viernes, 10 de agosto de 2012

El siglo XXI desde la actualidad de Juan Perón

por Miguel Ángel Barrios

El 1 de Julio se cumplió un aniversario más del fallecimiento del tres veces Presidente de los argentinos, el General Juan Perón. Ir un poco más allá de Perón, desde Perón, significa reencontrarnos con un político intelectual clásico, contemporáneo, de una gran actualidad, que nos brinda respuestas a los desafios del Siglo XXI.
Partimos de la premisa estratégica, que más que nuestros bicentenarios, nos encontramos en la Segunda Independencia, y en el mismo dilema que la primera independencia, sólo seremos soberanos, si actuamos en unidad, bajo el Mercosur, la Unasur y la Celac. El siglo XXI se inició con novedades geopoliticas. Repasemos de manera esquemática, porque nos resulta útil para establecer un horizonte estratégico :

- El epicentro geoeconómico del sistema mundo serán el oceáno Pacífico e Indico, lo que trae aparejado el rol de segundo orden del Atlántico, eje predominante desde el siglo XV hasta gran parte del siglo XX.

- Nos hallamos en un estado de transición apolar, a partir del fracaso del intento de imponer un sistema unipolar por el proyecto neoconservador de Estados Unidos y la emergencia de un sistema multipolar

- La emergencia de los Estados continentales industriales como únicos actores reguladores y autonómos del sistema-mundo implica el colapso definitivo del Estado-nación industrial clásico. Estados Unidos, China, Rusia e India, son demostración elocuente. La Unión Europea resulta un interrogante y América del Sur, una posibilidad.

- La posibilidad de una América del Sur unida para un Estado continental exije estar atentos y especialmente ante el jaqueo de múltiples acciones diplomáticas disfrazadas de "centros de asistencia humanitaria", de bases militares en pos de combatir al "terrorismo" y del reciente golpe parlamentario, que puso en punto de inflexión al corazón geopolitico de la Unasur, nuestra hermana República del Paraguay. La Segunda Independencia nos obliga a estar muy atentos ya que se acercan arenas movedizas.

- La relación entre Estados Unidos y China es un elemento esencial del orden internacional y la perspectiva de paz y orden global bien podría depender de ella. "Ambas son menos naciones en el sentido europeo que expresiones continentales de una identidad cultural. Tal afirmación es la máxima forma de realismo", afirma Henry Kissinger -2010- , uno de los estrategas del Imperio más importantes del siglo XX.
- La crisis del capitalismo financiero mundial que parte del centro de poder global, en el fondo refleja la necesidad de reformular un nuevo orden económico ante la inviabilidad del dólar como moneda de reserva mundial y el fracaso de la "autoregulación" de los mercados.

- El actual funcionamiento del sistema capitalista mundial presenta cuatro problemáticas simultáneas: la social -mediante la destrucción de puestos de trabajo-, la alimentaria, la financiera y la energética de los recursos naturales.

- La explosión demográfica posee una tendencia demográfica creciente de mil millones de habitantes en la segunda mitad del siglo XIX, dos mil millones de habitantes en la década de 1.930, tres mil millones en 1959, cuatro mil millones en 1974, cinco mil millones en 1987, seis mil millones en 1988 y siete mil millones de habitantes en 2011. Sus caracteristicas son, para Europa, el envejecimiento de su población y el consecuente impacto en los sistemas sociales; mientras en América Latina y Asia existen altas dotaciones juveniles. En cuánto a Africa, su tasa de mortalidad es dramáticamente alta.

- Se asiste a la necesidad de democratizar el régimen internacional nacido del "orden" bipolar.

- Se produce la desoccidentalización de la politica mundial ante la emergencia de los Estados continentales industriales, que busca generar un mecanismo de equilibrio de poderes de variante bipolar.

- El sistema mundo no puede funcionar sin un contenido humano. El realismo puro de la realpolitikit engendrerará una geopolítica del caos. La asimetría social es un verdadero escándalo social. El Derecho Internacional Humanitario corre el riesgo de transformarse en irrisorio ante los episodios de Libia, y ahora hay que observar con mucha atención el conflicto en Siria.

- El movimiento de los "indignados" iniciado en Madrid y que ha llegado a Nueva York, como reacción social ante la prepotencia del sistema financiero, expresa una crisis estructural con epicentro en Estados Unidos y Europa.

- Son internas y externas las causas que han provocado modificaciones geopoliticas en el mundo árabe -Africa y Medio Oriente- , pero en el fondo subyace la lógica de la guerra de los recursos

- Al contrario de lo que se afirma simplificadamente en cuanto a su irrelevancia estratégica, América del Sur, surge como un continente con potencialidades energéticas, acuíferas, en recursos naturales, alimentarios y en biodiversidad.

- La Unasur posee renta geopolítica y geoestratégica. En consecuencia, el Consejo Suramericano de Defensa se encuentra en la urgencia de crear una doctrina de defensa común de la Patria Grande.

