martes, 12 de junio de 2018

La gestión Mercante: expresión de la Revolución Nacional en la Provincia de Buenos Aires


Por Juan Godoy (Sociólogo –UBA-) 
“los ideales democráticos de libertad e igualdad reclaman hoy una reinterpretación en términos predominantemente económicos, pues que la garantía de los derechos políticos será irremediable abstracción mientras no se asegure a cada ciudadano el bienestar en que arraiga la vida (…) La libertad e igualdad no son conceptos abstractos, sino verdaderas conquistas en la lucha del hombre, para cuya vigencia es preciso crear condiciones sociales adecuadas”. (Domingo Mercante) 


La Revolución Nacional llevada a cabo por el peronismo tuvo una de sus expresiones más profundas en la Provincia de Buenos Aires bajo la gestión de Domingo Mercante. Algunos datos biográficos del mismo: nace el 11 de junio de 1898 en la Ciudad de Buenos Aires. De joven, luego de trabajar como arriero, ingresa en el Ferrocarril Oeste. En 1919 egresa como Subteniente de Artillería, y a mediados de los años 20 logra el grado de Mayor. Hacia 1942 se encuentra en la División General de Tropas de Montaña en la Provincia de Mendoza, donde establece una estrecha relación con el Coronel Juan Perón (a quien conocía, aunque lejanamente, desde 1924). Es el mismo Perón quien lo invita a formar parte del armado del GOU. Mercante es así el primer enrolado y tiene como tarea establecer los contactos con los oficiales de las guarniciones de la Capital Federal que pudieran integrar la logia, quien en su fundación quedará con el número 1. Es una pieza fundamental en el armado político del proto-peronismo. Con la Revolución del 43 se integra a la Secretaría del Ministerio de Guerra que había quedado en manos de Perón. Ya desde allí este último entabla vínculos con los trabajadores. En ese establecimiento de relaciones y acercamientos Mercante es un pilar. Cuando el Coronel se hace cargo del Departamento de Trabajo (rápidamente convertido en Secretaría), el Teniente Coronel Mercante se hace cargo de la Dirección General de Trabajo y Acción Social. Mercante aparece por entonces como interventor del gremio ferroviario (tanto de la Unión Ferroviaria como de La Fraternidad), desde donde reincorpora a dirigentes desplazados por la anterior intervención, mantiene la afiliación de la Unión Ferroviaria a la Confederación General del Trabajo (CGT), y otorga beneficios sociales a los trabajadores a partir de la creación de la Dirección General de Asistencia y Previsión Social para los ferroviarios, al culminar su intervención se dirige a los trabajadores diciendo: “al despedirme de ustedes en este acto, se va el interventor, pero queda el amigo, siempre a disposición de las causas justas, siempre a disposición de las aspiraciones razonables, siempre a disposición de todos ustedes, soldados de la causa del trabajo, a cuyas manos vuelve el instrumento de gran potencia y valor, como es la sociedad que supieron ustedes levantar con su inteligencia y su perseverancia”. (Cit. en Panella. En Rein y Panella, 2013: 219) Años más tarde (1949) los trabajadores ferroviarios le rinden un homenaje por su acción como interventor, Mario Gasparri afirma que “el movimiento obrero organizado, a través de sus representantes, valoraba 2 a Mercante en forma positiva y lo tenía como referente de la acción de gobierno”. (Gaparri. En Panella (comp.), 2005. T1: 32)


lunes, 11 de junio de 2018

“Rumbo a 2019”


10 de junio de 2018.
Juan Gabriel Labaké

Para el FMI, era salvar a Macri para no perder a Latinoamérica
Para Macri, era el FMI con mayores cadenas, o el helicóptero

Como resultado de la crisis terminal e irrecuperable del modelo neoliberal, que dejó al desnudo la corrida cambiaria de mayo último, el gobierno había perdido el poder de iniciativa y toda su capacidad de conducir al país.
Ellos lo sabían. El peronismo lo intuía. El pueblo todo lo sentía.
Por eso recurrieron al salvavidas de plomo del FMI, que tratará de salvar al equipo más inútil, corrupto de guante blanco y vendepatria de los últimos 50 años, a costa de entregar la Argentina a la voracidad de los buitres de afuera y de adentro.
Por eso, también, el Fondo fue tan “generoso” y Trump movió sus piezas en serio ante el angustioso (o gozoso) SOS de su mejor alumno del Colegio Cardenal Newman: el mejor equipo de inútiles-corruptos-vendepatria pidió 30.000 millones, y sus amos anglosajones-israelíes le dieron 50.000… “pa’ que alcance y tengan”.

