lunes, 25 de enero de 2021

FRENTE al “GRAN RESET”, el “GRAN DESPERTAR”.

 Por Carlos Pissolito para Espacio Estratégico 


 

Desde que comenzó la pandemia hace, aproximadamente, un años atrás, tenemos la impresión que había grupos de poder y de pensamiento que de alguna manera sabían o preveían que una cosa así podía pasar. Es más, dan la impresión de tener grandes planes para reconfigurar el mundo a caballo de la misma.

No nos referimos a ningún grupo secreto sino a información que publican diversos medios periodísticos, como la revista económica, “The Economist”, foros de pensamiento, como el Foro Económico de Davos o hasta la propia Organización de las Naciones Unidas.

 ¿QUÉ NOS DICEN TODOS ELLOS?

Básicamente, nos dicen que el mundo del futuro será un mundo nuevo, repleto de tecnología, pero uno que lo podrán disfrutar solo unos pocos.

Concretamente, Ida Auken, Miembro del Parlamento de Dinamarca (Folketinget), lo puso por escrito en las web del Foro Económico de Davos, con todas las letras, cuando explicó con la masa de personas que no tendrían los medios para vivir como ella:

“Mi mayor preocupación son todas las personas que no viven en nuestra ciudad. A los que perdimos en el camino. Aquellos que decidieron que toda esta tecnología era demasiado. Aquellos que se sintieron obsoletos e inútiles cuando los robots y la IA se hicieron cargo de gran parte de nuestros trabajos. Los que se enojaron con el sistema político y se volvieron contra él. Viven diferentes tipos de vida fuera de la ciudad. Algunos han formado pequeñas comunidades de autoabastecimiento. Otros, simplemente, se quedaron en sus casas vacías y abandonadas en pequeños pueblos del siglo XIX” (Ver: https://www.weforum.org/agenda/2016/11/how-life-could-change-2030/ )

Como uno de “los perdidos en el camino”, pero que, todavía, tiene toda la voluntad. No solo de sobrevivir, también, la de prosperar, si se puede.

Pues tal como lo puso Alexandr Dugin, entre otros pensadores:

"La cuestión más importante es estar a favor de la globalización y el “great reset” o estar a favor del “gran despertar”. Así se formulan dos opciones más importantes que afectan la naturaleza misma del hombre, que separan la humanidad en dos partes. Este conflicto que hoy observamos en los EEUU no es un conflicto americano, sino universal. Lo mismo sucede en Rusia, China, Irán, Turquía, Argentina, en los países europeos e islámicos. En todas partes está la red de los globalistas que pertenecen a la élite y también están los pueblos que son llamados peyorativamente populistas. Este problema será resuelto durante el curso de este Siglo. Ser de derecha o de izquierda hoy no significa casi nada. Es mucho más importante estar a favor del globalismo o en contra; al lado del pueblo o al lado de la élite globalista y las redes financieras y tecnológicas dominantes”. (Ver: https://espacioestrategico.blogspot.com/2021/01/a-dugin-trump-tiene-todas-las.html)

 

NOSOTROS ESTAMOS DESPIERTOS

 

Lo primero que hay que entender es que el mundo en el cual vivíamos ha recibido un gran golpe. Especialmente, la economía liberal/capitalista de libre mercado. Simplemente, porque los consumidores no están gastando.

Muchos gobiernos conscientes de este problema, rápidamente, han procedido a inyectar dinero en sus respectivas economías, buscan atemperar la caída y apuntando a una rápida recuperación.

Pero, nada de eso sucederá, por lo segundo a comprender. Que es que la ciencia moderna no ha hecho que las epidemias sean cosa del pasado; por el contrario, solo nos asegura que las pandemias del futuro, serán más peligrosas que esta.

Por lo tanto, muchas de las cosas que nos dicen que "tenemos que hacer" o que "tenemos que tener" son innecesarias. Pues, todo lo que debemos hacer es vivir tranquilamente en nuestras casas. En una forma no muy distinta a cómo lo hizo la generación de nuestros abuelos.

Lo que empieza por tener una despensa bien surtida y, al menos, cierta capacidad de producir nuestra comida. Una pequeña huerta o un gallinero pueden ser de gran ayuda. Lo mismo que una caña de pescar puede ayudar a poner la cena en la mesa, al igual que saber cazar.

No se trata de renunciar a todos los adelantos del mundo moderno. Sino de aprovecharlos en la actual condición. Como es el caso del teletrabajo, para quienes pueden practicarlo y la educación a distancia para quienes tienen hijos en edad escolar.

