jueves, 7 de diciembre de 2023

La cuestión del hombre de nuestro tiempo

 Aritz Recalde, noviembre de 2023 


“Es preciso, pues, conquistar una filosofía, para llegar a una nacionalidad. Pero tener una filosofía, es tener una razón fuerte y libre; ensanchar la razón nacional, es crear la filosofía nacional y, por lo tanto, la emancipación nacional”. Juan B. Alberdi

 

El 26 de octubre fui invitado a dar las palabras de apertura del  IV Encuentro Internacional de Filosofía y Humanidades del Departamento de Humanidades y Artes de la UNLa. La actividad se tituló “¿Cómo afronta la filosofía la cuestión del hombre en nuestro tiempo?: los desafíos de la diversidad cultural, la pluralidad de discursos, las propuestas científico-tecnológicas”.

De los ejes del encuentro me referí, centralmente, al debate sobre la cuestión cultural y a algunos desafíos que enfrentamos en la actualidad que están vinculados a los cambios tecnológicos.

 

1. La universalización de la cultura occidental

“La técnica es tan antigua como la vida”. Oswald Spengler

 El título del encuentro se refirió a dos interrogantes que me gustaría comentar. El primero tiene que ver con el debate sobre la tecnología, la cultura y las diversas identidades humanas.

El desarrollo acelerado de la tecnología y de las comunicaciones le dan nueva fuerza y vitalidad al proyecto de la universalidad occidental que fue implementado a partir del comercio, de la guerra y de la exportación de su cultura.

Inicialmente, la expansión del modo de ser y de vivir occidental fue posible por la aplicación de la ciencia y de la técnica que auspiciaron las distintas revoluciones tecnológicas.

El desarrollo industrial occidental se apoyó en la innovación científica y en la nueva forma de navegación que fueron motores del crecimiento de la economía europea. La superioridad militar occidental fue posible gracias a su desarrollo teórico y tecnológico. En este marco y a partir de distintas campañas bélicas impulsadas por naciones/Estados (Grecia, Roma, España y luego Inglaterra, Francia, entre otros) esa civilización avanzó territorialmente al Asia, al África y llegó a América. La ciencia y la innovación fueron centrales para la economía y la guerra y también para la expansión de la cultura. Solamente tenemos que citar el poder dinamizador de las ideas que tuvo la imprenta, para dimensionar con claridad la cuestión.

 Las grandes culturas y la cultura occidental

La expansión económica, militar y cultural occidental y a diferencia de lo que plantearon –y siguen defendiendo- muchos de sus mentores, no supuso la desaparición de todas las culturas y formas de vida no europeas anteriores, si bien influyó en ellas.

Tal cual sostiene Oswald Spengler en su clásica obra la “Decadencia de occidente”, antes y en paralelo a la existencia de Europa existieron “grandes culturas” poseedoras de cosmovisiones, religiones, instituciones, valores y de tipos económicos propios y diferenciados.

Por ejemplo y en sintonía con el planteo de Spengler, Alexander Duguin reconoce la existencia de siete grandes unidades culturales y políticas en la actualidad. Estas son el Imperio Occidental, el Imperio Euroasiático, el Imperio Chino, el Imperio Indio, el Imperio Islámico, el Imperio Latinoamericano y el Imperio Africano. Dentro de cada una de estas grandes unidades civilizatorias existe una diversidad de entidades culturales e históricas.

Tal cual sostiene Samuel Huntington, hay culturas que asimilaron varios rasgos de la modernización tecnológica occidental, no así el conjunto de su sistema de valores y de vida. La modernización tecnológica no siempre derivó en la asimilación del ser occidental materialista y economicista con sus idolatrías dinero, bolsa de valores y con su noción de progreso lineal liberal. Huntington lo aclara cuando sostiene que “Los no occidentales ven como occidental lo que Occidente ve como universal”.

Durante mucho tiempo las ideologías liberalismo y marxismo postularon que era inevitable la asunción del modelo cultural del occidente europeo y de su forma de vivir y de estar en el mundo. Ambas corrientes, llegaron a esa falaz caracterización ya que interpretan al hombre a partir de su ser económico. Para el marxismo, la estructura de producción capitalista iba a consolidar una sociedad clasista que transitaría en todas las latitudes las mismas etapas evolutivas y que construiría un único modo universal humano socialista. Desde otra perspectiva, el liberalismo llegó a conclusiones similares al plantear que el proyecto del progreso capitalista occidental sería inevitable y universal.

El egoísmo individualista y el materialismo de clase impondrían un modo único de ser a todas las sociedades y culturas. En esta visión lineal de la historia, la forma de producción capitalista terminaría con las otras culturas y produciría un hombre nuevo, liberal consumista para unos y socialista y clasista para otros.

Con estos puntos de partida, las sociedades fueron caracterizadas como modernas o atrasadas, civilizadas o bárbaras, progresistas o feudales.

En realidad y a nuestro modo de interpretar la cuestión, la vitalidad de las grandes civilizaciones históricas o ecúmenes como las denomina Alberto Buela, se basa en que existen como entidades culturales identitarias y como sistemas de vida. La cultura es transmitida de generación a generación, es conservada como tradición, es repetida y vivenciada a partir de costumbres y de valores que son perpetuados en instituciones y en prácticas.

