domingo, 29 de septiembre de 2019
jueves, 26 de septiembre de 2019
Intelectuales, peronismo y universidad
miércoles, 25 de septiembre de 2019
PERÓN Y LA DOCTRINA PERONISTA: VIGENCIA EN LA TERCERA GUERRA MUNDIAL DE A TROZOS
Por Miguel Ángel Barrios,
septiembre 2019
Se ha
realizado en la Universidad Nacional de Rosario-UNR- a través de la Facultad de
Ciencia Política y Relaciones Internacionales mediante la prestigiosa Cátedra
Libre “Juan Domingo Perón ” dirigida por el filósofo del peronismo el Dr Roy
Williams el pasado 19 de Setiembre la Primera
Jornada Federal de Teoría Política del Peronismo “Estado, Gobierno y Comunidad”
con la asistencia de reconocidos académicos y ante la presencia de un numerosa
cantidad de alumnos, profesionales académicos y dirigentes sociales y políticos
en un sentido amplio.
Aproveché tan
importante Congreso que me tocó cerrar para exponer sobre las dimensiones de la
Doctrina peronista.
Dijimos que
apelabamos a la categoría de Doctrina como lo hiciera Perón, entendiendo a la
misma como un sistema de ideas dinámicas teórico práctico que busca brindar
respuestas a las tensiones de la época histórica. Por lo tanto rehuimos al concepto de Ideología, que en
última instancia pretende subordinar la
realidad a dogmas absolutos.
La doctrina es hija de la estrategia y
táctica a que le exige la época.
Podemos
distinguir cuatro dimensiones para aprehender la doctrina peronista que está
por supuesto indisociablemente ligada al pensamiento y la acción de Juan
Domingo Perón.
Perón no nace el 17 de octubre, sino que él
mismo es hijo de un largo itinerario histórico en lo personal. Su juventud fue
marcada por la revolución mexicana, la revolución rusa y principalmente por la
primera guerra mundial. Además es integrante de la primer promoción(1913) de la
currícula de los planes prusianos en el Colegio Militar, a tal punto que Perón
fué alumno del Barón del Goltz y gran teórico de la “Nación en Armas”.
Retomando las
variables de una Doctrina Política encontramos como decíamos cuatro variables o
dimensiones:
-Concepción
histórica o dimensión genética
-Un paradigma
u objetivo estratégico
-Una
metodología
-Una imagen
del adversario
La concepción histórica tiene que ver que
la política es la continuación de una lucha lejana y para Perón, el peronismo
representa la continuación de las luchas continentales de los Libertadores San
Martín y Bolívar. En el fondo la lucha de los Libertadores por la independencia
definitiva era central para Perón.
El paradigma u objetivo estratégico de
Perón lo constituía: los Estados Unidos de Sudamérica.
Para Perón la
capacidad del conductor no pasaba por el intelecto sino por la capacidad de
anticiparse al devenir y cabalgar la historia desde nosotros mismos. Por eso
Doctrina y no Ideología, ya que esta última busca someter la realidad a su
dogma.
Perón
concebía a la historia desde un determinismo marcado por la los paradigmas tecnológicos
Perón es un hijo de la segunda revolución
industrial.
Para Perón la historia es una constante
evolución de integraciones de menor a mayor.
Del clan a la
tribu, de la tribu al Estado feudal, del Estado feudal, del Estado Feudal al
Estado Nacional y del Estado Nacional al Universalismo, pero pasar por el
continentalismo desde nuestra identidad. Y ese continentalismo era y es la
garantía para un Estado de mantener su independencia.
La metodología de un movimiento nacional y
popular pasa por liberar al pueblo continentalmente para ir inmediatamente por la independencia
definitiva.
La
industrialización, la democracia social participativa y la integración, bajo la
dinámica nacional de la Comunidad Organizada. Esto es la innovación como
sistema social del peronismo.
Y como
sistema político la conducción centralizada, el Estado descentralizado y las
organizaciones libres del pueblo, darán dinamismo a la consolidación de la
Nueva Argentina.
La imagen del adversario para Perón era
la Sinarquía, es decir todo actor visible o invisible que boicotee el camino
hacia el paradigma u objetivo estratégico.
Es
interesante el discurso del 10 de junio
de 1944 sobre “El significado de la Defensa Nacional” que Perón pronunciará
porque aquí aparece nítido la Defensa Nacional como un concepto integral y
movilizador del pueblo, la tecnología, el ethos militar de concebir a la
Defensiva Nacional como un bien común estratégico de preservación de nuestro
capital tangible e intangible
En un mundo
donde la tercera guerra mundial de a
trozos se vuelve una realidad al decir del Papa Francisco, en un sistema
mundial donde las ideologías y los istmos caen a pedazos, en una globalización
interdependiente y asimétrica que va conduciendo al sistema mundo a un “orden’
multipolar multicivilizacional y desoccidental y dónde la humanidad está atacada
de diversas formas entre ellas la peor de las discriminaciones “la racial”, la
Argentina no tiene otro camino que volver a Perón desde un repensar político
estratégico del hoy, pero partiendo de Perón. El humanismo popular y cristiano de las veinte verdades recupera la
dimensión ética y espiritual del hombre argentino, que el último Perón ya lo
vió erosionado.
De lo
contrario no habrá hoja estratégica y será un fracaso más.
Pero en la
hora que la Argentina necesita existir volver a Perón significa ir un más allá
del conductor pero partiendo de él.
Este fue el
objetivo de estas pequeñas pero necesarias y urgentes reflexiones.
Es a todo o
nada, y Perón se vuelve central en el destino de la Argentina y de Nuestra
América
jueves, 19 de septiembre de 2019
El "bebe" Cooke y la lucha por la liberación nacional. Apuntes sobre la lucha revolucionaria en el peronismo.
Por
Juan Godoy*, septiembre 2019
Hoy, 19 de septiembre se cumple un nuevo aniversario del fallecimiento de
uno de los más importantes militantes del peronismo revolucionario (en 1968), a
saber: John William Cooke. Solo tenía 47 años. El 16 de septiembre, pero 13
años antes (en 1955) se produce el golpe de estado que deja inconclusa la
Revolución Peronista. Dos meses antes, en junio, los aviones con la consigna
“Cristo Vence” descargaban el odio oligárquico sobre el pueblo argentino. Ese
día, John William Cooke; que había sido
joven diputado (contaba 26 años) del bloque peronista en el primer periodo
presidencial de Perón, desde donde había defendido la política nacional
desarrollada por Perón, como las diferentes nacionalizaciones, la Reforma Constitucional del ’49
(criticando la liberal del ’53), la expropiación del diario “La Prensa”, y
demás conquistas económicas, sociales, políticas y culturales, sin dejar de
criticar los proyectos que pensaba no iban en esa línea como con las Actas de
Chapultepec (expresión del panamericanismo), o más tarde (sin ser diputado) los
acuerdos petroleros con la California; se parapeta detrás de un monumento y
descarga varios cargadores sobre la canalla oligárquica[1]. Salvador Ferla
afirma que el 17 de octubre de 1945, se relaciona con el golpe del ’55, y los
fusilamientos de junio del ‘56, “esa misma noche del 17 se la tiene jurada al
pueblo. Esa misma noche la oligarquía empezará a soñar con la hora de la
impunidad para la venganza” [2].
Cooke,
cuyo padre (de filiación radical) había sido Ministro de Relaciones exteriores
entre 1945 y 1946, una vez producido el golpe, será el primero en establecer
contacto con Perón, y
en colocarse en la “trinchera” para dar comienzo a la Resistencia Peronista. La
osadía le costará la cárcel, la tortura, simulacros de fusilamiento toda una
noche por parte de los “comandos civiles” luego del levantamiento de Valle y
Tanco, el frío duro del tétrico penal de Ushuaia (reabierto por “los
democráticos libertadores”), el exilio
(luego de una espectacular fuga del Penal de Río Gallegos hacia Chile), y como
contrapartida ser designado delegado, y heredero del General Perón. Cooke se
interesó largamente por la formación de cuadros, así dejó varios escritos,
cartas, artículos en periódicos, etc. Nos interesa resaltar aquí, algunas consideraciones
de “El Bebe” acerca de la cuestión nacional y de la lucha revolucionaria en
nuestro país.
