lunes, 29 de febrero de 2016

LA CONCIENCIA BOMBARDEADA


Jorge Rachid - febrero 2016

Así como Perón en su sabiduría estratégica, utilizó las radios de la época, para proclamar sus buenas nuevas al pueblo, hoy esas herramientas, más sofisticadas y masivas, han sido apropiadas por los sectores concentrados del poder económico financiero, bombardeando cotidianamente la mente de los argentinos.

Esto que es sabido por todos, pero en especial por los militantes del campo nacional y popular, peronistas y no peronistas, es sin embargo un eje discursivo que se incorpora a la hora de los planteos conceptuales necesarios, cuando se evalúan las causas de la derrota o los caminos a recorrer para la recuperación del poder.

El enemigo opera con sabiduría intentando dividir lo que ellos llaman kirchnerismo, del conjunto del peronismo, en una acción destinada a fragmentar las fuerzas opositoras al neoliberalismo, al tiempo que incorporan ejes falsos de discusión interna nuestra, sobre el supuesto peronismo o no de los últimos 12 años, como si alguien pudiese dudar de dichos caminos recorridos, con errores si, con fracasos también, pero en el balance general un camino de inclusión social pleno, Memoria , Verdad y Justicia en la reparación de los DDHH, recuperación de la cultura del trabajo y la previsión social estatal, el pleno empleo, el desarrollo de Ciencia y Tecnología e inversión industrial, la inserción regional con soberanía en UNASUR y MERCOSUR, batalla contra los Buitres internacional exitosa y comprensión del mundo Multipolar, en una afirmación de Tercera Posición Justicialista.

También el enemigo opera por izquierda intentando dividir por aguas interiores al Frente para la Victoria, entre aquellos sectores aliados que acompañaron la gestión y los sectores peronistas que se ven bombardeados por extensas notas de opinión, sobre el peronismo bueno y el peronismo malo, como si la política fuese un jardín de infantes, cuando en realidad, el movimiento nacional se caracteriza por ser frentista y transitar el camino de la Liberación Nacional, en acuerdos mínimos de Patria y Pueblo.

El Movimiento Nacional en nuestro país, lleva 70 años de existencia, estructurado alrededor del peronismo, que ofreció las bases doctrinarias, políticas, filosóficas e ideológicas de su construcción, basado en sus aspectos nacionales en la Comunidad Organizada y en su mirada internacional en la Tercera Posición, convocando desde allí, a todos los sectores nacionales que comprendiesen “que nadie se realiza, en una comunidad que no se realiza”. Esa convocatoria permanente en el peronismo a los largo de su historia, desde el gobierno de Perón con un gabinete que incorporaba desde socialistas, radicales hasta conservadores y desde el llano, en la batalla de la larga  y heroica Resistencia, a sectores que con el tiempo, fueron entendiendo al sujeto histórico que es el pueblo argentino, como protagonista de los nuevos paradigmas que se van construyendo en la conciencia colectiva de los argentinos.

Hoy sería impensable una biblioteca del Pensamiento Nacional, sin Abelardo Ramos representante de la Izquierda Nacional, de construcción dialéctica de la realidad y científica de la historia, ni que falte Hernandez Arregui, ni Puiggros ambos marxistas avenidos al peronismo, ni Walsh nacionalista clerical, que termina siendo un militante ejemplo revolucionario, ni Paco Urondo ni Juan Gelman. Sin embargo es necesario aclarar que esa misma biblioteca merecen rescatarse los pensadores filósofos peronistas enterrados desde 1955, como Arturo Zampay, De La Riega, Fermín Chavez, Rodolfo Kush,, asi como a Marechal, Discépolo, Manzi poetas y escritores emblemáticos de nuestro movimiento. Hoy nos referenciamos en Carlos Casalla, Horacio Gonzalez, Jorge Bolivar, Norberto Galasso, Marcelo Gullo, Hugo Chumbita, Rubén Ríos, entre otros con perdón de las omisiones que siempre producimos cuando nombramos a nuestros compañeros intelectuales. Esa amplitud de pensamiento y de acción, le permitió al Movimiento Nacional, mantener su vigencia junto a la lucha del pueblo argentino.

Ese Movimiento Nacional, policlasista, heterogéneo, contradictorio, incluso con intereses contrapuestos, por ejemplo empresarios nacionales y trabajadores, pero que siempre lograron construir un ideario común de Patria, un objetivo permanente de Justicia Social y Soberanía Política, con Independencia Económica, por los caminos que marcaron los tiempos internacionales y las necesidades prioritarias del pueblo argentino, siempre privilegiando en la construcción un modelo social “hombre céntrico”, superador de las teorías “económico céntricas” en boga, en las concepciones capitalistas tanto liberales como de estado, en sus confrontaciones del siglo XlX, que se tratan de reeditar en forma permanente, inundando de concepciones economicistas, con planteos que deberían antes que lo económico,  privilegiar a los intereses de los pueblos.


Así hoy en nuestro país, después de 12 años de recuperación nacional en lo social y económico e identitaria en la conciencia del pueblo argentino, de un destino posible de emancipación, las voces del enemigo penetran para hacer dudar a quienes vivieron los acontecimientos plenos de Patria y ahora parecen dudar de ellos, de quienes fueron artífices de esos años y ahora pretenden justificar el marco de ajuste, entrega y sumisión de la variante neoliberal, que ha conquistado el poder por escaso margen, de voto popular. Esa duda sólo puede surgir del bombardeo mediático, de las dudas propias de las flaquezas ideológicas de un peronismo que tiene todo escrito, en su historia y su presente, somos lo que dice la Marcha que todos entonamos con fruición, “combatiendo al capital”, a menos que un aggiornamiento tardío, haya modificado ese camino de ampliación de los derechos de los trabajadores, humildes y desposeídos de nuestro país, como eje central de nuestra vigencia como Movimiento Nacional.



viernes, 12 de febrero de 2016

29 de junio de 1935: FORJA, 80 años de vida


 Ernesto Jauretche
Club Argentino Arturo Jauretche
Junio de 2015

Es el lunes 24 de junio. Seguro que frío y nublado. A la tardecita. En el café El Foro, de Corrientes y Uruguay, se reunió una treintena de hombres maduros, abogados, ingenieros, médicos, periodistas, escritores, artistas, todos notables militantes del partido fundado por Leandro Alem, con el propósito de lanzar una nueva agrupación política como corriente de pensamiento irigoyenista dentro de la UCR. Bajo la dirección inicial de Juan B. Fleitas y Manuel Ortiz Pereyra, el grupo que unos días más tarde daría origen a la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina –FORJA- estaba integrado por Arturo Jauretche, Homero Manzione (Manzi), Félix García Ramírez, José María Cané, Oscar López Serrot, José Constantino Barro, Juan Luis Alvarado, Conrado Míguez, Abel Sánchez Uncal, Amable Gutiérrez Diez, Juan Molas Teran, Germán Pais, Ismael Segovia, Atilio García Mellid, Gabriel del Mazo, José Peco, Jorge Walter Perkins, Carlos Menica, Luis Dellepiane, Silvano Santander, Martín Irigoyen, Manuel Belnicoff, Rodolfo Alvarez Prado, Camilo Stanchina, Ernesto Laclau, Jorge Luis Borges, Ernesto Vatteone, Guillermo y Carlos Maya, Oscar Correa, Angel y Nestor Banfi, Jorge del Río, Oscar Meana, Orlando Paoletta y los hermanos Fernando, Carlos y Ubaldo Estrada, entre otros. Raúl Scalabrini Ortíz participa pero no adhirió por no cumplir con la condición de ser afiliado radical.