Una de las grandes manifestaciones de la cultura es la religión. Tanto liberales como marxistas auguraron su extinción y su remplazo por la cultura laica, racional y científica. Pese a los pronósticos, el sentido religioso no desapareció con el capitalismo y con el cientificismo. Tampoco el comunismo y otras ideologías y formas de producción pudieron borrar la cultura religiosa. La religión trascendió las diversas formas de producción, de regímenes políticos y de ideologías lo que favoreció el mantenimiento y la conservación de grandes culturas y sus correspondientes modos de vivir y de entender el destino humano.

En definitiva y lo que quiero destacar, es que no existe una sola cultura universal, una sola identidad y una única forma de ser y de estar en el mundo. La noción de progreso occidental lineal y único capitalista, es parte de una ideología que justifica la imposición de un sistema de poder particular y no una tendencia natural, ni irreversible de toda la humanidad.

 

2.- Los peligros actuales del hombre

Ahora quiero referirme a un conjunto de cuestiones neurálgicas y fundamentales sobre el sentido actual del hombre de nuestro tiempo. Voy a destacar, brevemente, algunos desafíos que enfrentamos y que considero  son centrales para el presente y para el futuro cercano.

  

La comunicación y la imposición de la cultura anglosajona

El título del encuentro se refirió a los cambios originados por las propuestas científico-tecnológicas. Sobre esta cuestión, quiero destacar las derivaciones en la cultura que trajo aparejado internet y la inteligencia artificial.

A partir de la creación de internet se están modificando las nociones tradicionales de soberanía cultural. Por intermedio de ese medio circula la información superando las antiguas fronteras e instituciones del Estado Nacional. Los ordenadores jerárquicos y distribuidores de la información dentro de una nación como son los padres, el maestro, el profesor, el periodista, el polìtico y el religioso son remplazados por consumos descentralizados de bienes culturales, a los que se accede desde celulares y computadoras.

Me interesa  destacar tres temas de esta nueva dinámica de consumo cultural. La primera, es que el acceso al conocimiento sin las viejas mediaciones y organizadores del saber, es muchas veces negativa para la formación cultural e identitaria de las nuevas generaciones. Se genera un consumo anárquico de información que está siendo mediado por las corporaciones multinacionales y se producen dificultades para diferenciar lo necesario y lo accesorio, lo importante y lo superfluo. Es habitual el tratamiento superficial de los textos y de las imágenes en redes lo que debilita el pensamiento crítico y la cultura nacional.

El segundo aspecto que quiero destacar es que  el funcionamiento de internet y de sus aplicaciones que disponemos en nuestro continente, dependen directamente de corporaciones, centralmente, norteamericanas. La forma en la cual se organiza la circulación de los contenidos y los temas que aparecen en los buscadores son manipulados con fines económicos, políticos y geopolíticos.

La tercera cuestión, es que este sistema de circulación de la cultura tiene la particularidad de que registra, almacena, analiza y utiliza la información a partir de la inteligencia artificial. Resultado de esto, es que están cambiando radicalmente las nociones  acerca de libertad individual y de los alcances de la esfera privada y de la pública. La libertad individual como la conocimos está terminada y actualmente las maquinas recogen y sistematizan lo que hablamos, a dónde vamos, qué leemos, qué miramos en la pantalla, qué consumimos, qué pensamos. Con esta información, las corporaciones, los factores de poder y los gobiernos tienen un registro individualizado de quiénes somos, que religión, pensamiento e ideología tenemos.

Ningún régimen político en la historia humana tuvo semejante poder. La esfera privada ya no existe tal cual la conocimos y con la telefonía celular y con las aplicaciones se registra, se ordena y se utilizan nuestras conductas y pensamientos. 

Estamos iniciando una nueva etapa en el control político y emocional de masas nunca visto y con perspectivas poco promisorias. Las corporaciones hacen negocios. Los Estados hacen política y disputan con las otras naciones el control del planeta. Los factores de poder forman opinión pública y conducen a las masas utilizando recursos irracionales y emocionales.

La destrucción total del planeta

La evolución tecnológica en la industria bélica nos pone frente a potenciales nuevas y más catastróficas Hiroshima y Nagasaki. Los desarrollos de la producción robotizada e informatizada le dan una capacidad destructiva al hombre que nunca tuvo.

Los drones y los vehículos no tripulados, el perfeccionamiento misilistico y de armas de largo alcance, hacen cada día más mortífera la capacidad militar. La posibilidad de destruir un objetivo ya no tiene el límite de las distancias y todas las naciones son hoy un blanco militar alcanzable por un grupo de grandes Estados.

Con la tecnología robotizada la acción destructiva de la industria bélica es cada vez más impersonal, más distante e inhumana. 

Con la nueva dinámica de circulación de la información las noticias de los sucesos se difunden rápidamente. Si bien la imagen es manipulada por los gobiernos y por los distintos sectores en pugna, se amplió la posibilidad de conocer aspectos de las tenebrosas dimensiones devastadoras de la guerra. Esta terrible fuerza destructora se está utilizando en los conflictos bélicos actuales. El saldo siniestro son ciudades hechas polvo en minutos, poblaciones desplazadas e incluso masacradas.

