viernes, 2 de noviembre de 2012

Una tormenta perfecta

por Jorge Rachid

Esa definición alcanzó hace poco tiempo, en el comando conjunto de los grupos hegemónicos concentrados de poder económico y relaciones internacionales que operan en nuestro país, dependientes de las directivas del Grupo de los 8, como poder imperial, en su estrategia de desplazar del poder político al peronismo, que desde el año 2003 amenaza sus bases de sustentación, ahora estructurales, del afianzamiento que habían logrado a través de los años de dictaduras blandas, dictaduras duras, democracias débiles y democracias cipayas, bajo el amparo primero de la Doctrina de Seguridad Nacional y luego del Consenso de Washington.
La Tormenta abarca todos los frentes de ataque que puedan ejecutarse en forma simultánea, desde el IPC índice de precios hasta la inseguridad, desde la corrupción a la falta de libertad, desde el supuesto cepo al dólar hasta el alineamiento con el chavismo, pudiendo seguir enumerando el listado completo de acciones en desarrollo o a desarrollar en los próximos meses. No es menor en este camino el proceso de difamación en el campo internacional, aplaudiendo a los Fondos Buitres, estimulando sanciones a nuestro país por parte de los organismos de crédito en especial al FMI, criticando nuestro alineamiento en el UNASUR y la CELAC, boicoteando los desarrollos de negocios petroleros en terceros países, propiciando sanciones sobre libertad de prensa por parte de las empresas de los medios de comunicación verdaderos arietes antidemocráticos en Latinoamérica y estimulando novedosos procesos golpistas de cualquier tipo: hueguístico, parlamentarios o sediciosos.

No es la primera vez en la historia que ocurre, ni en nuestro país ni en Latinoamérica. Le ocurrió a Bolívar con la traición de su vice Santander, aquí pasó casi lo mismo; a San Martín con Rivadavia y Pueyrredón que motivó su desobediencia a Buenos Aires; no titubearon en llamar las tropas brasileras-portuguesas para derrotar a Rosas en Caseros, antes se habían subido a los barcos franceses e ingleses en Obligado, no tuvieron empacho con el embajador Braden de EEUU para combatir a Perón, pintaron “viva el cáncer” ante la enfermedad de Evita, movilizaron la Iglesia bajo cuyo manto bombardearon Plaza de Mayo, fusilaron a sus camaradas, proscribieron las mayorías populares por 18 años, impusieron dictaduras, provocaron genocidios, vendieron al país por monedas, sin conciencia ni mandato histórico marginando al pueblo y sometiendo a los humildes, desposeídos y trabajadores, provocando el atraso y la frustración nacional por décadas.

Ahora otra vez estimulando el odio y el rencor social de las oligarquías sobre los humildes, pidiendo la muerte y la fractura democrática, ante la complicidad silenciosa de los medios y los grupos de poder. Los mismos que se favorecieron con las políticas actuales, los que pidieron que intercedieran por ellos en inversiones externas, los que solicitan ante cualquier problema ayuda estatal con financiamiento, pero critican los planes sociales, rechazan el protagonismo joven, denuncian intervencionismo y tratan a quienes combaten la evasión impositiva, como nazis en búsqueda de víctimas.

Ese verdadero aquelarre no es disparado por personas ofendidas, es planeado, ejecutado, diseñado y establecido por un grupo homogéneo de poder que busca recuperar el territorio perdido. Nada dicen sobre lo que harán si triunfan, nunca hablan de elecciones y de vencer democráticamente, tildan al peronismo de dictatorial, desconocen las leyes y piden seguridad jurídica, reclaman mano dura y protegen a los genocidas, atacan la corrupción supuesta y obvian la que está siendo juzgada, luchan por los costos empresariales intentando bajar salarios vía devaluación, plantean marcos de pobreza extremos y evaden impuestos a la riqueza. Describen un país caótico, propicio para el intervencionismo después de la Tormenta Perfecta, o sea, la conjunción en un momento determinado de todas estas acciones confluyendo en un punto, en una situación específica que provoque el desplazamiento del poder.

Lo llamativo de la actual situación es que cuadros militantes, hombres y mujeres del campo nacional y popular que quizás tengan contradicciones con el Gobierno, pero que han estado incluso en su funcionariado de primer nivel, que han recibido como en el caso de sectores del sindicalismo el aluvión de trabajo y dignificación del trabajador argentino después de décadas neoliberales, con estamentos institucionales funcionando desde los Convenios Colectivos al Consejo del Salario, se sumen ahora a la planificación de los verdaderos dueños del poder. No se puede creer en el desconocimiento de estas acciones que estoy describiendo, no se puede ignorar que ningún árbol quedó en pié cuando irrumpió a sangre y fuego el neoliberalismo, ni aún aquellos que querían aparecer como complacientes o hacerse los cómplices. Nadie les pidió que se bajen de la lucha política a esos militantes, ni se les hace reproches por buscar su destino político pero que pierdan su esencia peronista y nacional en aras de una lucha que divide al país entre quienes quieren volver al pasado y quienes apostamos al futuro modelo argentino con Justicia Social, es lamentable y le agrega masa crítica al gorilismo.

La Tormenta Perfecta está en marcha, allí pondrán todos los medios económicos y comunicacionales al servicio de esa estrategia, lo están haciendo a nivel nacional e internacional, se está desarrollando ahora, en este momento, en un marco desinformativo de lo que pasa en el mundo, de la crisis de los países centrales, de su necesidad de que los periféricos, es decir nosotros, abramos nuestras economías para que ellos puedan resolver sus crisis, que devaluemos para que nos volvamos baratos en sus estructuras de costos, pretendiendo además bajar nuestros precios de los comodities de granos en función del hambre en el mundo que ellos provocan, cuando lo han transformado en un negocio especulativo a nivel mundial. Nada se informa de la situación externa, excepto en los informes económicos aún de los medios opositores, que plantean con números, la mayor solidez de la economía argentina, reconocida por los dos últimos premios Nóbel : Krugman y Stigliz, como así también por organismos internacionales como la CEPAL y la UNESCO en el caso de la pobreza y sus avances en nuestro país y en el continente, mal que les pese a quienes combaten peyorativamente al “populismo” en América Latina como figura denigrante de lo popular.

Como siempre fue y seguirá siendo, se verá en este informe una teoría conspirativa, que nunca existe, excepto 25 años después cuando se abren los archivos o aparece Wikileaks, aunque como es información de antaño a nadie le interesa, por eso un asesino como Kissinger puede seguir escribiendo como columnista en el “gran diario argentino” pese a haber provocado la muerte de Salvador Allende, miles de chilenos, argentinos, uruguayos y paraguayos, ejecutados por su orden y consentimiento según figura en los archivos desclasificados. En este sentido, se informa poco de la Alianza del Pacífico liderada por EEUU para debilitar el UNASUR y la CELAC, conformada por Chile, Perú, Colombia, México, Nueva Zelandia, Australia, Japón, Singapur y Corea del Sur con arancel cero en su comercio tipo su propuesta del ALCA que en el caso mexicano ya sabemos como terminó con desocupación y conflicto social. O sea como en el ajedrez las blancas también juegan y EEUU tiene una estrategia para “su patio trasero”, que se expresa en el abanico de bases militares y planes de control social a través de la DEA y su supuesta lucha contra el narcotráfico.

