lunes, 26 de septiembre de 2022

Se acabó la Operación Especial y comenzó la GUERRA

 Por Eduardo J Vior para TELAM


No importa, si la decisión del gobierno ruso de convocar a la movilización de los reservistas con experiencia de combate y a los referendos en las cuatro provincias de la “Nueva Rusia” para decidir sobre su incorporación a la Federación estuvo motivada por el repliegue de las tropas rusas de la provincia de Járkov o si estaba planificada de antemano. Lo concreto es que representan un punto de inflexión en un conflicto que hasta ahora afectó más a Europa y a Ucrania que a los principales contendientes: Estados Unidos y Rusia. Se acabó la Operación Militar Especial (OME) y comienza la GUERRA con mayúsculas entre el bloque euroasiático y Occidente. Será larga, se combatirá en distintos frentes y ámbitos, aún no se sabe quién vencerá, pero ya se sabe quiénes son los primeros derrotados: Ucrania y Alemania. Los siguientes podemos ser las naciones emergentes del Sur Global.

Al hablar el martes 20 al país, el presidente Vladimir Putin se comprometió a "asegurar la integridad territorial de nuestra patria, nuestra independencia y libertad". El presidente ruso se refirió a las "declaraciones de representantes de alto rango de los países de la OTAN" sobre la "posibilidad y permisibilidad de usar armas de destrucción masiva contra Rusia" y recordó “a los que se permiten tales declaraciones sobre Rusia, que nuestro país también tiene diversos medios de destrucción y, en algunos componentes, más modernos que los de los países de la OTAN”. Y agregó: “no podemos, no tenemos ningún derecho moral a permitir que las personas cercanas a nosotros sean masacradas por el verdugo. No podemos dejar de responder a su sincero deseo de determinar su propio destino".

En su alocución Putin prometió proporcionar condiciones seguras para la celebración de referendos en Lugansk, Donetsk, Zaporiyia y Jerson, las cuatro provincias ucranianas de mayoría rusohablante que están bajo el control del ejército ruso. "Sabemos que la mayoría de las personas que viven en los territorios liberados, y éstos son principalmente las tierras históricas de Novorossia, no quieren estar bajo el yugo del régimen neonazi. Han visto y son testigos de las atrocidades que los neonazis están llevando a cabo en las zonas ocupadas de la región de Járkov."

También el martes 20 la Duma Estatal rusa aprobó una enmienda sobre la introducción de los conceptos de "movilización general", "ley marcial" y "período de guerra" en el Código Penal ruso. Estas figuras habían desparecido del léxico ruso con la caída de la URSS, pero ahora recobran actualidad.

La orden de movilización parcial alcanza a sólo a veteranos con experiencia de combate, o sea el 1% de los 30 millones de efectivos que potencialmente podría poner en armas

Después del presidente habló el ministro de Defensa Serguei Shoigú, quien informó que está previsto convocar a 300.000 reservistas que ya hayan servido y tengan experiencia de combate a prestar servicio en las fuerzas armadas de Rusia. La movilización parcial no afectará a estudiantes ni universitarios. Lo mismo se aplica a los reclutas, quienes continuarán haciendo el servicio militar en el territorio de la Federación Rusa, especificó Shoigu. Los reservistas serán instruidos en nuevas técnicas, tecnologías y en las experiencias obtenidas en Ucrania, antes de que se los envíe a guarnecer el territorio que ahora se incorpora a Rusia.

En su discurso el ministro de Defensa informó por primera vez que las fuerzas armadas rusas perdieron durante el conflicto a 5.937 efectivos. Más del 90% de los heridos volvió al servicio activo. También dio a conocer las pérdidas ucranianas: “en la etapa inicial -recordó-, las fuerzas armadas de Ucrania ascendían a unos 202.000 efectivos. Desde entonces, perdieron más de 100 mil. Al mismo tiempo, 61.207 militares murieron y 49.368 resultaron heridos. Estas son pérdidas bastante significativas”, dijo Shoigú. Según él, Kíev “ya está en la cuarta ola de movilización”, sumando “casi 300.000 nuevos efectivos”.

El alto jefe militar denunció asimismo la gran cantidad de instructores de la OTAN con mando efectivo sobre las fuerzas armadas ucranianas y “los mercenarios que están en la línea de combate. Hoy quedan un poco más de mil, algunos se fueron y más de 2.000 mercenarios murieron”.

Todos los líderes políticos rusos, empezando por Genadi Zyuganov, el presidente del Partido Comunista de Rusia, venían impulsando la celebración de referendos que incorporen los territorios de Lugansk, Donetsk, Zhaporiya y Jerson a la Federación Rusa. Ahora bien, al dar este paso crucial, Rusia cambia completamente el carácter del conflicto, ya que una vez que las cuatro provincias voten su incorporación a Rusia, bombardear estos territorios equivaldrá a bombardear la Plaza Roja de Moscú. Y no sólo eso, una vez realizada la adhesión, los rusos no podrán dar marcha atrás en ninguna negociación diplomática. Esto cambiará las cosas considerablemente, y además es una señal de que cualquier diálogo con Kiev se cierra definitivamente.

Las cuatro provincias que pronto se sumarán a la Federación de Rusia (a las que pronto se sumarán, con seguridad, Nicolayev y Odessa, aún en manos del gobierno de Kiev) son conocidas históricamente como “Nueva Rusia” (Novoróssia). En sucesivas guerras desde la segunda mitad del siglo XVIII hasta la primera del XIX el Imperio Ruso ganó estas regiones al Imperio Otomano. Ya desde 1754 comenzaron a fundarse allí ciudades rusas y, bajo el gobierno del Príncipe Potiomkin (1775-91), se asentó allí a miles de campesinos rusos en condición servil. Por eso la denominación de “Nueva Rusia”. Fue decisión de V.I. Lenin en 1921 que estas provincias pasaran a la jurisdicción de la RSS de Ucrania, pero sus habitantes siempre hablaron ruso y se sintieron rusos, aunque no fueran étnicamente rusos. Si bien discutible desde el punto de vista del Derecho Internacional (como fue la desintegración de Yugoslavia), la decisión que ahora se espera restablece la realidad histórica.

