sábado, 29 de septiembre de 2018

Homero Manzi


Iciar Recalde, septiembre 2018

Discépolo decía que Manzi era el poeta de las cosas que se fueron y tenía razón: así como Manzi arroja una mirada nostálgica al pasado por desesperación ante un presente doloroso, Discépolo lanza una mirada desesperada sobre el presente por desesperación de un pasado en el que la ilusión era posible (“Vamos, que todo duele, viejo Discepolín...”).

La mirada poética de Manzi pocas veces estuvo tendida hacia el presente, de alguna manera éste prefirió reservarlo para su militancia (radical, forjista, peronista) y su tarea intelectual (sus conferencias y artículos periodísticos). Sobre esta “escisión”, sin embargo, se advierte siempre una misma voluntad de expresar lo nacional y popular. Su poética se construye sobre el contraste entre el pasado que se rescata y el presente insoportable del poeta, del hombre que había querido hacerse un lugar en la república de las letras y que luego advirtió que ésta no existía, que era una mera excusa de intelectuales sin Patria ni bandera. Del hombre que entonces se decidió renunciar a ser un hombre de letras y hacer letras para los hombres. Aún pesa una enorme deuda con uno de los artistas más sensibles y acabados que dio el país, quien llevó formas estéticas consideradas “menores” por la cultura liberal (cientos de tangos, milongas, valses, canciones nativas…) a los niveles de más alta calidad estética y valor expresivo que conoce la literatura argentina: “Alguna vez, alguien que sea dueño de fuerzas geniales, tendrá que realizar el ensayo de la influencia de lo popular en el destino de nuestra América, para, recién entonces, poder tener nosotros la noción admirativa de lo que somos. Esta pobre América que tenía su cultura y que estaba realizando tal vez en dorado fracaso, su propia historia (...) Nuestra pobre América que comenzó a correr en una pista desconocida, detrás de metas ajenas y cargando quince siglos de desventajas. (…) Nuestra pobre América a la que parecía no corresponderle otro destino que el de la imitación irredenta. (…) Para qué nuestra música? ¿Para qué nuestros Dioses? ¿Para qué nuestras telas? ¿Para qué nuestra ciencia? ¿Para qué nuestro vino? Todo lo que cruzaba el mar era mejor y, cuando no teníamos salvación, apareció lo popular para salvarnos. Instituto del pueblo. Creación de pueblo. Tenacidad de pueblo. (…) Mientras tanto, lo antipopular, es decir lo culto, es decir lo perfecto rechazando todo lo propio y aceptando todo lo ajeno, trababa esa esperanza de ser, que es el destino triunfador de América. Por eso yo, ante ese drama de ser hombre del mundo, de ser hombre de América, de ser hombre argentino, me he impuesto la tarea de amar todo lo que nace del pueblo, todo lo que llega al pueblo, todo lo que escucha el pueblo.” (1948)


BRASIL: UNA BATALLA GEOPOLÍTICA HISTÓRICA


Miguel Ángel Barrios - septiembre de 2018


El día 27 de septiembre en el Instituto Latinoamericano de la Universidad de Brasilia hemos dictado un conversatorio en el ciclo de Palestras de la citada alta casa de estudios, con el Embajador Samuel Pinheiro Guimaraes. Coincidíamos en líneas generales y con matices por supuesto con Pinheiro Guimaraes, que el día 7 de octubre se define el destino del Brasil y sin ninguna dudas, por su carácter de Estado semicontinental sudamericano (limita con todos los países de América del sur excepto con Chile y Ecuador), el resultado impactará en América del sur y América Latina.
Siempre reiteramos en numerosas oportunidades, siguiendo las enseñanzas del filósofo y político mexicano que la historia de América Latina es la tensión permanente de avances y retrocesos del bolivarismo vs monroismo. Como bien sabemos, el bolivarismo es entender que la única política estratégica posible es el continentalismo sudamericano (en mi libro "El Latinoamericanismo en el pensamiento político de Manuel Ugarte". Biblos.BsAs.2007 desarrollo el itinerario geopolítico de la Patria Grande).
Por otro lado, la doctrina Monroe no es una doctrina, es una declaración unilateral que lo hizo Monroe en 1817 y luego lo pronunció en 1823 en el discurso de la Unión siendo presidente. Por supuesto la "doctrina" Monroe estaba dirigida a Inglaterra, para luego convertirse en la "doctrina" que considera geopolíticamente a América Latina en el patio trasero de la República Imperial. Por eso, el gran historiador mexicano Carlos Pereyra escribe su famoso libro "El Mito Monroe".
Tiene mucho simbolismo puntualizar, que la primera vez donde EEUU viola su propia "doctrina" de "América para los americanos " fue bombardeando las islas Malvinas en 1831 con la fragata Lexington y posteriormente en 1982 ,el Imperio entierra para siempre la "doctrina" Monroe en el Atlántico Sur aliándose a los ingleses en la Guerra de Malvinas.
En su último discurso en las Naciones Unidas, el presidente Donald Trump (en su lucha de patriotismo VS globalismo, y aquí no debemos confundir patriotismo de expansión con patriotismo de liberación, porque muchos se confunden) levantó como debe ser un patriota pero de los EEUU, la "doctrina" Monroe manifestando "América para los americanos" agregando  que rechazará "la interferencia de naciones extranjeras en este hemisferio y en nuestros asuntos”.
EEUU en nuestra opinión reactualiza la "doctrina" Monroe en la necesidad de mantener "tranquilo" el patio trasero en la visión de la Geopolítica de Mackinder de concentrarse en la lucha contra China y Rusia en la isla mundial o sea Eurasia, donde se juega el poder mundial. Pero esto vuelve más peligroso a EEUU en América Latina y la reactualización de la "doctrina" Monroe tiene tres pilares:
·         Militarización de América del sur en función del nuevo "enemigo": El terrorismo y el crimen organizado, que tiene como finalidad la policialización de las FFAA
·         La guerra judicial direccionada ante todo estorbo que alterara sus planes de control hemisférico
·         La lucha comercial contra China en virtud de no perder el espacio geoeconómico y geopolítico que le corresponde por el "destino manifiesto".

América del sur había tenido en la primera década del siglo XXI una profundización del bolivarismo que se materializó con UNASUR -primer órgano de cooperación política sin injerencia de los EEUU- fuera de la OEA. Estos gobiernos son definidos o autodefinidos como de "centro izquierda" o de "izquierda", por lo que caracterizan a esta época, como un avance de la "derecha". Nada más alejado de la realidad, nunca sirvieron para nada sino para confundir las categorías de "izquierda' o de "derecha", ambas coloniales.
La lucha central es Liberación o Dependencia, Patria o Colonia, Estado Continental o la Nada, Estado Continental o Narco-democracias. La lucha por lo tanto es como lo dijo José Martí por la segunda independencia o independencia definitiva. Se trata de la liberación social y nacional por y para la Patria Grande y de ninguna manera la lucha por la reivindicación de minorías como el social-liberalismo europeo.

Los gobiernos de Unasur se destacaron, por supuestos algunos más, otros menos, por tres puntos:

·         Defensa de la soberanía estatal.
·         Defensa de los sectores sociales más postergados.
·         Política de integración.

Ratificamos una vez más, que nos quedamos a mitad de camino. Y posteriormente, errores propios, personalismos, y tareas pendientes empezaron a generar un retroceso de estos gobiernos en Nuestra América. El triunfo de Macri en la Argentina fue un laboratorio geopolítico para los EEUU y no dudamos que el golpe de estado en Brasil era imposible sin Macri en Argentina. Hoy, desapareció UNASUR.
Y por lo tanto, ¿que se juega en Brasil en las elecciones? Un triunfo de Bolsonaro pone nockaut a Nuestra América. Porque Bolsonaro representa el patrioterismo lacayo hacia EEUU.Y con una Argentina gobernada por el FMI. Sin embargo, un triunfo del PT es el triunfo de UNASUR, del Mercosur, de los BRICS, del Consejo Sudamericano de Defensa, de la defensa de la Amazonía, etc. Es decir, sería una oxigenación que nos pone en pie, lo otro es un nockaut.
Y más allá de toda la complejidad de la política brasileña, de la prisión a Lula, del papel dudoso del juez Moro-por decir algo leve-, de lo que se trata es, que se logra oxigenar el bolivarismo, porque más allá de todo LULA es un mito político verdadero. El lulismo es más grande que el PT.Y por lo tanto, en ningún lugar hay una figura como Lula (puede ser Mujica, desde otro contexto y cultura política) y nadie más, o sea a no confundir. No es hora de repetir errores.

