miércoles, 29 de diciembre de 2021

RESTAURACIÓN O CAOS DE LA ARGENTINA CONTEMPORÁNEA

 


Hace décadas que el país está consolidando un modelo de subdesarrollo ya existente en otros Estados de Iberoamérica. 

La dirigencia abandonó el programa de erradicación de la POBREZA que se volvió estructural (se institucionalizó un un sistema de contención de la indigencia). 

La GEOGRAFÍA URBANA se dividió en clases y hay varias ciudadanías en una misma municipalidad: barrios privados (clase alta-media alta), barrios abiertos con seguridad e infraestructura y barrios marginales violentos y sin condiciones mínimas de derecho (agua, luz, escuelas, asfalto, seguridad o atención sanitaria). 

La EDUCACIÓN  Y LA SALUD dividen a las personas por ingreso económico. Esta nueva y creciente desigualdad se solidificó culturalmente como el nuevo ESTATUS DE LA CLASE MEDIA/MEDIA ALTA. La identidad de los sectores medios se construye en torno de la escuela y la seguridad privadas y el barrio cerrado. El ideal educativo igualitario liberal de la ley educativa 1420 (una misma ciudadanía nacional) y el del nacionalismo popular (igualación y ascenso social) desaparecieron hace tiempo. 

La VIOLENCIA URBANA fue naturalizada y la población que no se muda a un barrio cerrado, se esconde detrás de las rejas, cámaras y alambrados eléctricos. 

El TRABAJO es remplazado por el subsidio, cuestión que humilla al hombre ya que se le niega el derecho y la obligación, de hacer aportes a la construcción de su comunidad. La resignación al DESCENSO SOCIAL permanente, está demoliendo el ideal de “ascenso social” y de “progreso” que fue un rasgo propio de la Argentina del siglo XX. 

A la bomba social y al naufragio de los valores, se le suma el creciente poder del CRIMEN ORGANIZADO que, paulatinamente, está edificando un gobierno paralelo profundizando todos los males y augurando el aumento dramático de la violencia. 

En otras naciones de la región este proceso ya se produjo, se naturalizó y se solidificó cultural e institucionalmente. Tenemos optar entre restaurar y relanzar al futuro los principios de los dos grandes modelos nacionales (liberal y nacional popular) o continuar el proceso de destrucción del país y del hombre argentino, sumergiéndolo definitivamente en el posibilismo, el pragmatismo y el sálvese quien pueda.

Aritz Recalde, diciembre 2021

lunes, 27 de diciembre de 2021

Vale discutir, debatir, pelear, sacar el facón, siempre que sea con respeto

  Por Mayra Arena


 

 [1] Política

La crisis de representación que existe en los barrios despertó la ira de muchos compañeros que tratan de “ingratos” a los que menos tienen. Esta irracionalidad de creer que los pobres te deben algo, ya sea simpatía política, el voto o lo que fuera, ha mostrado las hilachas de quienes creen que el pobre es sólo estómago o sólo bolsillo: no conciben que un pobre no los banque ideológicamente.

El centro de la política peronista hace rato se viene corriendo hacia la izquierda, en especial desde lo moral/ideológico, mientras que permanece estancado en lo económico. Quienes defiendan el ATP deben saber: no llegaron los ATP a los barrios pobres, donde todos sabemos que se comercia desde la informalidad. El IFE duró 3 meses y la pandemia un año y medio. Los planes sociales y algunos beneficios solo llegan a la población más politizada y los pobres antiplanes (incluyendo algunos que los cobran) son cada vez más. La inflación es apabullante, el billete de más alta denominación no llega a llenar una bolsa de mercadería. Hace rato que ya no hay una época del mes que no se viva como fin de mes.

No podemos ser tan infantiles de echarle toda la culpa al “voto bronca” porque las cosas nunca suelen ser tan simples por estos pagos. Suele verse que el político hable con el corazón y el laburante le responda con el bolsillo, ahora pasó que ni siquiera sintió que le hablaran a él. ¿A cuántos incluís cada vez que decís todes y a cuántos dejás afuera? Si no se habla el mismo idioma, difícil que surja una identificación. El precio de sentirse inclusivo se paga caro: dejás afuera a muchos que todavía no resolvieron demasiados quilombos como para seguirte el tren. No me terminó de cerrar el feminismo y ya me estabas corriendo con la movida no binarie.

Aclaremos algo: la mayoría de la gente no está en contra de estas causas. Tampoco están a favor. Simplemente son causas ajenas, amorfas, extranjeras. La mayoría no las abraza simplemente porque no les generan ni fu ni fa. En todo caso está claro (para nos, los politizados) que no son causas en detrimento de la justicia social, pero que son percibidas como grandes distracciones: ¿Qué estabas haciendo mientras yo le quedaba debiendo al almacenero porque la yerba se me fue a 500 pesos?

Y acá entra algo incómodo para muchos pero que es necesario decir: las grandes mayorías no tienen agendas ideológicas. Las grandes mayorías no quieren que les rompas las pelotas, y tampoco te las quieren romper a vos. Cada vez que me cancelás un artista que me encantaba o me hacés sentir una porquería por reírme de algún cuento viejo pienso más que vos y yo no tenemos nada que ver. Si ni siquiera nos reímos de lo mismo, si no me dejas reírme a mí, si me retás como a un nene cuando digo algo “incorrecto” ¿en serio esperás que me identifique con vos?

Hace rato que venimos diciendo: guarda que la mayoría no se prende en tu movida progresista, guarda que las mayorías tienen otros problemas y OTROS VALORES. Una población que viene empobreciéndose hace años en picada, enojada por la falta de escuela, destruida por las restricciones de la pandemia viendo cómo las políticas siempre parecen tocarle a gente “especial” o minoritaria. ¿Y yo, que soy común, para cuando? 

