martes, 30 de junio de 2020

“Antonio Cafiero, el estadista bonaerense”: un recorrido por su gestión en la provincia de Buenos Aires


El libro lo escribió el sociólogo Aritz Recalde y se presentará esta tarde


Por Silvia Mercado para INFOBAE
30 de junio de 2020

El apellido Cafiero se puso de moda en los últimos meses. La llegada de Santiago a la Jefatura de Gabinete de Ministros trae a la memoria los tiempos que tuvieron de protagonista a Antonio, el fundador de una saga política familiar que no está exenta de críticas, quizás porque se conocen más las anécdotas falsas que hizo correr el propio Juan Domingo Perón, que nunca quiso demasiado a “Cafierito”, como él mismo lo llamaba, seguramente para bajarle el precio.
Sin embargo, Cafiero no solo fue el ministro más joven del segundo gobierno de Perón, sino también el dirigente que se animó a reclamar el respaldo de la clase media para ganar las elecciones de 1987, casi una herejía en el peronismo tradicional, y el que modernizó la gestión de gobierno con cuadros político-técnicos que, en muchos casos, siguen vigentes.
Ginés González García fue su segundo ministro de Salud, Felipe Solá fue su primer ministro de Asuntos Agrarios, Alberto Cormillot fue su primer ministro de Acción Social, Jorge Remes Lenicov fue su segundo ministro de Economía, Eduardo Amadeo fue su presidente del Banco Provincia, Mario Cafiero fue su secretario general de la gobernación, por nombrar algunos de los profesionales que fueron parte de su equipo, alguno de los cuales partieron al gobierno de Carlos Menem.
Pero más allá de los nombres, lo que impacta del libro Antonio Cafiero. El estadista bonaerense, del sociólogo Aritz Recalde, es la cantidad de políticas públicas progresistas, descentralizadoras y a favor de la transparencia que pudo desplegar a pesar del contexto. “Goberné la provincia durante cuatro años durísimos, en los que pasaron nada menos que tres estallidos hiperinflacionarios, tres asonadas militares, un rebrote subversivo, siete ministros de Economía Nacionales, doce planes de ajuste, una traumática sucesión presidencial y los dramáticos saqueos del hambre”, explicó Cafiero en la autobiografía que publicó en el 2011.

A pesar de eso, diseñó un programa de gestión participativa de la política pública y creó el Consejo para la Participación y el Desarrollo, el Consejo Provincial de la Mujer, los Consejos de Escuela, los Consejos de Seguridad Municipal, los Consejos de Emergencia Bonaerense y de Emergencia Municipal y los Consejos de Salud, muchos de los cuales continúan activos. Otros, fueron la base de políticas con demandas que recién se generalizaron ya en el siglo XXI.
Cafiero no le tenía miedo a los programas más disruptivos, en tiempos en que sus pares huían de los medios.
En diálogo con Infobae, Recalde cuenta que solo estuvo con Cafiero una vez en una cena, en el 2007, cuando él estaba haciendo trabajando en su tesis sobre la historia de las municipalidades de la Provincia de Buenos Aires. “Me llamaba la atención el hecho de que Antonio Cafiero fuera el único gobernador que planteó el modelo de la autonomía municipal, e incluso buscó darle entidad constitucional con una reforma de la Carta Magna provincial -fallida- en el año 1989″, explica.
También relata que empezó a estudiar la obra la Cafiero en el marco de un proyecto de investigación de la Universidad Nacional de Lanús, que analiza la gestión de los gobernadores bonaerenses. “En la investigación fui a buscar al gobernador Cafiero y me encontré con un intelectual, con un lúcido economista y con un gran doctrinario. Posiblemente, junto a John William Cooke, es de los teóricos justicialistas que más claramente reflexionaron sobre la organización política del peronismo. Cooke se orientó hacia la izquierda del peronismo y Cafiero, que era cristiano, se mantuvo siempre más cercano a la idea de la comunidad organizada y de la conciliación de clases”, agrega.

Recalde presentará hoy martes a las 18.30 el libro que editó UnLa a través del canal de youtube del Grupo Fabro.

Presentación del libro "Antonio Cafiero, el estadista bonaerense"


Ciclo de charlas: "el Pensamiento de Perón"


domingo, 28 de junio de 2020

El peligro de la violencia blanca


La moderna ultraderecha se inclina cada vez más hacia las expresiones de violencia real.
Líderes autoritarios y fundamentalismos de diversos signos, todos peligrosos.