Ese mismo día. Al anochecer. Las voces del canillita disuelvieron la reunión. Crítica: titular en tipografía catástrofe. Carlos Gardel muere en un accidente aéreo en Medellín. Conmoción y congoja nacional. Manzi le escribe un epitafio imperecedero: “...en esta Patria que tiene un pueblo sentimental como una novia, derecho como una daga y amigo como un poncho, a Gardel se lo considera un compañero más”.

29 de junio de 1935. Sábado. En un sótano de Corrientes 1778, se lanzó, por fin, la “Fuerza de Orientación Radical de la Nueva Argentina”, FORJA. Presidían la primera reunión Jauretche, Manzi, Alvarado, Dellepiane, del Río, Correa y Molas Terán. El nombre de la agrupación, inspirado en un concepto atribuido a Yrigoyen, describía a la vez el panorama pavoroso de la década infame y la oportunidad luminosa que animaba los jóvenes militantes del nacionalismo popular y democrático de aquellos tiempos: “Todo taller de forja parece un mundo que se derrumba”.

FORJA, a partir de esa definición fundacional, fue una experiencia inédita en la política nacional: “De los nacionalistas, compartimos la exaltación patriótica y de los comunistas, su conocimiento del fenómeno imperialista. Pero el patriotismo de símbolos de los nacionalistas fue, en nosotros, amor a la sustancia de lo argentino y no su expresión abstracta, y de la concepción doctrinaria de los segundos, apreciamos las generalizaciones y el aspecto mecánico del capitalismo, para abocarnos al conocimiento y soluciones de nuestra realidad... Los socialistas pretenden excluir la realidad para cambiarla, en lugar de comprenderla para superarla. Así han fracasado en el interior, al rechazar a las masas por incultas, ineptas, etc... Las masas se saben desapreciadas por la petulancia socialista... El partido socialista es el de los hombres que no quieren que pase nada. A los nacionalistas les dije: el nacionalismo de ustedes se parece al amor del hijo junto a la tumba de su padre. El nuestro, se parece al amor del padre, junto a la cuna del hijo y ésta es la sustancial diferencia. Para ustedes, la Nación se realizó y fue derogada; para nosotros, todavía sigue naciendo”.[1]

Jauretche declina la presidencia, que a propuesta de Manzi recae en Luis Dellepiane.

Ese pequeño grupo marginado de la llamada política grande consagró términos que luego serían cotidianos, como “vendepatria” y “cipayo”, y desnudó el "Estatuto legal del coloniaje" que dio el carácter de “infame” a la década. Pero lo más importante: fue el primer intento orgánico de ver la Argentina con ojos argentinos y de crear categorías propias de análisis para entender la realidad nacional. Desde entonces hasta hoy las definiciones forjistas constituyen el piso conceptual en que se asienta todo proyecto nacional, popular y democrático.

“Hasta entonces se había procedido así: dada tal doctrina, es necesario que la realidad se someta a ella. Nosotros nos propusimos que dada nuestra realidad, resultase una doctrina que sirviera a nuestros intereses y no a los ajenos. Hasta entonces habíamos ido al almacén con el "manual del perfecto comprador", pero escrito por el almacenero. Empezamos por estudiar, libres de las anteojeras, algunos problemas de nuestro presente y de nuestro pasado. De su conocimiento resultaron conclusiones que siguen dando frutos. Del conjunto de esas conclusiones han resultado puntos de vista generales que, ahora sí, permiten deducciones propias y auténticas. Se era liberal, marxista o nacionalista, partiendo del supuesto que el país debía adoptar el liberalismo, el socialismo o el nacionalismo y adaptarse a él, partiendo del supuesto doctrinario importado, reproduciéndolo y forzando a la naturaleza a condicionarse a él. La tarea de FORJA no fue hacer ni liberalismo, ni marxismo ni nacionalismo, sino contribuir a una comprensión en que el proceso fuera inverso y que las ideas universales se tomaran sólo en su valor universal, pero según las necesidades del país y según su momento histórico las reclamasen, como creaciones propias del mismo, en su marcha ascendente. En una palabra, utilizar las doctrinas y las ideologías y no ser utilizado”[2].

De esa época es el siguiente texto, que denota la vocación latinoamericanista revolucionaria del nuevo grupo: “Como en 1810, sólo por la acción de los pueblos, la Argentina y los países indoamericanos conquistarán la emancipación económica. Ciudadano, no se resigne. Luche. Oponga la rebelión de su conciencia a la fuerza de los usurpadores”.

Juan José Hernández Arregui describe el momento: “Jauretche no fue solamente uno de los fundadores de FORJA, sino su activista panfletario... A diferencia de los fantasmas hinchados por la oligarquía, Arturo prefirió al narcisismo literario el folleto anónimo, el volante insurrecto, el fragor callejero y el puñetazo, en medio del terrible muro de silencio, cuestionado por economistas universitarios y escritores lacayos del imperialismo y, por eso, famosos. La antipatria le cerró a Jauretche y a su generación, todos los caminos. Me alegro. En un país colonial, el patriotismo es eso. Mirar a la Patria, olvidarse de uno y darle al pueblo lo mejor de si mismo”:

Un volante de FORJA convoca, para el miércoles 31 de marzo de 1940, a un GRAN MITIN DEL SALON AUGUSTEO, templo de los bailarines de tango de la época (¡qué paradoja!: otro 29 de junio, pero de 2006, un incendio provocó graves daños en el salón).

Titula: LOS PROBLEMAS DE LA PATRIA –la corrupción de las direcciones políticas; su traición a la democracia; la colonización económica; el caos social; SERAN DENUNCIADOS POR FORJA, con claridad, con franqueza, con energía. UNA CITA RADICAL Y ARGENTINA.

Serán ORADORES: Atilio García Mellid, Homero Manzione, Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortíz, Luis Dellepiane.

Otro volante de FORJA, que adelanta la definición de conceptos que el peronismo convertirá en sus banderas una década y media después, dice: “En el territorio más rico de la tierra vive un pueblo pobre, mal nutrido y con salarios de hambre. Hasta que los argentinos no recuperemos para la Nación y el Pueblo el dominio de nuestras riquezas, no seremos una Nación soberana ni un pueblo feliz. Hay que sentir y obrar como argentinos. Contra todos los vendepatrias nativos y contra todo imperialismo. La restauración argentina sólo podrá cumplirse sobre la base de la soberanía popular, la emancipación económica y el imperio de la justicia”.

Manzi escribe la “Milonga de FORJA”: “Forjista que estás de guardia/si te preguntan, contesta,/que estás de guardia en la noche/esperando que amanezca./ Bajo la luz del crucero,/signo plateado de estrellas,/el sol del Inca y de Mayo/dora tu afán en la espera./ Está velando la noche/en que Argentina despierta:/mañana cuando haya sol/será libre nuestra América./ Bajo la luz del crucero/ si alguno a caer acierta;/¡un laurel para su frente/y adelante los que quedan./ Que se rompa y no se doble/ésa es la voz de tu espera./¡Qué lindo será mañana,/mañana cuando amanezca ”

Recién el 2 de setiembre se dio a conocer el Manifiesto liminar de FORJA, puesto a consideración en la reunión fundacional del 29 de junio: Somos una Argentina colonial. Queremos ser una Argentina libre”. Estas palabras, ahora en boca de los forjistas, hubieran sonado inverosímiles antes de la crisis de los años 30. Sin embargo, en esos momentos, desnudaban la realidad: la orgullosa Argentina del Centenario, con gran impudicia, confesaba su dependencia del Imperio Británico.

En su Preámbulo, el Manifiesto denunciaba a las direcciones de la UCR “que tienden a destruirla por el abandono de los ideales que le dieron origen y por el debilitamiento de los valores morales que han definido al movimiento histórico del radicalismo...” y las acusa de “colaborar con las oligarquías económicas entregadas al capital extranjero...” (hace casi un siglo y nada nuevo, no?)