Por supuesto, que todo esto manda al tacho de residuos toda  la ideología de género. Ya que las familias se tendrán que organizar a la usanza de la vieja escuela con una madre que se tendrá que hacer cargo de la educación inicial de los más pequeños. La internet y las buenas bibliotecas harán el resto para los más grandes.

Al respecto, el  economista y profesor en La Sorbona,  Cédric Durand, nos explica que vivimos en un feudalismo propio a los tiempos modernos, muy alejado de la libertad y la equidad prometida por las nuevas tecnologías. Ya que las nuevas tecnologías son todo lo contrario de lo que prometen. Pues, en vez de civilizar al capitalismo, lo renovó hacia atrás.

Por lo que se instaló en el medioevo con los útiles de la modernidad. No dio ni nos hizo dar un salto hacia el futuro, sino que se replegó hacia atrás y, con ello, resucitó las formas más crueles de la dominación y el sometimiento.

El mito de la Silicon Valley se derrite ante nosotros: la acumulación escandalosa de ganancias, tecno dictadores, desigualdades sociales indecorosas, desempleo crónico, millones de pobres suplementarios y un puñado de tecno oligarcas que han acumulado fortunas jamás igualadas. (Ver: https://www.pagina12.com.ar/319287-somos-mas-debiles-que-los-algoritmos)

William Lind, en las antípodas ideológicas de Durand, coincide en lo fundamental. Lo que nos resta a los billones que quedamos afuera de la burbuja tecnológica diseñada y esperada por la élites es una suerte de retrocultura:

“...como yo la llamo, formas comprobadas durante siglos de experiencia humana, saldrá a la luz cada vez que la realidad regrese. El consumismo, la "alta tecnología" y una cultura frívola donde "entretenerse" es el mayor bien no son la realidad. Las epidemias lo son. ¿Haremos un buen uso de esta carrera en seco y comenzaremos a ser reales nuevamente o eso dará una patada en el estómago en lugar de una patada que nos despierte?” (Ver: https://espacioestrategico.blogspot.com/2020/03/coronavirus-una-carrera-en-seco.html)

Como tal, la retrocultura es un redescubrimiento del pasado y de las cosas buenas que tiene para ofrecer. Además, es una recuperación de esas cosas buenas, como lo disfrutaron nuestros padres, abuelos y bisabuelos. Ella rechaza la idea de que "no se puede regresar". Lo que hemos hecho antes, obviamente, podemos hacerlo de nuevo. Durante muchos años, los argentinos vivimos en una tierra segura, sólida y cómoda, con una sociedad civil que, incluso, era elegante y donde la vida de la mayoría era agradable y buena.

Lo que funcionó para ellos puede funcionar para nosotros. Podemos recuperar las cosas buenas que tenían y sabían.

 

sábado, 23 de enero de 2021

Entrevista a Roxana Kreimer sobre su libro "El patriarcado no existe más"

Entrevista del DIARIO PERFIL


Licenciada en Filosofía y Doctora en Ciencias Sociales, Roxana Kreimer acaba de publicar “El Patriarcado no existe más”, su séptimo libro. A través de su exitoso canal de Youtube y sus redes se convirtió en una referente de la disidencia dentro del feminismo en el mundo hispanoparlante.

¿PODRÍA RESUMIR BREVEMENTE LA IDEA “EL PATRIARCADO NO EXISTE MÁS” QUE DA TÍTULO A TU LIBRO?

El libro muestra a partir de numerosos estudios científicos que en Occidente las mujeres no padecen una opresión sistemática por parte de los hombres. No es que no haya sexismo o desventajas puntuales, sino que son padecidos tanto por mujeres como por hombres. En un estudio realizado por Stoet y Geary en 2019 en base a datos de 134 naciones que representan a 6.800 millones de personas, se observó que los hombres tenían más desventajas que las mujeres en 91 países, mientras que las mujeres tenían más desventajas que los hombres en 43. El índice que manejan se centra en tres factores: oportunidades educativas, esperanza de vida sana y satisfacción total con la vida. El estudio encontró que los países desarrollados son los que tienen mayor igualdad de género, con una ligera ventaja para las mujeres. En los países menos desarrollados, las mujeres suelen estar peor que los hombres, en buena medida por no acceder a una buena educación. Si bien no es el primer libro que analiza esta cuestión, de los publicados hasta ahora es el que recorre un espectro temático más amplio. Comienza con una explicación de las predisposiciones biológicas diversas de hombres y mujeres, algo que el feminismo hegemónico niega, y desarrolla temas como el de la brecha salarial, el acceso a cargos jerárquicos, las profesiones que en promedio más eligen hombres y mujeres y los cupos, entre muchos otros.

