jueves, 19 de diciembre de 2019
Peronismo Universitario y Planificación del Desarrollo
viernes, 13 de diciembre de 2019
jueves, 5 de diciembre de 2019
¿Existe un peronismo universitario?: tradiciones, rupturas e innovaciones
Aritz Recalde y Nancy Mateos
Octubre 2019
Resumen. En
el artículo tomaremos cuatro ejes de política universitaria del periodo 1946 a
1955, con la finalidad de demostrar dos
hipótesis:
Hipótesis
1: el peronismo forjó un proyecto universitario original y diferenciado en
relación a las tradiciones liberales y reformistas. Si bien recuperó aspectos
de ambas corrientes académicas y políticas, el resultado fue una experiencia
novedosa.
Hipótesis
2: varios de los rasgos del actual sistema universitario son una derivación y
una renovación de los principios institucionales del peronismo universitario.
I-
Los cuatro aspectos
centrales del peronismo universitario
Eje
1. La política universitaria se integra al Proyecto Nacional de desarrollo.
Eje
2. Las universidades deben regionalizarse articulando la oferta educativa y las
funciones de investigación y de trasferencia con las demandas de cada localidad
dónde están radicadas.
Eje
3. La universidad tiene una función de igualación y de democratización social,
cultural y política
Eje
4. Los miembros de la comunidad académica son trabajadores y como tal deben
tener derechos laborales
II-
Reflexiones
finales: la actualidad del peronismo universitario
Normativa
citada
-
Ley 13.031 de 1947, Nuevo
Régimen Universitaria.
-
Ley 14.297 de 1954,
Orgánica de universidades.
-
Decreto 26.944 de 1947,
Fines de la Educación.
-
Decreto 6233 de 1949,
creación de la Subsecretaria Universitaria.
-
Decreto 29.337 de 1949,
supresión de aranceles universitarios.
-
Decreto 16.251 de 1951,
Estructura y Organización del Ministerio de Educación.
-
Decreto 4.493 de 1952 de
Gratuidad de la Enseñanza.
-
Constitución Nacional del
año 1949
Una nueva Política de Defensa Nacional
El Centro de Enlace y Planeamiento “Tte. Cnel. Jorge Obón” reafirma la
imperiosa necesidad de planificar y desarrollar una Política de Defensa
Nacional en el marco del objetivo nacional de “poner en pie a la Argentina”
anunciado por el presidente electo
Alberto Fernández.
Conceptualmente, la política de defensa nacional debe determinar los
parámetros de las acciones encaminadas a preservar los objetivos e intereses
vitales de la Nación contra la posible agresión,
anticipando las hipótesis de conflicto.
En ese sentido, caracterizamos la situación iberoamericana actual como la
de una fuerte ofensiva de los intereses norteamericanos sobre los dispositivos
de poder y los recursos estratégicos y energéticos del continente, en el marco
de una convulsión social generalizada en la que está en cuestión la legitimidad
de ejercicio de la clase dirigente- en todo el espectro ideológico- en la mayoría de nuestros países.
En este contexto, las nuevas amenazas se agregan a las amenazas históricas
que se desprenden de la usurpación colonialista británica de las Islas
Malvinas, la cuestión antártica y el constante atropello a la soberanía
nacional en el Mar Argentino.
Considerando esta situación, creemos oportuno trabajar incorporando como
hipótesis de conflicto y objetivos de defensa:
-
Las
grandes reservas de minerales fósiles como “Vaca muerta”,
- Las reservas de litio en la frontera caliente
del norte argentino,
- La
calidad ecológica del suelo patrio afectado por la voracidad de los actores
impulsados por la renta sojera.
- La
eventualidad de una cesación de pagos de la deuda externa que nos lleve a
soportar agresiones indirectas.
Como corolario de lo antedicho, para la puesta en marcha
de una Política de Defensa Nacional resulta prioritario potenciar la relación
entre las Fuerzas Armadas y el desarrollo tecnológico e industrial nacional, incentivar la incorporación masiva de
personal de tropa, restablecer un nuevo marco de justicia militar y consolidar
la plenaria reconciliación entre los distintos sectores de la vida nacional
comprometidos con los verdaderos intereses nacionales e iberoamericanos.
Centro de Enlace y Planeamiento “Tte. Cnel. Jorge Obón”.
Firmas:
Pablo Anzaldi- Aritz Recalde-Juan Godoy- Federico Addisi-
Gastón Franzero
lunes, 2 de diciembre de 2019
Tres mitos a desmontar en torno a la identidad política de los desaparecidos
Por Aldo Duzdevich
30 de noviembre de 2019
Para INFOBAE
En Poder y Desaparición, la politóloga y
ex prisionera de la ESMA Pilar Calveiro, afirma: “Los desaparecidos eran, en su
inmensa mayoría, militantes. Negar esto (…) es una manera más de
desaparecerlos, ahora en sentido político. Lo de la corrección o incorrección
de sus concepciones políticas es otra cuestión, pero lo cierto es que el
fenómeno de los desaparecidos no es el de la masacre de “víctimas inocentes”, sino
el del asesinato y el intento de desaparición y desintegración total de una
forma de resistencia y oposición: la lucha armada y las concepciones populistas
radicales dentro del peronismo y la izquierda.”
LOS
TRES MITOS MÁS DIFUNDIDOS
El
primero es la creencia de que la mayoría de los desaparecidos no tenía una
militancia política activa.
El
segundo, relacionado con el anterior, es que el terrorismo de Estado con
desaparición y muerte se aplicó por igual a los militantes de todos los
partidos de izquierda.
El
tercero, muy en boga, es que la mayoría de los desaparecidos pertenecía a la
clase trabajadora, en especial a comisiones internas o que eran delegados de
fábricas.
Como voy a referirme a cantidades de
desaparecidos, hago mío otro criterio de Calveiro: “Diez, veinte, treinta mil
torturados, muertos, desaparecidos... En estos rangos las cifras dejan de tener
una significación humana. (...) La misma masificación del fenómeno actúa
deshumanizándolo, convirtiéndolo en una cuestión estadística, en un problema de
registro. Como lo señala Todorov, ‘un muerto es una tristeza, un millón de
muertos es una información"'.
