domingo, 28 de marzo de 2021

La crisis Argentina, la cultura nacional y el destino de un continente mestizo

 Por Juan Godoy para VIENTO SUR


“Los conflictos locales y el desinterés por el bien común son instrumentalizados por la economía global para imponer un modelo cultural único. Esta cultura unifica al mundo pero divide a las personas y a las naciones (…) Estamos más solos que nunca en este mundo masificado que hace prevalecer los intereses individuales y debilita la dimensión comunitaria de la existencia. (…) El avance de este globalismo favorece normalmente la identidad de los más fuertes (…), pero procura licuar las identidades de las regiones más débiles y pobres, haciéndolas más vulnerables y dependientes. De este modo la política se vuelve cada vez más frágil frente a los poderes económicos transnacionales que aplican el “divide y reinarás”. (Papa Francisco)

“Si nuestra sociedad desea preservar su identidad en la etapa universalista que se avecina, deberá conformar y consolidar una arraigada cultura nacional” (Juan Perón)

            Fermín Chávez tiene una conocida frase donde afirma que “las crisis argentinas son primero ontológicas, después éticas, políticas, epistemológicas, y recién por último, económicas” (Chávez, 1974: 12). Nuestro país se encuentra hoy en una crisis económica de magnitudes inusitadas por diversas razones que no vienen al caso. Es decir, estamos en el último escalón de la crisis que implica anteriormente el estallido de las demás, donde en primer lugar está la ontológica. Esta crisis del “ser nacional” podríamos decir es el puntal donde se encadenan las demás. En ese sentido pretendemos aquí dar algunas breves caracterizaciones en torno a la cultura nacional y su importancia, pues en base a la misma se construye nuestra identidad que afirma nuestro “ser nacional”.

El colonialismo cultural que emana de los centro de poder a través de sus diversos órganos de difusión, va conformando una forma de pensar la realidad de nuestro país en contraposición a sus necesidades reales, y no solo eso sino que en base a esquemas ajenos a la misma no nos permiten arribar a soluciones profundas de nuestros problemas. Ese colonialismo que hoy irradia la disgregación de la comunidad.

No casualmente las potencias extranjeras penetran no sólo en términos económicos, sino también culturales, ya que el debilitamiento de la cultura nacional, debilita una barrera defensiva contra su avance. Actúan a su vez reforzando una conciencia falsa de lo que somos, que lleva por un lado a la pérdida de identidad y por otro a una manía de la imitación. Romper con esta última, implica cerrarse a las manifestaciones culturales extranjeras, pero sí no tomarlas en virtud de la denigración y ruptura de las propias (asimismo, más adelante, sumamos algunas cuestiones en torno a esta cuestión en relación a la noción de mestizaje).

Fermín Chávez consideraba que la cultura aparece como un árbol de dos raíces: por un lado la cultura de la elite, y por otro la cultura del pueblo. De esta forma, el entramado cultural solo reconoce como válidos los frutos de la primera raíz, mientras que dado su origen popular la segunda solo puede dar frutos malos. La pedagogía colonial enseña que la única cultura es la cultura creada por una elite. Por el contrario, desde la tradición profunda del pensamiento latinoamericano pensamos que la cultura es tal si es creación popular, fuente y/o el reflejo (y por qué no rearticulación), de las manifestaciones que emanan de la comunidad nacional. La cultura nacional no puede ser copia, pues es creación constante. Así, aparece como expresión de la personalidad de los pueblos, rompiendo con la noción de una cultura individual. Francisco nos dice recientemente en Fratelli Tutti “son las nuevas formas de colonización cultural. No nos olvidemos que «los pueblos que enajenan su tradición, y por manía imitativa, violencia impositiva, imperdonable negligencia o apatía, toleran que se les arrebate el alma, pierden, junto con su fisonomía espiritual, su consistencia moral y, finalmente, su independencia ideológica, económica y política”. (Francisco, 2020)

Vale destacar que pensamos aquí que a la Cultura nacional no como algo estático, la repetición ritualista de un conjunto de traiciones, al fin y al cabo como una foto del pasado a la cual volver, sino como movimientos, es creación constante, el encadenamiento con las tradiciones a lo largo de la historia hasta el presente y con perspectiva de futuro. Tampoco la cultura nacional es una cuestión meramente estética (lo que no implica la negación de la existencia de una estética propia), sino más bien de contenido en el sentido expresado anteriormente.

El mismo Fermín Chávez sostenía “si cultura es poder, cultura nacional es poder nacional” (Chávez, 1999: 11). De ahí que pensamos que la cultura nacional actúa como elemento cohesivo de la comunidad nacional, al fin y al cabo son los rasgos que la definen como comunidad autónoma (con características particulares –y diferentes a un otro-).

Vale destacar que cuando mencionamos lo nacional, lo hacemos pensando desde la perspectiva hispanoamericana, es decir en términos no de patrias chicas, sino de una Patria Grande. Retomar esta tradición resulta central, pues las tradiciones culturales e históricas compartidas constituye uno de los pilares donde se asienta la integración de la región por la cual lucharon nuestros libertadores a comienzos de siglo XIX, y tantos patriotas levantaron a lo largo de nuestra historia. Aquí aparece nuestro continente e identidad como un continente mestizo. En este sentido, “el miedo a ser americano de que nos hablaba Rodolfo Kusch será así revertido en el orgullo de la identidad latinoamericana, humanista e integradora, abierta al mundo en la etapa definitiva económica, cultural y política”. (Maturo: 28)

Scalabrini Ortiz, a partir de plantear la distinción entre los pueblos que caracteriza como monógenos y los que enmarca como multígenos, afirma nuestra identidad dentro de estos últimos, sosteniendo que es “el ser de orígenes plurales, tiene bre-chas abiertas hacia todos los horizontes de la comprensión tolerante”. (Scalabrini Ortíz, 1950: 11)

La característica central que recorre Nuestra América es el mestizaje, cuestión que no aparece comúnmente en otras geografías (basta ver el proceso de expansión anglosajona en el Norte de América), lo que no implica como bien afirma Graciela Maturo que nuestra cultura sea “un simple mosaico sin rostro propio (…) quien no es mestizo étnico en América Latina lo es desde el punto de vista cultural”. (Maturo, 2008: 19-20) Esta noción nos particulariza y define nuestra identidad, es “esta vocación de síntesis, esta virtud de unidad, esta aptitud para transmutar tradiciones culturales diversas lo que, al mismo tiempo, particulariza y universaliza a América. Hay una vocación de universalidad en su propia particularidad cultural”. (Podetti, 2019: 29)

La recuperación y el fortalecimiento de la cultura nacional es un elemento urgente en esta etapa de crisis, para avanzar en la recuperación de la identidad, la autoestima colectiva, y reconstruir nuestra comunidad. Una cultura nacional vigorosa y una identidad nacional fuerte son pilares para la emancipación y la construcción de una Patria definitivamente independiente y soberana. Para finalizar, consideramos que como advierte Perón en el año de su pase a la inmortalidad: “la historia grande de Latinoamérica, de la que formamos parte, exige a los argentinos que vuelvan ya los ojos a su patria, que dejen de solicitar servilmente la aprobación del europeo cada vez que se crea una obra de arte o se concibe una teoría”. (Perón, 2012: 63)

 

 

Bibliografía

Chávez, Fermín. (1999). El pensamiento nacional. Breviario e itinerario. Buenos Aires: Nueva Generación.

Chávez, Fermín. (1974). Civilización y barbarie en la historia de la cultura Argentina. Buenos Aires: Theoría.

Chávez, Fermín. (1983). La conciencia nacional. Historia de su eclipse y recuperación. En Jaramillo, Ana (Comp.).  (2012). Epistemología para la periferia. Buenos Aires: UNLa.

Francisco, Papa. (2020). Carta Encíclica Fratelli Tutti (Hermanos Todos). Del Santo Padre Francisco sobre la fraternidad y la amistad social. Asis: sin editorial.

Maturo, Graciela. (2008). La opción por América. Buenos Aires: Fundación Ross.

Perón, Juan Domingo. (2012). Modelo argentino para el proyecto nacional. Buenos Aires: Fabro.

Podetti, Amelia. (2019). La irrupción de América en la historia y otros ensayos. Buenos Aires: Capiangos.