Esta corrida hacia la izquierda moralista (que hoy no hace autocrítica si no que nos trata de odiadores seriales de minorías) es cada vez más notoria y genera un quiebre de representación. ¿Es culpa de las minorías postergadas? ¿Hay que seguir postergándolas hasta el infinito? Claro que no. Mientras se reivindicaron los derechos de estas personas, cayó el poder adquisitivo de todos, minorías y mayorías por igual, por lo que queda a la vista que una no agenda fue en detrimento de la otra. Podría haberse llevado otra agenda, más popular y pragmática en paralelo, pero no se hizo y, aun así: cuidado, porque a nadie le gusta que le impongan lo que tiene que pensar.

“Tus problemas siempre son más importantes que los míos” es una frase que escuchan muchas parejas antes de separarse. El peronismo es ese partido que alguna vez le hizo sentir a los pobres, a los trabajadores, a los excluidos, que sus problemas importaban, que ellos eran ahora el sujeto político, la agenda y el horizonte. Hoy tenemos trabajadores sin trabajo y con representantes que hablan a públicos más ideológicos que terrenales. Yo no pido que salgan de las redes, pero salgan de twitter y péguense una vuelta por algún grupo de compra y venta de Facebook, que lo que van a ver es mortal.

Es esperable que las mayorías sin otra causa más que la de poder vivir tranquilo, tener un mango y que no te peguen un tiro para sacarte el celular, encuentre quien los represente sin pedirle un certificado de corrección política. El electorado (casi) siempre va a encontrar quien lo escuche, quien lo identifique y, sobre todo, quien no lo rete. (También pedimos que dejen de hartar con sus reglas que no le mejoran la vida a nadie y sólo los hace sentir superiores moralmente, pero aclaremos que esto no lo digo en nombre de nadie más que el mío.)

Y claro, no todo son las grandes cuestiones morales de la vida. Mientras las mayorías sin grandes causas tenían reclamos concretamente materiales, se apostó cada vez más por lo simbólico. Pueden no caer mal las ampliaciones de derechos, pero no se olviden de Cabezas. Mientras que algunos no vieron venir que los sectores pobres tienen ideología propia, otros creyeron que iban a bancar la crisis con más fidelidad de la que se vio el domingo, y no son pocos los que creen que lo que hubo fueron problemas de comunicación. Spoiler: me disculpan, pero sospecho que billetera mata cassette.

Por otra parte, la relación con el estado se volvió más notoria que nunca. ¿Mira igual el día a día el que sabe que va a cobrar todos los meses que el que vive apretando los dientes? ¿Cómo cayó que se levante el IFE en plena pandemia? Llamo a un juzgado y no hay nadie, pero a la noche me cruzo a la mina en un bar: el no retorno al laburo público de los que ya habían retomado la vida privada se vivió como una enrostrada violenta. ¿Hasta cuándo el estado va a estar de cuarentena mientras yo tengo que lidiar con la vida a medias? Las decisiones aleatorias de qué cosas sí, qué cosas no, y ahora tengo que bajarme una app cuando este celu es una cagada y tengo que borrar otra para tener espacio.

 

 

[2] ECONOMÍA 

El desencanto quedó en evidencia. En campaña me dijiste que me ibas a solucionar los problemas, pero desde que asumiste me decís que querés evitar el conflicto. Los discursos son inclusivos mientras el precio de la comida es excluyente. La comunicación del ticket del chino nunca me miente.

Hablar de plata hoy es el verdadero tabú. Nuestro problema es de producción, no de distribución. La brecha que existe entre la población con una educación cada vez más exigua –y en el último año y medio, nula– y la demanda laboral –cada vez más chica y exigente– deja en offside a millones de personas de todas las edades. Sólo nos queda concluir: o adaptamos el sistema para que pueda entrar la gente o adaptamos a la gente para que pueda entrar al sistema. No me prometas un ideal de un mundo más justo mientras el de hoy me exige idiomas, buena presencia y 3 años de experiencia. (¿Lo peor? En ciudades con problemas de desempleo estructural, aun con todo eso no encontrás laburo hace años.)

La solución al problema económico no se reduce a “poner plata en el bolsillo de la gente”: ya lo dije atrás, aquellos que tienen problemas económicos, también tienen ideología (y esto a muchos los dejó shockeados). Aún en esos barrios donde el mango escasea que da calambre, los planes no sólo no son siempre bienvenidos: cada vez causan más rechazo. Si alguien que cobra planes gana casi lo mismo que yo, yo me convierto en un gil laburante, mientras el otro es un piola bárbaro. Pero más allá de esa máxima, detrás de lo ideológico, está lo real: los salarios paupérrimos han logrado que trabajar sea inviable para los más pobres. Parece una joda, pero trabajar, a parte de imposible, se volvió CARO. Los costos de traslado, la comida fuera de casa, conseguir quien me cuide el nene (y si vivo solo encontrar quien me cuide la casa ¿vos sabés lo que es dejar la casa sola en este momento?) esperar el colectivo y exponerme a la inseguridad, esperarlo y que no pase, comerme los garrones propios de la vida laboral, etcétera, etcétera. Aun los que siguen peleándola desde la búsqueda porque no toleran otra forma de ganarse el mango, no encuentran un empleo que valga la pena. Sobran currículums que ya ni hay a dónde tirar (porque ahora las empresas lo piden por internet).

Lo que muchos repiten como mantra: “Hay que convertir los planes en trabajo” nadie explica cómo lo va a hacer. Lo que sí sabemos es que en esas múltiples capas de desempleados, los hay de todas formas y colores: los emprendedores incansables, los que se inventaron un perfil en Instagram para vender, los que caranchean en los grupos de compra venta, los changarines, los que nunca agarraron internet y siguen en el mercado de la basura y la chatarra, los que duran dos o tres meses porque más no se aguanta (por tan poca guita no hay quien aguante), los rappi, los remiseros truchos, los UBER, los que cuidan hijos de otros laburantes que licúan el sueldo, los que hacen de todo, los que harían lo que sea pero no saben hacer nada, los que buscan y no encuentran hace años, los que nunca pudieron entrar aunque se formaron porque simplemente hay ciudades donde hace años “sobra gente”. Buscas, buscas y más buscas. Amarguísimo el sabor del desencuentro.

