lunes, 8 de octubre de 2012

martes, 2 de octubre de 2012

FORJA, la invasión inglesa y nuestras Islas Malvinas. Denuncias para la soberanía nacional

Por Juan Godoy

La Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA) surge en plena Década Infame, en un sótano de la calle Corrientes, el 29 de junio de 1935, como si esas ideas que venían a esbozar, esas denuncias que difundían a través de discursos, conferencias, publicaciones, etc. sólo pudieran ser gestadas en lo profundo de la Patria, en el subsuelo de la misma. Como si esas “nuevas ideas” tuvieran que esperar a madurar para hacerse sentimiento en millones de argentinos, en un nuevo movimiento nacional-popular que las llevaría a cabo en su máxima expresión y profundidad. Esa fuerza de la Patria, que se encuentra en el porvenir iba a ser, en palabras de Hernández Arregui la primera en denunciar de forma profunda el papel del imperialismo británico en nuestras tierras desde una posición nacional y desde el seno del pueblo. En la presente indagaremos cómo los jóvenes forjistas, dentro de esta impugnación al imperialismo británico, abordaban la cuestión de la invasión inglesa y la de nuestras Islas Malvinas. Intentos de colonización directa de nuestro territorio o parte del mismo. Podríamos pensar también en esta misma lógica, a las Batallas de Obligado y Quebracho, bajo la gobernación de Juan Manuel de Rosas, donde los criollos no dejaron que los británicos (y franceses en este caso) se la lleven de arriba, y defendieron férreamente nuestra soberanía.

Como decíamos entonces, la cuestión de las Islas Malvinas y de la invasión inglesa es analizada por FORJA, como parte de algo mayor que es el sometimiento, la entrega de nuestra nación al imperialismo británico, y de allí su imposibilidad de desarrollarse libremente como tal. Así en análisis de los forjistas no hay soluciones parciales, paliativas de la situación de opresión, la solución es integral, lleva a romper con todo encadenamiento a Gran Bretaña, a quebrar con la condición de país semi-colonial . Arturo Jauretche dirá en la publicación forjista de Rojas (Provincia de Buenos Aires): Forjando, que la “solución ésta que requiere una Argentina liberada, ya que (…) la finanza es extranjera. El problema que en los países plutocráticos es un problema puramente interno, entre nosotros está vinculado a la existencia de una soberanía nacional auténtica. Necesitamos liberar a la Nación para liberarnos de ella”. Es decir, hay una cuestión nacional a resolver.

Ahora sí, teniendo brevemente el marco general de la denuncia, para que demos cuenta cómo se repudia toda injerencia del imperialismo británico, los forjistas al cumplirse un nuevo aniversario del 12 de agosto de 1806 conocido como Día de la Reconquista, iban a conmemorar la expulsión de los ingleses, la capitulación de Beresford. No perdían la ocasión para relacionarlo con el sometimiento del momento al imperialismo británico, así sostenían que “la voluntad liberadora del pueblo, expresada en la Reconquista, queda así frustrada por la corrupción de los dirigentes nativos y por la voracidad de la plutocracia imperialista inglesa, a 132 años de aquel episodio, la Argentina se encuentra reducida a la peor condición colonia, sin autonomía para dirigir sus propios negocios, con sus fuentes económicas enajenadas al dominio extraño (…) necesitamos, pues, una nueva reconquista” . El festejo de la reconquista así como parte de las luchas de nuestro pueblo, el mismo que “Julito” Roca, parte de la Comisión que negociaría el Pacto Roca-Runciman que FORJA, a través del ingenio jauretcheano denunciara como Estatuto Legal del Coloniaje, consideraba que era un exceso el recuerdo de aquella “aventura” .