El documento de la Asamblea Constituyente de la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina, consideraba: “Que el proceso histórico argentino en particular y Latinoamericano en general, revelan la existencia de una lucha permanente del pueblo en procura de la Soberanía Popular, para la realización de los fines emancipadores de la Revolución Americana, contra las oligarquías como agentes de los imperialismos en su penetración económica, política y cultural, que se oponen al total cumplimiento de los destinos de América...”, declara: “Que la tarea de la nueva emancipación sólo puede realizarse por la acción de los pueblos... consumando hasta la totalidad la obra truncada por la desaparición de Hipólito Yrigoyen... única forma de cumplir incorruptiblemente los ideales que le dieron vida y determinan su perduración histórica al servicio de la Nación Argentina”, y “abre sus puertas a todos los radicales y particularmente a los jóvenes que aspiren a intervenir en la construcción de la Argentina grande y libre soñada por Hipólito Yrigoyen”. Y concluye: “Por el radicalismo a la soberanía popular. Por la soberanía nacional a la emancipación del pueblo argentino”.

Se fijaron como objetivo revelar el silencio de radicales alvearistas y socialistas frente a lo que denominaban “El estatuto legal del coloniaje”: 1.- la entrega a Otto Niemeyer del Banco Central; 2.- la unificación de los impuestos internos; 3.- la Coordinación de Transportes; 4.- las Juntas Reguladoras; 5.- el Tratado de Londres (Pacto Roca-Runciman); 6.- el abandono de la neutralidad internacional de Yrigoyen; 7.- el Régimen de Cambios; 8.- la Política Petrolífera; 9.- la sujeción de la enseñanza a organizaciones extranjeras; 10.- la participación en intervenciones militares en América Latina; 11.- la restricción de las libertades de palabra y asociación; 12.- leyes que otorgan facultades discrecionales al Poder Ejecutivo; 13.- las graves irregularidades con la venta de armamentos, la política frigorífica y la venta de carnes comprobadas en la investigación parlamentaria y el asesinato del senador Bordabehere; 14.- la implantación de la censura previa y, 15.- la complicidad del Poder Judicial.

Sus  consignas reclamarán: “Patria, Pan y Poder al Pueblo”, “Ni plutocracia ni nazifascismo”, y después del golpe de Estado del 4 de junio del 43, “Radicalizar la revolución y revolucionar al radicalismo”.

Hacia 1940, la facción liderada por Dellepiane y Del Mazo pactó su reintegración a la conducción nacional de la UCR, y abandonó el movimiento. Esto favoreció a la línea más radicalizada, que representaba Scalabrini Ortiz —quien se incorporó formalmente al eliminarse la obligatoria adhesión a la UCR—, y colocó a Jauretche al frente del grupo.

“Se prepara una revolución radical”, anunciaba el coronel Pomar a sus amigos forjistas. Aludía a las reuniones que oficiales del GOU sostienían con el general Arturo Rawson en Campo de Mayo. A un llamado, los muchachos de FORJA se juntaron en el sótano de la calle Lavalle, uniformados, de boina blanca y bajo el liderazgo de Darío Alessandro. Jauretche concurrió al Edelweiss de la calle Libertad, lugar habitual de reunión de nacionalistas y forjistas y allí, por boca de un mensajero de los conjurados, confirmó la partida de las tropas. Trescientos forjistas marcharon hacia el Congreso para sumarse a la columna militar que baja por la avenida Rivadavia. Diez mil hombres convergieron desde todos los rumbos sobre la Plaza de Mayo.

El movimiento castrense del 4 de junio de 1943 derrocó al presidente Castillo. El general Arturo Rawson ocupó el sillón presidencial sin resistencia alguna. El primer decreto del gobierno revolucionario nombró a oficiales del GOU en los comandos de los regimientos y de la policía. El  segundo disuelvió el Congreso y los partidos políticos.

Con un comunicado, FORJA caracterizaba al nuevo gobierno militar como el fin de la década infame: “FORJA declara que contempla con serenidad no exenta de esperanza la constitución de las nuevas autoridades nacionales, en cuanto las mismas surgen de un movimiento que derroca al ‘régimen’ y han adquirido el compromiso de reparar la disolución moral en que se debatía nuestra política y de crear un sistema basado en normas éticas y en claros principios de responsabilidad y soberanía. FORJA... ratifica su demanda total de emancipación nacional y soberanía política...”.

El nuevo jefe de gobierno, general Arturo Rawson, que ha firmado un decreto rompiendo relaciones con el Eje que no llega a publicarse, mantuvo una entrevista con Jauretche: “Con esas ideas, le dice, no va a ser presidente por mucho tiempo”.

El general Pedro Pablo Ramírez, de posición neutralista, desplazó al belicista Rawson y nombró a Farrell secretario de Guerra y éste a Perón en la subsecretaría. Los logistas instalaron otros integrantes del GOU en puestos clave de gobierno. Los forjistas miraban con esperanza el avance de los viejos conocidos y especialmente de Perón, en el que reconocen un lector de sus “Cuadernos”, los libros de José Luis Torres y  la “Historia de los ferrocarriles” de Raúl Scalabrini.

Sin embargo, FORJA no cesaba su combate desde las bases.

El frente de trabajo universitario de FORJA había alcanzado para esas fechas importantes conquistas: el presidente de la FUA, Francisco J. Capelli, provenía de las filas forjistas de la ciudad de La Plata. Carlos Maya era presidente del Centro de Derecho de la UBA y Mario Pascale era delegado a la FUBA. En Córdoba, el forjista José Cafasso y Mario Roberto, vinculado a Sabattini, constituían una agrupación de  gran relieve: la Unión Federalista Revolucionaria Argentina, que defendía posiciones federalistas y latinoamericanas. En Tucumán, Celestino Gelsi (que llegó a ser Gobernador de la provincia en la década del 50), en Mendoza Mathus Hoyos, en Santa Fe Alejandro Greca, en Salta Juan Carlos Cornejo Linares (también de distinguida actuación política más tarde) y en La Rioja Ramón Torres Molina eran militantes forjistas e importantes dirigentes universitarios. En todas las facultades de la Universidad de La Plata había forjistas que ocupaban cargos dirigentes.

