domingo, 25 de junio de 2023

Los incidentes de Ezeiza que fueron manipulados para justificar el asesinato de José Ignacio Rucci

Por Aldo Duzdevich para LMNEUQUEN 


 La revista Evita Montonera de junio de 1975 en la nota titulada: “A dos años de la matanza de Ezeiza. Ni olvido ni perdón”, luego de dar la versión de los hechos del 20 de junio de 1973, agrega un recuadro titulado “Justicia Popular”. Allí enumeran los dieciséis “ajusticiados” en venganza por los hechos de Ezeiza. El primero de ellos es: “José Rucci, ajusticiado por Montoneros el 25-09-73” . Aclaremos que el Evita Montonera era el órgano oficial de prensa de la organización Montoneros.

Olga Ruiz, Investigadora de la Universidad de la Frontera, Temuco, al analizar lo ocurrido en los años setenta en Chile expresa: “los grandes relatos sobre nuestra historia reciente se han construido centrados en el heroísmo y la victimización, esquema binario que se afirma y consolida en la figura del traidor. Se trata en realidad de una triada (héroe-víctima-traidor) en las que el quebrado concentra -como un chivo expiatorio- las contradicciones, los fracasos y la derrota de la izquierda chilena. Es más sencillo atribuir la caída sostenida de militantes a unos cuantos traidores que analizar críticamente las políticas adoptadas por las dirigencias de las organizaciones revolucionarias.”

El relato de la historia reciente de nuestro país, está construido sobre el mismo esquema: héroes-victimas y traidores. En el caso argentino, según el paradigma montado por los periodistas y escritores ex-militantes de las organizaciones ERP y Montoneros, el principal “traidor” culpable de sus fracasos se llama Juan Domingo Perón. A quien se agregan la llamada “burocracia sindical”, y todos los que cuestionaban la política de la conducción de Montoneros. En ese relato, la supuesta “traición a los jóvenes”, comenzó el 20 de junio de 1973 en lo que Verbitsky bautizó “la masacre de Ezeiza”.

En mi libro “La Lealtad-Los montoneros que se quedaron con Perón”, dedique más de 20 páginas para analizar los hechos de Ezeiza, con el testimonio de 50 protagonistas. Tal vez uno de los testimonios más claros en términos políticos fue el de Marcela Durrieu, quien en ese momento era un cuadro orgánico de Montoneros: "No sé cómo empezó el tiroteo, pero un enfrentamiento, por grave que sea, no es lo mismo que una masacre y no es cierto que los montoneros habían concurrido desprevenidos y no imaginaran un posible enfrentamiento (...) Ezeiza fue una excusa perfecta para comenzar la estrategia de victimización y enfrentamiento frontal con el peronismo y con Perón. La insistencia en destacar que había sido una emboscada, en asignarse todos los muertos y heridos, en magnificar los hechos y en diluir la trascendencia de la imposibilidad del descenso de Perón fueron una política dirigida a convencer al país y a la tropa propia de la condición de víctimas. La Conducción de Montoneros tenía resuelto, o consideraba irremediable el enfrentamiento con Perón, desde el día en que quedó claro el regreso, sólo faltaba resolver el momento y la forma y, supongo que consciente o inconscientemente, el inicio fue Ezeiza"

Días antes, el 9 de junio, en conferencia de prensa el líder montonero Mario Firmenich dijo : “El control del gobierno deberá hacerse de distintas formas (…) a través de las distintas estructuras del Movimiento Peronista; y por medio de nosotros mismos como organizaciones político militares. Quienes incurran en desviaciones o traiciones serán pasibles de las medidas punitivas que establezca la justicia popular.” O sea, advertía ya, que quienes ingresaran en la categoría “traidores” iban a ser asesinados.

Ese mismo día, en un acto de conmemoración del levantamiento del 9 de junio de 1956, que se realizó en José León Suarez, miembros de las FAR en un enfrentamiento, tirotearon y mataron al dirigente sindical textil Aldo Rubén Romano.

Este era el clima político con el que se preparaba el acto de recibimiento a Perón en Ezeiza.

 

LOS INCIDENTES DE EZEIZA

Las disputas por llegar con los carteles de una agrupación más cerca del palco, son un clásico de los actos peronistas. Lo eran hacen 50 años y lo son ahora. Y lo que empieza con empujones por ganar lugar, muchas veces termina con palazos y piñas.

