domingo, 13 de diciembre de 2015

60 AÑOS DEL “EL PLAN PREBISCH, RETORNO AL COLONIAJE” DE ARTURO JAURETCHE

CUADERNO DE TRABAJO N° 18 DEL CENTRO DE ESTUDIOS JUAN JOSÉ HERNÁNDEZ ARREGUI

ARITZ RECALDE
DICIEMBRE DE 2015
 “La enorme masa de obreros y empleados tendrá que ajustar el cinturón a fin de salvar el país de una catástrofe que sólo existe en la inventiva de Prebisch”. Arturo Jauretche

“El doctor Raúl Prebisch (…) empuñaba el cetro del comando en la gerencia del Banco Central durante el desarrollo de esa tragedia nacional ocurrida en el decenio 1930 – 1940, en el que la inteligencia política británica nos hundió sin contemplaciones en la ciénaga sin horizontes de una factoría, con una red de leyes consecutivas complementarias y coincidentes en su objetivo de cercenar las posibilidades argentinas de autonomía y orientar las subsistencias en el mejor servicio de las conveniencias británicas (…) no retaceamos los méritos técnicos, ni la amplitud de conocimientos ni la ductilidad de inteligencia del autor (…) la técnica es un arma de la política  y el problema es saber lo antes posible quien va a empuñar el arma y a quién se va a apuntar”. Juan D. Perón (1958: 129-130)


En el mes de diciembre del año 1955 se publicó la primera edición del Plan Prebisch, retorno al coloniaje. El libro es un estudio crítico y sistemático del Informe Económico elaborado por el economista de la CEPAL Raúl Prebisch, por recomendación expresa de la dictadura iniciada en el año 1955.
En la óptica de Arturo Jauretche, la dictadura cívico militar encabezada por Eduardo Lonardi tenía por finalidad fundamental “encubrir una contrarrevolución económica y social”. La violencia militar había permitido que las fuerzas políticas derrotadas en las urnas desde el año 1946, vuelvan al gobierno y con ellos “los viejos equipos del país colonial que habían quedado marginados en 1945 (…) quisieron restaurar un país ya perimido y borrar todo lo que diferenciaba su presente del pasado” (Jauretche 1974: 13).
El programa económico de Prebisch y de los grupos que organizaron el golpe de Estado consistía en lo siguiente:
-       Transferir al sector agropecuario una mayor parte del ingreso nacional, por intermedio aumentar sus precios (devaluación monetaria y liberar controles de precios), abrir importaciones, desregular las exportaciones (desandar el Instituto Argentino de Promoción del Intercambio o IAPI) y congelar salarios. Eliminados los controles del Estado la riqueza iba pasar de “las clases populares al sector de los terratenientes y de los exportadores” (Jauretche 1974: 110).  Este asunto fue retomado por el autor en un artículo en la revista Que del año 1957. Jauretche insistió que al destruir el IAPI los consorcios Bunge y Born y Dreyfus tomaban directamente el monopolio del comercio de granos haciendo un “nuevo intervencionismo donde el Estado no interviene (…) el intervencionismo se dirige desde fuera” (Jauretche 1957: 363).
-       Otorgar mayor poder al capital extranjero y adquirir onerosos empréstitos (endeudamiento). El autor entiende que nos iremos “hipotecando con el fin de permitir que falsos inversores de capital puedan remitir sus beneficios al exterior” (Jauretche 1974: 134). 
-       Reducir la inflación bajando el nivel de la ocupación obrera y del consumo popular.

Jauretche destacó que el Informe de Prebisch tenía deficiencias en la interpretación de datos y manejaba fuentes erróneas. La finalidad del trabajo era presentar una Argentina quebrada e inviable económicamente, como resultado de una década de gobierno peronista y “según Prebisch, nuestro país atraviesa por la crisis más aguda de su desarrollo económico” (Jauretche 1974: 22).

La severidad del diagnostico del economista, fue utilizada por la dictadura para modificar las estructuras de gobierno nacional y retrotraer la distribución de la riqueza al país pre peronista.


Situación de la economía del gobierno peronista
“En economía no hay nada misterioso ni inaccesible al entendimiento del hombre de la calle. Si hay misterio, reside él en el oculto propósito que pueden perseguir el economista y que no es otro que la disimulación del interés concreto a que se sirve”. Arturo Jauretche

Jauretche analizó la situación de la economía argentina de la década peronista e indicó que en el año 1952 el crecimiento se detuvo como resultado de la sequía y de un contexto mundial caracterizado por el deterioro de los términos de intercambio de nuestros recursos exportables.
Jauretche presentó cifras estadísticas que reflejaban que desde “1953 se observa una recuperación que lleva a la renta cerca de los niveles del año 1951, tendencia que adquiere proporciones destacables en el año 1954 que supera ampliamente todos los registros anteriores” (Jauretche 1974: 25). En particular, el autor destaca que aumentaron la ocupación, los volúmenes de producción industrial, el comercio minorista y la construcción, cuestión que se reflejó directamente en el mejoramiento de las condiciones de vida de la población. Pese a esta realidad contrastable para las mayoría de los argentinos, Prebisch sostenía que el país estaba quebrado y es “aquí donde el hombre de la calle comienza a sospechar (…) tenía recuerdo vago de las crisis anteriores, con sus cuadros de desocupación de miseria popular y se creía ahora en el mejor de los mundos”  (Jauretche 1974: 22).
Jauretche destacó que pese al negativo diagnostico del autor del Informe, desde el año 1948 al 1955 ingresaron al país 700.000 inmigrantes que se insertaron a la industria y “es así como la Argentina vuelve a crecer aceleradamente, después de un período de estancamiento demográfico” (Jauretche 1974: 75). A diferencia del Informe, Jauretche concluye que “el pueblo vive mejor y consume más, no a costa de la descapitalización y del endeudamiento nacional, sino merced a la limitación del derroche y del lujo de las clases parasitarias” (Jauretche 1974: 98).


Para justificar su diagnostico pesimista, Prebisch introdujo las variables de análisis “divisas”, “transporte”, “energía”, situación del “agro y la industria”, “deuda pública” e “inflación”. 


Jorge Capitanich: “Van a querar aggiornar al peronismo a una variante conservadora”





Jorge Capitanich transita sus últimos días como gobernador del Chaco, a la espera de asumir la Intendencia de Resistencia en los próximos días. En diálogo exclusivo con La Señal, el ex Jefe de Gabinete de parte del segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner, analizó la reciente derrota electoral en el ballottage del Frente para la Victoria con Cambiemos. También se explayó sobre las perspectivas, dando su opinión sobre el rol y los desafíos, que en su opinión debe tomar el peronismo.

Un Capitanich muy sólido, por momentos técnico y de gran capacidad explicativa al realizar un diagnóstico de la situación económica de la Argentina, de las paradojas que genera el bienestar económico en los sectores medios, de la distribución del voto a nivel geográfico, las carencias de la campaña en el Frente para la Victoria. También sobre la complejidad del futuro en materia informativa con un ecosistema de medios de comunicación totalmente adverso.

LA SEÑAL: ¿Cuáles son sus primeras reflexiones acerca de las elecciones y cómo ve el panorama de cara al futuro?

JORGE CAPITANICH: En primer lugar se trató de una elección extremadamente dividida. En el país coinciden dos visiones antitéticas y diferentes. Esto marca un sendero político-estructural en la política argentina que va del año 1810 hasta el año 2015. 205 años de historia que fueron marcados por profundas diferencias desde Unitarios a Federales,  pasando por liberación o dependencia y una serie de contradicciones de carácter estructural que no han sido resueltas. Escribí un libro que se llama “El kirchnerismo, de las tensiones estructurales a la construcción del futuro” donde señalo tres tensiones estructurales históricas. La primera entre gobernabilidad y tarea institucional. La segunda entre estabilidad macroeconómica y crecimiento y la tercera entre inclusión social y distribución del ingreso. La inclusión social genera mayor facilitación de los actores políticos, económicos y sociales, pero la distribución del ingreso genera una fuerte confrontación. Eso lo marca la historia. Desde la irrupción del peronismo hasta lo que han sido estos doce años de gobierno. La oposición dura y sistemática a la distribución del ingreso ha sido un componente fundamental de los ataques recibidos por el gobierno.

 LS: En los sectores concentrados se entiende porque hay una transferencia de recursos. Ahora, ¿en las franjas medias estamos hablando de mezquindad, de zoncera cultural?

JC: Creo que acá el tema central es eso,  se trata que la función del bienestar económico produce la función del malestar político. Esa sería la caracterización sociológica. Esto se produce por una razón muy sencilla. Pensemos en el trabajador desocupado o el profesional de clase media que dejó de percibir un ingreso en crisis. Cuando efectivamente la economía se recupera sustancialmente de la mano de las políticas públicas y un rol preponderante del Estado primero accede al empleo, después a paritarias libres, en consecuencia mejora sustancialmente su poder adquisitivo, y cuando logra mejorar su poder adquisitivo y logra un empleo estable, con buen salario, se generan cinco demandas claves que generan  un aumento de la demanda de divisas y que produce restricción externa. Primera demanda de una persona que mejoró sus ingresos genera un aumento en la compra de electrodomésticos, que tienen un alto nivel de componentes importados que genera un flujo de divisas crecientes. En segundo lugar, en general, las política públicas que pretenden maximizar el nivel de ingreso de las personas lo que hacen es estimular vía subsidios el consumo de energía. En consecuencia la energía pasa a ser un bien escaso y al importar sufre un proceso de restricción externa. En tercer lugar cuando la gente tiene un empleo estable, con buen poder adquisitivo, accede a créditos. En consecuencia puede acceder a un vehículo, que tiene hoy en Argentina un componente nacional de entre el 27 y el 33 %. El resto es componente importado lo que también aumenta la presión por la demanda de divisas. En cuarto lugar una persona de clase media con mejores niveles de ingresos, que dicho sea de paso, el Banco Mundial dijo que se duplicó la clase media en el país, viaja al exterior porque obtiene un tipo de cambio, una mejora en el poder adquisitivo que hace asequible la perspectiva de poder viajar al exterior. Además también demanda, desde 1976, el ahorro en dólares. En consecuencia cuando uno tiene cinco componentes de demanda en divisas, son 40 mil millones dólares. Cuando dicen que el complejo agroalimentario puede subsidiar y abastecer  todo esto está mintiendo porque el complejo agroalimentario tiene 30 mil millones de dólares como capacidad máxima y siempre un colchón de 5 mil millones de dólares por políticas especulativas. Ahí hay un problema de asimetría de carácter estructural en la Argentina. El bienestar económico produce el malestar político derivado de esta cuestión que perfectamente se imponen a través de los grupos económicos concentrados que empiezan a destilar, en producto de sus propios intereses, una acción colectiva para generar odio de clase. El efecto ha sido muy claro, por eso creo que el voto se ha configurado en un voto geográfico. El norte y el sur se ha volcado por una enorme mayoría de casi el 60 % por este modelo y el centro, que es el que más se ha beneficiado, que más se ha ido al exterior, que más electrodomésticos y vehículos compró (se vendieron más de cinco millones de vehículos) y con mayor capacidad de ahorro en divisas, no nos acompañó. En ese contexto lo que ocurrió es que la función del bienestar económico tradujo en una función de malestar político catalizado por grupos de comunicación concentrados que generaron una tendencia electoral en los grupos urbanos más concentrados.

