martes, 29 de diciembre de 2009

La crisis de la Universidad de Buenos Aires
Aritz Recalde, CEHA - diciembre 2009

“Los estudiantes, al defender la “autonomía universitaria”, sin saberlo, tal es la fuerza de los credos morales, luchan en rigor, por el colonialismo”.
Juan José Hernández Arregui[1]

La crisis actual de la Universidad de Buenos Aires (UBA) se vincula directamente a su incapacidad para acompañar el debate y las acciones necesarias para promover el desarrollo nacional. El conflicto por la elección de autoridades es sólo una expresión más de su imposibilidad para contribuir a la resolución de los problemas nacionales y a la producción de conocimiento socialmente relevante.
La derecha radical cobista y el izquierdismo iluminista se juntan para producir y perpetuar la crisis. Los conflictos permanentes del cogobierno universitario y la última elección de Rector de la UBA, son sintomáticos de un sistema organizado en torno de un bagaje de ideas y de doctrinas arcaicas y lo que es innegable, analizando sus resultados, las acciones terminan siendo profundamente reaccionarias. El conflicto concreto por la elección de un Rector o el debate desatado en torno de él, son hechos atendibles y habituales a la universidad. No es habitual que el conflicto impida uno de los rasgos centrales en el cual se inscribe su supuesta causa: la democracia del cogobierno. Uno de los grupos en pugna - el sector estudiantil- bloquea las acciones de los ámbitos en donde pierde la elección y lo hace en nombre de la “democratización” e impide la libertad por la que supuestamente aboga. La única elección legitima, parece, es la que gana algún candidato de la FUBA. Dejando de lado este detalle, paradójico y absurdo, lo que nos interesa remarcar son los argumentos y las doctrinas esgrimidos por la FUBA y por algunos miembros docentes y graduados de la universidad. La desubicación del “desmovimiento estudiantil”, no es un tema nuevo y por el contrario y con pocas pero honrosas excepciones, es una práctica frecuente de los cenáculos vanguardistas indigestados con bibliotecas europeas, que los distancian del país y los estrecha a los pasillos de la isla democrática. Lo grave de esta situación no son simplemente sus dificultades tácticas para hacer política y que en algún momento e indefectiblemente, los llevó a enfrentar a todos los gobiernos progresistas del siglo XX y XXI o como dijo Juan José Hernández Arregui “Han estudiado tanto que en política siempre se equivocan”[2].
El problema tampoco son sus excéntricos métodos que fomentan que haya elecciones sólo donde ellos ganan y que además lo hagan en nombre de la autonomía y el reformismo de 1918. Por el contrario, la crisis de la universidad se define por su incapacidad para democratizarse en su verdadera y única forma y contenido: servirle al país que la financia y le da razón de ser. Para comprender la desconexión, la falta de seriedad en las agendas de debate o su desprecio con el país real, solamente hay que escucharlos hablar. Por ejemplo, el estudiante crónico y presidente de la FUBA Cristian Henkel, arguye que el problema de la UBA es la falta de democratización del cogobierno caracterizado por contener “camarillas”. En su opinión si le damos algún congresal más a la FUBA y el voto a algunos docentes relegados, la UBA será democrática. Su poco original planteo iluminista y vanguardista preocupado solamente por mantener sus privilegios en la universidad, reposa en un infantilismo absurdo y simplista que tuvo alguna lógica a 6 años de la Ley Sáenz Peña, pero no en pleno siglo XXI y a 26 años de la reapertura democrática de 1983.
La representación de los intereses y los miembros del pueblo y sus organizaciones no existe para estos democratizadores. Con banderas rojas y consignas rimbombantes piden por sus privilegios que son propios de la vida interna de la universidad y en ningún momento, se discute seriamente cuál debería ser el rol de la UBA para contribuir con el desarrollo sustentable país: ¿Qué profesionales deberían formar? ¿Qué transferencia demanda la región de la C.A.B.A. y el conurbano? ¿Cuáles son los posgrados que necesita el país? ¿Cuáles son las Carreras que demanda el país?, ¿Cómo podría intervenir la universidad con acciones socialmente relevantes para los humildes?, ¿Cómo podría intervenir la universidad en los debates sobre la pobreza, la industrialización, los recursos naturales, la vivienda, la dependencia tecnológica, el medio ambiente, la energía o la salud?. A la FUBA y a muchos de los Asambleistas[3], de izquierda a derecha, radicales e izquierdistas, docentes y alumnos, no se les ocurre pensar que en un país con 40 millones de argentinos, solamente 1,3 millones van a ir a la universidad y que además y tema preocupante, aproximadamente el 70% de ellos no van a culminar sus estudios. Posiblemente tenga razón Hernández Arregui cuando estableció que “piensa, la clase media universitaria, que al pueblo hay que enseñarle a ser libre”. Frente a este panorama hay que reconocer que la única y verdadera “camarilla” es el cogobierno de la UBA que se desentiende del pueblo y del país. El día que la clase media acomodada que consume su tiempo y el dinero de los pueblos en rimbombantes luchas “por un pibe, un docente o un graduado más en el cogobierno”, se enteren a conciencia de que hay un país que paga sus estudios, van a actuar en consecuencia. El año 1918 y la “reforma” que tanto se nombra para defender el privilegio de administrar dinero ajeno sin importar para qué y con qué finalidad, nos legó medios (cogobierno) y además fines: los fines de la reforma vinculados a la impronta renovadora de la juventud coexistieron en su origen con el cogobierno, pero y es bueno decirlo, no siempre estuvieron fusionadas dichas variables. El APRA peruano, el Movimiento 26 de julio de Fidel Castro y el peronismo retomaron los “fines” de la reforma y los jóvenes y los científicos actuaron junto a su pueblo en la resolución de sus problemas nacionales, sin preocuparse demasiado por la autonomía o por que algún joven o docente entre al cogobierno para salvar a la universidad y al mundo. Ninguna revolución social y nacionalista de America Latina con la excepción del peronismo en 1973, introdujo la autonomía de la universidad como sinónimo de cogobierno. La cara opuesta de esto, es la experiencia argentina y hoy parece que a la FUA, la FUBA y a los Asambleistas y docentes, cobistas e izquierdistas, lo único que les preocupa profundamente es administrar la plata ajena sin rendir cuentas a la sociedad. Hernández Arregui lo vaticino cuando afirmó que “la vida universitaria, en su alto nivel, queda reducida a una diputa de cargos”.
Lo chocante de todo esto es la coexistencia de discursos totalmente distanciados de las prácticas. Por un lado, se enuncia un argumento de izquierda y por otro, hay una práctica liberal, de derecha y acomodaticia y por ejemplo, no podemos desconocer que entre tanto modernismo y vanguardia de los discursos hay mucho medievalista en la FUBA: sus empleados de las fotocopiadoras son verdaderos siervos de la gleba que no conocen los derechos laborales. La política del “pone un pibe de la FUBA o un docente cobista al gobierno y salvarás al mundo”, se complementa con la consigna de quién propone la concepción y el modelo de sociedad más inaplicable. El mundo nunca se ajusta al modelo teórico cobista UCR liberal y tampoco al del socialismo estrafalario y por eso estos grupúsculos ven “todo negativo” en los procesos de masas. Decir “todo negativo” es simple y no así, lo es construir una alternativa para el país y por eso les fascina “denunciar” ante Clarín y la prensa oligopólica: la Franja Morada marcha “contra” las Retenciones K y la FUBA “contra” los burgueses K. Ahora, nunca se los vio en las casas de los humildes, en el campo o la ciudad, contribuyendo y por ejemplo, a que los hijos de los trabajadores gestionen el subsidio universal por hijo recientemente sancionado, desarrollen un emprendimiento productivo o accedan a los derechos laborales que fija la ley. Todo muy mundano y simple, cosas de “burgueses cegetistas o kirchneristas”. Hay que crear conflictos y espectáculos y por ejemplo, se da la paradoja de que en los años 60 y 70 las organizaciones evitaban con complejos esquemas de seguridad la represión y hoy en plena democracia, hay que organizar el autobombo para luego “denunciar” las respuestas buscadas.
La UCR cobista, el izquierdismo y los “independientes” se enroscan en estos debates sobre porciones de poder del cogobierno como si fueran los únicos temas. De izquierda a derecha, se le rinde tributo a la UBA de Bernardino Rivadavia inaugurada en 1821: una universidad de espaldas al país, y profundamente elitista. Por suerte para la Argentina, los problemas de la UBA no son los del conjunto del sistema de educación superior y hay otras universidades que se vinculan a los intereses nacionales y a la resolución de los dramas sociales de la región. Por ejemplo, hay instituciones preocupadas por el problema social y por eso este verano la Universidad de Lanus recibirá a más de 500 niños de comedores comunitarios de la zona para hacer actividades comunitarias, deportivas y culturales. Asimismo, hay universidades que están promoviendo la formación de carreras estratégicas y la ejecución de investigaciones que sirvan a la consolidación de la ciencia y las innovaciones tecnológicas, como es y por citar solo un ejemplo, la universidad de Río Negro que está trabajando con el INVAP para el desarrollo de Ingeniería Electrónica. Estas instituciones están verdaderamente consustanciadas con el desarrollo nacional y no se ven inmersas en feroces internas del cogobierno y lamentablemente, no salen en la prensa.
El cogobierno es un privilegio de los universitarios que les otorga derechos, pero y especialmente y para ser justos con la tradición de 1918, también establece deberes y responsabilidades. En este cuadro, el desenvolvimiento de los principales sucesos del país y de la universidad han demostrado un hecho fácilmente contrastable: mientras los reformistas y la derecha de la UCR dicen bravuconadas izquierdistas o liberales, el peronismo hace obras y desarrolla acciones. Mientras históricamente los liberales y la FUBA se pelearon en el cogobierno, el peronismo desde la democracia de masas construyó obras, desarrolló la ciencia aplicada a la industria automovilista o aeronáutica y sancionó las reivindicaciones del pueblo postergado como fueron la gratuidad universitaria o los servicios sociales para estudiantes. La actualidad es más que esquemática en ello y se puede observar que hay un gobierno nacional que avanza en realizaciones en medio de estos estériles e irresponsables conflictos. Por ejemplo, hay que decir que desde 2003 el gobierno está consustanciado con el establecimiento de los derechos de los universitarios y por eso sancionó el 82 % móvil para las jubilaciones docentes, creo 8 universidades, construyó cientos de obras e implementó planes para pasar a planta a los docentes ad honorem y aumentó sueldos, entre otros temas. Asimismo y lejos de los debates infecundos y sectarios propios del ombliguismo ilustrado, el gobierno está promoviendo las carreras estratégicas para la nación (Promei, promagro, etc.), financiando la ciencia y las innovaciones tecnológicas con un nuevo Ministerio, repatriando científicos, apoyando al CONICET, entregando becas en las áreas de producción de conocimiento socialmente relevante, financiando el Voluntariado, etc. Ni la FUBA, ni la UCR cobista, ni la izquierda independiente dice nada de la inversión actual en educación Superior que realiza el gobierno. Posiblemente, su ceguera ideológica, sus feroces internas sectoriales y sus intereses individuales no se lo permitan. La UCR cobista y el infantilismo de izquierda, están solamente preocupados por sus cargos y espacios y por eso cuestionan y ven solamente “todo negativo” en la trascendente gestión universitaria iniciada en el año 2003.