Va a relacionar FORJA, el intento de colonialismo por las armas de los británicos, con la política lograda luego por otros medios. Así dirá Scalabrini Ortíz que “en 1806 y 1807, dos expediciones inglesas bien pertrechadas y suficientemente numerosas como para asegurar la conquista, invadieron la ciudad de Buenos Aires. Las dos veces fueron derrotadas por una población civil que apenas duplicaba el grueso de las tropas. Los comerciantes ingleses cumplieron la obra que sus soldados no pudieron realizar” . Aquí también se hace presente la idea de la semi-colonia y la colonización pedagógica. En un aniversario de la Reconquista un volante de FORJA establece en este sentido que la “resistencia popular movió a Inglaterra a modificar su táctica hasta que logró su objetivo a través de la dominación económica”.

Uno de los forjistas que enjuiciaría duramente a la Ley de Coordinación de transporte (que más que coordinar llevaba al monopolio británico) Gutiérrez Diez plantea también que dada la imposibilidad de la colonización directa vía invasión armada, los británicos procurarían completar esta obra de dominación a través de la injerencia en nuestra economía apuntalada por la colonización pedagógica por parte de los británicos, y sostiene que: “si se descuenta la protección de la armada británica, de que no gozamos, la acción inglesa, entre nosotros, no es menos colonial que en sus dominios. Fracasaron la primera y la segunda invasiones inglesas ante el empuje repulsivo del pueblo de la colonia. Nos hemos evitado hablar inglés y vivir bajo las “sabias leyes inglesas”, como dijo el general Alvear. Pero, la tercera invasión inglesa –la de sus empréstitos, la de su diplomacia se mantiene y subsiste, triunfal y provechosa, incontrarrestable y audaz, áurea y generosa- para con muchos argentinos eminente-, inteligente, eficaz y civilizadora”.

FORJA aborda la relación entre el pueblo y el ejército, y no es parte de un anti-militarismo abstracto, rescatando una línea nacional, popular, lo cual no implica que critique cuando las fuerzas armadas se aparten de las causas nacionales y populares (en una unidad no escindible, para FORJA la nación es el pueblo en lucha por la liberación). De esta forma pone en consideración una línea que podemos denominar popular, plebeya, no ligada necesariamente al oficio, el pueblo en las invasiones inglesas 1806-1806, los que lucharon junto a los caudillos como Güemes, Estanislao López, etc. dice “el ejército es el pueblo armado para el cumplimiento de los fines nacionales de orden en la paz y de la defensa en la guerra”