La movilización a Ezeiza, el 20 de junio de 1973 para recibir a Perón después de 18 años de exilio fue el acto político más grande de nuestra historia. Creo, solo equiparado o superado por lo que se vio en la Richieri el 20 de diciembre del 2022 en el recibimiento a la Selección Nacional.

Es cierto, que las columnas de la JP Regionales con carteles de FAR y Montoneros eran las más numerosas de la movilización. Pero, como bien cuenta Carlos Flaskamp, por entonces miembro de la conducción de las FAR de La Plata: “Estaba claro que para Ezeiza el convocante era Perón. La gente se movilizaba para ir a ver a su líder. Lo que nosotros aportábamos eran la organización y el esfuerzo militante para hacer llegar la gente hasta el lugar del encuentro. Pero, en los carteles que portaban nuestros activistas se hablaba poco de Perón y mucho de FAR y Montoneros”.

Las columnas de JP, lograron llegar y colocar sus carteles bien frente al palco, eso se puede observar en las fotos panorámicas de la Richieri. Y, durante los incidentes nunca hubo disparos desde el palco hacia la multitud que estaba frente al palco. Eso hubiese producido un desbande y estampida, como las que hemos visto en La Meca, que se cobraron miles de vidas. Quienes estábamos frente al palco, sentíamos el silbido de balas, que en realidad eran los disparos (de armas cortas) realizados desde atrás el palco, que pasaban por arriba y llegaban casi sin fuerza al otro lado.

La organización había previsto (como hoy día se hace en cualquier acto ) una zona de acceso para la comitiva de Perón detrás del palco. El tramo de Richieri que va desde el aeropuerto hasta el rulo de la ruta a Cañuelas. Esa zona detrás del palco debía estar libre de público. Una parte de la columna de JP Montoneros que venía desde el sur, optó por pasar por detrás del palco para ir a ubicarse del otro lado. Pero al intentar pasar chocaron con los miembros de la custodia del palco. Primero fueron empujones y cadenazos, hasta que alguien hizo el primer disparo que desató el caos.

Carlos Flaskamp relata que la cabeza de la columna sur, pudo ubicarse muy cerca del palco, en el sector derecho. Pero, la parte de atrás de la columna que no había podido acercarse hizo un giro por detrás del palco para intentar ubicarse en la izquierda. “Este movimiento parece haber sido mal interpretado por la custodia que supuso que la columna Sur se aproximaba al palco con intención de tomarlo por asalto y abrió fuego. Para nosotros que estábamos ubicados adelante y a la derecha del palco (…) los de la custodia aparecían haciendo fuego en dirección contraria. Por lo tanto (…) optamos por permanecer en nuestra posición convencidos que nuestra columna era ajena a los enfrentamientos.”

La comisión organizadora del acto había dispuesto que la custodia del palco estuviese a cargo de militantes, excluyendo a las policías federal y provincial. El jefe operativo era el ex- tte. coronel Jorge Osinde y el ex-capitán Ciro Ahumada. Tenían presencia en el palco varios militares y gendarmes retirados muchos de ellos vinculados al COR (Centro de Operaciones de la Resistencia) dirigidos por el general Miguel Ángel Iñiguez, de destacada actuación en los años de la Resistencia Peronista. Se habían sumado militantes pertenecientes al Comando de Organización (CdO), Concentración Nacional Universitaria (CNU) Juventud Sindical Peronista (JSP), la JPRA y otros grupos menores. Muchos de ellos estaban armados con escopetas Ithaca y ametralladoras.

Por el lado de la JP Montoneros Mario Firmenich dirá a Felipe Pigna : “Fuimos con armas cortas. No hubo ninguna directiva de ir armado... es que normalmente la gente iba armada. El activismo iba armado, el nuestro, el del Comando de Organización, cualquiera. En este sentido, en Ezeiza debió haber muchísima gente armada, pero en proporción poquísima: para dos millones de personas habrá habido 5 mil armados.”

El ex-jefe militar de las FAP de Taco Ralo Nestor Verdinelli recuerda: “Nuestros compañeros, como nosotros mismos que íbamos con la columna FAP de Capital, llevábamos armas cortas. Por si era necesario organizar una defensa. Se suele decir que también los montos llevaban nada más que armas cortas. Lo que no es cierto: en la columna Sur iban compañeros montoneros armados con metralletas y fusiles FAL.”