Estos movimientos nacionales post-consenso de Washington deben, para nosotros tener tres prioridades:
·         La única política estratégica es la integración, por supuesto gradual. De la cooperación a la integración. No será fácil, por la agresividad norteamericana.
·         Reconocer y generar una política integral de seguridad.
·         Recuperar como sostiene la Doctrina Social de la Iglesia una "dimensión ética de la política".
Mientras tanto, el gran tornero en un aporte inconmensurable para la historia grande de Nuestra América Latina nos pone en pie cuando estábamos nockaut. La historia siempre nos brinda lindas sorpresas.

jueves, 27 de septiembre de 2018

Francisco y Perón


Iciar Recalde, septiembre 2018 

Continúan puertas dentro de la Argentina los ataques prolongados contra Francisco, tendientes a seguir esmerilando al líder de la Iglesia Católica en el mundo entero, testigo de Jesucristo y ferviente representante en la tierra de su legado: estar con los pobres, con los que sufren, alzando su voz contra el hambre y el tráfico de la vida humana, en defensa de la Tierra como casa de todos. A esos les cabe el mensaje de Marcos: “En aquel tiempo, Jesús fue a su tierra en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga. La multitud, al oírle, quedaba maravillada, y decía: ¿De dónde le viene esto? y ¿qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros? Y se escandalizaban a causa de él. Jesús les dijo: TODOS HONRAN A UN PROFETA, MENOS LOS DE SU TIERRA, SUS PARIENTES Y LOS DE SU CASA.” (Marcos, 6)

A nosotros nos cabe la tarea colectiva de integrar a la doctrina legada por Perón, los aportes de Laudatio, Si y de Evangelii Gaudium y de continuar bregando porque el mensaje de Francisco sea sustancia de la política del porvenir. Sin lugar a dudas, Francisco es hoy, la más hermosa flor nacida del esfuerzo de seguir, de aquel entrañable y desesperado ruego discepoliano: “¡Aullando entre relámpagos,/ perdido en la tormenta/ de mi noche interminable,/ ¡Dios! busco tu nombre.../ No quiero que tu rayo/ me enceguezca entre el horror,/ porque preciso luz/ para seguir.../ ¿Lo que aprendí de tu mano/ no sirve para vivir?/ Yo siento que mi fe se tambalea,/ que la gente mala, vive/ ¡Dios! mejor que yo.../ Si la vida es el infierno/ y el honrao vive entre lágrimas,/ ¿cuál es el bien.../ del que lucha en nombre tuyo,/ limpio, puro?... ¿para qué?.../ Si hoy la infamia da el sendero/ y el amor mata en tu nombre,/ ¡Dios!, lo que has besao.../ El seguirte es dar ventaja/ y el amarte sucumbir al mal./ No quiero abandonarte, yo,/ demuestra una vez sola/ que el traidor no vive impune,/ ¡Dios! para besarte.../ ENSÉÑAME UNA FLOR/ QUE HAYA NACIDO/ DEL ESFUERZO DE SEGUIRTE,/ ¡Dios! Para no odiar:/ al mundo que me desprecia,/ porque no aprendo a robar.../ Y entonces de rodillas,/ hecho sangre en los guijarros/ moriré con vos, ¡feliz, Señor!”

Con sus sanciones EE.UU. da más poder a China


Eduardo J. Vior,  septiembre 1918


En el documento de principios publicado el pasado lunes 24 la República Popular reiteró su peculiar adhesión al multilateralismo, su oferta de acuerdo y su voluntad de alcanzar entendimientos mutuamente ventajosos. Por el contrario, en su discurso ante la Asamblea General de la ONU, el pasado martes 25, Donald Trump acusó a China de prácticas comerciales “abusivas”. El conflicto comercial entre ambos gigantes se agudiza y es difícil que sea resuelto antes de la planeada reunión cumbre entre ambos presidentes el próximo 30 de noviembre en Buenos Aires.
“Muchas naciones de esta sala estarán de acuerdo en que el sistema comercial mundial necesita un cambio con urgencia”, ha insistido Trump el martes en Nueva York, criticando en particular las políticas comerciales de China. Así, aunque el líder estadounidense ha asegurado que tiene “mucho respeto y cariño” a su “amigo” el presidente de China, Xi Jinping, ha afirmado que el desequilibrio comercial entre sus países “no es aceptable”.
Un día antes, el 24 de septiembre, China publicó un Libro Blanco (documento de principio sobre política internacional) sobre sus relaciones económicas y comerciales con EE.UU. en el que defiende su posición en el conflicto comercial que confronta a ambos países y propone soluciones mutuamente ventajosas.
El documento, de 36 mil caracteres chinos, incluye seis partes: la cooperación económica y comercial beneficiosa para ambos países, los datos duros de dichas relaciones, las prácticas protecionistas de Washington, su hegemonismo comercial, los perjuicios que tal conducta acarrea a la economía global y, finalmente, la posición de Beijing.
Según el Libro Blanco, China es el mayor país en desarrollo del mundo y EE.UU. el mayor país desarrollado. Por consiguiente, sigue, “las relaciones comerciales y económicas entre ambos son determinantes para el desarrollo de la economía mundial.” Como los dos países están en diferentes estadios de desarrollo –continúa el documento-, es natural que tengan algunas disputas. “Sin embargo, sostiene, la clave reside en aumentar la confianza recíproca, promover la cooperación y saber encarar las diferencias.” Para ello, se afirma, en los últimos 40 años ambos estados hicieron enormes esfuerzos, para impulsar sus relaciones y superar los obstáculos.
Sin embargo, al proclamar la consigna de “America first!”, el gobierno norteamericano que asumió en enero de 2017 ha abandonado las normas fundamentales que deben orientar las relaciones internacionales, dice la publicación.
“Además, acusa, la parte norteamericana pregona el unilateralismo, el proteccionismo y la hegemonía, haciendo acusaciones falsas contra países y regiones, particularmente contra China, a la que intenta imponer sus intereses mediante una presión extrema.”
El Libro Blanco enfatiza que China responde desde la perspectiva de los intereses comunes de ambas partes, así como pensando en el necesario orden del comercio mundial, observando el principio de resolver las disputas a través del diálogo y respondiendo a las preocupaciones de los Estados Unidos con paciencia y buena fe.
No obstante, finaliza el documento, “como resultado de los actos unilaterales y las provocaciones estadounidenses, la fricción entre los dos lados se agravó, causando daños serios a las relaciones entre ambos países y representando una amenaza grave para el comercio mundial.”
Al desencadenar la guerra comercial, Donald Trump aplicó su conocida táctica de amedrentar a su adversario, para obligarlo a negociar bajo sus condiciones. Sin embargo, más allá de que la República Popular no se deja asustar fácilmente, el gobierno norteamericano no ha contado con el efecto adverso que sus bravuconadas pueden tener sobre la clase media china.
El surgimiento en los últimos 40 años de una clase media, hoy estimada en unos 400 millones de personas, es uno de los mayores logros de la política de reformas del Partido Comunista Chino (PCCh). El sostenimiento y la ampliación de esta capa social, incorporándole nuevas camadas provenientes de las clases trabajadoras, es uno de sus objetivos estratégicos centrales.
Debido, entre otros factores, a las sanciones comerciales norteamericanas, las acciones de las empresas chinas han perdido desde enero pasado el 24% de su valor y el yuan se ha devaluado en 10% desde las primeras medidas de Trump en abril pasado. También se está extendiendo el miedo a que eventuales movimientos bruscos de capitales desinflen la burbuja inmobiliaria en las grandes metrópolis y afecten incluso a ciudades menores.
Durante la primera presidencia de Xi Jinping (2012-17) su lucha contra la corrupción, su política medioambiental y la reforma de las fuerzas armadas le habían ganado muchas simpatías, pero en años recientes el ralentamiento del crecimiento económico, denuncias de corrupción, la degradación ambiental y escándalos por la falta de controles de medicamentos y alimentos habían provocado un creciente descontento de la clase media. Asimismo, la decisión del 19º Congreso del PCCh, en octubre pasado, de permitir la reelección ilimitada del presidente le había alienado la simpatía de estos sectores.
Por el contrario, las recientes sanciones norteamericanas han despertado en la población el miedo a la intromisión extranjera, una sensación dolorosamente vivaz en un pueblo que recuerda con horror el colonialismo extranjero entre 1842 y 1949. También, la reciente aprobación en el Congreso norteamericano de una ley que vuelve a normalizar las visitas oficiales entre EE.UU. y Taiwán, avivó el miedo generalizado a una agresión extranjera.
Para contrarrestar las sanciones económicas, el gobierno ha tomado medidas vigorosas para activar el consumo interno, ha dispuesto nuevos mecanismos de crédito a las pymes e incrementado las importaciones. También está intensificando la cooperación con Rusia, Canadá, Japón y la Unión Europea, entre otros.
Muchos chinos están vivamente convencidos de que la desaparición de la Unión Soviética en 1991 y la parálisis de la economía japonesa entre 1990 y 2010 se debieron a la intromisión estadounidense. Que teman maniobras similares contra China es absolutamente comprensible. La incapacidad norteamericana para avizorar la reacción nacionalista que sus medidas pueden provocar da al gobierno chino la carta de triunfo.
El próximo 30 de noviembre Xi Jinping y Donald Trump se reunirán en Buenos Aires, 24 días después de las elecciones de medio término en Estados Unidos. No es de esperar que antes del comicio tome ninguna decisión trascendente en política económica y después el plazo será muy breve, para llegar a un acuerdo duradero. Hay demasiadas variables en juego que no permiten prever cómo se repartirán después las áreas de influencia entre las dos capitales. Más vale ser prudente y no apresurarse.


José Ignacio Rucci


Leonardo Cajal 

1973 - 25 de septiembre - 2018

Era martes, como hoy, y el compañero Rucci salió de la casa de su cuñado en la calle de Avellaneda 2953, del barrio porteño de Villa Crespo. Eran las 12.50 del mediodía cuando al pueblo trabajador le arrebataron la alegría de un tirón. Hacía pocas horas que Perón había sido elegido por tercera vez presidente, después de 18 años de exilio, de persecuciones, proscripciones y desapariciones.
El compañero Rucci fue fundamental, no solo para el regreso del General, sino para la normalización del movimiento obrero organizado y para el proceso de pacificación de la Argentina que, con Perón en el país, debía focalizarse en consolidar la liberación a través de la reactivación de industria. Pero claro “era tiempo de dejar las armas para empuñar el arado” y un grupo minoritario, como todos los grupos que aspiran a los vuelos bajos y cortos, sirvió de idiota útil al imperio en su objetivo.

La muerte del compañero Rucci, 45 años después, es una herida profunda en el campo nacional, un mártir que no debió ser, uno más de los nuestros caídos por las incomprensiones cómplices de los de adentro y los intereses opresores de los de afuera.