Aldo Duzdevich para PERFIL

Algunos (no todos) de quienes estuvimos cerca de la violencia en los 70 tenemos animadversión y disgusto por los fundamentalismos. Sabemos del poder del lenguaje bélico. De la facilidad con la cual jóvenes incapaces de dañar a nadie, vía el poder del lenguaje, pasan a manipular un arma. Hay fundamentalismos de diversos signos y todos son peligrosos. En esta nota voy a referirme al nuevo peligro que se cierne sobre el continente, las propuestas violentas de la moderna ultraderecha. 
Papel higiénico y armas. Cuando estalló la crisis del Covid, pudimos ver al público norteamericano agolpándose en las tiendas para acaparar papel higiénico y comprar armas. Lo del papel higiénico no sería grave, y escapa a mi comprensión intelectual. Hasta donde sé, el Covid produce tos, no diarrea. Pero lo de las armas ya tiene otros significados. En un país donde la libertad individual y la propiedad privada están por encima de todo, tener armas para defender ambas cosas parece normal. Se calcula que hay 310 millones de armas en manos civiles. La palabra “pandemia” disparó uno de los temores más difundidos a fuerza de Netflix y pochoclos: la invasión zombie. No es extraño que en esta sociedad surja el temor de verse invadidos por miles de infectados de Covid vagando por las calles, intentando ingresar a viviendas y comercios. Entonces la única defensa sería ametrallarlos en el porche de su casa como vieron en la última película. 
El guerracivilismo en EE.UU. Existe una larga tradición en Estados Unidos de fuerzas en la ultraderecha que llaman a prepararse para un conflicto armado o para el colapso del Estado en el propio suelo estadounidense. La corriente que inspira a las milicias es el libertarismo y una profunda desconfianza hacia el gobierno federal, junto con los valores “tradicionales” del conservadurismo cristiano evangelista y el rechazo al proceso de globalización económica.
En los 80 tuvo auge un movimiento conocido como “HYPERLINK “https://en.wikipedia.org/wiki/Survivalism” \n _blanksurvivalismo”, con autores y publicaciones que llamaban a prepararse para un futuro posapocalíptico.
En 1991 el pastor televisivo Pat Robertson presento su libro El nuevo orden mundial. El gobierno de los Estados Unidos sería en realidad el  HYPERLINK al servicio de las elites financieras globales. Llegado el momento, las tropas rusas escondidas por el gobierno de Washington en bases secretas tomarían el control del país y conducirían a los opositores a campos de exterminio gestionados por la agencia de emergencias. 
Los años 90 serían una época de proliferación de milicias armadas en Estados Unidos. Se visten con uniformes de combate y portan armas de uso militar. Sus grupos tienen nombres como Oath Keepers (Custodios del Juramento), Three Percenters (Los Tres por Ciento) y Posse Comitatus (Fuerza del Condado). Para entrenarse realizan asaltos e incursiones en recintos simulados con municiones reales. Algunos estudios dicen que hay unos 620 grupos de extrema derecha y unas 165 milicias que serían su brazo armado. Algunos tienen decenas de seguidores, otros, como el llamado Three Percenters, cuentan con unos 10 mil miembros.
El grupo más reciente es el Boogaloo, que surgió hace menos de tres años en foros de la deep-web como 4chan y Reddit. Se definen “antisistema”. Lucen camisas hawaianas, estética militar y armas de gran porte. Un vocero expresa: “Podría resumirse en que somos ciudadanos cansados de un gobierno que va demasiado lejos, extralimitándose con los ciudadanos”. No tienen una ideología definida, los une su amor por las armas. Algunas consignas comunes son: “Libertad de expresión”, “No a la limitación de las armas de fuego”, “Derecho a la privacidad”, “Reducir el Estado”, “Reducir impuestos”, “Legalización de las drogas”. La filosofía del Boogaloo se podría resumir en volver a la comunidad primitiva, a una especie de sociedad anarco-capitalista en la que predomina el individuo sobre el colectivo. Consideran que las medidas sanitarias de confinamiento son una violación a sus derechos y aprovechan la molestia del público para aglutinar y atraer nuevos seguidores a su causa.
El pasado 30 de abril miembros de la Milicia Liberty con sus armas y el rostro parcialmente cubierto invadieron una sesión de la Legislatura de Michigan para exigir el levantamiento de la cuarentena. El líder republicano en el Senado estatal se refirió a los participantes como “un grupo de imbéciles” que “utilizaron la intimidación y la amenaza de daños físicos para despertar el miedo y alimentar el rencor”. En cambio el presidente Donald Trump calificó a los manifestantes como “muy buenas personas” e instó a la gobernadora demócrata, Gretchen Whitmer, a “llegar a un acuerdo”. Si bien estos grupos armados son minoritarios, sus opiniones están llegando a una audiencia más amplia gracias a líderes del movimiento Alt-Right como Richard Spencer y Steve Bannon, quienes han retomado su visión de la historia como una batalla cíclica entre los “hijos de luz” y los “hijos de la oscuridad”.
Por supuesto Trump lidera a los “hijos de la luz”. Y como prueba de ello Donald se fotografía con una Biblia en alto. Obviamente nadie cree que Trump, cuya su vida ha transcurrido entre negocios opacos y prostíbulos de lujo, haya leído alguna vez la Biblia, pero eso no tiene importancia si puede encarnar bien el relato. Y mal no le va. 
“No hay libertad sin el pueblo armado”. Si estuviéramos en los 70 diríamos que esa frase pertenece al montonero Mario Firmenich o al líder del ERP Roby Santucho. Pero no. Es de 2020 y la pronunció el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro; la dijo en la reunión de gabinete del pasado 22 de abril, cuyo video fue dado a conocer por la Corte Suprema de Justicia. Ahora, si Bolsonaro es el presidente que además cuenta con el apoyo irrestricto de las fuerzas armadas, ¿contra quién debería armarse el pueblo? Haciendo eje en el negacionismo de la pandemia, los enemigos de Bolsonaro son los gobernadores estaduales, muchos de su propia fuerza política, que toman medidas de confinamiento que “perjudican la economía”.  Las milicias de Bolsonaro, por ejemplo en Brasilia, atacaron a enfermeras que participaban en un homenaje a sus 55 colegas fallecidas por causa del Covid-19, acusándolas de mentirosas. Otros acamparon armados frente a la Corte Suprema para oponerse a las medidas judiciales tomadas contra los amigos y familiares de Bolsonaro. Hace pocos días “Mito” convocó a sus milicianos a invadir con cámaras de fotos los hospitales para mostrar que están vacíos y que el Covid es solo una patraña en su contra. 
Hay un tipo de milicias en Brasil, extendidas por doce estados, que no son una creación de Bolsonaro. Las componen miembros retirados o en actividad de fuerzas de seguridad. Nacieron como una suerte de autodefensas barriales contra los narcos. Pero con el tiempo se convirtieron en un poder paralelo al Estado y tan peligroso como los narcos. Bolsonaro en 2008, siendo diputado, las defendía y aseguraba que las milicias eran necesarias. Son probados y muy visibles los vínculos de su hijo Flavio con las milicias de Río, que además fueron responsables del asesinato de la concejal Marielle Franco. Estas milicias no responden a una ideología política, sino más bien a intereses de negocios. Vienen desde el gobierno de Cardoso y se mantuvieron con Lula y Dilma. Y van a responder a Bolsonaro mientras mantengan su alianza mafiosa. 
Pero más cercanos a los antisistema Boogaloo son los 300 de Brasil (en analogía a los 300 espartanos). Aparece como su vocera Sara Giromini, que se hace llamar Sara Winter (por una espía nazi). Esta joven de 27 años encabezó una protesta contra la Corte, de noche, con máscaras y antorchas, con una estética muy similar a la del  HYPERLINK: “Estamos preparados para dar la vida por la nación, y nuestras armas son la fe en Dios, la esperanza en este gobierno y los métodos de acción no violenta”, dijo recientemente a la BBC. Ahora se define como “provida, pro Dios, proarmas’, pero la joven Winter no siempre fue así. Durante un tiempo formó parte del grupo feminista ucraniano Femen. No dudaba en escribirse “Fora Bolsonaro” en los pechos y llegó a “castrar” un muñeco del entonces diputado, conocido por sus provocaciones machistas. Hoy está presa en la cárcel de mujeres, lo que seguramente aumentará su aura de heroína de la ultraderecha. 
Crucifijo y Biblia contra Evo. El golpe destituyente a Evo Morales tuvo un actor principal que fueron los comités cívicos, integrados por políticos, empresarios, dirigentes barriales y universitarios. Estos grupos participaron de una suerte de insurrección violenta que sitió poblaciones y fue creando el clima de inestabilidad para el golpe. Los jóvenes universitarios tuvieron un activo protagonismo en las revueltas, incluso encabezando el asalto a las viviendas de los dirigentes del MAS.  Al estilo de las purgas fascistas de Mussolini, la alcaldesa de la ciudad de Vinto (vecina de Cochabamba), Patricia Arce, fue perseguida y derribada por un grupo de jóvenes, quienes después de obligarla a caminar descalza le echaron pintura en la cabeza y le cortaron el cabello. El líder de las protestas fue Luis Fernando Camacho, presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz, rápidamente mencionado como el Bolsonaro boliviano. De fuertes vínculos con las sectas evangélicas, ingresó al Palacio de Gobierno de La Paz y depositó allí una Biblia, pocos minutos antes del anuncio de dimisión de Evo.
En Argentina, por ahora, solo discursos de guerra. Lejos quedó aquel tiempo en el que las musas revolucionarias navegaban en las canciones de Quilapayún, Daniel Viglietti y Los Olimareños. Hoy las versiones antisistema navegan por la deep-web, la internet profunda a la que solo ingresan los iniciados. Viejas ideologías conservadoras vienen envasadas en “memes”, videos de YouTube o “tik-tok”; llegan y se diseminan por senderos tan ocultos como los de la selva boliviana.  En el clima de ansiedad e incertidumbre que crea la pandemia ha empezado a instalarse fuertemente en las redes el discurso tipo Bannon. El 20 de junio en Twitter fue trending topic la sigla NOM (Nuevo Orden Mundial). Esto que mencioné antes, una ficción creada en 1991 por el pastor Pat Robertson en EE.UU., del cual probablemente usted, como yo, jamás había escuchado hablar. El “gobierno de la oscuridad”, las elites, Soros, Bill Gates y el 5G, son todas teorías conspirativas que pueden afectar alguna cabeza y llevarlo a estrellarse con un auto contra el portón de la embajada China. Pero a esto se le mezclan discursos para nada inocentes de algunos periodistas difusores de mensajes del odio y mediáticos economistas. Por caso el de Miguel Boggiano que tuiteó “La gente del campo debería armarse y poner francotiradores para defender la propiedad privada”. De allí a proponer la Liberty Milicia no hay mucha distancia. Por suerte en nuestro país las armas no son de venta libre. Pero el “magma del odio” que le preocupa al papa Francisco derrama en nuestra sociedad al igual que en el resto del mundo. Cuando una decena de jóvenes son capaces de matar a patadas a otro joven al grito de “negrito de mierda”, es tanto o más grave que el caso del policía que con su rodilla segó la vida de George Floyd en Minneapolis. 
Pero cuidado, no podemos quedarnos solo en la descripción de las consecuencias. Como bien explica Gonzalo Fiore Viani en su reciente libro Crónicas sobre el populismo de ultraderecha: “Lo cierto es que mientras el progresismo parece hablarle solo a las minorías, incorporando un discurso que tiene más que ver con la clase media urbana, sobreeducada y, paradójicamente, mayoritariamente blanca, Salvini, Le Pen, Orbán, Kurz, o –fuera de Europa– Trump buscan interpelar a un actor político que parecía patrimonio del siglo XX: el trabajador, específicamente el desempleado, muchas veces debido a que su ámbito laboral se trasladó a algún país con mano de obra más barata. (...) Es innegable que, en los últimos años, la extrema derecha ha logrado volver a ser cool para algunos sectores de la juventud. Recuperando incluso el elemento dinámico y antisistema del fascismo original. (...) Los extremismos logran interpelar de manera eficaz a los perdedores de la globalización. Captan el descontento con un discurso que arremete contra lo ‘políticamente correcto’, identificando a un enemigo común como culpable de todos sus males”.  Pero bueno, este análisis sobre las causas del avance de la ultraderecha en América y en Europa debería ser motivo de una próxima nota.


