lunes, 14 de enero de 2013

FORJA y su denuncia al imperialismo británico en el Manifiesto al Pueblo de la República

por Juan Godoy

Desde el subsuelo de la patria
El presente tiene como objetivo abordar el Manifiesto al Pueblo de la República, dado a conocer por los muchachos forjistas el 2 de septiembre de 1935. Poco más de dos meses  de que un grupo escindido del radicalismo fundara, ante el levantamiento de la abstención revolucionaria, del abandono de las banderas del yrigoyenismo a manos de la conducción del “galerita” Alvear, y de la ignominia reinante en la llamada por José Luis Torres Década Infame, en un sótano de la ciudad de Buenos Aires, específicamente ubicado en la calle corrientes 1778, la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA) el 29 de junio del mismo año. El nombre, ideado por Arturo Jauretche, tuvo su origen en una frase de años atrás de Don Hipólito Yrigoyen, que decía “todo taller de forja parece un mundo que se derrumba.”
Entre los miembros fundadores se encontraban, entre otros, Arturo Jauretche, Juan B. Fleitas, David de Ansó, Manuel Ortiz Pereyra, Félix Ramírez García, Homero Manzi, Luis Dellepiane, Gabriel Del Mazo, etc. Raúl Scalabrini Ortíz, a pesar de ser uno de los orientadores de FORJA, incluso considerado por Francisco Pestanha como el principal ideólogo, no aparece como miembro fundador, y es más, no se afiliará al movimiento hasta el año 1940 momento en que se levante la condición de ser afiliado radical para ser miembro de FORJA. Disidencias parciales con el radicalismo, que resaltamos no impide que lo podamos tener como uno de los principales militantes de FORJA. Algunos de estos militantes forjistas, habían participado en los levantamientos radicales (el primero luego de tres meses del golpe en Córdoba, luego el de General Severo Toranzo en el ’31 –no llega a estallar, pues es descubierto-, el del Coronel Gregorio Pomar en el mismo año en el Litoral, por nombrar algunos ), entre los cuales se destaca el de Paso de Los Libres en el año 1933, que Jauretche (partícipe) iba a relatar en tono gauchesco, en un libro que prologara Jorge Luis Borges, acto del cual se “olvidaría.” También se habían expresado algunas de sus voces, en el Movimiento de Continuidad Jurídica, de grave tono anti-alvearista, pretendían mantener en alto las banderas del yrigoyenismo, y se oponían a la jefatura de Alvear, “sostenían que la abstención sólo podía tener sentido con un contenido revolucionario.” También habían participado del grupo de los Radicales Fuertes (antes nucleados en la Agrupación Pro Voto Directo), enfrentados a la conducción alvearista iban a publicar un Manifiesto, antes de la Convención que levantara la abstención, llamado “Vocación revolucionaria del radicalismo”.

Nuestra intención aquí es, como decíamos, analizar el Manifiesto al Pueblo de la República, en línea con la idea de Hernández Arregui que sostiene que éste puede ser considerado como el primer análisis profundo que denuncia y devela el papel que cumple el imperialismo británico en nuestro país desde una perspectiva popular que rebasa el nacionalismo agrario del yrigoyenismo. Nosotros agregamos a la afirmación de dicho autor, desde una perspectiva popular. Asimismo, lo consideramos como una impugnación a la década infame. No podemos dejar de nombrar el libro de los hermanos Rodolfo y Julio Irazusta, La Argentina y el imperialismo británico, de poco tiempo atrás, el cual denuncia al imperialismo británico y al pacto Roca-Runciman, aunque desde una perspectiva del nacionalismo oligárquico, no obstante lo cual, puede ser considerado como un antecedente del documento de FORJA, una “huella” que los forjistas van a indagar y profundizar, haciendo un análisis más abarcador y profundo que aquel.

