lunes, 29 de mayo de 2017
Presentación del Programa de 12 Puntos del CEHA
Los trabajadores escribimos nuestra historia
Por Leonardo Cajal - Mayo 2017
Del Portal EL ENTREVERO
En los callejones de la historia se encuentran las
historias no contadas, aquellas que por amargas al paladar oligárquico se
deciden ocultar, prefieren callarlas, pero son esas historias las que dan
sentido al verdadero derrotero de hechos. Tratadas como las espinas son
extirpadas de la palma de la mano del escriba, porque molestan, porque
incomodan, y una vez limpia de impurezas se echa a andar entre las blancas resmas volcando sobre ellas
el cántaro de mentiras; y así, en los
libros de texto, la historia oficial cuenta la historia de lo que no fue.
Los pueblos se
deben para sí la mayor de las obligaciones, contar lo sucedido, estamos en
deuda con nosotros mismos, es imperante para nuestro futuro ordenar e imponer
ciencia popular entre los párrafos mal habidos de las plumas fundadoras del
bien decir. Escuchar el silencio para poder parir los pensamientos y aprender a
escuchar nuestros lamentos; como las pobres cuando paren y reciben al hijo con
un grito de dolor, para luego aferrarse en ese sueño vivo al calor del mas
cálido de los abrazos, así debemos los trabajadores parir nuestros propios
versos, nuestra propia historia, al grito
vivo del hermano caído, de aquellos compañeros que se entregaron por
nosotros, para nosotros y por aquellos que vendrán y fundirnos en un abrazo
final.
En la historia de
la Patria el grito sagrado de libertad lo dio el pueblo trabajador, cansado de
la ignominia y la mentira se encontró con su propio ser y se hizo fábrica,
barricada y revolución. Supo ver que por sus venas corría la misma sangre de
aquellos de Obligado, la misma sangre del Chacho y Felipe Varela, supo verse
entre las montoneras corriendo por los
llanos entre espinillos y polvareda. Y fue el 17 de octubre de 1945 que el pueblo
trabajador comprendió que la liberación de la Patria era la tarea inconclusa,
era su historia por nacer, heredada de sus antepasados, entendió que la bandera
que cubre su destino es azul y blanca y la causa de su lucha la libertad, y no
titubeó en protagonizarla.
A partir de
entonces el pueblo trabajador comenzó a manifestar sus aspiraciones políticas y
por primera vez se enfrentó de igual a igual contra la oligarquía volcando el
destino de la Nación en favor de la historia popular anti-imperialista,
entonces el rol sindical quedaría transformado para siempre.
Bastaron tan solo
10 años para que toda la historia se haga carne en el pueblo, para que este
sienta que no ha nacido para ser mandado sino para mandar su propio destino, en
tan solo 10 años la semilla de la liberación dio frutos y fueron los mejores,
pero también profundizó el odio de clase de una oligarquía que niega a los
hijos de la tierra y que ve peligrar en el presente sus privilegios de clase
del futuro.
Esta, se encontró
en la Revolución Fusiladora y trató vanamente de exterminar todo rastro de
peronismo valiéndose de la proscripción, prohibiciones e intervenciones a los
sindicatos, pero la conciencia y organización de los trabajadores supieron
enfrentarla aun desde las peores desventajas.
La organización
sindical como cuerpo unificado y nacional no tenía experiencia de lucha, sería
un error comparar esta nueva etapa de resistencia con épocas anteriores al ´43.
Esto era distinto, no se trataba de recuperar las conquistas laborales sino de
retomar la lucha por la liberación nacional por fuera del Estado y aun peor con
las armas del Estado apuntando hacia adentro.
Fue a partir del
intento fallido de la contrarrevolución de Juan Valle y el posterior
fusilamiento cuando uno de los pilares sostenedores del justicialismo se derrumbaría,
el Ejercito que hasta entonces había
actuado no solo como custodia de un modelo de país junto de la clase
trabajadora sino también como una usina de desarrollo y crecimiento industrial
pesado; este es el origen del Ejercito grande, cuyo factor sustancial fue el desarrollo de la industria que nace con el ejercito de San Martín y
continua desarrollándose con Mosconi y Savio,
y asi comienza un proceso de desnacionalización y extranjerización de
sus cuadros llegando a su punto culmine en marzo de 1976.
De esta manera, a
diferencia de 1943, el movimiento obrero organizado queda como único actor
encargado de tamaña empresa, la liberación de la Patria.
En los primeros
años de resistencia se produce una renovación de los dirigentes sindicales en
algunos gremios, dado que las primeras líneas se encuentran en su mayoría
presas, de esas segundas líneas surge
ese gran dirigente del gremio de la Sanidad, Amado Olmos que dice “si a lo largo de una experiencia histórica
de años hemos sobrellevado el peso de la acción y de la lucha; reivindicamos
para los trabajadores la responsabilidad de las tareas futuras en la lucha por
la liberación”
En estas palabras
Amado Olmos durante las jornadas de resistencia en el sindicato de empleados
del tabaco en 1961, materializaba la práctica que las masas trabajadores
comprendieron e impusieron mucho antes que sus dirigentes, el sindicalismo
integral. Continua Olmos diciendo en el mismo documento “el peronismo es el
vehículo revolucionario de esa Argentina que se nutre de las grandes masas
laboriosas y los cabezas negras; esa es su grandeza y su vigencia. Quienes
pretendan desdibujarnos, quienes quieran complicarnos con el Régimen y
convertirnos en otro apéndice del mismo, esos no pueden estar a nuestro lado;
esos no pueden llamarse peronistas”
En sus palabras
late la proclama que apenas 4 años antes salía a la luz en La Falda, Córdoba.
La proscripción,
la persecución, la cárcel y el estado de sitio no impidieron a los trabajadores
reuniese en la ciudad cordobesa y aprobar un programa de gobierno claramente
anti-oligárquico y anti-imperialista enmarcado en los pilares históricos del
movimiento nacional, la independencia económica, la soberanía política y la
justicia social. Un verdadero aporte del movimiento obrero organizado a la
historia grande de la Patria y su liberación.
El Programa de La Falda es un documento de avanzada del
movimiento obrero que deja ver la calidad en la toma de conciencia de clase y
el protagonismo contra-revolucionario en el que se encontraba inmerso el
movimiento obrero. Es importante tener en claro que por ese entonces la
Revolución Fusiladora se encontraba en su apogeo, la anulación de la
constitución del ´49 era un hecho y la CGT intervenida por el Capitán de Navío
Patrón Laplacette llevería a la conformación de las 62 organizaciones, a partir
de entonces brazo político de los trabajadores.
El programa de la
Falda se sustenta sobre los tres pilares del peronismo, Independencia
Económica, Soberanía política y Justicia Social
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La noche neoliberal
Daniel Santoro, mayo 2017
Hay entre los entusiastas de las nuevas tecnologías, en
su irrupción incontenible, un lugar oscuro al cual llegan inevitablemente, es
el punto ciego en donde no se encuentran respuestas. Queda claro entonces que
no va a ser posible un mundo hecho solo para emprendedores, lo que se construye
no da lugar a todos, los más sinceros se preguntan: ¿Cómo “gestionar” el
sobrante?; esos miles de millones de humanos que no reunirán los méritos
necesarios para conseguir un sitio. ¿De qué manera o en dónde reclamarán
entonces? ¿Lo harán ante las instituciones democráticas capturadas por la
lógica del mercado, o ante la justicia, con su dama ciega y congelada por
cálculo egoísta?