La universidad será democrática si se compromete con los intereses del pueblo y no importa si la gobierna un docente o un alumno más o uno menos. Frente este panorama sólo podemos reconocer una cosa: a la izquierda de la democracia de masas que acompañó y acompaña al peronismo no hay nada, solo discursos de una clase media autodenominada vanguardia. Solamente hay un liberalismo de izquierda y de derecha preocupados por mantener y perpetuar sus propios intereses.
[1] Juan José Hernández Arregui, Nacionalismo y Liberación. Ed. Peña Lillo. Ed. Continente. Buenos Aires, 2004. P 144
[2] Muchos docentes y la FUBA enfrentaron públicamente a Hipólito Yrigoyen, a Juan Perón, a Arturo Frondizi, a Arturo Yllia, a Néstor Kirchner y actualmente son opositores a Cristina Fernández.
[3] Hay que reconocer que la oposición a la Asamblea por los miembros de las Facultades de Ciencias Sociales, Ciencias Exactas, Medicina, Arquitectura, Diseño y Urbanismo, Filosofía y Letras e Ingeniería, encuentra entre sus argumentos cuestiones más profundas y por ejemplo, en el comunicado del 14/12/09 sostienen que “La UBA es de sus docentes, graduados, estudiantes y trabajadores no docentes, pero también del conjunto de la sociedad que la sostiene con el valor de su trabajo. Defendemos a la autonomía como principio fundamental para el ejercicio de una práctica regida por el interés del conocimiento, pero rechazamos el aislamiento universitario. Creemos necesario profundizar la defensa de la Universidad pública y gratuita y trabajar por una Universidad con compromiso social, creadora y popular. Juzgamos imprescindible vincular la producción académica de excelencia con los principales temas de la agenda pública, de modo de constituir a la UBA en voz pública respecto de los grandes temas sociales y políticos, a partir de su tarea específica, esto es, la producción de conocimientos. Queremos, en definitiva, una universidad definida por su misión principal y no por los diversos pragmatismos, dependientes de las coyunturas, que suelen devenir en simple y llano oportunismo”.

jueves, 10 de diciembre de 2009

"RAUL MENDÉ: CASI UN DESCONOCIDO"
Por el Lic. Alfredo Armando Aguirre
*Nota: Publicado en "La Reforma", de General Pico, La Pampa, Argentina el 24 de noviembre de 1991
A esta altura del devenir argentino, ya casi no se discute que el periodo transcurrido entre junio de 1943 y septiembre de 1955, tiene un carácter trascendente en nuestra historia, con palpables proyecciones muchas de las cuales llegan a nuestra cotidianeidad. A medida que se apaciguan los ánimos y el tiempo otorga perspectiva, van apareciendo figuras señeras de ese periodo, que sin la magnitud de Juan Perón y Eva Duarte; permiten explicar muchas cosas. Una de las figuras que asoma nítidamente al investigador de esa época es la del doctor Raúl A. Mende. Los contenidos que siguen, constituyen probablemente, sino la primera, una de las primeras biografías de este eminente y casi desconocido compatriota. Mende (el acento en la e, se lo pondría después Evita) nació en Santa Fe el 11 de marzo de 1918. Curso estudios secundarios en el Colegio Guadalupe de Santa Fe, y se gradúo de médico en la Universidad Nacional de Córdoba en 1942 En 1944, publica "Con mis alas", su primer libro de poemas. En agosto de 1946, comienza su vida pública, como intendente municipal de la ciudad de Esperanza, y en ese mismo año publica "Nuestra ciudad futura (Problemas de Esperanza, vistos a la luz de los planes quinquenal y trienal)", asume al año siguiente 1947, como ministro de Bienestar y Seguridad Social de Santa Fe, y simultáneamente, publica un libro, cuyo sólo titulo resulta hartosignificativo: "Doctrina peronista del Estado". En 1948, publicó "Romances de la Revolución" y "Tercera posición" Fue convencional constituyente nacional en 1949, y al finalizar dicha tarea, fue designado Secretario de Cultura y Policía Municipal de la ciudad de Buenos Aires, creándose durante dicha gestión los Institutos de Coreografía y Foniatría, as¡ como la Escuela de Directores de Orquesta del Teatro Colón. Mas la etapa más rutilante de Mendé, habría de iniciarse el 8 de noviembre de 1949, cuanto el Presidente Perón, lo designó ministro de Asuntos Técnicos. Desde allí impulsó creaciones como el Consejo Nacional de Planificación, el Consejo Nacional de Racionalización, el Consejo Nacional de Investigaciones Técnicas y Científicas, e1 Consejo Nacional de Investigaciones Estadísticas, la Comisión Nacional de Energía Atómica, la Comisión Nacional de Radioisótopos, el Instituto Antártico Argentino, la Reserva Nacional del Copahue, el Instituto Nacional del Hielo Continental Patagónico y el Registro Científico Nacional. En 1950, se publica su libro "el Justicialismo", prologado por el Gral. Perón, el cual condensa los principios ideológicos de esa corriente política y que fuera traducida a varios idiomas Por esa fecha, pone en marcha, bajo su dirección la Escuela Superior Peronista entre cuyas actividades figuraba la publicación de la revista "Mundo Peronista", y la editorial del mismo nombre. Es probable que la culminación del talento de este casi desconocido argentino, para las nuevas generaciones, pase por la elaboración y desarrollo del Segundo Plan Quinquenal. En el Boletín Oficial de la República Argentina del 29 de enero de 1954, puede leerse un decreto sobre las responsabilidades de dicho plan, que revelan todo lo que era capaz de hacer Mendé‚. En ese año 1954, y en el marco del Plan, impulsó la reforma ministerial, en la que para guardar la coherencia con lo que postulaba promovió la transformación del Ministerio a su cargo en Secretaría de Asuntos Técnicos y racionalizó aquellos consejos nacionales, arriba citados en un Consejo Nacional de Asuntos Técnicos Los Decretos 21 119/53; 13 378/54 y 15.650/S4, por éI promovidos y suscritos por el General Perón, son aún hoy paradigmáticos de lo que puede hacerse en materia de Reforma de] Estado y racionalización administrativa. A fines de agosto de 1955, Mendé‚ dejó su cargo de secretario, encontrándole el Golpe de Estado del mes siguiente, al frente de la Escuela Superior Peronista Luego vinieron la cárcel y el exilio en Paraguay, donde retomó su profesión de médico. Retorno al país y falleció en diciembre de 1963. Es probable que quede mucho por decir de esta polifacética personalidad, más estoy persuadido que el bosquejo hasta aquí realizado permite ubicar a Raúl Mendé, entre los protagonistas más preclaros de este período de la historia de la Argentina contemporánea. (12/VI/91) Nota: Publicado en "La Reforma", de General Pico, La Pampa, Argentina el 24 de noviembre de 1991Comentario adicional: poco tiemo despues de publicado este articulo en 1991,recien se puso a disposicion el Archivo del Ministerio y Secretaria de asuntos Tecnicos, al haberse encontrado los mismos en un pasillo del Archivo General de la Nación,en buenos aires adonde habian sido depositados sin idientificacion luego del golpe de estado de Setiembre de 1955.
Alfredo Armando Aguirre.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Esquema del acto por el 60º aniversario de la gratuidad universitaria

17:45 hs Palabras de Bienvenida a cargo de la Comisión Organizadora.
Entonación del Himno Nacional Argentino.
Lectura del texto de la ley 26.320/07.

18:00 Palabras de Ana Jaramillo, rectora UNLa.
Lectura de adhesiones.

18:15 Palabras de Carlos De Feo por la Central de Trabajadores Argentinos.
Lectura de adhesiones.

18: 30 Palabras de Julio Piumato por la Confederación General del Trabajo.
Lectura de adhesiones.

18: 45 Palabras de Alberto Cantero Gutiérrez, diputado nacional.
Lectura de adhesiones.

19: 00 Palabras de Blanca Osuna, senadora nacional.

19: 15 Palabras de Alberto Sileoni, Ministro de Educación de La Nación.

19: 45 Mención de las instituciones que participaron en la organización y cierre.

Fotos del acto


martes, 10 de noviembre de 2009

Acto 60º aniversario de la gratuidad universitaria


1949 - 22 DE NOVIEMBRE - 2009


Hace 60 años Juan Domingo Perón sancionó el Decreto Nº 29.337 que estableció la gratuidad de la Enseñanza Universitaria. Por ello realizaremos un acto, el día Lunes 23 de noviembre a las 17.30 hs, en Salón de Conferencias Delia Parodi de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación.
El Acto contará con un panel conformado por:
El Ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni; El Diputado Nacional, Alberto Cantero Gutiérrez (ex Rector de la UNRC); La Presidenta de la Comisión de Educación del H. Senado de la Nación, Blanca Osuna.
En representación de las fuerzas del trabajo: El Diputado Nacional y Secretario de Derechos Humanos de la Confederación General del Trabajo (CGT), Julio Piumato, y el Secretario General de la CONADU-CTA, Carlos De Feo.
También integrará el panel la Rectora de la Universidad Nacional de Lanús, Ana Jaramillo.
Coordinador General del Panel: Aritz Recalde


COMISIÓN PROMOTORA


Presidencia de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación - Comisión de Educación y Cultura del Honorable Senado de la Nación - Bloque de Diputados del Frente para la Victoria - Universidad Nacional de Lanús (UNLa)



miércoles, 21 de octubre de 2009

NOVEDADES


Ya podés leer el Cuaderno Nº 3: Modelos de Desarrollo en Argentina, de Aritz Recalde


“La Argentina sufrió una de las peores formas de destrucción: el sojuzgamiento y el estancamiento. Ahora debe reconstruirse lo destruido. Ante todo, la fe en nosotros mismo, en nuestra propia capacidad para crear una nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana. Para ello debemos reconstruir nuestras instituciones y su capacidad de realizar grandes obras y profundas transformaciones. Y, paralelamente, consolidar la unidad nacional, en una sociedad dinámica, cuyo ámbito no sea degradado por la explotación indiscriminada de nuestros recursos naturales. Este es un plan de liberación. Liberación de las necesidades básicas de los argentinos, cuya satisfacción les será asegurada, cualquiera sea su actividad o el lugar en que vivan. Liberación de la arbitrariedad de los poderosos, liberación de la coacción extranjera”[1]. Plan Trienal para la reconstrucción y la liberación nacional, Poder Ejecutivo Nacional, diciembre de 1973.