NO FUE UNA SIMPLE CORRIDA CAMBIARIA
En realidad, la corrida del dólar que los asustó (o les dio el pretexto) en mayo último, no fue una simple crisis cambiaria, como pretende el gobierno de los inútiles-corruptos-vendepatria, sino el síntoma inequívoco e inexorable del fracaso del modelo neoliberal instaurado en diciembre de 2015 por esos mismos ex alumnos del Colegio Cardenal Newman.
Los gruesos errores de conducción del presidente de la Nación, el supuesto jefe del equipo, y la tardanza en comprender la magnitud del desastre que ellos mismos provocaron habían decretado, además, la muerte en vida del proyecto político de Cambiemos, su fracaso como alianza de gobierno y la seguridad popular de que, en el mejor de los casos, había Macri y Cambiemos sólo hasta 2019.
De modo que al gobierno le quedaban, a lo sumo, 18 meses, no de vida, sino de agonía, porque el fracaso es tan profundo y el tiempo restante tan corto que no tenía posibilidad alguna de recuperarse, y su margen de maniobra era muy estrecho.
Pero Macri seguía soñando con su país de fantasía, mientras las encuestas y, sobretodo, las multitudes que se han vuelto de presencia diaria en las calles argentinas, le estaban gritando que no va más.
A su vez, la señora Vidal, a pesar del fenomenal blindaje mediático que trata de protegerla, había descendido por el tobogán a la misma velocidad que Macri. Ella era la carta en la manga de Cambiemos para lo que llamaron el “Plan B”. Pero ese “Plan B” también se había ido por el tobogán, junto con la producida y teatral gobernadora de Buenos Aires. Y no hay blindaje mediático que lo pueda impedir.
Esa era la cruda realidad que afrontaba la llamada “alianza” Cambiemos, y que ahora nadie cree que sea más que un simple rejunte de ambiciones personales y grupales, conducido por un grupo de CEOs insensibles e inescrupulosos. El resto de esa “alianza” –siempre descartable- está constituido por un grupo radical, que se debe conformar con emitir una protesta cada tanto por el ninguneo que sufre a manos de los del Newman, y una “diva” de la política entrada en carnes y años, como Elisa Carrió, cuyo maquillaje de fiscal de la República se le está cayendo, para dejar al desnudo el rostro del oportunismo tipo Narciso que la aqueja desde siempre.
Todo eso también había muerto. Era la fantasía creada por Durán Barba para ganar las elecciones de 2015. En mayo último agonizaba.
Y muerto este intento de los CEOs, desinflado en la nada el gobierno de los ex alumnos del Newman, sólo quedaba el peronismo para hacerse cargo del desastre que se aproxima. Es decir, el pueblo se aprestaba a recuperar sus derechos más elementales e inalienables.
En tales angustiantes condiciones (para ellos), nadie podía engañarse pensando que los CEOs del PRO largarían los sillones del poder formal sin resistir. Son muchos y muy poderosos los intereses en juego, y muy grande el peligro de terminar peregrinando por los Tribunales de Comodoro Py, como para que los ex alumnos del Newman se resignaran a una muerte política que los argentinos ya han decretado.
Recurrieron a sus verdaderos amos, como era de prever. De otro modo, en estos dieciocho meses de agonía que restan hasta diciembre de 2019, el equipo gobernante habría tenido que afrontar alguno de estos cinco caminos como tabla de salvación:

CINCO ESCENARIOS
1. Provocar un escenario de exacerbada violencia callejera.
La señora Patricia Bullrich emite periódicamente claras señales de estar tanteando este camino. Así lo demuestra la exhibición amenazadora del armamento de represión popular que Israel le ha proveído al Ministerio de Seguridad, y que se hizo evidente y grosero durante el tratamiento de la llamada Ley de Reforma Previsional y en la brutal represión que se desató luego de algunas marchas populares. El climax de violencia llegó con la película de terror policial, dirigida por Rodríguez Larreta y que los argentinos presenciamos hace pocos días, cuando los metrodelegados realizaron su protesta por salarios dignos.
El objetivo parece claro: provocar al pueblo para que produzca algunos desmanes, que justifiquen una posterior represión violenta, incluidas en ella las armas de fuego con el consiguiente derramamiento de sangre y creación del caos. En ese escenario el gobierno justificaría la presencia masiva de fuerzas de seguridad y la adopción de medidas de “emergencia”. Es decir, crearía intencionadamente un ambiente de caos para luego producir el ajuste que siempre deseó, pero no pudo aplicar hasta ayer por la oposición popular. Esa es la técnica represiva ideada por la escuela neoliberal de Milton y Rose Friedman, de la Universidad de Chicago que es, a su vez, de propiedad de la banca sionista de la familia Rothschild, y que analizó en todos sus detalles la canadiense Naomí Klein en su libro “La doctrina del shock” (Ed. Paidós, 2010).

2. Podría suceder también que, en ese clima de violencia, los cálculos del gobierno de los CEOs fallaran y fuera una gran pueblada la que terminara por derrocar al ingeniero Macri, siempre luego de algún derramamiento de sangre. Corrían el riesgo de que se repitiera, así, la experiencia de la fuga en helicóptero que inauguró la anterior alianza, la de De la Rúa y Chacho Álvarez.

3. Una renuncia de Macri o entrega anticipada de la presidencia.
Habría sido una repetición de la conducta adoptada por el Dr. Alfonsín. Siempre fue poco probable porque, a diferencia de Alfonsín, los actuales gobernantes, repito, tienen inmensos intereses personales en juego y sobre su cabeza pende la espada de Damocles de los Tribunales de Comodoro Py.

4. Si todas las salidas descriptas les quedaban cerradas, la gente de Cambiemos, o al menos los CEOs del PRO y ex alumnos del Newman podían echar mano a una fórmula mixta, en donde Macri o Vidal ocuparan la candidatura a presidente, y un peronista “racional” fuera su compañero de fórmula. La idea debe revolotear todavía en algunas cabezas, tanto del oficialismo como de la oposición domesticada, pero el inmenso descontento popular, que con seguridad irá en aumento, sería un obstáculo insalvable para llegar a ese engendro de la fórmula mixta.