Scalabrini Ortiz, Raúl. (1950). Perspectivas para una esperanza argentina. Buenos Aires: Hechos e Ideas.

miércoles, 24 de marzo de 2021

El Golpe del 76 tuvo como objetivo principal hacer desaparecer de la faz de la tierra al peronismo

 Ignacio Cloppet para PERFIL 


El golpe militar del 24 de marzo de 1976, es una de las fechas más nefastas de la historia argentina. Me vienen a la memoria, el 3 de febrero de 1852 (la caída de Rosas en Caseros), el 6 de septiembre de 1930 (el golpe de Uriburu contra Hipólito Yrigoyen), el 16 de septiembre de 1955 (el derrocamiento de Perón), y el 14 de junio de 1982 (la rendición de Puerto Argentino en Malvinas), por citar algunas. De todas ellas, pienso que la más infame fue la del 24 de marzo de 1976.

La Argentina había sufrido el golpe del ´55 donde Perón tuvo que exiliarse. Desde entonces, los militares se hicieron dueños y señores de los hilos de la política, manejando los sucesivos gobiernos civiles y militares, hasta el regreso definitivo de Perón en 1973.

Esos años de exilio, significaron tiempos muy difíciles no sólo para Perón, sino también para los militantes de la resistencia peronista que fueron fusilados, perseguidos, proscriptos y confiscados sus bienes. Muchos tuvieron que dejar su familia y su patria, para obtener un refugio seguro en países vecinos y europeos.

La llegada de Perón a su tercera presidencia, fue demoledora en las urnas. El 23 de septiembre de 1973, la fórmula Perón–Perón ganó por el 62% de los votos. El pueblo y la democracia le habían dado la razón al exiliado general.

Es oportuno destacar, que el regreso de Perón a la Argentina fue para pacificarla. En ningún momento permitió darle cabida a la lucha armada, ni a la venganza contra sus enemigos. Su móvil político fue promover la unión nacional.

En 1944, con una claridad meridiana, anticipaba lo que había pensado para la Argentina con su regreso: “La labor para lograr la paz interior debe consistir en la anulación de los extremismos capitalistas y totalitarios, así sean de derecha y de izquierda, partiendo de la base del desarrollo de una acción política, económica y social adecuada por parte del Estado y de una educación de los individuos encaminada a elevar la cultura social, dignificar el trabajo y humanizar el capital, especialmente, y reemplazar los sistemas de luchas por el de la colaboración”.

 Perón asumió el 12 de octubre de 1973. Los meses que gobernó, fueron muy intensos. Logró poner en marcha el país, que venía sometido por muchos años de frustraciones. El esfuerzo que realizó deterioró su salud, que empeoró a los pocos meses.

El lunes 1° de julio por la mañana, tomó la mano de su esposa Isabel, y mirándola con ternura (...) le dijo: “ahora llega el momento de demostrar tu aprendizaje”.

Con la muerte de Perón, Isabel se hizo cargo como presidenta. La tarea que le tocó no fue nada fácil, pues los enemigos de Perón, estaban dentro y fuera del Movimiento.

La verdad, es que el gobierno de Isabel tuvo algunos aciertos. Hubo un 8% de pobreza, apenas el 10% de informalidad laboral y 3% de desocupación. Se lograron construir miles de viviendas.

Pero, la situación interna estaba muy convulsionada, por los enfrentamientos armados, los atentados, y la acción de la guerrilla (Montoneros y ERP), quiénes sabían muy bien que no contaban con el apoyo popular para derrocar militarmente a Isabel Perón, que era su verdadero anhelo para instaurar la patria socialista.

La llegada de Videla como Comandante en Jefe del Ejército en agosto de 1975, fue un punto de inflexión para que su gobierno se debilitara. La figura de Videla, que contaba con el apoyo de la Marina y la Aeronáutica, sumada a la colaboración de algunos peronistas traidores, más la connivencia de los grupos subversivos, fue el caldo de cultivo para que los militares comenzaran a conspirar, preparar y organizar el golpe militar.

¿TUVO APOYO POPULAR LA GUERRILLA EN LA ARGENTINA?

El 24 de marzo de 1976 los militares volvieron a derrocar un gobierno peronista. ¿Cuáles fueron las motivaciones para dar comienzo a la etapa más brutal que vivió la historia argentina?

El objetivo principal fue acabar y hacer desaparecer de la faz de la tierra al peronismo. No hay ninguna duda que el odio hacia Perón y su doctrina era visceral. Por ese motivo, las acciones de terrorismo de estado se hicieron frecuentes, y las principales víctimas fueron los militantes, trabajadores y sindicalistas peronistas.

Es cierto que hubo muchos militantes de izquierda que también fueron víctimas, pero la primordial intención, fue acabar con el peronismo.

Lo más gravoso es que los militares no solo se ocuparon de la desaparición física, sino que también se dedicaron a la desaparición cultural del peronismo.

En el marco de una causa penal contra Isabel Perón (que estuvo privada de su libertad casi 6 años), el juez federal Rafael Sarmiento dispuso embargos, inhibiciones de bienes, allanó en dos oportunidades la “Quinta 17 de Octubre” en Puerta de Hierro, la casa de Gaspar Campos, y la quinta “San Vicente”, confiscando todos los bienes, papeles, libros y documentos allí existentes.

Todo ese acervo cultural de gran valor histórico, fue trasladado en varios camiones, y el mismo Sarmiento lo habría entregado –sin dejar constancia en la causa–, al mismísimo general Videla.

De esta forma, parte de la memoria histórica también desapareció en esa siniestra etapa, cometiéndose un crimen de lesa cultura, del que hasta ahora, sus responsables siguen impunes.

El pueblo argentino, y en particular los peronistas, sufrieron tremendas violaciones a los derechos humanos durante los años de la Dictadura.

Era tal el grado de perversidad de sus jefes, ministros y funcionarios, que hasta se dieron el lujo de prohibir la lectura de “El Principito” de Antoine de Saint–Exupéry, porque era un libro que despertaba a la imaginación y al espíritu crítico. ¡Así de burros y crueles fueron esos milicos!

Una paradoja de lo que se estaba viviendo y que los muestra de cuerpo entero, es lo sucedido en un almuerzo convocado por Videla el 19 de mayo de 1976. Fueron de la partida Ernesto Sábato, Jorge L. Borges, el cura Leonardo Castellani y el presidente de la SADE, Esteban Ratti.

Después de ese almuerzo, vale la pena recordar lo que dijeron sus comensales, al ser preguntados por los periodistas en las escalinatas de la Casa Rosada:

–“El general me dio una excelente impresión –dijo Sábato­–. Se trata de un hombre culto, modesto e inteligente. Me impresionó la amplitud de criterio y la cultura del presidente”.

Por su parte Borges, que saludó al general diciéndole: “¡Ave, César, vencedor de los peronistas!”. Luego, refiriéndose a Videla, dijo: "Le agradecí personalmente el golpe del 24 de marzo, que salvó al país de la ignominia, y le manifesté mi simpatía por haber enfrentado las responsabilidades del gobierno. Yo nunca he sabido gobernar mi vida, menos podría gobernar un país". Fiel a su estilo, dijo escuetamente:–“Es todo un caballero”–.

Dicho sea de paso, Sábato y Borges, nunca fueron perseguidos por el régimen militar, más bien fueron mostrados como ejemplo de la cultura argentina.

Se sabe que en ese almuerzo Ratti, le entregó a Videla una lista con los nombres de diez escritores que estaban desaparecidos.

Cuando le preguntaron al Padre Castellani –que fue el único que incomodó a Videla, que se animó a enfrentarlo e interpelarlo– dijo: “Fue realmente una farsa, yo le hablé de los desaparecidos, de los escritores y especialmente de Haroldo Conti, como me pidieron sus compañeros de Crisis, y el General Videla se negó siquiera a contestarme”. Tal vez Videla y su secretario el general José Villarreal, habrían imaginado que el sacerdote bendeciría el “Proceso de Reorganización Nacional”. Se equivocaron de cura, Castellani era de una sola pieza.