“En la vasta zona de países rezagados, que abarca a dos tercios de la población humana, América Latina vive su segunda revolución nacional. La primera, de la Independencia, fue obra del pueblo en armas. La segunda y actual, es la de su desarrollo integral”. Juan Enrique Gugliarmelli[2]


APARTADO I- DEFINICIÓN DE CONCEPTOS

La noción de “modelo de desarrollo” refiere al debate centrado en las diferentes formas de organizar política, económica, social y culturalmente una comunidad nacional. Los distintos modelos implican un tipo de inserción específica del país en el teatro de la división del trabajo mundial y, de ella depende la posibilidad de lograr la emancipación plena y sustentable de sus habitantes. Decimos “modelo” ya que reunimos y presentamos de una manera simplificada y bajo las categorías de “liberalismo, desarrollismo, nacionalismo y socialismo”, todo conjunto de comportamientos sociales, políticos e históricos que son una construcción ideal o conceptual explicativa y que no encuentran una relación directa y determinista con el comportamiento de la sociedad. Son “modelos” y esquemas conceptuales y explicativos que no dan cuenta del conjunto de los factores y de las relaciones históricas situacionales, pero que pese a eso, nos permiten sistematizar algunas líneas interpretativas básicas acerca del comportamiento de los principales procesos de desarrollo encarados en la Argentina. En tanto son sólo modelos conceptuales, no podemos dejar de mencionar que existen cruces entre ellos y que los procesos históricos tomados como ejemplos encuentran características compartidas que no van a ser comentadas por cuestiones más bien didácticas.

Decimos que la noción de “modelos de desarrollo” es un “debate” ya que no existe una posición unívoca acerca de cuál es la receta o el proyecto capaz de encauzar el desenvolvimiento armónico, estable y perdurable de los factores sociales, económicos, políticos y culturales que dan consistencia y permanencia a la comunidad nacional. En realidad, es innegable que hay diferentes modelos en tanto los actores sociales que interactúan en el país y el extranjero encuentran intereses y en varios casos, objetivos claramente disímiles y enfrentados. Toda relación de poder se organiza políticamente, militarmente y además, se justifica culturalmente: la lucha por el poder se manifiesta en los debates sobre los diferentes “modelos de desarrollo”, que en muchos casos, son claramente antagónicos.

Consideramos pertinente relacionar el término “modelo de desarrollo” al de “comunidad nacional” por el hecho, insoslayable desde el estudio histórico, de la existencia de los Estados nacionales como marcos de encuadramiento, de organización y de desenvolvimiento de las relaciones de poder en los siglos XIX, XX y XXI. No se puede lograr un desarrollo social y económico perdurable sin consolidar previamente la comunidad nacional como unidad soberana. La competencia y la lucha de Estados a nivel internacional hace que los actores y los grupos sociales que habitan el país, sean aplastados por la acción de las metrópolis y sus operadores internos que garantizan la implementación de los programas del neocolonialismo y la dependencia. Las propuestas teóricas y políticas que creen superar el problema nacional a través de la introducción de las categorías de “internacionalismo, latinoamericanismo o regionalismo”, están lejos de resolver la cuestión. Con este postulado no negamos la importancia estratégica que implica la unidad latinoamericana ya que y tal como estableció Juan José Hernández Arregui: “Iberoamérica reúne las condiciones de una nación integral (…) la lucha por la independencia nacional de las nacionalidades latinoamericanas debe ser coordinada, pues no habrá independencia nacional fuera del cuadro general de la lucha antiimperialista latinoamericana.”[3] Hecha esta aclaración es importante remarcar el orden de las prioridades: la organización nacional es el paso previo para discutir cualquier tipo de integración y no hay muchas opciones a ésta ley de hierro de la política internacional, salvo que propugnemos ser un satélite o una semicolonia subordinada a otro país. A la hora de mencionar la categoría de nación lo hacemos como “comunidad” por el hecho de que la posibilidad misma de su desarrollo involucra el hecho de articular actores e interés disimiles. La organización nacional en el Tercer Mundo no es una tarea de un sólo grupo social o de una clase, sino que es una actividad de un frente político o de un conglomerado de organizaciones libres del pueblo. Hernández Arregui se refirió a esta cuestión de la siguiente manera: “La política de liberación, a pesar de cierta interpretación recíproca entre clases sociales interesadas -proletariado y burguesía industrial, etc.-, avanza sobre antagonismos vivientes que generan diversas ideas sobre el desarrollo nacional, y miden el desorden e indeterminación de estos periodos políticos, bien aprovechados por las clases explotadoras amenazadas de desplazamiento, o decididas a superar privilegios de antaño. A pesar de ello, el proletariado nacional, en tanto la burguesía industrialista contribuya al desarrollo, debe apoyar tal tendencia, no por solidaridad “patriótica” de clase, sino como táctica, pues el nacionalismo del proletariado es distinto al de la burguesía, aunque puedan ambos concurrir por separado, en las etapas preliminares, siempre contradictorias de la lucha, a la emancipación nacional”.[4]

El concepto de “pueblo” al que hacemos referencia tiene un sentido político, uno económico y otro cultural. Como categoría económica, el pueblo se refiere al conjunto de relaciones de producción que están enfrentadas a los intereses de las metrópolis: los trabajadores, los industriales o profesionales ligados al mercado interno tienen objetivamente un mismo enemigo estructural en el programa neocolonial agroexportador y financiero que promueve el capital trasnacional y sus aliados locales. La rentabilidad del capital trasnacional es sinónimo del saqueo de los recursos y del desempleo del habitante de la periferia. La dimensión “política” de la categoría pueblo, refiere al hecho de que las relaciones de poder económico y social mencionadas se ejercen y perpetúan a través de una organización política: las multinacionales y las empresas de las metrópolis se organizan a nivel de sus Estados y se habla por eso, de relaciones políticas dependientes e imperialismo como formas normales de funcionamiento del capitalismo. A nivel cultural, se habla de nacionalismo popular como marco de identidad que da consistencia organizativa y política al pueblo para enfrentar el programa neocolonial. Las nociones de pueblo y de nación se fusionan: el pueblo si no consolida la nación desaparece y a su vez, es inviable organizar el desarrollo pleno de la comunidad sin vincular a las organizaciones libres del pueblo en la tarea nacional y latinoamericana por la segunda independencia. El General Gugliamelli se refirió a la relación entre la organización política del pueblo y el modelo nacionalista de la siguiente manera: “El desarrollo integral significaba el económico – social, cultural y espiritual. (…) Definí asimismo como sectores nacionales a todos aquellos que no están comprometidos con los sectores opresores o que, en particular, sufren la opresión de los grupos dominantes externos, imperialistas o neocolonialistas, o de los grupos colonialistas internos, cualquiera fuera la modalidad que esa coacción adopte. La revolución nacional debe, según el mismo trabajo, consolidar el rango de nación y asegurar, por tanto, que el centro de decisión soberana le pertenezca.”[5] Tradicionalmente, se entiende que el actor político opuesto al pueblo es la “oligarquía”. El término “oligarquía” encuentra varias acepciones. Por un lado, se refiere a una función económica que se caracteriza por la actividad agropecuaria ejercida en base a la tenencia de grandes superficies de tierra. La oligarquía serían los grupos reducidos de poder identificados con los intereses de los grandes terratenientes ligados al sector agroexportador. Habitualmente su modelo de país se relaciona al programa del liberalismo clásico. Además, la palabra oligarquía adquiere una dimensión estrictamente política y refiere a aquellos grupos o clases que ejercen su poder de manera minoritaria con un programa que enfrenta objetivamente los intereses del pueblo. En este último caso, la “oligarquía” refiere a un conglomerado de clases y dirigentes en donde coexisten de manera inestable y cambiante, los intereses del capital extranjero, los bancos, los latifundios y los partidos políticos demoliberales. A esta última acepción haremos referencia en el Cuaderno.

A partir de lo expuesto, es bueno reconocer la importancia estratégica que adquiere el hecho de identificar cuál es el “modelo de desarrollo” que nos va a permitir alcanzar el progreso nacional y la emancipación de las organizaciones libres del pueblo. El debate acerca de los Modelos de Desarrollo en “abstracto” debe vincularse con la problemática histórica concreta relacionada a la formación y a la consolidación del desarrollo nacional. La cuestión acerca de los distintos modelos se circunscribe a la posibilidad de que nuestro país alcance el desarrollo nacional o como estableció Oscar Varsavky: “Desarrollo es, si, un término relativo, pero relativo a las metas que el país se plantea; a su propio Proyecto Nacional, no al de otro país. (…) Cuando alcancemos nuestros objetivos seremos desarrollados, hasta plantearnos otros nuevos. (…) Con un Proyecto Nacional tenemos nuestra propia pauta y medida de desarrollo, que recién entonces podremos cuantificar de la manera que nos resulte más útil.”[6]

La imposición política de los Modelos de Desarrollo o la copia textual de los proyectos de otros países, dificultan la respuesta soberana al problema nacional que es el único camino para resolver los desafíos del país.A lo largo del presente Cuaderno vamos a centrar la mirada en el análisis de los modelos de desarrollo atendiendo a las siguientes variables interrelacionadas que los componen:

A- la Economía;

B- el Rol del Estado;

C- las Relaciones exteriores;

D- la forma de organizar la Democracia y articulación política;E- el Programa Cultural.


Citas


[1] Plan Trienal Para la reconstrucción y la liberación nacional. República Argentina, Poder Ejecutivo Nacional, diciembre de 1973. Perón, Obras Completas. Ed. Docencia, Buenos Aires, 2006. P 5.

[2] Gugliarmelli, Juan Enrique, “Función de las fuerzas en la actual etapa del proceso histórico argentino”, Estrategia, Nº 1, mayo – junio de 1969. En Pensar Con Estrategia, UNLA, 2007, p 27.

[3] Hernández Arregui, Juan José, ¿Qué es el Ser Nacional?, Catálogos y Secretaría de Cultura de La Nación, 2002, pp. 42 y 214.

[4] Op. Cit., pp. 217-218.

[5] Gugliarmelli, Juan Enrique, “Fuerzas armadas para la Liberación Nacional”, Estrategia, Nº 23, julio – agosto de 1973. En Pensar Con Estrategia, UNLA, 2007, p. 130.