¿ME DA UN EJEMPLO DE LOS DATOS ERRADOS DEL FEMINISMO HEGEMÓNICO QUE CUESTIONA?

Sostiene que hay una brecha salarial que se explica porque las mujeres cobran menos por el mismo trabajo. No hay ninguna evidencia de que esa disparidad exista a nivel sistemático. La brecha es una diferencia de sueldos sin control de variables: se divide el total de ingresos laborales femeninos por cantidad de mujeres, y se hace lo mismo con los hombres. Luego se los compara, sin tener en cuenta horas trabajadas (las mujeres en promedio consagran menos horas al mercado laboral, según el informe del propio Ministerio de Trabajo de 2017), tipo de empleo (hombres y mujeres eligen en promedio trabajos diferentes, que no necesariamente se pagan igual), edad en que las mujeres se convierten en madres -momento en el que las que pertenecen a los grupos económicos más favorecidos disminuyen la cantidad de horas que trabajan fuera de su hogar-, entre otras variables.

OTRO TEMA IMPORTANTE DE LA AGENDA DEL FEMINISMO ES EL QUE PLANTEA QUE LAS MUJERES ENCUENTRAN TRABAS PARA ACCEDER A LOS CARGOS DIRECTIVOS...

Tampoco hay evidencia de que esto ocurra a nivel sistemático. En los oficios en los que las mujeres están sobrerrepresentadas, ocupan la mayor parte de los cargos directivos. Es el caso de la carrera de Traductorado público de la UBA, el de las instituciones docentes o de psicología, el de los negocios de venta de indumentaria o de plantas, el de los jardines de infantes o el de la Defensoría de menores del Ministerio Público Fiscal. Hay otras razones: una importante es que la mayor parte de las mujeres son madres y ocupar un cargo directivo a menudo implica consagrar muchas horas a trabajar fuera de casa, lejos de los hijos pequeños. Cuando tienen oportunidad de trabajar a tiempo parcial, la mayoría lo prefiere. Otra razón importante es que el feminismo hegemónico ignora que en todas las especies en las que la hembra invierte más tiempo y energía en la reproducción, ellas son más selectivas (entre humanos para acceder a una relación sexual), los machos compiten por el acceso a las hembras, que suelen preferir a los que tienen estatus y/o acceso a recursos.  Este rechazo de una perspectiva evolucionista hace que se juzgue como sexismo que en promedio hombres y mujeres tengan numerosos intereses diferentes y, por tanto, a menudo elijan profesiones distintas. Biología y cultura interactúan, pero ignorar la biología es como dedicarse a la física e ignorar algo tan básico como la noción de partículas.

DE UN TIEMPO A ESTA PARTE, SE PASÓ DE HABLAR DE "FEMINISMO" A "FEMINISMOS", PERO EL QUE VOS REPRESENTA NUNCA ESTÁ INCLUIDO EN ESA PLURALIDAD. ¿POR QUÉ CREE QUE SUCEDE?

Porque a nuestro país todo llega tarde y porque el feminismo hegemónico carece de voluntad para revisar la evidencia empírica en la que está basado. En su tesis del 2006 la socióloga española Ana León-Mejía caracterizó al feminismo disidente como el que destaca que muchos estudios de género carecen de rigor científico y tienen deficiencias de calidad que se trasladan a los departamentos de estudios de la mujer de las universidades, cuyos contenidos están limitados por la censura de la corrección política, cultivan el victimismo y han creado un estado de alerta y crispación extendiendo los conceptos de acoso y agresión sexual más allá de lo razonable.

 OTRA CUESTIÓN SOBRE LA QUE USTED TIENE UNA VISIÓN A CONTRAMANO DE LA MAYORÍA DE LAS REFERENTES FEMINISTAS ES LA LEGISLACIÓN ARGENTINA Y EL SESGO PATRIARCAL EN BENEFICIO DE LOS VARONES QUE PROCLAMA EL FEMINISMO INSTITUCIONAL...

Con la sanción de la ley sobre el aborto, no es posible señalar una sola ley argentina que perjudique a las mujeres en relación a los varones, mientras que ellos se jubilan cinco años más tarde pese a morir en promedio siete años antes, padecen toda suerte de trabas legales cuando sus ex esposas obstruyen el vínculo con sus hijos, rara vez ganan los juicios de tenencia, el último párrafo del artículo 80 de nuestro código penal impide la aplicación de atenuantes como la emoción violenta cuando un hombre que asesinó a una mujer previamente había realizado actos de violencia física contra ella, pero permite esos atenuantes si la que ejerció previamente la violencia física y luego asesinó a un hombre es una mujer. El inciso 11 del mismo artículo pena con prisión perpetua el asesinato de una mujer, es la conocida ley de femicidio-, pero como homicidio simple (de acuerdo al artículo 79) si la que mata es ella en idénticas condiciones. Diversas abogadas feministas quieren que se legisle como legítima defensa el asesinato de un hombre dormido, si él anteriormente fue violento con ella. Pero nuestra legislación criteriosamente considera legítima defensa solo la que tiene lugar en el momento de la agresión.