En pocos años
algo tan amable, familiar y novedoso como la tecnología de pronto se nos ha
vuelto siniestro, pareciera haber adquirido vida propia y colonizado las mentes
de algunos infatuados catequistas de las novedades y la autorrealización. Cuando
algún ministro dice: “Sean emprendedores o acabarán siendo empleados en la
incertidumbre” notamos en su afirmación hasta un cierto goce perverso, es
evidente que nos habla desde un lugar a salvo de la amenaza existencial, y
desde allí nos amonesta a nosotros, los que quedamos en el lado “B”. ¡Ustedes,
que se están hundiendo! - nos dice- ¡Mírense, ahí caídos en la escuela pública,
mendigando un trabajo, haciendo arqueología obrera, atrapados en esa extensa
capa geológica de viejo fordismo! ¡Mírennos a la cara, somos los nuevos y
entusiastas héroes del mercado, somos todo positividad, y ya estamos a bordo,
eficientes y sin piedad! Y ahora mismo soltaremos
las amarras de la luminosa arca nanotecnológica (construida de acuerdo a las
más estrictas normas ecológicas, porque somos cuidadosos de éste planeta que
nos pertenece). ¡Zarparemos en silencio, en la noche del mundo, y cuando
estemos a una buena distancia, lejos de la amenaza de cualquier Estado
intervencionista, brindaremos con nuestros mejores vinos y, conmovidos,
enviaremos un ejército de laboriosas ONG’s para que intenten dar alivio a los
restos de la humanidad que padecen en los valles de la incertidumbre!
Cristina. ¿Líder del Movimiento Peronista o jefa de un sector?
Por Omar Dalponte - mayo 2017
Cristina Fernández, por esas cosas de la política, deberá elegir entre ser líder de todo un movimiento político o permanecer como jefa de un sector del Peronismo. Si finalmente decide ser candidata para las próximas elecciones legislativas, de acuerdo a lo que dicen ciertas encuestas y algún analista, tiene muchas posibilidades de triunfar. Tal candidatura podría alcanzarla mediante un acuerdo del cual surja una lista de unidad o compitiendo en las elecciones Primarias, Abiertas, simultáneas y Obligatorias. Si se diera esta alternativa, el espacio donde habitan el kirchnerismo incondicional junto a otras corrientes y figuras del Peronismo que acompañamos lealmente los tres turnos kirchneristas, probablemente sufra alguna sacudida importante. La confección de las listas de candidatos suele ser tarea difícil, especialmente en el Peronismo, pues no son demasiados los cargos para tantos aspirantes. No faltó un importante intendente del conurbano afirmando que Cristina es la salvación. ¿Traducido, esto quiere decir que sin ella no hay posibilidades de triunfo?
Perdimos un año y medio en discusiones bizantinas y llegamos a esta instancia sin haber afrontado algunos debates internos que debían haberse dado y agotado hace tiempo. Desde la derrota de 2015 hasta el presente se navegó en un mar de indefiniciones y de tiras y aflojas que impidieron definir con anticipación nombres y programas para poner a consideración de la sociedad en tiempo y forma. Convengamos que por bronca, o por no ver las cosas con claridad, muchos de los nuestros hicieron una pésima evaluación del enemigo que tenemos enfrente. Así fue que regalamos al macrismo y a otros adversarios un tiempo precioso que debió ser de construcción política y –en general- sólo fue ocupado con dimes y diretes. Nuestra dirigencia, salvo honrosas excepciones, no tuvo un comportamiento acorde a la gravedad de la situación que vivimos los argentinos. En cuanto a la base militante y de simpatizantes, dejando en claro que mucho de ese activo, a fuerza de voluntad y honestamente se esfuerza en ponerle el pecho a la tragedia neoliberal, basta echar una mirada a las publicaciones en facebook para comprobar que hay una marcada tendencia a la puteada contra los propios y a caer en el desahogo verbal antes que proponer formas de organización orientadas a la conformación de la herramienta política con capacidad de sumar y contener a los sectores populares que, sin hesitar, se movilizan, marchan y concentran pero luego, por falta de un dispositivo ordenador de los dispersos, quedan a la intemperie. No alcanza con sacarse las ganas en las redes sociales, vías de comunicación que, por otra parte, podremos utilizar hasta que el imperialismo y sus socios locales lo permitan. Las movilizaciones masivas, de alto impacto en el momento que ocurren, pierden efectividad si al otro día de su realización no tienen, los movilizados, una expresión política en la que puedan encuadrarse para proseguir las luchas orgánicamente, aunar ideas y planificar acciones. Lo lamentable es que ahora, debido a tantas idas y vueltas, con tanto tiempo desperdiciado, todo deberá hacerse a las corridas y sabido es que los apurones suelen no ser beneficiosos en política. Algunos pensamos que es muy perjudicial obnubilarse en medio de los ruidos de la coyuntura y no planificar para el largo plazo. Sumergir a Cristina en este lodazal especulando con una posible victoria electoral es carecer de una mirada estratégica con visión de futuro.
Con Cristina candidata, ganar por poco en octubre no serviría de mucho. Perder significaría una catástrofe. Un triunfo, para dejarla bien posicionada, tendría que ser con mucha diferencia a favor y eso, aunque algunos pronósticos sean alentadores, no es absolutamente seguro. De manera que jugar el futuro de nuestra más importante figura en una elección de medio término debería ser un tema para pensar detenidamente sin hacer caso a quienes procuran refugiarse en sus polleras para trepar en algún carguito.
Si finalmente Cristina Fernández resuelve no asumir ninguna candidatura este año y como figura central de nuestra política se dispone, de ahora en adelante, a promover y construir un gran frente de liberación nacional podríamos casi asegurar que en 2019 cantaría otro gallo. ¿Quien, si no ella, después del próximo octubre, sin haber estado sometida al manoseo de una campaña y a las refriegas parlamentarias, estaría en condiciones de convocar a todos los sectores del Peronismo para reconstruir a este enorme Movimiento hoy carente de un liderazgo y de una conducción centralizada? Esta sería la tarea de Cristina como líder. Y los líderes no deben embarrarse en la política menuda. Uno no imagina a Perón, Fidel Castro, Hugo Chávez o Evo Morales sopapeándose en medio del griterío del Parlamento que, como dijo el maestro Hernández Arregui, “parlamento” deriva de “parlement” vocablo que expresa la acción de “parler” (hablar, charlar) o sea el lugar donde se reúnen los charlatanes. En el peronismo liderar y conducir es una sola cosa. La conducción, en nuestro, caso debe ejercerse sobre la totalidad de los peronistas y difícilmente podrá llevarse a cabo si quien pretende conducir privilegia a un sector sobre otro. O si está atado a un lugar institucional como ser un bloque de diputados o senadores. La conducción estratégica de cualquier organización de masas, como la de una fuerza militar, requiere dedicación y presencia permanentes. Además, el líder y conductor de un movimiento con las particularidades de nuestro peronismo debe cuidarse de proponer cosas y no concretarlas. Alguna vez se amagó con un frente ciudadano respecto al cual nunca se dio un solo paso para su concreción. Una de las frases más difundidas y valiosas de Perón debe estar en la mente de cada buen peronista. “Mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar”. Ahora, en un reportaje reciente que duró más de hora y media, Cristina Fernández afirmó que se siente “con responsabilidades históricas”. Prometió trabajar por la unidad del peronismo y de todo lo que habitualmente denominamos el “campo popular” para enfrentar al neoliberalismo. Suponemos que se pondrá especial atención en sumar al Movimiento Obrero Organizado y al Partido Justicialista sin los cuales, en esta Argentina dolorida, no hay posibilidades de construir un Frente de Salvación Nacional como el que necesitamos. Saludamos esa promesa con la mayor voluntad de acompañar lealmente a Cristina en esta tarea fundamental porque reconocemos sus valores y su obra de gobierno. Decimos esto no desde la obsecuencia de los mediocres ni del comportamiento avieso de los logreros. Lo hacemos respaldados por nuestra militancia junto al pueblo y afianzados en la idea de que “Primero está la Patria, luego el Movimiento y por último las personas”. Todos los peronistas, sin exclusiones, deben ser convocados para la reconstrucción de nuestro Movimiento y la defensa de la Patria.