A 70 años del primer vuelo del Pulqui II


En 1950, solo en cuatro países volaban los primeros aviones a reacción de alta tecnología. En
Rusia, el MIG15, en EEUU, el Sabre F86, en Suecia, el Tunnan, y en Argentina el Pulqui II.
  
Por Aldo Duzdevich para AGENCIA PACU URONDO

“16 de junio de 1950 año del Libertador General San Martin, en la pista de la Escuela Militar de Paracaidismo se vivía una situación especial. Una flecha plateada brillaba en la pista un día luminoso de finales de otoño. Alrededor de esta obra de arte de la ingeniería aeronáutica se escuchaban voces, murmullos en castellano y también en alemán. Mientras un camión tanque lo alimentaba de combustible un piloto se preparaba para vivir el momento histórico. El capitán Edmundo Weiss, aquel que tres años antes había sorprendido al mundo realizando el primer vuelo del legendario Pulqui I, subía a la cabina presurizada del flamante IA 33 “PULQUI II”. Un tenue silbido que fue subiendo de intensidad hasta convertirse en el rugido de la potente turbina Rolls Royce NENE II, (la más poderosa del mundo en aquel momento), lleno completamente la escena. Una larguísima estela de tierra se levantaba detrás de la tobera que soplaba cuando el piloto “daba” motor y provocaba el desplazamiento del avión. No se estaba ensayando un motor, hoy el Pulqui II realizaría su primer vuelo llevando nuevamente a la Argentina a la cresta de la ola de la historia aeronáutica mundial. Nombres como Kurt Tank, Reimar Horten, Norberto Morchio, Humberto Ricciardi y muchos más se mencionarían mucho con respeto y veneración a partir de ese momento, como el equipo Argentino – Alemán que desde tres años antes, bajo una orden del entonces Director del Instituto Aerotécnico (Fabrica de Aviones), Brigadier Juan Ignacio San Martin, daba comienzo al proyecto más importante de la industria aeronáutica nacional que sorprendería al mundo. Cuando después del vuelo de 30 minutos, siendo aproximadamente las 16:30 horas, se posó suavemente en la pista, en ese momento estallo el júbilo, la emoción contenida y expresiones como VIVA LA PATRIA o ARGENTINA, ARGENTINA llenaron un momento único e irrepetible. Había terminado su primer vuelo el avión de combate, a reacción cuya denominación, PULQUI II, aun hoy, a 70 años de aquel día histórico, suena a música en nuestros oídos. VIVA LA PATRIA”.

Con este texto lo recuerda hoy el arquitecto cordobés Juan Ignacio San Martín, nieto del Brigadier San Martín, que me llega a través de Osvaldo Weiss, hijo de aquel memorable piloto que además ostentaba el título de “el piloto de Perón”. 
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, las potencias triunfantes se disputaron el “robo de científicos alemanes”. Del área de proyectos aeronáuticos, un grupo fue a EEUU y dió luz al Sabre F86, otro a Rusia que creó el MIG15, otro en Suecia, creó el Tunnan. Y el proyectista jefe, Ingeniero Kurt Tank, se estableció en Córdoba y diseñó el Pulqui I y II.
En el Museo Nacional del Aire y el Espacio de Washington DC, exhibido en un lugar de privilegio, nos sorprende un avión de época, que a la vista  “es el Pulqui”. Pero no. Se trata del primer Sabre F86. Los cuatro modelos son tan parecidos que salvo por las insignias pintadas, un no especialista como yo, dirá que son los mismos. Aunque, según explica Osvaldo Weiss, el Pulqui II tenía caracteristicas de diseño muy superiores a los otros tres competidores.

Que época no...aquella que competíamos con EEUU y Rusia en industria aeronáutica. Pensar que hoy, algunos dirigentes argentinos todavía repiten que nosotros nos tenemos que “dedicar a la soja y las vacas y dejar que los satélites y aviones los hagan otros”.
Aprovechando la fecha me parece importante rescatar la figura injustamente olvidada del Brigadier Mayor San Martin, quien fue designado en 1944 director del Instituto Aerotécnico, que sobre la base de la Fábrica Militar de Aviones se había creado en 1943.
Segun puede leerse en wikipedia. “Desde ese cargo restableció la política de producción y diseño de aviones argentinos, que había sido abandonada por el Estado desde 1937. En 1946  realizó un viaje a Europa y  contrató allí unos 750 obreros especialistas, dos equipos de diseñadores alemanes liderados por Kurt Tank y Reimar Horten y uno italiano liderado por el italiano Cesare Pallavicini respectivamente. Estos equipos, junto con ingenieros y técnicos argentinos, serían los encargados de proyectar el caza bimotor Ñancu IA 30 y los aviones a reacción Pulqui I y Pulqui II, el bimotor Justicialista del Aire, luego rebautizado I.Ae. 35 Huanquero, alas volantes Horten, etc. Asimismo, San Martín gestionó el ingreso al país de un importante grupo de profesores del Politécnico de Turín, con los cuales se creó la Escuela de Ingeniería de la Fuerza Aérea Argentina. Este personal académico también formó parte del claustro de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Córdoba. También se fabricaron los aviones I.Ae. 22 "DL" de entrenamiento avanzado, el I.Ae. 24 Calquín bombardeo liviano y de ataque, el I.Ae. 23 de entrenamiento primario.
Completan ese período el planeador de asalto I.Ae. 25 Mañque, el motor de aviación «El Gaucho», el cohete teledirigido AM-1 Tábano1​ y aeronaves de instrucción elemental y de uso civil: el Colibrí, el Chingolo, y el F.M.A. 20 Boyero. La concreción de estos proyectos aeronáuticos motivó la formación de una importante red de proveedores de partes de alta calidad, y como consecuencia, la creación del parque industrial que fue la base del posterior desarrollo y despegue industrial de Córdoba”.
Lamentablemente hoy la página oficial de la Fuerza Aérea Argentina no hace ninguna mención a este hecho histórico tan trascendente para los aviadores y para nuestro país. El amor a la Patria se alimenta de reconocer nuestra historia y rescatar de ella el ejemplo de sus grandes hombres como el Brigadier Mayor San Martin y nuestro primer piloto de aviones a reacción argentinos, capitán Edmundo Weiss.


