miércoles, 1 de diciembre de 2021
Presentación del libro "Pensadores del Nacionalismo Popular"
viernes, 26 de noviembre de 2021
Alemania: ¿Recupera el gigante su cabeza?
por Eduardo J. Vior para InfoBaires24
Tras 16 años de gobierno de Angela Merkel, la recuperación de la economía y la renacida pandemia exigen del nuevo gobierno una capacidad de decisión que aún no se avizora.
Casi exactamente
dos meses después de la elección parlamentaria del 26 de septiembre los líderes
del Partido Socialdemócrata (SPD), el
Partido Verde (B90/Die Grünen) y el Partido Liberal Democrático (FDP)
anunciaron este miércoles que se habían puesto de acuerdo sobre el contrato que
regirá la coalición –apodada “semáforo” por los colores verde, amarillo y rojo
de los componentes- que asumirá la semana próxima para gobernar el país hasta
2025. Tanto su propio pueblo como sus muchos interlocutores externos esperan
que la mayor potencia del continente y tercera economía mundial adopte un curso
previsible. Lamentablemente, el programa de coalición dado a conocer esta
semana no parece capaz de superar la
contradicción entre sus lazos económicos con Rusia y China, y su alineamiento
ideológico y estratégico con EE.UU. y dentro de la OTAN.
La nueva alianza
de gobierno de Alemania se anunció rememorando el origen de la coalición
socialdemócrata-liberal que encabezó Willy Brandt (1969-74). “Atreverse a más
democracia” (Mehr Demokratie wagen) era entonces la consigna; “Atreverse a más progreso” (Mehr
Fortschritt wagen) es la actual. La diferencia entre el ímpetu reformista de
entonces y el tecnocratismo actual es expresiva de la falta de impulsos de la
Europa actual. Como muestra el programa de gobierno que presentaron el
miércoles, cada uno de los partidos firmantes se quedó con su porción de la
torta y nadie presenta una fórmula superadora.
Los aspectos más
salientes del recién firmado contrato son el acelerado abandono del carbón, el forzado avance hacia la movilidad
eléctrica, el aumento del salario mínimo, la regulación del consumo del
cannabis recreativo, una política inmigratoria más tolerante, la introducción
del ingreso ciudadano y mayores subsidios por cuidados dentro de la familia.
También se propone modernizar la infraestructura vial, ferroviaria y de
comunicaciones, incrementar la transición hacia la economía digital y
modernizar la administración pública. En el plano internacional se relativiza
el rechazo contra el Tratado de la ONU de 2017 para la prohibición de las armas nucleares y se anuncia una política
enérgica de defensa y promoción de los derechos humanos. Sin embargo, al
mismo tiempo los firmantes se avinieron a la exigencia liberal de que no crezca el endeudamiento público ni se
aumenten los impuestos. Una verdadera cuadratura del círculo para una
política de reformas como la que supuestamente se está presentando.
La coalición del
“semáforo” quiere adelantar la eliminación
del carbón para 2030, afirma el acuerdo. Para lograrlo, la energía eólica y
la solar deben ampliarse masivamente. Para 2030, el 80% del consumo de
electricidad deberá proceder de energías renovables, lo que requerirá la
construcción de más centrales eléctricas de gas, hasta tanto se difunda la
generación de energía por hidrógeno.
Teniendo en cuenta la importancia del gas como energía de transición, no se
entiende, entonces, que la autoridad administrativa alemana haya suspendido el
proceso de autorización del gasoducto
Nord Stream 2. ¿O es que piensan comprar el caro gas licuado
estadounidense?
Los socios del
futuro gobierno también quieren triplicar la capacidad instalada para la
producción de energía de origen solar
hasta alcanzar los 200 gigavatios, entre otras cosas haciendo obligatoria las
placas fotovoltaicas en los tejados comerciales. Según el acuerdo, también se
acelerará la expansión de la energía eólica
en alta mar, que deberá ascender a 30 gigavatios en 2030 (antes se
programaban 20 GW).