5. Y si las papas quemaban y no veían otra tabla de salvación, los candidatos a Comodoro Py que hoy gobiernan podían intentar el último manotazo de ahogado: promover directa o indirectamente la candidatura presidencial de uno de esos peronistas que la prensa del régimen llama modosamente “racionales”, y que el lenguaje popular, que es más auténtico y certero, ha estigmatizado ya como peronistas claudicantes.
Frente a ese variado menú de salidas gatopardistas, y muy peligrosas (para ellos), que mascullaba el gobierno, sus patrones de Washington, Wall Street, Londres y Tel Aviv prefirieron poner toda la carne en el asador… sabiendo que el asado se lo comerían ellos, no nosotros.

Nos ofrecieron la zanahoria de 50.000 millones de dólares a devolver en 24 meses, pero atado a un plan de ajuste que ya da escalofríos.
Ahora, es el peronismo quien debe hacer la próxima jugada en esta delicada partida de ajedrez en la que enfrentamos a la coalición imperial más poderosa del mundo, que apadrina al engendro formado por los ex alumnos del Newman, los CEOs más inescrupulosos de la Argentina, ayudados vergonzantemente por un radicalismo que se dobla todos los días, y los peronistas racionalmente claudicantes que conocemos.



sábado, 9 de junio de 2018

100 años de la Reforma Universitaria - Charla abierta en Lomas de Zamora


Reprogramada para el día 22 de junio por el PARO DOCENTE

Sobre el retorno



Pedro Saborido
Sábado 26 de Mayo de 2018 

Claudio/a Verotensen, muy conocido/a en Zárate, provincia de Buenos Aires, es una persona que se la pasa volviendo.

–Yo siempre estoy. Y cuando alguien llega, me voy. Y después vuelvo. A eso me dedico– dice mientras se va.
No hay nadie que haya logrado verlo nunca llegar sin que antes se haya ido. Es decir, uno podría entrar en su propia casa y encontrarlo/a en la cocina. O en un parque. O un cine. El/Ella siempre está antes. Luego seguro se va a ir. Para después volver

–Por eso me hice peronista. Porque no soy de llegar. Soy de irme y volver. Y el peronismo está hecho de regresos. Nació pidiendo la vuelta de Perón de Martín García. Evita antes de morir dirá que volverá y será millones. Y cuando el peronismo cae en el '55 sólo se dedicará a tratar de volver. Dieciocho años tardaría. Perón y el peronismo, entonces, pasaron más años volviendo que estando. Esa es su esencia y adicción: volver.

Verotensen repite una y otra vez que el peronismo nació y está hecho de regresos. Aunque aclara:
–Puedo suponer, el peronismo parece que siempre vuelve. Pero quizá ocurra otra cosa– dice antes de que arranque la parte en donde pasa a explicar "El Caso Emilse".

Emilse Gutiérrez ("Guti") quiere tener una funda de celular con la cara de un ídolo pop llamado "Glaucoma", un latino de esos sin nacionalidad definida. Entra a un local de accesorios para celulares que atiende un muchacho apodado Selfieto Paez. Pero algo ocurre: cuando atraviesa la puerta, de pronto, no hay accesorios ni fundas. Sobre las paredes hay pintadas. "Patria o Muerte Venceremos", se alcanza a leer en una. Otra dice: "Campora al gobierno-Perón al poder". Un poco asustada, sale. Mira y ve que está, como al principio, el local de accesorios para celulares. Vuelve a entrar. De nuevo no hay local de accesorios. Hay un señor tomando mate, y muchos rollos de afiches. Uno está abierto sobre el piso. "Duhalde gobernador", dice. Sale del local. Desde afuera no se ve ahora ningún local de accesorios para celulares. Ahora hay un cartel que dice: "Unidad Básica: Va a tronar el escarmiento". Entra. Pregunta qué es una Unidad Básica. Le dicen que allí hubo varias. Que una, hace años, se llamaba "Va a tronar el escarmiento". Pero ahora en ese local hay un Centro Cultural que se llama "Muéstrenme un peronismo que se haya parecido más al de Perón que el de Néstor y Cristina", aunque casi le ponen "Hablando menos de peronismo el kirchnerismo juntó más gente para el peronismo que todos los peronismos anteriores que hubo después de Perón". Hay retratos de Cristina. Hay un flipper (o pinball) con un Néstor que anota puntajes en un cuaderno Rivadavia. Venden tacitas, remeras, discos de murga. Y justo lo que buscaba: una funda con foto de ídolo pop, en este caso ex ministro de Economía acusado de marxista.
Lo compra y sale. Se da vuelta, y ya no está ni la Unidad Básica ni el Centro Cultural. Esta de nuevo el comercio de accesorios para celular. Contrariada va hasta la casa de su abuela. Le cuenta lo que pasó. Ella le dice:

–Para contestarte me trasformaré en Arturo Jauretche. Puedes consultar en Wikipedia sobre quién es.

