martes, 2 de octubre de 2012

Actualidad de Juan José Hernández Arregui







por Aritz Recalde

“El silencio de los intelectuales se llama traición al país. (…) En un país colonizado la labor del escritor es militancia política” . Juan José Hernández Arregui

“Me bastaría conservar dos o tres libros. Entre las plumas argentinas, los de Scalabrini Ortiz, la fundamental Caída de Rosas de Pepe Rosa, y este último que Hernández Arregui acaba de enviarme sobre el ser nacional” . Juan Domingo Perón

El 29 de octubre del año 2012, se cumplen 100 años del nacimiento de Juan José Hernández Arregui (1912- 1974). Doctorado en Filosofía en la Universidad Nacional de Córdoba, Arregui consolidó una fructífera producción intelectual manifiesta en un conjunto de obras donde expresó un pensamiento cargado de erudición, cuya característica fundamental fue la de formular una perspectiva con profundo sentido nacional, popular y latinoamericano. A lo largo de su obra de periodista, de escritor de literatura, de académico y de ensayista político, intentó formular los principios básicos de un pensamiento nacional que fuera capaz de contribuir a la emancipación plena del país y de las Organizaciones Libres del Pueblo. Su reflexión estuvo centrada en la búsqueda de claves políticas y culturales para liberar la Argentina del neocolonialismo con el objetivo de alcanzar la segunda y definitiva Independencia.

A continuación, mencionamos un núcleo de ideas fundamentales de Juan José Hernández Arregui que siguen teniendo plena actualidad. En cada caso, vamos a establecer los puentes entre el pensamiento de Arregui y los postulados del Proyecto Nacional en el presente.

Formación de una conciencia nacional para el país
Como adelantamos, la preocupación fundamental de Hernández Arregui se centró en la comprensión del nacionalismo, al cual definió como la identidad de las Organizaciones Libres del Pueblo capaz de permitirles construir un proyecto político, social, económico y cultural independiente. Es en este sentido, que estableció que “La conciencia nacional de los pueblos jóvenes no es colonizadora sino reflejo defensivo provocado por el imperialismo. (…) La conciencia nacional es la lucha del pueblo argentino por su liberación.” Su obra contribuyó a la conformación de nuevos marcos de pensamiento para la acción política, que dotaron a las Organizaciones Libres del Pueblo de una conciencia nacional tendiente resistir a la acción del imperialismo. A partir de acá, Hernández Arregui mencionó que la autodeterminación política del país, se elevaba como proyecto colectivo antiimperialista y “el “ser nacional”, desmontado de su cáscara ideal, no es otra cosa que el enfrentamiento de la América Latina con Inglaterra y Estados Unidos, la conciencia revolucionaria de las masas frente a la cuestión nacional e iberoamericana.”

La vitalidad del plaNteo nacionalista de Hernández Arregui, se expresa en la actualidad de la acción política de América Latina. Es en Esta misma línea, que el gobierno nacional y las Organizaciones Libres del Pueblo, están construyendo las bases del proyecto para liberar al país de su condición dependiente. Con dicha finalidad, Cristina Fernández de Kirchner estableció que: “Antes había algunos que miraban deslumbrados al Norte porque decían para qué ser amigos de los vecinos si son pobres, mejor ser amigos de los ricos, nunca se habían dado cuenta que los países ricos no quieren socios ni amigos, simplemente quieren empleados y subordinados, y nosotros no vamos a ser empleados ni subordinados de nadie. Somos un país libre, con dignidad y orgullo nacional.”

Tanto la categoría de conciencia nacional planteada por Hernández Arregui, como las características del proyecto promovido por Néstor y por Cristina Kirchner, comparten las siguientes tesis fundamentales:

- No hay soberanía nacional sin alcanzar antes la independencia económica que es sinónimo de industrialización;

- No existe independencia económica y política sin consolidar la soberanía cultural y la revolución científico tecnológica;

- No alcanzaremos la soberanía cultural sin recuperar nuestra conciencia histórica.

- La tarea de la segunda Independencia incluye al continente latinoamericano que va a unificarse atendiendo su cercanía cultural e histórica y a partir de reconocer sus intereses y sus enemigos geopolíticos comunes.

