viernes, 31 de enero de 2020
Jornada por la libertad de Presos Políticos
martes, 28 de enero de 2020
Las reformas que la Justicia necesita
Julio
PIUMATO para INFOBAE
Enero 2020
Cualquier proyecto de reforma que se
precie, debe propender a perfeccionar el rol constitucional de la justicia.
Esto es, su deber de contralor de los otros poderes del Estado y dar respuesta
final a la ciudadanía frente a un derecho conculcado.
Tanto el texto como el espíritu de la
reforma, debe definir claramente qué modelo
de justicia se persigue, qué perfil de magistrado -jueces, fiscales o
defensores- necesitamos y cuál resulta el mecanismo
para su selección más idóneo y transparente, así como también debe
configurar la respuesta que se espera dar a la ciudadanía con ello.
Para acercarnos a esas definiciones,
no puede soslayarse la precariedad en que se encuentra sumida la Justicia
nacional y federal. Hablamos de un porcentaje altísimo de juzgados vacantes, que deben ser cubiertos por cadenas de
subrogancias. Suplencias éstas que pueden extenderse por años o demandar la
cobertura de cientos de kilómetros por parte de un magistrado. Si con el nivel
de litigiosidad existente y la falta de actualización de las plantas de
personal, cualquier juzgado está
atiborrado de expedientes que complican los esfuerzos de un juez
responsable y su equipo de trabajo, imaginemos lo que ocurre cuando un juez
debe atender más de un juzgado. Ciertamente el panorama, de mínima, se
complejiza.
La justicia fue declarada en emergencia por el Consejo de la Magistratura
de la Nación en 2019, luego de una infinidad de presentaciones realizadas
por la Unión de Empleados de la Justicia de la Nación, Cámaras Federales,
magistrados, etc, dando cuenta de los hechos que cotidianamente ponen en
peligro la seguridad y salubridad de trabajadores, litigantes y público en
general.
Más del 80% de los edificios presentan falencias dignas de clausura. La
precariedad edilicia en inmuebles tanto propios como alquilados -éstos a cifras
muchas veces usurarias- es de tal magnitud que sólo la gracia divina ha
impedido, hasta ahora, un Cromañón judicial. La emergencia alcanza además al
sistema de gestión informático, que se encuentra colapsado y afecta seriamente
la tarea de empleados y abogados.
Respecto de las necesidades de los
distintos fueros, cada cual tiene su particularidad a ser atendida.
A la justicia penal debe dotársela de recursos humanos y medios
tecnológicos para combatir con absoluta independencia el crimen organizado.
Narcotráfico, corrupción, contrabando, trata de personas y lavado de activos
son algunos de los desafíos más complejos.
Para ello, debe contar con infraestructura acorde, personal
suficiente y especializado y una policía
judicial que solo dependa de la autoridad jurisdiccional, capacitada y
equipada con tecnología de investigación criminal. Hacen falta leyes de fondo que tipifiquen con
claridad los delitos complejos y no solamente que aumenten el monto de las penas,
aunque ello también sea necesario.
Debe crearse el fuero de flagrancia para que las tareas de los juzgados penales no
se vea reducida a los delitos menores y avancen las causas más complejas (esto
funciona de forma excelente en la justicia de la provincia de San Juan).
La reforma procesal penal en etapa de implementación requiere también
inversión. No es cuestión de ponerla “en marcha” y arreglatelas-como-puedas. Un
dato demostrativo: el Código aún vigente tiene instituciones que nunca se
implementaron en sus 27 años de funcionamiento y que afectan su espíritu (por
ejemplo, la oficina de protección a las víctimas y los testigos).
Pero la justicia no es sólo Comodoro
Py. En materia Comercial, hay que encarar reformas de fondo. La Justicia Comercial ya no es el ámbito
de confrontación entre comerciantes. La complejidad de las relaciones
económicas hace necesario pensar un fuero especializado en materia concursal y
societaria (que ya existe en otras provincias del país como Córdoba, Mendoza,
Entre Ríos, etc.), separando los juzgados y salas de alzada abocados a
concursos, quiebras y conflictos societarios, de los juzgados y tribunales de
segunda instancia patrimoniales para dirimir controversias contractuales,
cobros de pesos y juicios ejecutivos. Ello se puede resolver sin crear nuevos
juzgados, simplemente haciendo una distribución acorde con la especialidad
entre los ya existentes. Entre otras medidas sería imprescindible:
1. La puesta en marcha de los tribunales de consumo creados por la
ley 26.993.
2. Reformas a la ley de concursos que contemple procesos realmente diferenciados
entre PYMES, grandes empresas y casos de sobreendeudamiento de consumidores.
