lunes, 29 de mayo de 2017

Presentación del Programa de 12 Puntos del CEHA


Los trabajadores escribimos nuestra historia

Por Leonardo Cajal - Mayo 2017

Del Portal EL ENTREVERO 

En los callejones de la historia se encuentran las historias no contadas, aquellas que por amargas al paladar oligárquico se deciden ocultar, prefieren callarlas, pero son esas historias las que dan sentido al verdadero derrotero de hechos. Tratadas como las espinas son extirpadas de la palma de la mano del escriba, porque molestan, porque incomodan, y una vez limpia de impurezas se echa a andar  entre las blancas resmas volcando sobre ellas el cántaro de mentiras; y así,  en los libros de texto, la historia oficial cuenta la historia de lo que no fue.
 Los pueblos se deben para sí la mayor de las obligaciones, contar lo sucedido, estamos en deuda con nosotros mismos, es imperante para nuestro futuro ordenar e imponer ciencia popular entre los párrafos mal habidos de las plumas fundadoras del bien decir. Escuchar el silencio para poder parir los pensamientos y aprender a escuchar nuestros lamentos; como las pobres cuando paren y reciben al hijo con un grito de dolor, para luego aferrarse en ese sueño vivo al calor del mas cálido de los abrazos, así debemos los trabajadores parir nuestros propios versos, nuestra propia historia, al grito  vivo del hermano caído, de aquellos compañeros que se entregaron por nosotros, para nosotros y por aquellos que vendrán y fundirnos en un abrazo final.
 En la historia de la Patria el grito sagrado de libertad lo dio el pueblo trabajador, cansado de la ignominia y la mentira se encontró con su propio ser y se hizo fábrica, barricada y revolución. Supo ver que por sus venas corría la misma sangre de aquellos de Obligado, la misma sangre del Chacho y Felipe Varela, supo verse entre las montoneras corriendo  por los llanos entre espinillos y polvareda. Y fue el 17 de octubre de 1945 que el pueblo trabajador comprendió que la liberación de la Patria era la tarea inconclusa, era su historia por nacer, heredada de sus antepasados, entendió que la bandera que cubre su destino es azul y blanca y la causa de su lucha la libertad, y no titubeó en protagonizarla.
 A partir de entonces el pueblo trabajador comenzó a manifestar sus aspiraciones políticas y por primera vez se enfrentó de igual a igual contra la oligarquía volcando el destino de la Nación en favor de la historia popular anti-imperialista, entonces el rol sindical quedaría transformado para siempre.
 Bastaron tan solo 10 años para que toda la historia se haga carne en el pueblo, para que este sienta que no ha nacido para ser mandado sino para mandar su propio destino, en tan solo 10 años la semilla de la liberación dio frutos y fueron los mejores, pero también profundizó el odio de clase de una oligarquía que niega a los hijos de la tierra y que ve peligrar en el presente sus privilegios de clase del futuro.
 Esta, se encontró en la Revolución Fusiladora y trató vanamente de exterminar todo rastro de peronismo valiéndose de la proscripción, prohibiciones e intervenciones a los sindicatos, pero la conciencia y organización de los trabajadores supieron enfrentarla aun desde las peores desventajas.
 La organización sindical como cuerpo unificado y nacional no tenía experiencia de lucha, sería un error comparar esta nueva etapa de resistencia con épocas anteriores al ´43. Esto era distinto, no se trataba de recuperar las conquistas laborales sino de retomar la lucha por la liberación nacional por fuera del Estado y aun peor con las armas del Estado apuntando hacia adentro.
 Fue a partir del intento fallido de la contrarrevolución de Juan Valle y el posterior fusilamiento cuando uno de los pilares sostenedores del justicialismo se derrumbaría, el Ejercito que hasta entonces  había actuado no solo como custodia de un modelo de país junto de la clase trabajadora sino también como una usina de desarrollo y crecimiento industrial pesado; este es el origen del Ejercito grande, cuyo  factor sustancial fue el  desarrollo de la industria  que nace con el ejercito de San Martín y continua desarrollándose con Mosconi y Savio,  y asi comienza un proceso de desnacionalización y extranjerización de sus cuadros llegando a su punto culmine en marzo de 1976.
 De esta manera, a diferencia de 1943, el movimiento obrero organizado queda como único actor encargado de tamaña empresa, la liberación de la Patria.
 En los primeros años de resistencia se produce una renovación de los dirigentes sindicales en algunos gremios, dado que las primeras líneas se encuentran en su mayoría presas, de esas segundas líneas surge  ese gran dirigente del gremio de la Sanidad, Amado Olmos que dice  “si a lo largo de una experiencia histórica de años hemos sobrellevado el peso de la acción y de la lucha; reivindicamos para los trabajadores la responsabilidad de las tareas futuras en la lucha por la liberación”
 En estas palabras Amado Olmos durante las jornadas de resistencia en el sindicato de empleados del tabaco en 1961, materializaba la práctica que las masas trabajadores comprendieron e impusieron mucho antes que sus dirigentes, el sindicalismo integral. Continua Olmos diciendo en el mismo documento “el peronismo es el vehículo revolucionario de esa Argentina que se nutre de las grandes masas laboriosas y los cabezas negras; esa es su grandeza y su vigencia. Quienes pretendan desdibujarnos, quienes quieran complicarnos con el Régimen y convertirnos en otro apéndice del mismo, esos no pueden estar a nuestro lado; esos no pueden llamarse peronistas”
 En sus palabras late la proclama que apenas 4 años antes salía a la luz en La Falda, Córdoba.
 La proscripción, la persecución, la cárcel y el estado de sitio no impidieron a los trabajadores reuniese en la ciudad cordobesa y aprobar un programa de gobierno claramente anti-oligárquico y anti-imperialista enmarcado en los pilares históricos del movimiento nacional, la independencia económica, la soberanía política y la justicia social. Un verdadero aporte del movimiento obrero organizado a la historia grande de la Patria y su liberación.
El Programa de La Falda es un documento de avanzada del movimiento obrero que deja ver la calidad en la toma de conciencia de clase y el protagonismo contra-revolucionario en el que se encontraba inmerso el movimiento obrero. Es importante tener en claro que por ese entonces la Revolución Fusiladora se encontraba en su apogeo, la anulación de la constitución del ´49 era un hecho y la CGT intervenida por el Capitán de Navío Patrón Laplacette llevería a la conformación de las 62 organizaciones, a partir de entonces brazo político de los trabajadores.
 El programa de la Falda se sustenta sobre los tres pilares del peronismo, Independencia Económica, Soberanía política y Justicia Social

La noche neoliberal


Daniel Santoro, mayo 2017

Hay entre los entusiastas de las nuevas tecnologías, en su irrupción incontenible, un lugar oscuro al cual llegan inevitablemente, es el punto ciego en donde no se encuentran respuestas. Queda claro entonces que no va a ser posible un mundo hecho solo para emprendedores, lo que se construye no da lugar a todos, los más sinceros se preguntan: ¿Cómo “gestionar” el sobrante?; esos miles de millones de humanos que no reunirán los méritos necesarios para conseguir un sitio. ¿De qué manera o en dónde reclamarán entonces? ¿Lo harán ante las instituciones democráticas capturadas por la lógica del mercado, o ante la justicia, con su dama ciega y congelada por cálculo egoísta?

En pocos años algo tan amable, familiar y novedoso como la tecnología de pronto se nos ha vuelto siniestro, pareciera haber adquirido vida propia y colonizado las mentes de algunos infatuados catequistas de las novedades y la autorrealización. Cuando algún ministro dice: “Sean emprendedores o acabarán siendo empleados en la incertidumbre” notamos en su afirmación hasta un cierto goce perverso, es evidente que nos habla desde un lugar a salvo de la amenaza existencial, y desde allí nos amonesta a nosotros, los que quedamos en el lado “B”. ¡Ustedes, que se están hundiendo! - nos dice- ¡Mírense, ahí caídos en la escuela pública, mendigando un trabajo, haciendo arqueología obrera, atrapados en esa extensa capa geológica de viejo fordismo! ¡Mírennos a la cara, somos los nuevos y entusiastas héroes del mercado, somos todo positividad, y ya estamos a bordo, eficientes y sin piedad! Y ahora mismo  soltaremos las amarras de la luminosa arca nanotecnológica (construida de acuerdo a las más estrictas normas ecológicas, porque somos cuidadosos de éste planeta que nos pertenece). ¡Zarparemos en silencio, en la noche del mundo, y cuando estemos a una buena distancia, lejos de la amenaza de cualquier Estado intervencionista, brindaremos con nuestros mejores vinos y, conmovidos, enviaremos un ejército de laboriosas ONG’s para que intenten dar alivio a los restos de la humanidad que padecen en los valles de la incertidumbre!