La independencia económica y la industrialización
“Cuando observábamos esa propaganda tan vieja y tan terrible que recuerda los años en los cuales había propaganda por parte del Estado argentino donde se decía que la industria nacional era mala y que lo que se construía en la Argentina era malo y que debía comprárselo hecho afuera, también fue un proyecto político, no fue un modelo económico. Y no fue un proyecto político el que leyó la Junta de los tres Comandantes; no, no, el proyecto político se desplegó el día 2 de abril en la Bolsa de Comercio cuando habló el entonces ministro de Economía y comenzó el plan de desindustrialización y de desarme del Estado nacional de que se tenga memoria y que implosionó, finalmente, en el año 2001."  Cristina Fernández de Kirchner

Arregui definió la conciencia nacional, en una relación directa con la búsqueda de la independencia económica. Un Estado es soberano políticamente, solamente si alcanzaba altos grados de libertad económica. A partir de acá, para Hernández Arregui el nacionalismo en Latinoamérica era sinónimo de lucha por la industrialización. El autor se refirió a ello cuando sostuvo que “Sin industrialización no hay independencia económica base de la soberanía nacional. (…) Toda industrialización es un intento consciente del país que ejecuta para alcanzar la plena soberanía.”
Uno de los principios vectores de la actual política argentina iniciada en el año 2003, es la búsqueda de la independencia económica. Cristina se ha referido en reiteradas ocasiones al hecho de que la industrialización es el único camino hacia la justicia social y es un tránsito infranqueable hacia la soberanía política. Ratificando la vigencia de los postulados de Arregui, Cristina Fernández de Kirchner sostuvo que “Cada país elige un proyecto para servir a los grandes intereses nacionales que no pueden ser otros que los del crecimiento, los de la generación de trabajo y consumo y que, en definitiva, es la reindustrialización. Por eso, la reindustrialización no fue una decisión del modelo económico, estaba en las más profundas convicciones políticas, en el corazón de este proyecto que nació en el año 2003.”

Soberanía científica y tecnológica
“El conocimiento científico impartido en la Universidad liberal con criterio escolástico en el estricto sentido del término se imponía a millares de argentinos. (…) La imagen de una Argentina ganadera servida por una tecnología limitada convenía a las naciones extranjeras inversoras de capital. (…) El país ganadero no necesitaba de la ciencia, pues la filosofía del monocultivo rechaza por definición el despliegue del espíritu colectivo”. Juan José Hernández Arregui

“Necesitamos muchos ingenieros, necesitamos muchos astrónomos, necesitamos muchos químicos, físicos que nos ayuden, bueno, en esas ciencias duras que son las que van a dominar el mundo.”  Cristina Fernández de Kirchner

Tal cual mencionamos, Hernández Arregui entendió la importancia estratégica que tenía el desarrollo científico y tecnológico para alcanzar la independencia económica y la soberanía política. En esta línea de interpretación, Arregui sostuvo que las clases dominantes habían impedido la formación de nuestra ciencia con el objetivo de impedir el desenvolvimiento pleno de las capacidades del país. En sus palabras: “El atraso científico, desde el punto de vista de la investigación, debe explicarse no como una incapacidad de los argentinos para la ciencia, sino como el remate cultural de una oligarquía colocada encima de las masas y adversa por destino sociológico a la Cultura del pueblo."
Siguiendo los postulados de Hernández Arregui, el proyecto político iniciado en el año 2003 refundó e impulsó el crecimiento y el fortalecimiento del sistema científico nacional. Cristina se refirió a ello de la siguiente manera; “Yo siento que hacía mucho tiempo que no se reconocía a los científicos, como lo hemos reconocido en esta etapa. Pero no esa ciencia que era una ciencia no aplicada, una ciencia como desconectada, desvinculada de la actividad económica, del progreso del país, como si ser científico y tener contacto con lo económico fuera algo -en cierta manera- pecaminoso o contaminara el contacto del científico puro con la empresa. Y es exactamente lo contrario, es potenciar a la ciencia y a la tecnología para ponerla al servicio del crecimiento y el desarrollo de un país, que es lo que han hecho las grandes naciones del mundo.”

