viernes, 21 de julio de 2017

El Estado Continental Industrial en la concepción geopolítica de Alberto Methol Ferré

Sebastián Torres, Miguel Ángel Barrios


Introducción
El concepto de Estado Continental Industrial (ECI) de Alberto Methol Ferré, uno de los pensadores latinoamericanos más originales del siglo XX, constituye un elemento central para abordar y repensar los principales desafíos económicos y sociales que enfrentan los países de nuestra región en la actualidad.
 Methol Ferré planteaba como núcleo principal de su pensamiento que el siglo XXI estaría constituido por un “concierto” de Estados con una unidad geográfica de carácter industrial, y que por lo tanto, aquellas unidades políticas que no lograran sumar capacidades de carácter continental, no poseerían soberanía.
 En ese aspecto, rescata la tradición política de unidad de la independencia hispanoamericana de San Martín, Bolívar y Artigas, y la originalidad de los movimientos nacionales populares. Tomando estas tradiciones como punto de partida, Methol Ferré crea la categoría de ECI, como único camino posible de desarrollo económico y social para América Latina.


Biografía
 Nacido en Uruguay en 1929, historiador, teólogo, filósofo y docente, el leit motiv de su vida será el estudio de su país (“Estado chico”, consecuencia de la fragmentación política latinoamericana), con el objetivo de señalar la importancia de la concreción de una “Nación Latinoamericana” a partir de sus dos polos, hispánico y lusitano.
 Su nacionalismo latinoamericano tiene una raíz determinante en las figuras de Luis Alberto de Herrera y Eduardo Víctor Haedo. Al primero lo frecuentó y del segundo fue su secretario, y través de ellos, con su militancia joven en el Partido Nacional, desarrolló una base política centrada en la solidaridad Hispanoamericana Continental.
 En los núcleos Herreristas se entronca ya desde muy joven con las lecturas de las obras de Víctor Raúl Haya de la Torre, primer teórico de los movimientos nacionales populares en América Latina (y fundador de la Alianza Popular Revolucionaria Americana), y con el cuestionamiento y rechazo a los intentos de instalar bases norteamericanas en el Uruguay.1
 En el año 1955 funda la revista Nexo (con Arens Pons y Reyes Albedie), y realiza un acercamiento con los intelectuales Abelardo Ramos y Helio Jaguaribe. A partir de 1967 participa en la revista católica “Víspera”, que se transformará con el tiempo en el principal medio de reflexión católico latinoamericano. Esta revista tendrá además una amplia repercusión en el continente del Concilio Vaticano II, y sumado al Documento de Medellín de la Conferencia Episcopal Latinoamericana (CELAM), sus escritos serán así precursores de la posteriormente denominada “Teología de la Cultura” o “Teología del Pueblo”. 2


El concepto de globalización
 “El siglo XXI está convocado a establecer un nuevo concierto de Estados Continentales Industriales Modernos, plural, para el gobierno de la globalización. ¿América Latina aunará energías como para poder participar en ese nuevo concierto de potencias? ¿Es posible?” (Methol Ferré, 2009: 100).

El núcleo básico de la concepción geopolítica de Methol Ferré, define a la globalización, no como un concepto economicista, sino como un proceso histórico multidimensional. La “actualidad” por la actualidad misma no existe, sino que es hija de un proceso histórico y de un diálogo permanente entre pasado y presente. Por lo tanto, en la actual etapa de la globalización, sólo tienen protagonismo aquellos Estados que suman capacidades de ECI.3

Ahora bien, ¿qué entiende Methol Ferré por globalización?

“El primer movimiento globalizador se representa en el largo proceso de difusión de la presencia humana sobre el planeta que duró 250.000 años. Se trata de un fenómeno que se puede rastrear hasta los orígenes de la humanidad como el homo sapiens que desde África Oriental se desplaza, a pie hasta medio Oriente y luego hasta Europa y Asia, pasando por las islas de Indonesia hacia Australia; casi contemporáneamente una segunda corriente migratoria llega a Bering y desde allí a América. Es la primera globalización mundial hecha a pie, lentamente, en el arco de decenas de miles de años, que la memoria humana privada aun de la escritura no pudo registrar y fijar en el tiempo como crónica” (Methol Ferré, 2006: 37).
 “La escritura amplía en forma gigantesca la capacidad y la exactitud de la memoria; escritura y memoria son el secreto de la segunda globalización, esta si histórica y autoconsciente. Además no ya a pie, sino sobre el océano. Las naves –carabelas, galeones, bergantines- convirtieron a Europa en el centro del mundo. Si la primera globalización, la que se hizo a pie, terminó en el continente americano, la segunda globalización, la oceánica, comienza justamente con América. Existe globalización cuando un círculo se cierra y se vuelve imposible que exista otro” (Methol Ferré, 2006: 39).
 Methol divide así a la globalización en dos grandes períodos: una “globalización de a pie” de miles de años que culmina en América, y una “globalización oceánica” como segunda globalización que empieza en América. En esta segunda globalización ubica el inicio de la política mundial, teniendo en cuenta que debido a las limitaciones de movilidad no existía una idea cabal de la globalidad. Con la escritura y la navegación, Europa se transforma en el centro de la política mundial.4

Las Etapas de la Globalización
 Methol Ferré toma como referencia al geógrafo inglés Halford Mackinder y principalmente su conferencia de enero de 1904 denominada “El pivote geográfico de la historia”. En esa conferencia, Mackinder señala que el mundo se encontraba ante el fin de una época histórica de cuatro siglos, a la que llamaba la “época colombina”.
 “La era de la formación unificada de la globalización abierta por Castilla y Portugal cuando iniciaron la navegación de altura, oceánica, se terminó. Ahora se necesitaban otros caminos para la geografía, más intensivos e incluso de síntesis filosófica (digamos, hacerse geopolíticos, geoculturales, geoproductivos)… la geografía descriptiva ya no alcanzaba. La primera fase de la globalización, la era colombina, ha terminado” (Methol Ferré, 2009: 89).
 Si bien la influencia de Mackinder es nítida, Methol va más allá que el autor inglés, y parte desde América Latina. Esta es una característica fundamental de todo el pensamiento de Methol y constituye su originalidad:
 “Desde el 900 el mundo es un solo sistema… De tal modo, lo que ante todo importa es determinar las fases principales del único sistema mundial en proceso, del que somos parte. Y donde no hay comprensión de sí mismo sin el horizonte de la situación específica del sistema mundial. Esta es la originalidad que inaugura el siglo XX, que puede hablar así de guerras mundiales.” (Methol Ferré, 2009: 90-91).

El autor constituye entonces su visión con los siguientes dos elementos:

Una definición de geopolítica multidisciplinaria, alejándose por completo de una geopolítica de perspectiva militarista (y vinculando a la geopolítica con la integración y el desarrollo industrial de los Estados).
 El empleo de un concepto singular, el de “sistema”, pero como sistema mundial geopolítico, y no meramente como sistema desde la perspectiva de la sociología (Parsons), o de sistema-mundo (Wallerstein).
 Basándose posteriormente en el libro de Hans Weiger “Geopolítica, Generales y Geógrafos”, conoce las grandes líneas del pensamiento de Federico Ratzel. Weiger señala en su libro que la revolución industrial cambiaría la política mundial:

“El ferrocarril y la carretera, el telégrafo y el teléfono, se convirtieron para el pensamiento geográfico-político de las últimas décadas del siglo XIX en los instrumentos con que podía levantarse un sistema Estatal Orgánico de máximas dimensiones continentales” (Weiger, 1943: 115-117, citado por Methol Ferré, 2009: 84).

A partir de la lectura de Weiger, sumada a la política continentalista del Nuevo ABC de Perón, a la tradición del hispanoamericanismo de San Martin, Bolívar y Artigas, y al latinoamericanismo de Manuel Ugarte, Methol Ferré crea el concepto de ECI.
 La categoría política de ECI, es entonces un concepto núcleo inventado y teorizado por Methol Ferré, más allá de que recurre para la sustentación teórica a otros autores como Federico Ratzel y a la perspectiva de Estado Nación Industrial de Ernest Gellner en su obra “Naciones y Nacionalismos”.

Methol Ferré entra a su máxima originalidad cuando nos dice que el siglo XX se abrió con el primer ECI Moderno, Estados Unidos. Afirma además que el siglo XX representó una situación híbrida representada por el enfrentamiento de dos ECI: Estados Unidos y la Unión Soviética:
 “Sin embargo, la idea de la nueva centralidad histórica del Estado Continental no ingresó en la ciencia política. Solo se hablaba vagamente de superpotencias, sin explicar los nuevos significados y los nuevos umbrales históricos que se alcanzaban irreversiblemente. La idea de la era de los Estados Continentales quedó arrumbada en los trastos viejos de la geopolítica alemana y los ensueños cartográficos de Haushofer. Los conflictos de democracia liberal vs. Marxismo, y de economía de mercado vs. planificación total, en vez de enmarcarse en los Estados continentales, borraban u oscurecían a los Estados Nación. En nuestros tiempos políticos sin la idea de los Estados Nación nada se entiende. Pero con la sola idea del Estado Nación tampoco nada se entiende. Hubo una idea que sirve para todo y que termina no sirviendo para nada” (Methol Ferré, 2009: 95).