En este cuadro de situación, se desarrolla la lucha política en la Argentina de hoy, intentando preservar el empleo por sobre todas las demás variantes evitando la caída de la producción, que otros festejan, propiciando escenarios catastróficos funcionales a la Tormenta diseñada, con el gobierno manejando la crisis externa, propiciando el consumo interno y ampliando los derechos sociales, invirtiendo en el país, desalentando la fuga de divisas y protegiendo el salario. Mientras los vientos de la Tormenta propician escenarios de demandas insatisfechas, muchas de ellas legítimas en cuanto a salarios, jubilaciones y asignaciones, pero descontextuadas del momento actual de lucha y confrontación nacional e internacional.

Nos enseñó Perón “cuando la Patria está en peligro, lo único que no puede hacer un argentino es no estar en ningún lado”. Cada uno elige su destino, el de su familia y el de su Patria, ninguna pelea sectorial es mas importante que la sociedad en su conjunto ni ningún afán político puede comprometer el futuro de nuestro país ni la felicidad de nuestro pueblo, menos aún participando de Tormentas de otros intereses ajenos a la identidad y conciencia nacional.












viernes, 19 de octubre de 2012

La soberanía nacional en la encrucijada


por Dionela Guidi y Juan Godoy       

“La riqueza de la tierra, como la del subsuelo mineral de la República, no puede ni debe ser objeto de otras explotaciones que las de la Nación misma.” Hipólito Yrigoyen,  Mensaje al Gobernador de Santiago del Estero en enero de 1930, Volante de FORJA, 5 de mayo de 1938.


Debemos consolidar nuestra independencia económica como base fundamental de la economía social y de la independencia política, resguardando la heredada y sus riquezas de la voracidad del capitalismo internacional y de los trusts sin bandera que actúan negativamente en la vida de los pueblos empobreciéndolos y explotándolos.Juan Domingo Perón, 1948, Discurso a los Militares argentinos, 1946-1951.


“Por eso quiero decirles que esto es una política de Estado: querer unirnos a todos los argentinos, cualquiera sea su pertenencia. (…) YPF es de todos. (…) Y yo quiero convocar a sus trabajadores, a todos los que están hoy en el pozo, a sus estacioneros, a todos los hombres y mujeres que tienen responsabilidad, a que la Argentina tiene que seguir creciendo, tiene que seguir andando, a que cada uno en su puesto de lucha ayude a reconstruir esta gran empresa para todos los argentinos” Cristina Fernández de Kirchner, Anuncio del Proyecto de Ley de expropiación de YPF, 2012
Pretendemos a través de las siguientes líneas, desentrañar la trama de los procesos que procuraron llevar a cabo una política nacional, popular, latinoamericana en relación al control de los “resortes” económicos fundamentales, para que desde el fondo de esa historia, muchas veces velada, recuperemos el significado e impacto de esas experiencias, a modo de apuntes para continuar la línea de la liberación nacional. Abordar la cuestión de la soberanía nacional, centrándonos en el control de los recursos petroleros y su reciente recuperación, pero al mismo tiempo, yendo más allá ello, tratarlo desde una perspectiva más amplia. Procurar asimismo, dar los fundamentos, las razones de la progresividad de las reivindicaciones y realizaciones nacionales.
Producidos, a principios de siglo XIX, nuestros procesos revolucionarios emancipatorios con sus consiguientes proyectos populares, de unidad de los territorios liberados del yugo español, simbolizados de sur a norte con la gesta sanmartiniana, y de norte a sur con la bolivariana, que iban a terminar frustrados, pudiendo nosotros establecer como uno de los últimos intentos de unificación de la Patria Grande ligados a la primera gesta libertadora, el del Congreso de Panamá (al cual la oligarquía rivadaviana no iba a enviar representantes), donde Bolívar estableciera que “Este Congreso parece destinado a formar la liga más vasta, o más extraordinaria o más fuerte que ha aparecido hasta el día sobre la tierra.” (Bolívar, (1826), 2009; 329)
Frustrados decíamos, en tanto el ideal de unidad de Nuestra América, de la gran Patria Grande con que soñaron nuestros libertadores, se iba a terminar dado el proceso de balcanización (bajo la injerencia de Gran Bretaña y sus consiguientes aliados internos –fundamentalmente las oligarquías portuarias-), en una veintena de países, “todos son vecinos de espaldas, hermanos extraños, que se “desarrollan” hacia fuera. Divididos y enajenados” (Methol Ferré, 1973; 41), unos mirando hacia el Atlántico, otros hacia el Pacífico. América Latina aparece así como una Nación inconclusa, por lo cual Jorge Abelardo Ramos manifiesta que “somos un país porque no pudimos integrar una nación, y fuimos argentinos porque fracasamos en ser americanos, aquí se encierra todo nuestro drama y la clave de la revolución que vendrá.” (Ramos, 1986; 15)
De esta forma, Argentina (como los demás países latinoamericanos) hacia fines del siglo XIX, se caracteriza por desenvolverse como apéndice de los centros de dominación imperiales, de los países desarrollados, convirtiéndose en granja de Su Graciosa Majestad Gran Bretaña. Así obtiene una independencia nominal que enmascara una dependencia real, lo cual habilita a Arturo Jauretche a sostener que es una semi-colonia (Jauretche, 2004). Teniendo en cuenta esta condición, Hernández Arregui va a diferenciar los nacionalismos de los países desarrollados, opresores, de los de los países semi-coloniales, oprimidos. El primero es un nacionalismo expansivo, que tiende, por sus condiciones a buscar la dominación de otros pueblos; en cambio, el segundo, lo caracteriza como defensivo, en tanto lucha por su autodeterminación y su liberación de las ataduras que lo oprimen y no dejan que se desenvuelva en sus plenas potencialidades. Este nacionalismo de los denominados países del tercer mundo, es el que lleva adelante las reivindicaciones nacionales al mismo tiempo que las sociales, en tanto apunta a romper con la condición semicolonial. Este nacionalismo no debe ceñirse a la conservación de las naciones segregadas, sino que debe tender al restablecimiento de una totalidad más amplia, (Hernández Arregui, 2004) que rebase las fronteras nacionales, es decir, que apunte a reconstruir la Nación Latinoamericana (esto lo retomaremos más adelante si su paciencia lo permite). Siguiendo con la conceptualización del autor de Peronismo y Socialismo, consideramos que el desconocimiento de esta estructura semi-colonial, va a traer aparejadas formas de alienación cultural, de colonización pedagógica, apreciaciones desligadas del interés de la nación y de las necesidades populares, negadoras del sustrato profundo de la patria. Así, la visión de esta intelligentzia en tanto portadora y formada en las ideas de la ciudad-puerto, de un modelo agro-exportador, ligado a la tenencia de la tierra, verá en las provincias, en la industrialización, en los sectores obreros el fantasma que arremete contra sus intereses que no son otros que los de las clases dominantes. La conciencia individual no llega a comprender la realidad deformada de un país dependiente. Es la aplicación de un esquema teórico a una realidad diferente, es la aplicación acrítica que no tiene en cuenta las particularidades nacionales. Por esta vía niegan al país, pero en esa negación se afirman como intelligentzia. Así Hernández Arregui argumentará que: “el intelectual colonizado construirá una Argentina espectral, pues él mismo es el fetiche deshumanizado de la colonización pedagógica que lo desposee”. (Hernández Arregui, 1973; 162)

