domingo, 10 de abril de 2011


RECITAL DE TERCERA POSICIÓN

UNIVERSIDAD NACIONAL DE LANÚS

1° DE ABRIL DE 2011


Para ver imágenes del recital pulsa aquí:


Himno Nacional y Tercera Posición



Padre Mugica



Por las tierras del Sur y El violento Oficio de Escribir



Quién me enseñó y Vuelta de Obligado

Revolución, el cruce de Los Andes. Anotaciones al pie de la pantalla


Por Juan Esteban Godoy


Resultan interesantes ciertos elementos que se pueden observar en la película Revolución, el cruce de Los Andes dirigida por el director cordobés Leandro Ipiña, quien ya había realizado una mini-serie: San Martín. El combate de San Lorenzo, acerca de la única batalla de San Martín en el territorio que hoy conocemos como la Argentina en febrero de 1813. Interesantes en tanto nos permiten dar cuenta de una historia bien diferente a la que nos han contado, y ¿nos cuentan? en las escuelas, universidades, medios de comunicación y demás órganos de difusión de los sectores dominantes. Veamos algunos de ellos. Primero nos sorprende un San Martín que habla con un acento gallego, pero cómo no iba a hacerlo si había vivido tan solo cuatro años en Yapeyú, dos en Buenos Aires y ¡veintisiete en España! (desde 1784 a 1811). Entonces se nos abre un interrogante: ¿cómo alguien que vivió, se moldeó y luchó tantos años en el ejército español iba a venir a luchar justamente contra ese ejército?, ahí aparece la idea del llamado de la selva, de la revolución de mayo como un movimiento separatista de España que tantas veces hemos leído, y que evidentemente no nos satisface. Las respuestas satisfactorias comienzan si vemos a la revolución de mayo, no como un movimiento separatista, sino como una extensión de los estallidos revolucionarios tanto en el resto del continente americano como en España (comenzados en 1808). Eran estallidos democráticos contra el absolutismo. Aquí podemos observar que en la película de Leandro Ipiña, San Martín no se refiere a sus adversarios como españoles, sino como absolutistas, godos, maturrangos, identificando así al sector contra el cual luchaba. La lucha de San Martín es la misma lucha que desarrollaba en España, antes de que comenzara a asfixiarse el movimiento revolucionario en la península. En Cuyo se pone de relevancia cómo San Martín se las ingenia para armar su ejército, a pesar de la oposición del poder central de Buenos Aires que pedía que bajara a reprimir a los caudillos, y lo ahogaba económicamente. Realiza una planificación económica, de recursos, moviliza a sus habitantes, en algunos casos expropia, fabrica pólvora, armas, los uniformes, pone impuestos, diezmos, etc. Es el gobierno haciéndose cargo del desarrollo económico. Norberto Galasso dirá que hay similitudes en la organización con el Plan de Operaciones de Mariano Moreno. Observamos también que se integra a San Martín, en un diálogo entre dos personajes que a través de un relato recrean el cruce de Los Andes, y la batalla de Chacabuco, como padre de la patria, pero no de lo que hoy denominamos la Argentina, sino de la patria grande, de Nuestra América. Así damos cuenta que la bandera argentina no es la que escaló la cima de Los Andes, sino que ésta es diferente, es la del Ejército de Los Andes. Al mismo tiempo que el ejército estaba integrado por habitantes de lo que entonces eran las Provincias Unidas del Río de La Plata, y por chilenos. Así se deja atrás la idea del General de la patria chica, y se lo integra como General de la Patria Grande. Rescatamos asimismo el interrogante que nos plantea de ¿quién hace la revolución, quién es el sujeto revolucionario?, ¿un hombre solo o el pueblo? Consideramos que ahí hay un “juego” interesante en el cual se pone de relevancia a un personaje ¿secundario?, se le da voz, se lo escucha, es parte de esos nadies con los cuales se hacen las revoluciones, los cuales son olvidados, dejados de lado. Están ellos, y un hombre fuerte, un líder que los dirige y los estima tan necesarios como a él mismo, pues sin ellos su imagen como tal se desdibuja, desaparece. Por último damos cuenta que hay una intencionalidad de bajar a San Martín del bronce, pero no de una humanización apolítica, como muchas veces se ha hecho, sino que se lo rescata como un hombre político, y como tal con un proyecto político de emancipación y unificación de Nuestra América. Es la otra historia la que aparece, la que circula en el subsuelo de la patria y que emerge a pesar de la superestructura de colonización pedagógica que hace lo necesario para que no suceda. No podemos negar que hoy los tiempos políticos ayudan, hay mucho de aquello hoy mismo brotando en nuestro continente. La revolución, el proyecto sanmartiniano, bolivariano, etc. quedó inconcluso. Es tarea nuestra, de nuestro presente lograr concluirlo.


(Sociólogo, UBA; juanestebangodoy@hotmail.com)