LS: ¿Qué solución le ve a esta situación? Si cada vez que tenemos un crecimiento tenemos este freno.

JC: Necesitamos ciclos más largos de gobernabilidad democrática y de una centroizquierda progresista que genere la capacidad política para administrar la transición. Lo que Argentina tendría para los próximos cinco años es primero autoabastecimiento energético, que implica ahorrar cinco mil millones de dólares por año. Cuando uno tiene mayor propensión a la producción local de gas y petróleo que genere autoabastecimiento y un excedente, automáticamente tiene menor demanda de dólares. Segunda vía es el desendeudamiento que a partir del año 2018 será de una cifra cercana a 2000 millones de dólares por año. Allí no va a haber reflujo de divisas por capital e intereses por lo cual habrá una menor demanda de divisas y mejora el campo de la restricción externa. O sea expande claramente la situación. En tercer lugar lo que Argentina necesitaba es el tiempo para proteger a la pequeña y mediana industria para aumentar la aceleración de la sustitución de importaciones porque el 40 % de insumos de los bienes intermedios es importado. Por último bregar intensamente para tener una estrategia exportadora más agresiva. Tenemos 34 países que forman parte de un programa de aumento y diversificación de exportaciones que son complementarias con la economía argentina a partir de la inversión pública con logística integrada que permita tener un tipo de cambio real efectivo. Lo que va a ocurrir ahora, a partir del 10 de diciembre, va a ser la administración en manos de una centroderecha de carácter neoliberal que va a propiciar la revolución conservadora. Eso significa objetivamente desde el punto de vista político primero una política de shock, que es una licuación de salarios, que termina generando conflictividad social. El rol que deberíamos tener es una oposición constructiva que garantice gobernabilidad pero desde la vigencia plena de los principios que tiene que ver con una centroizquierda progresista. El problema central es que el 100 % de los medios de comunicación o casi, serán favorable al macrismo. Tenían el favor de los medios concentrados y ahora tienen los del Estado. Es decir que van a tener claramente la capacidad de direccionar la agenda. Van a intentar hacer lo que siempre han intentado, que es destruir la vertiente revolucionaria del peronismo o progresista del peronismo. Van a intentar lograr no solo el ejercicio de su propio gobierno, además domesticar a la oposición. Por ejemplo, se va a ver quienes van a hablar ahora, que serán expresiones más conservadoras del peronismo porque lo que ellos quieren es aggiornar al peronismo a una variante conservadora. Lo que nosotros debemos hacer es una estrategia para que tengamos la capacidad de elegir mediante el voto de nuestros afiliados una conducción partidaria que sea representativa de la centroizquierda progresista y que sostenga y mantenga la vigencia plena de los derechos conquistados en estos últimos doce años, propender y generar las condiciones para generar alternancia. Tenemos que defender lo que fuimos capaces de hacer y generar expectativas de carácter social para alternancia y demostrar que la centroizquierda puede tener un ciclo de carácter estructural para promover el crecimiento sustentable con distribución del ingreso.

LS: Dos cuestiones, que pena que el gobierno saliente no haya enfatizado más en apoyar a los medios populares para tener retaguardia discursiva a la hora de debatir y haya orientado las pautas publicitarias y licencias en una dirección muy cercana a la tradicional. El otro tema es si la determinación es la continuidad política y la necesidad para reforzar el rumbo económico en el mejor de los sentidos, ¿no da la sensación de que hubo poco énfasis propio en la campaña electoral?

JC: Me parece que ese es uno de los temas que permiten explicar el resultado. Yo plantee claramente la necesidad después del 25 de octubre de que en la segunda vuelta electoral nosotros pongamos un mayor énfasis en cinco tipos de votos. Primero la necesidad del voto territorial, tenemos quince millones de Argentinos que forman parte del sistema de protección social con una estrategia de inclusión promovida por el Estado mediante políticas activas públicas. Gran parte de ese electorado no nos votó a nosotros. Los beneficiados de esos derechos sociales no nos votaron. Hay un problema del mensaje y de calidad del mensaje. Segundo tema, el voto geográfico. Uno visualizaba la fisonomía del norte y el sur apoyando al Frente para la Victoria y voto del centro absolutamente adverso. Ahí tendríamos que haber puesto más énfasis y no liberar la cancha en Córdoba, San Luis, Santa Fe y  mismo provincia de Buenos Aires. Tercer tema, el voto confrontativo. Cuando una va a un ballottage y confrontan dos modelos no se puede ser light. Acá hay que confrontar y ellos lo hicieron muy bien. Ellos ganaron muy bien porque tuvieron una capacidad de construcción política desde la confrontación y nosotros pretendiendo no generar una maximización de las contradicciones políticas en Argentina, intentamos hacer un discurso más lavado. Después se dio cuenta nuestro candidato que era necesario profundizar la confrontación política. En tercer lugar me parece importante el tema del voto ideológico. No puede ser que haya un voto peronista, protoperonista,  o difuminadamente peronista o radical cuyas banderas históricas no hayan sido representadas por el Frente para la Victoria. No puede ser que alguien radical o peronista vote a Cambiemos por una razón muy sencilla que es la de principios, ideológica o doctrinaria. Hay porción de voto peronista que se fue hacia otra expresión. Es decir que hay un problema de sustentabilidad del voto ideológico y por último hay un voto propositivo que funcionó muy bien en una agenda tardía. Hay tres apotegmas en la política. Primero que una campaña electoral requiere recursos, candidatos y organización. Uno puede tener dos y tener una meritoria victoria, pero con solo uno de esos elementos no logra la victoria electoral. Segundo una campaña electoral requiere: primero no hay dirección sin campaña, segundo no hay campaña sin mensaje, tercero no hay mensaje sin entorno de alegría. Esto de pretender dar un mensaje de seriedad no alcanza, hay que darle un entorno de alegría y de festividad popular. En tercer lugar la política requiere algunos parámetros que son esenciales: liderazgo, proyecto y territorio.  Esos tres apotegmas son los que permiten victorias y sustentabilidad. En los centros urbanos la mayor lejanía ha generado el no apoyo a medios alternativos, la militancia fue más lejana y eso degenera en un proceso de construcción de conciencias. Hay mucho por hacer, por eso yo pienso que ahora viene la parte más emocionante del proyecto. La etapa de construir desde las bases, desde la legitimidad territorial, desde un horizonte donde tengamos que garantizar gobernabilidad, pero ser el espacio de la discusión ideológica porque la gestión tiene una arista, pero después la política tiene la contención global que incluye a la gestión. Ahora cuando la gestión se torna política en sí misma entonces ahí hay un problema de elementos coadyuvantes de procesos de transformaciones estructurales. Pienso que nos queda un gran desafío, que es el más extraordinario de los desafíos. También tiene mucho que ver con la humildad de los dirigentes. Si muchos dirigentes nuestros de primera línea hubiesen optado por un baño de humildad, de aceptar competir por el territorio para garantizar la vigencia del proyecto entonces nos hubiese ido mucho mejor en gran parte de nuestros territorios y hoy hubiésemos obtenido un triunfo electoral. Creo que hace falta una combinación de elementos para garantizar la sustentabilidad del proyecto, pero nunca es tarde cuando la dicha es buena.

LS: ¿Cómo piensa que va a ser la interna dentro del justicialismo?


JC: Siempre se intentó generar las condiciones para que se subsuma el debate por una construcción más light. Yo creo que ahora hay que dar un debate fuerte, si es necesario profundizar la discusión y el debate es necesario hacerlo ahora, es el momento. Estoy de acuerdo a la necesidad de que el partido justicialista tenga internas, que participen los afiliados, creo que con un sentido más federal y no con imposiciones hegemónicas de las provincias más grandes. Si tenemos una perspectiva de domesticación del justicialismo hacia una variante de centroderecha entonces ahí se habrá extinguido el movimiento revolucionario de masas por excelencia que forma parte del peronismo. Si no somos capaces de recuperar la esencia movimientista histórica desde el punto de vista de lo nacional, de lo popular y de lo democrático caemos en el riesgo de la extinción virtual.

viernes, 11 de diciembre de 2015

Es tiempo de lucha político estratégica, no de resistencia

Ejes para un análisis de situación nacional después del balotaje.

10 de diciembre de 2015

Por Gabriel Merino, CEFIPES

1- En el periódico londinense Financial Times, referencia fundamental del pensamiento neoliberal y usina estratégica de los intereses financieros globales angloamericanos (HSBC, Barclays, Lloyds, Citigroup, Shell, etc.), puede leerse en su nota editorial sobre las elecciones presidenciales: “Poner fin a más de un siglo de desmanejo económico en uno de los Estados más disfuncionales de Latinoamérica es una gigantesca tarea. El presidente electo Mauricio Macri tendrá que deshacerse del populismo que deja como legado el peronismo, en medio de una economía castigada por la caída de los precios de los commodities y aislada por un agresivo juicio con los holdouts.” En el periódico norteamericano The Wall Street Journal, referencia fundamental del pensamiento liberal-conservador, neoconservador y usina estratégica de la fracción financiera americana (JP Morgan, Bank of America, Exxon Mobil, etc.), puede leerse respecto a las elecciones en su nota titulada “Resucitando a Argentina”: es una “rara y buena noticia para la libertad mundial”. También en dicha nota se repasa la agenda neoconservadora: arreglar con los buitres bajo sus términos (“hay que cumplir los contratos”), avanzar con el caso Nisman de acuerdo a las interpretaciones del mismo y, en una muestra de completa ignorancia (quizás intencional) de lo ocurrido con la estatización de YPF dice que “si el Sr. Macri quiere que los inversores vuelvan a desarrollar las enormes reservas de petróleo del país, un lugar para empezar sería revisar el robo a Repsol”. (El tema ya fue arreglado y los españoles quedaron por demás conformes con el pago, que también recibió el JP Morgan uno de los principales accionistas de Repsol). En tanto la embajada estadounidense en la Argentina afirmó con respecto al resultado del balotaje: “Antes de las elecciones estábamos muy optimistas por el cambio que estaba por venir y qué razón teníamos.” Se pueden sumar un sinnúmero de posicionamientos y editoriales, pero sin dudas por su envergadura estos son muy significativos en cuanto a observar quienes ganaron en el balotaje.