Tomando estas apreciaciones de Hernández Arregui, haciendo un llamado a un conocimiento situado, a un pensar en nacional, en función del conocimiento de la nación en función sus intereses, que no son otros que los del pueblo, podemos considerar el descubrimiento del petróleo, la creación de YPF, y su papel en el desarrollo nacional. Con respecto al primero, el descubrimiento del petróleo, ponemos en consideración que el descubrimiento fue fruto de una Comisión formada en el año 1902, donde se puede observar la actuación de varios hombres enfrentados con el proyecto mitrista (aniquilamiento del interior, de la montonera, de los blancos orientales, y del Paraguay industrialista mediante) de echar las bases de la Argentina agroexportadora, semi-colonial, apéndice de la economía británica, hombres como José Hernández, y su hermano Rafael, Carlos Pellegrini, Osvaldo Magnasco, Eduardo Wilde, David Peña, Enrique Hermitte, etc. (Galasso, 2011). Dicha comisión, buscaba sustituir la principal fuente de energía, en ese momento el carbón mineral (que cubría el 95 % de las necesidades energéticas, y era importado de Gran Bretaña). Se buscaba petróleo y carbón, en tanto éstos permitían abaratar costos (4 veces más baratos) y además sería producido localmente con los consiguientes beneficios. (AA.VV., 2008). Scalabrini Ortiz, desde un cuaderno de FORJA denominado Petróleo e Imperialismo, retoma la denuncia que realiza el diputado Osvaldo Magnasco en 1891, donde manifiesta la política británica de sofocamiento a la incipiente industria de petróleo en las provincias de Mendoza y Jujuy. Ni bien llegaba a oídos de las empresas ferroviarias controladas por los ingleses (los cuales estaban trazados, como en las colonias, en abanico al puerto, como una tela-araña metálica que aprisiona la nación), el anuncio de una partida de petróleo hacia Buenos Aires o cualquier otro punto, inmediatamente eran subidas las tarifas colosalmente para tornar la actividad inviable. (Scalabrini Ortiz, 1938). La cuestión es mantener la Nación en un primitivismo agrario.
En relación al descubrimiento, resaltamos con los autores de Cien años de petróleo argentino (AA.VV., 2008) que éste sería analizado, abordado por los intereses anti-nacionales, como fruto de una “casualidad”, ridiculizándolo: “buscaban agua y encontraron petróleo”, lo cual es caracterizado por dichos autores como una zoncera, la “zoncera del agua”, pero en realidad, como vimos fue fruto de la planificación del Estado. La zoncera busca así eliminar el papel del Estado en la economía, justamente en un país semicolonial que pugna por su desarrollo y en el cual el petróleo y su control es un elemento indispensable para el mismo. De esta forma, desde 1907 se puede decir que, existen dos modelos antagónicos en torno a los hidrocarburos en nuestro país: “por un lado, el anti-industrialista, agropecuario de exportación, energética, científica y tecnológicamente dependiente; y por el otro, el estatal, industrialista, tecnológica, energética y económicamente autónomo, democrático y popular, entendido a su vez como apéndice fundamental de América Latina”. (AA.VV., 2008) En la segunda línea, más allá del nacionalismo agrario profesado, podemos ubicar la creación por parte de Hipólito Yrigoyen de YPF en el año 1922, bajo la dirección de Enrique Mosconi, quien consideraba la importancia de la soberanía sobre los recursos petroleros para la independencia económica de Latinoamérica. Así, éste decía en año 1936: “Es menester acelerar la marcha hacia el Junín y Ayacucho económicos (…) la juventud de hoy, generación que ha de regir mañana los destinos de Nuestramérica debe cumplir su tarea en la grande misión que le corresponde” (Mosconi, 1983;21) como así también, y sobre todo, el proyecto de nacionalización en el segundo gobierno del “peludo”, el cual iba a ser “trabado” en el Senado, reducto de los intereses conservadores. Acerca del proyecto, el entonces presidente ya anciano, diría a Homero Manzi, y a un grupo de jóvenes que lo visitaba, lo siguiente: “salgo de mi rancho a la edad que los hombres se jubilan, en que solo se tiene serenidad para esperar la llegada de la muerte, y ello lo hago por mi ley del petróleo, para salvar de garras ajenas y propias los tesoros que Dios desparramó en esta tierra. Alguien deseoso de sorprender… su pensamiento, le preguntó: ¿y la tierra, Doctor? Sonrió Yrigoyen con una paternal sonrisa, y le dijo: amigo mío del subsuelo al suelo hay un poquito así” (Ford, 1971). Este proyecto, al mismo tiempo, iba a guardar íntima relación con el golpe pro-oligárquico del año ’30, que como se ha dicho tuvo “olor a petróleo”.
En sintonía, podemos ubicar algunas apreciaciones en relación al tema de los continuadores del yrigoyenismo, una vez entregadas sus banderas bajo la conducción alvearista, a saber: FORJA. Los muchachos forjistas iban a considerar al petróleo y a la nacionalización del mismo, un eje fundamental de restablecimiento de la soberanía económica, de ahí que los forjistas resaltaran la nacionalización del petróleo llevada a cabo por el presidente mexicano, Lázaro Cárdenas, comparando dicha política nacional con la entrega de la economía nacional al imperialismo británico profundizada en la década infame, sobre todo a partir del pacto Roca –Runciman, caracterizado por FORJA como el estatuto legal del coloniaje (véase, Scenna, 1983).
Con la reforma constitucional de 1949, continuando la perspectiva de soberanía nacional y profundizándola, resaltamos que bajo la primera presidencia de Perón, se logra establecer en el artículo 40 la inalienabilidad y el dominio imprescriptible de la Nación sobre sus recursos naturales, entre ellos los yacimientos hidrocarburíferos, sin participación de las empresas privadas en esta actividad: “La organización de la riqueza y su explotación tienen por fin el bienestar del pueblo, dentro de un orden económico conforme a los principios de la justicia social. El Estado, mediante una ley, podrá intervenir en la economía y monopolizar determinada actividad, en salvaguardia de los intereses generales y dentro de los límites fijados por los derechos fundamentales asegurados en esta Constitución”. De esta manera, la propiedad de los yacimientos petrolíferos dejan de ser propiedad de las provincias, como lo establecía la ley 12.161 de 1935, para pertenecer a la Nación en su conjunto. Scalabrini Ortiz es una de las personalidades destacadas de consulta permanente por parte de Arturo Sampay (Galasso, 2006), el jurista y constitucionalista mentor de esta nueva Constitución.
Hay una clara interrelación entre el coloniaje económico y el político, un mutuo apuntalamiento, dado lo cual el restablecimiento de la soberanía económica trae aparejada la política, el General Perón al respecto argumenta: “Para esa recuperación del espíritu nacional es necesaria también la conquista de la independencia económica de nuestra patria para materializar de forma efectiva la independencia política de la república (…) mientras ello no se logre, todo ha de ser ficticio, porque el coloniaje económico importa al vasallaje político, y porque el imperialismo capitalista interfiere la vida de los pueblos en su desmedido afán de lucro”. Podemos recordar en relación a ello, a modo de ejemplificación, que Braden, el Embajador nortemericano y punto de coincidencia entre la izquierda abstracta y la derecha más recalcitrante, cohesionador de la oposición “democrática” al peronismo naciente, era al mismo tiempo, personero de la Standard Oil y del negocio minero.