La comunidad internacional parece anestesiada moralmente frente a lo que ocurre. Las instituciones del siglo XX no están demostrando capacidad para resolver las tensiones y disputas y menos aún para proteger, al menos, a la población civil. 

Dado el armamento y la tecnología para la muerte que disponen varias naciones en pugna, el aumento del espiral de los conflictos podría derivar en la destrucción total de la humanidad.

 

La destrucción de la casa en común

El otro tema crucial de nuestro tiempo, es que estamos recibiendo las consecuencias de siglos de destrucción del medioambiente.

El calentamiento global, la contaminación atmosférica y del agua, la depredación de especies y la desertificación, nos enfrentan a crisis y a desastres naturales con consecuencias sumamente negativas para la sociedad.

Las alertas que especialistas y hombres de ciencia venían haciendo hace tiempo, hoy adquieren realidad.

 

3- La aceptación definitiva de la sociedad de los descartados del capitalismo

Nuestro continente no consolidó un modelo productivo de desarrollo de largo plazo. Por el contrario, protagonizó ciclos cortos de crecimiento, que son seguidos de otros de estancamiento y de severas y dramáticas crisis.

A este inconveniente, se le suma la inmensa desigualdad en el reparto de la riqueza.

Como producto de ambas cuestiones, existe un gran número de personas y de familias descartadas laboral y socialmente. En buena parte de las naciones del continente el desempleo y la informalidad en el trabajo castigan a la mayoría de la población. Millones de familias padecen la pobreza, la indigencia y sus diversas carencias vinculadas.

A las desigualdades laborales y sociales se le suma la creciente desigualdad cultural. La educación pública primaria y secundaria hoy no iguala, sino que en muchos casos diferencia a los nenes y jóvenes. En nuestro país existen distintos sistemas educativos en función de la capacidad adquisitiva de las familias y la brecha se amplía año a año hace ya varias décadas.

Está en crisis la noción de educación pública liberal del siglo pasado, que se proponía construir una misma ciudadanía nacional en una población socialmente y étnicamente diferente de origen migratorio.  El servicio militar que en el siglo XX impulsó Ricchieri  también tenía vocación uniformadora y  patriótica en lo cultural. En ese marco, el Estado implementaba acciones sanitarias en los cuarteles y forjaba una conciencia federal del territorio entre los jóvenes.

En la sociedad del descarte actual, el mercado de trabajo no integra, sino que acentúa las desigualdades. La educación pública tampoco iguala y se construyen muros culturales entre clases, grupos y personas. En este punto, nuestro país se parece cada día más a otros de Hispanoamérica que tienen a sus jóvenes separados en sistemas educativos públicos y privados fuertemente diferenciadores.

El descarte social y la fractura cultural impiden la necesaria unidad de destino. El país deja de ser una nación y deriva en un mercado subdesarrollado y desigual.

A la crisis de la educación pública, se le suma la creciente fragmentación de las comunidades de base familiar y barrial. El resultado es el debilitamiento de principio de la solidaridad social que es necesario para mantener unidos a los habitantes.

El descarte social y cultural lleva décadas y de la pobreza cíclica involucionamos a la marginalidad estructural. La marginalidad instala la cultura del desprecio por la vida, acentúa la violencia interpersonal y el creciente y preocupante ingreso juvenil al crimen organizado. Los robos brutales en las grandes ciudades, los asesinatos motivados para sustraer un celular o un auto, nos muestran lo poco que valen la vida propia y la ajena para miles de jóvenes que no creen tener más posibilidad que la cárcel o que la muerte.

Al no existir una unidad de destino colectiva y un principio de solidaridad social, el estado de desigualdad es aceptado como una situación normal e inmodificable.

La crisis prolongada que padecemos originó un asfixiante y deprimente estado de ánimo, un creciente desencanto y nihilismo sobre el futuro. De manera similar al año 2001, las juventudes de clase media están migrando vía aeropuerto de Ezeiza. También se están alejando del país emocionalmente y es frecuente que tengan como perspectiva de vida salir de la Argentina. Ya no se trata solamente de ir a Europa a consagrase culturalmente y adquirir estatus para luego regresar a la Argentina como en el siglo XIX. Miles de jóvenes están totalmente descreídos del país y se imaginan construyendo un proyecto fuera de la patria.  

Frente al preocupante panorama, un sector importante de la dirigencia política se convirtió en administradora del subdesarrollo. La falta de un mito movilización y la mansedumbre de los dirigentes frente a la situación conllevan y acentúan el descreimiento sobre los partidos, sobre el gobierno y sobre el Estado.

 

4- El desafío de las  universidades

“Los muros se derrumban, las certezas se diluyen y los ideales chocan con la realidad. Quizás por eso, la esperanza no basta. A la esperanza en un mundo mejor hay que agregarle permanentemente voluntad de construirlo. Por eso, el compromiso que asumimos y con el cual nos comprometemos es construir una universidad al servicio de la Nación”. Ana Jaramillo

 

El complicado panorama no debe detener la necesaria e impostergable tarea de transformación de la sociedad.  Como bien dice Ana Jaramillo en el epígrafe, frente a las adversidades los intelectuales y académicos tenemos que comprometernos movilizando voluntad, esperanza y compromiso con la nación.