Segunda Globalización y Estados Continentales
 Para Methol Ferré, la bipolaridad escondía entonces el “orden” de fondo, constituido por la era de los Estados Continentales: “Sólo se hablaba vagamente de superpotencias, sin explicar los nuevos significados y los nuevos umbrales históricos que se alcanzaban irreversiblemente” (Methol Ferré, 2009: 95).
 La implosión de la Unión Soviética no significó en este sentido el triunfo de los Estados Unidos sino el inicio de una nueva lógica mundial. En ese nuevo marco, el Mercosur y la Unasur constituían para Methol las instancias geopolíticas claves para que América del Sur se convirtiera en Estado Continental en la globalización, o para que quedara de lo contrario sin destino histórico.
 Un ECI significa en definitiva el salto de un Estado Nación Industrial a las dimensiones geográficas continentales. En su última obra, presentada el mismo año de su fallecimiento (2009), Methol Ferré veía las nuevas condiciones geopolíticas de la globalización y definía clara y sencillamente los componentes de un ECI:
 “Un Estado con su burocracia organizadora que implica una gran herencia del derecho Romano, que incluye al ejército, símbolo mayor del monopolio de la violencia. Una industria, que desde la revolución maquinista inglesa implica de más en más la unidad de ciencia y tecnología con la misma industrialización. Cada vez más, desde el siglo XIX, no es posible ninguna sociedad industrial moderna sin un creciente dominio y difusión científico-tecnológico.
 Lo industrial implica lo científico-tecnológico de modo crecientemente indisoluble. Una sociedad que no tenga el mayor despliegue científico-tecnológico será literalmente industrialista pero no industrial. Una alfabetización universal, lo que implica una lengua común, un idioma literario, sino total sí hegemónico. La cultura y la comunicación común que instauran una dinámica nacional igualitaria se objetivan en la alfabetización total, a la altura de la exigencia de la época. Este espacio homogeneizador se manifiesta en una cultura común nacional.
 “Estado (burocracia), Industria (ciencia-tecnología), Educación Común (alfabetización, cultura común, idioma común, nación, democratización). A estos tres elementos seria pertinente un cuarto: empresas que compiten en el mercado” (Methol Ferré, 2009: 67-68).

Adicionalmente, en su concepción filosófica de la historia, la humanidad culminaría en un solo Estado Mundial, es decir que el pasaje final sería hacia un solo Estado, que saldría del concierto y lucha de los Estados continentales. En este sentido, el Estado Nación Industrial como concepto geopolítico estaba agotado (como así también los Micro-Estados étnicos surgidos en Europa, en África, y los Estados agromineros exportadores latinoamericanos5).

El Estado Continental Industrial Suramericano como única condición de soberanía
 Methol Ferré huía de los análisis a-históricos y abstractos. Entendía que América Latina tenía que materializarse a través de un Estado Continental Sudamericano (sin unidad sudamericana no habría una “América Latina”).
 En la concepción geopolítica de Methol, el camino principal para llegar a la consolidación de la Nación Latinoamericana (de México a Tierra del Fuego), lo constituye la Unión Suramericana, es decir, el Estado Continental Suramericano, cuya base central es la unificación de Brasil con Argentina (y Venezuela en la actualidad).

“El proceso de globalización contemporánea comienza con el descubrimiento luso castellano de América Latina en el camino hacia el extremo Oriente. En ese momento comienza también la relación entre la Europa Atlántica y el resto del mundo, como centro de periferia.
 América Latina venía a ser la periferia trasatlántica más inmediata del viejo continente, una suerte de Hinterland que se estructuraba alrededor de los dos viejos virreinatos indios de México (con Capital en México en la ecúmene azteca, en América Central y en las Antillas), del Perú con capital en Lima en la ecúmene Inca, que se extendía sobre la mayor parte de América del Sur y de la gobernación del Brasil portugués. Este descubrimiento significó para América el momento en que comienza una relación mercantilista de monopolio con Europa” (Methol Ferré, 2006: 41).
 Para Methol, en el mundo previo a la llegada de los ibéricos (en lo que sería hoy América Latina) no existía unidad cultural y reconocía sólo a dos Estados tradicionales, agrarios, no industriales y teocráticos: Aztecas e Incas (los cuales no tenían vínculos entre sí).
 América Latina nace con el mutuo descubrimiento y la nación se va conformando a través del mestizaje, de la lengua común, de la historia común y del catolicismo popular. Por supuesto una unidad en la diversidad, en la pluralidad, con matices, pero con grandes fecundidades.
 Volviendo al análisis de los procesos históricos en nuestra región, la independencia americana con respecto de España significa para Methol la fragmentación de la gran posibilidad de una confederación continental (elemento no comprendido por Fernando VII).

Simultáneamente, el autor destaca varios aspectos esenciales desconocidos:

El condado de Portugal es un desprendimiento del reino de Castilla, o sea Portugal viene del mismo origen hispánico de Castilla. Esto es muy importante en lo que hace a nuestro origen común con Brasil.
 Methol destaca la geopolítica de alianzas familiares monárquicas, a tal punto que entre 1580 y 1640 Portugal estuvo unida a España.
 La mayor experiencia de integración política, cultural, pedagógica, social y militar se vio en las misiones jesuíticas. Las misiones Jesuíticas fueron traídas a la región de la Cuenca del Plata en 1604 cuando las dos Coronas estaban unidas bajo un solo rey. Las aparentes coincidencias eran para Methol profundidades históricas culturales que había que retomarlas para darle un rumbo a la integración.6
 “Las guerras de la independencia y el fracaso del congreso de Panamá disgrega al continente en Estados aislados y separados entre sí. Un resultado que está bien lejos del que Bolívar buscara: unificar América Latina en una nación de repúblicas.
 En síntesis, la independencia inaugura una fragmentación que depende de Inglaterra, el segundo poder global, sucesor del imperio hispano nacido de la unión entre Castilla y Portugal (1580 y 1640)” (Methol Ferré, 2009: 107).
 En América Latina luego de la independencia no nacen Estados-Nación industriales, sino simulacros de ellos con ese nombre, con sus respectivos gobiernos, constituciones, ejércitos, banderas, himnos, pero que en verdad reflejan un nuevo tipo de Estado al que denomina “Estado-Ciudad”.
 De ahí la importancia de dar un salto cualitativo y cuantitativo desde los Estados-Ciudad a los Estados-Continentales, rescatando el interaccionismo latinoamericano de la generación del 900, y a la figuras de Ugarte, Rodó y del Barón del Rio Branco con su primer ABC.
 Pero la integración solo tiene sentido en la medida en que sirva para sumar soberanía, y por lo tanto su base es cultural:
 “La integración de América Latina tiene una base cultural fuerte y un tejido conectivo económico muy débil. El Panamericanismo de Estados Unidos tiene una base económica fuerte pero carece de una realidad cultural unitaria”.
 “Existe un nexo en lo cultural entre cultura católica e integración. Las fuerzas reales que operan en el mundo se reagrupan y delimitan en los Estados y en sentido analógico, en las Iglesias. Este razonamiento se aplica también en la perspectiva integracionista: potencia del poder y entonces potencias de la Misión de la Iglesia de influir sobre el poder del mundo” (Methol Ferré, 2006: 121).
 El ECI supone así también a la cultura como un elemento intangible movilizador. Y para Methol la religión es la dimensión más profunda de la cultura, y en particular, la religiosidad popular católica latinoamericana (que debería potenciar al Estado Continental sudamericano).
 En definitiva, el único escenario deseable para no ser “coro de la historia”, es el de generar un Estado Continental que nos permita ser parte del concierto multipolar junto a los otros Estados Continentales. De ahí la importancia que Methol otorga a los procesos de integración latinoamericana, y en particular al Mercosur:
 “El Mercosur es el gran desencadenante de la nueva integración, que preside nuestra entrada en el siglo XXI. Eso no quiere decir que sea una entrada necesariamente serena, pues lo puede ser muy turbulenta. Sería lo más normal. El Mercosur inaugura propiamente la nueva historia Latinoamericana” (Methol Ferré, 2009: 122).

Los autores:
 Sebastián Torres: Post-Doc en Economía. PhD y Magister Desarrollo Económico. Rector IAEN Instituto de Altos Estudios Nacionales de Ecuador

Miguel Ángel Barrios: Doctor en Educación. Doctor en Ciencia Política (Argentina)

Bibliografía
Methol Ferré, Alberto (1971). El Uruguay como problema. Ediciones de la Banda Oriental. Montevideo.
 Methol Ferré, Alberto (2006). La América Latina del Siglo XXI. Ensayo Edhasa. Buenos Aires.
 Methol Ferré, Alberto (2009). Los Estados Continentales y el Mercosur. Ediciones Arturo Jauretche. Buenos Aires.
 Weiger, Hans (1943). Geopolítica, General y Geógrafo. Fondo de Cultura Económica FCE. México.
  

1 Ver también en este sentido el discurso de Juan Domingo Perón del 11 de noviembre de 1953, donde plantea que ha llegado la hora del Continentalismo a partir de un núcleo básico de aglutinación (unidad de Argentina y Brasil), definiendo así el concepto de autonomía periférica y la estrategia geopolítica del Latinoamericanismo bajo la consigna: “primero Sudamérica”. El Nuevo ABC estaba constituido por el Brasil de Getulio Vargas y Chile, gobernado por el General Carlos Ibáñez del Campo.
2 Su pensamiento ejercerá además una gran influencia en la iglesia Latinoamericana –entre ellos en el Jesuita Jorge Mario Bergoglio, hoy Papa Francisco- y sobre los pensadores del revisionismo histórico argentino y brasilero.
3 Con una novedad geopolítica: la política global dejaba de ser occidental para transformarse en multicivilizacional (y por primera vez en la historia occidental, ya no conduciría el proceso de globalización).
4 Es importante destacar cómo ubica a América como centro de su pensamiento, al afirmar que la primera “globalización a pie” culmina en América, y que la segunda “globalización oceánica” comienza en América.
5 Sin dar el salto al ECI, estos Estados quedarían fuera de la historia y para ser protagonistas del Estado Mundial, necesariamente se debería convertir previamente en Estados Continentales.

6 Señalemos también como elementos de interés que: 1) el primer papa latinoamericano de la historia es un Jesuita, 2) la virgen de Luján, Patrona de los Argentinos, era una virgen portuguesa que quedó atascada en Luján cuando un ciudadano portugués residente en el Río de la Plata la enviaba a un ciudadano que residía en Brasil, y 3) El libro “La Argentina”, del primer historiador del Río de la Plata nacido en Asunción, Ruiz Díaz de Guzmán, fue editado en 1602 en Lisboa.

jueves, 20 de julio de 2017

EL PERONISMO SERÁ REVOLUCIONARIO…(SEGUNDA PARTE).

GOTTE LUIS E.
AGRUPACIÓN GASPAR CAMPOS - MAR DEL PLATA, JULIO DEL 2017.