Los Años infames. El estatuto legal del coloniaje. La denuncia del imperialismo británico y de sus personeros locales
Como sabemos el golpe de Estado del 6 de septiembre del año ’30 que derrocara al primer movimiento nacional del siglo XX en la Argentina, el yrigoyenismo, iba a ser festejado por La Prensa, decretaba rápidamente el Estado de sitio y la Ley marcial. Luego, iba a asumir, en primer lugar, José Félix Uriburu, representante de los sectores ligados al nacionalismo reaccionario oligárquico. Pero, ya en el año ’32, el General Agustín P. Justo, representante de los intereses de la oligarquía agropecuaria, pro-británica, va a desplazar a Uriburu y a asumir la Presidencia mediante elecciones fraudulentas. El radicalismo había proclamado la abstención en dichas elecciones, luego que fuera vetada la fórmula Alvear-Güemes (6 de octubre de 1931). Eran esas las dos líneas que se expresaban luego del golpe de Estado, la de Uriburu, que con escaso apoyo en la población civil, pero con apoyo de sectores militares, pretendía suprimir la estructura política y jurídica tradicional, encarnaba un proyecto corporativo. La otra línea, la de Justo, buscaba la vinculación con diferentes partidos “democráticos”, el mantenimiento de la Ley Sáenz Peña pero con la intención clara de violarla, la idea es darle un “contenido democrático” al gobierno ilegítimo con la exclusión del movimiento mayoritario, el radicalismo yrigoyenista .
Dada la crisis comenzada en Wall Street en el año ’29, y el Pacto de Otawa, por el cual Gran Bretaña importaba menos carnes de Argentina, y le daba un trato preferencial a sus colonias, el gobierno de Justo, ligado a los intereses británicos, iba a mandar una misión a dicho país, para “negociar”. En la negociación de la delegación “argentina”, entre los que se encontraba el vice-presidente Roca, se iban a pronunciarían frases vergonzantes, y no sólo de parte de los británicos, sino también de ciudadanos de nuestro país, como las siguientes: “la Argentina se parece a un importante dominio británico”, “la Argentina (…) desde el punto de vista económico, es una parte integrante del Imperio británico.” 
Reflejo de esos años de infamia serán las canciones escritas por Enrique Santos Discépolo como Yira, Yira (1930, justo un día antes del golpe) “cuando estés bien en la vía, sin rumbo, desesperao (…) verás que todo es mentira, verás que nada es amor (…) cuando manyés que a tu lado se prueban la ropa que vas a dejar”; ¿Qué sapa señor? (1931) “la tierra está maldita, y el amor con gripe en cama. La gente en guerra grita, bulle, mata, rompe y brama (…) qué sapa, Señor… que todo es demencial… Los chicos ya nacen por correspondencia, y asoman del sobre sabiendo afanar…”; y a un año de la firma del pacto Roca-Runciman (o el estatuto legal del coloniaje), lanzará el célebre Cambalache (1934) “vivimos revolcaos en un merengue y en un mismo lodo todos manoseaos (…) ¡el que no llora no mama, y el que no afana es un gil!”