A causa de la suspensión de los partidos políticos decretada por el gobierno de facto, FORJA funcionó como “Club Argentino” en Florida 334.  Ante ciertas actitudes autoritarias y ultramontanas de sectores del gobierno (como la prohibición del lunfardo en las letras de tango) y una serie de medidas inspiradas en el nacionalismo oligárquico, FORJA emitió un pronunciamiento: “La revolución del 4 de junio ha abierto un paréntesis en la política argentina y ese paréntesis se ha poblado de interrogantes... La única salida del movimiento de junio es alinearse junto a la voluntad de las grandes mayorías sin sectarismos de estilo, subordinándose a un movimiento nacional que está en la calle y en las fábricas a la espera de canales políticos que lo interpreten... Lo que en FORJA llamamos voluntad nacional, es cosa distinta a la simple y ocasional suma de voluntades que se da en oportunidades electorales... Y no puede construirse desde arriba sino trabajando en el seno del pueblo”.
En octubre del 43 el gobierno dió a conocer como decreto-ley el “Estatuto del peón”, lo que despiertó un violento rechazo de todo el establishment económico y político, encabezado por la Sociedad Rural y la “prensa seria”. La serie de normas legales que tenían por objeto proteger a los trabajadores del campo, manejados hasta entonces como parias, había sido diseñada por Jauretche. Perón respondió con un discurso de neta hechura jauretcheana: “Hoy llegamos con el Estatuto del Peón. Se bien que ello no agrada a algunos explotadores sin conciencia. Se también que será motivo de crítica por parte de algunos merodeadores de las grandes empresas y escribas sin escrúpulos al servicio de los vacunos, que ya han visto mal que yo defienda con más entusiasmo el perfeccionamiento de la raza humana que la de los toros y los perros argentinos”.
El 16 de diciembre apareció el primer número del semanario “La Víspera”, un tabloid que dirige Francisco J. Capelli. El primer editorial escrito por Jauretche decía: “La Víspera es una publicación modesta. Saldrá una vez por semana. El sábado... Del sábado inglés La Víspera aspira a hacer un sábado argentino... No es La Víspera una voz nueva. Viene desde el fondo de la historia... porque el pueblo está en la raíz de lo nacional... En lo grande no se han equivocado nunca ni el pueblo de la emancipación ni el de los caudillos federales, ni el de Yrigoyen. Los doctorcitos son los que se equivocan... Por eso no somos maestros de nada. Nos dimos cuenta, simplemente, de lo que verdaderamente intuíamos hasta hacerlo pensamiento primero que otros, y nada más. Ahora queremos ayudar a que ese descubrimiento de la verdad de cada uno se haga en todos. Cuando ello haya ocurrido habrá dejado de ser La Víspera. Será el día”.
El periódico sobrevivirá a las graves penurias financieras y a la ofensiva reaccionaria hasta el 24 de marzo de 1945. Adquirió la apariencia de vocero forjista, no siéndolo oficialmente.
Escribieron en sus páginas un nutrido grupo de intelectuales jóvenes que con los años se destacarán en la política y en la academia universitaria: José Aralda, Guillermo Borda, Miguel López Francés, Mario Pascale, Carlos Maya, César Bunge, Roque Raúl Aragón, Basilio Ruiz, Vicente Trípoli, Atilio García Mellid, Juan Pastor y los latinoamericanos Natalicio González, paraguayo, Tulio Cestero Burgos, puertorriqueño, Isa Carballo, cubano, etc. Publican poemas de Andrés Bello, Guido Spano, Rafael Alberti, Rubén Darío y, entre otros, de Julián Barrientos, seudónimo de Jauretche.
Algunos títulos de las principales notas son indicativos de la línea editorial del periódico: “El imperialismo: historia y utopía”, de Abel Cardelicchio; “La Tercera Posición”, de Alejandro Greca; “Rehabilitación de la figura revolucionaria de Castelli”, de Guillermo Borda; “¿Adónde va indoamérica”, de Cestero Burgos; “Valores estéticos en la música popular”, de Vicente Demarco; “Iniciativa privada y librecomercio: bases del predominio yanqui”, de López Francés, etc.
“La Víspera” defiendía la neutralidad argentina frente a la guerra mundial. Jauretche tituló su nota: “General Farrell: queremos morir aquí” . El presidente Farrell clausuró entonces el periódico y el Club Argentino. Al tiempo que el gobierno declara la guerra al Eje, EEUU envía al embajador designado para atender los asuntos argentinos: Spruille Braden.

De allí en adelante los forjistas, contando con la anuencia y apoyo de Perón, empiezaron a recorrer el país. En Villa María, Jauretche se entrevistó todas las semanas, durante todo un año, con Amadeo Sabattini, la más caracterizada figura del radicalismo de entonces. Le planteó organizar un movimiento de solidaridad con la gestión de la flamante Secretaría de Trabajo y Previsión. Sabattini, sin rechazar la propuesta, quedó en que lo pensaría, lo que dio lugar a otros numerosos encuentros. “... todos estaban de acuerdo, pero no se animaban a dar el primer paso. Los radicales son enfermos de timidez”, acusará Jauretche admitiendo el fracaso de intentar hacer converger en un único movimiento político al radicalismo con la emergente fuerza histórica.
En otoño López Francés y René Orsi viajaron desde la Plata a la casa de Moisés Lebensohn en Junín con el mismo propósito. A Lebensohn no le disgustaba la posibilidad de apoyar el Secretario de Trabajo, pero disentía con su posición de neutralidad frente a la guerra. Al fin, solicitó tiempo para consultar con don Amadeo para fijar posición conjunta, lo que nunca se concretó.
Jauretche  declina el ofrecimiento de Perón de ser nombrado Interventor Federal en la provincia de Buenos Aires. En cambio, acepta comprometer a varios de sus compañeros forjistas para integrar el gabinete de gobierno del interventor militar designado: el general Juan Carlos Sanguinetti. El acuerdo consistía en que la casa de gobierno de La Plata pasaría a ser el nódulo central de la política sustentada por FORJA. Pero Sanguinetti no respeta el acuerdo y Jauretche se distancia entonces de Perón considerando que no ha hecho todo lo necesario para llevar a cabo el cumplimiento de su palabra. E interrumpe sus visitas al coronel.
El mismo Jauretche le puso fecha a esta separación: “En julio del `44 me disgusté con Perón”.
El lunes 8 de octubre de 1945 Perón cumplía 50 años: una jornada turbulenta. En la mañana siguiente renunciará a todos sus cargos: secretario de Trabajo y Previsión, ministro de Guerra y vicepresidente de la República. La noticia sacudió al país. En su despedida de los afligidos trabajadores que lo aclamaron cuando se retiraba de la Secretaría que él mismo había creado, Perón pronunció frases que quedaron para siempre grabadas en la conciencia proletaria: "Los trabajadores sólo deben confiar en sí mismos y recordar que la emancipación de la clase obrera está en el propio obrero".

El 11 de octubre Jauretche se entrevistó con el dirigente radical intransigente Amadeo Sabattini solicitándole que asuma el gobierno. Pero los radicales insistieron con la entrega del gobierno a la Corte. “Ya no hay otra alternativa para el país que Perón o la oligarquía –expresa Jauretche. Nosotros nos vamos con Perón”.
Entre los forjistas el 17 de octubre provocó un terremoto. Unos iniciaron su emigración hacia el Partido Laborista; otros creyeron que eliminando la palabra Radical de la sigla, FORJA  podría subsistir; los menos se aprestarán a regresar al radicalismo atemorizados por las masas en la calle.
El 15 de diciembre, FORJA se disuelvió: “...el pensamiento y las finalidades perseguidas por FORJA están cumplidas al definirse un movimiento popular en condiciones políticas y sociales que son la expresión de una voluntad nacional de realización...Las ideas que habíamos sembrado habían madurado y percibíamos su eclosión en el movimiento en marcha. La bandera de las clases medias que el radicalismo irigoyenista no ha sabido sostener pasó a manos de los trabajadores que la llevaron a la victoria”.