De este análisis, priorizamos en este esquema, tres orientaciones estratégicas nucleares del continentalismo suramericano

- El continentalismo de Perón pasa por la alianza suramericana. Y eso, hoy se llama Mercosur y Unasur. Las Islas Malvinas, Sandwich y Georgias del Sur se constituyeron en la bandera del continentalismo suramericano con la consecuente proyección Antártica. Y la Celac, en la culminación desde América del Sur de la Integración latinoamericana.

- Su excepcitiscismo en el mercado interno, sino en un mercado de integración productiva en América del Sur. Eso hoy se llama desarrollar infraestructura que nos conduzca a la integración fisica suramericana, en la ejecución perentoria del Banco del Sur y en la fortificación del Consejo de Economia y Finanzas del Unasur.

- En la crisis de los regimenes politicos, únicamente la democracia se plasma en la comunidad organizada mediante la democracia social. Es el gran aporte del Peronismo, via la democracia social en la crisis terminal del liberalismo, comunismo y socialiberalismo.

- Establecer una economía basada en la perspectiva industrial con una matriz en el desarrollo sustentable de nuestros pueblos y no en falsos istmos, como el ecologismo a ultranza, que en el fondo lleva a la desindustrialización de nuestros pueblos. El fracaso del la Cumbre de Río 20 recientemente, le otorga una claridad meridiana al temprano pensamiento de Perón de una economía ecológica basada en el desarrollo humano.

- Su idea -praxis de concibir la profundización de la democracia a través de la organización libre del pueblo -y no sólo del gobierno, los partidos y el Estado- que le otorga a la Comunidad un sentido de representación y participación social, le dan a Perón la hondura, de ser el politico que proyectó la democracia social en un más allá de la partidocracia, en un momento que las partidocracias hacen agua ante el capitalismo financiero mundial. Basta observar la caricatura de la democracia griega actual en la cuna de la democracia clásica.

- En la era de los pueblos continente el imperativo del 2000 "unidos o dominados" no constituye un simple slogan sino la clave única para que América Latina desde América del Sur cumpla su destino de grandeza histórica.



martes, 31 de julio de 2012

Hacia los 400 años de la Universidad Nacional de Córdoba: el caso de la Ciudad Universitaria Estudiantil Presidente Perón

por Gonzalo Pedano

La histórica fecha que se avecina para la comunidad universitaria cordobesa constituye un acontecimiento central para ahondar en una memoria de nuestra Universidad construida desde la óptica del Pensamiento Nacional. Esto es, para avanzar en un proceso activo de elaboración de sentidos y representaciones sobre el pasado de la Universidad en su relación con las luchas populares de nuestro país y de América Latina. Memorizar en este sentido implica situar a la Universidad de Córdoba en el marco de esa dicotomía estructural y estructurante de imperialismo – nación, analizando a partir de determinados hechos –siempre construidos- la forma en que nuestra Universidad estuvo atravesada –como tantas otras instituciones- por los procesos de liberación y dependencia que afectan a nuestro país y a América Latina. Y en este marco, determinar también cuáles son las tradiciones intelectuales que en esta Casa de estudios expresaron los intereses populares y cuáles, en el caso contrario, se encargaron de silenciarlos, omitirlos o, simplemente, ocultarlos. Y en este último punto, en el de aquellos hechos silenciados, omitidos y obviados, pretendemos detenernos.