Se supo luego que Castellani –que entonces tenía casi 80 años– con valentía le insistió a Videla que le permitiera ver a Conti en la cárcel. Había sido su maestro en la etapa de Conti como seminarista. El 8 de julio de 1976 el Padre Castellani logró verlo en Coordinación Federal. Lo encontró en estado de postración y casi inconsciente. Pese a sus esfuerzos, no le fue posible conversar con él. El cura, como hace un buen pastor con sus ovejas, le impartió la unción de los enfermos.

En octubre de 1980, según refiere Gabriel García Márquez: “El general Jorge Videla concedió una entrevista a una delegación de alto nivel de la agencia Efe, y respondió algunas preguntas sobre los presos políticos. Por primera vez habló entonces de Haroldo Conti. No hizo ninguna precisión de fecha, ni de lugar ni de ninguna otra circunstancia, pero reveló sin ninguna duda que estaba muerto. Fue la primera noticia oficial, y hasta ahora la única. No obstante, el general Videla les pidió a los periodistas españoles que no la publicaran de inmediato, y ellos cumplieron. Yo considero, ahora que el general Videla no está en el poder, y sin haberlo consultado con nadie, que el mundo tiene derecho a conocer esa noticia”.

Es importante recalcar, que cuando Isabel Perón fue derrocada por el golpe militar, la deuda externa argentina era de 7.800 millones de dólares. En el año 1983 el Gobierno Militar le dejó al presidente Alfonsín una deuda de 45.000 millones de dólares, miles de desaparecidos, la industria nacional despedazada, gran inflación y la moneda devaluada, la censura como herramienta coercitiva, la derrota en Malvinas, inseguridad e inestabilidad jurídica y un país desmembrado en lo social y cultural.

 

* Ignacio Cloppet. Miembro de la Academia Argentina de la Historia.

lunes, 15 de marzo de 2021

Leonardo Castellani, el gran escritor y profeta argentino ausente en el canon de nuestras letras

 Leonardo Castellani, el gran escritor y profeta argentino ausente en el canon de nuestras letras


Incansable en su prédica contra la decadencia nacional, este sacerdote jesuita rebelde, fallecido hace 40 años, dejó una prolífica obra ignorada por la historia oficial de la literatura argentina, por estar sembrada de incómodas verdades que muchos no quieren escuchar.

 Por Iciar Recalde para INFOBAE

15 de Marzo de 2021

 El 15 de marzo de 1981 partió hacia la inmortalidad el sacerdote Leonardo Castellani. Con él desaparecía uno de los más lúcidos pensadores católicos del siglo XX.

Este hombre, que sintió arder dentro de sí la misión providencial de hacer Verdad, “una verdad por la cual se pueda vivir y morir (...) una verdad viva y vital” (San Agustín y Nosotros), había nacido en San Jerónimo del Rey, luego ciudad de Reconquista, en la provincia de Santa Fe, el 16 de noviembre de 1899. Hijo del florentino Luis Héctor Castellani, fundador del diario El Independiente, asesinado por la policía en medio de las luchas electorales de 1906, cuando Castellani era aún un niño, y de Catalina Contepomi.

En una Argentina intelectualmente desarmada, donde los hombres vivían de prestado, pidiendo al extranjero ojos, oídos, conciencia y sensibilidad, Castellani comenzó a forjar en la levadura del talento un estilo único y hondamente argentino, que tempranamente fuera ponderado en su autenticidad por Hugo Wast en el prólogo a Camperas (1931) y ratificado por Hernán Benítez como “género propio” en el Estudio Preliminar a Crítica Literaria (1945).

Evitado esmeradamente al día de hoy por las historias de la literatura, fue sin embargo uno de los principales forjadores del género policial argentino, reconocido exclusivamente por la voz solitaria de Rodolfo Walsh. Legó una obra crítica inmensa: 48 libros publicados en vida en editoriales sumergidas en el olvido y cientos de artículos de acentos huracanados esparcidos en los múltiples periódicos en los que participó. En la huella de Miguel de Cervantes y José Hernández, sintetizó el dominio del idioma con una destreza tal que le permitió peregrinar por todos los géneros existentes sin perder un ápice la preocupación teológica que está en el corazón de todos y cada uno: poesía, novela, fábula, cuentos, teatro, ensayos políticos, filosóficos, pedagógicos, psicológicos, crítica literaria, exégesis. Como está en el corazón de todos y cada uno el amor y la defensa de la Patria, cuyos dramas comprendió y combatió como pocos hombres de su tiempo, con el todo admonitor y el acento rudo de los profetas.

En 1913 ingresó como pupilo en el colegio de “La Inmaculada” perteneciente a la Compañía de Jesús en Santa Fe, donde se recibió de bachiller en 1917. Un año después, pasó al Noviciado de los Jesuitas en Córdoba y en 1923 ingresó en el Seminario porteño de Villa Devoto. Entre 1924 y 1927 enseñó en el Colegio del Salvador y comenzó a publicar sus primeros cuentos y fábulas. En 1928 inició sus estudios de Teología y al año siguiente fue enviado a Roma a completarlos en la Universidad Gregoriana, donde se ordenó sacerdote. En 1932 se instaló en Francia por dos años y obtuvo el diploma de Estudios Superiores en Filosofía en la Sorbona.

Promediando la década infame, regresó al país donde continuó la labor docente que alternó con el ministerio sacerdotal, el periodismo y la publicación de sus primeros libros: Sentir la Argentina, (1938), La Reforma de la enseñanza y Martita Ofelia (1939), Conversación y crítica filosófica (1941), Las nueve muertes del Padre Metri y El nuevo gobierno de Sancho (1942),entre otros.

En 1945 integró la lista por la Alianza Libertadora Nacionalista como candidato a diputado nacional para las elecciones de febrero de 1946, acontecimiento que ofició de preludio de un largo y tortuoso suceder de desventuras con el Provincial de su Orden que se ahondaron tras la publicación de las cartas “Dic Ecclesiae”, en donde Castellani esbozó una serie de críticas a la Compañía de Jesús, en las que ya comenzaba a asomar el audaz polemista fustigador del fariseísmo. Se lo conminó, entonces, a abandonar la Orden voluntariamente, se rehusó y viajó a Europa con el objetivo infructuoso de exponer su caso. Fue confinado dos años en Manresa, de donde escapó en 1949 para regresar a la Argentina. Expulsado definitivamente de la Orden, se refugió temporalmente en la diócesis de Salta, donde subsistió como docente. Recién en 1952 le fueron devueltas sus cátedras en Buenos Aires, tres años después se lo rehabilitó para decir misa y en 1966 arregló su situación con la Iglesia, de la que jamás apostató y a la que sirvió en su fe hasta sus últimos días: “De modo que la primera parte deste protocolo consistiría en quejarme que la Iglesia me ha perseguido y la Patria me ha pospuesto y postergado; y de ahí concluir que hay un estrato de vitriolo en el fondo de la Iglesia y un gusano inmortal en el seno de la Patria. Pero después deso tendré que confesar que la Patria me ha dejado vivir- lo cual no es poco- y la Iglesia me ha enseñado la fe de Cristo” (Seis ensayos y tres cartas).

 

LOS CRÍMENES DEL LIBERALISMO

Castellani golpeó como puños premiosos contra las puertas del liberalismo como causa fundante de los males del país: “Lo más conducente entre nosotros para probar que el liberalismo es pecado, es examinar los efectos del liberalismo en la Argentina. Son tan feos que sólo pueden proceder de un pecado. ‘Por sus frutos los discerniréis’. He aquí los diez crímenes (…) El liberalismo exterminó al indio. El liberalismo arruinó la educación argentina. El liberalismo relajó la familia argentina. El liberalismo esterilizó la inteligencia argentina. El liberalismo nos infundió un ánimo abatido (…) un complejo de inferior. El liberalismo mutiló a la Nación de su territorio natural histórico. El liberalismo empequeñeció a la Iglesia argentina. El liberalismo creó gratis el problema judío. El liberalismo nos enfeudó al extranjero. El liberalismo rompió la concordia y creó la división espiritual de los argentinos que actualmente se encamina a una crisis dolorosa” (Sentencias y aforismos políticos).

