domingo, 29 de abril de 2018

Pepe Di Paola y el debate del aborto


"Ellos se quedan en sus discusiones en recintos bien lejos de las villas"

“Aquí no hablamos de penalizar a la chica que aborta; al contrario, los que acompañamos a los pobres somos nosotros. Las clases medias tratan de justificar su accionar con algún argumento social”, dijo en la radio “Cristo de los villeros”
José María "Pepe" Di Paola hizo estas declaraciones en el marco de un diálogo ecuménico con Marcelo Figueroa, editor del Osservatore Romano en español, en el inicio de un ciclo "Palabras de Paz", que se emite en la radio de la parroquia de Villa La Cárcova, donde el sacerdote amigo y discípulo de Jorge Bergoglio desarrolla su tarea pastoral.
"Estamos hablando de que hay una vida. Nosotros queremos defender la vida de la mujer y la del niño, las dos vidas.  No hay que elegir una u otra, hay que elegir las dos vidas", dijo el Padre Pepe.
"Nosotros vemos que las villas tejen redes de amor que hacen posible que la chica pueda tener su hijo –siguió diciendo-. Acá varias chicas han quedado embarazadas y han querido tener su hijo y esas redes de amor que se forman en una comunidad y en un barrio lo hacen posible: hacen posible que se piense en la vida y no en la muerte".

Marcelo Figueroa señaló por su parte que, en los barrios más carenciados, muchas muertes por otras causas –violencia, narcotráfico- pasan inadvertidas, "porque se trata de personas pobres".
 Hablemos del cuidado de la vida en toda su dimensión (Figueroa)
"Pero –agregó-, esas muertes sí son valoradas por los que confesamos una fe cristiana comprometida con los pobres y con sus vidas. Entonces, hablemos del cuidado de la vida en toda su dimensión, lo que es muchísimo más extenso y profundo que 'aborto sí, aborto no'. Personas que no conoce esa realidad instalan conceptos que no son ciertos. Se dice que la legalización es en beneficio de los más pobres que quieren abortar y no lo pueden hacer o mueren todos los días practicándolo…"
El padre Pepe acotó que "no solamente en el tema del aborto", sino en varios otros temas, "como por ejemplo la legalización de la droga, se ha utilizado siempre el argumento de que es para ayudar a los pobres". Pero en realidad, "son manifestaciones y pensamientos de las clases medias que tratan de justificar su accionar y necesitan hacerlo con algún argumento que tenga que ver con lo social".
"De hecho –agregó-, muchos que se llaman progresistas en realidad no lo son, porque para serlo deberían pensar en el pobre. El pobre les enseña a ellos porque tiene un pensamiento de querer la vida, de cuidar y de proteger la vida. Deberían conocer a tantas familias en las que la abuela cuida a los hijos de las hijas que han preferido tener ese bebé, que hoy es uno de los chicos que juegan a la pelota en la capilla, y a lo mejor alguno hubiera sugerido abortarlo".
"Creo que mucha gente está utilizando el argumento de los pobres sin conocerlos y porque les es útil", sentenció.
"Desde la fe cristiana, hay una mirada muy profunda, existencial que hace defender la vida en todas sus dimensiones, por eso estamos en contra del gatillo fácil, en contra de la violencia que se da en los barrios cuando se dejan zonas liberados de guerras de narcotraficantes que terminan con la vida de los chicos, estamos en contra de aquello que ataca la vida", agregó.
En opinión de Marcelo Figueroa, detrás de esa apelación a los sectores pobres para legitimar la despenalización del aborto, "también hay una agenda siniestra detrás, porque usado como un control de la natalidad, haría que el índice de pobreza no crezca".
"Al instalar el mensaje social de que el aborto es legal, y por lo tanto legítimo, se lo convierte en un medio más de la planificación familiar –dijo-. Entonces, ya no se trata de una utilización del pobre por desconocimiento", sino de modo intencionado.
"El plan que hay detrás sin dudas es el control de la natalidad y que los hogares de las familias pobres tengan menos hijos –coincidió Di Paola-. Lamentablemente en estos años hemos escuchado a la gente decir que los pobres tienen muchos hijos para cobrar planes sociales y de esa manera no trabajar, como si fuera tan fácil tener un hijo en situaciones de alta vulnerabilidad. Entonces esto es el atajo o la solución para este mundo que está lejos de Dios. Son como dos formas de pararse frente a la vida".
Finalmente, el padre Pepe también apuntó al costado eugenésico del aborto legal, cuando señaló que "este plan siniestro también tiene otra cara, que es poder medir el hijo que se quiere tener".
"Pensar que si hay alguna malformación o discapacidad la persona tenga la posibilidad de decidir interrumpir el embarazo, hacer un aborto, es una especie de discriminación racial. Es ponerse en lugar de Dios que para mí es el gran pecado. Decidir quién vive y quién no. Para nosotros hay un Dios que ama la vida y nos enseña un camino y nosotros no podemos ponernos en el lugar del Creador", concluyó.
El ciclo radial "Palabras de paz", se emite por la radio "Cristo de los villeros" que funciona dentro de la parroquia de Pepe Di Paola, San Juan Bosco, ubicada en la Villa La Cárcova, en José León Suárez. Marcelo Figueroa espera que este programa semanal –se emite todos los martes de 17 a 18 horas- sea escuchado en el barrio y más allá, "para que se conozcan las voces de la villa".
Se trata de un diálogo interconfesional ya que Figueroa es protestante. Este biblista animo por muchos años un programa televisivo en el cual el entonces cardenal Jorge Bergoglio dialogaba con el rabino Abraham Skorka sobre cuestiones teológicas. Actualmente, por decisión del papa Francisco, Figueroa tiene bajo su responsabilidad la edición en español del diario vaticano, L'Osservatore Romano.
La radio Cristo de los villeros fue fundada por el propio José María "Pepe" Di Paola que, además de San Juan Bosco, pastorea otras nueve parroquias cercanas en esos barrios pobres y densamente poblados del conurbano bonaerense.
Allí el padre Pepe desarrolla su programa "Capilla, Colegio, Club" a través de muchos programas educativos y deportivos.
La radio "Cristo de los villeros", que pronto tendrá su frecuencia modulada, puede escucharse por las redes sociales, a través de internet o desde el celular instalando una APP con ese nombre. De paso, la emisora es también una escuela ya que allí aprenden los oficios radiales personas del barrio.
La radio fue inaugurada el año pasado con un mensaje del papa Francisco: "Gracias por jugarse por cosas buenas, por comunicarse, por hacer puentes y no levantar muros".


INFOBAE

Curas en la Opción por los Pobres: “Esto es un genocidio social”



El padre Félix Gibbs, perteneciente a la Parroquia Nuestra Señora de las Lágrimas de San Francisco Solano, cuestionó las políticas llevadas adelante por el presidente Mauricio Macri. A su vez, marcó que las personas en situación de vulnerabilidad “están perdiendo sus derechos” y consideró a los tarifazos como un verdadero calvario.
“Cada vez es más grave el panorama, vamos hacia un abismo irrefrenable, no vemos una solución en cuanto a la propuesta política, social y económica del país”, señaló el sacerdote. En esa línea, consideró que se trata de “un genocidio social porque está programado para quitar la vida a la gente en cuentagotas”.
“Se ha desorganizado la vida y, cuando pasa eso, viene el caos”
Asimismo, se refirió puntualmente a las medidas tomadas por el jefe de Estado y la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, quienes desde que asumieron sus cargos se encargaron de “despojar de recursos al Estado”.
“El que tiene posibilidad no necesita del Estado, pero hay muchos que si no tienen al Estado que los acompañe, no pueden vivir incluidos. No todos cabemos en la misma mesa, hay diez millones que sobramos y vamos a  tener que corrernos de la escena”.
En ese sentido, en diálogo con El Termómetro Web, Gibbs sentenció: “La clase media ya está en el horno también y esta gente no lo entiende porque no tiene empatía, porque lo suyo fue nacer en cuna rica y no sabe lo que es la calle, no conocen”.