3. Adaptación a los procesos en forma
real y efectiva, a las 100 Reglas de Brasilia y al Pacto de San José de Costa
Rica, garantizando así el verdadero acceso
a la Justicia de los más vulnerables y exigiendo la sustanciación de todos
los procesos eliminando de esta forma figuras procesales arcaicas como la
ejecución extrajudicial de las prendas o hipotecas
4. Necesidad de nacionalizar la Inspección General de Justicia, en especial en
materia de sociedades constituidas en el extranjero por resultar una materia
que hace a la soberanía nacional.
5. Implementación real y efectiva del Registro Nacional de Concursos y Quiebras
a cargo de la Inspección General de Justicia.
En
materia civil, la oralidad requiere mayor inmediación del juez. Lo que traería aparejado una justicia
sensible y capacitada para afrontar los desafíos que nos trae la ciencia médica
y los nuevos modelos de familia y proyectos de vida. Desterrando una realidad
donde hoy, en muchos casos (aseguradoras, por ejemplo), se responde a intereses
económicos por sobre la efectiva resolución de problemas comunes del ciudadano
de a pie.
En este sentido, no resulta razonable
que un juez que trabaja con oralidad, con lo que tal tarea demanda en
actividad, trámite también sucesiones y ejecutivos, que por sus características
debieran tener juzgados dedicados exclusivamente a eso.
Respecto del fuero Previsional, el colapso tiene que ver con la responsabilidad de
un Estado que incumple con las garantías constitucionales de los jubilados,
saqueando sistemáticamente sus aportes y/o haberes. Aquí la solución no pasa
por crear más tribunales sino por el compromiso del Gobierno y de la clase
política toda, de garantizar los derechos de los ciudadanos que trabajaron toda
una vida y merecen vivir con dignidad y tranquilidad sus últimos años.
El fuero Laboral -creado por el Gral. Juan Domingo Perón-, colapsado
por plantas de personal insuficientes, debe recuperar el sentido protectorio
que caracteriza a la legislación laboral que, sabiamente, ha buscado equilibrar
al capital (cada vez más concentrado) con el trabajador. Las presiones para
desnaturalizarlo forman parte de la misma intención de flexibilizar las
relaciones laborales en detrimento de los derechos humanos de todos los
trabajadores. La simplificación procesal
debe evitar la prolongación de los juicios que repercuten en la libertad
del trabajador que en un marco de crisis del mercado laboral no puede
“aguantar” la duración del pleito y termina acordando por debajo de sus
derechos.
El fuero electoral es garante de la democracia argentina. Para avanzar
en mayor transparencia debería ser la Cámara Nacional Electoral la encargada
del escrutinio provisorio en los procesos electorales lo que además
significaría un ostensible ahorro en los costos que hoy afronta el Estado
pagando por ese servicio a empresas privadas.
Dejamos para una nota aparte la
situación de los fueros federales civil
y comercial, y contencioso administrativo que requieren un serio análisis,
entre otras cosas, por la responsabilidad por daños de los funcionarios
públicos que con sus conductas negligentes o dolosas generan a través de normas
de distinta índole -cuando no por su propio desempeño-, causando gravámenes
económicos incalculables que a la larga debe afrontar la sociedad en su
conjunto.
La selección de jueces debe definir el perfil del magistrado que
garantice, con honestidad, conocimiento del derecho y sensibilidad, la función
que le delega toda la sociedad, abandonando el sistema de “amiguismos" y
compromisos políticos que afectan su necesaria independencia.
Debe garantizarse, asimismo, la celeridad en el proceso de selección
(concurso). De modo que, una vez producida la vacante en un juzgado, fiscalía,
tribunal o defensoría, no pase más de un año para que sea cubierta por un
magistrado titular.
En
definitiva, para hablar de reforma judicial debe mirarse integralmente la
Justicia. La que
tenemos y la que queremos. Se trata de dotar a este poder del Estado de las
herramientas necesarias para el ejercicio de su deber de manera absolutamente
independiente y sin intromisiones, en fiel cumplimiento a la manda
constitucional y tratados internacionales de derechos humanos, contribuyendo a
los objetivos de la Agenda 2030 de la ONU que fuera ratificada por nuestro
país.
Un proyecto de reforma que ignore esta
realidad, en nada contribuirá a las necesidades de la Argentina.
lunes, 6 de enero de 2020
Revolución conservadora y actualidad
Hoy, en el reinado universal del
progresismo hablar de una revolución conservadora es como hablar de un hierro
de madera. Es espantar intelectualmente a los satisfechos del sistema, que son
aquellos que nos llevan al fracaso con sucesivos gobiernos progresistas y
después terminan haciéndose las víctimas.