Debate sobre el trabajo y Movimiento Obrero
domingo, 28 de mayo de 2017
LA PATRIA ES EL LOCRO
25 de mayo 2017
Ernesto Jauretche
No parece, pero
este 25 de mayo es crucial; puede llegar a ser histórico si la unidad que
entusiasma al pueblo movilizado contagia a las dirigencias políticas.
Mientras,
tengámoslo presente, la Patria estará a todo lo largo y ancho del país en esas
mesas de tablón y caballete de los modestos locales peronistas, sobre la tierra mojada y bajo El Sol del 25.
Allí comulgarán en la escudilla humeante del locro criollo, el pan que cruje y
el vaso de vino, tendencias y proyectos
y, sobre todo, los sueños de nuestro pueblo.
Cuchara en ristre
los humildes de nuestros barrios, fábricas, escuelas y talleres discutirán
sobre el camino a recorrer para ahuyentar de una vez y para siempre a la jauría de malhechores ávidos
de sangre obrera que nos gobierna.
En esa hora
crucial, saboreando el locro, nos estaremos juntando todos: será –en acto- la
unidad teórica tan alardeada en los mentideros de la política profesional.
LOS
ACONTECIMIENTOS Y LOS PRESAGIOS
La Provincia de
Buenos Aires definió, a través de un decreto, cuándo serán las elecciones
legislativas 2017. Como es costumbre nuestro Distrito, que concentra el 37% del
padrón nacional, irá a las urnas en la misma fecha que para la elección de
cargos nacionales.
Las urgencias
desvelan a dirigentes de todos los partidos.
El 14 de junio
vence el plazo para la presentación de alianzas electorales y el 24 para anotar
los nombres de los candidatos. ¡Falta menos de un mes!
Se elegirán, en
total, 23 senadores provinciales, 46 diputados provinciales, 1.097 concejales y
401 consejeros escolares.
Las PASO quedan
previstas para el próximo 13 de agosto; las elecciones generales serán el 22 de
octubre.
Mientras, seremos
espectadores de una danza de candidatos.
Por CAMBIEMOS,
hasta ahora, como Senador nacional proclamado por Macri, se proyecta Esteban
Bullrich, actual ministro de Educación de la Nación -obvio aspirante al
sacrificio-. A Diputado nacional aún no hay definición, pero Facundo Manes,
neurólogo de origen radical autor de un libro titulado “El cerebro argentino”,
corre en punta. Entre otros posibles candidatos juegan la ignota Gladys
Gonzalez y Graciela Ocaña, ex ministra de Salud y actual legisladora de la
Ciudad de Buenos Aires.
En las cúpulas del
FRENTE RENOVADOR, tal vez anunciando su declinación, las cosas aparecen más
claras: Senador, Sergio Massa; Diputados, Margarita Stolbizer y tal vez Facundo
Moyano y Felipe Solá.
Más allá de las
especulaciones meramente electoraleras, el espacio FPV- PJ encierra el
histórico dilema: liberación o dependencia
Cristina Kirchner
es la única en los sondeos que retiene, como mínimo, la fidelidad de parte
decisiva de los votantes del Frente para la Victoria. El único que lo duda es
Marquitos Peña. Según todas las encuestas es indiscutible ganadora en cualquier
escenario. Entonces, criticarla o rivalizar con ella equivale a enemistarse con
el electorado kirchnerista cautivo.
Como resultado de
esta singular circunstancia, diversos pedazos de un peronismo libanizado
arriesgan no muy imaginativas combinaciones, de puro cuño coyuntural. Por otro
lado, la amenaza de un peligroso devenir no está ausente en el escenario
preelectoral.
Cristina/Scioli
Cristina/Magario
Cristina/Randazzo
Las PASO, una elección primaria de todos contra todos. Y
adiós todas las esperanzas.
Por último, como
escribió en esta misma página Antonio Muñiz, se perfila la lógica de “los
partidos de orden, claramente manifestada por el Frente Renovador, pero también
en sectores de la CGT y dirigentes que conviven dentro de las estructuras del
PJ tradicional... La apuesta de estos sectores es ser, cuando la crisis genere
la debacle del macrismo, el recambio ordenado y garantista de que los intereses
de los grupos dominantes no serán tocados”.
Dentro de este
panorama electoral, que debería ser propicio, nadie en el espacio peronista se
ha hecho cargo de abordar los tópicos fundamentales de la política: identidad,
compromiso y utopía. El campo nacional y popular no consigue hacerse escuchar
en la superestructura política.
EL DEBATE QUE NOS
ESTAMOS DEBIENDO
Apuntamos aquí
algunos tópicos centrales a tener en cuenta, sólo como piso de una reflexión
que recién empieza.
1.- Es indiscutible que toda propuesta de unidad debe
partir de considerar que el kirchnerismo, a partir de su arraigo histórico
debido a la memoria de Néstor y de las cuantiosas adhesiones que despierta
Cristina, es de todas las vertientes
actuales del peronismo la más –si no la única- estructurada y robusta.
2.- Ningún sector del peronismo, excepto en cierta medida
el kirchnerismo -entendido como corriente de pensamiento en su más amplia
apreciación, aún discutible-, está en condiciones de enarbolar un alegato
siquiera rudimentario de un eje ideológico del movimiento.
3.- La
convocatoria al arranque de una reconstrucción orgánica de la unidad del
peronismo carece de un sujeto político claro y de un núcleo duro ordenador con
autoridad; no puede renunciar a Cristina, aunque no se comparta el carácter
político del séquito que ella ha elegido.
4.- Los debates se
darán en el seno de la militancia, en todos los niveles y escenarios, durante
el fragor y la emoción de la batalla, bajo las luces vacilantes de ideas en
pleno proceso de elaboración; no se descarta su aporte, pero no es en cenáculos
intelectuales, academias ni sectas
iluminadas donde el pueblo encontrará sus nuevos cuadros
de conducción.