[6] Varsavsky, Oscar, Proyectos Nacionales, Periferia, Buenos Aires, 1971, pp. 111-112.

martes, 20 de octubre de 2009

El próximo viernes 23 de octubre, a las 15.30 hs., se llevará a cabo la presentación del libro: "Diez Años de Revolución en Venezuela: Historia, Balance y Perspectivas (1999-2009)", en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad de La Plata, sede del bosque (117 y diag 113). La actividad contará con la presencia del compilador Pablo Quintero.

martes, 6 de octubre de 2009

HOMENAJE A JUAN JOSÉ HERNÁNDEZ ARREGUI
EN EL 35 ANIVERSARIO DE SU FALLECIMIENTO
22 DE SEPTIEMBRE DE 1974- 22 DE SEPTIEMBRE DE 2009


22 DE SEPTIEMBRE- 18 HS
COLEGIO NACIONAL RAFAEL HERNÁNDEZ DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE LA PLATA
CALLE 1 Y 49 (LA PLATA)

FUERON ORADORES:
GONZALO CHÁVES
JUAN JOSÉ HERNÁNDEZ ARREGUI H.
NORBERTO GALASSO
EDUARDO LUIS DUHALDE
GUSTAVO OLIVA

COMISIÓN PERMANENTE DE HOMENAJE A JUAN JOSÉ HERNÁNDEZ ARREGUI:
· CENTRO DE ESTUDIOS JUAN JOSÉ HERNÁNDEZ ARREGUI
· ASOCIACIÓN CIVIL MEMORIA FÉRTIL
· CÁTEDRA DEL PENSAMIENTO NACIONAL DE LA U.N.L.P. "RODOLFO ACHEM-CARLOS MIGUEL"
· AGRUPACIÓN "SOBERANÍA NACIONAL" DE LA PLATA
· COMUNICADORES PARA EL PUEBLO FPyCS UNLP
· CREAN (UES COLEGIO NACIONAL)
· VACA CUBANA AM 530 LA VOZ DE LAS MADRES
· BUSCAHUELLAS AM 1390 RADIO UNIVERSIDAD
· GILDO ONORATO
· DEBATE UNIVERSITARIO


ESTE EVENTO FUE DECLARADO POR LA CÁMARA DE DIPUTADOS DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES COMO DE INTERÉS LEGISLATIVO Y POR EL GOBIERNO DE LA PROVINCIA DE INTERÉS PROVINCIAL

Ver la lista completa de adhesiones

sábado, 26 de septiembre de 2009


El jueves 1 de octubre a las 17.30 hs., en el marco de la Feria del Libro de la Universidad de Lanús, se llevará a cabo la presentación del libro de Aritz Recalde: "El pensamiento de John W. Cooke en las cartas a Perón (1956-1966)". Comentará la obra la Rectora de la UNLa, Ana Jaramillo.

El mismo dia y también en la Feria de la UNLa, a partir de las 19.15 hs. en la sala 1, se realizará una Mesa redonda de Homenaje a Juan José Hernández Arregui en el 35º aniversario de su fallecimiento. Estarán presentes Ernesto Villanueva y Néstor Rodríguez Brunengo.

jueves, 24 de septiembre de 2009

NOVEDADES


Salió el Cuaderno de Trabajo Nº 2: La colonización cultural. Parte I: La industria cultural norteamericana y la guerra permanente, de Aritz Recalde

“La Argentina sufrió una de las peores formas de destrucción: el sojuzgamiento y el estancamiento. Ahora debe reconstruirse lo destruido. Ante todo, la fe en nosotros mismo, en nuestra propia capacidad para crear una nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana. Para ello debemos reconstruir nuestras instituciones y su capacidad de realizar grandes obras y profundas transformaciones. Y, paralelamente, consolidar la unidad nacional, en una sociedad dinámica, cuyo ámbito no sea degradado por la explotación indiscriminada de nuestros recursos naturales. Este es un plan de liberación. Liberación de las necesidades básicas de los argentinos, cuya satisfacción les será asegurada, cualquiera sea su actividad o el lugar en que vivan. Liberación de la arbitrariedad de los poderosos, liberación de la coacción extranjera”[1]. Plan Trienal para la reconstrucción y la liberación nacional, Poder Ejecutivo Nacional, diciembre de 1973.

“En la vasta zona de países rezagados, que abarca a dos tercios de la población humana, América Latina vive su segunda revolución nacional. La primera, de la Independencia, fue obra del pueblo en armas. La segunda y actual, es la de su desarrollo integral”. Juan Enrique Gugliarmelli[2]

APARTADO I- DEFINICIÓN DE CONCEPTOS
La noción de “modelo de desarrollo” refiere al debate centrado en las diferentes formas de organizar política, económica, social y culturalmente una comunidad nacional. Los distintos modelos implican un tipo de inserción específica del país en el teatro de la división del trabajo mundial y, de ella depende la posibilidad de lograr la emancipación plena y sustentable de sus habitantes. Decimos “modelo” ya que reunimos y presentamos de una manera simplificada y bajo las categorías de “liberalismo, desarrollismo, nacionalismo y socialismo”, todo conjunto de comportamientos sociales, políticos e históricos que son una construcción ideal o conceptual explicativa y que no encuentran una relación directa y determinista con el comportamiento de la sociedad. Son “modelos” y esquemas conceptuales y explicativos que no dan cuenta del conjunto de los factores y de las relaciones históricas situacionales, pero que pese a eso, nos permiten sistematizar algunas líneas interpretativas básicas acerca del comportamiento de los principales procesos de desarrollo encarados en la Argentina. En tanto son sólo modelos conceptuales, no podemos dejar de mencionar que existen cruces entre ellos y que los procesos históricos tomados como ejemplos encuentran características compartidas que no van a ser comentadas por cuestiones más bien didácticas.
Decimos que la noción de “modelos de desarrollo” es un “debate” ya que no existe una posición unívoca acerca de cuál es la receta o el proyecto capaz de encauzar el desenvolvimiento armónico, estable y perdurable de los factores sociales, económicos, políticos y culturales que dan consistencia y permanencia a la comunidad nacional. En realidad, es innegable que hay diferentes modelos en tanto los actores sociales que interactúan en el país y el extranjero encuentran intereses y en varios casos, objetivos claramente disímiles y enfrentados. Toda relación de poder se organiza políticamente, militarmente y además, se justifica culturalmente: la lucha por el poder se manifiesta en los debates sobre los diferentes “modelos de desarrollo”, que en muchos casos, son claramente antagónicos.
Consideramos pertinente relacionar el término “modelo de desarrollo” al de “comunidad nacional” por el hecho, insoslayable desde el estudio histórico, de la existencia de los Estados nacionales como marcos de encuadramiento, de organización y de desenvolvimiento de las relaciones de poder en los siglos XIX, XX y XXI. No se puede lograr un desarrollo social y económico perdurable sin consolidar previamente la comunidad nacional como unidad soberana. La competencia y la lucha de Estados a nivel internacional hace que los actores y los grupos sociales que habitan el país, sean aplastados por la acción de las metrópolis y sus operadores internos que garantizan la implementación de los programas del neocolonialismo y la dependencia. Las propuestas teóricas y políticas que creen superar el problema nacional a través de la introducción de las categorías de “internacionalismo, latinoamericanismo o regionalismo”, están lejos de resolver la cuestión. Con este postulado no negamos la importancia estratégica que implica la unidad latinoamericana ya que y tal como estableció Juan José Hernández Arregui: “Iberoamérica reúne las condiciones de una nación integral (…) la lucha por la independencia nacional de las nacionalidades latinoamericanas debe ser coordinada, pues no habrá independencia nacional fuera del cuadro general de la lucha antiimperialista latinoamericana.”[3] Hecha esta aclaración es importante remarcar el orden de las prioridades: la organización nacional es el paso previo para discutir cualquier tipo de integración y no hay muchas opciones a ésta ley de hierro de la política internacional, salvo que propugnemos ser un satélite o una semicolonia subordinada a otro país. A la hora de mencionar la categoría de nación lo hacemos como “comunidad” por el hecho de que la posibilidad misma de su desarrollo involucra el hecho de articular actores e interés disimiles. La organización nacional en el Tercer Mundo no es una tarea de un sólo grupo social o de una clase, sino que es una actividad de un frente político o de un conglomerado de organizaciones libres del pueblo. Hernández Arregui se refirió a esta cuestión de la siguiente manera: “La política de liberación, a pesar de cierta interpretación recíproca entre clases sociales interesadas -proletariado y burguesía industrial, etc.-, avanza sobre antagonismos vivientes que generan diversas ideas sobre el desarrollo nacional, y miden el desorden e indeterminación de estos periodos políticos, bien aprovechados por las clases explotadoras amenazadas de desplazamiento, o decididas a superar privilegios de antaño. A pesar de ello, el proletariado nacional, en tanto la burguesía industrialista contribuya al desarrollo, debe apoyar tal tendencia, no por solidaridad “patriótica” de clase, sino como táctica, pues el nacionalismo del proletariado es distinto al de la burguesía, aunque puedan ambos concurrir por separado, en las etapas preliminares, siempre contradictorias de la lucha, a la emancipación nacional”.[4]
El concepto de “pueblo” al que hacemos referencia tiene un sentido político, uno económico y otro cultural. Como categoría económica, el pueblo se refiere al conjunto de relaciones de producción que están enfrentadas a los intereses de las metrópolis: los trabajadores, los industriales o profesionales ligados al mercado interno tienen objetivamente un mismo enemigo estructural en el programa neocolonial agroexportador y financiero que promueve el capital trasnacional y sus aliados locales. La rentabilidad del capital trasnacional es sinónimo del saqueo de los recursos y del desempleo del habitante de la periferia. La dimensión “política” de la categoría pueblo, refiere al hecho de que las relaciones de poder económico y social mencionadas se ejercen y perpetúan a través de una organización política: las multinacionales y las empresas de las metrópolis se organizan a nivel de sus Estados y se habla por eso, de relaciones políticas dependientes e imperialismo como formas normales de funcionamiento del capitalismo. A nivel cultural, se habla de nacionalismo popular como marco de identidad que da consistencia organizativa y política al pueblo para enfrentar el programa neocolonial. Las nociones de pueblo y de nación se fusionan: el pueblo si no consolida la nación desaparece y a su vez, es inviable organizar el desarrollo pleno de la comunidad sin vincular a las organizaciones libres del pueblo en la tarea nacional y latinoamericana por la segunda independencia. El General Gugliamelli se refirió a la relación entre la organización política del pueblo y el modelo nacionalista de la siguiente manera: “El desarrollo integral significaba el económico – social, cultural y espiritual. (…) Definí asimismo como sectores nacionales a todos aquellos que no están comprometidos con los sectores opresores o que, en particular, sufren la opresión de los grupos dominantes externos, imperialistas o neocolonialistas, o de los grupos colonialistas internos, cualquiera fuera la modalidad que esa coacción adopte. La revolución nacional debe, según el mismo trabajo, consolidar el rango de nación y asegurar, por tanto, que el centro de decisión soberana le pertenezca.”[5] Tradicionalmente, se entiende que el actor político opuesto al pueblo es la “oligarquía”. El término “oligarquía” encuentra varias acepciones. Por un lado, se refiere a una función económica que se caracteriza por la actividad agropecuaria ejercida en base a la tenencia de grandes superficies de tierra. La oligarquía serían los grupos reducidos de poder identificados con los intereses de los grandes terratenientes ligados al sector agroexportador. Habitualmente su modelo de país se relaciona al programa del liberalismo clásico. Además, la palabra oligarquía adquiere una dimensión estrictamente política y refiere a aquellos grupos o clases que ejercen su poder de manera minoritaria con un programa que enfrenta objetivamente los intereses del pueblo. En este último caso, la “oligarquía” refiere a un conglomerado de clases y dirigentes en donde coexisten de manera inestable y cambiante, los intereses del capital extranjero, los bancos, los latifundios y los partidos políticos demoliberales. A esta última acepción haremos referencia en el Cuaderno.
A partir de lo expuesto, es bueno reconocer la importancia estratégica que adquiere el hecho de identificar cuál es el “modelo de desarrollo” que nos va a permitir alcanzar el progreso nacional y la emancipación de las organizaciones libres del pueblo. El debate acerca de los Modelos de Desarrollo en “abstracto” debe vincularse con la problemática histórica concreta relacionada a la formación y a la consolidación del desarrollo nacional. La cuestión acerca de los distintos modelos se circunscribe a la posibilidad de que nuestro país alcance el desarrollo nacional o como estableció Oscar Varsavky: “Desarrollo es, si, un término relativo, pero relativo a las metas que el país se plantea; a su propio Proyecto Nacional, no al de otro país. (…) Cuando alcancemos nuestros objetivos seremos desarrollados, hasta plantearnos otros nuevos. (…) Con un Proyecto Nacional tenemos nuestra propia pauta y medida de desarrollo, que recién entonces podremos cuantificar de la manera que nos resulte más útil.”[6] La imposición política de los Modelos de Desarrollo o la copia textual de los proyectos de otros países, dificultan la respuesta soberana al problema nacional que es el único camino para resolver los desafíos del país.
A lo largo del presente Cuaderno vamos a centrar la mirada en el análisis de los modelos de desarrollo atendiendo a las siguientes variables interrelacionadas que los componen:
A- la Economía;
B- el Rol del Estado;
C- las Relaciones exteriores;
D- la forma de organizar la Democracia y articulación política;
E- el Programa Cultural.