Trescientos mil nuevos efectivos bastan para defender las zonas hasta ahora ganadas por el ejército ruso en un frente de más de 1.000 km de extensión, quizás hasta para conquistar Odessa, pero para nada más. Como se espera que británicos y norteamericanos aumenten pronto la intensidad de la guerra, probablemente el año próximo a esta leva sigan otras. La guerra ha salido de la fase de precalentamiento y recién empieza a ponerse a tono con la dimensión de un conflicto mundial.

Rusia prevé tener que librar la guerra contra Occidente al mismo tiempo en Ucrania, el sur del Cáucaso (Armenia) y Asia Central. Esta previsión implica también que en el interior del país se acabó la laxitud de los últimos años. Un país movilizado requiere disciplina y control social.

Mientras tanto, se insinúa una mediación turca. En una entrevista con PBS Newshour el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, instó el lunes 19 a sus homólogos ucranianos y rusos a hablar directamente para llevar el conflicto a una rápida conclusión. Tras "extensas reuniones con Vladimir Putin durante la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai de la semana pasada, Erdogan explicó que ha dicho tanto a Putin como a Vladimir Zelensky que es necesario un final negociado de los combates porque "nadie ganará al final del día". No obstante, el Kremlin ya dijo anteriormente que los líderes rusos y ucranianos sólo deberían reunirse si lo hacían para firmar acuerdos concretos preparados por sus negociadores.

Lamentablemente, sería sorprendente que los apoyos occidentales de Zelensky le permitieran negociar seriamente. La situación ha empeorado: Liz Truss y el nuevo rey tienen una posición muy débil y el presidente norteamericano enfrenta en noviembre elecciones de medio término que se anuncian como desastrosas para el Partido Demócrata. Por otra parte, el hundimiento de la economía europea y el alza de las tasas de interés en EE.UU. han canalizado hacia Washington enormes masas de dinero que no encuentran dónde invertirse por falta de demanda. La tentación de prolongar indefinidamente la guerra y ampliarla geográfica y sectorialmente es, entonces, muy grande.

Que la crisis europea y el alza de las tasas de interés son resultados de una política de recuperación del liderazgo norteamericano lo demuestra la reciente discusión sobre un documento reservado que la Rand Corporation habría sometido al gobierno en enero pasado. Rand es una gigantesca consultora de Washington que, financiada por el Departamento de Defensa, la CIA y la Agencia Nacional de Seguridad, desde hace más de sesenta años elabora recomendaciones estratégicas para el gobierno.

El documento comienza describiendo el estado de los EE.UU. en la competencia entre las potencias y afirma que, mientras que Europa, liderada por Francia y Alemania (especialmente por ésta última) se encuentra a la vanguardia de la innovación tecnológica y productiva, Estados Unidos se ha retrasado. Como consecuencia de su falta de competitividad y del traslado de sus inversiones productivas hacia China ha aumentado el déficit de su balanza comercial y su endeudamiento externo.

El secreto de la ventaja alemana, señala el texto, reside en la disponibilidad de energía rusa barata. Los vínculos entre Alemania y Rusia, por un lado, entre Alemania y China (por las inversiones germanas en el país asiático), por el otro, se han vuelto muy estrechos. Si EE.UU. quiere recuperar la delantera –razona el documento-, debe romper esos lazos, para que Alemania no se pueda aprovisionar de energía barata y pierda su ventaja relativa. De ese modo declinaría el potencial de toda Europa.

El mejor instrumento para alcanzar ese objetivo es poner a Europa en guerra contra Rusia. Esto se puede alcanzar (recordemos que el texto fue datado en enero pasado) forzando a Rusia a una guerra contra Ucrania. Alemania y el resto de la Unión Europea, como miembros de la OTAN, se verían entonces obligados a solidarizarse con el país agredido, decretarían sanciones contra Rusia, dejarían de recibir energía barata, su producción se encarecería y perderían sus ventajas comparativas. El euro, por consiguiente, se devaluaría frente al dólar y las inversiones financieras se redireccionarían hacia EE.UU.

Ahora bien, como, al derrumbarse la economía europea, la industria norteamericana perdería una demanda que su propio mercado tampoco puede satisfacer, la única rama industrial que podría desarrollarse sería la militar. Pero, para hacerlo, necesita guerras. Por eso, termina el documento, hay que llevar adelante una guerra interminable que asegure la inversión productiva de los trillones de dólares que están fluyendo hacia EE.UU.

El documento fue publicado por primera vez el 11 de septiembre en Weltexpress, un pequeño periódico digital de Berlín, de ostensiva filiación nacionalista y antieuropeísta. El autor de esta columna se puso en comunicación con el medio para solicitarles que autenticaran el informe, pero los editores no respondieron. No importa. Aunque la publicación sea falsa, su contenido resume con exactitud lo que está sucediendo.

La guerra entre Rusia y la OTAN tiene hasta ahora cinco vencedores y dos perdedores. Rusia está venciendo, porque ocupó el 20% del territorio ucraniano, se sobrepuso a las sanciones occidentales, recompuso sus reservas externas, redujo al mínimo las pérdidas de su economía y está conquistando nuevos mercados. China, en tanto, está llenando sus depósitos y tanques con petróleo y gas ruso que compra con el 30% de descuento. India está ganando fortunas comprando petróleo ruso y revendiéndolo refinado y más caro a Europa. Irán, por su parte, está cobrando suculentos peajes por el pasaje de petróleo ruso hacia India y vendiendo miles de drones a Rusia, que los emplea con éxito en Ucrania. Estados Unidos, finalmente, ha liquidado la competencia europea, ha subido las tasas de interés, mejorando la cotización del dólar, y ha conseguido el aval de su Congreso para multimillonarias inversiones en la industria armamentista. Los grandes perdedores son, a todas luces, Europa (sobre todo Alemania), que está sufriendo pérdidas por aumento en los costos de la energía de las que no se va a recuperar por muchos años, y Ucrania, destinada indefectiblemente a desaparecer.