 ¿CUÁNDO Y CÓMO EMPEZÓ SU INTERÉS POR EL FEMINISMO?  

Cuando la comunidad escéptica comenzó a evidenciar que el feminismo estaba "flojo" de datos. Luego descubrí que la filósofa Christina Hoff Sommers había mostrado en su libro “¿Quién se robó el feminismo?” que diversos estudios de género carecían de rigor científico, y lo que terminó de decidirme a investigar el tema es que dos renombradas feministas que yo conocía, Diana Maffía primero, y Dora Barrancos más tarde, entre muchas otras que busqué contactar tiempo después, no se mostraron interesadas a dialogar sobre estos temas cuando se los propuse. "La tarea del filósofo es la de zumbar en el oído de sus contemporáneos. Si ladran, es señal de que voy por el buen camino".

 ¿POR QUÉ ESTÁ AHORA DISCUTIENDO CADA VEZ CON MAYOR POTENCIA ALGUNOS DISCURSOS LIBERALES, NEOLIBERALES Y LIBERTARIOS? LAS FEMINISTAS MEDIÁTICAS O LAS QUE OCUPAN CARGOS DENTRO DE DEPENDENCIAS GUBERNAMENTALES NO SUELEN DEBATIR CON USTED. ¿QUÉ PASA CON LOS LIBERTARIOS? ¿LA ENFRENTAN?

Cuando terminé el libro, en mi canal de Youtube comencé a examinar la inconsistencia de los datos que manejan los conservadores y los libertarios de derecha. De parte de muchos de ellos recibí toda suerte de agresiones y trece videos de respuesta a uno en el que caracterizaba el liberalismo. Agradezco de todos modos que vean mis videos, algo que en general no logro con las feministas, que directamente me cancelan. La tarea del filósofo es la de zumbar en el oído de sus contemporáneos. Si ladran, es señal de que voy por el buen camino.

 


domingo, 17 de enero de 2021

Aleksandr Dugin: "Trump tiene todas las posibilidades de volver a ser presidente"

Entrevista de Gonzalo Fiore Viani y Leandro para el Diario Perfil


 “Argentina es como la Europa de los 50, una Europa mucho más simpática, más sana, y hermosa”, sostiene. Sus palabras resuenan desde Rusia, donde es uno de los principales especialistas en geopolítica y filosofía. Medios de comunicación occidentales lo calificaron como “el Rasputín de Vladimir Putin” o, incluso, “el filósofo más peligroso del mundo”. Dugin creó la Cuarta Teoría Política, que aboga por la creación de un frente antiglobalista para combatir contra el globalismo liberal. Leer a Dugin ayuda a comprender cómo piensan en el Kremlin, en el Palacio del Planalto y en la Casa Blanca de Donald Trump. En diálogo con PERFIL, sostiene que el republicano volverá al poder en 2024. “No creo que Trump haya perdido de ninguna manera credibilidad dentro de los Estados Unidos. Será demonizado y perseguido, pero tiene todas las posibilidades de retornar a ser presidente”, asegura el ex profesor de la Universidad Estatal de Moscú.

 

¿PODRÍA EXPLICAR QUÉ ES EL GLOBALISMO Y EL ANTI GLOBALISMO Y QUIÉN LOS REPRESENTA EN EL MUNDO DE HOY?