Avanzando en la cuestión Malvinas, observamos que es un tema presente en el ideario forjistas, así por ejemplo FORJA realiza un acto en el año 1938, el 3 de enero, donde se recuerda y repudia la ocupación británica de las Islas en 1833.
Continuando con el tema de las Malvinas, ligado a una totalidad más amplia, se hace presente nuevamente en la denuncia de FORJA, a través de un volante que bajo el título de “Réplica al monumento de Canning”, en el año 1937. Este es una respuesta realizada por los forjistas a la construcción de un monumento a Canning, donde ponen en consideración la política balcanizadora llevada a cabo por Gran Bretaña en la región, luego de los procesos emancipadores de Nuestra América, resaltan en relación a ello la segregación de la Banda Oriental y el Alto Perú, el endeudamiento como mecanismo de sometimiento, y sostienen que “cien años después, la obra de dominación ha quedado completada y perfeccionada: “INGLESES son los medios de comunicación y transporte. INGLESAS las empresas monopolizadoras del comercio exterior. INGLESAS en su mayor parte las empresas de servicios públicos. INGLESAS las más grandes estancias de la República. INGLESAS las mejores tierras de la Patagonia. INGLESAS todas las grandes tiendas. INGLESAS todas las empresas que rinden dinero y están protegidas por el Gobierno Argentino. INGLESAS son las voluntades que manejan la moneda y el crédito desde el Banco Central. INGLESAS son las directivas a que obedece nuestra política exterior e interior. INGLESAS "son" las Islas Malvinas y las Orcadas. Los designios de Canning se han cumplido. Los negocios ingleses se han conducido y se conducen con “habilidad”. ¡POR ESO CANNING TIENE UNA ESTATUA EN BUENOS AIRES!”.
Consideramos así que en FORJA la cuestión de la invasión inglesa y la de nuestras Islas Malvinas se encuentra ligada a la lucha de nuestro pueblo por su emancipación de cualquier injerencia extranjera, y en relación a la lucha por la liberación total de las ataduras que oprimen a la nación, así podemos observar algunos volantes de la agrupación que sostienen “la restauración argentina sólo podrá cumplirse sobre la base de la soberanía popular, la emancipación económica y el imperio de la justicia (…), en el territorio más rico de la tierra, vive un pueblo pobre, mal nutrido y con salarios de hambre. Hasta que los argentinos no recuperemos para la nación y el Pueblo, el dominio de nuestras riquezas, no seremos una Nación soberana, ni un pueblo feliz” . De esta forma, en esta misma línea, Jauretche manifiesta en Forjando: “hay que reconquistar la economía, la cultura y la política para el pueblo argentino”.
Ideas que iban a ir haciendo mella en vastos sectores de la población, y el ideario forjista se iba a ver realizado y profundizado tras los sucesos de octubre del ’45 y la emergencia del peronismo, tras los cuales FORJA iba a decidir su disolución estableciendo entre los motivos que: “el pensamiento y las finalidades perseguidas al crearse F.O.R.J.A. están cumplidos al definirse un movimiento popular en condiciones políticas y sociales que son la expresión colectiva de una voluntad nacional de realización cuya carencia de sostén político motivó la formación de F.O.R.J.A. ante su abandono por el radicalismo. Y resuelve: La disolución de F.O.R.J.A. dejando en libertad de acción a sus afiliados”.































* El autor es Licenciado en Sociología, Universidad de Buenos Aires (UBA) y Profesor de sociología, Universidad de Buenos Aires (UBA)

La Universidad vuelve a ser para los hijos de los Trabajadores

por La Güemes




Universidad y Desarrollo Nacional

“Hasta el advenimiento del Justicialismo, la enseñanza estaba sólo al alcance de la oligarquía. El hijo de un hombre del pueblo no podía nunca llegar a la enseñanza secundaria y menos aún a la universitaria, por la simple razón del dinero. Al establecer nuestro gobierno la absoluta gratuidad de toda la enseñanza, abrimos las puertas de la instrucción y la cultura a todos los hijos del pueblo. Se terminó así con la odiosa discriminación y se dio acceso a todos por igual, para que de acuerdo con sus aptitudes, pudieran labrarse su porvenir.” J. D. Perón [1]

Durante los siglos XVIII y XIX la universidad argentina estuvo orientada a reproducir los modelos y las formulas políticas y económicas de los grandes poderes establecidos. La universidad se convirtió así en un reducto de la oligarquía que miraba con afecto y devoción aquellos postulados, importados, foráneos, que no respondían a la defensa del interés nacional sino que seguían reproduciendo la inequidad, y sumiendo a la gran mayoría del pueblo en la ignorancia. Con el ascenso de Perón al poder y el subsiguiente surgimiento del peronismo, se revierte esa tendencia elitista y oligárquica de la enseñanza y formación universitaria, dando lugar a una enseñanza pública, de calidad y abierta a los sectores olvidados, a los sectores ausentes, es decir, a los trabajadores.
En este sentido, el 19 de agosto de 1948, Perón da inicio a la primer Universidad Obrera Nacional[2],colocando a la enseñanza y formación universitaria, como un actor fundamental del desarrollo nacional, orientando el conocimiento a satisfacer las demandas de la naciente industria nacional, aplicando la teoría a la producción nacional.
El primer gobierno de Perón intentaría nacionalizar la universidad con el objetivo de posicionarla al servicio del desarrollo de la Argentina industrial. Las políticas públicas y las políticas de la universidad deberían vincularse estrechamente. Por primera vez en nuestro país el Estado popular le exige a la universidad: “Un compromiso con el desarrollo planificado y la lucha contra la dependencia. Asumir desde el Estado la batalla contra el atraso económico, contra la tragedia social del tercermundo y contra la colonización cultural de las instituciones.” [3]