Pero allí no termina la guerra. Para afianzar su liderazgo dentro de Occidente y desgastar a Rusia, Estados Unidos necesita llevar una guerra prolongada, de amplio espectro y en distintos frentes a la vez. Washington no se atreve a atacar directamente a Rusia, porque teme la superioridad de sus cohetes hipersónicos, pero pretende desgastarla.

Rusia, por su parte, no sólo cuenta con su propio potencial, sino con una retaguardia cuidada por China y Corea del Norte, un flanco sur guardado por Irán y Siria y la neutralidad benevolente de India y Turquía.

Hoy puede preverse que la guerra aumentará su intensidad, apenas las nuevas tropas rusas entren en acción, y que se prolongará durante el año que viene. Ahora bien, cuanto más dure y se extienda esta nueva guerra mundial, más sufriremos las naciones del Sur Global. No podemos comerciar con quien nos convenga, para no herir susceptibilidades. El endeudamiento impuesto nos quita libertad interna y externa. La ruptura de las cadenas productivas aumenta los costos de nuestra producción. Y, finalmente, la guerra se libra también en el interior de nuestros países mediante partidos, servicios y organizaciones que responden a unos y otros. Sólo la acción mancomunada de las naciones emergentes puede devolver la paz al mundo. Cuanto antes, mejor.

 

viernes, 23 de septiembre de 2022

Antonio Cafiero el profeta de la esperanza

 Aritz Recalde (*), septiembre 2022


“Llevo en mí todas y cada una de las marcas de esta lucha siempre renovada por los fundamentos históricos del peronismo, por su identidad y su destino”. Antonio Cafiero, año 2011

 

A continuación ofrecemos un resumen del ideario político y social de Antonio F. Cafiero. El objetivo fundamental del artículo es convocar a las nuevas generaciones al encuentro del pensador, del doctrinario y del teórico bonaerense.

Compartimos plenamente el planteo de Andrew McAdam acerca de que la trayectoria política de Cafiero fue reconocida y no así sus aportes intelectuales y “En realidad, nunca se han valorado suficientemente sus dotes como escritor. Su prolífera pluma ha servido persuasivamente a los intereses de su partido político a través de las décadas y, más aún, a su país mediante la exposición de sus vastos conocimientos sobre economía. Su erudición se nutrió de la ávida lectura como dueño de una verdadera biblioteca de aproximadamente cuatro mil libros sobre economía, filosofía, religión, ecología, historia, y peronismo, que constituye en sí un gran tema. Cafiero es un genuino intelectual”.

 

1-   El Pensador Nacional y doctrinario del Justicialismo

“Los movimientos populares no nos divorciamos del pensamiento filosófico, ni de las verdades permanentes, ni de los atributos de la cultura y afirmamos que además de emociones, sentimientos, premisas y luchas en el campo político y electoral, tratamos de anudar toda esta acción, que de otra manera no tendría sentido, con verdades superiores del pensamiento”. Antonio Cafiero, año 1989

 

Antonio Cafiero fue un pensador nacional y un doctrinario del Justicialismo. Si bien dedicó su vida centralmente a la actividad política, no por eso abandonó la labor de reflexionar, de debatir y de escribir.

Tuvo la capacidad como pocos dirigentes políticos de articular su pensamiento doctrinario con la acción concreta de gobierno. En este sentido, se destacó su labor de gobernador bonaerense en dónde puso en actos la noción de Comunidad Organizada.

 

Sus obras doctrinarias

Entre sus obras de doctrina más destacadas se encuentra el libro “Cinco años después” (1961). El texto fue reeditado por EUDEBA en el año 1974 con el título “De la economía social justicialista al régimen liberal capitalista”. Si bien el núcleo del trabajo es la historia de la economía peronista, allí Cafiero introdujo dos apartados sobre el tema doctrinario analizando en profundidad los modelos civilizatorios del capitalismo, del liberalismo, del marxismo y del cristianismo a la luz del Justicialismo.

Cafiero fue un gran predicador y protagonizó activamente la “lucha por la idea” expresando su ideario en actos, reuniones y en publicaciones. En los años cincuenta dictó cursos en la Escuela Superior Peronista y en otros espacios gremiales y partidarios.

Fue docente de la FCE de la Universidad de Buenos Aires hasta 1955 cuando lo expulsaron junto a cientos de profesores. En los años sesenta dictó clases en la Universidad Argentina de Ciencias Sociales.

Luego del golpe de Estado de 1955 fue asesor permanente del Movimiento Obrero Organizado y docente del Instituto de Capacitación y Formación de la CGT. Esta relación la mantuvo durante su extensa carrera política y el sindicalismo lo honró  postulándolo como candidato a ministro de La Nación y a Presidente.

El tema doctrinario fue retomado en un artículo publicado en la revista Mayoría que fue titulado “A 25 años del Congreso Nacional de Filosofía: las ideas filosóficas de un presidente” (1974).

Siendo Gobernador de la Provincia de Buenos Aires Cafiero organizó el Simposio “A 40 años de la Comunidad organizada: proyecciones del pensamiento nacional” (1989). En el acto de clausura del encuentro presentó la ponencia “Ideología y Comunidad Organizada” en la que profundizó sus reflexiones acerca del origen y provenir del hombre argentino, de la Nación, del sentido del trabajo y del peronismo.

A lo largo de su trayectoria impulsó distintos ámbitos de debate y de divulgación de la doctrina como fue el Instituto de Altos Estudios Juan Perón que ofició como órgano de capacitación del Partido Justicialista (2004). Desde allí estimuló las revistas Movimiento y Reseñas y Debates, entre otras publicaciones.