La abuela, entonces, sufre una metamorfosis en medio un relámpago de luz. Y se transforma en Jauretche, que enseguida le dice:

–Escuchá, pequeña cipaya: eso que te pasó tiene una explicación. Entraste siempre al mismo lugar pero en distintos momentos del tiempo. A veces estaba el peronismo y a veces no. Son dimensiones paralelas en donde el peronismo, de alguna manera, siempre está. Quizá un día entres en una en donde nunca hubo peronismo. Pero nadie entró todavía a una de esas. Conclusión: el peronismo no se va ni vuelve. Está siempre esperando al costado a que te des cuenta. Charlalo con tus amigos. Ahora con un "¡fuoopp!" me volveré a convertir en tu abuela.

Se escucho un "¡fuuuop!" y Jauretche se transformó en la abuela:
–Yo nunca me fui, nena. Sólo me convertí en Jauretche, ¿entendés?

Claudio/a Verotensen explica que otra razón por la cual se hizo peronista es que, como este, también siempre vuelve de otra forma

–Yo me voy y cuando vuelvo puede volver Claudio o Claudia, petiso o morocha, grandota o pelado. Vuelvo siendo otro/a.

Con un pizarrón explica que mientras ningún otro movimiento político se atrevería a convertirse en peronista, el peronismo puede irse y al volver, ser neoliberal, ser zurdo, lo que mejor le parezca en ese momento.

–Sucede porque el peronismo es tan desprejuiciado que ni se respeta a sí mismo y puede dejar de lado todo lo que es para poder seguir siendo.

Algo parecido a lo que afirma Mahatma Robertone, líder del Peronismo Hinduista.

Robertone, acerca de los renacimientos del peronismo, afirma:

–La esencia es la misma. El peronismo se puede transformar en otra cosa. Pero con un objetivo. Si en los '90 se volvió liberal fue haciéndose el boludo. Fue para entrar en confianza y que los gorilas le pierdan el miedo y crean que se volvió confiable. Una vez que lo logra y que el sistema adopta a ese peronismo razonable, aparece otro peronismo más parecido al original, lo reemplaza y arma quilombo de vuelta. Ahí otra vez lo rajan. ¿Se entiende? Parece que muere. Pero en realidad es sólo una pausa. Va a regresar. De una forma u otra. Pero no se puede prever de qué manera. Porque el peronismo siempre se sorprende a sí mismo.

Mahatma explica que según el Hinduismo Justicialista toda alma peronista, al partir de su cuerpo, es transportada hacia el Bahasa, una especie de Unidad Básica Celestial donde se reúnen las almas. Allí quedan a la espera del próximo retorno. Se sienten felices de estar juntas. Hacen catarsis y autocrítica de por qué perdieron o se tuvieron que ir, y luego, alegres, las almas cantan:

–Oh… vamo' a reencarnar… reencarnar… reencarnar… vamo' a reencarnar…
Desde lejos, voces de otras almas gorilas les gritan:
–¡No reencarnan más!

En el fondo saben que no es así. Porque el antiperonista también es creyente. Y muchas veces odia más al peronismo que lo que el peronista puede amarlo. Sin darse cuenta, ese deseo de que algo no retorne empieza a construir la vuelta. Y una frase vuelve guiar al destino. La que dijo Perón luego de exiliarse en el '55:

–Yo no haré nada para volver. Lo harán mis enemigos.

jueves, 7 de junio de 2018

¿ DESDE CUANDO LOS ARGENTINOS DECIDIMOS VOLVER A SER COLONIA ?


Jorge Rachid - 7/5/18          

1- Cuentan las crónicas, que los hijos de los esclavos tomaban con naturalidad su condición, a menos que el relato oral familiar, recorriese su historia tribal, su identidad cultural y sus costumbres ancestrales. Si no sucedía eso, la esclavitud era su realidad resignada.
2- Cuando los pueblos originarios defendían su historia y territorios, los colonizadores los llamaban “salvajes”, imponiendo la cruz y la religión por medio de la espada y la explotación. Cuando los Patriotas decidieron liberarse de la tutela imperial, fueron atacados por ejércitos imperiales. Pero todos ellos lucharon.
3-  La historia Unitarios y Federales contenía parte de estos elementos, sintetizada en la frase sarmientina de “civilización o barbarie”, que llevó al degüello a miles de criollos en nombre de los nuevos tiempos. Esa lucha por otros métodos persiste en el tiempo, el país unitario, portuario y explorador se impuso, desde Caseros, escribiendo la Historia Oficial.
4- Estas reflexiones surgen de la naturalización que  pretende el gobierno, por parte de la población argentina de tropas norteamericanas en suelo patrio, de la persecución  y encarcelamiento con presos políticos de la administración actual, de la pérdida de soberanía nacional en manos de organismos supranacionales como el FMI, dictando “el deber ser” de la racionalidad económica, sometiendo al pueblo.
5- Si los ricos deben enriquecerse y los pobres empobrecerse, algo anda mal en la comunidad, si la Justicia deja su rol institucional para ser palanca de intereses extranjeros y hegemónicos, el pueblo queda desprotegido. Si esto sucede porque el “orden natural del mundo” es impuesto por la cultura imperial, fuimos todos colonizados.
6-  Cuando miramos el mundo por la cerradura informática cerrojo de los medios nacionales, otras realidades no existen, la alteridad no aparece, el discurso único se impone y la verdad es ocultada o tergiversada de acuerdo a esos fines, nunca explicitados, pero estratégicos, que domina la información. Colonización cultural plena.
7-  Si esto sucede frente a la pasividad de un pueblo, que además de castigado por los sucesivos ajustes en nombre de la “modernidad y la eficiencia”, que provoca ruptura de sueños colectivos familiares y sociales, depresiones y enfermedades, asignando a los sufrientes la responsabilidad de supuestos derroches, maltratando a trabajadores  y jubilados, llevándolos a la indigencia, sin luchar en conjunto, es porque ha triunfado la colonización.
8-  Estamos entonces en una etapa en donde se quiere hacer parir una nueva sociedad, sumisa y dominada, que piense desde otro lugar, que es fundamentado en el lucro y abandone los viejos sueños de la solidaridad y la justicia social. Esa lucha expresada por sectores, se está dando en las calles, tratando de visibilizar lo invisible: la dominación colonial.
9-  Quienes lucran con esta situación pretenden naturalizarla, atacando como en el siglo XlX y XX las contradicciones civilización o barbarie, Braden o Perón y ahora populismo o Mercado. Esa lógica maniquea se esconde detrás de supuestas convocatorias al diálogo de sordos, con presos políticos y eliminación de derechos adquiridos, con extorsiones institucionales y alianzas internacionales de guerras imperiales, que intentan someter a los pueblos díscolos, con secuelas inhumanas, genocidios e ingenierías sociales,  denunciadas por Francisco.
10-                 Es que la política neocolonial mata, encarcela, reprime, porque nuestro pueblo tiene una cultura instalada de solidaridad social y en los últimos años conciencia regional de Patria Grande, memoria latinoamericana de nuestros Padres Fundadores y luchas de Liberación Nacional a lo largo y ancho del continente, en donde el Peronismo emerge, en 70 años como la doctrina nacional, popular y latinoamericana, revolucionaria que enfrentó la colonización oligárquica pasada y actual , con el movimiento obrero y los movimientos sociales como actores principales de la defensa de la Patria. La consigna vigente es Patria Si-Colonia No, frente al ataque neocolonial.