Para finalizar sostenemos que el nacionalismo, como decíamos, debe ser latinoamericano, en tanto busque desbordar las fronteras nacionales, de las “patrias chicas”, al mismo tiempo que apuntar a una industrialización, condición insoslayable para lograr la independencia económica, haciendo lugar a la soberanía política, que nos afirme como comunidad autónoma, que puede tomar sus propias decisiones, sin injerencia de factores foráneos (o de sus personeros locales), y pueda garantizar la justicia social para el conjunto de los sectores postergados por los modelos excluyentes. De esta forma, una línea nacional debe tomar el control de sus recursos estratégicos para cortar todo vínculo que la ate a las naciones dominantes, y darle impulso al desarrollo necesario para que lo popular pueda desenvolverse en todas sus fuerzas, y dar lugar a la nación plena.

Bibliografía
- Bernal, F; De Dicco, R.; Freda, J.F. (2008). Cien años de petróleo argentino. Descubrimiento, saqueo y perspectivas. Buenos Aires: Capital Intelectual.

- Bolívar, Simón. (2009). Doctrina del libertador. Caracas: Biblioteca Ayacucho.

- Ford, Aníbal. (1971). Homero Manzi. Buenos Aires: CEAL.

- Galasso, Norberto. (2006) Perón. Formación, ascenso y caída. (1893-1955). Tomo 1. Buenos Aires: Colihue.

- Galasso, Norberto. (2011). Historia Argentina. Desde los pueblos originarios hasta el tiempo de los Kirchner. Buenos Aires: Colihue.

- Hernández Arregui, Juan José. (2004). Nacionalismo y liberación. Buenos Aires: Peña Lillo (Continente).

- Methol Ferré, Alberto. Geopolítica de la Cuenca del Plata. El Uruguay como problema. Buenos Aires: Peña Lillo.

- Mosconi, Enrique. (1983). El petróleo argentino. 1922-1930. Buenos Aires. Círculo Militar.

- Perón, Juan Domingo. (1984). Discursos del General Perón a los Militares argentinos, 1946-1951. Buenos Aires: Realidad Política, pagina 29.

- Ramos, Jorge Abelardo. (1986). Revolución y contrarrevolución en la Argentina. Las masas y las lanzas. Tomo I. Buenos Aires: Hyspamérica.

- Scalabrini Ortiz, R. y Dellepiane, L. (1938). Petróleo e Imperialismo. El ejemplo de México y el deber argentino. Cuadernos de Forja. Año 2 Nº4 Septiembre. Buenos Aires: Secretaría de FORJA.

- Scenna, Miguel Ángel. (1983). FORJA. Una aventura argentina (de Yrigoyen a Perón). Buenos Aires: Editorial de Belgrano.

Vigencia del 17 de Octubre

Por Aritz Recalde                  
17 de Octubre de 2012

El 17 de Octubre del año 1945 fue una fecha refundacional para los destinos del país. A partir de la movilización, nació el Peronismo como movimiento histórico. La jornada generó las condiciones para la organización de la fuerza política que triunfó en las elecciones del año 1946 y que implementó una revolución nacionalista y popular, que modificó estructuralmente el país.
El 17 de Octubre fue refundacional por el hecho de que implicó un apoyo manifiesto al cambio del modelo de desarrollo impulsado por el proceso de gobierno iniciado en el año 1943. La jornada ratificó un paquete de medidas que venía desarrollando Perón desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, en los planos políticos, económicos, culturales y sociales.

En el plano político, el 17 de Octubre implicó:

- el apoyo de los sectores populares a Juan Perón, desarticulando la oposición de sus adversarios dentro y fuera del gobierno.

- la recuperación de la soberanía política del país, dotando a la democracia de masas de resortes institucionales para la toma de decisiones.

- el ingreso protagónico de los trabajadores en la planificación de la política nacional.

- el repudio a la intervención del imperialismo norteamericano y a su Embajador, Spruille Braden.

- la articulación de un frente político entre los trabajadores y los sectores nacionalistas del Ejército.

- el debilitamiento de la oligarquía y con ello, la posibilidad de efectuar elecciones libres sin el mecanismo del fraude.

En el plano económico, el 17 de Octubre impulsó:

- el proceso de industrialización de la Argentina, modificando el perfil agroexportador.

- el programa de nacionalizaciones iniciado con la recuperación de los puertos o con la formación de organismos como el IAPI.

- la promoción del Banco Industrial, el Consejo Nacional de Posguerra y otras instituciones públicas, dotando al Estado de un poder regulatorio sobre la economía.


En el plano cultural, el 17 de Octubre estimuló:

- una elevación de la conciencia social de los trabajadores.

- la conformación de una conciencia nacional y antiimperialista del pueblo argentino.

- una afirmación de las modificaciones del sistema científico y cultural, posibilitando el desenvolvimiento de las escuelas técnicas o la promoción de la ciencia aplicada a las actividades industriales y productivas.


En el plano social, el 17 de octubre impulsó:

- las leyes sociales aprobadas desde el año 1943, como fueron los casos del Estatuto del Peón del Campo, la legislación de arrendamientos rurales o las de vivienda.

- las demandas de democratización cultural y social de todos los habitantes sin distinciones de clase, raza o religión.

- la defensa del empleo y de los derechos obtenidos desde 1943, ratificando las posibilidades de igualación social para los argentinos.

La asunción del gobierno de Néstor Kirchner en el año 2003, actualizó la agenda de problemáticas que se hicieron presentes el 17 de Octubre. Inicialmente, el gobierno impulsó la transferencia del poder desde la oligarquía y los organismos financieros, hacía el Estado y la democracia masas. Con dicha finalidad y de manera similar a 1945, convocó a los trabajadores y a sus organizaciones a formar parte del proyecto.

A partir de recuperar la iniciativa política, el proyecto nacional impulsó la reindustrialización del país. Sobre dicho proceso, el Estado nacional estimuló la justicia social recuperando el empleo y dotando de recursos al gobierno para invertir en las áreas de salud, educación y en los programas asistenciales. Un caso emblemático, es la recuperación de las AFJP por el ANSES, que permite al proyecto nacional garantizar cobertura social a niños y a los adultos mayores. A partir del fortalecimiento del poder nacional, el gobierno está consolidando el proceso de recuperación de nuestro patrimonio enajenado al extranjero. La recuperación de los fondos de jubilaciones, del correo, de la empresa de aguas o la expropiación de YPF y de Aerolíneas Argentinas, forman parte de ello.