Acudimos, para ayudarnos un poco, a Hernández Arregui: “Los postulados de la Reforma del 18, extensión universitaria, agremiación estudiantil, becas, residencias estudiantiles, cooperativas, comedores y asistencia médica gratuita, universidad abierta al pueblo, equivalencia de títulos para los estudiantes latinoamericanos, etc., fueron conquistas de la época de Perón. Estas conquistas fueron efectivamente logradas durante el gobierno de Perón. Una espesa red de mentiras sistematizadas ha ocultado este hecho. La Universidad de la época de Perón no fue perfecta. Tuvo grandes fallas. Pero fue nacional”. La afirmación de Arregui no es ociosa y nuestra cita, tampoco casual. El 21 de julio de 1952, el gobierno de la Provincia de Córdoba donó a la fundación Eva Perón, 70 hectáreas donde debía comenzar a edificarse la “Ciudad Universitaria Estudiantil”, lo que fue efectivamente realizado. La Ciudad Universitaria, hoy epicentro histórico-social-cultural-científico y político de nuestra Universidad, es una creación del peronismo. Su proyecto original fue elaborado en 1948 y llevaba por título: “Ciudad Universitaria Estudiantil Presidente Perón”. Cierta tradición de fuerte anclaje en nuestros claustros mediterráneos se ha empecinado en obviar el hecho antes mencionado.
“Producida la Revolución Libertadora en 1955, y bajo los lineamientos del gobierno de facto, se desarticula el proyecto de la “Ciudad Universitaria Estudiantil”, ideado por los peronistas. El rector interventor Jorge Nuñez, en una carta dirigida al ‘presidente provisional de la Nación’ Pedro Aramburu, solicita la transferencia a la UNC de los terrenos y obras ya construidas. Finalmente, el 3 de septiembre de 1957, la Universidad recibe los ocho pabellones edificados: Perú, Chile España, México, Francia, Profesores, Administración y Esparcimiento. En el acto de entrega de estos edificios, el rector Nuñez dijo: ‘Debemos acercarnos al concepto de las universidades norteamericanas y europeas. Así podrá llegarse a obtener una educación integral que permita el desarrollo de las aptitudes intelectuales, morales y psicológicas del individuo, lo que sólo puede lograrse íntegramente –según la palabra autorizada de Houssay- en las ciudades universitarias, ampliamente experimentadas en las ciudades más avanzadas’ ”. Las palabras del Rector señalan el paso de una Ciudad Universitaria ideada con sentido nacional, a un modelo universitario que pretende amoldarse a los de Europa o Norteamérica. A esto precisamente hacía referencia Arturo Jauretche, cuando hablaba del aparato de colonización pedagógica, la colonización de la subjetividad que le es distintiva y la denigración de lo propio entendido como más “retrasado” en comparación con las ciudades más “avanzadas”. Sin embargo, esto no es todo, el Rector Interventor designado por la “Libertadora”, continúa su prédica antiperonista: “Esto que con tanto entusiasmo recibimos, no es en realidad todavía una Ciudad Universitaria. Con fines que advertían un plan de propaganda interna y externa, se dirigió la obra de quien ejercía el poder, a proveer de comodidades materiales a los que quisieran rendir conciencias a sus designios”. Los ardides del “tirano prófugo” no tenían límites, había mandado construir ocho pabellones totalmente nuevos, basamentos fundamentales de una Ciudad Universitaria, sólo para pervertir conciencias juveniles. Con el mismo razonamiento, habría creado la Universidad Obrera –hoy Universidad Tecnológica Nacional- sólo para domesticar la conciencia proletaria. Es claro, para nosotros, que a través de ese Rector hablaba la línea Mayo – Caseros que retornaba a la conducción de la Universidad para detener el aluvión zoológico, que no sólo había creado Ciudades Universitarias, sino que había declarado la gratuidad de la Enseñanza Universitaria un 22 de noviembre de 1949 y había puesto en funcionamiento Universidades en cuya dirección participaban los trabajadores.
Volvemos al presente, ya por cumplir los 400 años. Nos adentramos en la página institucional de la UNC, y encontramos que la misma sostiene lo siguiente en relación a lo sucedido para con la Universidad en los dos primeros gobiernos peronistas: “1946 - 1952 - En mayo de 1946 son intervenidas todas las universidades nacionales, y quedan cesantes más de dos mil profesores. Se sanciona la ley reaccionaria 13.031, que limita la participación estudiantil; se llevan a cabo políticas tendientes al crecimiento de la matrícula y la eliminación de aranceles a universitarios oficialistas, y la persecución ideológica a los estudiantes opositores. En 1951 la FUA declara la huelga general, a raíz de las torturas padecidas por el estudiante Bravo de Química. Durante 1952, la policía clausura los Centros de Estudiantes. El rector es designado por el Poder Ejecutivo Nacional”. La potencia del resumen se destaca por la falsedad de algunos de sus datos y la omisión de otros. Sobre la creación de la actual Ciudad Universitaria nada se menciona. Seguramente habrán tomado el párrafo de algún manual liberal de esos que abundan, porque de alguna de las obras de Hernández Arregui seguro que no. Vuelvo a retomar aquí la iniciativa de avanzar en una memoria de nuestra Universidad que no repose en la descalificación agraviante y en la omisión deliberada, sino que estructure su mirada hacia el pasado institucional a partir de los modelos de universidad triunfantes o hegemónicos según la correlación de fuerzas que se dio en diferentes momentos históricos, entre las fuerzas del imperio y las fuerzas de la nación.



La Revolución de Mayo y el neocolonialismo

por Aritz Recalde

Durante el año 1810 recorrió la extensa América del sur, un fuerte reclamo por el derecho a la afirmación política de los pueblos. En dicho proceso revolucionario, coexistieron diversas corrientes políticas e ideológicas que se van a enfrentar a lo largo del tiempo. Una de las manifestaciones del enfrentamiento entre los proyectos revolucionarios, tuvo que ver con la interpretación misma de los procesos políticos.