El ex militante montonero Oscar Balestieri dice: “En los hechos, la indicación fue ir a Ezeiza con armamento liviano. En el grupo que voy, seis u ocho compañeros llevábamos pistolas 22. Sin embargo, Quique Padilla iba en un ómnibus con una ametralladora Madsen pesada que nunca llegó a Ezeiza porque no la podía ni sacar; estaba montada en la parte de atrás de un ómnibus y solo paseó”.

Cinco mil militantes de la JP armados “con cortas” tropezando con 300 pesados del palco , equipados con armas largas era un cóctel explosivo que cualquier chispa podía hacer volar por los aires. La cifra oficial de 13 muertos, es un resultado “milagroso” en un espacio donde había dos millones de personas.

Es difícil saber quién disparó el primer tiro y casi que no es trascendente. Cuando hay en un sitio tanta gente armada, lo más posible es que ante la sola explosión de un globo, la mayoría saque sus armas y comiencen los disparos. Esto fue lo que sucedió en Ezeiza. Enfrentamientos entre grupos rivales, incluso entre ellos mismos, puesto que la confusión fue tan grande que nadie distinguía cuál era su bando.

Prueba de la confusión que reinaba, es la famosa foto del joven izado de los pelos al palco. En 2010 una investigación del profesor Enrique Arrosagaray de Avellaneda, develó su identidad. Su nombre es Jose Rincón era militante de la JPRA, había ido en la columna de Herminio Iglesias. Con él, subieron también a Leonardo Torrilla, quien logra que lo reconozcan como parte de los mismos custodios del palco, y finalmente liberan a ambos.

El mismo caso es el de los ocho detenidos y golpeados en el hotel de Ezeiza : Dardo José González, Víctor Daniel Mendoza, Luis Ernesto Pellizzón, José Britos, Juan Carlos Duarte, Alberto Formigo, Juan José Pedrazza, y José Almada. A quienes salvó la oportuna y valiente intervención de Leonardo Fabio. Ninguno de los ocho pertenecían a la JP Montoneros, sino a distintos sindicatos y sectores de la ortodoxia peronista.

 

LOS MUERTOS DE AMBOS BANDOS

La JP y Montoneros, a través de sus comunicados y su revista El Descamisado, reconocen dos muertos de su sector, Horacio “Beto” Simona, combatiente montonero y Antonio Quispe, combatiente de las FAR . Horacio Verbitsky en su investigación, menciona 13 muertos y 400 heridos, nombrando como muertos de la JP, además de Quispe y Simona, a Hugo Oscar Lanvers de la UES. Hay un cuarto: Raúl Obregozo que era militante de la JP La Plata.

De la custodia del palco las víctimas fatales fueron tres: el capitán RE del ejército Máximo Chavarri, y los militantes del Comando de Organización (C.d.O): Rogelio Cuesta y Carlos Domínguez.

En el listado emitido por Salud Pública figuran otros fallecidos, que seguramente fueron asistentes al acto que no tenían una militancia activa en algún grupo: Antonio Aquino, Pedro Lorenzo López, Manuel Segundo Calabrese y Hugo Sergio Larramendia.

Si los muertos fueron cuatro de un bando y tres del otro, está claro que hubo enfrentamiento y disparos de ambos lados. Luego puede alegarse que el grupo del palco tenía mayor poder de fuego, pero los cinco mil militantes de JP Montoneros provistos de armas cortas (y algunas largas) no es que llevaban armas para un desfile. Cortas o largas ambas armas, disparan y matan.

Por eso insisto en afirmar que el título de “masacre” es absolutamente exagerado y tiene el claro sentido político de fundamentar un relato de victimización. Masacre fue la del 16 de junio de 1955, cuando el bombardeo sobre Plaza de Mayo dejo 309 muertos.

Un dato llamativo de cómo se modificará el relato, es que el comunicado de FAR-Montoneros sobre los hechos de Ezeiza, emitido el 26 de junio, dice: “los principales responsables de esta traición histórica son el Tte. Coronel (RE) Jorge Osinde, Alberto Brito Lima y Norma Kennedy.” Pero, no está mencionado Jose Rucci, quien además, no estuvo en Ezeiza, porque venía con otros dirigentes en el avión que traía de regreso al General Perón.

 

EL RELATO QUE DURA HASTA NUESTROS DÍAS

Horacio Verbitsky publica su libro Ezeiza recién en 1985. Más allá de la profusión de información que contiene, algunas verificables y otras no; a mi juicio, no es el detalle de los hechos lo más importante, sino su prólogo, donde hace el análisis político y sienta los paradigmas del relato montonero, que luego será repetido por los difusores del mismo pensamiento.