[1] Plan Trienal Para la reconstrucción y la liberación nacional. República Argentina, Poder Ejecutivo Nacional, diciembre de 1973. Perón, Obras Completas. Ed. Docencia, Buenos Aires, 2006. P 5.
[2] Gugliarmelli, Juan Enrique, “Función de las fuerzas en la actual etapa del proceso histórico argentino”, Estrategia, Nº 1, mayo – junio de 1969. En Pensar Con Estrategia, UNLA, 2007, p 27.
[3] Hernández Arregui, Juan José, ¿Qué es el Ser Nacional?, Catálogos y Secretaría de Cultura de La Nación, 2002, pp. 42 y 214.
[4] Op. Cit., pp. 217-218.
[5] Gugliarmelli, Juan Enrique, “Fuerzas armadas para la Liberación Nacional”, Estrategia, Nº 23, julio – agosto de 1973. En Pensar Con Estrategia, UNLA, 2007, p. 130.
[6] Varsavsky, Oscar, Proyectos Nacionales, Periferia, Buenos Aires, 1971, pp. 111-112.

martes, 15 de septiembre de 2009

COMISIÓN PERMANENTE DE HOMENAJE A JUAN JOSÉ HERNÁNDEZ ARREGUI EN EL 35 ANIVERSARIO DE SU FALLECIMIENTO

22 de septiembre 1974 – 22 de septiembre de 2009
18 horas - Colegio Nacional Rafael Hernández - La Plata


La Comisión Permanente de Homenaje a Juan José Hernández Arregui tiene el agrado de invitar a usted al acto de homenaje que se le realizará en ocasión de conmemorarse un nuevo aniversario de su fallecimiento.
Disertarán sobre su vida y obra Juan José Hernández Arregui (hijo), el historiador Norberto Galasso y el escritor Gonzalo Cháves. La apertura de la actividad estará a cargo del Director del Colegio Gustavo Oliva y coordinará la misma el sociólogo Aritz Recalde.

El acto tendrá cierre con la nominación Juan José Hernández Arregui al Departamento de Historia del Colegio Nacional Rafael Hernández de La Plata, por Resolución dictada por su Director.


Esperamos contar con su presencia el día martes 22 de septiembre, a las 18 horas en el Colegio Nacional Rafael Hernández de La Plata ubicado en calle 1 y 49.

COMISIÓN PERMANENTE DE HOMENAJE A JUAN JOSÉ HERNÁNDEZ ARREGUI: CENTRO DE ESTUDIOS JUAN JOSÉ HERNÁNDEZ ARREGUI, ASOCIACIÓN CIVIL MEMORIA FÉRTIL, CÁTEDRA DEL PENSAMIENTO NACIONAL DE LA U.N.L.P. "RODOLFO ACHEM-CARLOS MIGUEL", AGRUPACIÓN "SOBERANÍA NACIONAL" DE LA PLATA, COMUNICADORES PARA EL PUEBLO FPyCS UNLP, CREAN (UES COLEGIO NACIONAL), VACA CUBANA AM 530 LA VOZ DE LAS MADRES, BUSCAHUELLAS AM 1390 RADIO UNIVERSIDAD, GILDO ONORATO, DEBATE UNIVERSITARIO.

ADHIEREN: Cátedra Nacional de Economía "Arturo Jauretche", Movimiento Peronista Sabino Navarro, Comisión de Medios Audiovisuales del Espacio Carta Abierta, Comunicadores Para el Pueblo FPyCS (UNLP), Cátedra Libre por el Pensamiento Nacional y Popular de la UNLP “Rodolfo Achem y Carlos Miguel”, Agrupación Envar El Kadri - Peronismo Revolucionario, Centro de Estudios Políticos y Sociales “John William Cooke”, Sindicato Argentino de Docentes Privados (SADOP), Carlos O. Suárez (Secretario General del Foro del Pensamiento Nacional y Latinoamericano), Agrupación Oesterheld, Red Nacional y Popular de Noticias la NACyPOP, Soberanía Nacional, Asociación Civil Memoria Fértil, Movimiento Agropecuario Nacional, ADULP, Colectivo de Títeres Cienfuegos, Vaca Cubana AM 530 La Voz de las Madres, Buscahuellas AM 1390 Radio Universidad, Ernesto Jauretche, Ernesto F. Villanueva, Ana Jaramillo (Rectora UNLA), Norberto Galasso, Alberto J. Lapolla, Stella Calloni, Laura Podetti, Jorge Casale , Cris Bidegain, José Luis Alonso, Manuel Ares, Lucrecia Sarralde, Patricio Castiglioni, César Medina, Patricio Marcelo Baez (Misiones), Silvio Bageneta (Editor responsable de “el diarito” de Mar de Ajó), Daniel Sánchez (Misiones), Mabel Maidana, Franca Bonifazzi (Rosario), Santiago Ares, Horacio Ghilini (Secretario General SADOP), Gerardo Alzamora (Secretario de Prensa SADOP), Mario Scalisi, Fernando Donaires, Mariana Márquez, Ramiro Gómez Díaz, Sonia Aristimuño, Marcela Morbelli, Tato Contissa, Sergio Puig (Tucumán), Daniel Cuzzola (Junín), Iciar Recalde, Miguel Ángel Gargiulo (Bolívar), Elsa Huwiler, Hugo Bacci, Lidia Bacci, Eliana Bacci, Aritz Recalde, Fernando Aloia, Adán Reynaldo Huck, Carlos De Feo, Armando Valbuena, Alfredo Castelli, Rubén Peluso, Juan Urbizaglia, Daniel Diulio, Ernesto Nacleiro, Hugo Ruano, Gonzalo Cháves, Luciano Torres, Leonardo Benaglia, Ángela González Gentile, Julio Santamaría, Estela Fonseca, Eduardo González, Raúl Pané, Enrique Ferrari, Hugo Ruano, Juan Merino, Jeremías González, Gildo Onorato, Anabela Ghilini (UNLP), Herman Schiller ("Leña al fuego"), Enrique Gil Ibarra, Mario Shimizu, Alberto Lapolla, Agrupación Peronista de Ensenada Juan José Valle, Fabián Cabanellas, Diego Oliveira,
Guillermo Gutiérrez (director de Antropología 3er. Mundo, director de ICEPH-Instituto Cordillerano de Estudios y Promoción Humana/Bariloche), Carlos María Ciappina, ladys Marduel, Horacio Carman, Mariángeles Sotes, Mariella Simonetti, Eduardo López, Marta López, Osvaldo Pedroso, Rodolfo Módena (Secretario General del PCCE de La Plata. Berisso y Ensenada).

martes, 8 de septiembre de 2009

El artículo que presentamos a continuación es un fragmento del documento elaborado para la Audiencia Pública, convocada para debatir la Ley de Servicios Audiovisuales en la Cámara de Diputados de la Nación:



EL CENTRO DE ESTUDIOS HERNÁNDEZ ARREGUI FRENTE AL ANTEPROYECTO DE LEY DE SERVICIOS AUDIOVISUALES


(…) “La cultura es un arma del dominio político”- Juan José Hernández Arregui

LA COMUNICACIÓN Y LA SOBERANÍA NACIONAL


La subsistencia de la comunidad nacional está estrechamente ligada al desarrollo pleno de los factores de la producción y el trabajo de nuestro país en el marco de la división del trabajo mundial. El desarrollo nacional se relaciona e interactúa con las acciones económicas, políticas y culturales del conjunto de los países y los grupos económicos que compiten por la obtención de los mercados o de los recursos naturales y financieros a nivel planetario. En esta línea, es bueno recordar que no fue casualidad que el paso previo para la entrega a manos privadas y extranjeras de los recursos estratégicos como el petróleo, fue la privatización de los canales y radios públicas que fueron transferidos a grupos económicos a partir de la sanción del la ley 23.696 de 1989, denominada como “De emergencia administrativa y reforma del Estado”. Dichos medios de comunicación privatizados, oficiaron en muchos casos como un instrumento para justificar la transferencia del patrimonio cultural, económico y social de los argentinos al extranjero y a las empresas trasnacionales. Transferido a particulares el ahorro nacional (servicios públicos, jubilaciones, bancos, recursos naturales, etc.) gran parte de la prensa concentrada y extranjera hijas de las privatizaciones se avocó:


- Primero: A cuestionar las OPCIONES POLÍTICAS AL SISTEMA NEOLIBERAL y a promover las agendas y programas de los imperios en el país; el periodismo concentrado fue el brazo cultural de los programas políticos del capital trasnacional. Actualmente al actuar privilegiando sus meros intereses comerciales, la prensa concentrada se vincula directamente a los proyectos de los grandes grupos económicos y a los gobiernos extranjeros que son sus publicistas. Sobre el particular, Juan Domingo Perón estableció que (…) Hoy no hay quien no utilice la publicidad para fines propagandísticos con resultados variables. Pero los imperialismos se sustentan en algo más serio que la simple publicidad. A ellos no les es suficiente publicar un aviso para vender su artículo, sino que deben imponerlo a toda costa, y para eso no es suficiente avisar. Por eso los Estados han creado todo un servicio publicitario, disfrazado con diversos nombres o siglas” (Política y Estrategia. No ataco, critico: “La Publicidad” “La Opinión Pública”, 03-1951).

- Segundo: A garantizar la rentabilidad y el consumo de la producción extranjera importada ya que, y entre otros temas, dichos grupos económicos son generalmente auspiciantes de la prensa. En muchos casos, y cuestión que se evidenció notoriamente con el punto de vista del grupo Clarín acerca de las retenciones móviles del año 2008, la prensa se vincula a la estructura de negocios del capital trasnacional utilizando su influencia cultural para apuntalar el modelo productivo agroexportador y dependiente. A partir de aquí, que compartimos la opinión de John W. Cooke cuando estableció que “nosotros creemos en la libertad de prensa, de la prensa independiente y la ideológica, de la equivocada y de la que esta en la verdad; pero en lo que no creemos es en el derecho de estas empresas mercantiles y capitalistas para procurar que los resortes del Estado se pongan al servicio de sus intereses cada vez que hay cuestiones gremiales en juego” (Acción parlamentaria 16/03/1951).

