martes, 2 de agosto de 2016

MANUAL DEL MILITANTE UNIVERSITARIO PERONISTA

Centro de Estudios Hernández Arregui

La universidad y los problemas nacionales
La universidad no es un fin en sí mismo, sino que es un medio para alcanzar la independencia económica, la soberanía política y la justicia social a lo largo y a lo ancho del país. 
La universidad pública es una institución del Estado y tiene como propósito fundamental contribuir a conformar la soberanía cultural y tecnológica argentina. Sobre ésta última condición, se apoya la independencia económica nacional, basamento de la soberanía política.
La labor del militante universitario peronista tiene que contribuir a la emancipación social del pueblo y al fortalecimiento político y de identidad  de sus organizaciones.
Sin desconocer su importancia, es bueno remarcar que la universidad no es una vanguardia política o cultural, sino que tiene que acompañar el accionar de las organizaciones del trabajo, de la producción y del conjunto de los representantes del Estado.

Hay una sola clase de hombres: los que trabajan
La universidad reprodujo una infructífera división entre los trabajadores “académicos” y los “manuales”. Dicha separación hoy se expresa conformando:
-          una realidad institucional que divide funcionalmente a los “claustros” docentes y nodocentes;
-          una estructura política que otorga la mayoría de las decisiones a los docentes y alumnos, en desmedro de los nodocentes y los graduados;
-          una dualidad sindical donde cada claustro tiene su propia herramienta gremial.
-          una frontera cultural, que prejuiciosamente eleva en la escala de valores al personal académico en relación a las labores manuales.  

Para el militante peronista esta división debe desaparecer, tendiendo a la unidad de acción y de concepción entre los docentes y nodocentes y el conjunto de la comunidad universitaria. Sobre ambos principios, se debería tender a construir una sola herramienta sindical que reúna a los hombres y las mujeres que trabajan en la universidad, sin distinciones. 
El militante universitario peronista rechaza la división del trabajo manual e intelectual, como supuesto limitante a la hora de la toma de decisiones políticas en la institución. Los trabajadores nodocentes están capacitados técnica y políticamente, para intervenir activamente en las políticas académicas y de gestión universitaria.

 Las 4 funciones de la universidad
El militante universitario peronista es consciente de que las funciones de docencia, investigación, transferencia y cooperación tienen que contribuir a la grandeza nacional y a la emancipación social del pueblo.
Las carreras que ofrece la universidad deben orientarse a la resolución de problemas y no ser meramente copia de agendas académicas extranjeras o el producto de intereses corporativos de la propia institución. Las investigaciones tienen que derivar en diagnósticos y soluciones de las demandas productivas, culturales y sociales de la región donde está radicada la universidad.
El militante universitario peronista trabaja por la articulación entre la universidad y la producción nacional, sabiendo que la independencia económica es un aspecto fundamental de la soberanía política y de la justicia social.
El militante peronista realiza tareas de cooperación con el pueblo, de manera articulada y solidaria, sin olvidar nunca que la institución la paga la totalidad de la sociedad y la utilizamos unos pocos. Millones de argentinos de origen popular contribuyen con su trabajo diario a financiar la universidad, sin ingresar a sus aulas.
Además y fundamentalmente, el peronista eleva con orgullo la bandera del compromiso popular, la solidaridad humana y la justicia social.  

Argentina y la Nación sudamericana
El militante universitario peronista recupera en su práctica las producciones de los científicos, artistas y trabajadores argentinos, afianzando la conciencia nacional, social e histórica. Reconoce con orgullo, que Argentina tiene intelectuales y trabajadores de la cultura que realizaron importantes aportes en todos los campos de la ciencia, el deporte, del arte o de la tecnología.
El militante peronista descarta todo sentimiento de inferioridad frente a la cultura foránea, sin por eso caer en el error de negar los aportes extranjeros. Se trata de recuperar la ciencia universal para nacionalizarla y nacionalizar la cultura universal para humanizarla y ponerla al servicio de todos los pueblos del mundo.
El militante universitario peronista reivindica con orgullo el hecho de formar parte de la nación sudamericana. Tenemos una historia en común, afinidad cultural y tema fundamental, compartimos los mismos enemigos políticos. Es por ello que el militante peronista promueve lazos fraternales y de unidad política y gremial con los trabajadores del continente. Lejos de cualquier tipo de discriminación o de rechazo étnico o de clase, trabaja por la unidad universitaria y cultural de toda la región. El militante universitario peronista es consciente de que solamente la unidad de los pueblos y los gobiernos de Sudamérica, nos hará libre frente a los intereses internacionales.
Los alumnos, graduados, docentes y nodocentes deben difundir los autores argentinos y latinoamericanos, reforzando redes de intercambio cultural y de afianzamiento de experiencias conjuntas.
Los estudiantes tienen que profundizar las experiencias de las federaciones de jóvenes sudamericanas, tendiendo al conocimiento pleno de las realidades de cada país y actuando de manera conjunta en la búsqueda de soluciones a las demandas populares. Las Federaciones de los Trabajadores Docentes y Nodocentes, tienen que conformar organizaciones sindicales regionales recuperando el ideario de Juan Perón, que impulsó la Asociación de Trabajadores Latinoamericanos Sindicalistas (ATLAS) y las agregadurías obreras en todas las embajadas.