La Argentina era en consecuencia “como un cigarro fumado a la vez por las dos puntas” (Jauja, 1969), cuya norma era la “propensión a entregarse del todo al extranjero” (La religión y la libertad, 1956). La riqueza producida por el sudor del trabajador argentino sangraba hacia afuera y encadenaba al país a ser una semicolonia económicamente raquítica y espiritualmente vencida: “La cuestión económica y la política exterior, es decir, los dos problemas polos de todo gobierno REAL (...) nos eran dados hechos desde fuera; y para que nos creyésemos Nación, nos dejaban divertirnos, afanarnos y matarnos con los triquitraques sórdidos de la ‘política interna’”. O sea, la farsa demoliberal que consistía “en el llamado JUEGO DE LOS PARTIDOS, instrumento artificial de una pseudodemocracia, que tiene poquísimo de política real (…) consiste simplemente, al final del proceso del régimen liberal, en que NO HAY PARTIDOS. No hay una cosa realmente partida -a no ser la concordia y el bien común de la Nación-, hay una sola cosa real (...) Los partidos liberales (…) tienden a convertirse en una clase de hombres homogéneos moral, intelectual y hasta caractéricamente, que se adjudican como prebenda la función de gobernar, y luchan continuamente (…) por el poder; en el cual, si las cosas marchan como deben, lo justo es que se vayan turnando”, y dice más: “no había diferencia esencial alguna en los «programas» (…) ni en las «doctrinas». Lo cual no quiere decir no hubieran brutales diferencias en las codicias («quítate tú que me pongo yo»), obcecadas diferencias en los ánimos («nosotros somos los buenos, nosotros ni más ni menos; los otros son unos potros, comparados con nosotros»)” (Seis Ensayos y Tres Cartas).

Así, los dirigentes del liberalismo “cayeron en la tentación que ahora llaman «progresismo»; o sea, de vender el alma al diablo y las riquezas del país a los Malditos, a cambio de un aparatoso progreso técnico, al cual pagamos escandalosamente caro y no conseguimos entero, pues todavía estamos subdes, según nos echan en cara” (Jauja, 1969). El fundamento de que una Nación rica y con sobradas condiciones de convertirse en potencia hubiese aceptado tan indigno vasallaje, o sea, la capitulación política y el expolio de la riqueza nacional, para Castellani estaba directamente ligado a la colonización espiritual del país: “Si caímos en redes de foráneos mercaderes, fue porque primero escuchamos silbos de foráneos masones, y el miasma sutil de la herejía había contaminado entre nosotros los intelectos. El Liberalismo antes de ser un mal sistema político y un mal método económico, es una mala teología, es una herejía, una cosa espiritual, que no se puede conjurar del todo sino en su propio centro, que es la región de la estratósfera donde combaten invisiblemente los espíritus” (Crítica Literaria). Por tanto: “La Argentina (…) No será del todo independiente mientras no sepa pensar sola” (La Reforma de la Enseñanza).

Palabras que parecen escritas hoy como azotes a la “idolatría” de lo políticamente correcto que viene imponiendo hace décadas una nueva “fe” donde prima el relativismo radical y la “libertad de opinión” por sobre la búsqueda de una verdad trascendente, cuyo corolario al decir de Castellani es el “chillar los ineptos hasta acallar al sabio” (El nuevo gobierno de Sancho). Pensamiento que postula que todas las opiniones valen lo mismo, que todo es discutible hasta el derecho sagrado a la vida sobre el que se asientan el resto de los derechos, junto al consignismo vacuo anudado a reclamos histéricos de más derechos sin ninguna obligación del pensamiento progresista cuyos valores son los valores elementales del liberalismo que bajo ropajes variados mantiene su esencia: globalismo y cosmopolitismo, ataque a la tradición, tecnocracia y economía de libre mercado, individualismo y hedonismo, destrucción de la persona humana, de la familia y de la comunidad, democracia como el dominio de las minorías sobre las mayorías. Guerra sin cuartel contra la nacionalidad en el suelo que lo único que produce para sus hijos es hambre, pobreza y dolor: “No son la Patria los que actualmente y desde hace mucho tiempo mangonean el país a su gusto o a gusto del diablo (…) No es la Patria la ideología liberal, la plutocracia mercantil ni el imperialismo extranjero; esas cosas no se pueden consagrar al Corazón de María. (…) ¡Cómo va a ser la Patria esta inmensa laguna en que andamos braceando con desesperación, nadando contra corriente y empantanándonos sin poder ir ni atrás ni adelante; esta casona derruida donde respiramos aire gastado, comemos pan duro, estamos inundados de mentiras y pamplinas, leemos o vemos cada días que nos dan en rostro, estamos vejados por el cretinismo ambiente y creciente, soportamos vergüenzas nacionales!” (Seis ensayos y tres cartas).

En defensa de la Tradición y la Cristiandad que reintegrasen a la Argentina su fisonomía católica e hispánica limpiándola de elementos extranjerizantes -“El eje permanente de la historia argentina es la pugna entre la tradición hispánica y el liberalismo foráneo, bajo cuyo signo nacimos a la ‘vida libre’”-, Castellani formuló la necesidad de restauración de un principio de autoridad y de un orden moral justo. El país debía entrar en “la etapa de la inteligencia”, como elemento unificador de la vida afectiva comunitaria. La Nación dependía de “muchos factores, algunos materiales como la geografía, la economía y la raza; otros formales como la religión, un ideal histórico común, y la lengua, que los une a todos”, que actúan como plataforma fundante de un ideal trascendente, elemento espiritual que hace posible la unidad nacional: “Una creencia común, que por trascendental cubra las diferencias contingentes individuales es el cemento indispensable de una sociedad que se concreta en un ideal nacional capaz de proponer una empresa conjunta con alcance universal” (Dinámica Social, 1951), porque “toda Nación para existir decentemente debe tener una misión en el mundo, una idea trascendental que realizar, llamada «el ideal nacional», porque así como el hombre no es fin de sí propio, tampoco las naciones” (Decíamos Ayer).

Es por eso que, a la par de la espera consoladora del único dogma del Credo aún no cumplido, el Venturus est, el regreso de Cristo a poner la justicia y el bien a la Tierra, llamó al despertar aunque más no sea de un puñado de argentinos dispuestos al sacrificio: “Y mientras ellos existan, aunque sea como generación sacrificada, la redención de la Argentina es posible” (Seis ensayos y tres cartas). Que así sea.

lunes, 8 de marzo de 2021

Mujeres proscriptas en la Historia

 

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“¿Por qué incluir a Isabel de Castilla en un panel sobre historia argentina? -preguntó el profesor Pablo Yurman, en la presentación del panel sobre “Mujeres proscriptas”- Somos de la idea de que la Argentina no nació de un repollo, como se dice coloquialmente, un 25 de mayo de 1810. Ese proceso de formación de la identidad de los pueblos duró varios siglos, y los Reyes Católicos tuvieron mucho que ver con nuestra historia pero son ilustres desconocidos; en el mejor de los casos, se los considera parte de la historia de otro país”.

Pablo Yurman, abogado e historiador, director del Centro de Estudios de Historia Constitucional de Argentina (CEHCA), perteneciente a la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario, convocó a tres expositoras del mundo de la academia y del periodismo, Claudia Peiró, Sofía Vasallo e Iciar Recalde, para hablar sobre tres personajes femeninos de gran protagonismo: Isabel la Católica, Eva Perón e Isabel Perón, que han sido objeto de olvido, tergiversación o calumnia. La actividad fue coordinada por el profesor Carlos Bukovac, también perteneciente al CEHCA.

“Hay un hilo conductor -dijo Yurman-, porque estas tres protagonistas han sido silenciadas por parte de la historia academicista, y si alguien de la relevancia de estas mujeres ha sido silenciado es porque hay un interés en ello, y esto es una invitación a reflexionar”.

El panel evocó a esas tres mujeres emblemáticas de sus respectivas épocas en orden cronológico. Para hablar sobre Isabel I de Castilla, más conocida como Isabel la Católica, el CEHCA invitó a la periodista y licenciada en Historia, Claudia Peiró.

“La trayectoria de Isabel la Católica desmiente uno de los axiomas del feminismo hegemónico, hegemónico al menos en la opinión publicada, que es el de la invisibilidad de la mujer en la historia -dijo Peiró, al fundamentar el porqué del atractivo del personaje-. Hoy se simplifica tanto que parece que toda la historia de la humanidad se explicara por la dominación de una mitad, los varones, sobre la otra, las mujeres. Y así hasta ‘ayer’, hasta el estallido de este movimiento feminista exaltado que nos ha venido a emancipar a las mujeres”.

