sábado, 30 de diciembre de 2017

A los compañeros con urgencia

  Daniel Santoro, 25 de Diciembre. 2017 

Faltan menos de 18 meses para el cierre de listas con miras a las presidenciales del 2019, en los próximos meses deberemos encontrar la forma de sacar al movimiento nacional del atolladero en el que se encuentra, algunos acontecimientos de los últimos días (experiencias de unidad en la acción) nos podrían servir de guía para encontrar el camino.
La concreción de una amplia unidad entre el variado  arco peronista y el kirchnerista sería la peor noticia que puede recibir éste gobierno neoliberal, hacia allí debemos dirigir todas nuestras acciones de aquí en más. Para que éste vasto y generoso acuerdo tenga sentido y pueda realizarse deberemos deponer enconos, olvidar ofensas, abandonar la nominación de traidores, acabar con el conteo de costillares sospechosos, e incluso prepararnos para una copiosa ingesta de sapos. La búsqueda de ésta unidad es urgente y prioritaria. Algunos ejemplos: ¿por qué no podrían encontrarse, hablar y ponerse de acuerdo Axel Kicillof y Roberto Lavagna (ambos ministros del kirchnerismo)?, o pactar una larga conversación entre Graciela Camaño y Máximo Kirchner (si dicen más o menos las mismas cosas), ¿qué tan grandes serían las diferencias entre Gabriela Cerruti y Daniel Arroyo? ¿Cuál es la traba que impediría un acuerdo entre Randazzo y Felipe Solá? Esta coyuntura histórica nos reclama deponer los narcicismos.
Sería un tremendo error no lograr en los próximos meses articular un gran coloquio del campo nacional en donde se salden todas las conversaciones que nos debemos (o que no tuvimos a tiempo), pienso en varias jornadas de trabajo, discusiones y acuerdos, con el objetivo de consensuar una plataforma en la que todos nos sintamos representados (con la presencia horizontal de aquellos que tengan genuinas ambiciones), que garantice la unidad programática  en la que participen todos: gobernadores, intendentes, los movimientos sociales, el PJ, unidad ciudadana, diversos partidos de izquierda y progresismos, una gran convocatoria sindical  (amplia y sin reproches), de no ser así estaríamos garantizando el triunfo del macrismo y tal vez dentro de 12 o 16 años nuestras nuevas generaciones militantes podrán salir de éste embrollo y dirigir una mirada piadosa hacia atrás para ver como terminamos ahogados en el mar de nuestras propias miserias y mezquindades.
No nos midamos entre compañeros, reclamando heroicos actos de resistencia a quienes no pueden realizarlos por diversas cuestiones de la coyuntura, siempre es mejor que estén (aunque limitados), nadie debe quedar afuera, todo sirve a efectos de consolidar esa masa crítica (sabemos que los traidores siempre estarán en los lugares que generen expectativas de triunfo), lidiar con esto es parte del desafío de la conducción. Todo sirve siempre que vaya en el sentido de la unidad, tenemos que construir una real alternativa de poder y eso se logra estando todos adentro.

  

Feliz año nuevo del CEHA


sábado, 23 de diciembre de 2017

Acuerdos básico de las Fuerzas Armadas en la Nueva Argentina

Alberto BALDRICH, año 1967 

El autor resaltó que en la Revolución del año 1943 el Ejército reivindicó nueve acuerdos fundamentales para construir la nueva Argentina:
1-     Soberanía y neutralidad.
2-     Frente interno con cohesión espiritual, social, política y económica.
3-     Pueblo con vocación nacional, sentido optimista y afirmativo y dignidad espiritual, social, política y económica. Justicia social y apertura del ascenso social en función de la capacidad.
4-     Adhesión del pueblo a las fuerzas armadas.
5-     Potencia industrial en marcha que posibilite el desenvolvimiento de la industria bélica.
6-     Estado en “forma” con orden social estable y con inspiraciones que canalicen aspiraciones populares.
7-     Economía al servicio de La Nación y de su pueblo y no de los intereses extranjeros.
8-     Racional explotación de las riquezas naturales y bienes de la comunidad en función de sus necesidades y de las de sus ciudadanos y no de las necesidades extranjeras”.
9-     Definida política internacional e interna basada en la tradición y la vocación popular, en el respeto a los intereses espirituales y materiales de la Nación y de los demás pueblos.

10-  Entendimiento sin entregas con las grandes potencias”.

jueves, 21 de diciembre de 2017

Lula da Silva dice que la hostilidad judicial que vive es parte de una tendencia regional


En diálogo con varios medios, entre ellos PáginaI12, el ex mandatario de Brasil afirma que Estados Unidos nunca aceptó la independencia de América del Sur, que en Brasil se vive “una anomia jurídica” y que su caso se puede comparar con las mentiras sobre Irak.

Por Dario Pignotti
Página 12

Luiz Inácio Lula da Silva denuncia la hostilidad de un juez, Sergio Moro, responsable de Lava Jato, que “miente” para dejarlo fuera de las elecciones de octubre de 2018 en las que se perfila como favorito. Su situación es comparable a la de Cristina Fernández de Kirchner, afirma ante una pregunta de PáginaI12. “Creo que hay muchas semejanzas (...) Cristina es víctima de una situación muy semejante a la que está ocurriendo acá en Brasil, y no sólo en Argentina y Brasil, esto está ocurriendo en Honduras… es una cosa muy latinoamericana ese comportamiento de la Justicia y la policía, es algo que merece un estudio. La única diferencia entre Cristina y nosotros es que el adversario de ella (Mauricio Macri) fue elegido por el voto del pueblo y acá no fue así (Temer surgió tras el “golpe” a Dilma). Yo creo que los norteamericanos nunca aceptaron la independencia de América del Sur, el Mercosur, es importante recordar que el Alca fue desmontado en Mar del Plata (Cumbre de las Américas 2005), es importante recordar que creamos Unasur, el Consejo de Defensa de Unasur, la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos), nosotros habíamos avanzado en la construcción de una serie de mecanismos institucionales que fortalecían a América del Sur y esto no es importante para Estados Unidos. Entonces, frente a todo esto digo que no tengo pruebas, pero tengo desconfianza de que alrededor de todo esto que está ocurriendo haya intereses de afuera”. Lula toma un sorbo de café, saborea un pan de queso y ahora con tono optimista pregunta “¿cuántos años tiene Cristina?”, 64 le informan, a lo que agrega “ah, es una niña… yo espero que vuelva… ella tiene que decir lo mismo que digo yo: tengo 72 años, tengo la energía de 30 y el vigor de 20”.

Cerca de las 10 de la mañana soleada y húmeda en San Pablo el tornero mecánico llegó de traje gris y camisa, sin corbata, pidió que le “pregunten de todo” al iniciar el encuentro de casi dos horas con un grupo de medios locales y extranjeros. Desde que dejó el gobierno, en enero de 2011, reflexionó sobre aciertos y errores de su gestión. También sobre lo ocurrido en la administración trunca de Dilma Rousseff, depuesta en mayo de 2016 cuando asumió Michel Temer.

–¿USTED SOSPECHA DE LA PRESENCIA DE WASHINGTON DETRÁS DE LA CAÍDA DE DILMA?
Durante toda mi vida fui poco afecto a las teorías conspirativas, pero  cada día surgen más datos, por ejemplo hace unos días leí una historia que dice que en 2012 desapareció un contenedor de Petrobras donde había secretos del pre-sal (pozos de petróleo ultraprofundos), es decir robaron informes secretos y sólo fueron presos cuatro personas del sistema de seguridad de Petrobras. ¿Pero quién estaba a cargo de la seguridad del contenedor?, una empresa de seguridad norteamericana. Yo conocía esa historia pero la había olvidado y ahora hablé del tema con (Sergio) Gabrielli (ex presidente de Petrobras). También es importante recordar que enseguida después de que descubrimos el área de pre sal (mayores reservas mundiales encontradas en primera década siglo XXI) los compañeros norteamericanos anunciaron el retorno de la IV Flota al Atlántico Sur. Puede ser coincidencia o no, pero ocurrió. Yo creo que tanto nuestro Ministerio Público como nuestro juez (posiblemente Sergio Moro, no lo citó) del proceso Lava Jato están muy subordinados a la Secretaría de Justicia norteamericana. Yo creo hay cosas (relacionadas a la caída Dilma) fuera de las fronteras de Brasil, sobre todo cosas relacionadas con el pre-sal. Yo sé las presiones que sufrimos para impedir que aprobemos la ley de petróleo, yo sé que no agradaba el régimen de Participación (con más peso a Petrobras).

