jueves, 1 de diciembre de 2016

Las elecciones norteamericanos y su impacto en Nosotros

Dr. Luis Balestri (ToTo)

En el día de la Soberanía Nacional: 20 de noviembre de 2016


El presente escrito es consecuencia de la invitación que los compañeros de “Confluencia Abierta de Militantes Peronistas” me realizaran, de manera conjunto con Osvaldo Jauretche, y como elemento disparados de una posterior reflexión grupal. Haber ordenado un conjunto de ideas vale plasmarlo en un texto que busca la misma finalidad: discutir.
¿Es tan importante debatir sobre las elecciones norteamericanas? Es indudable que tiene su importancia por las implicancias de los hechos de los norteamericanos en nuestra realidad política. Estamos ubicados en su área de influencia y es la principal potencia mundial, por lo que afectará la estructura hegemónica de poder.
Si nos atenemos a las enseñanzas de Perón, analizar estos temas es imprescindible ya que consideraba que la política internacional es la principal. Sus implicancias y las relaciones dentro de nuestra frontera no sería más que la política de cabotaje.
¿Desde dónde abordar el análisis?
Creo que el tema en si merece ser analizado desde el enfoque de Walter Formento[1]. Hace ya bastante tiempo que este compañero y su equipo de CIEPE trabaja en la interpretación de la realidad internacional con  una minuciosa búsqueda de información.
Sus investigaciones tienen la importancia de recordar que los sujetos colectivos no son homogéneos ni compactos. Las “estructuras hegemónicas de poder”[2] están llevas de contradicciones y de proyectos en pugna y allí está el gran aporte de Walter al descubrir choques donde a primera vista aparece como uniforme.
En consecuencia, el “Norte Imperial” no es uno. Por el contrario, está compuesto por diferentes proyectos que sustentan modelos distintos en la configuración de una nueva estructura. Formento distingue un proyecto unipolar, de naturaleza financiera y un proyecto multipolar, de características productivas y con una interesante presencia pública.
También clasifica el proyecto unipolar financiero en dos propuestas diferentes: el globalizador de las empresas transnacionales (ET), que procura avanzar en la búsqueda de un gobierno global que elimine toda frontera nacional o continental; y el proyecto de las multinacionales norteamericanas, cuya naturaleza también es financiera, pero trata de sostener la primacía norteamericana. Uno de los principales sostenes de esta segunda postura son los fabricantes de armas.
La propuesta multipolar también opera en dos versiones, aunque en este caso complementarias. Una de ellas es la que se estructura a partir de la alianza entre China y Rusia, extendida al denominado grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) que Formento reconoce como “la nueva ruta de la seda” y la segunda con la propuesta política religiosa humanista que pone en juego el Papa Francisco.
Gran parte de la contienda ocurre sobre le vieja Europa. Allí conviven los planteos globalizantes sustentados desde la City de Londres, acompañada por los restantes nodos europeos de la Red Financiero Global (Bolsas de París, Francfort, Zurich o Amsterdam, entre otras). Por su parte, los planeos multinacionales operan desde los planes de la OTAN. Las dos posturas conviven con el viejo proyecto continental de una Europa unida y autónoma que se sostiene desde lo que podríamos denominar el eje Berlín-París. Consientes algunos de los líderes europeos de la imposibilidad de lograr autonomía, subyace en ellos la idea de construir una alianza con rusos y chinos.
La descripción realizada es una breve síntesis de las relaciones mundiales en un mundo dinámico, en transición hacia un nuevo orden mundial que a no dudarlo será supra continental. Perón[3], en su libro póstumo, nos había alertado sobre el advenimiento del Universalismo, un estado del mundo caracterizada por una integración planetaria democrática, en igualdad de condiciones. Nada que ver con la llamada Globalización que también es una propuesta de integración planetaria, sólo que para unos pocos que terminarán subordinando a los restantes pueblos y las naciones. Vale aquí también recuperar la vieja recomendación de Perón cuando nos decía que ese nuevo mundo nos sorprendería “unidos o dominados”: Unidos al Universalismo; Dominados es la Globalización
También entonces Perón habló del Continentalismo, era la etapa de transición al Universalismo, donde debíamos unirnos para poder llegar a ese Modelo. Hoy está claro que el tiempo del continentalismo quedo atrás y que las disputas se dan en el ámbito planetario. No obstante, para pueblos como nosotros, la integración planetaria sigue exigiendo una instancia continental, tipo UNASUR, para poder acceder al Universalismo.
El análisis de los resultados electorales de la principal potencia de la estructura hegemónica de poder la intentamos realizar desde el marco descripto siguiendo a Formento.
Fue una elección entre Hillary Clinton y Donald Trump. La primera es la esposa del ex presidente Bill Clinton, quien realizó las reformas que permitieron la ofensiva de la propuesta global del unipolarismo financiero de las transnacionales, por lo que podemos pensar que encarnaba ese proyecto. El segundo fue definido por los medios masivos como un “outsider”, palabra sin traducción al español que significa algo así como “fuera de lo normal”, “ajeno al asunto”.