No cabe duda que el poderío peronista no estuvo nunca, no
está ni estará en las estructuras jurídico-legales del sistema político
demo-liberal argentino; está en el territorio, en las organizaciones sociales,
en las comisiones internas sindicales, en los lugares de encuentro y militancia
de las mujeres, la juventud y los estudiantes: EL MOVIMIENTO. De todo ello, con
acuerdos y desacuerdos incluidos, ni se habla. Esto es,
no se está considerando lo principal que demanda la construcción partidaria.
Nadie reclama unanimidad;
sí es imprescindible un diálogo profundo para debatir una caracterización del
presente y una abierta y leal predisposición a la crítica de la pasada
experiencia.
No se debatieron
los objetivos estratégicos ni las tácticas a seguir por parte del peronismo
unido, no se definieron contenidos de un programa para llevar adelante desde
los cargos conquistados, no se establecieron compromisos de lealtad partidaria,
no se habla de sanciones a quienes
traicionen la
voluntad de sus electores.
UN PÁRAMO DE IDEAS
Un páramo de
ideas, sí, pero la única verdad es la realidad. Alguien dijo que un político es aquel capaz de operar a un
enfermo con un hueso afilado a la luz de una vela. ¿Qué tenía el coronel Perón
en 1943? ¿Con qué empezó Néstor Kirchner en 2003?
Daniel Scioli
sufre en estos momentos una violenta ofensiva mediática por sus desprolijidades
en el terreno privado. Quizás esté a tiempo de recomponer su figura pública; lo
que no se puede asegurar es que también sea capaz de recomponerse como
candidato.
Verónica Magario
tiene que remontar desde La Matanza una fuerte campaña para hacerse conocer en
el resto de la provincia. Tiene destacados méritos, entre los que no es menor
el de ser una figura joven, nueva y, para más, mujer.
Depende de la
capacidad negociadora y la lealtad de Fernando Espinosa.
En este momento el
mayor enigma lo representa una posible presentación de Florencio Randazzo, que
acumula apoyos que lo hacen sospechoso de querer competir, incluso, con
Cristina.
Viene acumulando
poder o, al menos, aliados destacados. Hay tres intendentes que juegan con el
exministro del Interior: Juanchi Zabaleta (Hurlingham), Gabriel Katopodis (San
Martín) y Eduardo “Bali” Bucca (Bolívar). Y cuenta con el aporte de Alberto
Fernández, fugado del massismo, y de Héctor Daer, triunviro de la CGT.
También tiene
enemigos jurados: un representante de la Cámpora, diputado nacional, lo
calificó como “el candidato de Clarín”.
Que pone mucho en
juego para una elección de medio término y que una posible derrota le quitaría
el poder de convocatoria que aún conserva y que guardará para 2019.
viernes, 26 de mayo de 2017
José María Velasco Ibarra en el recuerdo de Buenos Aires
Resumen de una entrevista a Eugenio Raúl Zaffaroni
- Usted
aparece en una novela histórica sobre Velasco Ibarra: El perpetuo exiliado, de Raúl
Vallejo. ¿La ha leído?
Sí,
la leí por Velasco y, cuando llegaba al final, me descubrí como personaje,
aunque de refilón y como licencia literaria. Es una sensación rara, por cierto.
- Salvador
Ferla
Velasco admiraba por su valor al publicar su libro sobre los
fusilamientos de 1956. Un personaje interesantísimo. Tenía una librería y
escribía mientras la atendía. Gran persona, un intelectual autodidacta,
revisionista de nuestra historia.
- La humildad de Velasco
¿En
Bulnes y Santa Fe?
Velasco era muy pobre. Cuando se
fue de la Argentina me dejó un poder que transferí, porque en ese momento era
juez, y no hubo sucesión, porque sencillamente no había bienes. Vivía de su
pensión de expresidente, incluso rechazó el aumento que dispuso el régimen
militar que lo había derrocado.
- ¿Y
qué opinaba de la dictadura argentina?
Velasco no tenía simpatía por Isabel Perón, por
cierto. Eran los tiempos de López Rega, la prensa se ensañó inventando
historias de corrupción. A Velasco le irritaba todo lo que sonase a corrupción,
pero no por eso tuvo simpatía por la dictadura y menos aún a medida que se iba
haciendo manifiesta la violencia asesina de ese régimen. A veces, en privado, y muy por lo bajo, decía que
los ‘subversivos’ estaban salvando la dignidad de los argentinos, aunque, como
sabemos, no era un hombre de violencia.
- Vasconcelos
Una vez me contó que siendo
estudiante, asistió a una conferencia en
Quito del mexicano José Vasconcelos. Y luego, con unos compañeros, fueron a
entrevistar en su hotel a Vasconcelos, que los recibió en mangas de camisa y con
el chaleco desabotonado. Eso a Velasco le cayó muy mal, el personaje se le
derrumbó. Extraño, pero revelador: ese no era el Vasconcelos de la conferencia,
el que hablaba del «hombre cósmico». Y Velasco temía dejar de ser el de la
tribuna. Era tímido, sí, aunque los ecuatorianos no lo crean.
¿Velasco
enseñó en Buenos Aires?
No, enseñó en la Universidad Nacional de La Plata,
pero eso fue en los tempranos cincuenta. Creo que fue la única entrevista que
tuvo con Perón, que lo recibió y lo recomendó a las autoridades de la
universidad. Le encargaron las clases de historia del derecho político o
constitucional argentino. Contaba que se puso a estudiar y leyó la historia de
Mitre y no entendía nada. Y hasta pensó en renunciar, cuando alguien le
aconsejó que leyese a Saldías, y allí comenzó a comprender nuestra historia
nacional. Siempre le gustó nuestra historia, y las conversaciones con Ferla en
la mesa eran una delicia.
- ¿Cree
que Velasco era un intelectual?
No era un académico ni había dedicado su vida a
eso, pero necesitaba leer, meditar, sobre todo filosofía, historia y política,
y poner sus ideas en orden, lo que hacía por escrito. Sus obras muestran eso y
también los autores que frecuentaba. En los últimos años estaba impresionado
con el pensamiento de Pierre Teilhard de Chardin. Era un hombre informado y
actualizado. Poco después de conocerlo publiqué en la revista de la Universidad
Nacional del Litoral un comentario sobre su libro Caos político en el mundo
contemporáneo, que le gustó al punto que lo cita en la solapa de Servidumbre y
liberación, publicado en Buenos Aires en 1965. Las reflexiones de su fiel
secretario y sobrino, Jaime Acosta, en la presentación de los escritos
póstumos, Filosofía negativa y mística creadora, no presentan a un improvisado,
sino a un pensador. Si la vida hubiese llevado a Velasco a una existencia
académica y no política, hubiese brillado, no lo dudo.
- Muchos
critican a Velasco por sus errores y por ser un populista. ¿Qué opina?
No
puedo responder como ecuatoriano, sino como latinoamericano. Quien fue
presidente cinco veces debió cometer errores. Si no, sería un ser sobrehumano.