Dice Verbitsky : “Lo sucedido en Ezeiza el 20 de junio se resume en una frase del discurso pronunciado por Perón la noche del 21. “Somos lo que dicen las veinte verdades justicialistas y nada más que eso”. En ellas no cabía el programa socializante que el peronismo se dio en la oposición (…) El hombre viejo y enfermo que descendió en la base militar de Morón no podía salvar ese abismo, conciliar tendencias antagónicas que se mataban en su nombre (…) y avalo a la derecha del Movimiento” .

Aquí aparece la remanida acusación a Perón de “traidor” al “programa socializante” que si tenían FAR y Montoneros, pero que nunca estuvo expresado en la doctrina peronista.

Unos meses después de Ezeiza el jefe de Verbitsky, Mario Firmenich en su ya famosa “Charla a los frentes” publicada por Rodolfo Baschetti dirá:

“Hay que tener claro que es la ideología. Es un proyecto socio-económico-político que representa en forma cabal los intereses de una clase determinada. Resulta de ello que nuestra ideología es el socialismo, porque el socialismo es el estado que mejor representa los intereses de la clase obrera

La ideología de Perón es contradictoria con nuestra ideología porque nosotros somos socialistas (…) para nosotros la Comunidad Organizada, la alianza de clases es un proceso de transición al socialismo”.

“La conducción estratégica para Perón (…) es unipersonal, es el conductor y los cuadros auxiliares. Eso es contradictorio con un proyecto de vanguardia, en donde la conducción la ejerce una organización, no un hombre, no hay conductor. A partir de allí, del desarrollo de nuestro proyecto, y de nuestra intención tal vez “desmedida”, de ser conducción estratégica, surgen confrontaciones o competencias de conducción. (…) Perón sabe que nuestra posición ideológica no es la misma que la de él, y de ahí que tiene una contradicción que vaya a saber cómo la resolverá.”

Sesenta días antes de esta charla, Montoneros había “ajusticiado” al Secretario General de la CGT Jose Ignacio Rucci.

Dos personalidades insospechables de pertenecer a la derecha, años después afirmaron en sendos reportajes:

El ex Secretario de DDHH, Eduardo Luis Duhalde afirmó: “No tengo dudas de que a Rucci lo mataron los Montoneros y FAR, que acababan de fusionarse. Lo hicieron con un propósito múltiple: en su delirio habían acuñado la teoría de que había que negociar con Perón, “apretándolo con un muerto sobre la mesa”. Al mismo tiempo buscaban congraciarse con Lorenzo Miguel (…) y ajustar cuentas con Rucci. (…) Ni el secretario de la UOM vio con simpatía este crimen, ni a Perón lo “apretaron” sino que se enfureció realmente”.

El ex montonero y poeta Juan Gelman, fue más crudo: “Lo de Rucci no se hizo para despertar la conciencia de la clase obrera; se hizo en la concepción de tirarle un cadáver a Perón sobre la mesa para que equilibrase su juego político entre la derecha y la izquierda. Cuando se produce lo de Rucci en septiembre de 1973 y lo de Mor Roig después, hay gente de distinta procedencia que no está de acuerdo. Como conclusión, lo de Rucci iba a cercenar el apoyo de la clase obrera y lo de Mor Roig los apoyos de la clase media”.

Pero claro, esta definición de acto cuasi mafioso del asesinato de Rucci, no cabía en el relato de héroes-víctimas y traidores. Entonces tuvieron que hacerlo encajar, en que Rucci, había sido el ideólogo y principal responsable de la “masacre de Ezeiza” , razón por la cual la “justicia popular” representada por Quieto y Firmenich deliberó y lo condenó a recibir 23 balazos por la espalda.

Como dice Todorov : “la memoria, como tal, es forzosamente una selección: algunos rasgos del suceso serán conservados, otros inmediata o progresivamente marginados, y luego olvidados.”

El relato de victimización de montoneros en la etapa 73-76, requiere magnificar los hechos de Ezeiza, en los cuales – sin dudas - fueron una parte de las víctimas; y ocultar deliberadamente otros hechos en los que actuaron como implacables victimarios, como fue el asesinato de José Ignacio Rucci.

