lunes, 20 de febrero de 2017

Los trabajadores y los movimientos sociales son la columna vertebral del movimiento nacional


La investigadora Iciar Recalde analizó la coyuntura política actual a la luz de la doctrina justicialista y su evolución desde la muerte de Juan Perón. Se refirió a la derrota electoral de 2015 y a los modos de lucha desde el campo popular para acceder al poder. Subrayó la vigencia del Modelo Argentino para el Proyecto Nacional elaborado por Perón en 1974.


Gerardo Burton y Diego Salas
18 febrero, 2017

En el colmado salón de usos múltiples de la EPET 7 de esta capital, la investigadora Iciar Recalde dijo que los trabajadores y las organizaciones libres del pueblo “son la columna vertebral” del movimiento nacional que debe reconfigurarse para recuperar el poder en 2019. La disertación, sobre el tema “¿Por qué soy peronista?” se realizó el jueves en el establecimiento educativo con la asistencia de más de 300 personas -militantes de agrupaciones políticas y movimientos sociales y simpatizantes del campo popular-.

La disertación fue inaugurada por Sandro Castro, titular de AATRAC -Asociación Argentina de Trabajadores de las Comunicaciones seccional Neuquén-; el diputado nacional FpV Darío Martínez y la dirigente Lorena Barabini Parodi. Tras los discursos iniciales, Recalde analizó la coyuntura política actual a la luz de la doctrina justicialista y se refirió específicamente a la vigencia del Modelo Argentino para el Proyecto Nacional, elaborado por Juan Perón en 1974 y que constituye su testamento político.

La actividad, organizada por la agrupación La Jauretche y Gastón Ungar, contó con el apoyo de numerosas organizaciones -agrupación Néstor Kirchner, Movimiento Evita, Resistiendo con Aguante, entre otras- y otros dirigentes y militantes vecinales y provinciales.
Recalde es licenciada en Letras por la Universidad Nacional de La Plata y ha editado numerosos ensayos y artículos sobre los principales intelectuales peronistas y del campo nacional y popular.
Por ejemplo, su tesis doctoral es sobre el escritor Haroldo Conti; participa como fundadora del Centro de Estudios Juan José Hernández Arregui -sobre quien tiene un trabajo publicado a propósito del bicentenario de la Revolución de Mayo, http://hernandezarregui.blogspot.com.ar/-; sobre el proyecto de las cátedras nacionales en la universidad de los años setenta, entre otros. También fue asesora de los bloques legislativos provinciales del Frente para la Victoria en Buenos Aires y de la vicegobernación de esa provincia.

En primer lugar, Recalde se refirió al “contexto de retroceso furibundo del movimiento nacional” desde la derrota de 2015, aunque señaló que existen “antecedentes en la patria”: los golpes de Estado de 1930 y de 1955 (“trágico”, según lo calificó) y el de 1976 que, además de instaurar el terrorismo estatal, inauguró una etapa de neoliberalismo que concluyó con la asunción de Néstor Kirchner a la presidencia de la Nación en 2003.

En este itinerario de avances y repliegues, hoy se produce un fenómeno original, explicó: “la oligarquía que comanda los destinos de la Argentina en la actualidad: gobierna con los personeros de las corporaciones, con las conducciones de las multinacionales, conducen lisa y llanamente el Estado. La oligarquía había tenido la capacidad de poner a representantes de sus intereses. Ahora, lisa y llanamente el imperio y sus corporaciones conducen la política del Estado argentino con todas las consecuencias trágicas que eso supone”.

A continuación, mencionó los “enormes desafíos” que enfrenta el campo popular. El primero de ellos, no menor, es el de la identidad, señaló, debido a la “profunda crisis” que transita el peronismo desde el fallecimiento de Juan Perón en 1974.

La respuesta más acertada, para Recalde, “la sintetiza Evita cuando dice que , y a continuación decía Evita . Son valores medulares de la doctrina justicialista”.

Indicó que la crisis en el peronismo tuvo consecuencias en la derrota electoral. Esto hizo posible que una minoría antinacional, dijo, tome los resortes básicos del Estado porque “las mayorías sociales dejaron de ser un espacio seguro”.

Y la vocación peronista, dijo, tiene que ver “con recuperar la confianza perdida y, en consecuencia, creo que la pregunta por la identidad tiene una respuesta: es la recuperación de la doctrina justicialista”.

Ése fue el eje que Recalde se ocupó de desarrollar durante una gran parte de su disertación: mencionó entonces las “etiquetas del peronismo construidas con ismos sumados a otros apellidos”. Pero aclaró que el peronismo no es el Partido Justicialista ni un electoral ni una invención cultural, por el contrario, se trata de “la búsqueda políticamente organizada de soluciones a los problemas argentinos”.

La pregunta por el peronismo adquiere relevancia, sugirió, a la hora reconocer la vigencia o no de la lucha por alcanzar la justicia social, la independencia económica y la soberanía política.