martes, 5 de junio de 2018

Consejos para que la literatura argentina tenga su revolución en las aulas


Por Diego Di Vincenzo

Para muchos de los que trabajan profesionalmente con la literatura (en la cátedra universitaria, en investigación, en editoriales) las perspectivas son diferentes. Hay quienes plantean leer literatura en "estado puro", es decir, una literatura no pensada especialmente para los jóvenes. Otros señalan la importancia de visitar el canon, porque encuentran allí sentidos para pensar una cultura (en este caso, la cultura nacional) y pensar-se en ella: la dicotomía civilización y barbarie, la oposición campo y ciudad, Buenos Aires e Interior, pero también los desafíos a ese canon, o su reconsideración.
"El problema de un escritor nunca es personal", asegura Isabel Vassallo, ex profesora de Teoría literaria en el Instituto del Profesorado Joaquín V. González. "El problema de estos fundadores fue cómo afirmarse contra la tradición y desde la tradición, pero ¿cuál tradición?; cómo decir una realidad tan diferente de aquella en la que se formaban (Europa) pero en la que vivían". Propone leer el Facundo y La Ida, del Martín Fierro porque "ahí se arma el nudo argentino. Pero nunca lo presentaría como algo dado desde siempre y para siempre, a lo mejor, dentro de cincuenta o setenta años, miramos los orígenes de otro modo. También leer (algo de los) Ranqueles: una mirada diferente (antropológica) que rompe civilización y barbarie. Horacio Quiroga, el mundo natural, devorador, barbárico argentino. Y Roberto Arlt, porque su narrativa es, estilísticamente, mezcla, heterogeneidad, una forma de mestizaje. Borges parece estar todo el tiempo respondiendo a esta pregunta: cómo hacer universal lo local. Y la tríada: 'Axolotl', 'La noche boca arriba', 'El otro cielo', de Cortázar: puesta en escena de las dos tradiciones. Silvina Ocampo: otra cosa, una nueva forma de la subjetividad".
También en relación con el canon, Facundo Nieto, que enseña, justamente, cómo enseñar literatura en la Universidad Nacional de General Sarmiento propone explorar textos "menores", incluso fragmentos: "Me inclinaría más bien por las historias del hijo segundo y de Picardía, del Martín Fierro, y priorizaría los cuentos de Historia universal de la infamia, de Borges, o relatos de Saer como 'Esquina de febrero' o 'Los amigos'. Por otro lado, incluiría textos de autores contemporáneos porque permiten introducir en el aula la reflexión de 'hacia dónde va' la literatura argentina. Trabajaría especialmente con obras que dialogan con el canon escolar. Por ejemplo, Chicas muertas, de Selva Almada, y Magnetizado, de Carlos Busqued, se podrían conectar perfectamente con Operación Masacre. Distancia de rescate, de Samanta Schweblin, y los cuentos de Las cosas que perdimos en el fuego, de Mariana Enríquez, pueden conformar corpus con textos de Silvina Ocampo. O Glaxo, de Hernán Ronsino, y Barrefondo, de Félix Bruzzone, se conectarían bien en una unidad sobre relato policial".
También Analía Gerbaudo, que enseña literatura en la Universidad del Litoral, propone reconsiderar los grandes tópicos: Cielos de Córdoba, de Federico Falco, por el modo como desarticula la mirada bucólica sobre el interior y Acá había un río, de Francisco Bitar: "Su literatura es un regionalismo no regionalista".
El canon también se puede destruir o parodiar. Alejandra Nallim, de Jujuy, va más lejos: le gusta asomarse a lo que llama "cánones irreverentes" con el propósito de deconstruir los nacimientos de la historia literaria argentina y sus textos fundacionales para desmontarlos con modelos traicionados/transtextuales irreverentes. Algunos de los textos que elige: Las extranjeras, de Sergio Olguín; La lengua del malón, de Guillermo Saccomanno; Las aventuras de la china Iron, de Gabriela Cabezón Cámara.
A la perspectiva local, Silvia Calero, docente durante muchos años de Literatura Hispanoamericana en el Joaquín V. González, sugiere no dejar de agregarle textos latinoamericanos. Se juega por algunos que considera fundamentales: En la sangre, Cien años de soledad, Redoble por Rancas, Cecilia Valdés, Tabaré, Los cachorros, El lugar sin límites.