La eliminación
del carbón también se acelerará mediante el comercio europeo de derechos de contaminación por CO2. Por
ello, la coalición quiere presionar a la UE para que fije un precio mínimo para
los certificados que las centrales eléctricas necesitan. Si no se consigue, se
decidirá a nivel nacional que el precio no caiga por debajo de los 60 euros por
tonelada. En la actualidad cuesta algo menos de 70 euros.
En el futuro, la
protección del clima se integrará en las decisiones del gobierno federal con
más fuerza que en el pasado. Cada ministerio debe examinar sus proyectos de ley
teniendo en cuenta su impacto climático y su compatibilidad con los objetivos
nacionales de protección del clima, así como presentar la correspondiente
justificación: el llamado chequeo climático. La Ley Federal de Protección del
Clima se desarrollará de forma «consecuente» antes de finales de 2022 y se
introducirá un programa de protección climática de emergencia.
El salario mínimo legal se incrementará de una
vez de los €9,60 por hora actuales a €12. La comisión del salario mínimo
decidirá entonces sobre nuevos aumentos. Por su parte, la magra ayuda social
actual será sustituida por un ingreso ciudadano y, por lo tanto, desvinculada
de la situación particular de emergencia.
La coalición del
semáforo quiere introducir la distribución controlada de cannabis a los adultos «con fines de consumo» en las tiendas
autorizadas. Así se controlaría la calidad, se evitaría la transmisión de
sustancias contaminadas y se garantizaría la protección de los menores. Al
mismo tiempo se van a endurecer las
normas de comercialización y patrocinio del alcohol, la nicotina y el cannabis.
La emisión de visados se acelerará y se digitalizará cada
vez más. Las personas que el 1 de enero de 2022 lleven cinco años viviendo en
Alemania, no hayan cometido ningún delito y “estén comprometidas con el orden
democrático” obtendrán un permiso condicional de residencia por un año. De
este modo se espera acelerar la estabilización de los cientos de miles de
refugiados y solicitantes de asilo acogidos desde 2015 y que todavía esperan a
resoluciones de la autoridad de inmigración que les permita estabilizarse en el
país.
A partir de
2022, se incrementarán los fondos de regionalización
en el transporte local. La empresa ferroviaria estatal Deutsche Bahn AG seguirá
siendo de propiedad pública. Se reforzará el tráfico transfronterizo y se
desarrollarán servicios ferroviarios nocturnos con la UE y los Estados
miembros. Para 2030, el 75% de la red
ferroviaria deberá estar electrificada. Al mismo tiempo Alemania se
convertirá en el primer mercado de la movilidad eléctrica con al menos 15
millones de coches eléctricos en 2030. El SPD, los Verdes y el FDP también
quieren una reforma del peaje para camiones y, a partir de 2023 aplicar una
«diferenciación de CO2» del peaje para vehículos pesados.
El nuevo
gobierno alemán quiere abandonar el rechazo fundamental del país al Tratado de
las Naciones Unidas sobre la Prohibición
de las Armas Nucleares (de 2017) y participar en la Conferencia de las Partes
en calidad de observador. Todas las potencias nucleares, así como todos los
Estados de la OTAN, incluida Alemania, han rechazado hasta ahora este tratado
por considerar que los tratados previamente acordados ofrecen una mejor base
para el desarme nuclear.
Contradictoriamente,
la futura coalición se propone respetar a partir de 2023 los límites para la
toma de deuda pública previstos en la
Ley Fundamental. No obstante, el año que viene todavía se pedirán nuevos
préstamos para paliar los efectos de la pandemia.
Las medidas de
transición hacia una economía ecológica con empleos de calidad suponen enormes
inversiones. Si no se aumentan los
impuestos ni el déficit público, el dinero debe provenir de las exportaciones.