martes, 5 de abril de 2011

Unidos o dominados

Aritz Recalde

abril de 2011

Los medios de comunicación concentrados, son los mentores ideológicos de la oposición al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Detrás de ellos, se encuentra la mano invisible del mercado, compuesta por los grandes grupos de poder concentrado ligados al modelo neoliberal sojero y financiero. El objetivo estratégico de los oligopolios de la comunicación, es el de dividir el movimiento policlasista que acompaña a Cristina y el de lograr que el Frente Para la Victoria (FPV) sea un partido liberal vaciado de contenido y fiel a los mandatos del poder concentrado. Los medios de comunicación buscan separar del proyecto nacional a los representantes directos de los trabajadores. Lo mismo hacen con los miembros de la clase política que cumplen tareas centrales y estratégicas en la consolidación del proceso de desarrollo. Es a partir de aquí, que los oligopolios identificaron cuatro figuras sobre las cuales realizar la tarea de desgaste, de hostigamiento y de difamación permanente. El primero de ellos, es Hugo Moyano, líder del movimiento obrero y exponente central del proceso de organización de los trabajadores. La Confederación General del Trabajo (CGT) está afiliando y dando organicidad a los asalariados que tienen trabajo como producto de la reconstrucción industrial y el modelo iniciado en 2003. Es al movimiento obrero fortificado y consciente, al que la oligarquía teme y no sólo a su máximo dirigente. Asimismo, Moyano con el MTA, es un símbolo de la resistencia al proyecto neoliberal y es una figura clave de la distribución de la riqueza y la recuperación salarial. El segundo enemigo de la prensa, es Luis D´Elia. En este caso, se trata de distanciar del proceso político a un referente de las organizaciones sociales y de los trabajadores desocupados. En definitiva, buscan eliminar del FPV a los trabajadores, ocupados y desocupados, para dejar a Cristina en manos de una dirigencia política liberal y de un conjunto de empresarios. Las otras dos figuras que odian los medios, provienen de la clase política y son pilares fundamentales del modelo de desarrollo industrialista y popular. Uno es el denigrado Guillermo Moreno, al cual combaten los medios por su sólida postura de enfrentamiento a los oligopolios. Odian a Moreno, ya que el dirigente le cuestiona a los poderosos la apropiación de ganancias vía inflación y no por sus “modales”. El cuarto y último nominado al hostigamiento mediático permanente y a la difamación de la oposición, es Julio De Vido. El Ministro de Planificación es uno de los estadistas del modelo y junto a Néstor y a Cristina, está organizando la infraestructura para que el país supere su condición agrícola ganadera y consolide la industria nacional. Julio De Vido, es el dirigente que está pensando el país en el mediano y largo plazo y de su triunfo o su fracaso, dependerá la posibilidad de alcanzar la independencia económica del país. El triunfo y la profundización del modelo, van a estar dadas por la capacidad de mantener unido al proyecto nacional frente a la acción desestabilizadora y las operaciones de prensa. Asimismo y a diferencia del planteo de los oligopolios, el crecimiento y la importancia de lo que representan Moyano, De Elia, Moreno o De Vido, es la garantía del triunfo y nunca su impedimento. Los trabajadores, los dirigentes combativos y los intelectuales al servicio de la causa nacional, nunca fueron, ni serán, los enemigos del peronismo. El 2011 nos encontrará unidos o dominados.




Recalde es editor del blog www.sociologia-tercermundo.blogspot.com

Acerca de Oscar Varsavsky


El objetivismo en las ciencias sociales en el pensamiento de Oscar Varsavsky

Juan Esteban Godoy




La posibilidad o no de un objetivismo en las ciencias sociales ha recorrido la historia de las mismas. La idea de un pensamiento desprovisto de pasiones parece haber ganado primacía, al menos en los últimos años. Recorreremos las ideas de un personaje, en principio ajeno al ámbito de los cientistas sociales, que en la década del ’60 pensó la relación entre política y ciencia, a saber: Oscar Varsavsky . La imagen de una ciencia objetiva es la de una ciencia que avanza en forma unilineal, que tiene una misión, sus propios valores. La ciencia desprovista de política. Quién tuviera la osadía de romper este esquema, ya no estaría haciendo ciencia, sino política (o al menos una ciencia de una categoría menor, impregnada de subjetividad, de valores). Los términos aparecen como opuestos. Varsavsky va a deshilvanar esta visión de la ciencia. Nuestro autor va a sostener que en el ámbito científico, al igual que en otros sectores de la sociedad se hace patente la dependencia cultural en relación a los países centrales. De esta forma, los problemas científicos de los países dependientes, van a estar dirigidos por aquellos. La ilusión de la ciencia que avanza, teniendo como motor fundamental a la libertad, se desintegra, pues el científico “elige de los temas allí en boga y cree que eso es libertad de investigación, como algunos creen que elegir entre media docena de diarios es libertad de prensa” . Así los problemas que son considerados científicamente relevantes, se hallan influidos por el medio social en donde surgen, y por ejemplo: si es en un país dependiente culturalmente, en un sistema capitalista, imperialista son cuestiones que tendrán fuertes implicancias en la problematización. Pero no son solo los problemas considerados importantes por el ámbito científico los que se hallan moldeados, dirigidos, sino también los instrumentos que se crean para abordar los problemas, así “la ciencia actual no crea toda clase de instrumentos, sino solo los que el sistema le estimula a crear” . La ciencia no es libre, depende del sistema social en el cuál se desarrolle, y de la dirección que se le imprima. Así ésta no es siempre igual, no tiene una única dirección y forma. El sistema presiona para que la ciencia se dirija en tal o cuál dirección. Aquí se hacen presentes los mecanismos que otorgan prestigio, dinero, becas, ascensos, premios, etc. Se produce una cuantificación y jerarquización del conocimiento (en los últimos años cada vez más agravada), llevando a preponderar la cantidad por encima de la calidad, pudiendo categorizar a los cientistas y sus producciones (aquí los papers adquieren suma relevancia). Concepción profundamente penetrada por lógicas coloniales, como que ¡tenga más prestigio una nota escrita para una revista extranjera que para una nacional! Coloniaje cultural si los hay. A la vez que “es sabido que el cumplimiento de requisitos fijos requiere una habilidad poco relacionada con la inteligencia y la sabiduría. Estas no molestan, al contrario, pero no son indispensables, pues se trata de ciertos actos o rituales específicos” . ¿Qué problemas, qué herramientas se van a privilegiar en un sistema capitalista, en su etapa imperial?, seguramente que éstos no serán complementarios con la vida de los pueblos, sino que contribuirán a su sometimiento y explotación. Es al científico sometido a estas “reglas de juego”, al que Varsavsky va a llamar cientificista , el cual “se ha adaptado a este mercado científico, que renuncia a preocuparse por el significado social de su actividad, desvinculándola de los problemas políticos, y se entrega de lleno a su “carrera”, aceptando para ella las normas y valores de los grandes centros internacionales (…)”. Esta forma de hacer ciencia contribuye a la desnacionalización, a la colonización, pues refuerza nuestra dependencia cultural y económica de los países centrales, nuestro país al someterse a los dictados de éstos aparece como su apéndice, su complemento. Se lesiona su soberanía. De esta forma quién pretenda la liberación nacional, el cambio del sistema social imperante por uno más justo y equitativo, deberá imaginar y construir otra forma de hacer ciencia, no obstante el objetivo principal será siempre el cambio de sistema. El científico deberá “inscribirse en el movimiento pro autonomía cultural, que es la etapa más decisiva y difícil de la lucha contra el colonialismo (…) no es mucha la autonomía científica que podemos conseguir sin cambiar el sistema social o sin que ese sea nuestro objetivo” . El modelo a seguir sería el del científico rebelde o revolucionario, el cual tienen como misión “estudiar con toda seriedad y usando todas las armas de la ciencia, los problemas del cambio de sistema social, en todas sus etapas y en todos sus aspectos teóricos y prácticos. Esto es, hacer ciencia politizada”. Así observamos como ciencia y política no son términos excluyentes, sino que se implican mutuamente, no hay uno sin el otro. No es que en el modelo cientificista no este presente la política, que su forma de hacer ciencia no sea política, sino que éste se presenta bajo el “ropaje” de la objetividad pero es tan político como el científico rebelde o revolucionario. La diferencia, radica en que uno revela la situación y el otro se “oculta” bajo la apariencia de lo científico, lo objetivo. Por último, consideramos que la ciencia nacional debe estar en estrecha relación con el desarrollo del país, con la descolonización y liberación del mismo. La universidad pública debe generar recursos humanos no para que se desenvuelvan en empresas transnacionales, incrementando la dependencia y la explotación del pueblo (¿cuál es el sentido de esa universidad?). Más bien las universidades públicas, deben generar profesionales, que caminen y construyan junto con el pueblo el trayecto hacia la liberación nacional.