Es en este contexto que se iba a levantar la abstención radical, y FORJA daba a conocer su Manifiesto. Resaltamos que si bien FORJA va a denunciar al imperialismo británico y a la oligarquía local aliada a aquel en reiteradas ocasiones, en volantes, conferencias, libros, etc., no obstante aquí solo nos basaremos en el análisis de dicho manifiesto, por lo mencionado en el final del primer apartado. El Manifiesto fue (probablemente) armado por Juan Luis Alvarado, Juan Molas Terán, Arturo Jauretche, Luis Dellepiane, Homero Manzi, Jorge del Rio, Oscar Correa y Raúl Scalabrini Ortíz. Veamos, ahora sí, cómo es la denuncia que pronuncia el Manifiesto. Éste pone de relevancia la entrega de la economía nacional a Gran Bretaña, demuestra cómo nuestra economía es cada vez más dominada por factores foráneos, establece que se ha impuesto una tiranía económica sobre la República, de la cual los únicos beneficiarios son el capital extranjero y la oligarquía local aliada al mismo. Da cuenta que desde el 6 de septiembre del ’30, las oligarquías avanzan de forma sistemática en la anulación de la soberanía argentina, “todos los aspectos de la vida nacional que se pasa a examinar, demuestran que ya se ha impuesto a la República una tiranía económica, ejercida en beneficio propio por capitalistas extranjeros a quienes se han dado derechos y bienes de la Nación Argentina.”
El Manifiesto pasa detallar la creación del Banco Central de la República, el cual más que una dependencia argentina, es un banco extranjero, dominado y dirigido por los Bancos particulares extranjeros y locales (cabe resaltar, de todos modos, que muchos son accionistas extranjeros y/o parte de empresas foráneas), pues 11 de los 14 miembros del directorio son de estos últimos, “de modo que a este Banco de capitalistas extranjeros se le ha dado un poder dictatorial en materia de bancos, moneda, crédito, industria, comercio interno, importación y exportación, haciéndose de él una fuerza superior a la de la Nación, las provincias y las municipalidades, sin intervención eficaz de los representantes del pueblo argentino”. Va a poner en tela de juicio al Instituto Movilizador de Inversiones Bancarias, creado como dependencia del Banco Central dedicado a hacer “malos negocios”; a la unificación de impuestos internos que perjudica las economías provinciales. El proyecto de ley de la “coordinación de transporte” también cae en el “ojo crítico” de los forjistas, ya que más que coordinar los transportes, venían a perfeccionar el monopolio ferroviario inglés (destacamos que los ferrocarriles habían encontrado cierta “competencia” en el transporte automotor). Además, fija posición contra las denominadas Juntas Reguladoras (de carnes, leche, algodón, etc.), de las cuales sostiene que “todas estas juntas, en realidad, han sido creadas para centralizar la dirección y fiscalización de todas las industrias vitales del país, para organizar mejor, por medio del Estado, los trusts industriales y comerciales en todo el país. Los funestos resultados de estas Juntas no se deben más que a esta oculta finalidad.”
Critica a las autoridades de la UCR, por considerar que han colaborado con la sanción de leyes que afectan los intereses del pueblo argentino, la independencia y la soberanía nacional, “había que buscar por todos los medios que la UCR levantara la abstención, a efecto de que nuestra Unión reconociera la legitimidad del gobierno (…) una vez levantada la abstención, el gobierno esperó unos días, hasta que se acallaron las violentas protestas que se promovieron en el radicalismo contra los autores del hecho, y el 18 de enero de 1935 envió al Senado sus proyectos bancarios y monetarios.”
El tratado de Londres, denominado oficialmente Pacto Roca-Runciman, y por los forjistas como Estatuto Legal del Coloniaje, había sido firmado a gusto de los intereses británicos. Es por eso que el Manifiesto sostiene que el mismo “ha sido tramitado por un ciudadano argentino al servicio de los intereses de Inglaterra. (…) El tratado de Londres es una afrenta a la soberanía nacional y el pueblo argentino y, por estar fundamentado en una manifiesta prevaricación, está viciado de absoluta nulidad.”
Pone de relevancia ese pretexto que ha sido utilizado recurrentemente en nuestra historia por los gobiernos ajenos al interés nacional, y sumisos al extranjero, la idea que para pagar las deudas y salvar el crédito, el peso deba recaer sobre las “espaldas” del pueblo, así por ejemplo, hay que aumentar impuestos, disminuir salarios, desvalorizar la moneda, etc. Célebre es la frase del entonces Presidente Avellaneda, muchos años antes, al respecto, a saber: “hay dos millones de argentinos que economizarían hasta sobre su hambre y su sed para responder (…) a los compromisos de nuestra fe pública en los mercados extranjeros” . Al mismo tiempo las medidas, resaltan los forjistas, son beneficiosas para el capital extranjero. Señalan también la íntima relación que tuvo el golpe del 6 de septiembre con la posibilidad de nacionalización del petróleo.
En el Manifiesto es abordada también la cuestión cultural, en relación a este aspecto podemos observar cómo enjuician la sujeción de la enseñanza a organizaciones extranjeras, contra el incremento de escuelas confesionales, también se posiciona contra las restricciones de la libertad de palabra y de asociación, asimismo critica a la justicia por las violaciones a la Constitución Nacional, etc.
Avanza en el planteo anti-imperialista, desnudando el imperio que realmente tenía injerencia en la Argentina, el británico (en contraposición a diferentes denuncias del accionar del imperialismo norteamericano, que en ese momento no tenía el peso que tenía el inglés). Ese capital imperialista británico es el que domina la vida económica, política y cultural argentina, así establecen que “ya nada queda en la República que no haya sido dado o comprometido a la dominación fraudulenta de sociedades anónimas de especuladores del exterior, que usan a su arbitrio las potestades inherentes a la Nación Argentina para beneficiarse con el fruto de su trabajo y para aniquilar las fuerzas de su indispensable, urgente y solidario resurgimiento.”
Consideramos que en el Manifiesto da a conocer, por primera vez en forma impresa, la génesis y el desarrollo del Estatuto Legal del Coloniaje. Coincidimos con Norberto Galasso, quien aborda la naturaleza de FORJA que se puede establecer de acuerdo a lo expresado en el Manifiesto, y argumenta que allí está “resumida la posición nacional-democrática de FORJA. Aquel nacionalismo agrario de Yrigoyen, ideológicamente ambiguo y nebuloso, alcanza ahora en FORJA un nivel más alto de desarrollo. Así la pequeña burguesía nacionalista, por ahora solo de la ciudad de Buenos Aires, levanta un programa anti-imperialista, anti-oligárquico y latinoamericano, muy similar al aprismo peruano.”