sábado, 27 de junio de 2020

La barbarie oligárquica y el humanismo de Perón


Por Juan Godoy, junio 2020


            Salvador Ferla afirma que el mismo 17 de octubre la oligarquía se la tiene jurada al pueblo, que buscará la hora de la impunidad para tomarse una revancha clasista sobre los trabajadores argentinos que habían torcido el rumbo de la historia y encontrado un líder que sintetiza los anhelos de los mismos. El historiador considera que la impunidad la encuentra en junio del 56 con los fusilamientos, no obstante nosotros podemos considerar que anteriormente a éstos, fueron realizando varios atentados sobre esos trabajadores. En la desconcentración del 17 de octubre mismo encontrarán la muerte dos jóvenes, uno de los cuáles pasa a ser conocido como el “primer mártir” del peronismo: Darwin Passaponti.
            El 16 de junio encuentra explicación en el accionar histórico de la oligarquía y en un entramado de acontecimientos que teje que van a terminar con el derrocamiento de Perón. Fracasado el intento de golpe de estado de 1951, y derrotada nuevamente en las urnas la “vieja” argentina semi-colonial que iba desde la Sociedad Rural, el imperialismo británico y norteamericano, hasta los partidos comunista y socialista, entre otros, la oligarquía comienza a realizar varios actos terroristas que van desde la colocación de bombas el 15 de abril de 1953 en un acto en Plaza de Mayo, otras en un hotel, a la salida del subterráneo A, ya en el 55 los comandos civiles siguen colocando bombas, en la CGU, en la CGT y el partido peronista de Mar del Plata, provocan destrozos en el Banco Nación, la Lotería Nacional, el Ministerio de Asistencia Social y Salud Pública, YPF, asesinan a “sangre fría” a policías, etc.
            Estos actos solo resultan los prolegómenos del atentado terrorista más grande de nuestra historia. A las 12.40 hs. de aquel jueves nublado en que estaba previsto un desagravio al pabellón nacional y a la memoria de San Martín por parte de la aviación, comienzan las oleadas de ataques aéreos que durarán 5 horas, siendo la más destructiva la que se da a las 15.15 hs. Se trata fundamentalmente de Oficiales y Sub-oficiales de la Armada, fuerza penetrada fuertemente por Gran Bretaña (se verá tres meses más tarde cuando abastecen para que tenga poder de fuego la cañonera con la que Rojas amenaza volver a bombardear Buenos Aires), con el apoyo de un sector menor de la aeronáutica y de los “comandos civiles”. Se trata más de 300 comandos armados que tienen como misión dar apoyo a la infantería de Marina durante el planificado asalto a la Casa de Gobierno bombardeada de modo de dar muerte a Perón y sus ministros si continuaban con vida, lo que no logran. Lo que si logran es ocupar Radio Mitre y emitir una proclama dando por muerto al “tirano”. La intención, luego de asesinar a Perón, era crear un triunvirato integrado por Miguel Ángel Zavala Ortiz (dirigente radical, el único civil que participa de los bombardeos, luego canciller del “democrático y honesto” Illia), Américo Ghioldi (dirigente socialista) y Adolfo Vicchi (del Partido Conservador). Un antecedente de un bombardeo (además de Guernica), aunque diferente claro ya no son sectores de las FFAA del mismo país, es el golpe (auspiciado por la CIA), a Jacobo Árbenz en el 54, cuando aviones procedentes de Honduras y Nicaragua bombardean Guatemala.
            Cabe resaltar la tradición criminal de los que participan de los bombardeos. Destacamos algunos casos: como ayudantes del contralmirante Olivieri se encuentran Emilio Eduardo Massera, Horacio Mayorga y Oscar Montes. Massera, sabemos, fue miembro de la Junta Militar genocida, Mayorga participó de la masacre de Trelew, Montes fue Canciller la misma dictadura. A los fugados a Montevideo los recibe el Capitán Guillermo Suárez Manson (estaba prófugo de la justicia por haber participado en el intento de golpe del 51), Comandante del Primer Cuerpo del Ejército de la última dictadura, uno de sus principales represores, como tal condenado por delitos de lesa humanidad. Máximo Rivero Kelly, vinculado a la represión en la Patagonia, Horacio Estrada, jefe en la ESMA, Eduardo Invierno, jefe inteligencia naval, Carlos Fraguío, vinculado a la represión en la ESMA, Jorge Mones Ruiz, delegado de la SIDE, Osvaldo Andrés Cacciatore, intendente de Buenos Aires, por nombrar algunos casos. El golpe del 76, nuevo golpe contra el peronismo, resulta la continuidad y profundización del 55.
            Además de los objetivos mencionados, resulta central la idea de implantar el terror y demostrar que están dispuestos a todo. No casualmente Mario Amadeo, comando civil y partícipe en los actos, afirmó que “sin 16 de junio no hubiese habido 16 de septiembre”. Desde los aviones caen más de cien bombas, se trata de un total de 9-14 toneladas de explosivos, las víctimas son más de trescientas (algunos hablan que podrían llegar a dos mil), a las que hay que sumar también miles de heridos, muchas gravemente y con consecuencias para toda la vida.
            En este marco, queremos destacar para finalizar dos cuestiones: una que si bien uno de los objetivos era asesinar a Perón, como él mismo lo indicó no hacía falta el bombardeo, ya que en todos los años de su presidencia dio infinidad de actos públicos, andaba en su automóvil sin escolta, asistía a ceremonias, etc. por lo que solo bastaba un hombre decido para matarlo, pero no, algo más había además de su asesinato se buscaba como dijimos implantar el terror. No obstante, evidentemente el pueblo peronista no se amedrenta, sino que ese mismo día se presenta para defender el orden constitucional y la Revolución Nacional.
            Por último, rescatar la acción de Perón, tanto en este acontecimiento como tres meses más tarde en el golpe de estado. Una de las verdades del peronismo dice que “El peronismo anhela la unidad nacional y no la lucha. Desea héroes, pero no mártires”, y otra que “El justicialismo es una nueva filosofía de la vida, simple, práctica, popular, profundamente cristiana y profundamente humanista”. Consecuente con los pilares doctrinarios, guía para la acción, que muchos analistas no tienen en cuenta (y suelen minimizar), ese mismo día Perón busca proteger al pueblo de la barbarie oligárquica entendiendo que las fuerzas leales podían derrotar a los insurrectos, y procurando evitar que la CGT dispuesta no avance sobre la plaza, de modo que no se derrame más sangre de nuestro pueblo.
Asimismo luego de derrotado el golpe, Perón no aplica fusilamientos como varios sectores piden, sino que piensa en la necesidad de pacificar la situación en el mismo sentido. Luego, y más claramente, cuando se da el golpe de estado de septiembre, las fuerzas leales tienen controlada la situación y pueden derrotar a los golpistas, sin embargo amenazan con un nuevo bombardeo. En ese marco, Perón decide renunciar. La explicación de Perón es preferir “el tiempo a la sangre”. Perón considera que seguir en el gobierno seguramente llevaría a una guerra civil, donde los muertos se contaría seguramente por miles, cientos de miles o más de un millón (Perón había visto las consecuencias de la guerra civil española), desangrando a la Argentina y enterrando las posibilidades de ser una Patria Libre, Justa y Soberana por muchísimos años (Paraguay luego de la guerra puede ser un ejemplo de ello). Muchos analistas analizan la profundidad de la revancha, mucho más grave son cientos de miles de muertes y un país absolutamente destruido. El tiempo finalmente le dio la razón, si bien muchos años más tarde, retornó al poder con más de 62 % de los votos para volver a la senda de la Revolución Nacional. Pensamos que Perón deja una lección para la historia en torno al humanismo, la importancia de tener guías para la acción, la sabiduría de un líder que no cae en infantilismos que pueden llevar a miles de muertes, y el poner por delante del interés personal los intereses de la Patria y los trabajadores.

·         Publicado originalmente en Boletín Megafón UNLa

La evolución del Coronavirus


Leonardo Cajal, 26 de junio de 2020


“Si vos tratás a una enfermedad que ocurre en una sociedad de a uno, cada caso es una tragedia” Ministro de Salud Ginés González García. 
A lo largo de esta semana hubieron dos discursos antagónicos sobre un mismo hecho, con una diferencia, uno de ellos estuvo acompañado con un hecho real, tangible y concreto. El intendente de Lomas de Zamora fue dado de alta luego de 10 días de internación. Era un paciente de riesgo, a pesar de ser una persona joven, Martín Insaurralde, supo sobreponerse en el pasado de un cáncer, un tratamiento oncológico y un asma crónico. El paciente entró caminando y salió, gracias a Dios, caminando, luego de ser tratado con plasma. Distintas fotos tomadas por él, lo muestran desde el inicio de su internación en el Hospital Municipal de Lavallol siempre de buen humor.

Hoy desde el Olivos, el presidente de la Nación, junto al jefe de gobierno de CABA y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, dio un discurso que nada tenía que ver con el hecho real que hacia unas pocas horas acababa de producirse en un Hospital público del sur del conurbano. 
AF pudo haber dicho algo en consonancia al caso Martín Insaurralde, brindando a la Argentina la tranquilidad que se le exige a un conductor de los destinos del país, sin amenazas, con palabras contenedoras de las ansiedades de un pueblo que ve como sus sueños y sus sacrificios se desvanecen a causa de la crisis económica producto de la pandemia, la cuarentena o como se les ocurra llamarlo. 
Hay datos que son indiscutibles, irrefutables; en 100 días de cuarentena en Argentina han muerto 1184 personas por Covid-19 eso da un promedio de 12 personas por día. Durante el último año de gobierno de CFK en Argentina murieron de gripe y neumonía 27794, esto arroja un promedio de 79 muertes diarias, mientras que en el último año del gobierno de Mauricio Macri las muertes por influenza y neumonía aumentaron a 31916 personas lo que arroja un promedio de 87 fallecidos diarios.  (Cabe recordar que desde mediados de la década del 40 existe una vacuna contra la gripe y que también existe una vacuna contra la neumonía, lo que convierte a estas muertes en evitables, no puedo afirmar todas, pero sí muchas).
Para alcanzar la letalidad de la influenza común, deberían fallecer por Covid 116 personas todos los días a partir de mañana, 27 de junio, hasta el 22 de marzo del siguiente año, todos los días.
Considero que el pueblo argentino desde hace 45 años ha hecho todo tipo de sacrificios, no ha hecho otra cosa que sacrificarse, y a esto se le suma un discurso plagado de temores, miedos y muerte. Creo que el virus, que como vimos en el paciente Martín Insaurralde y en tantos otros que aparecen en los medios, puede ser altamente contagioso, pero eso no lo convierte más letal que una gripe común, al menos así lo dicen las estadísticas y lo asegura el Ministro de Salud, Ginés González García en una entrevista el 30 de marzo por radio Rivadavia
“En realidad se acerca la época de la gripe, el año pasado y el anteaño y el anteaño, hubo mucho, hubo muchos decesos, pese a que hay vacunas, por eso estamos este año empezando a vacunar antes, sin embargo, nadie hace todo un conteo diario como es la cantidad de muertes por gripe, entonces en ese aspecto hay una tensión muy, muy fuerte vinculada a casuística de coronavirus. porque quiero decir esto, si vos tratás a una enfermedad que ocurre en una sociedad de a uno, y bueno, cada caso es una tragedia, lamentablemente lo que voy a decir es fuerte pero la verdad cuando uno mira epidemiológicamente mira las consecuencias globales o sea la estadística. Por estadística es mucho, pero la GRIPE que el CORONAVIRUS, acá y en cualquier lugar del mundo”