 

(*) El columnista es autor de La Lealtad-Los montoneros que se quedaron con Peron y Salvados por Francisco

martes, 6 de junio de 2023

Entrevista a Alberto Buela

 Por Ezequiel Pinacchio para el  Proyecto: “Filosofía y transición democrática”


¿CUÁNDO SURGIÓ SU INTERÉS POR LA FILOSOFÍA? ¿DÓNDE ESTUDIÓ? ¿CUÁLES ERAN SUS EXPECTATIVAS Y ASPIRACIONES AL COMENZAR LA CARRERA DE FILOSOFÍA? 

Mi interés nació a eso de los 15 años cuando, aunque no recuerdo bien si fue el cura de San Bartolomé de Chiclana y Boedo o “el filósofo Juan Romano”, así le decían en el barrio, quien me regaló el Criterio de Jaime Balmes y al leer que la verdad es la realidad de la cosa me entusiasme con estudiar filosofía.       

Estudié filosofía en la Uba de la avenida Independencia a la que iba caminando. Si hubiera tenido que ir en bondi no se si hubiese ida porque siempre el dinero estuvo reñido con mi vida.

Mis aspiraciones eran como te digo conocer la verdad de las cosas y su esencia. 

 

¿CUÁLES SON LOS/AS PENSADORES/AS EUROPEOS/AS Y LATINOAMERICANOS/AS QUE MÁS LA INFLUENCIARON EN SUS AÑOS DE FORMACIÓN? ¿A QUÉ PIENSA QUE SE DEBE QUE HAYAN SIDO ESOS/AS Y NO OTROS/AS?

En la UBA los que más me influenciaron fueron Conrado Eggers Lan y Andrés Mercado Vera, uno en antigua y otro en moderna.  También, aunque ya no estaban Ángel Vasallo y Juan Guerrero. Fuera de la universidad Arturo Sampay, Leonardo Castellani y Julio Meinvielle. Este último me regaló muchos libros. Fue el que le pagó el primer viaje a Alemania a Eggers y a mi me editó mi primer libro El ente y los trascendentales el día en me casé 27/10/72. Era mi tesis que la realicé con Eggers, Massuh y de Estrada.

Me niego a hablar de latinoamérica que es el primer sometimiento al imperialismo, porque en la guerra la semántica es la primera que se pierde. Nosotros tenemos que hablar de Hispanoamérica, de Iberoamérica, de la América Criolla, de Nuestra América (como propuso Martí), de América Románica (como propuso Disandro), de Eurindia (como propuso Ricardo Rojas), etc. pero no, ni nunca de Latinamérica un concepto que hoy es políticamente correcto y expresión del pensamiento único. Es por eso que el marxismo, la Iglesia, el progresismo, el liberalismo y tutti quanti hablan de Latinoamérica.

De los pensadores hispanoamericanos son varios, porque yo estudié en profundidad durante muchos años el pensamiento americano. De destacar fue mi tocayo Alberto Wagner de Reyna, el peruano introductor de Heidegger a la filosofía en castellano. También está en venezolano Ernesto Mayz Vallenilla y los mejicanos Luis Villoro y Antonio Gómez Robledo. El nicaragüense Julio Icaza Tijerino y el uruguayo Juan Llambías de Azevedo, el introductor de Max Scheler, más allá y con mayor profundidad de la que tuviera Ortega.

 

¿EN QUÉ TEMÁTICAS SE INTERESABA EN DICHOS AÑOS?

Y calculen Uds. estando Eggers y Mercado en la Universidad la temática para mi era la filosofía antigua y la moderna. En la antigua Platón y Aristóteles, y en la moderna Leibniz y Hegel.

                       

¿CÓMO SE PRODUJO SU INSERCIÓN PROFESIONAL EN EL CAMPO FILOSÓFICO, TANTO EN LA DOCENCIA COMO EN LA INVESTIGACIÓN Y EN LA PARTICIPACIÓN EN CONGRESOS Y PUBLICACIONES? 

Hubo en 1972 un concurso público, salió publiado en Clarín y a Nación un domingo, para un profesor de humanidades y otro de ciencias en la reciente Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y allí me presenté y lo gané porque no se presentó nadie. En ciencias lo ganó un norteamericano Coorning que era matemático y estaba de viaje.

Allí me quedé unos años hasta que entré en el Conicet junto con Alberto Gorrini, que era mi barrio y compañero del secundario, con una beca de iniciación dirigidos por Ricardo Maliandi, quien recién había llegado de Venezuela y había tomado la cátedra de ética. Y relicé trabajos sobre Hegel donde surgió mi libro “Hegel: derecho, moral y Estado” que lleva por subtítulo “la génesis de la idea de comunidad organizada”. Y que Mercado Vera en carta dijo sobre él: “es el libro que yo hubiera querido escribir”. Gorrini hizo estudios sobre Sartre y fue uno de los primeros desaparecidos de la facultad de filosofía y letras.