HABLEMOS DEL ENEMIGO, PERO DEL REAL…ni de gato ni de traidores.
En la nota anterior ya habíamos identificado al ENEMIGO real, estableciendo cual es la estrategia desarrollada en la América nuestra en general y en Argentina, en particular.
También dijimos cómo nos han quebrantado socialmente atacando las bases primarias que tiene toda sociedad en cuanto a la formación de un ciudadano con valores y conciencia nacional: nuestras unidades básicas, nuestros clubes barriales y las parroquias/Iglesias.
Dimos un diagnóstico. Ahora expondremos nuestra ESTRATEGIA para revertir esta situación de anomia que, de persistir, acabaremos como una masa inorgánica en una comunidad desorganizada sin rumbos fijos y conducción alguna. La nueva México del sur.
Lo primero que debemos plantearnos es el desarrollo TÁCTICO que desplegaremos en el terreno de la CULTURA, de la educación, en lo político y finalmente en lo económico. Y lo segundo, no por ello lo menos importante, quiénes y cómo coordinarán y conducirán dichas acciones tácticas para cumplir de forma efectiva el plan estratégico.
Las actuales circunstancias de desorden/contradicciones que vive, en apariencia, la conducción del Poder Ejecutivo Nacional sobre su acción política no significan, de ninguna manera, confusiones dentro del gobierno, como muchos creen.
No es otra cosa que una política de confusión, coherentemente instrumentada, con la finalidad de llevar desconcierto y desbaratar los planes de la oposición que no atina a saber cuál será la situación que servirá de base para instrumentar una determinada lógica para el debate. Dado que la oposición supedita su acción, básicamente, a lo que hace el gobierno, actuando de contragolpe, sin tener una estrategia propia.
Sin embargo, nosotros como peronistas no nos confundimos. Vivimos la situación real de nuestro pueblo, como del mundo, y dentro de ella configuramos nuestra estrategia, de acuerdo con nuestros objetivos de lo que consideramos como la acción política necesaria para construir los nuevos cimientos del desarrollo y progreso de nuestra comunidad. Ella nos determinará las tácticas para alcanzar tales objetivos estratégicos, es decir, nos permitirá plantear y desarrollar la estrategia política.
Estrategia política que deberá partir del reconocimiento de:
1.- que somos un país dependiente, en una situación de neocolonialidad. Que nuestra lucha es permanente, la LIBERACIÓN NACIONAL.
2.- que estamos ubicados en un continente con las mayores reservas de alimentos y de materia primas, como de minerales estratégicos (caso el litio, el coltan, el torio, tierras raras…) necesarias para mantener las economías dentro del sistema capitalista-liberal.
3.- que somos condenados por la tierra. La negación del nosotros como hijos de la América nuestra, una decisión furiosa de privarnos de todo atributo de civilización, de realización, de cultura propia. Nos impide ser la clave revolucionaria de la descolonización.
4.- que la falta de Unidad y Organización del Peronismo impide, hasta el momento, organizar, transformar y abrir alternativas diferentes, que influya con su presencia y su acción el curso de una estrategia en forma sostenida, continuada y permanente.
5.- que la única solución debe ser siempre electoral. La Justicia Social solo será posible dentro del marco institucional.
6.- que las direcciones burocráticas del SINDICALISMO no han tenido otra política de poder que el de autolegitimarse a sí mismos en procesos electoralistas, renunciando a ser la columna vertebral del peronismo.
7.- que hay aliado tácticos y estratégicos. Al poder político, más allá de toda ideología que represente, se le debe juzgar por el resultado final. Es decir, los beneficiaros en la ejecución de su política, el grado de defensa o ataque a categorías como la justicia y la libertad del pueblo, la movilidad social lograda, la protección de nuestras riquezas…
8.- que cualquier política de orden nacionalista, similares a épocas anteriores, serán imposibles sin un FF.AA que pudieran garantizar el establecimiento de dichas políticas.
9.- que debemos estar por encima del microclima político. Con la suficiente capacidad e inteligencia para hacer lectura de la situación del conjunto.
10.- que el objetivo del Peronismo es constituir una Comunidad Organizada en sus dos aspectos: I) como sistema de poder (lo político), y II) como sistema social (la política).
11.- que la única forma de conducir una estrategia que lleve a la grandeza de nuestra patria y a la felicidad de nuestra pueblo, es accediendo al poder y ejercitarlo plenamente y sin limitaciones, solo por las impuestas por nuestra Constitución Nacional. Creando nuevas herramientas políticas que permitan enfrentar esta estructura política, económica, cultural, educativa y social retardataria, que no permite logar los objetivos que pretendemos.
12.- que si bien el Justicialismo nació desde el poder, hoy debe construirse desde abajo. Desde el pueblo mismo como único heredero de una gran DOCTRINA.
La planificación estratégica deberá empezar por recuperar y potenciar las INSTITUCIONES fundantes de nuestra comunidad: las ESCUELAS (formadora de conciencia); los CLUBES de barrio (deporte) y las PARROQUIAS (valores); y las UNIDADES BÁSICAS (formación política).
Es desde estos lugares donde empezaremos a recobrar el concepto cristiano y humanista de SER HUMANO, en su capacidad transformadora y positiva. El ciudadano que se realiza plenamente en su COMUNIDAD ORGANIZADA.
Hay situaciones que son propias de la misma evolución de la humanidad, pero hay otras que son propias de un grupo de ser humanos con poder y mucha ambición. La desaparición de instituciones que hacen a la formación integral del ser humano se debe más a un grupo de accionistas que buscan un porcentaje mayor de sus acciones en la bolsa de valores que a la acción evolutiva hacia otros tipos de organización social. Acá lo prioritario siempre debe ser el ser humano, nunca la ganancia o la realización del dinero.
La batalla para recuperar al Ser Humano está en las pequeñas comunidades, en los pueblos. Es ahí donde se pondrá en juego el futuro de nuestro país, como el de la América nuestra.
Necesitamos un cambio de paradigma, en el sentido de cambio de la visión de Poder que tenemos. En definitiva, necesitamos de una reforma política que nos permita una construcción de poder de abajo hacia arriba. Necesitamos de un trabajador (en el sentido peronista) unido y organizado. La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende un solo interés: el del pueblo.
Cómo hacerlo?
1.- Impulsando proyectos hacia la descentralización política. El primero paso es EXIGIR la derogación de LA LEY ORGÁNICA DE LAS MUNICIPALIDADES, Dto.-ley 6769/58 (normativas éstas que rigen la vida de todos los Municipios bonaerense por igual) por anticuada y por carecer de legitimidad absoluta en el orden práctico político-social.
2.- Este Dto.-Ley centralista será reemplazado por CARTAS ORGÁNICAS MUNICIPALES. Que serán el reflejo de las sanas intenciones de un vecindario que quiera su ciudad y que pretende que ella sea el ámbito en que ellos, sus familias y las futuras generaciones desarrollen su personalidades, con respeto, con buena calidad de vida, con reglas de conducta claras y justas, con una administración transparente y eficiente, todo ello en búsqueda permanente del bien común. Es posible, tomemos el ejemplo de las provincias de Córdoba o Salta.
Pero aquí el tema que interesa es el del DELEGADO MUNICIPAL.
La organización municipal de nuestra provincia es territorial, donde hay una ciudad cabecera conducida por un Intendente y con pueblos y ciudades a su alrededor. Es el Ejecutivo municipal quien designa de manera personal, de acuerdo al Dto.-ley 6769, al Delegado en dichas poblaciones.
La realidad es que muchos pueblos no tienen representación dentro del Concejo Deliberante, no tienen concejales que peleen por sus necesidades. En otros casos, aún teniendo concejales, éstos terminan siendo funcionales a la ciudad cabecera. Esta situación lleva a que el vecino, al no tener respuestas a sus reclamos, emigra hacia otras urbes.
3.- Las Cartas Orgánicas Municipales establecerán, por otro lado, los modos y formas de elección de sus concejales, pudiendo innovar en ese sentido, desde elecciones directas a circunscripciones uninominales. Dando una mayor y mejor representatividad a la población.
4.- Las funciones y facultades del Delegado estarán dispuestas por las mismas Cartas, que también tendrá la responsabilidad de armar FEDERACIONES DE DELEGADOS MUNICIPALES de carácter regional e interregional, donde se trate la problemáticas de nuestros pueblos, no solo de su Municipio también de la región. Sus objetivos serán:
a.- tratar la problemática de la migración de jóvenes hacia las grandes urbes.
b.- la falta de infraestructuras y de inversiones.
c.- prevención en salud. Problemática social, violencia familiar, drogas y alcohol. Escolaridad, en este tema los programas de estudios que debieran focalizarse más en la realidad del lugar que el de una educación generalista.
d.- control del medio ambiente. Exceso de fertilizantes, el monocultivo sojero. Programas de inversión rural.
e.- control de gestión municipal. Armado del presupuesto y que las partidas que se destinen a los pueblos o ciudades lleguen debidamente.
e.- elevación de propuestas y proyectos al Concejo Deliberante o a la Cámara de Diputados de la Provincia.
f.- trabajo en conjunto con las Parroquias y las Escuelas. Tomar como ejemplo del trabajo con los jóvenes que realiza el gobierno de Salta, como el caso de los cuerpos de policía infantil que existen en Salta.
El Delegado tendrá la misión de estar en la primera línea de batalla. Peleando para construir lazos solidarios fuertes entre los vecinos, donde se reconozcan los valores y principios como importantes para la vida. Donde la educación social sea un bien social, con un fuerte contenido local y regional.
5.- Trabajar para la definitiva AUTONOMÍA MUNICIPAL. Es el punto más importante a tratar para un cambio real en la concepción de poder. Hoy nuestros municipios son autárquicos. Todos los caminos conducen a La Plata. El gobierno provincial recauda y reparte de acuerdo a parámetros políticos. El Intendente que más votos recauda para el gobierno central mejora en el envío de las partidas presupuestarias. Es decir, para una mejora en la coparticipación el Intendente tiene que ser un adulador del gobernador.
El día en que los municipios se queden con todo lo que recauden, previo porcentaje que participe a La Plata (coparticipación invertida), los Intendentes tendrán poder político pleno. La provincia de Bs.As. tiene el gran problema que está dividida por dos realidades, el Conurbano y el Interior. Las presiones políticas de ese Conurbano son muy fuertes, tal es así que no permite que asuma un gobierno que no entienda las propias reglas de dicha geografía humana-económica.
Los Municipios que logren tener plena autonomía administrativa y financiera lograrán mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos.
6.- Aquí juega un papel fundamental los SINDICATOS, ellos tienen representación a lo largo y ancho de la provincia y están centralizados en la CGT, que puede coordinar una estrategia comunicacional sobre descentralización política. Creando diarios, revistas especializadas, se multiplicarían las conferencias, de intercambios entre comisiones destinadas a estudiar las singularidades de nuestros pueblos, se perfeccionaría un servicio local y regional de comunicación; con una propaganda cada vez más decidida y eficaz de todos, y entre todos, para conseguir un crecimiento en la toma de conciencia.
El Intendente será la segunda línea de frontera de la lucha contra la pobreza y la corrupción, el acceso a la educación, salud y seguridad. Tendrá mayores y mejores herramientas para hacerlo: mejore presupuesto, una Carta Orgánica, un Delegado que será un aliado y un Concejo Deliberante menos politizado y mejor representado.
En definitiva, así como el gobierno debe ser centralizado necesitamos además un estado totalmente descentralizado y organizado. Hoy transferencia de poder es sinónimo de descentralización, de responsabilidades, funciones y capacidad planificadora, junto con los correspondientes recursos, desde el estado provincial -tercera línea de defensa- hacia las regiones, hacia las jurisdicciones municipales y las organizaciones no gubernamentales.
Un pueblo libre es sobre todo, un pueblo perfectamente organizado, con capacidad de asumir, afrontar y solucionar los problemas planteados por la globalización. Una ventaja competitiva del país en el orden internacional sería la capacidad de organización e iniciativa de nuestro pueblo.
NO SOMOS PODER. Este año es importante para pensar en grande, trabajemos en una acción mancomunada porque lo fundamental es la salvación de la comunidad. Todos tenemos que empezar hablar y actuar sin reservas mentales, sin sectarismo y sin exclusiones de ninguna naturaleza
Así iremos construyendo nuestra Comunidad Organizada con Justicia Social y que, orientadas estratégicamente por un PROYECTO NACIONAL podremos aplicar la verdadera política JUSTICIALISTA para nuestro siglo.
La organización es sin duda el imperativo más importante en estos tiempos. No hay nada, ni nada se puede hacer sin organización. El camino de las pueblos como el nuestro, la unidad y la organización representan los cimientos que hay que echar para asegurar un porvenir, que Dios quiera que sea el de una NACIÓN LIBRE JUSTA Y SOBERANA.
No creo pecar de ingenuidad, o de empeño voluntarista. Tampoco de linealidad analítica. Creo que este es el único camino posible para la Argentina que todos soñamos. Ya no tenemos muchas opciones viables.

