miércoles, 23 de agosto de 2017

Juan José Hernández Arregui, los Medios de Comunicación y la penetración cultural*


Por Juan Godoy**

“En las colonias, la realidad social está maquillada. Se imita a las metrópolis productoras de venenos sub-culturales, tanto como de artículos de mercado, se calcan las modas extranjeras, se leen autores extranjeros”. (Hernández Arregui)

“Desacreditar y aislar todo pensamiento argentino es la misión combinada de la prensa, la radio, el cine, al servicio de los centros organizados del poder mundial”. (Hernández Arregui)

En los últimos años el rol de los medios de comunicación se ha incrementado sustancialmente. Al tiempo que penetran la opinión pública, hoy en nuestro país aparecen interpelados y criticados por varios sectores de nuestra población, que dan cuenta rápidamente de la “falacia” de la “prensa independiente”, y develan los intereses de los mismos. No obstante, no podemos dejar de dar cuenta que en algunos sectores (sobre todo de clase media), penetran fuertemente generando opinión, ideas, y acciones en torno a las más diversas materias.
De esta forma, los medios de comunicación y otras usinas culturales, sin exagerar su importancia, continúan actuando en gran medida como agentes de colonización pedagógica. Hace ya algunas décadas Juan José Hernández Arregui[1] dedicó varias páginas en sus obras a analizar el rol de los mismos (en su momento sobre todo la prensa escrita, la radio y en menor medida la televisión). Así el papel de los medios de comunicación aparece reiteradamente como parte fundamental en la construcción de su pensamiento, y más específicamente de su  crítica a la cultura de la oligarquía negadora del sustrato profundo del pueblo.
Es que en el esquema de análisis de Hernández Arregui los medios de comunicación son parte de los instrumentos que se vale el imperialismo cultural, sombra de del saqueo económico, para reforzar la conciencia falsa de lo que somos, al mismo tiempo que debilitar los rasgos distintivos como comunidad autónoma. Así en los países semi-coloniales el papel de la prensa es fundamental para asegurar el control y dominio sobre el saqueo de la economía y no permitir la formación de una conciencia nacional. Los medios de comunicación contribuyen a hacer invisible lo central a discutir en un país como el nuestro, a saber: la estructura dependiente del mismo.
El autor de “La formación de la conciencia nacional” establece una relación entre las agencias de noticias de los países centrales y los medios locales. Aquellas controlan la información y “bajan la línea” a los países periféricos. Las noticias acerca de la situación internacional (y muchas veces sobre la local), son creadas desde los países imperialistas. Los periodistas aparecen como uno de los sectores que actúan como polea intermedia entre el imperialismo y la opinión pública.
La oligarquía, vale decir, no se identifica con los valores nacionales, su forma de interpelar el mundo se basa en la cultura extranjera. Así, Hernández Arregui arremete contra la prensa como portadora y difusora de las ideas y valores de la oligarquía, ya que “toda la prensa de Buenos Aires (la gran prensa) está hoy contra el pueblo. Esta prensa, poderosa, “democrática” y ruin, tiene por objeto enviciar la verdad, despistar la opinión pública, denigrar a las masas (…) Es un deber (…) denunciar inexorablemente a los enemigos del país”. (Hernández Arregui, 20004: 115) La prensa también aparece como generadora de prestigios y ocultamientos sobre personalidades históricas, políticas, literarias, etc.
Los medios de comunicación refuerzan la idea que la Argentina pertenece y/o es similar a un país europeo, y no a Nuestra América, como asimismo la imagen de la “patria chica” con eje en Buenos Aires. La imagen de la Argentina blanca, europea y agroexportadora, y hoy también ligada a la valorización financiera. La difusión insistente del “estar insertos en el mundo” da cuenta de esto, como también la denigración de la industria nacional, en base a un “supuesto mundo” donde los países ya no producen industria propia.
Debemos destacar aquí que la penetración cultural extranjera es una forma de destruir la conciencia nacional. Es a partir de esta penetración que se destruye la identidad como nación, quitando la “barrera defensiva” ante el avasallamiento de las potencias imperialistas, al mismo tiempo que rompiendo las bases desde donde se puede transformar profundamente la realidad nacional en beneficio de nuestro pueblo. ¿Qué más fuerte que la cultura nacional para resistir al cada vez más poderoso conglomerado de capitales extranjeros que no reconocen fronteras y avanzan sobre nuestros pueblos? No resulta casual entonces este avance de las potencias sobre la misma, así  “montañas de diarios, revistas, películas, etc., divulgan los soporíferos de la cultura extranjera y los mitos en colores del capitalismo de las metrópolis. Aparece, entonces, en los países coloniales, ante millones de lectores medios masificados, el “american life of wife” tal cual lo entiende una nación, Estados Unidos, que ha entrado tarde a la Cultura”. (Hernández Arregui, 1973: 223)
            Arregui destaca una cuestión central: el rol de las agencias internacionales de noticias y su relación con la formación de nuestra “mirada del mundo”, cuestión que hoy sigue apareciendo en forma similar. Solo unas pocas agencias internacionales “bajan línea” a las propias acerca de lo que pasa en los países hermanos (y también más lejanos). De esta forma, “las mismas informaciones, los mismos alimentos periodísticos orquestados por un puñado de agencias noticiosas –en su mayoría norteamericanas-, son los megáfonos monstruosos de los trusts mundiales que dirigen la economía internacional y congelan la opinión pública en una visión aberrante de la vida”. (Hernández Arregui, 1973b: 12) Cuestión que si no creemos en la “objetividad periodística”, y en la filantropía de las potencias imperiales se revela sumamente grave y perjudicial para nuestros pueblos.
La información está controlada en un puñado pequeño de agencias, “el 90% de las noticias políticas, financieras, artísticas, historietas para niños y adultos, son acaparadas por diez agencias noticiosas de ilimitado poder difusor (…) son fábricas de narcóticos ideológicos”. (Hernández Arregui, 1973b: 12-13) De esta forma, nuestra realidad la abordamos a partir de lo que “nos cuentan” estas agencias que evidentemente tienen un interés formado que no se corresponde con el nacional, sino más bien al contrario.
Decíamos al comienzo que los medios de comunicación, al menos en materia de opinión y acción política penetran sobre todo en los sectores medios. Es que la colonización pedagógica hace mayor mella en estos sectores en tanto son los que más relación tienen con ciertos “consumos culturales”, muchas veces con el único afán de buscar la “distinción”. En este sentido, en los países con los órganos culturales como el cine, la radio, o la televisión, dominados por el extranjero “vivir a la “europea” o a la “americana” pasa a ser un snobismo y una frustración simultánea”. (Hernández Arregui, 1973: 220) Estos sectores medios, sobre todo por los lugares que ocupan en la estructura social, actúan como correa de transmisión de los valores de la oligarquía.
Los periódicos encuentran entre estos sectores mayormente a sus consumidores, lo que no pasa desapercibido para Arregui. En nuestro país, el periódico representante de las ideas de la oligarquía acerca de nuestro país: La Nación, a decir de Homero Manzi el “guardaespaldas” que dejó Bartolomé Mitre, pasa por la pluma de del autor de “Imperialismo y Cultura” que lo critica duramente. Sostiene que “la historia de Mitre tiene su tribuna perpetua en un diario de Buenos Aires: La Nación, dirigido por sus herederos vitalicios. Este diario es el portavoz de los intereses y la mentalidad política de la clase ganadera argentina y sus foráneos” (Hernández Arregui, 20004: 115)
Avanzar en la ruptura de la dependencia tanto económica como cultural aparece como horizonte para la emancipación nacional. Así, a partir de estos análisis, Hernández Arregui considera como fundamental el rechazo a la imposición cultural extranjera, y la revalorización de la cultura nacional[2], ambas cuestiones ligadas a la lucha por la liberación nacional, es por eso que “en el pueblo las palabras extranjero y enemigo son sinónimas y se funden en un solo sentimiento de defensa y rechazo”. (Hernández Arregui, 1973b: 25)



