jueves, 19 de octubre de 2017

Memoria de siglos

Ricardo IORIO
En lo que digo nadie se engaña:
Nos libramos del vencido
Todos barremos con saña
A los ídolos caídos
No serás siempre el primero,
la humana limitación
Cambia a capricho al puntero
de toda competición
Olfateamos muchas cosas
entre prisas diariamente
Son verdades deliciosas,
y verdades pestilentes.
Nadie da nada de balde, sabelo.
El candor últimamente esta muy bravo
Aunque la verdad escalde,
sobran cadenas y esclavos
Libertad y sus vestigios
Mas vale ponerse a salvo
Muchos calzan gorro frigio
Solamente por ser calvos
Cubre el cuerpo cualquier capa
El placer también demacra
Todo ser busca una tapa
Cada cual cubre su lacra.
Cada cual su lacra oculta.
Aunque en virtudes abunde
y se juzgue inobjetable
Cuando el humano se hunde
Siempre busca un responsable
A menudo nos engañan
Escondidas apetencias
La culpa ajena es barata
Regalarla no nos cuesta, nada nos cuesta
La hipocresía propasa
Todo ejemplo en esta tierra.
Al asesinato en masa,

los hombres lo llaman guerra

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