También están, claro, los que nunca trabajaron ni buscaron trabajo: ese sujeto que, nacido en la marginalidad, formó su flaco colchón en base a lo que el estado le diera. Gente que no quiere laburar hay en todas las clases sociales, pero es en la pobreza donde el estado parece contener sin reparar, generando un desasosiego social. ¿Cuándo le llega el título de egresado al que necesitó un plan? Creo que si hay derecho a recibir cuando uno necesita, también debe haber derecho a dejar de ser un eterno necesitado. En esa brecha de productividad donde algunos parecen no tener nada para ofrecer en el mercado, hay incluso algunas fracturas: ponete una mano en el corazón y aceptá que algunos ya no van a poder entrar, a menos que esta vez la política y el mercado piensen en algo distinto.

La franja etaria o la sorpresa de que los jóvenes (que hasta hace un par de años, según el progresismo “la tienen re clara” “nos enseñan a nosotros”) no apoyen masivamente al oficialismo también parece sorprenderlos. Si la progresía se vuelve norma es natural que la resistencia sea conservadora, pero además ¿pensaste qué quiere un pibe de veinte años? Quiere muchas cosas, pero ante todo descular como ganar plata para lograr esas cosas. Al mundo lo mueven los sueños, pero a esos sueños les faltan financistas.

Los siempre dejados de lado, los mayores de cuarenta y pico sin laburo, muy jóvenes para ser viejos, muy viejos para encontrar laburo, muy comunes como para figurar en alguna agenda, siempre quedan afuera de todo. La certeza de que tu problema no le importa a nadie es un trago amargo: al menos a los jóvenes les hablan, a vos nadie te saca charla en esta fiesta.

A modo de resistencia, en lugar de salir a tildar a toda la población de “facha” (y de muchas cosas más) yo me fijaría un poquito más en otras cosas. No sólo por el hecho de que llamarle facho a cualquier cosa vacía el sentido político de la palabra, sino porque el gobierno tuvo clarísimos errores y desfases con la realidad. También prestaría atención a qué le llaman derecha. (Si alguno de ustedes es stalker mío, verán que algunos seguidores me vienen comparando con Milei. Bueh.) Si se te volvió de derecha hablar de criminalidad: fijate que a quienes más afecta es a los pobres. Si se te volvió de derecha hablar de cargas impositivas, fijate que a quienes más afecta es a quienes podrían ser tus socios sacando a la gente de la pobreza. Si se te volvió de derecha que alguien no hable con la e, fijate que podés ser medio fantasma.

 

[3] Seguridad

La criminalidad ha aumentado poco en comparación a lo que ha aumentado la pobreza, pero está cada vez más filosa en los barrios pobres. El delito desorganizado, el robo al boleo, el rastrerito, aparecieron en la escena y las estadísticas oficiales lo confirman: la policía agarra cada vez más pibes sin antecedentes.

Hace rato venimos pidiendo que la política deje de ser indulgente con la delincuencia. ¿Pedimos mano dura? No. No todos. Pero si me roban, preferiría que el estado esté de mi lado. La criminalidad afecta a los más pobres, porque quienes tienen recursos pueden pagar elementos de seguridad y prevención. Por el otro lado, quienes roban, son marginales con cada vez menos recursos intelectuales, gente que solo puede robarle a alguien igual de pobre que ellos. A largo plazo nadie discute que una sociedad más justa y más igualitaria traería menos delito. Pero la gente no pide tanto, se sentiría mejor si por lo menos le alumbraras la parada del bondi.

Escribí en mayo del año pasado: “Quienes exigen respuestas y soluciones, suelen ser hombres y mujeres de clase trabajadora, laburantes de a pie y comerciantes para los que el robo y el delito tienen un peso moral importantísimo, además de sentir miedo de que en cualquier momento les pase algo a ellos o a sus seres queridos. La militancia, lejos de escuchar e intentar comprender la furia, los tilda de fachos. El funcionariado ahí anda.

En segundo lugar, minimizar el robo, alegando que es un delito menor, es un error gravísimo. Por supuesto, ante el organigrama penal, el robo seguramente será un delito menor. Pero para un laburante que se compra un celular en setenta y ocho cuotas y se lo roban a la segunda (y tiene que seguir pagándolo sabiendo que ese pibe lo vendió por dos mangos) el robo tiene un peso transcendental. Que te roben el fruto de tu esfuerzo (y peor, si sos de barrio sabés quién te robó, a quién se lo vendió y a cuánto) es mucho más doloroso que cuando te roban y tu poder adquisitivo es otro. De ahí que se condena al robo en los sectores laburantes mucho más que en cualquier otro lugar.

Otro error es el de colocar en situación de víctima al delincuente. No estamos negando acá las condiciones de marginalidad (me he cansado de explicar y explayarme en sus diferencias con la pobreza) sino exponiendo la ofensa que es para millones de argentinos víctimas de la pobreza que el delincuente sea más comprendido que la víctima de robo. Es absurdo tener que decir lo obvio: la abrumadora mayoría de los que nacimos en la pobreza jamás le asomamos la cara al delito sin importar lo mal que lo hayamos pasado. Desconocer que es en la miseria donde más se afirman (y se ponen a prueba) los valores, es desconocer la realidad por completo.”

 

Por último, déjenme que apunte algo más delicado (y personal). La baja de la talla en los delincuentes, cada vez más flacos, más petisos, más aniñados, ha generado que mucha gente se resista a los robos y se resuelva todo en un mano a mano. La violencia contra la violencia se vuelve ley ahí donde no llegan patrulleros porque no hay móviles disponibles. Atención ahí porque la alerta es doble. Dejo un paréntesis acá porque este tema todavía lo estoy armando, pero vengo viendo un patrón constante.

