lunes, 29 de agosto de 2022

La muerte de Daría Dúgina presiona a Putin

 Por Eduardo J Vior para TELAM

 

El asesinato de Daría Platónova Dúgina, la hija del filósofo y geopolítico conservador Alexander Dugin,   cometido   el   pasado   sábado   20   en   las   cercanías   de   Moscú   por   una   militante   de   la organización   nazi   ucraniana   Azov   al   servicio   de   la   inteligencia   de   ese   país   (SBU)   puede parangonarse en sus intenciones  y efectos  posibles a la solicitud de incorporación  a la OTAN formulada por el presidente  Volodymir Zelensky en septiembre  del año pasado: ambas  fueron provocaciones,  para empujar  a  Rusia  a una intervención  violenta  no deseada. La  primera  está acarreando más daños para el provocador que para el provocado. Queda por ver qué sucederá con el segundo desafío.

Los   hechos   clave   de   la   tragedia   ya   se   han   establecido.   Un   todoterreno   Land   Cruiser   Prado, propiedad de Dugin y con Daría (de 30 años) al volante, explotó el sábado alrededor de las 22 hs. en una carretera cerca del pueblo de Bolchie Vyazemy, a poco más de 20 km de Moscú. Ambos venían de un “Festival de la Tradición” en el que el filósofo había pronunciado una conferencia.

En   el   último   momento   Daría   tomó   el   todoterreno   y   su   padre   la   siguió   en   otro   coche.   Según testigos presenciales, se produjo una explosión en la que el coche de la joven quedó envuelto en llamas y chocó contra un edificio de la carretera. El cuerpo de la víctima se calcinó hasta quedar irreconocible.

El Comité de Investigación ruso no tardó en determinar que el artefacto explosivo improvisado -unos 400 gramos de TNT sin encapsular- estaba colocado bajo la parte inferior del todoterreno, en el lado del conductor, y fue operado a distancia.

Como   autora   del   atentado   fue   identificada   Natalia   Vovk   Shaban,   de   43   años,   miembro   de   la organización nazi ucraniana Azov, quien puso la bomba junto con su hija de 12 años. Entró a Rusia en un auto Mini Cooper, alquiló un departamento en el mismo edificio donde vivía Daría Dúgina y vigiló atentamente sus pasos. Para no generar sospechas, posiblemente fue su hija quien colocó el explosivo bajo el vehículo, mientras Dugin daba su charla. Al día siguiente la terrorista y su hija atravesaron la frontera con Estonia.

Alexander Dugin era un objetivo de la lista Myrotvorets, las siglas del Centro de Investigación de Indicios de Crímenes contra la Seguridad Nacional de Ucrania que trabaja junto con la OTAN cogiendo información sobre "terroristas y separatistas prorrusos".

El   domingo   21   Maria   Zajárova,   vocera   de   la   Cancillería   rusa,   dio   una   declaración   en   la   que expresó sus condolencias a Alexander Dugin, condenó a quienes festejan ese asesinato y pidió que se cumplan las leyes nacionales e internacionales contra el terrorismo.

Alexander Dugin es una personalidad controvertida dentro y fuera de su país. El filósofo, creador de la “cuarta teoría” e impulsor de la unidad euroasiática, ha tenido una trayectoria política muy cambiante, pasando de ser comunista a fanático nacionalista y ferviente cristiano ortodoxo. No es asesor de Putin ni tiene tanta relevancia en Rusia, como se afirma en Occidente.

Sin embargo, más allá de su personalidad, es preciso colocar esta nueva fase del conflicto en su lugar, dice el periodista brasileño y analista internacional Pepe Escobar. “El problema es que las reglas   han   cambiado,   afirma,   y   el   combo   SBU/OTAN,   ante   una   debacle   indescriptible   en Donbass, está subiendo el dial de sabotaje, contrainteligencia y maniobras diversivas.

