Era martes, como hoy, y el
compañero Rucci salió de la casa de su cuñado en la calle de Avellaneda 2953,
del barrio porteño de Villa Crespo. Eran las 12.50 del mediodía cuando al
pueblo trabajador le arrebataron la alegría de un tirón. Hacía pocas horas que
Perón había sido elegido por tercera vez presidente, después de 18 años de
exilio, de persecuciones, proscripciones y desapariciones.
El compañero Rucci fue
fundamental, no solo para el regreso del General, sino para la normalización
del movimiento obrero organizado y para el proceso de pacificación de la
Argentina que, con Perón en el país, debía focalizarse en consolidar la
liberación a través de la reactivación de industria. Pero claro “era tiempo de
dejar las armas para empuñar el arado” y un grupo minoritario, como todos los
grupos que aspiran a los vuelos bajos y cortos, sirvió de idiota útil al
imperio en su objetivo.
La muerte del compañero Rucci,
45 años después, es una herida profunda en el campo nacional, un mártir que no
debió ser, uno más de los nuestros caídos por las incomprensiones cómplices de
los de adentro y los intereses opresores de los de afuera.
Por eso, ningún compañero que
se digne de tal puede desconocer la grandeza de José Ignacio Rucci y es por eso
también que duele escuchar afirmaciones y delirios sobre este tremendo hecho
que nos costó y todavía hoy nos cuesta no poder encontrarnos todos y vernos
como iguales para transitar el camino a la liberación de la Patria. Duele
escuchar celebrar la muerte de quienes dicen ser compañeros. Duele ver como se
desconoce nuestro pasado y se mete en una misma bolsa nazismo, fascismo,
peronismo, las tres A, López Rega, los grupos de tareas, Isabel, la dictadura y
los desaparecidos. Es un discurso que falsea nuestra grandeza y la pone al servicio
de las minorías ilustradas que muy por el contrario de defender los intereses
de la Patria defienden los mandatos recibidos de fundaciones y embajadas.
Demasiada sangre de nuestros
compañeros hay esparcida sobre el suelo de nuestra patria para darnos el lujo
de no vernos como hermanos, como compañeros, y recordar cada tanto que ´en esta
tierra lo mejor que tenemos es el pueblo´.
Compañero Secretario General
de la CGT, José Ignacio Rucci, Presente!!!