La magnitud de esos errores compete a los ecuatorianos y al juicio histórico. Y sí, fue un populista, no tengo dudas,
pero eso no es ningún demérito, sino todo lo contrario. Hace unos meses, el
papa dijo en El País de España que
no entendía cuando los europeos denigraban al populismo, hasta que se dio
cuenta de que hablaban de diferentes cosas. En Europa, populista es la
traducción usual de völkisch, que significa algo así como populacherismo, la
técnica con la que un político se monta sobre los peores prejuicios de una
sociedad y los profundiza al máximo para ganar elecciones. En eso, Hitler fue
un maestro, aunque no el único. Pero en Latinoamérica no es lo mismo, y eso lo
ratifican historiadores europeos como Hobsbawm. Los populismos latinoamericanos
fueron movimientos populares de defensa de soberanía frente al colonialismo y a
nuestras oligarquías vernáculas proconsulares de intereses foráneos. Fueron
policlasistas, porque no podían ser de otro modo: como siempre fueron
movimientos independentistas, fueron personalistas porque la síntesis de
ciertos intereses por necesidad la tenía que tener un líder. Fueron
ideológicamente contradictorios, es cierto, algunos incluso autoritarios, es
verdad, pero, no lo olvide, ampliaron las bases de nuestra ciudadanía real. Sin los populismos, sin los Velasco Ibarra
o Perón o Vargas o Yrigoyen o Lázaro Cárdenas o Haya de la Torre, estaríamos en
los tiempos de las repúblicas oligárquicas y, no sé si sabríamos leer y
escribir o, incluso, si estaríamos vivos. Todos los defectos de nuestros
populismos, incluso el eventual autoritarismo de algunos, palidecen frente a
los crímenes de dictaduras asesinas y genocidas, cometidos precisamente para
detener y desbaratar a los populismos. ¿Qué violencia populista se compara lejanísimamente al bombardeo a la Plaza
de Mayo, al fusilamiento de 1956, a derogar una Constitución por bando militar,
a hacer desaparecer a treinta mil personas? En nuestra región, populismo es el
antónimo de antipopular, es soberanía frente a dominación. No hay por qué negar
los defectos que todos tuvieron, pero no por eso olvidar que estamos aquí
gracias a ellos y que sus enemigos ‘serios’ fueron los peores asesinos de
nuestra historia.
- ¿Cómo
fueron los últimos años de Velasco en Argentina?
Estaba
viviendo en Alemania cuando leí en el diario la caída del quinto velasquismo.
Seis meses después volví a Buenos Aires y retomé los rituales de almuerzos y
cenas. Su vida transcurría tranquila, aunque la Argentina no estaba nada tranquila
en esos años. Velasco y Corina vuelven en 1972:
estaba Lanusse, luego se convocan las elecciones de 1973 que gana Cámpora,
vuelve Perón, el tiroteo y los muertos en Ezeiza, a las semanas la renuncia
de Cámpora, interinato de Lastiri, Perón presidente, la ruptura con Montoneros,
la muerte de Perón, el gobierno de Isabel y el golpe genocida de 1976. Fueron
años pesados y sangrientos, ojalá que nuestro pueblo no vuelva a pasar por eso
jamás.
¿Velasco
admiraba a Perón?
Era algo ambivalente. Admiraba al peronismo, a la
reivindicación de los trabajadores, al pueblo peronista, a Eva Perón, Evita,
pero no a Perón. Creo que eran dos modelos de caudillo muy diferentes, no solo
de pueblos, sino quizás incluso de época.
Alguien escribió una biografía de Velasco definiéndolo como un caudillo
«romántico», tenía algo de nuestro Hipólito Yrigoyen, prefería orientarse por
«principios infinitos», si aceptamos el sentido que Abbagnano da a la expresión
«romántico». Perón era diferente, era un líder de posguerra, mucho más
pragmático. No carecía de principios,
pero se orientaba más por la coyuntura, un verdadero estratega. Eran
simplemente diferentes y no podían simpatizar mucho entre ellos. Pero Velasco
tenía una profunda admiración por el pueblo peronista, casi diría que envidiaba
a Perón, que era lo que alguna vez me sugirió Salvador Ferla tomando un café en
una esquina después de un almuerzo en casa de Velasco: «¡Cómo puede haber
envidia incluso entre los grandes!», se asombraba Ferla, con su sonrisa un poco
tristona pero bonachona.
Obviamente, cuando comenzaron a circular las invenciones de fabulosos negociados en el gobierno de Isabel, que es la táctica de siempre de los gorilas golpistas, que convierten lo desprolijo en corrupto, mostrándose como los ‘impolutos’ para hacerse del poder e instalar una corrupción sistémica que deja hipotecada la nación, allí Velasco se puso peor frente a todo lo que rodeaba a Isabel. Sin embargo, hubo un episodio curioso. Un sábado al mediodía había venido a visitarlo el Dr. Araujo Hidalgo, antiguo colaborador de Velasco, y en cierto momento le dijo que en era él quien tenía la culpa de Isabel, lo que lo sorprendió muchísimo. Araujo explicó que una vez una señora se metió en el despacho de Velasco y le dijo que necesitaba un pasaje a Panamá, porque quería estar con el General Perón para darle su apoyo y fuerza. Velasco se sorprendió y al fin le indicó a Araujo que buscase algún pasaje de cortesía y se lo diese, y así fue como la señora partió para Panamá. Según Araujo, esa señora era Isabel, lo que es posible, aunque no coincide con otras versiones de nuestros historiadores.
Obviamente, cuando comenzaron a circular las invenciones de fabulosos negociados en el gobierno de Isabel, que es la táctica de siempre de los gorilas golpistas, que convierten lo desprolijo en corrupto, mostrándose como los ‘impolutos’ para hacerse del poder e instalar una corrupción sistémica que deja hipotecada la nación, allí Velasco se puso peor frente a todo lo que rodeaba a Isabel. Sin embargo, hubo un episodio curioso. Un sábado al mediodía había venido a visitarlo el Dr. Araujo Hidalgo, antiguo colaborador de Velasco, y en cierto momento le dijo que en era él quien tenía la culpa de Isabel, lo que lo sorprendió muchísimo. Araujo explicó que una vez una señora se metió en el despacho de Velasco y le dijo que necesitaba un pasaje a Panamá, porque quería estar con el General Perón para darle su apoyo y fuerza. Velasco se sorprendió y al fin le indicó a Araujo que buscase algún pasaje de cortesía y se lo diese, y así fue como la señora partió para Panamá. Según Araujo, esa señora era Isabel, lo que es posible, aunque no coincide con otras versiones de nuestros historiadores.
- ¿Hay
algo más de importancia que recuerde de Velasco?
Vale
la pena recordar la última noche de Velasco en Buenos Aires, su último
atardecer en el departamento de Bulnes. Estaba sentado en el recibidor, en su
sillón de siempre, con un gesto de agotamiento totalmente extraño en él. En
sillas estábamos unos seis amigos del grupo. Caía lentamente esa tarde de
verano porteño, la casa estaba tan deprimida como todos, en plena tarea de
embalaje de cosas, y de pronto nos mira y dice: «Aquí dejo a mis verdaderos
amigos», y acto seguido nos fue mirando a cada uno de nosotros y diciendo con
detalles todas las pequeñas atenciones que habíamos tenido para él, recordando
esas pequeñas cosas que uno puede tener para un amigo, insignificantes para
nosotros, que las hacemos y olvidamos por obvias. Una perfecta y completa contabilidad
de atenciones casi banales. Allí caí en
cuenta de la tremenda soledad del líder, que registraba con precisión
estadística en su memoria todos los gestos de afecto de quienes no teníamos
ningún interés en obtener nada, de quienes solo procedíamos por afecto. Soledad
profunda de un conductor, impresionante en quien llenó cuatro décadas de la
historia de su país y en cinco ocasiones ejerció la presidencia. Cuando veía al
Velasco Ibarra gigante en el balcón estatuario, o cuando lo encontraba en esa
esquina de Quito, en un busto con los otros tres grandes de su historia
nacional, sentía culpa ante el temor de que se perdiesen estos recuerdos
—banales pero que enriquecen el mito— del Velasco Ibarra exiliado en la
Argentina.