Hoy en día China es de lejos el mayor socio comercial de Alemania. La
transformación de la movilidad sólo es realizable, si las empresas automotrices
germanas cuentan con un mercado del tamaño del chino. Sin embargo, en el
contrato de coalición la República Popular es mencionada de un modo
especialmente negativo.
La coalición del
“semáforo” pretende ampliar su comercio y asociación económica con Pekín y al
mismo tiempo increpar públicamente a sus dirigentes para que acepten críticas y
denuncias sobre el manejo de sus asuntos internos. Si insiste en este
sinsentido, dañará las vitales relaciones económicas entre ambos países y, si
no lo hace, será fácil pasto de la crítica interna y externa por incongruencia.
En ambos casos perderá legitimidad y cercenará su propia capacidad de decisión.
El contrato de
coalición que acaban de presentar los líderes de la socialdemocracia, los
liberales y los ecologistas es contradictorio e inconducente. Su contenido
refleja la contradicción entre intereses y presiones encontradas en el seno de
la futura coalición, que a su vez se corresponden con las presiones que
aherrojan al país desde el Este y el Oeste. La República Federal sólo puede
desarrollarse con sentido social y ecológico, si se complementa con el bloque euroasiático, pero, para poder
hacerlo, debe aventar entre sus aliados el temor al resurgimiento de una gran
potencia independiente en el centro de Europa. Si Olaf Scholz no se muestra
capaz de mantener unida su coalición, mientras estrecha los lazos con el Este y
al mismo tiempo apacigua los temores de sus aliados sumándolos al proyecto de
complementariedad, el país se estancará y quedará a merced de las presiones
encontradas de amigos y adversarios.
jueves, 25 de noviembre de 2021
lunes, 22 de noviembre de 2021
viernes, 19 de noviembre de 2021
La Patria Grande a los ojos del General José María Sarobe, maestro de Perón
“La unidad espiritual y moral de
la América Ibérica surge de la gesta de su descubrimiento y de su conquista,
del ideal de libertad acariciado por sus precursores, de la acción de sus
guerreros y del pensamiento de sus estadistas a través de más de una centuria
de vida independiente. Ese ardiente y hondo sentimiento americano lo rubricó en
épicas campañas y en cien campos de batalla, la sangre de sus guerreros, en la
vasta extensión del continente”. (José María Sarobe – pp. 44)
Hace
poco tiempo publicamos en esta misma revista un artículo acerca de “Las problemáticas patagónicas en la visión del General
José María Sarobe, maestro de Perón”, en este artículo volvemos con el abordaje que
realiza el mismo General, pero en esta ocasión sobre su mirada en torno a la
problemática de la Patria Grande.
Jorge
Abelardo Ramos expresó hace varias décadas ya una frase que ha circulado no
casualmente largamente en la historia de la Gran Nación inconclusa, y entre los
que creemos que esa frustración no resulta definitiva sino más bien es donde se
juega “el destino de un Continente” y su pueblo. Afirmaba Ramos que “somos un país porque no pudimos integrar
una Nación y fuimos argentinos porque fracasamos en ser latinoamericanos. Aquí
se encierra nuestro drama y la clave de la revolución que vendrá”.
Como
bien indica el investigador Carlos Piñeiro Iñíguez, las ideas de Sarobe son
centrales para comprender muchas partes del ideario del peronismo, y también
remarca que el autor de “Ibero-américa” en su estudio “toca todos los grandes temas del nacionalismo latinoamericano (…)
todos estos temas –en especial lo del continentalismo y la unión con Brasil-
serán esenciales para Perón, quien intenta de implementarlos al comienzo de su
gobierno y vuelve a la carga cinco años después, cuando cree que ha
tranquilizado y homogeneizado lo suficiente el frente interno como para
abordarlos con el necesario respaldo”.
En
la presentación de una conferencia de Sarobe en el Museo Social Argentino, la
comisión de juventud del mismo afirma que Sarobe “preconiza para su patria y América una política internacional acorde
con la tradición y en consonancia con el destino solidario del continente. Eleva
el problema, ante todo, al plano moral y aboga por el mantenimiento dentro de
los límites de la heredad americana, de un ambiente de sana confianza, de
relaciones intensas y de estrecha hermandad (…) Iberoamérica es la voz de fe en
el destino de estos pueblos”.