El globalismo representa la visión del mundo esencialmente unipolar. En el nivel de la geopolítica, es la definición de Occidente sobre Oriente y otros países del Tercer Mundo. En el nivel de la ideología, el globalismo representa a la democracia liberal o al liberalismo de izquierda, que quiere liberar al individuo de todos los vínculos con la identidad colectiva. Es el individualismo absoluto que va más allá de la religión, las naciones, las etnias. Lo único que le queda a los globalistas de la izquierda es negar la identidad humana, defender las formas de vida de los individuos post humanos, la inteligencia artificial, los robots, cyborgs, etc. No es fantasía, es una realidad política e ideológica de la globalización, que es la promoción del estatus absoluto y dominante del individuo liberado de todos los vínculos con la identidad colectiva. El globalismo es la ideología y proceso en desarrollo, no es algo estático, sino que es dinámico. Políticamente es la organización del mundo sobre el modelo unipolar. Pero este polo no es más occidental, americano, o europeo. Es el polo sin ninguna relación con el suelo, con la tierra. Por eso es unipolaridad apolar, sin polo. Antiglobalización es todo lo que está en contra: multipolaridad, pluralidad de las estructuras económicas, culturales, sociales. No es liberalismo, pero tampoco comunismo ni fascismo, que no existen más en el mundo de hoy. No es una ideología establecida, sino que es una forma opuesta a la globalización. La cuestión más importante es estar a favor de la globalización y el “great reset” o estar a favor del “gran despertar”. Así se formulan dos opciones más importantes que afectan la naturaleza misma del hombre, que separan la humanidad en dos partes. Este conflicto que hoy observamos en los EE.UU. no es un conflicto americano, sino universal. Lo mismo sucede en Rusia, China, Irán, Turquía, Argentina, en los países europeos e islámicos. En todas partes está la red de los globalistas que pertenecen a la élite y también están los pueblos que son llamados peyorativamente populistas. Este problema será resuelto durante el curso de este Siglo. Ser de derecha o de izquierda hoy no significa casi nada. Es mucho más importante estar a favor del globalismo o en contra; al lado del pueblo o al lado de la élite globalista y las redes financieras y tecnológicas dominantes.

 

TRUMP FUE MUY CRITICADO POR INSTIGAR EL ATAQUE AL CAPITOLIO Y DESACREDITAR LAS ELECCIONES. ¿CREE USTED QUE PUEDE VOLVER EN 2024 Y QUE EL PARTIDO REPUBLICANO SE HA TRANSFORMADO EN UN PARTIDO POPULISTA?

Creo que con Trump el Partido Republicano ya está transformado en algo más. En los años 80, con Reagan, era otra forma de liberalismo, como el Partido Demócrata. Existía un sistema con una geopolítica común, una síntesis entre los demócratas y los republicanos. Trump ha destruido todo eso porque ha retornado al republicanismo original, aislacionista, a la visión previa a Woodrow Wilson. Durante esta campaña electoral los demócratas se han radicalizado mucho. Hoy representan la forma del totalitarismo liberal que censura medios, corta acceso al Twitter. Trump no perderá inmediatamente todo el apoyo. La mitad de la población de EE.UU. cree que las elecciones fueron robadas. Trump ha liberado esta resistencia, este comienzo del “great awakening”, el gran despertar. Ha abierto las puertas a la creación del nuevo polo en los EE.UU, a la resistencia a las élites globalistas. Será demonizado y perseguido, pero creo que tiene todas las posibilidades de retornar a ser presidente si América continúa existiendo. Porque es muy probable que los Estados Unidos dejen de existir. Esta separación entre dos polos de la sociedad americana es tan fuerte y tan profunda que nada asegura que exista en cuatro años.

¿CÓMO PUEDE DESINTEGRARSE EE.UU, CREE QUE HABRÁ UNA ESPECIE DE GUERRA CIVIL?

Es muy probable una guerra civil en los EE.UU, pero no es seguro. Podría ser que el país dure aún más. He vivido en la Unión Soviética y he visto desde dentro el momento de su fin. En los EE.UU de hoy hay muchas más razones y condiciones para su destrucción total que en el caso de la Unión Soviética. Los demócratas radicalizan más y más sus posiciones. Demonizan a todos los que son contrarios llamándolos fascistas o nazis, no quieren aceptar ninguna oposición a sus posiciones Creo que eso acelerará más el fin de los EE.UU.

JOHN MEARSHEIMER, PROFESOR DE LA UNIVERSIDAD DE CHICAGO, SOSTIENE QUE SI CHINA SE VUELVE MUY PODEROSA, RUSIA SE ACERCARÁ A EE.UU. ¿USTED CÓMO ANALIZA ESA RELACIÓN TRIANGULAR?