Seamos libres, que lo demás no importa nada...

lunes, 22 de junio de 2020

Sobre el caso Vicentin: reflexiones, autocrítica y propuestas


Eric Calcagno

22 de junio de 2020

Una acción de gobierno, cuyo objetivo es el rescate de la empresa Vicentín, y cuyo instrumento es un Decreto de Necesidad y Urgencia, se ha visto frenado por una medida judicial. No es la primera vez que sucede. Para entender de qué se trata, proponemos la siguiente reflexión, inspirada en el “Manual del Estado” que publicamos hace un tiempo.

 1. EL MARCO GENERAL
Con la perspectiva que analizamos, consideramos que la Constitución define una estructura institucionalizada de poder social; [1] por eso, lo habitual es que los jueces desempeñen en las actuales circunstancias de la Argentina, una tarea que busca conservar el orden establecido.
Así, en las sociedades capitalistas –y en especial bajo regímenes neoliberales– es frecuente que resulten guardianes de la propiedad privada, antes que custodios de los derechos ciudadanos. Este sesgo se vuelve aún más evidente durante los regímenes militares.
Esta característica sobresale en el campo económico, donde la alta institución judicial ha sido un obstáculo para políticas reformistas o pasibles de afectar la estructura de poder establecida.
Tal comportamiento puede ser explicado tanto por la convergencia entre la personalidad y origen social de los jueces, como por el poder del establishment económico.
Por lo general, los jueces tienen como eje teórico el derecho civil, que custodia el derecho de propiedad. El famoso juez Felix Frankfurter, de la Suprema Corte de Estados Unidos, advertía que “debemos cuidarnos de no llenar la amplitud de las normas constitucionales con puras nociones de derecho privado”.[2]
Un ejemplo clásico de esta orientación conservadora fueron las declaraciones de inconstitucionalidad de la Suprema Corte de Estados Unidos a varias leyes sancionadas por el Congreso como parte del “New Deal” del Presidente Roosevelt (1933-1945).
El problema se solucionó cuando dejó de ser un tema judicial y se transformó en político: en 1936 el Colegio Electoral lo reeligió presidente por 523 votos contra 8. La Suprema Corte cambió la jurisprudencia, y al poco tiempo, la renovación normal por renuncias y fallecimientos, le otorgó la mayoría a partidarios del “New Deal”.
Esta tradicional actitud de los jueces ya había sido descalificada dos siglos antes en los Estados Unidos por Thomas Jefferson, quien afirmaba que “la independencia de los jueces con respecto al monarca o al poder ejecutivo es una buena cosa; pero la independencia de los jueces respecto de la voluntad de la Nación es una incongruencia de la forma republicana”.
En otro texto agregaba: “considerar a los jueces como los árbitros finales de todas las cuestiones de orden constitucional es una decisión peligrosa que puede colocarnos bajo el despotismo de una oligarquía”.[3]
La historia está plagada de estos enfrentamientos entre el poder judicial y gobiernos reformadores. Por supuesto, hablamos de un problema de la democracia, ya que los gobiernos revolucionarios o autoritarios, de modo más directo, sustituyen a los jueces del antiguo régimen o dictan medidas obligatorias.
Federico II de Prusia, por ejemplo, prohibió en 1780 las interpretaciones que contradijeran el sentido literal de las leyes. Durante la revolución francesa, los decretos del 24 y 26 de agosto de 1790 impidieron la interpretación judicial de las leyes y resolvieron que las cuestiones dudosas debía resolverlas el poder legislativo: Robespierre sostuvo que “la afirmación de que los tribunales crean la ley debe desterrarse de nuestro lenguaje”.[4]
Lejos de representar la imagen de Moisés que baja del Monte Sinaí con las leyes escritas por Dios (mientras otros adoraban al becerro de oro, inaugurando también una cierta costumbre), en una perspectiva realista, la justicia realmente existente debe ser considerada como la administración de justicia; pues la justicia es un valor, y la administración de la justicia es una función de gobierno.
De lo contrario estaríamos en una situación donde una parte adopta las características del todo, gracias a su influencia en las relaciones de fuerza. Del mismo modo cuando la administración de justicia adopta las formas de la justicia misma, asistimos al éxito de otra operación simbólica –confundir valor con función– que redunda en un mayor peso específico en la dinámica política.
A veces algunos estratos judiciales parecen más preocupados por encarnar la Justicia como valor, como modo de fundamentar sus actos, antes que por la administración de justicia, cuya función es dirimir las controversias y conflictos propios de cada sociedad, acorde con la legislación vigente.
Este comportamiento denota una participación plena en las relaciones de fuerza que tensan (y explican) la dinámica política. En términos futbolísticos, lo que el establishment no puede conseguir en la cancha, trata de obtenerlo en los escritorios. Es lo que pasa con el caso Vicentín, y encima no es nuevo.
El llamado “gobierno de los jueces” parece ocupar el lugar del gobierno mismo, cuando las decisiones emanadas de las instituciones democráticas no placen a los intereses de determinados sectores. Es lo que llamamos “la judicialización de la política”.
Esta actitud ya fue condenada por la Corte Suprema hace más de medio siglo: “(...) el ejercicio incontrolado de la función judicial, toda vez que irrumpe en el ámbito de las atribuciones reservadas a los demás poderes, constituye una anomalía constitucional y axiológica, caracterizable como pretensión de gobierno de los jueces, según la peyorativa expresión acuñada por la doctrina francesa” (Fallos, año 1965, t. 263, pág. 267).
Esa doctrina citada por la Corte Suprema afirma que si el poder judicial deviene en un órgano de supervisión de lo legislativo y ejecutivo, queda transformada la naturaleza misma de la Constitución, porque a las constituciones rígidas elaboradas por convenciones o asambleas constituyentes, las sustituyen constituciones judiciales, de una extrema flexibilidad, que incorporan elementos nuevos por el juego de litigios constitucionales. [5]

2. LA CAUTELOCRACIA
Para esos fines, algunos jueces utilizan los recursos de amparo y de inconstitucionalidad; como su argumentación es débil, recurren a medidas precautorias, que frenan la ejecución de actos de gobierno, sin entrar al fondo de la cuestión.
Así, un juez de primera instancia de cualquier jurisdicción puede impedir actos importantes del Poder Ejecutivo o Legislativo, con inconstitucionalidades que después de un tiempo son revocadas; pero ese tiempo puede ser largo; entonces ya se ha logrado el objetivo, que era trabar una acción del gobierno o la aplicación de una ley.
Estas medidas cautelares aparecen en principio como actos menores, pero con gran trascendencia política. Es un claro ejemplo de una forma degradada del gobierno de los jueces. Así lo declaró la Corte Suprema de Justicia de la Nación en la sentencia referida.
Ya no impugnan con sus fallos a ciertos actos de los otros poderes. Ahora son medidas cautelares que paralizan importantes actos del Poder Ejecutivo o Legislativo. Estamos en presencia de una mini-forma de gobierno, que en la terminología de Aristóteles constituiría una subespecie instrumental de la oligarquía.
Por definición sólo se ocupa de las formas y no encara el fondo de los problemas; su único propósito consiste en impedir –o al menos retardar– actos de gobierno. El pronunciamiento judicial sobre la expropiación de Vicentín va en ese sentido.
Es un caso que podemos señalar como paradigma: no se trata de una cautelar en sentido estricto, pero bajo la apariencia de “medida autosatisfactoria” logra los mismos objetivos. En los hechos, interfiere con una decisión política de un poder electo: más “gobierno de los jueces” imposible.
Este procedimiento tiene varias ventajas para quienes lo practican. En primer lugar, estas medidas cautelares son adoptadas sin que el Poder Ejecutivo o Legislativo puedan intervenir, ya que no corresponde darle vista de las actuaciones. Segundo, una vez que se retarda todo lo que se puede en primera instancia, pasa a la Cámara de Apelaciones, que puede demorarla meses; por último, la Corte Suprema puede expedirse en plazos aún más extensos.
De este modo, queda suspendida en todo el territorio nacional, y por tiempo indefinido, la ejecución de leyes aprobadas por el Congreso, así como decretos y resoluciones del Poder Ejecutivo, con base en la sola voluntad de cualquier juez de no importa qué jurisdicción. En el fondo es un arte menor, pero tiene una importante capacidad de daño.
Aplicada de modo permanente, esta modalidad de la “cautelocracia” no le hace bien a la administración de la justicia, que tal vez tenga cosas más propias de las que ocuparse, y es un modo de intervenir en la dinámica política de hecho, y, paradójicamente, no de derecho.