Debemos bregar por impedir la imposición de un universalismo cultural autoritario. En la Universidad de Lanús trabajamos por la defensa y la promoción de la cultura nacional y sudamericana que surge de nuestra historia como parte de una fusión y actualización permanente de las tradiciones occidentales, hispanoamericanas, precolombinas  y de las culturas migrantes que enriquecieron nuestro acervo identitario.

Debemos promover un orden mundial pluri-versal. Con este fin, es importante respetar el derecho al ser de las naciones y sus entidades étnicas y religiosas. En el sistema que proponemos pueden convivir las distintas formas de existencia. En el mundo pluriversal coexistirán la modernidad tecnológica, los sistemas valores tradicionales y distintas formas políticas e institucionales.  

Tal cual estableció la filósofa Amelia Podetti, el encuentro de occidente con América inició una nueva etapa en el desenvolvimiento de la universalización europea. Este cruce de culturas cimentó la posibilidad de construir la nueva civilización hispanoamericana de la que somos parte, con sus luces y con sus sombras. Vivimos en un continente de raíces cristianas mestizadas con las culturas precolombinas y con las diversas corrientes migratorias. Sobre esta matriz, conviven diversos regímenes políticos de izquierda y de centro, más o menos populares. Algunos son liberales y otros proteccionistas en lo económico. Todos estos sistemas tienen una amalgama cultural y pese a que difieren en tipos de regímenes políticos, comparten condiciones históricas e identitarias que pueden ser el basamento para la construcción de un continentalismo federalista, respetuoso del principio de autodeterminación nacional.

En Asia y en África hay sociedades y gobiernos organizados a partir de islam. Algunos están alineados en temas internacionales al polo occidental anglosajón como Arabia Saudita y otros enfrentados a él, como es el caso de Irán. Esas comunidades tienen derecho a fundarse en base a sus valores e instituciones, a ejercer sus formas de vida y su política internacional. En el mundo multipolar que proponemos, esas entidades culturales tienen que ser respetadas. Los gobiernos tienen la soberanía para forjar acuerdos con los Estados y ninguno de los otros sistemas puede imponerles por la fuerza un mandato cultural y geopolítico de vocación universal.  

Los universitarios debemos afirmar el conocimiento nacional y suramericano. Esta perspectiva supone nacionalizar y regionalizar las diversas culturas del mundo, para ponerlas al servicio de la solución de nuestros problemas.

El contexto de crisis internacional que estamos atravesando, además de un peligro, es una oportunidad. Los dos grandes momentos universitarios de refundación cultural de siglo XX, fueron la Reforma del año 1918 y el Congreso de Filosofía de 1949. El primero, se propuso construir una nueva cultura que superara la decadencia política y moral europea de la posguerra de 1914-18. Uno de sus adversarios fue el liberalismo anglosajón norteamericano cuyo mito movilizador positivista y materialista los reformistas consideraban agotado. En el año 1949 los académicos se plantearon forjar las bases de una nueva forma de ser y de vivir en el contexto de un primer mundo destruido material y moralmente por la guerra. La Comunidad Organizada sería el nuevo sistema de vida alternativo al liberalismo, al comunismo y a los otros autoritarismos europeos como el fascismo y el nazismo.

Finalmente y frente a la sociedad de los descartados actual, tenemos que postular la construcción de nuevas ciudadanías sociales que garanticen la dignidad humana. Se trata como postuló Antonio Cafiero, de forjar un “Estado de la Justicia, que no niega el Estado de Derecho, pero el Estado de Derecho es letra que a veces muere, en cambio el Estado de Justicia es como el espíritu que vivifica. Es un Estado de persuasión colectiva que supera lo formal para depositarse en la conciencia colectiva y el pensamiento de cada hombre. Es un Estado donde las banderas igualitarias tienen más vigencia que nunca”.

 

Bibliografía citada

Alberdi Juan Bautista (1920) Fragmento preliminar al estudio del derecho, La Facultad, Buenos Aires.

Buela Alberto (2020) Virtudes contra deberes,  TB ediciones, Buenos Aires.

Duguin Alexander (2023) Imperios como civilizaciones, en línea

https://www.geopolitika.ru/article/imperii-kak-civilizacii

Huntington Samuel P. (1997) El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial, Paidos, Buenos Aires.

Jaramillo Ana (2006) Intelectuales, académicos, un compromiso con la Nación, EDUNLA, Buenos Aires.

Spengler Oswald (2007) La decadencia de occidente, bosquejo de una morfología de la historia universal, Austral, Madrid.

Solíz Rada Andrés (2013) La luz en el túnel, las lídes ideológicas de la Izquierda Nacional boliviana, Publicaciones del Sur, CABA.

lunes, 20 de noviembre de 2023

La autocrítica es el primer paso para reorganizar al peronismo

 Aritz Recalde, 20 de noviembre de 2023 


Situación económica y social

Los electores le cobraron al oficialismo diez años de recesión económica y sus terribles consecuencias sociales. Hace tiempo que millones de compatriotas están sumergidos en la pobreza y eso influyó claramente en las urnas.