Ayer, como hoy, el 17 de Octubre sigue vigente y los desafíos para el país y las Organizaciones Libres del Pueblo son los mismos: la independencia económica, la soberanía política y la justicia social.

Cantos a nuestra Gesta



Al 17 de Octubre

Leopoldo Marechal

Era el pueblo de Mayo quien sufría,

no ya el rigor de un odio forastero,

sino la vergonzosa tiranía

del olvido, la incuria y el dinero.

 
El mismo pueblo que ganara un día

su libertad al filo del acero

tanteaba el porvenir, y en su agonía

le hablaban sólo el Río y el Pampero.

 
De pronto alzó la frente y se hizo rayo

(¡era en Octubre y parecía Mayo!),

y conquistó sus nuevas primaveras.

 
El mismo pueblo fue y otra victoria.

Y, como ayer, enamoró a la Gloria,

¡y Juan y Eva Perón fueron banderas!



Emoción para ayudar a comprender

Raúl Scalabrini Ortiz

“Corría el mes de octubre de 1945. El sol caía a plomo sobre la Plaza de Mayo, cuando inesperadamente enormes columnas de obreros comenzaron a llegar. Venían con su traje de fajina, porque acudían directamente desde sus fábricas y talleres. No era esa muchedumbre un poco envarada que los domingos invade los parques de diversiones con hábitos de burgués barato. Frente a mis ojos desfilaban rostros atezados, brazos membrudos, torsos fornidos, con las greñas al aire y las vestiduras escasas cubiertas de pringues, de restos de brea, de grasas y de aceites. Llegaban cantando y vociferando unidos en una sola fe. Era la muchedumbre más heteróclita que la imaginación puede concebir. Los rastros de sus orígenes se traslucían en sus fisonomías. Descendientes de meridionales europeos iban junto al rubio de trazos nórdicos y al trigueño de pelo duro en que la sangre de un indio lejano sobrevivía aún.

El río cuando crece bajo el empuje del sudeste disgrega su masa de agua en finos hilos fluidos que van cubriendo los bajíos con meandros improvisados sobre la arena, en una acción tan minúscula que es ridícula y desdeñable para el no avezado que ignora que ése es el anticipo de la inundación. Así avanzaba aquella muchedumbre en hilos de entusiasmo, que arribaban por la Avenida de Mayo, por Balcarce, por la Diagonal…

Un pujante palpitar sacudía la entraña de la ciudad. Un hálito áspero crecía en densas vaharadas, mientras las multitudes continuaban llegando. Venían de las usinas de Puerto Nuevo, de los talleres de Chacarita y Villa Crespo, de las manufacturas de San Martín y Vicente López, de las fundiciones y acerías del Riachuelo, de las hilanderías de Barracas. Brotaban de los pantanos de Gerli y Avellaneda o descendían de las Lomas de Zamora. Hermanados en el mismo grito y en la misma fe, iban el peón de campo de Cañuelas y el tornero de precisión, el fundidor, el mecánico de automóviles, el tejedor, la hilandera y el empleado de comercio. Era el subsuelo de la patria sublevado. Era el cimiento básico de la nación que asomaba, como asoman las épocas pretéritas de la tierra en la conmoción del terremoto. Era el substrato de nuestra idiosincrasia y de nuestras posibilidades colectivas allí presente en su primordialidad sin reatos y sin disimulo. Era el de nadie y el sin nada, en una multiplicidad casi infinita de gamas y matices humanos, aglutinados por el mismo estremecimiento y el mismo impulso, sostenidos por una misma verdad que una sola palabra traducía.

En las cosas humanas el número tiene una grandeza particular por sí mismo. En ese fenómeno majestuoso a que asistía, el hombre aislado es nadie, apenas algo más que un aterido grano de sombra que a sí mismo se sostiene y que el impalpable viento de las horas desparrama. Pero la multitud y el alma de todos nos redimía. Presentía que la historia estaba pasando junto a nosotros y nos acariciaba suavemente como la brisa fresca del río.

Lo que yo había soñado e intuido durante muchos años, estaba allí presente, corpóreo, tenso, multifacetado, pero único es el espíritu conjunto. Eran los hombres que están solos y esperan que iniciaban sus tareas de reivindicación. El espíritu de la tierra estaba presente como nunca creí verlo.

Por inusitado ensalmo, junto a mí, yo mismo dentro, encarnado en una muchedumbre clamorosa de varios cientos de miles de almas, conglomeradas en un solo ser unívoco, aislado en sí mismo, rodeado por la animadversión de los soberbios de la fortuna, del poder, y del saber, enriquecido por las delegaciones impalpables del trabajo de las selvas, de los cañaverales, y de las praderas, amalgamando designios adversarios, traduciendo en la firme línea de su voz conjunta su voluntad de grandeza, entrelazando en una sola aspiración simplificada la multivariedad de aspiraciones individuales, o consumiendo en la misma llama los cansancios y los desalientos personales, el espíritu de la tierra se erguía vibrando sobre la plaza de nuestras libertades, pleno en la confirmación de su existencia.

La substancia del pueblo argentino, su quintaesencia de rudimentarismo estaba allí presente, afirmando su derecho a implantar para sí mismo la visión del mundo que le dicta su espíritu desnudo de tradiciones, de orgullos sanguíneos, de vanidades sociales, familiares o intelectuales. Estaba allí desnudo y solo, como la chispa de un suspiro: hijo transitorio de la tierra capaza de luminosa eternidad.


Vastedad del abismo

Alfredo Carlino

Arrancaron de Berisso, Ensenada,

Avellaneda y Valentín Alsina.

en el resplandeciente fulgor

de la muchedumbre esperanzada

violaron la fuente de la plaza,

se lavaron los pies del cansancio

y del mundo que se iba, irremediablemente.

Hoy nazco lleno de esta música tamboril,

imperecedera, que seguirá en la descendencia

y en el mito de la popular.

Porque el 17 de octubre fue el nacimiento

y la eternidad nos esperaba.

 
17 de octubre

Alfredo Carlino
Y ellos,

los mascarones de proa,

los pitucos del privilegio.

No sabían

que la música venía,

igual e idéntica a tantos sueños

malversados y rotos,

por el tiempo colonial.

No sabían

pero la música estaba,

oculta detrás de cada overol,

en cada grito,

Estaba el 17,

que le creció a la ternura,

en la calle ganada repentinamente.

Iban las magnolias y los cipreses del protagonismo.

Iban los sin nombres,

sin abuelos del Patriciado,

sin estancias ni vacas sagradas.

Eran la nada, por eso el todo.

Bandoneones afinados en la latitud del Barrio,

guitarras, bombos y charangos

venían ocultos en la densa brumosidad,

detrás de la pasión,

en la intimidad de un pueblo,

gestador de la multitud sobre la plaza,

el día, el sol,

la utopía, el rescate del Coronel

y la honrada victoria del oprimido.


Octubre entero
Fermín Chávez
Miradme así en octubre, la boca levantada,

para decir los nombres que en mi sangre macollan.