 

Empezaron bombardeando   territorio   ruso,   agrega,   se   extendieron   por   la   cuenca   del   Don   -como   cuando intentaron matar al alcalde de Mariúpol, incluso lanzaron drones contra el cuartel general de la Flota del Mar Negro en Sebastopol, y ahora, con la tragedia de Daría Dúgina, enumera, están a las puertas de Moscú.”

Posiblemente dichas acciones sean irrelevantes para cambiar el curso de la guerra en el teatro de operaciones, pero   la continuación   de   esta   serie   de   sangrientas   operaciones   psicológicas   puede resultar extremadamente dolorosa para la opinión pública rusa y empujarla a exigir un castigo devastador. Está claro que Moscú y San Petersburgo se han convertido en escenarios de guerra.

La   verdadera   cuestión,   y   la   más   candente,  es   hasta  qué   punto   reaccionarán   el   Kremlin   y   la inteligencia rusa. Los ataques de Kiev a las puertas de Moscú trasponen la "línea roja" puesta por Moscú y exigen una respuesta a la altura de la promesa repetida por el propio Putin de golpear los "centros de decisión". Será una decisión fatídica, porque Moscú no está en guerra con Kiev sino con la OTAN y viceversa. Todas las apuestas se están haciendo a que la tragedia de Daría Dúgina acabará acelerando el calendario ruso e imponiendo una revisión radical de su estrategia a largo plazo.

Para Moscú sería muy fácil decapitar la dirigencia de Kiev con unos pocos cohetes hipersónicos. Sin embargo, si lo hace, ¿con quién negocia después? Por el contrario, si el Kremlin no hace nada, estará abriendo las puertas a una invasión terrorista.

En un posteo en Telegram antes del asesinato de su hija, el propio Dugin marcó lo que está en juego:   “Creo  que  el  régimen  de  statu quo  en  Rusia  no  puede   durar  teóricamente   más   de  seis meses.   La   desesperada   resistencia   del   régimen   atlantista   de   Kiev   exige   a   Rusia   sustanciales transformaciones   internas,   que   son   fundamentales.   Estructurales,   ideológicas,   de   personal, institucionales, estratégicas.”

Y   continuó,  “el   aumento   de   los   ataques   a   Crimea,   los   intentos   de   bombardear   Zaporiyia,  las declaraciones   sobre   un   contraataque   en   Jérson,   la   rígida   negativa   de   Zelensky   a   negociar,   la insistencia   de   Occidente   en   cortar   todos   los   lazos   con   Rusia   son   todos   signos   de   que   el   otro extremo ha decidido mantenerse firme. Son comprensibles: Rusia ha desafiado realmente (y esto no es propaganda) a Occidente como civilización. Así que nosotros también tendremos que llegar hasta el final.”

Más  adelante  sostuvo que “el Comandante  en Jefe dijo que no hemos  empezado  nada. Ahora tenemos que empezar. Tenemos que hacerlo, queramos o no. Durante los primeros seis meses hemos sido capaces -y es un hecho- de llevar a cabo nuestro propio Operación Militar Especial (OME) sin cambiar  fundamentalmente  nada en  la propia  Rusia.  Hasta ahora,  los  cambios  son cosméticos, e incluso se ha decidido que las elecciones, totalmente irrelevantes  e innecesarias, sigan su curso. Como si no pasara nada. Pero de hecho algo ha pasado.”

Añadió también que “el régimen de máximo confort (ajustado a las condiciones de emergencia) y la conservación del antiguo sistema tendrán que ser cancelados en algún momento. Me parece que a principios de otoño esta toma de conciencia de la necesidad de poner al país en una nueva vía   será   bastante   clara.   Habrá   que   esperar   otros   seis   meses   para   darse   cuenta   de   la ‘irreversibilidad de lo irreversible’ y de la continuación inercial de lo antiguo. Y no falta mucho para el 24 de febrero de 2023”, advirtió.

A continuación sostuvo que “puedo entender que el gobierno esté acostumbrado a gobernar como lo ha hecho -más o menos eficazmente- durante 22 años. Pero ese periodo ya es pasado. La OME ha   cambiado   todo.   Ahora   la   cuestión   no   es   si   el   gobierno   querrá   o   no   el   cambio   patriótico (conservador revolucionario). El cambio es sencillamente inevitable.”