LOS
DESAPARECIDOS DE LA IZQUIERDA NO ARMADA
El comunicado Nº45 de la Junta Militar
publicado el 26 de marzo de 1976, declaraba “prohibidas las actividades de las siguientes
organizaciones: Partido Comunista Revolucionario (PCR); Partido Socialista de
los Trabajadores (PST); Partido Política Obrera (PO); Partido Obrero Troskista;
Partido Comunista Marxista Leninista.”
Nótese que no figura el Partido Comunista Argentino (PC) el
cual inicialmente saludó la llegada de los militares al poder. Sin embargo, Edo
E. Balsechi en su libro Raíces y proyección antiimperialista contabiliza 117
militantes del PC desaparecidos.
Respecto el PST, según el trabajo
realizado en 2016 por sus dirigentes Nora Ciapponi y Gustavo Reynoso, de 1976 a
1982, esa fuerza política tuvo 86 desaparecidos y/o asesinados.
El Partido
Comunista Revolucionario (PCR), que manifestó su oposición al golpe desde
el mismo 24 de marzo, contabiliza, según su órgano de prensa Hoy, 11 militantes
asesinados antes del golpe y 23 desaparecidos con posterioridad a esa fecha.
El Partido
Comunista Marxista Leninista, una organización pequeña heredera de
Vanguardia Comunista, informa en su web PRML, que tuvo 19 desaparecidos, entre
ellos sus máximos dirigentes Roberto Cristina, Elías Semán y Rubén Kriscautsky.
Según la publicación Historia de Política Obrera, de Laura Kohn, antes
del golpe, el PO estableció una política de estricta clandestinidad y medidas
de seguridad para resguardar a los cuadros más expuestos. No hay mención de
militantes del PO desaparecidos, salvo el caso de su dirigente Pablo Rieznik,
secuestrado y liberado en 1977. Es interesante la visión del PO, que destaca
como un mérito de su organización el haber preservado la vida de sus cuadros,
eludiendo la represión, a diferencia de muchos jefes sobrevivientes de
organizaciones armadas que señalan como meritorio el tener miles de bajas en
sus filas.
Entre
todos los partidos de izquierda suman una cifra aproximada de 260
desaparecidos; un
número enorme de jóvenes asesinados, pero que dista mucho de ser mayoritario en
la cifra total.
COMISIONES
INTERNAS Y DELEGADOS DE FÁBRICA
Esta es una idea muy difundida entre
quienes siguen la temática del terrorismo de Estado. Se dice que la mayoría de
los desaparecidos pertenecieron a la clase trabajadora, en especial a
comisiones de base. En “Responsabilidad empresarial en delitos de lesa
humanidad: represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado” (2015),
informe conjunto del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, la
Secretaría de Derechos Humanos, el CELS y la FLACSO, se analiza a las 25
principales empresas involucradas en secuestros, torturas y desapariciones.
Contabilizados y comprobados, son 354 los casos de personas desaparecidas y 65
los de asesinadas.
Nuevamente, 350 o 400 víctimas es un
número horroroso, pero está claro que no se trata de la “mayoría de los
desaparecidos”. Además, hay que considerar que muchos delegados obreros tenían
la doble condición de militantes en partidos de izquierda o en alguna
organización armada.
LA
MAYORÍA FUERON VÍCTIMAS “INOCENTES”
A partir de 1983, en una democracia
naciente todavía muy débil, jaqueada por permanentes desplantes militares, y
quizás con la idea de que ello facilitaría el juicio a los culpables, se
generalizó la hipótesis de que la mayoría de los desaparecidos no tenía
militancia política, y se impuso la idea de “víctimas inocentes”.
Pero la palabra inocentes escondía una
grave contradicción. Si había “victimas inocentes”, entonces existían otras que
no lo eran. Y claramente ningún acto de las víctimas por grave que fueses
habilitaba a los organismos del Estado a responder con el secuestro, tortura y
asesinato. El prólogo del Nunca Más, el informe
de la CONADEP sobre el terrorismo de Estado, alimentaba esa confusión:
“Durante la década del 70 -decía- la Argentina fue convulsionada por un terror
que provenía tanto desde la extrema derecha como de la extrema izquierda(…) a
los delitos de los terroristas, las Fuerzas Armadas respondieron con un
terrorismo infinitamente peor que el combatido (…) ...se sabía de tantos que
habían sido tragados por aquel abismo sin fondo, sin ser culpables de nada;
porque la lucha contra los ‘subversivos’ se había convertido en una represión
demencialmente generalizada... (…) Todos en su mayoría inocentes de terrorismo
o siquiera de pertenecer a los cuadros combatientes de la guerrilla, porque
éstos presentaban batalla y morían en el enfrentamiento o se suicidaban antes
de entregarse, y pocos llegaban vivos a manos de los represores.”
El informe de la Conadep distingue entre
víctimas "inocentes" y las otras. Una terminología que debe
entenderse en su contexto histórico
Cabe aclarar que, más allá de la
discusión sobre el prólogo, al que hay que analizar dentro de la hermenéutica
de la época, el trabajo de la Conadep -realizado en un clima de presiones y
amenazas- merece el mayor de los respetos y el reconocimiento histórico.
Hoy suena chocante la calificación de
“terroristas” y “subversivos”. Pero hay que recordar el contexto histórico. La
guerrilla había llegado a 1973 con un importante consenso social. Ahora bien,
cuando el ERP y luego Montoneros deciden continuar con la lucha armada durante
el gobierno constitucional, rápidamente comenzaron a perder apoyo popular y a
aislarse de la sociedad, lo que luego facilitaría su exterminio.
1975 es el año de la violencia en la
Argentina. Las bandas de ultraderecha -digitadas por la Inteligencia militar-
desatan una ordalía de sangre. Y los grupos guerrilleros llegan a su máxima
expansión y operatividad militar. Los militares adoptan la teoría de la “fruta
madura”: fomentar el caos y esperar el hartazgo de la sociedad para dar el
golpe.