A partir de acá el peronismo se ofrece como una experiencia exitosa de la revolución nacional, que logró el punto más alto de la dignidad y el bienestar para el pueblo argentino porque “pese a las tropelías de los 90 hay un ADN vinculado con la dignidad”.

“La consecuencia del peronismo, continuó, es la doctrina: la propuesta de un destino posible, profundamente necesario para saber qué hacer con la patria. Pese al esfuerzo de las organizaciones libres del pueblo la doctrina justicialista permanece hoy replegada y es necesario hacer un esfuerzo para ponerla en el centro del debate”.

Dijo que la síntesis “más acabada” de la doctrina son los dos planes quinquenales y el plan trienal; la Constitución de 1949 y el Modelo Argentino para el Proyecto Nacional que es “el testamento político del general Perón”. De este último, indicó que se trata de “una propuesta programática vigente para los próximos años en la Argentina”. Añadió que “el peronismo no está atrás como una pieza de museo, sino que fundamentalmente está adelante, hablándonos desde el futuro”

Justamente por no ser una pieza de museo y por el carácter revolucionario del peronismo, no se trata de recordar a las glorias del pasado como Perón y Eva, sino que se trata de “iluminar el presente”. Por el contrario, “el peronismo nos legó una forma de entender la realidad nacional a corto, mediano y largo plazo y cómo solucionar los problemas nacionales”. Se trata, concluyó, de que el pueblo argentino tiene la capacidad de elaborar y desarrollar en la práctica política un proyecto soberano “a contrapelo de la oligarquía liberal que quiere ser una semicolonia de los gringos y copiar modelos foráneos”.

A continuación, se transcriben los puntos más importantes de la disertación de Recalde:

* El testamento político de Juan Domingo Perón: planteó lisa y llanamente lo que debíamos transitar. Planteó un proyecto desde el año 74 hasta el año 2000. Durante los treinta años desde la muerte del general en la Argentina se hizo todo lo contrario, a partir del año 2003 recuperamos la manera de encarar la política en términos de liberación nacional, pero no pudimos diseñar un proyecto integral de la Argentina que queríamos. Esto marcó un proceso de repliegue, pero la ausencia de proyecto tiene que ver con que nuestro pueblo no haya podido elegir entre las opciones que se le presentaron en 2015. Y me interesa comentarles cómo se gesta el Modelo Argentino. Es el fruto de cuarenta años de elaboración teórica y de prédica política de Juan Perón. En este texto fundacional está el futuro, está el “¿qué hacer?”

* A contrapelo de la versión más o menos oficial de Juan Perón, que sigue formando parte de las currículas académicas, un viejo gagá que no tenía nada que hacer por la Argentina, que echó a la juventud, y al legado que quedó trunco. A contrapelo de esto, hay una continuidad de la lógica de pensamiento de Perón que desde la misma constitución del GOU y de 1945, Perón pensó hasta el último momento de su vida en la necesidad de establecer un nuevo modelo de país, ligado fundamentalmente a la idea de planificación. (por ejemplo, desde las Veinte verdades hasta los dos planes quinquenales y el plan trienal y la Constitución del 49)

* El enemigo se impuso a sangre y fuego en la dictadura, con 30 mil compañeros desaparecidos y luego tuvimos una etapa de falsa democracia. Cuando el enemigo se impone en el plano político, también lo hace en los otros planos: en el económico, en el social, en el cultural. Impone un modelo político y un modelo cultural, es el modelo subcolonial, del vaciamiento de la ética y del sentido emancipador de los pueblos.

* Los últimos doce años fueron lo mejor que le pasó al pueblo argentino tras la muerte del general Perón. Ese proceso era un eslabón más en los doscientos años de historia. Es un granito de arena en un proceso en el cual miles de hombres y mujeres han dado su vida por este país.

* Perón nos demostró que el pueblo argentino puede generar un país independiente, que puede recuperar el patrimonio nacional y popular. En ese “puede” está la doctrina justicialista, la de las grandes realizaciones.

* Hasta el año 73 la idea de modelo argentino no estaba en la cosmovisión de Perón. Fundamentalmente, en el último gobierno se circunscribía al pacto social que establecía un acuerdo entre la CGT y la CGE y al plan trienal, que debía reconstruir la Nación y establecía también un proyecto de reforma constitucional para 1975 que por supuesto, quedó trunco.


* La idea de Modelo Argentino empieza a adquirir valor en el año 74 cuando Perón se dio cuenta que se moría; necesitaba dejar un testamento al pueblo argentino. Perón veía que los grandes tensionamientos en el interior del peronismo iban a llevar a un repliegue. Por eso fundamentalmente esa reactualización -de “para un peronista no hay nada mejor que otro peronista” fue sustituido por “argentino-. Necesitaba sacar el debate político por fuera del movimiento y hacerlo carne en las organizaciones libres del pueblo. En tal sentido, en febrero del 74 crea un organismo, la secretaría de Gobierno, donde está el origen del MA. Y aparece en escena un militar profundamente patriota, lamentablemente olvidado como los grandes patriotas de la Argentina. Éste muere en el olvido en el año 2001, es el coronel Vicente Damasco.