“Las   poderosas   fuerzas   de   la   historia   han   entrado   en   juego,   las   placas   tectónicas   se   han desplazado. Dejemos que el antiguo régimen entierre a sus muertos. Llega un nuevo tiempo ruso. Inexorablemente“, concluyó.

La pregunta del billón de rublos: ¿ha llegado el momento en que Rusia se decida a atacar los "centros de decisión"? Toda la sociedad rusa lo está reclamando impaciente, pero ¿tiene el pueblo ruso consciencia de que tal paso implica salir de la comodidad de la vida cotidiana actual (con una inflación en baja, altas tasas de ocupación, crecimiento económico, sin escaseces) para poner todo el país en función de la guerra? Como dijo Vladimir Putin hace poco tiempo: “todavía no empezamos nada”. Ay del mundo, si la OTAN sigue provocando a Rusia para que empiece.

sábado, 27 de agosto de 2022

Argentinos, a las cosas

Por Luis Gotte, especial para NOVA


Nuestra dirigencia política nos está exponiendo su más profundo nivel de decadencia, sin reflejos ante el contexto internacional que vivimos. Durante los últimos años la Unión Europea (UE) se ha distanciado de América Hispana, sin embargo, ahora ha vuelto a poner sus ojos en esta parte del mundo, debido al avance de las relaciones con China y Rusia.

Ante esta situación, favorable a los propios intereses de la Argentina, nuestros políticos deberían convocar a un consejo para el proyecto Argentina 2045. Con ejes en:

Pacto Federal. Reforma tributaria, descentralización política bajo un Sistema de Gobierno Federal, donde se respete la autonomía e independencia de los Estados federativos (provincias) y la plena Autonomía de los Estados Comunales (Municipios). El federalismo tiene su génesis en los Cabildos hispanos, por ello es un Federalismo Rioplatense.

Unidad regional. Fortalecer el Mercado Común del Sur (MerCoSur), con objetivos más ambiciosos y ampliados, desde la creación de un Banco Regional para inversiones en infraestructuras, cadenas de valor, industrialización y producción energética. Con una legislación laboral, y de Medio Ambiente, común a todos.

Interconexión. Desarrollar una infraestructura nacional, desde FFCC, aeropuertos y rutas, potenciando su matriz productiva.

Integrar la Patagonia (Malvinas y Antártida) a la Nación Argentina.

Soberanía energética. Nuestro sistema energético se encuentra privatizado y extranjerizado, sin control de lo que se hace con ellos, con nuestros bienes comunes. Necesitamos Soberanía Energética para decidir para qué y para quiénes producir energía.

Regionalismo productivo. Se hace imperioso lograr importantes transformaciones en las estructuras productivas de nuestras provincias, en particular Buenos Aires, creando instituciones regionales para la promoción de sus economías.

Modelo Educativo. Nuestro sistema educativo debe partir de la base cultural de nuestro pueblo, con sus valores y principios hispanista, humanista y cristiano. Pensado en una Comunidad Organizada. Única forma de romper con el régimen político colonialista y cultural de la britanidad.

La Patria Grande. Formación de nuevos líderes, políticos y sindicales, que piensen nacionalmente y en función regional.

Impulsar la creación de organismos supranacionales, desde el MerCoSur, para combatir el terrorismo, el narcotráfico, la trata de personas y delitos complejos.

Problematizar la provincia de Buenos Aires, creando el Instituto de Poblamiento Bonaerense, para organizar su Área Metropolitana y toda la región del Sur.

Soberanía alimentaria, definir nuestras políticas de producción, distribución y consumo de alimentos y, así, poder producir regionalmente, comida sana, nutritiva y culturalmente adecuada.