3. ELEMENTOS DE AUTOCRÍTICA, PROPUESTAS PARA LA ACCIÓN.
También corresponde esbozar algunas líneas de autocrítica.
Los resultados de la Resolución 125, sobre retenciones móviles, debieron dejar algunas enseñanzas. Si bien la idea fue interesante, eso que el porcentaje sobre las retenciones variase a la suba si los precios aumentaban o a la baja si los precios disminuían, fue una iniciativa interesante.
El asunto fue fijar el porcentaje demasiado alto en la cima de los precios, no porque estuviese errado, sino porque las condiciones políticas y sociales no habilitaban tal profundidad de la reforma. Lenin, alguien que sabía más de  revoluciones que de reformas, hablaba de avanzar dos pasos y retroceder uno. El planteo fue más bien el de avanzar tres pasos o nada, y al final no resultó. Es decir: tres pasos para atrás. Otra derrota, que costó esfuerzo y gestión, y que terminó en nada.
Por cierto, la exitosa salida de la crisis del 2001, que comenzó con la Presidencia de Duhalde y siguió con más vigor con Néstor Kirchner. El afianzamiento del nuevo modelo, de características peronistas clásicas, debía consolidarse con las presidencias de Cristina.
Pero no sólo la Resolución 125 terminó con un voto “no positivo”. La Ley de Medios, que fue aprobada por ambas cámaras legislativas, sufrió tantas cautelares judiciales que jamás llegó a ser aplicada en totalidad; la reforma de la justicia de 2013 –que preveía circunscribir las cautelares a la vida y libertad de la personas, mas no en cuestiones comerciales- al final encontró declaraciones de inconstitucionalidad de la Corte Suprema.
Tampoco fueron revisados los Tratados Bilaterales de Inversión, que mutilan de manera severa y contundente la soberanía nacional, habida cuenta que crea zonas de derecho extranjero para resolver problemas argentinos. De este modo cualquier empresa extranjera, o local con socios foráneos, puede actuar fuera del derecho argentino, en base a un panel de “expertos” en el CIADI, del Banco Mundial. Me responsabilizo por alguna iniciativa para derogarlos y sacarnos de ahí, que no tuvo ningún eco en el Ministro de Justicia de la época.
Y así llegamos al centro del problema. Tanto Perón en Argentina, y Roosevelt en Estados Unidos, un decenio antes, lo primero que hicieron fue bregar por que la Corte Suprema de cada país respectivo estuviese en consonancia con la Nación, en el espíritu señalado por Thomas Jefferson. Aquí y ahora significa que la Corte Suprema responde a la constitución real de la Argentina, al decir de Ferdinand Lasalle, es decir a los factores de poder que buscan mantener un orden no sólo obsoleto en las formas, injusto en el fondo, sino que además ineficiente para el desarrollo. Eso sí, es bueno para evadir impuestos, endeudar y fugar. No responden al espíritu de la Nación.
Si “volvimos mejores” es fundamental volver más inteligentes. A menos de intentar repetir modos de hacer que, por correctos que parezcan, no nos llevan a la victoria. Como dicen, usar una y otra vez una metodología que no los resultados esperados, no mejorará con la repetición. Y siempre cuesta gerenciar frustaciones. 
Por ello, es importante recordar que el nivel simbólico de las sociedades establece la legitimidad de los hechos. Contamos con la legalidad, gracias al voto popular, pero las operaciones del establishment son audaces y efectivas para mermar la legitimidad.
Durante el debate de la 125, por ejemplo, cuatro patronales rurales pasaron a ser “el campo”, y “el campo” pasó a ser la Patria. Brillante operación simbólica. No había nada del trabajo infantil, del trabajo en negro, del desmonte, del glisfosato que empobrece la tierra y envenena familias, del desmonte. De la cuestión sobre la agricultura familiar. Solo quedó eso que “Un gobierno autoritario y populista atacaba aquellos que trabajan de sol a sol. Qué malvados!”
Con el caso Vicentín, esos mismos populistas-que-quieren-convertirnos-en-Venezuela, atacan a una empresa familiar de gringos trabajadores que sólo piden volver a la actividad. ¿Cómo es que no fue prevista una amplia información sobre Vicentín? ¿Sobre sus manejos financieros? ¿Sobre la sobrefacturación cuando conviene y subfacturación cuando conviene? ¿Sobre los precios de transferencia? ¿Sobre las off-shore? Y ahí conseguir la legitimidad social del acto de gobierno ANTES de su legalidad institucional, al menos si es que pretendemos conseguir los objetivos.
Resulta fundamental construir una política de comunicación basada en la argumentación y el convencimiento; nos sobran razones, es una lástima no compartirlas a tiempo, ya que es hasta contraproducente. “Mandar es obligar, conducir es persuadir y al hombre siempre es mejor persuadirle que obligarle” señalaba Perón.
Al mismo tiempo “Mandar” nos pone en una situación de infalibilidad que nunca es real. Para el peronismo, la verdad política es siempre relativa, tanto como es fruto de una construcción colectiva. Decir “esto es bueno”, de modo tajante, no conseguirá los resultados deseados, no porque no sea conveniente para un determinado tiempo y lugar –la realidad- sino porque lo enunciamos desde lo alto para lo bajo, como una mandamiento revelado, que hasta puede demostrar soberbia, que es la peor muestra de debilidad.
Desde el punto de vista discursivo, decir “esto es bueno” sin explicar por qué, es plantear el argumento ad hominen al revés: queda como “es bueno porque lo digo yo”. Sin una amplia y difundida explicación, le hacemos flaco favor a los medios del establishment, que tendrán el juego fácil para dar vuelta el argumento y achacar esa buena decisión –el rescate de Vicentín- a las características psicológicas de los decisores (electos), a la “voluntad de ser Venezuela”, al “ataque a la propiedad privada”…
No importa la nula verosimilitud de esas aseveraciones, sino que basta con repetir y machacar, para conformar los prejuicios de los “republicanitas” locales, y activar el viejo fondo gorila para revivir los reflejos opositores. Queda claro que movilizar sectores de clase media que no tienen más tierra que en las macetas, más plata –si la hay- que en el banco de la esquina, y que muchas veces ni siquiera son propietarios para que salgan en defensa del modo de vida que ellos no tienen pero aspiran.
Está claro que hacer actuar a personas en contra de sus intereses objetivos es la indeleble marca de la hegemonía. Que no está, por cierto, del lado nacional y popular.
Porque una vez que el conflicto queda planteado sin previa preparación (la construcción de la legitimidad de la acción de gobierno), podremos hacer declaraciones, actos e incluso brindar información. Demasiado tarde. Encararemos la negociación en base a “buenos/malos”, y eso no sirve para ganar. ¿Será épico? Será inútil. La verdadera épica consiste en alcanzar los resultados deseados. 
En el momento de escribir estas líneas, el Gobernador de la Provincia de Santa Fé, el Compañero Omar Perotti, propone un camino alternativo, a través de la actuación de la Inspección General de Personas Jurídicas (IGPJ). De este modo quedarían excluidos los actuales CEOs de Vicentín, en la perspectiva de constituir una empresa mixta con mayoría del Estado y participación de la Provincia de Santa Fé, además de cooperativas. Cuenta con el apoyo del Presidente Alberto Fernández.
En este caso, pasaríamos de una estrategia directa, la expropiación, a una estrategia de aproximación indirecta, la empresa mixta. Es una propuesta correcta, que nos alienta a leer a Basil Liddell-Hart [6].
En todos los casos, creemos que en la actual etapa del gobierno nacional, resultan urgentes algunas medias previas, mientras tengamos margen de maniobra para llevarlas a cabo.
Lo primero es restablecer el orden efectivo en la consecución de los objetivos: hay que convencer y luego hay que actuar, y no al revés. Es la cuestión legítima primero y la legal después. Ahí de poco sirven los esquemas verticales, sino que hay que aprovechar la capilaridad típica del peronismo para persuadir.
Alberto Fernández, nuestro Presidente, explica muy bien los problemas y el camino a seguir, ya se trate del Coronavirus, de la deuda o de Vicentín. Reivindica a los Profesores Universitarios, ya que la política a veces también es docencia (con o sin filminas!). Pero no puede ser el único. Persuadir es comunicar, y la comunicación es un divino tesoro. Por un hacedor, cien predicadores…
En segundo lugar, es precisa una nueva composición de la Corte Suprema. Con PARIDAD DE GENERO, con una plaza por Provincia, dividida en salas, de modo tal que pueda atender los infinitos requerimientos que demanda la ciudadanía a la administración de justicia.
En tercer lugar, cualquier intento de reforma será vano si no se restablece el artículo 5º del Código Civil de Vélez Sarfield, abolido durante el gobierno de facto de Onganía. Medidas como la de Vicentín deben tener, en el anteúltimo artículo (antes del de forma), esa característica. Ese artículo especifica que “nadie tiene derechos irrevocablemente adquiridos frente a una ley de orden público”. Y que se decida por votación.