El 24 de marzo los militares asumen el
poder, con el aplauso de las clases altas, el silencio cómplice de las clases
medias y la resignación de la clase obrera. Los diarios celebran en sus
titulares el “retorno a la normalidad” y la detención o la muerte de “elementos
terroristas”.
EL
VERDADERO OBJETIVO DEL GOLPE
El
objetivo principal del golpe era terminar con el gobierno nacido en 1973, hacer
desaparecer al peronismo de la escena política y reinstaurar un plan económico
liberal y antinacional cuyo cerebro era José Alfredo Martínez de Hoz. Aunque fue presentado como la
principal excusa, el objetivo del golpe no era combatir la guerrilla. Ya en
marzo del 76 ésta estaba muy golpeada en el plano militar, y su accionar la
había llevado al aislamiento político y a la pérdida de apoyo popular. Pero,
para movilizar a los militares e impulsarlos a dar un nuevo golpe, el establishment
debía dotarlos de una renovada mística. Las propuestas de Martínez de Hoz:
“libertad del mercado cambiario”, “libertad de tasas de interés”, “libertad de
importaciones”, “libertad de precios y congelamiento de salarios”,
“privatización de empresas públicas”, etc. no seducían especialmente a los
cuadros medios y jóvenes de las fuerzas armadas. Ni siquiera los militares más
torpes sentían que valiera la pena la lucha por “la libertad de las tasas de
interés de los bancos”.
Había
que encolumnarlos detrás de un objetivo más movilizante: “defender la civilización occidental y
cristiana de la amenaza del comunismo”; “defender la bandera nacional contra la
intención de reemplazarla por un ‘sucio trapo rojo'”. Entonces destruir a la
guerrilla pasaba a ser el objetivo central de las Fuerzas Armadas, mientras
Martínez de Hoz y su equipo se ocupaban de los grandes negocios de y con el
Estado. A tal punto existió esta “división del trabajo” que a las patotas
represivas les dejaron la rapiña de los muebles y de los dineros que les
pudieran sacar a los guerrilleros, mientras el establishment engordaba de
millones de dólares sus cuentas en el exterior. Muchos años después, desde la
cárcel, el dictador Jorge Rafael Videla se quejaría amargamente de aquellos
hombres de negocios que los empujaron a tomar el poder y luego los dejaron
solos en su desgracia.
LA
VOZ DE LAS MADRES Y FAMILIARES
Cuando madres y familiares comenzaron a
reclamar por las desapariciones, era muy entendible que evitasen hacer mención
a cualquier militancia política de sus hijos. Al riesgo, se le sumaba la
estigmatización social, el “algo habrán hecho”; incluso algunas sufrieron
pintadas en sus casas: “madre terrorista”.
Por otra parte, era razonable que la
mayoría de los padres desconociera la militancia de sus hijos, sobre todo si
era armada. La primera regla de la clandestinidad es el secreto, incluso en el
núcleo más cercano. O no se les decía nada, o se mostraba militancia
estudiantil, activismo social o gremial. Es por eso que, en la mayoría de los
casos, genuinamente los padres pensaban que sus hijos “no andaban en nada”. La
dirigente de Madres de Plaza de Mayo, Taty Almeyda, dijo: “Después de muchos,
muchos años, me enteré de que mi hijo militaba en el ERP (Ejército
Revolucionario del Pueblo)”.
En 1983, durante los juicios a las
Juntas, el principal argumento de las defensas de los militares era acusar a
los testigos de pertenecer a organizaciones “terroristas”. Los sobrevivientes
de los campos de concentración que daban testimonio evitaron reconocer su
militancia y se presentaban como simples simpatizantes o militantes de grupos
juveniles.
Recién a fines de los 90, las agrupaciones de H.I.J.O.S. comenzaron
a reivindicar la identidad política de sus padres. Y sólo después de las
primeras condenas por delitos de lesa humanidad en 2006/7, se comenzó a tratar
con mayor libertad el tema de la militancia de testigos y víctimas, y a
relacionar la “secuencia de las caídas” según el área de la organización a la
cual pertenecían.
LA
METODOLOGÍA DE LA REPRESIÓN
El 24 de marzo de 1976, a la madrugada,
se inició la “Operación Bolsa”, como la
llamó Videla. Consistió en detener a varios centenares de funcionarios y
dirigentes peronistas, empezando por la presidente, Isabel Perón, que pasó
5 años detenida. La intención era anular cualquier intento de resistencia civil
al golpe y mostrar hacia adentro y afuera del país una represión “civilizada”,
de presos “a disposición del Poder Ejecutivo”, sin causa ni condena pero en
cárceles oficiales.
Simultáneamente, en total
clandestinidad, las fuerzas armadas aplicaron la doctrina antisubversiva que los franceses usaron en Argelia. La represión
clandestina apuntaba primordialmente a ERP y Montoneros y seguía el
procedimiento “captura-tortura-información-nueva captura”. Las primeras
víctimas de secuestro eran los cuadros llamados “de superficie”, que no eran
clandestinos pero tenían nexos hacia dentro de las organizaciones. Los más
expuestos eran, en caso del ERP, la Juventud Guevarista y militantes del FAS
(Frente Antiimperialista y por el Socialismo); y de Montoneros sus agrupaciones
JUP, UES, JP, JTP y otras.
Es
decir, se iba de los cuadros menos comprometidos a los cuadros combatientes. Con este mecanismo repetido infinidad
de veces, avanzaban muy rápidamente hacia los niveles más altos de la
organización. En el caso del ERP, en sólo cuatro meses, el Ejército aniquiló a
todo su estado mayor. En Montoneros, el jefe de columna Paco Urondo cayó en
junio del 76 y en diciembre fue el turno de Carlos Hobert, n°2 de la conducción
nacional, lo que motivó la salida del país de Firmenich y el resto de la
conducción.