Ser felices, en una Patria justa libre y soberana.

lunes, 1 de agosto de 2022

El sin sentido de los libertarios

 

                                                                    Alberto Buela (*) para INFOBAE

Quien no puede estar de acuerdo con Milei, el libertario, que sostiene verdades de a puño: la corrupción y promoción del mediocre de la dirigencia política; el cierre del Banco Central, ya propuesto en su época por el fiscal de la Década Infame, José Luis Torres (1901-1965); la ineficacia de los funcionarios del Estado, desde ministros a subdirectores nacionales; el reparto indiscriminado de planes sociales para no trabajar; etc.etc.

Pero la crítica en política como en la vida si no viene acompañada de una propuesta es estéril. De nada vale el criticar, si carecemos de una teoría política.

Y los libertarios no tienen una teoría política sino sentimientos en contra del statu quo vigente. Y así como los viejos anarquistas que se oponían al socialismo (hoy progresismo) porque constataron que el proletariado quería progresar y no quedase en su clase para una lucha futura entre ellos y los burgueses como sostenía el marxismo. Así su limitación está en que no tienen ni tuvieron un proyecto de Nación ni teoría del Estado. El Estado según ellos tiene que desaparecer. Por eso, al mismo tiempo, comparten con el marxismo el internacionalismo.

Los libertarios son individualistas e internacionalistas al mismo tiempo. Están en contra de todo tipo de nacionalismo. Hay allí una contradicción insalvable.

Esto nos lleva a plantearnos: ¿cómo hacer política?

Perón, en su simpleza, afirmó: con bosta se hacen paredes, indicando así que en política se debe trabajar sobre la base de lo que existe, porque la realidad es la única verdad.

Los libertarios como los marxistas y como los progresistas están parados siempre en el éxtasis temporal del futuro, mientras que los conservadores lo hacen sobre el pasado. Pero la realidad pinta gris sobre gris, y con ella hay que bailar. Hic Rodhus hic saltus afirma Hegel en su genial intuición en sus Lineamientos sobre la filosofía del derecho (1831).

Esta exigencia de realidad hace que la tengamos que comprender como “lo que es, más lo que puede ser”.

Hace muchos años un lúcido sindicalista como lo fue don Enrique Ferradás Campos del sindicato de televisión, nos observó: la diferencia entre un dirigente sindical y un político, es que el primero trabaja sobre lo que existe y el segundo sobre lo que él cree que existe. De ahí que el discurso político, en general, enuncia un compromiso que no lo compromete. En tanto que el dirigente sindical tiene un compromiso personal y cotidiano con sus trabajadores. O, al menos eso, es lo que tendría que tener.

 

La realidad es lo que es; es el ente, un conflicto de potencia y acto afirmaba el viejo Aristóteles, y eso es lo que hay que tener en cuenta y desde donde partir siempre. Por eso el ente es el mayor de los conceptos y lo primero que capta la inteligencia. De ahí que a un buen filósofo no le está permitido el macaneo.

El libertario ante la realidad no dice “construyamos a partir de ella” sino “disolvámosla para salvar al individuo”. Y propone como sujeto de la política al individuo aislado y auto satisfaciente. Una especie de “Juan Palomo, yo me lo gano y yo me lo como”. Con ese individualismo exacerbado no se construye política (ciencia ordenada al bien común) sino anarquismo donde cada uno se salva como puede.

Política como ciencia arquitectónica de la sociedad se hace a partir de disenso que es el que funda la propuesta o proyecto para reemplazar el orden constituido. Y el disenso es en su sentido más profundo quiere expresar “otra versión y visión” a la dada, a la presentada por lo políticamente correcto. Esto es lo que no hacen los libertarios, “los contreras”, para hablar en criollo.

Es cierto que esa postura suma votos, pero votos que no encuentran una capitalización política sino que se limitan a manifestar un desacuerdo.

El peronismo tiene, ciertamente, mucho de criticable pero, al menos en Argentina, es la única teoría política que apoyándose en la realidad tiende siempre al futuro. Eso explica, más allá de sus logros históricos, porque el marxismo no pudo reemplazarlo y porqué desde el liberalismo siempre surgen figuras que quieren “cabalgar ese tigre”. Milei es su último jinete.

 

(*) buela.alberto@gmail.com

 

 

 

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