COMO SADDAM HUSSEIN
En el hall del Instituto Lula, donde fue ofrecido el desayuno, hay un libro de la pintora modernista Tarsila do Amaral y otro sobre el programa de salud Más Médicos, a través del cual miles de profesionales cubanos se establecieron en zonas humildes.  En el frente de la fundación sobresale un grafitti que muestra a unos jóvenes con sus puños en alto. La pintada fue realizada sobre las marcas de tizne dejadas por artefactos explosivos lanzados por grupos ultraderechistas de los surgidos durante las movilizaciones que reivindicaban la caída de Dilma, exaltaban a las Fuerzas Armadas y reclamaban la implantación de un sistema pedagógico al que llamaron “Escuelas Sin Partidos”.
El líder del PT está acompañado por el ex alcalde de San Pablo Fernando Haddad, responsable de su programa de gobierno y uno de los hombres que se proyecta con fuerza en caso de que haya un tercer mandato lulista.
El próximo 24 de enero el Tribunal Regional Federal Nº 4, de Porto Alegre se expedirá sobre la condena de 9 años y medio de prisión publicada en julio pasado por el juez de primera instancia Sergio Moro para quien el ex presidente recibió sobornos de constructoras como recompensa por obtener contratos con la estatal Petrobras, en el caso conocido como “Petrolao”. 
Si fuera ratificada la condena, lo cual parece probable, el imputado quedará encuadrado en la Ley de la Ficha Limpia que impide ser candidato a todo ciudadano con sentencia firme de segunda instancia. Claro que este fallo del TRF4 será apelado por los abogados del ex presidente mientras se espera una movilización, incluso con caravanas, hacia Porto Alegre para el 24 de enero.

“Mi caso se puede comparar con la guerra contra Irak.( George Walker) Bush sabía que era mentira que Irak tuviera armas químicas. (Tony) Blair también lo sabía. Y pasaron 15 años y nadie las encontró porque no estaban. Lo mismo Saddam Hussein, le mintió tanto a su pueblo diciendo que tenía armas químicas que terminó en un hoyo, como un ratón (…) yo no soy así tengo honor y carácter (..) probé mi inocencia (..): si los camaristas leen el expediente, me tienen que absolver por 3 a 0. Me gustaría que lean la causa y anoten dónde están las pruebas.

–¿SI USTED ES CONDENADO POR EL TRF4 SE INSCRIBIRÁ COMO CANDIDATO?
 Mi condena será la negación de la justicia. La sentencia de juez Moro es considerada una broma por centenas de juristas de Brasil y el exterior, para que un ciudadano sea condenado tiene que cometer un delito, y yo no lo cometí por eso desafié a la Policía Federal, a los fiscales de Lava Jato a que muestren las pruebas. Estamos viviendo una anomía jurídica. Este proceso comenzó con una mentira publicada por la prensa, esa mentira fue transformada en investigación por la Policía, la investigación mentirosa fue aceptada por la Procuraduría que la convirtió en una denuncia mentirosa aceptada por Moro. Ellos, incluso la prensa, están sin ruta de fuga, mintieron y no saben como salir. Yo voy a seguir apelando para ser candidato si mi partido así lo quiere porque tengo la certeza absoluta de que soy inocente. En realidad mi único problema es que yo tengo más chances de ser presidente que los otros candidatos.

SI ES ELECTO, ¿CUÁL SERÁ SU POLÍTICA ECONÓMICA?
(Remarcando cada sílaba) El pueblo pobre tiene que volver a la economía, tiene que volver el empleo, tiene que volver el crédito, tiene que volver la inversión del Estado. ¿Eso es posible? Claro que lo es, solo es imposible para el sistema financiero que quiere que el Estado trabaje para él, seamos francos ya es hora de que el sistema financiero aprenda a ganar dinero invirtiendo en la producción, nadie quiere invertir. A los banqueros los traté de la forma civilizada que siempre los traté, y ellos tienen que saber que si soy electo voy a gobernar para que los más pobres tengan más ventajas en sus vidas. Para que los pobres puedan volver a comer pechuga de pollo, que puedan hacer un viajecito en avión, puedan ir al teatro. Nosotros queremos crear un país de oportunidades.


La hybris en la política

                                                                    Alberto Buela (*)

Hoy hemos llegado, respecto del Estado a lo que los griegos denominaron la hybris, la desmesura. Que era para ellos el peligro más grande que podía sufrir la polis, la ciudad-estado.
Porque la desmesura transformaría la polis en tribus, tal como sucedía con los bárbaros.
Hoy hemos logrado tener un Estado desmesurado, esto es sin ninguna media o pauta de comparación con nada. La desmesura se instaló con sus 22 ministerios, 88 secretarias, 208 subsecretarías, 647 direcciones nacionales, 689 subdirecciones nacionales, 120 entes descentralizados.
Todo ello sin contar los Estados provinciales que son 24 y que han multiplicado veinte veces sus reparticiones. En la Capital Federal, que ahora es un Estado provincial, se creó hace muy poco una dirección de bici-sendas. Todo ello hace una masa de aproximadamente 25.000 funcionarios que ganan un promedio de 80.000 pesos mensuales. Aunque hay sueldos como el del intendente de Azul que gana más de $ 100.000.
El problema de la desmesura estatal no es solo la cantidad sino las consecuencias que produce: la inoperancia y la delicuescencia del Estado.
La inoperancia la padecemos los ciudadanos todos los días y en todos los ámbitos: falta de seguridad, de atención médica, de educación. Las tres funciones básicas que se atribuyen al poder ejecutivo en una versión y visión liberal del Estado.
Hoy día nosotros vivimos bajo un Estado que dejó de ser liberal, esto es, de ocuparse de estas tres funciones básicas y pasó a ser neoliberal, esto es, puso al Estado al servicio del mercado con lo cual estas tres funciones se transformaron en gasto y no en inversiones.
Al no dar solución a los problemas sino limitarse solo a administrarlos, en una campaña mediática formidable, atribuye la inseguridad a la incapacidad del poder judicial y sus jueces y fiscales. Atribuye las carencias en salud a la falta de dedicación de los médicos y el desatino educativo a la ingerencia de los sindicatos del sector.
Esta transferencia de responsabilidades radica en la no asunción de sus propias responsabilidades como lo son: que los funcionarios funcionen. Que cumplan acabadamente con su tarea, que trabajen con idoneidad, que se preparen para ello y no sea una simple y bien rentada salida laboral.
La hybris, el mayor mal que puede padecer una polis, según los griegos, muestra en nuestros Estados modernos su mayor contradicción en la utilización indebida de la fuerza.
Vamos a explicarnos. El Estado se reserva para si el uso de la fuerza, tanto militar como policial, para poder someter en caso de necesidad al individuo o a los grupos a la universalidad de la ley. Pero la hybris, al producir la lenta disolución del Estado a través del mal funcionamiento de sus aparatos y de sus funcionarios, logra transformar la fuerza, siempre útil y necesaria, en violencia. Esto es, aquel poder que va contra el curso natural de las cosas. El poder que se ejerce contra la propia tendencia de los entes.
La fuerza está apoyada en la ley, la violencia trastoca de manera abrupta la ley natural de las cosas. Esta transformación de la fuerza en violencia es la contradicción más ostensible que produce la hybris en la política.
¿Si en un Estado equilibrado es difícil establecer cuándo y cómo aplicar la fuerza, se imaginan lo dificilísimo que debe ser determinar su uso en un Estado desmesurado? ¿Qué funcionario está en condiciones de establecer el límite a la pregunta del filósofo Carnéades: qué es lo último de lo poco y la primero de lo mucho para intervenir?. Ninguno, pero no porque sean malos sino porque no se han preparado.
Claro está, son incapaces de sentir que les hacemos falta, dijo Heidegger, cuando le preguntaron por los gobernantes de su tiempo.

















miércoles, 20 de diciembre de 2017

Qué consecuencias tendrá para el resto del mundo el fin de la neutralidad de internet en Estados Unidos

Cuáles son los efectos a largo plazo en el ecosistema digital de la ley derogada ayer en Estados Unidos


El mundo digital se estremeció este jueves en Estados Unidos. La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) de ese país anunció la derogación total de las normas de neutralidad de internet aprobadas por el gobierno de Barack Obama en 2015, que impedía que las compañías proveedoras cobraran tarifas adicionales por un acceso más rápido a ciertos contenidos en la red.
Básicamente, estaban en la obligación de tratar a todo el universo digital por igual, lo que, en términos políticos, significaba que las autoridades aseguraban que las empresas que suministran el servicio no bloquearan, ralentizaran o discriminaran de alguna manera algún contenido o aplicaciones.
  
