jueves, 28 de enero de 2016

Pedido de apertura al dialogo con la Organización Tupac Amaru


  
Dr. Juan Grabois
Integrante del Comité Organizador Internacional
Encuentro Mundial de Movimientos Populares

San Martín de los Andes, Provincia de Neuquén 2 de Enero de 2015

Sr. Gerardo Morales
Gobernador de la Provincia de Jujuy
República Argentina
S…………/………….D
CC: Sr. Rogelio Frigerio; Sr. Ivan Kerr

                       Ref. Pedido de apertura al dialogo con la Organización Tupac Amaru

Por medio de la presente, quiero hacerle llegar un pedido muy especial para el año que comienza. Le pido un gesto de paz, comprensión y apertura con los movimientos populares. Le pido, Sr. Gobernador, que cumpla con esa exigencia de la buena política que es, además, una obligación de todo gobernante y un signo de grandeza. Le pido, humildemente, que se abra al diálogo.
El dialogo no es conversar con los amigos, compañeros o correligionarios: eso es fácil y necesario, pero no suficiente. También es sencillo sentarse con quienes, más allá de otras diferencias, se comparten determinadas modales, escala de valores, estructuras ideológicas o prácticas políticas. El dialogo más fecundo es, a mi juicio, el encuentro con el distinto, incluso con el que se visualiza como “enemigo”. El dialogo implica poner en suspenso algunos prejuicios e incluso algunos juicios que creemos bien fundado para buscar nuevas perspectivas y enfoques creativos que permitan construir responsablemente la unidad que siempre es superior al conflicto. De eso se trata, en mi opinión, la cultura del encuentro a la que el Papa Francisco nos convoca.
Como se imaginará, en concreto le pido que reciban a los representantes de la Organización Social Tupac Amaru para buscar junto a ellos soluciones razonables al conflicto social desatado en Jujuy y que va extendiéndose por distintas provincias de la República Argentina. No crea que con ello Ud. muestra debilidad: muy por el contrario, un adecuado ejercicio del poder -entendido como servicio y no como dominio-, implica escuchar a todos. Frente a una contradicción, a mayor poder, mayor es la obligación de ser generoso y la responsabilidad de velar por la integración del todo que siempre es superior a la parte.  Una integración que, más que una esfera, debemos concebir como un poliedro, donde cada cual aporta según su propia identidad y trayectoria.
Sabemos que el origen del conflicto son ciertas modificaciones que su gobierno quiere realizar en la gestión de los programas sociales que ejecuta la organización Tupac Amaru. Entendemos que dicha organización acepta la necesidad de repactar los criterios de funcionamiento y que incluso valora positivamente algunas propuestas suyas como la bancarización de la totalidad de los trabajadores cooperativistas y la creación del registro de organizaciones sociales. Existen otros punto en los que se deberá pensar con rigor y buscar caminos de consenso, siempre con la vista puesta en el bien común, sobre todo de los más humildes. Sin embargo, esos cambios no pueden implementarse razonablemente sin un proceso de negociación y una ordenada transición que garantice el derecho al trabajo, la vivienda, la recreación, la salud, el deporte de al menos 30.000 familias agrupadas en la mencionada organización. Cuando temas tan sensibles se abordan sin apostar al dialogo, a partir de decisiones dictadas unilateralmente desde el poder estatal, los riesgos para la paz social aumentan considerablemente y se hace difícil construir la amistad social o al menos una convivencia duradera.
Tampoco se puede desconocer, más allá de nuestros valoraciones personales, liderazgos históricamente constituidos e notoriamente relevantes como el de Milagro Sala. La historia ha demostrado que el ninguneo, el desprecio y la demonización de los dirigentes sólo cierra los puentes del dialogo y abre las compuestas del conflicto. Los dirigentes sociales no son intermediarios: son actores fundamentales de la vida de una sociedad que se pretenda verdaderamente democrática, es decir, que entienda la democracia como un proceso vivo que no se agota meramente en el acto electoral.
El orden republicano implica la división de poderes. No es precisamente el poder ejecutivo el encargado de condenar sin juicio previo a los dirigentes sociales negándoles el cumplimiento de su importante tarea. Sería una actitud totalitaria, persecutoria y prebendaría decidir arbitrariamente y a dedo a quienes se recibe y a quienes no de acuerdo a las simpatías personales o políticas de los gobernantes. Si bien es cierto que la ausencia de un régimen institucional para determinar el alcance de la representación de cada organización social habilita cierto margen de subjetividad en la valoración de las mismas, en casos como el de la Tupac Amaru no se puede desconocer que miles de familias humildes se identifican con la organización y sus dirigentes. Tampoco se puede negar que el impulso de dicha organización ha permitido la construcción de miles de viviendas, polideportivos, centros de salud, espacios educativos y emprendimientos laborales, además de múltiples servicios públicos que brindan para el bienestar de la comunidad como los de barrido, limpieza y embellecimiento urbano