Conciencia histórica y conciencia nacional
“A nosotros nos presentaron la historia fragmentada, como que nada tuviera que ver con nada, como si cada cosa no tuviera una causalidad Cuando venimos a recordar estas cosas, cuando venimos a recordar a estos seres olvidados, a propósito de nuestra historia, no venimos para dividir; al contrario, nosotros sabemos más que nadie que la división nacional sólo ayuda a unos pocos. Venimos simplemente a que todos los argentinos conozcan la historia completa para no volver a repetir viejos errores que nos enfrentaron a través de consignas o conceptos culturales que poco tenían que ver con los intereses concretos, económicos y sociales de cada uno de nosotros."  Cristina Fernández de Kirchner

A la historia oficial de la oligarquía hay que oponerle la revisión revolucionaria que desvista el contenido clasista de esa fábula canonizada de nuestro pasado.” Juan José Hernández Arregui

Hernández Arregui sostiene que un pueblo está condenado a repetir sus errores perpetuando la dominación ejercida por la oligarquía y el imperialismo si no afirma su conciencia histórica. A partir de acá, que el campo de la historiografía forma parte de una profunda lucha política entre los sectores nacionalistas y el bloque dependiente. En este contexto,  afirmó que: “La historiografía en letras de molde es siempre la de una clase social -en el caso argentino de la oligarquía terrateniente-, la revisión de la historia es de vital relevancia en su articulación con la liberación nacional. O lo que es lo mismo, en su conexión intrínseca con las masas argentinas. Ya que sólo una revisión de la historia que muestre el meollo, la esencia de clase de esa historia oficial, puede darle al pensamiento nacional un instrumento crítico de primer orden para elevarse racionalmente a la conciencia histórica del papel de las masas como protagonistas de la historia.” 

Desde el año 2003, el gobierno nacional viene afirmando a pasos trascendentales nuestra conciencia histórica. La recuperación de las luchas de los años setenta, el feriado en conmemoración a la Batalla de Vuelta de Obligado, las jornadas del Bicentenario, la reivindicación de figuras como Felipe Varela o Cacho El Kadri, o la apertura del Instituto Revisionista Manuel Dorrego, forman parte del profundo reverdecimiento de nuestra conciencia histórica impulsado desde el gobierno. Es en ésta línea, que está planteado el razonamiento de Cristina del epígrafe. Reiterando dicho punto de vista revisionista, Cristina sostuvo que. “Es un verdadero desafío cultural que tenemos los argentinos frente a nosotros mismos, de saber construir una cultura que nos contenga, de descubrir la verdadera historia que durante años nos ocultaron y que en cada hecho histórico, desde el Éxodo Jujeño a la Batalla de Tucumán, al 25 de Mayo de 1810, a todas las cosas que nos han sucedido en los 200 años, estamos redescubriendo, nuestros jóvenes, los argentinos, esta Patria diferente y distinta que nos quisieron esconder y ocultar.”

La patria es América: Unidos o Dominados

“América Hispánica es una Cultura. Sólo falta saber si la conciencia de su destino futuro -es decir, la capacidad de trascender fuera de sí- está también presente. (…) La fuerza del continente ha sido su unidad espiritual en medio del formidable desplazamiento del equilibrio mundial de la era imperialista. Pero esa defensa no ha sido suficiente. Hoy, en otra etapa histórica, debemos concebir nuestro destino en términos de política intercontinental.” Juan José Hernández Arregui

“Nosotros pudimos llevar a cabo lo que toda la vida pregonamos: retornamos a casa, que es la región; propusimos la construcción de la UNASUR, trabajamos fuertemente y la verdad que actúo como un mecanismo para resolver conflictos como no se vio otro mecanismo en el mundo global de la diplomacia para resolver conflictos.”  Cristina Fernández de Kirchner