QUÉ SIGNIFICA QUE SEA EL FIN DE LA NEUTRALIDAD DE LA RED
Qué es la neutralidad de Internet y por qué importa que EEUU la haya eliminado
Los pioneros de Internet salen a defender la neutralidad de la red en EE.UU.
Con la nueva ley, todo cambiará. Las empresas que suministran el servicio tendrán a partir de ahora la libertad de experimentar con nuevos precios, priorizar o bloquear contenido, sin tener que rendir cuentas.
Esto podría tener grandes beneficios para las compañías proveedoras, según explica a BBC Mundo Ryan Singel, experto en neutralidad de la red del Centro de Estudios de Internet y la Sociedad de la Universidad de Stanford.
Y esto se debe, comenta, a que tradicionalmente el mercado telefónico de Estados Unidos ha sido muy poco competitivo. "Tenemos solo cuatro grandes compañías que suministran internet inalámbrico y de banda ancha, lo cual es terrible. El 51% de los estadounidenses solo tiene una opción para elegir su servicio de Internet", añade.
  
¿QUÉ ES LA NEUTRALIDAD DE INTERNET Y QUÉ CAMBIARÁ AHORA QUE ESTADOS UNIDOS LA HA DEROGADO?
Con este nuevo modelo, se estima que esas compañías podrán recaudar mucho más dinero de parte de los cibernautas y también invertir en mejoras para sus servicios.

"Al quitar las restricciones, estos proveedores serán los principales beneficiados, aumentarán sus ganancias, se volverán más competitivos y esto les permitirá expandirse y mejorar el servicio o llevarlo a comunidades más pequeñas", comenta el experto.
Pero si para las compañías traerá beneficios y en teoría ayudará a pequeñas comunidades a tener mayor acceso a la red, ¿cuáles serán las consecuencias que esto podría tener para la gran mayoría los usuarios o para las empresas que utilizan los servicios de Internet en Estados Unidos? Y ¿cómo puede afectar esto al resto del mundo?

SUBIDA DE LOS PRECIOS DE CONEXIÓN
De acuerdo Singel, uno de los primeros efectos será una subida en los precios de conexión. Sin embargo, el especialista explica en entrevista con BBC Mundo que las principales consecuencias no se van a hacer visibles de forma inmediata y que no tendrán un efecto "directo" sobre los usuarios corrientes, aunque serán estos los mayores afectados.
"El voto aprobado este jueves permite a las grandes compañías proveedoras de internet buscar vías para cargar más dinero a las empresas que están en línea. Es decir, les permitirá subir los precios si quieren tener un acceso más rápido a internet".
Hasta ahora, cualquier empresa que quisiera utilizar la red podía hacerlo independiente de su poder o envergadura. Tenía el mismo derecho un joven programador de un pueblo de Massachusetts que quisiera abrir un blog o crear una aplicación sobre los beneficios de la apicultura que un gigante como Google.
Pero a partir de ahora, las empresas podrán discriminar a qué usuarios le dan un mayor ancho de banda o a quiénes limitarán o cortarán los servicios.
"Es bueno decir que las primeras consecuencias no caerán directamente sobre los individuos. La forma más rápida de hacer dinero es detrás de las compañías que están en la red, lo que a su vez, se reflejará en la experiencia de internet de los usuarios comunes", comenta Singel.
El problema, añade, es que lo anterior hará que los servicios que utilizamos en línea, como los de streaming (para ver videos o escuchar música) se vuelvan mucho más caros también.
"Netflix, por ejemplo, se volverá más cara. Como tendrán que pagar tarifas más altas por utilizar internet de mejor calidad para ofrecer sus servicios, necesitarán cobrar más también a sus usuarios para mantenerlo. Así que veremos que Internet se volverá mucho más caro en los servicios por los que pagas", explica el especialista de la Universidad de Stanford.
Otros servicios, como los de ventas en línea, también pueden experimentar una subida de precios: al tener que pagar más por el servicio de internet, subirán también los precios en los productos.
De igual forma, como unas compañías se beneficiarán por sobre otras, las más grandes, como Amazon, se verían beneficiadas, mientras pequeños emprendedores verán disminuidas sus posibilidades de venta.
Asimismo, el especialista considera que, en general, se podría generar un "internet diferenciado" para quienes puedan pagar más y para quienes paguen menos. "Como sucede en algunos países podremos encontrarnos que los servicio de Internet se vendan en "paquetes", como sucede con los planes de teléfono o los canales de televisión, agrupados según el proveedor", afirma.
Pero no quedará ahí.

MENOS VARIEDAD
Singel advierte que habrá también menos servicios gratuitos: dado que las empresas que ahora ofrecen este tipo de utilidades tendrán que pagar más, si no cobran más se harán inviables desde el punto de vista económico. Esto, dice, no afectará demasiado a las grandes compañías que puedan pagar por esto.
Sin embargo, podría significar el fin de empresas más pequeñas o el fracaso de nuevos proyectos en la red. "Dado que los precios para tener un mejor internet subirán y los proveedores lo podrán controlar a su antojo hará que haya menos compañías nuevas en la red, habrá menos variedad y hará que el poder se siga concentrando en los gigantes de internet y que haya menos posibilidades para la innovación y para la pluralidad", dice.
"Será una internet más controlada por las empresas más poderosas, habrá menos posibilidades para que emprendedores digitales hagan sus proyectos y limitará en general la libertad y variedad de la red", afirma.

CENSURA
Otro de los puntos más controvertidos de esta nueva ley es que las compañías proveedoras de servicios de internet podrán bloquear o censurar contenidos por cualquier motivo. "Si Comcast y Verizon, por ejemplo, deciden que nosotros no queremos tener sitios que venden armas, pueden bloquear esos sitios. En las reglas anteriores, las compañías estaban obligadas a mantener en sus servidores cualquier página independientemente que estuvieran a favor o contra de sus contenidos. Ahora todo eso cambia", comenta Singel.
Durante la ley anterior, cualquier servicio y cualquier aplicación eran legales dentro de las leyes estadounidenses y nadie podía interferir en eso sin una orden judicial o federal. Ahora esta prerrogativa pertenece también a los proveedores de servicio.
"Cualquier empresa o bloguero, por ejemplo, que abogue por discursos controversiales u opiniones polémicas podría ver censurada o bloqueada su web", dice .

Pero como internet es un fenómeno global, las consecuencias no se quedarán solo para Estados Unidos.

CONSECUENCIAS MUNDIALES
De acuerdo con Singel, la falta de variedad de internet y una red "más aburrida" serán una de las principales consecuencias a nivel global de la eliminación de la neutralidad de la red en Estados Unidos.
Otras de las perdedoras serán las empresas o incluso usuarios extranjeros que alberguen información en servidores de ese país.
"Si una empresa extranjera desea utilizar los servicios de internet estadounidenses para llegar a más usuarios en ese país, puede encontrarse que no tendrá la misma capacidad de distribución de sus contenidos que una empresa local o que un gigante de internet", dice.
Las posibilidades de entrar en el mercado digital estadounidense, afirma el experto, se harán más difíciles, burocráticas y llevará procesos en los que serán los proveedores de internet quienes tendrán la última palabra.
Un efecto similar para las empresas, innovadores, pequeños emprendimientos o aplicaciones que busquen alojar información en servidores estadounidenses: podrían encontrar que la velocidad para acceder a ellos se ralentice o aumente.

A partir de ahora, la naturaleza o tamaño de la empresa garantizará que tenga un mejor o peor servicio de internet. "Hay compañías que están fuera de Estados Unidos a las que se les podrá pedir que paguen más también si quieren llegar a clientes de Verizon o a Comcast, por ejemplo, si quieren llegar a usuarios de esas compañías", dice.