domingo, 27 de marzo de 2011

¿Chicos de la guerra o héroes de Malvinas?


Aritz Recalde

marzo 2011

"Los argentinos, especialmente no han podido olvidar que se trata de una parte importante de territorio nacional, usurpada a merced de circunstancias desfavorables, en una época indecisa, en que la nacionalidad luchaba aún con escollos opuestos a su definitiva organización (…) El precedente de la injusticia es siempre el temor de la injusticia, pues si la conformidad o indiferencia del pueblo agraviado consolida la conquista de la fuerza, ¿quién le defenderá mañana contra una nueva tentativa de despojo o de usurpación?”. José Hernández sobre Malvinas, año 1869



La división mundial del trabajo establece que las naciones periféricas deben ser una granja de producción agropecuaria y que tienen que importar la manufactura para dar trabajo a los habitantes de las metrópolis. La división mundial de la ciencia y de la cultura, condena a los Estados del tercer mundo al subdesarrollo y a la importación de patentes e innovaciones, cerrando la posibilidad de producción autónoma de conocimiento y más aun, de saber articulado a la industria nacional. Claramente, las dos divisiones mencionadas consolidan una tercera, que es la social y que establece que los Estados del sur del planeta padezcan la desigualdad e inestabilidad social crónica y permanente, para alimentar el nivel de vida del primer mundo. Finalmente, hay una división mundial de la vida y de la muerte que permite que algunos Estados tengan el derecho a asesinar a los habitantes de otros pueblos. Las manos de Europa y de Estados Unidos están bañadas de sangre y dichas potencias se caracterizaron por la ocupación e intervención violenta en todo el planeta en guerras “ofensivas y defensivas” contra el “fascismo, el comunismo, el terrorismo, la droga o por la democracia”. Nuestro país fue víctima de esa división mundial de la guerra y la política y el mismo día que tomamos posesión de nuestro territorio en Malvinas, las potencias declararon el bloqueo económico, político y cultural al país y organizaron la agresión y el asesinato de nuestros soldados. La ONU, la OTAN, la Comunidad Económica Europea, los capitalistas y los comunistas, justificaron públicamente y ante el mundo, por acción o por omisión, la agresión a la Argentina por parte de Inglaterra. En la división mundial de la guerra que se refleja y por ejemplo, en el cine de EUA, se puede matar a un supuesto terrorista árabe, a un supuesto comunista latinoamericano, a un supuesto narcotraficante latinoamericano, nunca a un supuesto demócrata europeo. Perdimos la guerra en el año 1982 y la peor derrota no fue la militar, sino que fue la cultural. La derrota cultural frente a la agresión europea, fue producto del neocolonialismo y de la tarea de persuasión ideológica sobre nuestras clases medias y altas, ejecutada por los países centrales. Esa dirigencia neocolonial y sus intelectuales, fueron los que ocultaron en el patio trasero del país a los soldados cuando regresaron de la guerra en el año 1982. Actualmente, se continúa subestimando la acción de los combatientes que impidieron desembarcar y tomar posesión en tierra a los británicos y a la OTAN por casi 3 semanas, que destruyeron o averiaron 31 buques y 45 aeronaves y que ocasionaron, según fuentes oficiales británicas, la muerte de 255 agentes enemigos, hiriendo más de 700 de ellos . Nuestros patriotas y pese a esa importante resistencia al enemigo ingles y a las potencias aliadas, son denominados “chicos de la guerra” por los intelectuales protagonistas de la desmalvinización. En la reconstrucción oficial que impulsó el alfonsinismo, solamente se menciona a Galtieri como el causante fundamental del conflicto y se subestiman importantes elementos históricos para comprender la guerra del Atlántico Sur, como fueron las acciones diplomáticas iniciadas desde 1833 por Manuel Moreno, la resistencia del gaucho malvinense Antonio Rivero en 1833, las opiniones de figuras como José Hernández, las gestiones del gobierno de Perón iniciadas en 1946, el vuelo del Operativo Cóndor en 1966, los reclamos en la ONU o las innumerables negociaciones frente a Inglaterra y las naciones del mundo. La guerra y siguiendo a los promotores de la desmalvinización, fue solamente una especulación política de Galtieri. Según estos, no existió un ejército combatiente ni un pueblo que le dio apoyo, ni tampoco acciones militares de envergadura por parte de nuestro país, más allá del maltrato de los oficiales a los “chicos de la guerra”. Se esconde a las nuevas generaciones, el sentimiento de apoyo popular en el país que implicó y entre otras cuestiones, el soporte público de la CGT y una movilización de más de 50 mil personas en las calles. Poco y nada se dice a los jóvenes, que se produjeron masivas manifestaciones en el continente latinoamericano durante la guerra y que y por ejemplo, el 2 de abril de 1984 y pese a que Alfonsín sostuvo que la guerra “fue una aventura incalificable”, se reunieron 4 mil ex soldados y 15 mil civiles que arrancaron la estatua de George Canning y la tiraron al Rio de La Plata . Otro rasgo característico de los debates sobre la guerra, es que la severidad para cuestionar a los mandos argentinos, no se aplica para criticar las atrocidades de los ingleses en los fusilamientos a soldados y poco se dice de los maltratos que recibieron de los colonialistas que y por ejemplo, los enviaban a sacar minas que explotaban el camino. Frente a la agresión colonialista, no es frecuente mencionar que el desembarco nacional se ejecutó sin cometer atropellos contra los habitantes y con la perspectiva de forzar una negociación, que había sido negada por décadas por Inglaterra. No es frecuente escuchar entre tanta “mea culpa por el atrevimiento argentino”, de que los ingleses mataron, torturaron y constituyeron crímenes de guerra hundiendo al General Belgrano en la zona de exclusión. La intelectualidad protagonista de la desmalvinización, se siente cómoda denunciando los