 La función social y federal de la universidad
La historia de la universidad en su origen, es la de los grupos dominantes argentinos. La institución era elitista y solamente unos pocos podían estudiar. La Revolución Justicialista impulsó los horarios nocturnos para los obreros y abolió los aranceles y los cursos de ingreso el 22 de noviembre del año 1949. A partir de esa fecha y hasta la actualidad, los argentinos y los habitantes de del resto del mundo tienen el derecho a ingresar a la institución sin pagar aranceles. El Justicialismo fusionó el conocimiento científico con desarrollo productivo de la nación en su totalidad, contribuyendo al bienestar de todos los argentinos y no solo de una elite.
La creación de las universidades en diversas localidades a lo ancho de la Argentina, permitió el ingreso de miles de estudiantes cuyas familias nunca habían iniciado la educación superior. 
Gracias al peronismo, la institución es un instrumento de igualación social entre los humildes y las clases adineradas. Como resultado de la sanción de la gratuidad, se masificó el número de estudiantes elevando el acervo cultural del pueblo y masificando su formación técnica.
La universidad dejó de ser un recurso político de la oligarquía y del seno mismo del pueblo se educan los abogados, médicos, artistas, historiadores o ingenieros, contribuyendo a conformar una nueva clase dirigente de origen trabajador.
El militante universitario peronista lucha por mantener y profundizar estos derechos, garantizando la posibilidad de ingresar y de permanecer en la universidad sin distinciones de clase, religiosas o ideológicas.
El militante peronista tiene que trabajar para que los sectores más postergados de la sociedad, accedan a la educación superior.

Los derechos sociales de los universitarios 
El peronismo sostiene que los hombres de ciencia son además de académicos, trabajadores con de derechos sindicales. Es por eso, que Juan Perón y la Revolución Justicialista les otorgó en los años cincuenta, derechos a los profesores a acceder a las dedicaciones exclusivas y a la carrera docente. 
Durante el primer peronismo surgieron las becas para estudiantes. El gobierno peronista iniciado en el año 2003, aumentó las becas universitarias de 5000 a 50.000 en una década. Durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, se sancionaron los Convenios Colectivos para los trabajadores nodocentes y docentes por primera oportunidad en toda la historia del país.
El militante universitario peronista defiende los derechos de los alumnos y de los trabajadores y para eso se organiza política y sindicalmente. El militante no debe olvidar que peronismo instituyó un piso de derechos e instauró una conciencia social para poder defenderlos. Para no perderlos y profundizarlos, el militante debe fortalecer la organización y tiene que mantener alta la conciencia social y nacional de sus activistas.

 La universidad, el Estado y las organizaciones libres del pueblo
Durante mucho tiempo, las minorías liberales manejaron la universidad para ponerla al servicio de pequeños grupos de poder económico y político. El pueblo se organizó sindical y políticamente para cambiar esta injusta realidad.
Hipólito Yrigoyen y la UCR promovieron cambios políticos en el país y democratizaron las elecciones nacionales con el voto secreto y universal (aunque sin participación de las mujeres). Con la finalidad de democratizar la universidad, impulsaron el cogobierno y la elección interna de las autoridades. Este sistema tuvo aciertos y además protagonizó limitaciones, al distanciar la política universitaria de la realidad del conjunto de los argentinos. Las instituciones se cerraron en sí mismas tornándose como “islas democráticas” y es por ello que varios de sus miembros apoyaron golpes de Estado en 1930 y 1955. La institución le dio la espalada al mismo Hipólito Yrigoyen y algunos grupos de estudiantes provenientes del radicalismo o del socialismo enfrentaron a la Revolución Justicialista. Incluso, luego del golpe de 1955 se intervino violentamente la universidad y las nuevas autoridades se propusieron funcionar “normalmente” cuando el resto de los trabajadores estaba proscripto y sus familias perdían los derechos sociales y políticos.
Para que no se produzca esta infecunda separación entre la universidad y la gran masa del pueblo, el peronismo impulsó una renovada forma de organizar la institución. Desde 1946 el Justicialismo promovió un dialogo estrecho entre el conjunto de los representantes del Estado, del trabajo, la producción y las universidades. El gobierno peronista creó el Ministerio de Educación de La Nación y con ello le otorgó a la democracia de masas un instrumento fundamental para planificar la política educativa. En ésta misma línea, Cristina Kirchner inauguró el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva en el año 2007.
El peronista no milita para obtener autonomía universitaria y no considera que las acciones conjuntas con el resto del Estado, con las organizaciones del trabajo y la producción nacional, sean una intromisión o algo negativo para la ciencia y la cultura. Por el contrario, el militante peronista contribuye a que la universidad trabaje con los representantes populares de los municipios, las provincias, con las organizaciones de los trabajadores y del conjunto del Estado.
El peronismo entiende que fuera de las puertas de la universidad se producen los principales desarrollos culturales, económicos o políticos y es por eso que los académicos aprenden permanentemente del accionar del conjunto del pueblo. Los trabajadores, el gobierno y la universidad se unen para construir esa Argentina grande con que San Martín soñó.    
El militante peronista trabaja para que la autonomía y autarquía universitarias hoy existentes, generen las condiciones para producir una ciencia que esté al servicio del pueblo que nos financia y nos otorga la razón de existir a los académicos.