2- Este proceso de avance del poder financiero angloamericano y de “Occidente” es regional (ver “El mundo después de Ucrania; nueva fase de la crisis global”). Se vive una situación de reflujo que comienza en 2012 y que se debe tanto a factores externos como a debilidades y problemas internos (cuellos de botella) de Argentina y América Latina. En cuanto a los de escala mundial, lo central es ver que a partir del 2011-2012 se desarrolla una fuerte ofensiva de los bloques de poder centrales (representados en Estados Unidos, Inglaterra y la OTAN) contra los bloques de poder emergentes (Rusia, China, Irán, América latina). La ofensiva sobre la región cobra la forma de la Alianza Pacífico, integrada en principio por Chile, Perú, Colombia y México. Ello busca partir la UNASUR y la CELAC, debilitando el avance del MERCOSUR y el ALBA inspirados en una concepción de regionalismo autónomo. La unidad “anti-populista” de las dos fracciones de la interna de Estados Unidos (y del conjunto de la angloesfera) es fundamental para entender este cambio en la región. Más allá de sus profundas diferencias, ambos bloques, neoliberales y neoconservadores, “globalistas” y “americanistas” acordaron avanzar en conjunto contra los “populismos”, neodesarrollismos, socialismos y todos los proyectos que converjan en la construcción del bloque de poder regional en América Latina y el Caribe. Junto con ello, se da a partir del 2014 una profunda baja en el precio de los commodities que golpea particularmente a la región, viéndose afectados los ingresos de las exportaciones. Ello socava las bases de legitimidad y apoyo de los gobiernos nacionales-populares, que tienen dificultades para legitimarse mayoritariamente cuando no pueden garantizar expansión del consumo, y además generan un terreno propicio para las maniobras económicas del gran capital concentrado.

3- ¿Quiénes son los que ganan? La Alianza Cambiemos expresa fundamentalmente la herramienta política del Foro de Convergencia Empresarial, cuyos actores más importantes conforman el denominado “círculo rojo” del poder en argentina, es decir, las fracciones de capital dominante de la estructura económica y los cuadros y organizaciones políticas e intelectuales de las clases dominantes. Significa, por lo tanto, reconstitución política del Bloque Financiero dominante en el país entre 1976 y 2001 (se define como bloque financiero por criterios expositivos ya que resume una caracterización. No se pretende referir meramente a una cuestión económica sino que hace a un proyecto estratégico de ciertos grupos de poder económico, político e ideológico. Dicha caracterización tiene la virtud de identificar claramente qué grupos de poder expresan fundamentalmente el instrumento PRO y la Alianza Cambiemos).

El Bloque Financiero se resquebraja a partir de 1999 cuando un sector de los Grupos Económicos locales y de la burguesía local nucleada en la Unión Industrial Argentina, la Cámara Argentina de la Construcción y Confederaciones Rurales Argentinas conforman el Grupo Productivo contra “los bancos, las privatizadas y los hipermercados” dominados por las fracciones de capital extranjero. Ello se articula y converge con el PJ-Duhalde, la UCR-Alfonsín y el Frepaso para conformar el Movimiento Productivo Argentino, acompañado por la pastoral social de la Iglesia Católica y gran parte del episcopado y el Grupo Clarín.

Sin embargo, actualmente no todo el Bloque Financiero se recompone, ya que gran parte de la burguesía local, de la estructura de la Iglesia Católica alineada con Francisco, de los cuadros neodesarrollistas, del PJ-disidente y del conservadurismo popular juegan en el armado político opuesto a la Alianza Cambiemos. Incluso ello se observa en el apoyo a Scioli o en la posición contraria a la Alianza Cambiemos por parte de un sector importante del massismo como Lavagna, Peirano, de Mendiguren, Felipe Solá y Duhalde.

En línea con lo planteado, el gabinete está dominado fundamentalmente por neoliberales, neoconservadores y neodesarrollistas conservadores: el (ex) JP Morgan (Prat Gay) conducirá la economía, el (ex) Shell energía (Aranguren), el (ex) HSBC en Producción (Cabrera), el dolarizador y ferviente defensor del ALCA al principal banco del país el Banco Nación (Melconian), el monetarismo neoliberal con matices al Banco Central (Sturzenegger), los terratenientes de CRA a Agricultura (Buryaile), la CEO de la empresa extranjera General Motors (Isela Constantini) va a conducir Aerolíneas Argentinas, el sionismo duro neoconservador (Bergman) a Medio Ambiente (quizás porque era lo más cercano al término Medio Oriente) y a Derechos Humanos (Avruj, hombre del banquero Beraja de la DAIA, quien está siendo juzgado por encubrimiento a los atentados de la Amia). Los herederos del apellido de "estirpe" de la oligarquía porteña a educación y seguridad (Bullrich), la gerencia de IBM y Telecom con previo paso como jefa de gabinete de la secretaría de Naciones Unidas a Cancillería (Malcorra). El productor de Animales Sueltos e hijo del empresario mediático Carlos Ávila fue propuesto a la Secretaría de Políticas Universitarias, pero tuvieron que dar marcha atrás por el rechazo del sector. A la secretaría de Comercio iría Miguel Braun, el sobrino de Guillermo Braun, dueño de la cadena de supermercados La Anónima y vicepresidente de la Asociación de Supermercados Unidos (es decir que los mismos que ponen los precios, el oligopolio de los hipermercados, asumirán la administración del control de precios). La Unión Industrial Argentina ubicará a uno de sus directores ejecutivos Martín Etchegoyen en la secretaría de Industria dependiente del ministerio de Producción (algo le tenían que dar…). Como para completar el cuadro, aunque saliéndonos de la órbita nacional, podemos observar que Leonardo Sarquis ex gerente de la multinacional estadounidense Monsanto estará al frente de la secretaría de Asuntos Agrarios de la provincia de Buenos Aires.

Más que el gobierno de los CEOs, es el gobierno del capital financiero transnacional, multinacional y de los Grupos Económicos Locales concentrados a través de sus gerentes, donde convergen cuadros de la derecha conservadora sionista y católica además de las fundaciones y think tank que forman parte de dicho entramado junto con las principales cámaras empresariales. Es decir, de los mismos cuadros estratégicos que administran el estado privado del gran capital y ahora pasarán a la administración pública del estado. La misma característica, el mismo discurso y similar programa tenía el ministro de economía del golpe de 1976 Martínez de Hoz, quien sentó las bases fundamentales del modelo de acumulación por valorización financiera destruyendo el modelo de sustitución de importaciones: era asesor del Chase Manhattan Bank de Rockefeller (ahora parte del JP Morgan), director de la siderúrgica local Acindar (oligarquía diversificada) y miembro prominente de la Sociedad Rural Argentina que nuclea a los mayores terratenientes del país.

4- El dispositivo partidario electoral del Bloque Financiero funcionó. El partido de promoción de candidatos como lo definiera el sociólogo alemán Max Weber, logró llevarse un resultado. Obviamente esta forma de partido que sustituye al partido ideológico de masas constituido está perfeccionado y aggiornado. Al igual que describe Weber, en él no se discute programa ni ideología (que no se discuta no quiere decir que no se alinee con una visión ideológica pero esta se naturaliza como si no fuera particular) y se dice lo que el público-cliente quiere escuchar para que éste compre el producto. Lo fundamental es el marketing como técnica político comercial para la venta de un producto electoral. La estructura de este partido es dual y sustituye a la estructura del partido ideológico de masas. El partido ideológico de masas se compone de dirigentes (cuadros formados en la militancia), militantes, afiliados o adherentes movilizados en pos de un programa, de un conjunto de ideas fuerza e impregnados por una visión estratégica. En el partido de promoción de candidatos la estructura dual es: por un lado el candidato, los medios de formación de opinión como mediación en lugar de la militancia y la audiencia; por el otro, los cuadros estratégicos (provenientes de empresas, fundaciones, etc.), los punteros o juntadores de votos sin ninguna ligazón a un programa de estado y visión estratégica, y el cliente (ya sea de barrios populares o de clase “media”). Este partido en su versión posmoderna, con mucha composición de ONGs, tiene la tremenda capacidad a nivel global de legitimar y ganar elecciones para aplicar proyectos profundamente excluyentes, propios del capitalismo salvaje del siglo XXI. La espectacularidad de la política, la ilusión de la democracia a través de la participación a partir de los medios masivos de formación de opinión (como audiencia pasiva) y los significantes vacíos que prenden como marcas en la sociedad son rasgos fundamentales de este dispositivo político. Pero, hay que aclarar, ello funciona y resulta exitoso fundamentalmente cuando se debilita la militancia, se agudizan las divisiones en el campo nacional-popular y deja de haber un programa profundizador como analizaremos más adelante.

5- El triunfo electoral del Bloque financiero, no implica un cierre del ciclo histórico nacional-latinoamericano iniciado a comienzos del siglo XXI. Lo que cierra es el ciclo de un gobierno, en una etapa de reflujo regional para las fuerzas nacionales populares. El resultado del domingo 22 de noviembre no es una derrota estratégica para el pueblo como lo fue en otros momentos históricos: en los golpes de 1930, 1955, 1976 y 1989 (golpe económico hiperinflacionario). La derrota no significa un retroceso definitivo para el proyecto nacional popular, que recién en 20 o 30 años se va a poder reconstruir. Incluso el ajustado triunfo del PRO hace que el golpe táctico sea muy ajustado, por sólo 2,8%, que en realidad es 1,4%, ya que por el tipo de elección los votos que suma a uno lo resta el otro casi en su totalidad. Este estrecho margen se reflejó el lunes 23 de noviembre en la bolsa de valores con una profunda caída y la preocupación de muchos sectores, ya que el “círculo rojo” esperaba una diferencia más amplia a favor de Macri. Es fundamental entender qué significa el resultado electoral del balotaje ya que la desmoralización es un elemento central de la estrategia del Bloque Financiero que pretende construir el relato del “fin del populismo” y desplazar del terreno político a las fuerzas nacionales y populares.

