jueves, 19 de octubre de 2017

Un cónclave decisivo para el liderazgo y el rumbo del partido


A partir del próximo miércoles se llevará a cabo el 19° Congreso Nacional del Partido Comunista de China (PCCh), que con la participación de unos 3000 delegados pondrá en marcha el proceso político en el gigante asiático. Ese desarrollo se debe al entrelazamiento entre el partido, el gobierno y las fuerzas armadas desde 1949 (año del establecimiento de la República Popular China).
El cónclave, entre otras medidas relevantes, elegirá al secretario general del Comité Central, el cual será entronizado presidente del país por el Poder Legislativo pocos meses después.
La importancia del Congreso Nacional del PCCh radica en tres motivos. Primero, establecer la orientación a seguir en todos los ámbitos de la acción gubernamental. Esta guía se apoya en una evaluación de lo hecho por las autoridades durante el mandato que concluye y en la definición de los objetivos por alcanzar en los siguientes cinco años. Todo ello se traduce en el "informe político" que expone el secretario general, en nombre del Comité Central saliente. Se espera que el informe que se presentará no contenga cambios sustanciales de la línea partidaria vigente, por ser parte de un Congreso en el que se renovará el mandato del secretario general.
En segundo lugar, el cónclave del PCCh tiene la autoridad de revisar la Constitución partidaria. Los contenidos esenciales del texto en vigencia datan de 1982, cuando las políticas de Deng Xiaoping se enraizaban. Se estima que en esta ocasión el pensamiento del presidente Xi Jinping sea sumado a las bases doctrinarias del grupo gobernante. A saber: el marxismo-leninismo, el pensamiento de Mao Tse-tung y la teoría de Deng Xiaoping, más los aportes de Jiang Zemin y del predecesor de Xi, Hu Jintao (la Teoría de las Tres Representaciones y el Concepto de Desarrollo Científico, respectivamente).
En tercer lugar, durante el Congreso se elegirá el liderazgo del PCCh: se votará un nuevo Comité Central (hoy compuesto por 205 miembros titulares), el cual al día siguiente realizará su primera reunión plenaria. Durante ésta, se designarán el nuevo Buró Político (que cuenta con 25 miembros); el Comité Permanente del Buró Político (donde reside el poder real en China, hoy con siete miembros); la Comisión Militar Central (principal ente en temas de defensa); el Secretariado (encargado de implementar las decisiones del Buró Político); la presidencia de la Comisión Central para Inspección Disciplinaria (medular en la lucha contra la corrupción), y el secretario general del PCCh (cabeza del Comité Central y, por ello, máxima autoridad partidaria).

Mandato
En este Congreso, Xi será electo secretario general por un segundo mandato, el cual debería ser el último si se considera lo ocurrido con sus dos predecesores en el cargo (Jiang y Hu), aunque no hay artículo en la Constitución partidaria que establezca la imposibilidad de acceder a un tercer término.
El foco de atención en este cónclave se centra en que de los siete miembros del Comité Permanente del Buró Político sólo permanecerían en ese órgano Xi y Li Keqiang (primer ministro del Consejo de Estado).
La razón por la cual Xi y Li seguirían en sus cargos radica en la norma no escrita que dispone que los dirigentes deben retirarse al alcanzar los 68 años de edad (tienen 64 y 62, respectivamente). En este contexto, entre los cuadros que se incorporen al Comité Permanente del Buró Político se encontrará quien luego asumiría también el puesto de vicepresidente del país.

Como hasta ahora (tal cual lo acontecido durante las sucesiones de Jiang y Hu) había accedido al cargo de presidente quien ocupó la vicepresidencia, este Congreso partidario develaría quién sucederá a Xi luego de los próximos cinco años.
Según fuentes chinas, desde el año pasado fueron designados nuevos cuadros en puestos directivos en ocho ministerios, en cuatro organismos subordinados al Consejo de Estado, en la Comisión Central para Inspección Disciplinaria, en cuatro departamentos bajo el Comité Central y en 23 provincias.

La mayoría de esos funcionarios trabajaron previamente con Xi durante su carrera en Fujian, Zhejiang, Shanghai y la Escuela Central del PCCh (o han trabajado con aliados suyos). Se especula que ellos ocuparían cargos vacantes en el Comité Central, el Buró Político y el Comité Permanente. Algunos de los hombres que más suenan para encumbrarse en torno a Xi son Wang Yang, Wang Huning, Hu Chunhua, Chen Min'er y Cai Qi.

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