En particular, conservación
revolucionaria indaga en algunas representaciones de la historia que compiten
en la crisis de la modernidad. Quizá ningún otro tiempo problematice su
relación con el pasado tanto como la modernidad en su crisis.
En ese contexto de crisis, la obra de
Walter Benjamin señala el camino
para un pensamiento crítico, desmitificador. Confrontado con Ernst Jünger, Georges Sorel y Carl Schmitt —referentes
básicos de la revolución conservadora— el filósofo judío aparece aquí como un
revolucionario que no se resigna a entregar la tradición a los llamados
tradicionalistas. Se transforma así en un tradicionalista de las tradiciones
olvidadas; un conservador a contrapelo.
Por aquella época, un joven académico
suizo se ocupó en dar a conocer, con gran celo y una cierta sensibilidad
artística, una lista de los trotskistas del nacionalsocialismo, insertándolos
en un horizonte común. Con cierta fantasía y con gusto estético por lo
paradójico acuñó el montaje conceptual —en sí contradictorio— Revolución Conservadora. Esta fue la obra
de Armin Mohler (1950),
La aparición del compuesto Revolución
Conservadora, pleno de contradicciones. La expresión fue utilizada
simultáneamente por Fjodor Dostojewskij
y Charles Maurras en el año 1900, mientras que Thomas Mann, en 1920 la usa
para referirse a Nietzsche. Se trata de una expresión cultural de alternativa,
un intento rebelde por crear una cultura del Medio.
El nuevo desorden y la nueva
confusión motivan el recurso a la paradoja de la Revolución Conservadora.
Ya no se ve reconocible una línea coherente —ni a la derecha ni a la
izquierda—, al tiempo que nos vemos absorbidos por los contenidos. En esta
situación, la fórmula, en sí contradictoria, Revolución Conservadora puede
simular un cuadro ideológico de referencia. Esta fórmula ofrece la ventaja de
incluir en sí al nacionalismo, de pronto revelado como un hecho actual. Gracias
a esto la derecha cree haberse agarrado finalmente a una corriente victoriosa.
Una de las más interesantes
creaciones político-ideales del período de entreguerras, aquella que nos
recobra la unión de las gentes de la derecha y de la izquierda, es decir: los
nacional-revolucionarios o los nacionalbolcheviques (SCHÜDDEKOFF, 1960; PAETEL,
1965; DUPEUX 1979).
El método seguido por la historia de
las ideas comenzó a crujir cuando fue aplicado al Tercer Mundo y a las
tendencias anticolonialistas de África, Asia e Iberoamérica. Desde esta
perspectiva era —y es— sumamente interesante estudiar las biografías y las
construcciones conceptuales de los pensadores
nacionalistas y revolucionarios como Sun Yatsen, Mao Tse-Tung, Mahatma
Gandhi, Subhas Chandra Bose, Jawaharlal Nehru, Sukarno, Ali Schariati, Gamal
Abdel Nasser, Muammar Al-Gadhaffi, Frantz Fanon, Sekou Touré, Kwame Nkrumah,
Juan Perón, Leopold Senghor, Jomo kenyatta, Julius Nyerere, Fidel Castro, Che
Guevara y tantos otros. Pero, ¿sus ideas
adquieren fuerza social por la cuestión nacional o por la cuestión
anticolonial?
El debate sobre la Revolución Conservadora
hasta ahora sólo ha tenido un sentido histórico-ideal, y quienes se han situado
por encima de este debate, como los críticos Sontheimer y Breuer, han sostenido
una tercera posición, al igual que los Jahrbuch
zur Konservative Revolution o la revista sueca Res Publica. Este debate distorsiona la atención hacia los hombres
de existencia real, los que han sostenido o suscitado esas ideas
La fuerza principal de una revolución
conservadora consiste evidentemente en los cambios sociales que han disgregado
el apoyo social clásico de la izquierda, al golpear duramente al campo y a los
trabajadores urbanos organizados. Los efectos sociales y económicos de la
mundialización hacen, en efecto, que en varias partes del mundo las protestas sociales sean canalizadas
electoralmente por demagogos populistas derechistas, e incluso asuman
formas regionalistas, xenófobas, racistas. Sólo los ilusos pueden creer que la
crisis del capitalismo conduce inevitablemente hacia la izquierda, sobre todo
cuando la izquierda no cumple con su papel o no existe. Porque este es otro de
los motivos principales de la revolución conservadora: aquella que se presenta
como izquierda no sólo es conservadora y
no ha marcado claramente un diferencia ideológica en todos los terrenos con la
derecha sino que también la ha legitimado políticamente, realizando con
ella sucesivas alianzas o proponiendo incluso programas comunes y, en su
funcionamiento interno o en la selección de sus aliados, ha demostrado total
carencia de principios.