Historiador del Justicialismo

“Para saber adónde se va, es imprescindible saber de dónde se viene”. Antonio Cafiero, año 1995

 

El libro “Cinco años después” es uno de los primeros textos históricos que documentan y que explican en profundidad el funcionamiento de la economía peronista. El trabajo introdujo un estudio de los períodos que transcurren de 1946 a 1955 y de 1955 a 1960. La investigación tiene la gran virtud de articular la teoría y la historia económica con el conocimiento de la experiencia práctica y política, habiendo sido Cafiero un protagonista directo de la gestión Justicialista.

Entre sus trabajos históricos más importantes se encuentran “La política exterior peronista” (1996). Esta investigación se propuso superar lo que en su óptica era la “falacia del mito aislacionista”. Analizó el contexto de la Guerra Fría y la propuesta de la Tercera Posición Justicialista en la que tuvo una destacada participación el Canciller Juan Atilio Bramuglia.  Cafiero demostró con fuentes documentales y con argumentos sólidos que el peronismo formuló una activa Política Internacional que incluyó vínculos con el Bloque Soviético, con los EUA e Inglaterra y con los gobiernos de la región.

En una línea de revisión histórica de tono autobiográfico se destacan “Mis diálogos con Evita” (2002), “Desde que grité: viva Perón!” (1983) y sus extensas memorias “Militancia sin tiempo: mi vida en el peronismo” (2011).  


La doctrina Cristiana

“Alguna vez he dicho, repitiendo las palabras de Juan Pablo II, que nuestra vocación por la política es, después de la vocación religiosa, la más eminente y noble en el ser humano”. Antonio Cafiero, año 1994

 

Antonio Cafiero era cristiano. Desde joven militó en Acción Católica y su formación religiosa lo acompañó a lo largo de su vida pública y privada.

En sus libros reivindicó los textos del Papa Pío XI y de la Encíclica Quadragesimo Anno por su acertada crítica al materialismo liberal y por postular la necesidad de que el Estado sea un garante del bien común y de un piso de dignidad social.

En la visión de Cafiero, estos valores fueron encarnados por el peronismo al que caracterizó como un movimiento de filiación social cristiana. Interpretó que Eva tenía una “pasión casi religiosa” y que retomaba la doctrina de los profetas del Antiguo Testamento que no ahorraban expresiones para “denunciar las injusticias de los ricos”. También la primera dama era la cristalización de los ideales del Nuevo Testamento donde se postulaba que la “justicia social es dar lo suyo a quien le ha sido arrebatado”.

En el convulsionado año 1955 le manifestó personalmente a Juan Perón que se estaba cometiendo un grave error en la ruptura con la Iglesia. Estas diferencias con la Revolución Justicialista lo llevaron a dimitir al Ministerio de Comercio Exterior presentando su renuncia en el mes de enero y nuevamente en abril de 1955.

Renunció a los honores y no así a la lucha y poco tiempo de establecida la dictadura autodenominada Revolución Libertadora, Cafiero fue encarcelado iniciando la resistencia junto a las organizaciones libres del pueblo.  

En el año 1976 Isabel Martínez de Perón lo designó Embajador Argentino ante la Santa Sede. Al poco tiempo de haber  llegado a Roma en la Argentina fue derrocada la Presidenta y se inició la Dictadura. A pesar de no poder asumir formalmente en la función, Cafiero se reunió en una audiencia privada con el Papa Paulo VI quién le manifestó “No se preocupe, señor embajador, los pueblo siempre vencen”.

En el libro “El peronismo que viene” publicado en el año 1995 Cafiero mantuvo incólume su ideario y aseveró que “El Justicialismo debe ratificar los fundamentos humanistas y cristianos de su doctrina, asumiendo la tradición cultural argentina. Lejos del confesionalismo religioso, pero al amparo de una antropología definida”.

  

2-   El dirigente político

No vamos a salir de esta crisis sólo con planes macroeconómicos o microeconómicos o ajustando el déficit fiscal. Esto es más profundo en lo ético, en lo moral, en los subsuelos en donde se edifica la sociedad visible de nuestro tiempo. Tenemos que buscar la salida y resolver cómo concretamos la Comunidad Organizada. Entendemos entonces que es necesario avanzar hacia la Unión Nacional”. Antonio Cafiero, año 1989

“La crisis de la política es también la crisis de la sociedad en su conjunto”. Antonio Cafiero, año 2001

 

Antonio Cafiero protagonizó una extensa trayectoria política iniciada ya desde su juventud en las filas de Acción Católica.

Se movilizó junto a la gran masa del pueblo el 17 de octubre del año 1945.

Es uno de los fundadores del peronismo universitario en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA  y fue  el primer Consejero Estudiantil Justicialista de la historia. En este contexto, entabló relaciones personales con Eva Duarte a las que se refirió en detalle en su libro Mis diálogos con Evita” (2002).

Entre otras diversas funciones institucionales Cafiero fue Agregado Financiero de la Embajada Argentina en los EUA (1948), Ministro de Comercio Exterior de La Nación (1952), Titular de la Caja Nacional de Ahorro y Seguros de La Nación (1973),  Interventor Federal en la Provincia de Mendoza (1974), Embajador ante el Mercado Común Europeo (1975), Diputado Nacional por la Provincia de Buenos Aires (1985), Gobernador de la Provincia de Buenos Aires (1987), Senador de La Nación (1991), Embajador en Chile (1991) y Convencional Constituyente (1994).

Ocupó destacados cargos políticos y partidarios. En la resistencia peronista iniciada desde el año 1955 representó a Buenos Aires en el Consejo Coordinador del Movimiento Justicialista (1964) y presidió la Secretaría de Asuntos Técnicos del Consejo Nacional del Partido Justicialista.

Intervino activamente en la formación de la Hora del Pueblo y en la construcción de la unidad nacional para el regreso de la democracia en 1973. 

A la vuelta de la democracia fundó la Renovación y presidió el Partido Justicialista de la Provincia (1986) y el Partido Justicialista Nacional (1988).

Fue un crítico acérrimo de la violencia política en todas sus manifestaciones e ideologías. Su intervención en la Semana Santa del año 1987 lejos de ser especulación de coyuntura, fue la ratificación de sus valores democráticos. Su acción de defensa del gobierno de Alfonsín y su crítica a los golpistas favoreció la posibilidad de terminar el ciclo de los golpes militares en la Argentina.