Sarobe
encuentra que la fundamentación de la unidad iberoamericana encuentra su raíz
no tanto en lo material, sino más bien en el plano espiritual, entendiendo que
los lazos se estrechan si pensamos en la tradición histórica y cultural
compartida, la lengua, el mestizaje, las creencias religiosas, etc. Sostiene
así que “aquí, en este continente, se
funden dos naciones imperiales, dos culturas, dos destinos, en una sola raza y
una única moral: la cristiana”.
El
General Sarobe realiza un largo recorrido indagando en las particularidades de
nuestra Patria Grande, y los elementos que nos permiten pensarla en unidad. De
esta forma se remonta al acontecimiento fundamental producido con la expansión
europea sobre América, interesa al General desde ya el avance español, afirma
al respecto que “la historia no consigna
un caso igual de la expansión de un pueblo con influencia más rápida y decisiva
en la vida de la humanidad”. Se produce así la “irrupción de América en la
historia”, y en este sentido considera que “había
surgido de la nada un mundo nuevo, destinado a equilibrar, en la sucesión de
los tiempos, en lo geográfico, en lo político, en lo económico, como en lo
espiritual, al mundo antiguo”. Realiza asimismo una crítica sobre la
denominada “leyenda negra”.
Analiza
el periodo de emancipación de nuestro continente (fija como fecha de inicio del
mismo 1810), poniendo de relevancia que es justamente un proceso de liberación en
toda la extensión de la Patria Grande, no de entidades separadas. Argumenta que
“esa simultaneidad en el pronunciamiento
y en la acción revelan –a despecho de las diferencias geográficas, de las
distancias enormes y de las modalidades regionales-, la existencia de una
sensibilidad política colectiva, fruto del genio de la raza en el inmenso
ámbito de América”. Se trata de todos los pueblos que tienen raíz
hispánica. Existe una confraternidad en nuestros pueblos, se apunta a la
concreción de objetivos comunes.
Se
observa la necesidad de sostener la unidad política en tanto mecanismo para
sostener la independencia de nuestra gran Patria. Esta emancipación de nuestra
región encuentra la posibilidad de conformar “una confederación de Estados de la misma raza, el mismo idioma, igual
religión y semejantes instituciones políticas”.
Destaca
Sarobe que mientras los héroes en otros continentes son conocidos por ser
conquistadores, aquí se da su contra-cara en tanto aparecen en nuestra historia
y conciencia como los libertadores. Éstos forjan a su vez una conciencia de
unidad, pues en la Patria Grande los pueblos “se sienten hijos de una gran familia, no importa que hayan nacido en
el norte, en el centro o en el sur del continente”.
Rescata
diferentes personajes de la historia que tuvieron un profundo sentido en torno
a la unidad continental. Así lo hace con Miranda, a quien considera un
precursor no sólo de la independencia del Norte de Sudamérica sino en torno a
la unión de todos los pueblos del Sur del Continente. A José de San Martín, “el prototipo del más hondo y ardiente
panamericanismo. Piensa, siente y obra como americano”. A Simón Bolívar
quien pone su genio y espada al servicio de la causa que se complementa con la
gesta sanmartiniana. A O’Higgins, a quien define como el más eminente de los
hijos del país trasandino. También rescata el papel de diversos pensadores y
estadistas.
Estos
grandes libertadores también han sembrado una moral, al mismo tiempo que un
ideal de liberación y autonomía de nuestros pueblos. Afirma Sarobe: “¡qué diferencia entre los conquistadores y
los libertadores de pueblos! Ambiciosos los primeros por adquirir dominio,
arrancar lauros por la fuerza de las armas, frenéticos de egolatría y
predominio; cumpliendo los segundos, la noble misión de redimir pueblos,
actuando como campeones de la libertad, la justicia y el derecho”.