La
represión ilegal tuvo por objetivo principal destruir al ERP y Montoneros. Claro que sirvió a otros objetivos no
menos importantes, como diseminar el terror en la población, disciplinar a los
sectores más combativos de las grandes concentraciones fabriles, secuestrando y
asesinando delegados y comisiones internas enteras.
No hay cifras exactas, pero se calcula
que el ERP llegó a tener unos 6000
militantes de los cuales sólo diez o quince por ciento eran combatientes. Montoneros tenía unos 10 mil, con el
mismo porcentaje de combatientes. La mayoría cumplía tareas políticas y/o de
apoyo y logística. Por eso cuando se
dice “militante montonero” no necesariamente se alude a jóvenes que hayan
participado de alguna acción armada. Pero, al estar dentro de la organización,
eran secuestrados y torturados para que dieran información sobre su
“responsable” o jefe. En algunos casos luego de la tortura eran liberados y
su relato contribuía a diseminar el terror.
El comandante montonero Juan Carlos
Scarpati, que logró escapar de Campo de Mayo, afirmó que el 95% de las caídas de cuadros eran por la información obtenida en la
tortura y solo el 5% por otras fuentes de inteligencia militar. La
descripción de Pilar Calveiro del tratamiento en los campos de concentración
deja claro que casi ningún ser humano podía resistir ese nivel de tortura sin
hablar. Probablemente hubo excepciones o casos, como el de algunos altos jefes
o personajes conocidos que les fueron más útiles vivos, para que los recién
llegados al campo creyesen que estaban allí por haber delatado, quebrando así
su voluntad de resistir.
LOS
DESAPARECIDOS VINCULADOS A ERP Y MONTONEROS
Aunque existe mucha literatura sobre el
terrorismo de Estado, hay escasos análisis estadísticos de la militancia
política de los desaparecidos. Solo a través de datos parciales podemos inferir
algún tipo de conclusiones.
El listado más importante se lo debemos
a Roberto Baschetti quien, con el
aporte de militantes sobrevivientes, creó y actualiza la página web “Uno por
uno los militantes del peronismo revolucionario”. Allí figuran aproximadamente
4500 nombres de desaparecidos con la historia militante de cada uno, todos de
organizaciones peronistas y básicamente del Capital y GBA. Es una página en
permanente construcción, es decir incompleta por definición.
La
gran mayoría de los desaparecidos tenía militancia política, en las
organizaciones armadas clandestinas o en las agrupaciones de superficie de esas
mismas formaciones
Un relevamiento parcial de 560 casos, de
los apellidos de A a D da como resultado: 41% en la categoría “militante
montonero”; 22%, “militante JUP-montoneros”; 11%, “militante JP-montoneros”;
7,5%, “militante JTP-montoneros”; 3,3% “militante UES-montoneros”; y 15% “otros”,
que engloba PB, FAP, y MR-17 y FR-17, dos agrupaciones poco conocidas, pero que
tienen una cantidad importante de desaparecidos.
Otro ejemplo más acotado es el caso de
la ciudad de Santa Fe. Luis Larpin, de ATE Santa Fe, y miembro del Foro contra
la Impunidad y por la Justicia, manifiesta que, en la capital santafesina, hubo
83 desaparecidos, de los cuales 7 estaban vinculados al ERP y el resto a
Montoneros. Y que, si bien hubo casos de secuestrados sin vínculos con alguna
organización, posteriormente eran liberados.
En el libro Las Viejas, historia de
Madres Línea Fundadora, se entrevista a 29 madres. Cruzando la información que
da cada una de sus hijos el resultado es que, sobre esos 29 casos, hay 19
vinculados a JP-Montoneros, 8 al ERP y sólo dos de militancia desconocida.
El Colegio N°4 D.E. 9 Nicolás Avellaneda
publicó un listado de 17 ex alumnos desaparecidos: 8 pertenecían a Montoneros,
2 al ERP, 4 a partidos de izquierda y sólo 3 de militancia política
desconocida.
De los veinte jugadores del La Plata
Rugby Club desaparecidos, según publica en “ El Grito del Sur” la periodista
Yair Cybel, once militaban en UES-JUP- Montoneros, cinco en el ERP y cuatro en
el PCML.
CONCLUSIÓN
Es
innegable que hubo casos de secuestrados “por error”, personas sin militancia
política. Incluso los
hubo por venganzas personales, con el solo objeto de robo o por estar en el momento
y lugar equivocados. Pero los represores tenían el olfato entrenado y, al poco
tiempo de golpear o torturar, percibían si el secuestrado les era “útil” o no,
según la información que podían obtener. El secuestrado por error podía morir
en la tortura, ser asesinado si había visto la cara de los verdugos, pero
también con frecuencia era liberado.
Lo importante es comenzar a dilucidar
aspectos de la tragedia que nos tocó vivir. Uno de ellos es devolverle la identidad política a los desaparecidos,
su pertenencia a una determinada organización y a un proyecto por el cual
estaban dispuestos a dar la vida.
A partir de allí, se puede y se debe dar
una discusión seria y madura respecto al acierto o al error de políticas que llevaron a un enfrentamiento
abierto, dejando un doloroso saldo de miles de muertos, en su mayoría
jóvenes.
Algunos ex dirigentes montoneros, entre
ellos Mario Eduardo Firmenich,
consideran un mérito de su organización tener semejante cantidad de bajas.
Dos ex-montoneros replican ese argumento. “El martirologio –dice por ejemplo el
historiador Ernesto Salas- es una característica de la guerra. Quien va al
combate quiere morir como héroe. El problema es cuando el martirologio se
convierte en tu única política. Cuantos más mueren, más ganamos”. Y Miguel
Fernández Long (ex-columna norte) afirma por su parte: “Firmenich era un tipo
convencido de que la mayor representatividad política se lograba trepando sobre
los muertos”.
Aquí se abre otro debate. Si los
desaparecidos murieron en una “guerra contra la dictadura”, como afirmaban las
conducciones guerrilleras desde el exilio, o fueron víctimas de una feroz
cacería de las fuerzas represivas contra las que nada podían oponer, ni
siquiera la pastilla de cianuro que les habían dado para “proteger a la
organización”.