CONSECUENCIAS SIMBÓLICAS
POR OTRA PARTE, EL EXPERTO SEÑALA QUE LAS CONSECUENCIAS NO QUEDAN SOLO EN EL PLANO PRÁCTICO. "Por mucho tiempo, Estados Unidos había sido un líder en neutralidad de Internet, un ejemplo internacional. La ley firmada por Obama para regular internet en 2015 se volvió un hito a nivel internacional", afirma.
La nueva ley, según Singel, constituye "un muy mal mensaje para el resto del mundo, porque muestran cómo las grandes compañías telefónicas pueden dictar a los gobiernos lo que tienen que hacer".
Pero, según Singel, también podría tener consecuencias políticas al interior de la sociedad estadounidense. "Es bueno aclarar que es un medida que se toma pese a una amplia oposición de la opinión pública, de los expertos y que trasciende incluso la clásica división de opiniones entre republicanos y demócratas", afirma.

Una encuesta publicada esta semana por la Universidad de Maryland indicó que el 83% de los estadounidenses se oponía al cambio de la ley. Solo entre los republicanos, el nivel de oposición era de 75%.

"Esto, lógicamente, es negativo también para la imagen del gobierno, porque es algo que el pueblo no quería, pero que no los escuchó y lo aprobó de todas formas. Eso no es una buena forma de hacer a la gente creer en la democracia y en los procesos democráticos", concluye.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

¿Y si Clint Eastwood tuviera razón? Hacia una sociedad adolescente

El irresistible avance de la corrección política es una señal muy potente que nos advierte de la infantilización de la sociedad occidental, reflejada con pavorosa nitidez en su universidad, de donde precisamente proviene.

POR JAVIER BENEGAS / JUAN M. BLANCO
19/11/2016

En la genial novela de de Philip Roth, La mancha humana, la vida del decano universitario Coleman Silk se desmorona tras interesarse por dos estudiantes que han faltado a todas sus clases, “¿Conoce alguien a estos alumnos? ¿Tienen existencia sólida o se han desvanecido como negro humo?” pregunta en el aula. Desgraciadamente para Coleman, uno de los aludidos resulta ser afroamericano y, cuando llega a sus oídos la pregunta, la interpreta como un ataque racista. Aunque no había ánimo ofensivo en sus palabras, puesto que jamás había visto al estudiante, Silk es acusado de racista, cesado como decano y despedido. Sin otra universidad dispuesta a contratarlo, su economía familiar se deteriora rápidamente. Padece el rechazo de la comunidad, el repudio de amigos y conocidos y, en el colmo de la desdicha, su esposa sufre una apoplejía a causa del estrés y fallece.
Numerosos profesores norteamericanos son censurados o expulsados de las universidades porque sus discursos, o siquiera sus apreciaciones, turban a un alumnado cada vez más sobreprotegido e infantilizado
Aunque el decano Silk sea un personaje de ficción, Philip Roth refleja las vivencias de infinidad de profesores norteamericanos censurados o expulsados de las universidades porque sus discursos, o siquiera sus apreciaciones, turbaban a un alumnado cada vez más sobreprotegido e infantilizado. Porque no se ajustaban a lo políticamente correcto.

¿UNIVERSIDADES O JARDINES DE INFANCIA?
Hace poco más de dos años, según realtó Judith Shulevitz, estudiantes de la Universidad de Brown organizaron un debate abierto sobre agresiones sexuales. Inmediatamente, otro grupo de alumnos, temeroso de que los intervinientes pudieran exponer ciertas ideas “negativas”, protestó ante la dirección argumentando que la universidad debía ser un “espacio seguro” donde nada avivara los traumas de las víctimas. Las autoridades académicas no cancelaron el acto, pero pusieron a disposición de los asistentes su propio "espacio seguro": una sala contigua donde cualquiera pudiera acudir para recuperarse de algún punto de vista turbador, y, si se sentía con fuerzas, regresar al debate. La estancia estaba equipada con cuadernos para colorear, juegos de plastilina, cojines, música relajante, mantas, galletas, chuches, incluso un video en el que aparecían perritos jugando. También contaba con personal cualificado para atender posibles traumas. Cuando el evento finalizó, dos docenas de personas habían pasado por esta sala, una de las cuales explicó: "me sentía bombardeada por unos puntos de vista que van en contra de mis creencias más íntimas".
En otra ocasión, un profesor del Columbia College recomendó la visita a una interesante exposición de arte samurai japonés. Inmediatamente, uno de sus estudiantes protestó airadamente, tachando su sugerencia de políticamente incorrecta porque podía herir la sensibilidad de los alumnos chinos. Obviamente, la objeción era absurda; la invasión de China por el ejército imperial japonés había finalizado setenta años atrás. Sin embargo, para el estudiante el tiempo transcurrido era irrelevante. Siguiendo su lógica, el arte alemán ofendería en Francia, el francés en España por la invasión napoleónica, o el español en Flandes.

Otro caso llamativo es el del ex presidente de la Universidad de Harvard, el economista Larry Summers, que tuvo la desgraciada ocurrencia de defender teorías donde mostraba que el coeficiente de inteligencia de los hombres presenta una dispersión, una varianza mayor que el de las mujeres, planteando como hipótesis que este hecho podía influir en la asignación de puestos de trabajo en las escalas más altas y más bajas. Automáticamente fue acusado de machista y, tras una durísima campaña en su contra, Summers se vio obligado a dimitir en 2006.

DEL OSCURANTISMO A LA IGNORANCIA
El calvario de todos estos profesores ilustra la plaga de la corrección política, una moda que invade los campus universitarios del mundo desarrollado, constituyendo una asfixiante censura que, en no pocas ocasiones, provoca dramas absurdos perfectamente evitables. Lo peor, con todo, es que condena a la sociedad al oscurantismo, a la ignorancia. Al fin y al cabo, Summers sólo podría haberse ahorrado el calvario falseando las teorías, adaptándolas a la “realidad” de lo políticamente correcto o, sencillamente, renunciando a su exposición. Por su parte, el profesor de Columbia debería pensárselo dos veces antes de recomendar exposiciones de arte a sus alumnos puesto que todas, de alguna manera, herirán la sensibilidad de alguien. En cuanto a los estudiantes de la Universidad de Brown, para evitar sobresaltos tendrían que renunciar a organizar debates abiertos.

El irresistible avance de la corrección política es una señal muy potente que nos advierte de la infantilización de la sociedad occidental, reflejada con pavorosa nitidez en su universidad, de donde precisamente proviene. Tanto despropósito llevó a Richard Dawkins, profesor de biología evolutiva de la Universidad de Cardiff a advertir a sus estudiantes, con indisimulada indignación: "La universidad no puede ser un 'espacio seguro'. El que lo busque, que se vaya a casa, abrace a su osito de peluche y se ponga el chupete hasta que se encuentre listo para volver. Los estudiantes que se ofenden por escuchar opiniones contraria a las suyas, quizá no estén preparados para venir a la universidad".
La corrección política es producto de ese pensamiento infantil que cree que el monstruo desaparecerá con solo cerrar los ojos. Pero la maduración personal consiste justo en lo contrario, en descubrir que el mundo no es siempre bello ni bueno, en la toma de conciencia de que el mal existe, en llegar a aceptar y encajar la contrariedad, el sufrimiento. Y, por supuesto, en aprender a rebatir los criterios opuestos. En su esfuerzo por hacer sentir a todos los estudiantes cómodos y seguros, a salvo de cualquier potencial shock, las universidades están sacrificando la credibilidad y el rigor del discurso intelectual, remplazando la lógica por la emoción y la razón por la ignorancia. En definitiva, están impidiendo que sus alumnos maduren.