Renuncié al Conicet porque me enteré que todos nuestros trabajos iban a parar a un cajón y nadie los leía. Ni Maliandi los leía.

Me fui a la Universidad Nacional de Mar del Plata y allí me agarro el golpe de Estado del 76.

No pude viajar al segundo congreso nacional de filosofía de 1972 en Córdoba, pero envié una comunicación sobre “América como lo hóspito” que fue muy bien recibida por el profesor cordobes Nimio de Anquín. A quien después conocí.

Tambien participé del primer congreso nacional de estudios clásicos de enero de 1974 en Resistencia donde envié una comuncacion “Corruptio optima pessima est”. Allí conocí al latinista Alberto Disandro y sus tesis sobre la sinarquía y el poder mundial y a la excelente helenista chaqueña María Luisa Acuña, traductora del Protágoras de Paltón.

A los pocos días se produjo el Golpe y una plancha de plomo se posó sobre la inteligencia argentina. Todo pasó a hacer la plancha para no ahogarse. A mi me expulsaron y me dediqué a otra cosa como herrar caballos. Marechal ferrand on dit en francais. Queda mejor.

 

 ¿QUÉ TIPO DE DEBATES SE DABAN EN TORNO AL ROL DE LOS/AS FILÓSOFOS/AS EN DICHA ÉPOCA? ¿CUÁL ERA SU POSICIÓN AL RESPECTO?

Alrededor del 72 comienza el tema de la filosofía de la liberación que era un poco hija de la teología de la liberación que venía desarrollándose un poco antes desde Medellin de 68. Como Uds. saben la corriente de la liberación tiene dos ramas: una popular y otra marxista. Yo por influencia de Eggers, de Rodolfo Kusch(fue mi profesor de alemán en la Uba) y de Nimio de Anquín me inscribí en la primera, donde estaba Casalla, Maresca Chaparro, de Zan. En la marxista se enrolaron Dussell, Cerutti Gulberg, Roig y otros.

Pero al poco tiempo comenzamos a cuestionarla, sobre todo por los trabajos de don Nimio sobre la singularidad americana que nos despertaron del sueño dogmático de la izquierda cristiana, y con Maresca, Máximo Chaparro hicimos rancho aparte. El argumento de Silvio Maresca fue contundente: ¿ si hacemos filosofía de la liberación hacemos filosofía contra alguien, es decir, no hacemos filosofía sino ideología?. Dejamos de hacer filosofía sin más. Y comenzamos a partir del escrito de don Nimio “El ser visto desde América (1953) a plantear los temas. En mi caso los planteos sobre la identidad, que me llevaron a  por el ser de América, el tiempo americano, Améria como lo hóspito, la idea de ecúmene para terminar en el pensamiento alternativo a lo dado y la teoría del disenso. A Maresca por el tema de la singularidad americana (trabajo que, lamentable, nunca terminó) y a Chaparro por la educación para ser nosotros mismos (tiene dos libros). En fin es muy largo de explicar.                               

¿QUÉ CONSECUENCIAS TUVO PARA EL CAMPO FILOSÓFICO Y PARA EL ROL SOCIAL DE LOS/AS FILÓSOFOS/AS EL GOLPE DE ESTADO DE 1976? 

Ya les digo fue una loza de plomo sobre la filosofía en y de Argentina. Dejamos por unos años de producir. Ningún filósofo argentina que se precie de tal escribió nada. Como ejemplo recuerdo que a causa de un mini congreso organizado en Córdoba visité al profesor Alberto Caturelli, nada peronista y más bien pro milico, y le comenté “Profesor leí su bibliografía y ud. No publicó nada entre 1976 y 1980. Y me respondió: y que quiere Buela, estaban los milicos”.

          

¿CUÁLES FUERON LAS PARTICULARIDADES DEL NUEVO ESCENARIO FILOSÓFICO QUE SE ABRIÓ CON EL RETORNO DE LA DEMOCRACIA? 

El escenario filosófico lo ocuparon los radicales con algunos popes que venían del golpe del 55 como Klimosky. Crearon sociedad de filosofía desde donde organizaron el tercer congreso nacional de octubre de 1980 y todos los restantes hasta que se jubilaron. De Olaso, Guariglia, Klimosky, Rabossi, Nino y otros. Todos a la sombra de un liberal y gorila empedernido como Víctor Massuh que por entonces era secretario general de la Unesco.