6- La oportunidad histórica sigue abierta. Hay tres elementos fundamentales que así lo indican:

a) La situación de multipolaridad, lucha entre bloques de poder y crisis del orden mundial. Los cierres de ciclo coinciden aproximadamente con los procesos de re-construcción del Orden Mundial y cierre (al menos momentáneo, un nuevo equilibrio) de la transición histórica. En dichos cierres, los ganadores presionan para recuperar sus territorios de influencia (como Estados Unidos y el polo angloamericano lo hizo en América Latina a partir de 1953 cuando finaliza la guerra de Corea o a fines de los 80’ con la caída del Muro de Berlín cuando las fuerzas angloamericanas del capitalismo neoliberal devinieron en hegemónicas). Mientras se mantenga la crisis mundial y la lucha entre bloques de poder para definir el nuevo orden en ciernes, los pueblos cuentan con una grieta estratégica para avanzar en función de sus proyectos de autonomía.

b) La alianza de fuerzas que hoy conduce el Vaticano (la Iglesia Católica) es favorable a los “intereses” populares y al proceso de integración regional autónomo. Ello se ve en la consigna de las tres T (Techo, Tierra y Trabajo), en las encíclicas que apuntan contra el capitalismo salvaje, el consumismo y el dios dinero, en los posicionamientos geopolíticos del Vaticano y en las alianzas e intervenciones políticas que se impulsan en América Latina y el Caribe, entre otras cuestiones. Por el contrario, en los procesos de cierre de ciclo histórico la cúpula eclesiástica tiende a formar parte del bloque conservador reaccionario como en 1976, y juega a disciplinar a las líneas populares, reformistas, revolucionarias y “progresistas” en su interior.

c) El nivel de conciencia y organización popular alcanzado en esta etapa. Claramente, la Alianza Cambiemos tuvo que conceder en términos ideológicos a bajarse de parte de su programa y aceptar que va a continuar con gran parte de las conquistas populares en estos años, por lo menos hasta que se produzca un nuevo cambio en las relaciones de fuerzas. Tuvo que aceptar continuar con la administración estatal de YPF, Aerolíneas y el Sistema Previsional, continuar con lo hecho en Ciencia y Tecnología y Educación Superior, y continuar con los programas sociales de inclusión. Todo ello a pesar de haberlos votado en contra en el congreso nacional, de haberse opuesto sistemáticamente a dichas políticas y de que sus cuadros fundamentales tengan una visión opuesta a dichas políticas.

7- Otro elemento central que sería parte de este tercer punto (nivel de conciencia y organización popular) es la reacción popular militante luego del resultado del 25 de octubre. Sin dudas la militancia de base, las organizaciones populares de un amplísimo espectro y de todos los colores, ya sean kirchneristas o no, las personas que se sintieron movilizadas ante la posibilidad del triunfo de la Alianza Cambiemos se hicieron cargo de la campaña. La pelea del pueblo permitió dar vuelta un resultado que podría haber sido catastrófico y casi posibilita un triunfo electoral de Scioli, quien a medida que transcurrían los días previos al balotaje se fue consolidando discursiva y políticamente como el candidato del gran frente nacional-popular. Incluso se puede especular que con unos días más de campaña el resultado bien podría haber sido otro. La pelea popular, carente de recursos y poco organizada pero desbordante de voluntad, se sobrepuso a divisiones y peleas superestructurales, especulaciones, apuestas en contra y demás mezquindades dirigenciales (hoy más en crisis que nunca). Trabajadores, estudiantes, docentes, científicos, profesionales, cooperativistas, campesinos, pequeños empresarios y los más humildes salieron a dar pelea frente por frente, a hablar con sus propios amigos, compañeros o vecinos, entendiendo que la discusión no era entre kirchnerismo y anti-kirchnerismo, oficialismo y oposición, sino que se trataban de dos visiones enfrentadas de país, dos proyectos en pugna, uno de los cuales era más favorable a los intereses populares. Muchos dejaron de lado enojos y contradicciones secundarias para pelear por su futuro. Esta reacción popular es el gran indicador de que no entramos a una etapa de pura resistencia en un fin de ciclo estratégico, ya que cuando eso sucede los pueblos no luchan, se entregan desmoralizados, como ocurrió después del golpe financiero hiperinflacionario de 1988-1989 (más allá de que puedan producirse reacciones y luchas aisladas). Dicho nivel de lucha popular se encuentra en el nivel político, en las luchas hegemónicas del Estado, no en un momento gremial propio de la resistencia.

8- Las correlaciones de fuerzas en el plano de las ideas. Aunque los indicadores sean difusos, podemos decir con toda claridad que no vamos a una re-construcción inmediata de la hegemonía del bloque financiero bajo conducción neoliberal o neoconservadora. En primer lugar, porque en el mundo ese proyecto y ese polo de poder está en crisis (No estamos en pleno Consenso de Washington sino en medio de una transición histórica del orden mundial). En segundo lugar porque internamente hay un empate de fuerzas y el bloque financiero no puede legitimar-consensuar su programa (por lo menos por el momento). En tercer lugar, porque si bien lograron consolidar una fuerza para ganar la elección, adentro hay muchas líneas con políticas y visiones que difieren y pueden entrar en contradicción rápidamente (ya se resquebrajó la Alianza al no darle a Sanz el lugar de Jefe de gabinete, algo que afectó al radicalismo y su jugada en sintonía con el grupo Techint para consolidarse en el gobierno como el ala neodesarrollista conservadora bajo formas socialdemócratas. Techint viene intentando ese camino desde el gobierno de Alfonsín. De esta forma, ya queda afectada la estrategia de Nosiglia. Por otro lado, fue atroz el ninguneo al radicalismo al darle la Secretaría de Políticas universitarias a Ávila, el productor del programa televisivo Animales Sueltos y no al centenario partido con tradicional base universitaria y cuadros académicos. Además, pareció una provocación bajo formas burlescas hacia el conjunto del sistema nacional de educación superior. La reacción de dicho sector obligó a realizar una marcha atrás.

9- Las correlaciones de fuerza en el plano institucional tampoco brindan una situación de hegemonía al bloque financiero. Y en este sentido, el Congreso de la Nación, tanto en diputados como en senadores, es donde éste posee una situación adversa. La foto después de las elecciones es la siguiente: 117 diputados del FPV/PJ y aliados, 50 de la UCR y la CC, 41 del PRO, 37 PJ disidente, 9 PS/GEN, 4 Izquierda; mientras que en el Senado la mayoría abrumadora es del FPV/PJ y aliados con 42, UCR/CC 11, el PJ disidente 10, PRO 4, PS/GEN 2, otros 3. La Alianza Cambiemos suma sólo 91 diputados (de un total de 257) y 15 senadores (de un total de 72) por el momento. Además de no contar con la primera minoría en diputados, la Alianza Cambiemos contiene dos sectores fundamentales (PRO-UCR) que no constituyen un bloque homogéneo. Si bien la presión a cambio de recursos autorizados por el poder ejecutivo puede ser una vía típica para contrarrestar dicha situación para el bloque financiero. Por otra parte, para poder llevar adelante sus iniciativas estratégicas deberá, en estas condiciones, poner en crisis uno de sus ejes de construcción hegemónica: el supuesto republicanismo. Supuesto en tanto el Bloque Financiero no dudó en pasar por alto las instituciones o destruir lo público para disputar la conducción del estado. Pero el PRO pretende constituir una derecha republicana y democrática por primera vez en la historia, lo cual puede entrar en crisis por las exigencias estratégicas del Bloque Financiero.

10- Hay que alertar con la posibilidad de una corrida (golpe) financiero antes del 10 de diciembre o, en su defecto, en los primeros meses de gobierno. El objetivo sería producir una devaluación antes de la asunción de Macri o apenas asuma para que este no pague todo el costo de la devaluación y el ajuste. Y sobre todo, lo que van a querer producir es un profundo golpe económico para cambiar las relaciones de fuerzas en el estado a su favor y desequilibrar el empate hegemónico. Saben, sin embargo, por experiencia histórica, que dichas maniobras pueden resultar un boomerang, especialmente en las condiciones políticas actuales.

11- Otra de las formas para desequilibrar las relaciones de fuerzas a favor del Bloque Financiero es el intento de generar una provocación hacia las fuerzas populares o hacia un sector de ellas. Una acción desmedida, apelando a la violencia, puede ser justificativo para la deslegitimación de las fuerzas nacionales y populares, su pérdida de fuerza moral y el justificativo para dar un giro represivo que apunte a desarticular la capacidad de lucha social y política de las fuerzas populares. También, dentro de estos posibles escenarios, puede suceder algún acto “terrorista” que profundice la articulación con las fuerzas armadas y las fuerzas de defensa norteamericana, justifique la alineación drástica de nuestro país con el polo de poder angloamericano y las fuerzas del capitalismo financiero global (lo que también llaman “Occidente”), y que sirva como justificativo para perseguir organizaciones populares como se hace en otros países de Nuestra América.

12- Lo fundamental que se pierde al quedar el ejecutivo en manos del Bloque Financiero es la imposibilidad de que la iniciativa estratégica popular se traduzca en políticas de gobierno, en decisiones del sistema institucional que modifican la estructura del estado. Ello impide poder avanzar en lo inmediato en las transformaciones profundas que son necesarias para solucionar en términos populares los “cuellos de botellas” existentes. El ejemplo típico es YPF en donde ante la agudización de los problemas de abastecimiento, necesidades crecientes de importación, desinversión, vaciamiento por parte de Repsol, disminución estrepitosa de las reservas y calamitosos intentos de introducir a ciertos representantes de la “burguesía nacional”, finalmente el gobierno de Cristina Kirchner decidió en 2012 hace lugar a un histórico reclamo popular y se concretó la nacionalización parcial de la empresa, a partir de la cual comienzan a revertirse los problemas señalados. Sin embargo, el momento no es de resistencia en el sentido estricto del concepto (ello deja a los pueblos fuera de la política) sino de oposición político estratégica frente al Bloque financiero. Aunque se deban resistir programas de ajuste e intentos de cercenamiento de derechos conquistados, el momento que se abre es de oposición político estratégica a la política de gobierno, rearticulación política de las fuerzas nacionales y desarrollo de propuestas que articulen un programa de estado para recuperar la iniciativa. Es decir, debe mantenerse el debate político, la elaboración de propuestas y la discusión de un programa profundizador. No es posible re-articular la fuerza política y retomar la conducción del gobierno desde la pura resistencia. Sin propuestas-programa que muestren al conjunto del pueblo cómo resolver los problemas que vive y brinde el por qué luchar no existe ninguna posibilidad de recuperar la iniciativa y la conducción del gobierno. De mantenerse en la perspectiva de la resistencia las fuerzas nacionales habrán perdido la lucha antes de librarla y la situación de empate se tornará en dominio del bloque financiero. Por ello la imperiosa necesidad de seguir pensando, a su vez, en términos de proyecto nacional, popular y latinoamericano.