Para peor, en estos últimos dos años la alta inflación le complicó aún más la situación a los laburantes y a sus familias. En la Argentina actual se puede ser pobre teniendo título universitario y trabajo en blanco. El 50% de trabajadores informales la están pasando realmente muy mal.

A cuatro décadas de la apertura democrática, lamentablemente, tenemos que reconocer que no se come, ni se viste, ni se educa dignamente a la mitad del país.

Las urnas dieron cuenta de eso. Los argentinos patearon el tablero de lo “políticamente correcto”.

Problemas políticos

Desde la muerte de Néstor Kirchner el justicialismo no encuentra una brújula política para organizar el movimiento. Sufrimos derrotas nacionales en 2013, 2015, 2017, 2021 y 2023.

Recientemente, vimos caer derrotados a los gobernadores justicialistas de San Juan, San Luis, Chubut, Santa Cruz, Santa Fe, Chaco y Entre Ríos. Una catástrofe electoral sin precedentes.

En estos cuatro años el justicialismo nacional no existió y pese a que teníamos para organizarlo el Poder Ejecutivo y varios gobernadores, intendentes, sindicatos, pensadores y organizaciones libres.

En su lugar, solamente algunas parcialidades dirigenciales intentaron construir tropa propia para “pasar el invierno”. Lo hicieron desde el sectarismo de la política. También lo practicaron desde el Estado cuestión reprochable e injustificable. Mientras fracasaba el colectivo justicialista, algunos grupos se dedicaron a acumular poder de cara al 2027.

Institucional y políticamente el triunvirato de gobierno no funcionó y las disputas entre los sectores de CFK, de Alberto y de Massa derivaron en un mal gobierno de infructuosas internas.

Durante los últimos meses el presidente y la vicepresidenta se corrieron y acentuaron un clima de debilidad gubernamental y dieron una imagen de desgobierno desconocida para la tradición justicialista iniciada en 1983.

En este marco, no fue buena la gestión de varias dependencias públicas. Hicimos campaña defendiendo el Estado cuando lo gestionamos mal. La gente le cobró al oficialismo los problemas de la educación, de la salud y de la seguridad pública que arrastran décadas.

Parte de la clase media oficialista que defendió el sistema público en campaña, lo hizo dogmáticamente desde los valores y no con una vocación realista de cambio. Hace tiempo que los sectores medios mandan a sus hijos a la escuela privada y se atienden  con salud prepaga y obras sociales. Varios viven en barrios cerrados y dicen que la inseguridad es un invento de la derecha. Además de impugnar a Milei, hacía falta una propuesta realista para transformar los serios problemas que existen en el Estado.  

Aunque las propuestas puedan empeorar la situación, la oposición fue más clara en su discurso reconociendo los inconvenientes estructurales que existen en educación, salud y seguridad. Parte del electorado consideró al postulado del oficialismo como mero relato y no como un planteo realista de lo que había que hacer.

La política cultural

A los problemas económicos, sociales y políticos le sumamos la decisión de querer imponerle al país una identidad cultural progresista de clase media, bien típica de la Ciudad de Buenos Aires.

El pueblo federal no entendió, ni adhirió a ese mensaje. Por el contrario, lo consideró negativo, irritativo y distante a su realidad cotidiana y a su forma de vida familiar.

Perdimos la batalla semántica y de sentido. El progresismo sostuvo que la agenda de seguridad es de la derecha. Que el valor del sacrificio del trabajador es de la derecha. Que el esfuerzo de la clase media y su orgullo meritocratico son de la derecha. Que la gestión eficiente del Estado, que la honestidad y la transparencia son de la derecha. Se sostuvo que las religiones y los cultos son identidades de la derecha y que debíamos modernizar al país en una dicotomía de civilización y barbarie.

Se invirtió el principio justicialista cultural caracterizado por promover y respetar un gobierno que represente a las mayorías, respetando a las minorías.

Milei y Villarroel -y también Bullrich- levantaron muchos de esos valores que el peronismo abandonó y los pusieron en su plataforma. Ganaron la lucha por el sentido. Las urnas hablaron.

Intento tardío de rectificar el desastre

Políticamente, Sergio Massa le dio empuje a la campaña y recuperó aspectos de la doctrina descuidados durante los últimos años. El mensaje giró al centro socialcristiano y se referenció en el Papa en lo cultural. Se orientó hacia la izquierda en lo social promoviendo mejoras de la vida popular. Se centró en el desarrollo productivo, la ciencia y en el trabajo nacional. Destacó el esfuerzo de la clase media. Se alió al sindicalismo. Habló de seguridad. Promovió la consigna del multilateralismo en relaciones internacionales. Propugnó la unidad nacional.

Económicamente, fracasó y eso no ayudó.

Macri al cual algunos comunicadores caracterizaron como un político incapaz (y tantas otras cosas) marcó la cancha y tejió una estrategia ganadora. Liquidó políticamente a Larreta, se separó de la UCR y hoy cogobernará el país con la Libertad Avanza. El PRO le da a Milei racionalidad institucional y ya no es simplemente “el loquito suelto” como dijo el periodismo. Macri le otorga una agenda para las relaciones internacionales. Le aporta una estructura de dirigentes para gobernar y ayer hicieron su primer prueba y fiscalizaron en todo el país.