Los chinos y los iraníes piensan que con Biden sus relaciones con EE.UU mejorarán y las de EE.UU y Rusia empeorarán. Pero esta expectativa, esta esperanza, es totalmente infundada. Es naive. Las relaciones entre EE.UU. y Rusia con Trump eran muy malas. No tuvimos ninguna mejora después de Obama. Biden no tiene ningún espacio, ninguna dimensión para hacer aún peor esta relación. Todos los instrumentos de presión contra Rusia ya están utilizados. Lo único que queda es empezar la guerra atómica contra Rusia, pero la Rusia de Putin está preparada, está lista para eso. Putin se concentra sobre la defensa y la seguridad. Con China y con Irán creo que en algunos meses también estará claro que no es posible ninguna mejora de las relaciones. Biden no puede perder a Israel, no puede acercarse demasiado a los iraníes. Y no puede aceptar el desarrollo espectacular de la China de Xi Jinping. China utiliza todos los aspectos que la benefician en comercio exterior, utilizando el liberalismo, pero siempre para sus propósitos e intereses. Biden no puede aceptar esto, no puede dejar que China continúe fortaleciéndose. Y creo que Rusia estará con Irán, China, Turquía y todos los antiglobalistas. Biden estará más y más aislado en el mundo, como Trump. Trump ha declarado la revolución en las relaciones internacionales pero no ha podido hacer casi nada. Biden tampoco podrá.

 

EN ESTE CONTEXTO GLOBAL, ¿CUÁL ES EL ROL DE RUSIA?

En Rusia hay globalistas. Las élites tecnológicas, oligarcas, los representantes de las élites económicas, sobre todo administrativas, forman parte de estas redes globalistas. Están a favor de Biden, de los demócratas, los tecnócratas y los liberales de izquierda. Pero la sociedad con Putin forma el polo antiglobalista. Putin reacciona contra las presiones globalistas, contra la demonización de Rusia y de sí mismo. Es un antiglobalista reaccionario, no quiere ni puede aceptar estas demandas de los globalistas de Occidente. Para él la soberanía es el valor más importante y esto no es compatible con la globalización. Por eso es un antiglobalista por obligación. La población rusa es muy conservadora, muy soberanista y muy patriótica. Por eso apoya a Putin. Rusia debería jugar un papel importantísimo en la situación actual, ideológicamente, culturalmente, políticamente, militarmente, tenemos todos los elementos necesarios para ser los líderes de esa lucha antiglobalista, apoyando también a China, al mundo islámico, a la lucha para la independencia de América Latina y el África.

 

¿QUIÉN INTEGRA EL ANTIGLOBALISMO EN AMÉRICA LATINA?

América latina siempre fue más antiglobalista que globalista. Hay muchas variedades de los antiglobalismos, no hay uno solo. Hay de izquierda, tradicional, socialistas, guevaristas, de la Teología de la Liberación, catolicismo progresista. La derecha tradicionalmente era liberal y pro globalista. Hoy la situación cambia. Una parte de la izquierda antiglobalista se transforma en la izquierda liberal globalista y una parte de la derecha, la tradicionalista, los identitarios de América latina, se transforma en antiglobalistas. Por eso, el paisaje político ideológico de América Latina cambia. Creo que debe aparecer un frente común entre la izquierda y derecha antiglobalista. Porque el globalismo es de izquierda y de derecha. Y el antiglobalismo lógicamente también tiene que ser de izquierda y de derecha. En Argentina las ideas del General Juan Domingo Perón son más adecuadas para servir de base. La Tercera Posición obtiene de nuevo su razón, su sentido, su profundidad. Este peronismo puede ser de derecha o de izquierda, pero también es antiglobalista. Perón quería unificar a América Latina contra los Estados Unidos para afirmar identidad con justicia social, que es el valor de la izquierda, y la tradición, que es el valor de la derecha. Pero no es suficiente. Hay que ir más allá. Por eso he subrayado la Cuarta Teoría Política, que es antiliberal, pero tampoco es comunista o fascista. Es una posición crítica a la política moderna, colonial, modernista y hegemónica. Es una forma de retorno a todas las identidades para luchar contra el universalismo unificador y el individualismo liberal. Por eso creo que América Latina podría encontrar esta posición ideológica general en la Cuarta Teoría Política, con el peronismo, con algunas tradiciones de izquierda. Hay que superar también cierto materialismo, cierto cientificismo, ateísmo, y progresismo de la izquierda, para llegar a una creación nueva de la posición antiglobalista, que podría unir a la gente de izquierda sin dogmatismos, y la de derecha sin nacionalismo, racismo ni capitalismo.


sábado, 9 de enero de 2021

No contaban con mi astucia

 Eduardo J. Vior para INFOBAIRES24

9 de enero de 2021

 

El 24 de agosto de 1814, después de haber derrotado a los estadounidenses en la batalla de Bladensburg, una fuerza británica al mando del Mayor General Robert Ross prendió fuego a la ciudad de Washington. En el incendio quemaron la Casa Blanca, el edificio del Capitolio y otras dependencias oficiales. Por suerte, pocas horas después un tornado apagó el fuego. Esta fue la última vez que se invadió el edificio del Congreso norteamericano… hasta el pasado miércoles 6 de enero.