“Uno nacen estrellas y otros estrellados, algunos compran esa condición, por eso trabajo mucho en lo valioso que es cada persona. Las categorías de reino no pasan por las categorías del capitalismo”, finalizó.


viernes, 27 de abril de 2018

Los frentes se alinean

Eduardo J. Vior para INFOBAIRES 24

 25 de abril de 2018 

Al ejecutar al segundo jefe del Estado Islámico (EI) con un ataque aéreo realizado en territorio sirio con el acuerdo de Damasco, el gobierno iraquí de Haider al Abadi se alineó oficialmente con la alianza entre Rusia, Siria, Irán y Hizbulá que combate al terrorismo en Oriente Medio. Esta manifestación pública coincidió con la negativa egipcia a incorporarse a la fuerza panárabe organizada por Arabia Saudita, para continuar la intervención en Siria. En paralelo, este lunes llegó a Washington el presidente francés Emmanuel Macron con la declarada intención de convencer a Donald Trump, para que mantenga en el norte de Siria a los 2000 efectivos de las fuerzas especiales norteamericanas que sostienen la insurgencia kurda contra Damasco. Sólo en la península coreana se insinúa una distensión que puede devolver al mundo una esperanza de paz.

UNA GUERRA FRÍA QUE AMENAZA CALENTARSE
“Está claro que la Guerra Fría ha vuelto”, declaró el lunes 23 el secretario general de la ONU, António Guterres, en una entrevista al canal de televisión sueco SVT. Sin embargo, subrayó las diferencias con el conflicto terminado en 1991.
Ahora EE.UU. y Rusia ya no controlan todo el mundo, como ocurría antes, dijo. Muchos países tienen una postura muy activa en la región [de Oriente Medio]. No existen dos bloques uniformes controlados”, matizó el diplomático portugués. Al mismo tiempo, Guterres indicó que la situación actual es más peligrosa que en los tiempos de la URSS. “Durante la Guerra Fría existían instrumentos de diálogo, control y comunicación, para garantizar que cuando surgiera un riesgo de confrontación, la situación no escalara descontroladamente. Ahora ya no existen estos mecanismos. Es por eso que la situación es tan peligrosa“, advirtió.
Entre tanto, este 23 de abril, contestando a preguntas de periodistas durante su visita oficial a Beijing, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, ha expresado su preocupación sobre las posibilidades de paz en Siria luego del reciente ataque perpetrado contra el país árabe por EE.UU., el Reino Unido y Francia. “Aunque hemos advertido a nuestros socios europeos y norteamericanos que tomaron parte en esta ‘aventura’, sin duda hay que prepararse, las provocaciones [en Siria] se repetirán”, afirmó.
Asimismo, Lavrov ha recordado que “recientemente el presidente de Francia instó a EE.UU. a que no retire sus tropas de Siria, incluso cuando el último terrorista sea eliminado. El líder francés afirmó que es indispensable permanecer allí casi de forma continua. Esto ya se parece a la actitud colonial”, declaró el jefe de la diplomacia rusa.
Entre tanto, mientras el Ejército Árabe Sirio (EAS) avanza contra el EI al sur de Damasco y los remanentes del Ejército del Islam evacúan la provincia de Homs hacia el norte del país, un intercambio de artillería en las cercanías de las alturas del Golán reavivó el riesgo de la confrontación directa entre Israel y Siria. Es que el endurecimiento de los frentes deja pocas alternativas a la negociación.

NO SERÁ MACRON QUIEN RECOMPONGA LA ALIANZA ATLÁNTICA
Este lunes el presidente francés Emmanuel Macron y su esposa llegaron a Washington para una visita oficial de tres días. Es la primera visita de Estado que reciben Donald y Melania Trump. No casualmente, el viernes llega también la canciller alemana Angela Merkel. Es que, en vísperas de la fecha en la que el mandatario estadounidense debe resolver si prorroga o abroga el acuerdo nuclear con Irán de 2015 las ruedas de la diplomacia internacional están girando a toda velocidad.

A lo largo del año pasado Macron se ha convertido en el principal interlocutor europeo del presidente norteamericano. Ambos son advenedizos llegados a la política desde el mundo empresario, lo que los une y los hace reconocerse mutuamente.
Sin embargo, en otro sentido son muy diferentes. Mientras que Trump es un nacionalista que apela demagógicamente a las masas blancas empobrecidas, Macron es un neoliberal globalista que aboga por una mayor integración política de Europa y defiende el acuerdo de Kyoto sobre el medio ambiente. No obstante, el francés ha adoptado en muchos puntos el programa nacionalista. Por ejemplo, ha encarado una durísima política contra los inmigrantes sin papeles. Mientras que en el exterior se lo ve como un Obama francés, en Francia se lo considera un liberal conservador que no admite controles sobre su poder.
A diferencia de Merkel, Trump estima a Macron con quien antes del bombardeo sobre Siria habló cada día. Pero, ¿tiene el francés una influencia real sobre el norteamericano? “A veces lo convenzo y a veces no”, dijo él en enero en una entrevista con la BBC.
El presidente francés tratará de convencer al estadounidense de dejar en el norte de Siria a los 2000 hombres de las fuerzas especiales que, junto con tropas británicas y francesas, conducen a las milicias –mayoritariamente kurdas- del llamado Frente Democrático Sirio que, supuestamente, combaten contra el Estado Islámico. Británicos, franceses y el Pentágono quieren prolongar la guerra en Siria, para empantanar a Rusia, impedir la reconstrucción del país árabe, ayudar a Israel y debilitar a Irán. Para alcanzar este último objetivo, empero, el galo considera necesario mantener el acuerdo nuclear de 2015, porque considera que a Teherán es más fácil ablandarlo dialogando que aislándolo. Al mismo tiempo, quiere también evitar una guerra comercial con EE.UU.
Hasta el 12 de mayo Trump debe decidir qué hacer con el acuerdo nuclear. Si abandona el acuerdo (su promesa de campaña), Irán expulsará a los inspectores internacionales y retomará el enriquecimiento de uranio con los riesgos consecuentes. Los europeos quieren evitarlo por los riesgos implícitos para la paz mundial y, porque quieren aprovechar el paulatino deshielo con el país persa, para acceder a su petróleo y su mercado. Es una incógnita saber qué decidirá Trump, pero probablemente prorrogue el acuerdo, pero poniendo condiciones duras para mantener viva la tensión mundial. De ese modo no queda mal ni con tirios ni con troyanos y no satisface a nadie, pero se asegura posiciones para futuras negociaciones.