En este marco, la interpretación historiográfica de las jornadas de mayo no fue neutral y objetiva. Una de las manifestaciones de la parcialidad en la interpretación historiográfica, la realizó la llamada historia oficial. Dicha corriente intelectual, tiene entre sus plumas a Bartolomé Mitre, que estableció que la revolución de mayo se produjo con un sentido anti español, separatista y favorable al libre comercio. Relativizando ésta lectura de la revolución, el revisionismo histórico argumentó que el libre comercio se sancionó anteriormente a la revolución (1809) y que durante las jornadas de mayo se produjeron manifestaciones públicas y documentadas de apoyo al monarca Fernando VII. En ésta misma línea, el revisionismo demostró que buena parte del partido criollo, promovió la revolución democrática con el objetivo de modificar la arquitectura de poder monárquica que cercenaba la participación política de los criollos. No existía en ellos, el sentimiento anti español y el racismo contra nuestra condición hispánica mencionado por Mitre. Por el contrario, había en el primer gobierno patrio y en los ejércitos de liberación, representantes españoles (Chilavert). Asimismo y en sentido inverso, en el frente monárquico contrario al gobierno cabildante, se ubicaban individuos nacidos en América (Goyeneche). La revolución separatista fue declarada recién en el año 1816 y se produjo debido a la restauración monárquica de Fernando VII y a su negativa a reconocer derechos políticos a los territorios americanos.

Tal cual adelantamos, la operación historiográfica de Mitre no fue objetiva y por el contrario, Bartolomé desvirtuó la historia para justificar que la ruptura con España derivara en un neocolonialismo con Inglaterra. Mitre hizo escuela en su apología británica y tal es así y por tomar un ejemplo, que contrariando el sentimiento independentista y revolucionario de mayo de 1810, el 10 de febrero de 1933 el vicepresidente argentino Julio Argentino Roca (H) sostuvo que la Republica Argentina “por su interdependencia reciproca es, desde el punto de vista económico, parte integrante del imperio británico”. Tomando distancia al proyecto neocolonial mitrista, en el año 1846 San Martín le escribió a Rosas rechazando la agresión inglesa en el país y sostuvo que “A su recibo ya sabía la acción de Obligado (…) A un tal proceder, no nos queda otro partido que el de no mirar el porvenir y cumplir con el deber de hombres libres, sea cual fuere la suerte que nos depare el destino; que por mi íntima convicción, no sería un momento dudosa en nuestro favor, si todos los argentinos se persuadiesen del deshonor que recaerá en esta contienda, que en mi opinión es de tanta trascendencia como la de nuestra emancipación de España”. Contra la opinión de San Martín, luego de la batalla de Caseros que derrocó a Rosas, nuestra política exterior se articuló de manera subordinada a los agresores ingleses de 1806 y 1845 y que ocupaban Malvinas desde 1833. El vaticinio neocolonial de Mitre se cumplía para desgracia del país y del continente.

El neocolonialismo de los sectores liberales que sostenían que la revolución de mayo se realizó para acercar el país a Inglaterra o Francia, tuvo otras importantes consecuencias. El proceso de mayo de 1810 se produjo en el contexto de las invasiones napoleónicas en España. Gran parte del pueblo ocupado y referentes como José de San Martín, habían enfrentado al agresor francés. En esta batalla, se movilizaron desde el año 1808 los liberales españoles promotores de las juntas populares y de la acción antiimperialista. Pocos años después de las guerras desatadas contra Francia, Bernardino Rivadavia era nombrado Secretario del Primer Triunvirato. Rivadavia y paradójicamente, fue denominado por nuestra historia oficial - con marcada admiración-, como “afrancesado”. Continuando los ideales de Bernardino en el año 1838, frente a la agresión Europea contra la Argentina el también afrancesado Esteban Echeverría, se puso a favor del ocupante, ya que en su opinión “el género humano es una sola familia y que nadie es extranjero en la patria universal (…) Hay alianza virtual entre todos los pueblos cristianos tratándose de propagar y defender los principios civilizadores que los emigrados argentinos debían considerarse, por lo mismo, aliados naturales de Francia o de cualquier otro pueblo (…) por parte de la Francia estaba el derecho y la justicia; tuvieron el coraje de alzar solos la voz para abogar por la Francia y contra Rosas”.