Tal cual lo expresó Hernández Arregui en el epígrafe, América posee una unidad cultural que favorece la cohesión de nuestros Estados en una gran nación unificada. Además, el autor resalta la fortaleza geopolítica que dispone la unidad continental, sin la cual los diversos Estados y sus pueblos, estarán condenados al subdesarrollo y la dependencia crónica.
Néstor y Cristina Fernández de Kirchner condujeron el proceso de integración regional más importante de los últimos doscientos años de vida independiente. Los postulados de Arregui, hoy son realizaciones en la UNASUR, la CELAC o con el ingreso de Venezuela al MERCOSUR. Mencionando la trascendencia histórica de la integración regional, Cristina sostuvo que: “El MERCOSUR no es solamente una construcción económica, como algunos quieren hacerla aparecer, o una asociación aduanera, el MERCOSUR -como la UNASUR- son ideas, ideales, objetivos que se llevan adelante y que se transforman en política cuando esas ideas se traducen en instrumentos, en instituciones y en política (…) Y hoy es un instrumento mejor y más ampliado, porque además de Argentina, de Brasil, de Uruguay, de Paraguay, que está suspendido momentáneamente nada más hasta que elija nuevamente sus autoridades, ahora está Venezuela. Y no debemos detenernos aquí, tenemos que tratar de incorporar más miembros.”




viernes, 10 de agosto de 2012

El siglo XXI desde la actualidad de Juan Perón

por Miguel Ángel Barrios

El 1 de Julio se cumplió un aniversario más del fallecimiento del tres veces Presidente de los argentinos, el General Juan Perón. Ir un poco más allá de Perón, desde Perón, significa reencontrarnos con un político intelectual clásico, contemporáneo, de una gran actualidad, que nos brinda respuestas a los desafios del Siglo XXI.
Partimos de la premisa estratégica, que más que nuestros bicentenarios, nos encontramos en la Segunda Independencia, y en el mismo dilema que la primera independencia, sólo seremos soberanos, si actuamos en unidad, bajo el Mercosur, la Unasur y la Celac. El siglo XXI se inició con novedades geopoliticas. Repasemos de manera esquemática, porque nos resulta útil para establecer un horizonte estratégico :

- El epicentro geoeconómico del sistema mundo serán el oceáno Pacífico e Indico, lo que trae aparejado el rol de segundo orden del Atlántico, eje predominante desde el siglo XV hasta gran parte del siglo XX.

- Nos hallamos en un estado de transición apolar, a partir del fracaso del intento de imponer un sistema unipolar por el proyecto neoconservador de Estados Unidos y la emergencia de un sistema multipolar

- La emergencia de los Estados continentales industriales como únicos actores reguladores y autonómos del sistema-mundo implica el colapso definitivo del Estado-nación industrial clásico. Estados Unidos, China, Rusia e India, son demostración elocuente. La Unión Europea resulta un interrogante y América del Sur, una posibilidad.

- La posibilidad de una América del Sur unida para un Estado continental exije estar atentos y especialmente ante el jaqueo de múltiples acciones diplomáticas disfrazadas de "centros de asistencia humanitaria", de bases militares en pos de combatir al "terrorismo" y del reciente golpe parlamentario, que puso en punto de inflexión al corazón geopolitico de la Unasur, nuestra hermana República del Paraguay. La Segunda Independencia nos obliga a estar muy atentos ya que se acercan arenas movedizas.

- La relación entre Estados Unidos y China es un elemento esencial del orden internacional y la perspectiva de paz y orden global bien podría depender de ella. "Ambas son menos naciones en el sentido europeo que expresiones continentales de una identidad cultural. Tal afirmación es la máxima forma de realismo", afirma Henry Kissinger -2010- , uno de los estrategas del Imperio más importantes del siglo XX.
- La crisis del capitalismo financiero mundial que parte del centro de poder global, en el fondo refleja la necesidad de reformular un nuevo orden económico ante la inviabilidad del dólar como moneda de reserva mundial y el fracaso de la "autoregulación" de los mercados.

- El actual funcionamiento del sistema capitalista mundial presenta cuatro problemáticas simultáneas: la social -mediante la destrucción de puestos de trabajo-, la alimentaria, la financiera y la energética de los recursos naturales.

- La explosión demográfica posee una tendencia demográfica creciente de mil millones de habitantes en la segunda mitad del siglo XIX, dos mil millones de habitantes en la década de 1.930, tres mil millones en 1959, cuatro mil millones en 1974, cinco mil millones en 1987, seis mil millones en 1988 y siete mil millones de habitantes en 2011. Sus caracteristicas son, para Europa, el envejecimiento de su población y el consecuente impacto en los sistemas sociales; mientras en América Latina y Asia existen altas dotaciones juveniles. En cuánto a Africa, su tasa de mortalidad es dramáticamente alta.