Quisiera también trasmitirle una reflexión sobre la naturaleza de los movimientos populares. En la Argentina, el auge este tipo de organización fue la consecuencia de una gravísima crisis de representatividad que hizo estallar al país en el año 2001. Como usted sabe, por entonces, los partidos, sindicatos e instituciones democráticas tradicionales abandonaron a una enorme porción de nuestro Pueblo a su suerte; podría decirse que abdicaron de su obligación de garantizar condiciones mínimas de dignidad para el conjunto. Los movimientos populares, como el movimiento piquetero, el de empresas recuperadas o de los cartoneros por dar algunos ejemplos, fueron tablones de flotación para millones de excluidos. Los que desconocieron esta situación y pretendieron “resolverla” mediante la represión están sepultados por la historia.
En el mismo sentido, es importante comprender que la emergencia de lo que nosotros llamamos la “economía popular”. Esta incluye las actividades comúnmente denominadas “informales”, las cooperativas autogestionadas y las cooperativas vinculadas a programas sociales. La economía popular es el refugio de millones de familias En ese contexto, los excluidos no se resignaron a ser objeto de asistencia y forjaron organizaciones comunitarias para ser protagonistas de su destino. Estas organizaciones, como toda institución humana, están atravesadas por contradicciones y múltiples problemáticas. Sin embargo, cualquier desviación del pueblo pobre organizado es posterior a esta primera traición de los “incluidos” que debieron honrar su obligación de garantizar los derechos individuales, sociales, económicos y culturales para el conjunto de quienes habitamos el suelo argentino. Por ello, considero un acto de hipocresía responsabilizar a los movimientos populares y sus dirigentes de los problemas sociales, las situaciones de violencia o el clientelismo, práctica tristemente arraigada en la vida política de nuestro país que atraviesa todos los partidos políticos. También, Señor Gobernador, es una forma tal vez sutil de clientelismo totalitario desconocer las organizaciones intermedias y pretender monopolizar el trabajo social en la figura de los gobernantes
argentinas frente a le exclusión que produce la globalziación capitalista y su paradigma tecnocrático. En la Argentina, con mucho esfuerzo, los humildes lograron transformar esos subsidios indignos usualmente llamados “planes sociales” en la principal actividad humana que brinda dignidad a quien la práctica: el trabajo. Los ingresos que los trabajadores obtienen de la economía popular y los programas sociales pueden denominarse “salario social” porque son una retribución por su esfuerzo y no una mera “ayuda social”. En ese sentido concebimos políticas como la Asignación Universal por Hijo: no es un regalo sino el reconocimiento del “salario familiar” de aquellos a los que se les niega un trabajo registrado pero en su inmensa mayoría desarrollan actividades laborales independientes o comunitarias. Cada madre que cuida a sus hijos y a los amiguitos de estos, cada vendedor ambulante o reciclador, cada militante que coordina un merendero, cada cooperativista por más asistencia que reciba del Estado es, en sentido estricto, un trabajador. 
No hay peor clientelismo que el que priva al ser humano de la dignidad del trabajo y destruye las redes comunitarias que sostienen el tejido social en permanente amenaza por la globalización de la indiferencia y los proyectos de muerte. Es una gran amenaza a la justicia social volver a los humildes individualmente dependientes de la filantropía pública so pretexto de liberarlos de las organizaciones intermedias. Las organizaciones libres del pueblo no son “intermediarios” sino “poetas sociales” que crean tierra, techo y trabajo allí donde sólo hay ruinas de un sistema idolátrico del dinero. En cualquier caso, el Estado debe establecer reglas claras para la gestión comunitaria de los fondos públicos y perfeccionarlas continuamente recurriendo al dialogo y la negociación.  No son las organizaciones sociales lo que debe erradicarse sino la desigualdad, la exclusión, el narcotráfico, la trata de personas. Los movimientos populares son la última línea de resistencia contra estas realidades destructoras.
Confío en que si apostamos al dialogo se puede encontrar una solución superadora en este conflicto que tiene en vilo a Jujuy y gran parte del país. No son pocas las instituciones y personalidades de distintos ámbitos dispuestas a facilitar ese dialogo de ser necesario.
Con ese deseo, me despido cordialmente,



Dr. Juan Grabois
Integrante del Comité Organizador Internacional
Encuentro Mundial de Movimientos Populares

PD: adjunto al presente el material documental de los dos encuentros mundiales de movimientos populares realizados con el auspicio del Consejo Pontificio de Justicia y Paz en 2014 (Ciudad del Vaticano) y 2015 (Santa Cruz de la Sierra, Bolivia), incluyendo los discursos del Santo Padre Francisco.
http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2014/october/documents/papa-francesco_20141028_incontro-mondiale-movimenti-popolari.html
http://movimientospopulares.org/discurso-de-papa-francisco-a-los-movimientos-populares-en-santa-cruz/


Programa de 12 puntos para la Unidad Nacional

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