Carta completa enviada por el Papa Francisco a la dirigente de la Tupac Amaru
Sra. Milagro Sala:
Le agradezco la carta que me ha enviado. Sé que el
momento por el que está pasando no es fácil. Me he informado de algunas cosas y
comprendo su dolor y su sufrimiento. Quiero asegurarle que la acompaño con mi
oración y los deseos de que todo se resuelva bien y pronto.
Le aseguro mi oración y mi cercanía y por favor le pido
que no se olvide de rezar por mi.
Que Jesús lo bendiga y la Virgen Santa la cuida,
Cordialmente,
Francisco
Instrucciones para inescrupulosos
Por Ernesto Villanueva *
La expresión “calumniad, calumniad, que algo quedará”,
erróneamente atribuida a Goebbels y citada profusamente casi hasta el
cansancio, está fuertemente enraizada en la tradición cultural de Occidente. Su
primera aparición se estampa las Obras morales, de Plutarco, quien le atribuye
al hijo del rey de Macedonia la siguiente sentencia: “Ordenaba a sus secuaces
que sembraran confiadamente la calumnia, que mordieran con ella, diciéndoles
que cuando la gente hubiera curado su llaga, siempre quedaría la cicatriz”. La
idea reaparece en el siglo XVII casi con valor de refrán en De la dignidad y el
desarrollo de la ciencia, de Roger Bacon, cuando al referirse a la calumnia
asevera que: “Como suele decirse de la calumnia: calumnien con audacia, siempre
algo queda”. Transcurrido un siglo, en las Epístolas de Rousseau reaparece la
idea aún con mayor mordacidad: “Por más grosera que sea una mentira, señores,
no teman, no dejen de calumniar. Aún después de que el acusado la haya
desmentido, ya se habrá hecho la llaga, y aunque sanase, siempre quedará la
cicatriz”. La historia del devenir de la frase continuó su curso hasta el día
de hoy. No obstante, como mi especialidad no es la filología sino la gestión
universitaria, me remitiré a señalar la alarmante terquedad con la que
determinados personajes de la partidocracia de mi país, sin ruborizarse y de
modo sistemático, la han transformado en instrumento de campaña política.
Y escribo “alarmante” por el hecho de que, asimilada a la
banalización del apelativo “corrupción”, noción cuyo alcance forma parte de la
lucha por el poder económico y social, lanzado a diestra y siniestra sobre
nombres propios, instituciones y fuerzas políticas a las que se sanciona con la
ignominia y el descrédito gratuito, resulta ser la substancia misma que
sostiene el armazón de una lógica denuncialista que utiliza al Poder Judicial
para lograr cobertura mediática gratuita. Con fines absolutamente partidistas,
se hacen denuncias, se echa mano de funcionarios judiciales, muchas veces ellos
mismos denunciados por aquellos difamadores seriales, y, entonces, un poder
público estatal financiado por el esfuerzo mancomunado de la comunidad termina
siendo obligado a trabajar gratuitamente en pro de candidatos que se llenan la
boca de palabras como república o democracia cuando en realidad no buscan otra
cosa que unos cuantos votos ingenuos.
Estos políticos inescrupulosos buscan un Poder Judicial
partidizado como atajo privilegiado para escalar en encuestas y mediciones
electorales sin tener que tocar de buenas a primeras las puertas del capital
transnacional, los monopolios mediáticos o, lisa y llanamente, el crimen
organizado que subvenciona locales partidarios, mensajes de campaña, aparición
en medios de comunicación y todo el andamiaje de la construcción de la imagen
de los bufones del neoliberalismo. Un descomunal negocio para quienes se
costean “gratuitamente” sus operaciones políticas, una gran estafa para el
pueblo de a pie al que el Poder Judicial le cuesta caro y le da poco.
Si Rousseau reviviera en este rincón del mundo,
escribiría su pasaje en tono más cínico frente a tremenda inmoralidad que
envilece los asuntos políticos mientras las desigualdades sociales crecen, se
reanuda la destrucción del patrimonio público y la subordinación nacional a los
poderes financieros mundiales.
* Rector de la Universidad Nacional Arturo Jauretche.
miércoles, 24 de mayo de 2017
Juan Perón y el lugar de los trabajadores (en el movimiento nacional)
Por Juan
Godoy*
“Es alrededor de los sindicatos donde se centra la lucha nacional. Una
lucha de todo el pueblo contra el coloniaje”. (Juan
José Hernández Arrregui)
"Cada trabajador debe pensar que su futuro depende de lo que él
haga y resuelva. Cuando los millones de obreros del país piensen así, se
organicen y se unan, no habrá poder en la tierra que pueda hacer que sean
engañados, defraudados y estafados en su voluntad". (Juan Perón)
Juan
Domingo Perón llevó a cabo una Revolución Nacional que quedó inconclusa con el
golpe de estado del 55, fue retomada con la vuelta del líder popular brevemente
porque a la muerte de Perón y al derrocamiento del gobierno constitucional le
sucedió la profundización del 55 con el terrorismo de estado genocida, y el
establecimiento de las bases de un “nuevo modelo” dependiente: el
neoliberalismo . Esa Revolución Nacional se cristalizó en la nacionalización de
la estructura económica que desde mediados de siglo XIX se encontraba en manos
británicas teniendo como destino el triste papel de un país dependiente. Esa
condición semi-colonial fue la que el peronismo vino a destruir, para que “el
dinero se haga argentino”, seamos independientes, soberanos y logremos
instaurar la justicia social. Como sabemos, esa dependencia encuentra un actor
interno que es la oligarquía. Sobre ella el peronismo avanzó significativamente
pero no logró destruirla definitivamente, y ésta ensangrentó el país con tal
que eso no sucediera, dejando inconclusa la Revolución Nacional que más ha
avanzado en nuestra historia.
Teniendo
en cuenta este marco, el peronismo se enfrentó abiertamente contra el
imperialismo británico, deteniendo el saqueo imperialista sobre nuestro país;
el norteamericano, obturando y retrasando su ingreso a nuestro país, e
imposibilitando el “cambio de collar”, asimismo no se recostó en la Unión
Soviética en el mundo bipolar, y por último se enfrentó a la oligarquía.