sábado, 15 de julio de 2017

El futuro de Brasil depende de Lula

Por Emir Sader, julio 2017

La derecha brasileña ha engendrado el golpe en contra de los gobiernos del PT, pero ahora no sabe qué hacer con su gobierno. La izquierda ha producido a Lula y la derecha no sabe qué hacer con Lula.
 La derecha no sabe si intentar seguir con Temer como presidente o si encara la delicada operación de sustituirlo. Muchos sectores de la derecha brasileña ya consideran a Temer un cadáver político, pero su mal olor no ha sido hasta ahora suficiente para que se genere una nueva unidad entre los golpistas para sustituirlo.
 Tampoco con Lula la derecha sabe qué hacer. Puede intentar condenarlo, con el riesgo de hacerlo todavía más popular y objeto de apoyo aun más generalizado en el país, como víctima de un proceso sin fundamento ni pruebas. Y con el riesgo de no lograr mantener la condena y que el tiro salga por la culata, de la peor manera para la derecha brasileña. O tener que enfrentar a Lula como candidato, con todas las posibilidades de perder de nuevo.
 Porque una figura como la de Lula no se elimina así, mágicamente, como le gustaría a la derecha, mediante una pena de un juez de quinta categoría. Lula ya está inscripto definitivamente en la historia de Brasil como su presidente más popular, más importante, de más trascendencia en la vida de todos los brasileños. Asimismo, Lula es el más importante líder político de la izquierda contemporánea a escala mundial.
 Cualquiera sea el desenlace jurídico de los procesos en contra de Lula, él seguirá siendo el personaje decisivo para el futuro de Brasil. Sea como candidato favorito, sea como presidente de Brasil una vez más, sea como dirigente fundamental. Nada importante sucederá en Brasil sin la presencia y la posición determinante de Lula, de tal forma su imagen es omnipresente en el país
 La derecha, muy incómoda, siempre tendrá que referirse a Lula como su mayor enemigo. La izquierda, como su líder fundamental. Los medios, como la figura más conocida y reconocida de Brasil. El pueblo brasileño, porque deposita en él su esperanza y la confianza de volver a conquistar sus derechos y la autoestima.
 La historia brasileña sigue y Lula tendrá en ella siempre un rol fundamental. Si es como candidato, tiene todas las posibilidades de ganar de nuevo y, como él dice, hacer más y mejor desde el gobierno. Si le impiden candidatearse, dirigir a las fuerzas de la izquierda en sus combates futuros.
 No se puede encarcelar la esperanza, no se puede condenar a la voluntad del pueblo de retomar el camino de las trasformaciones democráticas en Brasil. La historia no cabe en una sentencia arbitraria de un juez fantoche de la derecha y del Imperio. El destino de Brasil no cabe en las campañas de los medios oligárquicos.
 Lula y la izquierda brasileña son resultado de las luchas del pueblo por sus derechos. La miseria, la pobreza, el hambre, la desigualdad, la exclusión social –producidos por la derecha brasileña a lo largo de los siglos, que hizo de Brasil el país más desigual del continente más desigual del mundo– han generado también las luchas por la justicia social y por los derechos de todos, y el liderazgo de esa lucha que está en las fuerzas de la izquierda brasileña.
 Por más que intenten descalificar a la figura de Lula, por más que intenten condenarlo, aun sin pruebas, la influencia, la capacidad de convencimiento de Lula hacia los brasileños solo aumenta, conforme el gobierno surgido del golpe intenta deshacer todo lo bueno que hicieron los gobiernos del PT. Hoy la gran mayoría ya considera a la cuestión social, otra vez, como la más importante del país. El rechazo al paquete cruel de proyectos del gobierno de Temer es aplastante y, con él, el incremento del apoyo a Lula, como contraposición a todos los derechos que se están quitando al pueblo.
 La ilusión de que jurídicamente la derecha puede sacar la imagen de Lula de la cabeza de las personas y abolir al propio Lula como líder político y de masas más importante de la historia de Brasil es eso, una ilusión. El soporta cualquier sentencia, cualquier acusación sin pruebas. Pero la vida real es distinta. El país real se hace con conciencia política, con lucha por los derechos sociales y por la democracia. En el país real, Lula tiene un lugar fundamental en la historia pasada, presente y futura de Brasil. (Para terminar de comprobarlo, la derechista revista Veja hizo una encuesta entre sus lectores sobre el futuro de Lula y aun ahí el resultado es elocuente: Será preso: 14 %. Será presidente de Brasil: 86%.)

jueves, 13 de julio de 2017

CIUDADANA K

Ana Sol Montero, julio 2017

Mucho se ha hablado del cambio de estrategia en el discurso de Cristina Kirchner desde que se lanzó como candidata a senadora con el Frente Unidad Ciudadana, por fuera del Partido Justicialista y con una apuesta estética, discursiva y conceptual inesperada. De allí que a partir de la innovadora escenificación del masivo acto en el estadio de Arsenal se haya hablado de “duranbarbización”, de “reinvención de la campaña” y de “giro discursivo”. Orientada por un nuevo equipo de asesores que se supone mas atento a las técnicas del marketing político y, muy especialmente, a la lógica comunicacional desplegada por Cambiemos, Cristina parece haber reconocido, por un lado, que la comunicación política importa y, por otro, que el macrismo acierta en su propia estrategia comunicacional y que por lo tanto vale la pena seguirle los pasos: si hubo un viraje en el discurso cristinista –y creemos que lo hubo–, este supone un reconocimiento implícito y tácito del éxito del macrismo en materia de comunicación política, y a la vez un nuevo diagnóstico acerca de la sociedad misma.

 La impronta ciudadana
En primer lugar, en la apuesta a una lógica más “ciudadana” que “popular”, plasmada en el propio nombre del frente electoral y en más de un fragmento de su discurso de Arsenal: “de eso se trata Unidad Ciudadana. De representar los intereses de los hombres y mujeres de carne y hueso”. Cristina pide bajar las banderas para “escuchar a todos y todas” y “mirarse a los ojos”: sin atomizar y sin fragmentar a su público, crea un destinatario individual mas no por ello políticamente inocuo: sus destinatarios, movilizados colectiva y masivamente al acto, son ciudadanos desprovistos de derechos, hombres y mujeres que gozaban de beneficios de los que han sido despojados. El sujeto designado allí es un ciudadano dañado, que además se sabe dañado: “No vengo a contarles nada que no sepan porque lo sufren en carne propia porque hoy no hay ningún argentino que no conozca a alguien, no tenga un amigo, un pariente, un vecino, un conocido o el mismo que no haya tenido o no tenga problemas de trabajo”. Estos ciudadanos dañados son, como dice Cristina, trabajadores pero también científicos o profesionales de clase media: se amplía así el campo de destinación.