Siguiendo este modelo de independencia cultural y de aplicación práctica de la teoría al desarrollo nacional es que desde el 2003 con Néstor Kirchner y luego con Cristina Fernández de Kirchner, se profundiza el esfuerzo y se destina un presupuesto record para seguir fomentando una universidad pública, de calidad, gratuita y comprometida con el ccrecimiento no sólo local sino regional y nacional. En este modelo inclusivo, las becas de formación crecieron como nunca en la historia y se repatriaron cientos de investigadores argentinos, que volvieron a encontrar las herramientas necesarias para trabajar en nuestro suelo. Medidas como la AUH y el plan Conectar Igualdad, impactan de forma directa en el conjunto de los argentinos, abriéndole las puertas de la educación y el ascenso social a los hijos de los trabajadores.

Desde La Güemes Universidad tenemos claro que nuestra tarea como militantes es defender la educación pública, popular, gratuita e inclusiva. Seguir construyendo una universidad al servicio de los intereses del pueblo, proponiendo soluciones reales a la problemática social a través de la formación de cuadros técnico-políticos para desarrollar y profundizar este proyecto de país más justo, más libre y más soberano. Somos La Güemes junto a CFK siempre!

Notas

[1] Perón, Juan Domingo; “La fuerza es el derecho de las bestias”;Ediciones Cicerón; Montevideo; 1958
[2] La Universidad fue creada por la Ley 13.229 el 26 deAgosto de 1948 y su “Reglamento de Organización y Funcionamiento” fuesancionado por decreto Nro 8014 del 7 de Octubre de 1952
[3] Aritz e Iciar Recalde; “Universidad y LiberaciónNacional: Un estudio dela Universidad de Buenos Aires durante las tres gestionesperonistas: 1946-1952, 1952-1955 y 1973-1975”; Ed. NuevosTiempos; Buenos Aires; 2007



Actualidad de Juan José Hernández Arregui







por Aritz Recalde

“El silencio de los intelectuales se llama traición al país. (…) En un país colonizado la labor del escritor es militancia política” . Juan José Hernández Arregui

“Me bastaría conservar dos o tres libros. Entre las plumas argentinas, los de Scalabrini Ortiz, la fundamental Caída de Rosas de Pepe Rosa, y este último que Hernández Arregui acaba de enviarme sobre el ser nacional” . Juan Domingo Perón

El 29 de octubre del año 2012, se cumplen 100 años del nacimiento de Juan José Hernández Arregui (1912- 1974). Doctorado en Filosofía en la Universidad Nacional de Córdoba, Arregui consolidó una fructífera producción intelectual manifiesta en un conjunto de obras donde expresó un pensamiento cargado de erudición, cuya característica fundamental fue la de formular una perspectiva con profundo sentido nacional, popular y latinoamericano. A lo largo de su obra de periodista, de escritor de literatura, de académico y de ensayista político, intentó formular los principios básicos de un pensamiento nacional que fuera capaz de contribuir a la emancipación plena del país y de las Organizaciones Libres del Pueblo. Su reflexión estuvo centrada en la búsqueda de claves políticas y culturales para liberar la Argentina del neocolonialismo con el objetivo de alcanzar la segunda y definitiva Independencia.

A continuación, mencionamos un núcleo de ideas fundamentales de Juan José Hernández Arregui que siguen teniendo plena actualidad. En cada caso, vamos a establecer los puentes entre el pensamiento de Arregui y los postulados del Proyecto Nacional en el presente.

