sábado, 6 de noviembre de 2010

El CARÁCTER CONTINENTAL DEL EJÉRCITO DE LOS ANDES


Por: Maximiliano A. Molocznik

América Latina vive hoy uno de los momentos más importantes de su historia; como hace dos siglos vuelven a soplar en ella vientos de liberación. La presente celebración del bicentenario representa una excepcional ocasión para reflexionar, a la luz de ese pasado, sobre los desafíos presentes y futuros para nuestra América. Es en este clima de balance y recuperación crítica de los legados emancipatorios que creemos importante presentar la gesta sanmartiniana del cruce de los Andes en un registro divergente del utilizado por los viejos y sedimentados relatos del mitrismo liberal. Ellos nos presentan este hecho como el “regalo argentino de la independencia a Chile” o la “revolución argentina que se americaniza”.
Para poner fin a esta fábula comenzaremos por decir que San Martín cruza a Chile con bandera del Ejército de los Andes, que tiene a sus órdenes a muchos oficiales chilenos y que cuando él no está es Bernardo O’ Higgins el que queda a cargo. El carácter continental de la empresa queda evidenciado también en la íntima relación que urde el gran capitán con el universo emancipador chileno, en especial en la centralidad que le otorga a la labor del revolucionario Manuel Rodríguez. San Martín, pese a ser un militar de carrera, apoya la guerra de zapa (correspondencia falsa, usina de rumores, alianza con los pehuenches, etc.,) y, sobre todo, está convencido de que el éxito de la guerra de guerrillas de Rodríguez abonará el éxito del Ejército de los Andes.
Mal que le pese a los amanuenses de la historia oficial, el Ejército de los Andes es un ejército de liberación continental que no acepta sujetarse a ningún gobierno de la Patria Chica y menos aún a aquellos -como la burguesía mercantil porteña- que le quieren cambiar la misión, es decir, transformarlo en mero agente de policía interna para reprimir a los caudillos federales.
Para los muchos que han sacado chapa de “nacionalistas” con discursos antichilenos -especialmente en el seno de nuestras Fuerzas Armadas- sería útil recordar que San Martín aceptó el cargo de Brigadier General del ejército chileno y que, con el Acta de Rancagua del 2 de Abril de 1820, no sólo se legitimó con el apoyo de sus oficiales sino que reafirmó el carácter hispanoamericano y de liberación continental del Ejército de los Andes.
Hasta un investigador insospechado de revisionista como Ricardo Levene elaboró una curiosa definición con la que -para no reconocer este carácter- afirma que el Ejército de los Andes tenía soberanía flotante…curioso galimatías retórico para no aceptar la verdad que se posaba delante de sus ojos.

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