Actualmente el pensador que más trabaja sobre esta idea de la Revolución
Conservadora es el geopolitólogo ruso Alexander
Dugin con su Cuarta teoría política
(2015). Obra donde sostiene que hubo una primera teoría política que fue la
del liberalismo, una segunda la del marxismo, una tercera la de los fascismos y
una cuarta que es la que propone él, basándose en los autores de la revolución
conservadora en donde se destaca Heidegger y el tradicionalismo de Julius Evola
y René Guenón.
REPORTAJE AL GEOPOLITÓLOGO BELGA
ROBERT STEUCKERS, AUTOR DE UN LIBRO SOBRE EL TEMA
Respuesta: Cuando el compuesto "Revolución Conservadora" fue
usado en Europa, fue mayormente en el sentido que le dio Armin Mohler en su
famoso libro "Die Konservative Revolution in Deutschland 1918-1932".
Mohler dictó una larga lista de autores que rechazaban los pseudo-valores de
1789 (despreciados por Edmund Burke como meros "blue prints"),
ensalzaban el rol de la germanidad en la evolución del pensamiento europeo y
recogían la influencia de Nietzsche. Mohler evitó las instancias puramente
religiosas "conservadoras", fuesen católicas o protestantes. Para
Mohler, el punto esencial de contacto de la "Revolución Conservadora" era una visión no-lineal de la historia,
pero no recogió simplemente otra vez la visión cíclica del tradicionalismo.
Después de Nietzsche, Mohler creyó en una concepción esférica de la historia.
¿Qué significa esto? Esto significa que la
historia no es una simple repetición de los mismos sucesos a intervalos
regulares, ni un camino recto que conduzca a la bienaventuranza, al fin de
la historia, al Paraíso en la
Tierra , a la felicidad, etc., sino que se asemeja a una
esfera que puede rodar (mejor dicho, ser empujada) en todas direcciones, acorde
con los impulsos que reciba de las personalidades carismáticas, fuertes. Tales
personalidades carismáticas dirigen el curso de la historia hacia algunas vías
muy particulares, vías que de ningún modo están previamente fijadas por la mano
de la providencia. Mohler, en este sentido, nunca creyó en las doctrinas
políticas universalistas, sino en las personalidades que las encarnaban. Al
igual que Jünger, creía que lo "general" (en su sentido histórico) es
residuo de lo "particular". Mohler expresó su visión de las dinámicas
particulares usando el muy problemático término de "nominalismo".
Para él, "nominalismo" era
la expresión certera que quería indicar cómo las fuertes personalidades y sus
seguidores eran capaces de abrir nuevas y originales vías en la jungla de la
existencia.
Las principales figuras del movimiento fueron Spengler, Moeller van den Bruck y
Ernst Jünger (y su hermano Friedrich-Georg). Podemos añadir a este triunvirato
los nombres de Ludwig Klages y Ernst Niekisch. Carl Schmitt, como abogado católico y constitucionalista,
representa otro aspecto importante de la llamada "Revolución
Conservadora".
Spengler quedará como el autor de un brillante fresco de las civilizaciones mundiales
que inspiró al historiador británico Arnold Toynbee. Spengler habló de Europa
como civilización faústica, cuya mejor expresión fue las catedrales góticas, la
interacción de la luz y los colores de las vidrieras, las tormentas de nieve
con nubes blancas y grises de muchas pinturas holandesas, inglesas y alemanas. Esta
civilización es una aspiración del alma humana hacia la luz y hacia el
autocompromiso. Otra importante idea de Spengler es la idea de
"pseudo-morfosis": una civilización nunca desaparece completamente
tras una decadencia o una conquista violenta. Sus elementos pasan a la nueva
civilización que asume su sucesión y reemprende las vías originales.
Moeller van den Bruck fue el primer traductor alemán de Dostoievski. Se dejó influir
profundamente por los diarios de Dostoievski, tan llenos de severas críticas al
Occidente. En el contexto alemán después de 1918, Moeller van den Bruck
abogaba, con argumentos de Dostoievski, por una alianza Rusogermana contra el
Oeste. ¿Cómo podían los respetables caballeros alemanes, con una inmensa
cultura artística, mostrarse a favor de una alianza con los bolcheviques? Sus
argumentos fueron los siguientes: durante toda la tradición diplomática del
siglo XIX, Rusia fue considerada el escudo de la reacción contra todas las
repercusiones de la
Revolución Francesa y contra la mentalidad y los modos
revolucionarios. Dostoievski, un
antiguo revolucionario ruso que más tarde admitió que su opción revolucionaria
fue un error, consideraba más o menos que la misión de Rusia en el mundo era
borrar en Europa los rastros de las ideas de 1789. Para Moeller van den Bruck, la
Revolución de Octubre de 1917 solo fue un cambio de ropajes
ideológicos: Rusia continuaba siendo, a despecho del discurso bolchevique, el
antídoto a la mentalidad liberal de Occidente. Derrotada, Alemania debiera
aliarse a esta fortaleza antirrevolucionaria para oponerse al Occidente, que a
los ojos de Moeller van den Bruck es la encarnación del liberalismo. El liberalismo, expresa Moeller van den
Bruck, es siempre la enfermedad terminal de los pueblos. Tras unas décadas de
liberalismo, un pueblo entrará inexorablemente en una fase de decadencia final.