Por eso, ningún compañero que se digne de tal puede desconocer la grandeza de José Ignacio Rucci y es por eso también que duele escuchar afirmaciones y delirios sobre este tremendo hecho que nos costó y todavía hoy nos cuesta no poder encontrarnos todos y vernos como iguales para transitar el camino a la liberación de la Patria. Duele escuchar celebrar la muerte de quienes dicen ser compañeros. Duele ver como se desconoce nuestro pasado y se mete en una misma bolsa nazismo, fascismo, peronismo, las tres A, López Rega, los grupos de tareas, Isabel, la dictadura y los desaparecidos. Es un discurso que falsea nuestra grandeza y la pone al servicio de las minorías ilustradas que muy por el contrario de defender los intereses de la Patria defienden los mandatos recibidos de fundaciones y embajadas.

Demasiada sangre de nuestros compañeros hay esparcida sobre el suelo de nuestra patria para darnos el lujo de no vernos como hermanos, como compañeros, y recordar cada tanto que ´en esta tierra lo mejor que tenemos es el pueblo´.

Compañero Secretario General de la CGT, José Ignacio Rucci, Presente!!!

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Que el narco no llegue a la política


Martín Balza

En el mundo, el dinero sucio del narcotráfico financia el terrorismo, las mafias y el crimen organizado. Argentina destina el 90% de sus recursos para combatir el narcomenudeo y el 10% para prevenir y rehabilitar. 
El tráfico ilícito de drogas en el mundo y en la región ha creado una creciente preocupación que se extiende también a otros delitos transnacionales, como el tráfico ilegal de armas, la trata de personas y el lavado de activos, todos ligados entre sí y a la corrupción.
Expertos internacionales aseguran que la lucha contra el narcotráfico (que en el mundo tiene un ingreso ilegal del orden de los 500 mil millones de dólares) se va perdiendo, y ya no es solo una actividad delictiva sino también, en muchos casos, una forma de vida en varios países.
Los recursos que varios Estados asignan para abordarlo—entre ellos nuestro país—han sido poco equilibrados, privilegiando combatir la oferta y el menudeo en un 90% y un magro 10% a la prevención, atención y rehabilitación.
Los resultados son negativos y las capturas se concentran en los eslabones más débiles, mientras los más fuertes trascienden fronteras generando un “efecto globo”, y se trasladan de acuerdo a las facilidades que encuentran en distintos países o regiones.
La invención y producción de nuevas sustancias psicoactivas se han incrementado, el consumo no disminuye y en casi todos los países aumenta significativamente. Los mayores productores del mundo de clorhidrato de cocaína se encuentran en Sudamérica: Colombia, Bolivia y Perú; como así también el principal productor de marihuana: Paraguay.
El mayor centro de consumo y de adictos es Estados Unidos que, a pesar de tener una frontera de 3.200 km, amurallada y controlada, recibe anualmente más de 600 toneladas métricas de cocaína, a través de la ruta sur-norte: Colombia, Istmo Centroamericano y México. Curiosamente recibe también un 60% de la heroína que produce Afganistán; antes de la intervención militar estadounidense recibía sólo el 6%.
Según un reporte del Global Financial Integrity, en algunos países de la región, el dinero sucio del narcotráfico alcanzaría hasta una participación del 2% de sus respectivos PBI. A nivel mundial se percibe claramente el financiamiento al terrorismo, a las mafias y al crimen organizado.
Nuestro país está lejos de avanzar hacia lo que algunos llaman, impropiamente “colombianización” o “mexicanización”. En este último país la década de la lucha contra el narcotráfico ha dejado más de 100 mil muertos, cerca de 30 mil desaparecidos y 35 mil desplazados, sin réditos contra el fin propuesto. Al respecto, son elocuentes las palabras del general mexicano Salvador Cienfuegos, secretario de Defensa: "Esto no se resuelve a balazos (…) Soy el primero en alzar la mano para regresar a nuestras tareas institucionales”. (…) Las fuerzas armadas no están capacitadas para cumplir funciones de seguridad pública y carecen de respaldo legal para hacerlo (…) El poder judicial ha creado una puerta giratoria que permite a los delincuentes salir de prisión por fallas al debido proceso o porque argumentan violaciones a sus derechos humanos”.
La situación en Colombia no es muy diferente. En lo que va del año se han registrado 3.500 asesinatos (235 más que en el mismo período del 2017); la producción alcanza superó las 900 toneladas métricas de cocaína, las hectáreas sembradas se incrementaron a más de 170 mil. El narcotraficante colombiano de hoy se esconde bajo la fachada de empresario y el traslado de la droga se realiza con el de los productos de consumo masivo.
El accionar de los narcotraficantes colombianos se ve favorecido por la presencia de varios miles de hombres pertenecientes a las FARC que no se incorporaron al acuerdo de paz; por el Ejército de Liberación Nacional y por las Bandas Criminales. La presencia de ellos en varias regiones tiene un fin específico: mantener el control del narcotráfico. México y Colombia tienen una calificación de riesgo extremo a nivel mundial.
En los países que emplearon a las Fuerzas Armadas para combatir el narcotráfico los resultados han sido negativos, letales, desmoralizadores y afectaron seriamente la esencia y la profesionalidad de las mismas. Sería una miopía inconducente priorizar la lucha contra un flagelo controlable por las Fuerzas de Seguridad y Fuerzas Policiales. No nos preocupemos por algunos vasos de leche derramados y recuperables, concentrémonos en no perder la vaca, materializada en los desprotegidos e indefensos escenarios estratégicos vitales—joyas de materias primas actuales y futuras—como nuestra Patagonia; el Litoral Marítimo con más de 6 mil kilómetros, su proyección hacia la Antártida y las Malvinas, y su plataforma continental; y el Acuífero Guaraní (tercero del mundo). Recordemos que más temprano que tarde los conflictos en el mundo se originarán por la escasez de agua dulce.
En muchos países, la lucha contra la calamidad de la droga marcha con políticas carentes de un diagnóstico medular que oriente a privilegiar un equilibrio entre el presupuesto asignado a la represión y a la prevención. Debe ampliarse a otras áreas como la educación, la salud pública, la política migratoria, la cooperación internacional, tareas de inteligencia y contrainteligencia, y con funcionarios y jueces comprometidos con los delitos que declaramos combatir. De lo contrario, el narcotráfico infiltrado en mafias corruptas fácilmente llegará a la política y, mediante hábiles “gambitos” controlará a los gobiernos de turno.

Martín Balza, ex Jefe del Ejército y ex embajador en Colombia y Costa Rica, veterano de Malvinas

Internet y soberanía


Aritz Recalde – Luciana Contissa, septiembre 2018

Ya en los años cincuenta, John William Cooke mencionó que las cadenas periodísticas, las agencias noticiosas y los diarios de nuestro país funcionaban como “ramificaciones imperialistas en América Latina”. En el año 1966, el pensador fue categórico y destacó que “la televisión está directamente en manos norteamericanas” y que “el pueblo goza de libertad de prensa, que consiste en la libertad de comprar la prensa del régimen”.
La concentración y la extranjerización de medios de la que habló Cooke, caracterizan al funcionamiento de internet en la actualidad. El servicio lo proveen compañías radicadas en Silicon Valley, y llega a la Argentina a través de cables submarinos que ingresan por la localidad de las Toninas, Provincia de Buenos Aires. El mercado de transporte y distribución que abastece los tubos, cables, fibra óptica, routers y centros de datos, está controlado por las mismas empresas propietarias de las instalaciones de las telecomunicaciones.  Un reducido grupo de corporaciones extranjeras son dueñas de los cables de fibra óptica que proveen el servicio[1]. Tres empresas tienen, prácticamente, el monopolio de la provisión de internet: dos extranjeras (Speedy de Telefónica y Arnet de Telecom) y un grupo nacional (Fibertel de Clarín, que actualmente es operado por Telecom Argentina).
Internet opera con plataformas de empresas norteamericanas, y el mercado de generación de contenidos también se encuentra mayoritariamente fuera de la Argentina. Las dueñas del sistema operativo de nuestras computadoras (Microsoft, Apple) y de nuestros celulares (Android, Windows Mobile, Iphone) son compañías norteamericanas. Las redes sociales que utilizamos (Facebook, Instagram, WhatsApp) y los buscadores de información, como Google, tienen la misma nacionalidad. Ésta última corporación monopoliza el funcionamiento de la tecnología de navegación y obliga a los usuarios a utilizar sus servicios en celulares y tablets que operen con Android (Google Play, Google Play Music, Google Drive, Google Fotos, Gmail, Google Maps, etc.)
Si bien internet reúne información de una extensa, diversa y compleja red de usuarios y de bases de datos, la ordena y la re-direcciona con buscadores mayoritariamente norteamericanos y el principal de ellos es Google. Esta empresa aplica, modifica y renueva algoritmos que llevan a los usuarios a encontrar, centralmente, algunos portales y datos y a desestimar otros. La información se origina en una estructura similar a una red, pero la búsqueda no es horizontal y hay un grupo reducido de corporaciones que “ordenan” qué leer y qué ver y, sobre todo, qué no.