Cristina. ¿Líder del Movimiento Peronista o jefa de un sector?


Por Omar Dalponte - mayo 2017
Cristina Fernández, por esas cosas de la política, deberá elegir entre ser  líder de todo un movimiento  político o permanecer como jefa de un sector del Peronismo. Si finalmente decide ser candidata para las próximas elecciones legislativas, de acuerdo a lo que dicen ciertas encuestas y algún analista, tiene muchas posibilidades de triunfar. Tal candidatura podría alcanzarla mediante un acuerdo del cual surja una lista de unidad o compitiendo en las elecciones Primarias, Abiertas, simultáneas y Obligatorias. Si se diera esta alternativa, el espacio donde habitan el kirchnerismo incondicional  junto a otras corrientes y figuras del Peronismo que acompañamos lealmente los tres turnos kirchneristas, probablemente sufra alguna sacudida importante. La confección de las listas de candidatos suele ser tarea difícil, especialmente en el Peronismo, pues no son demasiados los cargos para tantos aspirantes. No faltó un importante intendente del conurbano  afirmando que Cristina es la salvación. ¿Traducido, esto quiere decir que sin ella no hay posibilidades  de triunfo?
Perdimos un año y medio en discusiones bizantinas y llegamos a esta instancia sin haber afrontado algunos debates internos que debían haberse dado y agotado hace tiempo. Desde la derrota de 2015 hasta el presente se navegó en un mar de indefiniciones y de tiras y aflojas que impidieron definir con anticipación nombres y programas para poner a consideración de la sociedad en tiempo y forma. Convengamos que por bronca, o por no ver las cosas con claridad, muchos de los nuestros hicieron una pésima  evaluación del enemigo que tenemos enfrente. Así fue que regalamos al macrismo y a otros adversarios un tiempo precioso que debió ser de construcción política y –en general- sólo fue ocupado con dimes y diretes. Nuestra dirigencia, salvo honrosas excepciones, no tuvo un comportamiento acorde a la gravedad  de la situación que vivimos los argentinos. En cuanto a la base militante  y de simpatizantes, dejando en claro que mucho de ese activo, a fuerza de voluntad y honestamente se esfuerza en ponerle el pecho a la tragedia neoliberal,  basta echar una mirada a las publicaciones en facebook para comprobar que hay una marcada tendencia a la puteada contra los propios y a caer en el desahogo verbal antes que proponer formas de organización orientadas a la conformación de la herramienta política con capacidad de sumar y contener a los sectores populares que, sin hesitar, se movilizan, marchan y concentran pero  luego, por falta de un dispositivo ordenador de los dispersos, quedan a la intemperie. No alcanza con sacarse las ganas en las redes sociales, vías de comunicación que, por otra parte, podremos utilizar hasta que el imperialismo y sus socios locales lo permitan. Las movilizaciones masivas, de alto impacto en el momento que ocurren, pierden efectividad si al otro día de su realización no tienen, los movilizados, una expresión política en la que puedan encuadrarse para proseguir las luchas orgánicamente, aunar ideas y planificar acciones. Lo lamentable es que ahora, debido a tantas idas y vueltas, con tanto tiempo desperdiciado, todo deberá hacerse a las corridas y sabido es que los apurones suelen no ser beneficiosos en política. Algunos pensamos que es muy perjudicial obnubilarse en medio de los ruidos de la coyuntura y no planificar para el largo plazo. Sumergir a Cristina en este lodazal especulando con una posible victoria electoral es  carecer de una mirada estratégica con visión de futuro.
Con Cristina candidata, ganar por poco en octubre no serviría de mucho. Perder significaría una catástrofe. Un triunfo, para dejarla bien posicionada, tendría que ser con mucha diferencia a favor y eso, aunque algunos pronósticos sean alentadores, no es absolutamente seguro. De manera que jugar el futuro  de nuestra más importante figura en una elección de medio término debería ser un tema para pensar detenidamente sin hacer caso a quienes procuran refugiarse en sus polleras para trepar en algún carguito.             

Si finalmente Cristina Fernández resuelve no asumir ninguna candidatura este año y como figura central de nuestra política se dispone, de ahora en adelante, a promover y construir un gran frente de liberación nacional podríamos casi asegurar que en  2019 cantaría otro gallo. ¿Quien, si no ella, después del próximo octubre, sin haber estado sometida al manoseo de una campaña y a las refriegas parlamentarias, estaría en condiciones de convocar a todos los sectores del Peronismo para reconstruir a este enorme Movimiento hoy carente de un liderazgo y de una conducción centralizada?  Esta sería la tarea de Cristina como líder. Y los líderes no deben embarrarse en la política menuda. Uno no imagina a Perón, Fidel Castro, Hugo Chávez o Evo Morales sopapeándose en medio del griterío del Parlamento que, como dijo el maestro Hernández Arregui, “parlamento” deriva de “parlement” vocablo que expresa la acción de “parler” (hablar, charlar) o sea el lugar donde se reúnen los charlatanes. En el peronismo liderar y conducir es una sola cosa. La conducción, en nuestro, caso debe ejercerse sobre la totalidad de los peronistas y difícilmente podrá llevarse a cabo si quien pretende conducir privilegia a un sector sobre otro. O si está atado a  un lugar institucional como ser un bloque de diputados o senadores. La conducción estratégica de cualquier organización de masas, como la de una fuerza militar, requiere dedicación y presencia permanentes. Además, el líder y conductor de un movimiento con las particularidades de nuestro peronismo debe cuidarse de proponer cosas y no concretarlas.  Alguna vez se amagó con un frente ciudadano respecto al cual nunca se dio un solo paso para su concreción. Una de las frases más difundidas y valiosas de Perón debe estar en la mente de cada buen peronista. “Mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar”. Ahora, en un reportaje reciente  que duró más de hora y media, Cristina Fernández afirmó que se siente “con responsabilidades históricas”. Prometió trabajar por la unidad del peronismo y de todo lo que habitualmente denominamos el “campo popular” para enfrentar al neoliberalismo. Suponemos que se pondrá especial atención en sumar al Movimiento Obrero Organizado y al Partido Justicialista sin los cuales, en esta Argentina dolorida, no hay posibilidades de construir un Frente de Salvación Nacional como el que necesitamos.  Saludamos esa promesa con la mayor voluntad de acompañar lealmente a Cristina en esta tarea fundamental porque reconocemos sus valores y su obra de gobierno. Decimos esto no desde la obsecuencia de los mediocres ni del comportamiento avieso de los logreros.  Lo hacemos respaldados por nuestra militancia junto al pueblo y afianzados en la idea de que “Primero está la Patria, luego el Movimiento y por último las personas”. Todos los peronistas, sin exclusiones, deben ser convocados para la reconstrucción de nuestro Movimiento y la defensa de la Patria.

Actualidad de Arturo Jauretche


Debate sobre el trabajo y Movimiento Obrero


domingo, 28 de mayo de 2017

LA PATRIA ES EL LOCRO


25 de mayo 2017
Ernesto Jauretche

 No parece, pero este 25 de mayo es crucial; puede llegar a ser histórico si la unidad que entusiasma al pueblo movilizado contagia a las dirigencias políticas.

 Mientras, tengámoslo presente, la Patria estará a todo lo largo y ancho del país en esas mesas de tablón y caballete de los modestos locales peronistas,  sobre la tierra mojada y bajo El Sol del 25. Allí comulgarán en la escudilla humeante del locro criollo, el pan que cruje y el vaso de vino, tendencias y  proyectos y, sobre todo, los sueños de nuestro pueblo.
 Cuchara en ristre los humildes de nuestros barrios, fábricas, escuelas y talleres discutirán sobre el camino a recorrer para ahuyentar de una vez y  para siempre a la jauría de malhechores ávidos de sangre obrera que nos gobierna.
 En esa hora crucial, saboreando el locro, nos estaremos juntando todos: será –en acto- la unidad teórica tan alardeada en los mentideros de la política profesional.