- Se asiste a la necesidad de democratizar el régimen internacional nacido del "orden" bipolar.

- Se produce la desoccidentalización de la politica mundial ante la emergencia de los Estados continentales industriales, que busca generar un mecanismo de equilibrio de poderes de variante bipolar.

- El sistema mundo no puede funcionar sin un contenido humano. El realismo puro de la realpolitikit engendrerará una geopolítica del caos. La asimetría social es un verdadero escándalo social. El Derecho Internacional Humanitario corre el riesgo de transformarse en irrisorio ante los episodios de Libia, y ahora hay que observar con mucha atención el conflicto en Siria.

- El movimiento de los "indignados" iniciado en Madrid y que ha llegado a Nueva York, como reacción social ante la prepotencia del sistema financiero, expresa una crisis estructural con epicentro en Estados Unidos y Europa.

- Son internas y externas las causas que han provocado modificaciones geopoliticas en el mundo árabe -Africa y Medio Oriente- , pero en el fondo subyace la lógica de la guerra de los recursos

- Al contrario de lo que se afirma simplificadamente en cuanto a su irrelevancia estratégica, América del Sur, surge como un continente con potencialidades energéticas, acuíferas, en recursos naturales, alimentarios y en biodiversidad.

- La Unasur posee renta geopolítica y geoestratégica. En consecuencia, el Consejo Suramericano de Defensa se encuentra en la urgencia de crear una doctrina de defensa común de la Patria Grande.

De este análisis, priorizamos en este esquema, tres orientaciones estratégicas nucleares del continentalismo suramericano

- El continentalismo de Perón pasa por la alianza suramericana. Y eso, hoy se llama Mercosur y Unasur. Las Islas Malvinas, Sandwich y Georgias del Sur se constituyeron en la bandera del continentalismo suramericano con la consecuente proyección Antártica. Y la Celac, en la culminación desde América del Sur de la Integración latinoamericana.

- Su excepcitiscismo en el mercado interno, sino en un mercado de integración productiva en América del Sur. Eso hoy se llama desarrollar infraestructura que nos conduzca a la integración fisica suramericana, en la ejecución perentoria del Banco del Sur y en la fortificación del Consejo de Economia y Finanzas del Unasur.

- En la crisis de los regimenes politicos, únicamente la democracia se plasma en la comunidad organizada mediante la democracia social. Es el gran aporte del Peronismo, via la democracia social en la crisis terminal del liberalismo, comunismo y socialiberalismo.

- Establecer una economía basada en la perspectiva industrial con una matriz en el desarrollo sustentable de nuestros pueblos y no en falsos istmos, como el ecologismo a ultranza, que en el fondo lleva a la desindustrialización de nuestros pueblos. El fracaso del la Cumbre de Río 20 recientemente, le otorga una claridad meridiana al temprano pensamiento de Perón de una economía ecológica basada en el desarrollo humano.

- Su idea -praxis de concibir la profundización de la democracia a través de la organización libre del pueblo -y no sólo del gobierno, los partidos y el Estado- que le otorga a la Comunidad un sentido de representación y participación social, le dan a Perón la hondura, de ser el politico que proyectó la democracia social en un más allá de la partidocracia, en un momento que las partidocracias hacen agua ante el capitalismo financiero mundial. Basta observar la caricatura de la democracia griega actual en la cuna de la democracia clásica.

- En la era de los pueblos continente el imperativo del 2000 "unidos o dominados" no constituye un simple slogan sino la clave única para que América Latina desde América del Sur cumpla su destino de grandeza histórica.



martes, 31 de julio de 2012

Hacia los 400 años de la Universidad Nacional de Córdoba: el caso de la Ciudad Universitaria Estudiantil Presidente Perón

por Gonzalo Pedano

La histórica fecha que se avecina para la comunidad universitaria cordobesa constituye un acontecimiento central para ahondar en una memoria de nuestra Universidad construida desde la óptica del Pensamiento Nacional. Esto es, para avanzar en un proceso activo de elaboración de sentidos y representaciones sobre el pasado de la Universidad en su relación con las luchas populares de nuestro país y de América Latina. Memorizar en este sentido implica situar a la Universidad de Córdoba en el marco de esa dicotomía estructural y estructurante de imperialismo – nación, analizando a partir de determinados hechos –siempre construidos- la forma en que nuestra Universidad estuvo atravesada –como tantas otras instituciones- por los procesos de liberación y dependencia que afectan a nuestro país y a América Latina. Y en este marco, determinar también cuáles son las tradiciones intelectuales que en esta Casa de estudios expresaron los intereses populares y cuáles, en el caso contrario, se encargaron de silenciarlos, omitirlos o, simplemente, ocultarlos. Y en este último punto, en el de aquellos hechos silenciados, omitidos y obviados, pretendemos detenernos.