BUENA LITERATURA GENERA INTERÉS
Si las historias son buenas, están bien construidas, los chicos pueden encontrar interés. Alejandra Laera enseña Literatura Argentina en la UBA y propone novelas actuales que hacen serie por algunos sentidos con los clásicos. Y que son interesantes para leer. Habla, por ejemplo, de Alta rotación, el trabajo precarizado de los jóvenes, de Laura Meradi: a una chica de veintipico le encargan escribir una crónica sobre cinco trabajos que tiene que ejercer a lo largo de un año sin develar su verdadera identidad. El texto puede leerse en diálogo con un gran clásico como El juguete rabioso, de Arlt. Convencida de que hay artilugios narrativos (ritmo, personajes, intriga) que convocan a no parar de leer, propone también Enero, de Sara Gallardo, "una novela que me encanta: porque es la historia de una chica joven que vive en el campo y a la que le pasan, ahí, cosas parecidas a las que les pasan a todas las chicas de su edad".
También Pequeña flor, de Iosi Havilio: una historia breve, entre enigmática y divertida, en la que se cruzan lo real y lo virtual, la vida y la literatura, la vigilia y los sueños, y que atrapa todo el tiempo y que puede dialogar con La invención de Morel, de Bioy. También por el interés elige Elsa Drucaroff, docente de profesión, investigadora, novelista, autora de un texto central para pensar nuestra literatura reciente (Los prisioneros de la torre. Política, relatos y jóvenes en la postdictadura): "El año del desierto, de Pedro Mairal retoma el 2001 como apocalipsis fantástico: se deterioran de modo incontrolable casas y edificios, el tiempo va retrocediendo hasta que de la Argentina sólo queda una torre de Catalinas Norte donde los refugiados se comen entre ellos. Chicos que vuelven, de Mariana Enríquez: nouvelle de zombies atravesada por adolescentes pobres que mata la policía o las redes de trata, chicos y chicas asesinados en la hostil Buenos Aires. La muerte juega a los dados, Clara Obligado. Una suerte de policial poético y novela de crecimiento que puede gustar mucho a adolescentes".

FILOLÓGICAS Y TRADUCCIÓN
En perspectiva histórica, Diego Bentivegna (docente e investigador de la UBA y la UNTREF) estudió, por ejemplo, las expectativas estatales sobre la enseñanza a comienzos del siglo XX: básicamente, el purismo lingüístico como barrera de contención frente a la poliglosia inmigratoria, la configuración literaria de la exclusión aborigen y la absorción de lo gauchesco como cultura popular controlada. Propone para la escuela un abordaje filológico de los textos en el trabajo con los adolescentes, como hizo Auerbach en Mímesis, el célebre libro que analiza cómo se representa la realidad en Occidente a través de una serie de hitos literarios. "Tratar de elaborar una lectura que involucre aspectos culturales y políticos, que generen debate. Que muestren el espesor cultural de los textos nacionales".
Sobre el acceso a los grandes hitos de la literatura universal o al diálogo con ellos desde esta parte del mundo (Borges), Sylvia Nogueira, que dirige el departamento de Latín en el Colegio Nacional de Buenos Aires, es categórica al hablar de las dificultades que puede acarrear leer malas traducciones de clásicos griegos o romanos. "Las traducciones tienen notable historia en nuestra literatura y permiten estudiar especialmente todas las decisiones que implica comunicar lo que otros han dicho. Posibilitan un mejor acercamiento a las fuentes que a veces resultan más ajenas por las traducciones que por ellas mismas". Recomienda estas traducciones argentinas: Medea de Séneca, traducida por Eleonora Tola; Lisístrata, de Aristófanes, traducida por Carlos Bembibre (y otros); Encomio de Helena, de Gorgias, traducida por Graciela Marcos y María Davolio.
De algún modo, en la perspectiva de Bentivegna y de Nogueira, los intereses pasan por (enseñar a) leer, aspecto que también destaca con énfasis Martín Kohan (novelista, profesor de la Universidad de Buenos Aires, algunas de cuyas novelas circulan con frecuencia en las aulas argentinas: Dos veces junio, Ciencias morales, entre otras). "Considero que en la escuela media los docentes tenemos que dar a leer los textos literarios que consideremos mejores y más exigentes. Sé que hay otros criterios, pero no los comparto: el criterio de que hay que dar textos accesibles, de fácil comprensión (presupone estudiantes incapacitados para la comprensión y el esfuerzo intelectual); hay que dar textos entretenidos, para que los estudiantes se enganchen (no comparto esta concepción de la literatura como entretenimiento); el criterio de que hay que dar textos de temática juvenil, para que los estudiantes se identifiquen (no lo comparto, ni por su privilegio de lo temático ni por la identificación)".
En esta línea de reservar diferencias para la escuela, Iciar Recalde, profesora de Literatura Argentina en la Universidad de La Plata y docente en la Universidad Arturo Jauretche afirma: "Se soslaya que la escuela continúa siendo uno de los pocos espacios donde la literatura se encuentra con potenciales lectores. Lo corroboro con los grupos de estudiantes grandes del Conurbano, cuando indago sobre sus lecturas: su limitado contacto con la literatura argentina (y española) fue en etapa de escolarización. Menuda razón política tenemos para reclamar la enseñanza de un canon nacional razonado que proponga cuáles son los textos indispensables para pensar la Argentina".