En 1959, dicta una conferencia en una Congreso en donde aborda la cuestión
de la liberación nacional (la misma es editada bajo el nombre “la lucha por
la liberación nacional”[3]). Sostiene allí que las rebeldías individuales de la
resistencia deben canalizarse en una coordinación que permita encauzarlas hacia
un proceso de liberación nacional. Este proceso de liberación solo puede darse
dentro del peronismo (aunque no es exclusivamente éste el que lo tiene que
llevar a cabo). Es necesaria una gran movilización y organización profunda de
las masas populares. Afirma Cooke aquí algo que es central para nosotros, el
planteo para la lucha debe partir del conocimiento de nuestra realidad como una
semi-colonia, que a su vez es parte de un Continente (latinoamericano) que
también es semi-colonial. El
enfrentamiento principal entonces no es democracia vs. autoritarismo, o bien
izquierda vs. derecha, sino más bien el dilema es Nación-Pueblo vs. la unidad
oligárquico-imperialista.
A partir de este reconocimiento de nuestra
condición semi-colonial, donde somos independiente y plenamente soberanos “en
los papeles”, pero que la situación real dista de ser de plena soberanía por la
dependencia e injerencia del imperialismo en el país, es que Cooke sostiene que
la lucha por la liberación nacional en la Argentina, debe ser anti-imperialista. Nos dice que hubo una
generación (la del 900) donde está Manuel Ugarte que se basó en un
anti-imperialismo romántico, y luego se pasó a un anti-imperialismo parcial,
inorgánico, y sentimental de Yrigoyen
(un nacionalismo defensivo que no propugnaba la industrialización), para que
más tarde, con el peronismo se pasara por primera vez a un anti-imperialismo
práctico, formado por un coherente apoyo de las masas trabajadoras. Establece
Cooke en el “Informe a las bases”: “la verdad es que esa antinomia
“peronismo-antiperonismo” es la forma concreta en que se da la lucha de clases
en este periodo de nuestro devenir”[4]
De
esta forma, la cuestión social y la cuestión nacional aparecen indisolublemente
unidas. Una no se puede resolver sin la otra. Afirma Cooke, unos meses más tarde de haber defendido
la revolución cubana, con las armas en la mano, de la invasión yanqui: “la
liberación nacional y la revolución social son un todo indivisible, porque la
lucha emancipatoria es tarea de las masas e importa liquidar las instituciones
de privilegio para sustituirlas por las de una sociedad sin verdugos ni
sacrificados”[5].
De ahí también que Cooke nos hable de
la necesidad de integrar la teoría con la práctica. Estos polos están
intrínsecamente unidos en la lucha revolucionaria. Disociados sería un exceso,
ya sea de teoría o de práctica. Dice Cooke, luego del retorno fallido del
General Perón bajo el gobierno fraudulento de Illia, “la teoría es necesaria
(…) los burócratas creen que la política es puro pragmatismo, y como ellos son
los empíricos por excelencia, también se creen los más altos políticos; la
teoría es extraña o exótica, como dicen repitiendo las consignas oligárquicas.
No ven que la acción y la práctica no son categorías independientes sino partes
indivisibles de la lucha revolucionaria. No ven que la acción es conocimiento
revolucionario que se sustenta a sí mismo, separado de la acción. La lucha revolucionaria es acción
enriquecida por el conocimiento; compenetración de la realidad”[6]. La
indigencia teórica, piensa Cooke, trae errores estratégicos.
El
“bebe” arremete contra la burocracia, contra los aduladores y aplaudidores. Ortega Peña y Duhalde argumentan al
respecto que no es la burocracia para Cooke un conjunto de hombres más o menos
ineficaces, es más bien en lo interno del movimiento una conducción sin
política de fines, una conducción sin una política de poder[7]. La burocracia
es la negación de lo revolucionario, es la incapacidad de comprender concebir o
ejecutar una política revolucionaria, “no puede imaginar lo que es una política
revolucionaria porque se maneja con los mismos valores y conceptos que la
minoría contra la cual tiene que hacer la revolución”.[8] Profundiza la
cuestión Cooke al no considerar burócrata meramente a un sujeto que ocupe un
cargo ya sea político o sindical, e incluso se aleja de tesis puritanas que
están en contra de utilizar las ventajas que puede otorgarle esos estatus,
tampoco es la deshonestidad lo que condena (el burócrata puede o no ser
deshonesto), así “lo burocrático es un estilo en el ejercicio de las funciones
o la influencia. Presupone, por lo pronto, actuar con los mismos valores que el
adversario, es decir, con una visión reformista, superficial, antitética a la
revolucionaria”[9].
Algunos querrán a partir de estas
críticas, y de otros escritos y acciones de Cooke ver a un personaje que
propone la violencia armada como único método de lucha, pero bien anota Aritz
Recalde a partir del análisis de las Correspondencia
Perón-Cooke que “a Cooke muchas corrientes del pensamiento lo caratulan
como intelectual izquierdista e inspirador de la militarización constante de la
lucha política argentina (…) Por el contrario, creemos que Cooke era consciente
de la necesidad de articular la lucha política y cultural de masas con la
acción militar, para no caer en belicismos y en distanciamientos del
pueblo”.[10]
Cooke rechaza una invitación que le hicieran
Eduardo Luis Duhalde, Rodolfo Ortega Peña, Hernández Arregui y Ricardo Carpani,
entre otros a formar parte de el grupo CONDOR,
que en sus bases se proclamaba marxista. El “bebe” declina la invitación
considerando que la pública adhesión al marxismo hará que no tengan injerencia
en las masas (quizás sí, como otros grupos, en el ámbito universitario). No
obstante, su biógrafo, Norberto Galasso sostiene que la concepción de Cooke
“está centrada, pues, en la construcción de un partido clasista –“peronismo
obrero”, “peronismo revolucionario” o como quiera llamárselo- para erigirlo en
conducción de un frente único anti-imperialista cuya lucha por la Liberación
nacional apuntará hacia el socialismo”[11].
Para finalizar, sostenemos que “el
bebe” Cooke apunta a la construcción de herramientas teórico-prácticas para la
lucha por la liberación nacional, y lo hace desde y para los países
semi-coloniales, oprimidos por el imperialismo. No buscará teorías exóticas, ni
caminos extraños a la capacidad creativa de las masas argentinas (que afirma:
son peronistas). No se perderá en “modas intelectuales”, busca transformar la
realidad. Apunta a la conformación de una posición nacional que, en sus
palabras, “es aquella capaz de plantear originalmente la revolución sin
trasladar mecánicamente conclusiones que fueron válidas en otro cuadro
histórico social; a nadie se le ocurre que tenga que ser una construcción hecha
con elementos conceptuales surgidos como productos nativos. Lo que hace que una
ideología sea foránea, extraña o exótica, antinacional, no es su origen sino su
correspondencia con la realidad nacional y sus necesidades”[12].
*Sociólogo, Universidad de Buenos
Aires (UBA)
[1] Galasso, Norberto. (2004). Cooke.
De Perón al Che. Una biografía política. Buenos Aires: Nuevos Tiempos.
[2] Ferla, Salvador. (2007). Mártires
y verdugos. La insurrección de valle y los 27 fusilamientos. Buenos Aires: Peña
Lillo (Continente), página 23.
[3] Cooke, John William. (1959). La
lucha por la liberación nacional. Reproducido en Cooke, John William. (2009a).
Duhalde, E. L. (Comp.). Obras Completas. Peronismo y revolución. Apuntes para
la militancia. La lucha por la liberación nacional/Informe a las bases. Tomo V.
Buenos Aires: Colihue.
[4] Cooke, John William. Peronismo y
revolución. El peronismo y el golpe de estado. Informe a las bases. Reproducido
en ibídem, página 81.