 

 La gestión económica

“El desarrollo económico es un imperativo, una exigencia social. El desarrollo económico materializa la voluntad de las naciones de asegurar a sus pueblos más altos niveles de vida. La elevación moral, el progreso cultural, la justicia social, la paz social, el bienestar y otros ideales que el hombre contemporáneo busca empeñosamente no son realizables en plenitud si las condiciones económicas de las distintas colectividades no se levantan a la atura del hombre”. Antonio Cafiero, año 1954

 

Cafiero obtuvo el título de Contador Público Nacional (1944) y de Doctor en Ciencias Económicas (1948).

Desde su juventud puso en práctica su sólida formación académica desempeñándose en los años cincuenta en los cargos de Agregado Financiero de la Embajada Argentina en los EUA, de Director de Economía Social de la Cancillería y de Ministro de Comercio Exterior de La Nación.

En el tercer gobierno peronista ocupó las funciones de Titular de la Caja de Ahorro y Seguros de La Nación (1973), de Secretario de Comercio por dos semanas (1974), de Embajador Argentino ante la Comunidad Económica Europea y de Ministro de Economía de La Nación.

En todas sus intervenciones practicó una posición doctrinaria y teórica sumamente sólida. En el año 1949 ejerciendo la función de asesor financiero de la Embajada Argentina en Washington formuló el “Informe XXI” y le recomendó al Poder Ejecutivo no ingresar al FMI -cosa que Perón respetó a rajatabla-.

Poco tiempo después desde el Ministerio de Comercio Exterior propugnó la diversificación de los mercados de exportación e importación e implementó junto a Gómez Morales una original y activa política bilateral de acuerdos comerciales.

Algunas de las ideas económicas de Cafiero de ésta etapa fueron reunidas en la selección de notas e informes de los libros “Razones para ser peronista” publicado por la COPPPAL (2007) y “La independencia económica” editado por Punto de Encuentro (2017).

En el Gabinete económico del año 1975 tuvo que enfrentar la difícil crisis del petróleo y soportó varios bloqueos de venta y de comercialización por parte del sector agropecuario. Pese a las terribles dificultades de la convulsionada década del setenta, propugnó una política gradualista a favor de la producción nacional y de los derechos de los trabajadores. Con este fin y poniendo en práctica la noción de Comunidad Organizada firmó un “Acta de Concertación Social Dinámica” entre la CGT y la CGE.

A lo largo de su trayectoria no abandonó la doctrina económica justicialista y durante los años noventa fue sumamente crítico del neoliberalismo aplicado desde 1976. En 1995 publicó el libro “El peronismo que viene” y allí cuestionó con dureza la extranjerización de la economía, el pragmatismo de la política exterior menemista y el accionar antinacional y anti productivo del modelo de la convertibilidad aplicado por el ministro Domingo Cavallo.

En pleno auge neoliberal, Cafiero siguió defiendo las ideas de soberanía nacional y de independencia económica a las que les sumó las propuestas de Estado de Justicia y del Desarrollo Sustentable.

 

El político Renovador

“Renovar la lucha por la idea no es un planteo puramente intelectual. Significa devolverle al Peronismo el estilo inconfundible de su mística política, sus utopías movilizadoras, el sentido fraterno y misional de su prédica social. Es volver a reconstruirlo como sujeto histórico, como fuerza transformadora, y relanzarlo a los escenarios del mundo –a nuestra América Latina, primero- para seguir luchando por aquello mismo que lo vio nacer: la dignidad humana y la justicia social.”. Antonio Cafiero, año 1995

 

En el documento fundacional de la Renovación Peronista del mes de diciembre del año 1985, Cafiero dejó claramente expresado cuáles los nuevos desafíos para el Justicialismo.

Propuso renovar los liderazgos políticos con la finalidad de atender la realidad propia de su tiempo y de evitar la disgregación del Justicialismo al que caracterizó como un Movimiento y como un Partido.

En su óptica, era fundamental refundar al peronismo para no perder la capacidad transformadora y revolucionaria que caracterizó al espacio desde su origen.

Las nuevas dirigencias tenían que surgir de manera plebiscitada y democráticamente y para eso Cafiero impulsó la elección directa de los candidatos y la participación activa de las organizaciones libres del pueblo dentro del Partido.

La Renovación bregó por la Unidad Nacional  y por la construcción de un país con justicia social que impida terminar en “una democracia administradora de la injusticia e indiferente a los reclamos populares”.

Cafiero propuso recuperar la mística de la rebeldía popular para “no claudicar frente a los poderosos”.

En el año 1995 hizo una actualización política y doctrinaria y convocó a una nueva renovación y “Nos falta ahora, en los noventa, resistir la ofensiva de la ideología neoliberal que está intentando imponer sus creencias, valores y paradigmas al peronismo”.

 

El Gobernador bonaerense

En el año 1962 Cafiero acompañó la candidatura de Framini a gobernador del cual y según fuentes periodísticas, iba a ser su Ministro de Economía. Los militares impidieron la asunción del mando y Antonio tendría que esperar hasta el año 1987 para ocupar un lugar de responsabilidad en la provincia en la que vivió y de la que se sintió sumamente orgulloso.

En la Gobernación iniciada en 1987 puso en acción la doctrina justicialista por la cual bregó a lo largo de los años. Si bien el contexto no era el mejor (hiperinflación, levantamientos militares y guerrilleros y una oposición por parte del Gobierno Nacional de Alfonsín y luego de Menem) Cafiero pudo  formular y poner en práctica un exitoso Proyecto Bonaerense para el Modelo Nacional.   

Los ejes fundamentales de la gestión fueron la planificación de las Políticas de Estado, el Gobierno Participativo, la edificación de una Democracia Social y la elevación de la conciencia histórica y política bonaerense.