Acudimos, para ayudarnos un poco, a Hernández Arregui: “Los postulados de la Reforma del 18, extensión universitaria, agremiación estudiantil, becas, residencias estudiantiles, cooperativas, comedores y asistencia médica gratuita, universidad abierta al pueblo, equivalencia de títulos para los estudiantes latinoamericanos, etc., fueron conquistas de la época de Perón. Estas conquistas fueron efectivamente logradas durante el gobierno de Perón. Una espesa red de mentiras sistematizadas ha ocultado este hecho. La Universidad de la época de Perón no fue perfecta. Tuvo grandes fallas. Pero fue nacional”. La afirmación de Arregui no es ociosa y nuestra cita, tampoco casual. El 21 de julio de 1952, el gobierno de la Provincia de Córdoba donó a la fundación Eva Perón, 70 hectáreas donde debía comenzar a edificarse la “Ciudad Universitaria Estudiantil”, lo que fue efectivamente realizado. La Ciudad Universitaria, hoy epicentro histórico-social-cultural-científico y político de nuestra Universidad, es una creación del peronismo. Su proyecto original fue elaborado en 1948 y llevaba por título: “Ciudad Universitaria Estudiantil Presidente Perón”. Cierta tradición de fuerte anclaje en nuestros claustros mediterráneos se ha empecinado en obviar el hecho antes mencionado.
“Producida la Revolución Libertadora en 1955, y bajo los lineamientos del gobierno de facto, se desarticula el proyecto de la “Ciudad Universitaria Estudiantil”, ideado por los peronistas. El rector interventor Jorge Nuñez, en una carta dirigida al ‘presidente provisional de la Nación’ Pedro Aramburu, solicita la transferencia a la UNC de los terrenos y obras ya construidas. Finalmente, el 3 de septiembre de 1957, la Universidad recibe los ocho pabellones edificados: Perú, Chile España, México, Francia, Profesores, Administración y Esparcimiento. En el acto de entrega de estos edificios, el rector Nuñez dijo: ‘Debemos acercarnos al concepto de las universidades norteamericanas y europeas. Así podrá llegarse a obtener una educación integral que permita el desarrollo de las aptitudes intelectuales, morales y psicológicas del individuo, lo que sólo puede lograrse íntegramente –según la palabra autorizada de Houssay- en las ciudades universitarias, ampliamente experimentadas en las ciudades más avanzadas’ ”. Las palabras del Rector señalan el paso de una Ciudad Universitaria ideada con sentido nacional, a un modelo universitario que pretende amoldarse a los de Europa o Norteamérica. A esto precisamente hacía referencia Arturo Jauretche, cuando hablaba del aparato de colonización pedagógica, la colonización de la subjetividad que le es distintiva y la denigración de lo propio entendido como más “retrasado” en comparación con las ciudades más “avanzadas”. Sin embargo, esto no es todo, el Rector Interventor designado por la “Libertadora”, continúa su prédica antiperonista: “Esto que con tanto entusiasmo recibimos, no es en realidad todavía una Ciudad Universitaria. Con fines que advertían un plan de propaganda interna y externa, se dirigió la obra de quien ejercía el poder, a proveer de comodidades materiales a los que quisieran rendir conciencias a sus designios”. Los ardides del “tirano prófugo” no tenían límites, había mandado construir ocho pabellones totalmente nuevos, basamentos fundamentales de una Ciudad Universitaria, sólo para pervertir conciencias juveniles. Con el mismo razonamiento, habría creado la Universidad Obrera –hoy Universidad Tecnológica Nacional- sólo para domesticar la conciencia proletaria. Es claro, para nosotros, que a través de ese Rector hablaba la línea Mayo – Caseros que retornaba a la conducción de la Universidad para detener el aluvión zoológico, que no sólo había creado Ciudades Universitarias, sino que había declarado la gratuidad de la Enseñanza Universitaria un 22 de noviembre de 1949 y había puesto en funcionamiento Universidades en cuya dirección participaban los trabajadores.
Volvemos al presente, ya por cumplir los 400 años. Nos adentramos en la página institucional de la UNC, y encontramos que la misma sostiene lo siguiente en relación a lo sucedido para con la Universidad en los dos primeros gobiernos peronistas: “1946 - 1952 - En mayo de 1946 son intervenidas todas las universidades nacionales, y quedan cesantes más de dos mil profesores. Se sanciona la ley reaccionaria 13.031, que limita la participación estudiantil; se llevan a cabo políticas tendientes al crecimiento de la matrícula y la eliminación de aranceles a universitarios oficialistas, y la persecución ideológica a los estudiantes opositores. En 1951 la FUA declara la huelga general, a raíz de las torturas padecidas por el estudiante Bravo de Química. Durante 1952, la policía clausura los Centros de Estudiantes. El rector es designado por el Poder Ejecutivo Nacional”. La potencia del resumen se destaca por la falsedad de algunos de sus datos y la omisión de otros. Sobre la creación de la actual Ciudad Universitaria nada se menciona. Seguramente habrán tomado el párrafo de algún manual liberal de esos que abundan, porque de alguna de las obras de Hernández Arregui seguro que no. Vuelvo a retomar aquí la iniciativa de avanzar en una memoria de nuestra Universidad que no repose en la descalificación agraviante y en la omisión deliberada, sino que estructure su mirada hacia el pasado institucional a partir de los modelos de universidad triunfantes o hegemónicos según la correlación de fuerzas que se dio en diferentes momentos históricos, entre las fuerzas del imperio y las fuerzas de la nación.