Por otro lado y tomado distancia de la perspectiva liberal dependiente, estaban los dirigentes de la revolución de mayo como Cornelio Saavedra, Mariano Moreno o posteriormente, los patriotas de la estirpe de José de San Marín. Estos sectores promovían la revolución democrática anti absolutista y la independencia frente a todo tipo de colonialismo sin bandería alguna. El pueblo de las orillas se había hecho milicia en las invasiones inglesas de 1806 y en 1810 se dirigió a los cuarteles y a los regimientos de Patricios al mando del teniente coronel Cornelio Saavedra. En las jornadas de mayo, también se movilizaron la pequeña burguesía y los intelectuales como Moreno, Castelli o Belgrano. Entre ambos sectores, existieron fuertes y acalorados debates. Para Saavedra, Moreno postulaba metodologías extremas inaplicables en el contexto de la época. Para algunos morenistas, Saavedra era un moderado y un retardatario. Ahora y pese a sus diferencias, ambos acompañaban el proceso de revolución democrática anti absolutista iniciada con la Junta de Mayo y negaron cualquier posibilidad de que nuestro país sea dominado por Inglaterra, por Francia o por cualquier otra potencia extranjera.
Tal cual comentamos, distantes de la actitud revolucionaria de Moreno o de Saavedra, estarían los liberales porteños como Rivadavia o Mitre. El sector liberal abogó por la soberanía política, para poner al país bajo la tutela económica y cultural extranjera. Actualmente, la segunda independencia nacional que es la de nuestro desarrollo económico, cultural y social, sigue vigente. En este marco, la emancipación definitiva del país y el continente, va a ir sepultando al neocolonialismo y a sus historiadores. Seremos argentinos y latinoamericanos o no seremos nada.







La recuperación de YPF y el Plan Revolucionario de Operaciones de Mariano Moreno

por Dionela Guidi

“Toda industrialización es un intento consciente del país que la ejecuta para alcanzar la plena soberanía” J. J. Hernández Arregui. Imperialismo y cultura

“La historiografía liberal tanto como la nacionalista de derecha (a Mariano Moreno) lo han deformado. Y hay que restituirlo a la causa nacional”. Carta de J. J. Hernández Arregui a Norberto Galasso.

La decisión del Gobierno Nacional de expropiar el 51% de las acciones de YPF, hasta ese entonces en manos de REPSOL, reviste el carácter de estratégico no solo porque recupera para todos los argentinos el control de recursos fundamentales, sino porque además permite profundizar el rumbo hacia un Estado interventor, presente y dotado de capacidad de planificar y desarrollar políticas a largo plazo, muy diferente al Estado “mínimo”, reducido a sangre y fuego en décadas anteriores, en donde finalmente se impuso la larga noche neoliberal, etapa que, entendemos, se abre en 1976 y estalla en las calles, allá por el año 2001 con intensas movilizaciones populares, fuertemente reprimidas por el gobierno de Fernando De la Rúa. Desde entonces, nuevos paradigmas se hicieron necesarios para hacer frente a esta crisis sistémica, política, económica y social.

Pero, estas medidas, entre las que se destacan la recuperación de YPF, de los fondos de las jubilaciones, de desendeudamiento con los organismos multilaterales de crédito, por mencionar algunas, se entroncan con el pensamiento y también con las disputas que se dieron en los orígenes de la Patria, producida la revolución de mayo.

El Plan Revolucionario de Operaciones, redactado por Mariano Moreno (con la colaboración de Manuel Belgrano), obra que suscitó grandes polémicas, que muchos autores consideraron apócrifa, y que Mitre en un “descuido”, “perdió” cuando le fue entregada por Eduardo Madero, manifiesta el programa del ala jacobina de la Revolución. Esta generación, influenciada por Rousseau, por el ideario de la Revolución Francesa, por los Derechos de Hombre y del Ciudadano no encontró en estas tierras el correlato de una burguesía nacional que propulsara el desarrollo económico, consolidara el mercado interno y generara las condiciones para acceder a nuevas formas de producción (Galasso, 2004). Por el contrario, a la poderosa burguesía comercial porteña poco le importaba y poco le importará la conformación de una Nación, más bien, como expresión de un proyecto antagónico a la línea morenista, solo se interesará por realizar buenos negocios con Gran Bretaña y acapara para sí las ganancias de su posición de privilegio con respecto al puerto, y a la Aduana de Buenos Aires.

Es, entonces, el Estado quién debe llevar a cabo este desarrollo, esta unificación y este cambio de sistema. Dice el Plan: “Deben todos los cabildos hacer presentes la energía del nuevo gobierno, el que se esmera por fomentar las artes, la agricultura e industria (…) se trata del fomento de las minerías de oro y plata, cuyos resultados serán pruebas fidedignas (Moreno; 1961:290) Se verá que con una cantidad de doscientos o trescientos millones de pesos, puestos en el centro del Estado para la formulación de las artes, agricultura, navegación, etc., producirá en pocos años un continente laborioso, instruido y virtuoso, sin necesidad de buscar exteriormente nada de lo que se necesite para la conservación de sus habitantes” (Moreno;1961:297).

Más adelante, promueve el impedimento de la concentración en pocas manos de la riqueza en pos de su distribución a fin de que el goce de la misma sea colectivo: “las fortunas agigantadas en pocos individuos, a proporción de lo grande de un estado, no solo son perniciosas, sino que sirven de ruina a la sociedad civil(…) en nada remedian las grandes necesidades de los infinitos miembros de la sociedad, demostrándose como una reunión de aguas estancadas(…) pero si corriendo rápidamente su curso bañasen todas las partes de una a otra, no habría un individuo que no las disfrutase (Moreno;1961:297)

Este Plan Nacional que promulga un Estado interventor, proteccionista, monopolizador de los recursos naturales, promotor de la unidad continental para fortalecer la liberación de las antiguas colonias españolas (por ejemplo, sumando a la a las fuerzas artiguistas de la Banda Oriental, colaborando con los revolucionarios chilenos contra las tropas realistas. liberando el Paraguay del mando absolutista) es el que florece y entra en diálogo de una u otra forma cada vez que se plantea una solución popular y soberana para la Nación que aún estamos construyendo.