En
relación a San Martín y Bolívar, los destaca como parte de un mismo proyecto de
emancipación y unidad continental. Resaltando los vínculos entre ambos
libertadores en base a la documentación que encuentra, llegando al momento
nodal de la mentada entrevista de Guayaquil considerando que “con esa actitud dan ellos, a la posteridad,
una lección imperecedera y fijan un rumbo preciso y cierto de relación de los
Estados Americanos”.
Producido
el proceso de emancipación del primer cuarto siglo XIX, la llama de la
revolución y la integración regional va calmando su fuego. Así “el ideal romántico de San Martín, el credo
ardiente de Bolívar se eclipsa en el espíritu de las generaciones
contemporáneas, deslumbradas y seducidas por los portentosos adelantos técnicos
de esta civilización materialista que ha estragado las buenas y sencillas
costumbres y corrompido la moral de los pueblos”. Se desatan luchas
intestinas, guerras civiles, el proceso de unidad se rompe en varios pedazos.
Se
produce así la balcanización sobre nuestro continente y se derrumba el proyecto
de una Patria Grande y unida. Esa segregación fortalece las fronteras de las
patrias chicas, y una conciencia que olvida el rastro del ideal emancipador de
integración de nuestros pueblos. Sarobe afirma que “Iberoamérica, de espaldas a su tradición y a su destino, se convirtió
en un conglomerado de Estados, de precaria personalidad internacional”. Así,
“la obra de los libertadores y
organizadores de las repúblicas hermanas, ha quedado trunca. Merecerán la gratitud
de la patria y de América, quienes coronen el pensamiento de los próceres y
virtualicen (sic) la unidad de los
Estados americanos y la realización de su grandioso destino universal”.
En
esta misma línea Sarobe argumenta acerca de la emergencia de un orden
dependiente, semi-colonial de nuestros países, afirmando que “la independencia política de un Estado es
un mito, como los hechos lo demuestran, cuando no descansa en la autonomía
económica. Ningún pueblo es libre si no explota sus bienes naturales”.
Sarobe
considera que resulta imperativo que este profundo proceso de desintegración de
nuestra Patria Grande sea revertido, y se avance en la senda de la cooperación
entre nuestros pueblos. Esa unidad es por tradición histórica y cultural, pero
también por necesidad de fortalecimiento, en tanto que “mientras más aparcelada esté América en pequeños y débiles Estados,
más fácil será el predominio político y económico a su costa y en desmedro de
su soberanía, por las tituladas grandes potencias”. Remarca asimismo el
sostenimiento por parte de Brasil de su integridad territorial.
Esta
subordinación a las potencias extranjeras debe ser transformada. Resulta
necesario para ello dejar atrás el primitivismo agroexportador, remarcando que
no importa que ese orden dependiente “satisfaga
al conveniencia de los terratenientes y latifundistas nacionales y haga la
delicia de las potencias industriales del mundo”. Por lo tanto es urgente
también la exploración, control y explotación de nuestros recursos naturales y
su desarrollo industrial.
El
General hace un llamado a la lucha por esa integración poniendo de relevancia
las bases donde se sustenta. Éstas van desde la igualdad jurídica en tanto no
hay naciones fuertes o débiles (aunque sabemos que en la práctica no es así),
el respeto soberano entre los diferentes estados, el arbitraje obligatorio en
relación a conflictos limítrofes que pudieran suscitarse de modo de no llegar a
conflictos armados, la estimulación de las relaciones entre los estados que
comparten fronteras en contraposición a la doctrina emanada del Norte de
América que pretende su tutela y dominio, hasta la política de cooperación
económica en virtud del logro de la unión aduanera, la profundización de las
comunicaciones ya sea terrestres, marítimas o aéreas, la idea del
reconocimiento de una “ciudadanía” común a nuestros países, y la profundización
del estudio y lazos culturales que nos plantean como una región con tradiciones
y una identidad compartida.