El otro motivo por el cual este es un momento ideal para volver sobre la trayectoria de Isabel la Católica, dijo Peiró, es el resurgir de la leyenda negra sobre la conquista y la colonización españolas. En Estados Unidos, en el marco de las protestas contra el racismo, derriban estatuas de Colón e Isabel. “¿Qué tuvieron que ver ellos con el hecho de que Estados Unidos haya tenido un sistema de segregación racial hasta mediados del siglo pasado en algunos estados? -se preguntó-. Eso no tuvo nada que ver con la conquista española, absolutamente nada”.

 “La leyenda negra -siguió diciendo- implica una deslegitimación de toda la conquista y colonización españolas, o sea, de nuestra propia historia, porque todas las naciones hispanoamericanas somos resultado de ese proceso e Isabel tuvo mucho que ver con eso, no sólo porque financió el viaje de Colón, sino porque de 1492 hasta 1504, cuando muere, llegó a tomar algunas disposiciones que fueron esenciales para la configuración que adquirió la colonización”.

Somos como somos por la impronta que los Reyes Católicos le pusieron a la conquista”, agregó, en referencia a decisiones tempranas como la de otorgar a los aborígenes el estatus de vasallos de la Corona, prohibir su esclavización y, sobre todo, promover desde un primer momento el mestizaje a través de la orden de fomentar los matrimonios interraciales, el reconocimiento de tales uniones y la legitimidad de los que de ellas nacieran.

Peiró también criticó las actitudes de algunos políticos latinoamericanos de hoy, como Andrés Manuel López Obrador, que exige arrepentimientos extemporáneos a España y a la Iglesia cuando México no sería lo que es sin el mestizaje.

“América es un continente mestizo, ese mestizaje lo tenemos que defender y profundizar. Ese mestizaje está siendo hoy cuestionado por corrientes que buscan resaltar el etnicismo. Dicen que quieren eliminar prejuicios raciales pero, con la excusa de rescatar tradiciones y raíces, en el fondo ponen las bases para futuras segregaciones basadas en criterios étnicos”, concluyó.

Eva Perón llegó a ser una intercesora entre la gente y el líder político, dijo Sofía Vasallo, un lugar que no le fue dado sino que ella conquistó con su trabajo

Sofía Vasallo, doctora en Ciencias Sociales e investigadora del Observatorio Malvinas (UNLa), enumeró las distintas visiones que desde la academia se han ido dando sobre Eva Duarte de Perón: desde considerarla como una mera enunciadora secundaria, una ventrílocua del líder, hasta ponerla en sus antípodas, como una revolucionaria en contraste con un supuesto conservadurismo de su esposo: “Evita sin Perón, Evita contra Perón, Evita por encima de Perón”.

Eva llegó a ser una intercesora entre la gente y el líder político, dijo Vasallo, un lugar que no le fue dado sino que conquistó, una vez que el peronismo llegó al Gobierno, con su activismo incansable y su permanente presencia entre la gente. Y citó un tramo del discurso del 17 de octubre de 1951, el último de Eva Perón que murió el 26 de julio de 1952, en el que Perón decía: “Ella, durante estos seis años, me ha mantenido informado al día de las inquietudes del pueblo argentino. Ese maravilloso contacto de todos los días, donde ha dejado jirones de su vida y de su salud, ha sido en holocausto a nuestro pueblo, porque ha permitido que a pesar de mis duras tareas de gobierno, haya podido vivir todos los días un largo rato en presencia y contacto con el pueblo mismo”.

También subrayó Vasallo que Evita ingresó a la política no masculinizándose, sino reafirmando su rol de mujer y madre espiritual. “El proyecto político de la pareja que formaba con Perón se ocupa del cuidado de la Nación-familia desde la concepción hasta la muerte natural”.

Vasallo también hizo una lectura de la veneración popular hacia Eva, que la asimila a la santidad de una María, una Magdalena, una Juana de Arco: “Por su muerte, deja de ser intermediaria en ellos (el pueblo) y Perón, y pasa a ser intercesora entre ellos y Dios”. “Eva no es sólo instrumento de conversión al peronismo sino también al cristianismo”, agregó, citando al padre Hernán Benítez.

Eva no sólo discute el rol tradicional que encarnan las damas de la Sociedad de Beneficencia, “ese lugar pasivo y decorativo atribuido a las mujeres por los sectores conservadores de la sociedad”, dice Vasallo. “También discute con las feministas de la época que plantean la simetría, la competencia con los varones, la lucha contra ellos -agrega-. Este carácter doblemente disruptivo es el rasgo fundamental que marca la originalidad y la potencia política de Evita como líder argentina, femenina y popular”.

Iciar Recalde, licenciada en Letras, docente universitaria y directora del Programa de Estudios de Política y Sociedad Scalabrini Ortiz (UNAJ), enhebró su intervención en torno a tres verdades: la primera, que Eva Duarte e Isabel Martínez no están proscriptas por ser mujeres sino por “ser Perón”. Por encarnar una doctrina que, entre otras cosas, resolvió dos tipos de antagonismos que dividían a la sociedad y hoy resurgen: entre trabajadores y oligarquía, y entre varones y mujeres.

“El que más hizo por la incorporación de las mujeres a la política fue el general Perón”, afirmó.

Y esto lleva a la segunda verdad: que ambas mujeres “están proscriptas por no haber sido feministas”. A una, el feminismo de hoy la recupera, la tergiversa en realidad, mientras que a la otra, la ignora.

La tercera verdad es que Isabel está proscripta porque “encarna el último gobierno peronista, que llevó adelante, en poco tiempo y jaqueada por derecha e izquierda por grupos que al servicio de los centros de poder internacional planeaban su derrocamiento, medidas de reparación nacional y defensa de la soberanía nacional, medidas que no se realizaron en nuestro país de 1983 a la fecha, en esta etapa no se hizo ni un ápice de lo que ella realizó en su corta gestión de gobierno”.

Sobre su figura se siguen volcando “agravios y litros de tinta sirven a esta operación de tergiversación y ocultamiento de los logros de su gobierno”, dijo Recalde.

Y a continuación enumeró algunos: logró el pleno empleo, “sin planes asistenciales ni de trabajo precario estatal”; logró la justa distribución de la riqueza (52 % del PBI para los asalariados en 1976, vísperas del Golpe); promulgó la Ley de Contrato de Trabajo, sin igual en el mundo; nacionalizó los depósitos bancarios, “dando por tierra con la especulación financiera”; construyó más de 350.00 viviendas; promulgó la ley de represión del narcotráfico, la ley de represión de la subversión terrorista y económica, anuló los leoninos convenios con la multinacional ITT y con la Siemens, y rechazó el negociado de la empresa Ítalo de electricidad (de Martínez de Hoz para una venta fraudulenta); además, no contrajo ninguna deuda ni empréstito, tuvo la decisión política de convocar a una convención constituyente para la reforma política y la reimplantación del artículo 40 de la Constitución del 49. Por otra parte, celebró una reunión de gabinete en la Antártida Argentina para ratificar la decisión de hacer respetar nuestra soberanía ante la decisión de suspender la negociación y enviar la misión llamada Shackleton.

En síntesis, “Isabel está proscripta porque desde 1976 gobierna un esquema económico de saqueo del patrimonio nacional y hambre para los argentinos”, cuyos promotores secuestraron, torturaron y denigran a la viuda de Perón y que la sigue escondiendo y castigando con la complicidad con la dirigencia autodenominada peronista”.

Esta persecución no es simbólica, precisó Iciar Recalde, porque sigue vigente una orden de Interpol que le impide a Isabel Perón pisar el suelo del país “por el que dio todo”.


domingo, 7 de marzo de 2021

El Papa Francisco en Irak

 Miguel Ángel Barrios para la Universidad de San Isidro


 El Papa anunció el 7 de diciembre, por medio de la Agencia Católica de Noticias AICA (Oficina de prensa de la Santa Sede en Ciudad del Vaticano), que del 5 al 8 de marzo del 2021 visitara Irak. La visita es en aceptación de la invitación efectuada por el gobierno iraquí y la Iglesia católica local.