*El presente artículo es parte del Proyecto de Investigación Amilcar Herrera “Aportes teóricos del Pensamiento Nacional a los debates acerca de la universidad, los medios de comunicación y la integración regional". Universidad Nacional de Lanús (UNLa). Dir. Aritz Recalde. Integrantes: Julián Dércoli, Dionela Guidi, Iciar Recalde, Manuel Valenti.
** Lic. en Sociología (UBA). Prof. Sociología (UBA). Mg. Metodología de la investigación (UNLa). Docente universitario (UNLa, UNAJ, IUNMA).

Bibliografía

Galasso, Norberto. (1986). J.J. Hernández Arregui: del peronismo al socialismo. Buenos Aires: Ediciones del Pensamiento Nacional.

Godoy, Juan. Hernández Arregui y la revalorización de la cultura nacional en los procesos de liberación nacional. Agosto de 2013. Disponible en sociologiayliberacion.blogspot

Hernández Arregui, Juan José. (1962). Prólogo a Carpani, Ricardo. (2011). La política en el arte. Buenos Aires: Peña Lillo (Continente)

Hernández Arregui, Juan José. (1973). ¿Qué es el ser nacional?. Buenos Aires: Plus Ultra

Hernández Arregui, Juan José. (1973c). Imperialismo y cultura. Buenos Aires: Plus Ultra

Hernández Arregui, Juan José. (2004b). La formación de la conciencia nacional. Buenos Aires: Peña Lillo (Continente)

Hernández Arregui, Juan José. (2004). Nacionalismo y liberación. Buenos Aires: Peña Lillo (Continente).

Hernández Arregui, Juan José. (1973b). Peronismo y liberación. Buenos Aires: Plus Ultra

Piñeiro Iñíguez, Carlos. (2007). Hernández Arregui. Intelectual peronista. Pensar el nacionalismo popular desde el marxismo. Buenos Aires: Siglo XXI (editora Iberoamericana).



[1] Juan José Hernández Arregui (1912-1974). Comienza su actividad política en Córdoba, en el radicalismo sabattinista. Con el advenimiento del peronismo se suma a este “nuevo” movimiento nacional. Participa de la Resistencia Peronista, y en la década del 60 funda el grupo CONDOR. Doctor en filosofía por la Universidad Nacional de Córdoba, bajo la dirección de Rodolfo Mondolfo. Dicta clases, entre otras, en la Universidad Nacional de La Plata y la Universidad de Buenos Aires. (Galasso. 1986. Piñeiro Iñíguez, 2007)
[2] Tratamos esta cuestión más profundamente en Godoy, Juan. Hernández Arregui y la revalorización de la cultura nacional en los procesos de liberación nacional. Agosto de 2013. Disponible en sociologiayliberacion.blogspot