[5] Cooke, John William. (1961). La
campaña oligárquico-imperialista en la actualidad. La Habana, agosto de 1961.
Reproducido en Cooke, John William. (2009b). Duhalde, E. L. (Comp.). Obras
Completas. Artículos periodísticos, reportajes, cartas y documentos. Tomo III.
Buenos Aires: Colihue, página 72.
[6] Cooke, John William. El retorno de
Perón. Reproducido en Cooke, John William. (2009a). Duhalde, E. L. (Comp.). Op.
Cit., página 197.
[7] Ortega Peña, Rodolfo y Duhalde,
Eduardo Luis. Prólogo a la edición de 1973 (ed. Schapire) de Apuntes para la
militancia. Reproducido en ibídem.
[8] Cooke, John William. Apuntes para
la militancia. En Ibídem, página 259.
[9] Cooke, John William. Peronismo y
revolución. El peronismo y el golpe de estado. Informe a las bases. Reproducido
en ibídem, página 23.
[10] Recalde, Aritz. (2009). El
pensamiento de John William Cooke en las cartas a Perón. 1956-1966. Buenos
Aires: Nuevos Tiempos, página 109.
[11] Galasso, Norberto. (2004). Op.
Cit., página 249.
[12] Cooke, John William. Peronismo y
revolución. El peronismo y el golpe de estado. Informe a las bases. Reproducido
en ibídem, página 155.
Bibliografía
Cooke, John William. (2009a). Duhalde,
Eduardo Luis (Comp.). Obras Completas. Peronismo y revolución. Apuntes para la
militancia. La lucha por la liberación nacional/Informe a las bases. Tomo V.
Buenos Aires: Colihue.
Cooke, John William. (2009b). Duhalde,
Eduardo Luis (Comp.). Obras Completas. Artículos periodísticos, reportajes,
cartas y documentos. Tomo III. Buenos Aires: Colihue.
Ferla, Salvador. (2007). Mártires y
verdugos. La insurrección de valle y los 27 fusilamientos. Buenos Aires: Peña
Lillo (Continente).
Galasso, Norberto. (2004). Cooke. De
Perón al Che. Una biografía política. Buenos Aires: Nuevos Tiempos.
Recalde, Aritz. (2009). El pensamiento
de John William Cooke en las cartas a Perón. 1956-1966. Buenos Aires: Nuevos
Tiempos
El Senado de la Nación rindió homenaje a Juan Pablo Labake

En una sesión presidida por el senador Federico Pinedo, y por iniciativa del senador por San Juan Dr. José Rubén Uñac, el Senado de la Nación rindió un homenaje a Juan Pablo Labake, expresando su pesar por su fallecimiento.
martes, 17 de septiembre de 2019
Peronismo universitario 1946 - 1955
Ernesto Villanueva y Aritz Recalde, mayo 2019
Contexto
político y cultural de surgimiento del peronismo
Juan
Domingo Perón accedió a la Presidencia luego del triunfo electoral del 24 de
febrero del año 1946. El instrumento político que lo llevó a la primera magistratura
se compuso de un entramado pluriclasista, pluripartidario y pluriideológico.
El
Justicialismo canalizó históricas demandas sociales y culturales de los
trabajadores, entre las cuales se destacó el ingreso gratuito e irrestricto a
la universidad consagrado en noviembre del año 1949. Además, se creó la
Universidad Obrera Nacional, orientada a favorecer el ingreso de los hijos de
la familia trabajadora. El pujante empresariado nacional requería nuevas
demandas de capacitación y de formación profesional y en la etapa se impulsaron
las disciplinas tecnológicas y las líneas de investigación ligadas al nuevo
patrón de desarrollo industrial.
El
Justicialismo organizó una estructura partidaria con miembros de distintos
orígenes ideológicos. Ya desde 1943, Perón entabló un vínculo con dirigentes
del socialismo y miembros de esa fuerza participaron en la creación del Partido
Laborista que fue un instrumento fundamental de la campaña electoral. Los
socialistas Atilio Bramuglia y Ángel Borlenghi ocuparon la titularidad de la
Cancillería y del Ministerio del Interior desde 1946. Además de dirigentes
originarios de la izquierda, del Partido Independiente (conservadores) y de
sectores nacionalistas, el peronismo integró a un importante grupo de miembros
de distintas corrientes de la Unión Cívica Radical (UCR). El Vicepresidente de Perón desde 1946,
Hortensio Quijano, fundó la UCR Junta Renovadora (UCR-JR) y con este sello
alcanzaron la banca de la Cámara de Diputados de La Nación 27 legisladores. Se
sumaron al Justicialismo otros 10 diputados de distintas corrientes internas
del radicalismo, en un bloque partidario compuesto de 109 miembros (CEHP 2019).
Un grupo de radicales de FORJA ocupó lugares importantes de la administración
de la Provincia de Buenos Aires (Godoy 2015).
Es
interesante remarcar que al momento de tratar el Proyecto de Ley Universitaria
en 1947, representaron al Justicialismo varios diputados de origen UCR-JR.
Dichos legisladores eran docentes y académicos como Raúl Bustos Fierro (UCR-JR
Córdoba), José Luis Moreno (UCR-JR Mendoza), Ricardo Guardo (UCR-JR Capital
Federal) o Leonardo Obeid (UCR-JR Córdoba). Estos radicales tuvieron una
influencia fundamental en la organización universitaria de la etapa, que
adquirió marcados rasgos reformistas.
El
peronismo fue un movimiento pluri-ideológico y lo integraron católicos, judíos,
musulmanes y dirigentes marxistas y agnósticos. Esta diversidad estuvo
estrechamente vinculada a la estratificación social de la Argentina, edificada
con la afluencia de inmigrantes de diversas comunidades étnicas y nacionales.
Tal cual documentó Raanan Rein, el peronismo protagonizó una experiencia de
asimilación cultural sumamente exitosa (Rein 2007 y 2018). Si bien la iglesia
católica aumentó su influencia en el área educativa ya desde los años treinta,
las seis universidades argentinas[1] durante el
peronismo mantuvieron su condición de instituciones con una amplia pluralidad
religiosa, étnica y partidaria (Recalde 2016) (Puiggrós 1993) (Dercoli 2014).
La
política nacional ingresa a la universidad
La
Revolución de 1943 y el posterior ascenso del peronismo dividió a todas las
fuerzas partidarias y la disputa política nacional se trasladó al seno de las
universidades. Uno de los escenarios de la disputa fue la campaña electoral de
1946, en la cual se movilizaron docentes y estudiantiles en ambas expresiones
electorales. La FUA y las federaciones de Buenos Aires y del Litoral integraron
las columnas de la Unión Democrática y encumbradas autoridades académicas
firmaron una solicitada auspiciando la detención de Juan Perón y el traspaso de
poder a la Corte Suprema de Justicia.
En el
contexto del debate de la Ley Universitaria del año 1947 se produjeron fuertes
debates y acusaciones cruzadas que revelaron el alto grado de politización de
la Educación Superior que el peronismo no inventó, pero que innegablemente
potenció. Hubo profesores y estudiantes de origen e ideario radical y
socialista en ambos espacios políticos, aunque las conducciones de la UCR y del
Partido Socialista se manifestaron en pública oposición a Perón. Por ejemplo,
en el recinto de la Cámara de Diputados el radical Alfredo Calcagno cuestionó
la vinculación con el conservador Patrón Costas que tenía el interventor de la
UNLP de 1944, Ricardo Labougle. El dirigente justicialista originario de la
UCR- JR, Eduardo Colom, le respondió acusándolo de que los rectores
universitarios concurrieron a un banquete con el embajador de los EUA, Spruille
Braden (Sesiones Cámara de Diputados 1947: 702).
Durante
la etapa se crearon nuevas agrupaciones
y el oficialismo impulsó la Confederación General Universitaria (CGU), la
Agremiación del Profesorado Universitario (ADA) y la Confederación General de
Profesionales (CGP), que oficiaban como la contracara de la Federación Universitaria
Argentina (FUA) y de los Colegios Profesionales ligados directamente a la
oposición partidaria nacional.