 LOS ACONTECIMIENTOS Y LOS PRESAGIOS
 La Provincia de Buenos Aires definió, a través de un decreto, cuándo serán las elecciones legislativas 2017. Como es costumbre nuestro Distrito, que concentra el 37% del padrón nacional, irá a las urnas en la misma fecha que para la elección de cargos nacionales.
 Las urgencias desvelan a dirigentes de todos los partidos.
 El 14 de junio vence el plazo para la presentación de alianzas electorales y el 24 para anotar los nombres de los candidatos. ¡Falta menos de un mes!

 Se elegirán, en total, 23 senadores provinciales, 46 diputados provinciales, 1.097 concejales y 401 consejeros escolares.
 Las PASO quedan previstas para el próximo 13 de agosto; las elecciones generales serán el 22 de octubre.
 Mientras, seremos espectadores de una danza de candidatos.
 Por CAMBIEMOS, hasta ahora, como Senador nacional proclamado por Macri, se proyecta Esteban Bullrich, actual ministro de Educación de la Nación -obvio aspirante al sacrificio-. A Diputado nacional aún no hay definición, pero Facundo Manes, neurólogo de origen radical autor de un libro titulado “El cerebro argentino”, corre en punta. Entre otros posibles candidatos juegan la ignota Gladys Gonzalez y Graciela Ocaña, ex ministra de Salud y actual legisladora de la Ciudad de Buenos Aires.

 En las cúpulas del FRENTE RENOVADOR, tal vez anunciando su declinación, las cosas aparecen más claras: Senador, Sergio Massa; Diputados, Margarita Stolbizer y tal vez Facundo Moyano y Felipe Solá.
 Más allá de las especulaciones meramente electoraleras, el espacio FPV- PJ encierra el histórico dilema: liberación o dependencia
 Cristina Kirchner es la única en los sondeos que retiene, como mínimo, la fidelidad de parte decisiva de los votantes del Frente para la Victoria. El único que lo duda es Marquitos Peña. Según todas las encuestas es indiscutible ganadora en cualquier escenario. Entonces, criticarla o rivalizar con ella equivale a enemistarse con el electorado kirchnerista cautivo.
 Como resultado de esta singular circunstancia, diversos pedazos de un peronismo libanizado arriesgan no muy imaginativas combinaciones, de puro cuño coyuntural. Por otro lado, la amenaza de un peligroso devenir no está ausente en el escenario preelectoral.

Cristina/Scioli
Cristina/Magario
Cristina/Randazzo

Las PASO, una elección primaria de todos contra todos. Y adiós todas las esperanzas.
  Por último, como escribió en esta misma página Antonio Muñiz, se perfila la lógica de “los partidos de orden, claramente manifestada por el Frente Renovador, pero también en sectores de la CGT y dirigentes que conviven dentro de las estructuras del PJ tradicional... La apuesta de estos sectores es ser, cuando la crisis genere la debacle del macrismo, el recambio ordenado y garantista de que los intereses de los grupos dominantes no serán tocados”.
 Dentro de este panorama electoral, que debería ser propicio, nadie en el espacio peronista se ha hecho cargo de abordar los tópicos fundamentales de la política: identidad, compromiso y utopía. El campo nacional y popular no consigue hacerse escuchar en la superestructura política.

 EL DEBATE QUE NOS ESTAMOS DEBIENDO
 Apuntamos aquí algunos tópicos centrales a tener en cuenta, sólo como piso de una reflexión que recién empieza.

1.- Es indiscutible que toda propuesta de unidad debe partir de considerar que el kirchnerismo, a partir de su arraigo histórico debido a la memoria de Néstor y de las cuantiosas adhesiones que despierta Cristina, es de todas las  vertientes actuales del peronismo la más –si no la única- estructurada y robusta.
2.- Ningún sector del peronismo, excepto en cierta medida el kirchnerismo -entendido como corriente de pensamiento en su más amplia apreciación, aún discutible-, está en condiciones de enarbolar un alegato siquiera rudimentario de un eje ideológico del movimiento.
 3.- La convocatoria al arranque de una reconstrucción orgánica de la unidad del peronismo carece de un sujeto político claro y de un núcleo duro ordenador con autoridad; no puede renunciar a Cristina, aunque no se comparta el carácter político del séquito que ella ha elegido.
 4.- Los debates se darán en el seno de la militancia, en todos los niveles y escenarios, durante el fragor y la emoción de la batalla, bajo las luces vacilantes de ideas en pleno proceso de elaboración; no se descarta su aporte, pero no es en cenáculos intelectuales, academias ni sectas
iluminadas donde el pueblo encontrará sus nuevos cuadros de conducción.
No cabe duda que el poderío peronista no estuvo nunca, no está ni estará en las estructuras jurídico-legales del sistema político demo-liberal argentino; está en el territorio, en las organizaciones sociales, en las comisiones internas sindicales, en los lugares de encuentro y militancia de las mujeres, la juventud y los estudiantes: EL MOVIMIENTO. De todo ello, con
acuerdos y desacuerdos incluidos, ni se habla. Esto es, no se está considerando lo principal que demanda la construcción partidaria.
 Nadie reclama unanimidad; sí es imprescindible un diálogo profundo para debatir una caracterización del presente y una abierta y leal predisposición a la crítica de la pasada experiencia.
 No se debatieron los objetivos estratégicos ni las tácticas a seguir por parte del peronismo unido, no se definieron contenidos de un programa para llevar adelante desde los cargos conquistados, no se establecieron compromisos de lealtad partidaria, no se habla de sanciones a quienes
 traicionen la voluntad de sus electores.

 UN PÁRAMO DE IDEAS
 Un páramo de ideas, sí, pero la única verdad es la realidad. Alguien dijo  que un político es aquel capaz de operar a un enfermo con un hueso afilado a la luz de una vela. ¿Qué tenía el coronel Perón en 1943? ¿Con qué empezó Néstor Kirchner en 2003?

 Daniel Scioli sufre en estos momentos una violenta ofensiva mediática por sus desprolijidades en el terreno privado. Quizás esté a tiempo de recomponer su figura pública; lo que no se puede asegurar es que también sea capaz de recomponerse como candidato.
 Verónica Magario tiene que remontar desde La Matanza una fuerte campaña para hacerse conocer en el resto de la provincia. Tiene destacados méritos, entre los que no es menor el de ser una figura joven, nueva y, para más, mujer.
 Depende de la capacidad negociadora y la lealtad de Fernando Espinosa.
 En este momento el mayor enigma lo representa una posible presentación de Florencio Randazzo, que acumula apoyos que lo hacen sospechoso de querer competir, incluso, con Cristina.
 Viene acumulando poder o, al menos, aliados destacados. Hay tres intendentes que juegan con el exministro del Interior: Juanchi Zabaleta (Hurlingham), Gabriel Katopodis (San Martín) y Eduardo “Bali” Bucca (Bolívar). Y cuenta con el aporte de Alberto Fernández, fugado del massismo, y de Héctor Daer, triunviro de la CGT.
 También tiene enemigos jurados: un representante de la Cámpora, diputado nacional, lo calificó como “el candidato de Clarín”.
  En el medio, están a la espera de la decisión de Cristina los que se denominan Grupo Esmeralda como Martín Insaurralde (Lomas de Zamora), Fernando Gray (Esteban Echeverría), Mariano Cascallares (Almirante Brown) y Juan Pablo de Jesús (partido de la Costa).
  Otro intendente de importante distrito del conurbano, hoy alineado con Ranzazzo, espera la decisión de la ex presidente. "Si ella es candidata, yo y varios intendentes más tenemos definido acompañarla. Pero si Cristina no está, todo se pone en discusión y la negociación cambia".
  La mayoría de los candidatos piensa que la ex mandataria no será candidata.
 Que pone mucho en juego para una elección de medio término y que una posible derrota le quitaría el poder de convocatoria que aún conserva y que guardará para 2019.
  Con o sin Cristina a la cabeza de las listas, la perspectiva de la unidad del peronismo o su dispersión se librará en acuerdos y desacuerdos en estos temas. Pero ni el triunfo ni la derrota electoral modificarán el rumbo del movimiento nacional y popular sin una profunda introspección de las direcciones políticas de toda laya.

viernes, 26 de mayo de 2017

José María Velasco Ibarra en el recuerdo de Buenos Aires

Resumen de una entrevista a Eugenio Raúl Zaffaroni



- Usted aparece en una novela histórica sobre Velasco Ibarra: El perpetuo exiliado, de Raúl Vallejo. ¿La ha leído?
Sí, la leí por Velasco y, cuando llegaba al final, me descubrí como personaje, aunque de refilón y como licencia literaria. Es una sensación rara, por cierto.
  