Tres días después de la toma del Capitolio por los trumpistas el establishment norteamericano sigue paralizado. Los líderes de ambos partidos en el Congreso han encontrado un chivo expiatorio en la policía del Congreso a cuya plana mayor quieren echar. Sin embargo, nadie en la primera línea de la política, de los medios o de las redes sociales pregunta públicamente cómo fue posible que un presidente a punto de abandonar el cargo (el llamado “pato rengo” del folklore político local) fuera capaz de convocar a decenas de miles de seguidores, cuestionar el resultado electoral del 3 de noviembre pasado y que éstos se sintieran impulsados a invadir la sede del Legislativo, vandalizar salas y despachos y revisar impunemente la documentación de los congresistas, para luego de una hora y poco más retirarse pacíficamente, cuando el mismo mandatario se lo pidió. En un país tan afecto a los gestos simbólicos se debería prestar atención al poder de la palabra de Donald Trump, porque la van a tener que soportar por algún tiempo más. Dueño de la agenda, al día siguiente el presidente confirmó en simultáneo que garantizará una transición pacífica y que seguirá denunciando el fraude cometido en la última elección.

La reanudada sesión de conteo de los votos electorales en la noche del miércoles estuvo marcada por el quiebre definitivo del presidente con su vice Mike Pence y parte de los legisladores republicanos que acordaron con los demócratas retomar la sesión de validación. Por el contrario, cerca de 100 congresistas republicanos insistieron –sin éxito- en debatir sobre la validez de los resultados en Arizona y Pensilvania.

Tras el choque provocado por el asalto al Capitolio, los líderes demócratas en el Congreso llamaron al vicepresidente Mike Pence a invocar la 25ª enmienda de la Constitución y a hacerse cargo ya del Ejecutivo, pero se trataría de un hecho demasiado disruptivo para un hombre del aparato como el vicepresidente. Si no, evocan iniciar un nuevo juicio político contra el republicano, pero esta alternativa lleva un tiempo hoy no disponible. Así que todas y todos deberán soportar a Trump hasta el día 20.

A los manifestantes que protagonizaron la jornada del miércoles se los puede ubicar en la llamada Derecha Alternativa (Alt-Right). Uno de los personajes más caracterizados fue un joven de unos 30 años, con el rostro pintado y cubierto apenas con una piel de búfalo y un casquete con cuernos. Se trata de Jake Angeli, conocido como el chamán de QAnon, un movimiento de extrema derecha que sostiene que Donald Trump está librando una guerra secreta contra una secta liberal global formada por pedófilos satanistas. Surgió en la red 4chain en 2017, cuando uno de los usuarios –identificado como “Q”- afirmó ser un funcionario oficial y contó que la investigación del procurador especial Robert Mueller sobre la presunta relación entre la campaña de Trump y Rusia en realidad tenía como fin conseguir datos sobre élites globales y que el jefe de Estado había elaborado un plan secreto para arrestar a políticos y estrellas de Hollywood por corrupción y abuso infantil.

Según especialistas, estas milicias cuentan con varios miles de activistas que se comunican en las redes sociales con mensajes encriptados. El número de adeptos a esa corriente se disparó durante la campaña electoral. En agosto pasado aparecieron por primera vez en público en un acto de Trump en Tampa, Florida, al que asistieron con remeras con la letra «Q» y pancartas con leyendas como «Somos Q» y «El gran despertar». Actualmente la red tendría millones de seguidores no activos, pero constantes.

La Alt-Right (“alt” por “alternativa”, pero también por la tecla homónima de las computadoras) es un movimiento difuso, mayormente virtual, surgido del Tea Party de principios de la década pasada. Tiene dos facciones: una más intelectual, liderada por Richard Spencer, centrada en el tema de la raza, y otra liderada por Steve Bannon, el exconsejero político del presidente Donald Trump, y otra gente, que está más centrada en la preservación de la cultura. Esta segunda facción es la que ha hecho más por acercar el discurso de la Alt-Right al pensamiento del gran público. El asalto al Congreso es la culminación de un relato dirigido a condicionar el poder, pero no a ejercerlo, porque va contra su discurso antiestablishment.