abusos de poder de los militares argentinos y poco dice de las atrocidades del enemigo y de su decisión de no negociar causando la muerte de los soldados. Analizando las opiniones sobre la guerra, debemos decir que no son los más de 600 muertos los que escandalizaron al alfonsinismo en 1983 y a los promotores de la desmalvinización. Por el contrario, el problema profundo que tienen estos actores con la guerra y aunque no lo digan públicamente, fue la existencia de un sentimiento de hostilidad al europeo por parte del pueblo. Por el contrario, es interesante remarcar que la historia del país se caracteriza por un constante derramamiento de sangre y que los símbolos de importantes grupos de clase media, son la Batalla de Caseros y el golpe militar 1955. Todo el aparato cultural liberal hace apología de la violencia y los asesinatos de los caudillos federales y los trabajadores peronistas y lo hace en nombre de la civilización europea y la democracia. ¿Por qué no hay una mención a los “chicos de la guerra” que participaron conjuntamente al imperio del Brasil, Inglaterra y a Urquiza en Caseros?, ¿por qué no existió una crítica a los comandos civiles y a los “chicos de la guerra” llevados por sus superiores para bombardear o asesinar niños y trabajadores en 1955?. Los intelectuales de la desmalvinización, sienten vergüenza de la existencia de un sentimiento popular nacionalista que niega la posibilidad de que el país se subordine a la “civilización” y que está dispuesto a combatir si es necesario. A partir de aquí, que dicho sector es más permeable a apoyar los asesinatos de trabajadores inocentes, que a reivindicar un combate contra los agresores de un imperio europeo. La vergüenza y la negación que sienten de la guerra de Malvinas muchos intelectuales, no se deducen ni de los muertos, ni la derrota de la guerra, sino del hecho de atacar a representantes de la “inmigración europea” que y tal cual sostiene el racista artículo 25 de la Constitución nacional, nos proponemos fomentar. La constitución en su artículo 25 y haciendo justicia con la historia, debería promover la inmigración de Perú, de Cuba, de los Países No Alineados o de los miembros de la UNASUR, que lucharon o que repudian actualmente, la acción de los ingleses en Malvinas. La historiografía que se escribió sobre la universidad argentina, es un claro ejemplo del tratamiento de las muertes y los conflictos militares que realizó el alfonsinismo en 1983. Actualmente, se continúa resaltando de manera positiva desde las casas de altos estudios, el golpe militar de 1955 y se denomina “edad de oro de la universidad”, a una institución que se organizó a partir de una cifra cercana a los 400 asesinatos entre el bombardeo y los fusilamientos de 1956. Algunos intelectuales universitarios, parecieran ser más proclives a justificar una intervención militar contra civiles para defender la autonomía de la institución, que para enfrentar al agresor extranjero en nuestros suelo. Incluso, con la agravante diferencia, que en 1982 se buscó forzar una negociación con una ocupación militar que no mató ni bombardeó a la población civil y que luego, por la negativa británica a negociar, culminó en la guerra. La hipocresía historiográfica de los alfonsinistas que impulsaron la desmalvinización, es un síntoma del neocolonialismo y del sentimiento de inferioridad que siguen padeciendo muchos argentinos. La interpretación neocolonial del conflicto de Malvinas, reniega del derecho del país sobre su suelo, desconoce la larga historia anterior al conflicto y esconde la voluntad férrea y valerosa de nuestros combatientes contra el agresor. El ocultamiento de dicho sentimiento nacional antiimperialista, no es el primero y tiene importantes antecedentes. En 1845 ganamos la guerra pese a la derrota militar de la Vuelta de Obligado y finalmente, fuimos vencidos cuando a partir de 1852 aplicamos el programa liberal británico y francés en el Rio de La Plata. Los patriotas muertos al mando de Santiago de Liniers en las primeras invasiones inglesas o tras el comando de Lucio Mansilla en Obligado, fueron humillados por nuestro sometimiento al proyecto dependiente que le entrego la económica y el Estado al extranjero. Lo que no pudieron hacer los cañones, lo realizó el neocolonialismo cultural europeo y sus operadores que escribieron la historia oficial y que manejaron la prensa. Los soldados murieron luchando contra el imperialismo, mientras los intelectuales afrancesados y pro ingleses, entregaban nuestra economía al extranjero y escribían a favor del agresor en las plumas de Esteban Echeverría o de Juan Bautista Alberdi. La sanción del feriado en homenaje a la batalla de la Vuelta de Obligado, le va a permitir a las nuevas generaciones recuperar un hecho falseado por la historiografía liberal, afirmando nuestra conciencia histórica. Serán estas nuevas generaciones, las protagonistas de una revalorización del conflicto de Malvinas que muestre que al Atlántico Sur no viajaron solamente “chicos”, sino que fueron y principalmente, soldados armados en defensa de la patria empujados por el sentimiento popular histórico. La recuperación de la gesta de Malvinas no tiene por qué desconocer los errores de preparación y de desarrollo de la guerra o todo lo nefasto que fue el gobierno militar. Ahora bien y pese a eso, los caídos en la guerra no son meras victimas, son héroes de Malvinas que lucharon por terminar con una posición colonial británica dando cause a un sentimiento profundo e histórico. La sangre derramada y la prepotencia imperial, demostró la importancia estratégica de Malvinas que es una plataforma de la OTAN en Atlántico Sur y una fuente de petróleo y de riquezas pesqueras para el extranjero. Malvinas es y seguirá siendo, una causa nacional contra el imperialismo europeo que agredió al país en 1806, en 1838, en 1845 o en 1982. Vaya nuestro homenaje a los civiles y a los soldados que lucharon con la pluma y con el fusil, defendiendo nuestra soberanía contra la prepotencia inglesa.