Tamaños enemigos tuvo el peronismo, y sobre ellos logró edificar durante 10
años una Patria Libre, Justa y Soberana. Otorgándole a los trabajadores uno de
los mejores niveles de vida, sino el mejor, al menos del Continente Latinoamericano.,
y dejando al país cerca del desarrollo de la industria pesada. La estructura
sobre la cual hoy se monta el país en gran medida es la heredada, a pesar que
mayormente (con la excepción del modelo kirchnerista que volvió –aunque más
tenuemente claro-, a un proyecto ligado a la industria y la generación de
trabajo), los gobiernos posteriores se encargaron de destruirla, la del
peronismo. Muchos se preguntan cómo Perón pudo tener tantos logros en tan poco
tiempo, y con enemigos tan poderosos. La concepción y la práctica de Perón con
respecto a la clase trabajadora nos da una clave de interpretación. Al mismo
tiempo nos habla acerca del lugar de los trabajadores en el proyecto nacional
durante el peronismo, nos sirve en términos comparativos con la experiencia de
los últimos años, y como “brújula” en el camino de reconstrucción del
movimiento nacional ante la embestida oligárquico-imperialista. Por último,
recorre el texto el interrogante acerca del sector social que tiene preeminencia
en el movimiento nacional, principalmente pensando si son los sectores medios,
la “burguesía nacional”, o los trabajadores (organizados).
Para adentrarnos en el tema,
observamos que muchos (aun dentro del movimiento nacional), se quejan les
molesta y/o piensan que los trabajadores organizados no deben participar en
política, al respecto Perón sostuvo en 1973 que “todos han venido sosteniendo que las organizaciones sindicales no
deben intervenir en política. Es decir que, mientras las organizaciones políticas
intervienen en el proceso sindical, los sindicatos no han de intervenir en el
proceso político. Dado que la organización sindical se realiza para convertirse
normalmente en un factor de poder, aquella premisa es totalmente falsa”, y
por eso “cuando los obreros hayan
renunciado a intervenir en los destinos
del país esa será una determinación
suicida para su propia clase y para sus propias
organizaciones”.
Entendiendo
entonces la necesidad de la participación política de los trabajadores
organizados, y siguiendo la enseñanza de Hernández que decía: “se ha de recordar para hacer bien el trabajo
que el fuego, pa calentar debe ir siempre por abajo”, Perón se lanzó a
darle poder real a los trabajadores. El camino para lograr el objetivo comienza
desde el “viejo” departamento, ahora Secretaría, de Trabajo y Previsión Social
(y en menor medida desde el Ministerio de Guerra y la Vice-Presidencia), en el
periodo 1943-45.
El
entonces Coronel ya comienza a realizar esfuerzos por la unificación de la CGT.
Piensa en la necesidad de la existencia de una sola central obrera, para
fortalecer el poder de los trabajadores organizados. En este sentido expresó más
tarde, en el 74 que “el justicialismo
siempre se sustentó en el criterio de la indivisibilidad de la clase obrera
organizada. Se requiere, en consecuencia, una sola central obrera”. Así,
siendo Secretario de Trabajo y Previsión, en el año 1945 se unifica la CGT. Es
que Perón piensa que “Si los trabajadores
se dividen pierden todo su poder. Esto lo vemos en muchas organizaciones (…) es como si no
hubiera ninguna”.
Antes de ser Presidente también otorga
nuevos derechos como indemnizaciones, vacaciones paga, el estatuto del peón
rural, los tribunales de trabajo, licencias, prevención de accidentes de
trabajo, capacitación técnica, etc. Asimismo, entre los años 1936 a 1940 los
sindicatos habían firmado solo 46 convenios colectivos de trabajo, y tan solo
entre los años 1944 y 1945 rubricaron más de de 700. Cómo venía transformando
la Argentina que cuando el subsuelo de la Patria se subleve el 17 de octubre,
Perón insta a los trabajadores, hasta hacer poco perseguidos, desde los
balcones de la Casa de Gobierno: “ha
llegado ahora el momento del consejo. Trabajadores: únanse; sean hoy más
hermanos que nunca. Sobre la hermandad de los que trabajan ha de levantarse en
esta hermosa tierra la unidad de todos los argentinos”.
Jauretche había dicho que el
caudillo era el sindicato del gaucho, es decir, era la representación directa
de los intereses de éstos. Muchos años antes Alberdi, en sus años mayores,
había dicho algo similar, claro que en otros términos. Probablemente podemos
ubicar allí el origen de la representación directa. El 2 de Octubre del 45 se
dicta la Ley de Asociaciones Profesionales. Los sindicatos son declarados
entidades de bien público. Los trabajadores obtienen así el reconocimiento de
sus derechos, se les da apoyo legal y cuentan con el estado como respaldo. A
partir de ahora, los sindicatos (con personería o sin ella), no pueden ser
intervenidos por el Estado. En este sentido, Perón en un discurso de 1950 dice
que “el justicialismo comienza por convertir
el sindicato, de una organización al margen de la ley, en una institución
pública (…) le da estado legal a la existencia del sindicalismo”. Es que el
tres veces Presidente de nuestro país consideraba que “cuando el obrero ha estado en
el .mundo sin organizarse ha sido
juguete de las circunstancias y ha sufrido la mayoría de las injusticias
sociales. La justicia social no se
discute, se conquista, y se conquista sobre
la base de la organización y,
si es preciso de la lucha”.
Más tarde dicha ley incorporó el
sindicato único por rama de industria, ya no por oficio, dándole un poder mucho
más importante a los mismos. Un caso emblemático para observar el
fortalecimiento que trae es el de la construcción que de 14 sindicatos
distintos (pintores, albañiles, yeseros, carpinteros, colocadores de vidrios,
colocadores de cerámicos, etc.), se unifica en un solo sindicato de la
Construcción[2]. En 1947
dicta los derechos del trabajador, dos años más tarde incorporados a la
Constitución reformada. Vale resaltar en relación a los derechos el rol
otorgado al sindicalismo por Perón, quien piensa que “es el sindicato el que hace que se cumplan los derechos del trabajador
que figuran en la Constitución (…) El Estado lo hace en grande para todos, el
sindicato en pequeño para sus asociados”. Derechos que la comisión
argentina presentó en su ponencia en la reunión de la OIT de 1948 realizada en
California, sorprendiendo a los demás países americanos y europeos quienes
sostuvieron que los alcances y aspiraciones eran mayores que los de la OIT
misma.
Con las medidas a favor de los
trabajadores y las entidades sindicales, éstas se convierten en verdaderas
potencias financieras con capacidad para construir hoteles, hospitales, sitios
de descanso, etc. En este punto es central la acción de Perón, observemos su
concepción en un discurso de agosto del 50 donde expresa, para los que se
escandalizan aún hoy que los sindicatos manejen dinero, construyan hoteles y/o
manejen obras sociales, que “el gobierno
va a dar a los sindicatos obreros todo el dinero que necesiten para construirse
y organizarse: tener locales, sus mutualidades y sus escuelas (…) Busco que
podamos organizar el movimiento sindical argentino con organizaciones poderosas
y ricas. El gobierno está dispuesto a dar a las cooperativas obreras la
oportunidad para que hagan negocios que les permitan ganar mucho dinero, en
lugar de dárselos, como se hacía antes, a entidades capitalistas”.
La CGT reunificada con el paso de
los años va a incrementar fuertemente su poder con una masiva sindicalización
de los trabajadores, de esta forma, si en 1943 tenía 400 mil trabajadores en
pocos años el número de afiliados asciende a 2 millones 750 mil[3].