Sus acciones fueron reunidas en los Boletines Informativos que elaboró la provincia titulados “Síntesis Bonaerense”. El área de prensa elaboró un resumen titulado “Los doscientos emprendimientos, obras y logros del Gobierno del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires, 1987-1991” que fue adjuntado en la biografía de Cafiero formulada por Andrew McAdam (1996) y en la investigación que nosotros realizamos desde la UNLa y que publicamos en el año 2020.

Político y doctrinario de la Unidad Sudamericana

“Hoy está claro que la integración regional no es sólo una histórica nostalgia, cantada por intelectuales y poetas, sino una condición para su desarrollo nacional y colectivo”. Antonio Cafiero, año 1978

“Ha nacido así lo que nos animamos a denominar el concepto de Soberanía Regional que, para el peronismo que viene, debería ser el nuevo nombre de la Soberanía Nacional”. Antonio Cafiero, año 1995

 

En el año 1995 Cafiero planteó que “El peronismo que viene debe asumir que la Soberanía Nacional en el siglo próximo cambiará los conceptos del siglo pasado. Ello nos debe inducir prioritariamente al avance hacia formas de soberanía regional y a la paulatina constitución de la Ciudadanía Latinoamericana”. Esta última ciudadanía tenía que ser económica, jurídica, política y cultural.

Siendo Ministro de Comercio Exterior en el segundo Gobierno Justicialista, había adquirido conciencia de la importancia económica y política de la unidad regional. En ese contexto y buscando ampliar la soberanía comercial del país, impulsó acuerdos con varios países de la región. 

Cafiero ejerció tareas diplomáticas como Embajador Argentino ante la República de Chile (1991) y desde allí pudo ver la estratégica necesidad de una alianza con el país vecino para fortalecer la ruta comercial del pacifico.

Desde el año 2004 presidió la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (COPPPAL) y desde allí acompañó activamente la construcción de la unidad política y cultural de la región.

Muchas de sus ideas americanistas presentadas en artículos y en ponencias fueron reunidas en el libro “Testimonios sobre América Latina y democracia” publicado con el auspicio de la COPPPAL (2006).

 

3-   El profeta de la esperanza

“Ningún peronista de ley sabe lo que es renunciar a la esperanza”. Antonio Cafiero, año 1996

 

Antonio Cafiero fue parte de la tumultuosa y dramática historia argentina del siglo XX que estuvo atravesada por los golpes de Estado, las catástrofes económicas y sociales, las grietas y los enfrentamientos políticos feroces. Conoció el éxito y también atravesó el llano, padeció la cárcel y la persecución, vivió la pobreza y la bonanza, la ilusión y el desencanto.

Pese a todo y cuestión que lo caracterizó, Cafiero nunca perdió la fe en la posibilidad de construir una patria justa, libre y soberana en la que realmente valga la pena vivir y de la que nos sintamos orgullosos.

Su militancia se desenvolvió, en sus palabras, como un “obstinado canto a la esperanza”. En el año 1996 en el Postfacio a la reedición del “Peronismo que viene” convocó a los lectores y compañeros: “vamos, no queda tiempo para el desánimo o la queja inactiva, vacía de propuestas. Hay otro camino. Y es posible la utopía de recorrerlo juntos como solidarios y comprometidos argentinos del fin de milenio”. Que así sea.

 

(*) Secretario de Investigación y Posgrado de la UNLa. Autor del libro “Antonio Cafiero, el estadista bonaerense”, FABRO, CABA, 2020.

domingo, 11 de septiembre de 2022

Rusia ya ganó la segunda Guerra Fría

 Ventana GLOBAL para ElManifiesto 


Es una coincidencia que Mihail Gorbachov, el mandatario ruso que perdió la Primera Guerra Fría haya muerto en estos días en que hay claros indicio de que en la Segunda Guerra Fría la única política inteligente para la economía de Europa es integrarse con Rusia y abandonar su vasallaje con Estados Unidos; es cuestión de afrontar una realidad geográfica.

La siderúrgica alemana Arcelor Mittal, una de las mayores plantas de producción de acero de Europa, anunció hace unos días que cerró sus operaciones debido a los altos precios de la energía que se elevan por la escasez artificial que causan las sanciones de Bruselas contra Rusia.

Ese anuncio fue seguido por el anuncio de cierre también de fundiciones de aluminio, fundiciones de cobre y plantas de producción de amoníaco en las últimas semanas. Ese conjunto de cierres demuestra la desesperación de esta hora.

Es inevitable que las economías más grandes de Europa se independicen de los dictados de Bruselas donde la Comisión Europea sólo repite los dictados de Washington. También puede ser que los alemanes y franceses estén regidos directamente por Washington moviéndose como títeres de la oligarquía internacional. Títeres entre quienes los europeos creen elegir gobernantes. Los países europeos deben negociar acuerdos individuales con Rusia; permitir la rendición de Zelensky y acabar con el mito de que si se le dan armas su gobierno puede impedir la operación militar de Rusia. La rendición de Zelensky es la única solución realista de esa crisis que si continúa hará que los países europeos perderán su rango de los países más desarrollados en lo económico y social.

La Comisión Europea y la OTAN solo sirven para subyugar a Europa a Estados Unidos en un cómodo modo colectivo.

Se debe recordar que la suspensión de la compra de gas y petróleo como sanciones para castigar a Rusia por liberar a Ucrania de las secuelas del golpe de estado orquestado por la OTAN en 2014.

Las sanciones son una iniciativa que parte de Washington y que Bruselas repite; por ello, las desastrosas consecuencias para Europa de esas sanciones no son culpa de Rusia como recordó, hace dos días, en Ankara el Presidente turco Erdogan.

La escasez de energía en Europa y el alza de precios es culpa de las sanciones contra Rusia impuestas por la Comisión Europea. En Europa comienzan a despertar del delirio desinformado en que la tiene sumida la censura de toda información que no venga de los medios atlantistas.

El día 05/09/2022, hubo 70 mil personas en la Plaza San Wenceslao de Praga que manifestó contra la sumisión del gobierno checo a la UE y la OTAN.