LA PAZ Y LA UNIDAD NACIONAL VAN DE LA MANO
Cuando el próximo viernes el presidente de Corea del Norte, Kim Jong-un, cruce hacia el sur de la zona desmilitarizada entre ambas Coreas, para encontrar a su par del Sur, Moon Jae-in, será la primera vez que un mandatario del Norte visita el Sur y se habrá dado un paso gigantesco hacia la anunciada reunión cumbre de Kim con Trump.
El gran artífice del acercamiento es el presidente Moon, discípulo del ex presidente y Premio Nobel de la Paz Kim Dae-jung, quien hace ya veinte años lo exhortó a seguir luchando por la paz con Corea del Norte. Doce meses después de asumir como presidente, Moon está a punto de lograr que el presidente estadounidense Donald Trump y el líder norcoreano Kim Jong-un se reúnan. Es un encuentro tan cargado de consecuencias que amenaza con eclipsar el propio encuentro histórico de Moon con Kim.
En los últimos días Kim anunció que extendería el congelamiento a las pruebas de armas y desmantelaría una instalación nuclear clave antes de reunirse con Moon. Mientras tanto, éste dijo también que los norcoreanos han abandonado su demanda de retiro de las fuerzas estadounidenses del Sur. “El objetivo final es la prosperidad mutua de Corea del Sur y Corea del Norte”, puntualizó Moon el jueves en Seúl.
Sin embargo, Trump puso el domingo paños fríos al entusiasmo, al aclarar en un tuit que él todavía tiene esperanzas de llegar a una cumbre con Kim, pero que falta aún aclarar muchos puntos. El probable encuentro tendría lugar hacia fines de mayo o bien en junio. Aunque el norteamericano ha elogiado algunos de los más recientes movimientos del norcoreano, el planeado encuentro todavía no tiene fecha cierta ni lugar ni agenda. Para apresurar las negociaciones viajó hace pocas semanas a Pyongyang el todavía jefe de la CIA y designado secretario de Estado Mike Pompeo.

Claro que no hay alternativa pacífica a la realización de la cumbre, pero –como es conocido- el diablo se esconde en los detalles y una mínima diferencia sobre la agenda puede hacer retrasar el acuerdo por meses o años que resultarían fatales.
El endurecimiento de los frentes enfrentados confirma que estamos en una guerra fría que se puede calentar en cualquier momento y lugar. Por ello es tan valioso el acercamiento intercoreano. Roguemos que nada ni nadie lo quiebre.

miércoles, 25 de abril de 2018

ES HORA DE CONSTRUIR UN PJ QUE APORTE A LA RECONSTRUCCIÓN NACIONAL


Por Víctor E. Lapegna

Durante los casi 30 años que transcurrieron entre 1945 y 1974 en los que Juan Domingo Perón ejerció su conducción, el Movimiento Nacional Peronista estuvo vivo y vigente en la vida argentina y en los más de 40 años transcurridos desde el fallecimiento del General hasta hoy recorrió un camino que, con alzas y bajas, condujo a su paulatina pérdida de vitalidad y vigencia.
No me parece casual que ese tránsito a la decadencia del Movimiento Nacional Peronista sea equivalente y coetáneo al seguido por la Argentina en ese mismo período, en el que sufrió la paulatina pero constante degradación de su pueblo a la condición inferior de masa, el deterioro y en algunos casos la destrucción de la comunidad organizada comenzando por su célula básica que es la familia y el deterioro de la voluntad de ser una Nación con un destino común en lo universal que se expresa, entre otros signos, en las divisiones y enfrentamientos internos a los que se ha dado en llamar “la grieta”. Un proceso decadente que se observa también en datos duros de la realidad económico y social en estos años tales como la magnitud de la pobreza, del crecimiento de la economía o de la tasa de inversión real en actividades productivas.
Debemos asumir que aproximadamente la mitad de esos más de 40 años de decadencia transcurrieron bajo gobiernos que se asumían como peronistas y eran reconocidos como tales por la mayoría de la ciudadanía, con lo que no podemos ignorar la cuota-parte de responsabilidad que todos los peronistas tenemos en ese proceso de pérdida de vitalidad de nuestra Patria y de nuestro Movimiento.
Situados ante esa realidad parecen abrirse para quienes seguimos asumiendo al peronismo como una de las notas de nuestra identidad personal, dos actitudes posibles. Una es seguir llorando sobre la leche derramada y buscando atribuir a unos o a otros las culpas por esa decadencia, lo que no parece que vaya a contribuir en nada a salir de ella. La otra es tratar de responder a esa realidad insatisfactoria con palabras y con hechos que contribuyan de manera efectiva y concreta a ir reconstituyendo el Movimiento Nacional Peronista y el amplio frente social y político que nos encamine hacia la reconstrucción nacional.
Al optar por la segunda de esas actitudes, me permito compartir con quienes tengan la generosidad de leerme algunos conceptos que tal vez puedan ser útiles para avanzar en la perspectiva que implica aquella actitud proactiva.

Movimiento y Partido o El Huevo y La Gallina
En las redes sociales y en diversos núcleos del peronismo que frecuento, sobre todo a partir de la intervención judicial del Partido Justicialista y la designación de Luis Barrionuevo al frente de la misma, percibo que no pocos compañeros contraponen al Movimiento Peronista con el Partido Justicialista, al que definen como una mera herramienta electoral y en los términos en los que suele presentarse, esa supuesta alternativa me recuerda aquella pregunta inútil acerca de que es primero, si el huevo o la gallina.
 Para tratar de aportar algo más de densidad a la cuestión me permito recordar que los años en los que estuvo vivo y vigente, el Movimiento Peronista no fue un mero concepto doctrinario y menos aún un ente abstracto sino la rica, variada y multiforme organización de hombres y mujeres de la Argentina, conforme la doctrina y el diseño concebidos, concretados y conducidos por el genio de Perón y asumidos por el pueblo peronista.
En el armado de ese dispositivo Perón escogió primero a los trabajadores - a cuyas organizaciones definió como la columna vertebral del peronismo - porque era posible organizarlos, era el sector marginado de la sociedad, eran el punto de apoyo para construir la comunidad organizada y también porque tenían el número que sería decisivo para lograr la mayoría electoral.
A partir de esa organización de los trabajadores se fueron desplegando otras organizaciones de distintos sectores de la comunidad nacional que iban desde los clubes deportivos que canalizaban la práctica de deportes por todos los sectores (al respecto son ilustrativas las obras publicadas por nuestro compañero y amigo Víctor F. Lupo), a las organizaciones que nucleaban a estudiantes secundarios (Unión de Estudiantes Secundarios o UES) y universitarios (Confederación General de Universitarios o CGU), a profesionales (Confederación General de Profesionales), a empresarios (Confederación General Económica) y también, en un plano destacado, fueron creados el Partido Peronista Masculino y el Partido Peronista Femenino, que organizaban a millones de hombres y mujeres en todo el país a través de sus respectivas Unidades Básicas, que eran sus núcleos promotores en el territorio.
Ese multiforme tramado de organizaciones que contenía intereses y actores diferentes e incluso contradictorios, era sinérgico en la medida que compartía una doctrina nacional y una conducción dotada de autoridad y representatividad que encarnaba en Perón y sus cuadros auxiliares.
En 1955 la valoración de la calidad que había alcanzado la organización popular y su adoctrinamiento fue lo que llevó a Perón a elegir el tiempo y no la sangre. Así lo explicaba en 1973, tras su regreso triunfal a la Patria tras 18 años de exilio: “Cuando debí tomar una resolución que guiase a la conducción general de nuestra lucha, yo contemplé precisamente esta situación. Sabía que disponíamos de una masa organizada en gran parte, pero en mayor medida adoctrinada sobre los principios que .el Justicialismo había puesto en marcha en el año 1945. Si no hubiésemos dispuesto de esa masa adoctrinada y de una organización, no habríamos tenido más remedio que recurrir a la lucha cruenta, que siempre desgasta enormemente a las propias organizaciones. En cambio, aprecié que teniendo esa organización y ese adoctrinamiento era posible consumir tiempo, ahorrando el derramamiento de sangre, que en ese caso hubiera resultado inútil. Por eso fue que resolvimos continuar una lucha a fuerza de voluntad y del mantenimiento de nuestros principios, pensando en que si teníamos razón habríamos de volver y, si no la teníamos, era mejor que no volviésemos. Es decir, compañeros, que nosotros podemos pensar que, si a la larga hemos triunfado, ha sido porque teníamos razón, y el que debía decidir si la teníamos o no, era el pueblo argentino. Los acontecimientos que se han producido durante la normalización institucional del país, nos han dado esa razón: gobernamos con el único derecho que es inmarcesible, el derecho del pueblo de darse su propio gobierno y sus propias instituciones”.