[1] Forja y la década infame. Arturo Jauretche
[2] Ibid

jueves, 11 de febrero de 2016

ARGENTINA Y LA LARGA DEPRESION MUNDIAL


Por Pablo Tonelli, febrero 2015

La semana pasada culminó el Foro Económico Mundial en Davos,  Suiza, donde líderes políticos, representantes de la gran banca, las empresas multinacionales y los economistas del mainstream, realizaron su habitual ejercicio de auto celebración anual del mundo globalizado, sus obras y sus pompas.
El tema central del Foro tuvo que ver con el impacto de las nuevas tecnologías vinculadas a la robótica y la inteligencia artificial en la forma de producción del capitalismo, aunque la baja inflación internacional, el hundimiento del precio del petróleo (antes de los recortes a la producción propuestos por Arabia Saudita) la disminución de la cotización de las materias primas, la crisis de refugiados europea y la expansión del terrorismo tuvieron un importante espacio.
La emergencia de una nueva recesión mundial se coló tangencialmente entre los temas discutidos, a pesar de que este tema constituye, a mi juicio, el principal interrogante que afronta la economía global.
China constituyó la primera alarma de la crisis.  La caída de la Bolsa de Shanghái desespera a los fondos de inversión, bancos e instituciones del mercado de capitales, que ven en el horizonte una fuerte devaluación del yuan y la casi implosión del gigante asiático.  Temen que una caída de China arrastre a los demás bolsas del mundo, profundizando la tendencia bajista que mostraron durante el curso de enero. Los capitales internacionales y de su propia nacionalidad huyen de China. Estamos entonces frente a un colapso inminente de las finanzas globales?
Michael Roberts, un economista de formación marxista que analiza diariamente el comportamiento de los mercados accionarios y de capitales internacionales, responde negativamente a esa pregunta. A pesar de su crecimiento en las tres últimas décadas, China no ocupa el centro del mercado mundial globalizado, lugar que aún pertenece a los EEUU. La crisis del gigante asiático afectará seriamente a las bolsas, influirá sobre el destino de los flujos de capital internacionales  y la cotización de las monedas internacionales (aunque debe tenerse en cuenta que el yuan no es todavía una divisa mundial plena). China acentuará la volatilidad de todos los mercados, incluidos los de bienes y los commodities, pero no puede aún ser el motor y causa de un derrumbe.  Una crisis global al estilo 2008 debe tener su epicentro en los EEUU, algo que  constituye  una probabilidad y que  voy a desarrollar después de analizar brevemente la economía China actual
Qué ocurre en el gigante asiático hoy?
La economía China se encuentra en problemas, en primer lugar su crecimiento se ha desacelerado. 2010 fue el último año en que su PBI creció a un nivel de dos dígitos (10,3 %), A partir de allí su comportamiento arroja niveles cada vez menores hasta el anunciado 7 % del 2015, con la expectativa que en 2016 no supere el 4 % y no el 6,3 % oficialmente anunciado.
La crisis de 2008 (sigo el análisis de Michael Lewis en general) alertó a la dirigencia china sobre un escenario de fuerte caída de la demanda mundial de su producción exportable. En ese sentido reorientó fuertemente su inversión hacia su mercado interno. En particular la infraestructura vial, ferroviaria e inmobiliaria (con la creación y construcción de nuevas y enormes ciudades). El Banco Popular de China bajó la tasa de interés y alentó el endeudamiento de ciudades y municipios. Esto produjo un boom crediticio. Los gobiernos locales se endeudaban con bancos chinos y otras instituciones, creaban fideicomisos financieros con la garantía inmobiliaria de las viviendas construidas y a la vez  se permitió  que estos mismos gobiernos utilizaran los créditos otorgados y securitizados como colaterales (garantía) de nuevos prèstamos del Banco Popular de China. En un momento se produjo una burbuja financiera hipotecaria, demasiadas propiedades valorizadas en el proceso para una demanda de la población china acotada, como resultado el precio de las propiedades y la tierra cayó, mientras que la deuda global de China se cuadriplicó desde 2007 a la actualidad. Alcanzando un monto equivalente a dos veces el PBI de los EEUU (Fuente Mckinsey Global Institute citado en investigación de Rolando Astarita).
Siguiendo en este punto el análisis de la fuente anterior, el Gobierno Chino alentó en paralelo  la inversión en la Bolsa. Se incentivó  a la población con ingresos excedentes a comprar  acciones y lo mismo se hizo con los bancos estatales. Estas compras, a su vez, se realizaron con apalancamiento, es decir tomando crédito bancario o del mercado de capitales, en un porcentaje de alrededor del 40 % del total de las compras efectuadas.  Se generó otra burbuja, en este caso bursátil, ya que  las empresas cotizantes  en la Bolsa de Shanghái, incrementaron sus precios  varias veces por encima de  su capacidad de ganancia por acción (que surge de los Balances y constituye su sustento real de valorización).  Como ocurre en todas las historias conocidas de los mercados accionarios capitalistas, al frenesí alcista, a la creación de riqueza ficticia, le sigue la caída. Más estrepitoso el crash cuando mayor el boom. El índice bursátil  de Shanghái cayó un 40 % desde mediados del año pasado.
China fue clave para que la crisis del 2008 no se agravara aún más. Al volcar la inversión hacia el mercado interno e incentivar el uso del crédito sostuvo el precio de las materias primas y llevo sus precios a nuevos picos (2011), los que coinciden con el inicio de la declinación de su nivel de actividad económica.
Las autoridades chinas también intentaron mejorar la competitividad de su sector externo a través de las devaluaciones ocurridas en 2015 sin resultados decisivos para su economía. Aparece claro que se ha agotado el ciclo actual y existe sobrecapacidad en las industrias, con caída consecuente de la rentabilidad del capital. A su vez, el boom inmobiliario y de inversión en infraestructura ha dejado ciudades fantasma y faraónicos emprendimientos detenidos y una masa de deuda que opera como obstáculo adicional al proceso de acumulación. Los inversores extranjeros y los chinos que atesoran riqueza están vendiendo sus posiciones y activos, convirtiendo sus yuanes en dólares y huyendo a posiciones en títulos del Tesoro americano. Michael Roberts agrega un dato alarmante, si el nivel de salida de capitales de China continúa al ritmo actual de 1 billón de dólares mensuales las Reservas internacionales de China que alcanzan los 33 billones de dólares podrían verse comprometidas. La mitad de esas reservas se utiliza para el pago de importaciones y los ingresos por exportaciones sufren el creciente peso de la caída internacional de la actividad económica, debilitándose.
China está enfrentando su primera crisis al estilo capitalista con todas la de la ley. Su gobierno intentará  reducir controladamente el nivel de actividad y concentrarse en la expansión del consumo interno, bajando su nivel de inversión en infraestructura y vivienda y con ello sus importaciones de aluminio, zinc, cobre, hierro, etc., lo que afectará seriamente los precios de los mercados de estas materias primas (entre otras) pues la demanda china equivale a la mitad de la demanda mundial de las mencionadas. La soja y los commodities agrícolas no seguirán en opinión de analistas como Miguel Bein el mismo camino que las commodities industriales, ya que los chinos buscarán sostener y ampliar el consumo interno en alimentos de su población.
El enigma es si la crisis lleva a un aterrizaje forzoso y brusco de la economía china o sus autoridades, que hasta el momento no han logrado enfrentarla adecuadamente, logran monitorear la desaceleración en curso sin colisionar.
En el inicio de la nota había sostenido que la magnitud de la crisis china puede afectar severamente a todo el planeta pero no provocar en sí misma su colapso.
Roberts sostiene que  llamar “larga depresión” al estado de situación de los EEUU y la economía global obedece a que ésta no retorna a la tasa de crecimiento anterior con posterioridad a la recuperación de una caída. Eso se debería a que la rentabilidad del capital no se recupera y la deuda tanto pública como del sector corporativo se mantiene en un nivel históricamente alto que debilita (porque insume cuantiosos recursos) la inversión en tecnología,  fuente de la productividad y el crecimiento.  A partir del 2008 las políticas de inyección monetaria (QE en su sigla sajona), de tasas cero y de estímulos al gasto no consiguieron en los EEUU ni en la Unión Europea una recuperación sustentable. El comportamiento de la economía norteamericana durante el segundo trimestre del 2015 (un alza del 3,7 %) provocó una ola de entusiasmo y estuvo en el origen de la decisión de FED de subir la tasa de interés por primera vez en muchos años. Ahora bien, en noviembre la producción industrial de los EEUU mostró su peor caída desde diciembre de 2009 y  el crecimiento global del PBI norteamericano en el cuarto trimestre del 2015 se ubicó en apenas un 0,70 %. Los bajísimos niveles de crecimiento son una constante año a año en la UE y Japón no logra salir de su largo estancamiento.
Siguiendo el análisis de Roberts, El BIS (Banco de Basilea), una asociación que nuclea a los Bancos Centrales sostiene con dureza que se deben abandonar las políticas de estímulo monetario (QE vigente en la UE) y elevar la tasa de interés internacional mucho más radicalmente que lo hecho por la FED  para limpiar el sistema del crédito excesivo y la inversión improductiva. “Destrucción creativa” llamaba Joseph Schumpeter a este proceso en su análisis del comportamiento del capitalismo. Una crisis como la del treinta para decirlo claro.
En mi opinión sea que la FED suba nuevamente la tasa de interés durante 2016 o no, el comportamiento errático y bajista de las bolsas del mundo parecen mostrar que los precios de mercado de las acciones de las corporaciones están lejos y muy por encima, en términos generales, de sus rendimientos, lo que prefigura una crisis. Una política adoptada por los CEO`S de muchas compañías ha sido recurrir al endeudamiento para distribuir dividendos en efectivo o recomprar acciones de la propia empresa. Este último mecanismo “maquilla” los balances, ya que divide la utilidad del período por un capital societario menor, incrementando ficticiamente las “ganancias por acción”. Esta realidad incuba una implosión de precios. Por supuesto un comportamiento de suba sostenida de la tasa de interés inducida por la FED, en línea con  lo sugerido por el BIS, aceleraría el proceso. Este escenario está en movimiento y por eso sostengo que una crisis global con epicentro en los EEUU es una probabilidad creciente.
No estamos actualmente en  esa crisis global, pero sí existe una complicación del escenario externo de nuestro país y un enfoque del comercio internacional diametralmente opuesto en la Argentina actual al seguido durante los últimos doce años. El FMI continúa proyectando a la baja  el crecimiento global para 2016 y proyecta una caída del 0,3 % para Latino América y el Caribe, con Brasil cayendo un 3%. Los canales de transmisión de la desaceleración de la economía mundial son dos: El comercial y el financiero.
El costado comercial indica que Argentina tendrá más posibilidades de colocar su producción primaria, centrada en los granos, sin bruscas caídas en los precios que los productores de commodities industriales, dadas las particularidades descriptas de la situación China. El escenario actual para las exportaciones industriales, en cambio, ya es grave, en primer lugar por la caída de la actividad en Brasil, destino del 46 % de nuestras exportaciones de MOI (Manufacturas de origen industrial) Las exportaciones a Brasil ya reflejaban una caída cercana al 30 % en 2015. Esta situación es particularmente visible en el sector automotriz, dado su enorme peso relativo en el sector y que exporta el 80 % de su producción al país vecino. Una noticia preocupante es la decisión brasileña de proponer la liberalización total de la industria automotriz que se rige actualmente por el Acuerdo que dio origen al Mercosur, que propone un índice llamado “flex” ,por cada U$S 150 de exportaciones al vecino se pueden importar U$S 100 sin aranceles. Qué ocurrirá sin acuerdos y total liberalización comercial frente a una industria brasileña varias veces mayor y con sobrecapacidad?  Los peligros para el sector autopartista local parecen evidentes.
Ignacio de Mendiguren, dirigente de la UIA y del Frente Renovador advertía: “Hoy el mundo está en vendedor. La industria brasileña decrece un 10 %. En ese escenario hay stock que está dando vuelta por el mundo que no tiene costo, que se va a colocar al precio que se lo compre. Los países serios tratan de no importar la crisis de otros, no importar empleo ajeno cuando usted tiene problemas de empleo”
El canal de trasmisión financiero encuentra a la Argentina fuertemente desendeuda en dólares en relación a su PBI. El gobierno planea una rápida solución del conflicto con los Buitres y recurrir al mercado internacional de capitales de modo agresivo. En el contexto actual ese endeudamiento es factible y compensa la falta de dólares comerciales, pero si los flujos internacionales vuelven agresivamente hacia los EEUU y la depresión se acentúa las condiciones del endeudamiento pueden tornase mucho más duras. (Lo hemos vivido en la Argentina).