Funcionó para Sarmiento y para Perón. Funcionará para nosotros. ¡Peronistas, a las cosas!

Extraído de ERICCALCAGNO.COM.AR

    [1]Véanse Ferdinand Lassalle, op. cit.; y Arturo E. Sampay, Constitución y pueblo, Cuenca Ediciones, Buenos Aires, 1973.
   [2]Caso Haley vs. Ohio, 1948, 332 US 696.
   [3]Véase S.K. Padover (comp.), Thomas Jefferson on democracy, New American Library, Nueva York, 1946, pág. 64, citado por Julio Oyhanarte, Poder político y cambio estructural en la Argentina, Paidós, Buenos Aires, 1969, p. 63.
  [4]Véase Franz Neumann, El Estado democrático y el Estado autoritario, Buenos Aires, Paidós, 1968 (primera edición en 1957), pp. 43 y 44.
 [5]Véase Edouard Lambert, Le gouvernement des juges et la lutte contre la législation sociale aux Etats-Unis, Giard, Paris, 1921.En este libro se plantea por primera vez el problema del “gobierno de los jueces”.
  [6] Véase Strategy, second revisted edition, Faber and Faber, London, 1967. En castellano: Estrategia, Arzalia Ediciones, Madrid, 2019.
 

EL RESARCIMIENTO ECONÓMICO DEL REINO UNIDO A LA ARGENTINA



Dr. César Augusto Lerena - 20 de junio de 2020


Cuando en 1966, se dictó la llamada «Ley de Soberanía del Mar» (17.094), ésta, ya refería a «que las actuales actividades extractivas de naves extranjeras en aguas argentinas constituían un hecho grave…y que, la soberanía debería ser una e indivisible», extendiéndose por esta ley el Mar Territorial Argentino «hasta una distancia de 200 millas y, al lecho del mar y al subsuelo de las zonas submarinas adyacentes a su territorio hasta una profundidad de las aguas suprayacentes que permita la explotación de los recursos…». Poco después, se dictaron varias normas de explotación de los recursos pesqueros, donde -entre otras cosas- se establecieron las cuestiones relativas a los permisos y al pago de derechos de captura.
Luego, en la llamada Ley Federal de Pesca (24.922 art. 3º a 5º) se estableció el dominio y el alcance de la jurisdicción provincial y nacional y, que «La República Argentina, en su condición de estado ribereño, podrá adoptar medidas de conservación en la ZEE y en el área adyacente a ella sobre los recursos transzonales y altamente migratorios, o que pertenezcan a una misma población o a poblaciones de especies asociadas a las de la ZEE». En el art. 5º refirió a la regulación en los espacios marítimos sujetos a jurisdicción nacional; a la facultad de limitar el acceso; a la regulación fuera de la ZEE de los recursos migratorios o especies asociadas y, en el art. 7º se determinaron las funciones de la Autoridad de Aplicación, entre otras cuestiones, la de regular y fiscalizar; emitir las cuotas de captura, permisos y restricciones a la pesca, etc. Funciones, que en muchos casos debían ser aprobadas por el Consejo Federal de Pesca (CFP), por ejemplo, la de establecer derechos de extracción y fijar cánones por el ejercicio de la pesca, etc.
Por otra parte, la pesca «en todos los espacios marítimos bajo jurisdicción argentina, está sujeta a las restricciones que establezca el CFP, con fundamento en la conservación de los recursos, con el objeto de evitar excesos de explotación y prevenir efectos dañosos sobre el entorno y la unidad del sistema ecológico» (Art. 17º) y, a su vez, para realizar el ejercicio de la actividad pesquera hay que contar con habilitación, permiso o autorización de pesca (Art. 23º) y cumplir con una serie de restricciones, derechos y obligaciones establecidos en los artículos 24º al 29º y s.s. y, estar sujeto por incumplimiento, a infracciones y sanciones, referidas a los buques nacionales pero también a los extranjeros (Art. 46º a 65º). A todo ello, se agregó la reforma por Ley 26.386 (Art. 27º bis) referida a quienes operan en el Atlántico Sur sin habilitación o en relación con quienes lo hacen en el área de Malvinas de la ZEE Argentina.
 Hecha estar introducción, habría que preguntarse ¿por qué la Cancillería Argentina, el Subsecretario de Pesca y el Consejo Federal de Pesca desde el año 1976 y, particularmente desde 1982, no efectuaron el reclamo pertinente al Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (en adelante RU) por la captura ilegal que buques extranjeros (entre ellos británicos) efectuaron y efectúan con licencias ilegales en el área de Malvinas de la ZEE Argentina; zona a la que la potencia británica restringía el acceso a los buques pesqueros argentinos y a los buques de control? ¿Por qué la Autoridad de Aplicación Argentina, en virtud de sus facultades y, obligaciones previstas en la Ley 24.922 (y legislación anterior), no cobraron derechos a la extracción, no aplicaron multas por pescar sin habilitación o decomisaron buques y mercaderías, conforme lo establece la legislación?
La Argentina debería hacerle un reclamo por lucro cesante y pérdida de chance al RU y, supletoria y solidariamente, a todas las empresas extranjeras que capturaron recursos pesqueros en el área citada, por la explotación de los recursos naturales de dominio y jurisdicción nacional. De los fundamentos del reclamo, tal vez surja la exculpación de los funcionarios argentinos correspondientes y, en última instancia, lo determinarán los sumarios y las acciones judiciales que pudieran corresponder.
Vamos a los hechos: el RU tiene ocupado el archipiélago desde 1833, año en que desalojó al gobierno argentino de Malvinas. Al menos desde 1976 y hasta la fecha, el RU ha otorgado en el área de Malvinas de la ZEE Argentina, licencias pesqueras a buques propios y de terceros países. Estos buques pesqueros extrajeron un promedio anual de 246.220 toneladas de recursos pesqueros argentinos, es decir, que en 44 años extrajeron unas 10,8 millones de toneladas de diversas especies de pescados y moluscos argentinos por un valor estimado en los 28,2 mil millones de dólares, más los intereses y la pérdida de chance, ya que, agregado valor a esas materias primadas y, colocados los productos finales en el mercado minorista, podrían haber significado un valor aproximado del orden de los 197 mil millones de dólares.
Accesoriamente, pero no menos importante, estas capturas han producido un desequilibrio en el ecosistema argentino pesquero, cuyas consecuencias sobre la sostenibilidad de las especies en el mar argentino resultan invaluables e impredecibles. Por un lado, el Rendimiento Máximo Sostenible determinado anualmente por el INIDEP no contempla el volumen capturado a través de estas licencias ilegales británicas y por el otro la internacionalización del mar por parte del RU atrajo al Atlántico Sur una flota extranjera que depreda los recursos migratorios argentinos en la Alta Mar.
Para efectuar el reclamo por lucro cesante y pérdida de chance, deberíamos tener en cuenta los artículos 1738 y 1739 del CCyC de la Nación, ya que la indemnización comprende la pérdida o disminución del patrimonio y, el lucro cesante, es el beneficio económico esperado de acuerdo a la probabilidad objetiva de su obtención y, la pérdida de chances, interfiriendo en los proyectos económicos y sociales de un país en vías de desarrollo (preámbulo de la CONVEMAR), donde la explotación de los recursos pesqueros provee alimento, empleo, desarrollo poblacional e industrial a todos los pueblos del litoral marítimo de la Argentina. Además, que de incrementarse el consumo de pescado en la Argentina, llevándolo de 5 Kg. a los 21 Kg/per cápita de promedio mundial, proveería de una proteína esencial y consecuentemente una mayor salud a los argentinos, que se ven impedidos de ello, por cuanto las capturas en el área de Malvinas representan un 31% de las nacionales. Del análisis de las capturas, su industrialización, exportación o consumo interno, el comercio en el mercado nacional o internacional y los valores comerciales, es fácil determinar las chances económicas y el perjuicio -absolutamente comprobable- que le ha causado y le causa al país la extracción ilegal de esos recursos de dominio y jurisdicción de Argentina, por parte del RU o a través de sus licencias ilegales en Malvinas.