 ¿El fin de las libertades individuales?
Las empresas que operan para que internet funcione reúnen toda la información de los usuarios y la almacenan en diversos nodos y esa inmensa base de datos culmina en los archivos de Silicon Valley en los Estados Unidos. El derecho a la privacidad individual se está perdiendo y las corporaciones implementan un sistema de seguimiento y de registro total del movimiento de las personas (GPS), de sus gustos, de sus conversaciones (audios y textos en aplicaciones de celulares, opiniones en las redes sociales), de las ideologías, los consumos (tarjetas, mercados de pago en línea, etc.) o de las orientaciones sexuales. Toda esta información es utilizada comercial y políticamente sin conocimiento cabal de los usuarios de internet. En algunos casos parece no haber conciencia real del peligro que esto origina y cabe preguntarnos, ¿será que el uso de la tecnología es el costo que estamos dispuestos a pagar por la pérdida de la libertad?
El desarrollo de la big data permite utilizar la información y construir mensajes de manera inteligente. El modelo de consumidor tradicional de información que lee un periódico o escucha un informativo, es remplazado por un esquema construido y direccionado por una maquina, que te dice “qué” vas a recibir según “tu” perfil (construido a la vez por el registro o rastro que va dejando el usuario en la red).

La no intervención supone apoyar la extranjerización de internet
Los gobiernos sudamericanos carecen de un programa coherente de regulación y de organización de los flujos de datos y ello está debilitando la soberanía cultural y política de los países. El pensador argentino Arturo Enrique Sampay ya había planteado que la “no intervención del Estado” significa “dejar libres las manos a los distintos grupos en sus conflictos sociales y económicos (…) la no intervención implica la intervención a favor del más fuerte”. En la actualidad y en nombre de la libertad de expresión y comunicación, las corporaciones norteamericanas nos imponen un neocolonialismo cultural, comercial y político.
Una institución norteamericana sin fines de lucro, Internet Corporation for Assigned Names and Numbers (ICANN), administra la asignación de dominio y los identificadores de IP (número de personalización de cada dispositivo). El gobierno de los Estados Unidos sancionó leyes y regulaciones que los habilitan a utilizar la información de internet para controlar a los habitantes de otros países. Lo justifican en nombre de la lucha contra el terrorismo (la famosa seguridad nacional que dio origen a internet), pero en realidad es un instrumento de control geopolítico[2].
Para revertir en parte esta tendencia, en el año 2011 el Ministerio de Planificación Federal (MINPLAN) y la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales (ARSAT), impulsaron el proyecto de “Argentina Conectada” con la finalidad de que el Estado Argentino se convierta en un nuevo proveedor de internet. En 2014 el Gobierno sancionó la Ley 27.078 “Argentina Digital, Tecnologías de la Información y las Comunicaciones” y el artículo 1 de la norma sostuvo: “Declárase de interés público el desarrollo de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, las Telecomunicaciones, y sus recursos asociados, estableciendo y garantizando la completa neutralidad de las redes”.
El gobierno de CAMBIEMOS está desandando la legislación anterior y adolece de una política soberana en la materia, permitiendo que los grupos norteamericanos que organizan los flujos de datos de internet nos impongan su proyecto político, económico y cultural neocolonial.

Internet y la disputa geopolítica mundial
El enfrentamiento entre los Estados adquiere una dinámica comercial, política, militar y también comunicacional. En este marco, no es casualidad que los países con vocación nacionalista estén construyendo sus propios cables de fibra óptica, sus proveedores de internet o de contenidos y que fabriquen aplicativos y plataformas.
El manejo norteamericano de Internet le otorga a sus empresas un lugar privilegiado en el mercado. Por un lado, canalizan los fondos de la publicidad y nos cobran los servicios y aplicativos propios de la red. Además, con la información que reúnen construyen consumidores y los llevan a adquirir los productos de las mismas corporaciones. De no modificarse la tendencia, el sistema actual de internet puede debilitar la industria nacional sudamericana.
Si la región no consolida una política soberana en la materia, se pone en serio riesgo la identidad nacional. Asimismo, el manejo político de internet que realizan las corporaciones y el gobierno de los Estados Unidos, están cercenando el sistema democrático. De no revertirse esta situación, los argentinos vamos a tener que redactar un nuevo artículo 22 de la Constitución nacional, uno que diga que “El pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de Internet y la TV y de los representantes y autoridades creadas por esas corporaciones”.


[1] Telxius (de Telefónica) y Level 3 son propietarias de la mayoría de cables submarinos que proveen servicio de Internet en Argentina. Además, esas empresas controlan el 72% del mercado mundial junto con Telecom, entre otras.
[2] Es de público conocimiento que los servicios de inteligencia de Estados Unidos espiaron las comunicaciones de la alemana Ángela Merkel y de la ex presidenta del Brasil Dilma Rousseff.  

domingo, 23 de septiembre de 2018

Más allá del dólar y la devaluación: ¿Qué carajo pasa en Argentina?


 María Paula Giménez y Matías Caciabue

En los pueblos latinoamericanos, la expresión “carajo” se utiliza para manifestar contrariedad, enfado y tensión. Esas tres cosas pasan, por estos días, en los cuerpos y mentes de los más de 44 millones de argentinos.

EL GOBIERNO DE MAURICIO MACRI Y LA INTERNA FINANCIERA MUNDIAL
El triunfo de la Alianza Cambiemos en 2015 fue la victoria de una “comunidad de negocios” entre el conglomerado agroalimentario exportador, los grandes grupos económicos locales (petroleras, energéticas y siderúrgicas), subordinados a la conducción de las dos facciones más importantes de la oligarquía financiera mundial, la globalista y la neoconservadora.
 Ambas facciones expresan dos proyectos estratégicos distintos, que disputan el dominio de la red financiera transnacional, también definida por las investigaciones de Stefano Battiston como “red global de control corporativo”. Ambas líneas de la oligarquía financiera se expresaron en el ejecutivo argentino desde la llegada de Macri y su “gobierno de CEO’s”, con una prevalencia del globalismo, al menos, hasta el cambio en las relaciones de fuerza mundiales entre ambos proyectos luego del Brexit en Reino Unido (salida de la Unión Europea) y el triunfo de Donald Trump en Estados Unidos.
El globalismo se encuentra más vinculado a la trama de intereses y al ideario del partido demócrata norteamericano y a la “tercera vía” europea, apostando por el diseño de una “Argentina en el G-20” y la subordinación del país a una nueva “gobernanza global”; mientras que el neoconservadurismo se emparenta con los intereses económicos y el ideario político del Partido Republicano y la centro derecha europea, reconociendo a “Occidente” como garante del orden mundial y a una “Argentina dolarizada bajo control del FMI”.
La apuesta de campaña de Macri por Hillary Clinton “obligó” al presidente a nombrar a Nicolás Dujovne (neoconservador) como ministro de Hacienda,  vinculable hasta “familiarmente” con los negocios del actual presidente estadounidense en el cono sur.
En diciembre de 2017, el por entonces titular del Banco Central, Federico Sturzenegger (globalista, hombre del  banco HSBC), se vio forzado a realizar un cambio en las metas de inflación, pudiendo este hecho ser tomado como la señal de inicio de una ofensiva neoconservadora.

DUJOVNE Y STURZENNEGER, LA PUJA ENTRE GLOBALISTAS Y NEOCONSERVADORES
Vendrían tres “corridas” cambiarias que condicionaron progresivamente las acciones políticas de Macri. Los “golpes de mercado” de diciembre, abril y agosto irían sometiendo al país a los lineamientos de una agenda neoconservadora: la casi total interrupción de los acuerdos económicos con China, el desguace del Plan Nuclear Argentino, la incorporación “extraoficial” de Argentina a la OTAN, el alineamiento al “Grupo de Lima”, el uso de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad y, centralmente, el retorno a los préstamos y al monitoreo económico del Fondo Monetario Internacional (FMI).
El proyecto neoconservador desplegaría esta agenda ocupando nuevas posiciones institucionales en una alianza con los intereses de los “grupos económicos locales”: en junio de este año el Banco Central caería en manos del hasta entonces Ministro de Finanzas, Luis Caputo (hombre del JP Morgan), mientras que las carteras de Agroindustria, Producción y Energía serían ocupadas por los latifundistas (Luis Etchevehere), por el empresariado articulado a la burguesía brasileña (Dante Sica), y por las petroleras nacionales (Javier Iguacel), respectivamente.

Este escenario de creciente disputa inter-capitalista abrió las posibilidades de que (re)emergiera un “tercer proyecto” en la pelea, el Proyecto Popular. Vinculado a un núcleo político-gremial, este proyecto está articulando al movimiento obrero con los pequeños y medianos empresarios, con las organizaciones sociales, con los partidos de la oposición, con la explosión del movimiento feminista, y con las protestas de educadores y universitarios.
La expresión más contundente de este tercer proyecto en disputa se vivió en las jornadas de lucha por la reforma laboral y jubilatoria en diciembre de 2017. Desde allí aparece como fuerza social de oposición política articulando una agenda de defensa de conquistas sociales históricas y de pelea por nuevos derechos.
Pese a la interna, en el “gobierno de CEO’s” hay un enorme acuerdo: La implementación del modelo neoliberal debe caer en manos del empresariado pyme y de los sectores asalariados y desocupados. Este es un consenso entre los dos grandes proyectos estratégicos de la oligarquía financiera, los grupos económicos locales (Techint, Pérez Companc) y los sectores agroexportadores (AGD, Arcor, Los Grobo). El conjunto de las disputas manifiestan una crisis, donde todos los actores se ven obligados a incrementar sus apuestas.