- Salvador Ferla
Velasco admiraba por su valor al publicar su libro sobre los fusilamientos de 1956. Un personaje interesantísimo. Tenía una librería y escribía mientras la atendía. Gran persona, un intelectual autodidacta, revisionista de nuestra historia. 

- La humildad de Velasco
¿En Bulnes y Santa Fe?
 Velasco era muy pobre. Cuando se fue de la Argentina me dejó un poder que transferí, porque en ese momento era juez, y no hubo sucesión, porque sencillamente no había bienes. Vivía de su pensión de expresidente, incluso rechazó el aumento que dispuso el régimen militar que lo había derrocado. 

- ¿Y qué opinaba de la dictadura argentina?
Velasco no tenía simpatía por Isabel Perón, por cierto. Eran los tiempos de López Rega, la prensa se ensañó inventando historias de corrupción. A Velasco le irritaba todo lo que sonase a corrupción, pero no por eso tuvo simpatía por la dictadura y menos aún a medida que se iba haciendo manifiesta la violencia asesina de ese régimen. A veces, en privado, y muy por lo bajo, decía que los ‘subversivos’ estaban salvando la dignidad de los argentinos, aunque, como sabemos, no era un hombre de violencia. 

- Vasconcelos 
Una vez me contó que siendo estudiante, asistió a una conferencia en Quito del mexicano José Vasconcelos. Y luego, con unos compañeros, fueron a entrevistar en su hotel a Vasconcelos, que los recibió en mangas de camisa y con el chaleco desabotonado. Eso a Velasco le cayó muy mal, el personaje se le derrumbó. Extraño, pero revelador: ese no era el Vasconcelos de la conferencia, el que hablaba del «hombre cósmico». Y Velasco temía dejar de ser el de la tribuna. Era tímido, sí, aunque los ecuatorianos no lo crean.

¿Velasco enseñó en Buenos Aires?
No, enseñó en la Universidad Nacional de La Plata, pero eso fue en los tempranos cincuenta. Creo que fue la única entrevista que tuvo con Perón, que lo recibió y lo recomendó a las autoridades de la universidad. Le encargaron las clases de historia del derecho político o constitucional argentino. Contaba que se puso a estudiar y leyó la historia de Mitre y no entendía nada. Y hasta pensó en renunciar, cuando alguien le aconsejó que leyese a Saldías, y allí comenzó a comprender nuestra historia nacional. Siempre le gustó nuestra historia, y las conversaciones con Ferla en la mesa eran una delicia.

¿Cree que Velasco era un intelectual?
No era un académico ni había dedicado su vida a eso, pero necesitaba leer, meditar, sobre todo filosofía, historia y política, y poner sus ideas en orden, lo que hacía por escrito. Sus obras muestran eso y también los autores que frecuentaba. En los últimos años estaba impresionado con el pensamiento de Pierre Teilhard de Chardin. Era un hombre informado y actualizado. Poco después de conocerlo publiqué en la revista de la Universidad Nacional del Litoral un comentario sobre su libro Caos político en el mundo contemporáneo, que le gustó al punto que lo cita en la solapa de Servidumbre y liberación, publicado en Buenos Aires en 1965. Las reflexiones de su fiel secretario y sobrino, Jaime Acosta, en la presentación de los escritos póstumos, Filosofía negativa y mística creadora, no presentan a un improvisado, sino a un pensador. Si la vida hubiese llevado a Velasco a una existencia académica y no política, hubiese brillado, no lo dudo.

- Muchos critican a Velasco por sus errores y por ser un populista. ¿Qué opina?
No puedo responder como ecuatoriano, sino como latinoamericano. Quien fue presidente cinco veces debió cometer errores. Si no, sería un ser sobrehumano. La magnitud de esos errores compete a los ecuatorianos y al juicio histórico. Y sí, fue un populista, no tengo dudas, pero eso no es ningún demérito, sino todo lo contrario. Hace unos meses, el papa dijo en El País de España que no entendía cuando los europeos denigraban al populismo, hasta que se dio cuenta de que hablaban de diferentes cosas. En Europa, populista es la traducción usual de völkisch, que significa algo así como populacherismo, la técnica con la que un político se monta sobre los peores prejuicios de una sociedad y los profundiza al máximo para ganar elecciones. En eso, Hitler fue un maestro, aunque no el único. Pero en Latinoamérica no es lo mismo, y eso lo ratifican historiadores europeos como Hobsbawm. Los populismos latinoamericanos fueron movimientos populares de defensa de soberanía frente al colonialismo y a nuestras oligarquías vernáculas proconsulares de intereses foráneos. Fueron policlasistas, porque no podían ser de otro modo: como siempre fueron movimientos independentistas, fueron personalistas porque la síntesis de ciertos intereses por necesidad la tenía que tener un líder. Fueron ideológicamente contradictorios, es cierto, algunos incluso autoritarios, es verdad, pero, no lo olvide, ampliaron las bases de nuestra ciudadanía real. Sin los populismos, sin los Velasco Ibarra o Perón o Vargas o Yrigoyen o Lázaro Cárdenas o Haya de la Torre, estaríamos en los tiempos de las repúblicas oligárquicas y, no sé si sabríamos leer y escribir o, incluso, si estaríamos vivos. Todos los defectos de nuestros populismos, incluso el eventual autoritarismo de algunos, palidecen frente a los crímenes de dictaduras asesinas y genocidas, cometidos precisamente para detener y desbaratar a los populismos. ¿Qué violencia populista se compara lejanísimamente al bombardeo a la Plaza de Mayo, al fusilamiento de 1956, a derogar una Constitución por bando militar, a hacer desaparecer a treinta mil personas? En nuestra región, populismo es el antónimo de antipopular, es soberanía frente a dominación. No hay por qué negar los defectos que todos tuvieron, pero no por eso olvidar que estamos aquí gracias a ellos y que sus enemigos ‘serios’ fueron los peores asesinos de nuestra historia.

- ¿Cómo fueron los últimos años de Velasco en Argentina?
Estaba viviendo en Alemania cuando leí en el diario la caída del quinto velasquismo. Seis meses después volví a Buenos Aires y retomé los rituales de almuerzos y cenas. Su vida transcurría tranquila, aunque la Argentina no estaba nada tranquila en esos años. Velasco y Corina vuelven en 1972: estaba Lanusse, luego se convocan las elecciones de 1973 que gana Cámpora, vuelve Perón, el tiroteo y los muertos en Ezeiza, a las semanas la renuncia de Cámpora, interinato de Lastiri, Perón presidente, la ruptura con Montoneros, la muerte de Perón, el gobierno de Isabel y el golpe genocida de 1976. Fueron años pesados y sangrientos, ojalá que nuestro pueblo no vuelva a pasar por eso jamás.

¿Velasco admiraba a Perón?
Era algo ambivalente. Admiraba al peronismo, a la reivindicación de los trabajadores, al pueblo peronista, a Eva Perón, Evita, pero no a Perón. Creo que eran dos modelos de caudillo muy diferentes, no solo de pueblos, sino quizás incluso de época. Alguien escribió una biografía de Velasco definiéndolo como un caudillo «romántico», tenía algo de nuestro Hipólito Yrigoyen, prefería orientarse por «principios infinitos», si aceptamos el sentido que Abbagnano da a la expresión «romántico». Perón era diferente, era un líder de posguerra, mucho más pragmático. No carecía de principios, pero se orientaba más por la coyuntura, un verdadero estratega. Eran simplemente diferentes y no podían simpatizar mucho entre ellos. Pero Velasco tenía una profunda admiración por el pueblo peronista, casi diría que envidiaba a Perón, que era lo que alguna vez me sugirió Salvador Ferla tomando un café en una esquina después de un almuerzo en casa de Velasco: «¡Cómo puede haber envidia incluso entre los grandes!», se asombraba Ferla, con su sonrisa un poco tristona pero bonachona.
Obviamente, cuando comenzaron a circular las invenciones de fabulosos negociados en el gobierno de Isabel, que es la táctica de siempre de los gorilas golpistas, que convierten lo desprolijo en corrupto, mostrándose como los ‘impolutos’ para hacerse del poder e instalar una corrupción sistémica que deja hipotecada la nación, allí Velasco se puso peor frente a todo lo que rodeaba a Isabel. Sin embargo, hubo un episodio curioso. Un sábado al mediodía había venido a visitarlo el Dr. Araujo Hidalgo, antiguo colaborador de Velasco, y en cierto momento le dijo que en era él quien tenía la culpa de Isabel, lo que lo sorprendió muchísimo. Araujo explicó que una vez una señora se metió en el despacho de Velasco y le dijo que necesitaba un pasaje a Panamá, porque quería estar con el General Perón para darle su apoyo y fuerza. Velasco se sorprendió y al fin le indicó a Araujo que buscase algún pasaje de cortesía y se lo diese, y así fue como la señora partió para Panamá. Según Araujo, esa señora era Isabel, lo que es posible, aunque no coincide con otras versiones de nuestros historiadores.