Sostenemos aquí, para finalizar, que se puede visualizar la posición que va a sustentar FORJA, en sus pocos más de diez años de vida. Establece una posición nacional-democrática que rechaza el carácter anti-nacional de las fuerzas liberales (de izquierda a derecha), al mismo tiempo que se distancia del nacionalismo oligárquico, reaccionario. Articula de forma certera la cuestión nacional y la cuestión social, dos partes de una misma lucha, la lucha por el libre desenvolvimiento de las fuerzas nacionales, por la independencia plena y el desarrollo nacional; al mismo tiempo que la relacionada con las reivindicaciones sociales, políticas, culturales, etc.
Denuncia por primera vez en forma sistemática, articulada, abarcadora, el accionar del imperialismo británico en la Argentina desde una perspectiva popular. Las denuncias que se habían dado por ejemplo de Osvaldo Magnasco, Emilio Civit, entre otros, habían sido aisladas, no hay la articulación del documento de FORJA, tampoco hay anteriormente alguno que lo abarque desde una perspectiva popular. Resaltamos, que hasta el momento el imperialismo que solía ser puesto en cuestión era el norteamericano, pero que no tenía una injerencia real tan potente como el británico, si bien años más tarde la situación cambiará, pero en los ‘30’s la situación era esa, el imperialismo británico aprisionaba a la nación Argentina, no dejaba que se desarrollen sus fuerzas productivas, no la dejaba ser.
El nacionalismo agrario, defensivo del yrigoyenismo, el cual queda claro que uno de los sustentos (sino el principal) de FORJA, queda superado por la posición nacional-democrática la cual pregonan los forjistas, en tanto avanza en el planteo anti-imperialista, de denuncia del primitivismo agrario, pone de relevancia la necesidad del desarrollo nacional. Es la aparición de las tres banderas que serán llevadas a cabo en la década posterior a su fundación, cuestión por la cual se desintegra FORJA, a poco menos de dos meses de los sucesos de octubre del ’45. Actúa FORJA como bisagra entre los dos movimientos nacionales del siglo XX. Las reivindicaciones que se habían comenzado a gestar en un subsuelo de la ciudad de Buenos Aires por un grupo de muchachos serán las que aflorarán luego en millones de personas, en el pueblo, el día que otro subsuelo, el de la patria… se subleve.


Bibliografía citada
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