Nuestra
generación, en especial quienes fuimos participes de esa etapa, tiene la
obligación hacia las nuevas generaciones de hacer un balance histórico que vaya
más allá del dolor por el recuerdo de las víctimas o de la mera exaltación de
la muerte heroica.
sábado, 30 de noviembre de 2019
Macri, el empresario que no fue
Por Jorge Fontevecchia para PERFIL
El jueves a la
tarde, cuando estaba por concluir la reunión anual más triste de la historia de
la Unión Industrial desde que comenzó con su conferencia hace 25 años, los
empresarios hacían sus comentarios en el coffee-break previo a la última
exposición de Felipe González que inmediatamente daría paso al discurso de
clausura de Macri. Mientras algunos mencionaban que en estos cuatro años –algo que no sucedió ni en la crisis de 2002– hubo
una caída de alimentos del 19% en términos absolutos y 23% per cápita
porque todos los años siempre creció mínimamente el 1%, que es lo que crece la
población, otros agregaban que la leche cayó el 30% acumulado en el mismo período
hasta que a alguien se le escapó “es el peor presidente de la historia
reciente”, lo que generó un silencio incómodo. Ser rechazado por sus pares debe ser para Macri en su final el castigo
más doloroso Otro grupo decía: “Seguro que Macri vendrá con su discurso
triunfalista diciendo que deja la economía mejor que antes y lista para
crecer; por respeto a la investidura presidencial aplaudiremos, que es lo que
corresponde, aunque estemos en desacuerdo”, al tiempo que otro empresario
comentaba que “en los cuatro años de
Macri se perdieron casi 200 mil empleos industriales, la misma cantidad de
puestos de trabajo destruidos que en los cuatro años de la crisis 1998-2001 que
derivó en el default de 2002”. El mejor termómetro del enojo de los empresarios
con Macri es el que mide el patrimonio
de las empresas, y casi todas perdieron la mitad de su valor en estos cuatro
años. Pero el daño no acabaría allí: “Lo peor –dijo otro– es que la sociedad cree que Macri gobernó para
los empresarios y por mucho tiempo quedaremos estigmatizados como
corresponsables de este fracaso económico”.
Cuando yo
preparaba con Felipe González los temas sobre los que le preguntaría al moderar
la exposición que él iba a hacer, me dijo: “Hubo una moda de empresarios
convertidos en jefes de Gobierno como Berlusconi, a quien conocí muy bien antes
de que ganara las elecciones en Italia y luego cuando compartimos una temporada
al frente de nuestros gobiernos. Los empresarios vienen a decirle a la
sociedad: ‘Yo no soy como los políticos, no necesito enriquecerme porque ya soy
rico’, lo que no se confirma en la realidad porque muchos ricos quieren ser más
ricos. Y le agregan a su discurso: ‘Quiero trasladar mi éxito en lo privado a
lo público para beneficiar a todos’, pero
luego fracasan porque lo público es de otra naturaleza: confunden a su gabinete
o consejo de ministros con una reunión de directorio con sus ejecutivos, y
al Congreso o a la Asamblea Nacional con una reunión de accionistas donde ellos
tienen la mayoría”.
Pero en el caso
del fracaso de Macri quizás se agregue otra problemática. Berlusconi, Trump o Piñera en Chile son empresarios que produjeron
ellos mismos su fortuna mientras que Macri la heredó. En cierta medida es
un empresario que no fue. No pasó a la política después de haber realizado una
prominente carrera empresarial sino por no poder consumarla, lo que quizás
explique psicológicamente el maltrato que sintieron muchos empresarios y más
aún los que fueron contemporáneos de su padre, aunque sea por pocos años. En
Estados Unidos, Michael Bloomberg anunció su precandidatura presidencial por el
Partido Demócrata para competir con Trump en las elecciones del año próximo
presentándose a sí mismo como “creador de empleo, líder, solucionador de
problemas”. Bloomberg es veinte veces más rico que Trump y su influencia
trasciende al dinero por ser dueño de uno de los medios globales de noticias
económicas. Bloomberg dijo: “Me presento a presidente para derrotar a Trump y
reconstruir América. No podemos permitirnos cuatro años más de las acciones
imprudentes y poco éticas del mandatario. Representa una amenaza existencial
para nuestro país y nuestros valores. Si gana otro mandato, puede que nunca nos
recuperemos de los daños”. Entre los argumentos de quienes apoyan a Bloomberg
está que Trump quebró varias empresas y no fue tan exitoso como parece. Tema
con algún paralelo con el presidente argentino, ya que el grupo Socma comenzó su ocaso cuando Mauricio
Macri todavía era parte de su conducción y se fue reduciendo considerablemente
hasta dejar de pagar el canon por la privatización del Correo Argentino en
septiembre de 2001.
En defensa de
Macri hay que decir que la Argentina, por la cantidad de crisis económicas
acumuladas durante las últimas décadas, no cuenta con una cantidad de
empresarios verdaderamente exitosos como Bloomberg o Piñera.
Y Felipe González, ya frente al público en la
conferencia de la Unión Industrial, dijo: “Con política monetaria sola no se
puede bajar la inflación, aunque lo digan los libros. Lo que se consigue es
encarecer tanto el crédito y endurecer tanto las condiciones del crédito
que no se acaba con la inflación y sí se acaba con el aparato productivo”.
El tan citado Pacto de la Moncloa se realizó en
España cuando aún faltaban más de veinte años para la sustitución de su moneda,
la peseta, por el euro, y tenían una inflación anual del 27%. Como parte del
pacto se autolimitaron sindicatos, empresarios y gobierno a reducir año a año
el porcentaje de aumentos de salarios y precios desindexando la economía sobre
la inflación del año anterior.
Argentina no tuvo empresarios con éxito
verdadero dedicados a la política.