La Revolución de Mayo y el neocolonialismo

por Aritz Recalde

Durante el año 1810 recorrió la extensa América del sur, un fuerte reclamo por el derecho a la afirmación política de los pueblos. En dicho proceso revolucionario, coexistieron diversas corrientes políticas e ideológicas que se van a enfrentar a lo largo del tiempo. Una de las manifestaciones del enfrentamiento entre los proyectos revolucionarios, tuvo que ver con la interpretación misma de los procesos políticos.

En este marco, la interpretación historiográfica de las jornadas de mayo no fue neutral y objetiva. Una de las manifestaciones de la parcialidad en la interpretación historiográfica, la realizó la llamada historia oficial. Dicha corriente intelectual, tiene entre sus plumas a Bartolomé Mitre, que estableció que la revolución de mayo se produjo con un sentido anti español, separatista y favorable al libre comercio. Relativizando ésta lectura de la revolución, el revisionismo histórico argumentó que el libre comercio se sancionó anteriormente a la revolución (1809) y que durante las jornadas de mayo se produjeron manifestaciones públicas y documentadas de apoyo al monarca Fernando VII. En ésta misma línea, el revisionismo demostró que buena parte del partido criollo, promovió la revolución democrática con el objetivo de modificar la arquitectura de poder monárquica que cercenaba la participación política de los criollos. No existía en ellos, el sentimiento anti español y el racismo contra nuestra condición hispánica mencionado por Mitre. Por el contrario, había en el primer gobierno patrio y en los ejércitos de liberación, representantes españoles (Chilavert). Asimismo y en sentido inverso, en el frente monárquico contrario al gobierno cabildante, se ubicaban individuos nacidos en América (Goyeneche). La revolución separatista fue declarada recién en el año 1816 y se produjo debido a la restauración monárquica de Fernando VII y a su negativa a reconocer derechos políticos a los territorios americanos.