 

[4] Educación

Hace diez días hablé con un querido amigo. Le dije que íbamos a perder en barrios pobres, que la gente estaba muy enojada porque no hubo clases y ahora los hijos no quieren volver. Me dijo que empatábamos o ganábamos por dos puntos. Por suerte, no me corrió con lo que te corre la militancia sorda: “clases siempre hubo”. ¿Para quién? Para los que pudieron adaptarse al cambio, para los que tenían más de un celu por familia, para los que tienen wi-fi. Habrá muchos niños héroes que se las arreglaron para seguir sin nada de eso, pero la educación es un derecho, no una actividad para niños extraordinarios.

Hay quienes temen hablar del sistema educativo. Creen que hablar de su pésimo estado, es atacar a los docentes. Lejos estoy de esa postura. Si queremos una educación que nivele para arriba, que los niños desarrollen habilidades y competencias que los vuelvan capaces, debemos pelear a muerte por mejorar drásticamente la escuela pública, que ha perdido hasta su legitimidad. La cuarentena era, por ejemplo, un gran momento para arreglar todas las escuelas. No ocurrió. El estado de las escuelas públicas es innegable. El ausentismo del alumnado es tan preocupante como el docente. El pésimo estado hace que las clases medias (e incluso las medias bajas, que se pelan el cuero para pagar) emigren a la privada. Más pobres en escuelas pobres es igual a menos convivencia sociocultural, lo que resulta indirectamente en menos movilidad económica.

(El que quiera oír que oiga, solo les pido una consideración: antes, muchísimo antes de ser militante, soy madre de tres nenes que van a la escuela pública del barrio, acá en la provincia de Buenos Aires.)

 

[5] Salud

No se le puede pedir más al personal de salud, no creo que sea justo exigir cambios en el corto plazo. Lo único que cabe señalar son dos puntos estructurales. Primero, es importante que vuelvan reforzados los focos de atención primaria, las salas médicas, los hospitalitos, todo lo que tenga que ver con consultas espontáneas. Mejorar y ampliar el horario de atención. No va al médico quien tiene que faltar al laburo a la mañana y perder plata por un turno que no sabe si va a conseguir. Por otra parte, están quienes viven la salud preventiva y están los que sólo van cuando el malestar impide el desarrollo normal de las actividades. Estos últimos, enorme mayoría en los sectores más pobres, son quienes en el último tiempo han acumulado malestares que ya venían de antaño y quedaron postergados por la pandemia. Cuando pase un poco esto, serán más que necesarios los testeos y chequeos masivos para la prevención de enfermedades de todo tipo, provincia por provincia, ciudad por ciudad, barrio por barrio.

 

[6] Conclusión

Hay trompadas que duelen, pero te acomodan las ideas. La salida no es por izquierda ni con más planes. Por favor. Tampoco apelar a la solidaridad de nadie, que el país no es una ONG. Para que los empresarios puedan habilitar más puestos de laburo hay que apelar a sus ambiciones, no a su sentido moral o patriótico. Hay quienes me van a correr con que los que generan laburo no son los empresarios: buena suerte con esos lemas. El nuestro es un país capitalista y mientras no me hagas la revolución te pido que me consigas buenos convenios.

Lo peor que le podría pasar al país sería el retorno del macrismo, ahora liderado y encarnado en Larreta. No se le puede pedir a la gente un apoyo ciego si económicamente vive peor e ideológicamente escucha un discurso más propio en ellos que en nosotros. A la crisis económica se le responde con acciones y a la crisis de identidad política se le responde con los brazos abiertos: basta de echar gente porque no coincide en alguna cuestión irrelevante. ¿A dónde se vio que el peronismo excluya a los que no se van aggiornando a la época?

Estos son mis apuntes en base a la observación y también mis deseos. Que la política en general y el peronismo en particular vuelva a llenar de contenido los discursos vaciados. Que se hable y se labure por lo que la gente quiere: que la plata le alcance, que no le afanen, y en lo posible, que los que están para asegurar todo eso no le rompan las pelotas.

miércoles, 15 de diciembre de 2021

Lo políticamente correcto en la filosofía argentina

                                                                                          Alberto Buela (*) 


 

Lo políticamente correcto es un eufemismo detrás del cual se esconde la censura y la autocensura intelectual. Censura que se expresa en un relato mentiroso acerca de lo que ha sucedido con la filosofía en argentina. Una vez más nos tenemos que ocupar de esta tarea de desmitificación.

Esta vez un joven profesor de filosofía nos acercó el trabajo malísimo de Clara Ruvituso: La filosofía alemana en la Argentina peronista (1946-1955). Y decimos malísimo porque es más que malo. Falaz, mentiroso, tergiversador, ideologizado, de copia y pega, carente de investigación y de lecturas sesgadas. Silenciando lo evidente y negando lo manifiesto. Una verdadera bazofia histórica. Pero eso sí, todo pagado y prestigiado por los alemanes. ¡Che vergogna!

La filosofía alemana en Argentina la introduce Coriolano Alberini, pues lo de Alejandro Korn fue solo sobre Kant y lo de Ernesto Quesada sobre Spengler. Luego de Alberini llega su alumno, el capitán Romero y con éste entra Ortega y las múltiples ediciones en la revista de Occidente de casi todos los filósofos alemanes de la primera parte del siglo XX.[1]

Estos son los hechos y ellos son incontrastables facta non verba.