Las historias de vida
Pero eso no es todo: ese ciudadano dañado tiene nombre y apellido, tiene una historia singular que puede articularse bajo la forma de un relato que la candidata cuenta en tercera persona. El storytelling, técnica de la que Cambiemos ha hecho uso y abuso, tiene ahora (aunque no por primera vez) en el discurso de CFK un lugar central. Se trata de escuchar al ciudadano y de darle voz pero bajo una impronta sensible, emotiva, en la que la propia narradora de las historias de vida se muestra también como protagonista: así es como Cristina presenta a Ema, de un centro de jubilados en el que los viejos solo prenden la calefacción dos horas por día y “se acuestan temprano, antes de tiempo, para no tener frío”. Investigadoras del CONICET que se quedaron sin becas; estudiantes, docentes, dueños de pymes, familiares de desaparecidos, jubilados, pensionados, discapacitados, panaderos, remiseros, comerciantes, inmigrantes, habitantes de las grandes urbes y de los pueblos de la provincia que han visto empeorar su vida: en su discurso, cada vez mas emotivo, Cristina escenifica y narra mas de veinte historias de vida.

La hipótesis de la “desorganización de la vida”
En esta puesta en escena de las historias de vida de los ciudadanos dañados Cristina articula una hipótesis, un diagnóstico y una lectura sobre el presente: “Siento que le han desorganizado la vida a la sociedad. La gente tenía la vida organizada, la gente tenía su vida organizada podía planificar. […] Eso es tener la vida organizada y eso es lo que han venido a romper. Nos han desorganizado la vida […]. Esto es lo que yo digo de desorganizar la vida de la gente, arruinarle la vida a la gente”. En el fragmento tal vez más ideológico de este discurso, la hipótesis de la desorganización de la vida le permite a Cristina polemizar con el gobierno de Macri en torno a un clivaje distinto al que solía invocar para denostar el proyecto de Cambiemos: aquí el adversario no es el neoliberalismo, no es el proyecto económico ni el modelo de sociedad encarnado por el gobierno sino una inhábil y torpe gestión de las cosas que conduce a la desorganización de la vida, de los proyectos de los ciudadanos. A esa desarticulación vital Cristina va a oponer una reorganización de la sociedad: “De estas cosas son las que tenemos que hablar en Unidad Ciudadana, el resto no importa. Eso es lo que tenemos que solucionar y ordenar. Tenemos que volver a ordenar la vida de los argentinos”. En suma, y aquí se produce el salto politizador, se trata de “organizar y movilizar a los ciudadanos y a las ciudadanas”.


El factor Marco Antonio Solís
En un video que Cristina posteó algunos días después del acto de Arsenal se escenifica un diálogo (mediatizado por una tableta y un celular) entre la candidata y Gabriel, un panadero santiagueño golpeado por las medidas del gobierno. Aunque editado y musicalizado, en el spot predomina el sonido ambiente, la cámara en mano y un tono espontáneo, informal y emotivo. El video evoca, además, otro spot, difundido días antes por el equipo de Macri, en el que el presidente hablaba telefónicamente con Sergio, un votante de Cambiemos decepcionado con el curso del gobierno, que habilitaba el despliegue de la autocrítica gubernamental y una renovación del pacto entre el presidente y sus seguidores.
Las diferencias entre ambos spots son numerosas, tanto en el plano retórico-enunciativo como en el dispositivo mediático desplegado, pero indudablemente la más destacable remite al vínculo representativo que allí se forja. Si en el spot de Macri el ciudadano interpelado es el paradestinatario decepcionado, indeciso, dudoso, en el de Cristina, en cambio, el blanco es un seguidor, un adherente que refuerza su vínculo identitario mediante la reafirmación de los valores compartidos. Ese vínculo se sella estilística y conceptualmente mediante la referencia inter y metadiscursiva (porque en el diálogo esta referencia es efectivamente tematizada) al hit del cantautor popular Marco Antonio Solís, que reza: “Te extraño más que nunca y no se qué hacer / […] La gente pasa y pasa / Siempre tan igual / El ritmo de la vida me parece mal / Era tan diferente cuando estabas tú / Si que era diferente cuando estabas tú”. El tono romántico y sentimental de la bachata, sumado a su carácter masivo y popular, termina por sellar el lazo representativo entre CFK y Gabriel, y, metonímicamente, entre Cristina y el pueblo. El spot, posterior al acto de Arsenal, repone entonces al pueblo mediante esta escenificación de la historia de vida de Gabriel, un ciudadano dañado pero que, a su vez, figura como encarnación viva del pueblo: de manera reversible, para Gabriel “la canción expresa no solamente lo que sos vos [CFK] sino todo el proyecto”.
No obstante el proyecto “organizador” de Unidad Ciudadana, el vínculo representativo propuesto por Cristina en esta nueva etapa ya no parece ser, exclusivamente, el de un líder con su pueblo sino el de una ciudadana más frente a otros ciudadanos: “Vengo ahora, vengo ahora a sumarme como una más, a poner el cuerpo, la cabeza y el corazón. Vengo a sumar… vengo a sumarme a este espacio porque, en serio, en serio esta preocupación, esta indignación, esta tristeza que también recorre a la sociedad me conmueve también porque no me parece justo”. Es en ese mismo sentido que al inicio de su discurso en Arsenal Cristina responde, ante los pedidos del público, que lo que importa no es su voz sino escuchar y mirar al otro. La figura de su liderazgo se desdibuja allí en pos de una construcción mas inclusiva, en un uno-a-uno que amplía el campo de la destinación.
Esta presunta igualdad entre Cristina y sus destinatarios –seguidores, adherentes pero también posibles sectores críticos del kirchnerismo dañados por el ajuste macrista (aquellos que “hoy están peor que hace dos años”, como dijera en una entrevista televisiva reciente)– se verifica también en la mirada –directo a los ojos, en un mismo plano– a Gabriel, que vosea a la ex presidenta, le da consejos, todo ello sin dejar de trabajar. No hay aquí jerarquías, investidura ni verticalismo, salvo por el lazo afectivo evocado en la bachata.
Entre el discurso de Arsenal y el spot con Gabriel Cristina traza un recorrido discursivo innovador en términos comunicativos, en una apuesta claramente orientada estratégicamente por asesores de marketing pero que no por ello carece de sello propio: el pueblo deja lugar a los ciudadanos, pero a ciudadanos portadores de derechos y no a meros individuos; se escenifican historias de vida de personas comunes que, sin embargo, no hablan por sí mismas sino que son narradas y visibilizadas por la voz de Cristina; se alude a vidas singulares que fueron desorganizadas y arruinadas, y que deben ser reorganizadas en términos de ciudadanía; y, por último, se forja un liderazgo que se desdibuja en el uno-a-uno para robustecerse en el reclamo nostálgico y a la vez esperanzado de Gabriel: “Era tan diferente cuando estabas tú / Si que era diferente cuando estabas tú”.


EL PERONISMO SERÁ REVOLUCIONARIO (1)


HABLEMOS DEL ENEMIGO, PERO DEL REAL…ni de gato ni de traidores.

GOTTE LUIS E.
AGRUPACIÓN GASPAR CAMPOS - MAR DEL PLATA, JULIO DEL 2017.

“El enemigo es astuto, ¿Cómo es posible que estemos tan ciegos, cuando la verdad está en nuestros corazones y aún así no creemos?” Bob Dylan.

Qué fácil naturalizamos la palabra ENEMIGO.
Nos hemos convertido es seres demasiados previsibles como predecibles, y esta actitud es peligrosa para nuestra Patria.
Desde el último golpe cívico-militar nos vienen bombardeando con consignas que tomamos como propias y levantamos como banderas. Pero que también nos ha llevado a la división y fragmentación como pueblo. Divide y reinarás, dice un dicho popular.
En los ’80 nos decían “no compren nacional”; luego que con “la democracia se come, se educa, se cura”; en los ’90 que la soberanía de un país no pasa por sus FF.CC; después que “la patria es el otro” y ahora con que el otro es el “gato”.
Sin darnos cuenta los ’80 nos sobrevino un tremendo descalabro económico, endeudamiento y desindustrialización. En los ’90 crisis política, fin del bipartidismo político donde aparecen los Frentes electorales, que no entienden de ideas pero si de oportunismos.
Y el S.XXI nos encontró en una profunda crisis ideológica. El Ser Nacional se desvanece junto al ideal de unidad nacional y continental. Los conceptos históricos, tradiciones y costumbres, son reemplazados por pautas mundialistas (hábil manipulación de los medios de comunicación social), contribuyendo a modificar el sentimiento nacional y el consecuente derrumbe del espíritu nacional. Se detiene el proceso de “mestizaje” que se venía dando en la América nuestra y es reemplazado por el “multiculturalismo”, se impulsa el "indigenismo”, desplazando al criollo, auténtico originario y síntesis de la unión del indio con el europeo. La Raza Cósmica de la que nos habla Vasconcelos.
Crisis económica, crisis política y crisis ideológica…la GLOBALIZACIÓN parece tener las puertas abiertas.
Esto no es casual, es ingeniería social. Pero no es la tarea de megalómanos frankenstenianos que sueñan con dar vida nueva a un mundo nuevo o la ficción llevada a la realidad desde la obra de Robert Benson, “El Amo del Mundo”.
Tampoco el producto de un nuevo desarrollo capitalista, o una nueva fase del Imperialismo o avance neoliberal…es todo eso y más: es la NEOCOLONIALIDAD (que muchos llaman equivocadamente Nuevo Orden Mundial). El mismo surge desde los grandes grupos económicos transnacionales, y no por gobiernos o estados poderosos. Ya no son los políticos pensando en la grandeza de sus naciones, son los CEO’s pensando en generar más capitales para sus accionistas. En la Grecia clásica Ceo era el Titán que representaba la inteligencia.
Gran parte de la materia que necesitan para generar más dinero y rentabilidad están en nuestras tierras. Recursos por lo que no están dispuestos a pagar un precio justo, es más fácil tomarlo. Podemos observar en África como actúan.