LA TRAMPA DEL “ESPACIO SEGURO”
Cuando se designa unos espacios universitarios como seguros, implícitamente se está marcando otros como inseguros y, por lo tanto, tarde o temprano habrá que “asegurarlos”, hasta que cualquier opinión desconcertante quede prohibida en todo el campus. Y, si esto es válido para la universidad, ¿por qué no trasladarlo a la sociedad en su conjunto? Así, la represión se extiende como mancha de aceite, prohibiendo palabras, términos, actitudes, estableciendo una siniestra policía del pensamiento.
En la práctica, es la autoridad quien acaba dictaminando lo que es políticamente correcto y lo que no. Y lo hace, naturalmente, a favor del 'establishment' y de los grupos de presión mejor organizados
Desde el punto de vista conceptual, la corrección política es incongruente, cae por su propio peso. Dado que no todo el mundo opina igual ni posee la misma sensibilidad, no es posible separar con rigor lo que es ofensivo de lo que no lo es, establecer una frontera objetiva entre lo políticamente correcto y lo incorrecto. Hay personas que no se ofenden nunca; otras, sin embargo, tienen la sensibilidad a flor de piel. La ofensa no está en el emisor sino en el receptor, Así, en la práctica, es la autoridad quien acaba dictaminando lo que es políticamente correcto y lo que no. Y lo hace, naturalmente, a favor del establishment y de los grupos de presión mejor organizados.
La corrección política es una forma de censura, un intento de suprimir cualquier oposición al sistema. Y es además ineficaz para afrontar las cuestiones que pretende resolver: la injusticia, la discriminación, la maldad. No es más que un recurso típico de mentes superficiales que, ante la dificultad de abordar los problemas, la fatiga que implica transformar el mundo, optan por cambiar simplemente las palabras, por sustituir el cambio real por el lingüístico.
Lo expresó de forma certera el defensor de los derechos civiles W. E. B. Du Bois en 1928. Tras ser recriminado por un joven exaltado por usar la palabra "negro", Du Bois respondió: "Es un error juvenil confundir los nombres con las cosas. Las palabras son sólo signos convencionales para identificar objetos o hechos: son estos últimos los que cuentan. Hay personas que nos desprecian por ser negros; pero no van a despreciarnos menos por hacernos llamar 'hombres de color' o 'afroamericanos'. No es el nombre... es el hecho". En efecto, ni la discriminación, ni el racismo, ni cualquier otro problema, se resuelven por cambiar los nombres. Como mucho, se logra tranquilizar la mala conciencia de algunos.   

Y EL RESULTADO ES... DONALD TRUMP
Hay mucha gente en el mundo, demasiada en España, que, al parecer, carece de la madurez emocional o de la capacidad intelectual para escuchar una opinión política que se aparte de sus convicciones sin considerarla un insulto personal. Al poner los sentimientos por encima de los hechos, de las razones, cualquier opinión válida puede ser desactivada tachándola de racista, sexista, discriminatoria. Puede que a estas personas la corrección política les haga sentirse más cómodos, pero a costa de instaurar la cultura del miedo en los demás. Clint Eastwood declaró: "Secretamente, todo el mundo se está hartando de la corrección política, del peloteo. Estamos en una generación de blandengues; todos se la cogen con papel de fumar". Aun así no era plenamente consciente del peligro que se avecinaba: tarde o temprano el virulento efecto péndulo invierte las magnitudes, la gente acaba hastiada de tanta censura, y como reacción... vota a Donald Trump.

Renunciar al libre discurso, al libre pensamiento, para evitar herir la sensibilidad de algunos es peor que estúpido: es peligroso porque pone en cuestión los principios de la democracia. Debemos ser respetuosos con todo el mundo, por supuesto. Pero también expresar con libertad nuestras ideas y argumentos. Si alguien se molesta, se rasga las vestiduras, es muy probable que esté mostrando su talante inmaduro, su carácter infantil e intolerante. Lo advirtió George Orwell en su novela 1984: "La libertad es el derecho de decir a la gente aquello que no quiere oír".

V Feria del Libro político


martes, 12 de diciembre de 2017

Balance y perspectivas de Donald Trump

Thierry Meyssan


Ya hace casi un año que el presidente Trump llegó a la Casa Blanca. Se hace ahora posible discernir sus ambiciones políticas, a pesar del destructivo enfrentamiento que se desarrolla en Estados Unidos entre sus partidarios y sus adversarios, en detrimento de todos.
Comprobar los hechos resulta muy difícil, tanto más cuanto que el mismo Trump se encarga de disimular sus principales realizaciones tras un cúmulo de declaraciones y tweets contradictorios y porque su oposición, a través de sus propios medios de difusión, lo presenta como un loco.
Ante todo, desde los tiempos de la Guerra de Secesión, Estados Unidos nunca había estado tan dividido como ahora. Ambos bandos se muestran muy violentos y algunos de los protagonistas dan prueba de una tremenda mala fe. Para entender lo que sucede tenemos primero que hacer abstracción de los intercambios más rudos y determinar lo que representa cada uno de esos protagonistas.
Estados Unidos es un país creado a la vez por los «Padres Peregrinos» («Pilgrim fathers»), o sea los PURITANOS que llegaron a América a bordo del Mayflower, cuya llegada se festeja con el «Thanksgivin» o «Día de Acción de Gracias», y por una multitud de migrantes provenientes del norte de Europa.
Los «Padres Peregrinos» eran sólo un grupúsculo pero tenían un proyecto religioso y político: crear una «Nueva Jerusalén», organizada según la Ley de Moisés, y alcanzar la pureza. Al mismo tiempo, pretendían continuar en América el enfrentamiento entre el Imperio Británico y el Imperio Español. Los inmigrantes, por su parte, querían hacer fortuna en un país que creían vacío, sin habitantes, sin trabas, sin gobierno, exceptuando las autoridades locales. Ambos grupos forman un conjunto que los sociólogos designan con las siglas WASP por White Anglo-Saxon Protestant, o sea “Blancos Anglosajones Protestantes”.
Al redactarse la Constitución estadounidense, los «Padres Fundadores» representaban mayoritariamente a los puritanos. Bajo el impulso de ALEXANDER HAMILTON, concibieron un texto antidemocrático, que reproducía el funcionamiento de la monarquía británica pero transfiriendo el poder de la gentry a las élites locales, representadas por los gobernadores. Aquel texto provocó la cólera de los inmigrantes llegados del norte de Europa, que habían luchado y derramado su sangre durante la Guerra de Independencia.
Pero en lugar de reescribir la Constitución y reconocer la soberanía popular, se le agregó –por iniciativa de JAMES MADISON– la decena de Enmiendas que conforman la «Bill of Rights» o «Carta de Derechos». Agregado a la Constitución, este documento garantizaba a los ciudadanos la posibilidad de defenderse de la «Razón de Estado» recurriendo a los tribunales. El conjunto conformado por ambos textos estuvo en vigor durante dos siglos, satisfaciendo a ambos grupos.

El 13 de septiembre de 2011, el Congreso de Estados Unidos adoptó precipitadamente la USA Patriot Act, conocida en español como «Ley Patriótica» o «Acta Patriótica», un código antiterrorista muy voluminoso. Este documento, que había sido preparado en secreto en años anteriores a los atentados del 11 de septiembre de 2001, suspende la Bill of Rights ante toda circunstancia vinculada al terrorismo. Desde entonces, los Estados Unidos del presidente republicano George Bush Jr. –descendiente directo de uno de los puritanos del Mayflower– y de su sucesor demócrata Barack Obama han sido gobernados única y exclusivamente según los principios puritanos modernos –que ahora incluyen el multiculturalismo, derechos diferentes para cada comunidad y una jerarquía implícita entre esas comunidades.
Donald Trump se presentó a la elección presidencial como candidato de los inmigrantes llegados del norte de Europa, o sea de los WASP no puritanos. Basó su campaña electoral en la promesa de devolverles el país confiscado por los puritanos e invadido por hispanos que rechazan integrarse a su cultura. Su divisa «America First» debe interpretarse como la restauración del «American Dream», el sueño estadounidense de hacer fortuna, frente al proyecto imperialista puritano y la ilusión del multiculturalismo.
La defensa de la Bill of Rights comprende el derecho a manifestar, incluso para los grupos extremistas, estipulado en la 1ª Enmienda, y el derecho de los ciudadanos a portar armas para resistir a los posibles excesos del Estado federal, derecho estipulado en la 2ª Enmienda. Es por tanto perfectamente legítimo que el presidente Trump haya respaldado el derecho de los grupos racistas de Charlottesville a manifestar y que haya expresado apoyo a la National Rifle Association (NRA), defensora de la posesión de armas. Esta filosofía política puede parecer absurda a los no estadounidenses, pero corresponde a la Historia y la cultura de Estados Unidos.