Afloró en el gobierno de San Martín en Cuyo, cuando se creó el ejército de los Andes y se emprendió desde allí la liberación de Chile y Perú. Afloró en la Ley de Aduanas de Rosas y en su tozuda defensa del territorio frente a la Intervención anglo-francesa, con las Montoneras Federales y su alianza con el Paraguay de los López y los blancos orientales, en la defensa de las barreras proteccionistas de Carlos Pellegrini, Rafael Hernández, etc., la denuncia del papel del imperialismo inglés a través de los ferrocarriles de Civit y Magnasco, en el programa yrigoyenista, en la prédica de FORJA, y en los gobiernos del Gral. Perón. Como contrapunto, el programa de la burguesía comercial portuaria, con Rivadavia y Mitre como principales exponentes, europeísta, de espaldas a la América del Sur, dependiente de los Imperios, apéndice de la economía de las metrópolis, sigue siendo el plan deformante que proponen las viejas élites, con su ejército de intelectuales, escribas y mercenarios de toda laya. Hoy, el Plan de Operaciones de los jóvenes revolucionarios de Mayo, vuelve a iluminar la senda de un pueblo argentino y latinoamericano que parece decido a romper las cadenas de la dependencia política, económica y cultural para emprender el camino hacia su definitiva emancipación.