13- El reflujo en la región y la victoria en Argentina del Bloque Financiero tiene estrecha relación con no haber resuelto tres cuellos de botella a los que llegamos:

a- El cuello de botella en la economía. La economía extranjerizada, concentrada y primarizada constituye un obstáculo central para el proyecto nacional y popular. Ello se traduce en: inflación por puja distributiva (cuando los trabajadores y los más humildes aumentan sus ingresos el capital concentrado responde con aumento de precios), en informalidad (34%), problemas de empleo y pobreza ya que debemos producir más valor agregado (más trabajo, en vez de importar trabajo de afuera), en incapacidad de planificar nuestra economía nacional en función de nuestras necesidades ya que está en manos de transnacionales, en divisas (dólares) que se fugan al exterior y en los problemas de restricción externa (falta de dólares). Dos caminos se presentan para solucionar este cuello de botella: 1) el del Bloque Financiero: inversión extranjera, endeudamiento externo y especialización primario-exportadora de bajo valor agregado que reproducen el problema estructural de la economía; 2) el del Bloque Nacional-Popular: desarrollo autónomo, con industrias estratégicas del Estado asociadas a pymes y cooperativas, redes regionales de valor y desarrollo científico-tecnológico autónomo. No excluye la posibilidad de inversiones extranjeras pero bajo nuestras condiciones en función de los intereses nacionales-latinoamericanos.

b- El cuello de botella en la Integración regional: la fragmentación es la condición de nuestra dependencia y alienación como pueblos. Existen dos caminos: subordinación a las fuerzas globales y redes financieras transnacionales, territorio de disputa de las potencias mundiales y regionalismo dependiente bajo la Alianza Pacífico; o “tercera posición”, regionalismo autónomo, avance hacia el Estado Continental Plurinacional Latinoamericano, profundización alianza MERCOSUR-ALBA y protagonismo de los pueblos. Petro-Sur, Banco del Sur e industria para la defensa del Sur. No resolver el problema de la fragmentación regional en términos estructurales mediante la construcción de un estado Continental es no resolver realmente el problema de nuestra independencia, es decir, escapar de nuestra situación periférica y dependiente que se traduce en superexplotación e injusticia social.

c- En el plano de las ideas y los valores: ante la crisis civilizatoria que existe hoy en día, quedan dos caminos. O continuamos la decadencia del capitalismo occidental, basada en el capitalismo que fomenta el individualismo, consumismo, destrucción de la naturaleza, explotación humana y la violencia; o construimos nueva civilización desde una concepción nuestro-americana, desde el sincretismo entre las tradiciones de los pueblos originarios plasmadas en el Buen Vivir, el cristianismo popular con su humanismo y solidaridad, las tradiciones democráticas, comunitarias y populares de los movimientos nacionales y de las izquierdas latinoamericanas; ese sincretismo de la américa mestiza que contiene la tradición ibérica, afro, indígena y del occidente moderno que nutrieron las migraciones tardías y contribuyeron al mundo de las ideas revolucionarias.

El dilema es si somos “Occidente” o somos “Latinoamérica”, que sin negar la influencia occidental significa la construcción de una identidad propia y una empresa civilizatoria que escape a la decadencia actual y constituya la base sobre la cual construir otro proyecto de sociedad más humano. Sin este avance profundo no es posible una transformación que vaya más allá de lo conquistado. No podemos legitimar procesos políticos meramente por el crecimiento económico y la posibilidad de ciertos sectores de cambiar el auto todos los años.

Este es el mismo dilema que en el siglo XIX los “occidentalistas” y neocolonialistas de entonces formularon bajo la forma “civilización” (Europa y Estados Unidos, capital extranjero, libre comercio, cultura occidental) o “barbarie” (Nuestra América, criollos y américa morena, pueblos originarios, afrodescendientes, tradiciones latinoamericanas, desarrollo autónomo, proteccionismo). Martí, desde la perspectiva de Nuestra América, explicó frente a dicho dilema que la verdadera contradicción nos es entre la civilización y la barbarie sino entre la falsa erudición de los que copian moldes de afuera y rechazan lo autóctono, y la “naturaleza” real y creadora de nuestro suelo americano. No por casualidad el diario Clarín en su editorial del mismo día de las elecciones generales del 25 de octubre de 2015 reclama ya en su título “Y si volvemos a Occidente”. Allí, en un ejercicio de eurocentrismo, racismo y negación de los pueblos nuestro americanos afirma a los cuatro vientos “somos occidente”, esa es nuestra cultura. Y ello es lo que se juega en estos tiempos: “Occidente” y el capitalismo financiero global se devora el mundo para superar su crisis y construir un nuevo orden mundial, imponiendo sus pautas culturales fundamentales tamizadas por el multiculturalismo globalizador, o construimos nueva civilización. Por otro lado no hay muchas opciones reales: si la pauta de consumismo frenético estadounidense se esparciera por toda la población mundial necesitaríamos cinco planetas tierra para subsistir.

En base a esta discusión el Papa Francisco es atacado directa o indirectamente por la intelectualidad occidental. Un claro ejemplo de ello es el artículo de La Nación del 10 de julio de 2015, escrito por Loris Zanatta profesor de historia de la Universidad de Bolonia, que se titula “Un papa propenso a abrazar las raíces del populismo latinoamericano”. Allí se encadena bajo una opinión profundamente negativa y despectiva, el catolicismo, el populismo y la discusión civilizatoria en tanto la religión está en la base de las civilizaciones y, por lo tanto, de cualquier proyecto político. Por ello, una vez establecido el vínculo profundo que existe entre líderes populistas, religiosidad latinoamericana, la apuesta de Francisco y la cuestión civilizatoria, el autor observa: “En ese sentido, Francisco tiene enemigos: para Jorge Bergoglio, eran "la racionalidad iluminista" y las clases medias de América latina, enfermas de "mentalidad colonial", laicas, consumistas. Y tiene preferencias: "Los movimientos populares de signo nacional", vehículos de la cultura católica. ¿La política, la Constitución, la democracia, el Estado de Derecho? Muy bien. Pero antes está la "cultura", sobre la cual deben inspirarse las instituciones políticas para conservar su legitimidad.” Y finalmente advierte: “¿Habrá entendido la Iglesia el drama del populismo, el grado de destrucción institucional, de descalabro económico, de división social e ideológica causados en nombre del monopolio sobre "lo popular"? ¿O repetirá el error pensando que ha sido un éxito?”.

14- Al no resolver dichos cuellos de botella se vuelven en contra. De ahí la cuestión de que si no se profundiza se retrocede. De hecho, como se viene observando no se dio la profundización esperada a partir del triunfo del 2011 por el 54%. Algunas de las medidas centrales que se debatían para profundizar el proyecto eran: A) ley de participación de los trabajadores en las ganancias de las grandes empresas (que permite controlar inflación a partir del conocimiento obrero de la estructura de costos y participar en las decisiones de inversión); B) recuperar el control estatal del Banco Hipotecario para el desarrollo de un programa de viviendas que complemente y amplíe el PROCREAR; C) ley de servicios financieros (en sustitución de la Ley de Entidades Financieras de la dictadura); D) estatización de YPF; E) ley de tierras, para garantizar el acceso a la tierra a todo ciudadano del pueblo argentino; F) ley de responsabilidad solidaria, para que las empresas principales sean solidariamente responsables de las tercerizadas, respetándose los derechos de los trabajadores y de esta forma evitar que las empresas utilicen la tercerización como una forma más de precarización laboral; G) ley de educación superior, para sustituir la ley neoliberal todavía vigente y única ley educativa que no se sustituyó en estos años; H) profundizar la recuperación de las industrias estratégicas de Estado y el plan industrial para la independencia económica; I) profundizar la integración regional desde los pueblos (Banco del SUR, Fondo del Sur, Moneda del Sur, Petro SUR, Industria para la Defensa del Sur, potenciación de TeleSur, Universidad del Sur, etc.); J) reforma tributaria para avanzar hacia un sistema progresivo; K) nacionalización del comercio exterior. De los puntos mencionados, a los cuales podríamos agregar algunos más, en pocos se avanzó.

Esta discusión se planteó a fines del 2011 bajo la forma sintonía fina o profundización, juventud o alianza social y unidad estratégica, Boudou o Recalde en la vice-presidencia. La misma agudiza las contradicciones al interior de la alianza social en función de gobierno, por un lado, y en el esquema de poder, por otro. La profundización del proyecto nacional popular latinoamericano colisiona con el Neo-desarrollismo, tanto en su fracción neoconservadora como en su fracción nacional y “neokeynesiana” (aunque dentro de este último sector hay matices y posiciones divididas). Sin embargo, al no avanzar también estos últimos terminan perdiendo, reaccionando tardíamente ante dicha situación.

Como observamos en el libro Crisis mundial y encrucijada nacional-latinoamericana (2014): El freno al proceso de transformación se vislumbra en el freno al programa de la “profundización”, a lo que se suman medidas que intentan cubrir demandas de los otros componentes del esquema de poder: ley antiterrorista (a pedido de Obama y el Bloque financiero Global), intentos por regularizar la situación con los mercados financieros internacionales, ley de ART a pedido de la UIA, acercamiento al empresariado para apostar a la inversión y al desarrollo económico (Chevron, Monsanto, etc., más los grupos económicos locales). A su vez, se observa que en la puja distributiva comienzan a retroceder los sectores asalariados y populares, en contraposición al capital concentrado, donde se destacan ganancias extraordinarias en algunas ramas como los bancos. Ello se impone por la propia estructura de poder consolidada en la estructura económica existente. La inflación, acicateada por el gran capital concentrado, actúa como mecanismo de agudización de los enfrentamientos al interior de la articulación bajo la forma de alianza social del bloque nacional popular. La restricción externa, por su parte, por sus consecuencias debilita dicha articulación y genera una crisis con el gobierno. 

15- La división del frente nacional-popular y la agudización de las contradicciones secundarias es algo muy visible y analizado ya hace varios años (ver por ejemplo “Kirchnerismo, contradicción principal y contradicciones secundarias”, marzo 2012). Esta es, sin dudas, otra de las razones centrales de la dificultad para llevar adelante un programa profundizador y de la derrota electoral de 2013 en la provincia de Buenos Aires y las presidenciales de 2015.  Si hay algo que los adversarios de las fuerzas nacionales populares tomaron como evidencia es que la unidad del bloque nacional popular era muy difícil de derrotar. Para ello provocaron las divisiones. Con total “ingenuidad” y/o por problemas de concepción estratégica las fuerzas del bloque nacional tomaron dichos ejes de discusión para dirimir las tensiones internas, haciendo de dichas tensiones antagonismos e introduciendo la lógica amigo-enemigo en el propio campo nacional. Ello derivó inevitablemente en una profunda debilidad.