LOS HECHOS DE AGOSTO
No hay ninguna casualidad, pues, en todo lo que viene sucediendo en Argentina en los últimos días. Sólo anunciaremos algunos de los episodios que creemos centrales:
– Macri, en un mensaje de apenas 2 minutos, anticipa una corrida financiera y lanza como “acuerdo concretado” un nuevo pedido de salvataje al FMI.
El valor promedio en bancos y casas de cambio cerró ayer al público por debajo de los 39 pesos.
– Dos días de “golpe de mercado” derrumban el peso argentino al menos un 20% con respecto al dólar.
 – Mientras que el JP Morgan (banca neoconservadora) aconseja a su cartera de clientes vender las acciones de empresas argentinas, el CEO argentino del HSBC (banca globalista) respalda públicamente al gobierno. A pesar de su interna, el país asiste a una descomunal fuga de capitales (unos U$S 47 mil millones).
– Una cruenta represión a trabajadores de la empresa estatal Astillero Río Santiago el 21 de agosto en la ciudad de La Plata se convierte, al día siguiente, en una protesta popular amplia que articula solidariamente a los trabajadores del astillero con trabajadores de la construcción, estatales y universitarios.
– El conflicto universitario, iniciado en febrero de 2018, moviliza el 30 de agosto a 350 mil personas a Plaza de Mayo, señalando el deterioro del gobierno ante las clases medias urbanas y profesionales.
– El 4 de septiembre el movimiento obrero paraliza el cordón industrial rosarino, uno de los más importantes del país, con apoyos de diversas organizaciones universitarias y políticas.
 “Esta crisis tiene que ser la última” afirmó Macri el 3 de septiembre en un discurso de 22 minutos, donde anunciaría importantes cambios en el diseño de su gabinete: puso a Nicolás Dujovne como el “super” ministro de Economía que el FMI reclamaba, mientras a la par, recortaba el poder de su jefe de gabinete, Marcos Peña (globalista), desplazando del cargo a sus dos vices.


Al mismo tiempo, Macri decidió “compactar su equipo”, reduciendo de 23 a 10 los ministerios nacionales. La medida subordinó a las carteras que median con los sectores productivos locales (agroindustria, energía, ciencia y tecnología) y con los sectores populares (salud, trabajo, cultura).

 PALABRAS FINALES
Las últimas decisiones que Mauricio Macri tomó traen una sola afirmación posible: en Argentina la crisis va a seguir. Ante tamaña depredación de los “buitres” globalistas y neoconservadores, los sectores populares están obligados a seguir forjando su proyecto de unidad.
Las distintas protestas populares expresan, en su diversidad, las posibilidades de conformar una fuerza de oposición al neoliberalismo, que no sólo alcance una victoria electoral en octubre de 2019, sino que también permita el desarrollo de una fuerza organizada en base a un programa de justicia social con visión latinoamericana, a favor de las clases subalternas del mundo.
En ese sentido, aparece en la agenda argentina un punto relevante: la movilización y el paro general del próximo 24 y 25 de septiembre, donde el movimiento popular mostrará su creciente nivel de conciencia, heterogeneidad y organización.

sábado, 22 de septiembre de 2018

El pensamiento colonial y la ideología de la resignación


Juan Godoy 21 SEPTIEMBRE, 2018 


“El imperialismo crea, sobre todo en la clase media y sus capas intelectuales, la falsa creencia de una fe en el “progreso” impulsado por las naciones industriales, y al mismo tiempo, el sentimiento, verdadero complejo de inferioridad, de la incapacidad del pueblo nativo para desenvolverse por sí mismo”. Juan José Hernández Arregui

Cuidar su industria en el orden nacional equivale a cuidar su libertad en el orden personal. Los pueblos que se dejan confundir y encandilar con palabras y conceptos que no resumen con toda precisión los intereses nacionales, remedan la torpe obcecación del toro que atropella el paño rojo detrás del cual está oculta la punta de la espada del matador”. Raúl Scalabrini Ortíz

La pedagogía colonial es un instrumento poderoso que goza la clase dominante y las potencias extranjeras para obstaculizar las posibilidades de emancipación de nuestros pueblos. A través de la misma penetran no sólo en el pensamiento y accionar de quienes planifican el orden dependiente, sino también en sectores ajenos o que al menos pretenden ser ajenos al mismo. Es decir, esa matriz de pensamiento se hace conciencia no solo en sujetos ligados a la dependencia y que se benefician de ella, sino también en los que pretenden y se asumen parte del “campo nacional”, lo que resulta más grave aún. En éstos últimos, la conciencia colonial suele penetrar en forma más sutil, lo que no implica que sea menos grave y pernicioso.
En estas líneas tratamos uno de los ejes del pensamiento colonial que pensamos ha penetrado fuertemente en estos últimos. Nos referimos a una idea que se viene escuchando reiteradamente desde hace algunos años, no obstante tiene también antecedentes en nuestra historia. El pensamiento que hacemos referencia aquí es el que sostiene la imposibilidad de volver a un modelo de nación industrial, que haga énfasis en el desarrollo de las fuerzas productivas, el trabajo formal, en los valores comunitarios, ponga al ser humano como centro, incluso otra/s formas de producción en el sector agropecuario ajenas al agro-negocio que envenena nuestros pueblos, etc.
Lo podemos sinterizar, para que se comprenda sencillamente, como un proyecto de nación que tome como núcleo la experiencia peronismo histórico y sus escritos doctrinales. Argumentos que suelen venir de un desconocimiento de la historia de dicho movimiento nacional y sus particularidades, y que muchas veces pecan de eurocentrismo, y de una mirada penetrada por la negación de la posibilidad del desarrollo de un modelo propio: ¿cómo nosotros latinoamericanos vamos a desarrollar un modelo ideológico propio, más allá de las doctrinas europeas desde el liberalismo al marxismo clásico? En fin, se sostiene, desde un discurso enunciado y reivindicado muchas veces como peronista, dejar de lado esa experiencia argumentando asimismo que el “mundo cambió”, y que un esquema industrial ya no es posible, sobre todo en relación a la profunda transformación tecnológica que se ha producido en los últimos años.
Asimismo, estas transformaciones no son simétricas a lo largo del globo no por casualidad, sino que aquí hay estrategias deliberadas para que sea así, y es parte de la lucha por la emancipación romper con las mismas. Lo que no se puede soslayar como particularidad es la presencia de los movimientos sociales, y a nivel político, la alianza posible con el movimiento obrero organizado. En cuestiones como esta también radica la idea de crear un “camino propio” de emancipación nacional que no sea “calco y copia” de experiencias ajenas.
Nosotros aquí no pretendemos negar las transformaciones sufridas en los procesos industriales, el impacto de la tecnología, la presencia de las empresas transnacionales, etc. Pero consideramos que esas mutaciones (que incluso ya han sido sufridas en los diferentes cambios de matriz tecnológica a lo largo de la historia), no debe llevarnos a conclusiones negadoras de la posibilidad de encarar un proyecto de nación de desarrollo que emancipe nuestra nación y le de justicia social a nuestro pueblo. El debilitamiento de la sociedad salarial que no negamos, no nos debe llevar a concluir que ésta es imposible, pues ese debilitamiento es fruto de la derrota política, y el no pensar caminos posibles para su reconstrucción es parte de la derrota cultural.
La idea de la “tecnología”, si se nos permite sinterizarlo así, como la imposibilidad de la industrialización en los países semi-coloniales lleva a la resignación del desarrollo, y es fruto de una mirada ajena a nuestra realidad. En algunas ocasiones aparece como una excusa para las “políticas tibias” y/o en otras como una justificación de una sociedad excluyente, y de proyectos que planifican la miseria. Vale decir que en amplios sectores de nuestra economía ni siquiera ha asomado, pues solo basta, para ejemplificarlo, recorrer nuestro Conurbano o el interior profundo y observar por ejemplo que aún se utiliza la tracción a sangre para varias actividades o métodos de producción que en otras partes del planeta (no en todas claro), se consideran prácticamente extintos. Esa idea nace de una pedagogía colonial que mira la realidad a partir de ojos ajenos. Vale destacar que en el avance tecnológico, fruto de la investigación y la innovación científica, que tienen un fuerte impacto en el sistema productivo no escapa a la concentración de las empresas de mayores dimensiones y los países imperialistas a partir del diseño de estrategias de obstaculización para que los países semi-coloniales accedan a esos avances, y/o creen los propios. (Pinheiro Guimarães, 2005)
 Nos interesa señalar con el pensador brasilero Samuel Pinheiro Guimarães que los países imperialistas para preservarse y expandirse tienen diversas estrategias como la creación de organizaciones internacionales bajo su control como la OTAN, la OMC el consejo de seguridad de la ONU o el FMI, entre otras, la división al interior de los países periféricos, y la fragmentación territorial de los mismos. Al mismo tiempo producen ideologías que consumen tanto los países centrales como periféricos, que buscan mayormente que se las considere como neutrales, desinteresadas, o que abogan por el interés común. En el mismo sentido, apuntan a la formación de elites y cuadros que admiran y rinden pleitesía a los países imperialistas, donde cumplen un papel central las becas de investigación, los programas culturales, los formadores de opinión, etc.
Juan José Hernández Arregui toma al liberalismo económico como una ideología, en tanto su adopción por los países semi-coloniales como el nuestro, de la dependencia, así “una nación que acepta la teoría librecambista de otra no es una nación” (Hernández Arregui, 2004a: 64), dado que está adoptando un ideario que frena su propio desarrollo que es la base de la independencia nacional, destacando al mismo tiempo que “la campeona del libre cambio y la libertad de los mares, Inglaterra, adquirió, durante el siglo XIX, la categoría de potencia mundial con el proteccionismo económico”. (Ibídem). Así Arregui afirma que “la industrialización reedifica el pensamiento del país mismo” (Hernández Arregui, 1973: 298), de esta forma, si al país semi-colonial y dependiente le corresponde una conciencia enajenada y auto-denigratoria de si misma, el avance en la industrialización tiende a fortalecer la conciencia nacional y la valorización en las capacidades propias. Arturo Jauretche refiere a este mismo proceso arguyendo que “una vez logrado su desarrollo pleno, los piratas primero, y los aventureros comerciales después, sembraron el mundo con los productos industriales, invadiendo los mercados que habían quedado indefensos, gracias al soborno de sus agentes, y a la destrucción de la inteligencia nacional con la enseñanza del librecambio y la división internacional del trabajo”. (Jauretche, 1983: 80)

