viernes, 1 de junio de 2012

YPF y la conciencia nacional

por Aritz Recalde
Abril de 2012                     

“Es menester acelerar la marcha hacia el Junín y Ayacucho económicos, terminando así el ciclo que se inició en Buenos Aires el 1° de agosto de 1929 (nuevo San Lorenzo) en que YPF rompe los trust, tomando la dirección y el contralor del mercado del combustible líquido en la Argentina. La juventud de hoy, generación que ha de reñir mañana los destinos de nuestra América, debe cumplir su tarea en la grande misión que le corresponde”. Enrique Mosconi

“Ningún país es verdaderamente libre, si no ejerce plenamente el poder de decisión sobre la explotación, uso y comercialización de sus recursos y sobre el empleo de sus factores productivos. Por ello es necesario determinar las reglas del juego que habrán de regir la participación del capital extranjero y, una vez establecidas, asegurar su estabilidad y fundamentalmente hacerlas cumplir. El progreso económico dependerá exclusivamente de nuestro propio esfuerzo; de allí que el capital extranjero deba tomarse como un complemento y no como factor determinante e irremplazable del desarrollo”. Juan Domingo Perón

“Otro gran Presidente argentino – el presidente Hipólito Yrigoyen – fundó Yacimientos Petrolíferos Fiscales, que desarrolló, desde entonces, una tarea muy importante en la República Argentina. Por eso quiero decirles que esto es una política de Estado: querer unirnos a todos los argentinos, cualquiera sea su pertenencia, acá no hay dueño de YPF, es de todos. YPF es de todos, esto quiero que lo tengamos muy claro. Y yo quiero convocar a sus trabajadores, a todos los que están hoy en el pozo, a sus estacioneros, a todos los hombres y mujeres que tienen responsabilidad, a que la Argentina tiene que seguir creciendo, tiene que seguir andando, a que cada uno en su puesto de lucha ayude a reconstruir esta gran empresa para todos los argentinos”. Cristina Fernández de Kirchner, abril de 2012

Ningún país es, ni será soberano políticamente, si su economía es subdesarrollada y dependiente del extranjero. La independencia económica de nuestro suelo patrio no se alcanzará sin antes industrializar la Argentina. En este marco, el petróleo y el conjunto de los recursos naturales, son patrimonios estratégicos sin los cuales el país no conseguirá la independencia económica y menos aún, la soberanía política. A partir de lo dicho, consideramos que la lucha por el autoabastecimiento energético encarada por Cristina Fernández con la propuesta de nacionalización del 51% de las acciones de YPF, es uno de los pilares sobre los cuales se organizará la segunda y definitiva independencia política, que es nuestro desarrollo integral.

YPF, interés público y soberanía
Con la finalidad de que el Estado recupere la soberanía política que estaba enajenada en manos del extranjero, el proyecto de ley en su artículo 1 establece:  “Declárese de interés público nacional y como objetivo prioritario de la República Argentina el logro del autoabastecimiento de hidrocarburos, así como la explotación, industrialización, transporte, y comercialización de hidrocarburos”. A partir de la declaración de interés público, las decisiones de política energética que anteriormente estaban en manos foráneas, regresan  a las organizaciones libres del pueblo y a sus representantes del Estado nacional. Las acciones de exploración, extracción, industrialización y distribución de combustibles, se pondrán al servicio del país.

YPF y la economía nacional
“La presión económica, aunque incruenta, ciñe más que la bélica”. Manuel Savio

Con la nacionalización, el Estado argentino busca garantizar en el corto, mediano y largo plazo, la energía del proceso de industrialización en marcha. La recuperación de la empresa que posee la participación mayoritaria en el mercado, le permitirá al Estado regular precios y garantizar el abastecimiento del sector productivo nacional. El objetivo del autoabastecimiento, reconoce entre sus metas centrales la de frenar el creciente proceso importador en que está inmerso el país y que pagamos todos los argentinos. Cristina Fernández se refirió a ello en el discurso del anuncio de expropiación y sostuvo que “Después de 17 años de la política que se implementó desde que se desnacionalizó YPF en el año 1998, por primera vez en el año 2011, como ustedes pueden ver esa importante barra roja, nos convirtió en importadores netos de gas y petróleo con un déficit de 3.029 millones de dólares”. Las ganancias de YPF en manos de REPSOL no se reinvertían en el país y por el contrario, derivaban en renta financiera y tal cual lo denunció Cristina Fernández, ello se vinculó a que “está el negocio petrolero y está el negocio también comercial y financiero. Precisamente cuando uno mira estos números, que hubo poco de negocio petrolero y mucho de negocio económico y financiero, sabe que por eso es muy necesario tener muy controlados y muy vigilados los dos frentes, como pasa en todas partes”.  A partir de la nacionalización, las regalías de YPF van a capitalizar a la empresa petrolera Argentina, a la economía real de país y a la sociedad en su conjunto.

YPF y la cultura nacional
“Una nación que acepta la teoría librecambista de otra no es una nación, pues está favoreciendo, al desguarnecer su propio mercado, a la industria extranjera, y en consecuencia, frenando su propio desarrollo industrial, base de toda independencia nacional”. Juan José Hernández Arregui

La nacionalización de la empresa cuestiona de raíz los postulados ideológicos neoliberales que permitieron el saqueo del país. Con la recuperación de YPF, el gobierno generó un hecho político que interpela la cultura liberal y neocolonial y promueve un profundo sentimiento nacionalista y popular. Desde ahora y tal cual lo expresó la Constitución nacional del año 1949, la propiedad privada debe cumplir una función social. Asimismo, cabe destacar que YPF y como lo fue en sus orígenes, demandará la formación de nuevos planteles de investigación, de científicos y de aplicaciones tecnológicas nacionales. 

YPF y el federalismo
El proyecto de nacionalización surgió con un claro sentido federal y es por ello, que incluye a las provincias en el Consejo Federal de Hidrocarburos (artículo 4) y en la administración del 49% de las acciones de la empresa (artículo 8). La posibilidad de consolidar un verdadero federalismo, va a depender de la articulación política entre las provincias y el proyecto nacional. Dicha unidad entre distintos niveles de gobierno, le da viabilidad real al federalismo y le otorga capacidad de decisión a las provincias frente a la prepotencia de las empresas extranjeras. 

YPF y la justicia social
La nacionalización tiene entre sus objetivos, los de regular un recurso del cual depende el valor de  la  energía eléctrica, el gasoil del transporte o el gas de las familias. Es por eso, que la utilización con fines de interés público del petróleo, tiene que permitir abaratar el costo de vida de los sectores populares, desacoplando el precio interno de las oscilaciones internacionales. En es ésta línea, que el artículo 1 del proyecto se propone “garantizar el desarrollo económico con equidad social, la creación de empleo, el incremento de la competitividad de los diversos sectores económicos, y el crecimiento equitativo y sustentable de las distintas provincias y regiones”. 

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