Tal cual adelantamos, la operación historiográfica de Mitre no fue objetiva y por el contrario, Bartolomé desvirtuó la historia para justificar que la ruptura con España derivara en un neocolonialismo con Inglaterra. Mitre hizo escuela en su apología británica y tal es así y por tomar un ejemplo, que contrariando el sentimiento independentista y revolucionario de mayo de 1810, el 10 de febrero de 1933 el vicepresidente argentino Julio Argentino Roca (H) sostuvo que la Republica Argentina “por su interdependencia reciproca es, desde el punto de vista económico, parte integrante del imperio británico”. Tomando distancia al proyecto neocolonial mitrista, en el año 1846 San Martín le escribió a Rosas rechazando la agresión inglesa en el país y sostuvo que “A su recibo ya sabía la acción de Obligado (…) A un tal proceder, no nos queda otro partido que el de no mirar el porvenir y cumplir con el deber de hombres libres, sea cual fuere la suerte que nos depare el destino; que por mi íntima convicción, no sería un momento dudosa en nuestro favor, si todos los argentinos se persuadiesen del deshonor que recaerá en esta contienda, que en mi opinión es de tanta trascendencia como la de nuestra emancipación de España”. Contra la opinión de San Martín, luego de la batalla de Caseros que derrocó a Rosas, nuestra política exterior se articuló de manera subordinada a los agresores ingleses de 1806 y 1845 y que ocupaban Malvinas desde 1833. El vaticinio neocolonial de Mitre se cumplía para desgracia del país y del continente.

El neocolonialismo de los sectores liberales que sostenían que la revolución de mayo se realizó para acercar el país a Inglaterra o Francia, tuvo otras importantes consecuencias. El proceso de mayo de 1810 se produjo en el contexto de las invasiones napoleónicas en España. Gran parte del pueblo ocupado y referentes como José de San Martín, habían enfrentado al agresor francés. En esta batalla, se movilizaron desde el año 1808 los liberales españoles promotores de las juntas populares y de la acción antiimperialista. Pocos años después de las guerras desatadas contra Francia, Bernardino Rivadavia era nombrado Secretario del Primer Triunvirato. Rivadavia y paradójicamente, fue denominado por nuestra historia oficial - con marcada admiración-, como “afrancesado”. Continuando los ideales de Bernardino en el año 1838, frente a la agresión Europea contra la Argentina el también afrancesado Esteban Echeverría, se puso a favor del ocupante, ya que en su opinión “el género humano es una sola familia y que nadie es extranjero en la patria universal (…) Hay alianza virtual entre todos los pueblos cristianos tratándose de propagar y defender los principios civilizadores que los emigrados argentinos debían considerarse, por lo mismo, aliados naturales de Francia o de cualquier otro pueblo (…) por parte de la Francia estaba el derecho y la justicia; tuvieron el coraje de alzar solos la voz para abogar por la Francia y contra Rosas”.

Por otro lado y tomado distancia de la perspectiva liberal dependiente, estaban los dirigentes de la revolución de mayo como Cornelio Saavedra, Mariano Moreno o posteriormente, los patriotas de la estirpe de José de San Marín. Estos sectores promovían la revolución democrática anti absolutista y la independencia frente a todo tipo de colonialismo sin bandería alguna. El pueblo de las orillas se había hecho milicia en las invasiones inglesas de 1806 y en 1810 se dirigió a los cuarteles y a los regimientos de Patricios al mando del teniente coronel Cornelio Saavedra. En las jornadas de mayo, también se movilizaron la pequeña burguesía y los intelectuales como Moreno, Castelli o Belgrano. Entre ambos sectores, existieron fuertes y acalorados debates. Para Saavedra, Moreno postulaba metodologías extremas inaplicables en el contexto de la época. Para algunos morenistas, Saavedra era un moderado y un retardatario. Ahora y pese a sus diferencias, ambos acompañaban el proceso de revolución democrática anti absolutista iniciada con la Junta de Mayo y negaron cualquier posibilidad de que nuestro país sea dominado por Inglaterra, por Francia o por cualquier otra potencia extranjera.
Tal cual comentamos, distantes de la actitud revolucionaria de Moreno o de Saavedra, estarían los liberales porteños como Rivadavia o Mitre. El sector liberal abogó por la soberanía política, para poner al país bajo la tutela económica y cultural extranjera. Actualmente, la segunda independencia nacional que es la de nuestro desarrollo económico, cultural y social, sigue vigente. En este marco, la emancipación definitiva del país y el continente, va a ir sepultando al neocolonialismo y a sus historiadores. Seremos argentinos y latinoamericanos o no seremos nada.







La gobernación de Eduardo Duhalde 1991- 1999 El proyecto político que transformó la provincia de Buenos Aires

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