Es por estas cuestiones que enunciamos que resulta necesario avanzar en la construcción de un camino propio del desarrollo, que parta del análisis de nuestra realidad y no de abstracciones teóricas germinadas en otras realidades y/o tiempos. Sin negar éstas, pero sin incorporarlas como absolutos, sino en lo que puedan aportar al desarrollo propio, el “tronco” siempre debe ser nuestro. Al mismo tiempo, coincidimos con Raúl Scalabrini Ortíz quien argumenta que “la libertad, el bienestar y la riqueza se conquistan. Ni se solicitan ni se piden. Y la cuestión, para nosotros, no es cambiar de amo, sino ser una nación fuerte, segura de sí y henchida de salud como corresponde a un pueblo inteligente que habita en un suelo feraz. Reconquistar el dominio político y económico de nuestra propia tierra es, pues, nuestro deber, para con nosotros mismos, para nuestros hijos y para los hijos de nuestros hijos”. (Scalabrini Ortíz, 2001: 274)

En el discurso de la imposibilidad del desarrollo aparece la idea de los flujos de dinero que se mueven por todo el universo a una velocidad inusitada, y el enorme poder de las empresas transnacionales que no tendrían anclaje territorial lo que conlleva por un lado a la argumentación de la inexistencia del imperialismo y/o de los países centrales y periféricos, y por otro a hacer imposible el papel rector de los estados-nación. Nosotros pensamos por el contrario como Pinheiro Guimarães quien da cuenta que esos flujos constantes tienen una dirección concreta hacia los países imperialistas o bien de los de la periferia al centro (él sostiene que sobre todo es hacia la triada entre EEUU, Europa Occidental y Japón), y que “pese a los argumentos sobre la desaparición gradual del Estado y su sustitución por organizaciones no gubernamentales o por las grandes empresas transnacionales, el hecho es que el Estado ha sido, es y seguirá siendo el principal actor del sistema internacional (…) El Estado es el actor que en el plano nacional crea, implementa y sanciona las reglas que organizan la actividad del hombre en todos los sectores”. (Pinheiro Guimarães, 2005: 49)
Así que si bien es cierta la existencia mayor de otros actores (de peso) en el sistema internacional, el estado sigue teniendo un rol central, asimismo vale recordar que las organizaciones no gubernamentales y las multinacionales carecen de legitimidad para legislar, sancionar, etc. No obstante pueden influir, por su peso, en las decisiones. Carlos Vilas indica que los estados débiles suelen tener una “autonomía relativa” de los grupos económicamente dominantes. (Vilas, 2010) Es clara la intencionalidad de los estados-nación de los países centrales de debilitar a los de los semi-coloniales en tanto posibilidad de avanzar más aún con la penetración económica y cultural. En este mismo sentido, Marcelo Gullo considera que el impulso estatal es nodal para el desarrollo a partir de diversos caminos como pueden ser los subsidios a las actividades científico-técnicas, inversiones públicas, protección del mercado interno, etc. Afirma así que “en el origen del poder de los Estados está, generalmente, presente el impulso estatal, que es el que provoca la reacción en cadena de todos los elementos que componer, en potencia, el poder de un Estado”. (Gullo, 2014: 21)
Pensando la realidad nacional con ojos argentinos se puede observar la necesidad del desarrollo para lograr hacernos cargo de nuestro destino plenamente, en tanto que bajo la injerencia profunda de los factores externos muchas decisiones se toman en función de éstos. En este sentido también remarcamos que el impulso al desarrollo no va a venir a partir de la “ayuda” externa, las inversiones o el endeudamiento, pues “no son las naciones metropolitanas las que ayudan a los países atrasados, sino estos los que afianzan el poder de las metrópolis” (Hernández Arregui, 1973b: 41) Es por esto que “la lucha por la liberación nacional en las colonias se asocia siempre a la lucha por la industrialización”. (Hernández Arregui, 2004: 36)

Asimismo, señalamos que solo los países plenamente soberanos son los artífices de su destino. Para ello la industrialización de nuestros países es fundamental porque “un país que carece de independencia económica ha extraviado su nacionalidad, y en definitiva, es parte devaluada de la nación más avanzada que lo ha incorporado a su sistema de dominio, aunque le permita el simulacro de parecer una nación independiente”. (Hernández Arregui, 2004a: 70) Resaltamos así la idea de Gullo (2014), quien llama a pensar las relaciones internacionales y la inserción de nuestro país desde la periferia. En este sentido Jauretche afirma que “no hay política económica nacional sin política internacional de soberanía. No hay política económica separada de la política internacional y de la social porque la política nacional es una y no la informa una técnica sino un espíritu, una voluntad nacional que no puede traducirse de distinta manera en materia de soberanía política y en materia de soberanía económica”. (Jauretche, 2010: 59-60)
Por su parte, Marcelo Gullo arguye que los países periféricos para salir del subdesarrollo, para dejar de ser “objetos” y pasar a ser “sujetos” en la geopolítica mundial deben realizar un proceso de insubordinación fundante, mismo proceso que realizaron los países que hoy son potencias. Esto no nos debe llevar a pensar en adoptar esos modelos de desarrollo acríticamente, sino más bien que la idea es pensar desde la periferia para salir de la misma. Es así que “los pueblos sin industrias son pueblos inferiores. Son pueblos que no han alcanzado aún la dignidad integral de la vertical humana. O pueblos que la han perdido al ser sometidos a los dictados de la voluntad de otros para cuya exclusiva conveniencia trabajan hundidos en el primitivismo agropecuario”. (Scalabrini Ortíz, 2009: 172)
Desarrolla asimismo la idea de “umbral de poder”, básicamente la cantidad de poder mínima que es necesaria para no perder la capacidad de autonomía por parte de una unidad política. Es el mínimo de poder que necesita un estado para no caer en un estado de subordinación con respecto a los países centrales. Solo los que alcanzan este umbral de poder son “sujetos” en la política internacional. Así, al existir nacionalismos opresores que pretenden imponerse sobre otras naciones, éstas últimas “se ven obligadas, de esta forma, a optar entre la sumisión (subordinación) o la resistencia (insubordinación)”. (Gullo, 2018: 65) Certeramente argumenta que quienes piensen desde una región subordina (o bien desde una autónoma o subordinante), sus ideas pueden “servir para perpetuar la situación de subordinación o para superarla”. (ibídem: 47)
La industrialización es uno de los pilares de la independencia económica, y ésta como sabemos de la posibilidad de tener soberanía política, tomar nuestras propias decisiones, elegir nuestro destino. Romper la dependencia aparece como fundamental, obturar el drenaje del dinero argentino hacia el exterior, se necesita que el dinero argentino se haga argentino, pues “toda independencia política que no se asiente en la roca firme de la independencia económica, es una ficción de independencia en que no puede existir nada parecido a la libertad (ni personal ni colectica)”. (Scalabrini Ortíz, 2009: 172)
No queremos soslayar la presencia, muchas veces velada, de la oligarquía financiera internacional. Hay en la economía mundial un proceso de concentración enorme: solo unas 1300 empresas controlan la mayor parte de las grandes firmas y el 60 % de los ingresos globales, de las cuales unas 140 controlan a su vez el 40 % del total de la riqueza. Asimismo se observa que 62 personas poseen la misma riqueza que 3600 millones (la mitad de la humanidad), donde se destaca un entramado de paraísos fiscales. Aclara Gullo que “si bien es cierto que la oligarquía financiera internacional opera en la actualidad en el sistema internacional de forma directa a través de los golpes de mercado, es preciso aclarar que su modus operandi tradicional ha consistido en aliarse con la potencia principal del sistema”. (Gullo, 2018: 126) El brasilero Luiz Alberto Moniz Bandeira enfatiza al respecto que “esos multimillonarios con inversiones en diversas áreas (incluyendo finanzas e industrias farmacéuticas de la salud), gastan millones de dólares por año en lobbies para generar entornos que protejan el incremento de sus riquezas y futuros intereses”. (Moniz Bandeira, 2017: 53) Este enorme poder es el que pone en cuestión la democracia, por eso retomando a Thomas Piketty sostiene que “el que vive de rentas, de lucro y del capital es el enemigo de la democracia”. (Ibídem)
También debemos poner en consideración el papel de las ONGs, que es profundamente analizado por Andrés Solíz Rada. Las mismas nacieron formalmente luego de la Segunda Guerra Mundial, a partir del artículo 71 de la Carta de Naciones Unidas de 1945. Tienen una presencia a lo largo y ancho del mundo, y establecen en su mayoría una asociación con grupos transnacionales, así lo afirma el pensador boliviano en tanto “la articulación entre grandes ONGs y transnacionales es inseparable”. (Solíz Rada, 2013: 32) La articulación de algunas con el Grupo Bilderberg, conformado por personalidades políticas y económicas más influyentes del planeta, es muestra de esto. Hoy constituyen una red de más de 4 millones de entidades (algunas de las cuales escapan, claro, a esta caracterización), y han tenido un papel claramente visible en la Rusia de Putin o la Bolivia de Evo Morales.
Teniendo en cuenta este panorama, en lugar de negar la posibilidad y la necesidad de la industrialización, dado que “un país que sólo exporta materias primas y recibe del extranjero los productos manufacturados, será siempre un país que se halla en una etapa intermedia de su evolución”. (Ugarte, 24/11/15. Rep. 2010: 156) Pensamos con Alberto Methol Ferré (1973 y 2009), la necesidad de concretar la unidad latinoamericana a partir de la unidad política sudamericana apuntalándola con sus dos polos: el hispánico y el lusitano: Brasil y la Argentina. Methol retoma los planteos del chileno Felipe Herrera (también es central en su ideario el pensamiento de Juan Perón), el planteo es cómo se da la integración en el contexto de la globalización. Methol plantea que desde los estados nacionales hay un paso intermedio hacia la globalización total que son los Estados Continentales. No llegar a constituir un nuevo estado continental sería el fracaso de la integración. Quedaríamos fuera de todo protagonismo, fuera de toda capacidad de influencia en la geopolítica mundial.