Después de 1955 Perón supo ir adaptando las formas de organización del Movimiento Peronista a las nuevas y diferentes condiciones que presentaba la realidad y en el proceso de 18 años transcurrido hasta 1972/73 supo conducirlo con inconmovible autoridad y representatividad hasta la victoria que se expresó, sobre todo, en su retorno a la Patria y su tercera consagración como Presidente de los argentinos con el respaldo del 62% de los votos. En esos 18 años el movimiento obrero confirmó su condición de columna vertebral dado que, en muy difíciles condiciones, supo mantener su nivel de organización y representatividad de los trabajadores y su adhesión a la doctrina peronista.
Ya en la etapa final de su vida terrenal Perón nos enseñó con hechos y palabras que la política es el arte de construir espacios pacíficos en los que se abordan las diferencias propias de la vida en comunidad, que son diferentes de la conspiración y la guerra.
Sabedor de que se acercaba el momento de su paso a la otra vida, nos instó a prepararnos para transitar de la etapa gregaria y personalista a la etapa orgánica y enunció que su único heredero era el pueblo.
Entre 1973 y 1976 la violencia que ensangrentaba la Patria de resultas de la batalla que aquí libraban los imperios contendientes en la Guerra Fría – conflicto que incidía en la realidad de todos los países del mundo, más allá y en contra de la voluntad de los pueblos- no permitió que los peronistas ejerciéramos la política como el arte que Perón nos enseñó que era mediante dichos y hechos, entre los cuales su abrazo con Ricardo Balbín no fue el menor.
Dado ese clima, después del 1 de julio de 1974 el pueblo no llegó a recibir en plenitud la herencia que le dejara Perón, dado que ello que requería que la voluntad de ese pueblo se pudiera expresar en la etapa orgánica y elegir una conducción que, al menos en parte, estuviera dotada de una autoridad y una representatividad semejante a la que tuvo Perón.
Las condiciones impuestas por noche oscura de la tiranía que entre 1976 y 1983 tuvo como blanco principal de su acción criminal y destructora al peronismo y a los peronistas, eran aún menos propicias para construir la política como espacio pacífico para resolver los conflictos y tampoco para que los peronistas nos diéramos una conducción que fuera representativa de la voluntad popular y estuviera dotada de autoridad.
El ciclo político establecido a partir de 1983 y la restauración de la vigencia del principio de la soberanía popular para elegir a los gobernantes como pilar de un sistema democrático, impulsó a que la gran mayoría de los dirigentes, cuadros y militantes del peronismo nos volcáramos a participar en la acción política electoral y la puja por ocupar espacios de poder institucional relegó todo lo demás, con lo que el Partido Justicialista sí se convirtió en una mera herramienta electoral y durante las presidencias peronistas de Carlos Menem, Eduardo Duhalde y sobre todo de Néstor y Cristina Kirchner devino en un partido del Estado, utilizado por quienes lo gobernaban para satisfacer sus intereses circunstanciales y cada vez más distante y ajeno para el pueblo peronista.
En 1988 hubo una luz de esperanza cuando el movimiento de la renovación peronista consiguió que la fórmula que el frente liderado por el PJ presentaría en las elecciones presidenciales surgiera del voto directo de millones de peronistas quienes, por mayoría, consagramos al binomio integrado por Menem y Duhalde por sobre el que componían Antonio Cafiero y José Manuel De la Sota. La lealtad de los vencidos que hicieron suyo el principio según el cual “el que gana conduce y el que pierde acompaña” y la autoridad que tuvo la fórmula por surgir de una compulsa democrática interna con millones de votantes, contribuyó no poco a que en 1989 derrotáramos a la fórmula radical que encabezaba Eduardo Angeloz.
Pero aquella saludable experiencia no volvió a vivirse en los 30 años subsiguientes, en los que las candidaturas del peronismo fueron el resultado de las roscas de cúpulas y a ello se suma que el procedimiento democrático de 1988 no se aplicó nunca para elegir a las autoridades partidarias.
Una deformación acentuada por quienes fueron desplazados de la dirigencia del PJ por la intervención judicial ya que dispusieron modificar el estatuto partidario y eliminar la elección directa como procedimiento para elegir autoridades.

Las perspectivas de la intervención del PJ
A nuestro modo de ver la intervención a cargo del compañero Luis Barrionuevo tiene la oportunidad de normalizar la vida del Partido Justicialista y situarlo en un umbral básico de normalidad democrática que no tiene desde hace al menos 44 años.
Creemos que hay tres condiciones necesarias para acceder a ese umbral básico de normalidad:
a)      Declarar caducas las afiliaciones actuales y convocar a la re-afiliación en todo el país, reconociendo la antigüedad a quienes ya estaban afiliados y vuelvan a hacerlo.
b)      Elaborar con esas afiliaciones padrones depurados y transparentes bajo el estricto control de la Justicia electoral.
c)       Convocar a la elección de todas las autoridades partidarias (congresales y consejeros nacionales y provinciales) a través del voto directo de todos los afiliados según lo disponía la carta orgánica del PJ nacional.

Es posible que el proceso de re-afiliación, que demanda una amplia e intensa vinculación directa con el pueblo a través de la movilización de cuadros y militantes que salgamos a afiliar, resulte en que quienes estén dispuestos a firmar la ficha de adhesión al Partido Justicialista sean muchos menos que los más de 3,6 millones de inscriptos que hay hoy en un padrón del todo inverosímil. Es también cierto que ese proceso de re-afiliación demanda varios meses de trabajo.  Pero si no se hace esa re-afiliación y la consecuente depuración de padrones, cualquier elección interna que se haga será fuente de justificadas suspicacias y su legitimidad será cuestionable.
Por lo demás, más allá de garantizar la realización en el Partido Justicialista de unas PASO como las de 1988 en las que puedan participar todos quienes quieran hacerlo y en las que el voto popular dirima cuál la fórmula presidencial con la que el frente que encabecemos los peronistas le gane a Cambiemos las elecciones del 2019, consideramos que la misión principal de la intervención que encabeza el compañero Barrionuevo es garantizar que los afiliados al PJ podamos elegir con nuestro voto directo a los dirigentes partidarios, como nunca pudimos hacerlo.
A priori consideramos inaceptable cualquier excusa que quiera darse para evadir o postergar sine die esa misión principal.