El Papa Francisco inicia el viaje más trascendental de sus 8 años de pontificado, y que será el 33 viaje de su papado de casi 8 años. Es el más difícil porque implica un desafío a los terroristas del ISIS, derrotados militarmente pero aun en operaciones. Francisco visitara Irak con un renovado mensaje de paz entre el viernes 5 y el lunes 8. Visitará 6 ciudades recorriendo lo que fue la vieja Mesopotamia de Norte  a sur y será el primer pontífice que pisa Irak, una de las cunas más importantes de la civilización humana, donde nació la escritura y se consolido entre el Éufrates y el Tigris la civilización mesopotámica.

Trataremos de analizar en lo posible los fundamentos teológicos e históricos que busca Francisco. Ante todo consolar a una de las más grandes comunidades católicas en el Oriente Medio. En la época de Saddam Hussein eran un millón y medio (siempre humillados por Saddam) y luego, con la invasión de los Estados Unidos, se calcula que quedan entre 200.000 y 400.000. El Papa seguramente quiere evitar el éxodo, poner en marcha un proceso de reconciliación que en su viaje culminará en la ciudad santa de Najaf con el encuentro con Al-Sistani el patriarca de los shiítas.

El objetivo estratégico del Papa Francisco en los marcos del diálogo interreligioso con el Ayatollah Al-Sistani sin dudas será una consolidación del pontífice en su pontificado. Por donde se lo mire es un viaje de importancia excepcional. El encuentro con el Atatollah Al- Sistani en Najaf será el momento crucial de la gira, porque completa el programa de entendimiento con los musulmanes que comenzó en El Cairo y Abu Dhabi, donde firmó el histórico documento de diálogo con el gran Iman de Al Azhar, Ahmad al Tayeb, máximo punto de referencia de los musulmanes sunitas.

Otra cita con la historia será la visita a la antigua ciudad de Ur, considerada el hogar de Abraham, el profeta común de Judíos, Cristianos y Musulmanes. Abraham es considerado el padre del Monoteísmo.

Consideramos que en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium el Papa Francisco realiza el programa de su misión, porque Evangelización significa misión. Allí destaca en el Capítulo II, la interpretación de los signos de los tiempos desde un discernimiento evangélico y alerta sobre el giro histórico y época de cambio, la era del conocimiento y de la información, el fetichismo del dinero, el mercado divinizado, los ataques a la libertad religiosa de una indiferencia relativa, el consumismo desenfrenado, la cultura de los visible, rápido y superficial, el individualismo post-moderno, y la crisis cultural de las familias.

Esto conlleva para el Papa a una cultura del descarte, de la inequidad y la exclusión, y de la dictadura económica. Y nos invita desde el evangelio a la revolución de la ternura.

Al llegar por primera vez al núcleo del Islam chiita en Irak y en la profundidad de donde surgió la revolución Islámica del año 1979 en Irán con el Ayatollah Jomeini,  el Papa Francisco llega a lo más hondo de la evangelización y el diálogo interreligioso que se alimentan recíprocamente.

En Evangelii Gaudium nos dice: “Los escritos sagrados del Islam conservan partes de la enseñanza cristiana; Jesucristo y María son objetos de profunda veneración y es admirable ver como jóvenes y ancianos, mujeres y varones del Islam son capaces de dedicar tiempo diariamente a la oración y de participar fielmente de sus ritos religiosos”… Este diálogo interreligioso es una condición necesaria para la paz en el mundo y por lo tanto es un deber para los cristianos, así como para otras comunidades religiosas… En este dialogo, siempre amable y cordial, nunca se debe descuidar el vinculo esencial entre dialogo y anuncio, que lleva a la iglesia a mantener e intensificar las relaciones con los no cristianos”. (Papa Francisco. Evangelii Gaudium. Librería Editrice Vaticana. Madrid. 2014. Pag 156).  

Ahora bien, nos volvemos a hacer la pregunta desde un punto de vista más específico, desde una geopolítica de las religiones: ¿Cuál es la importancia de este viaje del Papa a Irak?

Sin duda es el paso más trascendente del período papal de Francisco. ¿Por qué? Porque Irak es territorio caliente, pero más importante que eso es que por primera vez se va a producir un encuentro del Papado con el mundo Shia sin intermediarios, en forma directa. Si bien el epicentro del poder shia mundial es la República Islámica de Irán, todavía no están dadas las condiciones para un viaje del Papa a este territorio central, pero ocurre que Irak es el centro tradicional del mundo shia del Islam. El shiismo es la rama del Islam que sostiene que la sucesión del profeta fue expresada por Dios y Su mensajero en la persona de Ali ibn Abi Talib, su primo y yerno, casado con su hija Fátima y luego once líderes de su dinastía. Todos ellos fueron martirizados salvo el duodécimo que está oculto para reaparecer y llenar la Tierra de justicia como creen los musulmanes.

En Irak se encuentra el centro teológico tradicional más importante del mundo shia hasta la Revolución Islámica. Es el centro teológico de la ciudad de Nayaf donde están enterrados el profeta Adán, Noé y nada menos que el Imam Ali, el primer líder y sucesor del profeta Muhammad para los shiitas. También al norte de Nayaf y sur de Bagdad, se encuentra la ciudad de Karbala, donde está enterrado el Imam Husein y muchos de sus familiares y compañeros que fueran martirizados por Iazid, el tirano omeya que se apoderó del gobierno islámico por la fuerza una vez que su padre, Muawia, lo hiciera heredero al poder contraviniendo las normas islámicas de gobierno. El levantamiento del Imam Husein, hijo del Imam Ali ibn Abi Talib, nieto del profeta y tercer Imam de la Casa del Profeta como sostienen los shias es de los santuarios más importantes del shiismo y del Islam. Todos los años peregrina más de veinticinco millones de personas a ese santuario, algo que no tiene semejanza en ninguna parte del mundo.

En la capital, Bagdad, a donde viajará el Papa, se encuentra el santuario de Kazimia donde están enterrados dos de los doce Imames (líderes sucesores del profeta Muhammad), el Imam Al Kazim, el séptimo Imam y el Imam Yawad, el noveno de los Imames. Al norte de Bagdad se encuentra la ciudad de Samarra donde están enterrados los Imames décimo y onceavo, los Imames Ali Al Hadi y el Imam Hasan Al Askari respectivamente y donde se ocultó el doceavo Imam, el Imam Mahdi cuya aparición esperan los musulmanes para llenar la Tierra de justicia como estaría llena de injusticia según rezan las profecías islámicas.

Dicho esto, ¿siendo que el Shiismo es la escuela islámica que sigue una minoría que no supera el 20 o 25% de la comunidad islámica mundial por qué habría de ser tan importante este viaje del Papa? Porque el centro de gravedad del mundo islámico está ubicado fundamentalmente en Irán y en Irak y es la primera vez que un Papa se llegaría hasta este núcleo central del poder soberano del Islam, despojado de coloniaje.

El Papa Benedicto XVI había hecho su elección acerca de con qué versión del Islam quería relacionarse más, cuando visitó Estambul y entró a la mezquita Azul como muestra de acercamiento y diálogo. Era la versión más occidentalizada del Islam, la turca ex otomana. Luego el Papa Francisco daría un paso más hacia el interior del Islam yendo a Egipto y estableciendo un diálogo fecundo con el Mufti de la Universidad Al Azhar del Cairo, Ahmad Tayeb, cinco veces mencionado y elogiado en la última encíclica, Fratelli Tutti. Pero Egipto es un país dominado por Estados Unidos, y en gran medida, la universidad, la más importante del mundo sunnita, condicionada por la dictadura reinante del general pro norteamericano Al Sisi. Dicho acercamiento más profundo hacia el Islam podía tolerarse por parte del poder occidental por las condiciones de dominio sobre el gobierno militar de Egipto.

Irak es un país en vías de independización total de los lazos cada vez más débiles de Estados Unidos en la región en general y en Irak en particular. Allí se encuentra la autoridad shia más importante después del líder de la República Islámica – el Ayatullah Jamenei – nos referimos al Ayatullah Sistani quien preside el Centro Teológico tradicional de Nayaf y quien diera la orden a todo el pueblo de Irak de armarse para contrarrestar la ola terrorista del ISIS que llegó a pocos kilómetros de Bagdad y Karbalá, es decir el corazón shiita. La orden obedecida hasta el martirio por la mayoría del pueblo iraquí fue fatal para los ambiciosos planes de los terroristas apoyados por Estados Unidos, Arabia Saudita e Israel (según los cables oficiales diplomáticos desclaficados de Wikileaks denunciado por Julian Assange).