Esta
situación derivó en renuncias, cesantías docentes y en enfrentamientos entre
los grupos identificados con el oficialismo y con la oposición. Las tensiones
en la universidad de 1946, fueron análogas a las disidencias de la UCR con los
conservadores de Córdoba en el año 1918.
La diferencia entre ambos procesos es que el peronismo supuso una
continuidad mayor con la institución reformista[2],
a diferencia de esta última tradición que rompió más tajantemente con las
autoridades y con los académicos anteriores al radicalismo (Recalde 2016).
Si bien
esa disputa malgastó esfuerzos y conllevó a que valiosos académicos[3] se
alejaran de la universidad, no impidió el desenvolvimiento de un proyecto
científico y tecnológico sumamente importante para la institución hasta
nuestros días. Lamentablemente para el país y para la comunidad académica en
particular, esta lucha entre partidos nacionales y corrientes universitarias
siguieron y se radicalizaron durante el periodo y culminaron en el golpe de
Estado de 1955 que expulsó a numerosos profesores[4]
y autoridades de las universidades. Incluso, el estatuto de la UBA de 1956
estableció la prohibición de la cátedra para quienes se identificaran con el
peronismo.
Los
Planes Quinquenales y la Constitución Nacional de 1949
“La
enseñanza impartida hasta el presente ha tenido un carácter enciclopedista, y
nosotros debemos ir a la especialización. Hacen falta especialistas y no los
hay (…) La mejor colaboración que pueden prestar los profesores al Plan
Quinquenal es estudiándolo para ver cuáles deben ser las especializaciones a
crearse”. Juan D. Perón año 1947
Una de
las características centrales del justicialismo fue que planificó las políticas
del Estado. En varios aspectos, esta voluntad entraría en colisión con una
tradición que no percibía la necesidad de un diálogo permanente entre
necesidades nacionales y formación académica, producto de una visión
profesionalista estrecha.
El
Gobierno Nacional sancionó el Primer Plan Quinquenal (1947-1952) que incluyó
once metas generales para la universidad y un proyecto de ley para su
regulación. La iniciativa adjuntó una “exposición de motivos”, en la
cual la nueva fuerza política reivindicó el legítimo derecho a regular la vida
académica. El documento consideró necesario vincular más estrechamente el
desarrollo nacional y la ciencia. Entre otras metas, el Plan Quinquenal
contempló extender la dedicación exclusiva de los docentes y su ingreso por
concurso. Proyectó establecer la gratuidad de los estudios y crear un sistema
de becas, entre otros temas fundamentales en los que había acuerdo entre oficialismo
y oposición.
En el año
1949 se sancionó una nueva Constitución Nacional. Por primera vez en la
historia de la Argentina, la Carta Magna incluyó la autonomía[5] de las universidades cuyos alcances serían
determinados “dentro de los límites establecidos por una ley especial que
reglamentará su organización y funcionamiento”. La Constitución estableció
que “El Estado encomienda a las universidades la enseñanza en el grado
superior, que prepare a la juventud para el cultivo de las ciencias al servicio
de los fines espirituales y del engrandecimiento de la Nación y para el
ejercicio de las profesiones y de las artes técnicas en función del bien de la
colectividad”. Se crearon “regiones universitarias” y se mandató a
la institución a “organizar los
conocimientos universales” y a “profundizar el estudio de la literatura,
historia y folklore de su zona de influencia cultural, así como a promover las
artes técnicas y las ciencias aplicadas con vistas a la explotación de las
riquezas y al incremento de las actividades económicas regionales”.
La
Constitución incluyó “cursos obligatorios y comunes” tendientes a la
formación política de los egresados, que tenían que adquirir “conciencia de
la responsabilidad que debe asumir en la empresa de lograr y afianzar los fines
reconocidos y fijados en esta Constitución”.
La nueva
Carta Magna modificó el esquema de los cinco ministerios incluidos en la
Constitución de 1853. Gracias a esta reforma, en el año 1949 se creó el
Ministerio de Educación de la Nación como un desprendimiento del de Justicia e
Instrucción Pública. Con el flamante organismo y conjuntamente con el Consejo
Nacional Universitario, integrado por los rectores de las universidades
nacionales, instituido en 1947, el Estado propendió a reorganizar y a
reglamentar la cultura, la ciencia y la investigación de las Casas de Altos
Estudios. La nueva cartera educativa empezó a definir estándares y a regular
con mayor exactitud el funcionamiento del conjunto universitario. Se instauró
la asistencia obligatoria de los alumnos, el monopolio de la emisión de títulos
habilitantes, se coordinaron los planes de las carreras vinculadas y se
homologaron condiciones de admisión, de equivalencias y de tipos de ingreso. Se
regularon los mecanismos de entrada a la enseñanza por concurso y se
instauraron las Carreras Docentes, tendiendo a conformar un sistema más
integrado de Educación Superior (Ministerio de Educación de La Nación 1952:
30-31). La etapa estuvo caracterizada por la implementación de grandes
programas de obra pública en todas las universidades de la Argentina.
En el año
1952 se aprobó el Segundo Plan Quinquenal (1953-1957) que postuló ocho grandes
metas universitarias, entre las que se destacaron la de formar profesionales
con, “responsabilidad social y plena conciencia de que están obligados a
servir al pueblo”; la de consolidar una educación “gratuita,
eminentemente práctica y especializada”;
avanzar en la implementación de la dedicación exclusiva de los docentes;
abrir centros universitarios en todo el país; incluir de manera obligatoria “cursos
para posgraduados” y entablar una “vinculación permanente con el mundo a
fin de mantener el nivel de enseñanza universitaria”. El Plan propuso que
las universidades asesoraran al Gobierno Nacional.
Sobre
estas bases, la planificación gubernamental puntualizó que el Estado aseguraría
el ingreso a todos los aspirantes y que las instituciones tenían que incluir a
200.000 alumnos al año 1957 (un 100% más que en 1951). El Segundo Plan
Quinquenal contempló la apertura de las Facultades Obreras creadas por la ley
13.229/48.
La
planificación incluyó un apartado específico de “investigaciones científicas
y técnicas”. La iniciativa proponía formar investigadores con conciencia
social, “exaltando el valor de su misión en la comunidad y protegiéndolos
mediante una adecuada legislación”. La conducción de la política científica
estaba a cargo del flamante Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y
Técnicas (CONICyT), institución ignorada posteriormente como real antecedente
del actual CONICET.
El
nuevo modelo económico y a la Universidad Obrera Nacional
El
peronismo fue el primer gobierno argentino que postuló el objetivo de la
industrialización como causa nacional. Si bien a partir de la Primera Guerra
mundial el país sustituyó importaciones y proliferaron las fábricas, desde 1943
y con más fuerza en 1946, esta tendencia se integró a un programa planificado
de desarrollo. El Justicialismo bautizó a la meta de la industrialización como
“independencia económica”. El proyecto quedó formulado en los tres
grandes documentos que ya mencionamos, el Primer y Segundo Plan Quinquenal y la
Constitución del año 1949 que en su preámbulo introdujo la “irrevocable
decisión” de conformar una “Nación socialmente justa, económicamente
libre y políticamente soberana”.
En una
gran síntesis, la independencia económica suponía:
-
Una amplia participación
estatal en la economía. La Constitución declaró de propiedad estatal a los
servicios públicos, a los minerales, a las caídas de agua, a los yacimientos de
petróleo, de carbón y de gas. El comercio exterior quedaba en manos del Estado
(Artículo 40 CN).
-
Un apoyo a la actividad
económica de capital nacional y de aquella orientada al mercado interno. La
Constitución declaró la “función social” de la propiedad privada y fijó
que el “capital debe estar al servicio de la economía nacional” y “Sus
diversas formas de explotación no pueden contrariar los fines de beneficio
común del pueblo argentino” (Artículos 38 y 39 de la CN).