Los desafíos nacionales

Se dijo en campaña que Milei era un peligro para la democracia. En realidad, el peligro para la democracia es el 60% de pibes pobres, el desencanto con la política y el nihilismo de muchos argentinos hastiados, luego de 40 años de vivir en una patria que no encuentra un modelo de desarrollo sustentable.

Milei es la consecuencia, no la causa del drama argentino.

Al candidato de la Libertad Avanza lo enfrentaron varios periodistas de los medios concentrados del país y del extranjero. Hasta la SRA lo atacó y pese a todo, lo votaron pobres y ricos, viejos y jóvenes de todo el país. La única verdad es la realidad.

Paradójicamente, presentó un programa reaccionario (regresar un siglo atrás) con un discurso transgresor y contestatario que el peronismo perdió hace tiempo para tornarse un relato progresista políticamente correcto y aburrido.

Los argentinos de todas las fuerzas políticas nos enfrentamos un panorama difícil: la inflación del año 1988, la pobreza del año 2002 y el desencanto con la dirigencia del 2001. La desigualdad del Brasil, la informalidad laboral de Perú, la inflación de Venezuela y la violencia narco de México.

Esperemos estar a la altura de la historia.

Al justicialismo le llegó la hora de volver a la realidad. Se terminó el relato con la impugnación de las urnas. Guste o no guste. Culpar al pueblo es una forma de no asumir que una parte de la dirigencia se quedó con los honores y con los cargos y renunció a la lucha por un país mejor.  

A algunos les queda corto el mote de mariscales de la derrota. Son en realidad los mariscales del drama.

Necesitamos reorganizar el movimiento nacional.

Necesitamos un mito movilizador, mística y rebeldía.

Hay que reforzar las organizaciones, vendrán tiempos difíciles.

 

miércoles, 1 de noviembre de 2023

RICARDO IORIO EL POETA NACIONAL

Ricardo IORIO es, sin lugar a dudas, uno de los grandes forjadores y emblema del rock argentino.


 Es el edificador del METAL PESADO y de los pocos artistas capaces de escribir una POÉTICA PROFUNDA DE RAÍCES ARGENTINAS, de ORIENTACIÓN SOCIAL y de SENTIDO CONTESTATARIO.

 Todos sus grupos estuvieron atravesados por ese posicionamiento. V8 cantó “Recorriendo las calles solo hallé corrupción, gente apurada que quiere ganar sembrando solo dolor”… “la realidad, de una tierra hostil y fría me muestra su cruel verdad”.

HERMÉTICA nació en la antesala del menemismo y ninguna banda denunció tan profunda y claramente el tsunami nacional y social que se avecinaba. Las letras eran un desesperado relato de la cruel realidad política y cantaban “La ciudad duerme en un corte de luz, el vaciamiento se está efectuando, y entreverado en la confusión, se ahoga mi grito de desesperación”.

Su segundo disco, ÁCIDO ARGENTINO, condensó la crítica social (“En las calles de Liniers), la reivindicación de lo popular (Gil trabajador o Del Camionero), la búsqueda del ser americano (La revancha de América o Memoria de siglos) y el ideario contestatario rockero-anarco, similar al de Larralde (la letra “Robó un auto” describe a una pareja escapando del sistema). Fiel a su postura, cantó “No callaré, porque me sobra aguante y alzo mi voz, evitando el ablande del ladrón”.

El último disco de Hermética, VÍCTIMAS DEL VACIAMIENTO, es una obra que va de frente contra el sistema alertando a la juventud “El desvalije está latente, lo sabe hasta el presidente, en un avión se llevó el dineral, ¿a dónde? Nadie sabe, por supuesto”…. El disco tiene letras de sentido profundo, de reflexión existencial, con el tono apocalíptico propio de Ricardo y de una época terrible para el país. En “Otro día para ser”, actualizó Cambalache, y cantó “Sufrir, gozar, Odiar, amar, ser o no ser, culpable o inocente, malviviente o juez, o quien con sólo su firma decreta la ley”.

La policía del pensamiento de lo “políticamente correcto”, salió a cuestionar a IORIO acusándolo de –supuestamente- reivindicar todos los males de la política argentina.

Yo nunca estuve de cuerdo de aplicarle al músico la racionalidad partidaria. Más allá de eso, tengo en claro la condición nacional, anarco-libertaria y profundamente popular de RICARDO IORIO que no se juntó a comer públicamente con el dictador J. R. Videla como si lo hicieron Borges y Sábato…; que no reivindicó los asesinatos de 1955 como Borges o inicialmente Rodolfo Walsh…; tampoco reivindicó regímenes brutales y autoritarios como el soviético, siguiendo al primer Atahualpa Yupanqui…; no tuvo relación con Menem como Charly García y otros tantos músicos….