 La organización vence al tiempo, derrota a la oligarquía y es la única garantía de los derechos sociales
El liberalismo rechaza la organización popular y solamente convoca al ciudadano a votar al momento de las elecciones. De esa manera y al ensalzar el individualismo, la oligarquía impide la organización popular y mantiene sus privilegios sectoriales.   
El militante universitario peronista construye organización y es en torno de ella que canaliza sus demandas. El estudiante o el trabajador universitario nunca se realizarán plenamente si están divididos y sin una organización colectiva que los represente.  
El militante peronista se propone fortalecer las herramientas gremiales de todos los claustros, a nivel de su universidad y de sus federaciones. El peronismo trabaja por la unidad de concepción y de acción de todos los claustros de la universidad, sin distinciones o falsas divisiones.
El militante universitario peronista desarrolla sus actividades de manera mancomunada con las organizaciones libres del pueblo externas a su institución, como son las formaciones políticas, sociales, culturales y sindicales.

 El militante se capacita para la liberación
El militante universitario peronista se preocupa por adquirir una formación integral, que contenga un saber técnico y una educación doctrinaria. Ambas dimensiones se complementan con la acción práctica y colectiva.
El militante peronista se destaca entre sus compañeros por su solidaridad, su conciencia nacional y social y por su compromiso con el estudio.
El militante peronista se forma con el legado del pensamiento nacional y sudamericano y conoce la historia argentina y del movimiento obrero.
El militante universitario tiene que estudiar el pensamiento y la obra de Juan Perón y de todos aquellos hombres y organizaciones que protagonizaron las luchas nacionales de liberación nacional y social.
El militante peronista acompaña la formación de una épica científica nacional, de grandes miras y revolucionarios objetivos de independencia económica y política y de liberación social.

El militante universitario peronista no es sectario
El peronismo universitario no es sectario, ya que sabe de manera certera que en su origen el Movimiento se conformó con intelectuales reformistas de origen socialista como Manuel Ugarte, quien fue orador principal en la Reforma de 1918. Se sumaron pensadores y docentes universitarios de izquierda como el filósofo Juan José Hernández Arregui. El proyecto universitario peronista se conformó con católicos que ejercieron la docencia y la investigación como Hernán Benítez, Arturo Enrique Sampay o Justino O´Farrell y con miles de jóvenes que levantaron la doctrina social de la iglesia que hoy tiene al Papa Francisco como su mejor expresión. Miles y miles de estudiantes y docentes se integraron al peronismo desde corrientes radicales, nacionalistas e independientes, contribuyendo humilde y desinteresadamente a construir una nueva fuerza política de refundación nacional.
El militante peronista busca los puntos de coincidencia con todos los compañeros, en la larga lucha por la liberación. El peronista no es sectario y sin embargo tiene su doctrina y está convencido del alcance emancipador que ella contiene. El militante universitario peronista nunca olvida como manifestó su líder, que conducir es persuadir y que para ello hay que dialogar, convocar y atraer a todos aquellos que quieran trabajar por la justicia social, por la soberanía política, la unidad continental y por la independencia económica.     

Las 10 verdades del militante universitario peronista
1-     La universidad es democrática si sirve al pueblo y no meramente si elige libremente a sus representantes.
2-     La universidad es un medio para la realización nacional, nunca un fin en sí mismo y sus miembros tienen que trabajar para alcanzar la independencia económica, la soberanía política y la justicia social de Argentina y de Sudamérica.
3-     Una universidad sin una épica tecnológica y sin un nacionalismo cultural, es una fábrica de técnicos sin alma y sin destino. 
4-     La Educación Superior es un bien social y es un derecho humano que el Estado debe garantizar. En la Argentina peronista la ciencia, el arte y la cultura tienen que ser un derecho de todos.
5-     Para el peronismo la universidad es popular y es por eso que trabaja por el ingreso de los humildes y por la supresión de las divisiones entre los académicos y el conjunto de los trabajadores.
6-     No existe para el peronismo universitario más que una sola clase de hombres: los que trabajan.
7-     Ningún universitario peronista puede sentirse superior a otro por disponer de títulos o credenciales académicas. En caso de sentirse así, más que un peronista, es un oligarca.
8-     El peronismo universitario subordina los intereses individuales de sus miembros, a los de la organización y éstos últimos, los pone al servicio del engrandecimiento de la patria.
9-     El peronismo universitario no es sectario y se enriquece con las diversas fuentes históricas y doctrinarias, con la finalidad de organizar un Movimiento amplio de liberación científica, cultural y nacional.
10-  El peronismo universitario tiene una doctrina simple y accesible al pueblo, que le otorga a la propiedad una función social, que realiza la justicia social, constituyendo un gobierno centralizado, un Estado organizado y un pueblo libre.  



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