-
Un desarrollo de la industria
que fue conceptuada como el principio fundamental del nacionalismo. Los Planes
Quinquenales proyectaron en el tiempo las metas de la industria liviana y
pesada y programaron la edificación de una infraestructura material y
científica para su efectiva realización.
Con estos
principios ideológicos ordenadores, a partir de 1944 se nacionalizaron el Banco
Central, los depósitos bancarios y el comercio exterior (Instituto Argentino de
Promoción del Intercambio). Se fundaron los bancos Industrial e Hipotecario
Nacional, entre otros instrumentos gubernamentales que destinaron los
excedentes financieros y agropecuarios al desarrollo productivo y social
argentino. Tal cual demostraron investigaciones recientes, durante la década de
1945 a 1955 se produjo un crecimiento del PBI y un avance de la producción
manufacturera. Esta dinámica favoreció el fortalecimiento de actividades de
alto contenido de valor agregado y científico como la metalmecánica o la producción
de una industria de línea blanda (Rapoport 2010) (Basualdo 2006).
Para
acompañar este proceso económico, el gobierno impulsó la investigación aplicada
desde la Dirección General de Fabricaciones Militares creada en 1941 por
iniciativa de Manuel Savio. El Justicialismo potenció la labor científica de
las Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado (1951-52) y de la Sociedad
Mixta Siderúrgica Argentina (1947). Fueron sumamente importantes las tareas de
investigación del Instituto Antártico (1951), de la Comisión Nacional de
Energía Atómica (CNEA 1950) o del CONICyT.
Tal cual
adelantamos, la política universitaria integró un apartado específico en los
Planes Quinquenales y entre su metas centrales estaba la de acompañar la
incipiente industrialización. En 1944 se crearon la Comisión Nacional de
Aprendizaje y Orientación Profesional (CNAOP - Decreto 14.538/44 y ley
12.921/46) y la Dirección General de Enseñanza Técnica (Puiggrós 1993:
258-278).
La
gratuidad universitaria proyectada desde 1947 iba en el sentido de masificar la
institución y de formar a los nuevos profesionales requeridos por una economía
en crecimiento.
Un
capítulo aparte supuso la creación de la Universidad Obrera Nacional (UON). La
institución tenía la finalidad de formar profesionales de origen trabajador, de
consolidar un equipo docente formado en talleres, de asesorar a la industria y
de promover investigaciones aplicadas a la industria, entre otras. Los
egresados obtendrían el título de ingenieros de fábrica. Cabe destacar el
enorme parentesco de esta Universidad con el Instituto Politécnico Nacional
mexicano, creado durante la gestión de Lázaro Cárdenas.
La UON
fue la primera gran experiencia argentina de regionalización[6] universitaria.
La iniciativa fue largamente debatida en varias sesiones legislativas y
finalmente aprobada por la ley 13.229 de 1948. Sus distintas sedes impulsaron
carreras y líneas de investigación propias de cada distrito en el cual se
instalaron las Facultades Regionales. Inicialmente, se crearon unidades
académicas en Capital Federal, Santa Fe, Rosario y Córdoba. Poco tiempo
después, se fundaron las regionales de Bahía Blanca, La Plata, Mendoza,
Avellaneda y Tucumán.
El
diputado de la UCR Luis Dellepiane se opuso en el Parlamento a la creación de
la UON, argumentando que no podía impulsarse una educación de “clase” y
que sería más oportuno incluir las nuevas demandas técnicas en las universidades ya existentes. En su
óptica, a la UON le faltaba formación “cultural y humanística” (Sesiones
Cámara de Diputados 1948: 1981-1986). Un
argumento similar adujo el radical Gabriel del Mazo el 22 de julio y manifestó
que a la UON no le interesaban los “motivos de la educación humana (...)
cuando la técnica usurpa para si la totalidad, se vuelve de hecho un
totalitarismo”.
El
justicialista Ricardo Guardo (UCR-JR) replicó la crítica del bloque de la UCR y
en su opinión los “representantes obreros” en la Cámara de Diputados le
otorgaban “significado social” a la propuesta y la justicia social era
la “base, nervio y doctrina de nuestra conducta y de nuestra orientación”. Destacó que era necesario consolidar una “conciencia
técnica nacional”, sin la cual no podríamos superar el rol de “zona
agropecuaria” en el cual nos ubicó el “capitalismo internacional”.
Tomando el modelo histórico norteamericano, Guardo puntualizó que sería “fatal
para nosotros mantenernos ajenos a la realidad mundial sin que la tecnología
forme parte del patrimonio cultural de nuestro pueblo”. En su opinión y a
diferencia de Luis Dellepiane, creyó que las asignaturas de geografía e
historia incluidas en los Planes de Estudio de la UON, les daban a los
estudiantes una clara visión humanista (Sesiones Cámara de Diputados 1947:
1986-1993).
El
Peronismo y la Reforma de 1918
Tal cual
ya mencionamos, el modelo universitario del Justicialismo fue formulado y
defendido en el recinto por diputados de origen radical y reformista. En dicho
contexto parlamentario, Ricardo Guardo sostuvo que “Hoy somos
nosotros quienes vamos a dar la nueva interpretación del viejo y auténtico
anhelo de la universidad argentina, ya que los continuadores de 1918 han
encallado la nave” (Sesiones Cámara de Diputados 1947: 716). El diputado
puntualizó que “La universidad se pone a tono en un movimiento integral que
abarca todas las manifestaciones de la vida nacional. Y es el gobierno, señores
diputados, el que pone la fuerza del Estado a disposición de la reforma y
democratiza la universidad, terminando con su vieja oligarquía. Esa historia
de ayer se repite hoy. La chusma de ayer son los descamisados de hoy, que se
encuentran en la misma tarea (…) pues por más puros que puedan haber sido los
ideales del 18, la verdad es que su aplicación práctica, los resultados no han
sido tan halagüeños como se esperaba” (Sesiones Cámara de Diputados 1947:
713-714).
Leonardo
Obeid (UCR-JR) detalló que “ha llegado la hora de cumplir con la reforma, no
aniquilándola, como pretendieron sus enemigos, sino realizándola e
incorporándola al esfuerzo ordenado de la Republica” (Sesiones Cámara de
Diputados 1947: 698).
Héctor
Cámpora (Partido Laborista de Provincia de Buenos Aires) fue terminante al
afirmar con orgullo que él era reformista, que en su juventud había ocupado un
cargo directivo en la Federación estudiantil de Córdoba y que desde la
conducción del Centro de Estudiantes había bregado activamente por el triunfo
de una “conciencia que se revelaba contra injustos privilegios de los que
usufructuaba una clase que acaparaba las cátedras”. Desde su punto de
vista, la propuesta del Justicialismo no era anti reformista sino que, por el
contrario, retomaba su ideario y “traduce los sentimientos de la revolución
abriendo las puertas de todas las facultades a la juventud, cualquiera sea su
origen, raza o ideología en la vida ciudadana” (Sesiones Cámara de
Diputados 1947: 763).
Accede al texto completo en la REVISTA PENSAMIENTO UNIVERSITARIO
lunes, 16 de septiembre de 2019
Qué pueden hacer los militares en la emergencia alimentaria
Pablo Anzaldi, 14 de
septiembre de 2019
En nuestra República Argentina
millones de personas pasan hambre y frío noche tras noche. En las ciudades y
los pueblos, a lo largo y ancho de la patria, miles y miles de personas viven
en las calles. El porcentaje de niños
hambrientos y pobres es del orden del 50%. Esta terrible situación que afecta a
millones de personas es consecuencia de la acción de un gobierno entreguista,
inepto y manipulador, al servicio exclusivo de los sectores más concentrados de
poder. La insensibilidad social y el desprecio a los sentimientos patrios
se conjugaron en una particular modalidad política: nunca como en estos últimos
años se hizo un esfuerzo tan sostenido para borrar la memoria y la identidad
histórica de los argentinos, pulverizando su sentido de nación. Ante este
panorama, el pueblo, protagonista fundamental de las grandes gestas históricas,
se encargó de vencerlos con el acto cívico del voto en las urnas. Pero el dolor
humano, la pobreza sufriente y la indigencia, siguen.