YPF Nacional y Popular

por Emanuel Bonforti

En el contexto de la medida soberana de expropiación de la mayoría accionaria de YPF y de la declaración de interés público del autoabastecimiento, la explotación, industrialización, transporte y comercialización de hidrocarburos, es decir, una vuelta de página a un período de casi veinte años de desregulación en materia petrolera, donde fueron las reglas del mercado quienes imponían el ritmo de producción, surge una nueva iconografía en los medios de comunicación y en las redes sociales, que pone en sintonía a través de las siglas YPF, tres rostros presidenciales cuyos apellidos representan cada una de las letras de la empresa de manera cronológica y significaron, en términos políticos, un hito nacional a través de sus decisiones que los diferenciaron de sus antecesores y los enfrentaron a las estructuras de poder económico local que conviven en sintonía fraternal con los imperios de turno, apoyados en un sistema cultural que refuerza los valores del dominador.
Si bien la creación de YPF data de 1922, ya en 1891 el diputado Luis Magnasco comienza a mencionar la riqueza petrolera de Jujuy y Mendoza, claro está, que a la Inglaterra exportadora de carbón no le causaba ninguna gracia que su “sexto dominio”, consiga autonomía en materia de combustible y de esta manera, comienza con sus métodos elegantes para sabotear cualquier intento de autodeterminación apelando al soborno de políticos venales y a la presión diplomática en los incipientes organismos internacionales.
Podemos ubicar la primer medida soberana en términos de riqueza subterránea en la Ley N° 4167 de 1903 impulsada por el partido Autonomista. Quizá en uno de sus últimos reflejos anti-mitristas, se forma aquí la Comisión de Estudios de aguas y napas, yacimientos carboníferos e investigaciones geológicas. Su objetivo, era la búsqueda de carbón, primer caso que a partir de una situación desfavorable en la balanza comercial, se impulsa una medida soberana, la correlación de fuerzas entre Argentina y el imperio frustra esta intención, que atenta contra la ecuación inglesa de combustible importado por cereales y carne. En este período experimental, que termina en 1922, encontramos el descubrimiento de petróleo en Comodoro Rivadavia. Inglaterra a partir de ahora tratará de bloquear la llegada de los capitales norteamericanos, como también intentará evitar que esa materia prima esté sujeta a un proceso de industrialización por empresas nacionales.
Con la llegada del primer gobierno democrático y popular en 1916, producto de años de lucha, Yrigoyen llega al poder en un contexto nacional donde la estructura del país oligárquico seguía teniendo una representación aceitada en el Congreso y activa en la Corte Suprema, en el ámbito internacional de la primera guerra mundial. El nacionalismo defensivo que muchos consideran en este período, producto de no proponerse una emancipación por vías de la industrialización, posee grandes gestos de soberanía, la política de neutralidad ante la guerra, el acercamiento a las naciones latinoamericanas, el atisbo de una política ferroviaria independiente del imperio con el plan de Huatiquina, el petróleo considerado como la segunda gran riqueza y para evitar los vicios terratenientes de nuestra primer riqueza que tiene como origen el reparto de tierras de Rivadavia. El Peludo en 1928, propone en el Congreso un régimen legal que ponga en manos del Estado el dominio de los yacimientos, su marco teórico fueron los escritos de Mosconi, quien considera que la soberanía energética forma parte de la tercera etapa de la independencia del continente. La mirada latinoamericanista es una señal emancipatoria que se repetirá de manera pronunciada durante el peronismo y el gobierno de Cristina Fernández, mientras que los imperios clásicos de ayer y las corporaciones trasnacionales de la actualidad intentarán segmentar dichos vínculos a partir de una política que apunta a la balcanización continental.
Durante el gobierno de Yrigoyen, a pesar de las fuertes presiones de la Standard Oil, no logra obtener ninguna concesión, de ahí que la ganancia neta permita aumentar las plantas de destilación y extender las agencias de venta, producto de mantener un combustible barato para el mercado interno. El golpe del ´30 permitió que los británicos intervengan en una empresa mas dócil, donde se privilegiaron los postulados de libertad de empresa, sociedades mixtas, y libre empresa integral, YPF pasaba de ser una empresa ejecutora de su política nacional a una mera empresa comercial y una referencia en la tan mentada seguridad jurídica. A partir de 1943, asistimos a un período de nacionalización de la economía, producto de la alianza entre un ejército de carácter nacionalista –que considera a la industria como el motor de cualquier proyecto emancipatorio y clave en la defensa nacional-, una clase obrera y algún sector incipiente y oscilante de la pequeña burguesía. Este momento se cristaliza en la recuperación soberana de los ferrocarriles, los puertos, aguas corrientes, transporte público, seguros, bancos, nacionalización del Banco Central, y el comercio exterior. Nuevamente se avanza en términos legislativos sobre el petróleo: en 1949 se dicta una nueva Constitución que le otorga un carácter nacional a nuestro patrimonio energético y natural, pretendiendo el autoabastecimiento y la no dependencia imperial en materia de combustible, en un contexto de expansión económica para evitar los cuellos de botella en la producción. Forma parte de este cambio de época, además, la creación de Gas del Estado.
Estados Unidos es quien desplaza a Inglaterra en la hegemonía mundial, y acrecienta sus decisiones mundiales en materia petrolera, encargado de frenar el impulso nacionalista de Perón, a través de diferentes prohibiciones, embargos y bloqueos. La restauración oligárquica a través de la mal llamada Revolución Libertadora, permitió el ingreso de nuestra economía al FMI, al Banco Mundial y al GATT, que conllevó la intervención directa de la soberanía petrolera: otra vez un golpe militar tiene olor a petróleo.
Un golpe fuerte sobre YPF se da a partir de 1976, con el primer intento de privatización que al no consagrarse, consigue en parte su objetivo, es decir, el vaciamiento y el desprestigio de nuestra empresa de bandera, quizás la frase que ilumine mejor este período la brinde Roberto Alemann: “Cada propietario de la tierra explote el subsuelo al igual que como sucede con el trigo”. Hablamos de una transferencia del ámbito del código minero al código civil. Continuadores de esta estrategia será la banda neoliberal que asalte el poder en 1989, impulsando una apertura comercial feroz para nuestra industria y con una reforma del Estado cuyo eje es el programa de privatizaciones, donde YPF es víctima del mismo.
La medida que tomó Cristina Fernández de Kirchner, implica un escenario que se diferencia del de la desregulación petrolera noventista, en parte para evitar el desbalance comercial histórico que significaron los momentos en los cuales Argentina debió importar combustible para sostener la producción económica. Es un paso fundante para levantar las banderas de la independencia económica y alcanzar una industrialización consolidada, saliendo del lugar de economía dependiente legada por años de derrotas. Enemigos de esta política son los mismos que se alzaron contra Yrigoyen y Perón, la oligarquía en materia minera siempre se resistió a la explotación estatal de los yacimientos, favoreciendo a los imperios de turno y sosteniendo un crecimiento económico retardario –combustible por carnes y cereales- donde son pequeños grupos de mediadores e importadores quienes se benefician, empleando medios de “persuasión” como el lobby, funcionarios venales y medios de comunicación que refuerzan la dominación cultural, apelando a frases que tienen que ver con la intervención de un Estado ineficiente, mal administrado, y en contraposición apelan a las empresas privadas con capacidad de gestión en nombre del libre mercado.



Padre Carlos

por Iciar Recalde 


Padre Carlos que estás en los cielos,


y en las barriadas humildes,


tu mensaje son mis piernas


y tu sueño mi sangre.