¿Hay algo más de importancia que recuerde de Velasco?
Vale la pena recordar la última noche de Velasco en Buenos Aires, su último atardecer en el departamento de Bulnes. Estaba sentado en el recibidor, en su sillón de siempre, con un gesto de agotamiento totalmente extraño en él. En sillas estábamos unos seis amigos del grupo. Caía lentamente esa tarde de verano porteño, la casa estaba tan deprimida como todos, en plena tarea de embalaje de cosas, y de pronto nos mira y dice: «Aquí dejo a mis verdaderos amigos», y acto seguido nos fue mirando a cada uno de nosotros y diciendo con detalles todas las pequeñas atenciones que habíamos tenido para él, recordando esas pequeñas cosas que uno puede tener para un amigo, insignificantes para nosotros, que las hacemos y olvidamos por obvias. Una perfecta y completa contabilidad de atenciones casi banales. Allí caí en cuenta de la tremenda soledad del líder, que registraba con precisión estadística en su memoria todos los gestos de afecto de quienes no teníamos ningún interés en obtener nada, de quienes solo procedíamos por afecto. Soledad profunda de un conductor, impresionante en quien llenó cuatro décadas de la historia de su país y en cinco ocasiones ejerció la presidencia. Cuando veía al Velasco Ibarra gigante en el balcón estatuario, o cuando lo encontraba en esa esquina de Quito, en un busto con los otros tres grandes de su historia nacional, sentía culpa ante el temor de que se perdiesen estos recuerdos —banales pero que enriquecen el mito— del Velasco Ibarra exiliado en la Argentina.


Carta completa enviada por el Papa Francisco a la dirigente de la Tupac Amaru

Sra. Milagro Sala:

Le agradezco la carta que me ha enviado. Sé que el momento por el que está pasando no es fácil. Me he informado de algunas cosas y comprendo su dolor y su sufrimiento. Quiero asegurarle que la acompaño con mi oración y los deseos de que todo se resuelva bien y pronto.

Le aseguro mi oración y mi cercanía y por favor le pido que no se olvide de rezar por mi.

Que Jesús lo bendiga y la Virgen Santa la cuida,
Cordialmente,

Francisco

Instrucciones para inescrupulosos

Por Ernesto Villanueva *

La expresión “calumniad, calumniad, que algo quedará”, erróneamente atribuida a Goebbels y citada profusamente casi hasta el cansancio, está fuertemente enraizada en la tradición cultural de Occidente. Su primera aparición se estampa las Obras morales, de Plutarco, quien le atribuye al hijo del rey de Macedonia la siguiente sentencia: “Ordenaba a sus secuaces que sembraran confiadamente la calumnia, que mordieran con ella, diciéndoles que cuando la gente hubiera curado su llaga, siempre quedaría la cicatriz”. La idea reaparece en el siglo XVII casi con valor de refrán en De la dignidad y el desarrollo de la ciencia, de Roger Bacon, cuando al referirse a la calumnia asevera que: “Como suele decirse de la calumnia: calumnien con audacia, siempre algo queda”. Transcurrido un siglo, en las Epístolas de Rousseau reaparece la idea aún con mayor mordacidad: “Por más grosera que sea una mentira, señores, no teman, no dejen de calumniar. Aún después de que el acusado la haya desmentido, ya se habrá hecho la llaga, y aunque sanase, siempre quedará la cicatriz”. La historia del devenir de la frase continuó su curso hasta el día de hoy. No obstante, como mi especialidad no es la filología sino la gestión universitaria, me remitiré a señalar la alarmante terquedad con la que determinados personajes de la partidocracia de mi país, sin ruborizarse y de modo sistemático, la han transformado en instrumento de campaña política.
Y escribo “alarmante” por el hecho de que, asimilada a la banalización del apelativo “corrupción”, noción cuyo alcance forma parte de la lucha por el poder económico y social, lanzado a diestra y siniestra sobre nombres propios, instituciones y fuerzas políticas a las que se sanciona con la ignominia y el descrédito gratuito, resulta ser la substancia misma que sostiene el armazón de una lógica denuncialista que utiliza al Poder Judicial para lograr cobertura mediática gratuita. Con fines absolutamente partidistas, se hacen denuncias, se echa mano de funcionarios judiciales, muchas veces ellos mismos denunciados por aquellos difamadores seriales, y, entonces, un poder público estatal financiado por el esfuerzo mancomunado de la comunidad termina siendo obligado a trabajar gratuitamente en pro de candidatos que se llenan la boca de palabras como república o democracia cuando en realidad no buscan otra cosa que unos cuantos votos ingenuos.

Estos políticos inescrupulosos buscan un Poder Judicial partidizado como atajo privilegiado para escalar en encuestas y mediciones electorales sin tener que tocar de buenas a primeras las puertas del capital transnacional, los monopolios mediáticos o, lisa y llanamente, el crimen organizado que subvenciona locales partidarios, mensajes de campaña, aparición en medios de comunicación y todo el andamiaje de la construcción de la imagen de los bufones del neoliberalismo. Un descomunal negocio para quienes se costean “gratuitamente” sus operaciones políticas, una gran estafa para el pueblo de a pie al que el Poder Judicial le cuesta caro y le da poco.

Si Rousseau reviviera en este rincón del mundo, escribiría su pasaje en tono más cínico frente a tremenda inmoralidad que envilece los asuntos políticos mientras las desigualdades sociales crecen, se reanuda la destrucción del patrimonio público y la subordinación nacional a los poderes financieros mundiales.


* Rector de la Universidad Nacional Arturo Jauretche.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Juan Perón y el lugar de los trabajadores (en el movimiento nacional)

Por Juan Godoy*

“Es alrededor de los sindicatos donde se centra la lucha nacional. Una lucha de todo el pueblo contra el coloniaje”. (Juan José Hernández Arrregui)

"Cada trabajador debe pensar que su futuro depende de lo que él haga y resuelva. Cuando los millones de obreros del país piensen así, se organicen y se unan, no habrá poder en la tierra que pueda hacer que sean engañados, defraudados y estafados en su voluntad". (Juan  Perón)