El camino seguido por Ernst Jünger
es suficientemente conocido. Empezó como un ardiente soldado y joven
galante en la Primera
Guerra Mundial, formando en las trincheras parte de los
cuerpos de asalto que manejaban la granada de mano con la misma elegancia que
los oficiales británicos usaban la fusta. Para Jünger, la Primera Guerra
Mundial fue el fin del mundo pequeño burgués del XIX y de la "Belle
Epoque", donde todo había de ser "como debía ser", por ejemplo,
obrar acorde a los ejemplos ofrecidos por profesores y sacerdotes, como hoy se
obra de acuerdo a las autoproclamadas reglas de la "corrección
política". Bajo las "tempestades de acero", el soldado se veía
reducido a la nada, a su mero y frágil ser biológico, pero esta visión no
significó a los ojos de Jünger una excusa para un pesimismo inepto, de miedo y
desesperación. Habiendo experimentado el más cruel de los destinos en las
trincheras, bajo el bombardeo de miles de piezas de artillería que sacuden la
tierra, viendo todo reducido a lo "elemental", el soldado de
infantería conoció mejor que otros el cruel
destino humano sobre la faz de la tierra. Toda la artificialidad de la vida
civilizada urbana apareció de repente como pura impostura. En la posguerra,
Ernst Jünger y su hermano Friedrich-Georg fueron los mejores escritores y
periodistas nacional-revolucionarios. Ernst se armó de una buena dosis de
cinismo, ironía y serenidad a la hora de observar la vida y los actos humanos.
Durante un bombardeo sobre un suburbio parisino, donde las fábricas estaban
produciendo material de guerra para el ejército alemán durante la Segunda Guerra
Mundial, Jünger se aterrorizó ante la innatural ruta aérea, recta, tomada por
las fortalezas aéreas norteamericanas. La linealidad de las rutas aéreas hacia
París era la negación de todas las curvas y sinuosidades de la vida orgánica.
En la guerra moderna está implícita la destrucción de los devaneos y las
serpentinas que caracterizan lo orgánico.
Ernst Jünger empezó su carrera como un escritor apologista de la guerra. Después
de haber observado las irresistibles arremetidas de los B-17 americanos, se
desengañó completamente de los antivalores desplegados en la guerra por la pura
técnica. Después de la
Segunda Guerra Mundial, su hermano Friedrich-Georg escribió el primer trabajo teórico crítico al
desarrollo de la nueva Alemania en clave ecologista, "Die Perfektion
der Technik" (La
Perfección de la
Técnica ). La idea principal de este libro, a mi entender, es
la crítica de la "conexión". El mundo
moderno es un proceso de intento de conexión de las comunidades humanas y
los individuos a grandes estructuras. Este proceso de conexión destruye el
principio de libertad. Eres un pobre proletario encadenado si estás
"conectado" a una gran estructura, aunque ganes 3000 libras al mes, o
más. Eres un hombre libe cuando estás completamente desconectado de esos
enormes tacones de acero. En cierto sentido, Friedrich-Georg escribió la teoría
que Kerouac experimentó de forma no teórica mediante la elección de la
"caída" y del "viaje", convirtiéndose en un cantante
vagabundo.
Ludwig Klaes fue otro filósofo de la vida orgánica contra el pensamiento abstracto.