La Argentina, que anteriormente fue una potencia política con un importante desarrollo industrial y pleno empleo, se transformó en una economía de servicios, raquítica y dependiente, extranjerizada y profundamente fragmentada en lo social: el modelo concentrado, monopólico, comercial y extranjerizante de los Servicios Audiovisuales, favoreció dicho proceso. Las reformas implementadas a la ley 22.285 durante la democracia, lejos de revertirlo fueron un agravante. A partir de aquí pudimos ver como con el neoliberalismo:


a- Importamos el trabajo extranjero en lugar de la producción argentina: la prensa concentrada favorece, diariamente, la publicidad y el consumo de las firmas extranjeras oprimiendo al productor y al trabajador nacional.
b- Entregamos la administración de los recursos estatales y financieros a privados y a empresas trasnacionales: es bueno recordar que el capital español y norteamericano controla empresas estratégicas que son protegidas por la presencia de su prensa en el país.
c- Abandonamos nuestra política exterior soberana e independiente para pasar a las relaciones “carnales con Estados Unidos”: en su lugar importamos los modelos de política de las potencias y su justificación del estado actual de conflicto bélico mundial y permanente. La radicación de bases militares en Colombia o la actual dictadura de Honduras, actualizan el debate sobre las relaciones exteriores del país y en especial, plantean claros desafíos para América Latina. Las potencias que son parte del conflicto lo entienden al pie de la letra: Estados Unidos utiliza la industria del cine para hacer “apología” de las ocupaciones en Medio Oriente y lo que interesa, lo hace para justificar sus políticas en América Latina (el llamado “narcoterrorismo”, entre otros, es una construcción simbólica del cine norteamericano que favorece la política de avance militar sobre el continente). A la industria cultural de recreación, la acompañan las campañas de la prensa de las potencias con canales de noticias para América Latina como CNN, o sus agencias de noticias (como la United Press International, Associated Press o Reuters), que son utilizadas para enfrentar a los gobiernos democráticos que toman medidas populares: la campaña contra las figuras de Hugo Chávez, contra Evo Morales o contra las retenciones en la Argentina, son ejemplos de la utilización política que hace la industria cultural y la prensa extranjera.

A partir de aquí es que sostenemos la importancia de encuadrar el debate de la ley en términos de soberanía nacional y por eso proponemos que:


PRIMERO: La ley debe promover el DESARROLLO DE LA INDUSTRIA NACIONAL, privada, cooperativa y especialmente, de aquellas ligadas a las empresas y servicios públicos en manos del Estado. Por eso, planteamos para la ley:


- Que se establezca un costo diferenciado para la emisión de publicidad por parte de las pequeñas y medianas empresas de capital nacional, en relación a las grandes corporaciones y a las empresas extranjeras.


- Que se prohíba la publicidad en los Servicios de Comunicación por suscripción -ya que el mantenimiento del medio está garantizado por la cuota que paga el usuario-, con la excepción de aquella ligada a la pequeña y mediana empresa nacional.

SEGUNDO: La ley entre sus objetivos debe priorizar los irrenunciables preceptos de SOBERANÍA Y DE SEGURIDAD NACIONAL. Por eso, proponemos:


- Que en el Titulo I, Disposiciones Generales, Articulo 3, Objetivos, se mencione “Promover la identidad argentina fortaleciendo la soberanía, la seguridad y la defensa nacional”.


- Revisar las menciones a los Tratados Internacionales. Sobre éste tema, la Coalición por una Radiodifusión Democrática planteó la importancia del cumplimiento efectivo de la “reciprocidad”, cuestión sumamente importante y que fue incluida en el texto que ingresó al Congreso. Nosotros planteamos, siguiendo la línea de la Ley de Educación Nacional, que debería esbozarse una modificación más profunda y tajante del asunto estableciendo que: “El Estado Nacional no suscribirá tratados bilaterales o multilaterales de libre comercio que impliquen concebir los Servicios de Comunicación Audiovisual como una actividad meramente lucrativa o que alienten la extranjerización de la Comunicación y la puesta en cuestión de la soberanía cultural y política del país”.

- Introducir y siguiendo la ley 14.241 del año 1953, que (...) “Se prohíbe la transmisión de noticias o comentarios (…) que inciten a la traición contra el Estado, la rebeldía o a la sedición contra las autoridades constituidas; las que puedan provocar la alarma pública o perturbar las actividades económicas o financieras internas; las que pudieran dañar o comprometer las relaciones internacionales del país; las que susciten polémicas o contengan expresiones injuriosas o difamatorias o las que tengan por objeto causar perjuicio moral o material a terceros”.

Para culminar, traemos a consideración unas palabras de Juan Domingo Perón que establecen claramente y sin medias tintas, el espíritu que queremos dar a nuestros aportes (…) “La preparación de la opinión pública de un país soberano es parte de la soberanía que ejerce el Gobierno y no puede cederla al extranjero sin verse inmerso en el delito de alta traición”. (Política y Estrategia. No ataco, crítico: “La Publicidad” “La Opinión Pública”, 03-1951).


El JUEVES 24 de septiembre a las 17.30 hs. se llevará a cabo la presentación del libro "El pensamiento de John W. Cooke en las cartas a Perón 1956-1966", de Aritz Recalde.
Dicha actividad tendrá lugar en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de La Plata, sede del bosque, y contará con la presencia de Roberto Perdía.

miércoles, 2 de septiembre de 2009


El viernes 4 de septiembre a las 19 hs se presentará en la Facultad de Filosofía y Letras, la reedición de la revista Antropología 3er. Mundo, nacida en el seno de la propia institución en 1968 y que se publicara hasta 1973.



Esta iniciativa pudo llevarse adelante gracias al esfuerzo desarrollado por los docentes e investigadores Aritz e Iciar Recalde y al Movimiento Universitario Evita, quienes lograron rastrear y recuperar buena parte de este material, que fue reeditado por la Secretaría de Publicaciones de la Facultad de Filosofía y Letras.


La colección completa, que consta de doce volúmenes, ha sido digitalizada y se presenta en un DVD. Además, en una versión en papel de 144 páginas se incluyeron algunos de sus artículos más relevantes, así como dos estudios preliminares. Los mismos fueron escritos por el antropólogo Guillermo Gutiérrez, quien fuera director de la publicación, y por las profesoras Ana María Barletta y María Laura Lenci.


Esta revista expresó junto a las Cátedras Nacionales, a la revista Envido y a la gestión Puiggrós-Villanueva en la Universidad Nacional y Popular de 1973-74, el proyecto político-académico más avanzado que haya surgido del campo nacional y popular.



La presentación de la obra se realizará el próximo viernes 4 de septiembre a las 19 hs, en el aula 129 de la Facultad de Filosofía y Letras (Puán 480). Estarán presentes el decano de la Facultad, Héctor Hugo Trinchero, Guillermo Gutiérrez, director de la revista, Héctor Méndes, ex vicerrector de la Universidad del Comahue y Pedro Antoniassi, del Movimiento Universitario Evita.


miércoles, 29 de julio de 2009





Salió publicado:



“El pensamiento de John William Cooke en las cartas a Perón 1956-1966”. Aritz Recalde - Editorial nuevos Tiempos, Julio de 2009



Versión impresa a la venta



Reseña


La obra y tal cual aparece reflejado en su nombre, es una investigación sobre el pensamiento, la vida y la obra de J. W. Cooke, tomando como referencia principal su correspondencia con el general Juan Perón. El ensayo desarrolla una reseña biografía del autor a modo de introducción, para luego adentrarse en el entramado de las cartas de Cooke a Perón que se inician con posterioridad al golpe militar del año 1955. Las primeras acciones de la denominada “resistencia peronista”, los sabotajes, las huelgas y la incipiente guerrilla, aparecen enmarcados en las comunicaciones del primer delegado de Perón en la Argentina luego del golpe. Los debates con Arturo Frondizi y los entretelones del “pacto” del dirigente radical con Perón, ocupan un lugar importante en el libro. El libro analiza de forma pormenorizada las ideas, propuestas y reflexiones de Cooke luego de su viaje a Cuba y el encuentro con el mundo de la revolución socialista. Las reflexiones de Cooke y Perón sobre los procesos de las revoluciones en China, Indochina, Argelia o Rusia, aparecen en la correspondencia y son reconstruidos en su contexto por el libro. La investigación muestra como Cooke en base a la experiencia en su paso como legislador durante los primeros años del gobierno peronista y en su condición de delegado, discute con profundidad el funcionamiento de los distintos actores del Movimiento Peronista. Las transformaciones en las Fuerzas Armadas, la Iglesia, los sindicatos o el Partido Justicialista, forman parte de los tópicos de debate entre Cooke y Perón que el libro reconstruye. A modo de cierre, el autor menciona las discrepancias y acuerdos finales entre Cooke y Perón y hace un recorrido particular por el desenvolvimiento político del país relacionándolo con los planteos centrales del autor que muere en el año 1968.

sábado, 25 de julio de 2009

LA ELECCIÓN LEGISLATIVA DEL AÑO 2009 Y LAS OPCIONES DEL PROYECTO NACIONAL


Aritz Recalde C.E.H.A. – julio 2009


El gobierno nacional no enfrenta simplemente a un “no muy auspicioso” desempeño electoral, sino que principalmente se opone a una acción deliberada y sistemática de construcción y de deformación de la opinión pública, ejercida por algunas corporaciones económicas y mediáticas, que tiene como finalidad -más allá de la verborragia del periodismo o de la dirigencia opositora- quebrar algunas de las políticas de contenido progresista implementadas por el gobierno nacional. Las corporaciones no discuten simplemente con el “temperamento”, la “ceguera” o la supuesta “soberbia” de Cristina Kirchner, sino que interpelan algunas de sus decisiones políticas y económicas: no les interesa “transparentar” la gestión del gobierno o incidir sobre sus aspectos negativos, que por cierto son muchos, sino que por el contrario, intentan dar por tierra con los logros del gobierno ligados a la distribución del ingreso, la política regional y la recuperación del patrimonio público. La indiferencia respecto a este estado de cosas implica para las organizaciones políticas:

A- El peligro potencial de apoyar programas políticos de corte autoritario;


B- Permitir el ascenso de programas regresivos para la estructura productiva y social del país;


C- Desconocer las funciones y la organización de la prensa argentina y sus vínculos, actuales e históricos, con los esquemas de poder trasnacional y concentrado;

jueves, 9 de julio de 2009

COMISIÓN DE HOMENAJE A JUAN JOSÉ HERNÁNDEZ ARREGUI


EN EL 35 ANIVERSARIO DE SU FALLECIMIENTO

22 DE SEPTIEMBRE DE 1974- 22 DE SEPTIEMBRE DE 2009

LUGAR Y FECHA:
Colegio Nacional Rafael Hernández (UNLP): 22 de septiembre, 18 hs.