            Juan Domingo Perón llevó a cabo una Revolución Nacional que quedó inconclusa con el golpe de estado del 55, fue retomada con la vuelta del líder popular brevemente porque a la muerte de Perón y al derrocamiento del gobierno constitucional le sucedió la profundización del 55 con el terrorismo de estado genocida, y el establecimiento de las bases de un “nuevo modelo” dependiente: el neoliberalismo . Esa Revolución Nacional se cristalizó en la nacionalización de la estructura económica que desde mediados de siglo XIX se encontraba en manos británicas teniendo como destino el triste papel de un país dependiente. Esa condición semi-colonial fue la que el peronismo vino a destruir, para que “el dinero se haga argentino”, seamos independientes, soberanos y logremos instaurar la justicia social. Como sabemos, esa dependencia encuentra un actor interno que es la oligarquía. Sobre ella el peronismo avanzó significativamente pero no logró destruirla definitivamente, y ésta ensangrentó el país con tal que eso no sucediera, dejando inconclusa la Revolución Nacional que más ha avanzado en nuestra historia.
            Teniendo en cuenta este marco, el peronismo se enfrentó abiertamente contra el imperialismo británico, deteniendo el saqueo imperialista sobre nuestro país; el norteamericano, obturando y retrasando su ingreso a nuestro país, e imposibilitando el “cambio de collar”, asimismo no se recostó en la Unión Soviética en el mundo bipolar, y por último se enfrentó a la oligarquía. Tamaños enemigos tuvo el peronismo, y sobre ellos logró edificar durante 10 años una Patria Libre, Justa y Soberana. Otorgándole a los trabajadores uno de los mejores niveles de vida, sino el mejor, al menos del Continente Latinoamericano., y dejando al país cerca del desarrollo de la industria pesada. La estructura sobre la cual hoy se monta el país en gran medida es la heredada, a pesar que mayormente (con la excepción del modelo kirchnerista que volvió –aunque más tenuemente claro-, a un proyecto ligado a la industria y la generación de trabajo), los gobiernos posteriores se encargaron de destruirla, la del peronismo. Muchos se preguntan cómo Perón pudo tener tantos logros en tan poco tiempo, y con enemigos tan poderosos. La concepción y la práctica de Perón con respecto a la clase trabajadora nos da una clave de interpretación. Al mismo tiempo nos habla acerca del lugar de los trabajadores en el proyecto nacional durante el peronismo, nos sirve en términos comparativos con la experiencia de los últimos años, y como “brújula” en el camino de reconstrucción del movimiento nacional ante la embestida oligárquico-imperialista. Por último, recorre el texto el interrogante acerca del sector social que tiene preeminencia en el movimiento nacional, principalmente pensando si son los sectores medios, la “burguesía nacional”, o los trabajadores (organizados).
Para adentrarnos en el tema, observamos que muchos (aun dentro del movimiento nacional), se quejan les molesta y/o piensan que los trabajadores organizados no deben participar en política, al respecto Perón sostuvo en 1973 que “todos han venido sosteniendo que las organizaciones sindicales no deben intervenir en política. Es decir que, mientras las organizaciones políticas intervienen en el proceso sindical, los sindicatos no han de intervenir en el proceso político. Dado que la organización sindical se realiza para convertirse normalmente en un factor de poder, aquella premisa es totalmente falsa”, y por eso “cuando los obreros hayan renunciado a  intervenir en los destinos del país  esa será una determinación suicida  para  su propia clase y para sus propias organizaciones”.
            Entendiendo entonces la necesidad de la participación política de los trabajadores organizados, y siguiendo la enseñanza de Hernández que decía: “se ha de recordar para hacer bien el trabajo que el fuego, pa calentar debe ir siempre por abajo”, Perón se lanzó a darle poder real a los trabajadores. El camino para lograr el objetivo comienza desde el “viejo” departamento, ahora Secretaría, de Trabajo y Previsión Social (y en menor medida desde el Ministerio de Guerra y la Vice-Presidencia), en el periodo 1943-45.
            El entonces Coronel ya comienza a realizar esfuerzos por la unificación de la CGT. Piensa en la necesidad de la existencia de una sola central obrera, para fortalecer el poder de los trabajadores organizados. En este sentido expresó más tarde, en el 74 que “el justicialismo siempre se sustentó en el criterio de la indivisibilidad de la clase obrera organizada. Se requiere, en consecuencia, una sola central obrera”. Así, siendo Secretario de Trabajo y Previsión, en el año 1945 se unifica la CGT. Es que Perón piensa que “Si los trabajadores se dividen pierden todo su poder. Esto lo vemos en  muchas organizaciones (…) es como si no hubiera ninguna”.
Antes de ser Presidente también otorga nuevos derechos como indemnizaciones, vacaciones paga, el estatuto del peón rural, los tribunales de trabajo, licencias, prevención de accidentes de trabajo, capacitación técnica, etc. Asimismo, entre los años 1936 a 1940 los sindicatos habían firmado solo 46 convenios colectivos de trabajo, y tan solo entre los años 1944 y 1945 rubricaron más de de 700. Cómo venía transformando la Argentina que cuando el subsuelo de la Patria se subleve el 17 de octubre, Perón insta a los trabajadores, hasta hacer poco perseguidos, desde los balcones de la Casa de Gobierno: “ha llegado ahora el momento del consejo. Trabajadores: únanse; sean hoy más hermanos que nunca. Sobre la hermandad de los que trabajan ha de levantarse en esta hermosa tierra la unidad de todos los argentinos”.
Jauretche había dicho que el caudillo era el sindicato del gaucho, es decir, era la representación directa de los intereses de éstos. Muchos años antes Alberdi, en sus años mayores, había dicho algo similar, claro que en otros términos. Probablemente podemos ubicar allí el origen de la representación directa. El 2 de Octubre del 45 se dicta la Ley de Asociaciones Profesionales. Los sindicatos son declarados entidades de bien público. Los trabajadores obtienen así el reconocimiento de sus derechos, se les da apoyo legal y cuentan con el estado como respaldo. A partir de ahora, los sindicatos (con personería o sin ella), no pueden ser intervenidos por el Estado. En este sentido, Perón en un discurso de 1950 dice que “el justicialismo comienza por convertir el sindicato, de una organización al margen de la ley, en una institución pública (…) le da estado legal a la existencia del sindicalismo”. Es que el tres veces Presidente de nuestro país consideraba que “cuando el  obrero ha estado en el .mundo sin organizarse ha sido  juguete de las circunstancias y ha sufrido la mayoría de las injusticias sociales. La  justicia social no se discute, se conquista, y se conquista sobre  la base de  la organización y, si  es preciso de  la lucha”.
Más tarde dicha ley incorporó el sindicato único por rama de industria, ya no por oficio, dándole un poder mucho más importante a los mismos. Un caso emblemático para observar el fortalecimiento que trae es el de la construcción que de 14 sindicatos distintos (pintores, albañiles, yeseros, carpinteros, colocadores de vidrios, colocadores de cerámicos, etc.), se unifica en un solo sindicato de la Construcción[2]. En 1947 dicta los derechos del trabajador, dos años más tarde incorporados a la Constitución reformada. Vale resaltar en relación a los derechos el rol otorgado al sindicalismo por Perón, quien piensa que “es el sindicato el que hace que se cumplan los derechos del trabajador que figuran en la Constitución (…) El Estado lo hace en grande para todos, el sindicato en pequeño para sus asociados”. Derechos que la comisión argentina presentó en su ponencia en la reunión de la OIT de 1948 realizada en California, sorprendiendo a los demás países americanos y europeos quienes sostuvieron que los alcances y aspiraciones eran mayores que los de la OIT misma.