Al terminar la conferencia, dos
vicepresidentes de la Unión Industrial hicieron declaraciones: José Urtubey dijo que a Macri se lo
aplaudió al terminar su discurso “solo por respeto”, y Guillermo Moretti fue aún más terminante: “Yo tengo un gran respeto
por la investidura presidencial, pero me retiré antes de que hable porque
también tengo respeto por mí mismo”. Fue
la triste despedida de Macri en la Unión Industrial, el presidente empresario
que terminó siendo peor valorado por su propio grupo de pertenencia.
viernes, 29 de noviembre de 2019
El país: Obligado de vuelta
Por Gustavo Daniel Romano[1]
Las
mayores potencias en 1845, Gran Bretaña y Francia, con el apoyo unitario vernáculo,
intervienen en el Río de la Plata con una importante flota exigiendo la libre
navegación de nuestros ríos. Toman Colonia, la Isla Martín García, destruyen la
flota del Almirante Brown, y remontan el Paraná hacia el Litoral, vulnerando la
ley de Aduanas del Gobernador Rosas.
En
la costa Norte de Buenos Aires, a ciento sesenta kilómetros, el Paraná forma un recodo de
setecientos metros de ancho, conocido como la vuelta de Obligado, tal el
apellido del propietario.
Ante
la inminencia del avance de la flota extranjera en noviembre de aquel año,
Rosas encomendó la defensa al General Lucio N. Mansilla, quien montó cuatro
baterías en la costa defendida por cientos de Infantes, dos escuadrones de
caballería y detrás de ellos, trescientos vecinos.
En
un montículo de la orilla estaban apoyadas unas anclas a las que se le amarraron
tres gruesas cadenas hasta la orilla opuesta, donde quedaron sujetadas a un
bergantín y que enganchaban por las proas y popas a veinticuatro buques
desmantelados, hundidos y fondeados en línea.
El
día 20 por la mañana, avanzaron sobre las baterías de Obligado. La banda de
Patricios toca el himno nacional. Y al grito de VIVA LA PATRIA comienza la
batalla. La calificamos de batalla y no de combate porque su resultado cambió
el escenario estratégico.
A
las cuatro de la tarde los artilleros queman el último cartucho, después de ocho
horas de fuego intenso. Desembarcan y Mansilla al frente, manda calar
bayonetas. Al adelantarse, es derribado y reemplazado por el coronel Ramón
Rodríguez que ordena otra carga con los Patricios, hasta que finalmente logran cierto
control del terreno.
El
canciller Arana decía ante la legislatura: “¿Con qué título la Inglaterra y la
Francia vienen a imponer restricciones al derecho eminente de la Confederación
Argentina de reglamentar la navegación de sus ríos interiores?”
La
flota invasora consiguió así avanzar por el Paraná aunque debió soportar el
hostigamiento de las fuerzas patriotas a lo largo del trayecto, como ocurrió en
El Tonelero (actual Ramallo), San Lorenzo y Angostura del Quebracho (provincia
de Santa Fe). Ante el fracaso tuvieron que
negociar con Rosas: los tratados Arana-Southern con Gran Bretaña (1849)
y Arana-Lepredour con Francia (1850) pusieron fin al bloqueo del puerto de
Buenos Aires y reconocieron la soberanía argentina de los ríos interiores.
La
firme actitud de Rosas durante estos episodios le valió la felicitación del General
San Martín, quien con sesenta y siete años se había ofrecido a venir combatir y
haría un apartado especial en su testamento: “El sable que me ha acompañado en toda la guerra de la independencia de
la América del Sur le será entregado al general Juan Manuel de Rosas, como
prueba de la satisfacción que, como argentino, he tenido al ver la firmeza con
que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de
los extranjeros que trataban de humillarla”.
Hoy
como ayer, también nos quedamos sin municiones, siendo el octavo país en
extensión, con una superficie marítima que triplica la continental, nuestra
pampa azul, con recursos naturales estratégicos como el gas y litio.
No
contamos con una política de Estado consensuada en materia de Defensa. Desde
1983 en relación al PBI, el presupuesto para Defensa cae sistemáticamente, por
lo cual deberíamos por lo menos, superar el 1% de PBI, para una imprescindible
modernización del material que contemple las nuevas tecnologías. Y un
Planeamiento conjunto para el imprescindible control aéreo, terrestre y de
nuestras aguas territoriales por parte de nuestras Fuerzas Armadas, que
deberían estar debidamente equipadas y adiestradas.
Necesitamos
más bases navales entre Puerto Belgrano y Ushuaia, para nuestra Armada. Mientras
no ejerzamos una presencia efectiva en nuestro territorio continental y
marítimo, no habrá decisiones soberanas. Como nación bi-continental, la
soberanía argentina de Malvinas debe avanzar constituyendo a Ushuaia en un polo
antártico. Y evitar la depredación de nuestros recursos ictícolas.
La
industria y la tecnología demuestran que tiene importancia estratégica fabricar
nuestro armamento, tanto en fabricaciones militares, como en nuestros
astilleros y nuestra fábrica de aviones. El Presidente electo expresó la
necesidad de una integración territorial que permita una distribución
poblacional equilibrada que promueva aprovechar nuestros recursos estratégicos
para suscitar un proceso de industrialización que genere trabajo. La industria
de la Defensa debe hacer su aporte en esa dirección.
Podemos
superar la antinomia entre Defensa y necesidades sociales. No hay contradicción
entre justicia social y un eficiente instrumento militar, el Peronismo ya lo ha
demostrado.
La
Cuenca del Plata, como vía de tránsito comercial que interconecta a Argentina,
Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay, demanda especial vigilancia ya que la
amenaza a la soberanía impone una defensa integral de los sistemas de los ríos
Paraná y de La Plata, para el control del transporte marítimo, la explotación
pesquera y de los hidrocarburos del Atlántico Sur.