Conviene asumir que ninguna de las figuras que hoy aparecen en el escenario como eventuales presidenciables del peronismo, cuenta siquiera con el nivel de autoridad y representatividad que tenían Menem y Cafiero hace 30 años aún antes de la interna en la que compitieron, pese a que uno y otro estaban muy por debajo de la autoridad y representatividad que tuvo Perón en el ejercicio de la conducción del Movimiento.
Por tanto, parece razonable suponer que una re-afiliación y la elección de autoridades del PJ mediante el voto de esos afiliados en unos comicios hechos con padrones confiables, implicaría una movilización propicia a que la participación popular en unas PASO sea mayor que la que podrían convocar unos precandidatos que, fueran quienes fueren, nos parecen todos desangelados.
De tal modo, la elección por el voto popular de las autoridades del PJ nos parece un procedimiento para contribuir a soldar la brecha que hoy separa a dirigentes de dirigidos en el ámbito político, factor clave de la falta de confianza en la Argentina perceptible ad-intra y ad-extra, causa de muchas de nuestras dificultades económicas y sociales y factor que deteriora la convivencia y la gobernabilidad democráticas.
Por lo expuesto, tenemos la convicción de que la intervención al PJ tiene la posibilidad de hacer un verdadero servicio a la Patria y no sólo al peronismo si lleva adelante las tres condiciones necesarias para una normalización democrática de la vida partidaria que enunciamos más arriba.
Si no lo hace terminará yéndose con pena y sin gloria, cargando con la responsabilidad de no haber sabido o querido contribuir a que en las elecciones de 2019 se reabra un rumbo que nos haga avanzar en el camino de ser un pueblo feliz en una gran Nación y reconstruir al deteriorado hombre argentino, tarea a la que ya nos convocaba Perón hace 45 años y está aún pendiente.



martes, 24 de abril de 2018

Actividad debate en la UNLP


DESCUBRIMIENTO DE LA PATRIA


Leopoldo Marechal

Dije yo en la ciudad de la Yegua Tordilla:
“La Patria es un dolor que aún no tiene bautismo”.
Los apisonadores de adoquines
me clavaron sus ojos de ultramar;
y luego devoraron su pan y su cebolla
y en seguida volvieron al ritmo del pisón.

¿Con qué derecho definía yo la Patria,
bajo un cielo en pañales
y un sol que todavía no ha entrado en la leyenda?
Los apisonadores de adoquines
escupieron la palma de sus manos:
en sus ojos de allende se borraba una costa
y en sus pies forasteros ya moría una danza.
“Ellos vienen del mar y no escuchan”, me dije.
“Llegan como el otoño: repletos de semilla,
vestidos de hoja muerta.”
Yo venía del sur en caballos e idilios:
“La Patria es un dolor que aun no sabe su nombre”.

Una lanza española y un cordaje francés
riman este poema de mi sangre:
yo también soy un hijo del otoño,
que llegó del oriente sobre la tez del agua.
¿Qué harían en el Sur y en su empresa de toros
un cordaje perdido y una lanza en destierro?
Con la virtud erecta de la lanza
yo aprendí a gobernar los rebaños furiosos;
con el desvelo puro del cordaje
yo descubrí la Patria y su inocencia.

La Patria era una niña de voz y pies desnudos.
Yo la vi talonear los caballos frisones
en tiempo de labranza;
o dirigir los carros graciosos del estío,
con las piernas al sol y el idioma en el aire.
(Los hombres de mi estirpe no la vieron:
sus ojos de aritmética buscaban
el tamaño y el peso de la fruta.)

La Patria era un retozo de niñez
en el Sur aventado, en la llanura
tamborileante de ganaderías.
Yo la vi junto al fuego de las yerras:
¡estampaba su risa en los novillos!
O junto al universo de los esquiladores,
cosechando el vellón en las ovejas
y la copla en las dulces guitarras de setiembre.
(No la vieron los hombres de mi clan:
sus ojos verticales se perdían
en las cotizaciones del Mercado de Lanas).

Yo vi la Patria en el amanecer
que abrían los reseros con la llave
mugiente de las tropas.
La vi en el mediodía tostado como un pan,
entre los domadores que soltaban y ataban
el nudo de la furia en sus potrillos.
La vi junto a los pozos del agua o del amor,
¡niña, y trazando el orbe de sus juegos!
Y la vi en el regazo de las noches australes,
dormida y con los pechos no brotados aún.

Por eso desbordé yo mi copa de tierra
y un cachorro del viento pareció mi lenguaje.
Por eso no he logrado todavía
sacarme de los hombros este collar de frutas,
ni poner en olvido aquel piafante
cinturón de caballos
ni esta delicia en armas que recogí en Maipú.

Guardosos de semilla,
vestidos de hoja muerta,
los hombres de mi clan ignoraron la Patria.
Con el temblor sin sueño del cordaje
la descubrí yo solo allá en Maipú.
Y de pronto, en el mismo corazón de mi júbilo,
sentí yo la piedad que se alarmaba
y el miedo que nacía.
“La Patria es un temor que ha despertado”,
me dije yo en el Sur y en su empresa de toros.
“Niña y pintando el orbe de su infancia,
en su mano derecha reposa la del ángel
y en su izquierda la mano tentadora del viento.”
El temor de la Patria y su niñez
me atravesó encostado (la cicatriz me dura).

Tal fue la enunciación, el derecho y la pena
que traje a la Ciudad de la Yegua Tordilla.
Y así les hablé yo a los inventores
de la ciudad plantada junto al Río,
y a sus ensimismados arquitectos,
o a sus frutales hombres de negocio:
“La Patria es un dolor en el umbral,
un pimpollo terrible y un miedo que nos busca.
No dormirán los ojos que la miren,
no dormirán ya ell sueño de los bueyes.”
(Los apisonadores de adoquines
masticaban su pan y su cebolla.)

Y así les hablé yo a los albañiles:
“La Patria es un peligro que florece.
Niña y tentada por su hermoso viento,
necesario es vestirla con metales de guerra
y calzarla de acero para el baile
del laurel y la muerte”.
(Los albañiles, desde sus andamios
hacían descender cautelosas plomadas).

Y dije todavía en la Ciudad,
bajo el caliente sol de los herreros:
“No solo hay que forjar el riñón de la Patria,
sus costillas de barro, su frente de hormigón:
es de urgencia poblar su costado de Arriba,
soplarle en la nariz el ciclón de los dioses.
La Patria debe ser una provincia
de la tierra y del cielo”.

Me clavaron sus ojos en ausencia
los amontonadores de ladrillos.
Los abismados hombres de negocio
medían en pulgadas la madera del norte.
Nadie oyó mis palabras, y era justo:
yo venía del Sur en caballos y églogas.

Y descubrí en mi alma: “Todavía no es tiempo:
no es el año ni el siglo ni la edad.
La niñez de la Patria jugará todavía
más allá de tu muerte y la de todos
los herreros que truenan junto al río”.

La Patria no ha de ser para nosotros
una madre de pechos reventones;
ni tampoco una hermana paralela en el tiempo
de la flor y la fruta;
ni siquiera una novia que nos pide la sangre
de un clavel o una herida.

Yo la vi talonear los caballos australes,
niña y pintando el orbe de sus juegos.
La Patria no ha de ser para nosotros
nada más que una hija y un miedo inevitable,
y un dolor que se lleva en el costado
sin palabra ni grito.

Por eso, nunca más hablaré de la
Patria.