16- En varios sentidos comenzó a producirse una crisis de representación en el movimiento nacional debido a varios problemas de concepción: se pasó de la concepción movimientista y de frente nacional, a la concepción de “orga”. Ello implica que en vez de propugnar una concepción que busque sintetizar los distintos componentes del movimiento se impone una organización que lo pretende representar sin sintetizarlo, en tanto la conducción no brota del proceso de construcción popular. Además, se verticaliza con extrema rigidez y se instrumentaliza el proceso de mando con lo pierde que capacidad de conducción (persuasión). La lógica “arriba-abajo”, negando el ida y vuelta dialéctico de la construcción, le hace perder sensibilidad y realidad a la conducción. Por otra parte cambia el sujeto de la transformación: de la “alianza social” con centralidad en los trabajadores a la “juventud”, que ahora se esgrime como sujeto y no como trasvasamiento generacional. Ello parcializa al sujeto que se pretende construir y se lo desliga de los grupos sociales que se busca articular-empoderar. Además, la “orga” ya no piensa en términos de frentes para organizar el movimiento de las mayorías, sino que en vez de organizar mayorías pretende incorporar elementos a la orga (para que crezca la orga), lo cual además genera discursos endógenos y militancias superestructurales. Es por ello que se dificulta bajo esta concepción el entendimiento de lo gremial y lo particular, que no puede ser anulado en nombre de lo general y lo político sino que debe ser articulado, ya que sino se pierde la capacidad de trabajar las tensiones en términos creativos (García Linera), incorporar las demandas particulares en la política general (construcción de hegemonía), trabajar los frentes desde su especificidad.

La concepción de “orga”, por otro lado, compite con otras “orgas” profundizando las divisiones en el movimiento nacional. Ello es exacerbado cuando al ser una “orga” la que debe representar al resto más allá de las relaciones de fuerzas de cada frente y de cada situación particular, lleva adelante la lógica de que lo que no conduzco lo parto. Por último, para nombrar otro de los problemas estratégicos a los que lleva esta concepción, la “orga” exacerba la fuerza instrumental en la conducción (cargos, dinero, etc.) por sobre el desarrollo de fuerza moral y material, lo que debilita dramáticamente la construcción de poder popular. Estos son sólo algunos de los problemas para la construcción popular que trae esta concepción y que debemos debatir, y que no es atribuible meramente a una sola organización.

17- Después del balotaje quedan conformados tendencialmente tres espacios políticos del frente nacional: el neodesarrollismo (con sus matices más o menos conservadores) en coincidencia con cierto conservadurismo popular, el progresismo, y el nacionalismo popular Latinoamericano (donde se incluyen sectores de la izquierda nacional latinoamericanista). Por supuesto, vale aclarar que en la realidad no hay una clara divisoria entre los tres, sino que entre uno y otro el pasaje es gradual. Los tres espacios van a debatir la conducción y el liderazgo del movimiento nacional, van a debatir los ejes de trabajo y el “programa”, van a debatir el PJ-FPV como instrumento político electoral, van a debatir la concepción de construcción. Lo central es que se de un proceso de articulación y unidad contra el Bloque Financiero. En este sentido es central el accionar del nacionalismo popular latinoamericano, del peronismo, por su capacidad de realizar dicha re-articulación. Es central debatir pero no hacer de las “contradicciones secundarias”, de lo que denominamos tensiones al interior de las fuerzas nacionales-populares, “contradicciones principales”, es decir antagonismos en términos de amigo-enemigo que profundicen las divisiones. Ello va a ser estratégico para definir qué bloque de fuerzas conducirá el estado al final de la presente transición.

18- Es necesario por último reafirmar la necesidad de pensar en términos de rearticulación del movimiento nacional y oposición político estratégica al Bloque Financiero. En tanto el gobierno del Estado es el resultado de una relación de fuerzas, el gobierno a asumir el 10 deberá expresar esa relación de fuerzas (que es de empate pero cambio en la iniciativa estratégica) o caerá en una crisis política. Por ello no va a poder aplicar en términos puros el programa de gobierno neoliberal, llegando según la circunstancias a distintos compromisos inestables. En este sentido, no se trata de un momento de resistencia en el sentido estricto de la palabra, es decir, cuando las fuerzas nacionales populares se encuentran excluidas de la política, imposibilitadas de dar las luchas instituyentes, enfrentadas en un plano social y gremial a un bloque hegemónico.


Es fundamental debatir la concepción de la militancia y la construcción popular, aprovechando la tremenda reacción que se dio en los distintos sectores a partir del 25 de octubre. La rearticulación es posible si se pasa de la fragmentación a la integración y de la integración al protagonismo. La rearticulación para recuperar la iniciativa estratégica es posible si se parte de los frentes que constituye el movimiento nacional (movimiento obrero, movimiento social barrial, movimiento estudiantil, movimiento de profesionales docentes, movimiento de trabajadores técnicos y jerárquicos, movimiento campesino y de pueblos originarios, movimiento de cooperativas, movimiento de pymes, movimiento de derechos humanos, movimiento de género, etc.) La rearticulación es posible si el proyecto nacional popular democrático y latinoamericano, con propuestas y programa, conduce los instrumentos políticos electorales PJ-FPV entendiendo que su lucha central es contra el Bloque Financiero.  

jueves, 10 de diciembre de 2015

Atentado de Paris: 13 preguntas y 24 reflexiones

Nazanín Armanian|

La verdad es la primera víctima de la guerra ¿Cuáles son las mentiras de los atentados del 13 de noviembre de París para que el presidente Hollande utilice la palabra “guerra” en el combate contra el terrorismo? Pues que la “guerra” —despliegue militar— se declara entre Estados, y no de un país contra un grupo terrorista con sede y presencia en una veintena de países, incluida Francia.
2. ¿Qué garantías hay de que las noticias que nos transmitan refleja la verdad? Robert Menard, fundador de Reporteros sin fronteras y alcalde de Bèziers, por ejemplo, es un ultraderechista que encabeza la campaña de expulsión de los refugiados sirios.
3. ¿Por qué en las imágenes (falsas o verdaderas) de los bombardeos rusos en Siria se ven víctimas civiles, pero en las correspondientes a los ataques de la coalición occidental sólo se ven puntitos negros en el desierto, mientras en la ciudad agredida y cercada Al Raqa viven sin electricidad miles de personas que no han podido huir de la guerra? ¿Están aplicando el ilegal castigo colectivo?

4. ¿Tiene derecho Bashar al Assad a bombardear Francia, Arabia, Qatar, Turquía, etc., porque allí hay células terroristas que viajan a su país para atentar?
5. ¿No fue el mismo ISIS en Siria objeto de cerca de 200 bombardeos franceses entre septiembre y noviembre del 2014? ¿Qué más pretenden hacer?
6. ¿Cómo es posible que EEUU y sus socios en pocos días pudieran destruir al ejército libio, pero en cambio no pueden con unos pocos miles de terroristas carentes de armamento pesado?
7. ¿Puede Turquía, sin la autorización de la OTAN (Pentágono) organizar a miles de hombres armados para que desmonten a otro Estado miembro de la ONU? Lo mismo sobre Arabia Saudí, Qatar, Emiratos Árabes que albergan bases militares de EEUU. Es como si España entrenase a 30.000 terroristas en las fronteras con Marruecos o Francia para derrocar a sus gobiernos, regalándoles bombas, misiles y cobijo, sin previo permiso a Bruselas y Washington?
8. Según algunos analistas occidentales, la expansión del yihadismo es una de las consecuencias de las guerras contra Irak y Afganistán. ¿Se pretende una mayor expansión de este fenómeno que ha sido un chollo para los militaristas de Occidente y Oriente?
9. ¿Quieren decirnos que la “inteligencia” occidental, con tantos artefactos ultrasofisticados, sean menos inteligentes que unos niñatos aventureros?
10. El chiste de los “documentos de identidad” incombustibles que dejan los terroristas antes de inmolarse. De hecho, cabría preguntarse, por ejemplo, ¿cómo dos de los suicidas se mataron en las calles vacías a las afueras del Estadio Saint-Denis de Francia y no en el medio del mogollón de aficionados que salían del campo?
11. ¿Cómo es posible que las grandes potencias hayan alcanzado el alto el fuego en Siria con los terroristas del ISIS? ¿Tienen contacto directo con ellos? ¿Por qué no lo hicieron durante los cuatro años pasados? ¿Justifica el fin que es desmantelar el Estado sirio, utilizar a delincuentes comunes?
12. ¿Qué grupo asesino es considerado “terrorista” para Occidente? ¿Lo son los Talibanes, coautores de los atentados del 11-S?
13. ¿Qué interés ha tenido la OTAN en destruir los Estados no religiosos de Afganistán, Irak, Libia y Siria, respaldando a los islamistas y luego vivir con ellos en una especie de “coexistencia pacífica”? ¿Es el terrorismo islámico una cortina de humo?