En el campo militar existe una importante doctrina, muy influyente en el
pensamiento de Perón: la Nación en armas y la movilización total. Más allá de
Colmar von der Golz, de Ernst Junger y del General Perón, la Doctrina es parte
legal de las facultades últimas del Estado Argentino ante situaciones
excepcionales. Hoy día, allende la ocupación colonial de las Islas Malvinas y
el problema de controlar y defender el Mar Argentino, se avizora la promisoria prolongación del horizonte de paz. En
principio, ni un mediocre desequilibrado como Bolsonaro podría afectar esta
situación en el nivel del Cono Sur.
Las Fuerzas Armadas argentinas poseen la misión principal en la salvaguarda
de los intereses nacionales vitales y en el cumplimiento de los objetivos de
la política de defensa nacional – dependiente del Jefe de Estado-, a las que se
añaden una serie de misiones subsidiarias que responden a necesidades
específicas con una ubicación espacio-temporal acotada.
Si, como se anuncia, se
declarará la emergencia social y alimentaria, ¿qué se hace a continuación? Como
aporte a la decisión urgente, proponemos la traslación de la doctrina militar
al ámbito civil para centralizar estratégicamente en un ámbito común -similar
al Consejo de Defensa Nacional contemplado por la legislación- las prioridades,
estrategias y cursos de acción para resolver en un plazo brevísimo los
problemas de alimentación, abrigo y salud de millones de personas. Para eso, es preciso diseñar un ámbito de
planeamiento, coordinación y conducción integrado por el gobierno, las
organizaciones del voluntariado, los credos religiosos, las organizaciones
gremiales obreras y patronales, con la fuerte presencia del elemento militar,
particularmente preparado para esfuerzos y sacrificios excepcionales. Se
trata de poner en marcha una estrategia de salvación social basada en la
movilización total de las capacidades humanas y los recursos materiales.
Las FFAA poseen una reserva de
personal perfectamente adecuado- plenamente integrado al conjunto del pueblo- para brindar apoyo a la población civil en
tareas de asistencia alimentaria, sanitaria, habitacional y recreativa, una
urgente y necesaria atención a la población más vulnerable (por ejemplo, en el
año 2003 la campaña de vacunación de la tercera edad en los montes tucumanos la
realizó el Ejército Argentino, con altísima eficacia). Poseen además una vasta
experiencia en misiones humanitarias internacionales. Concretamente, las FFAA pueden movilizarse masivamente al
servicio de la realización de tareas humanitarias y sociales en los
sectores vulnerables, nuestros hermanos con hambre y sed de justicia.
Para eso, se requiere planificar, coordinar y movilizar los esfuerzos de ayuda
social directa del pueblo, las empresas y el Estado. Es preciso que las
organizaciones libres del pueblo -clubes y gremios obreros, como ya lo vienen
haciendo- sean convocadas a una misma mesa con las autoridades estatales,
religiosas y los representantes de las empresas. Se trata de poner pan y
caridad sobre la mesa de los argentinos. Los obreros pueden donar un porcentaje
de su salario mensual, los funcionarios públicos de todos los niveles otro
tanto, los empresarios un porcentaje de sus ventas, las iglesias de todos los
credos abrir sus puertas y su voluntariado, el Estado poner no sólo los
recursos técnicos para vehiculizar las transferencias de ingresos sino también
volcar su potencial en hospitales, centros deportivos, etc. Se trata de movilizar los recursos de la
Nación Argentina para dar comida al hambriento, abrigo al necesitado, salud al
enfermo. Podemos hacerlo.
Sobran ejemplos en nuestra
propia historia argentina. Empezando por la Comisión Popular que se reunió a partir de la movilización de miles
de personas en Plaza de Mayo ante la huida del presidente Sarmiento y su vice
Alsina a la entonces ciudad de Belgrano -hay que anotar en la huida al ex
presidente Mitre, ambos corresponsables de la guerra del Paraguay que trajo la
enfermedad (Diario Clarín, Revista Viva, 14-1-2018,)- nuestro pueblo ha sido
ejemplar a la hora de la solidaridad. Más cercano a nosotros, hay que recordar
que la Fundación de Ayuda Social Eva
Perón se sostenía con los fondos provenientes de la clase trabajadora y las
donaciones de las grandes empresas, además de una eficacísima y honestísima
administración y movilización de sus recursos, como consta en las
investigaciones que hiciera Juan Carlos Landó, comisionado por el gobierno de
Lonardi. En los últimos meses, reconforta constatar el despliegue de los
vecinos de la ciudad de Buenos Aires para garantizar alimento y abrigo a las
miles de personas y familias que pasan las noches y los días en la calle. La
descalificación que intentaron los personeros del gobierno neoliberal chocó
contra la buena voluntad de la sociedad civil.
En una hora como la actual, en la que el pueblo argentino derrota a los
profetas del odio y el egoísmo, asumiendo plenamente el mensaje de amor al
prójimo predicado por Su Santidad Francisco, proponemos poner manos a la obra.
Ahora.
Actividad sobre la noche de los lápices
martes, 10 de septiembre de 2019
El pensamiento de Antonio Cafiero - Ciudad de Paranà
Presentación de "Santa Evita" en San Juan
domingo, 8 de septiembre de 2019
Causas, razones y responsables de los incendios en Amazonas
Producto de la incesante
cantidad de información que recibimos en estos días del incendio forestal de la
selva Amazónica, se vuelve necesario reflexionar y poder dar herramientas para
comprender las causas de semejante hecho.
Un análisis del Colectivo de Crisis
Socioambiental y Despojo de la Oficina Buenos Aires
Las imágenes de los incendios
que están asolando la selva amazónica en Brasil con su cuota de destrucción
ambiental y de las condiciones de vida de comunidades y pueblos originarios
conmueve a Nuestra América y a nivel global. Reserva de biodiversidad, pulmón del mundo, morigerador de la
temperatura global, territorio de vida, la pérdida del bosque tropical
amazónico interpela urgentemente sobre sus causas y responsables. Ciertamente,
no se trata de una catástrofe natural inevitable sino de un hecho social.
CAUSAS Y RAZONES DE LOS INCENDIOS EN EL AMAZONAS
Producto de la incesante
cantidad de información que recibimos en estos días del incendio forestal de la
selva Amazónica, asistimos a la rápida diseminación de reflexiones sobre las
causas de semejante hecho. Están quienes sostienen que fue producto del “cambio climático”, responsable de que las altas
temperaturas hicieran que se prendan fuego los bosques. Por otro lado, el
presidente Bolsonaro, sostuvo que
fueron las ONGs extranjeras que iniciaron el fuego enojadas por el recorte en
fondos que ellas administrarían. Y como siempre en estos casos, se puso la
mirada en los “fazendeiros”
(terratenientes) que habrían prendido el fuego de manera deliberada, para
deforestar de la manera más barata y eficiente que conocen: quemando. Tratemos
por un momento de evaluar cada una de estas cuestiones.
1. EL CAMBIO CLIMÁTICO Y LOS INCENDIOS FORESTALES.
Quienes sostienen que el
cambio climático está detrás de lo sucedido en la Amazonia, se basan en la evidencia de los recientes incendios en
otras latitudes donde las elevadas temperaturas han provocado records de
incendios forestales. Son los casos de Inglaterra, Estados Unidos y España. En
el primero tan sólo en la primera mitad de año ya se habían registrado 96
focos, un número record para un país pequeño y caracterizado por sus climas
fríos. Por su parte, Estados Unidos también ha sufrido incendios fuertes en los
estados de la “Costa Oeste” (California, Arizona y otros), producto de las
altas temperaturas estivales. España también sufrió recientemente incendios que
arrasaron aproximadamente con 60.000 hectáreas de superficie en este año,
representando más del triple que el mismo periodo del año anterior (2018).