Trump es un empresario multimillonario grotesco, guarango como corresponde, que se manejó de modo permanente con mensajes maniquístas (una lucha entre lo bueno, que el encarnaba, y lo malo) y sensacionalista[4]. No cuestionó el sistema que le permitió amasar su fortuna, pero si su dirigencia, lo que permitió ser percibido como un sujeto que venía “de fuera de la política” (en realidad del sistema de partidos políticos, ya que todos, aun sin partido político hacemos política).
Se identificó como nacionalista. Por las dudas, vale la pena recordar la diferencia que Hernández Arregui[5] hacía entre el nacionalismo que los países centrales, imperialista y dominador; frente al nacionalismo de los países periféricos, que por oposición se transforma en revolucionario ya que busca quebrar el orden impuesto. Trump es un nacionalista de la estructura hegemónica dominante.
Su primera contienda que dentro del Partido Republicano donde venció a hombres del establishment guerrero como Jes Bush, Marco Rubio y Ted Cruz. Ya en ese entonces lució su discurso bufón y aparecieron las propuestas típicas de un nacionalismo racista. En la confrontación con Hillary mantuvo esa tónica. Dijo que los mejicanos indocumentados (ilegales los llamó y dentro del concepto mejicano incorporó a todo tipo de latinoamericano) son todos delincuentes, por lo que iba a deportarlos. Prometió que enviaría a once millones de latino fuera de las fronteras norteamericanas. Habló con construir su famoso muro de 3.200 kilómetros. Prometió prohibir el ingreso de musulmanes.
Entre tantas propuestas fuera de lugar, a mí me preocupó la identificación que realizó del cambio climático como un cuento chino. Según Ramonet dijo que se trata de un engaño para que la industria norteamericana pierda competitividad.
Con ese rústico discurso captó a todos los desencantados con la situación actual de los Estados Unidos. En modo especial fue escuchado por los golpeados de la crisis del 2008 (se habla de 60.000 fábricas cerradas, la mayoría deslocalizada, y de 5 millones  de puestos de trabajo perdidos)[6]. También impacto en los sujetos que se manifiestan cansados del discurso político global (de propuestas parecidas y haciendo hincapié en el impacto emotivo de la imagen).
Una de sus propuestas centrales sería el ejercicio de la honestidad. Propuso un gobierno honesto. Vale en este punto destacar un parecido. Es fácil hablar de honestidad para quien nunca estuvo en cargos públicos; pero quien hizo tanta fortuna como la del futuro presidente de los Estados Unidos y en corto tiempo, seguro que hizo uso de la coacción y la prebenda. Seguro que compró voluntades y amenazó con las consecuencias que puede padecer otro empresario si no acepta ese pago. Es un modo de accionar que caracteriza a los llamados “empresarios exitosos”. El paralelismo cabe con los Gerentes Generales y Presidentes de Directorio que hoy desempeñan funciones públicas. No saldrán con “bolsos” de esas funciones, pero hacerle ganar a sus propias empresas desde el cargo ocupado, es también corrupción.
Nuevamente fracasaron los encuestadores. El revés también alcanzó a la mayoría de los medios masivos de comunicación que jugaron en contra. Hubo también alguno que jugó a favor. En nuestro país los medios solo publicaron las propuestas burdas y no las que pueden ser más interesantes.
El núcleo central del discurso nacionalista estuvo en sus propuestas económicas. Dijo que aumentaría los aranceles de todos los productos importados. Es sabido que la consecuencia de esos aumentos es un encarecimiento de los productos y una menor importación, dando margen a una sustitución de los importados.
Con el mismo criterio  habló de revisar el NAFTA (tratado de libre comercio entre Estados Unidos, Méjico y Canadá y marco a partir del cual una importante cantidad de fábricas deslocalizadas terminaron instalados en Méjico). Se manifestó en contra del Tratado del Pacífico al que consideró como un golpe final para la industria norteamericana. Rechazó los recortes a las políticas de En igual tenor habló de aumentar los impuestos de la renta financiera y de reestablecer la Ley Glass-Steagall. Se trata de una norma que impedía a los bancos comerciales actuar como bancos de inversión, es decir, dedicados a la especulación financiera. Esta ley fue derogada en tiempos del Presidente Clinton y fue lo que permitió el avance a escala global de la propuesta transnacional. Si restituye la norma sería el fin del proyecto.
Dentro de la política internacional habló de una posible alianza con Rusia por dos motivos: en primer lugar terminar con el ISIS, el estado islámico tan cruel que se instaló en territorios de Irak y Siria, y en segundo lugar, para poder desmantelar la expansión guerrera de los Estados Unidos en todo el mundo. Al respecto dijo que la extraordinaria deuda pública que padecía hacía imposible sostener esos ejércitos fuera de casa por escasez de recursos. Es la misma causa por la que anunció que dejaría de financiar a la OTAN.