La
lectura del pasado resulta central no solo para comprender los hechos del
mismo, al mismo tiempo que el presente, sino también para apuntalar la
construcción de la identidad. En este sentido, piensa Sarobe que no hay una
historia argentina, boliviana, paraguaya, chilena, peruana, etc., sino que
todos somos parte de una misma historia y tradición común. Resulta difícil de
comprender la historia de las “patrias chicas”, sin la vinculación con una
óptica nuestroamericana.
En
términos más concretos para el avance de la unidad de nuestro continente, el
General considera que el eje donde debe asentarse la misma es en la integración
de Argentina con Brasil. A la cual debe sumarse también la amistad
argentino-chilena, tradición que viene de los tiempos de la emancipación,
sellada por el abrazo entre O’Higgins y San Martín.
Critica
la política de lo que denomina como “imperialismo
económico de los Estados más ricos”, los cuales tienen un “cortejo imperial de dominios, colonias y
mandatos”. Realiza una crítica asimismo al nacionalismo que procura
expandirse más allá de sus fronteras nacionales sojuzgando a otros pueblos. En
este esquema los países de nuestro continente que permanecen desunidos son “sometidos al predominio de los intereses
foráneos, sobrellevan por igual, impotentes, los perjuicios y dificultades
derivadas de los conflictos provocados por las grandes potencias”. Aboga
así por un neutralismo en los conflictos entre las potencias. También por estas
cuestiones es que debe plantearse una política de integración y cooperación
entre nuestros países.
La
unidad debe asentarse también tanto en el desarrollo industrial, en la
producción de bienes y manufacturas, en una política de integración comercial,
como en las ideas, en este sentido manifiesta que “la cooperación económica fortalece e integra la solidaridad espiritual
y política”. Considera en esta misma línea que “es inadmisible que el atraso de la industria en ciertos aspectos sea
tan grande, que obligue a recurrir al exterior para satisfacer elementales
exigencias de la actividad cotidiana, como ser para alambrar los campos,
embolsar los frutos del país, etc. Es inaceptable también que un pedazo de
cuerda, un balde, un pico, una pala y hasta un clavo llegue a ser artículo
suntuario por falta de producción nacional”. Piensa en la unión aduanera
progresiva entre nuestros países, comenzando por los países vecinos como el
caso argentino-chileno, y avanzar hacia los demás. Con Paraguay también resulta
central establecer una fusión aduanera, en tanto “completa la unidad geográfica y económica del Plata”.
De
esta forma, nuestro militar piensa en la integración latinoamericana
conjuntamente con el desarrollo de nuestra industria, y la ruptura de la
subordinación a las potencias. Sostiene más específicamente al respecto que “·es preciso industrializar la América
Ibérica, si se aspira a sacar a estos países de su estado colonial, salvándolos
de la dependencia material a que se hallan condenados en su condición actual”. Hay
que diagramar una planificación económica en base a las necesidades nacionales,
extendiendo y vinculándola a los demás países.
Es
necesario también el desarrollo económico de las diferentes materias primas en
virtud de satisfacer las necesidades de la industria del continente. Piensa
incluso en convenios de trueque de los excedentes de producción como puede ser
el trigo argentino, el cobre chileno o el caucho de Brasil. El caso de Bolivia
ofrece una complementación con la argentina a través de las riquezas naturales
de ambos, hay que revitalizar el camino del Alto Perú. Con las demás naciones
también se puede avanzar en la integración. Así, por ejemplo con Perú, Ecuador,
Colombia y Venezuela se puede establecer intercambios prósperos mejorando los
costos de transporte, al mismo tiempo que flexibilizando las trabas aduaneras.
Una situación similar se plantea para los países del Caribe y Centroamérica. Existen
factores, como se puede observar, que sirven como puntales donde asentar la
integración.