Para él, la dicotomía principal se daba entre la Vida y el Espíritu
("Leben und Geist"). La vida se encuentra aplastada por el espíritu
abstracto. Klages nació en la
Alemania del Norte, pero emigró, como estudiante, a Munich,
donde gastó su tiempo libre en las tabernas de Schwabing, el distrito donde se
reunían los artistas y los poetas (y donde todavía se reúnen). Fue amigo del
poeta Stephan Georg y un estudioso de las más originales figuras de Schwabing,
como el filósofo Alfred Schuler, quien creía ser la reencarnación de un colono
romano en la Germania
de las orillas del Rhin. Schuler tenía un genuino sentido del teatro. Solía
disfrazarse con la toga de los emperadores romanos, admiraba a Nerón y montaba
representaciones recordando la audiencia del antiguo mundo grecorromano. Pero
más allá de su vida de fantasía, Schuler adquirió una importancia cardinal en
filosofía por su hincapié en la idea de "Entlichtung", es decir, la desaparición gradual de la Luz desde los tiempos de la
antigua Ciudad-Estado griega y la
Italia romana. No hay progreso en la historia, sino todo
lo contrario, la Luz
se va desvaneciendo, al igual que la libertad del ciudadano libre a la hora de
elegir su propio destino. Hannah Arendt
y Walter Benjamin, desde la izquierda de la postura conservadora-liberal,
se inspiraron en esta idea y la adaptaron a diferentes audiencias. El mundo
moderno es el mundo de la completa oscuridad, donde existen pocas esperanzas de
encontrar de nuevo períodos donde "ser-iluminados", a menos de dar
con personalidades carismáticas, como Nerón, dedicado al arte y a los modos
dionisíacos de la vida, que nos introduzcan en una nueva era de esplendor, la
cual habría de durar sólo como la bendita estación de la primavera. Klages
desarrolló las ideas de Schuler, quien nunca escribió un libro completo,
después de su muerte en 1923, debido a una operación mal preparada. Klages,
justo antes de la
Primera Guerra Mundial, pronunció un famoso discurso en la
colina de Hoher Meissner, en la
Alemania central, frente a la asamblea de los
"Wandervogel", el movimiento de la juventud. Este discurso tenía en
título de "El Hombre y la Tierra ", y puede ser
visto como el primer manifiesto orgánico-ecologista, claro y compresible,
no obstante sus sólidos fondos filosóficos.
Carl Schmitt empezó su carrera como profesor de derecho en 1921, aun cuando vivió
hasta la respetable edad de 97 años, escribiendo su último ensayo a los 91
años. No puedo enumerar todos los puntos importantes de la obra de Carl Schmitt
en el curso de esta modesta entrevista. Resumámoslos diciendo que Schmitt
desarrolló dos ideas fundamentales: la idea de la decisión en la vida política
y la idea del "Gran Espacio". El arte de dar forma a la política, el
arte de una buena figura política, reside en la decisión, no en la discusión.
El líder ha de tomar decisiones en orden a guiar, proteger y desarrollar la
comunidad política. La decisión no es dictatorial, como dicen ahora muchos
liberales en estos tiempos de la corrección política. Al contrario: una
personalización del poder es algo más democrático, en el sentido de que un rey,
un emperador o un líder carismático es siempre una persona mortal. El sistema
que impone eventualmente no es eterno, terminará muriendo como todo ser humano.
Un sistema nomocrático, al
contrario, trata de permanecer eterno, incluso cuando los eventos e innovaciones
contradigan sus normas o principios. El segundo gran tema de los trabajos de
Schmitt es la idea del "Grossraum", el Gran Espacio Europeo. Los
poderes "fuera-del-espacio" estarían impedidos para intervenir en el
cuerpo de este Gran Espacio. Schmitt quería aplicar en Europa el mismo
principio que animó el presidente Monroe de los Estados Unidos: "América
para los americanos". Schmitt podría compararse a los "continentalistas" norteamericanos,
críticos con las intervenciones de Roosevelt en Europa y Asia. Los iberoamericanos también desarrollaron similares
ideas continentalistas: San Martín y Bolivar y hoy la CGT argentina con su
teoría del rombo del filósofo Alberto Buela. También los imperialistas japoneses que hablaban del Gran Área del
Pacífico. Schmitt dotó a esta idea del "Gran Espacio" de una fuerte
base jurídica.
Niekisch es una figura fascinante en el sentido en que su debut público
lo ejerció como líder comunista del "Soviet" de la República Bábara
de 1918-19, que fue aplastado por los Freikorps de von Epp, von Lettow-Vorbeck,
etc. Obviamente, Niekisch se desilusionó por la ausencia de una visión
histórica en el trío bolchevique de la revolución muniquesa (Lewin, Keviné,
Axelrod). Niekisch desarrolló una visión eurasiática, basada en la alianza
entre la Unión
Soviética , Alemania y China. La figura ideal que habría de
ejercer como motor humano de esta alianza era el campesino, el adversario de la
burguesía occidental. Aquí es obvio un cierto paralelismo con Mao-Tse-Tung. En
las revistas que editó Niekisch descubrimos continuamente tentativas germanas
de apoyo a todos los movimientos antibritánicos o antifranceses en sus imperios
coloniales o en Europa (Irlanda contra Inglaterra, Flandes contra la Bélgica afrancesada, el
nacionalismo Indio contra la
Gran Bretaña , etc.).