En
el gobierno de Isabel Perón, por iniciativa del historiador José María Rosa, el
Congreso declaró el 20 de noviembre, Día de la Soberanía Nacional. Evidentemente
el 20 de noviembre de 1845 fue una victoria política, porque precisamente hoy
Inglaterra, pidió comenzar los vuelos a Malvinas que la actual presidencia les
concedió y por lo cual el fiscal federal Jorge Di Lello requirió que se
investiguen posibles irregularidades en el manejo de la relación bilateral
Argentina-Reino Unido, por el vuelo de Latam entre San Pablo y Malvinas.
Como
en Obligado, unidas al Pueblo para defender la soberanía, ha pasado el tiempo
del control civil de nuestras Fuerzas Armadas, llega el tiempo de su conducción
política. Ese fue el camino, ese es el camino.
martes, 26 de noviembre de 2019
viernes, 22 de noviembre de 2019
VICTOR PAZ ENTESSORO, EL HOMBRE QUE TRANSFORMÓ BOLIVIA
ALGO DE HISTORIA PARA LOS QUE CREEN
QUE EL MUNDO NACIÓ AYER
JAVIER GARIN - Noviembre 2019
Fundador del M.N.R., Víctor Paz Estessroro es considerado el
mejor presidente de la historia de Bolivia, el que la convirtió en un estado democrático y la sacó de la pobreza y
combatió fuertemente la discriminación contra los indígenas. También fue el
fundador del capitalismo de Estado boliviano.
En su primer gobierno (1952-1956)
inició la Revolución Nacional, que se convirtió en una de las revoluciones
sociales más importantes de América Latina en el siglo XX. Realizó la reforma agraria reconociendo la
propiedad de las tierras a los campesinos que las trabajaban. Instauró el voto
universal por primera vez en la historia de su país. Nacionalizó las empresas mineras, poniéndolas al servicio del
pueblo boliviano. Además, en su segundo gobierno (1960-1964) consolidó Yacimientos Petrolíferos Fiscales
Bolivianos (YPFB), inspirada en la YPF argentina.
En su cuarto gobierno, 1985-1989,
logró controlar la hiperinflación. Es considerado uno de los líderes
latinoamericanos más importantes, junto a Perón, Cárdenas y Vargas.
El
14 de mayo de 1952 ordenó la incautación de las minas de estaño de las
compañías Patiño, Hoschschild y Aramayo -el núcleo de La Rosca- con la acusación de haber
expoliado la riqueza nacional en beneficio propio y del extranjero. La medida
tenía carácter provisional, mientras una Comisión adhoc deliberaba sobre el
procedimiento de expropiación legal de las explotaciones. Poco después, el
presidente decretó el monopolio del
Estado sobre la comercialización de todos los minerales y trasladó las
responsabilidades de gestión al Banco Minero de Bolivia (Bamin), creado a
tal efecto.
El 2 de octubre instituyó también la
Corporación Minera de Bolivia (Comibol) como el ente encargado de administrar
las empresas intervenidas. Finalmente, el 31 de octubre, firmó el Decreto de
Nacionalización por el que el Estado adquiría los yacimientos y las
instalaciones del trío Patiño-Hochschild-Aramayo a cambio de sustanciosas
indemnizaciones. Las compañías extractoras medianas y pequeñas no fueron
expropiadas, lo que dejó en manos del capital privado una tercera parte de la
actividad minera en Bolivia.
El
21 julio, aprobó la ley de sufragio universal, que concedió los derechos de elección y elegibilidad a
todos los bolivianos mayores de 21 años sin exclusiones de sexo, raza o nivel
cultural, lo que multiplicó por cinco el censo electoral, que entonces ascendía
a 204.000 personas.
Coronando el programa revolucionario y
previa entrega de sus conclusiones por la Comisión correspondiente, el 2 de agosto de 1953 entró en vigor la
Ley de Reforma Agraria, que supuso la abolición de la servidumbre de los
indígenas del campo con el reparto de los latifundios convenientemente
parcelados a un millón de campesinos sin tierras. De nuevo, esta medida
típicamente socialista se ciñó a las grandes propiedades y afectó
preferentemente a las plantaciones de baja productividad. Los propietarios
afectados también tuvieron derecho a compensación.
El Gobierno de Paz buscó consolidarse
mediante la movilización de las organizaciones obreras y campesinas. Así,
alentó la pronta creación de la Central
Obrera Boliviana (COB) como la confederación sindical nacional y dotada de
fuero; con Lechín a su frente, la COB obtuvo puestos ministeriales en el
Gobierno y el derecho de veto en el seno de la Comibol, y desde el principio
representó el ala más radical y militante de la Revolución Nacional.
En su segunda presidencia, Paz hizo sancionar la Constitución de 1961,
que asentó los pilares de la Revolución Nacional: la propiedad pública de la
minería, la Reforma Agraria y el sufragio universal. Asimismo logró un
fenomenal éxito económico al aumentar el nivel de producción en el sector
minero más el desarrollo diversificado de las exportaciones no mineras,
significativamente las de hidrocarburos, produciendo en 1964 una tasa de
crecimiento del PIB del 7%.
En su cuarto gobierno debió llevar a cabo fuertes ajustes estructurales
eliminando déficit, negociando deudas y frenando una hiperinflacion del 23.500
por ciento (una de las más altas de la historia mundial, producto del
desgobierno de malo presidentes y de las sucesivas dictaduras.
A VER SI ESTUDIAN UN POCO,
MUCHACHITOS, QUE LA HISTORIA NO MUERDE.
jueves, 21 de noviembre de 2019
Nimio de Anquín (1896 – 1979): nacionalismo sudcentroamericano
CUADERNO DE TRABAJO N° 24 DEL CENTRO DE
ESTUDIOS JUAN JOSÉ HERNÁNDEZ ARREGUI
Nimio
de Anquín (1896 – 1979): nacionalismo sudcentroamericano
“El
nacionalismo es la concepción política que propicia el encaminamiento de la nación
a la consecución del Bien Común por el orden y la unidad, religados en la
autoridad” (ANQUÍN, 1972).
Dr.