En poco tiempo, con la ayuda de los iraníes (el Comandante martirizado Suleimani fue un hombre clave en estas victorias sobre los terroristas), limpiaron la mayoría del territorio de Irak de estos mercenarios. Ahora en venganza por el crimen y martirio del comandante Soleimani y el segundo comandante de la milicia popular de Irak, Al Muhandis, las milicias populares están obligando al resto de las fuerzas norteamericanas presentes aún en territorio iraquí, a retirarse de Irak.

El Ayatollah Sistani no aceptó recibir a ninguna autoridad norteamericana en los años de ocupación desde el 2003, a pesar de la insistencia de estos, con lo cual les enseñó a los estadounidenses la fuerza y resistencia de este gran Ayatollah Shia, que como vimos se verá con el Papa Francisco. La máxima figura religiosa fue uno de las pocas autoridades comprometidas que pudo sobrevivir a la dictadura anti religiosa de Saddam Husein en los días que éste concentraba todo el poder y apoyo de Estados Unidos para hacerle la guerra a Irán.

La visita del Papa a Irak no pudo haberse programado sin la autorización de este hombre, el Ayatollah Sistani, lo que representa un acercamiento y dialogo sin precedentes entre el catolicismo y el shiismo. Existen como antecedentes el intercambio de cartas entre el Imam Jomeini, el líder de la Revolución Islámica de Irán y fundador de la República Islámica con el Papa Juan Pablo II.

El Papa dijo que uno de los objetivos principales de su visita es acompañar a las comunidades cristianas en Bagdad y en las ciudades del norte. Esas ciudades norteñas fueron las más castigadas por los terroristas donde la presencia cristiana se remonta a los orígenes del cristianismo.

Existe una gran diferencia con respecto a la motivación que tenía el Papa Juan Pablo II. Entre quienes se opusieron a su viaje fueron los norteamericanos que sostenían que representaría un apoyo a Saddam que ya había caído en desgracias con sus antiguos amigos.

Esta vez, la cuestión es más profunda. Irak representa no solo la centralidad del shiismo, sino el territorio donde el ISIS perdió la guerra y las comunidades cristianas fueron salvadas por el pueblo iraquí pero fundamentalmente por los shiitas. Aunque esto no sea divulgado en la gran prensa occidental, el Papa y los cristianos iraquíes (como los sirios) lo saben muy bien. Otras características reconocidas del shiismo son su racionalidad – de ahí el vertiginoso desarrollo científico tecnológico e industrial de la República Islámica de Irán – y su elevada moral y profunda espiritualidad con la que han sabido resistir a todas las agresiones imperiales hasta el día de hoy y no dejar de expandirse a pesar de las sanciones más severas que jamás hayan puesto en práctica los estadounidenses según ellos mismos.

Con este viaje se inicia una nueva era en las relaciones entre el Cristianismo católico y el Islam (el cristianismo ortodoxo tiene una relación mucho más estrecha con el Islam por siglos de pacífica convivencia). Todos los saben y el Papa también. Efectivamente, Irak es vecino e íntimo aliado de Irán, el principal opositor a la hegemonía norteamericana en la región (de ahí todos los intentos de Estados Unidos para enfrentar a estos pueblos hermanados por lazos muy fuertes históricos y religiosos).

Es muy probable que intenten evitar este viaje o empañarlo con sucesos que levanten una espesa cortina de renovada islamofobia en general y shiofobia en particular. Pero este encuentro es necesario y las tradiciones proféticas ya lo adelantaron. La religión y la espiritualidad es fundamental en la liberación e independencia de los pueblos y este encuentro promete ser un hito en el proceso de esa liberación. Una antesala de muchísima trascendencia. Los hechos hablarán por sí mismos, pero los analistas debemos saber adelantarnos y ver más allá de lo inmediato. No podemos olvidar que en las tradiciones islámicas el retorno de Jesús está estrechamente ligado a la venida del Imam Mahdi, ambos líderes de parte de Dios para llenar la Tierra de justicia tal como estaba llena de injusticia. Tal como vemos que lo está hoy en día.

 Este viaje será un antes y un después en las relaciones entre el mundo católico y el Medio Oriente, especialmente entre el catolicismo y el shiismo. Por lo tanto, tendrá gran repercusión en la mayor reserva del mundo católico que es Latinoamérica, un territorio sediento de justicia igual que el mundo islámico en general y los shiitas en particular. Nada menos que lo esencial, ya que lo demás será dado por añadidura.

jueves, 4 de marzo de 2021

Luis Ernesto Vicat, la dependencia y la defensa nacional.

 Las ideas precursoras de la Revolución Nacional

 Por Juan  Godoy para MOVIMIENTO


“No debemos adoptar jamás servilmente ningún procedimiento extranjero. Debemos aquilatar la experiencia ajena estudiando cuidadosamente su aplicación de acuerdo con nuestras condiciones, elementos y modalidades”. (Luis Ernesto Vicat)

 

Luis Ernesto Vicat es precursor de una generación militar, a la vez que parte de la misma, que se preocupó por las grandes problemáticas nacionales, apuntando fundamentalmente a quebrar el primitivismo agropecuario que el modelo semi-colonial perpetuaba (al menos), desde Caseros y Pavón fundamentalmente con sus altibajos, claro está. Esa generación observa que la Argentina semi-colonial contiene un conjunto de vulnerabilidades que es menester solucionar.

En este sentido nos interesa resaltar el argumento de Rodolfo Puiggrós en tanto considera que los militares “del estudio de las condiciones indispensables para hacer efectiva la defensa nacional”, conformaron una doctrina que “no partió de ningún presupuesto ideológico. Nació del análisis de os hechos de la realidad argentina, en función de los preparativos del país para un eventual conflicto armado”. Hay una pregunta que recorre el pensamiento de estos militares en general, y de Vicat en particular, el interrogante por la capacidad de defensa nacional con la estructura económica dependiente (bajo control extranjero), y sin una industria que siquiera nos garantice armamento, y autonomía económica.

Vicat nace el 9 de julio de 1882, tiempo después de las batallas entre el mitrismo y el roquismo que culminan con la federalización de Buenos Aires, y la nacionalización de la renta de la aduana. Entre sus propuestas en pos de consolidar la nación, Roca encuentra como uno de los pilares la modernización del ejército. No obstante, Vicat hace su ingreso a la carrera de armas antes de la sanción de la Ley Riccheri, no obstante esa transformación (modernización), atraviesa su formación y desempeño. El joven se incorpora como aspirante al Colegio Militar en 1886, egresando como Teniente 2º en 1890. Se incorpora al Regimiento Nº 3 de Artillería, de guarnición en Zárate.

Dos años más tarde asciende a Teniente 1º, pasando a revistar en el Estado Mayor General. Allí permanece un año, hasta que se traslada a la Compañía de Cadetes del Colegio Militar. En 1895 es nombrado como Comandante de la Sección de Artillería del Colegio, y al  otro año pasa al Ministerio de Guerra, y poco más tarde al Arsenal Principal de Guerra. Tiempo después es trasladado a Europa, desempeñándose en la Comisión de Adquisición de Armamentos. En 1899 es ascendido a Mayor, y en 1904 a Teniente Coronel, siendo nombrado como Director del Arsenal del Litoral (San Lorenzo). En 1913 es promovido a Coronel, y dos años más tarde pasa a retiro. Trabaja luego como Fiscal del Consejo de Guerra para Jefes y Oficiales durante dos períodos, y como Gerente de Sastrería Militar.

Escribe varias notas en la Revista Militar y en algunos periódicos, Fermín Chávez contabiliza la redacción de más de veinte artículos (desde 1923 hasta 1925), entre los cuales se encuentran “Combustible y Defensa Nacional” (desarrollado en varios artículos), “Estados Unidos de Norteamérica. Movilización industrial”, “Las vainas metálicas en la artillería”, etc. Carlos Piñeiro Iñíguez lo considera certeramente como uno de los propulsores de la explotación minera y la industria nacional, como asimismo un fuerte publicista de estas ideas.