Espero haber explicado en pocas palabras las principales tendencias de la
llamada Revolución Conservadora en Alemania entre 1918 y 1933. También espero
que quienes conozcan este movimiento pluridimensional puedan perdonar mi introducción
esquemática.
Soleimani: un asesinato que puede cambiar la historia
Por Juan Gabriel Labaké
El terrible
asesinato del líder militar y político iraní señor Qassem Soleimani, perpetrado
por una orden expresa del presidente norteamericano Donald Trump, ha producido
un impacto de trascendencia planetaria. Para algunos observadores
internacionales ese crimen podría significar, incluso, el desencadenamiento de
una guerra de ámbito mundial.
Ese peligro, que
parecía inminente en las primeras horas posteriores al asesinato, se ha reducido
en buena medida por el acuerdo telefónico logrado entre el canciller chino Wang
Yi, y su colega ruso Serguéi Lavrov. De
acuerdo con la información recibida en forma directa de nuestro compañero y
periodista Gabriel Fernández, ambos ministros de Relaciones Exteriores “acordaron aceleradamente adoptar medidas
conjuntas para resolver pacíficamente los conflictos en Oriente Medio”.
Luego, los presidentes de ambos países “homologaron” el acuerdo ministerial.
Al margen de sus
derivaciones, que son incalculables y siempre graves, la provocación del
presidente norteamericano, sumada a la dura respuesta de Irán ya la actitud
adoptada por China y Rusia plantean para nuestro país una serie de inquietudes
que es necesario analizar y afrontar sin filtro alguno.
En primer lugar,
el asesinato de Soleimani nos demuestra
con toda crudeza que Estados Unidos exigirá a la Argentina, como a cualquier
otro país de Latinoamérica, una obediencia ciega y total a sus deseos y una
adhesión acrítica a sus estrategias internacionales de poder, a la hora de
“ayudarnos” en nuestros problemas económicos en general y en el tema de la
deuda en particular. Para el señor Trump y su equipo no hay términos medios ni
diálogo auténtico alguno: si necesitamos su ayuda, exigirán la obediencia
debida.
En segundo
lugar, este asesinato en Bagdad ha desnudado lo que hace tiempo se viene
observando en el mundo: Estados Unidos
ya no es la potencia hegemónica de la década de 1990 y de 2000. Hoy,
cualquier exceso norteamericano, semejante al producido con el asesinato de
Soleimani, tendrá una respuesta de China y Rusia.
En tercer lugar,
y tal como viene sucediendo en los últimos años, la respuesta chino-rusa a los desplantes de Estados Unidos no será
bélica, sino tendiente a apaciguar los ánimos y arreglar las diferencias en
la mesa de negociaciones. Está claro que esto no se debe a ningún beatífico
espíritu pacifista, sino a la seguridad de China y Rusia de que el tiempo juega
a su favor.
A su vez, la actitud
provocadora de Estados Unidos responde a
la creencia de buena parte de su dirigencia de que, mientras más se demore en
hacerle la guerra a China, más segura será su derrota. Esa brutal
disyuntiva fue expuesta por primera vez por Henry Kissinger en uno de sus libros,
en el cual llegó a proponer que, antes de que fuera demasiado tarde, Estados
Unidos debía apresurarse a tirar una bomba atómica en Pekín o Shangai para
frenar el desarrollo chino. El problema para los EEUU y sus satélites parece
ser que ya es tarde.
UN NUEVO PANORAMA PARA NOSOTROS
Todo ello abre
un nuevo panorama para que la Argentina.
Sin exageración
y al margen de cualquier sectarismo, podemos afirmar que desde el día en que la
dictadura militar derrocó al gobierno constitucional de Isabel Perón, la Argentina ha confiado exclusivamente en
el apoyo norteamericano para la solución de sus problemas económicos y
financieros, aún a costa de tener que practicar el conocido “seguidismo
acrítico” en todos los rubros de nuestro accionar oficial.
Y siempre el
problema fundamental, que ató y ata a la Argentina a los dictados de Estados
Unidos, ha sido y es la deuda externa
y la necesidad del apoyo norteamericano ante el Fondo Monetario Internacional
para lograr los sucesivos acuerdos-ajustes con ese organismo.
De esa forma, la
dictadura militar apoyó a “la contra” nicaragüense y participó del terrible Operativo Cóndor, propuesto e impulsado
por los Estados Unidos.
También
Alfonsín, en búsqueda del apoyo norteamericano en las negociaciones con el
Fondo Monetario Internacional, acató las presiones de Washington que le exigían
despedir a su buen ministro de economía Bernardo Grinspun, y reemplazarlo por
un hombre “amigo” de EEUU, como fue Juan
Vital Sourrille.