Y lo están haciendo en la América nuestra. Y como lo hacen? Con estrategia a mediano y largo plazo.
Estos grupos son grandes conocedores de la historia de la humanidad. La HISTORIA es una herramienta fundamental para ellos, quienes se dan cuenta de que tres acontecimientos fundamentales derivaron en la génesis del capitalismo:
1.- La Revolución Cultural-Religiosa (S.XVI), que alteró el orden cristiano.
2.- La Revolución Francesa (S.XVIII), que modificó el orden político.
3.- La Revolución Rusa (S.XX), que afectó el orden económico-social.
Ahora bien, cómo converge todo esto en la América nuestra en general y en Argentina, en particular?
Este segmento de larga duración permitió el crecimiento y desarrollo de la Europa Occidental, y en especial Inglaterra. Pero estos acontecimientos históricos serán utilizados a cortos plazos para provocar efectos contrarios, si se los controla. Es decir, provocar en un País crisis espiritual, crisis política y crisis económica y así lograr un pueblo sin sentido de pertenencia, de amor por su tierra, sin orientación patriótica. Situación excelente para la apropiación y extracción de recursos necesarios para sus negocios. Y cómo operó en Argentina?

1.- CRISIS POLÍTICA: reemplazo de dirigentes políticos y sindicales por gerentes, administradores y técnicos. Mezclar la política con los ambientes artísticos, con la finalidad de aumentar la popularidad del gobierno ante la población, y crear una confusión moral y ética. Gobierno de la farándula. Impedir que surjan proyectos de alternativa o algún liderazgo, que puedan opacar la imagen del tecnócrata. Se gobierna para diferentes colectivos y no para un nación.
2.- CRISIS CULTURAL-RELIGIOSA: llevar a nuestra comunidad a una situación de desorganización (anomia) y a nuestro pueblo a una masa inorgánica, quebrando sus bases sociales:
I) Las parroquias. Pérdida de fe alejándose de la misma. Desconfianza de la Institución Iglesia como transmisor de valores, fe y esperanza. De redención y salvación. Destrucción de ese Ser Humano de concepción cristiana hecho a imagen y semejanza de Dios. De un hombre formado por materia y espíritu. Para reemplazarlo por un hombre materialmente individualista y egoísta, funcional al mercado (el Dios de la nueva era). Se elimina la moral cristiana, para reemplazarla por una "ética civil y democrática', alejada totalmente del bien supremo, con reglas propias, las cuales favorecen obviamente, en lo material, a las trasnacionales.
La Iglesia en la América nuestra siempre fue liberadora, diferente a la Europa que sigue siendo conservadora. Con nuestra Iglesia, junto a sus Encíclicas Papales, construimos el concepto de Ser humano, aquél que se convierte en ciudadano de nuestra Comunidad Organizada.
II) las escuelas, formadoras de la educación nacional. Integradora del concepto Pueblo-Patria, Nación-Gobierno. Se deja de enseñar Historia, base para la formación patriótica. Orientándose exclusivamente a una función económica impuesta por estos grupos. Una escuela que excluya, para contar con un alto porcentaje de ciudadanos para ser utilizados como mano de obra barata.
III) los clubes de barrios, como formadores del carácter y personalidad, a través de la competencia, la participación y el esfuerzo. Inculca disciplina, constancia y, sobre todo, es un gran articulador social, en relación a la amistad y a la solidaridad.
IV) las Unidades Básicas, como centro de formación política y de contención al compañero, al trabajador. Es la primera célula de resistencia contra las injusticias.

3.- CRISIS SOCIOECONÓMICA: la tercera fase es más simple, ya que busca la disolución de ese Ser Humano que construyó la América nuestra, que no sólo es materia y espíritu porque también es tierra (como decía Rodolfo Kusch). Este Ser Humano, el ciudadano con conciencia nacional, que pelea por la liberación de la nación de todo tipo de tutelaje de país extranjero y de injerencias de grupos económicos. El que pelea por la Justicia Social para su pueblo trabajador, por un trabajo digno en los términos en que se manifestó en nuestra Constitución del ’49.
En mayor o menor medida también ocurrió en la Argentina del S.XIX. Con la caída del Brigadier Gral. Juan Manuel de Rosas se dijo que el hombre federal, hispanista y cristiano, eran bárbaros, asesinos y contrario al progresismo inglés. Que el proteccionismo económico conspiraba contra el desarrollo del país. Que Felipe Varela, uno de nuestros grandes propulsores de la unidad latinoamericana, era un salvaje criminal. Nos impusieron una Constitución Nacional liberal y una educación liberal, preparada para el mercado y que favorece al interés de la Corona Británica. El Ser nacional, federal, hispanista y cristiano agonizaba.
Pero resurge, cual ave Fénix, con la Revolución del 4 de junio de 1943 y se consolida con el gobierno Justicialista de Juan Domingo Perón, quien nos da a conocer su Doctrina nacional y que toma como punto de partida al Ser Humano y desde ahí construye la Comunidad Organizada.
Es ese Ser Humano que hoy está en juego. Es la única construcción filosófica, política y económica que puede impedir el avance de esta neocolonialidad. Pero lamentablemente los peronistas están en otra cosa, en fragmentarse.
Como bien señala el compañero Jorge Rulli “los peronistas dejaron de desarrollar su pensamiento acorde a los cambios sustanciales que que la globalización produce en las luchas populares del mundo…ignoramos los dilemas cruciales de nuestra época y por ello perdimos contemporaneidad”.
Hoy se paga el precio de estos olvidos, de tantos provincianismos, de distraimientos imperdonables y ombliguismos egoístas.
En definitiva, ya conocemos la estrategia del VERDADERO enemigo. Ahora, QUÉ HAREMOS?

BRASIL Y ARGENTINA / El sentido global de una agresión local

Gabriel Fernández, julio 2017
Sindical Federal / Área Periodística Radio Gráfica.


Así como desde hace años pensamos que los ataques contra Juan Domingo Perón y Getulio Vargas tuvieron como epicentro su determinación de avanzar hacia una unidad argentino brasileña con proyección sudamericana, estimamos que la ofensiva presente sobre Luis Inàcio Lula da Silva y Cristina Fernández de Kirchner se asientan en la necesidad de desmontar un rumbo equivalente, con proyección subcontinental.
 Por eso el ataque a Lula conocido en la víspera debe ser comprendido como una agresión al potencial de la nación argentina. En la etapa de los continentalismos, elaborada en derredor de las potencias emergentes, cuando para alcanzar un accionar autónomo y voz plena es preciso alzar productos brutos portentosos, el destino de ambos países –y a su través del resto de Suramérica- se juega de conjunto.
Esto es así porque ni siquiera el desarrollo de cada potencia sureña por separado alcanza. La eventual reposición de un gobierno nacional popular en la Argentina sin su correlato en el gigante vecino brindaría un alivio relativo a nuestra gente pero de carácter circunstancial ante la imposibilidad de coaligar ambos mercados internos, fusionarlos y lanzarlos como motor del conjunto de las naciones en la región.
De hecho, la interrupción parcial en el despliegue del eje Buenos Aires – Brasilia hacia Caracas, el freno en el andar del Mercosur y las dificultades de articulación en el Unasur, resultaron fases importantes para el deterioro de las dos gestiones industrialistas. Toda la discusión en torno del stop and go, los insumos, los eslabones faltantes en las cadenas productivas, se asienta en esta realidad que damnificó las perspectivas de continuidad –es decir de expansión- de nuestras economías.
Sin culpar, con el sentido de analizar a fondo, es preciso indicar que así como en el primer lustro de los años 50 la iniciativa del ABC –Argentina, Brasil, Chile- quedó trunca porque el varguismo entregó la mitad de su gabinete al liberalismo antinacional para intentar contener el embate de esas fuerzas, en los años recientes volvió a ocurrir una situación similar cuando la ex presidenta Dilma Rousseff entregó el área económica a la misma franja paulista, hoy relanzada en protagonismo por su imbricación con el capital financiero.
 Esto no significa que la Argentina y otros jugadores de la región no hayan cometido errores; pero como Brasil es la potencia más significativa de la región, una ralentización del proceso de unidad desde su interior hacia el flanco externo resulta determinante  para el desbarranque de la experiencia. Objetivamente los protagonistas directos del intento de elaboración del Banco del Sur, consultados por este periodista, explicaron que los representantes lusitanos fueron los más esquivos a la hora de concretar esa herramienta clave.
Lula –constructor de la Central Unica de Trabajadores y del Partido de los Trabajadores- resultó ser el presidente más importante de la historia del Brasil. Puso de pie a ese país, sacó a 40 millones de seres humanos de la pobreza (los incorporó al mercado local) y dinamizó el acercamiento con la Argentina y la construcción del Unasur. El ataque jurídico con impulso empresarial y amparo mediático que está recibiendo, se debe a su priorización de la producción por sobre la renta parasitaria, y la proyección de esa política hacia todo el espacio geoeconómico del Sur en una eventual nueva presidencia.
 Así como el yerro de Dilma no alcanza para caracterizarla con sencillez como contraste de su mentor, aquél traspié de Vargas no debería opacar la valentía con la cual encaró la batalla por la amalgama de los dos grandes. Perón explicó con nitidez lo acaecido por entonces, y vale reconsiderarlo para mirar con luz el presente: “Vargas me dijo que era difícil que pudiéramos hacerlo tan pronto, porque él tenía una situación política un poco complicada en las Cámaras y que antes de dominarlas quería hacer una conciliación. Es difícil eso en política; primero hay que dominar y después la conciliación viene sola. Son puntos de vista; son distintas maneras de pensar”.
Hasta el período actual la búsqueda de la unidad latinoamericana se desplegó con banderas justas pero endebles. La declamación de la hermandad rara vez trascendió con energía y ante los desafíos internacionales de fuste nuestros países se vieron enfrascados en reyertas pequeñas acompañadas de acuerdos bilaterales con un centro norteño que establecía el vínculo desigual como norma. El ABC fue el primer intento serio, sin desarrollo. En los años recientes la tríada mencionada, más el concurso de Bolivia y Ecuador entre otros, resultó una aproximación significativa.
Winston Churchill en la primera instancia y Condolezza Rice en la segunda, comprendieron estratégicamente el desafío del Norte: “el problema es el peronismo”. Porque a diferencia de otros intentos, el movimiento nacional popular argentino impulsó en sus dos administraciones un crecimiento interno que debía canalizarse en acuerdos externos con la vecindad, especialmente con Brasil, hacia la configuración de un espacio continental económicamente productivo y políticamente confederado.
Como ha señalado Alberto Methol Ferré, tomando a Perón de guía en su diagnóstico, el Brasil y la Argentina son las fuerzas más potentes de la región, sus economías son complementarias; la división entre ambas las llevan a tener estructuras “incompletas”, en tanto su unión las sitúa en un rol rector destinado a vertebrar al resto de los espacios en pie de relativa igualdad. De allí que una agresión sobre cualquiera de las dos locomotoras del crecimiento suramericano resulte una ofensiva de hecho contra toda la región.
Por estas horas visualizamos críticas tenues en derredor de lo acaecido jurídicamente en el gran vecino. Muchas referencias a la institucionalidad y la democracia –correctas, sin duda-, pero pocas al desajuste integral que estos hechos provocan. Los gobiernos brasileño y argentino, sus poderes judiciales, sus medios y sus empresariados parasitarios, en vínculo con los poderes transnacionales rentísticos, están intentando derruír las posibilidades de vida económica genuina en toda la zona. Saben, entienden, el potencial de una Suramérica unida y necesitan desmembrar ahora ese futuro.
 En beneficio de los amigos bienintencionados pero que no observan la dimensión del drama, sólo podemos alegar que ni siquiera nuestro Arturo Jauretche alcanzó a percibir la cuestión de fondo, para sorpresa y preocupación del mismo Methol Ferré. Empero, resulta válido indicar que hoy día, con los datos básicos a disposición, ni las universidades de ambos países ni muchos de sus pensadores más destacados, comprenden cabalmente  el asunto. Siguen evaluando que la foto de Néstor Kirchner, Hugo Chávez y Lula era apenas una evidencia de hermandad. Lejos de ello, aunque integrando el sentido, constituía el amanecer de una potencia mundial significativa. Ahí están golpeando.