viernes, 20 de abril de 2018

Jornada de debate sobre el Centenario de la Reforma Universitaria


Venezuela| Una oposición entre la payasada y la intervención militar extranjera


Julio Fernández Baraibar, abril 2018

El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, después de haber” superado, a pura fuerza de política, las violentas jornadas lanzadas por la oposición, vuelve a enfrentarse a una nueva elección, esta vez por la primera magistratura del país.
En el interín, el país sigue enfrentado a una aguda crisis económico-financiera que, pese a los numerosos errores que se le puedan señalar en esa área, es el resultado del asedio imperialista, que tiene en Estados Unidos y España su estado mayor. Esta crisis, si bien nunca puso en peligro las necesidades elementales de los venezolanos, a los que el Estado beneficia con distintas políticas alimentarias, ha generado un sin número de dificultades cotidianas -gran inflación, depreciación de la moneda, colas bancarias, colapso de los cajeros automáticos, carencia de circulante, mercado negro de divisas- y ha empujado al exilio a una enorme cantidad de venezolanos. Posiblemente la cifra de dos millones que da la oposición sea exagerada, pero es cierto que la presencia de emigrados venezolanos se ha hecho evidente en toda Latinoamérica, incluida la Argentina. Se trata de ciudadanos y ciudadanas jóvenes pertenecientes, en general, a la clase media y, incluso media alta, con buena formación escolar y, en muchos casos, con títulos universitarios, para quienes la vida en su país se ha vuelto insostenible y se han lanzado a la búsqueda de nuevos horizontes.
Muchos de ellos prefieren no hablar de política, declaran simplemente que “la vaina allá está muy difícil” y han logrado emplearse en supermercados, restaurantes y otros servicios. Hay también una emigración definidamente “escuálida”, es decir, opositora militante al chavismo y suele estar representada por hombres y mujeres de una más holgada posición económica.
Estas dificultades económicas llevaron al gobierno venezolano a crear una cripto moneda o moneda digital, el Petro, cuyo respaldo son las riquezas en petróleo, oro, piedras preciosas y minerales que tiene el país, lo que le permitiría efectuar las importaciones necesarias para el normal funcionamiento de su economía, hoy trabada por la confiscación financiera de sus dólares en el exterior.
Es decir, Venezuela está imposibilitada de operar con los dólares que percibe de sus exportaciones petroleras y, por lo tanto, con enormes dificultades para importar. En un país en el que tradicionalmente la inmensa mayoría de las mercaderías de consumo diario son importadas -recordemos el síndrome de Holanda- esta situación se torna catastrófica.
A todo esto, la oposición -una de las fuerzas políticas más torpes y crasas de América Latina- se encuentra en su permanente estado de división y con propuestas que, en muchos casos, lindan con el ridículo.
Así se ha creado un llamado “Tribunal Supremo de Justicia Legítima”, integrado por sedicentes juristas de prestigio, y que, desde Bogotá, pretende fungir como una especie de Corte Suprema en el exilio.
Esta verdadera “corte de los milagros” ha lanzado, vía Twitter, una serie de acusaciones contra el presidente Maduro, amenazando con realizarle un juicio político y destituirlo.
Como se ve, el patetismo infantil de esta “corte” no puede ser mayor. Estos payasos, en una,  reunión relámpago y en obvia ausencia del “acusado” y de su representante legal, decidieron el “inmediato” encarcelamiento de Maduro y dejan que la Asamblea Nacional, aquella que ganó la oposición y fue inhabilitada por desacato, se “pronuncie” sobre este “dictamen”, emitido en Colombia.

Como dice la agencia Misión Verdad: “Declarar la remoción del cargo del Presidente y “ordenar” su encarcelamiento por un “juicio” realizado en el extranjero por “magistrados” sin facultades, pasaría a la historia de la República como un adefesio

Los sectores ultras de la oposición -conducidos por Antonio Ledezma, el fugado de la prisión domiciliaria y autodenominado “presidente de la transición”, el anciano Diego Arría y la señora María Corina Machado, una  “niña bien” egresada de ingeniera en la Universidad Católica- agrupados en “Soy Venezuela”, ponen al otro partido Un Nuevo Tiempo, que, con Omar Barbosa, conduce el parlamento desacatado, en la situación de darle entidad a esas decisiones ridículas, violando la Constitución y el sentido común.
Como dice la agencia Misión Verdad: “Declarar la remoción del cargo del Presidente y “ordenar” su encarcelamiento por un “juicio” realizado en el extranjero por “magistrados” sin facultades, pasaría a la historia de la República como un adefesio con el que pocos quieren lidiar y que además puede devenir en responsabilidades penales para los parlamentarios ejecutores”.
Mientras tanto, el ex suboficial del Ejército y antiguo miembro del Movimiento V República, creado por Hugó Chávez al principio de su gestión, Henri Falcón, continúa su campaña presidencial, para enfrentar a Nicolás Maduro y el PSUV, en las elecciones de este año. La posibilidad de ocupar espacios políticos en los distintos estados es su principal motor, ante un eventual desgaste del PSUV y de Maduro. Sus miembros en el parlamento también se encuentran tensionados entre las posibilidades electorales y ceder a las pretensiones de los dirigentes que actúan desde el extranjero, con payasadas como la que hemos comentado, o, directamente, con amenazas de intervención yanqui.
Es sobre la base de esta “corte” de pacotilla que los gobiernos de Santos y Macri expresaron sus denuncias contra el gobierno venezolano en la última Cumbre de Lima.
El principal peligro que amenazaría la continuidad del gobierno de Maduro es sólo la intervención militar extranjera. Sobre ella se montan todas las expectativas y provocaciones de la oposición, la que intenta, por todos los medios, de convencerse a sí mismos de su inminencia.
Las Fuerzas Armadas Bolivarianas, el principal reaseguro del chavismo junto con una cada vez mayor organización popular, se han mantenido unidas y firmes en su apoyo al gobierno popular. Pese a sus amenazas y bravuconadas, EE.UU. no está en condiciones políticas de meterse en el lodazal que significaría una intervención militar en Venezuela, con excelentes relaciones diplomáticas y comerciales tanto con Rusia como con China. Y una intervención colombiana, fogoneada por la presencia militar norteamericana en el país, tampoco parece un mecanismo viable.

Con enormes dificultades económicas, con un asedio asfixiante del imperialismo y el capital financiero, el laberinto venezolano parecería resolverse, una vez más, saliendo por arriba, por la política.


Del portal MUCHO MAS QUE DOS

martes, 17 de abril de 2018

Washington impone la bipolaridad del mundo a sus aliados


Por Thierry Meyssan

RedVoltaire -17 de abril de 2018

Al disparar misiles contra Siria, en una operación coordinada con sus aliados de Francia y el Reino Unido, el extraño presidente Donald Trump impone a las potencias occidentales el fin del dominio unilateral que ejercieron sobre el mundo. El resultado insignificante de esta demostración de fuerza obliga a la OTAN a mirar frente a frente la dura realidad. Sin haber disparado un tiro, Rusia toma el lugar que antes ocupó la Unión Soviética en el equilibrio del mundo.
Durante las últimas semanas y por primera vez en la historia de ambos países, Estados Unidos y Rusia se amenazaron mutuamente con una nueva guerra mundial. El carácter totalmente desproporcionado de la crisis en relación con el tema de la disputa muestra que lo que hoy está en juego ya no tiene mucho que ver con lo que sucede en el Medio Oriente ampliado desde el año 2001 y que es exclusivamente un intento de mantener el actual Orden Mundial.
Después de la gigantesca masacre que ha costado millones de vidas en 17 años, desde Afganistán hasta Libia, las potencias occidentales se horrorizan con la muerte de unas 50 personas en la Ghouta Oriental, a las puertas de la capital siria. Y es ese el pretexto que Washington, París y Londres invocaron para desatar la agresión tripartita perpetrada contra Siria el 14 de abril.
No debemos dejarnos distraer par las circunstancias sino concentrarnos en el fondo del problema: las potencias occidentales tratan de mantener su dominación sobre el resto del mundo mientras que Rusia y China se emancipan de esa dominación.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no vaciló en espetarle a Rusia –en su cuenta de Twitter– que iba a lanzar sus misiles de nueva generación contra sus soldados en Siria. El embajador ruso en Beirut, Alexander Zasypkin, respondió inmediatamente que esos misiles serían derribados y que, además, los aviones y navíos que los lanzaran serían destruidos. El primer ministro de Turquía, Binali Yildirim, expresó su asombro ante estas bravatas callejeras y lanzó un llamado a la cordura. A partir de ese momento, todos los actores comenzaron a dar marcha atrás.
El grupo naval encabezado por el portaaviones USS Harry S. Truman zarpó de su base en Norfolk, aparentemente para posicionarse frente a Siria. Pero necesitará varias semanas para desplegarse en esa zona. Habrá que ver si la cuestión del enfrentamiento entre Estados Unidos y Rusia, o sea del inicio de la Tercera Guerra Mundial, vuelve a plantearse en ese momento.
Es evidente que la preparación de esa fuerza naval y de sus 6 500 efectivos comenzó mucho antes del asunto de la Ghouta, utilizado como pretexto para su despliegue.
La cuestión es entonces saber si, al desatar una lluvia de misiles sobre unos cuantos edificios abandonados, Washington y sus aliados han pospuesto el enfrentamiento para posicionarse mejor o si, por el contrario, han renunciado a la prueba de fuerza y se preparan para otra forma de conflicto.
El balance militar del bombardeo del 14 de abril es, cuando menos, sorprendente. Las tres potencias occidentales lanzaron 103 misiles, 71 fueron destruidos en vuelo por la defensa antiaérea de Siria, un laboratorio militar –que ya estaba desmantelado– fue arrasado y en 2 aeródromos algunas instalaciones se vieron afectadas. Todo ese diluvio de fuego dejó no más de 3 heridos y ningún muerto. Si Donald Trump, Emmanuel Macron y Theresa May querían hacer una demostración de fuerza, lo único que lograron fue poner en evidencia su impotencia.