¿Y LA LITERATURA JUVENIL?
Mónica Jurjevcic enseña literatura en Capital y en el Conurbano, además, se especializa con pasión por los nuevos formatos digitales por los que circula. Le interesa arrancar por autores que surgieron después de la crisis de 2001 y que dialogan con las grandes líneas de representación argentina. "Pero antes, dice, hay que mostrar cómo se produjo esa construcción". Entonces, menciona a Sarmiento y a Hernández, a Arlt, a Discépolo, a Macedonio (esas décadas de nacionalismo cultural ante la modernidad, Borges), a Walsh y a Puig. Y abre paso, también, a la literatura (llamada) juvenil, que "entra como paréntesis. Como si…". Y se enoja: "¿Algo paradójico, no? La literatura juvenil reniega de lo que se lee en la escuela, pero vive de ella".
Señala que fuerza las relaciones con lo más canónico porque "la literatura juvenil parece no dialogar con ninguna línea de la tradición literaria argentina. Pero hay títulos muy buenos". Destaca con amor a Liliana Bodoc: "Tal vez un intento muy serio por construir un fantasy latinoamericano".
Sobre este asunto, Analía Benítez, profesora de la Universidad Nacional de Formosa, también es contundente: "No es posible pensar hoy la enseñanza de la literatura argentina en el nivel secundario sin Liliana Bodoc. Cada novela está tejida con una urdimbre de alto vuelo poético, capaz de crear un universo fantástico sin precedentes en la literatura argentina". También Marcelo Díaz, especialista cordobés en didáctica de la literatura y autor del reciente La formación de la lírica: apuntes sobre poesía argentina contemporánea, destaca que la obra de Bodoc habilita preguntas "en nuestro idioma, en un universo mediado por la épica y lo fantástico; cómo se construyen y se mantienen los afectos en una época donde los géneros literarios se disuelven e integran a todos los planos de la cultura".
Desde su lugar de profesional de la industria, la editora Adriana Fernández (también poeta y docente) sugiere cuentistas y novelistas, pero reserva un apartado claro para leer poemas. Cuando habla de narradores elige a Fabián Casas y a Gabriela Cabezón Cámara: "Creo que podrían ser representantes de una generación. Y tienen marcas de época, aunque la exceden". En poesía elige a dos: Leónidas Lamborghini, "porque no tiene límites su universalidad y a la vez podría solo ser argentino" y Joaquín Gianuzzi: "Punto de inflexión en la historia de la poesía argentina".

Marcelo Díaz también sugiere poesía: "La colección de poesía Juan Gelman me parece que es muy importante que tenga un lugar en bibliotecas escolares, pensemos que hay nombres contemporáneos como Irene Gruss, Diana Bellesi o Arturo Carrera. Además es una propuesta que incluye proyectos editoriales nacidos en provincias del interior de Argentina y proyectos de editoriales públicas".
Hasta aquí está claro, entonces, que Liliana Bodoc es un nuevo clásico escolar argentino. Que Samanta Schewlin y Selva Almada son elecciones del campo académico que pueden pensarse en la escuela, y las tres son mujeres, algo impensado tan solo hace treinta años. Por otra parte, por reconfirmación u oposición, se propone siempre revisitar el canon: Sarmiento, Hernández, Arlt, Borges, Cortázar, pero con nuevas lecturas. El otro gran libro nacional es el Adán Buenosayires, que felizmente se incluye en las recomendaciones curriculares. Y los hermanos Discépolo, en teatro y en tango: inmigración y fracaso, asuntos tan nuestros. Y está claro también que la escuela, en muchas ocasiones, es el único ámbito en el que los chicos se encuentran con los libros. La responsabilidad es enorme, no solo para los profesores, sobre todo, para el Estado, que debe proveer de libros a las escuelas y promover políticas culturales vinculadas con la lectura.