Sería un grave error tratar el asalto al Capitolio como “la aventura de un grupo de loquitos”. Aunque en la manifestación sólo participaron entre 15 y 20 mil personas, tienen el respaldo de millones en todo el país. Según encuestas, dos de cada tres votantes republicanos no consideran la irrupción como «una amenaza para la democracia», e incluso casi la mitad respalda abiertamente esta acción. El sondeo de la firma YouGov, elaborado a partir de unas 1.400 entrevistas, mostró que el 62 por ciento de las personas encuestadas cuestiona sin ambages el asalto, un dato que se dispara al 93 por ciento entre los votantes demócratas. Entre los republicanos, sin embargo, solo un 27 por ciento cree que la movilización puso en riesgo la democracia y un 45 por ciento respalda «por completo o de alguna manera» el asalto. Quienes creen que hubo fraude en las elecciones de noviembre son más proclives a apoyarlo, con un 56 por ciento.

En cuanto a los responsables de lo ocurrido, un 55 por ciento del total de los encuestados señala a Trump, tendencia que se invierte en el caso de los republicanos, entre quienes un 52 por ciento responsabiliza al presidente electo, Joe Biden, por encima del 28 por ciento que culpa al actual mandatario. Las discrepancias se extienden también a cómo se denomina a los invasores. Entre los republicanos el término más repetido (50 por ciento) es el de «manifestantes», seguido de «patriotas», mientras que los demócratas optan por otros como «extremistas», «terroristas», «criminales» o «antidemócratas».

El efecto más importante del asalto del miércoles fue «el apoyo social» que demostró tener Donald Trump o, en su defecto, sus herederos, de cara a la elección presidencial de 2024. Por ello la previa del acto de masas la protagonizaron Egon, Ivanka y Donald Trump Jr., quienes anunciaron, primero, que dieron por iniciada una larga lucha, segundo, que éste ya no era el Partido Republicano, sino “el Partido Republicano de Donald Trump” y, tercero, que ponían en marcha un nuevo, gran movimiento nacional que ya no pararía.

Más allá de la retórica y de las muertes ocasionadas, algunos hechos duros están sobre la mesa: en el corto plazo hasta el 20 de enero nadie va a poder remplazar a Trump y el establishment seguirá dependiendo de su firma para muchas decisiones del día a día. Además, ante la fáctica fractura del Partido Republicano y la visibilidad que ha adquirido la oposición antisistema, los líderes de ambos partidos van a estar tentados a estrechar filas públicamente, lo que dejará todo el espacio político a Trump. Por su parte, Joe Biden subirá al gobierno lastrado por una imagen de gran debilidad y, probablemente, su entorno caiga en el accionismo para compensarla. Cuantas más iniciativas irreflexivas emprenda la alianza de poder, empero, más nítidamente se diferenciará el exmandatario, sentado cómodamente sobre el apoyo de 70 millones de votos.

En este contexto el Partido Republicano se enfrenta a la perspectiva más oscura. Si se alía visiblemente con los demócratas, deja a Trump todo el campo opositor. Si intenta mediar o conciliar, difuminará sus contornos y perderá atractivo. Finalmente, si se pliega al expresidente, deberá remover a toda su primera línea, perderá el apoyo de los votantes conservadores tradicionales y se convertirá en una fuerza reaccionaria de masas pronta al choque con el Estado.

Pero tampoco los demócratas la tienen fácil. El 80% de sus votantes sufragaron contra Trump, no por Biden. El partido absorbió demandas particulares de grupos sociales y culturales demasiado disímiles. Satisfacerlas manteniendo unido a este electorado requiere un liderazgo que no está a la vista. Es probable, entonces, que el gobierno de Biden, repleto de cuadros traídos de las administraciones de Clinton, Bush y Obama, pronto se empantane en iniciativas contradictorias y pierda el rumbo.

Ante la crisis política asoma la dictadura de los medios. El anuncio de Mark Zuckerberg, propietario de Facebook, de que había bloqueado los perfiles de Donald Trump y sus seguidores por sus afirmaciones falaces marcó la cancha a todo el sistema político: sólo las empresas de telecomunicaciones tienen la potestad de determinar la legitimidad de un actor político. De la democracia a la mediocracia.

 

Parafraseando al Chavo, Trump puede decir “no contaban con mi astucia”. Dueño del mayor electorado unido, tiene un programa, el apoyo financiero de sus adherentes y una imagen antisistema sin competencia. Nadie puede ganar una elección sin él, pero nadie quiere hacerlo con él. El 6 de enero se ha agudizado el dilema norteamericano: o el establishment se democratiza y sucumbe a la presión popular o reprime al movimiento trumpista e instaura una dictadura que tampoco puede sostener a largo plazo. Los enfrentamientos que esperan en 2021 definirán la existencia de Estados Unidos.

10 claves sobre la dictadura del año 1976

Aritz Recalde, marzo 2026   Primera.  La dictadura de 1976 fue una respuesta de las CLASES DOMINANTES LOCALES Y TRASNACIONALES (y los partid...