.  La dictadura de 1976 fue una respuesta de las CLASES DOMINANTES LOCALES Y TRASNACIONALES (y los partid...