Formación de una conciencia nacional para el país
Como adelantamos, la preocupación fundamental de Hernández Arregui se centró en la comprensión del nacionalismo, al cual definió como la identidad de las Organizaciones Libres del Pueblo capaz de permitirles construir un proyecto político, social, económico y cultural independiente. Es en este sentido, que estableció que “La conciencia nacional de los pueblos jóvenes no es colonizadora sino reflejo defensivo provocado por el imperialismo. (…) La conciencia nacional es la lucha del pueblo argentino por su liberación.” Su obra contribuyó a la conformación de nuevos marcos de pensamiento para la acción política, que dotaron a las Organizaciones Libres del Pueblo de una conciencia nacional tendiente resistir a la acción del imperialismo. A partir de acá, Hernández Arregui mencionó que la autodeterminación política del país, se elevaba como proyecto colectivo antiimperialista y “el “ser nacional”, desmontado de su cáscara ideal, no es otra cosa que el enfrentamiento de la América Latina con Inglaterra y Estados Unidos, la conciencia revolucionaria de las masas frente a la cuestión nacional e iberoamericana.”

La vitalidad del plaNteo nacionalista de Hernández Arregui, se expresa en la actualidad de la acción política de América Latina. Es en Esta misma línea, que el gobierno nacional y las Organizaciones Libres del Pueblo, están construyendo las bases del proyecto para liberar al país de su condición dependiente. Con dicha finalidad, Cristina Fernández de Kirchner estableció que: “Antes había algunos que miraban deslumbrados al Norte porque decían para qué ser amigos de los vecinos si son pobres, mejor ser amigos de los ricos, nunca se habían dado cuenta que los países ricos no quieren socios ni amigos, simplemente quieren empleados y subordinados, y nosotros no vamos a ser empleados ni subordinados de nadie. Somos un país libre, con dignidad y orgullo nacional.”

Tanto la categoría de conciencia nacional planteada por Hernández Arregui, como las características del proyecto promovido por Néstor y por Cristina Kirchner, comparten las siguientes tesis fundamentales:

- No hay soberanía nacional sin alcanzar antes la independencia económica que es sinónimo de industrialización;

- No existe independencia económica y política sin consolidar la soberanía cultural y la revolución científico tecnológica;

- No alcanzaremos la soberanía cultural sin recuperar nuestra conciencia histórica.

- La tarea de la segunda Independencia incluye al continente latinoamericano que va a unificarse atendiendo su cercanía cultural e histórica y a partir de reconocer sus intereses y sus enemigos geopolíticos comunes.

La independencia económica y la industrialización
“Cuando observábamos esa propaganda tan vieja y tan terrible que recuerda los años en los cuales había propaganda por parte del Estado argentino donde se decía que la industria nacional era mala y que lo que se construía en la Argentina era malo y que debía comprárselo hecho afuera, también fue un proyecto político, no fue un modelo económico. Y no fue un proyecto político el que leyó la Junta de los tres Comandantes; no, no, el proyecto político se desplegó el día 2 de abril en la Bolsa de Comercio cuando habló el entonces ministro de Economía y comenzó el plan de desindustrialización y de desarme del Estado nacional de que se tenga memoria y que implosionó, finalmente, en el año 2001."  Cristina Fernández de Kirchner

Arregui definió la conciencia nacional, en una relación directa con la búsqueda de la independencia económica. Un Estado es soberano políticamente, solamente si alcanzaba altos grados de libertad económica. A partir de acá, para Hernández Arregui el nacionalismo en Latinoamérica era sinónimo de lucha por la industrialización. El autor se refirió a ello cuando sostuvo que “Sin industrialización no hay independencia económica base de la soberanía nacional. (…) Toda industrialización es un intento consciente del país que ejecuta para alcanzar la plena soberanía.”
Uno de los principios vectores de la actual política argentina iniciada en el año 2003, es la búsqueda de la independencia económica. Cristina se ha referido en reiteradas ocasiones al hecho de que la industrialización es el único camino hacia la justicia social y es un tránsito infranqueable hacia la soberanía política. Ratificando la vigencia de los postulados de Arregui, Cristina Fernández de Kirchner sostuvo que “Cada país elige un proyecto para servir a los grandes intereses nacionales que no pueden ser otros que los del crecimiento, los de la generación de trabajo y consumo y que, en definitiva, es la reindustrialización. Por eso, la reindustrialización no fue una decisión del modelo económico, estaba en las más profundas convicciones políticas, en el corazón de este proyecto que nació en el año 2003.”