Todo lo que en el Pueblo se vuelve luz gritada

cuando el hombre y la tierra se buscan y se apoyan.

 
Miradme así en octubre, con mi ruano mañero

que a la fiesta del pueblo me arrimó receloso.

Traigo un campo de huesos. Viene el paisaje entero

con un perro y un chico y un arroyo barroso.

 
Traigo la voz del pueblo en mi boca de octubre,

en mi sangre de octubre parecida a una mora.

Miradme así en octubre, con las manos de octubre

y tendones rosados empujando a la aurora.

 
Quiero mirar la patria en el humo que sube

azul desde las fábricas, azul desde mis venas,

nombrarla en un tobillo que no tiene cadenas,

mirarla como el hombre cuando mira a la nube.

 
Quiero decir obrero, decir descamisado.

17 de octubre, laurel en la tormenta.

Quiero abrir una fiesta en mi jergón colorado

y una garza rosada. (La aurora que se asienta).

 
Miradme así en octubre, con mi ruano mañero

que la fiesta del Pueblo me arrimó resudado.

Traigo un campo de lino. Viene mi octubre entero.

Con un perro y un chico y un arroyo cortado.





Viva la Patria aunque yo perezca

por Ernesto Jauretche           

7 de octubre de 2012

La frase, atribuida al Sargento Cabral, no se parece en nada al talante cuasi subversivo que permeó la protesta por una mala liquidación de haberes de tantos gendarmes y prefectos quizás comprovincianos del héroe de San Lorenzo. Son los que visten una respetable chaqueta de autoridad. Pero que dan un mal ejemplo. No estoy instruido especialmente para opinar del tema. Lo digo como militante y combatiente del bando popular. Apelo a la trágica memoria de una confrontación fatal que desplegamos en el pasado; pero que se acabó, y nosotros queremos que para siempre.
Otros la quieren resucitar.
Si somos ciudadanos virtuosos: ¡Cuidado!

Las generalizaciones se repiten. Ninguna reivindicación individual ni sectorial puede estar por encima del aprecio a las instituciones constitucionales, los ordenes jerárquicos, las cadenas de mando en el caso y el trato pacífico de la dificultad; mucho menos conspirar contra la suprema autoridad presidencial, que –la hayas votado o no- representa el interés nacional. Es vital que todos los ciudadanos, con uniforme o sin él, sepan respetar las reglas de juego para convivir en democracia. Tanto más es premisa previa que ninguna Fuerza Armada por el Estado quiera hacer valer como privilegio su poder de fuego.

Para entender llanamente las causas del conflicto y medir sus consecuencias, es preciso historizarlo. Al tratarlo como una simple demanda laboral que aqueja a las fuerzas de seguridad se lo minimiza; es inevitable acudir al contexto histórico en que se desarrolla para poder observarlo desde la política y asumirlo en toda su grave dimensión.  A partir de 1955, las fuerzas de seguridad, así como las policías Federal y provinciales, fueron subordinadas a la conducción militar; hecho que adquirió horrorosa dimensión en el marco de la Doctrina de la Seguridad Nacional. No sería justo imputarles determinación en la sedición y los golpes de Estado; pero no fue menor su compromiso con la tortura a los detenidos, la violencia contra las personas, las desapariciones y la colaboración en otros delitos de lesa humanidad.
Sin embargo, una vez finalizada la guerra fría y alcanzado un satisfactorio grado de participación popular en los gobiernos democráticos que habitan el Continente desde hace ya un par de décadas, las Fuerzas Armadas dejaron de ser meros policías, renunciaron por imperio de las circunstancias al rol tutelar que se habían autoasignado y aceptaron desplegar el papel que nunca debieron haber abandonado: la defensa nacional. Y, en su homenaje, pese a su falta de gimnasia democrática, lo están haciendo bien: el enemigo no está adentro; es el imperialismo (tal vez debiéramos llamar la atención de algunos prefectos y gendarmes para que tengan esto en cuenta).
Pero nuevos y complejos problemas se abatieron sobre las sociedades globalizadas del siglo XXI, crecientemente corroídas por modalidades de delito propias del sistema capitalista: la corrupción, el crimen organizado, el narcotráfico, la trata de personas; en fin, lo que en Argentina y en todo el mundo occidental está oxidando la convivencia y amenazando a las instituciones: la inseguridad urbana. En ese contexto es que las policías y fuerzas de seguridad fueron adquiriendo creciente protagonismo y, como correlato, sumaron espacios de poder en el conflicto político. Que esa mudanza no signifique volver atrás.

En Argentina, hasta hace poco, las fuerzas de seguridad dependieron del Ministro de Justicia y luego del Jefe de Gabinete. En ese período, la tendencia predominante para resolver problemas fue la práctica de negociaciones -a veces non sanctas- con las cúpulas de esas fuerzas. Pero el modelo de conducción era vetusto y conspiraba contra todo intento decoroso de abordaje de los renovados problemas de la inseguridad ciudadana. El caso actual de la bonaerense es paradigmático. Las secuelas de ese anacronismo están en el origen de la cuestión salarial que movilizó a prefectos y gendarmes en estos días.
Los hombres y mujeres que integran tanto la Prefectura como la Gendarmería no son trabajadores asalariados en relación de dependencia; por su condición social proletarios, si se quisiera. No. Los diferencia que son personal de los aparatos de seguridad del Estado; delegados al servicio del monopolio legal de la violencia. No sólo manejan embarcaciones o computadoras: son depositarios y artífices del uso de las armas que la Nación les provee para que protejan a todo el pueblo. Es claro; profesionalmente, no se parecen en nada a un obrero de la construcción ni a un empleado público atrás de su escritorio.
Los ricos custodian sus patrimonios pagando primas de seguros bancarios y agentes privados; la tranquilidad de los pobres (incluso las familias de gendarmes y prefectos), está a merced de la honestidad y vocación de servicio de los agentes policiales y fuerzas de seguridad que paga el Estado con dinero de todos los argentinos. Es elemental, vale recodarlo: su tarea es la paz no la guerra.
Por eso hoy no son oportunos ni lógicos los desfiles militares ni las consignas de altisonante patriotismo y religiosidad con que en otras tramas históricas fueron convocados para reprimir al pueblo. No otra vez.  Es lamentable, pero últimamente hemos presenciado en Ecuador, Bolivia y Brasil y otros barrios, motines mucho más graves que las modestas manifestaciones ante los edificios Guardacostas y Centinela. Lastimosa es su imitación en nuestro país. Soldados, milicias, custodios armados del orden y el libre albedrío, ¿no aprendimos nada?