Por último: En el epicentro de crisis, en el año 2009, el Gobierno destino 3,3 % del PBI en políticas anti cíclicas, para sostener el  trabajo y el mercado interno y aún así no pudo evitar que el empleo cayera dos puntos. Qué ocurriría hoy? Sin una crisis desatada en Occidente, pero si grave en Brasil, el Gobierno acepta liberalizar el mercado automotriz y abrir las importaciones para contener precios internos desbocados, consecuencia de la devaluación, se abre el mercado al stock predatorio que existe y sobreoferta el mercado mundial. Esta situación recién empieza. Sus riesgos en términos de actividad y empleo son enormes. 

miércoles, 3 de febrero de 2016

El gran río, los brazos, el delta


Por GABRIEL FERNÁNDEZ *

Si abrevamos en el concepto de contradicción, hallaremos varias opciones interpretativas. Nos interesa, sin cerrarnos, esa variante inteligente que mientras admite la existencia del contraste, sabe o al menos intenta, diferenciar entre el principal y los secundarios. Todo esto acompasado por apreciaciones más cotidianas: el ser humano es muy variado, por tanto su proceder es diverso. Y lo es aún cuando proceda colectivamente de modo unificado. ¿Y el movimiento obrero? Ya veremos.

Por estas horas, como ratificando el decir de sus adherentes duros en las semanas recientes, Cristina Fernández de Kirchner se refirió a los“dirigentes sindicales”. Lo hizo con dos asertos esenciales, en pocos minutos de charla grabada por un celular: son todos más o menos parecidos, los metió en la bolsa, y son ajenos, pues los derechos los defiende cada miembro del pueblo sin intermediarios, cada integrante “empoderado”.

Late allí –CFK no lo dice, seamos honestos- pero late, otra dualidad con intensidad política: kirchnerismo – peronismo. De la objeción al reclamo por el impuesto a las ganancias  se pasa, en lo tácito, a recriminar ausencias e indisciplinas. Alejamientos. Pero más por debajo aún se palpa, al menos lo siente quien vivió varios períodos y no sólo el más reciente, aquél antiguo disconformismo, aquella lejana incomodidad, de las capas medias del movimiento para con los sindicalistas.

Esto no lo hace saber nuestra líder más votada y sin dudas portadora de logros gubernamentales extraordinarios que hemos marcado sin cesar en estas páginas, pero si lo manifiestan con total franqueza los militantes más duros de su vertiente: ahora no reclaman, ahora donde están, son unos traidores, pactaron con Macri, etc. Usted los lee continuamente, o usted dice y escribe esas mismas cosas lector, y sabe a lo que nos referimos sin exagerar.

Ahora bien, el dilema no es sencillo. Hemos indicado que se trata de militantes de nuestro movimiento; no estamos hablando de esos gorilones que odian a Cristina, al kirchnerismo, al peronismo, al populismo, a Chávez y a todo lo mejor que construyó América latina en la Década realmente Ganada. Por tanto, en primera instancia: tienen pleno derecho a debatir y a plantear diferencias. No viene por ahí la objeción de este texto; ya verá.

Vamos un tranco hacia atrás. Un puñado de dirigentes se desprendió del movimiento nacional hace varios años. Grave error que puede equipararse con el deletéreo concepto de traición. Pero resultaron eso: un puñado de dirigentes que en modo alguno representan a los centenares y más de sindicatos y sindicalistas que permanecieron firmes junto al gobierno nacional y popular. Para empezar entonces, una generalización es injusta, aunque además errónea. Si el conjunto del sindicalismo hubiera aceptado la coordinación de las corporaciones, empezando por Clarín, el gobierno de Cristina hubiera caído antes de los comicios del 22 de noviembre.