Visto desde Damasco, el mensaje era claro: Siria está liberándose de los yihadistas, pero eso no le garantizará la paz y no podrá contar con ayuda occidental para su reconstrucción.
Las potencias occidentales afirmaron que Siria conservaba armas químicas a pesar de su adhesión a la Convención que las prohíbe. Afirmaron que sólo apuntarían a objetivos vinculados a esas armas. Pero, por ejemplo, lanzaron 4 misiles contra el aeropuerto comercial internacional de Damasco, un blanco exclusivamente civil. Felizmente, la defensa antiaérea siria logró interceptar esos 4 misiles.
En total, el Ejército Árabe Sirio –que sólo disponía de S-125, de S-200, de Buk, de Kvadrat y de Osa como medios antiaéreos– logró derribar, sin ayuda de nadie, dos tercios de los misiles occidentales. En definitiva, muy a su pesar, las potencias occidentales acaban de librar la primera batalla de su historia en la que no han matado a nadie. Francia, que por primera vez utilizó en situación de combate su nuevo misil crucero naval, no logró un éxito capaz de atraer a los posibles clientes.
Es cierto que las tres potencias occidentales que participaron en este bombardeo contra Siria se impusieron ciertos límites. Tuvieron mucho cuidado en no tocar objetivos rusos ni iraníes y tanto Rusia como Irán se mantuvieron al margen de la batalla. Pero no es menos cierto que las impresionantes fuerzas armadas de Occidente ya no cuentan con la capacidad necesaria para imponer su voluntad a las potencias medias cuando estas cuentan con la protección de Rusia.

Todos han entendido que, en lo adelante:
- Estados Unidos y Rusia –como antes lo hicieron Estados Unidos y la URSS– evitarán todo enfrentamiento directo en aras de prevenir la guerra nuclear;
- y que las potencias occidentales ya no “lesionarán” significativamente a las potencias medias aliadas de Rusia.
- La única forma de superioridad militar de Washington, Londres y París reside ahora en su capacidad de manipular grupos armados y de utilizarlos como “pantalla” en sus guerras a través de intermediarios.

Al arrastrar en su estela a Francia y al Reino Unido, el presidente Donald Trump los ha obligado a aceptar la realidad que hasta ahora rechazaban.
El gran show de la madrugada del 14 de abril de 2018 sólo fue una manera de salvar las apariencias. Luego de un cuarto de siglo de dominación occidental unilateral, las tres principales potencias militares que bombardearon Siria acaban de perder su posición predominante. El mundo ha regresado a una situación bipolar de guerra fría, cuyas reglas del juego están por definir. Así que la Tercera Guerra Mundial tendrá que esperar.


Jornada de debate en Rosario, provincia de Santa Fe


lunes, 16 de abril de 2018

Ramón Doll y su obra



El desencuentro entre los intelectuales y el pueblo

Marcos Mele  para la Revista Viento SUR

Ramón Doll (1896-1970) fue un abogado, ensayista, periodista y crítico de obras literarias e historiográficas. Este autor, que dio sus primeros pasos en política militando en las filas del Partido Socialista, tuvo la particularidad de publicar libros en un breve período entre los años 1929 y 1943, limitándose luego de ello a escribir en revistas y a prologar libros de autores amigos. Cuatro años antes de su muerte, encontrándose Doll en el más hondo ostracismo, la editorial Peña Lillo publicó Lugones, el apolítico y otros ensayos, reuniendo lo mejor de su obra polémica. En 1976 la editorial Dictio lanzó a la calle la segunda edición de Acerca de una política nacional y otras cuatro obras más reunidas en un solo volumen. Desde entonces nunca más fue reeditado un libro de Doll, siendo Norberto Galasso el único historiador que tuvo el mérito de escribir su biografía, a fines de la década de 1980.
¿Acaso los temas tratados por Doll perdieron vigencia con el paso de las décadas? Una somera lectura de sus escritos más conocidos permite desestimar esta apreciación. La revisión de la denominada historiografía liberal mitrista; el enjuiciamiento a la mentalidad colonial de los intelectuales; la exposición del carácter reaccionario y antinacional de los grandes medios de prensa; los cuestionamientos al rol perturbador del Poder Judicial; y una descarnada crítica a los escritores que ocuparon el más alto sitial de la superestructura cultural argentina, son algunos de los problemas a los que Doll entregó su pluma rabiosa.
Autores como Jorge Abelardo Ramos, Arturo Jauretche y Juan José Hernández Arregui tributaron en sus libros los escritos de Doll y desarrollaron exhaustivamente algunos de los tópicos por él adelantados. No está al alcance de este trabajo desentrañar las causas del olvido que recayó sobre Doll pero se aventura que este tiene, al menos, una doble causalidad. Por un lado, la acción demoledora de su crítica a la cultura oficial le cerró las puertas de las academias, las editoriales y las universidades. Por el otro, la pereza investigativa condujo a rotular a Doll bajo la égida del fascismo cuando, en realidad, lo más significativo de su obra lo produjo cuando adhería al socialismo y realizaba abundantes críticas al Estado corporativo italiano.
El propósito de este estudio es brindar al lector una clave interpretativa para abordar la fragmentaria y compleja obra de Doll. El análisis minucioso de sus libros y artículos permite reconocer un núcleo temático presente en forma constante, independientemente de sus virajes políticos. El tema que desveló a Doll a lo largo de toda su obra es la disociación entre las minorías cultas y el pueblo y, en distintos momentos, trató este problema en los planos de la cultura literaria, la historiografía y la política.