La Argentina es infinitamente más importante de lo que creen millones de argentinos. Junto a Brasil, es la clave desequilibrante a nivel planetario que necesita la multilateralidad para establecerse y cambiar definitivamente el modo de existencia sobre la Tierra.



miércoles, 12 de julio de 2017

Conducción política


 Iciar Recalde (11/7/17)

Espanta el nivel de agresividad de los cruces discursivos y la ausencia del mínimo atisbo de debate político de ideas y de programa. No es de ahora, viene de lejos, fundamentalmente recrudecido los últimos años de nuestro gobierno donde “disentir” con el objeto de proponer “alternativas” y/o miradas divergentes en relación a determinadas medidas o rumbos, era sinónimo de “jugar para Clarín.” Y otros motes, menos prolijos para los que sostuvimos de foja cero que la ruptura con el movimiento obrero organizado era un suicidio político y que achicar en lugar de ampliar el espacio de sustentación era un delirio rayano en la negación misma de la conducción política. Ni qué decir de los cientos de compañeros que señalaban que en la doctrina y en las realizaciones históricas del peronismo estaba trazado el camino para llenar de contenido el “lo que falta.” Ni qué decir si señalábamos que la consigna era la histórica “liberación o dependencia” y que de Martínez de Hoz a la fecha, la riqueza de los argentinos drenaba afuera y allí estaba la madre de las batallas que permitirían encarar el porvenir del país. Herejes, si la década ganada había resuelto todo y éramos unos genios. El todo no resuelto, negado y el menosprecio a nuestros votantes, nos explotó en las urnas y no justamente con los votos que necesitábamos para que no arribe al gobierno los operadores coloniales a secas. Que nosotros teníamos mucho cipayo desarrollista dentro pero éstos venían a destruir la Argentina en su conjunto. ¿Se acuerdan? Poca memoria la del campo nacional y así estamos. La cosa es que tras el 22 de noviembre del 2015 se ahondó la estrategia que parece la copia burda al absurdo de la sentencia evangélica: "El que no está a favor Mío, está contra Mí; y el que no recoge a Mi lado, desparrama” y a la caza de traidores y a continuar dividiendo porque el nombre propio sigue estando por encima del movimiento y de la Patria y para colmo acá las victorias tienen nombre y apellido pero las derrotas parecen ser anónimas y nadie toma nota de que el enemigo avanzó porque el campo nacional estaba dividido: como en toda la historia argentina, de nuestros fraccionamientos, se fortalece el adversario… Parece joda la falta de patriotismo de nuestro campo que lo único que hace es rasgarse las vestiduras porque el enemigo es tan malo. Chocolate por la noticia: 200 años de neocolonialismo. El tema no es el enemigo, ese sabe qué quiere y cómo hacerlo. En todo caso en sus fracciones internas podrá discutir modos y tiempos, pero sabe. La Argentina es un shoping, de vengan con plata y llévense lo que quieran. El tema es el campo nuestro y lamentablemente para el país, estos días se profundiza la agresividad extrema de cara a la instancia electoral próxima. Insistiré en que si los diversos sectores que abogamos por la unidad real del peronismo y que estamos preocupados por su destino histórico y por el destino de la Patria, no bajamos un cambio e intentamos no llevar los niveles de discusión interna a un plano del que tras las elecciones no sea posible volver, estamos jodidos. Reproducir la estrategia de la derrota es imperdonable. Discutamos con seriedad la necesidad de llegar a la unidad que no logramos ahora en el 2019. Discutamos de una buena vez el Proyecto Nacional que no tenemos. Recuperemos mística y voluntad de vencer.

COYUNTURA NACIONAL Y GLOBALIZACIÓN. EL PODER EN DISPUTA

 Daniel Mojica (*)

“Un Estado totalitario realmente eficaz sería aquel en el cual los jefes políticos todopoderosos y su ejército de colaboradores pudieran gobernar una población de esclavos sobre los cuales no fuese necesario ejercer coerción alguna por cuanto amarían su servidumbre” (Aldous Huxley, “Un mundo feliz”, Prólogo)

Los argentinos tenemos que reflexionar sobre nuestra realidad nacional más allá de la coyuntura. Dentro del contexto regional y aún analizando en profundidad la llamada globalización y sus consecuencias locales.
Tal vez sea la forma de acabar con lo que algunos analistas llaman “la teoría del péndulo”. Que hace referencia a la rotación entre gobiernos populares que son derrocados por dictaduras, golpes judiciales que imponen gobiernos neo liberales, o como en nuestro país, que asumen de manera democrática luego de una estafa electoral; esto es mintiendo a los electores anunciando medidas en beneficio de las mayorías y cuando asumen hacen todo lo contrario. Como ejemplo de estafa al pueblo podemos mencionar la elección de Carlos Saúl Menem (1989), quien prometió “salariazo y revolución productiva” y el actual gobierno que anunció que no devaluaría, que cuidaría el empleo, generaría nuevos puestos de trabajo y buscaría llegar a “pobreza cero”. Para en realidad generar un descalabro social, económico y psicológico de proporciones aún desconocidas.
Quiero significar con esta introducción, que si enfocamos en la persona del actual presidente y aún de su alianza de gobierno, la causa del empobrecimiento, cierre de fuentes de trabajo, endeudamiento serial y entrega de los recursos nacionales, estaremos apenas acariciando la punta del iceberg.
Estas políticas llevadas adelante con una brutal represión a las protestas, ataque a las organizaciones sindicales, sociales y de derechos humanos y con amplio apoyo mediático corporativo, hay que inscribirlas dentro de las políticas globales de lo que en otras épocas nombrábamos como imperialismo y lo identificábamos con la política exterior de Estados Unidos.
Hoy el proyecto global de dominación excede a un país. Está en manos de conglomerados económicos y financieros que ostentan un poder que supera a los gobiernos. Un poder extraterritorial que descansa en pocas corporaciones.
Esta breve descripción no tiene por objeto desmoralizar sino resignificar las estrategias, y por lo tanto las tácticas del campo nacional y popular para enfrentar con medidas apropiadas a semejante enemigo del bienestar de los pueblos.
El objetivo de todo poder con ansias de dominación es dividir a quien pretende dominar. El gobierno de la nueva alianza, Cambiemos Pro-Radical, es sólo y nada menos que un instrumento de ese inmenso poder corporativo que pretende doblegar de una vez por todas la resistencia popular, que durante más de 70 años estuvo y aún está en el Peronismo.
Por eso mismo no es casual que desde 1955 a la fecha el objetivo de todos los proyectos colonizadores es destruir o “domesticar” al peronismo. Por ser la columna vertebral del Movimiento Nacional de Liberación.
Un recuento de esos intentos, el decreto 4161 (Dictadura Aramburu-Rojas)) de proscripción y persecución de Perón y el peronismo, sus símbolos y todo lo que se refiera al mismo, y los fusilamientos de los que intentaron resistir.
En 1964 el intento de Augusto Timoteo Vandor de crear un “peronismo sin Perón”. Esa iniciativa que no prosperó como tal, sin embargo, tuvo una descendencia a lo largo de los años en todos aquellos personajes que se pusieron la camiseta del peronismo, pero sin reivindicar en la práctica las banderas históricas del Movimiento creado por Perón.

Hemos visto un triste desfile de dirigentes que se nombraban peronistas y que acompañaron todos los intentos de licuar la raíz revolucionaria que le dio origen y sustento histórico. Estos personeros de la mentira y el engaño al pueblo es fácil identificarlos, se llenan la boca hablando de Perón, pero no llevan a la práctica durante su trayectoria política ninguna de las premisas que marcan a fuego al peronismo como proyecto liberador. Son los que pregonan “un Perón sin peronismo”, que utilizan la “cáscara del partido Justicialista” para sus propios intereses personales y no para la causa del pueblo, que no es otra que la liberación nacional. Única forma de lograr “la felicidad del pueblo y la grandeza de la Patria”, que es construyendo una Patria Justa, Libre y Soberana.
La realidad nacional y regional imponen superar, trascender, ampliar los límites de lo partidario. Mediante el frentismo que caracterizó desde su nacimiento al peronismo, reconstruir el Movimiento Nacional.
Creo que hoy una de las trampas de este sistema global es “fortalecer los partidos políticos”. Esa consigna que repiten algunos dirigentes nacionales, encierra una limitación peligrosa: encerrarse en los límites rígidos de tradiciones políticas que impiden la confluencia en un gran Frente Nacional y Popular, que no es otra cosa que revivir el Movimiento Nacional de Liberación.
De lo que se trata en definitiva es la construcción de poder. Un poder popular que permita salir del sometimiento y subordinación a intereses ajenos al bienestar y desarrollo de la Nación.