Universidad Nacional de Lanús (UNLa): 1 de octubre, 17.30 hs., en el marco de la Feria del Libro de la Universidad

Para oganizar o adherir escribí a: hernandezarregui@gmail.com

Juan José Hernández Arregui (1912-1974), filósofo, político y ensayista. Uno de los representantes más vigorosos del pensamiento nacional. Su extensa obra logró compatibilizar su erudita formación teórica con la interpretación clara y profunda de la realidad política argentina e implicó un punto de inflexión y de ruptura con las formas de aproximación típicas de la izquierda tradicional y del pensamiento universitario de su época. Adscribió en su juventud al Partido Radical de la provincia de Córdoba, colaborando con numerosos artículos en los periódicos Debate, Nueva Generación, Doctrina Radical, Intransigencia y La Libertad. En 1935, publicó su primer libro de cuentos, Siete notas extrañas. Durante la década del 1940, estudió en la Facultad de Filosofía y Letras de Córdoba, en la que tuvo como principal maestro a Rodolfo Mondolfo, quien lo acercó a los debates del pensamiento europeo y al marxismo. Su formación se vio influenciada por los planteos nacionalistas y antiimperialistas de Raúl Scalabrini Ortiz y también, por los cuadernos de FORJA. En el año 1944, se graduó como Doctor en Filosofía con medalla de oro y diploma de Honor. En el año 1947, tras renunciar al Partido Radical, se produjo su acercamiento al Peronismo de la mano de Arturo Jauretche, quien lo llevó a colaborar en el gobierno bonaerense como Director de Publicaciones y Prensa del Ministerio de Hacienda. En 1948, comenzó su labor docente en la Universidad Nacional de La Plata siendo profesor en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, en el Colegio Nacional Rafael Hernández, ambos de la UNLP y en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. En el año 1951, desarrolló un programa en Radio del Estado sobre literatura y filosofía en el cual formuló profundas críticas e interpretaciones sobre la cultura. Publicó en esta época, entre otros, los trabajos Las corrientes históricas durante el siglo XIX (1951), El siglo XVI y el nacimiento del espíritu moderno (1952) e Introducción a la historia (1953). El golpe militar de septiembre de 1955 lo relegó de forma violenta al silencio y al aislamiento, retirándole sus cátedras universitarias y prohibiendo las revistas, periódicos y medios masivos de comunicación en donde había publicado. Se sumó en este período a la Resistencia Peronista y comenzó una ardua labor intelectual y militante, que conjugó lúcidamente la teoría revolucionaria marxista con el ideario peronista de las masas trabajadoras. En 1957, publicó Imperialismo y cultura, obra fundamental en la historia de las ideas en la Argentina, donde analizó la influencia de las ideas dominantes en la intelectualidad nacional. Poco después, en 1960, publicó La formación de la conciencia nacional, con el objetivo explícito de contribuir desde la izquierda nacional a esclarecer la cuestión nacional. En 1962, apareció un nuevo libro, ¿Qué es el ser nacional?, en el que abordó nuevamente la cuestión nacional desde una óptica latinoamericana. En 1964, junto con Eduardo Luis Duhalde, Rodolfo Ortega Peña, Ricardo Carpani y otros intelectuales y activistas, lanzó el movimiento CONDOR. Hacia el año 1969 publicó Nacionalismo y liberación (Metrópolis y colonias en la era del imperialismo) y en 1971, Peronismo y socialismo, donde abogó por la transformación del peronismo en un partido revolucionario capaz de construir el socialismo nacional. Sus obras fueron leídas ávidamente por la juventud militante, para la cual, representó el modelo ideal y práctico de intelectual revolucionario comprometido con la liberación nacional, iberoamericana y del Tercer Mundo. El 19 de octubre de 1972, sufrió un atentado político en su domicilio y comenzó a recibir sucesivas amenazas. Tras el triunfo popular de las elecciones del 11 de marzo de 1973, fue distinguido como Profesor Emérito de la UBA, recibiendo la distinción en manos del prestigioso historiador y Rector Rodolfo Puiggrós. Dirigió poco tiempo después, la Revista Peronismo y socialismo, que tras la muerte de Perón, en julio de 1974, pasó a llamarse Peronismo y Liberación, desde donde bregó por la unión del campo antiimperialista y el fortalecimiento de la izquierda nacional dentro del peronismo. Tras el recrudecimiento de las intimidaciones de la Triple A viajó a Mar del Plata, donde sufrió un síncope que le causó la muerte.

lunes, 22 de junio de 2009

EL CENTRO DE ESTUDIOS HERNÁNDEZ ARREGUI FRENTE AL ANTEPROYECTO DE LEY DE SERVICIOS AUDIOVISUALES


El C.E.H.A. apoya la sanción definitiva del actual anteproyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual porque:

1- Considera que es el Estado, por intermedio de sus representantes elegidos en democracia, el actor legal y legítimo que debe planificar la comunicación atendiendo al interés social y cultural colectivo y que por lo tanto, no puede concederse la administración y control de los Servicios de Comunicación Audiovisual a empresas oligopólicas y negocios privados. Los medios de comunicación deben ser organizados por la democracia en función del interés del país, no por las corporaciones transnacionales.

2- Estima que el proyecto implica un gran avance en la democratización y en la organización de los Servicios de Comunicación Audiovisual, estableciendo reglas claras sobre quién emite, quién controla y con qué objetivos. El Anteproyecto, aunque perfectible, implica un trascendente avance para hacer de la comunicación un instrumento del desarrollo nacional poniendo al alcance de la democracia y de las organizaciones libres del pueblo, la producción, emisión y fiscalización de los Servicios de Comunicación Audiovisual.

3- Concluye que el Anteproyecto es consecuencia de propuestas, debates e iniciativas del Estado y de las organizaciones libres del pueblo. Las resoluciones de éstas últimas fueron recogidas por intermedio de las demandas y propuestas de la Coalición por una Radiodifusión Democrática y a través de la organización de foros de debate en todo el país. Es fundamental para el futuro, respecto a la viabilidad de la democracia y de la posibilidad misma de consolidar la nacionalidad, masificar el debate y que la comunidad nacional, como una gran escuela, discuta y proponga cuál es el modelo de comunicación para el presente y para el futuro.

A continuación, se presenta una síntesis argumental de los fundamentos a partir de los cuales el C.E.H.A. esgrime su posicionamiento respecto a los tres aspectos mencionados. Incluimos en el texto además:

1- Un punto de partida general para enfrentar el debate;

2- Un esquema simplificado de algunos de los rasgos principales que propone la nueva ley;

3- Algunas iniciativas del CEHA;

Si querés leer el texto completo presiona este link

martes, 26 de mayo de 2009

LA GRAN PRENSA Y EL NEOCOLONIALISMO


Sonia Aristimuño
Área de Comunicación C.E.H.A
Mayo de 2009


“Es un deber, no mero sentimiento de justicia, denunciar inexorablemente a los enemigos del país”. Juan José Hernández Arregui[1]

En la actualidad, es innegable la enorme injerencia que tienen los medios de comunicación audiovisuales y gráficos para intervenir sobre la construcción y reproducción de la cultura. Sobre el particular, debe resaltarse la importancia que adquieren en relación a otras instituciones de la cultura, tales como son la escuela, los gremios, los partidos políticos o la universidad, en la medida en que ocupan el rol educativo que en otro período cumplían las mencionadas instituciones. Frente a este panorama, sostenemos que una de las funciones primordiales de los medios de comunicación en el país, es la de contribuir a la reproducción de nuestra condición dependiente. En este artículo vamos a reflexionar sobre la relación existente entre los medios y el neocolonialismo a través del rescate de las opiniones de algunos intelectuales argentinos. Sobre la condición colonial de nuestra prensa y como punto de partida, surgen dos cuestiones a desarrollar:
Primero: ¿Por qué decimos que son parte de la colonización cultural argentina?
Segundo: ¿Qué relación existe entre la emisión de los medios y la cultura nacional?
Al referirnos a ésta última categoría hacemos referencia a los valores y prácticas de nuestro pueblo, expresadas como conciencia nacional y como conciencia histórica que dan marco al proceso de autoorganización y de autorrealización de la comunidad nacional en el teatro de la división internacional del trabajo. El reverso de la conciencia nacional es el fenómeno de la dependencia política, económica, social y cultural, que aplicada al plano de la cultura se denomina “neocolonialismo” y cuyos principales efectos suponen la internalización de los valores importados de las metrópolis que reproducen la dependencia, como si fueran valores nacionales para impedir que el pueblo tome conciencia del programa expoliador del cual es víctima.

Medios y dependencia

Partimos de la siguiente hipótesis: los medios de comunicación son un instrumento central de legitimización de la dependencia económica y política del país a través de la cultura: esta característica los convierte en uno de los aparatos más importantes de la colonización cultural en la historia. La prensa concentrada en los países periféricos, tiene como finalidad prioritaria apuntalar los negocios de las empresas trasnacionales y sus socios internos, las oligarquías nativas. El capital extranjero monopoliza y controla las principales actividades económicas de explotación ligadas a los recursos naturales, financieros y humanos de las periferias. Hay una ley de hierro de la economía política mundial que establece que los Estados que no alcanzaron la nacionalidad, están condenados a ser la mano de obra externa y el granero del imperio y las metrópolis. El Tercer Mundo es víctima del vaciamiento permanente de sus recursos humanos y naturales que engrandecen a las metrópolis y frente a ello, los medios de comunicación cumplen la tarea primordial de ocultarlo o mostrarlo como un factor natural. Sostenemos que:
a- La prensa concentrada, primordialmente, tiene como objetivo principal hacer rentables los negocios de las empresas trasnacionales en la periferias promocionando, distorsionando, construyendo modelos de consumo, etc. cuya finalidad es destruir la empresa nacional y la industria privada y pública;
b- La prensa concentrada, objetivamente, por su función cumplida frente a los factores de poder, es enemiga estructural de los regímenes políticos nacionalistas y populares que defienden el patrimonio del Tercer Mundo frente al saqueo extranjero;
c- No existe la prensa “independiente o libre” en un país dependiente;
d- La prensa libre demanda, previamente, la consolidación del proyecto nacional sin el cual está condenada a la frustración permanente o a reproducir su condición neocolonial de satélite de las empresas extranjeras;

Intelectuales como Arturo Jauretche y Juan José Hernández Arregui, denunciaron décadas atrás la función antinacional que jugaba la gran prensa de nuestro país, y por eso consideramos que su pensamiento nos permite analizar el comportamiento actual de los monopolios y oligopolios mediáticos y su rol en el campo político como “deformadores” de opinión.