martes, 1 de marzo de 2011

¿Un cambio de época para el Cine Regional?


¿UN CAMBIO DE ÉPOCA PARA EL CINE REGIONAL?
Un análisis del MERCOSUR y de sus Estados Partes en materia
cinematográfica (1994-2008)

por Sonia Lía Aristimuño

In memorian
“El Mercosur y la integración latinoamericana deben ser parte de un verdadero proyecto político regional. Nuestra alianza estratégica con el Mercosur, que debe profundizarse hacia otros aspectos institucionales que deben acompañar la integración económica, y ampliarse abarcando a nuevos miembros latinoamericanos, se ubicará entre los primeros puntos de nuestra agenda
regional”.
Néstor Carlos Kirchner


“Los Estados deben proteger sus industrias culturales, porque suelen crecer en la medida de su proyecto cultural. Nuestro lugar en la historia tendrá la medida de nuestros relatos y los de nuestro cine, en ellos ya se está contando lo que fuimos, lo que nos pasó, lo que nos pasa pero también lo que queremos ser”. Néstor Carlos Kirchner (1950-2010)



Índice

Capítulo 1…………………………………………………………………………………….6
1.1 Introducción………………………………………………………………………………6
1.2 Objetivos e hipótesis……………………………………………………………………...9
1.3 Recorte temporal: el contexto histórico de nacimiento y desarrollo del MERCOSUR….11
Capítulo 2: Marco teórico-metodológico………………………………………………….16
2.1 Economía Política de la comunicación: una perspectiva posible………………………..16
2.1.2 Algunas definiciones de la Economía Política de la Comunicación…………………..19
2.2 Breve historia del MERCOSUR………………………………………………………...23
2.2.1 MERCOSUR y políticas comunicacionales…………………………………………...26
2.3 Situación de las industrias cinematográficas nacionales………………………………...28
2.4 Aspectos metodológicos………………………………………………………………....32
Capítulo 3: Contexto histórico: neoliberalismo y posneoliberalismo…………………....35
3.1 El MERCOSUR en el marco del neoliberalismo………………………………………..35
3.2 El MERCOSUR y la crisis del modelo neoliberal………………………………………39
Capítulo 4: MERCOSUR………………………………………………………………….46
4.1 Decisiones del Consejo Mercado Común durante los años 1994-2002…………………46
4.2 Resoluciones del GMC durante los años 1994-2002……………………………………50
4.3 Decisiones del Consejo Mercado Común durante los años 2003-2008…………………52
4.4 Resoluciones del Grupo Mercado Común durante los años 2003-2008………………...53
4.5 Acuerdos………………………………………………………………………………...55
4.6 RECAM…………………………………………………………………………………58
4.6.1 Programas de Trabajo…………………………………………………………………58
4.6.2 Reuniones Ordinarias y Extraordinarias años 2004-2008…………………………….63
4.6.3 Debates de la RECAM………………………………………………………………..70
Capítulo 5: Legislaciones Nacionales y Anteproyecto de ley en Paraguay…………….74
5.1 Legislación de Argentina…………………………………………………………….....74
5.2 Legislación de Brasil……………………………………………………………………77
5.3 Legislación de la República Oriental del Uruguay……………………………………..80
5.4 Anteproyecto de Ley en Paraguay…………………………………………………......82
5.5 Algunos comentarios sobre el aspecto legislativo de los Estados Partes……………...84
Capítulo 6: Una comparación a modo de análisis……………………………………...85
6.1 Protocolo de integración cultural y legislación argentina……………………………..85
6.2 Protocolo de Integración Cultural y legislación brasileña…………………………….87
6.3 Legislación uruguaya y Protocolo de Integración Cultural…………………………...88
6.4 El Anteproyecto de Ley en Paraguay y el Protocolo de integración cultural………....89
6.5 ¿Una perspectiva regional?............................................................................................91
Capítulo 7: Cifras de la industria cinematográfica argentina………………………..93
7.1 ARGENTINA (1999-2002)…………………………………………………………..95
7.2 ARGENTINA (2003-2008)…………………………………………………………..99
7.3 Resumen en gráficos………………………………………………………………...107
7.4 Algunos comentarios respecto a los datos estadísticos……………………………..111
Capítulo 8: Conclusiones................................................................................................113
Bibliografía……………………………………………………………………………..116

Lista de tablas y gráficos
Tabla 1. Datos del mercado cinematográfico argentino (1999-2002)
Tabla 2. Películas nacionales y películas nacionales coproducidas con otros países
Tabla 2.1. Año 1999
Tabla 2.2. Año 2000
Tabla 2.3. Año 2001
Tabla 2.4. Año 2002
Tabla 3. Películas provenientes de los Estados Partes del MERCOSUR en el mercado
argentino según país de origen
Tabla 3.1. Año 2000
Tabla 3.2. Año 2001
Tabla 3.3. Año 2002
Tabla 4. Coproducciones argentinas con otros Estados Partes del MERCOSUR
Tabla 4.1. Año 1999
Tabla 4.2. Año 2000
Tabla 4.3. Año 2001
Tabla 4.4. Año 2002
Tabla 4. Datos del mercado cinematográfico argentino (2003-2008)
Tabla 5. Películas nacionales y películas coproducidas
Gráfico 1. Películas estrenadas en el mercado argentino según su origen (1999-2002)
Gráfico 2. Películas estrenadas en el mercado argentino según su origen (2003-2008)
Gráfico 3. Películas provenientes de los países miembros plenos del MERCOSUR según país
de origen (1999-2002)
Gráfico 4. Películas provenientes de los países miembros plenos del MERCOSUR según país
de origen (2003-2008)
Gráfico 5. Coproducciones argentinas con otros Estados Partes del MERCOSUR (1999-2002)
Gráfico 6. Coproducciones argentinas con otros Estados Partes del MERCOSUR (2003-2008)
Gráfico 7. Películas de los Estados Partes del MERCOSUR en el mercado argentina (1999-
2008)

