domingo, 1 de noviembre de 2015

¡VUELVAN CARA PERONISTAS!


Ernesto Jauretche

No nos han vencido ni nos vencerán.

Somos el batallón argentino de un ejército invencible: el de los humildes de América, el de los trabajadores de todo el mundo.

Somos los hombres y mujeres más fogueados de esta tierra en experiencia de lucha.

Provenimos de una larga marcha; más de 400 años sin descansos ni fatigas.

Las banderas que hoy tienen su completa vigencia las elaboramos desde el llano a partir de 1955. ¡O se olvidan, compañeros, que en estos últimos 60 años sólo hemos sido oficialistas unos pocos 15 o 16; en la epopeya de 1973 y en los últimos 13 de construcción kirchnerista? Nos sobrepusimos a 18 años de represión y proscripciones y al intento de aniquilarnos en 1976. Comparando, poca cosa es lo que nos exige el presente, aunque será crucial y determinante.

¡Nuestra vida política se forja en la batalla! Y ese camino de combatir al capital está jalonado de tristes infortunios y alegres premios. Somos hijos de aquel Perón que nos marcó un sentido heroico de la vida; y de la inmortal Evita, la del amor y la igualdad.

Somos los que llevamos la carga de hacer realidad lo que viene, una verdad de a puño: los mejores días de los argentinos fueron, son y serán peronistas.

Apenas hemos puesto las bases de una democracia de iguales y de la efectiva justicia social. Queda mucho por hacer. ¡No permitamos que nos roben el futuro!

¡A defender lo conquistado! ¡Que no se detenga el reloj de la historia que está forjando nuestro pueblo íntegro! Como antes, como siempre, la autonomía y el genio popular pasarán por encima de los mariscales de la murmuración y el engaño; no faltará el tiempo de pedir cuentas.

¡Ahora, manos a la obra!

Otra vez nos alcanza el relámpago de la resistencia, la ocasión de disponer en acto la imaginación y la sabiduría para plantarnos erguidos, de pie ¡urgente! y recuperar la senda ganadora antes que sea tarde.

Tenemos las aptitudes y responsabilidades de la estirpe triunfadora de una Argentina que se destaca en el planeta por su inteligencia y audacia, por su lugar de líderes continentales, providencia de hermanos a quienes no sólo hemos ofrecido las extensas riquezas de nuestro suelo: los negros ojos de 400 millones de suramericanos nos suplican ingenio y coraje para que no se detenga el viaje hacia la Patria Grande. En la saga del continentalismo que señaló Perón, maduramos el objetivo de ganar el pleito con el Imperio haciendo realidad los sueños de San Martín, Bolívar y Artigas. ¡Ni un paso atrás!

Contribuimos a ello con lo nuestro: el grito de ¡Patria sí, Colonia no! ¡Viva Perón, carajo!

¡Viva Perón! es, en cada coyuntura política, una manera de expresar conformidad, desprecio, rechazo o, simple y popularmente, el placer de los pobres, la euforia del vino.

Esa consigna es exclamación, grito de libertad, exaltación de lo nuestro, voz de lealtad y declaración de guerra; contiene tanta pasión como demanda de fidelidad a las convicciones y principios de ese contexto ético y político que es la doctrina peronista.

¡Viva Perón! es la pauta, es el ingenio, es el paradigma de un estilo, una práctica, una ideología y una forma de pensarnos como argentinos.


¡VIVA PERON es, de última, como decir ¡VIVA LA PATRIA!

Hoy, decir ¡Viva Perón!, es decir:

¡SCIOLI PRESIDENTE!


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