En todos estos casos, entre
otros que podríamos desarrollar, se establece una relación de causalidad entre
las altas temperaturas (producto del cambio climático), las temporadas de
sequía y los incendios forestales. Pero
la situación en la que se desatan los incendios en Brasil, dista mucho de esta
realidad.
2. BOLSONARO, ENTRE ACUSACIONES Y RESPONSABILIDADES DEL GOBIERNO
En un acto de
irresponsabilidad, inmadurez política, y evasión de la realidad, Jair
Bolsonaro, sostuvo recientemente que dado los recortes de su gobierno al “Fondo Amazonia” (gestionado por el
BNDES para captar donaciones destinadas a la conservación de la Amazonia)
ciertas ONGs que dejaron de recibir presupuesto público brasilero, podrían
estar detrás de los incendios. Sostuvo: “terminamos con transferencias de
agencias públicas a ONG, por lo que están perdiendo dinero. Por lo tanto, puede
haber una acción criminal de estos ‘ongueiros’ para llamar la atención contra
mí, contra el Gobierno de Brasil”. Este no es más que otro ataque por su parte
a las diferentes expresiones que tiene el ambientalismo en Brasil (y en el
mundo) y es coherente con su política ambiental. Su ministro de ambiente es parte de aquellos que niegan el cambio
climático como realidad actual, tanto que ha declarado que el mismo es parte de
un “complot marxista” para reprimir el desarrollo económico de los países
occidentales y promover el de China.
Como si fuera poco, él mismo
declaró que pensaba retirarse del Acuerdo de París ya que imponía restricciones
para la explotación de la selva amazónica, atacó
públicamente a los pueblos amazónicos, y le prometió a la bancada ruralista un
mayor avance de la frontera agropecuaria, eliminando controles ambientales,
desmantelando instituciones claves para la política ambiental y agraria
(Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria -INCRA-, la Fundación
Nacional del Indio (FUNAI), el Instituto Chico Mendes). Es por eso que a
principio de mes, el mismo presidente se
autodenominó “capitán motosierra” en un evento público donde comenzaban a
salir a la luz los datos sobre la deforestación. Esto es lo que dio pié al
tercer elemento de esta discusión, los “fazendeiros”. Como bien difundieron
algunos medios en el vecino país, en particular medios alternativos como Brasil
de Fato, las declaraciones del presidente estimularon a estos empresarios
agropecuarios de diferentes zonas del país, a organizar la quema conjunta de
bosques. A este día, que fue convocado para el 10 de agosto, lo denominaron
“día del fuego”.
3. LA RESPONSABILIDAD DE LOS “FAZENDEIROS”. ¿QUÉ FUE EL “DÍA DEL
FUEGO”?
Según pudo consignar el diario
Folha Do Progresso ya el día 5 de agosto los fazendeiros del estado de Pará,
habían anunciado la realización de esta jornada. Este periódico, conversó con los dirigentes de esa acción
planificada para el 10 de Agosto, en la que buscaban “llamar la atención de las
autoridades de que en la región el avance de la producción sucede sin apoyo del
gobierno, precisamos mostrar al Presidente que queremos trabajar y que la única manera es deforestando y para
formar y limpiar nuestros pastos es con fuego” argumentó.
El avance del capital sobre nuevos territorios en la Amazonía o sobre
sus nuevas fronteras ha sido constante. La dinámica de deforestación, la
colmatación de los ríos, la expropiación de tierras, las matanzas y el
genocidio de indígenas son resultado de ese avance. El saqueo de esta región,
que posee ecosistemas y formas de vida complejos, es continuo por parte de
brasileros y extranjeros.
La región Amazónica siempre
fue objeto de codicia y disputa por parte de las grandes potencias
capitalistas, con innumerables propuestas e intentos de internacionalizarla.
Aunque no se lo haya hecho, los continuos proyectos de ocupación y intervención del Estado brasilero en la
región fueron siempre de subordinación a los intereses externos, con medidas
que facilitaran la explotación del territorio por las grandes potencias y
empresas transnacionales, con exenciones fiscales, préstamos públicos,
inversiones en infraestructura y donaciones de tierra.
Para profundizar les invitamos a recorrer el
trabajo realizado por la Oficina de Brasil
sábado, 7 de septiembre de 2019
Mesa debate en el Foro Internacional Universitario
lunes, 2 de septiembre de 2019
Las elecciones PASO 2019
Aritz Recalde, agosto 2019
La elección tradujo
el resultante de una conjunción de factores económicos, sociales y políticos.
La economía del subdesarrollo
El gobierno
de CAMBIEMOS es una muestra cabal de que la política económica neoliberal tiene consecuencias negativas para
la producción, el trabajo y las finanzas públicas argentinas. Los Ministros Prat-Gay,
Dujovne y Caputto reiteraron los perniciosos resultados de sus antecesores
Martínez de Hoz, Cavallo, López Murphy o Roque Fernández.
Mauricio Macri
recibió un país con problemas macroeconómicos caracterizados por el bajo crecimiento
(+2,1% en 2015), una inflación que rondó los 25% y con déficit fiscal y
comercial. El Presidente denominó a este escenario “pesada herencia” y en lugar
de buscar las causas reales del histórico y cíclico proceso de estancamiento
argentino, hizo una caracterización subjetiva y simplista y acusó a una persona:
Cristina Kirchner. En realidad, el inconveniente económico del país con el cual
se topó tenía entre sus causantes la recesión de Brasil, el proteccionismo de la
economía mundial, el bajo crecimiento chino y el deterioro del precio de
nuestros productos de exportación en una economía cartelizada y extranjerizada
como la Argentina. Ya desde el año 2012 en el país empezaron a escasear las
divisas y el gobierno protagonizó el recurrente ciclo de devaluaciones (2013),
regulaciones cambiarias (cepo) y de falta de recursos para financiar la
inversión.
Un tan
simplista y erróneo diagnostico como el de Macri, difícilmente podía terminar
bien. Durante su gestión CAMBIEMOS no
resolvió ningún problema estructural del país, sino que los potenció a todos. De
los cuatro años de mandato solamente en uno creció la economía (+2,7% en 2017) y en el resto se produjo una caída estrepitosa
de la actividad industrial y comercial. De 2015 a 2019 el PBI se contrajo un
3,5%. En 2016 la inflación fue del 40% y en los últimos dos años ascendió al
50% anual. Recibieron un dólar que rondaba los $ 10 y actualmente está en $ 60
acarreando un desbarajuste general de los precios y de las cadenas de
distribución y de venta.
En paralelo
al cierre de miles PYMES y al aumento del desempleo, un grupo reducido de
corporaciones se beneficiaron con la dolarización, con la suba de las tarifas y
con la desregulación financiera que permitió fugar las divisas al extranjero. Los
exportadores usufructuaron las devaluaciones y la baja de retenciones (soja o
minería) que les permitió acrecentar sus ya cuantiosas ganancias.
Con CAMBIEMOS
los productores locales y los trabajadores perdieron ingresos para
transferírselos a los especuladores financieros, a las empresas de servicios y a
los exportadores. En paralelo, el país
acumuló una deuda cercana a los 30 mil millones de dólares anuales, superando
el volumen generado por la dictadura de 1976 y por Carlos Menem. Para morigerar
la crisis financiera consiguieron un abultado préstamo del FMI, que suponían
les daría estabilidad macroeconómica de cara a la elección, cuestión que no
ocurrió.
La ambición
desmesurada de los CEOS, la ideología liberal que es fácticamente anti
productiva y la difícil inserción económica internacional del país, condujeron
al desastre a la economía que minó la estrategia electoral oficialista.
La fábrica de pobres y más pobres
Entre 2003 y
2015 al gobierno le tocó remontar la crisis de 2001 y en 12 años se generaron
4,5 millones de empleos y se implementó una cobertura social universal (AUH y
jubilaciones). Pese a eso, en el plano social CAMBIEMOS recibió según los datos
del INDEC intervenido en 2015, el alarmante dato de que un 33% de los
argentinos estaba en la pobreza.