1.- La señorita Oscura, porque de Clara no tiene nada, repite como un loro el mito de que fue Astrada el mayor discípulo que tuvo Heidegger en castellano, ignorando que lo fue el peruano Alberto Wagner de Reyna, al quien incluso el Mago de Friburgo le llegó a rendir un homenaje. Tendría que haber consultado la revista Convivum de la Universidad de Barcelona. O haber leído a Wagner que tanta incidencia tuvo en su época en Argentina: miembro informante de los filósofos extranjeros en el 49; Romero le edita Ontología fundamental de Heidegger en el 39, el primer trabajo sobre el Mago de Friburgo en castellano. Recién después vino el del español Olazagasti.

2.- Ignora que la mayor consecuencia personal del congreso de filosofía del 49, fue el otorgamiento del doctorado honoris causa por la Universidad de Maguncia al eximio filósofo cordobés Nimio de Anquín en 1950. Doctorado sugerido por Fritz Joachim von Rintelen y avalado por el mismo Heidegger.

3.- Este profesor von Rintelen, para más católico, fue el director de la tesis de Ricardo Maliandi sobre Hartmann en la Universidad católica de Maguncia. La señorita Oscura cita el trabajo de Maliandi La influencia de la filosofía alemana contemporánea donde el platense “no nombra a ningún profesor católico”. Qué raro, que no supiera lo de de Anquín, habida cuenta que estudió con von Rintelen y éste algo lo hubiera contado.

Lo más probable es que Maliandi (masón y radical como su amado Bollnow) haya actuado de mala fe y haya querido silenciar lo que ocurrió con los profesores católicos y la filosofía alemana. Sin ir más lejos no pudo ignorar al padre Sepich y de Anquín para Heidegger; a Mandrioni para Scheler; a Héctor Llambías, Gonzalo Casas y Cossio para Husserl; Arturo Sampay para Schmitt y tantos otros. Así como al profesor marxista Héctor Raurich, que enseñó en La Plata, y su voluminosa obra sobre Hegel.

Todo esto confirma mi dicho sobre Maliandi, y que tantas veces, cariñosamente, le repitiera: “quien maliandi, mal acaba”.

3.- En su información sobre el peronismo, la filosofía y la universidad sus principales fuentes son tres antiperonistas furibundos: Tulio Halperín Donghi, Garzón Valdéz y Loris Zanatta. Y siguiéndolos, va a sostener el relato oficial que el peronismo persiguió a los mejores filósofos. Cuando en realidad fue al revés, fue José Luis Romero, rector de la UBA, y su hermano Francisco Romero los que iniciaron una caza de brujas a partir del golpe del 55 que derrocó a Perón. Y así fueron expulsados de la cátedra Miguel Ángel Virasoro, Luis Guerrero, Carlos Cossio, Diego Pró, Leonardo Castellani, Nimio de Anquín. Hasta a Astrada la ligó, pero el tape cordobés, en una de sus tan conocidas vueltas carnero, enseguida se acomodó y siguió trabajando.

4.- La señorita Oscura sigue insistiendo en obviar lo evidente y del viaje de Astrada a Alemania se saltea a de Anquín que usufructuó la misma beca y en los mismo años en Alemania. Astrada fue a estudiar con Scheler, cosa que no pudo por la prematura muerte de éste y de Anquín con Cassirer.

La relación entre los dos cordobeses fue siempre complicada: uno era progresista y el otro nacionalista. Y como de Anquín que manejaba a la perfección el griego y el latín, siempre le ganaba todos los concursos, Astrada se tuvo que trasladar a Buenos Aires.

De Anquín editó de su bolsillo la revista Arkhé y Astrada con los dineros de la UBA, Cuadernos de filosofía.

5.- Cuando sostiene que: Uno de los puntos más conservadores del discurso fue la exaltación de los valores clásicos e hispanistas en la cultura universitaria y el creciente nacionalismo. Para Perón, la nueva fórmula humanística debía surgir de la mezcla de la greco-latinidad, la hispanidad y “lo nuevo de nuestra juventud”. ¿Y qué de malo en ello? ¿O para hacer filosofía no hay acaso que estudiar a los griegos y los romanos? Un ejemplo de la cultura de la cancelación.

Esto me hace recordar a las feministas actuales que en filosofía antigua se niegan a estudiar a Homero por antifeminista.

6.- Afirma Oscura muy suelta de cuerpo: “La llegada del presbítero Hernán Benítez –el sacerdote más cercano al presidente Perón– y su posición como director de la Revista de la Universidad de Buenos Aires a partir de 1947 significó la entrada del conservadurismo hispanista a la filosofía publicada en la casa de estudios porteña” Sin tomarse el trabajo de leer el índice de la revista donde le publican en ese año de 1947, por primera vez y no en el 48 como repiten todos los loros, El mito gaucho a Astrada. Es decir, que el Mono, así le decían, no tuvo ningún empacho en publicar en una revista retrógrada, al decir de Oscura, su libro más famoso. Y para colmo comparar el Mito Gaucho con la Comunidad Organizada es como comparar peras con mandarinas. Es absolutamente inatingente. Y para engordar el relato de Astrada lo mete al bueno Kusch con un escrito primerizo de 1952 cuando sus escritos maduran recién veinte años después.

Se fija así el paradigma de lo políticamente correcto en el estudio de la filosofía en Argentina: hay que estudiar Astrada y Kusch, el resto, a tomar por culo como dicen los gallegos.

7.- En el más largo capítulo del libro que versa sobre el congreso de filosofía del 49, congreso que nosotros hemos estudiado y trabajado con detenimiento[2] (ejercimos la presidencia junto con Wagner de Reyna y Diego Pró en 1999 del congreso “50 años de la Comunidad Organizada y en 2009 fuimos expositores invitados por la Universidad de Cuyo junto con Roberto Walton para exponer el en congreso “60 años del primer congreso de filosofía), la señorita Oscura tergiversa prácticamente todo, así oculta lo que fue evidente y pone de manifiesto sus prejuicios ideológicos.