UNA MIRADA AL VIEJO CONTINENTE
Si observamos la realidad europea podemos ver claramente el desgaste y pérdida de identidad de los partidos políticos populares. Esto se evidencia en España con el Partido Socialista que ya no se diferencia en su práctica política del Partido Popular, en ejercicio del gobierno. Pasa lo mismo en Francia. Al igual que en el Reino Unido con el Partido Laborista.
Lo que la socialdemocracia europea significó luego de la segunda guerra con la construcción del estado de bienestar fue borrado del continente con el fuerte viento de los años ochenta y el Consenso de Washington.
La caída del muro de Berlín y el derrumbe del comunismo soviético dejó al mundo en manos de la potencia capitalista.
También quedaron atrás los tiempos en que las izquierdas nombraban al “imperialismo como fase superior del capitalismo”.
La globalización superó las peores expectativas respecto de la dominación de los pueblos a manos de los países más poderosos.
La realidad nos muestra que hay conglomerados económicos y financieros que están por encima de las naciones mismas.
Es desde esa perspectiva que debemos analizar nuestro presente regional y nacional. Para desde ese trascendental cambio político y tecnológico elaborar las estrategias que lleven a nuestros pueblos a la liberación.
Que no es como se imaginó en la década del 60 ni en la del 70.
Por estas razones, si pensamos que el problema nacional es Cambiemos erraremos la estrategia. Esto nos lleva a tener que planificar tácticas para recuperar el gobierno, como paso previo a recuperar el poder. Que llevará mucho más tiempo.


LA CUESTIÓN DEL PODER
“...el poder no se da, no se intercambia ni se retoma, sino que se ejerce y solo existe en acto...” “...el poder...es...ante todo, una relación de fuerzas,” (Michel Foucault, Genealogía del racismo)

Tenemos que admitir que nos sorprendió la celeridad y profundidad de las medidas anti populares del gobierno Pro-Radical que conduce Mauricio Macri. Esperábamos si, un gobierno liberal más, que llevara adelante las políticas típicas de ese cuño.
En cambio nos encontramos con un proyecto que sigue una línea histórica iniciada en los tiempos del “fraude patriótico” y que primero Hipólito Yrigoyen vino a revertir y que Juan Domingo Perón vino a sepultar con la promulgación de la Constitución Nacional de 1949. Que institucionalizó la Soberanía Política, la Independencia Económica y la Justicia Social. Así sobrevino 1955 y los intentos que mencioné más arriba, de destruir al peronismo.
Este gobierno viene a intentar cerrar ese ciclo histórico de bienestar popular, que resurgió desde el 25 de Mayo de 2003 durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. Y a generar un espacio de “peronismo domesticado” que se sume a “la gobernabilidad” del sistema de poder establecido.
Recordemos que ya durante esos años, sobre todo luego de la muerte de Néstor Kirchner, se trató de diferenciar al kirchnerismo del peronismo. Ya el ex presidente decía “nos llaman kirchneristas para bajarnos el precio, somos peronistas”.
Esta fue un nuevo intento de dividir el campo popular, montado seguramente en errores cometidos durante esos doce años. Pero si miramos con atención las políticas llevadas adelante en esos años el balance es notoriamente favorable a los sectores populares.
Hoy el eje del ataque es hacia la figura de la presidenta mandato cumplido Cristina Fernández de Kirchner, porque es la única dirigente política con el apoyo popular necesario para oponerse a este proyecto de disolución nacional.
Nótese que dije “apoyo popular necesario”, pero no suficiente.
Acá viene la importancia que adquiere la demonización, estigmatización y catarata de denuncias mediático judiciales sin ninguna prueba fehaciente para desgastar y limar la imagen y el afecto popular de la ex presidenta.
 Creo que doctora Fernández de Kirchner hizo una adecuada lectura del momento histórico que atravesamos y en consecuencia elaboró la estrategia electoral que anunció.

¿POR QUÉ TANTA VIOLENCIA DESDE EL ESTADO?
Decíamos más arriba citando a Foucault que “el poder se ejerce”, entonces si el poder se ejercita, el semiólogo se pregunta “...¿Qué es este ejercicio, en qué consiste, cual es su mecánica?...” y se responde “...el poder es esencialmente el que reprime, el poder reprime por naturaleza, a los instintos, a una clase, a individuos...” (M. Foucault, “Genealogía del racismo”)
 Este gobierno desde su misma asunción le apunta a los trabajadores, con despidos, cierre de fuentes de trabajo y represión de las protestas sociales.
También decía la cita más arriba que “...el poder...es...ante todo, una relación de fuerzas,” entonces, siguiendo al autor “...debería ser analizado en términos de lucha, de enfrentamientos, y de guerra...” Esto explicaría la virulencia de los ataques oficiales a los docentes, a los científicos, a las organizaciones sindicales, a los jueces y fiscales que no se subordinan.
Si bien los funcionarios no lo hicieron explícito. Los periodistas del conglomerado mediático financiero que fungen como voceros de la administración de Cambiemos, en más de una oportunidad definieron su tarea como “periodismo de guerra”.
Si continuamos con la mirada de Foucault, su análisis del poder, extrae varias conclusiones que nos pueden servir para comprender las políticas que lleva adelante Mauricio Macri desde que asumió el gobierno.
“Una primera hipótesis...la mecánica del poder es esencialmente represiva, una segunda hipótesis que consiste en decir que el poder el guerra, la guerra continuada por otros medios”. Invirtiendo de esta manera la afirmación de Clausewicz. Según Carl Von Clausewicz (filósofo, militar, autor del libro “De la guerra”) la guerra es la continuación de la política con otros medios.
De seguir este razonamiento, la pregunta que surge es ¿con quién está en guerra el sector que representa el gobierno de Cambiemos?
No sería desacertado responder que está en guerra con los trabajadores, sus organizaciones sindicales y con el peronismo del cual el movimiento obrero es la columna vertebral.
 Acá surge una paradoja, porque el blanco preferido de la ofensiva mediática judicial y gubernativa es contra la persona de Cristina Fernández de Kirchner. Precisamente a quien los dirigentes que se dicen peronistas y apoyan la “gobernabilidad” y no ponen “palos en la rueda” a las medidas anti populares del gobierno tildan de “no peronista”.
A continuación, y para intentar comprender la virulencia del estado contra los sectores populares, voy a copiar una extensa cita que viene a cuento de lo que quiero demostrar.
Dice en “Genealogía del racismo” su autor: “La inversión de la tesis de Clausewicz quiere decir tres cosas: en primer lugar que las relaciones de poder que funcionan en una sociedad...se injertan esencialmente en una relación de fuerzas establecida en un determinado momento, históricamente precisable, de la guerra”, (digo, este momento de la “guerra” fueron las elecciones de 2015) sigue la cita: “Y si es verdad que el poder político detiene la guerra, hace reinar o intenta hacer reinar una paz en la sociedad civil, no es para suspender los efectos de la guerra o para neutralizar el desequilibrio que se manifestó en la batalla final...” (aclaro que la “batalla final” sería el resultado de aquellas elecciones) continúa la cita “El poder político en esta hipótesis, tiene de hecho el papel de inscribir perpetuamente, a través de una guerra silenciosa, la relación de fuerza en las instituciones, en las desigualdades económicas, en el lenguaje, hasta en los cuerpos de unos y otros”.
Por eso no detiene su ofensiva contra todos los sectores que no se les subordinan.
Un claro ejemplo que pone a las claras, por si hiciera falta, que no respetan los preceptos constitucionales y los mecanismos que establece para remover ciertos funcionarios autárquicos y sin dependencia del Poder Ejecutivo, es el inusitado ataque a la Procuradora de la Nación.
Una última apreciación en este primer tramo en el que pretendí mirar la coyuntura actual desde la mirada de Michel Foucault sobre el poder en su “Genealogía del Racismo”.
Al finalizar su conferencia expresa que se pueden oponer dos grandes sistemas de análisis del poder. Uno “se articula en torno del poder como derecho originario que se cede y constituye la soberanía, y en torno a un contrato como matriz del poder político” que es el que han tomado como modelo países como el nuestro. Donde el contrato se desprende del resultado electoral y el ganador se compromete a llevar a cabo lo que prometió y por eso se lo vota (este es el contrato roto desde el primer momento por el actual presidente, lo que significó una estafa electoral a la ciudadanía). Pero sigamos al autor en su razonamiento: “El poder así constituido corre el riesgo de hacerse opresión cuando se sobrepasa a sí mismo, es decir, cuando va más allá de los términos del contrato. Poder-contrato, con la opresión como límite o, más bien como la superación del límite”.
Queda a las claras como resultado del análisis expuesto que estamos ante un gobierno elegido de manera democrática, que de manera unilateral ha roto con la sociedad, el contrato por el que fue electo. Por algo en la jura de toma de posesión del mando presidencial, la forma elegida es: 
‘Yo,... juro por Dios Nuestro Señor y estos Santos Evangelios, desempeñar con lealtad y patriotismo el cargo de presidente (o vicepresidente) de la Nación, y observar y hacer observar fielmente la Constitución de la Nación Argentina. Si así no lo hiciere, Dios y la Nación me lo demanden”.
Recordemos además que Mauricio Macri suprimió “patriotismo” y en su lugar nombró “honestidad”
La pregunta que surge espontánea es: ¿Cómo demanda la Nación? Porque resulta evidente que no cumplió con “observar y hacer observar fielmente la Constitución de la Nación Argentina”.

(*) Escritor Miembro de COMUNA
www.cuestioncultural.blogspot.com.ar

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