En ese
contexto, la propuesta de “pobreza cero” le había dado a Macri una consigna electoral
atractiva para un sector popular que aspiraba, legítimamente, a mejorar su vida.
Muy lejos de sus promesas CAMBIEMOS sumó otros 4,5 millones más de pobres y
está hundiendo en el desamparo a seis de cada diez jubilados que cobran el
haber mínimo y que deben enfrentar los aumentos de medicamentos que es regulado
por los CEOS socios del mismo gobierno.
En 2015 CAMBIEMOS
prometió “trabajo digno” en un mercado laboral caracterizado por un alto
subempleo y por la informalidad. No solamente no se creó trabajo sino que según
datos oficiales y solamente en 2018 se perdieron más de 266.000 puestos y el
desempleo ya supera los dos dígitos (10,1%).
Los sectores
medios siguieron pagando el impuesto a las ganancias y junto a las clases
populares padecieron los permanentes aumentos de los alimentos, de los
programas de salud, de las tarifas, del combustible, del transporte y de los
remedios.
El malestar
social acentuó el clima electoral anti Macri y contribuyó en buena medida a
explicar el actual escenario electoral.
La unidad política de la oposición
Si en los
planos de la economía y de la cuestión social CAMBIEMOS demostró incompetencia
(o en realidad una gran capacidad de enriquecer a los CEOS a costa de la
pobreza generalizada), en el plano político introdujeron una experiencia digna
de análisis.
Teniendo
minoría en ambas cámaras aprobaron prácticamente todas las leyes que
impulsaron. En menos de dos años desandaron la política de negociación de deuda
que le demandó una década al kirchnerismo, derogaron los aspectos centrales de
la ley de Servicios de Comunicación, reprivatizaron la televisación del futbol
y modificaron radicalmente la política exterior poniendo al país debajo la
egida de los EUA. En poco tiempo contribuyeron a destruir la UNASUR y a poner
en riesgo el MERCOSUR. Implementaron modificaciones tributarias antinacionales
y aprobaron la reforma previsional pese a las masivas movilizaciones y
cuestionamientos a la medida.
A lo largo de
los casi cuatro años tuvieron una estrategia comunicacional y un discurso mediático
ordenado y sin fisuras. Manejaron con destreza la imagen y la dimensión
emocional alcanzando consenso en una parte importante del electorado al cual perjudicaron.
Tuvieron escasas rupturas de su frente electoral y pese al deterioro económico controlaron
la agenda pública y mediática con mucha habilidad.
Gestionaron
el conflicto social evitando desbordes y CAMBIEMOS se demostró mucho más
eficiente para enfrentar los reclamos del sindicalismo y de las organizaciones
sociales que la UCR en 1989 y en 1999.
Previo a la
actual derrota en las PASO, Macri preparaba su sucesión con una propuesta competitiva
y dentro de CAMBIEMOS apuntaló a dos de sus candidatos PRO de cara al 2023
(Vidal y Larreta). En ambos distritos elaboraron una estrategia política ordenada,
en la cual los radicales terminaron acatando la conducción del Presidente. El
Gobierno Nacional a diferencia de sus antecesores kirchneristas que tejían
alianzas con los intendentes, implementó una política de transferencia de
recursos a la Gobernadora bonaerense. Vidal consiguió parte de los fondos del
Ente de Reparación Histórica de la época de Duhalde y aplicó reformas
institucionales muy importantes como fue el fin a la relección indefinida de los
intendentes.
En 2019 y por
primera oportunidad desde 2013, los CEOS y sus delegados políticos no
consiguieron dividir al espacio peronista – progresista. En las elecciones
presidenciales de 2015 CAMBIEMOS obtuvo 28% (PASO), 34% (generales) y 51 % (segunda
vuelta). En 2017 el oficialismo sumó el 35,9 % de los votos a nivel nacional. Actualmente,
CAMBIEMOS alcanzó el 32%. Exceptuando la segunda vuelta de 2015, entre 6 y 7
votos de cada diez no iban a Macri. La diferencia sustancial con las PASO de 2015
y de 2017 es que un sector mayoritario de la oposición se unificó y concentró el
voto anti CAMBIEMOS (Kirchnerismo, Frente Renovador y PJ).
La “ancha
avenida del medio” se redujo considerablemente en una campaña polarizada. El
debilitamiento de la “tercera vía” en la Provincia de Buenos Aires fue
definitorio del panorama nacional. La pérdida de votos en distritos importantes
como Santa Fe, Mendoza o Córdoba terminó de torcer la balanza para el frente
opositor.
Para tener
chances de triunfar CAMBIEMOS necesitaba que los actores sociales (sindicatos y organizaciones sociales) y políticos (Kirchnerismo,
Frente Renovador, gobernadores e intendentes justicialistas y radicales no
oficialistas) no se reúnan. Lo consiguió en la elección a gobernador en Jujuy.
No lo logró a nivel nacional y la operación de integrar a Pichetto llegó tarde
y no tuvo el efecto divisorio esperado de la oposición peronista.
La decisión
de correrse de la candidatura a la Presidencia de Cristina, favoreció que
Alberto Fernández amalgame un sistema de alianzas similar al del 54% del 2011.
Unidos o dominados
CAMBIEMOS deja
un país con empresas quebradas, con una pesada deuda externa y con una terrible
y dramática deuda social. El gobierno entrante tendrá menos recursos públicos
por la baja de las retenciones y deberá abordar los altos costos de los
intereses de deuda.
La oposición
habrá aprendido con lo ocurrido en 2013, 2015 y 2017 que el peronismo divido
pierde elecciones. También queda claro que un sector importante de los
argentinos apoya al neoliberalismo y lo hizo con Menem, con De la Rúa y ahora con
Macri pese a los malos resultados macroeconómicos. Hay mucho que trabajar políticamente con
estos millones de argentinos. De esta prédica dependerá la posibilidad de tener
políticas de Estado a largo plazo.
Estos últimos
años también revelaron que el pragmatismo partidario es capaz de apoyar
cualquier política, esté quien esté en el poder y por más deshonrosa que sea
para los intereses nacionales. Los sindicatos, las organizaciones sociales y
los sectores medios universitarios fueron el corazón de la resistencia a
CAMBIEMOS, cuando en paralelo un sector de la dirigencia opositora cogestionó
el programa con Macri.
El peronismo
requiere de un Partido nacional y de una orgánica que contenga y que potencie a
la militancia, que debata y que fije lineamientos programáticos y doctrinarios de
mediano plazo. Actualmente, se desenvuelve como una desordenada federación de
gobernadores, intendentes, sindicatos y organizaciones populares.
El nuevo
Gobierno deberá ser consciente de que Macri y Dujovne son parte de la “pesada
herencia”, pero que en realidad hay problemas económicos estructurales e
históricos que no se van a ir con el actual Gobierno. El subdesarrollo, la
inestabilidad macroeconómica y la desigualdad se quedarán por muchos años y la
reconstrucción del país demandará tiempo.
Es momento de
convocar a la unidad política y económica nacional de todos los sectores
opositores. Se vienen tiempos de concertación económica y social y de diálogo y
de acuerdo político interpartidario. El mes de diciembre de 2019 nos encontrará
unidos o dominados.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
10 claves sobre la dictadura del año 1976
Aritz Recalde, marzo 2026 Primera. La dictadura de 1976 fue una respuesta de las CLASES DOMINANTES LOCALES Y TRASNACIONALES (y los partid...
-
Amelia Podetti Con texto preliminar de Armando Poratti. "La irrupción de América en la Historia" es un texto elaborado por la ...
-
Por Ezequiel Pinacchio para el Proyecto: “Filosofía y transición democrática” ¿CUÁNDO SURGIÓ SU INTERÉS POR LA FILOSOFÍA? ¿DÓNDE ESTU...
-
Manuel Fresco, un gobernador con mala prensa Así como está el “Nietzsche” de Martin Heidegger o el “Foucault” de Gilles Deleuze, libros ...