Objetivos y consecuencias del atentado

 1-Empujar a Europa a una megaintervencion en Siria, capaz de derrocar a Assad, en la misma línea que desatar la “crisis de refugiados” en Europa.
2. Desmontar el “Plan Putin-Obama” de mantener a Assad en el poder durante la transición política, al que se oponen Arabia Saudí, Qatar y Turquía. El diario republicano New York Post llegó a pedir a Obama dimitir o actuar contra Assad. Más atentados en Occidente allanarán el camino de los nuevos “Bush” a la Casa Blanca.
3. Cambiar el balance militar en esta fase casi final del conflicto a beneficio de la OTAN, justo cuando Rusia e Irán, se habían convertido en protagonistas absolutos del escenario. El atentado contra el avión ruso también se encajaría en este marco. Se trata nada menos que de la conquista de Eurasia por las potencias mundiales.
4. Hacerse con la región desocupada por EEUU ahora que Obama lleva a sus tropas a cercar a China. Un traje demasiado grande para Francia que carece de recursos para jugar este papel.
5. Según el “Institute for Peace and Prosperity” y la Agencia de la Inteligencia de Defensa de EEUU, la aviación de la coalición Anti-ISIS, liderada por el Pentágono, bombardea las posiciones de los kurdos de Siria que no las de los yihadistas, y afirma que  “el apoyo a los rebeldes sirios significa financiar grupos terroristas con el dinero de los contribuyentes”. Éste es uno de las 23 verdades incómodas sobre el Estado Islámico.
6. Allanar el camino de la conquista militar de Siria, que de otra manera era imposible. Confesaba Hillary Clinton al diario The Atlantic del 1 de agosto del 2014 que la intervención de EEUU en Siria se diseñó para “cambiar la ecuación” en favor de los rebeldes: de alguna manera, los yihadistas han actuando como tropas terrestres de la Coalición para convertir a Siria en un Estado Fallido.
7. Blanquear los bombardeos ilegales de Occidente sobre Siria ya aprobados por el mismo Consejo de Seguridad que en julio del 2012 rechazó la petición de atacar aquel país.
8. Reconstruir la cohesión político-militar de la OTAN desde el Pentágono, impidiendo que los europeos pragmáticos reanudasen sus relaciones de cooperación con Rusia.
9. Reforzar las bases militares de la OTAN en Turquía (y en España). En las últimas elecciones, los atentados atribuidos a los yihadistas dieron la mayoría absoluta a los islamistas de Tayyab Erdogan –otro de los patrocinadores del terrorismo religioso: La OTAN para actuar en Siria, necesita una Turquía estable, desde donde dirigir las operaciones de la conquista de Damasco.
10. Mostrar la eficacia de la táctica de Obama en convertir a Siria en un pantano donde desgastar los enemigos y rivales de EEUU e Israel.
11. El “coco” terrorista contribuirá a que más recortes y más pobreza no tengan contestación: las nuevas leyes “Patriot” y mordaza disuadirán a los críticos: todos los ciudadanos, salvo los gobernantes, serán sospechosos de terrorista.
12. Multiplicar las ganancias de las empresas armamentísticas: las estadounidenses Honeywell, General Dynamics, la francesa Thales, y las británicas Bae Systems, y Rolls Royce, están haciendo su agosto.
13. Francia deja de ser una bárbara potencia colonial, para convertirse en una víctima de bárbaros procedentes de la región que un día avasalló. Ahora, además, puede pedir la parte del pastel-Siria que se está repartiendo entre los G20, a pocas semanas del alto el fuego.
14. Atacar la solidaridad de los europeos con los refugiados y  vincularlos con el terrorismo, dentro de la miserable táctica de “divide y vencerás”. Para la mayoría de los musulmanes del mundo –principales víctimas del yihadismo-, el Islam es la espiritualidad privada que no una doctrina política.
15. Legitimar las buenas relaciones de las potencias mundiales con los regímenes autoritarios y oscurantistas de Oriente Próximo y Norte de África (OPNA), presentándoles como “moderados” frente a los despiadados yihadistas. Noticia: Ali al Nimr, ciudadano de la monarquía “moderada” de Arabia Saudí y activista de 21 años, después de tres años de tortura, ha sido condenado a morir decapitado y ser crucificado en público. Y luego, la ONU nombra a Riad defensora mundial de los derechos humanos.
16. Presentar a Coalición Árabe de Siria -nueva criatura de la OTAN- como alternativa al gobierno de Assad.
17. Impedir más multitudinarias euromarchas contra los recortes y el TTIP que desde distintas ciudades (Berlín, Madrid o Londres) llegaban a Bruselas. Conectar los atentados de Paris con Bélgica y declarar Estado de emergencia en la sede de la Comisión Europea, hará suspender nuevas marchas contra la hegemonía de las multinacionales y atentado contra los derechos de los trabajadores.
18. Enviar más efectivos militares a Mali, aprovechando el atentado en un hotel en aquel estratégico país. Francia ya cuenta con 3.000 soldados en Sahel, disputando sus grandes reservas de uranio (que abastecen medio centenar de sus centrales nucleares), oro y otras minerías con China.
Y a nivel interno:
19. Rescatar a François Hollande, considerado “el peor presidente de la historia de Francia”. Ahora puede presentarse a  las elecciones del 2017.
20. Forzar el ascenso de las fuerzas fascistas. Así, incluso la izquierda podrá votar a Nikolas Sarkozy, el NeoCon europeo en las próximas presidenciales. Es la misma jugada que diseñaron el mayo del 2002.
21. Conseguir que los ciudadanos franceses renuncien voluntariamente de sus derechos políticos. Ya les quitaron los derechos económicos y sociales, y ahora van a por los políticos. Pero, ¿qué diferencia real hay entre el ataque de un extranjero a las conquistas de un pueblo y el cometido por un compatriota?
22. Impulsar la «unidad nacional» burguesa basada en el miedo, contra los más pobres, representados por los refugiados de la guerra Siria, los inmigrantes y la clase trabajadora propia. Es como la extraña relación entre un preso y su carcelero. En realidad se trata de aprofobia que no de islamofobia. Sólo hay que ver la magnífica relación de los líderes del imperialismo con los jeques del Golfo Pérsico.
Francia ha sido uno de los países que desde hace 30 años envía a miles de sus hombres y mujeres “cristianos”, sin visado y armados hasta los dientes a los países de OPNA. Soldados “civilizados”  que han matado a cerca de millón y medio de personas, hiriendo de unos 20 millones, obligándoles a huir de sus hogares a otros 30 millones, ocupando sus tierras y llevándose sus fortunas personales y nacionales. Y aun así, ellos no son  “cristianófobos”.
24. Cerrar las fronteras de Europa. ¡Qué feliz se siente ahora el presidente búlgaro Boyko Borisov! Ahora, Holland, el defensor de “fraternité”, respaldado por  los propios ciudadanos, hace suyas las políticas anti-inmigrantes de la ultraderecha.

Ahora bien, ninguna de las 1+12 objetivos de la guerra contra Siria, es eliminar el terrorismo. Aunque desparezca ISIS (que no lo hará) la guerra de Siria continuará: el yihadismo  y el imperialismo, se realimentan; tienen grandes, duraderos y catastróficos planes para esta región.

La vuelta a las fuentes para enfrentar la restauración neoliberal y reconstruir el movimiento naciona

Juan Godoy (*) - 10 diciembre 2015


“Aún tenemos Patria, ciudadanos; el tímido, el cobarde, que huya; pero los hombres de corazón deben quedarse, organizarse, y tener la resistencia”. Manuel Rodríguez en la Plaza pública luego de la derrota de Cancha Rayada “No se trataba de combatir por un gobierno, ni por un partido. Se trataba de combatir por la Nación misma. Combatir contra la restauración de la oligarquía y el coloniaje… Por la defensa de los trabajadores y sus organizaciones gremiales. Por el pan de los argentinos…” Arturo Jauretche sobre el 55. No hace falta ser un analista político brillante para darse cuenta que la Argentina está en los umbrales de una restauración neoliberal conservadora con ansias de tomarse una revancha clasista sobre el movimiento nacional y sus actores que llevó los destinos de la patria estos últimos 12 años. Es conocido que el Contra-Almirante Rial en el 55 le dijo a los trabajadores que habían ido a entrevistarse con Lonardi que la Revolución Libertadora (más bien fusiladora), se había hecho para que “el hijo del barrendero muera barrendero”. Basta ver las declaraciones, ya que “para muestra basta un botón”, del próximo presidente sobre las universidades nuevas (¿“qué es eso de universidades por todos lados”?), muchas de las cuales posibilitan el acceso a una primera generación de estudiantes de su núcleo familiar (en algunos casos supera el 90%), que siguen pensando en la educación pública de calidad para el ascenso social, al mismo tiempo que rompen con la lógica de las universidades de tradición liberal, y buscan no solo el éxito individual, sino poder contribuir al desarrollo de la nación con justicia social desde el lugar que ocupen, para entender el clasismo del proyecto de la Alianza Cambiemos. Alguno podrá decir que hace falta esperar a que asuma el “nuevo gobierno” (que poco tiene de nuevo y mucho de viejo), para hacer un análisis. Pero el gabinete ya anunciado no deja lugar a dudas. Hay que “bucear” mucho en la historia argentina para observar un Gabinete que exprese en esa magnitud los intereses privados, extranjeros y de las minorías como el de Mauricio Macri. Representantes de las corporaciones más poderosas dirigiendo los destinos de la Patria. Quizás sea lo más parecido sean los gobiernos de la década infame, surgidos luego del golpe de estado del 30, de los ocho integrantes del Gabinete, cuatro tenían vínculos con petroleras extranjeras, otros con la Sociedad Rural y otros con capitales alemanes. Es el Gobierno de la CEOcracia como bien lo llamó Alfredo Zaiat desde las páginas (del ahora casualmente hackeado), matutino Página 12. Evidentemente como gustaba recordar Scalabrini Ortíz “el gato es mal guardián de las sardinas”. Un proyecto de redistribución regresiva del ingreso, destrucción del “tejido industrial” tenue que se regeneró estos años, volver a las políticas de ajuste y valorización financiera, realineamiento de la Argentina con el imperialismo yanqui, romper la UNASUR, la CELAC, el Mercosur ampliado, tratados de libre-comercio, etc. Todo en un esquema de “reajuste imperial” sobre Nuestra América contra las experiencias nacionales-populares. En fin, en breve la mayoría de los argentinos seremos más pobres, y las minorías oligárquicas, esas 200 familias que dominaron el país la mayor parte de nuestra historia, serán más ricas. El mecanismo de fraguar una crisis terminal de la economía para justificar el ajuste y la toma de deuda, es un mecanismo viejo que Jauretche, entre otros, supo desenmascarar en el 55 con un librito “El Plan Prebisch. El retorno al coloniaje”. 2 Consideramos que dicha revancha clasista está en ciernes en nuestro país, Salvador Ferla dice, más allá de lo odioso de las comparaciones, que “la misma noche del 17 (de octubre de 1945), se la tiene jurada al pueblo. Esa misma noche la oligarquía empezará a soñar con la hora de la impunidad para la venganza”. Si se nos permite hacer una analogía, es probable que el día que Néstor Kirchner descolgó los cuadros de los genocidas, o más aún el día que con Chávez a la cabeza se enterró el proyecto neocolonial del ALCA, la oligarquía comenzó a soñar con la hora de poder tomarse revancha. Esta restauración neoliberal va a ser enfrentada por el movimiento nacional, pues el mismo sabe de gestas épicas. Si uno hace un repaso rápido sobre algunos acontecimientos de nuestra historia, se va a encontrar con esos mismos dos proyectos enfrentados: el de la oligarquía aliada al imperialismo, y el del pueblo argentino en lucha por la emancipación nacional. Pensamos acá que la campaña realizada de cara a la segunda vuelta electoral nos marca un camino, pues si bien se terminó perdiendo la elección, se achicó la brecha entre ambos candidatos a unos pocos votos. Pero esa campaña marca un camino, fue la campaña del pueblo argentino, esa masa innumerable, muchas veces sin voz, que salió a la calle, a los trenes, a los colectivos, poniendo recursos propios, haciendo carteles a mano, impresos en forma casera, tratando de persuadir a los votantes como enseña Perón en Conducción Política. A nuestro humilde entender tenemos que seguir así, con esa misma entrega, ahora no por un candidato, sino para enfrentar las políticas que pretenden “atrasar el reloj” de la historia, e ir buscando los caminos para la reconstrucción del movimiento nacional. Recuperar los “vasos comunicantes” una porción importante del pueblo, cortados en gran medida por la oligarquía, y “volver a nuestras fuentes”. “Putear” a quienes no nos votaron, con una suerte de “superioridad moral” y una elevada dosis de soberbia, no parece ser el camino más inteligente para reconstruir mayorías. El periodo que se abre nos marca que se va a necesitar de mucha voluntad, humildad y organización para enfrentar lo que se viene. No se necesitan mariscales o caciques, sino una construcción de abajo hacia arriba. No es momento de “vanguardias iluminadas” que siempre terminaron mal. Por eso es necesario crear una voluntad nacional, como piensa Jauretche: “que es cosa distinta a la simple y ocasional suma de voluntades que se da en oportunidades electorales como mayoría. Y no puede construirse nada desde arriba sino trabajando en el seno del pueblo”, es el pueblo el que debe tomar la política en sus manos. Ahí cada uno desde el lugar que le toque, se va a tener que trabajar con los sindicatos, con las organizaciones políticas, los movimientos sociales, en las fábricas, las universidades, clubes, oficinas, escuelas, etc. para recuperar espacios perdidos en los últimos años. Juan Perón en el mismo sentido afirma que “las grandes líneas de coincidencia únicamente pueden nacer del pueblo (…) Necesitamos, pues, crear la fuerza requerida para sustentar una política nacional”. Es tiempo de autocríticas (muy necesaria para observar errores y no volver a cometerlos), pero no de autoflagelación y disgregación del campo nacional, el enemigo es otro, y él muchas veces lo sabe mejor que nosotros. Ya lo marcaba el Gran Hernández en el Martín Fierro: “si entre hermanos se pelean…” Vale recordar también aquí otra enseñanza que nos trae en el sentido que venimos argumentando: “se ha de recordar para hacer bien el trabajo que el fuego, pa calentar debe ir siempre por abajo”. Buscar en las tradiciones nacionales, indagar en nuestro pasado para encontrar líneas comunicantes entre las luchas actuales y pasadas, para no cometer los mismos errores, y ser implacables en la lucha. Evitar una tercera década infame es la tarea del momento, al mismo tiempo 3 que lo que nos marca César Marcos en relación al 55 y a la resistencia peronista: “después de Caseros pasaron más de ochenta años de escamoteo histórico, de falseamiento de la verdad nacional, de ignorancia premeditada de la época de Rosas el Grande. (…) NOSOTROS, LOS PERONISTAS DE LA PRIMERA RESISTENCIA, EVITAMOS LA REPETICIÓN DE CASEROS. Sin permitir que se apagara, mantuvimos encendida la llama sagrada de Perón” El “bebe” John William Cooke también nos señala un camino que resulta imperioso: “la teoría es necesaria (…) los burócratas creen que la política es puro pragmatismo, y como ellos son los empíricos por excelencia, también se creen los más altos políticos; la teoría es extraña o exótica, como dicen repitiendo las consignas oligárquicas. No ven que la acción y la práctica no son categorías independientes sino partes indivisibles de la lucha revolucionaria. No ven que la acción es conocimiento revolucionario que se sustenta a sí mismo, separado de la acción. La lucha revolucionaria es acción enriquecida por el conocimiento; compenetración de la realidad”. Se va a necesitar de teoría y práctica en forma conjunta. Se hace necesaria una “vuelta a las fuentes”, “volver a nuestros clásicos”, retomar la mejor tradición de lucha, recordar los años de “la resistencia”, y seguir en pie de lucha con el pueblo argentino que sabe de grandes gestas, y que seguramente no va a permitir que se vuelva a rifar el país a la oligarquía y al imperialismo. Al pueblo en pie de lucha, movilizado no se lo puede vencer. Las líneas que sirven de introducción a nuestro texto de Manuel Rodríguez y Arturo Jauretche, en momentos históricos diferente, pero también de derrota, nos marcan también una senda, una actitud a seguir. Retomar la mejor tradición frentista de los grandes movimientos latinoamericanos, seguir estrechando lazos entre los pueblos hermanos, para retornar lo posible a conducir los destinos de la Patria, para avanzar (esta vez sí), en la segunda y definitiva independencia. 