A los jóvenes solamente les quiero transmitir dos opiniones finales. La primera, disfruten de Borges, de Yupanqui, de García o de todos los artistas, escritores o músicos más allá de lo que en algún momento de su vida hicieron o de las opiniones inquisidoras de la policía de lo políticamente correcto. También quiero destacar y reivindicar a ese gigante que fue RICARDO IORIO, a ese poeta y músico, hombre y rockero políticamente incorrecto, decidor de verdades y nunca empleado de la pauta oficial o privada. Se trata, como cantó en ALMAFUERTE, de ser o no ser: “Vamos, che, ¿por qué dejar que tus sueños se desperdicien?, si no sos vos, triste será, si no sos vos, será muy triste”.

 

Aritz Recalde, 29 octubre de 2023

lunes, 16 de octubre de 2023

¡Adelante al Imperio!

 Alexander DUGUIN para GEOPOLITICA.RU 


El tema del Imperio inevitablemente pasará a primer plano. El término “Estado-Civilización”, introducido en la circulación científica por nuestro amigo el pensador chino Zhang Weiwei [1] , significa esencialmente “Imperio”.

En la última reunión del Club Valdai, y anteriormente en sus discursos de apertura, Putin llamó directamente a Rusia un “Estado de civilización”. En esencia, este es el anuncio de un rumbo hacia el Imperio. Simplemente no históricamente, sino  técnicamente.

El Imperio  es  una forma de organización política supranacional con un único centro de toma de decisiones estratégicas (Emperador) y una amplia variedad de entidades locales (desde comunidades hasta etnarquías y entidades políticas de pleno derecho), que unen el "Gran Espacio" y tienen una civilización pronunciada ( especificidad religiosa, cultural, ideológica).

Puedes unirte al Imperio de forma pacífica, pero también puedes unirte de forma no pacífica. Si se desarrolla la armonía con los limítrofes, estos pueden conservar una soberanía parcial y, en el caso del Imperio, no es tan importante si los estados fronterizos estrechamente asociados con el Imperio son independientes o forman parte de él. Definitivamente son parte del “Gran Espacio” y esto es lo más importante. Mientras se comporten correctamente, pueden considerarse estados nacionales. Si comienzan a rebelarse contra el Imperio y trabajan para otro Imperio, su destino no será envidiable. Esto se aplica no sólo a Ucrania y otros Estados postsoviéticos, sino también a Taiwán y muchos otros.

 

UN SOLO IMPERIO

Un mundo unipolar se concibe como  un único  Imperio (esencialmente Estados Unidos y sus satélites, unidos en la OTAN y otros bloques). El politólogo estadounidense contemporáneo Neil Ferguson, trabajando con subvenciones de la familia de banqueros Rothschild [2] , mostró cómo la idea imperial penetró gradualmente en el discurso político estadounidense moderno [3] . Si antes Estados Unidos se consideraba una República, y el Imperio, principalmente el británico [4] , era algo negativo, algo contra lo que lucharon los estadounidenses amantes de la libertad durante la Guerra de Independencia y después, poco a poco la idea de El Imperio Mundial comenzó a apoderarse de las elites estadounidenses, hasta que los neoconservadores pronunciaron en voz alta esta preciada palabra. Estados Unidos se ha declarado efectivamente un "Imperio" que gobierna a la humanidad. Las élites globalistas liberales de todo el mundo estuvieron de acuerdo con ellos.

Pero esto provocó el rechazo de otra parte de la élite. Esta otra parte gradualmente se volvió tan influyente que creció hasta el punto de rechazar rotundamente la hegemonía estadounidense y declararse “Imperios”, es decir, “Estados de civilización”. Esto es multipolaridad.

Una visión crítica del Imperio de Occidente se puede encontrar en los autores de izquierda Negri y Hardt [5]  , en el célebre sociólogo Emmanuel Todd [6]  o en la profunda y poco susceptible clasificación política convencional de Alain Soral [7] .

 

7 IMPERIOS: UN PROYECTO MULTIPOLAR

Un mundo multipolar es la coexistencia de varios imperios, completamente soberanos principalmente en relación con los Estados Unidos, a pesar de sus pretensiones de unicidad y universalidad, pero también entre sí.

Hoy en día, poco a poco van apareciendo en el mundo los rasgos de una heptarquía multipolar, es decir, está surgiendo un modelo de 7 imperios.

1. Imperio Occidental (EE.UU. + UE + vasallos y vasallos).

2. Imperio Euroasiático (Rusia + espacio postsoviético, por cualquier imaginación). Esta es nuestra reconstrucción del Estado-Civilización, de la que Putin habló en Valdai.

3. Imperio chino (China continental + Taiwán y una serie de estados que se acercan a China desde la órbita de “Una ruta, un cinturón”).

4. Imperio indio (Bharat + Nepal + Bangladesh + entidades políticas del sudeste asiático gravitando hacia la India).

5. Imperio Islámico (un bloque potencial de estados islámicos, cuyos polos más grandes son Arabia Saudita + países árabes sunitas, Irán chiíta, Pakistán, Turquía, Indonesia, los países del Magreb y todos los demás).

6. Imperio latinoamericano (basado en la unión de Brasil y Argentina con los países vecinos, hasta los estados del Caribe y México).

7. Imperio africano (Imperio de la meseta de Manden alrededor de Mali + ecumene bantú central y meridional + Etiopía y el mundo cusita).

