jueves, 27 de septiembre de 2018

José Ignacio Rucci


Leonardo Cajal 

1973 - 25 de septiembre - 2018

Era martes, como hoy, y el compañero Rucci salió de la casa de su cuñado en la calle de Avellaneda 2953, del barrio porteño de Villa Crespo. Eran las 12.50 del mediodía cuando al pueblo trabajador le arrebataron la alegría de un tirón. Hacía pocas horas que Perón había sido elegido por tercera vez presidente, después de 18 años de exilio, de persecuciones, proscripciones y desapariciones.
El compañero Rucci fue fundamental, no solo para el regreso del General, sino para la normalización del movimiento obrero organizado y para el proceso de pacificación de la Argentina que, con Perón en el país, debía focalizarse en consolidar la liberación a través de la reactivación de industria. Pero claro “era tiempo de dejar las armas para empuñar el arado” y un grupo minoritario, como todos los grupos que aspiran a los vuelos bajos y cortos, sirvió de idiota útil al imperio en su objetivo.

La muerte del compañero Rucci, 45 años después, es una herida profunda en el campo nacional, un mártir que no debió ser, uno más de los nuestros caídos por las incomprensiones cómplices de los de adentro y los intereses opresores de los de afuera.

Por eso, ningún compañero que se digne de tal puede desconocer la grandeza de José Ignacio Rucci y es por eso también que duele escuchar afirmaciones y delirios sobre este tremendo hecho que nos costó y todavía hoy nos cuesta no poder encontrarnos todos y vernos como iguales para transitar el camino a la liberación de la Patria. Duele escuchar celebrar la muerte de quienes dicen ser compañeros. Duele ver como se desconoce nuestro pasado y se mete en una misma bolsa nazismo, fascismo, peronismo, las tres A, López Rega, los grupos de tareas, Isabel, la dictadura y los desaparecidos. Es un discurso que falsea nuestra grandeza y la pone al servicio de las minorías ilustradas que muy por el contrario de defender los intereses de la Patria defienden los mandatos recibidos de fundaciones y embajadas.

Demasiada sangre de nuestros compañeros hay esparcida sobre el suelo de nuestra patria para darnos el lujo de no vernos como hermanos, como compañeros, y recordar cada tanto que ´en esta tierra lo mejor que tenemos es el pueblo´.

Compañero Secretario General de la CGT, José Ignacio Rucci, Presente!!!

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