Eso es solo el principio estando aún a fines del verano. ¿Es que algún político loco cree que los ciudadanos europeos están dispuestos a vivir en la miseria para sostener el gobierno de Volodimir Zelensky y sus amigos atlantistas? Eso es improbable; la furia europea será evidente cuando llegue el invierno depurador. Ahora es Praga, le seguirán Berlín, Londres, Paris y hasta Madrid.

Es imposible mantener el rumbo de la actual política exterior europea dictada por Washington desde Bruselas.

Habrá que negociar con Rusia a pesar de Washington y sus títeres europeos. Washington también tendrá que claudicar porque las manifestaciones europeas pronto se contagiaran a Estados Unidos.

Abraham Lincoln ya advirtió: “You can fool some of the people all of the time, and all of the people for some the time, but you can not fool all of the people all of the time”. “Alguna gente puede ser engañada todo el tiempo y se puede engañar a todos por un tiempo; pero es imposible engañar a todos todo el tiempo”

Estonia es el país europeo más realista y acaba de pedir a la Comisión Europea ser exceptuada de aplicar esas sanciones a Rusia y quiere continuar sus relaciones comerciales con Rusia. Pronto el furor popular despertará a otros gobiernos europeos del delirio atlantista de omnipotencia.

En Estados Unidos, California ya anunció apagones continuos a partir de esta noche (06 /09). Las fallas de infraestructura se están acumulando en todo Estados Unidos día a día. Mientras, Washington gasta el dinero de los contribuyentes en compra de armamento. No hay una amenaza militar externa que justifique esa opción presupuestaria. El Presupuesto militar de Estados Unidos es el mayor del mundo y supera muchas veces el presupuesto militar combinado de Rusia y China e India.

Estados Unidos solo busca intimidar al resto del mundo desde sus 800 bases militares repartidas por los 5 continentes para aprovechar su supremacía aérea.

El problema de los halcones de Washington es que la misilísticos ha remplazado en proyección de poder destructivo a los portaviones y con menor costo.

En el Pentágono se sabe que deben renunciar a una guerra caliente contra Rusia y antes de retirarse de Europa prefieren dejar a los protagonistas del nuevo Orden Mundial Multilateral una Europa en la miseria.

Hace unas horas, Rusia anunció una prohibición total de las exportaciones de gas natural a Europa hasta que se cesen las sanciones económicas de Occidente (OTAN) y que sus exportaciones se le paguen en rublos.

Es probable que el próximo año Europa se parezca a la Alemania de Weimar cuyo desorden socio-económico fue obra de sanciones y reparaciones por una guerra que acabó con los años de paz y prosperidad europea que garantizó la alianza de Rusia con Alemania y Austria interrumpida por la subversión anglosajona en los Balcanes. Francia y Alemania tienen responsabilidad la agresión genocida de Zelensky contra los habitantes del Donbass, al cumplir con su garantía de los Acuerdos de Minsk. Ese incumplimiento impuso a Rusia una operación militar para evitar el exterminio de los civiles del Donbass. Un caso contemplado por las normas de las Naciones Unidas. Esa operación pudo evitarse si se hubieran aplicado los acuerdos de Minsk firmados por el gobierno de Kiev y los representantes del Donbass y de los cuales Alemania y Francia eran garantes. Pero en Washington querían un pretexto para debilitar la floreciente economía rusa con sanciones. 

La tensión entre la OTAN y Rusia viene del golpe de estado perpetrado por la OTAN contra el gobierno legítimo de Ucrania en la plaza Maiden de Kiev, el año de 2014. Las consecuencias de esa agresión recuerdan el proverbio   español que dice: Quien siembra vientos cosecha tempestades.

Alain de Benoist: "La guerra de Ucrania es en realidad una guerra de Estados Unidos contra Rusia"

 Extraído de El Manifiesto


En este nuevo curso 2022-2023, damos la palabra a Alain de Benoist, para que haga un balance de la actualidad (guerra en Ucrania, crisis política y económica en Francia), pero también de las perspectivas, incluidas las nuestras, a medio y largo plazo.

 EN PRIMER LUGAR, HABIENDO VIVIDO LA MITAD DEL SIGLO XX Y EL PRINCIPIO DEL XXI, ¿DIRÍA QUE ESTAMOS ASISTIENDO A UNA LOCA ACELERACIÓN DE LA HISTORIA?

Todo depende de la aceleración a la que se refiera. Existe sin duda una aceleración social, que proviene del hecho de que ahora vivimos en tiempo cero: cualquier acontecimiento que se produzca en un lugar determinado se conoce inmediatamente en todo el mundo. Este aceleracionismo alimenta el presentismo (y el estrés que conlleva) y tiene la consecuencia particular de convertir en efímero todo lo que antes pretendía ser a largo plazo. Pero esto se refiere principalmente a los países occidentales: en otras latitudes, no se tiene necesariamente el mismo sentido de la temporalidad.

Históricamente, es más complejo. En efecto, se tiene la sensación de que muchas cosas están en proceso de movimiento, como suele ocurrir cuando diferentes trinquetes juegan entre sí y desencadenan una agitación general. Pero ¿es realmente una aceleración? También se podría pensar que, tras una edad de hielo de algunas décadas, la historia está volviendo a su cauce y que, como en todos los periodos de transición, se están barajando de nuevo las cartas. Pero no basta con mirar lo que ha ocurrido "en los últimos meses", sino que hay que dar un paso atrás. En un espacio de cuatro o cinco años, ¡pasaron más cosas durante la Revolución francesa que en la actualidad! Además, los procesos en curso están lejos de haber concluido. Sin querer cultivar una paradoja, los encuentro incluso un poco lentos... Cuando ves, por ejemplo, la magnitud de la revuelta social que está retumbando, te preguntas cuándo estallará finalmente.

 ¿QUÉ LE INSPIRÓ EL ASESINATO DE DARYA DUGIN Y EL TRATAMIENTO MEDIÁTICO OCCIDENTAL QUE LE SIGUIÓ? ¿QUÉ PUEDE DECIRNOS DE ELLA, PERO TAMBIÉN DE SU PADRE, AL QUE SE ASIMILÓ AUTOMÁTICAMENTE COMO SI FUERAN CASI EL MISMO PERSONAJE?