Perón por siempre


Alejandro Quintana, septiembre 2018


"Nosotros los viejos debemos saber que las grandes transformaciones que aparejan las Revoluciones Sociales, rara vez pueden ser ejecutadas por una sola Generación.." (Juan Peron)

Así les hablaba a los "viejos" de aquella época, involucrándose él mismo en esas definiciones. Pero así también nos advertía a los jóvenes que fuimos sus discípulos en sus últimos años, acerca de cómo son los Tiempos de una verdadera Revolución. Porque Perón no existió ni fundó este Movimiento que aún perdura por más de 70 años, para maquillar con cosmética a un Capitalismo decadente de valores ni al Viejo Orden Mundial que los Imperios habían establecido.
Esto que parece simple o una "verdad de perogrullo" es bueno recordarlo de vez en cuando. En principio para los viejos actuales que somos nosotros, la Generación que biológica y políticamente se va yendo, y cuyo mejor aporte si es que aún "no tienen ni la mente marchita ni el corazón intimidado..", es transmitir la posta de estas verdades permanentes a los jóvenes que nos continuarán.
Y a los jóvenes, precisamente, para que comprendan y asuman en lo profundo de sus consciencias, que el Tiempo de las transformaciones que la Patria reclama no reside ni en el voluntarismo vanguardista de alguna élite dirigencial, ni en ningún iluminado/a que quiera posar de salvador en estas aciagas circunstancias.

El Tiempo Estratégico es patrimonio y decisión de los Pueblos en su conjunto, o es el desafío vacante de algún Conductor que comprenda y asuma los imperativos de esta nueva etapa del Movimiento Nacional. Si lo segundo sigue ausente sin aviso, entonces será el desarrollo de la consciencia popular la que irá marcando los Tiempos de las transformaciones.

Por eso nos insiste Francisco que ése Tiempo Estratégico de las profundas transformaciones, siempre será Superior a cualquier Espacio de poder efímero.

Porque tengamos bien en claro que un resultado electoral en la "alternancia partidocrática" que ofrece el sistema demoliberal, sólo será, en el mejor de los casos, una tregua al hambre, un bálsamo a la humillación o un freno a la entrega cipaya. Pero la Revolución Nacional que perseguimos y por la que ya se han involucrado tres Generaciones nacidas en el Peronismo, no se conjuga con variantes Keynesianas, desarollistas o socialdemócratas al uso anglosajón. Sólo se conjuga con un destino de Justicia, Libertad y Soberanía...Como siempre desde sus albores lo fue...

sábado, 15 de septiembre de 2018

Jornadas John William Cooke en la Universidad de General Sarmiento




¿Enfrentar la guerra de quinta generación con arcos y flechas?


Aram Aharonian

Alrededor del mundo, una inmensa gama de organismos gubernamentales y partidos políticos están explotando las plataformas y redes sociales para difundir desinformación y noticias basura, ejercer la censura y el control y socavar la confianza en la ciencia, los medios de comunicación y las instituciones públicas.
El consumo de noticias es cada vez más digital, y la inteligencia artificial, el análisis de la big data (que permite a la información interpretarse a sí misma y adelantarse a nuestras intenciones) y los algoritmos de la "caja negra" son utilizados para poner a prueba la verdad y la confianza, las piedras angulares de la llamada sociedad democrática occidental.
Son muy pocos los dueños de la infraestructura que permite el uso de internet en todo el mundo, y también los servicios que sobre ella se brindan. La propiedad de los cables de fibra subacuáticos, las empresas que se alojan y controlan el NAP de las Américas, los grandes centros de datos como Google, Facebook, Amazon o los llamados “servicios en la nube” como Google Drive, Amazon, Apple Store, OneDrive, veremos que son corporaciones trasnacionales, en su mayoría con capitales estadounidenses.
Hoy, de las seis principales firmas que cotizan en bolsa, cinco de ellas son del rubro de las TIC: Apple, Google, Microsoft, Amazon y Facebook.

CAMPO POPULAR: AGGIORNAR LA LUCHA
Es que el mundo cambia constantemente, muchas veces al ritmo de la tecnología y pareciera que a la izquierda, a los movimientos y medios populares de comunicación, nos empujan a pelear en campos de batalla equivocados o ya perimidos, enarbolando consignas que no tienen correlato con este mundo nuevo.
Mientras, las corporaciones mediáticas hegemónicas desarrollan sus estrategias, tácticas y ofensivas en nuevos campos de batalla donde se pelea con nuevas armas, donde la realidad no importa, en lo que quizá ya ni se trata de la guerra de cuarta generación, la que ataca a la percepción y sentimientos y no al raciocinio, sino a una guerra de quinta generación, donde los ataques son masivos e inmediatos por parte de megaempresas trasnacionales, que venden sus “productos” (como el espionaje) a los Estados.
Hoy debiéramos estar más atentos a la integración vertical de los proveedores de los servicios de comunicación con compañía que producen contenidos, la llegada de los contenidos directamente a los dispositivos móviles, a la trasnacionalización de la comunicación, convirtiendo a la información en campañas de terrorismo mediático… mientras apenas denunciamos lo fácil que está siendo convertir a la democracia en una dictadura manejada por las grandes corporaciones
Debiéramos estar atentos a los temas de vigilancia, manipulación, transparencia y gobernanza de internet, al video como formato a reinar en los próximos años, estar atentos al hecho de que los mismos televisores se van convirtiendo en una pantalla más a donde llegan los contenidos manipulados por las grandes corporaciones.
Pero desde el campo popular seguimos reclamando la democratización de la comunicación y la información, creyendo que una distribución equitativa de las frecuencias de radio y televisión entre los sectores público, comercial y popular puede significar el fin de la concentración mediática. Estamos peleando guerras que ya no existen, cuando el campo de batalla está en Internet, en el big data, en los algoritmos, en la inteligencia artificial.

Cansa la insistencia discursiva anclada en el pasado y con una agenda diseñada en países centrales, que no incluyen nuestras realidades. Se insiste en una necesaria renovación de la izquierda, en la necesaria búsqueda de nuevos caminos -en las catarsis colectivas de seminarios, foros, reuniones, conciliábulos, escritos-, pero no se buscan soluciones específicas al aislamiento y endogamia de nuestros sitios populares, alternativos a los mensajes hegemónicos, comunitarios, populares.
Estos temas no están en la agenda de los movimientos, de los partidos ni de los gobiernos (incluso los progresistas), más preocupados por seguir con la satanización de las nuevas tecnologías, por la denunciología, que en definir estrategias y líneas de acción. Hoy los gobiernos de la restauración conservadora disparan contra Unasur, que en su momento de auge no pudo concretar un canal propio de fibra óptica, que al menos le hiciera cosquillas al control de las megacorporaciones.
Hoy, el escenario digital puede convertirse en una vía para la reconexión del progresismo con sus bases, y en particular con los jóvenes, que es como decir con el futuro. Pero, no se ha avanzado en una agenda comunicacional común, pero tampoco en temas estratégicos para el futuro de la soberanía tecnológica, como la gobernanza de Internet, el copyright, la innovación, el desarrollo de nuestras industrias culturales.
Se habla de nuevos caminos, pero pocos parecen dispuestos a transitarlos, porque seguramente afectan su identidad, su memoria y su vida. Se insiste en denunciar la desinformación, la información basura, el terrorismo mediático (tenemos doctorados en denunciología y lloriqueo), pero no nos preparamos para aprender a usar las nuevas herramientas, las nuevas armas de una guerra cultural ciberespacial. Quizá el problema no sea formular, sino tener oídos dispuestos a intentar, dice el humanista Javier Tolcachier.
Cada sitio de medios y/u organizaciones sociales dirige sus mensajes a una masa crítica acotada, a los que ya están convencidos de su mensaje, en una gimnasia endogámica, sin definir una agenda propia, latinoamericanista, en defensa de los derechos humanos y de los trabajadores, una línea editorial que los pueda unificar y entonces entrar con fuerza en la guerra cultural, en la batalla de las ideas.
Sus lenguajes –y hablamos sobre la generalidad y por eso es de destacar los esfuerzos del mediactivismo de Fora de Eixo, Facción o Emergentes, por ejemplo- no se adecúan al momento histórico, cultural ni tecnológico. Están anclados en la denunciología, sin visibilizar las luchas, los anhelos, de los pueblos o sociedades que dicen representar.