Para ver la Tesis pulse aquí:
http://www.4shared.com/document/Ngzz58Vg/Un_cambio_de_poca_para_el_cine.html

viernes, 28 de enero de 2011

De la sociología del medio pelo a la sociología de la liberación. Acerca de la polémica Carri-Delich


Por Juan Esteban Godoy (Sociólogo)


Introducción

En las siguientes líneas abordaremos la polémica que tuviera lugar entre fines de 1967 y principios de 1968, protagonizada por los sociólogos Francisco José Delich, por ese entonces parte del Centro de Investigaciones en Ciencias Sociales (CICSO, que comienza a funcionar en el 67), y por Roberto Carri, miembro de las cátedras nacionales, que escribiera entre otros títulos Isidro Velázquez. Formas prerrevolucionarias de la violencia, Poder imperialista y liberación nacional. Las luchas de peronismo contra la dependencia, y fuera detenido-desaparecido (junto a su esposa Ana María Caruso) por la última dictadura militar. El contrapunto surge por la publicación del libro de Arturo Jauretche El medio pelo en la sociedad argentina. Apuntes para una sociología nacional, y los comentarios que realizara acerca de éste Francisco Delich en la Revista Latinoamericana de Sociología.
Dicha revista comenzó a publicarse en 1965, y dejó de hacerlo en 1971, con la supervisión y dirección ideológica de Gino Germani. La revista, conjuntamente con el instituto Torcuato Di Tella, eran las primeras experiencias que dan cuenta del proyecto de Germani de hacer una sociología científica que tuviera alcances y nivel internacional. Los artículos publicados en ella pretendían dar la imagen de una modernización y de la construcción de un pensamiento académico sociológico (i).
Estamos en el contexto del Onganiato, y de la intervención de la Universidad de Buenos Aires en 1966, que si bien en la Carrera de sociología no se va a producir un vaciamiento inmediato de profesores, pues algunos de ellos como Eliseo Verón, Miguel Murmis, Silvia Sigal, etc., van a decidir continuar dentro del mundo académico, pero luego de transcurrido un cuatrimestre no le serán renovados sus contratos. Así en ese “vacío” se va a producir el ingreso de varios “nuevos profesores” como Justino O‟Farrel, Gonzalo Cárdenas, etc. En el periodo también van a surgir las denominadas cátedras nacionales, experiencia que tiene lugar en la Facultad de Filosofía y Letras (UBA) entre 1968 y 1974, en las que van a actuar entre Gunnar Olsson, Alcira Argumedo, Justino O‟Farrel, Roberto Carri, etc. Podemos poner en consideración la Revista Antropología Tercer Mundo que tuviera lugar entre 1968 y 1974, en donde escribieran algunos personajes como Horacio González, Gonzalo Cárdenas, Justino O‟Farrel, Alcira Argumedo, Amelia Podetti, Roberto Carri, etc. Por último llamamos la atención que en este período se incorporan a la Carrera de sociología bibliografía que no se hallaba presente hasta el momento, así en los programas aparecen Hernández Arregui, Gunder Frank, Rodolfo Puiggrós, Arturo Jauretche, Mao Tse Tung, Franz Fanon, Perón, etc. (ii) Podemos ver la incorporación de textos que podríamos denominar del Tercer Mundo, con una mirada desde los oprimidos, que muchas veces surgen desde las orillas de la ciencia. En este contexto es donde se suscita la polémica Carri-Delich, la cual “la Revista Latinoamericana de Sociología se vio obligada a recoger (esto más allá del rechazo supone el reconocimiento de los otros interlocutores, aunque se los descalifique)”.(iii) Pues, por lo que venimos reseñando hasta el momento la RLS se halla en las antípodas esa “corriente” que se vienen gestando, a la cual hiciéramos mención en el anterior párrafo, y como parte de esa sociología nacional y latinoamericana, el pensamiento de Roberto Carri. Podemos ver ya, antes de adentrarnos en la polémica en sí, como tenemos a dos pensadores que representan dos modelos de hacer sociología, dos formas de posicionarse ante la realidad (convulsionada por cierto) que los rodea. La nota viene a cristalizar ese momento que estaba sucediendo en la Universidad de Buenos Aires. Aquí nosotros dejamos en claro que nos hallamos en la línea de la sociología nacional, latinoamericana y popular que expresa en la polémica Roberto Carri. Así no criticaremos la crítica de Delich, tarea que ya realizó Carri, sino que solamente reseñaremos la discusión, y procuraremos arribar a algunas conclusiones acerca de los modelos en pugna.