 

El Primer Imperio, que todavía dice ser único, se formó después del colapso de la URSS y, aunque está agonizando, todavía se esfuerza por mantener su hegemonía. Pero a pesar de todas las crisis, sigue siendo bastante fuerte, más fuerte que cualquier otro, pero tomado por separado. Pero ya es inferior a la alianza de otros imperios no occidentales en una serie de indicadores clave (económicos, demográficos, de recursos e incluso ideológicos). 

Los siguientes tres imperios, que por cierto tienen una historia muy larga, centenaria e incluso milenaria, el ruso, el chino y el indio, se encuentran en la etapa de formación activa. De hecho, ya representan polos soberanos independientes y fortalecerán y ampliarán su influencia y se desarrollarán.

El Imperio Islámico, cuyo centro era lógico hacer Bagdad (entonces sería una especie de nuevo califato abasí), está unido por una religión poderosa y una ideología basada en ella, pero está políticamente fragmentado.

Los imperios africano y latinoamericano son todavía proyectos, pero se están dando una serie de pasos concretos al respecto.

Los seis imperios, excepto el occidental, es decir, las civilizaciones estatales actuales o potenciales, están hoy unidos en la estructura BRICS ampliada después de Johannesburgo. El año que viene Rusia presidirá los BRICS, ahora es el momento de promover la multipolaridad y fortalecerla tanto como sea posible ideológica, económica, energética, financiera, político-militar y estratégica. Para que haya multipolaridad, todos juntos deben aplastar la pretensión de unicidad del Imperio Occidental. No el Imperio en sí, sino su reclamo. Los pueblos del mundo están llamados a romper el orgullo globalista occidental. En realidad, esto es lo que Rusia está haciendo hoy en Ucrania.

El Nuevo Orden Mundial es el primer conflicto candente entre unipolaridad y multipolaridad.

 

TRES POLOS PURAMENTE POTENCIALES

Para ser justos, teóricamente podemos suponer tres “Grandes Espacios” más. Si Occidente se divide en Estados Unidos y Europa, entonces la UE, por supuesto, después de haber derrocado previamente a las elites globalistas atlantistas y llevado al poder a continentalistas del tipo de Gaulliano, podría convertirse en un polo separado. Pero esto aún no está en la agenda.

Es igualmente especulativo imaginar una civilización budista bajo el liderazgo de Japón. Pero Japón depende completamente de Occidente y no sigue una política independiente.

Y un valor completamente ilusorio es el "Gran Espacio" de Oceanía, que gradualmente se está convirtiendo en una zona de confrontación militar-estratégica entre el Imperio chino y el Imperio americano. Pero podría haber sido diferente. Pero difícilmente se puede esperar que los valientes melanesios, papúes, aborígenes australianos y belicosos maoríes sean capaces de levantar un levantamiento anticolonial contra los anglosajones. A menos, por supuesto, que reciban ayuda con esto. Ayudaron a África y todo salió bien. Aquí todo es más complicado, pero vale la pena intentarlo, en otros polos.

 

 BUENO, ¡HOLA MI IMPERIO!

Si los imperios están regresando, entonces es hora de comprender sus raíces históricas, comprender sus orígenes y la ideología correspondiente. Este es un tema muy fascinante que le ayudará a comprender mucho sobre quiénes somos nosotros, los rusos. Y nosotros somos el pueblo del Imperio. Fuimos, somos y seremos, sin importar cómo nos llamemos y sin importar lo que pensemos de nosotros mismos. Llega el momento en que nos damos cuenta de esto nuevamente. Al final, la URSS era una especie de “Imperio” en el sentido técnico, como hemos subrayado. Y ciertamente la “Civilización-Estado”. Sólo tenemos que darnos cuenta de que este es nuestro destino.

Para conocer en profundidad este tema, los tres volúmenes "Imperio" [8] de Konstantin Malofeev  y mi obra filosófica general "El ser y el imperio" [9] serán de gran utilidad . Bueno, entonces, siguiendo una bibliografía detallada y completa, todos pueden avanzar en esta dirección, eligiendo libremente rutas: a través de Occidente y Oriente, a través del pasado y el futuro.

 

[1]  Zhang Weiwei .  La ola china: surgimiento de un estado civilizacional. Beijing: Corporación Editorial World Century, 2012.

[2]  Ferguson N.  Casa de Rothschild. Profetas del dinero. 1798-1848. Moscú: Tsentrpoligraf, 2019.

[3]  Ferguson N.  Colossus: El ascenso y la caída del Imperio americano. Nueva York: Penguin Press, 2004.

[4]  Ferguson N.  Imperio: lo que el mundo moderno le debe a Gran Bretaña M.: Astrel, Corpus, 2013.

[5  ] Hardt  M. ,  Negri  A.  Imperio. M.: Praxis, 2004.

[6]  Todd E.  Après l'empire - Ensayo sobre la descomposición del sistema americano es un ensayo. P.: Gallimard, 2002.

[7]  Soral A.   Entendiendo el Imperio. Mañana: ¿gobernancia global o levantamiento de las naciones? M.: Proyecto académico, 2017.

[8]  Malofeev K.V.  Imperio. En 3 volúmenes M.: AST, 2020-2021.

[9]  Dugin A.G.  Génesis e Imperio. Moscú: AST, 2022. 

 

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