Y no es que quiera hablar mal de Massuh pues fue muy bueno conmigo. Primero en su cátedra conocí a mi mujer con la que llevamos juntos medio siglo y segundo, me sacó de una comisaría parisina cuando en la guerra de Malvinas quemé la bandera del consulado inglés en París.

Unos años antes de fallecer cenamos dos o tres veces juntos en la casa de Blanca Parfait la segunda mujer de Adolfo Carpio, un prócer de la UBA a la sombra de Francisco Romero y su funesta idea de “la normaliad filosófica”. Esta normalidad sostiene que para hacer filosofía hay que hacer el cursus honorum desde ayudante a jefe de trabajos prácticos y de adjunto hasta emérito, estar al día con todas la publicaciones que haya y contactarse con todos los profesores, preferentemente, europeos y norteamericanos posibles. Pensar los temas que uniformemente se piensan y actuar con los modales de uso.

En una palabra no sacar los pies del plato, para poder conseguir todas las becas y canonjías que se presentan. Y así llegar a y jubilarse y tener un buen pasar. Eso si, de pensar con cabeza propia, ni por casualidad.           

¿QUÉ AUTORES SE LEÍAN Y CUÁLES SE DEJARON DE LEER?

Me volqué a la lectura de filósofos argentinos como de Anquín, Diego Pró, Manuel Casas, Juan Sepich, Héctor Raurich (a quien nunca dejaron ejercer en la UBA y se refugió en La Plata), Miguel Ángel Virsoro, el primer metafísico argentino, Juan Luis Guerrero, el que descubrió primero a Hiedegger, escribió el primer sistema de estética en castellano y rechazó la instalación en Buenos Aires de la Escuela de Frankfurt. Y seguí con mis lectura eurpeas de Heidegger, Scheler y Brentano (autor que nunca se dictó en la Uba. Claro está, fue el crítico más despiadado y contundente de Kant).

Dejé de leer a Sartre, a Marcuse, a Fanon. De los nuestros no leí más a Fatone, a Imatz, a Dujovne, a Dussell y a todos aquellos que se fueron sumando al pensamiento único.

 ¿QUÉ TEMÁTICAS SE PRIVILEGIARON EN LAS INVESTIGACIONES Y PUBLICACIONES?

No puedo hablar de todas. Pero siguieron con cierto rigor gracias a don Eugenio Pucciarelli los Cuadernos de Filosofía de UBA que había fundado Astrada.

Se privilegiaron los trabajos sobre filosfía del lenguaje, de las ciencias y analítica. Y cada tanto se las matizaba con trabajos sobre Kant y Hegel.

En los 90 comenzó la lectura torcida de Nietzsche que Silvio Maresca denunció. Y la troica francesa de Foucault, Deleuze y Derrida, no teniendo en cuenta a un metafísico de la talla de Pierre Boutang (el sucesor de Levinas en la cátedra de metafísica de la Sorbona y autor de Ontologie du Secret, sucesor natural de Sein und Zeit) o un investigador como Pierre Aubenque.

La imitación fue galopante. Nosotros creamos la revista de filosofía y metapolítica Disenso que se editó por un lustro 1994-1999 y donde colaboraron en todos los números pensadores iberoamericanos y europeos, junto con nosotros.

 

 ¿CUÁLES FUERON LAS PRINCIPALES REVISTAS CIENTÍFICAS?

Para mi Cuadernos de Filosofía pero la principal y de mayor difusión fue la de la Asociación filosófica argentina de análisis filosófico, con su revista Latinoamericana de filosofía que se manejaba al margen de la Universidad pero con dinero del Estado. Quienes con el gobierno de Alfonsín se apoderaron de todo. Testimonio de la profesora Celina Lértora del Instituto de pensamiento a argentino e iberoamericano: “PD te explico la frase final: fueron dañinos porque al confundir y ligar la política a la filosofía, no dijeron "vamos a echar del CONICET, de la UBA etc.- a los que no sean radicales, que es la única posición política válida", sino "vamos a echar, con fundados argumentos académicos, a los que no sean analíticos que es la única posición filosófica válida". Y eso lo sufrimos todos, radicales o no, más allá de la política.”

 

¿CUÁLES FUERON LAS PRINCIPALES FUENTES DE FINANCIAMIENTO DE LAS INVESTIGACIONES?