¿Era Hillary mejor? Si nos atenemos a propuestas, era la continuidad de las políticas iniciadas por su esposo Bill Clinton y suponía continuar con todas las estrategias del neoliberalismo norteamericano y su impulso a nivel global.
Desde su gestión como Ministra de Obama y, aun después, desde el partido estuvo guerreando en todo el mundo. Hillarý fue la responsable del fin de Gadafy en Libia y del inicio de las operaciones contra Siria, hoy por cierta estancada. Hillarý tuvo que ver con diversos golpes de estado en todo el mundo realizadas de manera burda a través de la prensa, la justicia y la oposición de partidos políticas. Comenzó con los neo nazis en Ucrania y en nuestro territorio americano se continuó con el desplazamiento de Zelaya en Honduras, de Lugo en Paraguay para cerrar con la caída de Dilma en Brasil. Sus operaciones lograron la enorme caída del precio del petróleo que sustentaba fortelza en economías opositoras a los Estados Unidos. Su baja afectó de modo notorio a Rusia, a Venezuela y a Irán.
En consecuencia, no era mejor. Era más de lo mismo. Era la continuidad del proyecto unipolar financiero mientras que Trump no sabemos que puede hacer.
La primer duda es si querrá cumplir lo prometido, pues la mayoría de los candidatos globales dan una señal y hacen otra. La segunda dura es ¿podrá hacerlo? Formento habla del “Estado Profundo”. Todos sabemos de un gobierno que no es elegido pero que viene gobernando detrás del trono y que recibe ese nombre. Sabemos que muchos de los dichos de Trump pegan en los intereses de este Estado Profundo, lo que hace suponer muchas dificultades para poder hacerlo. De hecho, después de las elecciones han aparecido las movilizaciones en su contra en muchas ciudades ¿intentan destituirlo antes de asumir? Es evidente que muchas de esas manifestaciones están armadas.
En conclusión, creo que se vienen tiempos interesantes. Al menos no será la monotonía de la continuidad. Por las dudas, recomiendo a algunos economistas “al uso del sistema” la lectura de Alexander Hamilton[7] y sus propuestas económicas que hicieron grande a los Estados Unidos.
Trump venció con el voto de los desocupados y los pocos obreros industriales que quedaban, hablando en contra de los tratados de libre comercio y hablando contra la globalización. Posiblemente tenga acompañantes. Consecuencia del Brexit, Teresa May anunció un plan de industrialización para la Gran Bretaña, Francia se negó al tratado de Trans Atlántico y hay condiciones para un triunfo nacionalista. Bélgica paró el tratado de libre comercio con Canadá. Algunos predicen problemas para Merkel en las próximas elecciones.[8]
Podemos generalizar las elecciones sorpresas pensando que detrás de esos votos aflora el reclamo para que los gobiernos retomen sus viejas funciones. Es paradójico, pues nosotros las habíamos recuperados y ahora nuevamente la estamos cediendo a los tecnócratas directores de empresas. Los sindicatos de Estados Unidos y de la Unión Europea han firmado un acuerdo solicitando el respeto del Pacto Mundial de la Organización de Naciones Unidas donde se prevé el respeto a los sindicatos, a su funcionamiento y la exigencia del funcionamiento de las convenciones colectivas.
La situación para Nosotros es de incertidumbre. Es novedosa, con puntos a favor y otros preocupantes, pero incierta porque no sabemos si quiere en verdad cumplir y si puede hacerlo. De hecho, algunos nombres de quienes serían sus ministros (según los dichos de Osvaldo Jauretche en la charla) indican que no avanzará demasiado.
Pero la sucesión de elecciones no previstas para la prensa mayoritaria indica un tiempo particular donde el mundo ha vuelto a barajar. Ha regresado el tiempo de la geopolítica. De pensar en esos términos.
Lo más preocupante del momento es la pérdida de confianza en la democracia y la falta de credibilidad de los partidos políticos domesticados por la propuesta global. Es preocupante porque la política es la única herramienta que tenemos los Pueblos, el Nosotros, para construir nuestro futuro.
Finalizo tomando una idea de Moore ya citado quien afirma el fracaso de la delirante dirigencia que intentaba instalar una oligarquía global. Su caída abría la puerta para un nuevo ciclo histórico de “La Hora de los Pueblos” la circunstancia política que Perón predecía en su famoso libro.
¡Quiera Dios que así sea!



[1] Formento, Walter. Geopolítica de la Crisis Económica Mundial. Ediciones Fabro, 2016
[2] Gullo, Marcelo. La insubordinación fundante. Editorial Biblos, 2008.
[3] Perón, Juan Domingo. El Modelo Argentino para el Proyecto Nacional. 1973.
[4] Ramonet, Ignacio. Las siete propuestas de Trump que los grandes medios censuraron. Le Monde Diplomatique en español. http://www.monde-diplomatique.es/
[5] Hernandez Arregui, Juan José. Nacionalismo y liberación. Editorial Hachea, 1969.
[6] En la charla, Osvaldo Jauretche me hizo notar que algunos consideran a esas estadísticas como demasiadas conservadoras.
[7] Moore, Walter. La derrota final del neoliberalismo. Publicada en su página.
[8] Podetti, Humberto. Ganó Trump. Nuevamente un Pueblo descoloca a establishment. Articulo reciente.

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