Los dos poderes más importantes de un presidente estadounidense son:
- el poder de nombrar a miles de altos funcionarios,
- la posibilidad de determinar objetivos militares.

Pero resulta que Donald Trump dispone sólo de algunas decenas de seguidores fieles para cubrir miles de plazas de funcionarios y que el Pentágono ya cuenta con su propia doctrina estratégica. Trump está por tanto obligado a determinar cuáles son las decisiones capaces de modificar el sistema y reservarse para ellas.

Desde su llegada a la Casa Blanca, Trump ha venido actuando efectivamente para:
- desarrollar la economía y limitar el control que ejerce sobre ella el mundo de la finanza;
- desmantelar el «Imperio Americano» y restaurar la República, o sea el Interés General;
- defender la identidad WASP y expulsar a aquellos que, entre los hispanos, se niegan a integrarse a la cultura estadounidense.

Trump acaba de poner a Jerome Powell a la cabeza de la Reserva Federal. Es la primera vez que esa institución tiene un presidente que no es economista sino jurista. Su misión será poner fin a la política monetarista y a las reglas en vigor desde la derrota de Estados Unidos en Vietnam y el fin de la convertibilidad del dólar en oro. Jerome Powel tendrá que concebir nuevos reglamentos que pongan el capital al servicio de la producción y no de la especulación, como hasta ahora sucede.
La reforma fiscal de Donald Trump debería suprimir todo tipo de exoneraciones y reducir las tasas sobre las empresas de 35 a 22%, o incluso a 20%. Los expertos están divididos en cuanto a saber qué clases sociales van a beneficiarse con esas medidas. Lo único seguro es que, vinculada con la reforma aduanera, hará menos rentables los numerosos puestos de trabajo que las transnacionales han transferido al extranjero y llevará a que diversas industrias regresen a suelo estadounidense.
En el plano internacional, Trump ha puesto fin al reclutamiento de nuevos yihadistas y al apoyo que ciertos Estados aportaban a esos elementos, exceptuando el respaldo del Reino Unido, Qatar y Malasia, que siguen aplicando esa política. Sin embargo, no ha detenido la implicación de empresas transnacionales y de altos funcionarios internacionales en la organización y financiamiento del yihadismo.
En vez de disolver la OTAN, como había pensado hacerlo inicialmente, la transformó obligándola a abandonar el uso del terrorismo como método de guerra y la ha llevado a convertirse en una alianza antiterrorista.
Trump sacó además a Estados Unidos del Tratado Transpacífico de Cooperación Económica, concebido contra China. En agradecimiento, Pekín redujo considerablemente sus derechos de aduana, demostrando así que es posible instaurar la cooperación entre Estados en lugar de la anterior situación de enfrentamiento.

En el plano interno, el presidente Trump puso al juez Neil Gorsuch en la plaza que estaba vacante en la Corte Suprema, instancia encargada de hacer evolucionar la interpretación de la Constitución, lo cual incluye la Bill of Rights. El juez Gorsuch es un magistrado célebre por sus estudios sobre el sentido original de esos textos y parece, por tanto, capaz de restablecer el compromiso básico de la creación de Estados Unidos.

En 1998, Igor Panarin –por entonces uno de los directores de los servicios secretos rusos– pronosticaba una guerra civil y la división de Estados Unidos en 6 Estados diferentes para una época próxima a los años 2010. Pero el golpe de Estado que tuvo lugar en Washington el 11 de septiembre de 2001 retrasó ese proceso. El periodista Colin Woodard reactualizó en 2012 los datos de Panarin y comprobó que la movilidad de los estadounidenses los ha llevado a reagruparse en 11 grupos comunitarios culturales separados y coexistentes, sin que los negros lleguen a formar una comunidad por hallarse simultáneamente integrados y discriminados en 2 de esas 11 comunidades.
Aunque ese balance resulta muy satisfactorio para los electores del presidente Trump, es aún demasiado pronto para saber si facilitará la integración de los no WASP o si provocará, por el contrario, que sean expulsados de la comunidad nacional. Según el especialista en geopolítica mexicano Alfredo Jalife, dos terceras partes de los hispanos que no hablan inglés en Estados Unidos viven en California, territorio robado a México. Donald Trump pudiera verse tentado a resolver el problema cultural y demográfico de Estados Unidos favoreciendo la secesión de ese Estado, o sea el llamado «Calexit», expresión inspirada en el ya célebre «Brexit». En ese caso, la Casa Blanca tendría que enfrentar los problemas que plantearía la pérdida de la industria del espectáculo con sede en Hollywood, de la industria del software asentada en Silicon Valley y, sobre todo, perder la base militar de San Diego. La operación que la Casa Blanca y sus enlaces han iniciado en Hollywood, al calor del caso Weinstein, parece indicar que ese proceso ya está en marcha.

La secesión de California podría iniciar un desmantelamiento étnico de Estados Unidos hasta reducir ese país al territorio inicial de los 13 Estados que adoptaron la Constitución, incluyendo la Bill of Rights. Esa es, en todo caso, la hipótesis formulada hace tiempo por el especialista ruso en geopolítica Igor Panarin.

domingo, 10 de diciembre de 2017

El ARA San Juan selló su suerte en la Guerra de las Malvinas

Por Patricia Lee Wynne



El ARA San Juan yace en el fondo del Atlántico Sur porque la OTAN, Estados Unidos y Gran Bretaña nunca perdonaron a Argentina la Guerra de las Malvinas de 1982.
Para Margaret Thatcher y Ronald Reagan fue inaceptable que un país en desarrollo reivindicara la soberanía de una parte de su territorio y de su plataforma continental, en uno de los muy contados rezagos coloniales que perviven.
Por eso respondieron con las armas. Estados Unidos rompió el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) que obligaba a los Estados del continente a defenderse entre sí de una potencia extraregional, para apoyar al Reino Unido, su aliado de la OTAN.
Ciertamente, la recuperación de las Malvinas fue una maniobra desesperada de una dictadura militar sangrienta y desprestigiada. La Junta pensó que Estados Unidos la apoyaría en agradecimiento por su contribución para entrenar a los ‘contras’ que combatían al Gobierno sandinista en Nicaragua.
La guerra no era inevitable. Londres pudo buscar una salida negociada tal como exigió la ONU en numerosas oportunidades. Pero había que escarmentar la osadía para que nunca nadie más se atreviera.
Argentina fue derrotada a pesar de la justicia del reclamo de soberanía y del apoyo y solidaridad latinoamericanos. También de la Unión Soviética, como lo demostró el periodista Serguéi Brilev en su libro ‘Fidel, Fútbol y Malvinas’.
Pero sus soldados, aviadores y marinos le propinaron a las fuerzas británicas daños como ningún otro Ejército del mundo lo hizo desde la Segunda Guerra Mundial. 24 barcos dejados fuera de combate, sin hablar de los datos que se mantendrán secretos hasta 2072 para ocultar la vergüenza que sufrió la real Corona.
Desde entonces, las Fuerzas Armadas argentinas fueron reducidas a su mínima expresión. Fue un propósito explícito de Estados Unidos y el Reino Unido, acompañado desde los Gobiernos argentinos de los últimos 35 años.
El octavo país más grande del mundo, con una superficie marítima igual o superior a su área continental, con las mayores reservas ictícolas del planeta, además de petróleo y otros ricos recursos, con una de las llanuras más productivas del mundo, no tiene cómo defenderse.
Los aviones con droga surcan los aires desde el norte sin que haya radares para encontrarlos. Los barcos chinos y de otros países se roban la riqueza del Océano, sin que puedan ser detenidos.
“Después de un periodo significativo de declinación, Argentina ha dejado de ser una fuerza militar operativa”, tituló la publicación inglesa UK Defense Journal.
“La Fuerza Aérea retiró sus Mirage y confirmó que todos los Lockheed Martin A-4AR Skyhawk fighters están en tierra y no serán reemplazados en el futuro inmediato”, agrega la publicación. Las tripulaciones de submarinos necesitan por lo menos 190 días de inmersión por año y en 2014 solo tuvieron 19 días, continúa.
Según un análisis de IHS Janes, citado en la nota, “la Fuerza Aérea es una colección de aviones viejos de los años setenta que frecuentemente están en tierra por su baja operatividad”.
Argentina habría intentado comprar aviones Gripen de Suecia vía Brasil, pero fue vetada por el Reino Unido, que produce una gran parte de los componentes de la nave, continúa la publicación.
El 23 de noviembre, Janes.com publicó un artículo titulado: “La emergencia del submarino expone las limitaciones de operabilidad de Argentina”, en el cual resalta que “varias plataformas aéreas y marítimas del inventario argentino están fuera de servicio, con presupuestos vaciados que llevan a la falta de repuesto y mantenimiento”.