La creación del Ministerio de Seguridad fue una respuesta del poder civil acorde con las demandas organizativas y los desafíos que plantea la nueva época e implicó un profundo giro político, modernizador y adecuado a los sistemas de participación social intrínsecos a la democracia. Era hora: las fuerzas de seguridad se sometieron orgánicamente a la conducción política. A ésta, y no a gabinetes conspirativos, le corresponde ahora elaborar las medidas específicas de protección ciudadana y combate al delito y diseñar políticas de seguridad basadas en criterios sociales y de derechos humanos.
Como parte de tales procesos de perfeccionamiento y cambio de las relaciones entre el poder político y las fuerzas de seguridad, se implementó el Decreto 1307/2012, que vino a finiquitar una larga historia de litigios y eventos legales que terminaban beneficiando a una minoría aplicada a judicializar sus demandas por sobre el conjunto de los miembros de ambas fuerzas, alentados, sí, por los profesionales de la industria del juicio. El decreto tiene entonces dos propósitos: elevar sustancialmente los haberes de la gran mayoría de los efectivos de las fuerzas mediante una recomposición salarial; y reordenar la escala salarial para evitar situaciones injustas y desiguales producto de las distintas cautelares. Con estos objetivos se crea un nuevo escalafón para Prefectura y Gendarmería. La medida normaliza la situación de aquellos efectivos que cobraban un sueldo desproporcionado en relación a su posición escalafonaria como resultado de fallos judiciales individuales. El cuerpo se beneficia por la aplicación de una categorización única y un sueldo completamente conformado. Como es norma ética del gobierno popular, propende a la igualdad.
El decreto establece expresamente en su artículo sexto que ningún efectivo que no estuviera judicializado podría ver reducido su salario. Es en este punto en donde se produjo un error o acaso una maniobra en la liquidación salarial, tal como señaló el Jefe de Gabinete de Ministros, Juan Manuel Abal Medina. No es la primera vez que por ineficacia o sabotaje se comenten errores de liquidación en los salarios de los empleados públicos. Pero no por ello los sencillos servidores han acudido a la ostentación de la violencia.
En cambio, fugitivos de una gesta, con tronar de redoblantes y clarines, insolentes, amparados bajo una enseña nacional cautiva del beneficio privado, prefectos y gendarmes son inducidos por agentes del desaliento y el desprecio a creer que protagonizan una épica patriótica cuando apenas si están defendiendo el contenido de sus bolsillos. La sociedad argentina los respeta por su entrega y coraje, pero nada les debe; ellos son los que deben. Esperamos pacientemente una autocrítica de la participación de las fuerzas de seguridad en el genocidio de los 70. La necesitamos. Si lo hicieran, por fin dejarían de llamarse con el calificativo elitista de camaradas (que supone de armas); serán, legítima y orgullosamente, mucho más que eso: serán compañeros (de labores colectivas y de ideales).
Seguro que hay entre ellos quienes escuchan a aquellos que se proclaman vencedores de una imaginaria guerra contra la subversión. Parecen no haber entendido lo que tan sencilllamente enrostra el Coronel Kurtz (Marlon Brando) al capitán Willard (Martin Sheen) in Apocalypse Now (1979): “Usted es el mandadero de unos tenderos que lo enviaron a cobrar la cuenta”. Es llegado el momento de que los hombres y mujeres, trabajadores de la seguridad, servidores públicos honestos y eficientes, asuman un nuevo compromiso frente a las instituciones, la democracia popular y un modelo económico que los tiene entre sus beneficiados. No están defendiendo la Patria sino planteando una reivindicación económica sectorial. El resto de sus demandas políticas les corre por su ciudadanía: votarán a quien se les ocurra.

La Patria no es patrimonio de los uniformados; es la heredad real y simbólica del pueblo. Sólo en ese orden la detentan: son parte del humilde pueblo trabajador, “que no debe dejarse engañar por los que nos sometieron a humillaciones durante años, por los que asesinaron, torturaron y persiguieron a compatriotas para que unos pocos empresarios se llenen los bolsillos”.











El Proyecto Nacional y la reacción neoliberal

por Aritz Recalde                    
Octubre de 2012

“Si se quiere salvaguardar la Nación que hemos recibido y seguir adelante en el proceso de preservarla y depurarla, o se usa la política de la fuerza, o bien se elabora la fuerza necesaria para respaldar una política”. Juan Perón

Desde el año 2003, el país atraviesa un profundo proceso de transformación de su modelo de desarrollo. El objetivo es alcanzar la segunda Independencia nacional. La primera, fue ejecutada por intermedio de las guerras anticoloniales y consolidó la libertad política del país. La segunda Independencia, incluye el desenvolvimiento pleno de los factores productivos, emancipando social y culturalmente al pueblo.

Frente a los importantes cambios iniciados, la oligarquía, los monopolios, la derecha política y los representantes del imperialismo, reaccionan con virulencia. En particular, los grupos retardatarios se oponen a seis cambios estructurales que impulsa el kirchnerismo y que son:

• El desarrollo del proyecto industrialista
• La nacionalización del petróleo
• La regulación y nacionalización del sistema financiero
• La apropiación social de la renta agraria
• La aplicación de una política exterior independiente
• La promoción de la justicia social

Frente al cambio del modelo de desarrollo impulsado desde el 2003, los opositores aplican un conjunto de medidas. Dado que el Proyecto Nacional es exitoso en términos sociales, la derecha carente de caudal electoral, impulsa en su lugar, acciones centralmente mediáticas, antidemocráticas y destituyentes. La oposición neoliberal articula sus acciones a través de:

• La desestabilización económica [1]
• La batalla cultural [2]
• La oposición judicial
• La desestabilización política [3]

Al poseer capital económico, la derecha adquiere poder cultural e influencia judicial. Con estos tres elementos, impulsa la desestabilización política influyendo sobre dirigentes, sobre organizaciones o en las fuerzas de seguridad. Su objetivo está centrado en sostener:

• El modelo agrario exportador y el financiero especulador
• La administración privada y extranjera de los recursos naturales
• La fuga de capitales y la especulación financiera
• La concentración de la renta agraria en pocas manos, impidiendo la planificación social y pública de la producción de alimentos
• La dependencia a los Estados Unidos y a Europa
• La desigualdad social

Es bueno remarcar, que los golpes de Estado de 1930, de 1955, de 1966 y de 1976, se originaron a partir de que los grupos concentrados internos y externos, se opusieron a alguno de los cambios estructurales mencionados. A partir de acá, no es exagerado plantear que la disputa de poder en la actualidad, va a estar atravesada por acciones culturales, judiciales y políticas antidemocráticas y destituyentes. [4]

Desarrollo del proyecto industrialista
“El progreso económico dependerá exclusivamente de nuestro propio esfuerzo”.  Juan Perón

La tarea de la reindustrialización del país, es el eje fundamental de la política económica iniciada en 2003. A partir de la recuperación de nuestra estructura económica, se organiza la soberanía de las decisiones políticas de la Argentina frente al resto del mundo. La solvencia y la sustentabilidad económica, son un medio infranqueable para garantizar la justicia social.
Durante el siglo XIX y a partir de la caída de Rosas [5], la aplicación del libre comercio ha sido causal de diversas intervenciones políticas tendientes a impedir el desenvolvimiento independiente de la economía. La dictadura iniciada en el año 1976, tuvo como función primordial impedir el desarrollo industrial de la Argentina. En su lugar, se impulsó la especulación financiera y el modelo agroexportador.
En el siglo XXI y de la misma manera que en el XIX y el XX, la oligarquía y los sectores financieros, se van a oponer férreamente a toda posibilidad de consolidación del modelo de desarrollo industrialista.