Soberanía científica y tecnológica
“El conocimiento científico impartido en la Universidad liberal con criterio escolástico en el estricto sentido del término se imponía a millares de argentinos. (…) La imagen de una Argentina ganadera servida por una tecnología limitada convenía a las naciones extranjeras inversoras de capital. (…) El país ganadero no necesitaba de la ciencia, pues la filosofía del monocultivo rechaza por definición el despliegue del espíritu colectivo”. Juan José Hernández Arregui

“Necesitamos muchos ingenieros, necesitamos muchos astrónomos, necesitamos muchos químicos, físicos que nos ayuden, bueno, en esas ciencias duras que son las que van a dominar el mundo.”  Cristina Fernández de Kirchner

Tal cual mencionamos, Hernández Arregui entendió la importancia estratégica que tenía el desarrollo científico y tecnológico para alcanzar la independencia económica y la soberanía política. En esta línea de interpretación, Arregui sostuvo que las clases dominantes habían impedido la formación de nuestra ciencia con el objetivo de impedir el desenvolvimiento pleno de las capacidades del país. En sus palabras: “El atraso científico, desde el punto de vista de la investigación, debe explicarse no como una incapacidad de los argentinos para la ciencia, sino como el remate cultural de una oligarquía colocada encima de las masas y adversa por destino sociológico a la Cultura del pueblo."
Siguiendo los postulados de Hernández Arregui, el proyecto político iniciado en el año 2003 refundó e impulsó el crecimiento y el fortalecimiento del sistema científico nacional. Cristina se refirió a ello de la siguiente manera; “Yo siento que hacía mucho tiempo que no se reconocía a los científicos, como lo hemos reconocido en esta etapa. Pero no esa ciencia que era una ciencia no aplicada, una ciencia como desconectada, desvinculada de la actividad económica, del progreso del país, como si ser científico y tener contacto con lo económico fuera algo -en cierta manera- pecaminoso o contaminara el contacto del científico puro con la empresa. Y es exactamente lo contrario, es potenciar a la ciencia y a la tecnología para ponerla al servicio del crecimiento y el desarrollo de un país, que es lo que han hecho las grandes naciones del mundo.”

Conciencia histórica y conciencia nacional
“A nosotros nos presentaron la historia fragmentada, como que nada tuviera que ver con nada, como si cada cosa no tuviera una causalidad Cuando venimos a recordar estas cosas, cuando venimos a recordar a estos seres olvidados, a propósito de nuestra historia, no venimos para dividir; al contrario, nosotros sabemos más que nadie que la división nacional sólo ayuda a unos pocos. Venimos simplemente a que todos los argentinos conozcan la historia completa para no volver a repetir viejos errores que nos enfrentaron a través de consignas o conceptos culturales que poco tenían que ver con los intereses concretos, económicos y sociales de cada uno de nosotros."  Cristina Fernández de Kirchner

A la historia oficial de la oligarquía hay que oponerle la revisión revolucionaria que desvista el contenido clasista de esa fábula canonizada de nuestro pasado.” Juan José Hernández Arregui

Hernández Arregui sostiene que un pueblo está condenado a repetir sus errores perpetuando la dominación ejercida por la oligarquía y el imperialismo si no afirma su conciencia histórica. A partir de acá, que el campo de la historiografía forma parte de una profunda lucha política entre los sectores nacionalistas y el bloque dependiente. En este contexto,  afirmó que: “La historiografía en letras de molde es siempre la de una clase social -en el caso argentino de la oligarquía terrateniente-, la revisión de la historia es de vital relevancia en su articulación con la liberación nacional. O lo que es lo mismo, en su conexión intrínseca con las masas argentinas. Ya que sólo una revisión de la historia que muestre el meollo, la esencia de clase de esa historia oficial, puede darle al pensamiento nacional un instrumento crítico de primer orden para elevarse racionalmente a la conciencia histórica del papel de las masas como protagonistas de la historia.” 