Citando a fuentes militares locales, la publicación destaca que la Armada tiene sus cuatro aviones de patrullaje P-3B fuera de servicio, y que el único avión con un detector de anomalías magnéticas (DAM) capaz de detectar submarinos bajo el agua es un S-2T Turbo Tracker, que volvió al servicio en 2016 tras pasar varios años en tierra.
Cuando el país se prepara para recibir la Cumbre del G20 en 2018, los submarinos se hunden y los aviones no vuelan.

Más grave aún, desde 1982, los británicos no sólo están en posesión de las Malvinas, sino que ocupan millones de kilómetros cuadrados del territorio marítimo argentino, explotando los recursos pesqueros que no les pertenecen y avanzando en la exploración de hidrocarburos.
Todo esto defendido desde la base de la OTAN en Monte Agradable, con submarinos nucleares controlando el camino hacia la Antártida, el objetivo final.


Por eso se hundió el ARA San Juan.

jueves, 7 de diciembre de 2017

¿Quién sigue?

Una pregunta más inquietante de lo que parece

Por Ernesto Tenembaum para INFOBAE


La resolución en la que Claudio Bonadio reclama el desafuero y la detención de la ex presidente Cristina Fernandez de Kirchner tiene 369 fojas. La mayoría de ellas se refiere a la cuestión de fondo, que intenta responder una pregunta nodal: ¿la firma del memorándum de entendimiento con Irán, constituye el delito de traición a la patria? Para responderla recorre todos los debates que se dispararon desde que el fiscal Alberto Nisman presentó la denuncia por encubrimiento, días antes de morir: las condenas contra los funcionarios iraníes por el atentado a la AMIA, el cambio de postura de Argentina respecto del tema en el 2010, las sucesivas reuniones secretas entre los diplomáticos argentinos e iraníes, la manera en que se pergeño el acuerdo, el rol de sus principales protagonistas, el descargo de cada uno de ellos.
En todo ese desarrollo, Bonadio concluye en que existen suficientes elementos para considerar "prima facie" que el delito existió. Sin embargo, aclara que su convicción no necesariamente es categórica: es, apenas, una sospecha. Textual: "El Juez que ordena el procesamiento no emite más que un juicio de probabilidad, donde los elementos afirmativos deben ser francamente superiores a los negativos (…) tampoco es preciso que el magistrado haya adquirido certeza de que el delito existe y de que el imputado es culpable. Basta, entonces, con la exigencia de elementos de convicción suficientes para juzgar, en ese momento y provisionalmente, que se ha cometido un hecho delictuoso".
Más allá de la opinión de cada persona sobre esta causa, y las hay muchas y diversas, está claro que Bonadio es prudente: sospecha que hay un delito pero aclara que no tiene certeza de su existencia. En ese marco, toma especial relevancia la fundamentación que realiza de su dramática decisión de pedir el encarcelamiento de la principal líder de la oposición y de un puñado de sus seguidores. Sus argumentos están desarrollados en 19 de las 365 páginas bajo el título "De la libertad".
Bonadio sostiene que durante la ejecución del delito por el que procesa a los sospechosos, algunos de estos realizaron maniobras para sortear los organismos de control del Estado. De esa manera, concluye que, como mantienen vínculos entre sí, podrían volver a hacerlo. Luego se apoya en la jurisprudencia. En la historia reciente, muchos personas que tuvieron poder fueron detenidas sin que antes mediara una condena. De esos fallos, Bonadio extrae párrafos que le sirven para justificar la decisión que se conoció esta madrugada. Así, desfilan nombres muy conocidos, como Ruben Beraja o María Julia Alsogaray. En esos fallos, y en muchos otros, se sostiene una y otra vez, que no es necesario que los imputados entorpezcan con hechos probados el desarrollo de una causa: basta con que el juez sospeche que podrían eventualmente hacerlo.
Naturalmente, Bonadio cita una resolución reciente de la Sala II de la Cámara Federal que, dadas las circunstancias, comienza a adquirir una relevancia histórica. Allí dice: "… a la hora de examinar la presencia de riesgos procesales no corresponde limitar el análisis al arraigo o la manera en que los involucrados se comportan formalmente en el proceso penal, sino que resulta especialmente relevante determinar si existen datos reales, concretos y objetivos que permitan razonablemente presumir que los lazos funcionales tejidos al amparo del acuerdo criminal se encuentran aún vigentes y puedan estar siendo utilizados en perjuicio de la investigación penal".
En ese sentido, a cualquiera le será difícil rebatir sus argumentos. La jurisprudencia sostiene que basta una sospecha fundada de un juez para que este procese a alguien. Y basta otra sospecha para detenerlo. Si un juez sospecha –o dice que sospecha– que un sospechoso podría entorpecer la causa, está en condiciones de pedir que lo encarcelen sin que demuestre acabadamente que es un criminal que entorpeció la investigación. Bastan sus sospechas. Eso no es nuevo, como se ve en el texto, y no se trata de una convicción personal sino de un consenso dentro del Poder Judicial.
El margen que eso otorga a comportamientos arbitrarios es gigantesco. Tan delicado es el tema que, en los últimos meses ha generado múltiples reacciones que derrumbaron los muros de la famosa grieta. Se supone que los kirchneristas deberían estar en contra de las detenciones y los antikirchneristas a favor. Pero esto no ocurre en este caso.

El Colegio de Abogados está presidido por Guillermo Lipera, un abogado que tuvo una posición durísima respecto del gobierno anterior. A mediados de noviembre, luego de las detenciones de Amado Boudou y Julio De Vido, emitió una declaración donde expresaba su alarma: "Como principio rector rige la libertad del imputado durante el desarrollo del proceso penal. La privación de la libertad no es un fin en sí mismo sino un medio instrumental y cautelar. La prisión preventiva es una grave restricción a la libertad personal, pues implica una detención sin condena que solo podrá ser admisible si se fundamenta debidamente".
La preocupación se extiende a distintos ámbitos. Dentro del periodismo, por ejemplo, tres de las personas que han planteado reparos han sido los destacados columnistas de la Nación, Carlos Pagni, Joaquín Morales Solá y Hugo Alconada. Pagni explicó que con el criterio de Bonadio, funcionarios actuales, como Mauricio Macri, Juan José Aranguren o Luis Caputo podrían ser detenidos. Cuando le preguntaron por qué defendía a los detenidos kirchneristas, Pagni explicó un principio elemental: "Las garantías individuales se inventaron para personas como Amado Boudou, no para la madre Teresa de Calcuta".
En una nota titulada "Los límites de la prisión preventiva", Morales Solá explicó por qué le resultaba arbitraria la detención de Boudou y sospechosa la actitud del juez que la decidió. En la mañana de hoy, Alconada Mon twitteó: "Comodoro Py. Un lugar donde, salvo excepciones, jueces y fiscales son procíclicos. No investigan al funcionario mientras está en el poder. Al contrario, le garantizan impunidad. Pero lo pasan por encima en cuanto se marchan de la función pública".
Por fuera de todos los debates, la decisión judicial de encarcelar a Cristina Kirchner sin condena previa, genera una situación de hecho, en la cual ya adquirió frecuencia semanal la aparición de jueces que encadenan sus dos sospechas y ninguna certeza acabada para detener destacados personajes que se vinculan a un sector de la oposición.
Uno de los problemas de esa habitualidad es el perfil de los personajes a los que el sistema les concede semejante margen para detener personas, o para concederles la libertad. Hace varias semanas que el libro de no ficción más vendido del país se titula "El libro negro de la Justicia". Su autor es el periodista de Radio Mitre, Gerardo Tato Young. Es un texto genial y tristísimo a la vez, que revela el fracaso de la democracia en la construcción de una justicia federal respetable. Allí desfilan, uno por uno, los señores que, con este sistema, tienen el derecho de decidir sobre la libertad de los otros: entre ellos, Claudio Bonadio. Cualquiera que desee ahorrarse tiempo, debe abrir el libro en el capítulo 27, página 105.
Si a estos jueces sospechosos se les otorga semejante poder, entonces, la pregunta obvia es ¿quién sigue? Bonadio no sospechaba que De Vido podía interferir en la causa por la tragedia de Once cuando estaba en el poder. En cambio, sospecha que Fernando Esteche puede hacerlo ahora, cuando hasta los militantes de su propia agrupación lo trompean y acuchillan en una manifestación sin ser detenidos. ¿Qué pasará si un juez decide, por una causa cualquiera, encarcelar a un empresario desconocido y le exige condiciones materiales para liberarlo? Los tantásticos textos de Young y Alconada Món revelan que no se trata de hipótesis abstractas sino de posibilidades muy concretas.
Pero esa pregunta —¿quién sigue?— tiene un alcance muy amplio. Los mismos jueces protegieron al kircherismo y ahora mandan a detener a sus jefes. En el mismo período cierran en tiempo récord causas que involucran a Mauricio Macri y a su jefe de inteligencia. No es necesario ser un genio para deducir cual será el siguiente movimiento del péndulo una vez que estas reglas se establecen en un país: la guillotina, tarde o temprano, corta la cabeza de Roberpierre. ¿Quién sigue? Los empresarios y banqueros que empiezan a desfilar por tribunales, ¿se sentirán tranquilos sabiendo que dependen, apenas, de la simpatía de un juez con antecedentes controvertidos?
Lo más triste es que, en medio de este proceso, se pierde la posibilidad de juzgar como corresponde, en procesos limpios y serenos, la corrupción del gobierno encabezado por Cristina Kirchner. No es necesario ser holandés o suizo para conseguirlo. El derrotero que sigue el juicio por la tragedia de Once demuestra que basta con ser argentino. Se realizó mientras Cristina gobernaba, se condenó a funcionarios pero también a empresarios y en las próximas semanas, si la Cámara de Casación confirma las condenas, nadie podrá argumentar que se cometió alguna arbitrariedad. Un proceso limpio no deja lugar a dudas, arrincona a los culpables, no les deja espacio para victimizarse.