En el primero de esos artículos advierte que “durante una guerra, sin combustibles apropiados, nos encontraría del todo indefensos. No podrían navegar nuestros barcos, correr nuestros trenes, andar nuestros camiones y autos, volar nuestros aeroplanos, ni funcionar nuestras fábricas y usinas a fin de proveer al ejército y al país entero los numerosos artículos manufacturados, armas, equipos, municiones, pólvoras, hierros, aceros, tejidos, etc., etc… si es que algún día nos decidimos a industrializarnos en forma conveniente a la defensa nacional, obra que ya deberíamos haber iniciado”. La Argentina semi-colonial nos deja con una nula capacidad de defensa, hay que transformar esa realidad, aprovechando nuestras riquezas y capacidades.

Asimismo afirma en el mismo artículo en esta línea que “en la vida moderna, tanto en la paz como en la guerra, disponer de abundantes combustibles es una necesidad vital para la nación (…) es un contrasentido económico importar elementos que tenemos en el país en cantidad suficiente”. El combustible (recordemos que en 1922 nace YPF bajo la dirección de Enrique Mosconi), lo toma como un elemento central para el impulso del desarrollo. No obstante, también advierte el peligro de no tener una defensa nacional adecuada a nuestras riquezas y potencialidades, específicamente en torno al yacimiento de Comodoro Rivadavia nos dice que en estas condiciones de sumisión y vulnerabilidad, “en caso de guerra, lejos de sernos de utilidad, nos representará un peligro nacional”.

Resulta pertinente destacar que las hipótesis de conflicto son parte nodal en la definición de la forma y contenido de nuestras Fuerzas Armadas. Critica allí también “el bárbaro sistema actual de dejar abandonada la explotación forestal en manos de quienes talan los bosques con el único fin de hacer dinero”. La estructura económica de nuestro país es fuertemente dependiente, y como tal, no está diagramada en función de nuestro interés, sino más bien lo contrario, permitiendo el drenaje de nuestra riqueza y la postración de nuestra Patria. En este esquema no hay posibilidad de industrialización, sino que estamos condenados al primitivismo agropecuario. Sin una industria nacional fuerte y desarollada no hay posibilidad de tener independencia real.

En otro artículo sostiene “el petróleo es un elemento casi insustituible (…) cuyo desarrollo intenso es el más valioso medio de fortificar la defensa nacional”. En otra ocasión, plantea “la primera medida sería formar numerosos técnicos en minería y combustible, en una escuela nacional y formarles una carrera de porvenir seguro”. Reclama una legislación que le de protección a nuestra industria. Propone asimismo la creación de un Banco Industrial para financiar dichas actividades. Vicat velaba porque las actividades industriales y la dirección de las mismas estuvieran en manos argentinas que le imprimieran un sentido nacional. Critica en el último de los artículos el papel del capital extranjero, y el fomento de industrias nacionales: “no insistiré sobre la necesidad de instalar fábricas y de explotar minas a fin de libertarnos de toda tutela extranjera, pues creo que eso está en la mente de todas las personas sensatas y previsoras”.

En julio de 1925 dicta una conferencia en el Círculo Militar acerca de la Defensa Nacional, donde sintetiza magistralmente varias de sus ideas. Este documento es uno de los más importantes en relación a estas ideas de la primera mitad del siglo XX. En su discurso marca la contradicción entre la capacidad de defensa y la dependencia económica. La descripción de la realidad dependiente es cruda y alarmante, expresa que “actualmente nuestras principales riquezas son la ganadería y la agricultura y, sin embargo, no podemos desarrollarlas sin el auxilio de los elementos importados: desde el alambre para los cercos hasta los medios de transporte que llevan sus productos al mercado; desde el más sencillo arado o herramienta, hasta las modernas trilladoras; desde el medicamento para la sarna de las ovejas hasta las lonas para tapar las parvas o los elementos para combatir la langosta. Para establecer cualquier industria, y aún para mantener las que ya existen, necesitamos comprar en el extranjero la maquinaria, los combustibles, los lubricantes, las piezas de repuesto y, muchas veces, hasta las mismas materias primas aunque existan en nuestro suelo, como ser la madera para las construcciones”. La capacidad de defensa nacional entonces se resiente fuertemente, dado que “hasta para adquirir los elementos indispensables para asegurar la defensa nacional armada tenemos que recurrir a la buena voluntad y a la complacencia del extranjero. ¡Parece que fuésemos ciegos o incapaces de ver el peligro que esto entraña!”

Desarrolla asimismo una noción de defensa nacional en términos integrales, argumentando que la verdadera defensa nacional “engloba todas aquellas actividades y todas aquellas medidas de previsión necesarias para asegurar la tranquilidad, la prosperidad y la independencia de un país, así como la victoria rápida en caso de conflicto (…) la defensa nacional tiene fases como la económica, la industrial, la de los transportes y aún la fase de la educación patriótica y social (…) no solamente para tener la seguridad de no llegar a carecer de nada, sino también para poder considerarnos como verdaderamente independientes de toda tutela extranjera”. La defensa nacional así no se encuentra reducida (y minimizada), a lo meramente militar.

Esa defensa y su definición debe contener a todos los sectores nacionales. Existe aquí un vínculo con la noción de “nación en armas” de Von der Goltz, y también se puede observar estrecha relación con el conocido discurso de Perón del 10 de junio de 1944 al inauguración la Cátedra de Defensa Nacional en la Universidad Nacional de La Plata. En la conferencia Vicat también llama la atención nuevamente acerca del rol cumplido por el capital extranjero: “debemos cesar de mendigar nuestro progreso al extranjero puesto que no han de mover ni un dedo para auxiliarnos a desarrollar nuestra minería y sus industrias derivadas, ya que eso va contra su interés”. Romper por un lado con la extranjerización de nuestra estructura económica, y por otro lado, con la auto-denigración de lo nacional, fortalecer nuestra conciencia en función de la emancipación.

Cabe destacar que establece una cercana amistad con el General Pablo Riccheri, a quien consideraba artífice del  primer paso para el desarrollo de la industria del hierro en nuestro país a partir de la creación de la fábrica de proyectiles y acero de Puerto Borghi (más tarde Fray Luis Beltrán, en Santa Fe, donde Vicat fue Director). Plácido Grela considera que Vicat “se anticipó en mucho a las ideas que sobre siderurgia proyectó años después el General Savio (…) fue un ardiente defensor de la siderurgia nacional, habiendo dejado valiosos artículos y notas e impulsando intensamente el desarrollo de las fabricaciones militares”. Vicat que había nacido el día de la independencia política, luchará toda su vida por la emancipación económica para que la otra no sea una mera ficción.

Para finalizar, rescatamos una reflexión de Rodolfo Puiggrós quien asevera que la contradicción entre defensa nacional y dependencia económica, “sólo es superable con la unidad más temida, odiada y calumniada por el liberalismo partidista, la unidad totalizante de las “masas y las armas”, en base al nacionalismo popular revolucionario”. Luis Ernesto Vicat no pudo observar esta unidad, ya que fallece tempranamente el 13 de enero de 1940, lo que imposibilitó que también observara que muchas de las ideas que pregonó, muchas veces en solitario y en contra de la corriente predominante en el país semi-colonial, se vieran realizadas en los años posteriores durante el advenimiento de la Revolución Nacional Peronista.

 Bibliografía

 Grela, Plácido. (1973). Fuerzas Armadas y soberanía nacional. Vida y obre del Tte. Gral.  Ricchieri. Bs. As.: Litoral Ed.

Piñeiro Iñíguez, Carlos. (2010). Perón. La construcción de un ideario. Bs. As.: Siglo XXI.

Puiggrós, Rodolfo. (1986). Las izquierdas y el problema nacional. En Historia crítica de los partidos políticos. Tomo II. Buenos Aires: Hyspamérica

Vicat. Luis E. Defensa nacional industrial: Bastarnos a nosotros mismos. Julio de 1925. Bs. As: Círculo Militar.

Vicat, Luis. E. Revista Militar. Año 23, Nº 270. Julio de 1923. Bs. As. Año 23, Nº 272. Noviembre de 1923.- Año 24, Nº 276. Enero de 1924. -  Año 24, Nº 279. Abril de 1924. - Año 40, Nº468. Enero de 1940. Bs. As.

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