De la sociología académica a la sociología colonial

Ahora sí, podemos ver cómo en la nota que da lugar al contrapunto, Delich desliza una fuerte crítica al libro recientemente publicado de Jauretche, el medio pelo en la sociedad argentina. La crítica se centra en el método que Jauretche denomina estaño, acerca del cual Delich nos dice que Jauretche “no indica los parámetros de su nuevo método” (iv) así sostiene que en el libro “los datos son escasos y las reflexiones sobreabundan.”(v) Se queja asimismo de que Jauretche no de una definición sistematizada del medio pelo: “no es esta ni la única ni la última definición de medio pelo." (vi) También Delich criticará la idea de Jauretche de los tres fracasos de la burguesía nacional, porque argumenta que es impreciso “se dedica con más ahínco a encontrar esta resbalosa burguesía frustrada y frustrante” (vii) “el autor no atina a definir ni siquiera con términos vagos y de uso corriente, las distintas burguesías que señala” (viii). Lo mismo dirá del concepto de status que utiliza Jauretche, pues según Delich no hay una definición clara, ordenada del concepto, dirá que “nuestro autor no es hombre de vacilaciones y quiere ir hasta el final en la destrucción de sus propias afirmaciones o bien quiere tornar aún más impenetrable su razonamiento, borrando las huellas”(ix). Delich la emprenderá también contra Jauretche porque según él “Arturo Jauretche (y no pocos con él) estima que las estadísticas en la que no cree (y cuando usa en el libro usa mal) constituyen la sociología científica, de allí su esclerosis, su incapacidad de ir más allá de cuadritos y numeritos” (x) “se comparan grupos sociales no estrictamente homogéneos, no de características paralelas”(xi). Asimismo señalamos que Delich sale en defensa de un exponente de la alta sociedad del momento, a quien Jauretche le dedica un capítulo en su libro y observa como una escritora de medio pelo para lectores de medio pelo, a saber: Beatriz Guido, así nuestro autor sostiene que Jauretche “juzga globalmente a Beatriz Guido a través de un libro (El incendio y las vísperas) y de sus antecedentes” (xii). Por último nuestro autor aconseja con respecto al libro: “algunos pintoresquismos, algunas anécdotas, algunos testimonios, dan la pauta en cambio de lo que en otro género puede lograr el autor, que seguramente no es poco y sin duda más útil para sociólogos y no sociólogos que intenten conocer la sociedad argentina (dado que) no se trata, pues, de rechazar por la forma sino por el contenido (porque el texto es) farragoso, desordenado, repetitivo”(xiii). (Nota: El libro va a ser un gran éxito, solo entre noviembre de 1966 (primera edición) y julio de 1967 se realizarán nueve ediciones. Galasso, Norberto. (2005). Jauretche y su época. La revolución inconclusa, 1955-1974. Tomo II. Buenos Aires: Corregidor). Ante tamañas injurias a un pensador y luchador nacional y de la Patria Grande, el joven sociólogo Roberto Carri, no podía menos que recoger la pluma y refutar la crítica de la “sociología académica” a Don Arturo.


De cómo se curan las zonceras

Roberto Carri, en su respuesta va a refutar no solo la crítica específica al libro de Jauretche en cuestión, sino que con ella va a rebatir a “toda una corriente entre los sociólogos argentinos”(xiv). Aquí Carri se refiere a lo que venimos llamando “sociología académica”, a su concepción de ciencia, sus métodos, y sobre todo la concepción política, ideológica que subyace a sus planteos. De todas formas Carri viene a llamar la atención que cuando el planteo se realiza sin tener en cuenta la experiencia histórica, y el medio social, es decir se lo descontextualiza y esto es igual de dañino provenga desde posturas funcionalistas, positivistas, y/o marxistas. Aquí tenemos una definición, en relación a lo que Carri considera teoría. Para él no puede haber teoría que sea la consecuencia de una decisión individual, la imagen del científico en su “sala de ciencia” mezclando los diferentes conceptos (cual químico que mezcla sus elementos, y las coteja para algún descubrimiento científico), aislado de la sociedad en la cual produce y por la que es producido generando teoría se revela falsa, pues la teoría es considerada aquí “como la expresión de la conciencia social (…) la ciencia es producto colectivo de la sociedad (…) pero los científicos creen que esos conocimientos son la consecuencia de la aplicación individual de su empirismo”(xv). Carri, va a criticar que Delich separe al libro de la biografía del autor, de su trayectoria política. Así Delich viene a criticar el libro de Jauretche con los parámetros de la “sociología académica”, sin poner en duda en ningún momento su validez como ciencia. Es decir, el punto de partida para la crítica de Delich, Carri lo juzga erróneo. Pues “Jauretche tiene una posición política muy conocida (radical, forjista, peronista), sus conclusiones expresan la particular opinión que sobre la independencia nacional tuvieron y tienen en los movimientos nacionales y anticoloniales distintos sectores (…) A Delich no le importa, solo ve que no es “científico”, y critica “científicamente” su obra”(xvi) (Nota: Jauretche, gran polemista, en principio no le va a contestar a Delich. Pero cuando Delich insiste en su crítica y sostiene que él critica a Codovilla porque es gordo e italiano, Jauretche le va a responder. Véase Jauretche, Arturo. (2007). Polémicas I. Buenos Aires: Peña Lillo, páginas 125-126). Así, quien en ese mismo año escribiera un libro sobre Isidro Velázquez, y con él hiciera una crítica a los que denominara “bandoleros sociológicos”, va a poner relevancia en que de esta forma “la actitud siguiente es tachar de “no científicas" todas aquellas contribuciones que no aceptan el “riguroso” método de la ciencia”.(xvii) Ellos establecen los parámetros, y en base a éstos van a dictaminar quién entra dentro de los cánones de la ciencia y quiénes no. Romper con este círculo vicioso, con los guetos sociológicos, donde adquieren relevancia las “citas de amigos”, es posicionarse a las orillas de la ciencia, es no tener la posibilidad de adquirir el “prestigio”, el no salir en los suplementos dominicales, ni en otros medios tan deseados como la televisión. En cuanto a algunas de las críticas más puntuales que realiza Delich, Carri va a refutarlas también por ejemplo, Carri sostiene que el concepto de status, halla su “utilidad” en tanto su ambigüedad; en relación a que Jauretche juzgaría a Beatriz Guido por un solo libro, pues según Delich la autora mostraría la decadencia de la clase alta, el defensor de Jauretche va a aducir que Beatriz Guido no representa eso sino el odio y el rencor al peronismo (que Delich debe compartir), principal causante de este desplazamiento. El sociólogo que aquí nos permitimos llamar colonizado, acepta acríticamente los esquemas científicos, e intenta adecuarse a ellos, expresando así el punto de vista de los intereses coloniales. Mientras que, quien actúa con estaño, realiza, crea “individualmente esa conciencia social, esa práctica social; y con los pies bien afirmados en la realidad que analizan y donde actúan, desarrollan su explicación” (xviii). Carri finaliza su planteo llegando al meollo de la cuestión, a saber: que los análisis que realiza Francisco Delich y con él toda una corriente de la sociología (que sostenemos nosotros sigue hasta el día de hoy) son fruto de lo que Don Arturo denominara colonización pedagógica, que termina por internalizarse, por hacerse cuerpo en los cientistas sociales (y demás sectores de la sociedad).