EN LA LITERATURA
Ramón Doll obtuvo notoriedad pública en el terreno de la literatura. A fines de la década de 1920, este joven crítico se abocó a enjuiciar a las obras literarias canonizadas y a sus autores. De espaldas a las rutas que llevan al éxito por medio de la lisonja, Doll puso en tela de juicio el divorcio entre las plumas consagradas y los problemas del pueblo argentino.
Así, Doll no vacila en calificar al Don Segundo Sombra de Ricardo Güiraldes como un personaje derrotado socialmente, antítesis de Martín Fierro. Es el héroe de Güiraldes el gaucho visto desde los ojos de los hijos de los estancieros, celebrada imagen de Doll tantas veces evocada y pocas veces reconocida.
Paul Groussac fue otro de los baluartes de la literatura que recibió la desembozada crítica de Doll. El francés, llave maestra del prestigio y la reputación literaria, fue calificado por Doll como “un viejo inhóspito de sonrisa nevada”. Es precisamente con Groussac que comienza a producirse en nuestras letras la desconexión con el pueblo, que “aborrece cordialmente una literatura de mandarines para los cenáculos porteños”.
En el camino de cuestionar el distanciamiento entre los escritores y la realidad nacional, Doll fustiga contra el joven Jorge Luis Borges, que empieza a desligarse de su prédica yrigoyenista y sepulta en el pasado su prólogo a la primera edición del Paso de los Libres de Arturo Jauretche. Ningún vestigio debe quedar de la vocación nacional de Borges para poder ingresar a los cenáculos de la intelectualidad; su prosa se transfigura en “antiargentina”.
El análisis virulento de Ramón Doll tampoco dejó en pie la obra de un hombre que, paulatinamente, se quitaba el ropaje opresivo de los círculos literarios y los grandes diarios. Tal es el caso de Raúl Scalabrini Ortiz y su libro El hombre que está solo y espera, calificado por Doll como una “biblia para el zonzaje”. Scalabrini, de fuerte temperamento, no toleró la afrenta de Doll y lo retó a duelo. Las heridas en el cuerpo de Doll fueron el comienzo de la reconciliación entre dos hombres que, con prepotencia de trabajo arltiana, buscaban demoler el edificio cultural de la semicolonia.
La batalla de Doll contra la literatura oficial le pone ante sus ojos un problema no resuelto en los países con independencia política declarativa y sumisión económica traducida en vasallaje cultural. ¿Cuál debe ser el rol de los intelectuales? ¿Toda su tarea es la reproducción mecánica de un conocimiento universal carente de irradiación nacional? Ramón Doll se pregunta qué sucede con los intelectuales argentinos que no ven con claridad nuestro medio. De esa manera, “la historia de la inteligencia argentina es la historia de la abdicación, del ausentismo, del egoísmo y del anti-argentinismo. El país se forma, se puebla, evoluciona (…) pero la inteligencia argentina da las espaldas a la realidad y al pueblo, a la tierra y a la Nación”.

DOLL HISTORIADOR
En 1934, con su libro El liberalismo en la literatura y la política, Ramón Doll expresa que su desvelo por desentrañar la ruptura entre los literatos y el pueblo no puede entenderse en su real magnitud sin un estudio del pasado nacional. En un contexto de surgimiento del revisionismo histórico, que quebró los cimientos del relato historiográfico oficial, Ramón Doll rastrea en el siglo XIX las raíces de este problema. Por esa razón, Doll será uno de los pioneros del revisionismo y participará de los orígenes del Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas.
El Doll historiador identifica en la pugna entre unitarios y federales la dicotomía intelligentzia-pueblo. La lucha entre ambas fuerzas políticas no refleja el enfrentamiento entre la civilización y la barbarie sino entre dos formas de concebir la Nación. Los unitarios, según Doll, fueron los “niños malcriados” de su época que, debido a la antipatía que el pueblo sentía por ellos, inhumaron las montoneras federales con el calificativo injurioso de la barbarie. En las filas del federalismo “prevalecieron las masas populares con su mayor sensibilidad territorial y con este acto primo de repulsa instintiva que tiene siempre el pueblo ante el intelectual y el extranjero”.
La oligarquía que revela su aversión al pueblo tiene su encarnación histórica en Bartolomé Mitre. Para Ramón Doll la historia oficial fue escrita con el solo propósito de resguardar la imagen de Mitre y esto explica la impopularidad de su relato. El pueblo comprende las raíces de esta falsificación y, por lo tanto, se niega a aceptar como el organizador del país a quien fuera “padre y tío de las oligarquías”.
Mientras los hermanos Julio y Rodolfo Irazusta o Ignacio B. Anzoátegui evitaban tratar la figura de Mitre, Ramón Doll aseveraba con audacia: “Despojado Mitre de sus títulos de liberal, demócrata y civilizador y sometido a una prueba rigurosa de recomposición histórica, en su Presidencia se llega a esta asombrosa y desopilante constatación: que su Presidencia fue una verdadera dictadura militar, ensangrentada por sus fieles lugartenientes uruguayos (Sandes, Arredondo, Flores, Rivas), enviados al interior para pacificar las provincias y someterlas al liberalismo y a la civilización”.


LOS PILARES DEL RÉGIMEN OLIGÁRQUICO
Hacia fines de los años ‘30, Doll pretende interpretar la realidad política argentina de la Década Infame y se topa una vez más con una minoría que concentra el poder político, económico y cultural, en detrimento de una inmensa mayoría que es aborrecida por la oligarquía.
Es por ello, que sus estudios sobre la literatura y la historia dan paso a la indagación de los pilares sobre los que se sostiene el régimen oligárquico. Doll considera que el primer soporte son los grandes diarios, La Nación y La Prensa, cuyos periodistas lejos de reflejar en sus páginas la libertad de expresión de individuos racionales -tal cual reza el abstracto imaginario liberal- entregan su tinta al poder omnímodo del propietario del diario.
El otro sostén de la oligarquía es el Poder Judicial, caracterizado por Doll como un órgano de perturbación nacional. De ese modo, Doll denuncia: “Observad bien: son siempre los mismos apellidos, son los yernos y los suegros, los hermanos y los cuñados. El abogado de un ferrocarril es siempre el profesor de la Facultad que un buen día salta a un juzgado o a una Cámara o el juez que salta a un buffete bien rentado por la Standard Oil y que, cabalmente, es profesor también de la Facultad. Se ha formado una oligarquía judicial nepótica dentro del Palacio de Justicia”.
En el marco de la Segunda Guerra Mundial el campo intelectual y político argentino se fragmenta en dos posiciones irreconciliables: aliadófilos o germanófilos. Unos pocos patriotas, como Raúl Scalabrini Ortiz y Arturo Jauretche, tienen la certeza de que ambos bandos beligerantes reúnen a potencias imperialistas opresivas del mundo colonial y semicolonial. La Argentina debe mantener su tradicional posición de neutralidad ante la guerra; “Los argentinos queremos morir aquí”, dicen los hombres de FORJA.
La capacidad creativa de Doll no lo exime de fallar políticamente y se pliega a los grupos germanófilos. Norberto Galasso recupera el testimonio de Arturo Jauretche que, tal vez, sirva para comprender los errores de Doll quien, en su obsesión por interpretar los problemas argentinos, tomó la vía muerta del fascismo: “¡Pobre Doll! Es fácil acusarlo ahora por volverse fascista, pero era muy difícil resistir, por aquel entonces. Era muy difícil no quebrarse ante la presión de los dos imperialismos que se disputaban el mundo”.

Tal vez la principal contribución de Ramón Doll para desentrañar la realidad del país fue poner al descubierto los lazos entre la oligarquía política y económica que detenta el poder y los círculos intelectuales que ejercen la dictadura del saber. Años más tarde, este tema será tratado ampliamente en tres obras notables: Crisis y resurrección de la literatura argentina de Jorge Abelardo Ramos (1954); Imperialismo y Cultura de Juan José Hernández Arregui (1957); y Los profetas del odio de Arturo Jauretche (1957).

Por esos momentos, Ramón Doll llevaba largos años recluido en el silencio y el olvido, pero su lucha contra la inteligencia desasida de los problemas nacionales proseguía a través de otras voces.

10 claves sobre la dictadura del año 1976

Aritz Recalde, marzo 2026   Primera.  La dictadura de 1976 fue una respuesta de las CLASES DOMINANTES LOCALES Y TRASNACIONALES (y los partid...