El asesinato de Darya Dugin me inspira lo que debería inspirar a cualquier persona normal: la repugnancia que uno siente ante algo abyecto. Las reacciones de los medios de comunicación, en cambio, despiertan en mí un sentimiento de temor. El hecho de que a algunos les parezca "notable" el atentado atroz contra esta joven intelectual, periodista y filósofa —que nunca había hecho otra cosa que expresar sus ideas— y que algunos incluso no duden en alegrarse de ello, demuestra que vivimos en un mundo en el que, como decía Guy Debord, lo verdadero es sólo un momento de lo falso. Es un mundo orwelliano, el mundo del terror en nombre del Bien.

Conocía bien a Darya, como conozco bien a su padre. Era una joven encantadora, inteligente, culta, intensa y con un gran sentido del humor, que adoraba Francia desde su adolescencia. Se adhirió totalmente a las ideas de su padre, pero dio una imagen más ligera, como regenerada por el agua fresca. En cuanto a Dugin, su itinerario y sus ideas son ahora bien conocidos, especialmente en lo que respecta a la geopolítica y el eurasismo. Se puede estar en desacuerdo con su pensamiento, pero no se puede negar que se trata de un pensamiento personal, que nunca se ha reducido a mascullar las consignas de tal o cual medio. Eso es lo que creo que es esencial.

LA GUERRA EN UCRANIA PARECE HACER PERDER LA RAZÓN A MUCHA GENTE. SENTIMOS UN ODIO POR DELEGACIÓN ENTRE LOS "PARTIDARIOS" DE UNO U OTRO BANDO, CASI PATOLÓGICO YA. ¿CÓMO SE EXPLICA ESTO?

Supongo que es la naturaleza humana. Pocos hombres son capaces de hacer la guerra sin odio, por desgracia. Pero en el caso de los "partidarios", me temo que este odio refleja a menudo su incapacidad para decidir razonablemente sus posiciones y argumentar para explicarlas. En tales ocasiones, muchos se determinan por sus simpatías o antipatías. La simpatía y la antipatía no tienen cabida en esta situación. Lo único que importa es el análisis (ponemos los pros en el eje x y los contras en el eje y) y las conclusiones que podemos sacar de él. Como he escrito a menudo, los derechistas no son reflexivos, sino reactivos. A principios de año, les vimos dejarse llevar por la candidatura de Zemmour, mientras que bastaba con analizarla para comprender que iba a conducir al fracaso. Ciertamente hay un largo camino desde la candidatura de Zemmour hasta la guerra de Ucrania, pero los reflejos son los mismos.

No tengo ninguna simpatía por el siniestro presidente Zelensky, pero tengo mucha simpatía por el pueblo ucraniano, que se encuentra hoy bombardeado por las desastrosas orientaciones de su gobierno. Pero ¿qué muestra el análisis? Que la guerra que está teniendo lugar en Ucrania es de hecho una guerra de Estados Unidos contra Rusia. Por tanto, la cuestión no es si uno prefiere a los ucranianos o a los rusos, sino si se siente solidario con Estados Unidos o no. Me parece que la elección se hace rápidamente.

LAS REPERCUSIONES EN OCCIDENTE, ADEMÁS DE LAS CONSECUENCIAS DE LA CRISIS ECONÓMICA LIGADA A LAS POLÍTICAS COVIDISTAS, SERÁN ENORMES. ¿QUÉ HA PERCIBIDO EN EL RECIENTE DISCURSO DE MACRON, QUE, COMO UN MAL CHURCHILL, PARECE ANUNCIAR SANGRE, SUDOR Y LÁGRIMAS A SU PUEBLO?

Creo que Emmanuel Macron se ha dado cuenta de la gravedad de la situación, pero al mismo tiempo sabe que no puede dar marcha atrás sin comprometerse. Es demasiado obvio que las sanciones contra Rusia —sanciones a una escala nunca vista— tendrán como primeras víctimas a los europeos, ya que son menos autosuficientes que los rusos. Como dijo Viktor Orban, la Unión Europea se ha "disparado a sí misma en el pulmón" al embarcarse en un curso suicida que es totalmente contrario a sus intereses industriales y energéticos. A esto se añade la amenaza de una crisis financiera mundial, que está más presente que nunca. Y también, digámoslo así, el riesgo de una prolongación de la guerra hasta un punto que sólo podemos imaginar. Hoy, Macron busca argumentos para imponer el racionamiento, igual que buscó argumentos para imponer el confinamiento en la época del Covid. Esto no será suficiente para evitar el lento deslizamiento hacia el caos.

A SU JUICIO, ¿ESTÁ SUFICIENTEMENTE CUALIFICADA LA ACTUAL CLASE POLÍTICA FRANCESA PARA ESTAR A LA ALTURA DE LOS ACONTECIMIENTOS DE MAÑANA, QUE VAN A SER ÉPICOS PERO TAMBIÉN DRAMÁTICOS PARA NUESTRAS POBLACIONES?

La respuesta está en la pregunta, y usted lo sabe tan bien como yo. El elemento esencial de la política es la decisión, mientras que la clase política sólo ha sido formada para gestionar. Lo imprevisto, lo excepcional, les deja tan desconcertados como a un conejo deslumbrado por unos faros. La toma de decisiones no es una cuestión de expedientes técnicos e informes de expertos. Requiere un sentido casi fisonómico. Se trata de tomar la medida de un momento histórico, evaluar la correlación de fuerzas y determinar qué hacer en relación con el objetivo que uno se ha fijado. Los estadistas sabían cómo hacerlo, los políticos no. Dicho esto, también podríamos preguntarnos por qué los hombres que tienen sentido común para tomar decisiones se dirigen cada vez más a otros ámbitos distintos del político. Entonces uno se daría cuenta de que, en última instancia, la mediocridad de la clase política es el resultado directo de la devaluación de la política.

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