Cartuchos quemados

Brevemente reseñamos que Delich va a contestarle a Carri, y esa será la última intervención en el debate pues el segundo no le responderá su nueva crítica. En ésta Delich se muestra molesto por lo que él denomina que Carri hace, “precoz terrorismo intelectual (sociólogo de medio pelo, intelectual colonizado, deshonesto intelectual)” (xix) a la vez que argumenta que es apresurado juzgar por su nota a toda una corriente de la sociología argentina. Y reitera, brevemente las mismas críticas que hiciera sin aportar nuevos elementos.


Apuntes finales

Observamos como Roberto Carri va a aprovechar la reseña que realizara Francisco Delich al libro de Jauretche, para avanzar en crítica no solo a su interlocutor, sino también a una amplia gama de sociólogos que éste viene a representar en la crítica. El problema no es aquí Delich, sino que toda una corriente de la sociología argentina.
Así como decíamos, tenemos claramente dos modelos de sociólogos que se encuentran (aún hoy) en pugna. Dos formas de “hacer ciencia”: una “objetiva” (¿es posible?), fría, “científica”, erudita, alejada del “pulso” de la historia, de las rebeliones, de las luchas del pueblo, etc.; la otra, se considera parte integrante del pueblo, con (no para) el cual construye el conocimiento científico, involucrada en las luchas populares, tomando posición (subjetiva), etc.
La respuesta de Carri viene a poner al descubierto la colonización pedagógica, la cual es esencial para asegurar la dominación en tanto nuestra condición de países semi-coloniales, donde la “batalla cultural” adquiere suma importancia. Aquí la dominación no es clara como en el mundo colonial que se parte en dos mundos diferentes el del colonizador y el del colonizado, marcando las botas y las armas la barrera divisoria. Aquí la dominación, en tanto países supuestamente en plena libertad, requiere de toda una maquinaria cultural, para mantener la situación de opresión.
Y como no podemos ver solo una de las “caras” de la moneda, debemos considerar el reverso, la descolonización pedagógica. Carri, aparece aquí como representante de las cátedras nacionales, donde se leen a Perón, Jauretche, Fanon, Scalabrini Ortíz, Mao, El “Che” Guevara, etc. Nombres que parecieran impensados hoy en día en el ámbito académico social. Carla Wainsztok sostiene que “la lista de autores da cuenta que la experiencia de las cátedras incluía además de alpargatas, libros. La preocupación era la nacionalización mental de un sector estudiantil, revisando las categorías explicativas de la realidad, adecuándolas al proceso histórico de nuestra patria. Es decir una teoría social o filosofía propia y apropiada.” (xx)
Avanzar en la construcción de una matriz de pensamiento propia que pueda abordar nuestros problemas, con soluciones creadas desde estas tierras, y desde estas realidades. Avanzar asimismo contra la burocratización de las ciencias sociales, contra la lógica de mercado imperante en becas, subsidios, etc., contra la cuantificación del conocimiento a la que asistimos (profundizada en los 90‟s), contra el hacer cómo que investigamos, que leemos lo que se produce, contra el encapsulamiento de la universidad (¿alguien que no sea parte de la academia, lee alguna de las investigaciones, papers, etc.?), contra la cita de amigos. En fin, contra una lógica que poco tiene que ver con la construcción de conocimiento para modificar la realidad.
Pues de eso es de lo que trata la respuesta de Carri a Delich, de la intención de un sector de la sociología de descolonizar a las ciencias sociales, para poder integrarse a las luchas junto al pueblo, y luchar con éste por la liberación de la patria grande, donde los hombres y mujeres de Nuestra América, podamos desarrollarnos plenamente como seres humanos.


Notas

i Del Brutto, Bibiana Apolonia. (2000). La Revista Latinoamericana de Sociología: apogeo y caída de un proyecto. En González, Horacio (comp). Historia crítica de la sociología argentina. Los raros, los clásicos, los científicos, los discrepantes. Buenos Aires: Colihue.
ii Rubinich, Lucas. (s.f.). Los sociólogos intelectuales: cuatro notas sobre la sociología en los 60. En http://www.catedras.fsoc.uba.ar/rubinich/biblioteca/web/arub.htm
iii Rubinich, Lucas. (s.f.). Los sociólogos intelectuales: cuatro notas sobre la sociología en los 60. En http://www.catedras.fsoc.uba.ar/rubinich/biblioteca/web/arub.htm El subrayado es nuestro.
iv Delich, Francisco. (1967). Notas sobre el medio pelo. Revista Latinoamericana de Sociología, vol. III, Nº2, página 303.
v Ibídem, pp. 302.
vi Ibídem, pp 303.
vii Ibídem, 304.
viii Ibídem, 308.
ix Ibídem, 307.
x Ibídem, 308.
xi Ibídem, 306.
xii Ibídem, 305.
xiii Ibídem, 308.
xiv Carri, Roberto. (1968). Un sociólogo de medio pelo. Revista Latinoamericana de Sociología, vol. IV, Nº 1, página 127.
xv Ibídem, 127.
xvi Ibídem, 128.
xvii Ibídem, 127.
xviii Ibídem, 128.
xix Delich, Francisco. Carri, Roberto. (1968). Respuesta. Revista Latinoamericana de Sociología, vol. IV, Nº 1, página 129.
xx Wainsztok, Carla: Las Cátedras Nacionales (apuntes para una filosofía latinoamericana). En http://bicentenariodelapatriagrande.blogspot.com/p/las-catedras-nacionales-apuntes-para.html

La gobernación de Eduardo Duhalde 1991- 1999 El proyecto político que transformó la provincia de Buenos Aires

  Prólogo       Eduardo Duhalde, febrero de 2026 Cuando llegó a mis manos el borrador de este libro, que habla sobre la gestión de gobiern...