Medios y sistema social

La prensa concentrada enfrenta el desarrollo industrial del país con la finalidad de consolidar y perpetuar la condición agrícola pastoril y la extranjerización de las empresas y servicios públicos argentinos. A su vez, la prensa es enemiga declarada de los proyectos populares y de las organizaciones libres del pueblo. Hay un cálculo casi matemático que puede ser aplicado al comportamiento de la prensa argentina: a mayor nivel de apoyo popular a un gobierno, mayor es el enfrentamiento y la adversidad de la prensa a dicho dirigente o expresión política. La prensa neocolonial odia al pueblo y por eso desvirtúa y miente sobre su práctica y principalmente, enfrenta a sus representantes: caudillos, barbarie, subversión, terrorismo, autoritarismo o fascismo son las denominaciones de la prensa realizadas sobre los líderes del pueblo.
Los medios construyen diferentes modelos de emisión de las noticias que responden a una estratificación social determinada. Asimismo, y a su vez, educan en un conjunto de patrones de consumo y de conducta política uniformes para el conjunto social. El Primer Mundo produce manufacturas que generan necesidades artificiales en América Latina para construir un mercado de consumo, conformando sectores sociales que se representan en los modos de vida de las metrópolis.
En el contexto de una sociedad estratificada y dividida por el fenómeno de la dependencia, los distintos factores de poder producen y distribuyen modelos de cultura para perpetuar su condición dominante en las mentes de los grupos postergados. En este sentido señala Arregui: “En un país colonial hay dos patrones culturales: 1) la cultura de la oligarquía de la tierra, transmitida en particular a la clase media y cuyos valores, difundidos a través de la escuela, diarios, revistas, televisión, etc., son las máscaras de la dependencia económica (…) 2) Frente a esta cultura colonial, late en el pueblo oscuro la cultura nacional.”[2] Esta afirmación sigue estando absolutamente vigente y es fácilmente verificable si nos remitimos al conflicto que generó la sanción de la Resolución 125 que establecía la movilidad de las retenciones a las exportaciones de soja, a su tratamiento mediático y a la opinión de buena parte de los habitantes de la ciudad de Buenos Aires, que quizá, poco o casi nada tienen que ver con los problemas del denominado genéricamente “campo”. Continuando con las palabras de Arregui observamos que: “A pesar que la Argentina industrial, ha desplazado a la oligarquía agropecuaria del poder político directo, la cultura de la clase ganadera, impregna todavía la espiritualidad de la nación”[3]. Esta cultura, expresada a través de los medios al servicio del sistema dependiente construye categorías que vertebran mitos sociales a la manera de: “vivimos del campo”, “somos el granero del mundo”, “la patria es el campo”. Estos conceptos, al ser contrastados con la realidad carecen de consistencia, lo cual nos permite denominarlos como “mitos” o “zonceras”, que actualmente y en la historia, continúan solventando los discursos de muchos argentinos que creen que la esencia de nuestra nacionalidad es simplemente aquello que nos ofrece la naturaleza y la división internacional del trabajo y la cultura: tierras fértiles donde sembrar cereales y criar vacas para abastecer a las metrópolis. Para sostener la falacia de que nuestro único crecimiento posible es el desarrollo económico en base a divisas se construye el imaginario que nos incita a pensar que somos un país destinado a los vaivenes de unas pocas provincias, de las veinticuatro jurisdicciones que constituyen la Argentina, que se dedican a las tareas agropecuarias. En este momento histórico, los grandes medios de comunicación, primordialmente, son los que hacen circular este imaginario cuya génesis no está en ellos mismos sino que es planificada por las usinas de pensamiento de las grandes corporaciones del estilo Dreyfus, Monsanto o Nidera.

Medios y organización política

El neocolonialismo opera a partir de la acción de mistificación, enfrentamiento y destrucción sistemática de las organizaciones libres del pueblo, únicas instituciones cuyos actores y prácticas son capaces de enfrentar el discurso único: los gremios, partidos o las instituciones antiimperialistas, son ocultadas por la prensa, sus líderes son perseguidos por el aparato judicial liberal e incluso, en épocas de alta conflictividad, son asesinados sus miembros en dictaduras o comandos paraestatales. La prensa extranjera y concentrada abonó la opinión pública para el desembarco de las dictaduras y posteriormente de los Ministros de economía educados en las metrópolis.
Frente a esta acción de destrucción de la organización política del país, el pueblo se distancia de los partidos políticos, las organizaciones sociales y culturales o los gremios: desde su casa, el trabajador con el televisor prendido es interpelado por la oligarquía que opera con el aparato de la colonización cultural que tiene alrededor de 10 millones de televisores, Radio Mitre, Radio 10, y más de 250.000 ejemplares diarios de Clarín y alrededor de 160 mil ejemplares diarios de La Nación, cada uno, militante jornada completa del programa de vaciamiento económico que llevan a cabo las corporaciones trasnacionales.

Concentración mediática

Sobre el particular, debemos tener en cuenta lo que ya bien señaló Arturo Jauretche acerca de la naturaleza comercial de la prensa: “Los medios de difusión de ideas están gobernados, como los precios en el mercado y son también mercaderías”[4]. Si agregamos a esto, el hecho de la concentración mediática en pocas manos que hace que un grupo económico sea propietario del diario que leemos a la mañana, de la radio que escuchamos en el trabajo y del noticiero que miramos por la noche cuando regresamos a casa, el panorama se torna mucho más fructífero para que las ideas de las coaliciones de la antipatria impidan el florecimiento del otro patrón cultural presente en nuestro pueblo: la cultura nacional, que como señala Arregui, es colectiva e implica que llevemos a cabo una lucha cultural para revitalizarla[5].
El panorama se tornó mucho peor durante la década del ’90, cuando se permitió a través de sucesivas modificaciones al marco legal de la radiodifusión, el ingreso de capitales extranjeros profundizando un proceso inaugurado en el año 1955, los cuales pasan a tener porcentajes accionarios importantes en las empresas de medios de comunicación. Los capitales extranjeros diversifican sus áreas de negocios y ya no sólo son dueños de diversas empresas en nuestro país que fugan el dinero de los argentinos a sus países de origen, sino que además invierten en el rentable negocio de la cultura. De esta manera, cualquier medida que tome un gobierno contra empresas extranjeras hará eco en la prensa argentina y tendrá en ella una defensora acérrima de sus intereses económicos[6], teniendo en cuenta además, que también condicionan a través de la pauta publicitaria que le tributan a los medios y que es la principal fuente de financiamiento que éstos tienen. Así, tomar una medida que perjudique a las exportadoras trasnacionales significa enemistarse con el Grupo Clarín, o con el diario La Nación, ya denunciado por Arregui: “como portavoz de los intereses y la mentalidad política de la clase ganadera argentina y sus mandantes foráneos”[7]. Para estas empresas, los intereses particulares están delante de los intereses del país al punto de que no les tiembla el pulso a la hora de apoyar dictaduras militares o promover la subasta del patrimonio nacional para apagar su sed de negocios. [8]

Medios de comunicación y cultura nacional

La cultura nacional latente en la historia y en la práctica diaria de las organizaciones libres del pueblo, tiene que resurgir y dar batalla al programa neocolonial que nos sumerge en la dependencia. Esta tarea implica:


a- Difundir la cultura de nuestro pueblo;
Un camino imprescindible en este proceso, es el de construir y promover contenidos comunicacionales comprometidos con los valores, la historia, las necesidades y las prácticas de nuestro pueblo. En este marco, la difusión mediática de las prácticas vinculadas con la lucha política del pueblo, con la defensa de nuestro arte, folclore, cine y literatura o con el crecimiento de las acciones de las organizaciones populares, forman parte del sustrato del ser nacional, identidad que es sinónimo de lucha anticolonialista. Esta tarea implica promover:
1- Las agencias de noticias locales, nacionales, regionales y mundiales que reconstruyen y difunden nuestra práctica;
2- La obligatoriedad de establecer pautas de producción y emisión del arte nacional;
3- La producción publica y la entrega de subsidios a los artistas argentinos (música, literatura, cine, televisión, radio, etc.);

b- Decodificar el programa neocolonial que produce la prensa;
El enfrentamiento de los grupos económicos contra el país, desarrollado desde los medios de comunicación nos obliga a comprender, decodificar y discutir el sentido de la información emitida por los aparatos de la colonización mental.


c- Construir nuestros medios;
Una tarea trascendente tiene que ver con la necesidad de producir información, planificar e implementar un esquema de comunicación nacional y popular. Dicha tarea implica tres temas:
1- Construir, mejorar y defender los medios públicos de comunicación que garantizan una programación no comercial, de producción argentina y con llegada a casi todo el país.
2- Promover, interconectar en redes y activar la prensa de las organizaciones libres del pueblo a nivel local, provincial, nacional y regional: Partidos políticos; gremios, ONG, etc.-
3- Articular la acción nacional con los procesos políticos y comunicacionales de América Latina;

Consideraciones finales

“La historia se hace a pesar de esto. A pesar de todo esto, y aunque desmedrados, somos un gran país; a pesar de todo esto tenemos una conciencia nacional cada día más clara”. Arturo Jauretche[9]

Si bien el panorama descripto resulta bastante desalentador, no hay que dejarse atrapar por el pesimismo. Ya en otros momentos históricos el pueblo argentino ha ascendido en su lucha emancipadora a pesar de tener a la tribuna de propagandistas en contra.
Cuanto más crezca la organización y la participación popular, cuánto más importancia adquiera la política entre nuestros compatriotas, cuanto más se expanda el legado de lucha de aquellos compañeros y compañeras que dieron su vida por la construcción de un país más justo, menos influencia tendrán los ideólogos de la antipatria que dirigen la gran prensa neocolonial.


[1] Hernández Arregui, J. J en Nacionalismo y Liberación (Metrópolis y colonias en la era del imperialismo), Editorial Contrapunto, Buenos Aires, 1969
[2]Palabras de Hernández Arregui, Juan José en Primera Plana, 9/5/72. En Galasso, Norberto, J.J. Hernández Arregui: del peronismo al socialismo, Ediciones del Pensamiento Nacional, 1986
[3] Hernández Arregui, J. J, Nacionalismo y Liberación (Metrópolis y colonias en la era del imperialismo), Editorial Contrapunto, Buenos Aires, 1969
[4] Jauretche, Arturo, Los profetas del odio y la yapa, Corregidor, Buenos Aires, 2004
[5] Galasso Norberto, en J.J. Hernández Arregui: del peronismo al socialismo, Ediciones del Pensamiento Nacional, Buenos Aires, 1986
[6] Recalde, Aritz, Cultura, comunicación y lucha social en Argentina, Ediciones del Instituto Movilizador de fondos cooperativos, Buenos Aires, 2005
[7] Ídem 1
[8] Así, elegir una norma para la televisión digital terrestre en nuestro país significa lidiar con el lobby de Clarín, que puja por la norma estadounidense, ya que entre otras cuestiones, el 18% es del Grupo norteamericano Goldman Sachs. La empresa Telefónica brega por la norma europea inscribiendo su decisión en su nacionalidad de origen: es una empresa española. Este lobby es ejercido por las empresas, pero también directamente por medio de los embajadores de los países centrales, quienes no dudan ante cada conflicto con empresas de su país en intervenir a favor de sus ciudadanos- empresarios. Y si el conflicto llegara a tornarse irresoluble, amenazan con llevar el caso a las cortes y organismos internacionales, que ellos mismos crearon porque creen en la justicia, para los suyos, obviamente.
[9] Jauretche, Arturo, Los profetas del odio y la yapa, Corregidor, Buenos Aires, 2004

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