Para muestra vaya la siguiente: en el Congreso se presentó por escrito (está el documento) un pedido formal al secretario del congreso, Luis Juan Guerrero, del filósofo canadiense Charles de Konninck para disputar con Astrada, a lo que este respondió que no estaba preparado para la disputa y que tenía otras urgencias. Una vez más el tape cordobés dio una vuelta carnero.

8.- Termina el libro en un largo e insulso comentario a los filósofos alemanes, sus comunicaciones al congreso y sus relaciones con la Argentina.

9.- La conclusión a la que arribamos luego de una pesada y tediosa lectura del trabajo de la señorita Oscura es que lo políticamente correcto en la filosofía en Argentina es trabajar sobre lo escrito por Carlos Astrada y Rodolfo Kusch. Mechar eso con algún estudio sobre Romero, Fatone y algo de Guerrero. Si es católico se puede llegar hasta el ideoso del padre Quiles, que de filósofo tiene lo que yo de chino. Y, lamentablemente, esto es lo que consumen los jóvenes profesores de filosofía según he podido constatar in situ cum illis.

Eso sí, los prohibidos son primero y antes que nadie de Anquín y Miguel Ángel Virasoro. El cordobés como dijera Jauretche por nipo-nazi- facho-cato-falanjo-peronista y el santafesino por haber demostrado que el capitán Romero no era ni un filósofo ni nada por el estilo. Un simple divulgador de ideas ajenas. Y después, todos los ignorados entre los cuales se destacan Benjamín Aybar, Izurieta Craig, Leonardo Castellani, Gonzalo Casas, Diego Pró, Alfredo Fragueiro, Pichon-Riviere, Eggers Land, Macedonio Fernández y un largo etcétera.

 

(*) buela.alberto@gmail.com

 

 

 



[1] Ortega viene con su papá en el 16 donde dicta conferencias con gran éxito y promueve a los alemanes. Regresa en el 28 para promocionar su fondo editorial donde publica a los filósofos alemanes (Husserl, Rickert, Brentano, Dilthey, Driech, Scheler, et alii) y, finalmente, en el 42 donde nadie le da bola. De Anquín escribe un artículo fulminante ¿Es Ortega un filósofo? No participa del congreso del 49 porque su compatriota Francisco Romero, como gran antiperonistas que fue, lo persuade de ello. La función de Ortega se limitó a lo que hoy llamaríamos “la gestión cultural”, dando a conocer la obra de otros.

[2] Cfr.: Buela, Alberto: Consecuencias politológicas del Congreso del 49, publicado en infinidad de sitios de Internet y en el libro Notas sobre el peronismo, Ed. Grupo Abasto, Buenos Aires, 2007

lunes, 13 de diciembre de 2021

La "teoría crítica de la raza" es solo la punta del iceberg

 por William S. LIND


 Con razón, los padres estadounidenses están en pie de guerra por la enseñanza de la “teoría crítica de la raza” a sus hijos en las escuelas públicas. Cuando la Izquierda niega que esto esté sucediendo, está mintiendo. De hecho, la situación es mucho peor de lo que creen la mayoría de los padres. Los planes de estudio de las escuelas públicas en todo el país no solo enseñan la Teoría Crítica de la Raza, sino que han sido moldeados en casi todo lo que hacen por la Teoría Crítica, de la cual ella es solo un elemento.

Un poco de historia es útil aquí. Lo que comúnmente se conoce como Corrección Política o "Despertar" (“Wokeness”, en inglés)  es en realidad Marxismo cultural, Marxismo traducido de términos económicos a culturales por un grupo de expertos alemán, el Instituto de Investigación Social, generalmente llamado Escuela de Frankfurt. Los objetivos de la Escuela de Frankfurt eran la destrucción de la cultura occidental, la religión cristiana (y todas las religiones) y, a partir de la década de 1950 con Herbert Marcuse, la raza blanca. Una de las herramientas que desarrollaron para alcanzar estos fines es lo que llamaron "Teoría Crítica".

El término es una especie de juego de palabras: la teoría es criticar. Mediante una crítica constante e incesante de cada característica de la sociedad "burguesa" - la familia, las escuelas, las iglesias, los diferentes roles sociales para hombres y mujeres, las distinciones entre grupos étnicos y razas, la heterosexualidad normativa - buscaron deslegitimizar todos los aspectos de los EEUU tradicional y de las sociedades occidentales.

A fines de la década de 1940, la Teoría Crítica ya estaba dando forma a los planes de estudio en las facultades de profesores y los departamentos de educación universitaria. Hoy controla por completo esos lugares, hasta el punto de que si un alumno que quiere convertirse en maestro de escuela pública no dice las mentiras que exige, no puede graduarse.

Una de esas mentiras es la "teoría crítica de la raza", que culpa de los problemas de los negros a la "discriminación" de los blancos. La sociedad debe rehacerse por completo para eliminar el "racismo" de todo tipo, lo que se define como el reconocimiento de lo que todos saben, que las diferencias raciales y étnicas son reales. ¿Alguien pretende, seriamente, que no hay diferencia entre, digamos, suecos e italianos, o irlandeses y rusos? ¿Cuántas personas, buscando pasar un buen rato un sábado por la noche, van a un bar ruso? Pero, si algún estudiante de un departamento de educación universitaria dijera eso, estaría condenado. Lo que exige la teoría crítica es un canto interminable, todo el tiempo y sobre todo.

Pero, de nuevo, la Teoría Crítica no se detiene en la raza. Se encuentra detrás de la educación sexual en las escuelas, cuyo objetivo es hacer que todo tipo de comportamiento desviado sea "normal" mientras se condena la moral tradicional judeocristiana. Impregna la enseñanza de la historia, donde en lugar de presentar a los Estados Unidos como un ejemplo para el mundo, es visto como una empresa criminal desde el principio. Ahora está influyendo en las matemáticas y en la ciencia, donde la idea misma de la verdad objetiva es denunciada como blanca, masculina y "opresiva". Si un estudiante es negro, se debe aceptar cualquier respuesta que dé a un problema de matemáticas.