Un debate, finalmente, empieza a instalarse sobre el perfil de la democracia argentina. Hay muy pocos países en el mundo donde líderes de la oposición son detenidos sin condena previa. En los úlitmos años, en Brasil cayó un Gobierno, en Venezuela se cerró el parlamento luego de un baño de sangre, en Estados Unidos se encumbró un personaje enfermizo, España se puso al borde de la secesión, en Honduras se dirimen a tiros los resultados electorales. La Argentina, mientras tanto, se desenvolvía con suma elegancia. ¿Tiene sentido empezar a perderla de esta manera?


miércoles, 6 de diciembre de 2017

Algo sobre la nueva derecha en Argentina

                                                                                                           Alberto Buela, diciembre de 2017

Se cumple medio siglo de la aparición de esta corriente de ideas denominada falsamente por los “analfabetos locuaces”, esto es, los periodistas como Nueva Derecha. Lo hemos reiterado ad nauseam que ni a Alain de Benoist ni a sus varias generaciones de amigos les corresponde este calificativo, pero la guerra semántica es el primer paso en el proceso de desinformación colectiva al que asistimos desde el final de la segunda guerra mundial.
Nosotros no logramos producir el sentido de las cosas ni de las acciones de los hombres sino “los otros”: los satisfechos con el sistema ideas, usos y costumbres que padece esto que denominamos “mundo”.
En Argentina no hubo nunca Nueva Derecha porque ser de derecha entre nosotros es una apetencia de minorías y por acá pasó el peronismo, que siempre privilegió a las mayorías. Lo que sucedió es que la Nueva Derecha francesa o italiana ha sido un semillero de ideas que produjo frutos muy diversos.
Conocí a de Benoist allá por 1981 cuando comencé mis estudios para el doctorado en filosofía en París IV- Sorbonne. Fue Louis Pauwels quien me sugirió que lo visitara y mi dilecto amigo Tristan Mordrelle, quien me lo presentó. Desde ese día mantenemos una profunda amistad. Cuando regresé en 1984 para hacer la soutenance de mi tesis me invitó a participar en el XVIII Colloque Nacional du Groupement de Recherche et d‘Etudes pour la civilisation  europeenne- Palais des Congres de Versailles con una comunicación sobre L‘Amerique Hispanique contre l‘Occident (11-11-84), coloquio en el que compartí el estrado junto a Guillaume Faye, el propio de Benoist, Pierre Vial y, nada menos, Julien Freund. De esa conferencia recuerdo con afecto que las dos veces que mencioné el nombre de Juan Perón; la sala estalló en un aplauso.
De regreso a Buenos Aires comencé a hacer contactos con algunos amigos entusiasmados con la idea de poder pensar distinto a lo que se pensaba, a intentar pensar en forma alternativa a lo ya pensado. Y allí se destacan dos o tres: el politólogo Horacio Cagni, seguramente uno de los mayores conocedores de Carl Schmitt en castellano y el jurista Luis María Bandieri. Y es éste último, quien junto a Fernando Esteva y el recordado “Pichuzo” Raffaellli organizan la primera venida en 1986 de Alain a Buenos Aires. La llegada regular de las múltiples publicaciones del GRECE despertó en Argentina un gran interés por esta familia de ideas, incluso en las mejores cabezas de las provincias como Marcelo Uliana en Córdoba, Néstor Montezanti en Bahía Blanca, Máximo Chaparro en Santa Fe y otros.
En 1994 fundamos Disenso, la primera revista de metapolítica de Iberoamérica, con colaboradores de cada uno de los países de nuestra ecúmene cultural, al par que pensadores europeos y norteamericanos. Fue una aventura inédita que nos permitió la instalación intelectual en nuestro medio.
Ello nos permitió ampliar los contactos intelectuales con figuras europeas afines al GRECE, aunque cada uno con su particularidad, como Marcello Veneziani, Marco Tachi, Javier Esparza, Isidro Palacios, Robert Steukers, Luc Pauwels, Primo Siena, Günter Maschke, Arnaud Imatz, Bogdan Radulesku, Tomislav Sunic, Juan Antonio LLopart, Alexander Dugin, Leonid Savin, Giorgio Locchi, Massimo Cacciari, Ernst Nolte, Alessandro Campi, Michel Maffesoli, Claude Polin, Claude Rousseau y tantos otros. Y americanas como Paul Piccone de la revista norteamericana Telos, Vásquez Márquez de Chile, Icaza Tijerino de Nicaragua, Ontiveros de México, Corsi Otálora de Colombia, Álvaro Menéndez Franco de Panamá, Álvaro Fernández Márquez de Venezuela y tanto otros.

Ya en el siglo XXI la influencia de esta escuela de pensamiento, con sus múltiples variantes, está presente en las redes locales con una cantidad de hombres que por su número ya no estamos en condiciones de conocer personalmente: profesores universitarios, sindicalistas, políticos, agentes sociales hacen uso a diario de este conjunto de ideas que fueron acumulando durante medio siglo. Así hoy es normal que se hable en los mass media de pensamiento único, políticamente correcto, de decrecimiento, de derecho de los pueblos, de ecúmenes culturales, de grandes espacios, de guerra semántica, de identidades, de interculturalismo por oposición al multiculturalismo, de pluralismo y diversidad cultural sin caer en relativismo, de autores como Schmitt, Heidegger, Jünger, Drieu la Rochelle, o de Anquin, Guerrero, Virasoro, (para citar algunos nuestros) cuando antes eran mala palabra.
 La lucha continua. Estamos en un frente de batalla cada vez más intenso y extendido y tan es así que, en noviembre de 2017, nos dimos el gusto de poder invitar a de Benoist y a Alexander Dugin a un congreso internacional de geopolítica y metapolítica que se realizó en la CGT Argentina y se replicó en las prestigiosas universidades nacionales de Tucumán y Buenos Aires, al par que en la Escuela Superior de Guerra.
Titulamos esta comunicación como “algo” sobre la nueva derecha en Argentina y eso hicimos, sabiendo que queda mucho más en el tintero, que algún otro más ducho completará.


Envar “Cacho” El Kadri y la crítica a las armas

Por Juan Godoy (Sociólogo, UBA) “La derrota de un proyecto de país liberado, con justicia social, con soberanía política y con indepen...