Propone
asimismo la profundización del desarrollo de la flota mercante del Estado
(creada hacía poco tiempo, en 1941 bajo el gobierno de Castillo), para que “sea una conquista definitiva en nuestro
comercio exterior y un instrumento al servicio de la política de cooperación
entre Estados americanos”. Este desarrollo económico es el que puede
garantizar la autonomía económica (y también industrial), y profundizar la
posibilidad de tener una defensa nacional óptima.
También
piensa el General en el papel que debe cumplir la educación, a través de la
cual se debe sostener una visión que forme a las “nuevas generaciones” no solo
en “el culto de los valores espirituales
de la nacionalidad propia, sino en la devoción de los grandes héroes de
América, para mantener incólume y vivo el sentimiento de la solidaridad
continental”. Propone en este sentido también la creación de una
universidad de la Patria Grande, para este acercamiento entre nuestras naciones
y para fortalecer las bases de una comunidad continental. También aparece la
necesidad del estudio de las problemáticas del continente y la difusión
cultural ya sea a través de libros, cine, turismo, etc.
Como
se puede observar en estas líneas el General José María Sarobe considera que la
unidad de la Patria Grande encuentra diversos fundamentos desde los históricos,
vinculados a las tradiciones culturales, espirituales, hasta los materiales,
relacionados al desarrollo económico, a la capacidad de defensa, etc. Por eso
afirma que “unirse es la misión
perentoria y trascendente de América. Nunca, como ahora, fue tan imperativo ese
deber”.
sábado, 13 de noviembre de 2021
BUENOS AIRES, UNA PROVINCIA DE SEGUNDA
Luis Gotte
La trinchera federal
No tenemos trenes, no tenemos asistencia médica ni sanitaria, no tenemos farmacias, supermercados, transportes, no hay industrias de ningún tipo, superpoblación en el Conurbano y en la región costera bonaerense y despoblación en el resto de nuestra provincia, es la realidad en la que viven millones de bonaerenses de tierra adentro en los últimos 40 años. Las ciudades de masifican, los pueblos se despueblan.
Son 200 las comunas que han cerrado sus tranqueras en las últimas décadas; 350 con llave en mano, porque para la próxima década quedarán vacíos. El sentido común indica que nadie se va de su terruño pudiendo quedarse. Nuestro modelo de organización social es hispano, donde la realización de la propia felicidad del individuo y de la propia colectividad hace a la Comunidad.
En los 24 partidos del Conurbano Bonaerense, el 1 % de la superficie de la Provincia, viven unos 15 millones de personas, lo que representa el 33% de la población del país y el 70 % de la provincia. Desintegración familiar, desigualdad social, pobreza extrema, marginalidad, hacinamiento, usurpación de terrenos, tráfico de drogas, violencia infantil e intrafamiliar. Así las cosas, hasta la discusión más tonta con un vecino o en un semáforo pueden decantar en una situación explosiva. Vivimos en estado constante de alteración. Pareciéramos estar encerrados en “Un día de furia” permanente. Un bucle de espacio y tiempo, donde nuestros paisanos viven lo mismo cada minuto, cada día.
Así existe el conurbano bonaerense, en la ruptura y cancelación de la organización comunal.
En el resto de la provincia prácticamente no hay niños, por tanto, no hay maestros y las escuelas están cerradas, así como las Salita de Primeros Auxilios. La Delegación Municipal sin recursos y un Delegado pensando en satisfacer las demandas políticas del Intendente, que, a las necesidades de su propio pueblo, que ni siquiera tienen un Concejal.
Los recursos naturales abundan, tierra fértil, buen clima, agua y aire sin contaminar. Pero ¿por qué está vacía?, la respuesta es sencilla y simple, la conducción política no ha dado soluciones a la demanda de los pueblos, de ahí que sea una provincia ABANDONADA, que se haya quedado no vacía sino vaciada. No es un juego semántico, estas palabras esconden una dolorosa realidad.