Respecto a la cuestión de la prescripción liberatoria, el gobierno debería plantear una interrupción (no suspensión) de la prescripción, tomando como inicio de ésta el año 1976, donde los británicos inician -con cierta magnitud- las actividades pesqueras en el área de Malvinas de la ZEE Argentina, tiempo en el que era de aplicación las leyes 17.500 (Decreto Reg 8802/67), 20.136 (Decreto Reg. 945/86) y Resoluciones pertinentes, todas reemplazadas en 1998 por la Ley 24.922 (Decreto Reg. 748/99), donde ya establecían los requerimientos de permisos de pesca, el cobro de derechos a las capturas y sanciones. Por su parte, la ley 26.386 (Art. 27 bis) modificatoria de la ley 24.922 precisa, que no se entregarán cupos o autorizaciones de captura a aquellos armadores o propietarios de buques pesqueros que realizan operaciones de pesca dentro de las aguas bajo jurisdicción de Argentina sin el correspondiente permiso de pesca de la Autoridad competente argentina; una norma expresamente dirigida  a quienes pescan el área de Malvinas, y que, nos permite indicar, que todo aquel que realiza pesca furtiva dentro de la jurisdicción de la ZEE Argentina, podría estar sujeto al reclamo económico ante el Juzgado Federal Civil y la correspondiente denuncia penal ante el Juzgado Federal Penal.
En la parte penal podría sostenerse, que se trata de un delito continuado y por ende no prescripto como lo dispone el artículo 63º del Código Penal Argentino: «La prescripción de la acción empezará a correr desde la medianoche del día en que se cometió el delito o, si éste fuese continuo, en que cesó de cometerse» y, en la parte civil se debiese plantear la interrupción de la prescripción y, remitirse, a los artículos 2544 al 2549 del Código Comercial y Civil de la Nación, teniendo por no sucedido el lapso que le precede e iniciar un nuevo plazo y, a todo evento y así sucesivamente y/o toda historia como última ratio, correspondería, sí fuera eventualmente necesario que el juez interviniente por sí decrete la “dispensa” de la prescripción hipotéticamente cumplida,  de acuerdo a lo previsto al Art. 2550 por cuanto existieron actos a la sazón interruptivos, amén de situaciones de facto e ilegales que han impedido y/o dificultado según el caso, los reclamos y acciones pertinentes por parte de la República Argentina.
Entre otros actos interruptivos, corresponde recordar que en el año 1965 la ONU dictó la Resolución 2065/65 «…invitando a la Argentina y al RU a proseguir sin demora las negociaciones recomendadas por el Comité Especial (…) teniendo debidamente en cuenta las disposi­ciones y los objetivos de la Carta de la ONU y de la Res. 1514 XV (6. Todo intento encaminado a quebrantar total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de las Naciones Unidas)…» lo que derivó en un permanente reclamo (55 años) de Argentina al RU para que diese cumplimiento a las referidas Resoluciones, sin que este diera lugar a las referidas negociaciones y avanzar por tanto -entre otras cuestiones- al tratamiento de las capturas ilegales que se producían en el área de Malvinas de la ZEE Argentina, dejando congelada la cuestión. Más aún, cuando en la 85ª Sesión plenaria de la ONU el 1 de diciembre de 1976 de dictó la Res. 31/49 donde entre otras reitera «3. Pide a los Gobiernos de la Argentina y del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte que aceleren las negociaciones relativas a la disputa sobre soberanía, según se pide en las Res. 2065 (XX) y 3160 (XXVIII) de la Asamblea General» e «4. Insta a las dos partes a que se abstengan de adoptar decisiones que entrañen la introducción de modificaciones unilaterales en la situación mientras las Islas están atravesando por el proceso recomendado en las resoluciones arriba mencionadas».
Se agrega a ello la situación de fuerza mayor que la Argentina vive, con motivo de la guerra de Malvinas de 1982 que impidió contar con toda información relativa de las capturas en el área bajo control exclusivo y excluyente del RU y, ponderar adecuadamente, el volumen extraído del área de Malvinas de la ZEE Argentina hasta la actualidad, en que se han podido ver publicadas en una página británica las estadísticas (Fishery Statistics, volúmenes 1 a 24) del FIFD (Falkland Islands Goverment Fisheries Department).
Finalmente, y, que pese el RU no se aviniese a llevar adelante las recomendaciones de las Naciones Unidas; en 1995 -con la ratificación (Ley 24.543) de la Convención del Mar (CONVEMAR)- la Argentina tuvo presente su interés prioritario de conservar los recursos de la ZEE y, la necesidad de cooperar para prevenir y evitar la sobrepesca, razón por la cual acordó con el RU la investigación conjunta pesquera en aguas del Atlántico Sur, que debió suspender en el 2005 porque el RU no solo no dejo de lado las capturas, sino que irresponsablemente prolongó por 25 años el otorgamiento de licencias ilegales. Se reiniciaron estas investigaciones en 2016, sin que el RU cesara en su explotación ilegal y, con la información obtenida de estas investigaciones no hizo otra cosa, que otorgar nuevas licencias pesqueras, dando motivo al gobierno nacional a una nueva suspensión del acuerdo. 
Tratándose, además, de recursos migratorios, donde muchos de ellos (Calamar, merluza, etc.) tienen origen en las aguas aledañas al continente argentino, el gobierno argentino dejó claro (en el artículo 2º c) de la Ley 24.543), que, «para cumplir con la obligación que establece la Convención sobre preservación de los recursos vivos en su ZEE, está facultado para adoptar, de conformidad con el derecho internacional, todas las medidas que considere necesarias a tal fin» y (d) «teniendo en cuenta que las Islas Malvinas, Sándwich del Sur y Georgias del Sur forman parte integrante del territorio argentino, el gobierno argentino manifiesta que en ellas no reconoce ni reconocerá la titularidad ni el ejercicio por cualquier otro Estado (…) Por consiguiente, tampoco reconoce ni reconocerá y considerará nula cualquier actividad o medida que pudiera realizarse o adoptarse sin su consentimiento con referencia a esta cuestión, que el gobierno argentino considera de la mayor importancia (…) La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional…».
En atención a todo ello, sería de desear que el Presidente de la Nación dicte un Decreto, por el cual se le encomiende al Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Exterior y Culto, al de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación y, al Procurador General de la Nación para que instrumenten la acciones necesarias para iniciar el reclamo por lucro cesante y de pérdida de chance al Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y subsidiariamente, a todas las empresas extranjeras que pescaron en el área de Malvinas de la ZEE Argentina del Atlántico Sur desde 1976 al 2020 inclusive, por un valor estimado en los 28,2 mil millones de dólares, más los intereses y la pérdida de chance, estimando el valor agregado de esas materias primas industrializadas y, colocados los productos finales en el mercado minorista, que podrían alcanzar a un valor aproximado del orden de los 197 mil millones de dólares.
La Argentina que tiene ocupada por el RU el 52% del Atlántico Sur, es decir un 28% del territorio total nacional, debe desalentar a las flotas extranjeras a pescar sin habilitación sus recursos pesqueros y solicitar el resarcimiento por la extracción de sus recursos ocasionándole un grave daño a su soberanía. Las medidas que se han llevado a cabo desde 1965 a la fecha han resultado absolutamente insuficientes, por lo que se requiere la elaboración de una estrategia y la ejecución de proyectos relevantes que nos lleven al camino de la recuperación territorial y a la explotación de los recursos naturales. Seguiremos en la línea de aportes concretos a la Nación.

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