Nada hay que
agregar a lo ya sabido sobre el “seguidismo acrítico” hacia la estrategia
política norteamericana que practicó Carlos Menem y su superministro Domingo Cavallo, a cambio de un supuesto apoyo
económico y del galardón “engañabobos” de “mejor alumno” con que engolosinaron
a nuestro entonces presidente.
Y, finalmente,
durante los 12 años de gobierno
kirchnerista el apego de nuestro país a la estrategia internacional de
Estados Unidos -siempre debido a la deuda- no varió en lo fundamental, tema que
por su delicadeza y extensión queda para otra oportunidad.
Lo cierto es que,
hoy, la Argentina está siendo literalmente sitiada por Estados Unidos para
obligarla, sin ningún miramiento, a seguir –punto por punto- los objetivos
internacionales del país del norte, y siempre
con la promesa de que, si aceptamos sus condiciones, nos ayudará a renegociar la
deuda con el FMI.
Las advertencias de LA NACIÓN
Sugestivamente, LA
NACIÓN, el tradicional diario liberal de la Argentina, en su edición impresa
del 4-1-2020, ha dedicado un artículo, firmado por una de sus secretarias de
redacción, la señora Inés Capdevila,
a recordarnos cuáles son las exigencias de Estados Unidos para un eventual
apoyo en nuestras tratativas con el FMI.
Nos recuerda la
señora Capdevila lo difícil que será aislar a
la Argentina de la política global (de EEUU, claro está), lo complejo que es hacer equilibrio en un
mundo dividido en bandos y lo peligroso que podría ser supeditar la relación
con otros países a la necesidad de políticas internas.
A continuación,
y para que no queden dudas, la señora Capdevila enumera los temas “peligrosos”
y cita:
Volver a debatir la muerte de Alberto Nisman y, por detrás de ella, el atentado contra
la AMIA y la participación de Irán en él.
La probable auditoría del peritaje de la gendarmería.
La pretensión de la ministra de seguridad, Sabina
Frederic, de revisar la calificación de grupo terrorista efectuada contra Hezbollah por Macri.
Además, le
recuerda al presidente Alberto Fernández que cualquier posición que tome frente a la muerte de Soleimani será
analizada con microscopio dentro y fuera de la Argentina; incluso, agrega, si el gobierno de Fernández decide mantener
silencio y distancia frente a ese atentado, las necesidades económicas le
recordarán que no es tan fácil mantener a la Argentina fuera del mundo.
Sigue diciendo la
señora Capdevila que, pocos días después
de que ganara las elecciones presidenciales, Fernández recibió la llamada del
jefe de Estado norteamericano con la promesa de que contarán con su apoyo
cuando la Argentina se siente a negociar con el FMI. Y agrega: Fue una advertencia de que ese respaldo tan
vital para el país no será gratuito (…) Eso
ya lo dejó claro Donald Trump desde mediados de noviembre cuando le llamó la
atención a Alberto Fernández por su respaldo al ex presidente boliviano Evo Morales”.
También hace pocos días,
afirma Capdevila, la Embajada
norteamericana publicó un sugerente twits sobre la conveniencia de rechazar el sistema 5G chino.
En resumen, para
darnos su apoyo ante el FMI, EEUU nos ha exigido hasta ahora:
o
No investigar la muerte de
Nisman.
o
No auditar el peritaje de la
Gendarmería.
o
Seguir la actual falsa y
tramposa investigación del atentado a la AMIA.
o
Mantener la acusación sin
ninguna prueba contra Irán.
o
No revisar la absurda
calificación de terrorista de Hezbollah.
o
No apoyar a Evo Morales.
o
No comprar el sistema chino de
5G.
Con el asesinato
de Soleimani, concluye la periodista, la
escalada con Irán se transformó en el máximo conflicto para Estados Unidos, de
modo que el presidente Fernández debería preguntarse si, en casos “menores”
como el de Bolivia o del 5G, Estados Unidos exigió “fidelidad”, ¿qué demandará
a cambio de su aval ante el Fondo Monetario Internacional en el escenario de
una guerra con Irán?
Ante tan
arbitrarias exigencias de EEUU para apoyarnos ante el FMI, y en vista de la
voluntad “mediadora” de China y Rusia en el asesinato de Soleimani, es dable preguntarse si no habrá llegado el momento
de iniciar conversaciones con Rusia y China para tener un contrapeso que
ponga las cosas en su justo medio, o al menos lejos de un extremo avasallante
como el que el señor Trump pretende. Después de todo, es bien sabido que China
ha manifestado al actual gobierno argentino que “está en condiciones de comprar
toda la deuda de la Argentina”… lo cual dejaría a EEUU sin el látigo con el que
nos tortura y amenaza.
Buenos Aires, 5
de enero de 2020.
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