Con las medidas a favor de los trabajadores y las entidades sindicales, éstas se convierten en verdaderas potencias financieras con capacidad para construir hoteles, hospitales, sitios de descanso, etc. En este punto es central la acción de Perón, observemos su concepción en un discurso de agosto del 50 donde expresa, para los que se escandalizan aún hoy que los sindicatos manejen dinero, construyan hoteles y/o manejen obras sociales, que “el gobierno va a dar a los sindicatos obreros todo el dinero que necesiten para construirse y organizarse: tener locales, sus mutualidades y sus escuelas (…) Busco que podamos organizar el movimiento sindical argentino con organizaciones poderosas y ricas. El gobierno está dispuesto a dar a las cooperativas obreras la oportunidad para que hagan negocios que les permitan ganar mucho dinero, en lugar de dárselos, como se hacía antes, a entidades capitalistas”.
La CGT reunificada con el paso de los años va a incrementar fuertemente su poder con una masiva sindicalización de los trabajadores, de esta forma, si en 1943 tenía 400 mil trabajadores en pocos años el número de afiliados asciende a 2 millones 750 mil[3]. Se establecen asimismo los delegados de fábrica, una creación muy importante en el esquema de poder de los trabajadores. Se preocupa Perón también por que se organicen escuelas sindicales para los jóvenes dirigentes a lo largo y ancho del país, y como veíamos anteriormente participen de la política: “¿por qué razón van a renunciar las organizaciones a tener sus representantes en los tres poderes del Estado que son realmente los que gobiernan, dirigen y conducen la Nación? ¿O es que los obreros no tienen derecho a ser partícipes de esa conducción, que si la hacen los demás ellos tendrán muy poco que agradecerles?”.
De esta forma, además del fortalecimiento de las entidades gremiales y la Central Obrera, comienza a hacer efectiva la participación en política otorgándole un rol central (la “columna vertebral”), en el movimiento nacional. Así, en el gobierno peronista, además del conocido 33% de las bancas (porcentaje que en algunos momentos fue mayor), reservada al movimiento obrero,[4] que pintó el parlamento con los “colores del pueblo”, algo parecido quizás a lo que se puede ver hoy en la Bolivia de Evo Morales, tuvo otras medidas que le otorgaron un alto grado de poder y decisión a los trabajadores. Los trabajadores aparecen como quienes generan la riqueza, y como el sector social desde donde parten las soluciones a los problemas nacionales, por eso en el 74 Perón afirma que “en la comunidad a que aspiramos, la organización de los trabajadores es una condición imprescindible para la solución auténtica de los problemas argentinos”. Es que “las grandes líneas de coincidencia únicamente pueden nacer del pueblo (…) Necesitamos, pues, crear la fuerza requerida para sustentar una política nacional”.
La participación obrera en el gobierno es enorme, veamos algunas de las funciones y lugares destinados al mundo del trabajo. Ángel Borlenghi (del sindicato de Comercio), aparece como Ministro del Interior. Freire (del sindicato del Vidrio), como Ministro de Trabajo. Bramuglia (abogado de la Unión Ferroviaria –por entonces el gremio más grande del país-), como Ministro de Relaciones Exteriores. Juan Unamuno (del sindicato bancario), como Presidente del Banco Hipotecario Nacional. José Gago (también del sindicato Bancario), como Intendente de Buenos Aires.
Asimismo, el Secretario General de la CGT participaba de las reuniones de Gabinete. En todos los ministerios existía una comisión con representantes de la CGT, a quien se debía consular sobre las acciones y medidas a tomar. También había directores obreros en diferentes organismos estatales como por ejemplo la Caja de Jubilaciones, y en las empresas nacionalizadas (recordemos que Perón nacionaliza una amplia franja de la economía, y crea la DINIE). Todos los días a las 6 de la mañana el Secretario General de la CGT se reunía con el Presidente Perón. La Casa de Gobierno, los ministerios o los gobiernos provinciales tenían las puertas abiertas para los sindicatos. También participaba de todas las audiencias del Presidente con los ministros.
Una de las cuestiones que irritó mucho a los sectores patronales (aparece reiteradamente por ejemplo en el famoso Congreso de la Productividad), fue el poder de las comisiones internas en las fábricas. Al mismo tiempo, cualquier conflicto laboral era resuelto con la CGT como interlocutor. Asimismo, la Comisión Económica del Ministerio de Hacienda estaba presidida (entre los años 1946-1953), por el Secretario General de la CGT, cargo ocupado por entonces por Espejo. En ese ámbito se discutían los convenios colectivos de trabajo, y se fijaban las pautas salariales.
Si hay un cuerpo elitista en nuestro país es el de embajadores. Allí también hizo lo suyo la Revolución Nacional peronista, poniendo agregados obreros en las Embajadas, de los cuales varios fueron posteriormente nombrados Embajadores. Es el primer país del mundo que hace participar a los obreros en la representación exterior. Perón argumenta en 1946 que “ya funciona un curso de capacitación preparando a los agregados obreros que irán en representación de la República (…) De esta manera llegaremos no solamente a los círculos sociales más o menos amables sino a los centro de trabajadores del mundo”. Los dirigentes deben cursan en los mismos sindicatos cursos de economía, historia argentina, geografía, historia latinoamericana, historia del movimiento obrero, etc.  Otros sitios reservados para la oligarquía son ocupados por “los olvidados” de ayer, y puestos ahora en la primera plana de la política oficial desde el plano simbólico, hasta las medidas concretas, como Mar del Plata, o el Teatro Colón.
Para finalizar, Perón siempre pensó y llevó a cabo su accionar político en términos de la Patria Grande. De esta forma, la cuestión sindical también la piensa en eso términos, de ahí que en 1952 ponga en marcha el proyecto de la Agrupación de Trabajadores Latinoamericanos Sindicalistas (ATLAS), cuya primera secretaría recae en José Espejo de la CGT (los agregados obreros en las embajadas  habían cumplido un rol fundamental en este armado). La experiencia del ATLAS queda herida de muerte con el derrocamiento de peronismo en el 55, y termina desapareciendo. Es en la integración de la Gran Patria con que San Martín soñó, se encuentra una clave de la revolución nacional-latinoamericana, por esto sostiene Perón que “nosotros tenemos que ir hacia organizaciones gremiales continentales. Es decir que, si los políticos se unen, los gremialistas también deben unirse. Si algún día  integramos el Continente Latinoamericano, la base de esa integración ha de ser la de los  pueblos. No  se  construyen  pirámides empezando por la cúspide, sino que es  menester   hacerlo comenzando por  la base,  y  la base,  para mí,  son  las  organizaciones  sindicales”.