El Estado Federativo de Buenos Aires, y nuestros Estados Comunales, no tienen los mismos derechos que el resto de las entidades federativas de la Argentina. No tenemos autonomía e independencia del Estado Federal central. ¿Por qué seguimos viviendo como Provincia o Municipio de segunda?
La comunidad bonaerense no tiene una identidad propia. Sus gobernadores no son de su propia tierra, a la que desconocen profundamente. Los pilares de la economía bonaerense siguen dependiendo de los productos agrícolas y ganaderos, hoy convertidos en agronegocios altamente tecnificados. El alimento va perdiendo sabor y calidad, con producción intensificada (feedlot), la utilización de agroquímicos va deteriorado, no solo a la tierra, sino la calidad de nuestras vidas. Sin planificación ni control político.
No hay voluntad política para solucionar los problemas. Es urgente generar herramientas institucionales de carácter federal y municipal, para que, desde los mismos Estados Comunales, se generen propuestas y programas de desarrollo e inversión local y los Intendentes puedan articular programas de trabajo de carácter regional. En el Segundo Plan Quinquenal del Gobierno Justicialista, si no se quiere pensar, encontrarán propuestas que pueden adaptarse a nuestra realidad y necesidades.
Hoy de cara a las próximas elecciones, como en las anteriores, los políticos, en sus propuestas frentistas, nos ofrecen grandes soluciones y como siempre concluirán en mera propaganda electoral, luego si te he visto no me acuerdo. Deberán ser nuestros propios paisanos, organizados, los que le corresponderá trabajar en un nuevo modelo de Comunidad Organizada, sin ideología alguna, solo que reconozca nuestra tradición histórica: FEDERAL y MUNICIPALISTA.
Necesitamos que el Estado Federativo de Buenos Aires se organice equilibrada y armoniosamente y recupere su protagonismo de otros tiempos.
jueves, 4 de noviembre de 2021
Debates sobre pensamiento nacional, peronismo y progresismo: entrevista a Aritz Recalde
El sociólogo dialogó con AGENCIAPACO URONDO y ofreció diversas reflexiones sobre la
vigencia del pensamiento nacional.
Por Juan Borges
A raíz de la presentación de su
libro "Pensadores del nacionalismo popular”, editado por Editorial del
Pensamiento Nacional CEES, el sociólogo Aritz Recalde dialogó con AGENCIA PACO
URONDO y ofreció diversas reflexiones sobre la vigencia del pensamiento
nacional. Además, cuestionó diferentes concepciones del progresismo. "El
progresismo es una ideología urbana, cosmopolita, individualista y de clase
media. El progresismo comete el error de considerar a la cultura y a la forma
de vida rural y federal de las provincias como una expresión de atraso. Con esa
ideología retoman consciente o inconscientemente la tesis de la “civilización y
la barbarie” de Sarmiento", describió.
AGENCIA PACO URONDO: ¿Cómo
podríamos definir al pensamiento nacional?
APU: ¿Cómo se enlazan las
banderas del peronismo con el pensamiento nacional?
APU:¿Qué vigencia mantienen los
pensadores trabajados en su nuevo libro?
APU: ¿Cuáles considera que son
los debates presentes entre el Pensamiento Nacional y el llamado progresismo
cultural?
APU: ¿Qué otra diferencia
considera que surgen entre estas dos visiones?
APU: ¿Es posible reconstruir la
comunidad organizada impulsada por Juan Domingo Perón?
APU: ¿Cuál podría ser una agenda
para dar una batalla cultural contra los propagandistas del neoliberalismo?
A mi modo de ver, falta un ámbito
de formación de una doctrina nacional de mediano y largo plazo. Esa tarea no la
cumplen la mayoría de las universidades y tampoco la prensa progresista y menos
aún los partidos que son más agentes electorales que usinas de debate.
La gobernación de Eduardo Duhalde 1991- 1999 El proyecto político que transformó la provincia de Buenos Aires
Prólogo Eduardo Duhalde, febrero de 2026 Cuando llegó a mis manos el borrador de este libro, que habla sobre la gestión de gobiern...
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