lunes, 4 de junio de 2018

CUADERNO DE TRABAJO N° 21 DEL CENTRO DE ESTUDIOS JUAN JOSÉ HERNÁNDEZ ARREGUI


PENSAMIENTO NACIONAL E INTEGRACIÓN REGIONAL: APORTES DE SALVADOR FERLA
Iciar Recalde, Mayo 2018


I. Vida y obra de Salvador Ferla
 “Conocer la realidad es comenzar a dominarla.” (Ferla, 1964, 5)
Salvador Ferla (Sicilia, Italia, 1925 - Buenos Aires, 1986), historiador y ensayista italiano nacionalizado argentino.
A los diez años llegó a la Argentina y como miles de hijos de la inmigración, fue parte del proceso de arraigo y nacionalización acontecido en el país en el duro contexto de restauración oligárquica abierta tras el golpe de Estado cívico militar de 1930: “En 1935 vine a Buenos Aires a reunirme con mi padre que había emigrado algunos años antes. (…) Mi asimilación al ambiente fue rápida, genuina, total. Me argentinicé en pocos meses y llegué a ser un entusiasta del tango, del folklore, de la tradición. Cuando en la escuela cantábamos el Himno, lo hacía con la misma emoción y fervor de mis compañeritos argentinos. Era el conocido milagro de esta tierra al que alguna vez hiciera referencia mi admirado y querido Arturo Jauretche.” (Luna, 1986)
Cursó estudios primarios e ingresó luego a una escuela de periodismo que debió abandonar por motivos económicos: “Al terminar mis estudios primarios, mi padre, obrero sastre, sin mucha decisión ni medios económicos, me preguntó qué quería ser. Como contesté `escritor`, le resultó una extravagancia y me mandó a trabajar en su oficio. (…) A los 17 años me busqué un empleo en una oficina.” (Ibídem, 1986)
En sus años juveniles comenzó una ininterrumpida formación intelectual autodidacta (“Siempre me interesó la historia. Forzado a ser autodidacto, mi formación cultural fue

lenta y defectuosa, salpicada de ineludibles lagunas”) que conjugó con la militancia en la Alianza Libertadora Nacionalista, agrupación política por medio de la que cientos de jóvenes se incorporaban a la lucha política por aquellos años: “Antes de 1955 estuve en la Alianza Libertadora Nacionalista por su componente antioligárquico y antiimperialista contrario al régimen liberal.” (Ibídem, 1986)  Y con el objeto de evitar usuales equívocos en torno a la agrupación, explica: “Esta agrupación era ‘de derecha’ según un vocabulario convencional que rehúye los matices, pero los muchachos rechazábamos fastidiados esta denominación; convencidos que derecha sólo se le puede llamar a la oligarquía, a los titulares de los intereses financieros y al nacionalismo conservador del que nos queríamos diferenciar.” (Ibídem, 1986) En otro volumen ahondará acerca de su militancia en esos años: “Éramos revolucionarios, porque impugnábamos el bloque del régimen demoliberal (…) Nuestra principal ideología era el antimperialismo condensado en nuestra casi única consigna callejera: ´patria sí, colonia no.´” (Ferla, 1974a, 3)
No participó orgánicamente del peronismo. Explicará las razones, porque si bien: “El 17 de octubre de 1945 estuvimos en Plaza Mayo junto a los descamisados”, la figura de Perón, dirá: “nos desconcertaba. Éramos demasiado independientes, demasiado críticos, demasiado dogmáticos para tener cabida en su partido único y vertical. (…) Nos desbandamos. Algunos quisieron copar el peronismo (…) otros (…) se hicieron antiperonistas, otros, peronistas perfectamente asimilados. Y otros se fueron a sus casas a meditar. Entre esos estaba yo.” (Ferla, 1974a, 6)
Se sumará, como cientos de argentinos oriundos de los sectores medios, tras el golpe de Estado cívico militar del año 1955: “Muchos ciudadanos –como el que esto escribe- que no han militado en el peronismo, se sienten en el deber patriótico de incorporarse a él.” (Ferla, 1964, 29) Decidió entonces nacionalizarse argentino: “Cuando Perón ´se cayó´ en 1955, el acontecimiento me sacudió de tal manera que para poder militar políticamente sin complejo de extranjero, tramité mi carta de ciudadanía. Juré ante la bandera azul y blanca en el Registro Nacional de las Personas, integrando un grupo donde el único que gestionaba la nacionalización por razones espirituales, era yo” (Luna, 1986), y se integró a la resistencia peronista desde el activismo militante: “Cuando en 1955 adherí al peronismo tuve conciencia de que había consumado mi giro a la izquierda, a la democracia, al país (…) nos acercamos al peronismo muchos que

no habíamos sido peronistas y otros que habían dejado de serlo. (…) Estábamos junto al proscripto pueblo trabajador, lo acompañábamos en su mortificación, en sus ansias de reivindicación y en su lealtad al recuerdo de Perón, que ya no era el titular de la verticalidad sino el jefe exiliado e infamado.” (Luna, 1986) Y apuntará además respecto al peronismo: “Así fue como a partir de 1955 se fue articulando un nuevo peronismo, un peronismo de resistencia, peronismo libre, sublimado, idealizado, el peronismo de los peronistas. Este peronismo pretendió ser la antítesis perfecta y absoluta de la dictadura militar y del liberalismo cipayo. Fue sinónimo de pueblo, de justicia social, de democracia; sinónimo de libertad frente a la opresión, de república frente a la dictadura, de nacionalismo frente a la entrega económica.” (Ferla, 1974b, pp. 63-64) 



[1] El texto integra el Proyecto de Investigación de la UNLa, Convocatoria Amílcar Herrera 2015, “Aportes teóricos del Pensamiento Nacional a los debates acerca de la universidad, los medios de comunicación y la integración regional.”

La gobernación de Eduardo Duhalde 1991- 1999 El proyecto político que transformó la provincia de Buenos Aires

  Prólogo       Eduardo Duhalde, febrero de 2026 Cuando llegó a mis manos el borrador de este libro, que habla sobre la gestión de gobiern...