Desde el año 2003, el gobierno nacional viene afirmando a pasos trascendentales nuestra conciencia histórica. La recuperación de las luchas de los años setenta, el feriado en conmemoración a la Batalla de Vuelta de Obligado, las jornadas del Bicentenario, la reivindicación de figuras como Felipe Varela o Cacho El Kadri, o la apertura del Instituto Revisionista Manuel Dorrego, forman parte del profundo reverdecimiento de nuestra conciencia histórica impulsado desde el gobierno. Es en ésta línea, que está planteado el razonamiento de Cristina del epígrafe. Reiterando dicho punto de vista revisionista, Cristina sostuvo que. “Es un verdadero desafío cultural que tenemos los argentinos frente a nosotros mismos, de saber construir una cultura que nos contenga, de descubrir la verdadera historia que durante años nos ocultaron y que en cada hecho histórico, desde el Éxodo Jujeño a la Batalla de Tucumán, al 25 de Mayo de 1810, a todas las cosas que nos han sucedido en los 200 años, estamos redescubriendo, nuestros jóvenes, los argentinos, esta Patria diferente y distinta que nos quisieron esconder y ocultar.”

La patria es América: Unidos o Dominados

“América Hispánica es una Cultura. Sólo falta saber si la conciencia de su destino futuro -es decir, la capacidad de trascender fuera de sí- está también presente. (…) La fuerza del continente ha sido su unidad espiritual en medio del formidable desplazamiento del equilibrio mundial de la era imperialista. Pero esa defensa no ha sido suficiente. Hoy, en otra etapa histórica, debemos concebir nuestro destino en términos de política intercontinental.” Juan José Hernández Arregui

“Nosotros pudimos llevar a cabo lo que toda la vida pregonamos: retornamos a casa, que es la región; propusimos la construcción de la UNASUR, trabajamos fuertemente y la verdad que actúo como un mecanismo para resolver conflictos como no se vio otro mecanismo en el mundo global de la diplomacia para resolver conflictos.”  Cristina Fernández de Kirchner

Tal cual lo expresó Hernández Arregui en el epígrafe, América posee una unidad cultural que favorece la cohesión de nuestros Estados en una gran nación unificada. Además, el autor resalta la fortaleza geopolítica que dispone la unidad continental, sin la cual los diversos Estados y sus pueblos, estarán condenados al subdesarrollo y la dependencia crónica.
Néstor y Cristina Fernández de Kirchner condujeron el proceso de integración regional más importante de los últimos doscientos años de vida independiente. Los postulados de Arregui, hoy son realizaciones en la UNASUR, la CELAC o con el ingreso de Venezuela al MERCOSUR. Mencionando la trascendencia histórica de la integración regional, Cristina sostuvo que: “El MERCOSUR no es solamente una construcción económica, como algunos quieren hacerla aparecer, o una asociación aduanera, el MERCOSUR -como la UNASUR- son ideas, ideales, objetivos que se llevan adelante y que se transforman en política cuando esas ideas se traducen en instrumentos, en instituciones y en política (…) Y hoy es un instrumento mejor y más ampliado, porque además de Argentina, de Brasil, de Uruguay, de Paraguay, que está suspendido momentáneamente nada más hasta que elija nuevamente sus autoridades, ahora está Venezuela. Y no debemos detenernos aquí, tenemos que tratar de incorporar más miembros.”




La gobernación de Eduardo Duhalde 1991- 1999 El proyecto político que transformó la provincia de Buenos Aires

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