("Carlos Mugica", Tercera Posición: Rock nacional y popular)


Un once de mayo de 1974, es ametrallado a quemarropa por los esbirros de la Argentina semicolonial tras su salida de la parroquia San Francisco Solano en Mataderos, el Padre Carlos Francisco Sergio Mugica Echagüe, el padrecito Mugica, abanderado de los humildes. La figura de Mugica, como las de Miguel Ramondetti, Jorge Goñi, Héctor Botán, Enrique Angelelli, entre otros, fue expresión de la profunda convulsión acontecida en instituciones de extensa tradición en nuestro país, como es el caso de la Iglesia católica. En este sentido, recordar a Mugica en la actualidad supone en principio, un ejercicio crítico de corrosión de la tradición liberal de izquierda anticlericalista fuertemente asentada en los modos de interpelar el rol de la Iglesia en la Argentina. De impronta conservadora y atada a los dictados colonialistas del Vaticano, la Iglesia sin embargo, corrió las venturas (y las desventuras) del movimiento nacional en su conjunto. Fue Juan José Hernández Arregui uno de sus más lúcidos analistas, cuando estipuló que el catolicismo en nuestro país, por la estructuración de las clases sociales y por tradición histórica, era liberal y había operado casi sin solución de continuidad como instrumento de la oligarquía y el imperialismo hasta la llegada de Juan Domingo Perón al poder. Apoyándolo, pero no al contenido popular del movimiento -a medida que Perón se nucleaba en los trabajadores, la Iglesia se alejaba del movimiento- iría prefigurando su posición como institución política a favor del golpe de Estado del año 1955 tras la figura de Lonardi, hombre fuerte de la Iglesia, en alianza con la oligarquía fogueada por el extranjero, la gran prensa, la Universidad y los manuales de historia mitromarxista, los comunistas y socialistas argentinos y la Sociedad Rural Argentina. La contrarrevolución acontecida en 1955 puso en jaque a la institución –como al país en conjunto-, haciéndola entrar en un proceso de conmoción interna donde varios de sus factores, sobre todo los nacionalistas, comenzaron a revisar el error histórico cometido frente al país. Es en este período cuando la Iglesia comienza a expresar tendencias radicalmente antagónicas: la del cristianismo liberal a favor de la clase dominante y, aunque minoritaria, la del social cristianismo que decantará, entrada la década de 1960, en el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, que comenzará a vislumbrar que su rol se juega en el proyecto de liberación nacional vehiculizado por las masas peronistas. En este contexto, y como producto del proceso de ascenso de la conciencia nacional de los argentinos, nace a la vida política el padre Mugica. La caída del gobierno popular y la proscripción de las masas de la escena política nacional fracturará la cosmovisión liberal de Mugica -atada por su formación y su condición de clase acomodada a los cánones de una Iglesia de espaldas al país-, obligado por las circunstancias históricas y por el deber de posicionarse como argentino junto al pueblo peronista perseguido por haberse atrevido bajo la conducción de Perón, a romper los lazos de la dependencia. Su labor de crítica descolonizadora en las villas miseria y de reactualización en clave tercerista del texto bíblico, partió de la asunción de que el peronismo representaba un momento particular de la conciencia histórica antiimperialista de los argentinos y de que el nacionalismo en las semicolonias latinoamericanas era el eslabón primero de cualquier intento serio de revertir esta situación. Lo había vislumbrado en términos teóricos Hernández Arregui cuando afirmaba que el nacionalismo debía ser concebido en los países dependientes con un contenido distinto al europeo. Éste nacionalismo “ofensivo” había surgido durante el siglo XIX estrechamente vinculado con el desarrollo y la expansión del sistema capitalista a nivel mundial, proceso que condenaba al continente latinoamericano a la miseria y al saqueo indiscriminado de sus recursos naturales. Como resultado de la división internacional del trabajo, la Argentina en tanto exclusiva productora de materias primas sería subsidiaria de sus amos externos: el imperialismo británico en principio, el imperialismo norteamericano y sus socios locales después. El nacionalismo adquiría aquí otro matiz, de carácter intrínsecamente defensivo que se plasmó por primera vez en un proyecto concreto durante las gestiones de gobierno peronista que llevaron adelante la industrialización del país. Sin industria, la Argentina no tendría independencia económica, base de la soberanía nacional y de la justicia social y sin soberanía nacional, no existiría autonomía cultural. En ese orden y sin vacilaciones. Mugica lo vislumbró con claridad cuando señaló que el dilema para Argentina y América Latina era radical: o hacía su revolución nacional o el imperialismo remacharía los anillos opresores a fin de retardar la liberación mundial de los pueblos oprimidos. Y Dios, agregaba, no vive en el Vaticano sino en el corazón y en la lucha de los humildes, de los condenados de la tierra. Legado que continúa señalando un camino: cuando las banderas nacionales vuelven a surgir por entre los escombros de la patria devastada y Argentina se adueña de su economía y de su política nacional, la palabra y la acción de Mugica están más vivas que siempre: "Yo sé, por el Evangelio, por la actitud de Cristo, que tengo que mirar la historia desde los pobres, y en Argentina la mayoría de los pobres son peronistas."







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