Luego, es pertinente señalar que tras la fuga de esos pocos sindicalistas, el gobierno impulsó la creación de una agrupación juvenil asentada en empleados del Estado. Esto hay que decirlo, porque no es eso lo que está mal: ser militante no es ser ñoqui, ser militante es entregar la vida cotidiana al mejoramiento del país. Eso son los pibes a los cuales hacemos referencia. El problema es que un agrupamiento de esa naturaleza, no está en condiciones de conducir hegemónicamente un movimiento bravío como el peronismo y mucho menos, de disciplinar al gremialismo en la Argentina.

No se trata de un deber ser. Es una realidad. La mayoría de los sindicatos argentinos no traicionaron nada en este período. Han crecido gracias al proceso industrializador impulsado por el kirchnerismo, lo han agradecido y han movilizado… hasta que se lo permitió esa hegemonía juvenil. Porque créase o no, en este período los sindicatos integraron a una masa enorme de nuevos militantes de base; delegados, activistas, pibes que también se lanzaron a bregar por un mundo mejor… pero que poseen diferencias sociales con los antedichos.

Meses atrás, cuando todavía el debate en el movimiento se asentaba en quién sería el candidato y si se ganaba en primera o segunda vuelta, un dirigente sindical de extrema confianza dijo a este periodista“estuve pensando; está muy bueno lo de los patios de la Rosada cuando habla Cristina, muy bueno… pero ¿sabés qué? ¡Son patios blancos!”. Le pregunté que quería indicar y explicó: “Nuestros pibes no pueden entrar, van y quedan afuera, después ya no van, es todo de La Campora, y nada más, son chicos macanudos, pero están dejando fuera a trabajadores de su misma edad, que quieren ir a ¡respaldar a Cristina! Ahí tenemos un problema”, señaló, perspicaz.

Y más. En diálogo más reciente con un sincero –en privado- militante de la famosa agrupación juvenil en cuestión, aseveró: “También ¿era necesario que tuviéramos todos todos los cargos en las listas y la mayoría de los funcionarios en los ministerios?”. Está claro. Quien suponga que esto es propaganda de La Nación que lo crea y entonces no se habla más, la verticalidad se impone para todos y todas y no se discute nada. Pero el movimiento nacional discute, corcovea, se enoja y plantea. Porque si no, los errores se repiten. Por ejemplo: ¿A nadie se le ocurrió que los sindicatos afines, los que se quedaron valga la reiteración, merecían puestos adecuados en el Ministerio de Trabajo? ¿Nadie supuso que para mejorar la actividad electoral el sindicalismo tenía derecho a insertar candidatos en las listas?

Pregunta simple: ¿Por qué no?

Es decir, el alejamiento se fue construyendo paso a paso, desde la asunción de Cristina hasta el presente. Derivó en la formación de un frente con identidad peronista al costado del Frente para la Victoria –a nuestro entender el FPV es la verdadera representación del movimiento nacional- y concluyó con una fuga de votos apreciable. Esos votos no podían ser contenidos en su totalidad porque estaban influenciados por otros factores, especialmente mediáticos, pero si parcialmente de haberse elaborado con más tacto el vínculo con el movimiento obrero organizado y con sectores de identidad peronista histórica.

No renegamos de nuestras palabras: hemos señalado oportunamente que el pueblo argentino vota populismo de centroizquierda y podemos realizar una narración ajustada, comicio por comicio en el orden ejecutivo nacional, que refrenda el comentario. Alguien dirá que los sindicatos no encarnan claramente ese perfil de centroizquierda. Entonces señalamos: no conocen a los gremios y a sus dirigentes que quedaron de este lado de la línea; no son nazis, ni fascistas ni corporativistas. Son compañeros con ideas  bastante avanzadas  y ya muy distantes de Moyano, ni qué hablar de Barrionuevo o Venegas. No los conocen porque muchos militantes de las capas medias también se guían por la orientación que reciben de los medios concentrados.

Pero además: no hay populismo sin sindicatos. Lo que es decir, como hemos indicado: no hay proyecto nacional sin movimiento obrero. La ausencia de Moyano se hizo sentir por su capacidad para arrastrar a la UTA, por la incapacidad propia para retener a la UTA, pero sobre todo por el destrato oficial hacia los sindicatos que se afirmaron en la defensa del Proyecto Nacional y Popular sin recibir un reconocimiento adecuado. Sin cámaras ni medios para hacerse ver y oír (salvo los nacional – populares carentes de financiamiento) y sin reuniones adecuadas con las áreas de Economía, Trabajo y Desarrollo Social.

Ahora bien. Todo este texto tiene la intención de amalgamar lo que se está desperdigando porque ya está visto que con una sola vertiente –el kirchnerismo- aunque sea la más votada y la más movilizada, no se logra vencer. Vencer en toda la línea, no sólo electoralmente, si se entiende. Y porque la reverberancia callejera de la adhesión del movimiento obrero organizado es una de las grandes armas culturales del movimiento nacional para combatir las campañas comunicacionales imperiales. Porque el kirchnerismo es un peronismo y no puede desplegarse sin integrar a su contradicción previa, no antagónica. Si la niega, pierde un componente de la elaboración.

Si el kirchnerismo no es un peronismo, como pretenden algunos entusiastas, entonces el kircherismo es una agrupación de clase media motorizada por individuos desorganizados que se juntan en una plaza convocados desde las redes sociales para efectuar demandas justas. Eso está muy bien pero con eso no se ganan las elecciones ni la hegemonía cultural nacional. La responsabilidad siempre recae en el liderazgo mayor. Entonces, este es un texto, también, destinado a respaldar a Cristina Fernández de Kirchner. A plantearle que sin el peronismo y sin el movimiento obrero organizado, ella pasaría de ser la jefa del movimiento en general, a la jefa de La Cámpora. Y lo que queremos es que asuma integralmente el liderazgo.

Pero el liderazgo está relacionado con la persuasión. Cada sector debe sentirse reconocido por el conductor, porque cuando hay zonas de exclusión la intensidad militante baja y los compañeros no saben bien qué hacer para apoyar un proceso que apoyan. Es común entre los dirigentes que arriban al peronismo desde la izquierda malinterpretar nuestra historia y presuponer que este movimiento es elementalmente vertical. No lo ha sido, ni con Perón, no lo es ni puede serlo, pues sus variados componentes encarnan fuerzas reales que batallan por salir a luz, expresarse y obtener cuotas de poder decisorio. Por tanto, tampoco es “elemental”: eso del choripán es un problema de La Nación y satélites, pero las ideas que fluyen por estos barrios son bien complejas.

Desde Jauretche y Scalabrini hasta Ubaldini, desde Cooke hasta Laclau, desde Rearte hasta Ongaro, desde Walsh hasta Ferla, desde el programa de Huerta Grande hasta los 23 puntos de la CGT, desde Perón hasta Cristina pasando por Néstor, por sólo citar un puñado, se registran dentro del peronismo tremendos y violentos debates democráticos –si, como discute nuestro pueblo, con energía y participación- que a su vez encarnan intereses profundos y vigorosos. La anulación de esos cruces a través de la hegemonía verticalizada sobre una agrupación, que además carece de la organización social de base adecuada, resulta letal y fuerza que los planteos emerjan descoordinados por aquí y por allá. El intento de encauzar esa trayectoria en pensadores como Ricardo Forster, una simplicación costosa.

Es claro que Cristina es jefa y cabalmente representativa. Es claro que La Cámpora es numéricamente importante y ha canalizado una militancia joven y valiosa. Lo que no es claro es porqué la líder y sus compañeros no dialogan con el resto del movimiento para incluirlo y potenciar así su propio desarrollo.Ahora bien, si quienes ocupan ese lugar recurren a la sencilla caracterización de toda disidencia como traición (a este periodista, por caso), estaremos condenados a configurarnos como una vertiente de los sectores medios altamente movilizados pero sin posibilidades cabales de victoria ante deficiencias para abarcar el arco social propio.