Gonzalo Pedano[i]
El presente artículo continúa
abordando la relación entre peronismo y filosofía a partir del análisis del
pensamiento del filósofo argentino Nimio de Anquín. En especial rescata a
partir del texto “Mito y política” –escrito en 1955- su visión del Estado y del
nacionalismo, la defensa de nuestro propio ser “sudcentroamericano”, la
construcción de una comunidad “orgánica” y “antimítica”, la crítica a la
democracia liberal y al totalitarismo comunista, la puja por el abandono de
nuestra “conciencia desdichada servil” y el compromiso con una autoafirmación
soberana de la “conciencia dichosa”.
¿Pensador
nacional o fascista?
Ya en 1995 el propio Fermín
Chavez ubicó a Nimio de Anquín entre las figuras del pensamiento nacional, en
su artículo titulado “Actualidad de Nimio de Anquín” publicado en “Hechos e
Ideas” (1995) y realizó una defensa de la obra de este filósofo a quien admiró
como su maestro –“el mayor de los filósofos de raíz tomista”- y a quien conoció
allá por 1958, cuando el cordobés brindó un curso sobre la filosofía de Hegel
en el Convento de San Pedro González Telmo: “tuve la clara sensación de que me
había topado con el Saber”, sostuvo Chávez. Sin dejar de rescatar también la
ponderación que Anquín hizo del peronismo:
“Perón cumplió su misión cuando creó en el
hombre argentino la autoconciencia, cuando lo dignificó al sacarlo de la
abyección moral, política y social en que lo tendía hundido la oligarquía, cuyo
último manotón fue la siniestra y vil revolución libertadora” (citado en
CHÁVEZ, 1995, 164).
Pero han sido las
publicaciones del Instituto “Leopoldo Lugones” de la provincia de Santa Fe, en
especial bajo la coordinación del profesor Máximo Chaparro, las que han
permitido difundir los aspectos más políticos del pensamiento del filósofo
cordobés y su desafío de pensar la Patria, reunidos en la obra “Escritos
Políticos” (1972) que analizamos en el presente trabajo.
Sin duda el abordaje del
pensamiento político del filósofo cordobés, incluso diría rescate, dista de lo que se considera hoy políticamente “correcto”.
Fundamentalmente porque, como se lamentaba el propio Fermín Chávez, nunca se le
perdonó su activa participación en el Partido Fascista Argentino (CHÁVEZ,
1995). De hecho, el propio Hernández Arregui (2004), remarcó el nazismo y el
fascismo propio y característico de toda una generación de nacionalistas
argentinos de la década del ’30, entre la que ubicó a Nimio de Anquín, aún
cuando destacó también que este fascismo “no fue enteramente negativo”:
“Íntimamente ligado a la
posición frente a Yrigoyen está el fascismo de la generación nacionalista de 1930.
También este fascismo se muestra, con diversos matices –desde Nimio de Anquín,
que hablaba del ‘gran Hitler’, hasta determinados sectores de la oligarquía
liberal […]-, atento a los altibajos de la Segunda Guerra
Mundial. El nacionalismo fue nazi. Este nazismo, empero, no fue enteramente
negativo, en tanto en una de sus raíces, a pesar de las ideologías en lucha en
el mundo, se troquelaba con la neutralidad argentina como tradición histórica,
y, además, resistía al imperialismo británico. La mayoría de los nacionalistas
veían en el fascismo la única salida contra el liberalismo y el muro de
contención contra el comunismo” (HERÁNDEZ ARREGUI, 2004, 190).
Digamos entonces que, de
seguir esta caracterización elaborada por Hernández Arregui, el pensamiento político
de Anquín -antes de la emergencia del peronismo- fue abiertamente “nazi”. La
veracidad de la afirmación estaría fundada en la participación política del
filósofo en el período.
Sin embargo, consideramos
pertinente indagar por el impacto que tuvo la emergencia y el derrocamiento de
los primeros gobiernos peronistas en el pensamiento de Anquín, realizando una
re-lectura de algunos escritos que nos permiten delimitar los contornos de la
filosofía política del pensador cordobés, a la vez que revisar y problematizar
esta primera caracterización realizada por Hernández Arregui (2004).
A diferencia de lo sucedido
con Carlos Astrada, Arregui no introduce modificaciones sobre la
caracterización de Nimio de Anquín en las sucesivas ediciones de la obra “La formación
de la conciencia nacional” (2004), publicada por primera en vez en 1960, que
continúa a grandes rasgos con lo sostenido ya en “Imperialismo y cultura”
(2005), publicada por primera vez en 1957.
Recientemente, en el marco de
su visita a nuestro país, el filósofo ruso Dugin (2019), realizó una
ponderación de Anquín rescatando su importancia para el desarrollo de un “logos
argentino”, expresión de una auténtica “metafísica de la Cruz del Sur”,
remarcando su esfuerzo por impulsar una visión americana del Ser, así como la
defensa abierta de la “Tercera Posición” propia del peronismo. Este abordaje es
un antecedente introductorio relevante para el intento de pensar las relaciones
entre el pensamiento de Anquín y el primer peronismo.
“En la esfera de la filosofía
política Nimio de Anquín adhirió a la ‘Tercera Posición’, negando firmemente,
en primer lugar el liberalismo (dado que para él la democracia liberal no era,
en modo alguno, una democracia), pero también en el marxismo ateo y
materialista, reconociendo, sin embargo, el valor de la ideología de la
izquierda hegeliana, a la que él llamaba ‘comunismo hegeliano’. De allí
proviene su natural simpatía hacia Juan Domingo Perón y el peronismo […]”
(DUGIN, 2019, 74).
Esta posición fue expresada y
desarrollada detenidamente por Anquín en su ensayo Mito y política (1955), cuyos aspectos fundamentales analizamos en
el presente artículo.
[i]
Doctor en Cs. Antropológicas y Licenciado en Filosofía por la Universidad
Nacional de Córdoba. Docente. Artículo elaborado para el Centro de Estudios
“Hernández Arregui”. Bell Ville, Córdoba, Argentina, 18 de noviembre de 2019.
Contacto: mail@gonzalopedano.com
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