* Sociólogo, UBA.



[1] Para el siguiente artículo fueron utilizados como bibliografía trabajos de Juan Domingo Perón, Claudio Díaz, Norberto Galasso, Jorge Abelardo Ramos, Carlos Piñeiro Iñíguez, Enrique Silberstein, Daniel Parcero, Hiroshi Matsushita, Claudio Panella, Alfredo López, Juan José Hernández Arregui, Arturo Jauretche, entre otros.
[2] El sindicato por rama de industria tiene un antecedente importante en el año 1936 cuando una Comisión Intersindical que era presidida por Ángel Borlenghi (de origen socialista, más tarde Ministro del Interior de Perón), logra la sindicalización por rama de industria y no por oficio.
[3] La UOCRA es emblemática, ya que pasa en poco tiempo de 1500 a 210  mil afiliados.
[4] En el tercer gobierno es el 25% por la incorporación de la “rama juvenil”.

martes, 23 de mayo de 2017

Análisis de coyuntura en un Brasil de temer, no de Temer

Luis Carlos Muñoz Sarmiento y Luís Eustáquio Soares
Para Rebelión.org


Aclaración inicial: queremos que Drácula Temer, A(def)écio Neves, Eduardo Cunha y todos los demás golpistas, léase bien, todos, sean castigados, ejemplarmente. Son lumpen-criminales del imperialismo estadounidense. Este es un breve análisis de coyuntura en un Brasil de temer, no de Temer: porque da miedo cómo se violan los DD HH, la Constitución, el Estado de derecho, con total y descarada impunidad; que, a su vez, hay que decirlo con todas las letras, es el Brasil de Temer, pero no el suyo sino el facilitado por los gringos, por Wall Street, y por una descarada campaña mediático-judicial, en la que también participan, claro, el Ministerio Público y la Policía Federal.
 Aparte y no aparte de eso, las probables e improbables razones de la decisión de Edison Fachin, ministro del STF, relator de la Operación Lava Jato, de destituir el mandato de Aécio Neves, poner presa a su hermana y a Temer en baño de maría, son: 1) Señales claras de que el “juez” Moro está para condenar a Lula y, como táctica, quieren calmar nuestra sede de justicia, al venir al caso, finalmente, las corrupciones, esas sí comprobadas, de los líderes políticos del golpe, Aécio, presidente del PSDB, y Temer, del PMDB, actual presidente golpista; 2) Como efecto del primer motivo, indica que quieren hacer un cambio a cambio, disimulando exención de la justicia, en los siguientes términos: “La justicia funciona para todos.” (Palo que da en Chico, da en Francisco, para usar una expresión del maestro del Golpe, el Procurador General de la República, Rodrigo Janot). Realizado este espectáculo de cínica imparcialidad, sin pruebas, condenaron a Lula; 3) Significa el aumento de los chantajes contra diputados y senadores para que no vacilen en acabar con toda la estructura jurídica que garantice un mínimo múltiplo común para los trabajadores brasileños, conquistado con mucha lucha durante más de 500 años, como la CLT, la Seguridad Social, incluido ahí el Sistema Único de Salud (SUS), ese mal ejemplo para todo el mundo y, de paso, echar por tierra al Estado brasileño, como ya está claro con la PEC-55, ya votada, que congela los gastos públicos por 20 años.
 Si conforme a la definición del jurista alemán, adepto al nazismo, Carl Schmitt, de teología política, “el soberano es aquél que decide sobre el estado de excepción”, lo que evidencia el nexo, entre la cadena Globo y la estructura institucional jurídico-policial del país, incluyendo al Ministerio Público, al Poder Judicial, a la Policía Federal, es simple: ese nexo es internamente el que asume la soberanía del estado de excepción decretado con el golpe que destituyó de la presidencia a Dilma Rousseff en agosto de 2016.
 Este último argumento merece una digresión. Si somos realmente consecuentes para oponernos a la arbitrariedad del soberano, que decreta el estado de excepción siempre contra la gente, estamos en la obligación de evidenciar que la decisión del soberanito (sí, una marioneta del Golpe), Edson Fachin (su apellido lo delata: un facho chiquito), de destituir el mandato del senador Aécio Naves, decretar la prisión de su hermana (no la de él, inmediatamente al menos, que fue llevada a la plenaria del STF para decisión colegiada) y de dejar en baño de maría la decisión a ser tomada contra Temer, esperando así las últimas órdenes de la cadena Globo, tenemos que admitir que la articulación interna entre los medios corporativos, el Poder Judicial, el Ministerio Público y la Policía Federal (con las FF AA fingiendo que duermen) constituye nuestro mayor reto, porque es el principio y el precipicio del Golpe, su centro sísmico.
 En una sesión del Senado, 2016, en la cual estaba presente el Procurador General de la República, Rodrigo Janot, éste, para decir que la ley vale para todos, tal vez con una dosis de ironía futurística, sonriendo para el ahora condenado, Aécio Neves, dijo: “El senador Aécio sabe, cual mineiro como yo, que palo que da en Chico da en Francisco”. (1)
 Si analizamos el comentario de Rodrigo Janot, una de las cabezas internas del Golpe desde sus orígenes, si somos consecuentes, el “palo que da en Chico da en Francisco” no puede de ninguna forma significar la aceptación por nuestra parte de una suma de arbitrariedades de la justicia, en los siguientes términos: cuando no nos interesa, estamos en contra; cuando nos interesa, a favor.
 Con esto queremos decir: si toda la Operación Lava Jato, como estado de excepción jurídico-mediático, fue hecha de forma ilegal, fuera de los parámetros constitucionales, sea con el uso del dispositivo de la conducción coercitiva (realizada fuera de la ley), sea con las eternas prisiones preventivas (realizadas fuera de la ley), sea con la divulgación de delaciones editadas para la prensa (realizadas fuera de la ley), sea con las torturas preventivas a los presos, como pre-condición para que hagan delaciones de conformidad con el capricho, antes que voluntad, del Ministerio Público (¿es necesario un croquis, para saber que es fuera de la ley?), en fin, sea la Operación Lava Jato en su conjunto, de comienzo a fin, no será porque ahora se comienza a condenar a los líderes políticos del golpe que debamos apoyar las decisiones de los líderes jurídicos y mediáticos del Golpe; esos que mandan sobre los primeros.
 Como mandan los medios, vía USA, sobre la conciencia colectiva al citar sin ton ni son esa entelequia, como democracia, a la que se llama libertad de expresión: la que todas las (falsas) democracias del mundo viven cacareando en libertad, como si se tratara de un hecho irrefutable. Siete años después de instaurarse en 1791, la I Enmienda de la Constitución de EE UU, es decir, en 1798, la libertad de expresión perdió su sentido cuando se comprobó que había un interés escondido detrás de la inocencia, al crearse la Ley de Sedición. Con ello, hacia el futuro, dado el control de los medios y su manipulación por EE UU se decretó en el resto del mundo, tácitamente, su muerte. La que por el camino ayudó a matar Goebbels, con su “miente, miente, miente, que algo queda” y luego Hitler: “Una mentira mil veces repetida se convierte en verdad”. Ambas frases las incorporó EE UU a su vademécum mediático, por via del ya citado Schmitt. Dicha Ley, criminalizaba decir o escribir algo “falso, escandaloso o malicioso” contra Gobierno, Congreso o presidente, con el intento de difamarlos (porque alguno considerara que había el “intento de difamarlos”), desprestigiarlos o excitar el odio del pueblo contra ellos, como cuenta Howard Zinn en La otra historia de EE UU (4).
 En cambio, como está demostrado hasta la saciedad, lo que sí está permitido es que el Gobierno, el Congreso o el Presidente, digan algo falso, difamen o desprestigien a algún ciudadano honesto o a algún funcionario ético o inciten al pueblo a odiarlos, como han hecho Temer y TV Globo com Dilma y Lula, sin que el asunto pase del escándalo, sin demostrar, jamás, que dicho ciudadano o funcionario faltó a la verdad ni, mucho menos, actuó en venganza. Así ocurrió en Brasil, por ejemplo, con el caso citado y en Colombia, con el Padre del Radicalismo periodístico y político Juan de Dios El Indio Uribe Restrepo (1859-1900), cuando el converso político, que de liberal pasó a godo para acceder al Poder, Rafael Núñez, lo desterró “por escritor incontrastable de verdad y de venganza” (5). ¿Cómo podría actuar en venganza un ciudadano o un funcionario que, simplemente, se limitó a decirle la verdad a un presidente o a un bandido de un gobierno corrupto? Chesterton: “Si no quieres cultivar tu inteligencia, siempre te queda la opción de hacerte político”. Y esa fue la opción de Neves, Temer, Cunha y CIA, que aquí no es compañía.
 Esto sirve para que constatemos sin recelos, por más que queramos que A(def)écio Neves, Drácula Temer y Eduardo Cunha y toda la camarilla se dañe, lo siguiente: la revocatoria sumaria del mandato, como senador, de Neves, es un acto ilegal, una arbitrariedad jurídica, así como fue la anulación de Cunha y su consecuente prisión preventiva, de la misma forma que son arbitrariedades inaceptables todas las conducciones coercitivas, prisiones preventivas y delaciones bajo tortura; todo al fin tiene que ver con esto: la ciertísima condena de Lula sin pruebas, por el aprendiz de soberano, que aprendió con su doctorado en Harvard, patrocinado por el Departamento de Estado: el “juez” Sérgio Moro.
 Algo aun mucho peor que los demás, pero que, por eso mismo, se basa en los demás para justificar lo peor. Y, ¿qué es lo peor en este momento del golpe, lo peor de lo peor? Ya, lo peor, el comienzo de todo, es el albedrío de la Operación Lava Jato que infestó lo peor aún que es la contaminación, para lo peor, del Ministerio Público, del Poder Judicial y del sistema mediático corporativo, con la Globo en el liderazgo, esa peor de lo peor porque su impune soberanía para decretar lo peor adviene de lo peor aún, lo peor bajo la potencia atómica del Destino Manifiesto, lo peor que es decretado por este aprendiz soberano del Dios monoteísta: el imperialismo estadounidense.
 Para no quedarse solo en el aspecto trágico de todo esto, fuera del precipicio, un principio de esperanza: nuestra salida de este embrollo que los soberanos del Golpe nos enhebró es el de siempre: exigir plena justicia, a todos los golpistas, no solo a Aécio, Cunha y Temer, lo que significa: exigir justicia a la justicia, policía a la policía, acusando a los acusadores y condenando a los calumniadores (2).
 Ahora es, pues, el momento de meternos de lleno en las calles, sin caer en la trampa del golpe dentro del golpe, para exigir elecciones directas ya, ¡con Lula! Y si Temer fuese mínimamente digno e inteligente (que no lo es), él mismo, antes de caer y ser puesto preso, haría esto, como último gesto de su lugar en la Historia, un lugar que nunca fue soberano; un último gesto soberano: convocar elecciones directas ya, al mismo tiempo que decreta su renuncia.
 Así, al menos, sería menos vergonzoso, para él, y sobre todo para su hijo y su mujer, su lugar de Judas en la Historia: un Judas, claro, maniqueo, como es el propio Temer fabricado por los gringos. (3)

Notas
 [1] https://noticias.uol.com.br/ultimas-noticias/agencia-estado/2017/05/18/fachin-proibe-aecio-de-se-ausentar-do-pais-devendo-entregar-passaporte.htm?cmpid=fb-uolnot-eqr
 [2] Ahora, solo ahora, después del injusto y arbitrario “impeachment” en contra de Dilma Rousseff, los abogados empiezan a encontrar los crímenes del bandido que juzgó a la honesta y ya le han sido imputados al menos cinco crímenes: Dilma Rousseff no cometió uno solo. http://aovivo.folha.uol.com.br/2017/05/18/5182-6-aovivo.shtml?tags=#post357649
 [3] Se habla del Judas tradicional, el aceptado por la Iglesia y por la historia oficial del cristianismo, no el histórico ni real, humanizado, así sea sujeto de ficción, mostrado, por ejemplo, por Nikos Kazantzakis en Cristo de nuevo crucificado (1948) y en La última tentación de Cristo (1951) y por Scorsese, basado en esta última novela, en La última tentación de Cristo (1988).
 [4] https://humanidades2historia.files.wordpress.com/2012/08/la-otra-historia-de-ee-uu-howard-zinn.pdf, pág. 75.
 [5] https://es.wikipedia.org/wiki/El_indio_Uribe