Los miembros de la Escuela de Frankfurt, ya en la década de 1930, dijeron que no importa si los estudiantes en las escuelas públicas aprenden alguna habilidad o algún hecho. Lo único que importa es que se gradúen con ciertas "actitudes". En otras palabras, las escuelas no se tratan de transmitir conocimientos sino que son cajas de Skinner, (1) lugares donde los estudiantes están psicológicamente condicionados, como los perros de Pavlov, para vivir de mentiras ideológicas. Si dudan de las mentiras, han sido condicionados a mirarse en el espejo y ver "otro Hitler".

Los padres que se han levantado para exigir que no se enseñe la Teoría Crítica de la Raza en sus escuelas públicas han visto solo la punta del iceberg. La teoría crítica más amplia da forma a todo lo que enseñan las escuelas públicas. El objetivo es producir, a través de un condicionamiento sin fin, buenos marxistas culturales que lanzarán una revolución cultural estadounidense, como la de la China de Mao, donde todo lo viejo será barrido. ¿Y qué le sucederá? Los miembros de la Escuela de Frankfurt se negaron a responder a esa pregunta.

 

PD: Si los lectores no lo han visto, recomiendo un vídeo documental sobre la Escuela de “The History of Political Correctness.” ("La historia de la corrección política").

Traducción y nota: Carlos Pissolito

Nota: (1) La denominada Caja de Skinner es un instrumento de laboratorio utilizado en análisis del comportamiento animal. Fue creada por Burrhus F. Skinner. Contienen un mecanismo por el cual el animal toma el alimento cuando realiza una determinada actividad a que es estimulado.

jueves, 9 de diciembre de 2021

¿Puede disolverse la Unión Europea?

  Por: Eduardo J. Vior para EL PAIS 


 

 El Tratado del Quirinal, concluido por Francia e Italia, así como el proyecto de gobierno del próximo Canciller alemán, Olaf Schotz, expresan políticas divergentes que tienden a dividir a la Unión Europea. Mientras que uno busca recuperar espacio de soberanía en la política europea y regional, el otro se pliega a la hegemonía anglonorteamericana. Ambos cursos no pueden convivir bajo el mismo techo. Si no encuentran dónde convergir, los días de la UE están contados.

El viernes 26 de noviembre Francia e Italia firmaron con gran pompa en Roma un tratado bilateral de cooperación reforzada. El tratado fue rubricado por la mañana en el palacio presidencial del Quirinal por el presidente francés Emmanuel Macron y el jefe del gobierno italiano Mario Draghi en presencia del presidente italiano Sergio Mattarella.

Este tipo de "tratado de cooperación bilateral reforzada" es poco frecuente en Europa. Para Francia es sólo el segundo después del Tratado del Elíseo con Alemania, de 1963, completado por el Tratado de Aquisgrán en 2019. El texto, que prevé una intensificación del trabajo conjunto en materia de diplomacia y defensa y las transiciones digital, medioambiental y espacial, contiene pocas novedades o ambiciones concretas a corto plazo, aunque propone crear mecanismos para desactivar las crisis y sistemas de convergencia para ir profundizando la integración.

Desde el nombramiento en febrero pasado del ex presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, como jefe del gobierno italiano, París y Roma han superado sus diferencias de años anteriores y trabajan estrechamente. Esto tiene mucho que ver con las coincidencias entre Emmanuel Macron y Mario Draghi en la mayoría de los temas importantes que el tratado intenta institucionalizar.

"Para ser soberana, Europa debe ser capaz de protegerse, de defender sus fronteras, debemos crear una verdadera defensa europea. Este tratado ayuda a esta defensa europea, que por supuesto es complementaria de la OTAN, no la sustituye: una Europa más fuerte hace más fuerte a la OTAN. Este es uno de los primeros y más fundamentales pasos hacia los que se dirige este tratado". Esto es lo que ha dicho el primer ministro Mario Draghi en la rueda de prensa con el presidente francés Emmanuel Macron tras la firma del tratado en el Quirinal.

Al firmar el acuerdo, ambas potencias se resguardan ante los cambios en curso en el continente y su entorno: el fin del gobierno de Angela Merkel deja a la UE sin liderazgo y las primeras señales que da la coalición “semáforo” a punto de sucederla hacen temer que el vacío de liderazgo se profundice; la salida de Gran Bretaña de la UE la ha debilitado económicamente, pero la ha acercado aún más a EE.UU. y la ha tornado todavía más agresiva, como se evidencia en Europa Oriental, donde la política británica de formación de un "cordón sanitario” en torno a Rusia no sólo está dañando a ésta y a Alemania, sino también interceptando la tradicional influencia francesa sobre Polonia y Serbia. Finalmente, el repliegue de EE.UU. en Oriente Medio y su limitada capacidad en el Sahel han abierto espacios al ingreso de Rusia y otros actores menores (Turquía, Emiratos, Egipto) que amenazan lo que Italia y Francia han considerado siempre como “sus” áreas de influencia.

La coalición entre la socialdemocracia (SPD), los Verdes (Die Grünen) y los liberales (FDP),  punto de asumir el gobierno en Berlín, ofrece para la opinión pública algunas sorpresas positivas, pero también suscita muchos interrogantes entre los socios de la UE. Una de estas sorpresas positivas es la claridad con la que los tres socios se comprometen a la protección del clima como "prioridad absoluta". El cuidado del clima, dicen, asegura "la libertad, la justicia y una prosperidad sostenible". Este mantra tiene la función de mantener unida a la coalición. Sin embargo, es dudoso que mantenga su efecto durante cuatro años o incluso sea adoptado por los socios europeos.