EL INFORME DE OXFORD
Un informe de Samantha Bradshaw y Philip Howard, investigadores de la Universidad de Oxford (Challenging Truth and Trust: A Global Inventory of Organized Social Media Manipulation), confirma que la manipulación de la opinión pública sobre las plataformas de medios sociales se ha convertido en una amenaza a la vida pública.
En 2017, el primer inventario de las tropas de ocupación cibernéticas globales realizado por estos investigadores arrojaron luz sobre la organización mundial de la manipulación de los medios de comunicación social por gobiernos y actores de partidos políticos. Este año revela las nuevas tendencias de manipulación organizada de los medios, y sus cada vez más crecientes capacidades, estrategias y recursos en las que se apoya este fenómeno, con evidencias de campañas de la manipulación organizada de los medios en 48 países, 20 más que el año anterior.
En cada país se constató que al menos un partido político o agencia gubernamental usaba los medios de comunicación social para manipular a la opinión pública nacional, en países donde los partidos políticos diseminan desinformación durante las elecciones, o donde la institucionalidad se siente amenazada por noticias basura e injerencia extranjera en los asuntos internos, y desarrollan sus propias campañas de propaganda cibernética.
En una quinta parte de estos 48 países, sobre todo en los del sur global, se hallaron pruebas de campañas de desinformación operando sobre las aplicaciones de chat como WhatsApp, Telegram y WeChat. La manipulación de las redes es un gran negocio, donde gobiernos, fundaciones, ONG y partidos políticos han gastado más de 500 millones de dólares en investigaciones, desarrollo e implementación de operaciones psicológicas y manipulación de la opinión pública a través de internet.
En algunos países esto incluye “esfuerzos para contener al extremismo”, pero en la mayoría de los países esto implica la propagación de noticias basura y desinformación durante las elecciones, las crisis militares y complejos desastres humanitarios.

LA GUERRA DE QUINTA GENERACIÓN
Si la guerra de primera generación se basa en movilizar la mano de obra, la segunda en el poder de fuego y la tercera en la libertad de maniobra, los paradigmas cambian sustancialmente en la de cuarta generación, donde tanto los recursos empleados como los objetivos e intereses a alcanzar engloban tanto al interés público como privado (intereses de corporaciones). La idea principal es que el Estado ha perdido su monopolio de la guerra, y a nivel táctico incluye desde el aspecto armamentista al psicológico,
Dada la enorme superioridad tecnológica alcanzada durante la etapa anterior frente a esta asimetría de fuerzas entre contendientes, solo es concebible el uso de fuerzas irregulares ocultas que ataquen sorpresivamente al enemigo, tratando de provocar su derrota al desestabilizar a su rival, con el uso de tácticas no convencionales de combate.
En la guerra de quinta generación (también denominada guerra sin límites), introducida desde el 2009 como concepto estratégico operacional en las intervenciones EEUU-OTAN, no interesa ganar o perder, sino demoler la fuerza intelectual del enemigo, obligándolo a buscar un compromiso, valiéndose de cualquier medio, incluso sin uso de las armas. Se trata de una manipulación directa del ser humano a través de su parte neurológica (ondas biaurales y componentes de cristales de magnetita del cerebro y los métodos sobre sus posibles manipulaciones).
Y los medios masivos y las redes sociales son parte integral del esquema de esta guerra, para generar desestabilización en la población a través de operaciones de carácter psicológico prolongado; se busca afectar la psiquis colectiva, afectar la racionalidad y la emocionalidad, además de contribuir al desgaste político y a la capacidad de resistencia.
Y se cuenta con mecanismos científicos de control total a través de no solo la manipulación de medio masivos de comunicación e información concentrados, sino también de sistemas financieros como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, miles de fundaciones y organizaciones no gubernamentales,
Zbigniew Brzezinski, ex secretario de Estado estadounidense, afirmaba que la clave estaba en el ataque al recurso emocional de un país por medio de la revolución tecnológica, La táctica para mantener la desintegración política en la sociedad consiste en crear complejos de inferioridad y en convertirse en referencia externa en todos los ámbitos, evitando que los proyectos y modelos colectivos o alternativos se consoliden en su identidad, pues la referencia será algo distinto a sí mismos; el mundo desarrollado y su modelo prevaleciente.
Los medios de difusión masiva se encargan de condicionar las mentes en las naciones subdesarrolladas, puesto que “el Tercer Mundo enfrenta, ahora, el espectro de las aspiraciones insaciables”, según escribía Brzezinski hace ya 44 años.

REDES SOCIALES, AISLACIONISTAS
Las redes sociales son un conjunto de plataformas digitales de esparcimiento e interacción social entre sus diversos usuarios, ya sean personas, grupos sociales o empresas, que permiten el envío de mensajes, la comunicación en tiempo real y la difusión de contenido de distintos modos, entre los usuarios que se encuentren conectados entre sí, es decir, que sean “amigos” o “seguidores”.
La aparición masiva de las redes sociales, dice la experta británico-ecuatoriana Sally Burch, han revolucionado nuestras sociedades, pero también han causado preocupación porque al no estar reguladas son aprovechadas para la desinformación, la imposición de imaginarios colectivos con la difusión de información falsa, creando realidades virtuales lejanas a las realidades reales, la apropiación de datos personales para fines comerciales y/o de manipulación política e, incluso, para conculcar la intimidad de los ciudadanos, invadiendo sus espacios de trabajo, educación, ocio e incluso de socialización.
Las redes sociales tienen acceso y manipulan los datos de sus usuarios (direcciones de correos, números telefónicos, aficiones, gustos, amigos), gentilmente proporcionados por ellos mismos a través de la construcción de sus propios perfiles. Su atractivo principal es la masividad: el mismo mensaje, información –o la misma publicidad tácita o encubierta- puede ser enviado a millones de personas a la vez, a través de las distintas plataformas (computadoras, tablets, celulares).
Operan en base a algoritmos que organizan la información para mostrarnos más de aquello que nos guste y menos de lo que no. Cuando validamos un comentario, una publicidad o una noticia, retroalimentamos el sistema para que se adapte aún más a nuestros gustos puntuales. Ya que los algoritmos privilegian el contenido semejante al que hemos elegido (con un “me gusta”), restringiendo las oportunidades de recibir información real, no filtrada, donde el usuario solo accede a opiniones semejantes a las suyas (un efecto antidemocrático, sin duda), agrega Burch.
Por ejemplo, un algoritmo usado por Facebook se basa en la afinidad (cantidad de veces que unos se conecta con otro, publicando en sus muros, validando –me gusta- sus contenidos. Su peso es la cantidad de interacciones que tiene una publicación y el tiempo hace que la información decaiga en interés y baje en la cola de la información.
Las desventajas de las redes sociales apuntan a la ruptura con la presencia de los otros, instándonos a dejar de socializar en persona, en la construcción de sociedades ciberdependientes, nichos donde no tiene cabida el pensamiento contrario, la otredad.

¿EL FIN DE LA TRANSPARENCIA?
La consultora británica Cambridge Analytica (CA), la que protagonizó el escándalo por el uso de 87 millones de datos de usuarios de Facebook, si bien anunció el cese de todas sus operaciones, simplemente cambió de piel y seguirá sus manipulaciones, amenazando la transparencia de las elecciones en varios países, entre ellos Argentina, Colombia y México.
La compañía británica culpó de su quiebra a las denuncias de manipulación política que inundaron los medios internacionales en los últimos, pero lo cierto (y que no dice) es que sus principales activos ya trabajan en una empresa con fines similares llamada Emerdata Limited, en cuyo consejo de administración aparecen una serie de nombres directamente vinculados con CA, según destapó en marzo Business Insider.
Alexander Taylor fue nombrado director de Emerdata el 28 de marzo en sustitución del dimitido Alexander Nix, quien reconoció que trabajó en elecciones en países de todos los continentes, incluyendo Estados Unidos, Reino Unido, Argentina, Nigeria, Kenia y República Checa, y debió alejarse a raíz de un vídeo grabado por la televisión británica con cámara oculta donde hizo toda clase de comentarios inapropiados como ofrecer grandes cantidades de dinero a un candidato y amenazarle con publicarlo, para intentar extorsionarlo.
Según Business Insider, entre los responsables de Emerdata aparece Johnson Chun Shun Ko, un ejecutivo chino de Frontier Services Group, la firma militar presidida por el prominente partidario de Trump, Erik Prince, fundador de la contratista militar estadounidense Blackwater y “casualmente” hermano de la secretaria de Educación de Estados Unidos, Betsy DeVos, pilar de la internacional capitalista Red Atlas.
El Observatorio en Comunicación y Democracia señala que recién cuando el escándalo tomó dimensión global, Facebook -.el principal agente empresarial involucrado en los cambios de tendencia en las urnas británicas (referendo por el Brexit) y estadounidenses (elección de Donald Trump) en 2016- reconoció que la consultora británica había accedido (¿o comprado?) a la información personal de al menos 87 millones de usuarios y la había utilizado para crear perfiles de votantes.
Facebook gestiona más de 300 millones de gigabytes en información personal de sus usuarios, un arsenal de perfiles que le permite disponer de una de las plataformas on line más importante del mundo, indispensable para beneficiarse de modelos de negocio que amplían consumidores y diversifican mercados al calor del incremento productivo de los robots y la automatización industrial.

COLOFÓN
Todo esto acontece apenas dos decenios después de que Sergey Brin y Larry Page registraran el dominio google.com y once de que Steve Jobs presentara en sociedad, en San Francisco, el primer iPhone. Mientras, Facebook sigue creando perfiles de usuarios y los algoritmos que usara Cambridge Analytica siguen a disposición de quien los quiera (o pueda) pagar.
Difícil que un país sólo tenga capacidad de desarrollar los niveles necesarios de respuesta para mantener y/o recuperar la soberanía en algunas áreas, y por eso es imprescindible la suma de voluntades –gobiernos, academia, movimientos sociales- para sumar fuerza de negociación en temas básicos como inteligencia artificial y el big data. No hay otra salida: debemos apropiarnos del big data para poder pensar en herramientas liberadoras.
La única forma de luchar en esta guerra de quinta generación es poniéndose al día en lo que respecta a la inteligencia artificial, es en la posibilidad de montar nuevas plataformas que evadan los filtros de las grandes corporaciones, es en la necesidad de adueñarse de las armas, las herramientas para poder pelear en esta guerra cultural, de generar agendas propias de acuerdo a los intereses de nuestros pueblos.

ARAM AHARONIAN: Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la )

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