Y además, sesgando hacia un detalle: ¿quién fue el genio que desde Canal 7 dispuso en los últimos tres años que en los actos públicos y masivos del oficialismo se enfocara sólo las banderas de La Cámpora? ¿Creyeron que no se notaría que volcaban la cámara cuando arribaban el Evita, el Kolina, los sindicatos, los agrupamientos sociales? La dirección periodística de las transmisiones de esos magníficos eventos logró transformar enormes movilizaciones populares en festivales de muchachos porteños. Lo cual se constituyó en un verdadero festival para los medios concentrados.

En la lectura del tiempo histórico corto, puede suponerse que el kirchnerismo inventó todo desde la nada. Esa puede ser incluso, la legítima percepción de sus hacedores. Legítima pero equivocada. El pensamiento nacional con epicentro en el forjismo, el movimiento obrero pese a las defecciones y las organizaciones sociales en el último tramo del siglo anterior, mantuvieron banderas que fueron retomadas. La gran gesta del 19 y 20 de diciembre del 2001 quebró la cerviz del neoliberalismo y abrió las puertas al paso de la historia. Felizmente, el kirchnerismo observó esa herencia, se montó sobre ella y condujo la nación hacia un progreso que años antes resultaba impensable.

La admisión de ese decurso enriquece. Es doloroso que algunos compañeros supongan que desmerece los logros del tramo reciente: los realza como parte de una historia de luchas sorprendente, inteligente y heroica. Pero algo más para terminar: es preciso sacudirse esa prevención social en contra de los sindicatos. Ese gesto cultural que aleja porque lleva a percibir ajenidad sobre un espacio vertebral del movimiento nacional y popular, y por lo tanto del Proyecto que con gallardía el kirchnerismo ha llevado adelante.

Los cambios los hacen los pueblos. Las franjas militantes contribuyen a acompañar, esclarecer y organizar. Cuando se alejan y pretenden decirle a los pueblos todo lo que tienen que hacer, están sustituyendo sus organizaciones, pero sobre todo sus ritmos, sus culturas, sus representaciones genuinas. Estamos a tiempo de ensamblar lo propio. Somos una potencia extraordinaria. Podemos ser una totalidad sin abandonar nuestras concepciones parciales.



*Director La Señal Medios / Area Periodística Radio Gráfica

lunes, 1 de febrero de 2016

El macrismo, etapa superior del neoliberalismo

Aritz Recalde, febrero 2016

La restauración conservadora
CAMBIEMOS no solamente impulsa un nuevo tipo de gobierno, sino que se propone destruir el Estado empresario y de bienestar, para retrotraerlo al esquema anterior al año 2003. El PRO y la UCR plantean modificar sustancialmente el modelo de desarrollo nacional de la última década. Los ejes centrales de su propuesta consisten en lo siguiente:
1-      Destinar los recursos del conjunto del país a las arcas de la oligarquía terrateniente y de las grandes cerealeras.
La megadevaluación del peso y la reducción de las retenciones a las exportaciones de granos, implicaron una inmensa transferencia de recursos hacia los grandes grupos agrarios. Para la mayoría de los argentinos, ambas decisiones trajeron aparejadas la reducción sustancial de su poder de compra como resultado de la inflación.
2-      Transferir el ahorro nacional  y las empresas públicas al capital trasnacional y a los grupos económicos concentrados.
Sus operadores ya iniciaron el círculo de la especulación financiera, reiterando el ciclo del oneroso endeudamiento inaugurado en el año 1976 y profundizado a la vuelta de la democracia. 
3-      Sustituir a la pequeña y mediana empresa nacional por el trabajo extranjero.
Desde CAMBIEMOS hicieron pública la eliminación de diversas medidas protectoras de la industria, favoreciendo las importaciones de los excedentes de la producción mundial. Con el pretexto de “bajar precios”, el gobierno anunció el ingreso de diversos productos extranjeros, descomprimiendo el desempleo y los superávit comerciales de las potencias. No se proponen interpelar a los formadores oligopólicos de precios, sino simplemente beneficiar a los grupos económicos foráneos que los llevaron al poder y a sus aliados de las grandes corporaciones internas que los financian.

4-      Disminuir la participación de los trabajadores en la distribución de la renta nacional.

La política de desempleo es un medio, no un fin en sí mismo
En la ideología neoliberal de CAMBIEMOS el trabajador es un mero costo en lo económico y un enemigo potencial en el terreno político.
Por el contrario, para el nacionalismo popular, el obrero es el centro del dispositivo político y las acciones gobierno están centradas en su emancipación social, cultural y política. En línea con la doctrina social de la iglesia y con los movimientos socialistas o humanistas, el trabajo es conceptualizado como un derecho fundamental y como un medio de realización humana individual, familiar y colectiva.
Con la finalidad de alcanzar los cuatro objetivos mencionados, CAMBIEMOS diagramó una “política de empleo” que no es un fin en sí mismo, sino un “medio” para beneficiar el programa de país dependiente de las clases dominantes. Tanto a nivel nacional, como en los ámbitos de gestión de gobierno provincial (Jujuy o Mendoza) y municipal (La Plata, Quilmes o Morón) aplican programas de despidos masivos y arbitrarios. En paralelo a la disminución de empleos estatales, están favoreciendo la expulsión de obreros del sector privado.  Bajando el nivel de empleo, las clases dominantes se proponen:
I-       Crear una masa de trabajadores sobrantes que les permitan disminuir salarios (“ejército industrial de reserva”). 
A diferencia del periodo 2003-15, actualmente el gobierno nacional apoya a las patronales en sus políticas de reducción de puestos de trabajo. Van a revertir las políticas laborales iniciadas en 2003, que redujeron considerablemente el desempleo y vía subsidios universales, paritarias y regulaciones (consejo del salario y leyes protectoras) mantuvieron el piso del salario mínimo.
II-     Debilitar al sindicalismo reduciendo el número de sus afiliados. 

III-   Eliminar la pluralidad de opiniones existente dentro del Estado y de las empresas privadas. CAMBIEMOS conduce al desempleo a miles de trabajadores y busca instaurar un discurso único aplicando:
a-     una política del “temor al despido” como factor disuasorio.  
b-     la represión a manifestantes y el encarcelamiento de dirigentes sociales.
c-      el silenciamiento mediático y la complicidad judicial.

La reinstauración de la Argentina dependiente
La situación económica de la región no es muy favorable y nuestro principal aliado comercial Brasil, no parece salir de la recesión en el corto plazo. Las cifras de crecimiento de EUA, China y Europa tampoco son las más auspiciosas. En este contexto, era de esperar el impulso a una política pública de apoyo al mercado interno, manteniendo los ingresos de los trabajadores y el consumo popular. Al aplicar la política de ajuste y de transferencia de recursos a los grupos concentrados, CAMBIEMOS conduce al país a la recesión económica y a la destrucción de la producción y el empleo.
Nuevamente como en los años noventa, el sufrimiento de las familias argentinas va a garantizar el nivel de vida de las potencias extranjeras y de los financistas internacionales.
El país corre el riesgo de perder una generación de trabajadores capacitados técnicamente, profundizando nuestra condición económica y científica dependiente.

Una vez derrotada la clase trabajadora y debilitado el empresariado argentino, los grandes grupos económicos locales y extranjeros van a poder apropiarse plenamente de la riqueza nacional.



El macrismo no es un golpe de suerte

Por José Natanson ¿Cómo se explica la victoria de Cambiemos en las elecciones del domingo? Propongo un método bastante empírico para en...