Todo el período de Alfonsín, Menem, de la Rúa que está marcado el radicalismo filosófico, como no podía ser de otra manera, está bancado por los aportes del Estado. Pues no hay que olvidar lo aquello que caracteriza a un dirigente radical: es que siempre, pero siempre está a treinta metros de la tesorería del Estado. Los dirigentes peronistas son distintos, ellos se caracterizan por correr raudamente en auxilio al vencedor.

 

¿QUÉ TRANSFORMACIONES SE PRODUJERON EN TÉRMINOS INSTITUCIONALES EN LAS UNIVERSIDADES EN LO QUE RESPECTA A LOS PLANES DE ESTUDIO, LAS CÁTEDRAS, LOS CONCURSOS, ETC.?

No sé porque a mi me marginaron en el 76 y cuando me incorporé en el 84, como doctor por la Sorbona, me declararon todos los concursos desiertos. Lo fue a ver a entonces decano, el cordobés Rodríguez Bustamante y me respondió: “qué quiere Buela, ud. Es es peronista”. Y me recomendó que me fuera al interior o al exterior.

       

¿QUÉ DEBATES Y POSICIONES EXISTÍAN EN TORNO  DEL ROL SOCIAL DE LOS/AS FILÓSOFOS/AS?  

Después del 76 no se plantearon estos debates.  Como les dije, los años 80 y 90 fueron dominados por los analíticos y solo aparecieron algunos trabajos sobre ética con Maliandi, quien estaba en matrimonio con ellos, en fenomenología con el rosarino Roberto Walton y en filosofía en Argentina, con el chaqueño Diego Pró y el cordobés Alberto Caturelli. Todo lo que hizo Oscar Terán en la UBA sobre filosofía argentina fue copia ideologizada.

 

¿QUÉ TANTO EXPLICA LA TRANSFORMACIÓN DEL CAMPO INSTITUCIONAL ACONTECIDA EN LOS OCHENTA EL ESTADO ACTUAL DE LA FILOSOFÍA ARGENTINA? CONTINUIDADES Y RUPTURAS.

No sé

CONSIDERANDO QUE SIEMPRE FUE UN ESPACIO CON MUCHA PARTICIPACIÓN DE ESTUDIANTES Y SIN EMBARGO SU ACCESO A CARGOS ACADÉMICOS Y DE GESTIÓN FUE MÁS TARDÍA, ¿CÓMO VIO ESTE PROBLEMA DURANTE SUS AÑOS DE PARTICIPACIÓN UNIVERSITARIA COMO ESTUDIANTE Y CÓMO DOCENTE? ¿CÓMO PIENSA QUE SE FUE MODIFICANDO?

 Participé como estudiante creando una organización que se llamó Sindicato de filosofía en donde nos enfentamos con el marxismo, los liberales y la idiferencia de la masa silenciosa. Nuestro lema era: “No ser un espejo opaco, que imita e imita mal”. “Pensar con cabeza propia”. “Privilegiar el estudio de los pensadores nacionales”. En este último sentido estuvimos con Arturo Armada, Argumedo, Nesprías y otros en la creación de “las cátedras nacionales.”

 

¿CÓMO PIENSA QUE SE FUE MODIFICANDO?

Cuando desaparece del discurso político, tal como lo anunció Dante Caputo, el canciller de Alfonsín, la idea de soberanía. 

Desaparecieron los ideales y la idea de política autónoma. ¿Para qué luchar?

Los gobiernos liberales de Menem y de la Rúa fueron, con variables, una continuación del de Alfonsín. Seguimos haciendo “la plancha filosófica” donde el ideario fue viajar al exterior y conchabarse con las mejores becas y cargos.

A comienzo de los 2000 se produce el gran cambio tenológico, aparecen el Internet y el viagra. El viagra de los dejo a aquellos que se “autoperciben jóvenes”, aun cuando sean unos viejos decrépitos. Y con el Internet aparecieron los pseudo filósofos mediáticos más interesados en figurar y tener fama ofreciendo soluciones de bolsillo, que filosofar. Y así se sucedieron en la TV hasta el día de la fecha los Feinmann, Forster (nadie sabe en la Uba de dónde salió), Abrham, Aguinis Madanes, Rotzinger (el hijo de León, asesor de Macri), Kovaldoff, Wiñasky, Strukembuker o como se escriba (Maresca lo llamaba Dionisio, porque en un último libro confunde al dios griego Dioniso y lo rebautiza como Dionisio). Me pregunto ¿habrá lugar para un criollo?.

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