El contrato de la coalición contiene otro anuncio sorprendentemente claro: la UE debe convertirse en un Estado federal, sujeto a la subsidiariedad y la proporcionalidad. La regla de la unanimidad en la Política Exterior y de Seguridad Común va a desaparecer. La coalición afirma que Europa “debe volver a la cima del mundo”. Esto se garantizará, supone, mediante una iniciativa de inversión "centrada en proyectos con valor añadido para el conjunto de la UE", que se concretaría mediante esfuerzos conjuntos de investigación y desarrollo, proyectos de política industrial subvencionados y cerrando las brechas en las redes transnacionales de ferrocarril, datos y energía. No obstante, el programa de la nueva coalición no aclara de dónde saldrán los fondos para financiar proyectos tan encomiables ni cómo se gestará la “transición ecológica”, para que el abandono del carbón no provoque una crisis energética mayúscula.

Si está decidido no aumentar los impuestos, van a tener que encontrar la forma de evadir los límites a la toma de deuda o liberar miles de millones de euros previstos para otros gastos. El Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la UE se mantendrá como "base" de la sostenibilidad de la deuda, pero el programa de la coalición introduce la novedad de "garantizar inversiones sostenibles y respetuosas con el clima", lo que implica un ablandamiento de facto de la política de ajuste.

Mientras que en la política europea la nueva coalición ofrece más Alemania que antes, en la política internacional y de Defensa parece un dócil cachorrito del Departamento de Estado. Vuelve "a una política exterior alemana normativa y basada en valores", dice Cathryn Clüver Ashbrook, directora del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores. Es un eufemismo para decir que será una política menos realista que la de Merkel y más llena de declaraciones altisonantes al gusto del universalismo liberal. No por casualidad la experta citada predice que "especialmente el gobierno de EE.UU., bajo la presidencia de Joe Biden, acogerá muy bien esta oferta".

"La futura coalición muestra una nueva claridad y sigue viendo a China como un socio, pero también como un rival sistemático", dice también Clüver Ashbrook. La internacionalista acoge con satisfacción que Alemania coordine su futura política hacia China con EE.UU., “para reducir la dependencia estratégica respecto a ese país”. El acuerdo también adopta un tono más duro que antes con respecto a Rusia.

Sintetizando, puede describirse la política europea del gobierno a punto de asumir como ilusoria: suponer que sus socios en la UE van a aceptar delegar soberanía a un Estado federal con un claro predominio alemán, es carecer de sentido de realidad y despertar en el continente los peores fantasmas del pasado. Por otra parte, la tan cacareada “transición ecológica” necesita mucha plata. No basta con insinuar que se permitirán “trasgresiones” al Plan Europeo de Estabilidad y Crecimiento. Es necesario cancelarlo y convertir al Banco Central Europeo (BCE) en un Banco de desarrollo e inversión, pero este giro chocaría con la resistencia de la oligarquía financiera que domina Europa y mantiene la alianza con Gran Bretaña a pesar de la salida de ésta de la Unión.

Durante años, Alemania y Francia tomaron la delantera en el desarrollo de la integración europea. François Mitterrand y Helmut Kohl imaginaron la transformación del mercado común en un Estado supranacional capaz de competir con la URSS y China. Sin embargo, debido a la incorporación de los antiguos miembros del Pacto de Varsovia, que fue forzada por Estados Unidos, esta estructura se convirtió en una colosal e inoperante burocracia cuyas decisiones son determinadas por la OTAN.

Los ejércitos británico y francés eran los únicos con peso en la Unión Europea. Por eso se unieron mediante los Tratados de Lancaster House en 2010, pero, cuando se produjo el Brexit, el ejército francés se quedó solo, como demuestra la rescisión de los contratos de submarinos franco-australianos en favor de Londres. La única opción que le quedaba a Francia, entonces, era acercarse al ejército italiano, que tiene la mitad de tamaño del francés. Esto es lo que se acaba de decidir con el Tratado del Quirinal.

Sucede que, al mismo tiempo, la canciller Angela Merkel deja paso a Olaf Scholtz cuya política europea y exterior se somete a los dictados de EE.UU. y el Reino Unido. El futuro Canciller es un abogado preocupado por hacer funcionar la industria de su país sobre la base de un compromiso entre trabajadores y empresarios. Nunca se ha interesado por las cuestiones internacionales y en las negociaciones para formar la coalición ha consentido que se nombre  a la abogada ecologista Annalena Baerbock como ministra de Asuntos Exteriores. No sólo se trata de una defensora de las energías renovables que no dice cómo se pagará la transición ecológica, sino que es también una lobbista de la OTAN, una firme defensora de la adhesión de Ucrania a la Alianza y a la Unión Europea y una feroz opositora de Rusia, por lo que rechaza el gasoducto Nord Stream 2 y favorece la construcción de más terminales de gas licuado importado de Estados Unidos. Por último, califica a China de "rival sistémico" y apoya todos sus separatismos (el taiwanés, el tibetano y el uigur).

Francia persigue contra la voluntad de los otros 26 miembros la quimera de una Unión Europea independiente que compita con Estados Unidos. Alemania, en cambio, se equivoca al refugiarse bajo el paraguas nuclear de Estados Unidos, cuando esa gran potencia ha empezado a decaer y la República Federal tendría todas las de ganar, si se asocia con Rusia y China.

La Unión Europea tiende hoy a disolverse por las políticas divergentes de sus miembros principales. Estados Unidos se está hundiendo sobre sí mismo y pronto la Unión Europea no tendrá dueño. Sin embargo, la experiencia enseña que los imperios nunca caen pacíficamente. El bloque comunitario tiene la elección: renovarse como asociación de estados y culturas que, entonces, debería incluir a Rusia; disolverse y arriesgarse a que la guerra vuelva a instalarse en el corazón del continente o plegarse ciegamente al coloso en hundimiento y correr el mismo riesgo, sólo que algunos quilómetros más al Este. Está claro cuál de las tres alternativas es la deseable.

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