Nacionalización del petróleo
“De dos fuentes proviene el crecimiento económico de los países más avanzados. Por un lado, de sus propios recursos tecnológicos y acumulación de capital. Por el otro, del acceso a las riquezas y el trabajo de los países colonizados”. Juan Perón

Gran parte de las guerras y conflictos geopolíticos actuales, se relacionan a la adquisición de los recursos naturales y en especial, a la posesión del petróleo. La Argentina no está exenta de esta lucha por la apropiación de la energía.
Uno de los causales de la caída de Yrigoyen fue la promulgación de una ley de nacionalización de los hidrocarburos. [6]
Tras la salida de Perón, el capital extranjero norteamericano se apoderó de buena parte de nuestras riquezas petroleras.
La expropiación de YPF ejecutada por el gobierno, le da a la comunidad nacional viabilidad y sustentabilidad energética. Asimismo, implica una refundación del poder nacional, dotando a la clase política argentina de un recurso estratégico a nivel planetario. Las corporaciones transnacionales y los gobiernos del imperialismo, van a intentar impedir por todos los medios, la nacionalización del petróleo y la utilización pública y social del recurso.

Regulación y nacionalización del sistema financiero
“Hay sectores internos cuyos objetivos coinciden con los de los imperialismos. Obviamente, la capacidad de decisión de estos sectores debe ser debilitada o anulada”. Juan Perón

Desde la creación del Banco Central de la República Argentina en 1935, el liberalismo ha sostenido una férrea defensa de sus intereses financieros a partir de promover la supuesta “independencia” del organismo. El Banco es autónomo de la democracia de masas, para servir en su lugar, a los grupos concentrados extranjeros. Dicha conceptualización, permitió a los sectores financieros y al imperialismo administrar los recursos fruto del trabajo del país en beneficio propio.
Tras la caída de Perón en el año 1955, el país ingresó al Fondo Monetario Internacional. El balance de la intervención del organismo en la política económica y financiera fue catastrófico. Saquearon los ahorros de los trabajadores (corralito y fuga de capitales), destruyeron la economía y condujeron al país a la más profunda crisis social de la que se tenga memoria.
Para revertir éste comportamiento, el gobierno nacional recuperó los fondos de las jubilaciones, reformó la Carta Orgánica del Banco Central y posicionó a los bancos públicos en el mercado. En este marco, renegoció la deuda externa y está impulsando una política activa de control de cambios y de regulación de compra de divisas. Los poderosos sectores financieros que actúan en el país y en el extranjero, ejecutan una tarea permanente de hostigamiento al gobierno.

Apropiación social de la renta agraria
“Ningún país es verdaderamente libre si no ejerce plenamente el poder de decisión sobre la explotación, uso y comercialización de sus recursos y sobre el empleo de sus factores productivos”. Juan Perón

“La tierra no es básicamente un bien de renta, sino un bien de trabajo”. Juan Perón

La oligarquía argentina ha resistido a lo largo de su historia todos los intentos de democratización de la renta agraria. Tal es así, que la Sociedad Rural Argentina participó activamente en la promoción de los diferentes golpes de Estado. La última muestra del poder de los sectores agroexportadores, fue efectuada en el año 2008, en el marco del debate por las retenciones móviles. Con la finalidad de evitar la democratización de la renta agraria, la oligarquía argentina está impulsando una batalla comercial, cultural y política permanente contra el gobierno.

Política exterior independiente
“Latinoamérica es de los latinoamericanos. Tenemos una historia tras de nosotros. La historia del futuro no nos perdonaría el haber dejado de ser fieles a ella”. Juan Perón

Los diversos intentos de aplicar una política exterior independiente, fueron enfrentados con virulencia por el imperialismo y sus aliados locales. Una de las manifestaciones más claras de dicha resistencia, se ejerció durante el gobierno de Perón, que intentó organizar la Tercera Posición en las relaciones exteriores. El golpe de Estado que lo derrocó en el año 1955, impulsó la inserción dependiente a la geopolítica de los Estados Unidos, cuestión que fue profundizada a partir del año 1976. La búsqueda de una posición independiente en las relaciones exteriores, le valió la acusación de ser comunista o fascista.
Actualmente el gobierno nacional impulsa una política multilateral de diversificación de nuestras relaciones exteriores. El eje del programa se centra en la Unidad de Latinoamérica y en la búsqueda de nuevos mercados en diversos continentes. El protagonismo del país en el Mercosur, la UNASUR o el G20, son expresiones de la refundación de nuestra política exterior. Frente a ello, los grandes imperios actúan activamente para impedir la integración regional del continente y para cercenar las vinculaciones del país con China, Rusia o las naciones del África.

La promoción de la Justicia social
“La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiendo un solo interés: el pueblo”. Juan Perón

La lucha por la apropiación de la riqueza atraviesa la historia nacional. Frente a los avances en la distribución, por más leves que hayan sido, la derecha reaccionó violentamente. Tal es así, que se proyectaron diversos tipos de represión y de censura contra los trabajadores. La decisión del gobierno de favorecer las paritarias, los aumentos jubilatorios o la Asignación Universal por Hijo, es una declaración de guerra a los poderosos y a la oligarquía que se resisten a perder privilegios.


Notas
[1] Por ejemplo, a partir de la fuga de capitales y la inflación.

[2] En particular, desde el oligopolio Clarín y desde La Nación. La derecha actúa de manera mancomunada con toda la cadena de medios de comunicación regional. La acción cultural opositora incluye a los medios de comunicación de la derecha y a otras herramientas culturales, como son los portales del estilo YAHOO, HOTMAIL o YOUTUBE.

[3] Se trata de crear una sensación de desgobierno, repitiendo el esquema del año 1975. Con esa finalidad, agitan las oposiciones de izquierda, los intereses sectoriales del sindicalismo, la inestabilidad emocional de los sectores medios, los resabios represivos y se incluyen operaciones sobre las Fuerzas Armadas y de Seguridad.

[4] Los modelos posibles de la asonada destituyente pueden repetir la dinámica del intento de golpe de Estado de Venezuela (2002); golpe de Estado sobre Zelaya de Honduras (2009); el levantamiento de las fuerzas policiales en Ecuador (2010) o la destitución por golpe parlamentario de Lugo en Paraguay (2012).

[5] Las guerras del imperio británico por los mercados se iniciaron militarmente con las invasiones de 1806. Se continuaron en la Batalla de Obligado de 1845 que buscó desandar el proteccionismo de la Ley de Aduanas de 1835. La Guerra del Paraguay fue una de las acciones militares apoyadas por el imperio inglés con la finalidad de destruir la economía más importante de Sudamérica, impidiendo su desarrollo industrialista independiente.

[6] El proyecto se aprobó en la Cámara de Diputados.











viernes, 12 de octubre de 2012

La gobernación de Eduardo Duhalde 1991- 1999 El proyecto político que transformó la provincia de Buenos Aires

  Prólogo       Eduardo Duhalde, febrero de 2026 Cuando llegó a mis manos el borrador de este libro, que habla sobre la gestión de gobiern...