* Licenciado en Sociología (UBA)

lunes, 7 de diciembre de 2015

Carta a la Presidenta Cristina F. de Kirchner


Nerio Neirotti Buenos Aires, diciembre de 2015. 

SEÑORA: En pocas horas más usted no será ya la Presidenta de los Argentinos. Tomará su merecido descanso después de ocho años de intenso trabajo al servicio de la Nación. Tal vez dure apenas unos días y Ud. vuelva a su pasión militante. En pocas horas tendremos en ejercicio de sus funciones a otro Presidente de los Argentinos elegido por el voto popular en elecciones ejemplares (no quisiera imaginar de cuánto fraude se estaría hablando a estas horas si el resultado hubiera sido al revés) y recibiendo el país en paz y bienestar gracias a una gestión que no fue perfecta, pero de lo mejor que hemos tenido en esta querida tierra. Ud. y su esposo, que le antecedió en el ejercicio de la presidencia, recuperaron en nuestra Patria el valor del trabajo, que dejó de ser mercancía transable en el mercado para volver a ser efectivo instrumento de derecho público, y el valor de la producción antepuesta a la timba financiera. Ud. y su esposo pusieron de pie a los humildes de nuestro país y revirtieron la cultura del descarte con la que se trataba a nuestros mayores, hicieron que los jóvenes no fueran sólo el futuro sino también el presente de la Patria y los niños una responsabilidad inclaudicable de toda la sociedad. Ud. y su esposo recuperaron el valor de la educación, de la producción científica y tecnológica y de la cultura; reservorios de ideas, creatividad e identidad; pilares del crecimiento y la soberanía en la sociedad del conocimiento. Ud. y su esposo recuperaron la dignidad nacional poniéndose de pie para frenar las pretensiones injustas de quienes habían tomado bonos de una deuda de dudosa legitimidad en condiciones usurarias y luego, en la peor etapa, las insolencias de los fondos buitres y la maquinaria internacional que los ampara (amparo que jamás brindó a los acreedores de quiebras y deudas de origen privado). Ud. y su esposo volvieron la mirada nacional hacia la Patria Grande que quisieron construir nuestros mayores San Martín y Bolívar. Ud. y su esposo recuperaron la memoria y la defensa efectiva de nuestra soberanía sobre las Islas Malvinas. Ud. y su esposo impulsaron una política de derechos humanos que es modelo en el mundo, haciendo efectivas las consignas de memoria, verdad y justicia. Ud. y su esposo hicieron docencia en nuestro país en materia de defensa de la igualdad en la diversidad. Ud. y su esposo devolvieron al Estado el patrimonio de los argentinos y la capacidad de controlar, ordenar y articular las relaciones sociales, políticas y económicas, quitándole ese privilegio a las corporaciones de distinto tipo (mediáticas, financieras, militares, eclesiásticas, etc.) que estaban acostumbradas a ser los pilares de las decisiones públicas. Ud. y su esposo jamás se doblegaron ante los intereses privados, por eso fueron permanente objeto de ataques desde el primero hasta el último día de gobierno. Pero nunca actuaron solos sino que gobernaron con una sociedad cada vez más movilizada y organizada que apoyó sus decisiones o dio origen a gran parte de las mismas. Por no haber Ud. cedido ante los intereses corporativos, en los últimos años nos habíamos acostumbrado a que se la sometiera a las formas más denigrantes del escrache permanente, ya fuera subliminal o desembozado. No repetiré las palabras con las que se la mencionó, las imágenes con que se la representó ni la tergiversación de sus mensajes. Tal vez a mí y a muchos nos duelen, a esta altura, más que a Ud. misma, porque atentaron contra la argentinidad. Hubo prensa para todo, para decir lo que se quisiera, para cuestionar (sana función de los medios de comunicación) y para proponer políticas contrarias; pero también para insultarla y ridiculizarla al punto de perder reiteradamente el respeto por la figura presidencial. Ud. soportó estoicamente las andanadas, con la frente alta, con fortaleza para resistir el dolor y templanza para seguir adelante observando lo que era importante para el país. ¿Cómo se podría dudar de la libertad de prensa que gozamos durante estos años? No hace falta siquiera detenerse a comparar con la dictadura militar sino sólo a pensar en la potente fuerza de los medios hegemónicos victimizándose, machacando su permanente y monocorde contrapunto opositor. Ha sido un hecho reiterado en nuestra historia que cuando se afectan intereses poderosos para construir más democracia, hay quienes vociferan república precisamente para avasallar la democracia. ¿Que Ud. hablaba mucho por la cadena oficial? ¿Qué los medios de comunicación oficial tenían un discurso “oficial”? ¿Qué más cabía hacer cuando históricamente habíamos estado acostumbrados a escuchar sólo una campana? Bueno era poder contar con dos para que los ciudadanos pudiéramos construir nuestra opinión propia. También Ud. y su esposo le devolvieron la independencia al Poder Judicial nombrando jueces que no eran adictos a su gobierno. Si a alguien le cabe duda baste con recordar todas las posiciones que se tomaron desde este poder en contra de decisiones originadas tanto desde la Presidencia como desde el Congreso (no se trataba de otra Corte que la mismísima que se había conformado durante el gobierno de Néstor Kirchner). Ud. y su esposo contaron con mayorías legislativas que le dieron sustento popular a las decisiones que se tomaron durante sus respectivos gobiernos, mayorías que fueron elegidas en apoyo a su gestión y en defensa de los intereses de los argentinos, especialmente de los trabajadores y de los humildes. Ud. y su esposo devolvieron a la política su verdadero sentido de entrega y motivaron a la juventud a vivir en compromiso y solidaridad con el otro, trascendiendo las barreras individuales. Ud. fue tratada de dictadora (¡ay! sólo ese insulto repetiré) siendo que gobernó con la Constitución y las leyes, con la legalidad y la legitimidad que le confirió el voto popular y la acción de gobierno apoyada por las mayorías. Por haber dado sustento a una democracia cada vez más efectiva e igualitaria fueron usted y su esposo quienes realmente fortalecieron la República. Se retira Ud. con dignidad y señorío. Su gobierno finalizó con una convalidación de la gestión poco habitual después de ocho años de ejercicio: la mitad menos 1,34% de los votos positivos (el nuevo presidente fue electo por la mitad más 1,34%). La admiro y la quiero, compartiendo sueños militantes, querida compañera. La respeto en lo más profundo de mi argentinidad porque usted es una verdadera señora, querida Presidenta. Que Dios la guarde Señora, por usted y por nosotros los argentinos. 


Nerio Neirotti Buenos Aires, diciembre de 2015. 


(Dado que esta carta es abierta, a aquellos que piensen algo o mucho distinto a lo que yo planteo aquí les pido, de ser posible, un poco de paciencia y que esperen dos años antes de contestarme. Es bueno proponerse ver el bosque en toda su amplitud y evitar que el árbol nos obstruya la mirada. La misma paciencia intentaré yo y muchos que piensan como yo para esperar, no pasivamente, sino poniendo el hombro por el país –desde la oposición, no quepa ninguna duda—, como argentino que piensa que primero está la Patria más allá de las diferencias políticas, que el que tiene una posición política contraria es un adversario y no un enemigo, y que debe ser respetado aunque alguna vez no haya sabido respetar, porque así se construye la ciudadanía democrática).

La gobernación de Eduardo Duhalde 1991- 1999 El proyecto político que transformó la provincia de Buenos Aires

  Prólogo       Eduardo Duhalde, febrero de 2026 Cuando llegó a mis manos el borrador de este libro, que habla sobre la gestión de gobiern...