Se establecen asimismo los delegados de fábrica, una creación muy importante en
el esquema de poder de los trabajadores. Se preocupa Perón también por que se
organicen escuelas sindicales para los jóvenes dirigentes a lo largo y ancho
del país, y como veíamos anteriormente participen de la política: “¿por qué razón van a renunciar las organizaciones
a tener sus representantes en los tres poderes del Estado que son realmente los
que gobiernan, dirigen y conducen la Nación? ¿O es que los obreros no tienen
derecho a ser partícipes de esa conducción, que si la hacen los demás ellos
tendrán muy poco que agradecerles?”.
De esta forma, además del
fortalecimiento de las entidades gremiales y la Central Obrera, comienza a
hacer efectiva la participación en política otorgándole un rol central (la
“columna vertebral”), en el movimiento nacional. Así, en el gobierno peronista,
además del conocido 33% de las bancas (porcentaje que en algunos momentos fue
mayor), reservada al movimiento obrero,[4]
que pintó el parlamento con los “colores del pueblo”, algo parecido quizás a lo
que se puede ver hoy en la Bolivia de Evo Morales, tuvo otras medidas que le
otorgaron un alto grado de poder y decisión a los trabajadores. Los trabajadores
aparecen como quienes generan la riqueza, y como el sector social desde donde
parten las soluciones a los problemas nacionales, por eso en el 74 Perón afirma
que “en la comunidad a que aspiramos, la
organización de los trabajadores es una condición imprescindible para la
solución auténtica de los problemas argentinos”. Es que “las grandes líneas de coincidencia
únicamente pueden nacer del pueblo (…) Necesitamos, pues, crear la fuerza
requerida para sustentar una política nacional”.
La participación obrera en el
gobierno es enorme, veamos algunas de las funciones y lugares destinados al
mundo del trabajo. Ángel Borlenghi (del sindicato de Comercio), aparece como
Ministro del Interior. Freire (del sindicato del Vidrio), como Ministro de
Trabajo. Bramuglia (abogado de la Unión Ferroviaria –por entonces el gremio más
grande del país-), como Ministro de Relaciones Exteriores. Juan Unamuno (del
sindicato bancario), como Presidente del Banco Hipotecario Nacional. José Gago
(también del sindicato Bancario), como Intendente de Buenos Aires.
Asimismo, el Secretario General de
la CGT participaba de las reuniones de Gabinete. En todos los ministerios
existía una comisión con representantes de la CGT, a quien se debía consular
sobre las acciones y medidas a tomar. También había directores obreros en
diferentes organismos estatales como por ejemplo la Caja de Jubilaciones, y en
las empresas nacionalizadas (recordemos que Perón nacionaliza una amplia franja
de la economía, y crea la DINIE). Todos los días a las 6 de la mañana el
Secretario General de la CGT se reunía con el Presidente Perón. La Casa de
Gobierno, los ministerios o los gobiernos provinciales tenían las puertas
abiertas para los sindicatos. También participaba de todas las audiencias del
Presidente con los ministros.
Una de las cuestiones que irritó
mucho a los sectores patronales (aparece reiteradamente por ejemplo en el
famoso Congreso de la Productividad), fue el poder de las comisiones internas
en las fábricas. Al mismo tiempo, cualquier conflicto laboral era resuelto con
la CGT como interlocutor. Asimismo, la Comisión Económica del Ministerio de
Hacienda estaba presidida (entre los años 1946-1953), por el Secretario General
de la CGT, cargo ocupado por entonces por Espejo. En ese ámbito se discutían
los convenios colectivos de trabajo, y se fijaban las pautas salariales.
Si hay un cuerpo elitista en
nuestro país es el de embajadores. Allí también hizo lo suyo la Revolución
Nacional peronista, poniendo agregados obreros en las Embajadas, de los cuales
varios fueron posteriormente nombrados Embajadores. Es el primer país del mundo
que hace participar a los obreros en la representación exterior. Perón
argumenta en 1946 que “ya funciona un
curso de capacitación preparando a los agregados obreros que irán en
representación de la República (…) De esta manera llegaremos no solamente a los
círculos sociales más o menos amables sino a los centro de trabajadores del mundo”.
Los dirigentes deben cursan en los mismos sindicatos cursos de economía,
historia argentina, geografía, historia latinoamericana, historia del
movimiento obrero, etc. Otros sitios
reservados para la oligarquía son ocupados por “los olvidados” de ayer, y
puestos ahora en la primera plana de la política oficial desde el plano
simbólico, hasta las medidas concretas, como Mar del Plata, o el Teatro Colón.
Para finalizar, Perón siempre pensó
y llevó a cabo su accionar político en términos de la Patria Grande. De esta
forma, la cuestión sindical también la piensa en eso términos, de ahí que en
1952 ponga en marcha el proyecto de la Agrupación de Trabajadores
Latinoamericanos Sindicalistas (ATLAS), cuya primera secretaría recae en José Espejo
de la CGT (los agregados obreros en las embajadas habían cumplido un rol fundamental en este
armado). La experiencia del ATLAS queda herida de muerte con el derrocamiento
de peronismo en el 55, y termina desapareciendo. Es en la integración de la Gran
Patria con que San Martín soñó, se encuentra una clave de la revolución
nacional-latinoamericana, por esto sostiene Perón que “nosotros tenemos que ir hacia organizaciones gremiales continentales.
Es decir que, si los políticos se unen, los gremialistas también deben unirse.
Si algún día integramos el Continente
Latinoamericano, la base de esa integración ha de ser la de los pueblos. No
se construyen pirámides empezando por la cúspide, sino que
es menester hacerlo comenzando por la base,
y la base, para mí,
son las organizaciones sindicales”.
* Sociólogo, UBA.
[1] Para el siguiente artículo fueron utilizados como bibliografía
trabajos de Juan Domingo Perón, Claudio Díaz, Norberto Galasso, Jorge Abelardo
Ramos, Carlos Piñeiro Iñíguez, Enrique Silberstein, Daniel Parcero, Hiroshi
Matsushita, Claudio Panella, Alfredo López, Juan José Hernández Arregui, Arturo
Jauretche, entre otros.
[2] El sindicato por rama de industria tiene un antecedente importante en
el año 1936 cuando una Comisión Intersindical que era presidida por Ángel
Borlenghi (de origen socialista, más tarde Ministro del Interior de Perón),
logra la sindicalización por rama de industria y no por oficio.
[3] La UOCRA es emblemática, ya que pasa en poco tiempo de 1500 a 210 mil afiliados.
[4] En el tercer gobierno es el 25% por la incorporación de la “rama
juvenil”.
martes, 23 de mayo de 2017
Análisis de coyuntura en un Brasil de temer, no de Temer
Luis Carlos Muñoz Sarmiento y Luís Eustáquio Soares
Para Rebelión.org
Aclaración inicial: queremos que Drácula Temer,
A(def)écio Neves, Eduardo Cunha y todos los demás golpistas, léase bien, todos,
sean castigados, ejemplarmente. Son lumpen-criminales del imperialismo
estadounidense. Este es un breve análisis de coyuntura en un Brasil de temer,
no de Temer: porque da miedo cómo se violan los DD HH, la Constitución, el
Estado de derecho, con total y descarada impunidad; que, a su vez, hay que
decirlo con todas las letras, es el Brasil de Temer, pero no el suyo sino el
facilitado por los gringos, por Wall Street, y por una descarada campaña
mediático-judicial, en la que también participan, claro, el Ministerio Público
y la Policía Federal.
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